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IN ST IT U T O CARO Y CUERVO

DEPARTAMENTO DE DIALECTOLOGÍA

A
JOSÉ JOAQUÍN MONTES
GIRALDO
EDICIÓN DIRIGIDA
POR

MARIANO LOZANO RAMÍREZ

Estudios
de
Dialectología, Lexicografía, Lingüística General,
Etnolingüística e Historia Cultural

BOGOTA
2005
ÍNDICE GENERAL

Págs.
Presentación, por M ariano L ozano R amírez .................................. ix

I. SEMBLANZA

R ubén A rboleda T oro, Proyecciones de una tradición lingüística 3


V íctor V illa M ejía , Una comunidad lingüística virtual .......... 53

II. DIALECTOLOGÍA

C laudio W agner, Estratigrafía lingüística en el español de Chile 81


Rocío C aravedo, Sobre el corpus en la dialectología actual ___ 94
A ntonio Q uilis , Apuntes sobre la fauna silvestre boliviana a la
luz de las encuestas del Atlas Lingüístico de Hispanoamérica 108
M ariano L ozano Ramírez , El Atlas Lingüistica-Etnográfico de
Colombia y la geografía lingüística: vigencia de un método 132
M aría B ernarda E spejo O lava, Muestra de eufemismos en Co­
lombia ............................................................................................. 150
José L uis R ivarola, Realidad y ficción del español a n d in o ___ 170
G loria E speranza D uarte H uertas, Actitudes idiomáticas de los
bogotanos frente a los dialectos del español de Colombia .. 197
P aola B entivoclio, K rístel G uirado y G uillermina S uárez,
La variación entre para ~ pa en el habla de Caracas ___ 214
A dolfo E uzaincín , L os estudios sobre variación lingüística en el
Cono Sur hispanohablante con especial referencia a Uruguay 238
M ercedes S edaño, Muy/bien interesante, muy/bicn lejos: usos
y creencias .......................................................................................... 252

III. LEXICOGRAFIA

G ünther H aensch, L os americanismos en los diccionarios bilin­


gües del español ........................................................................... 279
LA VARIACIÓN ENTRE P A R A ~ PA
EN EL HABLA DE CARACAS

1. I n t r o d u c c ió n *

El propósito de la presente investigación es analizar en


el español hablado de Caracas (Venezuela) la variación que
se da en el uso de la preposición para entre su forma com­
pleto y la abreviada pa, como se ilustra en el ejemplo (1),
en el que el mismo hablante emplea en contextos casi idén-
ticos una vez para y otra, pa:

(I) a. /Forma completa/


me voy para Nueva York (cb 1 ma. 87)*1*3
b. /Forma reducida/
me fui pa Nueva York (cb 1 ma. 87)

La mayoría de los estudios gramaticales sobre las prepo­


siciones del español se refieren a éstas de manera general,
con ejemplos que provienen, en su mayoría, de textos litera­
rios ". No así las investigaciones clialectológicas sobre el habla

* Agradecemos a Mercedes Sedaño sus acertados comentarios y suge­


rencias; huelga decir que todos los errores son de nuestra entera respon­
sabilidad.

1 El código que aparece al final de los ejemplos debe leerse, de izquierda


a derecha, de la siguiente manera: i) c — Caracas; n ) el grupo generacional
al que pertenecen los hablantes; a = 14-30 años, b — 30-45, c — 45-60, y
d — 60 y más años; m ) nivel socioeconómico del hablante 1 = alto,
3 = medio, 5 = bajo; ív) sexo: j — femenino, m — masculino; y v) iden­
tificación de cada hablante dentro de su casilla (a, b, c y d). Para una
descripción más detallada, véase Bcntivoglio y Sedaño 1993.
3 Véase, por ejemplo, A larcos L l o r a c h , 1994: 14).
< I»AIIA l'A > UN HL IIAItl.A lili «ANACIA* 215

de los países hispanohablantes, como se comentará detallada­


mente en la sección 2. No hemos piulido encontrar, hasta
ahora, ningún estudio cuantitativo dedicado a la variación
analizada en la presente investigación, lo que, desde luego,
no excluye que exista algún trabajo que no hayamos alcan­
zado a conocer.
La motivación para el presente análisis nace de la obser­
vación no sistemática de cómo hablantes pertenecientes a
diferentes niveles tanto socioeconómicos como culturales utili­
zan ambas formas {para = pa) en situaciones de habla y con­
textos muy parecidos. De allí que nos hayamos propuesto
determinar cuáles son las variables lingüísticas (fonológicas
y semánticas) y/o sociolingüísticas (sexo, edad, nivel socio­
económico) que podrían influir en la alternancia para—pa
en una muestra del habla de Caracas, grabada en 1987.
El presente artículo está organizado en los siguientes
apartados: en el primero, nos referiremos a los antecedentes
de estudio que sirven de apoyo al análisis; en el segundo,
describiremos los métodos de análisis; en el tercero, presentare­
mos los resultados obtenidos por medio del análisis estadístico
de los datos, y en el cuarto, ofreceremos algunas conclusiones.

