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EL TRASIEGO DE ARMAS PARA LA OFENSIVA FINAL

Por Herard von Santos

A finales de la década del


70 y principios de los años
80s, el FMLN se
preparaba para la
“ofensiva final”. En el
territorio salvadoreño se
organizaban los diferentes
frentes de guerra,
internacional-mente se
establecía un corredor
logístico por mar y aire
para el trasiego de armas.

La meta era trasladar 120 toneladas de equipo militar, para lo cual contaban con
pilotos mercenarios costarricenses y panameños; aviones del inventario de la fuerza aérea
del derrocado dictador Somoza, y la cooperación de las fuerzas aéreas panameñas y
sandinistas. La cantidad de material bélico a transportar implicó durante cierto período casi
un viaje diario. No faltaron los accidentes, en uno de ellos la fuerza aérea salvadoreña con
apoyo del ejército logró capturar a uno de los pilotos, el costarricense, Julio Romero
Talavera. En esta entrega narraremos la organización del corredor logístico y la captura del
mercenario costarricense.

LA ORGANIZACIÓN
A mediados de 1979 comenzaban a dibujarse las diferentes zonas de operaciones
que se identificarían, en adelante, por la influencia particular que cada organización

1
aglutinada en el FMLN tenía sobre ciertos territorios del país. Así el Frente denominado
paracentral que comprendía los departamentos de La Paz, San Vicente y Cabañas, se
encontraban bajo la influencia de las FPL con presencia de pequeños destacamentos de las
FAL, PRTC, ERP, y RN.

El comandante político-militar de las FPL en la zona era Miguel Castellanos. Su


puesto de mando se estableció en la finca Paz Opico, situada al nororiente de las faldas del
volcán de Chinchontepec1. La principal tarea, además del reclutamiento y adiestramiento de
los nuevos guerrilleros, era la de obtener abastecimiento de armas y municiones de cara a la
“Ofensiva Final” que pretendían lanzar en diciembre de 1980 en todo el país.
Ya a principios de 1979, durante una reunión celebrada en Cuba entre los máximos
dirigentes del PC, FPL y RN, se organizó con los servicios de inteligencia cubanos el
aprovisionamiento logístico y las rutas de suministros para el movimiento insurgente
salvadoreño.

Se estableció que los cubanos estarían a cargo de armar y entrenar a los nuevos
cuadros rebeldes utilizando a Nicaragua como puente y ruta de paso de dichos envíos. En el
frente paracentral, el principal objetivo era entrenar y equipar adecuadamente a las
unidades guerrilleras organizadas en la zona (escuadras, pelotones y destacamentos). A
mediados de 1980 el comandante Milton de las FPL asumió la dirección de ese frente, y
fijó como principal objetivo militar de la ofensiva, en ese sector, el cuartel de Ingenieros
(CIIFA) ubicado en Zacatecoluca.

UN PUENTE AÉREO PARA EL TRASIEGO DE ARMAS


La inteligencia cubana ya tenía experiencia en la organización, planificación y
ejecución de un sistema logístico que les permitiera apertrechar a las guerrillas
salvadoreñas, como en su momento lo hicieran con los sandinistas en Nicaragua. Se habían
reclutado pilotos costarricenses y panameños principalmente para operar una de estas líneas
de suministros.

1
Javier Rojas, Conversaciones con el comandante Miguel Castellanos (Santiago, Chile: Editorial Andante,
Primera Edición, Mayo 1986), p. 35.

