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Un imperativo ecológico:

reconocer
los derechos de la naturaleza
GODOFREDO STUTZIN
Abogado, Presidente Honorario-Fundador,
Comité Nacional pro Defensa de la Fauna y Flora (CODEFF)

1. Los platillos de la También se presentó en forma de interro-


balanza gante una posterior versión abreviada en
inglés: "Should we Recognize Nature's
Claim to Legal Rights?" 3 . Hoy día, sin em-
Reconocer a la naturaleza como una entidad bargo, he llegado a la conclusión de que el
dotada de derechos es jurídicamente posi- reconocimiento de los derechos de la natu-
ble, tiene en cuenta una situación real y res- raleza constituye un imperativo, una verda-
ponde a una necesidad práctica. Así lo sos- dera conditio sine qua non, para estructurar
tuve en mi ensayo "La Naturaleza de los un auténtico Derecho Ecológico capaz de
Derechos y los Derechos de la Naturaleza" 1 . frenar el acelerado proceso de destrucción
La primera versión de este ensayo llevaba de la biosfera. La plena incorporación de la
todavía un título interrogativo: "La Natura- naturaleza al Derecho en calidad de sujeto
leza: ¿un Nuevo Sujeto de Derecho?" 2 . se logrará, sin duda, sólo en forma paulati-
na; por de pronto, basta con establecerla
como una meta que ha de señalar el rumbo
1
que debemos seguir.
Presentado al Primer Congreso Nacional de Dere-
Cada día es más evidente que, si quere-
cho del Entorno, celebrado en la Universidad Católica
de Valparaíso del 18 al 20 de agosto de 1977, y publica- mos aspirar a soluciones viables y durade-
do en la revista Atenea (2 o semestre de 1978). Una ras de los problemas ecológicos que hemos
versión alemana se publicó en la revista Rechtstheorie, creado, no podemos seguir ignorando la
N° 3, año 1980 (Duncker & Humblot, Berlín, Alemania existencia de una naturaleza poseedora de
Federal), bajo el título "Die Natur der Rechte und die
intereses propios cuya vulneración es la
Rechte der Natur".
2
Leído en las Jornadas del Instituto de Docencia e causa de aquellos problemas. Debemos tra-
Investigación Jurídicas sobre "Las Nuevas Figuras Ju-
rídicas Vinculadas a la Protección del Medio Ambien-
3
te", realizadas en Jahuel (7-9 de septiembre de 1973) y, Publicada en la revista Environmental Policy and
posteriormente, en las Primeras Jornadas Argentinas Law, número correspondiente a septiembre de 1976
de Derecho y Administración Ambientales, organiza- (Elsevier Sequoia S.A., Lausanne, Suiza) y en el libro
das por la Asociación para la Protección del Ambiente Environmental Problems de W.H. Mason y G.W. Fol-
(Buenos Aires, 15-17 de abril de 1974). kers (Auburn University, USA).

AMB. y DES. VOL. I, N° 1, págs. 97-114, dic. 1984 97


tar de contrapesar los abrumadores intere- 2. La guerra
ses de nuestra sociedad tecnocrática y con-
sumista que colman uno de los platillos de
contra la naturaleza
la balanza ambiental, colocando en el otro
platillo intereses de la entidad creadora y No obstante ser producto y parte integrante
sostenedora de la vida que es la naturaleza. de la naturaleza, el hombre se ha ido diso-
Para llenar este platillo ya no resultan sufi- ciando de ella hasta el punto de convertirse
cientes intereses más o menos claros de en su enemigo, librando en contra de ella
grupos humanos relativamente determina- una guerra de agresión cada vez más inten-
bles e identificados en mayor o menor gra- sa y extensa. Habiendo creado un mundo
do con uno u otro aspecto del mundo natu- artificial, la tecnósfera, se esfuerza por su-
ral, cuando en el platillo opuesto se han perponerlo e imponerlo al mundo natural, la
acumulado intereses muy definidos y vigo- biosfera. La explotación y la manipulación
rosos que representan todas las facetas del de la naturaleza no sólo han experimentado
mundo artificial de la presente era indus- un vertiginoso aumento cuantitativo, sino
trial. Tampoco se gana mucho con agregar que han sufrido, en consecuencia, un pro-
al contenido del platillo ecológico el "inte- fundo cambio cualitativo que las hace in-
rés público" o "interés general de la socie- compatibles con la normal subsistencia y
dad", toda vez que este interés, además de evolución de los elementos de la biosfera y
ser en muchos casos difícil de precisar, pue- las convierte en agentes de supresión y sus-
de fácilmente interpretarse como contrario titución de la naturaleza. Los componentes
a la protección de la naturaleza por la ten- animados de ésta, depositarios y transmiso-
dencia prevaleciente de identificar el inte- res de la vida, han sido sometidos a un ace-
rés de la humanidad con el de la tecnocra- lerado y generalizado proceso de alteración
cia; con ello se llega a justificar cualquiera y exterminio, mientras que los componen-
aberración, incluso la guerra atómica. tes inanimados, en que aquéllos se susten-
tan, son objeto de perturbaciones y deterio-
La única manera de equilibrar la balanza
ros de creciente envergadura y gravedad.
y ponderar debidamente las necesidades de
En gran parte, las armas que el hombre de
la biosfera frente a las pretensiones de la
nuestra era emplea en su guerra contra la
tecnósfera consiste en reconocer a la natu-
naturaleza han sido forjadas en las guerras
raleza como parte interesada en los conflic-
que ha librado consigo mismo; son un sub-
tos ambientales y permitirle asumir en nom-
producto de la agresividad humana intraes-
bre propio la defensa del mundo natural. El
pecífica. Así, la agresión a la naturaleza es, a
mal funcionamiento de la balanza, que se va
la vez, consecuencia directa de la autoagre-
acentuando día a día, ha sumido al planeta
sión del hombre y, por sus efectos en el
en la actual crisis ecológica sin precedentes.
medio humano, causa determinante de la
La gran perdedora no es solamente la natu-
misma.
raleza, sino la propia humanidad cuyos inte-
reses, en definitiva, coinciden plenamente El desarrollo hipertrófico de la tecnósfe-
con los de la biosfera por mucho que se ra a costa de la integridad y vitalidad de la
quiera hacernos creer lo contrario. Por lo biosfera, junto con provocar la separación
mismo, el reconocimiento de los derechos material entre el hombre y la naturaleza, se
de la naturaleza, lejos de atentar contra los ha traducido en el alejamiento mental y es-
derechos de los seres humanos, constituye piritual de aquél de la esfera de vida natu-
una garantía de que estos derechos sean ral. El mundo tecnológico y urbanizado que
apreciados en su verdadero significado y hemos superpuesto al mundo de la natura-
alcance y de que sean debidamente res- leza se nos ha impuesto a nosotros mismos,
guardados ante las presiones ejercidas por induciéndonos a considerarlo, no como un
una tecnocracia deshumanizada. medio artificial, sino como el medio natural
nuestro. De este modo, la grieta que se ha

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abierto entre hombre y naturaleza no sólo y cataclismos, motivadas en gran parte por
se ensancha, sino que también se ahonda la muerte de componentes vivos de la bios-
rápidamente. A nuestro desconocimiento fera (como las inundaciones y sequías cau-
de la naturaleza se añade nuestra incom- sadas por la deforestación), no son capaces
prensión de su manera de ser y de nuestras de resucitar a éstos y sólo logran devolverle
relaciones con ella. A pesar de que nuestras la mano al hombre, demostrándole el carác-
agresiones a la biosfera repercutan cada vez ter relativo de su pretendida omnipotencia y
con mayor intensidad en nosotros mismos, el efecto de "boomerang" que producen las
como una especie de sanción automática armas que e m p l e a c o n t r a el m u n d o
correspondiente a la violación de las leyes natural 5 .
de la naturaleza, se nos hace muy difícil sen- Mención aparte merece una de las ar-
tirnos solidarios e identificarnos con esta mas más destructivas con que el hombre
última, que es la víctima primaria de esas arremete contra la naturaleza: la "bomba de
agresiones, y coordinar nuestra defensa población" 6 . Aunque esta arma sui generis
con la de ella. Debido a nuestra programa- aparentemente pertenece al arsenal de la
ción como "Homo faber technologicus", vida y a los productos de la naturaleza, ella
preferimos confiar en los remedios que nos constituye, en realidad, un implemento de
ofrece la tecnósfera, aunque ellos muchas fabricación humana que atenta contra la vi-
veces resulten, para el mundo natural, peo- da de la naturaleza del mismo modo que el
res que la misma enfermedad. Subsiste de cáncer atenta contra la vida de los organis-
este modo el antagonismo entre nosotros y mos. La explosión demográfica de la espe-
la naturaleza, aun cuando compartimos con cie humana, causada por la reducción artifi-
ella los daños que le ocasionamos. cial de su mortalidad que no ha sido com-
La ofensiva total que, como continua- pensada, hasta ahora, por la reducción equi-
ción de la Segunda Guerra Mundial en otro valente de su natalidad, vulnera el principio
terreno, ha desatado la humanidad contra la del equilibrio biológico que rige toda la or-
naturaleza se ha visto coronada de un éxito ganización de la vida, no sólo la del macro-
sin precedentes: por primera vez en la histo- cosmos de la biosfera, sino igualmente la
ria conocida de la tierra se está manifestan- del microcosmos de cada ser viviente. Así
do un retroceso y un desmoronamiento a como el crecimiento explosivo de las célu-
escala global de todos los elementos de la las cancerosas trastorna el equilibrio del
esfera de la vida. Ha quedado de manifiesto cuerpo humano, el incremento no menos
que la naturaleza, pese a su poder de resis- explosivo de nuestra especie destruye el
tencia y regeneración, es esencialmente equilibrio de la naturaleza: en ambos casos
vulnerable cuando es atacada sin escrúpu- el efecto es la muerte.
los en todos los frentes, lográndose de este
modo desbaratar sus defensas y desarticu-
lar su organización 4 . El colapso y la des- 3. La reacción ecologista
aparición de ecosistemas y especies mar-
Los estragos cada vez más notorios causa-
can el camino de la derrota del mundo natu-
dos por la guerra contra la naturaleza han
ral viviente. Las contraofensivas de la na-
provocado una lenta, pero creciente reac-
turaleza inanimada en forma de catástrofes

