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"AÑO DEL DIÁLOGO Y RECONCILIACIÓN

NACIONAL"
"LOS ANGELES DE CHIMNOTE – SEDE SATIPO”

CURSO: ACTO JURÍDICO

DOCENTE: ESTABAN SALAZAR MEZA

ESTUDIANTE: DAVIS QUISPE CORONADO

FACULTAD: CIENCIAS POLÍTICAS

CICLO: III

AÑO: 2018
INDICE

INTRODUCCIÓN

2. ACTO JURÍDICO

2.1 DEFINICIÓN

2.2 CLASIFICACIÓN DEL ACTO JURÍDICO

2.2.1 Actos positivos y negativos

2.2.2 Actos unilaterales y bilaterales

2.2.3 Actos entre vivos y última voluntad

2.2.4 Actos gratuitos y onerosos

2.2.5 Actos formales y no formales

2.2.6 Actos patrimoniales y de familia

2.2.7 Actos de administración y de disposición

2.2.8 Actos abstractos de causa y causados

2.3 ELEMENTOS DEL ACTO JURÍDICO

2.3.1 Los elementos esenciales

2.3.1.1 La manifestación de la voluntad

2.3.1.2 La capacidad

2.3.1.3 El objeto

2.3.1.4 La causa

2.3.1.5 La formalidad

2.3.2 Los elementos naturales

2.3.3 Los elementos esenciales


INTRODUCCIÓN

En el mundo globalizado y de libertad en que vivimos, donde la iniciativa privada es el motor


del desarrollo individual y social, el acto jurídico se presenta no solo como el instrumento
indispensable para la satisfacción de nuestra necesidad de bienes y servicios, sino también
de la naturaleza familiar y de sucesiones. Sin duda, la teoría del acto o negocio jurídico es la
más grande conquista de los pandectistas alemanes, y el logro más importante de la doctrina
italiana y francesa, sin desmerecer la desarrollada en otros países, incluido el nuestro.

El acto jurídico constituye el pilar fundamental sobre el cual se edifican los más grandes
monumentos legislativos existentes en el mundo, como son el famoso Código civil (el BGB)
alemán de 1900, el argentino de Dalmacio Vélez sarsfield, de 1869. El código de italiano de
1942, si bien es cierto, siguiendo la tradición legislativa francesa, no contiene una teoría
general del acto o negocio jurídico, pero es indudable que el legislador italiano ha tenido en
mente construí un régimen general para los actos jurídicos patrimoniales, bilaterales y
unilaterales, al establecer el art. 1324 que las normas sobre la teoría general de los contratos
se aplican, en cuanto fueren compatibles, a los actos unilaterales inter vivos que tengan
contenido patrimonial, lo que “no excluye la posibilidad de una extensión analógica de las
nomas aplicadas, también a actos unilaterales de naturaleza no patrimonial”, como

la teoría general del acto jurídico, por lo que la importancia de esta institución se incrementa
día a día.
2. ACTO JURIDICO

2.1. DEFINICIÓN

El acto jurídico es el acto humano voluntario o consciente, que tiene por fin inmediato
establecer entre las personas relaciones jurídicas, crear, modificar o extinguir derechos y
obligaciones. El acto jurídico produce una modificación en las cosas o en el mundo
exterior porque así lo ha dispuesto el ordenamiento jurídico.

La voluntad debe manifestarse, mientras no lo haga, el solo desearlo, queda en el fuero


interno de la conciencia de la persona y no produce ningún efecto.

2.2. CLASIFICACION DEL ACTO JURIDICO

2.2.1. Actos positivos y negativos.

En los primeros, el nacimiento, modificación, extinción, etc. de un derecho, esto


depende de la realización del acto.

Ejemplo: la firma de un pagaré, la entrega de una suma de dinero, la realización de


un trabajo o de una obra de arte.

En cambio, la conducta jurídica consiste en una omisión o abstención; en el caso de


las obligaciones de no hacer.

Ejemplo: El propietario de una casa alquilada a un tercero debe a abstenerse de


perturbarlo en el goce de ella; en este hecho negativo, en esta abstención, consiste
el cumplimiento de su obligación.

