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La evaluación de competencias en la educación superior

Mtro. Guillermo Hinojosa Rivero


Universidad Iberoamericana Puebla.
Ponencia presentada en el “1er congreso internacional de calidad y perspectivas
de la educación superior” 21 y 22 de noviembre 2006.

Importancia de la evaluación en la educación superior


¿Cómo sabemos qué tan bueno es el trabajo que hacemos al educar a nuestros
estudiantes? En el caso de la educación superior tendemos a confiar en
indicadores indirectos como la opinión de los mismos estudiantes, de los maestros
y de los posibles empleadores. A partir de dichos indicadores sólo podemos tener
ideas generales que nos complacen o nos inquietan, pero que en ningún caso nos
permiten detectar lo que debemos reforzar o corregir.
Al igual que al manejar un automóvil tenemos a la vista varios instrumentos que
nos informan sobre lo que hacemos y el estado general del auto, al trabajar en la
educación superior debemos tener instrumentos que nos indiquen qué y cómo lo
estamos haciendo. La evaluación nos puede proporcionar estos instrumentos.
Educar sin evaluar es como manejar a ciegas confiando en nuestra experiencia y
en nuestros buenos instintos. De la misma manera que atender a los instrumentos
es parte importante del manejo de un automóvil, la evaluación es parte del
proceso de enseñanza aprendizaje.
No podemos confiar en que las calificaciones de los alumnos sean una buena
evaluación porque no tenemos sistemas estándares de asignar calificaciones, de
niveles de exigencias, de equivalencias de dificultad entre diferentes materias o
entre diferentes licenciaturas. Las técnicas estadísticas pueden ser de cierta
utilidad en el manejo de las calificaciones para obtener normas, pero la calidad del
producto difícilmente puede ser mejor que la calidad del insumo y, si cada maestro
tiene diferentes criterios para calificar, el resultado estadístico tendrá poco o
ningún sentido.
Las evaluaciones estandarizadas de CENEVAL son un avance y conviene
aplicarlas siempre que se pueda. Estas nos darán una idea de la posición de
nuestros egresados con relación a normas nacionales.
Dos interpretaciones del concepto de evaluación.
Conviene aclarar dos diferentes usos del concepto de evaluación que tienden a
confundirse en el campo de la educación. Por un lado puede entenderse como
evaluación de los estudiantes. Por otro lado, podemos entenderlo como
evaluación del programa educativo en sí o de la institución universitaria
globalmente considerada.
En la evaluación de los estudiantes interesa saber los resultados individuales; con
nombre y apellido. Su función más usual es la de asignar calificaciones a cada
estudiante y decidir si avanzan o deben repetir el curso.

Evaluación de competencias de los estudiantes


La función de la evaluación de los estudiantes que nos parece más valiosa no es
la de calificar y aprobar o reprobar sino ofrecerles retroalimentación. La
evaluación, cuantitativa, cualitativa o mixta es el medio por el cuál el profesor o los
compañeros le hacen saber a un estudiante cómo va y qué es lo que tiene que
corregir. Tiene poco sentido decírselo cuando ya no puede corregir, al final del
curso.
D. Halpern (2002) señala que la pregunta central que debe guiar el proceso de
evaluación de resultados es: ¿Qué esperamos que un egresado de nuestra
universidad sepa y sea capaz de hacer? Añade que no hay una sola respuesta
sino que cada departamento académico puede definir sus resultados deseables y
su manera de evaluar. Este argumento sobre la definición propia de cada
departamento acota la utilidad de las evaluaciones nacionales como las del
CENEVAL ya mencionadas.
En la Universidad Iberoamericana Puebla hemos diseñado los currículos con base
en seis competencias genéricas que todos nuestros egresados deben poseer
independientemente de la licenciatura que hayan escogido. Estas son:
 Comunicación
 Liderazgo Intelectual
 Organización de personas y ejecución de tareas
 Innovación y cambio
 Perspectiva global humanista
 Manejo de sí.
Estamos en una carrera contra el tiempo para encontrar maneras de evaluar si
nuestros egresados adquieren dichas competencias. En esta carrera, los
miembros del seminario de evaluación hemos hecho algunos hallazgos y llegado a
conclusiones que nos gustaría compartir.

Algunos ejemplos de descripción de competencias


Hemos encontrado que existe mucho material bibliográfico accesible en Internet
en el que se desglosan diversas competencias adecuadas para la educación
superior. En muchos casos se dan sugerencias de cómo enseñar y evaluar esas
competencias.
Por ejemplo, hemos encontrado listados de competencias médicas, competencias
de comunicación oral, de comunicación escrita, competencias para el uso y
manejo de la información, competencias docentes, etc. En la bibliografía se
presentan varios enlaces para encontrar descripciones y sugerencias para la
enseñanza y la evaluación de competencias. También se presenta un enlace a la
página web del seminario de evaluación de la universidad.