2
Pilotos costarricenses habían transportado armas desde Cuba y Panamá, para las
guerrillas sandinistas por medio de un puente aéreo entre ambas naciones y Costa Rica que
funcionó entre octubre de 1978 y julio de 1979 más o menos. Se estableció además, según
evidencias capturadas por el ejército salvadoreño, un puente de la Fuerza Aérea de Panamá
al servicio del FSLN, con o sin conocimiento del gobierno del general Omar Torrijos. Tres
vuelos diarios con armas procedentes de Panamá llegaban a Costa Rica, al aeropuerto de
Llano Grande, en Liberia, o a la pista de aterrizaje de la Hacienda María Teresa, a 7
kilómetros al norte de Liberia.
El puente aéreo operaba con aviones Aztec, Aerocomander y Navajo, un DC-3 y un
DC-6 fueron utilizados también para transportar armas tanto de Panamá como de Cuba. El
DC-6, bautizado luego por los sandinistas con el nombre de “Comandante guerrillero
Germán Pomares”, realizó decenas de vuelos entre Cuba y el aeropuerto de Llano Grande.
A finales de diciembre de 1978 aterrizó en el aeropuerto internacional Juan Santamaría de
Costa Rica un Boeing 707 procedente de Alemania Occidental con 60 mil libras de material
bélico para el frente sandinista. Semanas más tarde, en San Juan Santamaría arribaba un
DC-8 procedente de Portugal con otras 90 mil libras de material bélico para el mismo
destino2.

2
Diario El Mundo, Pilotos confiesan tráfico de armas entre Cuba, Panamá y Costa Rica, AP, 25 de Marzo de
1981.

3
El puente aéreo entre la base militar Martí 1 en Baracoa, 25 millas náuticas de la
Habana y el aeropuerto de Llano Grande en Costa Rica, funcionó entre fines de mayo de
1978 y el 17 de julio de 1979. Un total de 21 vuelos con una carga promedio de 31 mil
libras de material bélico por viaje se realizaron en el DC-6 de una compañía costarricense,
y 10 de esos vuelos fueron tripulados por costarricenses, los demás fueron tripulados por
personal panameño. Según el testimonio de algunos pilotos costarricenses, hechos públicos
en 1980, y que participaron de este puente aéreo, en cierta ocasión un jefe de la inteligencia
cubana, el comandante Manuel Piñeiro, durante una celebración en octubre de 1979 en la
Habana, preguntó si los tripulantes costarricenses estaban en condiciones de participar en
una operación de mucha mayor envergadura transportando armas para El Salvador3.

UN VUELO DIARIO
Como se explicaría después en el libro “Conversaciones con el Comandante Miguel
Castellanos”, el ingreso de las armas y municiones dependía de dos factores: de los
corredores que se utilizarían y de la situación política que estuviese viviendo Nicaragua. El
primer corredor era la vía aérea desde Managua aterrizando en distintas haciendas
salvadoreñas que tenían pistas, como la de San Carlos, cerca de la costa de San Vicente.
Dicha ruta era complementada por el corredor marítimo entre Chinandega, Nicaragua, y las
costas de Jucuarán en El Salvador, y otro corredor terrestre a través de la frontera
hondureña, siempre procedente de Nicaragua.
Los vuelos a la zona paracentral del país comenzaron a regularizarse y para 1982
llegaron a alcanzar una media de siete vuelos semanales, según la inteligencia
estadounidense. Uno de los primeros envíos de armas a El Salvador por vía aérea se
accidentó y fue capturado por el ejército salvadoreño. La mañana del domingo 15 de junio
de 1980, entre las 0500 y 0530 horas, un bimotor Aerocomander 560-A, propiedad de la
Fuerza Aérea panameña4 se estrelló en la pista de la hacienda Miraflores de San Miguel. En
varias cajas apiladas en el fuselaje del avión había un total de 22 mil cartuchos calibre

3
Diario El Mundo, Pilotos confiesan tráfico de armas entre Cuba, Panamá y Costa Rica, Ibíd.
4
Diario El Mundo, Para la guerrilla era material de avión pirata dice Defensa, 16 de Junio de 1980.

4
7.62mm para fusiles G-3 y Fal. Las cajas tenían viñetas del Ministerio de la Defensa de la
república de Venezuela.
En enero de 1981, de cara a la denominada “ofensiva final” de la guerrilla
salvadoreña, se intensificó el abastecimiento de armas al FMLN desde Nicaragua,
empleando medios aéreos y pilotos de la Fuerza Aérea Sandinista, así como la red de
pilotos colaboradores costarricenses y panameños. La labor no era fácil, pues había 120
toneladas de equipo militar a trasladar.
De acuerdo a la información publicada en el diario La Prensa de Nicaragua, en
septiembre del año 2001, los pilotos ticos, que habían hecho el mismo trabajo en la lucha
contra Somoza, devengaban supuestamente 2 mil dólares por viaje, bajo las órdenes del
legendario Renán Montero Corrales de origen cubano, cuyo verdadero nombre era Andrés
Barahona López, y en ese momento jefe de la Dirección Quinta de la Seguridad sandinista.
Para ello se rehabilitó y mejoró una pista aérea agrícola, denominada Papalonal, al norte de
Managua, desde donde partían los aviones que estaban en el inventario de la Fuerza Aérea
de Somoza y que fueran capturados por los sandinistas al final de la guerra, desde avionetas
Cessnas hasta viejos bimotores C-47 de la Segunda Guerra Mundial. En total más de 50
medios aéreos, muchos de los cuales resultaron destruidos.