2.2.2. Actos unilaterales y bilaterales.

Los actos jurídicos son unilaterales cuando para su perfección, requiere de la


voluntad de una sola parte, que puede ser una sola persona

Ejemplos: -En el caso del testamento, o la voluntad de varias personas pero que son
una sola parte, pues su voluntad es pronunciada con el mismo sentido

En el caso de las comunidades que son representadas por un administrador.

Son bilaterales cuando pretenden el consentimiento de dos o más voluntades


(consentimiento).
Ejemplo: los contratos

Esta clasificación no debe confundirse con la de contratos que son unilaterales y


bilaterales. Los contratos son siempre actos jurídicos bilaterales, desde que no
existen sin el público de voluntades; pero en orden a sus efectos, se llama
unilaterales a los que crean obligaciones a cargo de una sola de las partes, tales
como el depósito, la donación y bilaterales a aquellos que las crean para ambas,
como la compraventa, el contrato de trabajo.

2.2.3. Actos entre vivos y de última voluntad.

Los actos jurídicos cuya eficacia no depende de la expiración de aquellos de cuya


voluntad provienen, se llaman actos entre vivos.

Ejemplo: los contratos.

Cuando no deben producir efectos sino después del fallecimiento de aquellos de cuya
voluntad emanan, se denominan actos de última voluntad o mortis causa.

Ejemplo: los testamentos.

2.2.4. Actos gratuitos y onerosos.

Actos a título gratuito o simplemente gratuitos, es la obligación, está a cargo de una


sola de las partes y responden a un propósito de liberalidad.

Ejemplo: Los testamentos, la donación, la renuncia sin cargo a un derecho.

En cambio, en los actos costosos, las obligaciones son recíprocas; porque cada
contratante las adquiere a perspectiva de que la otra parte se obliga a su vez.

Ejemplo: así ocurre en la compraventa, la permuta, etc.

2.2.5. Actos formales y no formales.

Actos formales o solemnes son los que tienen cuya eficacia, esta depende de la
observancia de las formalidades ordenadas por la ley. Son no formales o no
solemnes aquellos cuya validez no depende del cumplimiento de un acto alguna.

2.2.6. Actos patrimoniales y de familia.

Los patrimoniales son los que tienen un contenido económico. El de Familia, en


cambio, se refieren a derechos y deberes de familia o extrapatrimoniales.
2.2.7. Actos de administración y de disposición o enajenación.

En el acto de administración sólo se transporta la adquisición, el uso.

Ejemplo: el arrendamiento (alquiler), comodato.

En los de disposición se transmite el dominio, la propiedad de la cosa.

2.2.8. Actos abstractos de causa y causados.

El acto abstracto no obstante de constituir una declaración de voluntad que revela el


ánimo de generar efectos jurídicos que, interesen al agente, no lleva la causa
incorporada en si.

Ejemplo: El giro de una letra que conteniendo una obligación de pago, puede
deberse a diversas causas.

El acto causado tiene origen evidente y notorio.

Ejemplo: el arrendamiento (alquiler, renta)

2.3. ELEMENTOS DEL ACTO JURIDICO.

El acto jurídico, si bien, como concepto amplio y general, es una atracción jurídica, no
por ello deja de requerir de una estructura, la cual, por serla, requiere también de
componentes. La doctrina no ha uniformizado criterios para la denominación de estos
componentes, aunque la más generalizada es la de elementos, que es la que nosotros
vamos a usar.

En el desarrollo que viene vamos, entonces, a considerar la estructura del acto jurídico
en base a sus elementos, los cuales se distinguen en tres órdenes: esenciales, naturales
y accidentales, que, por los demás, constituyen su clasificación tradicional, aunque ya
cuestionada por la doctrina moderna como veremos al ocuparnos de cada uno de ellos.
Es con esta reserva que emprenderemos su consideración.