5
"EI capitalismo y el marxismo continúan exaltan-
4
"EI carácter autorreorganizador espontáneo es la do la victoria del hombre sobre la naturaleza, como si
fuerza del ecosistema; pero, en cuanto ser vivo, puede aplastar la naturaleza fuese la explotación más épica.
ser exterminado si se le inyecta veneno químico en Esta ideología de los Cortés y de los Pizarro respecto
dosis que acarrean la muerte en cadena de especies del ecosistema, de hecho conduce al suicidio: la natu-
ligadas entre sí y si se alteran las condiciones elementa- raleza vencida es la autodestrucción del hombre". (Ed-
les de la vida —como la reproducción del plancton gar Morin, op. cit).
6
marino, por ejemplo—". (Edgar Morin, Ecología y Re- Título del libro del Dr. Paul R. Ehrlich (The Popula-
volución, Editorial Universitaria, Santiago, Chile). tion Bomb, 1968).

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ción en las filas de la humanidad. Lo que no Desde el punto de vista del interés mate-
consiguieron las manifestaciones de vida rial, la reacción ecologista frente a la con-
del mundo natural, lo han logrado sus seña- quista de la biosfera por la tecnósfera nace
les de muerte: despertar la conciencia eco- esencialmente del creciente convencimien-
lógica de "Homo sapiens" y crear un movi- to de que los procedimientos de ésta, en
miento de opinión y acción en favor de la lugar de ser más perfectos que los de aqué-
defensa de la naturaleza. Un cuádruple inte- lla, adolecen de graves fallas por lo que a la
rés motiva esta defensa: a) el interés mate- larga son mucho menos eficientes y conve-
rial inmediato de proteger el medio ambien- nientes que los métodos que usa la natura-
te humano actual contra la contaminación y leza. Comparados con los extremadamente
el deterioro de sus elementos naturales; b) sutiles y complejos mecanismos de esta úl-
el interés material mediato de resguardar tima, afinados durante una labor creativa de
este ambiente y sus recursos naturales en tiempo inconmensurable, los mecanismos
beneficio de las futuras generaciones hu- inventados por el hombre necesariamente
manas; c) el interés inmaterial de conservar resultan rudimentarios e improvisados, no
el mundo natural por razones afectivas (afi- obstante todo el ingenio invertido en su ela-
nidad y amor), espirituales (goce estético y boración. Los desastrosos efectos de la rup-
vivencia emotiva) e intelectuales (formación tura de los equilibrios naturales por las acti-
educativa y estudio científico); y d) el interés
vidades inspiradas en la mentalidad tecno-
moral de cuidar y defender las formas y
lógica han llevado al movimiento ecologista
condiciones de vida de la naturaleza en
a la conclusión de que es urgente llamar a la
atención a su valor intrínseco7 .
"bruja" naturaleza para que ponga atajo a
los desaguisados de su "aprendiz" hu-
7
"La biosfera comprende una variedad de valores mano.
que pueden ser clasificados en diversas categorías. Se Por otra parte, la presencia del interés
puede distinguir entre el valor intrínseco de la naturale- moral en la motivación ecologista apunta al
za y los valores para el hombre. Los valores del medio advenimiento de una nueva época en la
ambiente natural para el hombre pueden después ser
ordenados conforme a valores materiales e inmateria- evolución del pensamiento ético: la exten-
les o éticas (U.I.C.N., Comisión de Ecología, Informe sión de los postulados éticos a las relacio-
N°6). nes del hombre con la naturaleza. Esta nue-
"La sobreeexplotación del medio ambiente, que va dimensión de la ética refleja la culmina-
puede producir beneficios a corto plazo para grupos
ción de un proceso de ampliación de la con-
limitados, tiene irremediablemente efectos negativos
sobre la mayoría de la población presente y las genera- ciencia humana que reviste un doble aspec-
ciones futuras; surge así una contradicción entre el to: por un lado, la ampliación de los concep-
interés particular inmediato y el interés social a media- tos de identidad y comunidad y, por otro, la
no y largo plazo. Esto entraña un triple dilema ético y
ampliación del concepto de responsabili-
moral: a) la sobreexplotación de un recurso de la socie-
dad beneficia a unos pocos y perjudica a la mayoría; b) dad. En el primer aspecto, el hombre, des-
la misma desigual distribución de costos y beneficios pués de identificarse progresivamente, por
se manifiesta a lo largo del tiempo, favoreciéndose las lo menos en teoría, con todos los miembros
generaciones presentes a costa de las futuras; y c) la de su propia especie, está empezando a re-
especie humana es una entre un sinnúmero de otras
especies, todas ellas interrelacionadas e interactuando
conocer la fundamental identidad que exis-
en ecosistemas que constituyen la base común de la te entre todos los seres vivientes 8 ; del mis-
vida del conjunto de todas las especies. De la misma lograr su compatibilización con las económicas" (Os-
manera que en el caso del factor productivo trabajo, valdo Sunkel y José Leal, "Economía y Medio Ambien-
hay aquí un interés común a largo plazo de conserva-
te en la Perspectiva del Desarrollo", revista Ambiente y
ción de la sociedad humana y de las demás especies, lo
que entraña también una consideración moral y ética Recursos Naturales, Buenos Aires, N° 2, año 1984.
respecto de la armonía de la sociedad y la naturaleza. 8
"Soy vida que quiere vivir, en medio de vida
Esto da lugar, asimismo, a la revalorización de normas que quiere vivir". Este principio básico de la filosofía de
éticas y morales y de formas de comportamiento y Albert Schweitzer, punto de partida de su postulado del
actividad tendientes a respetar las leyes ecológicas y a "respeto por la vida", es considerado con razón como

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mo modo, después de descubrir paulatina- contra la naturaleza y la guerra del hombre
mente las relaciones de comunidad existen- contra el hombre, tanto en el ámbito real
tes en el seno de la humanidad, se está dan- como en el aspecto mental 12 , el movimiento
do cuenta de que estas relaciones se extien- ecologista ha llegado a ser necesariamente
den a todo el mundo natural 9 . En el segundo un movimiento antibélico (como la demues-
aspecto, el hombre ha ido complementando tran los Verdes en Alemania Federal)13. Por
poco a poco el concepto de dominio con el la misma razón, los antiecologistas tienden
de responsabilidad, el derecho con el deber, a identificarse no sólo con las actividades de
reemplazando la noción de amo absoluto devastación de la naturaleza, sino igual-
por la de administrador; después de reco- mente con las actividades pro bélicas que
nocer estos conceptos, teóricamente, en el amenazan con aniquilar a la humanidad
trato con sus semejantes, los está comen- (por ejemplo, la promoción de la energía
zando a aplicar en sus relaciones con la nuclear).
naturaleza10.
El objetivo final del movimiento ecolo-
gista es la paz. Se trata de reemplazar el
espíritu belicista, que pretende sojuzgar la 4. Derecho ambiental
biosfera por la tecnósfera, por un espíritu y Derecho ecológico
pacifista que favorezca la coexistencia de
ambas esferas en un clima de respeto por
sus respectivas necesidades y posibilidades Como herramienta para la defensa ecológi-
de desarrollo 11 . Dada la estrecha vincu- ca se ha forjado y se sigue perfeccionando
lación que existe entre la guerra del hombre una nueva rama del Derecho que ha sido
denominada "Derecho Ambiental o Dere-
cho del Entorno". Como su nombre lo indi-
la expresión más precisa y concisa de esta identifica- ca, esta rama jurídica se concibe como un
ción del hombre con el resto del mundo vivo. "No hay
conjunto de normas que tienen por objeto
otra máxima que exprese en forma más amplia y ade-
cuada (el mandado de) velar por los intereses de la proteger el medio ambiente humano. Sin
naturaleza no humana" (Günter Altner, "Frieden mit embargo, la verdad es que este nuevo Dere-
der Natur", Herder, Freiburg, Alemania Federal). cho es víctima de un conflicto de doble per-
9
"La ética de la tierra simplemente ensancha los sonalidad: por un lado, enfoca y trata de
límites de la comunidad para incluir suelos, aguas,
cuidar el ambiente humano propiamente
plantas y animales, en forma colectiva: la tierra" (Aldo
Leopold, "A Sand County Almanac", 1949). tal; por el otro, extiende su mirada y preocu-
10
Los ecologistas insisten en que la calidad de pación a la totalidad del mundo natural. En
administrador o mayordomo del mundo natural obliga el primer aspecto, pretende evitar el menos-
al hombre a cuidarlo como un buen "paterfamilias", a cabo de determinados intereses humanos;
considerar a los seres vivos como parte de su familia y
toda la biosfera como el "oikós" (el hogar) común.
"El hombre... debe sentirse responsable por todos
12
los seres vivos que integran el único mundo en el cual "La misma mentalidad depredadora del con-
él puede vivir" (Mateo Magariños de Mello, Primeras quistador hegemónico sobre los 'naturales'..., esa mis-
Jornadas Argentinas de Derecho y Administración Am- ma mentalidad ha tenido el hombre respecto de la
bientales, Buenos Aires, 1974. naturaleza. La asimetría humana de dominador y domi-
"La ciencia nos permite ahora llegar a ser el admi- nado en las relaciones de conquista es la misma asime-
nistrador del ecosistema. Aunque tenemos gran poder tría hombre-naturaleza, en la que el hombre aparece
para decidir sobre su manejo, incluyendo el poder de como conquistador de la naturaleza" (Leopoldo Chiap-
destruir, no tenemos poder para cambiar sus normas po, revista Perspectivas, Unesco, N° 4, 1978).
13
íntimas. No somos dioses, sino meramente mayordo- En realidad, el paralelismo se refiere no sólo a la
mos de los dioses". (Sterling, Brubaker, To live on guerra, sino también a la explotación. La explotación
Earth, 1972, The Johns Hopkins Press, Baltimore, USA). de la naturaleza reviste caracteres similares a la del
11
"Si queremos paz con la Naturaleza, la preocu- hombre y generalmente se presenta unida a ésta, en
pación por ella tiene que reingresar a las principales condiciones análogas: donde la naturaleza es explota-
esferas de la actividad humana" (Herbert Girardet, re- da sin misericordia, lo es también el hombre y vice-
vista Resurgence, julio-agosto de 1981, Inglaterra). versa.

