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JOSÉ DÁVALOS

DERECHO
COLECTIVO
Y DERECHO
PROCESAL
DEL TRABAJO
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Editor¡alPorrúa«
DERECHO COLECTIVO
Y DERECHO PROCESAL
DEL TRABAJO
Sobre el autor

Licenciado y doctor en Derecho con mención honorífica por la Facultad de Derecho


de la UNAM.
Profesor de derecho del trabajo en la licenciatura y en el posgrado de la Facultad de
Derecho de la u n a m desde el 15 de abril de 1969, hace 46 años.
Asesor de la delegación del gobierno mexicano a las conferencias internacionales
LXVI y LXVII de la Organización Internacional del trabajo, en Ginebra, Suiza.
Condecorado con la “Medalla de la Orden al Mérito Judicial del Trabajo”, conferida
por el egregio pleno del Tribunal Superior del Trabajo en la República de Brasil en
1984.
Director de la Facultad de Derecho de la UNAM, de 1987 a 1991.
Investigador nacional nivel 2, del Sistema Nacional de Investigadores, de 1990 a di­
ciembre de 2013.
Condecorado con la "medalla ai mérito docente Prima de Leyes Instituía”, otorgada
por el H. Consejo técnico de la Facultad de Derecho de la UNAM en 1999.
Integrante de la Junta Directiva del Instituto Federal de Defensoría Pública, órgano
del Consejo de la Judicatura Federal, de 1999 a 2005.
Director del Instituto de Capacitación de la POR, de 1996 a 2001.
Director del Centro de Capacitación Judicial Electoral del Tribunal Electoral del Po­
der Judicial de la Federación, de 2001 a 2004.
Reconocimiento a la destacada participación en el ámbito académico, otorgado por la
Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos en ocasión del día del abo­
gado, el 12 de julio de 2005.
El H. Consejo técnico de la Facultad de Derecho de la UNAM, por aclamación unáni­
me, el mes de octubre de 2008, resolvió que el nombre de! profesor José Dávalos
Morales le fuera impuesto a una de las aulas de la propia facultad.
Integrante de la comisión dictaminadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la UNAM.
JO SÉ DÁVALOS

DERECHO COLECTIVO
Y DERECHO PROCESAL
DEL TRABAJO

D écim a edición

E ditorialPorrúa®
Prim era edición, 2003

Copyright © 2016
JOSÉ DávalOS

Esta obra y sus características son propiedad de


EDITORIAL PORRÚA, SA de CV 8
. República Argentina 15 altos, col. Centro, 06020, Ciudad de México
www.porrua.com

Queda hecho el depósito que marca la ley

Derechos reservados

ISBN 978-607-09-2274-9

IMPRESO EN MÉXICO
P R IN T B D 1N M E X IC O
A
Em m a, mi esposa
y a mis hijos
Mercedes, S u sa n a
E m m a Patricia y J o s é
A mis padres
t A lfo n so D ávalos R odríguez y
f M ercedes M orales de D ávalos

A mis hermanos
M a . C onsuelo, t J . G uadalupe,
t V e ró n ica ,]. Concepción,
t E zequiel, E zequiel,
M a . G u a d a lu p e, E ustolia,
Á n g e la y Roberto
A
t Jorge Carpizo
H éctor Fix Z am udio
f M o z a r t Víctor R ussom ano
t M a n u e l Alonso Oleo
Diego Valadés
C ésar Esquinca M u ñ o a
L u is R a ú l González P érez
PRÓLOGO

En 1984, hace casi veinte años, cuando m e cu p o el h o n o r de p ro lo g ar la o b ra


de José Dávalos Derecho Individual del Trabajo (con 15 ediciones a la fecha), de
la cual la q u e a h o ra se publica es continuación, ignoraba la brillan te trayec­
toria que le ag u ard ab a en el servicio público y en la academ ia. Le estaban
destinados, e n tre otros cargos, el de D ire cto r d e la Facultad d e D erecho de
la U niversidad N acional Autónom a de M éxico (1987-1991), uno d e los sitiales
más honrosos a que p u ed e aspirar u n ju rista m exicano, y el de S ubprocurador
de la República, que desem peñó b rillan tem en te en u n a época especialm ente
turbulenta.
No o b stan te los altos cargos ostentados, resultaba fácil reconocer a Jó se
Dávalos en cad a u n o de esos cargos: sencillo, cordial, esforzado, gran am igo,
partidario de las causas de los humildes, honesto y siempre, siem pre, coherente,
de una pieza. La p ersona que uno querría d e com pañero p ara em p ren d er u n a
aventura riesgosa.
En verdad Dávalos no ha cambiado nada a pesar de que ha cambiado m ucho.
No h a cam biado nada, como lo testim onia su nueva obra Derecho Colectivo y
Derecho Procesal del Trabajo, porque en su actitu d intelectual y em ocional frente
al fenóm eno laboral no se h a desviado ni u n centím etro; continúa levantando
la bandera de la clase trabajadora, en u n a defensa terca, obstinada, de quienes
viven de su trabajo; p ara él, en el centro de to d o está el hom bre. El hom bre, el
ser hum ano, es lo prim ero.
Su p lum a es su espada y la esgrim e c o n gran m aestría en periódicos de
circulación nacional, para defender los intereses d e todo género de trabajado­
res. Es la m ism a libra que anim a a sus conferencias, que escuchan ávidos los
estudiantes universitarios, pero tam bién los m iem bros de los sindicatos a los que
con frecuencia les habla. Las disertaciones del doctor Dávalos están im p reg n a­
das, perm anentem ente, de un sentido de reivindicación. Y es que p ara él, el D e­
recho sin fe, sin mística, sin pasión, sin cólera, cabe para otras materias, p ero no
p ara la del trabajo.
Constancia elocuente de este quehacer sin descanso d e jó s e Dávalos es la
Medalla de la O rd e n al M érito Judicial del T rabajo, que en 1984 le confirió el
Egregio Pleno del T ribunal Superior del T ra b a jo de la República del Brasil.
XIV PRÓLO G O

Pero h a cambiado mucho, p o rq u e el paso de los años le ha conferido,


con las experiencias vividas, la m adurez que consolida al gran maestro. El
contacto con las funciones públicas, h a ensanchado su visión d e la realidad
mexicana; le ha permitido conocer las tendencias políticas, sociales y ju ríd i­
cas prevalecientes, que más tem prano que tarde impactarán al Derecho del
Trabajo.
Además, en la cátedra ha profundizado en el conocimiento; es el fruto de
un tercio de siglo de impartir clase, tanto por el estudio constante de las insti­
tuciones jurídicas laborales, como porque en la docencia hay una relación sim­
biótica entre los alumnos y el m aestro, en la que si bien el profesor enseña,
también se retroalimenta con la lúcida discusión de los temas.
El libro Derecho Colectivo y Derecho Procesal del Trabajo está pensado prin­
cipalm ente, para servir como libro de texto a los estudiantes d e la licencia­
tura en la Facultad de Derecho de la U.N.A.M.. Abarca la tem ática de los
cursos “Derecho Colectivo del T ra b ajo ” y “Derecho Procesal del T rabajo”,
que se im parten separadamente y corresponden a los sem estres quinto y
séptimo del m apa curricular del Plan de Estudios vigente en el plantel m en­
cionado.
El tratado denota claramente la formación teórico-práctica de su autor,
armoniza estos dos aspectos que hacen completo al jurista: ni sólo teoría, ni
mera práctica. Recordemos que en sus inicios José Dávalos fue, durante algu­
nos años, auxiliar en varias Juntas Especiales de la Local de Conciliación y
Arbitraje en el Distrito Federal. A prendió en la brega diaria, en el enfrenta­
miento entre las partes que es característico de las audiencias.
La parte dedicada al Derecho Colectivo comprende los temas básicos de la
materia, cuya reseña o comentario porm enorizado resultaría en extrem o pro­
lijo y m ás allá de la finalidad que nos proponemos con estos renglones.
Em pero, no quisiéramos dejar inadvertido el particular tratam iento que
ofrece a temas como la naturaleza social del contrato colectivo, que lo aleja y
distingue del contrato civil; la inconstitucionalidad de la cláusula de separa­
ción; el objeto del sindicato, cuya función de defensor de los intereses de sus
agremiados, al decir del catedrático, en ocasiones se olvida o se posterga,
desnaturalizando a la propia organización sindical; la personalidad jurídica
del sindicato, que no debe depender d e su registro o de algún otro requisito,
pues surge p o r sí misma; el siem pre espinoso tema de la huelga y sus impli­
caciones.
La porción que se ocupa del D erecho Procesal del Trabajo posee gran am­
plitud. No es la mera repetición de los textos legales y su escueta explicación,
sino el análisis, donde el centro de gravedad del comentario reposa en la ex­
periencia forense y en la observación crítica de lo que acontece cotidiamente
en los tribunales laborales. Polarizan la atención los aspectos que buscan resal­
tar la índole vanguardista del proceso laboral mexicano y que Dávalos justifica
PRÓLOGO XV

categóricamente en el apartado sobre “La suplencia de la deficiencia de la de­


m anda del trabajador”.
Saludemos con beneplácito esta obra, que esperamos se convierta para los
especialistas, el estudiantado y la consulta en general, en uno de los clásicos
del Derecho Mexicano del Trabajo.

Mozart Víctor Russomano


Julio de 2002
Pelotas, República del Brasil.
PRESENTACIÓN DE LA DÉCIMA EDICIÓN
El derecho mexicano del trabajo pasa p o r una grave crisis; estamos seguros de
que superará la prueba. En la reforma del 30 de noviembre de 2012 resultó se­
veramente vulnerado con la incorporación de los contratos de outsourcing, de
temporada, d e capacitación inicial, de prueba, y de pago por hora (facilidades
a los empresarios para contratar y para despedir a los trabajadores con el m enor
costo posible); quedó resquebrajada la estabilidad de los trabajadores en el
empleo.
El capital nacional e internacional, con la reforma mencionada, no satisfe­
cho con su ataque al derecho individual de ios trabajadores mexicanos, está
tratando de satisfacer su ambición debilitando a los sindicatos, bloqueando la
creación de contratos colectivos provechosos para los trabajadores, y procuran­
do reducir a la huelga a su mínima expresión. Un mayor deterioro del derecho
colecdvo del trabajo sería el cierre del círculo que están demandando los pa­
trones en el ámbito laboral.
Quienes nos dedicamos a las labores académicas, en la docencia y en la
investigación, tenemos aquí una oportunidad formidable de explicarnos y expo­
ner a la población trabajadora estos hechos que forman parte de las inquietu­
des en el país. Los trabajadores están apuntando el rumbo: la injusticia no
puede apoderarse de México, puede y p o d rá más la organización actuante de
los hombres y de las mujeres que viven d e su trabajo.
Las Juntas de Conciliación y Arbitraje, a pesar de todos los pesares, son un
bastión de los trabajadores porque en su participación activa y consciente pue­
den dejar oír su voz ante el poder de los empresarios y ante el fiel de la balanza
de la justicia que es el Estado. El poder d e los empresarios, deliberadamente
ha llevado a las juntas a una situación de abandono a fin de que, plagadas de
problemas d e todo orden, como están, parezcan herramientas inútiles.
Su integración tripartita corresponde a la historia y al momento presente,
a la doctrina y a la actual opinión internacional, que coinciden en reconocer la
importancia que constituye el hecho de que en los órganos de la justicia labo­
ral estén los representantes de los factores de la producción, trabajo y capital,
con el equilibrio que deben marcar los representantes de la autoridad. Sin em­
bargo, los representantes de los trabajadores están en abierta desventaja social,
económica y política ante los demás representantes de las juntas.
La justicia del trabajo se hará si hay voluntad política del Estado e n ese
sentido. La Constitución así lo ordena, los representantes de los trabajadores y
de ios patrones necesariamente participarán en ese empeño.