2.3.1. LOS ELEMENTOS ESENCIALES

Los elementos esenciales, los essentiala negotti, son los componentes


imprescindibles que le dan carácter definitorio al acto jurídico, o sea, que han de
estar presentes para que el acto jurídico alcance existencia jurídica, sin que la
autonomía de la voluntad pueda soslayarlos o enervarlos. Todo acto jurídico los
necesita como requisitos para su validez y eficacia.
A los elementos esenciales de carácter especial o elementos constitutivos se les
requiere en relación a cada categoría, pero deben concurrir con los elementos
esenciales de carácter general. Así por ejemplo, todo acto jurídico requiere para
su validez de manifestación de voluntad emitida por sujetos con capacidad, que
su objeto sea posible, que su finalidad sea lícita y que se observe la forma
prescrita, cuando es prescrita bajo sanciones de nulidad, pero, para que el acto
sea un contrato de compra venta, requiere de sus elementos constitutivos, esto
es, de un bien que se venda y de un precio que deba ser pagado. El desarrollo
de estos elementos no corresponde a la Teoría del Acto Jurídico sino al de los
actos jurídicos integrados a las diversas instituciones jurídicas.

2.3.1.1. LA MANIFESTACIÓN DE LA VOLUNTAD

La manifestación y la declaración de voluntad, las declaraciones de ciencia.

El primer requisito de existencia del acto jurídico es la voluntad.

Para que la voluntad produzca efectos jurídicos es menester que se cumplan dos
requisitos copulativos:

 La voluntad debe manifestarse de modo que se pueda conocer.


 La voluntad debe ser seria, en el sentido de perseguir efectivamente un fin
reconocido o tutelado por el derecho.

La manifestación de la voluntad es la exteriorización de un hecho psíquico, interno,


destinado a producir efectos jurídicos, si los efectos son queridos por el sujeto estamos
ante la declaración de la voluntad; y si se deja constancia de una serie de hechos,
situaciones, características, que han de acompañar a la declaración de la voluntad
estamos ante las declaraciones de la ciencia.

Aseveraciones de reconocimiento, que están dirigidas a establecer un mecanismo de


defensa a favor del destinatario, como es el caso de la confesión.

Aseveraciones idóneas para justificar un status, sea del destinatario o de un tercero,


como el caso del reconocimiento del hijo.

FORMAS DE LA DECLARACIÓN DE VOLUNTAD.


La manifestación de voluntad puede ser:

a) Tácita, que se infiere de hechos concluyentes (facta concludentia). Nuestro Código


Civil recoge la idea de las declaraciones tácitas de voluntad (aceptación de la herencia
-art. 999-; condonación de la deuda -art. 1.187-; confirmación del contrato anulable -art.
1.311-; tácita reconducción -art. 1.566-; mandato -arts. 1.710 y 1.735-).

b) Presunta, que resulta, por precepto legal, de hechos no concluyentes (V. gr.: se
entiende aceptando el albaceazgo si el albacea no se excusa dentro de los seis días -
art. 898-; revocación presunta del testamento cerrado -art. 742-; condonación de la
deuda -arts. 1.118, 1.189 y 1.191-).

c) Expresa: Es la exteriorización de la voluntad mediante signos sensibles, social o


convencionalmente admitidos (palabra escrita o hablada, gestos, medios electrónicos,
entre otros, destinada a producir efectos jurídicos.)

2.3.1.2. LA CAPACIDAD

a) Generalidades.

Si bien la manifestación de voluntad es la esencia misma del acto jurídico, la sola


manifestación no es suficiente para darle valides y eficacia. Es necesario que la
manifestación emane de un agente o sujeto capaz. La capacidad se constituye, por ello,
en un segundo requisito de validez.

La referencia al agente capaz que hace el Código Civil en el inc. 1 del art. 140 debe
entenderse tanto a la persona natural como a la persona jurídica. De este modo, el
requisito de capacidad está referido también tanto a la persona natural como a la
persona jurídica y abarca la capacidad de goce como la de ejercicio.

b) Personalidad y capacidad

Plantear conceptos generales en torno a la capacidad conduce necesariamente a


considerar el de la personalidad, pues su noción es indesligable de la de sujeto de
derecho y, lo es también, de la de capacidad. El sujeto de derecho-persona natural o
jurídica- tiene personalidad, y por ende capacidad.