101
en el segundo, aspira a resguardar elemen- jurídico" y la proteja como tal 15 , en lugar de
tos y procesos de la naturaleza vinculados o reconocerla como sujeto de derechos.
no a intereses humanos determinables. Da- Mientras siga siendo meramente un bien, la
da esta amplitud de su campo de acción, el naturaleza estará subordinada a los intere-
nombre de "Derecho Ambiental'' o "Dere- ses utilitarios del hombre y su valor se medi-
cho del Entorno" le queda chico a esta fla- rá con la vara de estos intereses que, por
mante rama jurídica: habría que rebautizar- muy generales y amplios que sean, siempre
la como Derecho Ecológico. Así le será más reflejan de alguna manera las tendencias
fácil liberarse de las anteojeras que reducen propias de la tecnósfera, reñidas básica-
toda la biosfera a la calidad de marco de la mente con las necesidades de la biosfera.
existencia humana y, por consiguiente, dis- De "interés jurídicamente protegido" en el
torsionan la visión del legislador y del juez sentido de "bien jurídico" (según la defini-
conforme a esta perspectiva linear y estre- ción de Maurach), objeto de la norma jurídi-
cha de la realidad 14 . ca, la naturaleza debe convertirse en sujeto
del "interés jurídicamente protegido" en el
Por otra parte, para reclamar su recono-
sentido de "derecho" (según la definición
cimiento como entidad jurídica, la naturale-
de Ihering) para que la norma pueda realizar
za necesita descubrir su propio rostro, afir-
su f u n c i ó n de p r o m o v e r la j u s t i c i a
mando su independencia del hombre en vez
ecológica 16 .
de seguir llevando el disfraz de ambiente
humano. Este reconocimiento es de vital
importancia para el Derecho Ecológico, el
cual requiere de la presencia de la naturale-
5. La naturaleza
za como parte en los conflictos que debe como entidad real
solucionar, porque de lo contrario, en la
mayoría de los casos, sus normas no serán
Mientras que, por un lado, el hombre con-
debidamente formuladas ni aplicadas por
temporáneo se ha alejado de la naturaleza,
falta de identificación y representación de la
por el otro, ha logrado acercarse a ella mer-
víctima de las agresiones o amenazas ecoló-
ced a un mejor conocimiento y una mejor
gicas. Mientras que éstas repercuten casi
comprensión de su modo de ser y de actuar.
siempre, en una u otra forma y en mayor o
Frente al enfoque económico del mundo na-
menor grado, en la naturaleza, sus efectos
tural como de una simple acumulación de
muchas veces no alcanzan a seres humanos
recursos explotables, ha surgido la visión
o sólo los alcanzan en mínima proporción o
ecológica de la naturaleza como de una enti-
de manera poco detectable. De ahí que la
dad universal infinitamente compleja e inter-
concurrencia de la naturaleza a la contienda,
relacionada en todos sus aspectos, firme-
sola o junto a víctimas humanas, resulta
mente estructurada y organizada, esencial-
imprescindible para el debido cumplimien-
mente dinámica y en constante desarro-
to de los objetivos que persigue el Derecho
llo 17 . A medida que se avanza en las obser-
Ecológico.
No es suficiente que el Derecho Ecológi- 15
Es interesante comprobar la calidad muy espe-
co considere a la naturaleza como un "bien cial que se atribuye a este bien: "La Biosfera... es o se
considera el supremo bien a tutelar, del cual es titular la
Humanidad. Ese supremo bien se identifica con la Vida
14 genéricamente considerada" (Margariños, op. cit).
" Ahora, sólo 12 años después (de la Conferencia
16
de Estocolmo sobre el Medio Humano), ...esa expre- De la coincidencia de las definiciones de "bien"
sión de "medio humano" resulta discutible, pues con y "derecho" se desprende que ellos constituyen el as-
ello parecía darse a entender que la creación estaba al pecto objetivo y subjetivo, respectivamente, de la nor-
servicio del hombre, cuando en verdad todas las espe- ma jurídica.
17
cies vivas tienen su razón de ser sin necesidad de una "¿Qué es la conciencia ecológica? Ante todo, es
referencia inevitable al hombre" ('El Libro de la Natu- el descubrimiento de lo que llamábamos medio, medio
raleza", diario "El País", Madrid, 1984). ambiente, Naturaleza, constituye un sistema ecológico,

102
vaciones e investigaciones bioecológicas, la sociedad de promover el desarrollo en el
se van revelando uno tras otro los secretos ámbito científico-técnico. Actualmente,
del funcionamiento de esta inmensa "em- mientras que se insiste por todos los me-
presa de la vida" que ha estado trabajando dios en desarrollar las potencialidades de la
desde tiempos inmemoriales en la produc- tecnósfera, no solamente se ignoran las po-
ción de una gama inagotable de seres vivos, tencialidades de la biosfera, sino que se ha-
manteniendo siempre un perfecto equilibrio ce lo posible por dificultar e impedir su de-
entre todos ellos y con los demás compo- sarrollo, cercenándolas y anulándolas en
nentes de la biosfera. Ya no se puede desco- nombre de un presunto progreso que se
nocer la existencia real de esta entidad inte- identifica con el reemplazo de lo natural por
gral llamada naturaleza, constituida por una lo artificial. Así como el supuesto desarrollo
infinidad de partes siempre cambiantes e proclamado por los defensores del modelo
interconectadas, cuyo todo es más que la tecnocrático-consumista arrolla y destruye
suma de estas partes y que representa el las posibilidades de desenvolvimiento de lo
principio de la vida misma. auténtico y autóctono en la esfera humana,
En presencia de esta realidad el hombre así también arrolla y destruye las facultades
está en la obligación ineludible de entablar de la naturaleza de proseguir su evolución y
relaciones conscientes con la naturaleza co- continuar dando muestras de su capacidad
mo tal y de hacer lo posible por entenderla y creadora. Si bien, por lo general, los proce-
por entenderse con ella. Para lograrlo es sos de desarrollo del mundo natural son
preciso que reconozca que la naturaleza po- más lentos que los del mundo tecnológico,
see intereses propios que son independien- no cabe duda de que casi siempre resultan
tes de los intereses humanos y muchas ve- más saludables para la tierra y, por ende,
ces contrapuestos a éstos en la perspectiva para la humanidad 18 .
temporal. El interés básico de la naturaleza, La evolución de la naturaleza se realiza
lo mismo que el del hombre, consiste en de conformidad con dos principios funda-
poder vivir y desarrollarse libre y plenamen- mentales: diversidad y equilibrio. Ambos se
te. Al igual que el hombre, la naturaleza de- complementan y se sostienen mutuamente:
sea que la dejen tranquila y le permitan rea- la diversidad de las formas de vida se man-
lizarse en armonía con sus finalidades y po- tiene gracias al equilibrio existente entre
sibilidades. Este interés general básico se ellas; y el equilibrio, por su parte, descansa
refleja en los múltiples intereses relaciona- en la diversidad de los elementos presentes
dos con los diferentes componentes del en el mundo natural. El interés básico de la
mundo natural. Mientras no sean afectados naturaleza consiste, por lo tanto, en vivir y
por las actividades humanas, estos intere- en desarrollarse no de cualquiera manera,
ses permanecen latentes, en espera de que sino conforme a su propia ley caracterizada
su vigencia sea puesta a prueba frente a por esos dos principios. Pues bien, son pre-
determinados intereses del hombre. cisamente estos pilares de la organización
Siendo la naturaleza una entidad esen- de la naturaleza los que son atacados vio-
cialmente dinámica, su existencia se con- lentamente por el hombre: por un lado, se
funde con el desarrollo. El poder desarrollar elimina la diversidad, reemplazándola por
sus facultades creativas lo más libre y plena- la uniformidad; por el otro, se rompen los
mente posible constituye para ella un inte- equilibrios, produciéndose desequilibrios
rés inseparable del interés de poder existir. cada vez mayores. Cualesquiera que sean
Es necesario que el hombre reconozca este
interés legítimo de la naturaleza en los mis- 18
"EI proceso al cual todas las criaturas lo deben
mos términos en que reconoce el interés de todo, la evolución, es el que hay que proteger en primer
lugar... En el desarrollo (humano) todo es apresurado...
'Conservación para el desarrollo' significa la intención
vale decir, una unidad viva de extrema complejidad" de subordinar lo permanente a lo temporal" (Dr. Ma-
(Edgar Morin, op. cit). rius Jacobs, U.I.C.N., Boletín, abril-junio de 1983).