Xix
XX PRESENTACIÓN

Las Juntas de Conciliación y Arbitraje saldrán de la postración en que se


les mantiene si en la Constitución pasan a ser parte del Poder Judicial. Es nece­
sario que a su ingreso a los tribunales del trabajo, todo el personal de las ju n ­
tas demuestre calidad ética, eficiencia académica y técnica para la atención de
los problemas laborales federales y locales. También es importante que los tres
representantes de los cuerpos colegiales sean tratados como iguales, sobre todo
en el aspecto económico. Los representantes de los trabajadores y de los p a­
trones, junto con los representantes del gobierno participan en la misma res­
ponsabilidad. Los representantes de los trabajadores dejarán su condición
menesterosa si reciben salarios dignos, como también deben recibirlos los demás
representantes de los cuerpos colegiados laborales. Esta condición de dignidad tie­
ne que abarcar a todo el personal de las juntas; debe haber correspondencia con
la capacidad y responsabilidad que se le exija.
La suficiencia de personal, la calidad moral, la capacidad académica y téc­
nica, y la remuneración digna, son exigencias que deben corresponderse. De
esta manera justa deben ingresar las Juntas de Conciliación y Arbitraje al
Poder Judicial, de la Federación y de los Estados. Ya es hora de que en las
Juntas de Conciliación y Arbitraje tenga cabal cumplimiento el ordenamiento
de la Constitución de que la justicia se imparta de m anera pronta, completa e
imparcial.
Dejo constancia de mi encendido agradecimiento a don José Antonio Pé­
rez Porrúa por el estímulo que brinda a los autores, yo uno de ellos, que traba­
jamos en la Casa Porrúa. Mi agradecimiento a los profesores y a los estudiantes
que consultan las páginas de este libro. Mi agradecimiento a los abogados y en
general a quienes amablemente leen las páginas de Derecho Colectivo y Dere­
cho Procesal del Trabajo.
Este volumen comprende las áreas que se refieren a los sindicatos, a la n e­
gociación colectiva, a la huelga, y al procedimiento. Al tocar cada uno de estos
segmentos del Derecho del Trabajo se respiran las ideas expuestas en los párra­
fos anteriores. Son ideas e inquietudes llenas de esperanza, esperanza y con­
fianza que esperamos pronto sean una realidad en nuestra patria.

El a u t o r .
PRESENTACIÓN DE LA NOVENA EDICIÓN
Agradezco a Don José Antonio Pérez Porrúa su generosa disposición para pu­
blicar la novena edición del Derecho Colectivo y Derecho Procesal del Trabajo. Para
mí es un honor encontrar siempre las puertas abiertas de esta casa editorial,
que trata a cada autor y a cada obra con el interés y esmero de la prim era vez.
Representó un reto, como es la vida cada amanecer, adecuar este libro a la
reforma del 30 de noviembre dé 2012, p o r ser una tarea de pequeños detalles.
Los patrones tienen habilidad para tejer los obstáculos, a nadie se le ocurre
tener a los caballeros del dinero por ignorantes. Además, fue necesario traer a
las páginas jurisprudencia que era necesaria. Por fortuna, aquí estamos con
ustedes amables lectores. Ojalá les sean útiles estas páginas.
Un punto inquietante que abarca al derecho colectivo y al derecho proce­
sal, es el em peño que los intereses patronales han puesto al golpear la estabili­
dad de los trabajadores en el empleo con la incorporación de los contratos de
outsourcing, de capacitación inicial, de temporada, a prueba, y de pago por hora.
Para dañar a los trabajadores, a los genios de los dineros no les ha hecho
falta tocar el artículo 123 de la Constitución. Y es cierto, no han movido una
coma del emblemático precepto. Con la inseguridad perm anente de los traba­
jadores en el empleo han dejado enclenque la columna vertebral del Derecho
del Trabajo. Han rodeado de minas colmadas de maldad al estatuto social de
los trabajadores. Como fantasmas, los trabajadores entran y salen de las em­
presas, todo a gusto de los patrones, es la facilidad que reclamaban para contra­
tar y para despedir trabajadores con el m enor costo posible para las empresas.
Es la plenitud de las leyes del mercado dirigidas a exprimir al máximo a los
trabajadores, para luego desecharlos como se tira un “clínex” después de usarlo.
De esta manera quedan debilitados los sindicatos; si no pueden garantizar
estabilidad en el empleo a los trabajadores ¿para qué afiliarse a ellos? Así, re­
sulta cuesta arriba establecer contratos colectivos de trabajo con beneficios reales
y sólidos para los trabajadores. Con esta debilidad de los sindicatos, la huelga
en México resulta un bello poema con muy pocas consecuencias en la realidad
de los trabajadores.
El derecho del trabajo forma una unidad, integran una unidad el derecho
individual, el colectivo y el procesal. Las tres ramas del derecho laboral tienen
su sustento en el artículo 123 de la Constitución. De ahí su carácter protector
de los trabajadores. El derecho procesal social y de clase lo fue así, a partir de
la reform a de la Ley Federal del Trabajo de 1980; por fin el legislador decidió
regular desigualmente a los desiguales.

XXIII
XXIV PRESENTACIÓN

En la Ley de 1931 y en la de 1970 la p arte procesal siempre giró en torno


del principio de la igualdad de las partes ante la ley, un sustento muy ajeno a
los principios, a las normas y a las instituciones del estatuto social de los traba­
jadores. Nunca, nadie ha creído en esa igualdad; la fuerza del capital conlleva
otros poderes. La reforma procesal recuperó la esencia protectora que quiso
darle el Constituyente de Querétaro; medios legales para llevar los juicios la­
borales con cierta equidad.
El estudio del derecho colectivo com prende las áreas del sindicato, de la
negociación colectiva y de la huelga. No puede hablarse de una de esas áreas
sin la necesidad esencial de abordar las otras dos. Son como los tres lados de
un triángulo equilátero. Los embates de los patrones precisamente se dirigen al
sindicato para debilitar a las tres instituciones. Un punto de ataque en contra
de los sindicatos es la corrupción que muchos de ellos padecen ancestralm en­
te. Sin embargo, de esa corrupción no son ajenos muchos patrones y algunas
autoridades gubernamentales que m anipulan a los sindicatos viendo p o r su
propio interés.
En el estudio del derecho colectivo no podemos cerrar los ojos ante esta
realidad. Es parte de la crisis que vive el derecho del trabajo. Sin embargo,
hasta ahora nadie ha propuesto con sustento sólido, mejores instrumentos ju ­
rídicos para la defensa de la clase trabajadora. En la docencia, en la investiga­
ción y en el litigio tenemos qué ver que la nave del derecho colectivo se dirija
hacia el objetivo de su creación: el mejoramiento de las condiciones de quie­
nes viven de su fuerza de trabajo.
En el área del derecho procesal hay un asunto pendiente que exige la
pronta atención de todos los sectores que tienen qué ver con el fenómeno labo­
ral; se trata de la incorporación formal de las Juntas de Conciliación y Arbitra­
je al Poder Judicial. Materialmente ya form an parte de ese Poder, poi que al
igual que los tribunales del Poder judicial, gozan de independencia y autono­
mía; no son tribunales de última instancia, puesto que sus resoluciones pueden
ser revisadas p o r el Poder Judicial Federal; les obliga la jurisprudencia de la
Suprema Corte de justicia de la Nación y la de los Tribunales Colegiados que
funcionan dentro de su jurisdicción territorial, y se pretende que los funciona­
rios de las Juntas tengan un cierto estatus jurídico y que gocen de los mismos
emolumentos que se otorgan a los magistrados de los otros tribunales. Los teóri­
cos del derecho apuntan con insistencia este camino desde hace varias déca­
das; el funcionamiento cotidiano de las Juntas exige la misma medida, sólo falta
la voluntad política del Estado mexicano para hacer realidad ese propósito.
Una situación que también ya urge resolver con justicia es la de los repre­
sentantes del trabajo y del capital de las Juntas. Igual que los presidentes de
las Juntas Especiales integran el cuerpo colegiado que conoce y resuelve los
conflictos. En la práctica, la remuneración de los presidentes es decorosa, no
así la de los representantes del trabajo y de las empresas, que reciben salarios
de miseria; en algunos casos se les paga por honorarios, ni siquiera como se
paga a quienes tienen relaciones laborales en el desempeño de su trabajo.
PRESENTACIÓN XXV

En la parte procesal surge como una necesidad inaplazable poner en prác­


tica la carga de la prueba al patrón y la suplencia de la deficiencia de la de­
m anda del trabajador. Los artículos 784, 804 y 805 de la Ley dieron un vuelco
radical a la prueba. Los patrones están obligados a conservar diversos docu­
mentos que tienen que ver con la relación laboral de los trabajadores, y tienen
la obligación de exhibirlos en los juicios ante las Juntas; si no los presentan se
da la presunción de que son ciertos los hechos que el actor expresa en su de­
manda, en relación con esos documentos. En numerosas. Juntas no se hace
caso a lo ordenado en los mencionados preceptos y se sigue aplicando el anti­
guo principio del derecho privado de que el que afirma está obligado a probar.
En lo que hace a la suplencia de la deficiencia de la dem anda del trabaja­
dor, muchos funcionarios de las Juntas de Conciliación y Arbitraje ven a esta
figura con verdadero desdén. Una institución que p o r sí misma expresa el
gran valor social y de clase que sustenta el procedimiento laboral, en sus cua­
tro manifestaciones: 1) Agregar a la dem anda las prestaciones que de acuerdo
con la ley deriven de la acción intentada, conforme a los hechos expuestos por
el trabajador; 2) Otorgar un térm ino de tres días al trabajador para que com­
parezca a corregir los errores, las omisiones o las contradicciones que le haya
hecho ver la Junta sobre su dem anda. 3) Si el actor no cumple los requisitos
omitidos o no enmienda las irregularidades que se le hayan indicado, tendrá
oportunidad de corregir su dem anda en la audiencia de dem anda y excepcio­
nes; y, 4) Cuando hayan transcurrido cuarenta y cinco días naturales sin que el
actor haga la promoción necesaria para continuar el juicio, la Ju n ta lo preven­
drá para que la presente y lo apercibirá de que en caso de que no promueva lo
necesario dentro del término de cuatro meses (incluyendo los cuarenta y cinco
días mencionados), se le tendrá p o r desistido de su acción.
En los puntos anotados y en toda la legislación laboral, es necesario un
decidido impulso del Estado para que la Ley se concrete en beneficio de los tra­
bajadores y, a fin de cuentas, en el equilibrio de los factores de la producción,
que es la estrella polar de la normatividad del trabajo. El Estado mexicano tiene
esa responsabilidad, no puede negarla ni ignorarla. Los trabajadores con su
esfuerzo han contribuido en la construcción del país y de las instituciones.
Al escribir estas líneas estuvieron en mi mente los estudiantes. Los señores
profesores, los señores investigadores, los abogados postulantes, y todos cuan­
tos en algún momento abren las páginas del Derecho Colectivo y Derecho Procesal
del Trabajo. A todos mi agradecimiento cordial; qué mejor satisfacción que
acompañarlos en sus inquietudes intelectuales.