La doctrina es profusa en cuanto a la idea de la personalidad, pero existe consenso en


cuanto a conceptuarla en relación a la capacidad. Como se sabe, se distinguen dos
clases de capacidad: la llamada capacidad de goce o jurídica y la capacidad de ejercicio
de obrar.

La relación de la personalidad con la capacidad jurídica o de goce es materia de


especulación doctrinaria. Hay autores que identifican ambos conceptos y otros que
establecen su diferenciación, pues para los primeros la personalidad es la aptitud para
ser titular de derechos y de obligaciones, y en esto radica la sinonimia contextual con la
capacidad de goce, mientras que para los segundos, vinculando ambos conceptos, los
distinguen: la personalidad es la aptitud para ser sujeto de derecho y la capacidad de
goce es la medida de la personalidad, pues consideran que existen incapacidades de
goce.

c) Capacidad de goce y capacidad de ejercicio.

Según se ha dejado ya expuesto, la capacidad se distingue en capacidad de goce y


capacidad de ejercicio, y se ha precisado que la primera es la aptitud del sujeto de
derecho para ser titular de derechos y de deberes u obligaciones, mientras que la
segunda es la posibilidad de adquirirlos o de contraerlos mediante la celebración de
actos jurídicos por sí mismo.

La capacidad de goce de personas naturales.

La persona humana es sujeto de derecho desde que nace y aun desde antes de nacer,
siéndole la capacidad de goce inherente a su condición humana, sin que constituya un
derecho subjetivo sino que viene a ser el antecedente de todos los derechos subjetivos.
Ese es el principio que informa y que se infiere del ya acotado art. 1 del Código Civil.

Sin embargo, no obstante ser la capacidad de goce un atributo inherente a la persona


humana, el Derecho Positivo le impone limitaciones. No es- como señala Messineo- que
el ordenamiento jurídico pueda privar de capacidad jurídica o de goce de manera
general al sujeto, sino que ello puede ocurrir en relación a un determinado derecho y se
dan, así, casos de incapacidad de goce, como ocurre, por ejemplo, que por razones de
edad el sujeto pueda estar privado de capacidad para contraer matrimonio o para
adoptar, o que por razón de nacionalidad no pueda adquirir derechos de propiedad
sobre determinados bienes, siendo estos casos de incapacidad de goce, pues ni aun
mediante la representación se puede acceder a la titularidad de los derechos para los
cuales se exige una capacidad especial que implica una limitación a la capacidad de
goce.

La capacidad de goce de personas jurídicas.

Tratándose de persona jurídicas, su personalidad no puede identificarse plenamente


con su capacidad de goce. En ellas, su existencia se inicia, si se trata de las de derecho
público, por imperativo de la ley de su creación conforme al art. 76 del Código Civil, y ,
si se trata de las de derecho privado, desde su inscripción en el Registro respectivo,
aunque pueden retrotraer los efectos de la inscripción de los actos jurídicos
anteriormente celebrados, conforme al art. 77 del mismo código.

La existencia de las personas jurídicas, una vez alcanzada, les confiere personalidad y
con ella su capacidad de goce, la que queda limitada a su condición de ente abstracto,
que le impide pretender la titularidad de derechos inherentes

La capacidad de ejercicio de las personas naturales

La capacidad de ejercicio, en el concepto desarrollado por Messineo, es la aptitud para


adquirir y para ejercitar con la propia voluntad, osea por sí solo, derechos subjetivos, o
de asumir, con la propia voluntad, osea por sí solo, obligaciones jurídicas, es decir, de
celebrar actos jurídicos. DE este modo la capacidad de ejercicio, se diferencia de la
capacidad de goce, en cuanto a la de ejercicio considera a la persona no en su cualidad
jurídica para ser titular de derechos subjetivos, sino en cuanto esté apta para ejercitar
por si sus derechos subjetivos. La capacidad de goce, viene ser, entonces, el
presupuesto, el sustrato, de la de ejercicio.