103
los elementos naturales específicos afecta- pueda parecer (hay que considerar también,
dos, estos ataques van dirigidos contra la a este respecto, la limitada visión que el
naturaleza toda, ya que comprometen las hombre tiene, por lo general, de las creacio-
bases mismas de su estructura. nes de la naturaleza y de sus cualidades
Las infinitamente variadas formas de vi- intrínsecas).
da existentes en un momento dado reflejan,
en primer término, el esquema de funciona-
lidad imperante en la naturaleza, basado en
la aptitud de los diferentes elementos de
6. La naturaleza
f u n c i o n a r adecuadamente dentro del como persona jurídica
conjunto del cual forman parte. Sobresalen,
por lo tanto, en cada elemento los rasgos
La existencia real de la naturaleza consti-
que le son útiles desde este punto de vista.
tuye un antecedente favorable, pero no in-
Sin embargo, la sola noción de utilidad no
dispensable para que el Derecho Ecológico
explica exhaustivamente la inmensa varie-
la reconozca como persona jurídica. Si sus
dad de las manifestaciones de la naturaleza.
intereses son dignos de recibir protección
Es necesario recurrir al concepto de la crea-
jurídica y, por consiguiente, convertirse en
tividad en sí para comprender la esencia del
derechos, debido a que de esta manera se
mundo natural. Este mundo, en toda su in-
pueden cumplir mejor los fines de justicia y
conmensurable diversidad, constituye la ex-
bien público que el Derecho persigue, nada
presión de una enorme fuerza creadora que
obsta a que éste confiera a la naturaleza la
tiende a manifestarse permanentemente de
calidad de sujeto de derechos y, por ende, la
la manera más amplia y perfecta posible 19 .
de persona jurídica, aun en el caso de que
El valor intrínseco de sus creaciones no se
ella no tuviere existencia real,sinoquefuera
agota en lo funcional, lo útil, sino que abarca
una mera ficción jurídica 21 . Este es precisa-
también todos los demás aspectos que, des-
mente el caso de gran parte de las entidades
de la perspectiva humana, pueden definirse
de carácter anónimo a las cuales la ley reco-
como lo bello, lo curioso, lo grandioso o lo
noce existencia como personas jurídicas,
emocionante 20 . Por consiguiente, el interés
con la circunstancia agravante de que mu-
de la naturaleza no se reduce a conservar y
chas de ellas representan intereses no coin-
desarrollar sus componentes en razón y en
cidentes y aun incompatibles con el bien
la medida de su mera funcionalidad y utili-
general. El caso de la naturaleza es diferen-
dad, sino que se extiende a la defensa de
te: no solamente tiene existencia "natural"
todo lo creado por insignificante e inútil que
y reúne condiciones inigualables de organi-
zación, estabilidad, vitalidad y autonomía,
19
Adolf Portmann denomina esta tendencia la sino que además cumple la función de man-
"auto-representación de lo viviente" ("Vom Lebendi- tener en nuestro planeta la esfera de la vida
gen", 1973, Suhrkamp, Frankfurt/Main, Alemania Fe-
de la c u a l d e p e n d e n u e s t r a p r o p i a
deral).
20
La percepción de estos aspectos por el hombre y existencia 22. Es difícil concebir una finalidad
el goce que éste deriva de la contemplación de la natu-
raleza son una forma de participación, en la cual se
revela la "naturalidad" del ser humano. La facultad de 21
"No debemos tener temor de admitir que en
ver y sentir la belleza y armonía de un paisaje, árbol o muchos aspectos el pensamiento legal corriente ha
animal permite al hombre entrar en comunión con la llegado a ser obsoleto... Una conciencia ecológica...
naturaleza y recibir de ella la inspiración que imparte su exige que nuevos principios han de ser admitidos por
creatividad. Así nació el arte: "natura artis magistra". los tribunales y otras autoridades encargadas de tomar
"Los naturalistas respetan a la naturaleza como decisiones". (Edwin Spencer Matthews Jr., citado por
una fuente incomparable de inspiración, simbolismos, Magariños, op. cit.).
belleza y desafío para el entendimiento y la inteligencia 22
Es corriente hablar de la naturaleza como "so-
humanas" (Anthony Povilitis, "On Assigning Rights to d a " y " c o o p e r a d o r a " del hombre (la "National
Animals and Nature", revista Environmental Ethics, Environmental Protection Act" —Ley de protección
Primavera de 1980, USA). ambiental nacional— de los Estados Unidos de Améri-

104
que sea más digna de protección jurídica tación"; sin embargo, más adelante tuvo
que ésta23. En consecuencia, tanto por "an- que ser reconocido como un legítimo avan-
tigüedad" como por "mérito" la naturaleza ce. Si bien el Derecho se impone por el po-
puede reclamar para sí la calidad de perso- der, su objetivo es la protección de quienes
na jurídica; y al Derecho Ecológico le con- carecen de poder: cada ampliación de la
viene otorgársela 24 . esfera jurídica implica una reducción de la
Obviamente, la naturaleza es una perso- esfera del poder. Al extender su manto pro-
na jurídica muy especial, sui generis, que tector a la naturaleza, el Derecho lo hace
rebasa los límites tradicionales del Derecho. porque ésta se encuentra hoy en situación
Su reconocimiento constituirá otra etapa en de inferioridad frente a una humanidad que
la evolución del campo de lo jurídico, el cual dispone de un poder de destrucción cada
se ha extendido incorporando paulatina- vez mayor 26 .
mente terrenos que antes correspondían Dada su condición de contraparte de la
sólo al ámbito moral o aun a la esfera del humanidad en todos los niveles, la naturale-
mero arbitrio. En el curso de esta evolución za reviste el carácter de una persona jurídica
han ido adquiriendo carta de ciudadanía ju- a la vez supranacional y omnipresente
rídica, como sujetos de derechos propios, cuyos derechos pueden y deben hacerse va-
todos aquellos seres humanos que antes se ler en todos los ámbitos, desde el mundial
encontraban "extra muros" y se considera- hasta el local. Se trata de una persona jurídi-
ban como meros objetos de derechos ca de Derecho Público que puede asimilarse
ajenos25. Cada paso en el progresivo aban- a una "Fundación para la Vida", la cual ha
dono de las limitaciones del Derecho fue sido creada por sí misma (o ha sido creada,
calificado al principio como una "extralimi- si se quiere, por un Creador) para hacer del
planeta tierra la morada de un universo de
seres vivientes.
ca se refiere a la "armonía productiva" que debe existir
entre hombre y naturaleza). Si tiene esta calidad, lógico
es reconocerle los derechos que por tal concepto le
corresponden. 7. El Patrimonio
"El ecosistema... es para todo ser vivo, incluido el de la Naturaleza
hombre, un coautor, un cooperador, un coprograma-
dor de su propio desarrollo" (Edgar Morin, op. cit).
23
Cabe recordar que las Instituciones, de Justinia- Al igual que todas las fundaciones, la natu-
no, reconocen a la naturaleza incluso una función nor-
mativa universal: "lus naturale est, quod natura omnia raleza consiste esencialmente en un patri-
animalia docuit. Nam ius istud non humani generis monio afecto a un fin. Este "patrimonio de
proprium est, sed omnium animalium". afectación" 27 de la naturaleza comprende la
24
Hay cierto paralelo entre la protección jurídica totalidad de los elementos del mundo natu-
de la naturaleza y la de los bienes culturales e históricos ral, animados e inanimados, todos los cua-
(véanse la Convención sobre la Protección del Patrimo-
nio Mundial, Cultural y Natural, y la ley chilena sobre les desempeñan de una manera u otra, una
Monumentos Nacionales, tanto históricos como natu-
26
rales). En ambos casos, las motivaciones y objetivos de "La tarea consiste en... (crear) controles que ga-
la protección son similares y los beneficiarios son ranticen que... lo más carente de protección... sea de-
igualmente indeterminados. Pero hay una diferencia fendido eficazmente. ...Sólo cuando el más difícil ciclo
fundamental: la naturaleza existe como ente real y au- biológico tenga el mismo derecho a protección que el...
tónomo, mientras que los bienes culturales son obra y ciudadano humano..., el hombre habrá entregado el
parte de la humanidad. documento que lo legitima como soberano de esta
25
La abolición de la esclavitud de la naturaleza ha tierra" (Cari Amery, Natur ais Politik, 1976, Rowohlt,
sido comparada con la abolición de la esclavitud huma- Alemania Federal).
27
na. Aun en el año 1858 un tribunal de Virginia, de "La fundación es el ejemplo típico de un sujeto
Estados Unidos de América, declaró que "un esclavo de derecho netamente objetivo, o sea, de un "patrimo-
no es una persona, sino una cosa" (citado por Bernard nio de afectación" (Godofredo Stutzin, "Algunas Consi-
Rollin en Animal Rights and Human Morality, 1981, deraciones sobre la 'Noción Jurídico del Patrimonio' ",
Prometheus Books, USA). Memoria de Prueba, 1945, Santiago).