2. A ntecedentes de estudio

Hasta donde llegan nuestros conocimientos actuales, no


hay verdaderos antecedentes para el estudio de la alternancia
para=pa dentro del marco de la sociolingüística variacionis-
t a 3. Desde luego, la alternancia de las formas de la preposi­
ción, la completa y la reducida, se menciona en todos los
estudios dialcctológicos consultados, entre ellos algunos dedi­
cados al español americano: de Chile (O roz, 1966), del Perú
(B envenuto M urrieta, 1936), de la costa ecuatoriana (T os-
cano M ateus, 1953), de Colombia (C uervo, 1939,1944; F lórez3

3 Para más información sobre la sociolingüística variacionitsa, véanse


las obras escritas en español por Moreno Fernández, 1998 y Silva-Corva-
lán, 2001.
216 p. IUlNTlVoOI.il>, K. OUIttADO V O. StJÁtM',7.

1951 y 1973), tic Venezuela (C alca Ño, 1949 y Mosonyi, 1970),


ilc Santo Domingo (H enríqukz Uriíña, 1940), de La Habana,
Cuba (H aden y Mati.uck, 1977); de Jalisco, México (C ár­
denas, 1967); de Nuevo México (E spinosa, 1930 y 1946)'.
En los testimonios citados, se registra el uso pero no su fre­
cuencia. Hay observaciones importantes, algunas de tipo foné­
tico, otras de tipo soeiolingüístico. Entre las primeras, Cuervo
asevera que la "r se desvanece en medio de palabra entre
dos vocales” y que en Andalucía así como “en toda la región
de las Castillas, León, la Montaña y aún en Aragón, pierden
la r ciertas voces de uso muy frecuente: para, paa, pa” (1944:
H0-81)n. Mosonyi también escribe que en el habla de Caracas
"no pueile [lasarse por alto la pérdida de la r en numerosos
casos | . .. | corrientes en las preposiciones para y por y en
la conjunción pero. Ejemplo: paquí (para aquí)” (1970:62).
1faden y Matluck observan que en el habla culta de La H a­
bana la vibrante /r / puede fricativizarse y hasta “caer [ . . . ]
en el habla muy rápida y en contados morfemas inacentuados
y de uso muy frecuente: para allá [paya]” (1977: 19). Hcn-
ríquez Ureña, por su parte, observa el mismo fenómeno en
el español de Santo Domingo: “Puede caer, pero no de
manera uniforme, la r intervocálica en palabras de uso muy
frecuente: para.'ypa” (1940:146). Tanto Haden y Matluck
como Hcnríquez Ureña coinciden en adjudicar la forma
reducida pa a la frecuencia de uso de esa preposición. Cárde­
nas, en su estudio sobre el español de Jalisco, México, encuen­
tra que “la preposición para se pronuncia pa en la conversación
corriente en frases como voy pa casa, pal campo" (1967: 131) 6.

■* Citamos los estudios dialectales, según un criterio geográfico, desde


la parte sur del continente americano hasta la parte norte.
K Cuervo completa su observación en la nota 2, págs. 81-82, donde
documenta el uso de pa en una obra de Lope de Rueda así como en
muchas regiones hispanohablantes, tanto de España como de América.
En esa misma nota hay algunas menciones de pa relativas a Venezuela,
una de las cuales fue tomada de la novela de Gonzalo Picón Febres,
/'•'/ sargento Felipe (pág. 22): “Nos pasamos la vida pa ganar una miseria”.
En esta cita, se trata del habla de uno de los personajes de la novela.
0 C árdenas, (1%7: 131) ofrece muchos detalles acerca del uso de para y
pa, que se ilustra en el mapa 20 de su trabajo: “En la frase voy para casa
« PAMA l'A > KN MI. IIAIII.A III' HAMACAN 217

Josrpli Mntluck afirma que en el habla del Valle de México


la /• intervocálica “nunca se vocaliza ni desaparece (aun cuando
se pronuncia con articulación fricativa), con la única excepción
de pa (pura) en posición proclítica” (1951:83).
Algunos de los autores ya citados en párrafos anteriores
hacen comentarios acerca de la distribución de pa según el
nivel socioeconómico y/o cultural de los hablantes: Rodolfo
Oroz observa que “La -r- intervocálica cae, no sólo en el
lenguaje vulgar, sino también en el familiar chileno, en algunas
palabras de mucho uso: para~>paa>pa; para ir> p a r-ir"
(1966:136)*7; en su estudio sobre el Perú, Pedro Bcnvcnuto
Murricta escribe que “La preposición para se reduce a pa en
todo el país, inclusive en la conversación rápida de la gente
culta” (1936:111). Luis Flórcz afirma que en el español bo­
gotano para “alterna con pa en el habla familiar de personas
educadas” (1973: 100); años antes había escrito que “para se
reduce ordinariamente a pa en la pronunciación de toda clase
de personas. Ante a y en lenguaje descuidado [para] se simpli­
fica con frecuencia en p" (1951: 213), observación confirmada
por Montes Giraldo, quien señala que en Colombia la tenden­
cia a suprimir la a inacentuada, cuando ésta es contigua a otra
vocal es más frecuente en el habla vulgar que en el habla culta
o formal (2000:106). Julio Calcaño, en su obra sobre el castella­
no en Venezuela, se excusa de callar “ciertas vulgaridades
propias de la gente mal educada, como las síncopas de para
(pa mí, pa tí)" (1949:496). Roscnblat, por su parte, escribe
que “La pronunciación pa se da en casi todas las regiones
hispánicas, y en España hasta en el habla familiar de la gente