La “ofensiva final” fue aplazada para el


10 de enero de 1981 debido a problemas
en la organización, el entrenamiento y la
escasez de armas en los diferentes frentes
de guerra del FMLN. Los últimos envíos
de armas arribaron precisamente en
diciembre de 1980. Con todo, la famosa
“Ofensiva Final” fue un fracaso militar en
todo el país.
En el frente Paracentral, las columnas
guerrilleras fueron derrotadas a las
puertas del cuartel de ingenieros militares
el mismo día de la ofensiva.
Paras salvadoreños (Foto: Balmore Vigil)

5
Sin embargo el DOE (Dirección de Operaciones Especiales) cubano aceleró el envío
de más armas y municiones, y es así como el 25 de enero estaba programada una entrega
aérea en las cercanías de la zona costera del departamento de Zacatecoluca,
específicamente en la hacienda La Sabana, al sur del Cantón y Caserío Las Anonas.

UNA ENTREGA FALLIDA


La madrugada del día 25, se hizo el vuelo hasta la hacienda La Sabana con los
pertrechos, las armas y las municiones, pero al intentar despegar, la nave sufrió
desperfectos mecánicos y tuvo que aterrizar de emergencia resultando sus dos pilotos
heridos, se llamó por ayuda a Managua y se decidió el envío de una segunda aeronave para
rescatar a la tripulación herida. El avión, matrícula TY-ALV fue visto por campesinos de la
zona a eso de las seis de la mañana cuando sobre volaba los cantones inmediatos al Puente
de Oro, y desde una altura aproximada a los 3 mil pies comenzó a lanzar bultos en
paracaídas. Los habitantes de la zona avisaron de inmediato a los cuerpos de seguridad que
tenían puestos en el puente, quienes dieron aviso al Ministerio de la Defensa y este a la
FAS (Fuerza Aérea Salvadoreña); entonces se organizó la operación de búsqueda e
interceptación.
En la sala de operaciones de la FAS se reúne el comandante del Primer Escuadrón
Aerotransportado, capitán Luis Mariano Turcios5, el piloto de uno de los aviones de ataque
ligero Fouga Magíster, cuyo Co-piloto era el Teniente Rodríguez Hurtado, y el comandante
de la FAS, coronel Rafael Bustillo, todos reciben el informe preliminar de la situación. La
operación consistiría en el vuelo de reconocimiento armado de un Fouga, y el alistamiento
de un pelotón de paracaidistas en un bimotor de transporte Aravá para ser enviados en caso
necesario.
Temprano, en la mañana, a las 0540 horas, el Fouga despegó de la pista principal de
Ilopango y en cuestión de minutos se encontraba sobre volando la cabecera de la pista en la

5
Cnel. Luís Mariano Turcios, comandante 1er. Escuadrón Aerotransportado, 1979 a 1982, entrevista en San
Salvador, Agosto y Septiembre de 2002, Diciembre de 2006 y 4 de Noviembre de 2007.

6
Hacienda La Sabana. Para sorpresa de todos, un bimotor no identificado que minutos
después de lanzar el cargamento, había aterrizado, fue sorpresivamente interceptado cuando
realizaba maniobras para despegar.
El Fouga hace una picada y ametralla la aeronave para impedir su huida, pero el
piloto del bimotor no hace caso a la advertencia y carretea por la pista; entonces el Fouga le
lanza dos bombas de 100 libras sobre la pista y ametralla la aeronave alcanzándola en el
fuselaje y las alas sin destruirlo totalmente. El piloto, creyendo que lo iban a matar, deja el
avión abandonado y huye al norte de la pista.
De Ilopango, el coronel Rafael Bustillo despegó en los mandos de un helicóptero
SA-315B Lama, apodado “huesos” por la guerrilla, en atención a que la estructura de la
cola estaba construida de secciones metálicas sin revestimiento o cubierta alguna. En la
rampa, el pelotón de 22 paracaidistas abordó el Aravá y al poco tiempo, exactamente a las
0600 horas, llegaron a la zona de salto.