105
función en el seno de la "empresa de la opone, sin embargo, a la existencia de dere-
vida". Como la "natura naturans" y la "na- chos propios de los seres vivos, diferentes
tura naturata" de Spinoza, la naturaleza y su de los derechos de la naturaleza. Estos dere-
patrimonio se identifican de hecho, pero chos particulares corresponden a intereses
pueden distinguirse conceptualmente co- que no coinciden con los de la naturaleza en
mo expresión ideal y expresión material, general. Es el caso de los animales que, co-
respectivamente, de la entidad universal. mo seres sensibles, tienen el derecho de
Este doble aspecto de la naturaleza confiere que no se les haga víctimas de sufrimientos
a sus derechos un carácter a la vez patrimo- físicos o psíquicos, aunque las acciones u
nial y extrapatrimonial, de derechos de pro- omisiones humanas que causen estos sufri-
piedad y de derechos de la personalidad. Al mientos no puedan considerarse como da-
asumir la defensa de cualquiera de sus com- ñinas desde el punto de vista ecológico 29 .
ponentes ante una agresión humana, la na- Los derechos de la naturaleza sobre su
turaleza ejerce al mismo tiempo su derecho patrimonio coexisten con los derechos que
a la vida e integridad y su derecho de domi- personas humanas tienen sobre los bienes
nio por ser el elemento afectado tanto parte de ese patrimonio. Hay que distinguir, en
representativa de ella misma como parte consecuencia, el dominio ecológico del do-
integrante de su patrimonio. minio civil. Aquél equivale a una limitación
Es la naturaleza misma como entidad de éste: el derecho de propiedad de las per-
universal la que hace valer sus derechos, no
el ser u objeto natural individual respectivo.
Esta presencia unitaria del mundo natural por cuatro votos contra tres. En su opinión el disidente
en el terreno jurídico resulta a todas luces Douglas dijo en parte: "La cuestión crítica del 'stan-
preferible a una presencia fragmentada en ding' se simplificaría y quedaría claramente enfocada,
que cada elemento defiende solamente sus si adoptáramos una norma federal que permitiese que
propios derechos. Desde el punto de vista los asuntos del entorno fueran defendidos ante orga-
nismos o Cortes federales en nombre del objeto in-
teórico, esta situación refleja mejor la reali- animado a punto de ser destruido, deteriorado o inva-
dad ecológica y responde mejor a las exi- dido por carreteras y máquinas niveladoras. La actual
gencias jurídicas. Y desde el punto de vista preocupación pública por la protección del equilibrio
práctico, es indiscutible que la defensa ejer- ecológico de la naturaleza debería llevarnos a conferir
'standing' a los objetos del entorno para que puedan
cida en nombre de la naturaleza toda, basa-
deducir demandas tendientes a obtener su propia pre-
da en los intereses generales de ésta, posee servación". Si bien Stone argumenta esencialmente a
mucho mayor peso que la defensa entabla- favor del 'standing' de los seres, objetos o zonas natu-
da sólo en nombre de un elemento específi- rales afectados por amenazas o daños ecológicos, no
co del mundo natural, fundada en los intere- excluye tampoco la posibilidad y conveniencia de otor-
gar esa calidad jurídica al medio ambiente o a la natura-
ses puntuales de éste28. Lo anterior no se
leza en general.
29
EI proceso de reconocimiento de los derechos
de los animales se ha desarrollado en forma paralela al
28
En su libro Should Trees Have Standing? (Wi- proceso de reconocimiento de los derechos de la natu-
lliam Kaufmann, Inc., Los Altos, USA, 1974), que llegó a raleza. A medida que ha aumentado el sufrimiento del
manos del autor sólo en 1976 y en el cual encontró la mundo animal debido a los procedimientos desnatura-
confirmación de muchas de las ideas expuestas por él lizantes y deshumanizantes de la actual sociedad tec-
en la primera versión de su ensayo y en la versión nocrática y consumista, ha habido un despertar de con-
abreviada inglesa, Christopher D. Stone propone dar ciencia y un movimiento tendiente a obtener no sola-
"standing", o sea, la calidad de titular de derechos que mente mejor trato de los animales como "objetos",
pueden ejercerse ante los tribunales, a seres y objetos sino el reconocimiento de sus derechos como "suje-
del mundo natural. Su estudio se realizó a raíz de la tos". La literatura en que se aboga por los derechos de
demanda judicial del Sierra Club destinada a impedir la los animales es incomparablemente más abundante
alteración del estado silvestre de la zona de Mineral que la que se refiere explícitamente a los derechos de la
King y sirvió de fundamento al voto de minoría emitido naturaleza (pueden citarse: Bernard Rollin, op. cit; Pe-
por el juez más antiguo de la Corte Suprema de los ter Singer, Animal Liberation; Henry Salt, Animals
Estados Unidos, el renombrado conservacionista Wi- Rights; Tom Regan/Peter Singer, Animal Rights and
lliam Douglas, en la sentencia que rechazó la demanda Human Obligations).

106
sonas sobre los elementos del mundo natu- autónomos, a niveles tanto mundial como
ral no es absoluto, sino que se encuentra nacional y local, que tengan a su cargo la
condicionado por la "función natural" que representación de la naturaleza con amplias
éstos desempeñan como parte del patrimo- facultades y con plena independencia "de
nio de la naturaleza. Esta situación es com- jure" y "de facto", sin perjuicio de la inter-
parable, en cierto modo, a la limitación del vención, ya sea complementaria o subsidia-
mismo derecho de propiedad que se des- ria, de los representantes antes menciona-
prende de su "función social". Los propieta- dos. A estos "Defensores Públicos de la Na-
rios de bienes de la naturaleza, al ejercer las turaleza" o "Consejos de Defensa de la Na-
facultades inherentes al dominio sobre ella, turaleza", como podrían llamarse entre no-
deben tomar en consideración las necesida- sotros, les corresponderá también ejercer
des de la biosfera y no pueden alterarlos las funciones de un "ombudsman" que re-
sustancialmente ni menos destruirlos o des- coja y haga valer debidamente las inquietu-
afectarlos de su destino natural sin la autori- des ecológicas de la comunidad.
zación debidamente fundada de quienes re- Actualmente, como la naturaleza aun
presenten los intereses de la naturaleza. Es- viste el ropaje del medio ambiente humano
ta norma rige no sólo para los particulares, y sus intereses se defienden bajo la bandera
sino con mayor razón para los encargados del interés humano, se plantea un doble
de la cosa pública, quienes deben observar- problema con respecto a las personas que
la tanto en el manejo de los bienes de domi- deben o pueden encargarse de su protec-
nio público como en la planificación del uso ción legal. En cuanto a las autoridades a las
de los recursos naturales en general. cuales incumbe esta protección, sus térmi-
nos de referencia son esencialmente los del
ambiente humano y de los intereses de la
colectividad humana, no los de la naturaleza
misma. En consecuencia, ellas están sujetas
a todas las contingencias de la política am-
8. La representación biental y, por lo general, no se encuentran
de la naturaleza capacitadas ni motivadas para resistir la
presión de tendencias perjudiciales para la
naturaleza, pero favorables de alguna ma-
Como toda persona jurídica, la naturaleza nera para la colectividad humana, ni tampo-
requiere de representantes que hagan valer co para defender a la naturaleza en asuntos
sus derechos en la práctica, complementan- q u e no p a r e c e n i n t e r e s a r a e s t a
do la capacidad de goce con la de ejercicio. colectividad 30 . En lo que atañe a los particu-
Es obvio que estos "procuradores de la na- lares que desean hacerse cargo de la protec-
turaleza" deben identificarse con los intere- ción de la naturaleza por la vía legal, los
ses de su representada. Corresponderá la sistemas jurídicos vigentes no les conceden
representación, en primer término, a las en- generalmente la facultad de hacerlo, salvo
tidades cuya finalidad sea precisamente la cuando pueden acreditar que esta protec-
protección de la naturaleza, ya sea en forma ción corresponde a su legítimo interés per-
general o en relación con ciertas materias o sonal, ya sea individual o colectivo 31 . Por
aspectos. Además, podrán actuar en nom-
bre de la naturaleza y en su defensa todas
las personas jurídicas y naturales que po- 30
Es el caso de los Ministerios del Medio Ambiente
sean la necesaria idoneidad y cuyos intere- (Reino Unido, Francia, etc.), de los "Encargados de la
ses coincidan en la materia "sub lite" (en- Protección de la Naturaleza" (Alemania Federal), del
tendiéndose por "litis" toda controversia, "Organismo de Protección Ambiental" (Estados Uni-
judicial o no, sobre materias ecológicas) con dos de América) y de todas las reparticiones existentes
en los diferentes países, incluso el nuestro, que desem-
los intereses de la naturaleza. Finalmente, peñan funciones en materia ambiental.
será necesario crear organismos públicos 31
En la sentencia antes citada (28) la Corte Supre-