la forma correcta para apareció en quince puntos de la región Media-Central


y el Sur, en sólo dos ejemplos en los Altos y uno en la Costa. La pronun­
ciación pa apareció en veinticuatro puntos, principalmente en los Altos,
el Norte, los Declives y en la Costa. En la mayoría de los ejemplos del
Sur y la región Media-Central coexiste con para".
7 También G iu G aya considera que “en el habla vulgar desaparece
la r entre vocales con alguna frecuencia, en ciertas palabras como pa, pafee,
fuá, por para, parece, fuera" (1971: 150-151).
2IH i*. niiNriviKii.ii), k . imiiiAiN) v «. miAiii'/.

culta" ( IIH6:189). Por el contrario, Gaicano considera “vul­


gar" el uso de pa en el habla de Venezuela, lo que podría
deberse a que su obra es muy anteriorH tanto a la de los
lingüistas chileno y peruano como a la de Ángel Rosenblat,
y quizá también a la inclinación del escritor vcnczonalo por
el purismo lingüístico propio ele su época. Tiene la mismo
opinión el lexicógrafo Santamaría, quien, en la entrada pa
de su Diccionario de mejicanismos, considera que esa forma
es “muy común todavía en el habla vulgar” (1959:778).
Lo que nos interesa destacar aquí es que Rosenblat, Oroz y
líonvcnuto Murrieta no limitan el uso de pa a los niveles
menos cultos de la población, hecho que será confirmado
en la presente investigación sobre el habla de Caracas.
En las obras dedicadas a la fonética y fonología del espa­
ñol hay varias observaciones que se relacionan con el fenó­
meno de la alternancia para~pa. Una de las más relevantes
para nuestra investigación es la observación de D’Introno, Del
Teso y Wcston (1995:292-293) sobre “las realizaciones del fo­
nema vibrante simple / r / ” en posición prenuclear. Los tres
autores señalan que hay cuatro realizaciones posibles: la vi­
brante múltiple [rr], la vibrante simple [r], la fricativa asibila-
da [j ] y, finalmente, la elisión [</>]. La descripción de esta
última variante es la que podría explicar, al menos parcial­
mente, los procesos de pérdida de la segunda sílaba (->•«) de
la preposición. D’Introno ct alii (1995:292-293) escribe que /r /
se elide “en ciertos dialectos cuando va precedida de vocal [ . . . ]
mira para acá se realiza a veces m \t\á pa cá, hubiera se realiza
a veces hub\i]á, fuera se realiza a veces f[u]á, etc.”. En la
preposición para, el fonema /r / se halla justamente precedido
por la vocal /a/, lo cual puede ocasionar la pérdida de / r / y
la consiguiente asimilación de los dos fonemas vocálicos que,
después de la pérdida de /r/, vendrían a ocupar posiciones
contiguas, fenómeno que se corresponde perfectamente con
lo que señalan muchos de los dialcctólogos mencionados en
párrafos anteriores. Un estudio reciente de Llistcrri, 2002

H I.,a primera edición de la obra de Calcaño apareció en 1897.


* l*AUA I-A » UN l'.l. I IAIII.A IJH CANACA*

sobre las triarais fonéticas de la oraüdad en los llamados


chais en español revela que “casi un tercio de las apariciones
ile para corresponden a la variante con elisión pa", y que,
además, las dos formas aparecen en el mismo mensaje (alguien
de 75 pa arriba para hablar).
Al pasar del nivel íonctico-fonológico al gramatical, ob­
servamos que la mayoría de los estudiosos de la lengua espa­
ñola, pese a sus diferentes tendencias teóricas — A i .arcos
L lo k a c h , (1994:214), A lo n so y I I e n r ío u f .z U r e ñ a , (1967:
292), L ó p e z , (1970:24), L u q u e D u r a n , (1974:15), P o t t ie r ,
(1966:91), y la Real Academia Española, (1973:125), entre
otros— coinciden en describir las preposiciones corno partículas
relacionantes cuyo término puede estar constituido por: i) sus­
tantivos con o sin determinantes; n) adverbios; iii ) pronom­
bres; iv) infinitivos con o sin modificadores; v) cláusulas
subordinadas. Sobre esta base podría proponerse un análisis
de la alternancia parar-'pa de acuerdo con el tipo de elemento
con el que se construye la preposición. Puesto que en el
presente estudio hemos intentado hacerlo sin obtener resul­
tados satisfactorios, consideramos más prudente — al menos
por ahora— abandonar la idea de buscar explicaciones a la
alternancia en el nivel sintáctico0.

