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Gnoseología

Práctico: Mario Martín Gómez Pedrido.


Clase: 13.06.2017

Jean-Paul Sartre – “Una idea fundamental de la fenomenología de Husserl: la intencionalidad”

Breve introducción histórica

En 1933 Sartre conoce la fenomenología husserleana por boca de su amigo Raymond Aron y por la
lectura del libro de Emmanuel Levinas titulado La teoría de la intuición en la fenomenología de
Husserl así como del libro de Georges Gurvitch Las tendencias actuales de la filosofía alemana
ambos publicados en 1930. Entre 1933 y 1934 Sartre es becado para estudiar en el Instituto francés
de Berlín. Allí comienzan sus lecturas fenomenológicas: las obras publicadas de Husserl y Sein und
Zeit de Heidegger. Al finalizar dicha investigación escribe La trascendencia del ego en 1934
(publicado en Recherches Philosophiques en 1937). Dicho ensayo, a pesar de ser una discusión
intra-fenomenológica con Husserl, fue calificado retrospectivamente como la primera señal de la
llamada “muerte del sujeto”, tópico dominante del pensamiento francés de los años '60 y '70. En el
mismo año, Sartre escribe el artículo “Una idea fundamental de la fenomenología de Husserl: la
intencionalidad” (publicado en NRF en 1939)

Transición de la fenomenología husserleana a la fenomenología sartreana

La hipótesis de lectura sugerida para el texto “Una idea fundamental de la fenomenología de


Husserl: la intencionalidad” es que ya en 1934, cuando Sartre escribe el artículo, se encontraba
expresando tesis de su obra de ontología fenomenológica El ser y la nada, la cual fue publicada en
1943. Por ende, lo que sugerimos es que las formas en las cuales Sartre describe la noción
husserleana de “intencionalidad” en realidad son más acordes a su propia teoría fenomenológica
que a la de Husserl. A partir de dichas descripciones intentaremos comenzar a delimitar un glosario
conceptual sartreano que, sumado a lo que rescatemos de La trascendencia del ego, nos permitirán
acceder de una manera más firme a su planteo ontológico central.

1) Crítica de la “filosofía digestiva”

“'Él la comía con los ojos'. Esta frase y otros muchos signos indican bastantemente la ilusión
común al realismo y al idealismo según la cual conocer es comer (…) ¿Qué es una mesa,
una roca, una casa? Cierto conjunto de 'contenidos de conciencia', un orden de esos
contenidos. ¡Oh filosofía alimentaria! (…) En vano los más sencillos y más rudos de entre
nosotros buscaban algo sólido, algo, en fin, que no fuese el espíritu; no encontraban en todas
partes sino una niebla blanda e igualmente distinguida: ellos mismos.”

[Sus críticas directas van a tendencias contemporáneas: empiriocriticismo (Ernst Mach), el


neokantismo francés y el psicologismo -que calca de las Investigaciones Lógicas de Husserl.]

2) Reivindicación de Husserl: intencionalidad

“Contra la filosofía digestiva del empirio-criticismo, del neokantismo, contra todo


'psicologismo', Husserl no se cansa de afirmar que no se puede disolver las cosas en la
conciencia. Véis este árbol, sea. Pero lo véis en el lugar mismo en que está: al borde del
camino, entre el polvo, solo y retorcido por el calor, a veinte leguas de la costa mediterránea.
No podría entrar en vuestra conciencia, pues no tiene la misma naturaleza que ella.”

3) Intencionalidad como trascendencia y nihilización


“Conocer es 'estallar hacia' [s'éclater vers], arrancarse [s'arracher] de la húmeda intimidad
gástrica para largarse, allá abajo, más allá de uno mismo [par delà soi] , hacia lo que no es
uno mismo [vers c'est qui n'est pas soi], allá abajo, cerca del árbol y no obstante fuera de él,
pues se me escapa y me rechaza y no puedo perderme en él más que lo que él puede diluirse
en mí: fuera de él, fuera de mí.”

En las antípodas del planteo egológico e inmanentista de Husserl, Sartre plantea una noción de
intencionalidad que se identifica punto por punto con la noción de trascendencia: “'estallar hacia'
[s'éclater vers], arrancarse [s'arracher]”. Que la conciencia es intencionalidad es lo mismo que
decir que la conciencia es acto y que la conciencia es trascendente. Sartre no usa el término
trascendental para referirse ni a la conciencia ni al ego. No hay lugar para lo trascendental en la
fenomenología sartreana sino para lo trascendente. Es importante mantener la distinción de dos
sentidos opuestos de trascendencia:

1. Referida a la conciencia y sus actos: capacidad de ir más allá de lo dado (de la facticidad).
2. Referida a los objetos: cualidad de estar ontológicamente fuera de la conciencia.