107
excepción, en algunos países la ley otorga a 9. El proceso de
ciertas instituciones el derecho de actuar
administrativa y judicialmente en defensa reconocimiento jurídico
del medio ambiente 32 ; en otros, la jurispru- de la naturaleza
dencia ha dado pasos similares 33 . Subsiste,
sin embargo, el problema fundamental de
cómo conciliar las necesidades de protec- El reconocimiento de la naturaleza como
ción eficaz de la naturaleza con las exigen- sujeto de derechos es un proceso de evolu-
cias de forma y de fondo del Derecho. Este ción gradual, tal como lo ha sido su incorpo-
es el nudo gordiano que no puede ser corta- ración al Derecho en calidad de bien jurídi-
do sino usando la espada de los derechos de co. Paulatinamente, este bien está adqui-
la naturaleza. riendo caracteres de autonomía y personali-
dad y recibiendo un trato de especial defe-
rencia y respeto34. La más reciente demos-
tración de este nuevo trato ha sido la apro-
bación de la "Carta Mundial de la Naturale-
za" por la Asamblea General de las Nacio-
nes Unidas35 . En ella ya no se habla de!
ma de los Estados Unidos de América no reconoció la
facultad de demandar del Sierra Club. medio humano, como se hacía en la Confe-
32
En Francia las asociaciones dedicadas a la pro-
tección "de la naturaleza y del medio ambiente" (es
34
interesante notar esta distinción) pueden, en ciertas Una de las leyes básicas del Derecho Ecológico,
condiciones, intervenir ante las autoridades adminis- la "National Environmental Policy Act" (Ley sobre Polí-
trativas y judiciales para hacer cumplir las disposicio- tica Ambiental Nacional) de los Estados Unidos de
nes legales pertinentes (Ley 76-629 sobre protección de América, dictada en 1969, estatuye que sus propósitos
la naturaleza, del 10 de julio de 1976). En Alemania son: "declarar una política nacional que tienda a impul-
Federal, según la Ley Federal sobre Protección de la sar la armonía productiva y grata entre el hombre y el
Naturaleza, del 20 de diciembre de 1976, tales asocia- medio ambiente; promover los esfuerzos destinados a
ciones pueden hacerse presentes en los procedimien- prevenir o eliminar daños que afecten al medio am-
tos administrativos correspondientes; sin embargo, biente" (Secc. 2). La ley agrega que "el Congreso...
carecen de la facultad de demandar judicialmente. declara... que es política permanente del gobierno fe-
33
En la República Argentina se han emitido dos deral... crear y mantener condiciones bajo las cuales el
sentencias notables, ambas en juicios promovidos por hombre y la naturaleza puedan coexistir en armonía
el abogado Alberto Kattan. Una de ellas, pronunciada productiva" (Secc. 101a).
35
por el juez federal Dr. Oscar Garzón, acogió un recurso Propuesta en la 12a Asamblea General de la
de amparo (similar al recurso de protección chileno) en Unión Internacional para la Conservación de la Natura-
favor de 14 toninas overas, cuya caza y exportación leza (U.I.CN.), celebrada en Kinshasa en septiembre de
habían sido autorizadas por la autoridad administrativa 1975, por el Presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko, la
competente. No sólo se aceptó la comparecencia del Carta fue finalmente aprobada por las Naciones Unidas
demandante en defensa de estos animales, sino que se el 28 de octubre de 1982 por 111 votos a favor, 18
reconoció también, en un fallo extensamente fundado, abstenciones (entre ellas, la de Chile) y 1 voto en contra
la necesidad de proteger estrictamente las especies de (el de los Estados Unidos de América). De sus conside-
fauna, aun en ausencia de disposiciones legales especí- randos citaremos los siguientes: "La especie humana
ficas. La otra sentencia, dictada por el juez federal Dr. es parte de la naturaleza y la vida depende del funciona-
Mauricio Obarrio, dio lugar a medidas destinadas a miento ininterrumpido de los sistemas naturales"; "La
cautelar los intereses del público en relación con la civilización tiene sus raíces en la naturaleza", "Toda
venta de un herbicida de gran toxicidad; se admitió al forma de vida es única y merece ser respetada, cual-
demandante en calidad de parte interesada en la mate- quiera que sea su utilidad para el hombre, y con el fin de
ria por tratarse de un asunto en que estaba en juego el reconocer a los demás seres vivos su valor intrínseco,
derecho individual de cada ciudadano y el derecho el hombre ha de guiarse por un código de acción mo-
colectivo de toda la comunidad acerca de la conserva- ral". Por su parte, en los "Principios Generales" el 1o
ción de un medio ambiente exento de peligros de con- declara: "Se respetará la naturaleza y no se perturba-
taminación. rán sus procesos esenciales"; el 2o establece que "no
Ambas sentencias están transcritas en la revista se amenazará la viabilidad genética en la tierra..." y el
"Ambiente y Recursos Naturales" (véase nota 6), la 5o determina que "se protegerá a la naturaleza de la
primera en el N° 2, abril-junio 1984, y la segunda en el destrucción que causan las guerras u otros actos de
N° 1, enero-marzo 1984. hostilidad".

108
rencia de las Naciones Unidas celebrada en del Derecho, éstos últimos van influyendo, a
Estocolmo diez años antes, sino que se su vez, en el modo de pensar y actuar de la
nombra derechamente a la naturaleza. Es colectividad. La elevación de la categoría
un documento que puede considerarse co- jurídica de la naturaleza, se traducirá, sin
mo una especie de cartas credenciales pre- duda, en el mejoramiento de su condición
sentadas por la naturaleza ante el organis- social y, por consiguiente, en la adopción de
mo máximo de la humanidad. Aunque por políticas y normas de conducta que la favo-
ahora carece de fuerza jurídica obligatoria, recen. Se respeta a quien goza de derechos,
su objetivo consiste evidentemente en ad- mientras que se desprecia a aquel que care-
quirirla mediante la dictación de leyes na- ce de ellos. El efecto psicológico del recono-
cionales en que se incorporen sus princi- cimiento de los derechos de la naturaleza
pios. Sea como fuere, no cabe duda de que podrá llegar a ser más importante que los
la Carta ha de influir en la orientación del efectos netamente jurídicos de este recono-
Derecho Ecológico hacia la admisión de la cimiento, tal como ha sucedido cada vez
naturaleza como entidad jurídica 36 . que se ha ampliado el ámbito de los dere-
Sin embargo, dado el peso de la inercia chos h u m a n o s . El Derecho Ecológico
en materia jurídica, el reconocimiento de los proyectará a la comunidad su inspiración
derechos de la naturaleza tendrá por algún conservacionista y cumplirá de este modo
tiempo carácter no oficial, implícito y gene- la función educadora que le es inherente y
ralmente puntual. Sólo con el transcurso del cuya meta se sitúa más allá de la mera ob-
tiempo y por la presión de los hechos, que servancia de los preceptos legales. Habrá
son aun más porfiados que el Derecho, la dado un paso que le permitirá abandonar su
naturaleza obtendrá, primero en la doctrina, posición en la retaguardia del movimiento
más tarde en la jurisprudencia y finalmente ecologista y ocupar un puesto en la van-
en la legislación, la condición jurídica que le guardia, señalando rumbos en vez de
corresponde y que le permitirá hacer valer seguirlos 37 .
plenamente los derechos que le son inhe- La personificación de la naturaleza por
rentes. el Derecho Ecológico la transformará en in-
terlocutoria válida del hombre y en tal cali-
dad podrá ayudarle a éste a orientar sus
10. Efectos del acciones y decisiones hacia la defensa y el
reconocimiento jurídico desarrollo de estilos de vida que concuer-
den con su propia y olvidada calidad de ser
de la naturaleza natural. Una naturaleza con voz y voto en el
quehacer humano contribuirá a aumentar
Efectos generales las posibilidades del reencuentro del hom-
bre consigo mismo. La tribuna del derecho
Del mismo modo que los conceptos y las servirá de lugar propicio para un diálogo
normas prevalecientes en la sociedad van entre la naturaleza y el hombre cuyos resul-
conformando los conceptos y las normas tados no podrán ser sino favorables para
ambas partes.
36
No puede desconocerse, sin embargo, que el
reconocimiento teórico de los principios de la Carta de Efectos jurídicos
la Naturaleza podría servir a los gobiernos para encu-
brir el desconocimiento práctico de los mismos, tal
Los efectos propiamente jurídicos del reco-
como sucede con la Carta de los Derechos Humanos. nocimiento de los derechos de la naturaleza
"Contrasta la facilidad con que (los convenios interna-
37
cionales) son aprobados con el poco interés que existe "EI Derecho no ha ¡do, precisamente, a la van-
por aplicarlos debidamente" (Godofredo Stutzin, "La guardia en (la) acción conjunta de saberes para preser-
ley como sustituto de la realidad", Primer Encuentro var el medio ambiente" (Enrique Aimone, "Las Nuevas
Científico sobre el Medio Ambiente Chileno, La Serena, Figuras Jurídicas Vinculadas a la Protección del Medio
1983, Versiones Abreviadas, Volumen ii). Ambiente"; véase nota 2).