El autor.
'


DERECHO COLECTIVO
DEL TRABAJO
C a p ít u l o I

EL SIN D ICA TO

1. Reunión , asociación , sociedad, coalición y sindicato

Coalición es “el acuerdo temporal de un grupo de trabajadores o de patrones


para la defensa de sus intereses comunes” (artículo 355). Se subraya el carácter
de temporal, contenido en la misma definición de la coalición. “Sindicato es la
asociación de trabajadores o patrones, constituida para el estudio, mejoramiento
y defensa de sus respectivos intereses” (artículo 356). En contraste, el sin d i­
cato tiene carácter permanente; esta cualidad se desprende del concepto conte­
nido en el precepto.
El derecho de reunión se basa en el artículo 9o constitucional.1 Este d e re ­
cho es el antecedente obligado del derecho de sindicalización. Primero los
hombres y las mujeres debieron haberse reunido con sus semejantes; después
descubrieron la comunidad de problemas y de intereses con los de su clase.
Los elementos del derecho de reunión son los siguientes: un grupo de
hombres y mujeres, o de unos y otras, agrupados momentánea, temporal o p e r­
manentemente, con la finalidad de estar juntos, pensar juntos o actuar conjun­
tamente.
El artículo 123 constitucional, fracción XVI, establece la libertad de coali­
ción y la de sindicalización: “Tanto los obreros como los empresarios tendrán
derecho para coaligarse en defensa de sus respectivos intereses, formando sin­
dicatos, asociaciones profesionales, etcétera”.
La coalición se compone de hombres y mujeres que se agrupan m om entá­
nea o temporalmente; se forma para la defensa de los intereses de los trabaja­
dores o de los patrones; se requiere que las personas que integren la coalición
tengan la calidad de trabajadores o de patrones.

1 “Artículo 9o.— No se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con


cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar
parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada tiene derecho a deliberar.
"No se considerará ilegal, y n o podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por ob­
jeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad, si no se profie­
ren injurias contra ésta, ni se hiciere uso de violencias o amenazas para intimidarla u obligarla a
resolver en el sentido que se desee”.

3
4 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

El concepto jurídico de asociación lo expresa el Código Civil Federal en el


artículo 2670: “Cuando varios individuos convinieren en reunirse, de m anera
que no sea enteram ente transitoria, para realizar un fin común que no esté
prohibido por la ley y que no tenga carácter preponderantem ente económico,
constituyen una asociación". Tiene un objeto que no es de carácter preponde­
rantemente económico.
El artículo 2688 del Código Civil, describe a la sociedad del siguiente modo:
“Por el contrato de sociedad, los socios se obligan mutuamente a combinar sus
recursos o sus esfuerzos para la realización de un fin común, de carácter prepon­
derantemente económico, pero que no constituya una especulación comercial”.
Tiene carácter preponderantem ente económico, sin constituir una especula­
ción comercial, rasgo este último que la distingue de la sociedad mercantil.
La sociedad deriva de un derecho individual, de naturaleza privada, de orden
público. El derecho de reunión es una garantía individual y de orden público. Las
libertades de coalición y sindical son derechos sociales y de orden público. En la
sociedad participa quien proporciona recursos materiales o esfuerzo personal;
el derecho de reunión puede ejercerlo cualquier individuo que se encuentre
en el territorio nacional. En una reunión nadie puede participar armado; los
extranjeros no pueden tratar asuntos políticos. La libertad sindical y de coa­
lición la ejercitan los trabajadores y los patrones.
La Constitución d e 1857 estableció la libertad de reunión pero no el dere­
cho de sindicalización, la que incluso fue considerada como delito por el Códi­
go Penal de 1872.
¿Qué habrá sido prim ero, el derecho de reunión o la libertad de coalición?
¿Existe relación entre esos derechos? El hombre se sabe dueño de una libertad
individual para asociarse con los demás de su especie, necesidad primaria;
cuando lo hace con los de su condición económica y social se sabe poseedor de
esa libertad que tiene su clase. Pero es indiscutible que en su conciencia y en
su conducta primero hubo de registrarse esa libertad elemental para agruparse
con los demás hombres. Puede decirse que el hom bre primero gozó de su liber­
tad individual de reunión y posteriormente, teniendo como punto de arran­
que esa libertad, conquistó la libertad de clase para coaligarse y sindicalizarse
con sus pares.
Coalición no es lo mismo que sindicato; los conceptos respectivos los en­
contramos en los artículos 355 y 356 de la Ley Federal del Trabajo, que ya
hemos transcrito.2

2. Antecedentes del concepto de sindicato

La libertad sindical está definida en el artículo 357 de la Ley: “Los trabajado­


res.-.. tienen el derecho de constituir sindicatos, sin necesidad de autorización
previa”. Para analizar el concepto, es necesario referir nuestro estudio a los
antecedentes legislativos y doctrinarios de este precepto.
EL SINDICATO 5

E n I n g l a te r r a se d e fin ió a la Trade U nion c o m o “T o d a a g ru p a c ió n tr a n s ito ­


ria o p e r m a n e n t e , c u y o o b je to se a r e g l a m e n t a r la s re la c io n e s e n tr e o b r e r o s y
p a tr o n o s o e n t r e o b re ro s y o b re ro s o e n t r e p a tr o n o s y p a tro n o s o i m p o n e r
c o n d ic io n e s re s tric tiv a s a la d ire c c ió n d e u n a in d u s tria o n e g o c io ”.2
En Francia, en 1884, se expidió una ley sobre sindicatos, pero sin d ar un
concepto de esas asociaciones.
P a u l P ie y G e o rg e s SCELLE p r o p u s ie r o n e s ta d efin ició n d e sin d ic a to : “E l sin ­
dicato p ro fe s io n a l es la asociación p e r m a n e n te d e p e rso n a s q u e e je rc e n la m is m a
p ro fe sió n , u o ficio s sem ejan tes, o p ro f e s io n e s c o n e x a s, q u e c o n c u rra n a la e la b o ­
ra c ió n d e p r o d u c t o s d e te rm in a d o s , o l a m is m a p ro fe s ió n lib e ra l y cuyo o b je to
exclusivo s e a e l e s tu d io y d e fe n sa d e lo s in te r e s e s e co n ó m ico s, in d u s tria le s y
a g ríc o la s”.23
En Alemania también se reconoció el derecho de sindicalización, pero no
se dio una definición clara de ella. Hueck-Nipperdey dieron un concepto de
asociación profesional: “Es una corporación libre, integrada por personas d e la
misma profesión y condición y constituida para la representación y defensa de
los intereses colectivos de los trabajadores o de los empresarios”,4
En España se reconoció el derecho d e sindicalización, pero sin definirla,
Gallard Folch definió al sindicato como “la asociación constituida por p a tro ­
nos o por obreros para la defensa de los intereses de las clases respectivas en
determinadas profesiones, industrias, o ram as de éstas”.5
En México se presentan los siguientes antecedentes:
I. Ley de Cándido Aguilar expedida en Veracruz en 1918. Es la prim era
que reglamentó al artículo 123 constitucional. En el artículo 142, se refirió a los
sindicatos de trabajadores, definiéndolos como “los grupos de trabajadores de
la misma profesión o de oficios similares o conexos constituidos con el exclusi­
vo objeto del estudio, desarrollo y defensa de sus intereses comunes”.
II. Proyecto de Código de Trabajo de Emilio Portes Gil, de 1929. E n el
artículo 284, se dio el siguiente concepto: “Es la asociación de trabajadores o
patrones de una misma profesión, oficio o especialidad, o de profesiones, ofi­
cios o especialidades similares o conexos, constituida para el estudio, desarro­
llo y defensa de sus intereses comunes de su profesión”.
III. Proyecto de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo. En el ar­
tículo 235 se estableció: “Es la asociación de trabajadores o patrones de una
misma profesión, oficio o especialidad, o de profesiones, oficios o especialidades
similares o conexos, constituida para el estudio, desarrollo y defensa de sus in te­
reses comunes”.
IV. Ley Federal del Trabajo de 1931. En el artículo 232, dio este concep­
to de sindicato: “Es la asociación de trabajadores o patrones de una misma

2 DE LA CUEVA, Mario, E l D erecho d e l T r a b a jo , T . 2 , Pornáa, 2a ed., México, 1954, p. 393.


3 Citado por De la C ueva , Mario, op, á t , , p. 394.
4 Idem .
5 I b id e m , p. 395.
6 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

profesión, oficio o especialidad, o de profesiones, oficios o especialidades simi­


lares o conexos, constituida p ara el estudio, mejoramiento y defensa de sus
intereses comunes".
Conviene dejar aclarado que cuando se refería a profesiones similares, la
Ley aludía a oficios semejantes, como pueden ser las diferentes especies del
género panadero: repostero, bizcochero, bolillero, etc. En tanto que cuando se
refería a especialidades conexas, se trataba de actividades diversas que se com­
plem entaban entre sí para la elaboración de un producto o la realización de
u n mismo objetivo: trabajadores albañiles, electricistas, carpinteros, yeseros,
etc., que intervienen en la construcción de un edificio.
V. Ley Federal del Trabajo d e 1970. En el artículo 356 señala: “Sindicato
es la asociación de trabajadores o patrones constituida para el estudio, mejora­
m iento y defensa de sus respectivos intereses”.
La definición del artículo 356 de la vigente Ley Federal del lrabajo es
una de las más completas por la precisión de la finalidad que asigna al sindica­
to y por la calidad de las personas que pueden integrarlo. Esa definición tiene
los dos elementos siguientes:
Es una asociación de trabajadores o de patrones. Se excluye la posibilidad
de la constitución de un sindicato mixto, de trabajadores y patrones.
El objeto o la finalidad del sindicato es el estudio, m ejoram iento y defen­
sa de los intereses de los trabajadores o de los patrones, según el caso. Este con­
cepto debe entenderse en cuanto a quien presta sus servicios, en función del
mejoramiento de las condiciones de trabajo, de las condiciones económicas,
que a fin de cuentas se concretan en el mejoramiento de las condiciones de vida
del trabajador y de su familia; el sindicato puede realizar todas las actividades
que se traduzcan en el m ejoram iento social, cultural, deportivo, etc., de los
trabajadores miembros del sindicato.