El mercenario costarricense Talavera

7
LA CAPTURA DEL MERCENARIO
El Capitán Turcios dio las últimas indicaciones y desde una altura de 600 pies (300
metros) saltaron sobre la pista realizando el primer salto de combate en la historia de los
paracaidistas salvadoreños. Los saltos en los cursos de paracaidistas se hacen a 1,250 pies,
los saltos no tácticos administrativos cuando hay maniobras se hacen a 800 pies, y los
saltos de combates se hacen a 500-600 pies de altura. A esta altura hay más riesgo para el
paracaidista ya que ni siquiera se lleva la reserva por el poco tiempo con el que cuenta para
llegar a tierra.
Al llegar a tierra y debido a la rapidez con que se ejecutaban la operación, se
dejaron 5 hombres para recuperar el equipo y los demás se dividieron en pequeñas patrullas
para continuar con el rastreo. Sobre la pista se encontró intacta la carga que horas antes
había sido lanzada y que las guerrillas aún no habían tenido tiempo de recoger. La carga
principal consistía de 33 fusiles Fal, dos paracaídas de carga, más de 9 mil cartuchos y otros
pertrechos de guerra6. Las patrullas de los paracaidistas se desplegaron por la zona para dar
caza a los rebeldes y al piloto mercenario. Como a 3 kilómetros al norte de la pista, al
rastrear la zona, pasaron por una casa de un poblado cercano en cuyo corredor había un
horno casero para hacer pan.
Un Sub-sargento al mando de una de las patrullas pasa frente a dicho horno y para
revisarlo mete la trompetilla de su fusil G-3 en la puerta del horno y en ese momento
alguien grita desde adentro que no disparasen. Al salir, los paracaidistas descubren que era
el piloto de la aeronave mercenaria y fue identificado como costarricense. Se informó al
Estado Mayor General y una patrulla del Destacamento de Ingenieros lo llegó a recoger y
luego fue enviado a Ilopango.
Julio Santiago Romero Talavera, el piloto costarricense capturado declaró haber
sido contratado para volar misiones de abastecimiento para la guerrilla salvadoreña;
posteriormente fue juzgado y condenado por los tribunales salvadoreños. Con este piloto
costarricense compartió celda Orlando Tardencilla, ex-oficial del EPS que fue enviado a El
Salvador para reforzar militarmente a la guerrilla salvadoreña, bajo la bandera del
“internacionalismo proletario”.

6
Diario El Mundo, Combaten a los que querían recoger armas de avión, San Salvador, 26 de Enero de 1981.

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En 1985, el piloto mercenario fue puesto en libertad gracias a la amnistía otorgada
por el gobierno salvadoreño junto a varios rebeldes capturados, como requisito previo para
que la guerrilla salvadoreña pusiera en libertad a Inés Duarte, hija del Presidente Napoleón
Duarte, quién para ese momento se encontraba secuestrada por los comandos guerrilleros.
El 25 de octubre de 1985, un grupo de 100 guerrilleros salvadoreños liberados
llegaron a Cuba, mientras otros 18 prefirieron quedarse en El Salvador y fueron entregados
a la guerrilla. Los 100 rebeldes liberados por el gobierno del Presidente Duarte a cambio de
su hija, una amiga de ésta y 33 funcionarios y alcaldes del gobierno, llegaron a La Habana,
después de haber pasado 70 de ellos por México y otros 30 por Panamá7. El piloto de avión
costarricense Julio Romero Talavera, fue entregado a la Embajada de Costa Rica en El
Salvador. El puente aéreo continuaría casi hasta el final de la guerra.

7
AP, 118 guerrilleros canjeados, San Salvador, 24 de Octubre de 1985.