Qué hemos aprendido en el seminario


A través de las discusiones del seminario y de los intentos por realizar
evaluaciones hemos llegado a varias conclusiones:

 La evaluación de competencias requiere usualmente observar una


ejecución o un producto; no puede hacerse por medio de un examen
tradicional.
 Tampoco es posible diseñar una buena evaluación de competencias a
partir del trabajo bien intencionado de un equipo. Se requieren
conocimientos técnicos y experiencia.
 No se puede hablar de ser o no competente sin referirse a ciertos
estándares o a ciertos niveles de funcionamiento. Se es o no
competente siempre en un contexto.
 Las competencias no se enseñan ni se aprenden en el vacío. Se
adquieren, mediante otros aprendizajes. Parece absurdo una clase
dedicada a la enseñanza de una competencia sin referencias a
contenidos específicos.
 La tarea de desglosar las competencias y establecer normas es
cuestión de grupos de expertos en la materia; no de expertos en
docencia ni en evaluación.
 Muchos de estos desgloses y normas ya existen. No es necesario ni
conveniente hacerlos desde cero.
 A partir de las descripciones ya hechas, es posible diseñar situaciones
de prueba para evaluar.
 Conviene dar a maestros y alumnos las descripciones de las
competencias que se espera lograr en la clase. De esta manera todos
sabrán lo que se espera de ellos.
 El desglose ideal de las competencias debe incluir, además de la
enunciación de la misma, normas, niveles de logros, rúbricas,
experiencias de aprendizaje y situaciones en las que se puede evaluar.

La evaluación de los programas


Acerca de la evaluación de los programas, no de los estudiantes, conviene
recordar algunas de las sugerencias de Halpern (op. cit.) y de Stoloff et al. (2002):
 El propósito de la evaluación de resultados es mejorar la enseñanza y
el aprendizaje.
 No existe un solo indicador de eficiencia educativa. Ningún número
solitario puede capturar la naturaleza multifacética de la educación
universitaria o del crecimiento cognitivo de los estudiantes adultos.
 Para que un programa de evaluación tenga buenos resultados es
necesario asegurarse de que los datos no serán mal empleados. Los
resultados de la evaluación no deben usarse para calificar la calidad de
los cuerpos académicos.
 Usar los hallazgos para orientar la administración de los programas.

 Usar la información como una herramienta para orientar las prácticas


instruccionales.

 Usar la información como una herramienta para evaluar los cambios a


los programas.

Conclusión
La evaluación universitaria, tanto de los estudiantes como de los programas, es
una tarea que no puede dejarse a los profesores de cada materia; requiere el
trabajo de equipos especializados y con experiencia. Estos pueden encontrar en
Internet mucho apoyo teórico pero no existen soluciones prefabricadas. Cada
universidad tendrá que diseñar los instrumentos propios que en conjunto con las
evaluaciones nacionales estandarizadas, le permitan saber qué tan buen trabajo
está haciendo.

Bibliografía
Halpern, Diane F. (2002) Outcome assessment 101. Capítulo en: Dunn, Dana S; Mehrota, Chandra
M; Halonen, Jane S. (editores): Measuring Up: Educational assessment Challenges and practices
for Psychology. American Psychological Association, Washington.

Stoloff, M,L; Apple, K. J; Barron, K.E; Reis-Bergan, M; Sundre, D, (2002) Seven goals for effective
program assessment. Capítulo en: Dunn, Dana S; Mehrota, Chandra M; Halonen, Jane S.
(editores): Measuring Up: Educational assessment Challenges and practices for Psychology.
American Psychological Association, Washington.

Páginas web y documentos recomendados para evaluación de competencias


en la educación superior:

Competencias médicas: www.fmv.uba.org.ar/proaps/9.pdf.

Evaluación de competencias informacionales:


http://www.cybertesis.cl/tesis/uchile/2003/perez_g/html/index-frames.html

Normas sobre aptitudes para el acceso y uso de la información en la educación superior, en


español y en varios otros idiomas : http://www.ala.org/ala/acrl/acrlstandards/standardsguidelines.htm

Normas para la comunicación efectiva: http://www.natcom.org/Instruction/new_page_1.htm


Rúbricas para evaluar competencias de comunicación, en español (Traducción de Teresa Brito):
http://intrauia.iberopuebla.edu.mx/repository2/312/o1267/RubricaComunicacion.htm

Competencias para la comunicación escrita: http://www.nccei.org/competencies.html

Competencias de escritura en español (Traducción de G. Hinojosa);


http://intrauia.iberopuebla.edu.mx/repository2/312/o1287/CompetenciasDeEscritura.htm

Página web del seminario de evaluación de competencias:


http://evaluacioncompetencias.blogspot.com/