3. Sistemas de sindicalizacion

La Ley, siguiendo los lincamientos de la libertad sindical consagrados en la


Constitución, adopta el sistema de sindicalizacion plural, esto es, que en una
misma empresa, industria o región pueden constituirse tantos sindicatos como
lo deseen los trabajadores.
La sindicalizacion única tiene como principio que en u n a misma empresa,
industria o región solamente puede constituirse un sindicato.4

4. C l a s if ic a c ió n d e los s in d ic a t o s .

La legislación laboral prevé la conformación de cinco tipos de sindicatos


(artículo 360):
I. Gremiales. Los formados por trabajadores de una misma profesión, oficio
o especialidad. Ejemplo: Sindicato de Trabajadores Carpinteros, Panaderos,
etcétera.
EL SINDICATO 7

II. De Empresa. Los formados por trabajadores que prestan sus servi­
cios en una misma em presa. Ejemplo: Sindicato de Trabajadores de la P lan­
ta Euzkadi, Sindicato de Trabajadores de la Planta Ford de Cuautitlán, etc.
III. Industriales. Los formados por trabajadores que presten sus servicios
en dos o más empresas de la misma rama industrial. Ejemplo: Sindicato de T ra ­
bajadores de la Industria de la Construcción, de Telecomunicaciones, etc.
IV. Nacionales de Industria. Los formados p o r trabajadores que presten
sus servicios en una o varias empresas de la misma rama industrial, instaladas
en dos o más entidades federativas. Ejemplo: Sindicato de Trabajadores de la
IndusLria del Calzado, Sindicato Mexicano de Electricistas, etc.
V. De oficios varios. Los formados por trabajadores de diversas profesiones.
Estos sindicatos sólo podrán constituirse cuando en el municipio de que se trate,
el número de trabajadores de una misma profesión sea menor de veinte.
Ejemplo: Sindicato de Trabajadores de Oficios Varios del Municipio de Jaco-
na, Michoacán.
Existe una clasificación doctrinaria de los sindicatos, que depende del gra­
do de combatividad y de autonomía que poseen:
I. Sindicato Blanco. Cumple formalmente todos los requisitos legales,
pero actúa bajo los designios del patrón.
II. Sindicato Amarillo. Pretende la colaboración de clases; es base de su
filosofía buscar la armonía entre el patrón y los trabajadores.
III. Sindicato Rojo. Es el sindicato revolucionario y p o r lo mismo funda su
acción en la lucha de clases.

5. R equisitos para la constitución de un sindicato


DE TRABAJADORES

Para la constitución de un sindicato deben reunirse diversos requisitos señala­


dos en la Ley y otros que la Secretaría del Trabajo y las Juntas de Conciliación
y Arbitraje usualmente exigen.
Los requisitos para la constitución de un sindicato de trabajadores son: en
cuanto al fondo y en cuanto a la forma.

A Requisitos de fondo para la constitución de un sindicato


Respecto al fondo, los requisitos exigidos para constituir un sindicato son: en
cuanto a las personas, en cuanto ai objeto y en cuanto a la organización.

a) Requisitos de fondo en cuanto a las personas


E n cuanto a las personas. Para constituir un sindicato de trabajadores se
necesitan 20 trabajadores en servicio activo, por lo menos (artículo 364).
Condición de los extranjeros en los sindicatos. Establece el artículo 372,
fracción II, de la Ley: “No podrán formar parte de la directiva de los sindi-
s DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

catos:... II. Los extranjeros”. Esta es la única limitación, es decir los trabajado­
res extranjeros pueden form ar parte de los sindicatos, mas no de la directiva;
ser dirigente de un sindicato es prerrogativa de los nacionales.
Condición de la m u jer en los sindicatos. La Ley anterior, la de 1931, de­
cía en el artículo 241: “Las mujeres casadas que ejerzan una profesión u oficio,
pueden, sin autorización de su marido, ingresar a un sindicato y participar en
la administración y dirección de aquél”.
Con este precepto se trataba de desterrar la marginación de la mujer en la
Ley, pero el solo hecho de establecer esta norm a denotaba, en ese momento,
una práctica discriminatoria de la mujer en los derechos laborales; una discri­
minación que estaba en armonía con los artículos 169 y 170 del Código Civil
entonces vigente, que autorizaban al cónyuge a oponerse a que la mujer traba­
ja ra cuando ello perjudicaba su obligación consistente en el cuidado de las la­
bores hogareñas.
La Ley actual no hace referencia a la m ujer en materia sindical; existe
igualdad de derechos para hombres y mujeres (artículo 164).
La Ley Federal del Trabajo sólo menciona de m odo especial a la m ujer
en lo que respecta a la maternidad y a esa condición se refiere el artículo 165 en
forma expresa: “Las modalidades que se consignan en este capítulo tienen como
propósito fundamental, la protección de la m aternidad”.
Condición d e los m enores de edad dentro de los sindicatos. El artícu­
lo 362 establece: “Pueden formar parte de los sindicatos los trabajadores m a­
yores de catorce años”. En sentido contrario, los menores de 14 años no
pueden formar p arte de u n sindicato. El artículo 372, en su fracción I, prohíbe
que formen parte de la directiva de un sindicato los trabajadores menores de
dieciséis años.
Condición de los trabajadores de confianza. El artículo 11 de la Ley se­
ñala quiénes son los representantes del patrón. Los trabajadores de confianza
(artículo 9), entre ellos los representantes del patrón, no pueden formar parte
de los siridicatos de los demás trabajadores (artículo 363). Tampoco serán to­
mados en consideración en los recuentos que se efectúen para determ inar la
mayoría en los casos de huelga; asimismo no podrán ser representantes de los
trabajadores en los organismos mixtos (artículo 183).
Esto no implica que los trabajadores de confianza no puedan sindicalizarse.
No es significativa, numéricamente hablando, la sindicalización de los trabaja­
dores de confianza. Sin embargo, jurídicamente es vigente su derecho a sindica­
lizarse; sería un sindicato formado únicamente p o r trabajadores de confianza.
Por otra parte, el artículo 363 establece que los estatutos de los sindicatos
pueden determ inar la condición y los derechos de sus miembros que sean p ro ­
movidos a un puesto de confianza. En este caso dicha regulación no podrá es­
tablecerse en condiciones inferiores a lo establecido en los artículos 182, 184,
185 y 186. Si al trabajador de confianza le es rescindida su relación laboral por
EL SINDICATO 9

“un motivo razonable de pérdida de la confianza”, puede volver a su puesto


de base, a no ser que exista causa justificada para su separación, en los térm i­
nos del artículo 47 (artículo 186).

b) Requisitos de fondo en cuanto al objeto


El derecho de libertad sindical se distingue del derecho de reunión consignado
en el artículo 9o constitucional, porque el prim ero sólo puede ejercitarse por
las personas que tengan la calidad de trabajadores o patrones, en tanto q u e el
derecho de reunión todo mundo puede ejercerlo.
El derecho sindical se caracteriza p o r obligar a los patrones a tratar con los
sindicatos y a celebrar con ellos un contrato colectivo de trabajo, cuando los sin­
dicatos lo soliciten; si aún así el patrón se niega a aceptarlo, podrán los trabajado­
res ejercitar el derecho de huelga a que se refiere el artículo 450 (artículo 387).
Si el patrón persiste en su negativa, los trabajadores recurrirán a la jurisdic­
ción de la Ju n ta para obtener el contrato p o r medio de un laudo constitutivo
colectivo (artículo 919).
El objeto que la Ley asigna a los sindicatos es el estudio, m ejoram iento y
defensa de los intereses de los miembros del sindicato (artículo 356). P o r el
hecho de que u n sindicato realice una finalidad distinta a la que la Ley lo au­
toriza, puede dejar de serlo. Sin embargo, la Ley no prohíbe que los sindicatos
puedan realizar otras actividades, siem pre que no sean contrarias a su finali­
dad esencial. Ejemplo: actividades deportivas, culturales, económicas, sociales,
etc. Pero les está prohibida la actuación con fines religiosos y el ejercicio de la
profesión de comerciantes con ánimo de lucro (artículo 378).
Algo que actualmente no está en discusión, en el terreno doctrinal, es la
doble finalidad de los sindicatos. Finalidad inmediata: conseguir para los tra­
bajadores, por medio del sistema jurídico actual, la superación de las condicio­
nes de vida, y la finalidad mediata: construir una estructura económica y social
de respeto para la persona humana, su libertad, su dignidad.

c) Requisitos de fondo en cuanto a la organización


La organización del sindicato se realiza a través de los estatutos que son la
norma jurídica que rige la actividad interna y externa del sindicato.
La Ley establece el contenido mínimo de los estatutos de tm sindicato, sin
los cuales no podrá otorgarse el registro.
Dichos requisitos son los siguientes (artículo 371):
I. Nombre del sindicato. Todo sindicato debe tener un nombre que lo dis­
tinga de los demás.
II. Domicilio. Lugar en el que legalm ente el sindicato pueda tratar los
asuntos que le atañan; donde se debe notificar al sindicato cualquier resolución
judicial o administrativa. El sindicato, como toda persona moral, puede adqui­
rir un inmueble (artículo 374), para establecer ahí su domicilio.
10 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

En materia local, el registro se lleva a efecto ante la Junta Local de Conci­


liación y Arbitraje, y en materia federal ante la Secretaría de Trabajo y Previ­
sión Social (artículos 123 constitucional, fracción XXXI, y 365 y 527 de la Ley).
III. Objeto. El objeto fundamental del sindicato es el “estudio, mejoramien­
to y defensa” de los trabajadores, pero los estatutos pueden contener otras fi­
nalidades más que el sindicato pueda realizar, siempre que no contravengan a
las prohibiciones establecidas en la Ley.
IV. Duración. Generalmente no se establece una duración determ inada
para los sindicatos; por tanto su existencia se presume que es por tiem po inde­
finido.
V. Condiciones de admisión de miembros. La Ley (artículo 358) establece
la libertad de los trabajadores para form ar parte de un sindicato y para abste­
nerse de hacerlo. Es la libertad en los sentidos activo y pasivo.
VI. Obligaciones y derechos de los asociados. Puede decirse que los dere­
chos de los trabajadores sindicalizados pueden ser directos, indirectos o refle­
jos. Directos, los que se derivan del pacto estatutario: concurrir a las asambleas,
intervenir en la vida de los sindicatos, votar y ser voLado, exigir la celebración
de las asambleas, exigir la intervención del sindicato en los asuntos que intere­
sen a los agremiados, exigir el cumplimiento de los estatutos sindicales, etc., y
las correlativas obligaciones. Indirectos, los que se derivan de la actividad del
sindicato: beneficios que otorga el contrato colectivo de trabajo, participación
en centros culturales, deportivos, sociales. Reflejos, los que obtienen los traba­
jadores sindicalizados a diferencia de quienes no lo están: cláusula de ingreso
(artículo 395), participación como representantes en las Juntas de Concilia­
ción y Arbitraje (artículo 605), tom ar parte en la Comisión Nacional de Parti­
cipación de Utilidades (artículo 678, fracción II), etc.
VIL Expulsión y correcciones disciplinarias. En los estatutos deben esta­
blecerse cuáles son las causas por las que pueden aplicarse sanciones a sus
miembros, mismas que deben estar determinadas en relación con cada causal
para no dejar al arbitrio de los dirigentes su aplicación.
Debe establecerse también el procedim iento de aplicación, concediendo al
trabajador, en todo caso, la garantía de audiencia.
Las sanciones pueden ser de dos tipos: correcciones disciplinarias y expulsión.
Las correcciones disciplinarias se consignan en los estatutos, con la apro­
bación de los miembros del sindicato. Los trabajadores y el patrón pueden
acordar en el contrato colectivo de trabajo, hacer efectivas las sanciones que el
sindicato aplique al trabajador con base en los estatutos, por ejemplo la sus­
pensión en el trabajo por un término no mayor de ocho días.
En el artículo 395 de la Ley perm anece la cláusula de ingreso o preferen­
cia sindical; fue derogada la cláusula de separación en la reforma del 30 de
noviembre de 2012, por tanto se respeta la libertad sindical de ios trabajado­
res; el trabajador puede renunciar voluntariamente al sindicato o puede ser
EL SINDICATO 11