Asimismo podemos encontrar otra característica de la intencionalidad que es la nihilización: más


allá de uno mismo [par delà soi] , hacia lo que no es uno mismo [vers c'est qui n'est pas soi]. La
intencionalidad va a ser comprendida por Sartre como trascendencia y como nihilización
[néantisation].

4) Des-sustancialización de la conciencia

“La conciencia se ha purificado, es clara como un gran viento, nada hay ya en ella, salvo un
movimiento para huir, un deslizamiento fuera de sí. Si por un imposible entráseis 'en' la
conciencia, seríais presa de un torbellino que os arrojaría fuera, junto al árbol, en pleno
polvo, pues la conciencia carece de 'interior'; no es más que el exterior de ella misma y son
esa fuga absoluta y esa negativa a ser substancia las que la constituyen como conciencia.”

En conjunto con la noción de conciencia = intencionalidad = trascendencia se produce una


operación fundamental y contrapuesta al planteo husserleano: la des-sustancialización total de la
conciencia. Mientras que Husserl intentaba mostrar cómo el cogito, a diferencia del planteo
cartesiano, constituía una vida inmanente, tenía espesor y oscuridad, Sartre presentará y justificará
filosóficamente a partir de su descripción fenomenológica del cogito que la conciencia es cristalina,
translúcida. Por ende la conciencia no es sinónimo ni de inmanencia ni de interioridad.

5) Des-personalización de la conciencia

“Imaginaos ahora una serie ligada de estallidos que nos arrancan a nosotros mismos, que no
dejan ni siquiera a un 'nosotros mismos' el tiempo necesario para formarse detrás de ellos,
sino que nos lanzan, al contrario, más allá de ellos, al polvo seco del mundo, a la tierra ruda,
entre las cosas; imaginaos que somos rechazados y abandonados así por nuestra naturaleza
misma en un mundo indiferente, hostil y reacio; habréis comprendido el sentido profundo
del descubrimiento que Husserl expresa en esta frase famosa: 'toda conciencia es conciencia
de algo'.”

Más aún no es sinónimo de personalidad. Esto quiere decir que la conciencia se des-solidariza del
ego por completo. Existe una diferencia ontológica fundamental entre la conciencia y el ego. La
conciencia es trascendencia (en el primer sentido) y el ego es trascendente (en el segundo sentido) y
ambos sentidos son ontológicamente contrapuestos. El ego, a su vez, no es ni el sujeto de la
experiencia ni una sustancia psico-fisiológica. Es una unidad objetiva sintética e ideal.

La expresión “toda conciencia es conciencia de algo” para Sartre va a indicar un movimiento de


trascendencia de la conciencia que es la particular forma de ser de la conciencia. La noción de
intencionalidad, creemos, pasa entonces de estar acentuada en su matiz gnoseológico en Husserl a
ser una propiedad netamente ontológica: la conciencia es intencional esencialmente.

6) No identidad del para-sí

“Si la conciencia trata de recuperarse, de coincidir al fin con ella misma, en caliente, con las
ventanas cerradas, se aniquila. A esta necesidad que tiene la conciencia de existir como
conciencia de otra cosa que ella misma Husserl la llama 'intencionalidad'.”

Este es el tema central de los pasajes que leeremos de El ser y la nada: la imposibilidad de la
identidad del para-sí como fundamento de la conciencia pre-reflexiva.

Jean-Paul Sartre - La trascendencia del ego

Tesis a refutar: El Ego como habitante de la conciencia.

Dos posiciones que sostienen esta teoría: 1. Teoría de la presencia formal del yo (Husserl y Kant).
2. Teoría de la presencia material del Yo (Psicología).

Tesis central de la obra: el Ego no está ni formalmente ni materialmente en la conciencia: está


afuera, en el mundo; es un ser del mundo, como el Ego del otro.

