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AUTODESCUBRIMIENTO

el camino del eneagrama


Adaptación de María José Boada

AUTODESCUBRIMIENTO
el camino del eneagrama

UPS
2000
AUTODESCUBRIMIENTO, EL CAMINO DEL ENEAGRAMA
María José Boada (adaptación)

1a Edición Ediciones abya-Yala


av. 12 de octubre 14-30 y Wilson
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autoedición: abya-Yala Editing


Quito, Ecuador

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U.P.s. / XEroX
Quito-Ecuador

Impreso en Quito-Ecuador, 2000

Este libro es una adaptación de la obra


EL ENEaGraMa, Los NUEVE rosTros dEL aLMa
de richard rohr y andrew EBErT.
Ed. Edicep, Valencia, España, 1994.
INTRODUCCIÓN

El Eneagrama tiene una larga pero velada historia.


Se cree que se originó en Afganistán, hace casi 2000 años;
quizás en los primeros años de la influencia cristiana en Persia, y
luego se infiltró en los círculos musulmanes, después de que es-
ta religión invadió Asia Central y el subcontinente de India.
Hasta el presente siglo ha permanecido estrictamente como
una tradición oral y secreta, solo dada a conocer a los maestros
sufíes, quienes a su vez revelaban a cada discípulo exclusivamen-
te la parte del eneagrama correspondiente al tipo de personali-
dad del interesado.
Lo que en Occidente se conoce del eneagrama se inició con
el trabajo y la investigación de George Gurdjieff; sin embargo, no
hay una descripción escrita de dicho trabajo.
Se reconoce a Oscar Ichazo el haber llamado la atención del
público sobre el eneagrama sufí, primero en Chile; y luego en Es-
tados Unidos.
A partir de 1971, la difusión del eneagrama sufí se relaciona
con seminarios sobre dirección espiritual.
Cap. I
SIGNIFICADO DEL ENEAGRAMA

Existe una tradición espiritual sufí cuyo objeto es el apoyo


a otros seres humanos en el camino hacia Dios. En el extenso pe-
ríodo de tiempo en que los maestros sufíes desarrollaron su me-
todología, descubrieron nueve modelos invariables, que son los
culpables de que algunos seres humanos jamás encuentren a
Dios, sino que choquen una y otra vez consigo mismos y con sus
barreras y bloqueos internos.
En el siglo XV los matemáticos musulmanes, que teoriza-
ron sobre el valor del cero y el sistema métrico decimal, descu-
brieron que cuando se divide 1 por 3 ó 7 surge un nuevo tipo de
números (decimales periódicos). Estos descubrimientos y el pro-
ceso empírico acerca de la dinámica del alma humana confluye-
ron finalmente en el símbolo sufí del eneagrama, al que llama-
ron El Rostro de Dios, porque en los nueve puntos energéticos
que describe el eneagrama veían las nueve rupturas de la única
alma divina. El término eneagrama es posterior, es una palabra
compuesta de dos términos griegos: ennea (nueve) y gramma
(letra, trazo, punto).
El eneagrama está compuesto de un círculo cuyo perímetro
está articulado por nueve puntos, numerados del uno al nue-
ve en el sentido de las agujas de un reloj. Los puntos 3, 6 y 9 es-
tán unidos por un triángulo equilátero, cuyos lados los forman
flechas, mientras que un hexágono de flechas une los puntos 1,
4, 2, 8, 5, y 7; la secuencia periódica que resulta siempre que