expulsado de él sin que tenga la consecuencia de ser separado del empleo a


petición del sindicato titular del contrato colectivo.
Para que pueda decretarse la expulsión es necesario:
• Que el trabajador sea miembro del sindicato.
e Que la expulsión corresponda a alguna o a algunas de las causales pre­
vistas expresamente en los estatutos, debidamente comprobadas y exac­
tam ente aplicables al caso.
• Que se haya cumplido con el procedimiento fijado en los estatutos. La
asamblea de trabajadores se reunirá para el solo efecto de conocer de la
expulsión. El trabajador afectado debe ser oído en defensa. La asam­
blea debe conocer de las pruebas que sirvan de base al procedimiento y
de las que ofrezca el afectado. En fiel respeto de la garantía constitucio­
nal de audiencia debe escucharse al trabajador afectado, lo que puede
ser p or conducto de su representante legal.
0 Que la expulsión haya sido acordada por una mayoría calificada de las
dos terceras partes de los miembros del sindicato.
Cuando se trate de sindicatos integrados por secciones, el procedimiento
de expulsión se llevará al cabo ante la asamblea de la sección correspondiente,
pero el acuerdo de expulsión deberá someterse a la decisión de los trabajado­
res de cada una de las secciones que integren el sindicato.
VIII. Convocatoria de las asambleas. Si la directiva no convoca oportuna­
m ente a las asambleas previstas en los estatutos, los trabajadores que represen­
ten el 33% del total de los miembros del sindicato o de la sección, por lo menos,
podrán solicitar de la directiva que convoque a la asamblea, y si no lo hace den­
tro d e u n término de 10 días, podrán los solicitantes hacer la convocatoria de
m odo directo. En este caso, para que la asamblea pueda sesionar y adoptar
resoluciones, se requiere que concurran las dos terceras partes del total d e los
miembros del sindicato o de la sección, en la inteligencia de que las resolucio­
nes deberán tomarse con los votos del 51% del total de los miembros del sindi­
cato o de la sección, cuando menos.
IX. Procedimiento para la elección de la directiva y núm ero de miembros,
salvaguardando el libre ejercicio del voto con las modalidades que acuerde la
asamblea general; de votación indirecta y secreta o votación directa y secreta;
X. Períodos de duración de la directiva. La Ley nada dice al respecto. Es
una decisión que toman los trabajadores sindicabzados y la consignan en los
estatutos.6

6 Rubro: SINDICATOS. EL ARTÍCULO 75 DE LA LEY FEDERAL DE LOS TRABAJADORES AL SERVI­


CIO d e l E stado q u e prohíbe la r eelec c ió n d e s u s dirigentes , c o n tr av ien e la libertad sin -
DICAL QUE ESTABLECE EL ARTÍCULO 123 CONSTITUCIONAL.—Texto: Este precepto, en su apartado
B, fracción X, establece, entre otros principios básicos, que los trabajadores al servicio del Estado
tienen el derecho de asociarse para la defensa de sus derechos comunes, garantía que esta Supre­
ma Corte ha interpretado con toda amplitud que es acorde con el espíritu libertario del Constitu-
12 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

XI. Regulación de la administración, adquisición y disposición de los bie­


nes patrimonio del sindicato. Casi nunca se establece este tipo de normas en
los estatutos, lo que abre la posibilidad para el manejo indebido del patrim o­
nio sindical.
XII. Forma de pago y monto de las cuotas sindicales. Ojalá la propia Ley
regulara todo lo que respecta a las cuotas sindicales que los trabajadores entre­
gan a sus sindicatos. Hay un clamor generalizado por el hecho de que las cuotas
de los trabajadores muchas veces se desvían hacia fines particulares que persi­
guen los líderes. Por lo que hace al descuento de las cuotas, debe precisarse la
procedencia del mismo en los estatutos, como lo dispone la fracción XXII del
artículo 132 de la Ley.
XIII. Época de presentación de cuentas y sanciones a sus directivos en
caso de incumplimiento. Para tales efectos, se deberán establecer instancias y
procedimientos internos que aseguren la resolución de controversias entre los
agremiados con motivo de la gestión de los fondos sindicales.
XIV. Normas para la liquidación del patrim onio sindical.
XV. Las demás normas que apruebe la asamblea.

yente, por !o cual ha de entenderse que tienen derecho a constituir las organizaciones que estimen
convenientes, de afiliarse a ellas conforme a sus estatutos, con base en los cuales pueden elegir li­
bremente a sus representantes, señalando el tiempo que deben durar en sus cargos, así como or­
ganizar sus administración, actividades y programas de acción, sin que se admita prohición o
limitante alguna en relación con la elección de sus dirigentes o con el término que éstos deben
durar en sus cargos, debiendo advertirse que el convenio internacional número 87, aprobado por
el Senado de la República, y publicado en el D ia r io O f ic ia l d e l a F e d e ra c ió n , el dieciséis de octubre
de inil novecientos cincuenta, coincide plenamente con este principio constitucional. Por tanto,
como el artículo 75 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado establece que
“Queda prohibido todo acto de reelección dentro de los sindicatos”, ha de concluirse que tal pro­
hibición viola la citada libertad sindical al intervenir en la vida y organización interna de los sindi­
catos, pues impide el ejercicio del derecho de las organizaciones sindicales para que elijan
libremente a sus representantes y para que puedan actuar en forma efectiva e independiente en
defensa de los intereses de sus afiliados, sin que pase inadvertido para la Suprema Corte que la
reelección de dirigentes sindicales que el artículo impugnado prohíbe, es un derecho libertario
que si es mal ejercido puede estratificar clases dominantes dentro de los propios trabajadores con
todos los vicios que como consecuencia suelen darse, pero el impedimento de tan deplorable e
indeseado resultado, no puede lograrse mediante la restricción de las libertades sindicales que
otorga nuestra Constitución, sino a través del ejercicio responsable, maduro y democrático que los
propios trabajadores hagan de sus derechos.
Registro No. 191348. Localización: Novena Época. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Ju
dicial de la Federación y su Gaceta; XII, Agosto de 2000. Página: 149 Tesis: P CXXVII/ 2000.
Tesis Aislada. Materia (s): Constitución, laboral. Precedentes: Amparo en revisión 572/2000. Sin­
dicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo. 13 de junio de 2000. Once votos. Ponente;
Juan Días Romero. Secretaria: Silvia Elizabeth Morales Quezada.
El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada hoy once de julio en curso, aprobó, con el
número CXXVII/2000, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación es idónea para
integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a once de julio de dos mil.
EL SINDICATO 13

6. Requisitos de forma para la constitución de un sindicato

Además de los requisitos de fondo anteriorm ente mencionados, en la Ley se


encuentran otros requisitos, algunos de los cuales son previos a la existencia
legal del sindicato y otros que se relacionan con su finalidad.
Los sindicatos deben registrarse en la Secretaría de Trabajo y Previsión So­
cial, en la Dirección General de Registro de Asociaciones (autoridad administra­
tiva), en los casos de competencia federal, y en las Juntas Locales de Conciliación
y Arbitraje (autoridad administrativa para el registro de los sindicatos), en los
casos de competencia local (artículo 365 de la Ley). La atribución de compe­
tencias se determ ina en la fracción XXXI del artículo 123 constitucional y en
el artículo 527 de la Ley.
Esta disparidad aparece desde el artículo 242 de la LFT de 1931. Históri­
camente se atribuye al hecho de que si bien en todas las Entidades Federativas
había ju n tas, no todos los gobiernos d e los Estados contaban con Departa­
mentos o Direcciones de Trabajo, dependientes de los Ejecutivos locales
El Reglamento Interior de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, pu­
blicado en el Diano Oficial de la Federación el 1S de agosto de 2003, establece
en su artículo 19 que “Corresponde a la Dirección General de Registro de
Asociaciones:
“I. Registrar a los sindicatos de trabajadores y patrones que se ajusten a las
leyes en el ámbito de competencia federal, así como a las federaciones y confe­
deraciones;
"II- Asentar la cancelación de los registros otorgados a los sindicatos, fede­
raciones y confederaciones de trabajadores y patrones, de conformidad con las
resoluciones que expida la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, de acuer­
do con lo dispuesto en el artículo 369 de la Ley Federal del Trabajo;
TIL Determinar la procedencia del registro de los cambios de directiva de
los sindicatos, federaciones y confederaciones, de altas y bajas de sus agremia­
dos, así como de las modificaciones a sus estatutos y, en su caso, efectuar el
registro de dichos cambios y modificaciones;
’TV. Expedir a los interesados las constancias de las tomas de nota d e los
registros a que se refieren las fracciones anteriores y visar, en su caso, las cre­
denciales correspondientes;

Registrar a un sindicato es un acto d e naturaleza administrativa; lo más


coherente entonces es que sean autoridades de carácter administrativo las que
efectúen el mencionado registro: la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y
los órganos equivalentes en el nivel estatal.
Hay quienes opinan que en ambos niveles las Juntas deberían conocer del
registro sindical; consideran que dejar esta función en manos de autoridades
dependientes de los poderes ejecutivo, federal o local, propicia que degenere en
un mecanismo de control político de las formas de organización de los trabaja­
dores.
14 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

Empero, de acuerdo con la legislación vigente la autoridad administrativa


federal debe hacer el registro de los sindicatos e informar de ese registro a las
Juntas de Conciliación y Arbitraje. En caso de que se niegue el registro a los sindi­
catos, tienen abierta la posibilidad de inconformarse, como lo indica la Ley.
En todo caso, tam bién tienen la vía del amparo indirecto ante la negativa del
registro sindical, am paro para cuya promoción quien está legitimado es el
propio sindicato y no sus integrantes en lo particular;7 la impugnación debe
hacerse en esta vía y no en la de amparo directo, p o r tratarse de actos que se
consideran fuera de juicio.8
Los documentos que se deben presentar para el registro de un sindicato
son, de conformidad con el artículo 365 de la Ley, los siguientes:

7 S indicatos . L os l e g itim a d o s para promover el a m pa ro c o nt r a la negativa de su re ­


g ist r o son sus r epr esen t an t es , n o sus integrantes en l o PARTICULAR.—El articulo 374, Frac-
ción III, de la Ley Federal del trabajo, al señalar que los sindicatos legalmente constituidos son
personas morales que tienen capacidad para defender ante todas las autoridades sus derechos y
ejercitar las acciones correspondientes, atribuye personalidad jurídica a los que cumplan con los
requisitos de constitución que establece el artículo 364 de la Ley Laboral. A través del registro a
que se refiere el artículo 365 del mismo ordenamiento, la autoridad correspondiente da fe de que
el acto constitutivo reúne los requisitos de fondo que exige la ley, pero no otorga al sindicato exis­
tencia ni personalidad jurídica nueva; de ahí que los propios sindicatos, por conducto de. sus re­
presentantes legales, están legitimados para promover el amparo en contra de la negativa de
registro sindical, y no sus integrantes en lo particular, pues los afectados en forma directa por esa
determinación no son ellos en lo individual sino la persona moral que constituyeron, misma que
goza de personalidad jurídica propia e independiente de la de sus agremiados. Varios 18/90. Con­
tradicción de Tesis sustentadas entre el Segundo Tribunal Colegiado del tercer Circuito y el Tri­
bunal Colegiado del Décimo Cuarto Circuito. 9 de septiembre de 1991. Cinco Votos. Ponente:
Juan Díaz Romero. Secretario: Marcos García José. Tesis de Jurisprudencia 15/91 aprobada por la
Cuarta Sala de este Alto Tribunal en sesión privada celebrada el veintitrés de septiembre de mil
novecientos noventa y uno. Unanimidad de cinco votos de los Señores Ministros: Presidente Car­
los García Vázquez, Felipe López Contreras, Juan Díaz Romero, Ignacio Magaña Cárdenas y José
Antonio Llanos Duarte. Apéndice 1917-1995, Tomo V, Primera Parte, tesis 528, página 349.
8 Sindicatos , r e g is t r o de l o s . La resolución q u e l o n ie g a o concede n o es im pugna ­
ble EN AMPARO DIRECTO.—Para el registro de una agrupación sindical, se sigue un procedimiento
meramente administrativo, que consiste en la debida comprobación, ante las autoridades compe­
tentes de trabajo, de los requisitos que la ley exige para considerar constituida dicha agrupación,
según se desprende de lo dispuesto en los artículos 365 y 3 6 6 de la Ley Federal de Trabajo. Por lo
tanto, la decisión que recae a una solicitud de tal naturaleza es un acto no jurisdiccional, en tanto
que en dicho procedimiento no se ventilan contiendas o conflictos entre los sujetos de una rela­
ción laboral, y la resolución relativa, no decide ningún conflicto jurídico o económico, individual o
colectivo. Por ello, los actos que emanan de aquel procedimiento, son actos fuera de juicio, que si
bien son susceptibles de impugnarse a través del juicio constitucional, la vía correcta es el amparo
indirecto, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 114, fracción III, de la Ley de Amparo. P r i ­
m er TRIBUNAL COLEGIADO DEL NOVENO CIRCUITO. Reclamación 5 /9 3 . Presidente del Tribunal de
Arbitraje para los Trabajadores al Servicio de las autoridades del Estado de San Luis Potosí. 15
de abril de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: Guillermo Baltazar Alvear. Secretario: Esteban
Oviedo Rangel. Octava Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, Fuente: Semanario
Judicial de la Federación. Tomo: XII, Julio de 1993. Página: 301.
EL SINDICATO 15

I. Copia autorizada del acta de la asamblea constitutiva;


II. Una lista d e los nombres y domicilios de sus miembros, y el nom bre y
domicilio del patrón, empresa o establecimiento, en donde se prestan los ser­
vicios;
III. Copia autorizada de los Estatutos; y
VI. Copia autorizada del acta de la asamblea en la que se hubiese elegido
a la directiva.
Los documentos mencionados deben estar autorizados por el secretario
general, el de organización y el de actas del sindicato interesado, salvo lo dis­
puesto en los estatutos.
La Secretaría de Trabajo y Previsión Social, una vez que haya registrado
un sindicato, enviará copia de la resolución a la Junta Federa! de Conciliación
y Arbitraje (artículo 367).
El registro del sindicato y de su directiva, otorgado por la Secretaría del
Trabajo y Previsión Social o por las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje,
produce efectos ante todas las autoridades (artículo 368). Esto de ninguna ma­
nera implica que no haya sindicato m ientras no exista acto declarativo d e l Es­
tado y que no pueda comparecer ante las autoridades del trabajo con e l acta
constitutiva donde se señale al representante legal, con plena personalidad ju rí­
dica. Un comportamiento contrario violaría la autonomía de los sindicatos; el
registro constituye sólo un acto administrativo, declarativo, por parte del Esta­
do. El artículo 357 de la Ley afirma el respeto a la vida autónoma de los sindi­
catos: “Los trabajadores y los patrones tienen el derecho de constituir sindicatos,
sin necesidad de autorización previa”.
Existen otros requisitos no previstos en la Ley. Las autoridades registrado­
ras, antes de otorgar el registro y sin que la Ley los mencione, por regla general,
exigen el cumplimiento de los siguientes requisitos:
I. Constatación de la existencia física de las personas que integran el sin­
dicato;
II. Revisión de la calidad de trabajadores de esas personas; y
III. Comprobación de que es voluntad de tales personas formar parte del
sindicato.
Estos requisitos los corrobora el actuario por orden de la autoridad, gene­
ralmente en el domicilio del trabajador o en el local de la empresa.
Con frecuencia, en la verificación de estos requisitos se produce, en form a
artificiosa, la causal para la negativa del registro del sindicato. La Ju n ta o la
Secretaría, en sus respectivos casos, no tienen facultades expresas para o rd e­
nar la constatación de estos datos. La autoridad solamente puede hacer lo que
la ley la faculta; de otro modo incurre en arbitrariedad.
El registro es sólo un acto por el cual la autoridad da fe de la constitución
legal de un sindicato; tiene naturaleza m eram ente declarativa, pero no consti­
tutiva.
16 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

El artículo 374 señala: “Los sindicatos legalmente constituidos son perso­


nas m orales...” El artículo 25 del Código Civil Federal, en su fracción IV, tam­
bién les reconoce esta naturaleza.
El registro de los sindicatos, no cabe duda, es un acto claramente adminis­
trativo y no un acto jurisdiccional, porque no se pretende resolver ninguna
controversia preexistente. En todo caso, para que el registro surta todos sus
efectos debe tramitarse ante la autoridad laboral competente.9
Los sindicatos existen desde que en la asamblea constitutiva se expresa la
voluntad de los trabajadores de form ar un sindicato, hecho que queda asenta­
do en el acta correspondiente. La personalidad de ¡os sindicatos no puede es­
tar condicionada a una medida de control gubernamental.
Además, el convenio 87 de la OIT, ratificado por México, en el artículo 2o
señala: “Los trabajadores y los empleadores, sin ninguna distinción y sin auto­
rización previa, tienen el derecho de constituir las organizaciones que estimen
convenientes...” Conforme al artículo 133 constitucional, este instrumento
norm ativo tiene mayor jerarquía que la Ley Federal del Trabajo.
En armonía con el espíritu de la Constitución, el Convenio 87 de la OIT y
la LFT, los tribunales de am paro han señalado de m anera contundente: La
personalidad de un sindicato no nace desde el momento de su registro, sino
desde la época de su constitución; aquél les dará determinados derechos y su
falta les ocasionará determinados perjuicios; pero de ninguna manera adquie­
ren una personalidad nueva p o r el hecho del registro.10

9 S in d ic a t o s , su r e g istr o d eb e tr a m ita r se an te la a u t o r id a d laboral c o m pe te n -


TE.—Si bien es cierto que el artículo 365 de la Ley Federal del Trabajo establece diversos requi­
sitos que deben cumplirse para solicitar el registro de un sindicato, no menos cierto es que
satisfechos los requisitos debe tramitarse el registro ante la autoridad del trabajo que sea compe­
tente, pues sancionar lo contrario sería tanto como que un sindicato pudiera registrarse ante cual­
quier autoridad del trabajo por el simple hecho de allegar la documentación que en el referido
precepto legal se exige, lo cual no es jurídicamente posible. Sexto tribunal colegiado en materia
de trabajo del primer circuito. Amparo en revisión 456/90. Sindicato Nacional de Trabajadores
del Fideicomiso Fondo Nacional de Habitaciones Populares. 27 de junio de 1990. Unanimidad de
votos. Ponente: J. Refugio Gallegos Baeza. Secretario: José Luis Martínez Luis. Octava Epoca.
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo:
VI, Segunda Parte-2, Julio a Diciembre de 1990. Página: 670.
^ Sin d ic a to s . Su registro n o t ie n e efectos c o n stit u tiv o s .— Los sindicatos son perso­
nas morales que tienen capacidad para defender ante todas las autoridades sus derechos y ejerci­
tar las acciones correspondientes, desde el momento en que se cumplen los requisitos que para su
constitución señala la ley respectiva y no hasta que se realiza su registro ante la autoridad compe­
tente, porque éste no es un presupuesto para su constitución, sino que a través del registro la au­
toridad correspondiente da fe que el acto constitutivo reúne los requisitos de fondo que exige la
ley, pero no otorga al sindicato existencia ni personalidad jurídica. Amparo en revisión 1339/98.
Francisco Pacheco García y coags. 11 de mayo de 1999. Unanimidad de diez votos. Ausente: José
Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Armando Cortés Galván, El
Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el treinta y uno de mayo del año en curso, aprobó,
con el número LII/1999. La tesis aislada que antecede; y determinó que la votación es idónea para
integrar tesis jurisprudencial. México, Distrito Federal, a primero de junio de mil novecientos
EL SINDICATO 17

El registro podrá negarse únicamente (artículo 366):