Crítica a Husserl:

“Estamos persuadidos de que nuestro mí mismo psíquico y psicofísico es un objeto


trascendente que debe caer bajo el golpe de la epokhé. Pero nos planteamos la pregunta: ¿es
que no basta con este mí mismo psíquico y psicofísico? ¿Hay que redoblarlo con un yo
trascendental, estructura de la conciencia absoluta?” (p. 36)

La existencia de un yo trascendental no se justifica por la necesidad que la conciencia tiene de


unidad e individualidad, i.e., la fenomenología no necesita recurrir a él:

1. La conciencia se define por la intencionalidad. Por la intencionalidad se trasciende a sí


misma, se unifica escapando de sí.
2. El objeto es trascendente a las conciencias que lo captan, y es en él donde se encuentra la
unidad de ellas.
3. La conciencia se unifica a sí misma valiéndose de un juego de intencionalidades
transversales, que son retenciones concretas y reales de las conciencias pasadas (cfr.
Husserl, “Lecciones sobre la conciencia interna del tiempo”).
4. La individualidad de la conciencia proviene de la misma naturaleza de la conciencia. El yo
no es más que una expresión (y no una condición) de la totalidad sintética e individual que
constituye la conciencia.
5. Es la conciencia la que hace posible la unidad y la personalidad de mi yo. El yo
trascendental no tiene razón de ser. No sólo es superfluo sino que es la muerte de la
conciencia: la conciencia es un absoluto porque es conciencia no posicional de sí misma.
Si el yo fuera una estructura necesaria de la conciencia, este yo opaco quedaría elevado al
rango de absoluto → mónada.
6. Todos los resultados de la fenomenología amenazan ruina si el yo no es, del mismo modo
que el mundo, un existente relativo, o sea, un objeto para la conciencia. → trascendencia
del ego.

El próximo paso será definir qué significa que la conciencia sea un absoluto en tanto es una
conciencia no posicional de sí misma.

ALGUNAS PREGUNTAS POSIBLES QUE ORIENTEN LOS TEMAS MONOGRÁFICOS


CENTRADOS EN EL TEXTO UNA IDEA FUNDAMENTAL DE LA FENOMENOLOGÍA
DE HUSSERL: LA INTENCIONALIDAD.

1. Uno de los modos en que Sartre interpreta la intencionalidad en Una idea fundamental de la
fenomenología de Husserl: la intencionalidad, es como trascendencia y nihilización, esta
consideración se contrapone al modo en que Husserl desarrolla el concepto en la II
Meditación ya que para Husserl la intencionalidad como propiedad fundamental de la
conciencia es compatible con la inmanencia de su vida y por ello toda trascendencia del
objeto se funda en la inmanencia de la conciencia intencional. Podemos preguntarnos
entonces ¿qué tipo de problemas específicos del planteo husserliano de la inmanencia de la
conciencia resuelve esta concepción/interpretación sartreana de la intencionalidad
husserliana en términos de trascendencia? Un punto de partida Monográfico consistiría en
reconstruir estos problemos y fundamentar frente a ellos la pertinencia de esta interpretación
sartreana. Dicho de otra forma, qué defensa filosófica podemos hacer de la trascendencia de
la intencionalidad frente a su descripción inmanente husserliana
2. Sartre en el texto en cuestión considera necesario una despersonalización de la conciencia
como modo de marcar una diferencia ontológica entre conciencia y ego. Citemos de nuevo:
“Imaginaos ahora una serie ligada de estallidos que nos arrancan a nosotros mismos, que no
dejan ni siquiera a un 'nosotros mismos' el tiempo necesario para formarse detrás de ellos,
sino que nos lanzan, al contrario, más allá de ellos, al polvo seco del mundo, a la tierra ruda,
entre las cosas; imaginaos que somos rechazados y abandonados así por nuestra naturaleza
misma en un mundo indiferente, hostil y reacio; habréis comprendido el sentido profundo
del descubrimiento que Husserl expresa en esta frase famosa: 'toda conciencia es conciencia
de algo'.” A partir de esta expresión podemos justificar la necesaria des-solidarización
sartreana entre la conciencia y el ego. Un punto de partida monográfico puede centrarse en
reconstruir esta argumentación sartreana en detalle y -como respuesta a ella- reconstruir los
argumentos husserlianos con los cuales se podrían marcar los límites y dificultades que tiene
una objeción de este tipo. Es decir, ¿qué problemas fenomenológicos trae una
despersonalización de la conciencia como la propuesta por Sartre si la analizamos y
evaluamos en términos husserlianos?