9 El análisis que hemos realizado antes de renunciar a la idea de


buscar explicaciones en el nivel morfosintáctico revela lo siguiente: i) los
sintagmas cuyo núcleo es un sustantivo junto a las subordinadas finales
con infinitivo ( para^pa terminar el bachillerato) o con que + subordina­
da sustantiva (para—pa que mi papá no se diera cuenta) presenta una
distribución casi idéntica, entre ‘16% y 51%; n ) favorecen claramente la
variante pa los adverbios (pa abajo) con el 71% de los casos analizados y
111 ) la variante para obtiene el porcentaje del 69% cuando el término de

la preposición es un pronombre ( para eso). La prueba estadística del X1


mostró, además, que la distribución no se debe al azar, por la que se
rechaza la hipótesis nula. Sin embargo, cuando aplicamos el análisis multi-
variado GoldVarb, nos percatamos de que la variable morfosintáctica
(conformada por las categorías gramaticales de sustantivos, pronombres,
adverbios, cláusula subordinada con infinitivo y con que) se solapaba con
la variable semántica y que, por lo tanto, era necesario eliminar una de las
dos variables. Por considerar que la variable semántica era, con mucho,
la más importante, pues atañe a la esencia misma de las construcciones
220 I>. IIUNTIVO O I.IO , K . «¡U H IA m V <!, M IAU117.

Muchos estudiosos del esprmol se ocupan de los valores


semánticos de la construcción formada por la preposición
para | sintagma, Gili Gaya (1975:254-255) afirma que futra
puede expresar, de forma más intederminada que la preposi­
ción a, la dirección del movimiento (ir pura Bilbao). Asimis­
mo, reconoce que para “le da significación” aproximada a la
relación de tiempo (para agosto volveremos) y resalta que
“la significación final ha llegado a ser la más importante
ilc esta preposición (para ti, para comer, para el trabajo, apto
para estudiar, tela para un vestido)". Luque Durán, 1974, por
su parte, describe los diferentes significados de frases prepo­
sicionales con para: i) movimiento hacia un destino; n)
temporalidad; tu) finalidad; y iv) expresión de puntos de
vista. Potlier, (1970:145) habla de universo dimensional y
de universo nocional; en el universo dimensional incluye
los valores espacial y temporal, y en el universo nocional, el
valor figurado. Trujillo, (1971:265) clasifica las preposiciones
españolas en dos grupos caracterizados, respectivamente, por
los semas ‘movimiento’ y ‘no-movimiento’; para pertenece al
grupo de preposiciones que pueden aparecer en contextos que
indican movimiento.
De Bruync, (1999:678-681) dedica a para un apartado
de su estudio sobre los significados básicos de las preposicio­
nes. Según el lingüista belga para puede indicar: i) finalidad,
aptitud, destino que se da a las cosas; n) movimiento; m )
tiempo o plazo; y iv) relación de una persona, cosa o situacio­
nes con otras. Á1 margen de la clasificación semántica, De
Bruync observa que “en el habla popular o en textos que la
reproducen se encuentra con frecuencia la forma abreviada
pa o incluso (cuando la palabra que sigue empieza con
vocal)”.

con para—pa, decidimos prescindir de la variable morfosintáctica. Cabe


también recordar que Suárcz, 1998, en su estudio inédito sobre la alternancia
para~pa, analizó estadísticamente sus datos según una variable morfosin-
táctica, cuyas variantes fueron: sustantivo, adverbio, pronombre, infinitivo
y que cláusula subordinada. El programa estadístico GoldVarb 2.1 no
seleccionó como significativa esta variable.
« 1‘AIIA ~ PA » UN l'.l. HAlll.A I>l( CANACAS 221

3. MÉTODOS Uf. ANALISIS

í.l. ¡m muestra y la codificación de los casos

La muestra está constituida por cuarenta y ocho (48)


grabaciones de habla de media hora cada una (veinticuatro
lloras en total), las cuales han sido seleccionadas del total de
ciento sesenta que forman parte del Corpus sociolingüístico
de Caracas, 1987 (Cf. Uentivoolio y Sedaño, 1993). Los hablan­
tes, cuyas grabaciones constituyen el Corpus analizado, son
veinticuatro (24) hombres y veinticuatro (24) mujeres dis­
tribuidos en iguales proporciones en dos grupos generacio­
nales (de 30 a 45 años y de 60 años o más) y en tres niveles
socioeconómicos (alto, medio y bajo). Los temas tratados son:
la Caracas de ayer, el crecimiento de la ciudad y su desarrollo
urbanístico, el transporte, las festividades patronales, la edu­
cación, la política, etc. El estilo de habla puede considerarse
cuidadoso, característico de las conversaciones semidirigidas
(S ilva-C orvalÁn , 2001:60-62). que constituyen el corpus anali­
zado. La distribución de los hablantes aparece en el cuadro 1:

C uadro 1:

Distribución de los hablantes de la muestra (Caracas, 1987)

30-45
Grupo generacional 60 y más Total
años
Sexo M F
M F
Nivel socioeconómico
Alto 4 4 4 4 16
Medio 4 4 4 4 16
Bajo 4 4 4 4 16
12 12 12 12 48
Totales 24 24
I*. lii'.N Tiv n riM o , k , r .r iiiM io v M'Áuny.