I. Si el sindicato no se propone la finalidad prevista en el artículo 356.
II. Si no se constituyó con el número de miembros fijado en el artículo 364.
III. Si la autoridad ante la que se presentó la solicitud de registro, no resuel­
ve dentro del térm ino de sesenta días naturales, los solicitantes podrán re q u e­
rirla para que dicte resolución, y si no lo hace dentro de los tres días siguientes
a la presentación de la solicitud, se tendrá por hecho el registro para todos los
efectos legales, quedando obligada la autoridad, dentro de los tres días si­
guientes, a expedir la constancia respectiva (Artículo 366, párrafo último).
la s autoridades tienen obligación de expedir las constancias; si no lo hacen,
incurren en responsabilidad. En tanto es expedida la constancia se puede d e­
mostrar el registro del sindicato por otros medios, como son las copias certifica­
das de la solicitud. Por otra parte, los dirigentes sindicales pueden, ante la negativa
de las autoridades de proceder al registro mediante la entrega de la constancia,
acudir ante el Juez de Distrito correspondiente a interponer una demanda de
amparo indirecto.
Como ya lo señalamos, los propios sindicatos, por conducto de sus re p re ­
sentantes legales, están legitimados para prom over el amparo en contra de la
negativa del registro sindical y no sus integrantes en lo particular, pues los
afectados en forma directa por esa determ inación no son ellos en lo indivi­
dual, sino ¡a persona moral que constituyen, misma que goza de personalidad
jurídica propia e independiente de la de sus agremiados.
No es válida la certificación que se hace sobre las constancias en autos por
un notario público. Las certificaciones o las constancias laborales las practican
funcionarios del ámbito del trabajo.
En los términos de los artículos 364-Bis y 365-Bis, las autoridades regis­
tradoras harán pública, para consulta de cualquier persona, debidamente actua­
lizada, la información de los registros de los sindicatos. Asimismo, deberán
expedir copias de los documentos que obren en los expedientes de registros que
se les soliciten conforme al artículo 8o constitucional, de lo dispuesto por la Ley
Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental y
de las leyes que regulen el acceso a la información gubernamental de las enti­
dades federativas.
Con base en los preceptos citados anteriorm ente, el texto íntegro d e las
versiones públicas de los estatutos en los sindicatos deberá estar disponible en
los sitios de Internet de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y d e las
Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje, según corresponda.
¿Cómo acreditar la personalidad de los dirigentes de un sindicato regis­
trado formalmente? La respuesta la da el artículo 692, fracción IV: “Los rep re-

noventay nueve. Registro No. 193776. Localización Novena Epoca. Instancia: Pleno. Fuente: Se­
manario Judicial de la Federación y su Gaceta. IX, Junio de 1999. Página: 15.
18 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

sentantes de los sindicatos acreditarán su personalidad con la certificación que


les extienda ia autoridad registradora correspondiente, de haber quedado ins­
crita la directiva del sindicato. Tam bién podrán comparecer por conducto de
apoderado legal, quien en todos los casos deberá ser abogado, licenciado en
derecho o pasante”.
Sin embargo, el artículo 693 abre la posibilidad para que acrediten su per­
sonalidad los dirigentes de los sindicatos no registrados: “Las Juntas podrán
tener por acreditada la personalidad de los representantes de los trabajadores
o sindicatos, federaciones y confederaciones sin sujetarse a las reglas del artículo
anterior, siem pre que de los documentos exhibidos lleguen al convencimiento
de que, efectivamente, se representa a la parte interesada”.

7. Antecedentes históricos del registro del sindicato

Los antecedentes históricos del registro de los sindicatos pueden analizarse a


través de la legislación extranjera y de la nacional.
¡Inglaterra. En la legislación inglesa los Trade Unions para tener personalidad
jurídica debían ser registrados, pero aun sin estarlo, podían celebrar contratos
de trabajo, emplazar a huelga, etc.; sin embargo, para su régimen patrimonial
requerían de personalidad jurídica, sin la cual sus bienes eran considerados como
propiedad d e las personas físicas que los adquirían. Estos sindicatos de empre­
sa no podían realizar actividades políticas.
Francia. La legislación francesa de 1884 establecía para los dirigentes de
los sindicatos la obligación de depositar ante las autoridades los estatuLos y la
de dar los nom bres de los miembros del comité ejecutivo. Los sindicatos que
no cumplían con ese requisito podían ser sancionados con multa y las autori­
dades quedaban facultadas para disolver tales sindicatos.
México. La Ley del Trabajo del Estado de Veracruz, de 1918, establecía:
“Artículo 143. Todo sindicato legalmente constituido tiene personalidad
jurídica diversa de la de los asociados”.
“Artículo 144. Para que la Ley considere legalmente constituido un sindi­
cato, debe satisfacer los siguientes requisitos:
”1. C ontar por lo menos con veinte socios;
”11 Funcionar de conformidad con un reglamento o estatuto del que en­
viará un ejem plar a la autoridad municipal que lo inscriba y otro a la Junta
Central de Conciliación y Arbitraje del Estado; y
”IH. Inscribirse en la Presidencia del Ayuntamiento o autoridad municipal
que corresponda”.
“Artículo 145. El reglamento de todo sindicato será elaborado libremente
por los asociados, de conformidad con lo que hayan estipulado al constituirse,
y deberá contener, en todo caso:
EL SINDICATO 19

”1. La denominación del sindicato, que lo distinga de todos los demás;


"II. Su domicilio;
"III. Su objeto;
"IV. Las condiciones para la admisión de socios;
”V. Todo lo relativo a la colecta y administración de los fondos que se des­
tinen a su sostenimiento; y
”VI. Todo lo relativo a la representación legal y administración de la so­
ciedad p o r medio de una ju n ta directiva, indicando los miembros que deben
integrar ésta, las obligaciones y atribuciones de cada uno y el modo de su elec­
ción o nombramiento”.
“Artículo 147. La autoridad municipal deberá, desde luego, hacerla ins­
cripción correspondiente, sin poderla negar más que cuando el sindicato no
reúna los requisitos que señala esta Ley”.

8. O bligaciones y prohibiciones del sindicato

Actualmente el artículo 377 establece las obligaciones en cuanto al funciona­


m iento de los sindicatos:
“I. Proporcionar los informes que les soliciten las autoridades del trabajo,
siem pre que se refieran exclusivamente a su actuación como sindicatos;
’TI. Comunicar a la autoridad ante la que están registrados, dentro d e un
térm ino de diez días, los cambios de su directiva y las modificaciones de los esta­
tutos, acompañando por duplicado copia autorizada de las actas respectivas; y
”111. Informar a la misma autoridad cada tres meses, p o r lo menos, d e las
altas y bajas de sus miembros.”
"Las obligaciones a que se refiere este artículo podrán ser cumplidas a tra­
vés de medios electrónicos, e n los términos que determ inen las autoridades
correspondientes”.
Por lo que respecta a las prohibiciones que se imponen a los sindicatos, el
artículo 378 les veda;
“I. Intervenir en asuntos religiosos; y
”11. Ejercer la profesión d e comerciantes con ánimo de lucro”.
Como personas morales que son, los sindicatos legalmente constituidos
tienen capacidad para adquirir bienes muebles y para adquirir los bienes in­
muebles destinados inmediata y directamente al objeto de la institución,

9. R endición de cuentas a la asamblea

Conforme a lo que establezcan los estatutos, la directiva de los sindicatos debe


rendir a la asamblea cada seis meses, por lo menos, cuenta completa y detalla­
da de la administración del patrim onio sindical. La rendición de cuentas in-
20 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

cluye la situación de los ingresos por cuotas sindicales y otros bienes, así como
su destino (Artículo 373).
La obligación mencionada anteriormente no se dispensa por ningún motivo.
Cuando los trabajadores no hayan recibido la información sobre la adm i­
nistración del patrimonio sindical o consideren la existencia de irregularidades
en el manejo de los fondos sindicales, pueden acudir a las instancias y proce­
dimientos internos previstos en los estatutos, como lo dispone el artículo 371,
fracción XIII de la Ley.
Si no existen esos procedimientos o si fueron seguidos y aun así no se pro­
porciona la información o las aclaraciones correspondientes, los trabajadores
pueden tramitar ante la Junta de Conciliación y Arbitraje que corresponda, el
cumplimiento de esas obligaciones.
El ejercicio de las acciones a que se refiere el párrafo anterior, de ninguna
manera implica la pérdida de derechos sindicales, tampoco es causa para la
expulsión sindical del trabajador inconforme. Tengamos presente que la cláu­
sula de separación no será posible que la apliquen los sindicatos en contra de
los trabajadores, porque ya fue abrogada.

10. La tom a de n o ta

Según se dijo anteriormente, una vez registrado el sindicato ante la Secretaría


del Trabajo y Previsión Social o ante las Juntas Locales de Conciliación y Arbi­
traje, según corresponda, conforme a las obligaciones de los sindicatos {artícu­
lo 377, fracción II), los cambios de la directiva y las modificaciones de los
estatutos deben informarse dentro del término de diez días, a la autoridad que
haya hecho el registro, acompañando p o r duplicado copia autorizada de las
actas respectivas. También los sindicatos deben informar, por lo menos cada
tres meses, sobre las altas y bajas de sus miembros (artículo 377, fracción III).
A este acto administrativo se le conoce comúnm ente como “toma de nota”.
La “torna de nota" se ha venido norm ando en el Reglamento Interior de
la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. En un principio, este Reglamento
atribuía a la Dirección encargada del registro de asociaciones la fundón de
“tom ar nota de los cambios de directiva de los sindicatos, federaciones y con­
federaciones, de las altas y bajas de sus agremiados, así como de las modifica­
ciones a sus estatutos”.
El 13 de diciembre de 1990, cambió el texto del Reglamento Interior; se
facultó a la Dirección General de Registro de Asociaciones para “resolver so­
bre el registro de los cambios de directiva de los sindicatos, federaciones y
confederaciones; de altas y bajas de sus agremiados, así como de las modifica­
ciones a sus estatutos”.
En el Diario Oficial de la Federación del 14 de noviembre de 2008, entre
otras reformas, el artículo 20 del Reglamento Interior de la Secretaría del T ra ­
bajo y Previsión Social, en la parte relativa, quedó en los términos siguientes;
EL SINDICATO 21

“III. Determ inar la procedencia de los cambios de directiva de los sindica­


tos y de las secciones que los integran, así como de las federaciones y confede­
raciones; de las altas y bajas de sus agremiados y de las modificaciones a sus
estatutos, así como efectuar- la toma de nota de dichos cambios y modificacio­
nes, en su caso;
”IV. Expedir a los interesados las constancias de los registros y de las to­
mas de nota a que se refieren las fracciones anteriores y visar, en su caso, las
credenciales correspondientes...”
Muy bien, los términos iniciales del reglamento: “Tomar nota d e los cam­
bios de directiva de los sindicatos...’’ Mal, la reforma del 13 de diciembre de
1990: “Resolver sobre el registro de los cambios de directiva de los sindicatos...”
Muy mal, porque se pretende confundir: “III. Determinar la procedencia de
los cambios de directiva de los sindicatos...” “IV. Expedir a los interesados las
constancias de los registros y de las tomas de nota...”
Prim ero la expresión “tomar nota”, cambió por la de “resolver el regis­
tro”. Luego se trata de confundir con los términos: “Determinar” para luego
“Expedir las tomas de nota...”
Hay una diferencia abismal entre “Tom ar nota” y “Resolver sobre el regis­
tro”. T om ar nota es propiamente un acto registral, podríamos decir casi un
acto mecánico. Resolver sobre el registro, implica adoptar una actitud, deter­
minar, luego de haber conocido d e un asunto, es decir conceder o negar.
La reform a de 2008: “Determinar la procedencia de los cambios de direc­
tiva de los sindicatos...”, y luego “Expedir las tomas de nota...”, son expresio­
nes que tratan de engañar. Determinar es lo mismo que resolver; enseguida se
expiden las tomas de nota, luego de que se resuelve, luego de que se determi­
na. Es decir, queda en alto el acto de autoridad en su actitud de imperio.
La cuestión no es meramente semántica, tiene otros serios cuestionamien-
tos. La constancia que se entrega a las directivas sindicales que se registran, es
el documento idóneo para acreditar su personalidad en las comparecencias a
juicio.
De la lectura de la fracción II del artículo 377, de la LFT, “Comunicar a la
autoridad...”, no se deduce la atribución de la autoridad registradora para
“resolver sobre el registro” de los cambios o modificaciones en la directiva de
los sindicatos y sus estatutos. Simplemente se impone a ios sindicatos la obliga­
ción de comunicar esos datos a la autoridad registradora, para que esa autori­
dad tome nota de los cambios.
Con la reform a de 2008, insistimos, se cae de nuevo en el mismo error de
facultar a la Dirección General de Registro de Asociaciones para “Determ inar
la procedencia” del registro de los cambios. El legislador (artículo 377, Ib ja -
más fue tan lejos como lo ha hecho la autoridad administrativa. L a Ley sim­
plemente obliga a los sindicatos a “Comunicar a la autoridad ante la que están
registrados...”, los cambios de que hemos hablado. El legislador no otorga a la
22 DERECH O COLECTIVO DEL TRABAJO

autoridad esa facultad de decidir sobre la procedencia o improcedencia de regis­


tra r los cambios de directiva, de los estatutos y sobre las altas y bajas de los
miembros. Así lo vino sosteniendo, entre otros, el Segundo Tribunal Colegia­
do del Quinto Circuito.11
El 13 de septiembre de 2000 la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación
sentó la tesis jurisprudencial 86/2000 (contradicción de tesis 30/2000 SS, entre
las sustentadas por el Prim er Tribunal Colegiado en M ateria del Trabajo del
Prim er Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Tercer Circuito), que
reconoce a la autoridad laboral la facultad para cotejar las actas de asamblea
relativas a la elección o cambio de directiva, a Fin de verificar si el procedimien­
to seguido se apegó a los estatutos y a la ley.12 En todo caso, la autoridad que