109
pueden agruparse en cuatro rubros: identi- resulta a menudo difícil o aun imposible 39 .
ficación, simplificación, vigorización y unifi- En materia de delitos ecológicos, contraria-
cación del Derecho Ecológico. mente a lo que sucede en otros tipos de
delito, es normal que se conozca al hechor,
pero no a la víctima. Esto se explica funda-
IDENTIFICACIÓN: Para comprender la verda- mentalmente por tres características de es-
dera identidad del Derecho Ecológico es tos delitos: a) producen efectos esencial-
preciso comprenderlo, no como un compar- mente dispersos y remotos en el espacio y
timento más del Derecho tradicional, sino en el tiempo 40 ; b) afectan a intereses de
como una nueva dimensión de lo jurídico, la índole muy diversa que muchas veces son
cual abarca las relaciones del hombre con la difíciles de definir y valorar 41 ; y c) dependen
naturaleza38. Todas las relaciones específi- en cierta medida del criterio subjetivo de los
camente regidas por el Derecho Ecológico afectados (lo que es daño para uno puede
son "de hombre a naturaleza" y "de natura- no serlo para otro). El resultado es que con
leza a hombre", sin perjuicio de que, en defi- frecuencia un acto claramente "contra natu-
nitiva, resulten a consecuencia de ellas ram" no puede considerarse como un acto
otras relaciones que, pasando por la natura- "contra hominem", a menos que se recurra
leza, van "de hombre a hombre". La acción a la imprecisa y ambigua noción del interés
del hombre sobre la naturaleza y la reacción público o general, el cual en lo que atañe a
de ésta sobre aquél son fuentes de los con- controversias ecológicas, puede ser inter-
flictos que corresponde resolver al Derecho pretado en uno u otro sentido, según la es-
Ecológico. La presencia jurídica de la natu- cala de valores que se tenga.
raleza como parte en estos conflictos es La solución del problema consiste en
condición necesaria para que puedan apli- tipificar los delitos ecológicos como de "le-
carse en materia ecológica las normas de la sa natura" y radicar, por consiguiente, la
justicia distributiva basadas en los princi- víctima del delito en la propia naturaleza
pios de "neminem laedere" y "suum cuique lesionada 42 , sin perjuicio de reconocer tam-
tribuere", con el fin de encontrar soluciones
que reflejen un justo equilibrio y consti-
tuyan, por lo tanto, soluciones de equidad. 39
"EI daño al medio ambiente... interfiere con la
Inspirado en el ejemplo de la misma natura- vida y los derechos de un número desconocido de
leza, cuya ley fundamental es precisamente personas" ("Liability for Harm to the Environment",
revista Environmental Policy and Law, junio de 1975).
el equilibrio, el Derecho Ecológico debe 40
"Desastres ambientales aparentemente 'loca-
identificarse con la búsqueda de esa "equi- les' se unirán pronto para convertirse en un daño global
dad ecológica" en las relaciones del hombre irreversible". (Robert E. Lutz, "An Essay on Harmoni-
con el mundo natural. zing National Environmental Laws and Policies", revis-
ta Environmental Policy and Law, diciembre de 1975).
41
Se trata de toda la gama de los intereses mate-
SIMPLIFICACIÓN: La indeterminación abso- riales, intelectuales, morales y espirituales del hombre:
económicos, sociales, culturales, sanitarios, recreacio-
luta o relativa de los intereses humanos nales, científicos, educacionales, artísticos, estéticos,
afectados por la mayoría de los actos ecoló- metafísicos, etc. En cambio, los intereses contrarios a la
gicamente dañinos representa uno de los naturaleza son generalmente de un solo tipo: económi-
principales problemas del Derecho Ecológi- cos.
42
co. Mientras que por regla general es fácil "Pensamos que podría decirse que la responsa-
bilidad debe ser considerada desde el punto de vista de
identificar a quienes ejecutan estos actos, la la Vida misma... Es necesario... establecer la responsa-
identificación de las personas perjudicadas bilidad por los daños infligidos directamente a la Natu-
raleza, a la Biosfera, e indirectamente al Hombre como
especie, a la Comunidad Humana". (Magariños, op.
38
"(EI) Derecho Ambiental regula la conducta eco- cit).
lógica de los hombres... y determina la responsabilidad Magariños insiste, sin embargo, en considerar co-
pública y privada por los delitos cometidos contra la mo sujeto de derechos a esta Comunidad Humana y no
Biosfera" (Magariños, op. cit). a la Naturaleza, lo que, a mi juicio, por las razones

110
bien como tal a las víctimas humanas que des legislativas, ejecutivas y administrati-
pueda haber. Si se acepta a la naturaleza vas como ante tribunales de justicia en lo
como parte agraviada, se simplifica consi- criminal y lo civil. Quienes actualmente de-
derablemente la tarea del Derecho Ecológi- sempeñan cargos de protección de la natu-
co tanto "de lege ferenda" como "de lege raleza verán precisadas y facilitadas sus fun-
lata" 43 . La disponibilidad de la noción de los ciones, pudiendo ejercerlas en forma más
derechos de la naturaleza como herramien- decidida por estar ellas mejor definidas.
ta jurídica facilita la formulación, reglamen-
tación, interpretación y aplicación de las VIGORIZACION: La existencia de la naturale-
normas del Derecho Ecológico44 . Los pode- za como titular de derechos confiere al Dere-
res legislativo, ejecutivo y judicial podrán cho Ecológico mayor amplitud y mayor efi-
valerse de esta herramienta cada vez que las cacia. Su radio de acción se ensancha por-
circunstancias lo exijan o aconsejen. En nin- que, al englobar todos los elementos del
gún caso la presencia jurídica de la naturale- mundo natural como parte del patrimonio
za perjudicará a las personas humanas afec- de la naturaleza y afectos a los fines de ésta,
tadas por los daños o riesgos ecológicos; cualquier acto ecológicamente dañino cons-
por el contrario, ellas se verán reforzadas en tituye "per se" un menoscabo de los dere-
sus derechos por la existencia de derechos chos de esta entidad jurídica, lo que permite
paralelos, aunque generalmente no idénti- a sus representantes ejercer las acciones
cos, pertenecientes a la naturaleza45. correspondientes aunque no existan dispo-
Reconocida la existencia jurídica de la natu- siciones legales específicas aplicables ni de-
raleza, se aclara y simplifica lo concerniente rechos humanos directamente comprome-
a la representatividad en materia de Dere- tidos. El Derecho Ecológico, tradicional-
cho Ecológico. Los "procuradores de la na- mente considerado como un Derecho de ca-
turaleza", oficiales y particulares, perma- rácter penal 46 , adquiere de esta manera una
nentes y "ad hoc", representarán los intere- dimensión adicional en la cual rigen los am-
ses de ésta ("todos sus intereses y nada más plios principios del Derecho Civil. Se explica
que sus intereses") en toda clase de asuntos y justifica así la existencia de una obligación
y procedimientos, no sólo en presencia de general de "no hacer" que el hombre tiene
actos específicamente prohibidos por la ley, frente a la naturaleza, en el sentido de no
sino en relación con cualquier menoscabo ejecutar actos que provoquen daños en el
efectivo o eventual del patrimonio de su re- patrimonio de ésta47. Al mismo tiempo, los
presentada, actuando tanto ante autorida- llamados recursos naturales dejarán de ser
enfocados solamente como recursos de la
humanidad y recuperarán su calidad de re-
cursos de la naturaleza propiamente tales,
aducidas en el presente ensayo, no es necesario ni
conveniente. vale decir, recursos que la naturaleza nece-
43
Así se puede prescindir de los variados motivos sita para sus propios fines; por lo tanto, su
humanos que han servido de premisas a la conclusión uso y explotación deberán someterse a las
de que la naturaleza tiene derecho a la protección jurídi- reglas de la justificia distributiva del Dere-
ca por sí misma y para sí misma. Dada esta conclusión,
cho Ecológico48 . De este modo, resulta in-
ya no es necesario justificar la protección en cada caso
particular mediante la demostración de que son aplica-
bles las premisas.
44 46
Al aspecto técnico de su disponibilidad como "Se trata de un derecho sui generis, que es un
herramienta se une el aspecto psicológico de su pre- derecho público de carácter penal". (Magariños, op.
sencia como factor motivador. cit).
45 47
Casi siempre los daños que afectan al medio EI alcance de esta obligación estará evidente-
ambiente humano atentan también contra la naturale- mente sujeto a una apreciación equitativa en relación
za. Por ejemplo, la contaminación en todas sus varieda- con el valor de los derechos que haga valer el hombre
des perturba y perjudica, por regla muy general, no en cada caso.
48
sólo al hombre, sino asimismo a diferentes componen- "(Aparece) la necesidad de considerar a los re-
tes del mundo natural. cursos naturales como tales, no como cosas y bienes,