Se extrajeron del corpns todos los enunciados en los que


;ip.irccía para o ¡ni por medio de la función <concordancia>
del programa VVordPilot 2002. Se excluyeron del análisis los
casos siguientes, en los que:

i) el hablante usa las dos formas en el misino enunciado


—como en (2)— haciendo una pausa entre ambas; en
este caso tomamos en cuenta para el análisis solamente
la variante mencionada en segundo lugar, ya que supu­
simos que el hablante descartaba la primera variante y
prefería la segunda:
2) a. fie iba para . . . pa su casa (cb5fc.87)
b. Me vine pa ... para mi casa (cb5fc.87)

ti) aparecen formas aisladas seguidas de pausa —señalada


en la transcripción por tres puntos ( . . . ) — debido a
que el enunciado parece inconcluso y el hablante cam­
bia el giro de la conversación, según puede apreciar­
se en (3):
3) a. es una postura siempre para eh ... que no la puedo
creer (cblm b.87)
b. Después arreglamos todito pa ... como íbamos a
tener el primer hijo (cb5fb.87)

ni) hay otra preposición siguiente a para o pa, co­


mo en ( 4 ) : 10
4) íbamos pa hacia Quinta Crespo (cd5fa.87)

iv) la variante pa aparece en construcciones con los ad­


verbios de lugar (acá, allá, ahajo, arriba), precedi­
da por otro advervio (generalmente, aquí, ahí,
nllá) ; estas construcciones pueden considerarse lexi-
calizndas,11 ya que en las mismas la alternancia

10 Tiste caso sólo se da cuatro veces en la muestra analizada.


11 Sejión Wr.nNr.n, (1981:270) la lexicali/.ación es un "proceso de in­
formación dr un elemento lingüístico (p. e¡., unión de varias palabras)
€ I'AKA ~ I*A J> n.N 1(1. IIABI.A 1)1! CAItACAS 223

para ~ pa casi lia desaparecido en favor de pa,


como en (5) :
5) a. de ahí pa acá yo me vengo por la acerita, agarrán­
dome (cd5fb.87)
I). biso eran puros ranchitas. De ahí pa allá, donde dice
la entrada de Longaray (cd5fa.87)
c. los caballos, cargados de aquí pa allá con el pan
que llevaban (cd5fa.87)
d. de aüá pa acá venía lo mismo, porque entonces ve­
nía recogiendo (cd5md.87)
e. ellos están paseando toda la mañana pa arriba y
pa abajo (cd5fd.87)

v) la preposición está unida a un pronombre personal


m í y el significado es análogo a ‘en m i/tu opi­
nión, en cuanto a mí, a tí”, etc., por considerar que
estas expresiones se ofrecen en (6):
6. a. yo digo: “No, esto es mentira, esta para mí es men­
tira” (cblrad.87)
b. la mujer tiene que hacer lo que es legal. Para mí,
para mí, para mi persona, tiene que hacer lo que
es legal (cd5ma.87)
c. Yo de esa dictadura, no . . . te digo que fue un
poco . . . mala, pa mí fue mala (cd5fc.87)

Una vez eliminadas las construcciones señaladas en los


puntos (i-v), procedimos a la codificación ele los demás casos
y los sometimos al análisis del programa GoldVarb 2000
( L a w r e n c e , R o b in so n y T a c l ia m o n t e , 2001).1
2

que nnc demento* de la lengua que funcionan como equivalentes de una


palabra sola".
12 No excluimos que esta construcción pueda ciarse con pronombres
de segunda y tercera persona, pero en el Corpus analizado sólo hemos
encontrado casos con pronombres de primera persona (mi), en algunos
casos reforzados por la frase nominal mi persona, como en el ejemplo (6b).
224 I*. H liN 'l'IV O eil.lo , K. < ;t: lltM H I V « . StlÁKI'.Z

■5.2. I'.l análisis estadístico

En <1 cuadro 2 se aprecia la distribución de todos los


r a so sile para y pa encontrados en el Corpus:

C uadro 2:

Distribución de para~pa

para pa T o ta l
N 787 812 1.599

°/o/ 49 51 100

Kn el cuadro 2 podemos observar que la distribución de


la.s dos formas de la preposición es muy similar, con una
mínima diferencia a favor de pa. Eso muestra a las claras
que nada puede decirse basándose únicamente en la frecuen­
cia ríe aparición de una de las dos variantes y que, por lo
tanto, se justifica un análisis más a fondo con el fin de
determinar cuáles son las razones (lingüísticas o extralingüís­
ticas) que subyacen a la selección de una u otra variante.
Los casos de para~pa han sido codificados según un
conjunto de variables lingüísticas y sociolingüísticas y, luego,
sometidos a un análisis estadístico realizado por medio del
programa GoldVarb 2000, una versión para Windows del pro­
grama GoldVarb 2.0 de Rand y Sankoff, 1990, especial­
mente diseñado para el análisis de la variación lingüística13.
En el análisis, la variable dependiente —ya ilustrada en el
ejemplo (1)— consta de dos variantes, para y pa, mientras
que las variables independientes son cinco: dos lingüísticas
y tres extralingüísticas.

w Para mayores detalles sobre el programa, véase Moreno Fernández


l ’W'f, quien no sólo describe minuciosamente el funcionamiento de GoldVarb
sino que dedica una parte sustancial de su artículo a la “Interpretación de
los análisis probabilísticos" C133-142).
« I'A ha J'A > líN MI. IIM il A l»lí i:AlMi:AS 225