La capacidad de ejercicio entendida como la facultad de celebrar por si mismo los actos
jurídicos, tienen, como presupuesto necesario, el discernimiento. Pero si bien, el
discernimiento es su cualidad constitutiva, como señala Aguiar. Él solo no basta para
adquirirla plenamente. Es necesario, además alcanzar la mayoría de edad, pues el
derecho presume, que con ella alcanza el sujeto su desarrollo psíquico y su madurez
intelectual.
La capacidad de ejercicio en la persona jurídicas

La capacidad de ejercicio en relación a las personas jurídicas es cuestión de asaz


controvertida en la doctrina, no habiendo la legislación tomado partido. Para un sector
de la doctrina, las personas jurídicas, por ser entes abstractos, no están dotadas de
capacidad de ejercicio y su falta la suplen mediante la representación. Para otro sector,
las personas jurídicas tienen voluntad propia y esta puede ser expresada mediante sus
órganos y, en consecuencia tienen capacidad de ejercicio.

2.3.1.3. EL OBJETO

La manifestación de voluntad, como acabamos de ver, debe de emanar de un sujeto


capaz, pero para que el acto jurídico llegue a tener validez se requiere además de un
objeto que, por ello, se constituye también en un elemento esencial. El inc. 2 del art. 140
del Código Civil precisa que el acto jurídico requiere, para su validez, de objeto física y
jurídicamente posible, el que por el inc. 3 del art. 219, debe ser también determinado o,
cuando menos, determinable.

La palabra objeto, del latin escolástico objectum, significa lo que está colocado delante,
del antiguo verbo objicere que quiere decir “poner delante” Objeto es todo cuanto puede
ser aprehendido o conocido por el sujeto. Todo lo que no es sujeto, es objeto.

El desarrollo de la noción del objeto en su ancha significación, para seguir el


planteamiento y responder al reclamo de León Barandiarán, lleva a conceptuarlo como
todo aquello que es externo al sujeto, y así, contraponiéndolo, todo lo que no es sujeto
es objeto, y es desde esta perspectiva que, realmente, la conceptuación del objeto
adquiere su máxima latitud, pues resulta apodíctico que todo lo externo al sujeto y que
no sea otro sujeto, es objeto.

En conclusión, consideramos que el objeto del acto jurídico es la relación jurídica a la


que da creación, regula, modifica o extingue. Toda relación jurídica vincula a sujetos y
entre ellos se dan derechos y deberes u obligaciones, cualquiera que sea su naturaleza.

2.3.1.4. LA CAUSA
Llamada también causa final. Es la finalidad perseguida por el sujeto que celebra un
acto jurídico.

Nadie realiza un acto jurídico así porque si, sin un fin o razón.

Ihering cita lo siguiente: el obrar humano siempre tiende a un fin “la satisfacción
esperada por el que quiere, es el fin de su querer.” Jamás la acción es en sí misma un
fin, solo el medio de conseguirlo

En cada acción queremos no la acción misma, sino su consecuencia para nosotros.

Un acto sin fin alguno no puede existir.

Sobre la causa fin existen hasta tres teorías: la teoría objetiva, subjetiva y sincrética o
unitaria.

2.3.1.5. LA FORMALIDAD

Introducción

El acto jurídico es manifestación de voluntad. La voluntad tiene que ser manifestada


necesariamente en alguna forma que puede ser verbal, escrita, lenguaje mímico, a
través de medios electrónicos, incluso el silencio es una forma de declarar la voluntad
cuando por ley o por convenio se le atribuyen ese significado, etc. Por consiguiente,
todo acto jurídico tiene una forma así esta no haya sido prescrita por el ordenamiento
jurídico.

La forma es el tipo o modo de exteriorización de la voluntad.