111
cluso factible que se establezcan relaciones responde en cierto modo al concepto de un
contractuales entre la naturaleza y los usua- bien perteneciente a la naturaleza). De esta
rios de sus bienes que obliguen a éstos a manera puede reforzarse la condición de
pagar un precio o una renta por el aprove- inviolabilidad de estos lugares, disminuyen-
chamiento de los recursos naturales, lo que do el peligro de la desafectación "de jure" o
redundaría en un uso más racional y cuida- "de facto". De un modo similar, los elemen-
doso de estos recursos y permitiría, al mis- tos del mundo natural que se consideran
mo tiempo, disponer de fondos para finan- actualmente como "res nullius" (por ejem-
ciar medidas de conservación de la natura- plo la fauna silvestre y los océanos) pueden
leza49. quedar bajo el dominio exclusivo de la natu-
El reconocimiento de la personalidad ju- raleza, ya que a su respecto no hay dominio
rídica de la naturaleza permite también am- civil, lo cual permitirá al Derecho Ecológico
pliar y reforzar la protección que el Dere- velar en forma más eficiente por su conser-
cho Ecológico otorga a ciertos elementos vación, admitiéndose solamente la explota-
del mundo natural. Así, con respecto a par- ción que sea compatible con el manteni-
ques nacionales, reservas de la biosfera, miento de la integridad y vitalidad de los
santuarios de la naturaleza y otros lugares respectivos elementos 50 .
destinados a la conservación de las estruc- Siendo persona jurídica, la naturaleza
turas y formas de vida naturales, el dominio puede también ser dueña de un patrimonio
ecológico de la naturaleza puede ser con- de carácter civil, formado por dineros y
vertido en dominio pleno, sujeto sólo a los otros bienes destinados a fines de conserva-
gravámenes de uso y manejo que corres- ción del mundo natural 51 . La existencia de
pondan a la destinación del respectivo lugar este "Fondo de la Naturaleza" tanto a nivel
(el nombre de "santuario de la naturaleza" internacional como a nivel de cada país, fa-
cilitará y asegurará la adopción de medidas
y la ejecución de obras que protejan o resta-
tal como tradicionalmente los considera el Derecho, y blezcan adecuadamente los elementos na-
de regular su uso... en bien de la conservación, preser- turales de la biosfera. Además, este Fondo
vación y mejoramiento del ambiente". (Joaquín López, podrá servir para satisfacer ciertas obliga-
"Primeras Jornadas..."; véase nota 10). ciones que podrían considerarse impuestas
49
EI contrato respectivo puede asimilarse a una
a la naturaleza como contrapartida de sus
compraventa, un arrendamiento o (como propone Jür-
gen Dahl, revista Scheidewege, 1978, N° 4) una licen- derechos (indemnización de perjuicios cau-
cia; también puede dársele el carácter de un contrato sados por especies protegidas de fauna y
innominado. flora, compensación del lucro cesante co-
Desde el punto de vista de una economía socialis- rrespondiente a la falta de explotación de
ta, Vladimir Civilichin, en un artículo titulado "El suelo
zonas reservadas, reembolso de gastos oca-
está en peligro" (revista Moskwa, 1968, N° 2, citada en
el libro Menschereien, 1973, World Wildlife Fund, Sui- sionados por medidas obligatorias de sa-
za) escribe: "Ha llegado el momento de repensar los
principios básicos del uso de nuestros recursos natura-
50
les. (Según) las opiniones de nuestros científicos y pla- La sustitución de la calidad de res nullius por la
nificadores,... los recursos naturales no están compren- de res communis, si bien puede considerarse como un
didos en el concepto de riqueza del pueblo (porque en avance, no basta para lograr la protección adecuada,
ellos) no se ha invertido el trabajo. Estas consideracio- debido a que los intereses comunes suelen favorecer
nes especulativas han sido desvirtuadas hace tiempo más la explotación común que la defensa común de los
por... el agotamiento de nuestros recursos naturales y bienes naturales. En algunos países, por ejemplo, la
por el sentido común y la realidad cotidiana de la vida... fauna silvestre ha sido declarada de dominio público
Si se cobrara dinero por el agua que nuestra industria (Brasil, Ley 5.197; Colombia, Código Ambiental), pero
adquiere sin costo y devuelve contaminada a los ríos, no parece que este cambio de la condición jurídica
los administradores de fábricas empezarían a pensar hubiese influido mucho en la situación real.
que podría ser más conveniente purificar las aguas y 51
De aceptarse la proposición anterior de que los
volver a utilizarlas". Civilichin propone, en seguida, el usuarios de los recursos naturales deben pagar a la
cobro de una "renta socialista" por el uso del suelo que naturaleza una renta, el patrimonio de ésta adquiriría
represente el rendimiento productivo de la tierra. una importancia decisiva.

112
neamiento ambiental, etc.). El reconoci- Si se admite la intervención de la natura-
miento y pago de estas obligaciones favore- leza como parte interesada en las contro-
cería la solución pacífica de los conflictos versias ecológicas, se puede evitar que és-
ecológicos y, por ende, la protección de la tas, como ocurre a menudo, sean resueltas
naturaleza. por un acuerdo de las partes humanas que
Al hacer valer los derechos de la natura- sólo contempla los intereses de ellas y no
leza, el Derecho Ecológico tiene mejores po- los de la naturaleza, dejando que ésta conti-
sibilidades de lograr la adecuada aprecia- núe a merced de las acciones de depreda-
ción y suficiente reparación de los daños ción o contaminación. Actuando en nombre
que se inflijan al mundo natural. La estima- propio, la naturaleza puede exigir siempre
ción de estos daños se efectuará en mejores que se prevenga o reparen debidamente los
condiciones porque, al referirlos a la natura- daños ecológicos, independientemente de
leza, es posible calificarlos y cuantificarlos lo que resuelvan las otras partes. En cuanto
mediante un enfoque propiamente ecológi- a la reparación, ella puede consistir en la
co en lugar de determinarlos exclusivamen- "restitutio in integrum" o, si no fuere posi-
te desde el punto de vista de los intereses ble restituir el estado anterior, en una ade-
humanos en juego 52 . Se invierte, desde lue- cuada compensación, ya sea "in natura" o
go, el "onus probandi": en vez de partir de "in pecunia", es decir, en una acción repara-
la presunción de que los elementos del dora o protectora equivalente en beneficio
mundo natural en sí "no sirven de nada" y, de otros elementos del mundo natural o en
por lo tanto, pueden ser libremente altera- el pago de una indemnización en dinero, la
dos o destruidos (incluso ser declarados que vendría a incrementar el "Fondo de la
"dañinos" o "plagas" y exterminados como Naturaleza".
tales), a menos que se pruebe la utilidad de
su conservación, se establece la presunción UNIFICACIÓN. La noción de los derechos de
contraria de que todo lo que existe en la la naturaleza puede ejercer una influencia
naturaleza "sirve de algo" en el contexto de unificadora sobre el Derecho Ecológico de
la "empresa de la vida" y debe, por consi- los diferentes países por el contenido objeti-
guiente, ser conservado tal como es, salvo vo y universal que confiere a sus normas,
que pueda acreditarse la existencia de un haciéndolas descansar esencialmente en
interés superior que justifique la alteración las necesidades de la biosfera y no en intere-
o destrucción proyectadas53. ses subjetivos y fragmentados de grupos
humanos 54 . Se crea así un denominador co-
mún que tiende a facilitar la concordancia
52
De este modo el Derecho puede aprovechar en entre los distintos sistemas jurídicos. Sin
forma directa e irrestricta los conocimientos de la eco- duda, el principio de la unidad de lo diverso
logía y de otras ciencias para dar expresión jurídica a
se encuentra mejor realizado en la naturale-
las necesidades de la naturaleza, sin tener que hacerlas
pasar por el filtro de intereses humanos. Se logra así
determinar el verdadero "costo natural" de las activi-
dades humanas, tal como se establece su costo social. N° 5) establece que "se presume que el derrame o
El fallo de la Corte de Apelaciones del 6o Distrito de los vertimiento de sustancias contaminantes del medio
Estados Unidos de América que prohibió en su tiempo ambiente marino produce daño ecológico".
54
que se continuara construyendo la represa Tellico, por EI carácter universal de las normas del Derecho
amenazar la supervivencia de la especie Percina tanasi, Ecológico, enfocado desde el punto de vista de la pro-
se basó en este costo natural, aunque se le dio el nom- tección de un "bien jurídico", está reconocido en el
bre de "costos sociales y científicos", al expresar que, "esquema" presentado por Enrique Aimone a las Jor-
"si la represa está completada en un 50% o 90%, ello es nadas de Jahuel (véase nota 2): "Podría decirse que
irrelevante al calcular los costos sociales y científicos este valor jurídico, que pretende preservar la sanidad
que pueden atribuirse a la desaparición de una forma del medio ambiente, por la generalidad de su norma,
única de vida". (Endangered Species Bulletin, 11/1977). reconocible con otras de su especie por mucho que
53
En cierto modo esta nueva presunción ya se cambien las formas concretas de ponerlas en práctica,
encuentra reflejada en algunas disposiciones legales; por la ninguna reactividad frente a esquemas socioeco-
por ejemplo, la Ley de Navegación (D.L. 2222, art. 144, nómicos, constituye una norma de derecho natural".

113
za que en la sociedad humana; por lo mis- mensión de lo jurídico. Es tarea que implica
mo, será más fácil consolidar el Derecho necesariamente la superación del tradicio-
Ecológico en torno a los derechos de la na- nal enfoque antropocéntrico del Derecho;
turaleza que en torno a los derechos del guardando las proporciones, puede compa-
hombre. rarse con la superación de la visión geocén-
trica del universo, la cual permitió al hom-
bre conocer el espacio en toda su verdadera
11. La nueva dimensión dimensión. Es de esperar que el Derecho
del Derecho logre dar un paso similar y penetre resuelta-
mente en el nuevo ámbito, dejándose guiar
por el lema "in dubio pro natura", antes que
La creación del Derecho Ecológico significa la magnitud de la crisis ecológica del mundo
un progreso hacia nuevas fronteras del De- haga inútil todo esfuerzo jurídico por resol-
recho y el descubrimiento de una nueva di- verla.

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