A continuación presentamos los ejemplos correspondien­


tes a cada una de las variables lingüísticas con sus respectivas
variantes. lio los ejemplos, en la parte (a) aparece la forma
plena ile la preposición (para) y en la parte (!>), la for­
ma reducida (pa).
I m variable fonológica toma en cuenta si el fonema que
sigue a la preposición es consonantico o vocálico; tiene, por
lo tanto, dos variantes. Cuando el fonema siguiente es la
vocal /a / liemos considerado que la concurrencia de dos
vocales iguales (/a / en este caso) da por resultado una única
vocal y, por lo tanto, hemos codificado el fonema consonan­
tico inmediatamente siguiente y no esa vocal. Los ejemplos
(7-8) ilustran las variantes codificadas:

7) Ipara—pa -f- vocal/


a. un año y pico sin trabajar porque no había trabajo
para ingenieros (cd lmc.87)
b. ¿cómo hace uno pa enjabonarse con esta batola, Dios
mío? (cd3fb.87)
c. mi mamá compraba carne para ocho días, mjm; hervi­
do, todos los domingos (c5fa.87)
d. me pareció que aquello era mucha agua pa »n hombre
(c3mb.87)

8) Ipara—pa -f- consonante/


a. ¡qué malas! era pa ¿orlarnos na/más cuando ella
recitaba (cd3£b.87)
b . Me había inscrito ya . . . para terminar el bachillerato
(cb3mb.87)
c. primero que nada le hacían un vestido seguro para
Semana Santa (cd 1 fa)
d. Yo me case por la mañana y después nos fuimos pa
Macuto y más nada (cd3f.87)
r. que sí vámonos para casa de fulanito, vámonos para
rasa de pcrcncejito (cb3b.87)

Ir
226 I*. nuNTivnouo, k , nimtAtx) v o, soAiuv/.

f. metras fui /ligar ‘‘pepa y palmo”, que era una cosa


que uno abría un hueco (cd5ma.87)

La distribución y los correspondientes porcentajes se pre­


sentan en el cuadro 3:

C uadro 3:

Distribución de para~pa según fonema


(consonantico o vocálico) siguiente

Variable para pa Total /O

Consonante N 576 701 1.277 80


% 45 55

Vocal N 211 111 322 20


/o 65 35

Total N 787 812 1.599


% 49 51

Xa con corrección de Yates = 42,1 1 g. d. 1. P = 0,0000

En el cuadro 3 se puede apreciar que la presencia de un


fonema consonantico después de la preposición favorece
la variante pn (55%), mientras que los fonemas vocálicos la
desfavorecen (35%). El resultado de la prueba del X' permite
rechazar la hipótesis nula, ya que el valor de P (0,0000) es
menor del límite establecido (P < 0,05) en los estudios socio-
lingüísticos. En este caso puede concluirse que no hay ninguna
probabilidad de que el tipo de fonema (consonantico o vo­
cálico) siguiente no incida en el uso variable de para~pa.
I m variable semántica, que se desprende del significado
total del contexto construido con la preposición, tiene tres
variantes (finalidad, direccionalidad y temporalidad), cada
« l'AIIA ~ l'A » UN NI. IIA Ill.A UH CARACA» 227

una de las cuales corresponde a los tres primeros significados


asociados a la preposición para en la clasificación de De Bruy-
ik \ 1999 mencionada en la sección 2. Hemos descartado el
cuarto significado —el de relación de unas personas, cosas o
situaciones con otras— u propuesto por el lingüista belga,
porque no hemos encontrado ningún caso con estas caracte­
rísticas en el corpas analizado. Los ejemplos de los tres tipos
de significados contemplados en la presente investigación se
presentan en (9-10):

9) / Finalidad!

a. En el examen que se hace para entrar fui una de las


mejores (cb3fd.87)
b. íbamos tempranito y nos coleábamos pa comprar leche
barata (cb5fb.87)

10) IDircccionalidadl

a. Sé que a mí me mandaron para ¡a casa de un vecino


(cblmb-87)
b. Nosotros íbamos pa el cerro el Ávila (cbl fa.87)

11) / Temporalidadl

a. escríbeme esto a máquina para mañana (cb5fc.87)


b. dañino de nosotros pa aquella época, de los mucha­
chos, pues, era pelear a diario (cd5mc.87)

Las frecuencias absolutas y relativas correspondientes se


presentan en el cuadro 4:

11 Paríi principíame no lo ha hecho mal. Para ohispo era guapo, sin


rinda. Hace rmos años una reunión de solidaridad para ron el pueblo de
Chile se celebró en Polonia, son algunos de los ejemplos citados por De
Bruync (1999: (ifiO).
228 I*. lll'.NTIVn<;U O , K. CIIIRAIIO V I). MI/Ul'.Z.