Mediante la forma se objetiva la voluntad, permitiendo que sea conocido por los demás.
Manifestada la voluntad queda objetivada, materializada en una forma. Como todo
objeto cultural, el acto juridico tiene un substrato: la forma , y un sentido: el acto
intrínsecamente considerado. La forma es el continente y el contenido es el acto; el
acto jurídico está contenido en una forma, es decir, en el modo como se nos presenta y
se hace reconocible en el mundo externo. La ausencia de forma implica la ausencia de
la manifestación de la voluntad, osea la inexistencia del acto jurídico.
Noción genérica de la forma

La forma, en su noción genérica, es el aspecto externo de la manifestación de voluntad,


lo que la reviste, cualquiera sea el modo utilizado, sea mediante expresión oral o escrita,
y también mediante conductas expresivas. Según Messineo, la forma es el medio, o el
modo, con el que se pone en ser la declaración (expresa) de voluntad, o sea, es el
aspecto exterior que esta última asume; la forma, por consiguiente, es un elemento
indispensable que, en cierto sentido, se identifica con la declaración de la voluntad, de
manera que sin una forma de declaración de voluntad no podría emitirse. Para Betti, la
forma es el modo como es el negocio, es decir, como se presenta frente a los demás en
la vida de relación: su figura exterior. Castán Tobeñas indica que la forma es el medio
por el cual se produce y se exterioriza la manifestación de la voluntad.

2.3.2. LOS ELEMENTOS NATURALES

Los elementos naturales, los naturalia negotii, son los que están ínsitos en la
naturaleza de un acto concreto y determinado, de manera tal que el Derecho
Objetivo se los atribuye aun cuando las partes no los hayan incluido. Su
presencia en el contenido de un acto jurídico concreto y determinado con
prescindencia de la voluntad de las partes es lo que los hace elementos
naturales, esto es, que sean correspondientes a la naturaleza de un acto jurídico,
como ocurre con las obligaciones de saneamiento que, según el Código Civil,
son inherentes a los contratos relativos a la transferencia de la propiedad, la
posesión o el uso de un bien, o, con los intereses que son inherentes a los
contratos de mutuo dinerario.

Los elementos naturales se diferencian de los elementos esenciales se


diferencian de los elementos esenciales en que estos deben concurrir necesaria
e imprescindiblemente en la formación del acto jurídico, lo que no ocurre con los
elementos naturales, los cuales, como acabamos de ver, son separables sin que
su separabilidad afecte la validez y existencia del acto jurídico.

2.3.3. LOS ELEMENTOS ACCIDENTALES

Los elementos accidentales, los accidentalia negotii, son incorporados al acto


jurídico por voluntad de las partes, en ejercicio de su autonomía, pero siempre
que no se desvirtúe la esencia o naturaleza del acto y no exista prohibición de la
ley.

Por eso, los actos jurídicos a los cuales se pueden incorporar estos elementos
vienen a ser los actos modales.

Los elementos accidentales se diferencian tanto de los elementos esenciales


como de los elementos naturales, precisamente porque son ajenos al acto
jurídico, tanto por no requerirlos para s existencia y validez como por no ser
ínsitos a su naturaleza.

BIBLIOGRAFIA

. VIDAL R., Fernando “ACTO JURIDICO” edición 2002

. ESPINOZA E., Juan “ACTO JURIDICO NEGOCIAL”

. GOYBURU N., Nadia – LA REPRESENTACIÓN Y EL PODER (01/04/2013)

. GARCÍA T., Víctor – Teoría del estado y Derecho Constitucional. (2005)

. CÓDIGO CIVIL PERUANO – Decreto Legislativo N° 295

LINKOGRAFÍA

.http://jorgemachicado.blogspot.com/2013/04/con.html#_Toc353183236

.http://www.monografias.com/trabajos69/modalidades-acto-juridico/modalidades-acto-
juridico2.shtml

.http://html.rincondelvago.com/elementos-del-acto-juridico.html

.http://es.scribd.com/doc/130036017/Leccion-8-ELEMENTOS-ACCIDENTALES-DE-LOS-
ACTOS-JURIDICOS-pdf

.http://advocatusldc.blogspot.com/2011/06/modalidades-del-acto-juridico.html

.http://www.slideshare.net/wr64203/las-modalidades-del-acto-juridico-condicionplazo-y-cargo

.http://prezi.com/wws-jidj_v9j/modalidades-del-acto-juridico/

.http://www.solon.org/Statutes/Mexico/Spanish/libro3/l3t2c4.html
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