C uad r o 4:

Distribución de para—pa según el significado

Variable pura pa Total %

Finalidad N 556 367 923 58


% 60 40

Direccionalidad N 174 419 593 37


% 30 70

Temporalidad N 57 26 83 5
% 68 32

Total N 787 812 1.599


% 49 51

X* = 151,15 2 g- d. 1. P = 0,0000

En el cuadro 4 puede observarse que para es la forma


preferida cuando el sintagma preposicional tiene el significado
tic finalidad o temporalidad (60% y 68%, respectivamente),
mientras que pa muestra una frecuencia relativa muy alta
(70%) en los contextos que expresan direccionalidad. Este
último resultado es consitcnte con lo observado por Cárdenas
1967 en el habla ele Jalisco. La distribución de los datos según
los tres significados ha resultado también no aleatoria, se­
gún la prueba del .Y3.
Las frecuencias absolutas y relativas obtenidas en el aná­
lisis de los datos de acuerdo con las tres variables sociales
se ofrecen en los cuadros 5, 6 y 7.
« l'AKA |'A * I.N 1.1. ItAl ll. A Hl. OAIIAOAS 2-!')

C uadro 5 :

Distribución «le para—pa según edaiJ «le los hablantes

Variable para pa Total %

í ¡ñipo 11 (30- 45 años) N 381 357 738 46


<y
/o 51 49

<irupo D (f>0 años N 406 455 861 54


y más) % 48 52

Toral N 787 812 1.599


O/ 49 51
/o

,V con corrección «Je Yates = 3,00 ¡ g. d. l P = 0,0831297

Los resultados del cuadro 5 muestran que no hay dife-


inicias relevantes entre Jos dos grupos otarios considerarlos.
La aplicación de la prueba del X ‘ indica que la edad no
parece incitlir en la alternancia para—pa (P — 0,08 <f 0,05);
•ni embargo, podemos observar cómo la mayor frecuencia de
fura se «la entre los hablantes que tienen de 30 a 45 años y,
ile forma complementaria, la mayor frecuencia ríe pa se da
«•ñire los hablantes «le 60 años o más.
F.l análisis de la segunda variable social, que correlaciona
d nivel socioeconómico de los hablantes (alto, medio y bajo)
«oh el uso variable «le parv—pa, proporciona los resultados que
aparecen en el cuadro 6:
2<0 !■. lll.NriVOlii.il), K, UIHUAIhi Vu, MIUuz

C uadro 6

Distribu ción de p ara~ pa según el nivel socioeconómico

Variable Para pa Total %


Alto N 335 49 384 24
% 87 13

Medio N 299 93 392 24


O/ 76 24
/O
Bajo N 153 670 823 52
O
/o/ 18 82

Total N 787 812 1.599


0/
/o 49 51

X' = 645,81 2 g. d.l P = 0,0000

El cuadro 6 indica claramente que hay grandes diferen­


cias entre el nivel bajo y los otros dos niveles socioeconómicos
(alto y m edio): estos últimos alcanzan, respectivamente,
el 87/o y 76% de uso de la forma plena para, mientras que el
nivel bajo muestra un porcentaje altísimo (82%) de uso de
pa. Este resultado se refleja en la prueba del X \ la cual de­
muestra que el uso variable de para~pa se relaciona de ma­
nera inequívoca con el nivel socioeconómico al que pertenecen
los hablantes.
La última variable social considerada en el análisis es
el sexo (femenino o masculino) de los cuarenta y ocho ha­
blantes; las frecuencias absolutas y relativas se ofrecen en
el cuadro 7:
« l’AIIA — I*A > UN 1(1. IIAHI.A IIK CAHACAS 231

C uadro 7:

I >¡slrilluición de para ~ p a :según la variable sexo

Variable para pa Total %

E nnriim o N 301 412 803 50


% 48 52

Masculino N 396 400 796 50


%
fO 50 50

Tnl.il N 787 812 1.599


% 49 51

X* con corrección de Yates ==0,14 P = 0,7095732

Kn el cuadro 7 se observa que no hay casi diferencia


ni el uso de para~pa entre las mujeres y hombres de
los <itu: proceden los datos analizados: en efecto, las pri­
meras favorecen de manera muy débil la forma reducida
pii (52%), mientras que los hombres emplean las dos for­
mas con porcentajes idénticos (50%). El resultado está ple­
namente confirmado por la prueba X ', que acepta de
manera definitiva la hipótesis nula; prácticamente, no hay
pmbabilidad (P — 0,70>0,05) de que la variable sexo incida
i n el uso de para~pa.
Al observar los resultados ofrecidos en los tres últimos
u n i d l o s (5, 6 y 7) podemos darnos cuenta fácilmente de
que el nivel socioeconómico es el más relevante en el análisis
de las formas para y pa.

'I . A n ÁI.ISIS MULT1VARIADO Y DISCUSION

El análisis estadístico realizado por medio del programa


( ¡oldVarb 2000, ya mencionado en la sección 3.1, nos ha
212 i*. n i'.N T ivont.io, k , ijuim aim i v u . m rAlt i'*/.

permitido analizar conjuntamente todas las variables lingüís­


ticas y cxlralingüísticas para determinar cómo contribuyen
al uso de la forma reducida pa. Id análisis probabilístico
arroja los resultados que se presentan en el cuadro 8, en el que
solamente aparecen, en orden jerárquico descendente, las va­
riables seleccionadas por el programa. Las variantes de cada
variable también aparecen ordenadas jerárquicamente —de
mayor a menor— según los valores probabdísticos obtenidos.

C uadro 8:

Contribución de las variables independientes


a la forma reducida pa

P eso
V a r ia b l e s N 9 DE CASOS °/ PA PR O B A B IL ÍST IC O

Nivel socioeconómico
Bajo 670/823 81 0,802
Medio 93/392 24 0,241
Alto 49/384 13 0,139
Semántica
Direccionalidad 419/593 70 0,657
Finalidad 367/556 39 0,408
Temporalidad 26/83 31 0,376
Fonológica
Fonema consonantico 701/1.277 54 0,543
Fonema vocálico 111/322 34 0,336
Edad
Grupo D (60 o más años) 455/861 52 0,540
Grupo B (30-45 años) 357/738 48 0,454
II 1

I—»
►a

N = 1.599 Imput 0,505 Verosimilitud — -716,126


o
o

Para interpretar los resultados del cuadro 8, es necesario


tener presente que en este análisis los pesos probabilísticos
superiores a 0,500 contribuyen significativamente a la variante
pit, mientras que los pesos inferiores a 0,500 no lo hacen.
1 l' AIIA ~ HA» l'.N I I . IIAIUA III' l A K A H A S m

La contribución «le una variante al uso «Ir pa es tanto mayor


cuanto más alto es su peso.
El atadlo 8 muestra que el programa estadístico GoldVarb
7000 lia seleccionado dos variables lingüísticas (la semántica
y l.i fonológica) y dos sociales (nivel socioeconómico y
edad), y ha eliminado la variable sexo, por no ser significativa.
1.a contribución más importante se debe a la variable nivel
socioeconómico, ya que el nivel bajo muestra un peso pro-
babilíslico muy alto (0,802). El programa ha seleccionado
como segunda variable más significativa la semántica, cuya
variante direccionalidad contribuye al uso de la forma pa con
mi peso de 0,657. La variable fonológica es la tercera en orden
de signilicatividad y la variante que más contribuye a la
aparición de pa es el fonema consonantico que sigue a la pre­
posición con un peso de 0,543. La cuarta y última variable
aparición de pa es el fonema consonantico que sigue a la
preposición con un peso de 0,543. La cuarta y última variable
seleccionada es la edad: el gntpo etario de 60 años o más
tiene un peso de 0,540.
Si examinamos el conjunto de los resultados obtenidos
por medio del programa multivariado, podemos concluir que,
desde el punto de vista lingüístico, lo que parece favorecer
el uso de pa es la convergencia del significado dircccional del
sintagma preposicional con la presencia de un fonema con-
hiiii,áulico en el segmento siguiente a la preposición. Desde
«I punto de vista extralingüístico, al uso de la forma reducida
de l.i preposición, el factor más significativo es el nivel socio-
n (iiiómico bajo y, en menor grado, la edad superior a 60 años.
I'.l análisis realizado pone de manifiesto que, en el habla de
G.mieas, en 1987, la mayor probabilidad de que se use pa en
lugar <le para se debe al efecto conjunto de las variables
lingüísticas y cxtralingiiísticas mencionadas.

5. ( ^INCLUSIONES

En la presente investigación liemos analizado una mues­


tra del habla de Caracas con el fin de determinar cuál es el
conjunto de variables que podrían dar cuenta de la alternancia
2*4 !’. IIUN I'IVdíil II), K. (U IIU A IX ) Y O, -MIAU I /.

entre la forma completa (pura) y la reducida (pu). Para tal


lili —basándonos tanto en las observaciones de dialcctólogos,
fonólogos y semantistas como en nuestras propias presuposicio­
nes— hemos propuesto un conjunto de variables lingüísticas
y cxtrnlingüísticas para analizar la variación para^pa. Los
resultados obtenidos permiten concluir que el nivel socio­
económico bajo de los hablantes así corno el significado
dircccional del sintagma construido con para~pa son las
variantes más significativas para el uso ele pa. Además, con­
tribuyen significativamente al uso de la forma reducida la
presencia de un fonema consonático en el segmento inmediata­
mente siguiente a la preposición y al grupo etario igual o
superior a 60 años. El análisis también muestra que la alter­
nancia entre las dos formas de la preposición es de tipo
cuantitativo pero no cualitativo, ya que, si bien los hablantes
del nivel socioeconómico bajo influyen de manera decisiva
en el uso de pa, los hablantes de los niveles medio y alto
también usan esa forma, aunque en proporciones mucho
más reducidas.
Debemos reconocer que el presente estudio es sólo el
primer paso hacia una caracterización más precisa y amplia
sobre la variación para~pa en el español hablado. Será ne­
cesario analizar datos de varios dialectos diferentes y someter
los casos a un atento análisis espectrográfico con el fin de
determinar con cierta precisión los procesos fonológicos que
pueden explicar el uso variable de la preposición. Tam­
bién valdrá la pena investigar las razones que influyen tan
poderosamente en el escaso uso de pa por parte de los
hablantes de los niveles socioeconómicos alto y medio, razo­
nes que podrían encontrarse en el mayor grado de educación
formal de esos hablantes, lo que implica una mayor exposi­
ción a la lengua escrita, en la que suponemos la variante más
usada es para. Lamentablemente no disponemos atin de aná­
lisis cuantitativos que sustenten esta última afirmación.

P aola Bentivoglio, K rístel G uirado


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Universidad Central de Venezuela
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