11 Sin d ic a to s . Las ju n t a s d e c o n c il ia c ió n y arbitraje no está n facultadas para re ­


so l ve r DE OFICIO SI SE AJUSTA A LOS ESTATUTOS EL CAMBIO DE DIRECTIVA.—El citado precepto,
como se advierte de la sola lectura del artículo 377 de la Ley Federal del Trabajo, éste señala
únicamente obligaciones de los sindicatos, que no implican ninguna facultad para que las autori­
dades intervengan en su vida interna, esto es, aunque el indicado numeral sea de orden público,
ello no faculta a la autoridad para resolver, oficiosamente, si los cambios de directiva que le comu­
nica el sindicato se apegan o no a los Estatutos, en atención a que el precepto de que se trata no
consigna esa facultad, y conforme al principio general de derecho de que la autoridad únicamente
puede hacer aquello que la ley expresamente le permita. Segundo tribunal colegiado del quinto
circuito. Amparo en revisión 121/91. Sindicato Lázaro Cárdenas de Empleados y Trabajadores de
la Industria y del Comercio, C.R.O.M. 7 de agosto de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: Pablo
Antonio Ibarra Fernández. Secretario: Secundino López Dueñas. Octava Época. Instancia: Tribu­
nales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: VIII, Octubre
de 1991. Página: 278.
12 S in d ic a to s . L a autoridad la b o r al t ie n e facultad para c o t e ja r las actas de asam­
b leaRELATIVAS A LA ELECCIÓN O CAMBIO DE LA DIRECTIVA, A FIN DE VERIFICAR SI EL PROCEDIMIEN­
TO SE APEGÓ A LOS ESTATUTOS O, SUBSIDIARIAMENTE, A IA LEY FEDERAL DEL TRABAJO.—Es cierto
que en la Ley Federal del Trabajo no existe ningún precepto legal que faculte de manera expresa
a la autoridad del trabajo encargada de tomar nota del cambio de directiva de los sindicatos, para
cotejar si las actas y documentos que le presentan los representantes sindicales se ajustan, o no, a
las reglas estatutarias; sin embargo, tal facultad se infiere con claridad de la interpretación armó­
nica y concatenada de los artículos 365, fracción III, 371 y 377, fracción II, de la Ley Federal del
Trabajo, en cuanto establecen que para obtener su registro, los sindicatos deben exhibir copia
de sus estatutos, los cuales deben reglamentar los puntos fundamentales de la vida sindical y que
deben comunicar los cambios de su directiva “acompañando por duplicado copia autorizada de
las actas respectivas”; requisitos que, en conjunto, justifican que la autoridad laboral verifique si el
procedimiento de cambio o elección de directiva se apegó a las reglas estatutarias que reflejan la
libre voluntad de los agremiados, m áxim e si se toma en consideración la gran importancia de
la toma de nota, ya que la certificación confiere a quienes se les otorga no sólo la administración
del patrimonio del sindicato, sino la defensa de sus agremiados y la suerte de los intereses sindica­
les. En tal virtud, no es exacto que ese cotejo constituya una irrupción de la autoridad en demérito
de la libertad sindical consagrada en la Carta Fundamental, y tampoco es verdad que la negativa a
tomar nota y expedir la certificación anule la elección, pues esto sólo podría ser declarado por
una Junta de Conciliación y Arbitraje, oyendo a los afectados a través de un juicio, quienes en
todo caso, podrán impugnar esa negativa a través del juicio de garantías. Contradicción de tesis
30/2000-SS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del
EL SINDICATO 23

tome nota de la elección o destitución de un comité directivo sindical, debe


valorar cuidadosamente las constancias en que apoya su determinación.*13

11. P e r s o n a l id a d j u r í d i c a d e l s in d ic a t o

Todo sindicato constituido legalmente tiene personalidad jurídica y por tanto


capacidad legal {art. 374).
La personalidad jurídica implica la aptitud para ser sujeto de derechos y
de obligaciones jurídicos. Los únicos sujetos capaces de contraer derechos y de­
beres jurídicos son los hom bres, pero éstos pueden actuar aisladamente o en
conjunto, y por una ficción legal, este conjunto de hombres es considerado por
la ley como una unidad con personalidad y capacidad jurídicas.
La propia Ley establece limitaciones a la capacidad jurídica de los sindica­
tos. El sindicato, por su propia naturaleza, tiene capacidad patrimonial, lo que
implica el derecho de adquirir y enajenar bienes muebles e inmuebles (artícu­
lo 374, fracciones I y II), y para su autodefensa (artículo 374, fracción III).
Pero, ¿un sindicato tiene facultades y personalidad jurídica para defender
los derechos individuales de un trabajador? Si la tiene (artículo 375); la tiene
en cuanto el trabajador no rechace su intervención. Un sindicato puede com ­
parecer a nombre de un trabajador en defensa de sus intereses individuales,
hasta el momento en que el empleado desee hacerlo p o r sí mismo. Así lo hará
saber formalmente ante la autoridad respectiva; en ese momento cesa la re­
presentación sindical. Es necesario insistir en que solamente a petición del tra­
bajador el sindicato cesará en su representación.
Si bien los sindicatos están facultados para la defensa de los derechos in d i­
viduales de sus miembros, ello no supone que puedan efectuar actos que, por su

Primer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado de! Tercer Circuito. 6 de septiembre del año
2000. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Raúi García Ramos. Tesis de juris­
prudencia 86/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión privada del
trece de septiembre del año dos mil. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XII, Septiembre de 2000. Tesis: 2a./J. 86/20 00.
Página: 140.
13 Sin dicatos . T oma de n o t a de nuevo c o m it é o d e s t it u c ió n de éste . P resupuestos
que DEBEN cumplirse .—Guando se combate la resolución que toma nota de la elección o destitu­
ción de un comité directivo sindical, si se advierte que la responsable omite valorar las constancias
en que apoya su determinación, sin considerar lo que prevén al respecto los estatutos que rigen la
vida interna de ¡a asociación profesional, y lo que establece el artículo 371, fracción VII, de la Ley
Federal del Trabajo, con ello incumple los requisitos de motivación y fundasnentación exigidos
por los artículos 14 y 16 de nuestra Carta Magna. Primer tribunal colegiado en materia de trabajo
del primer circuito. Amparo en revisión 211/92. Lorenzo Escobar Velasco y otros. 26 de marzo de
1992. Unanimidad de votos. Ponente: Roberto Gómez Argüelio. Secretario: Ángel Salazar Torres.
Octava Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Fe­
deración. Tomo: X, julio de 1992. Página: 413.
24 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

naturaleza, deben quedar reservados a los trabajadores en lo particular, como


es el caso de la terminación voluntaria de la relación individual de trabajo.14
¿Quiénes ejercen la representación del sindicato? El Secretario General o
la persona que designe su directiva, a no ser que los estatutos dispongan algu­
na otra forma de representación. Conviene precisar que cuando se alude al
representante del sindicato, la alusión no se contrae a persona determinada
sino a quien ostenta el cargo, ya que éste no actúa a nom bre propio sino en su
calidad de órgano de la agrupación laboral.15
Los trabajadores que siendo dirigentes sindicales sean separados por el pa­
tró n o que se separen por u n a causa imputable al patrón, continuarán en el
ejercicio de sus fundones sindicales, a no ser que los estatutos establezcan al­
guna situación diferente.

14 R elación individual de t r a b a jo . L os sindicatos n o están facultados para darla


po r TERMINADA.—El artículo 53, fracción I, de la Ley Federal del Trabajo dispone que es causa de
terminación de las relaciones de trabajo, el mutuo consentimiento de las partes. A su vez, el artícu­
lo 375 prevé que los sindicatos representan a sus miembros en la defensa de los derechos indivi­
duales que Ies correspondan, sin perjuicio del derecho de los trabajadores para obrar o intervenir
directamente, cesando entonces, a petición del trabajador, la intervención del sindicato. De lo ante­
rior se colige que si bien se faculta a los sindicatos para que representen a sus miembros, ello sig­
nifica que pueden realizar actos tendientes a la defensa de los derechos de sus agremiados, pero no
implica que ¡os sindicatos puedan efectuar actos que, por su naturaleza, les corresponde realizar a
cada uno de los trabajadores en lo individual, como sucede con la terminación voluntaria de la rela­
ción individual de trabajo, ya que dada su trascendencia, esta decisión, conforme al primero de
los preceptos legales en cita, para que tenga validez, debe ser expresada de manera personal por
cada uno de los trabajadores actores y no por el ente sindical. Séptimo tribunal colegiado en mate­
ria de trabajo del primer encuito. Amparo directo 8347/97. Industrias Pino Orízaba, SA. de C.V. (antes
Compañía Industrial de Orizaba, SA. de C.V.). 28 de agosto de 1997. Unanimidad de votos. Ponen­
te: María Yolanda Múgica García. Secretario: Antonio Hernández Meza. Véase: Semanario Judidal
de la Federación y su Gaceta, Novena Epoca, Tomo V-Mayo, tesis l.lo.T .74 L, página 668, de ru­
bro: “relación de trabajo . Su te r m in a c ió n n o pu ed e convenirse só lo entre empresa y sin d i ­
c a t o .” Novena Epoca. Instancia; Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta. Tomo: VII, Enero de 1998. Tesis: I.7o.T.56 L. Página: 1161.
15 A utorización para o ír n o t if ic a c io n e s en térm inos d e l a r tíc u lo 27 de la ley de
AMPARO. EL CAMBIO EN LA DIRECTIVA DEL SINDICATO OTORGANTE, NO LLEVA IMPLÍCITA LA TERMI­
NACIÓN DE1LA.—Al conceder la fracción XVI, apartado “A", del artículo 123 constitucional y sus
Correlativos numerales 354, 355, 356, 357 y 374 de la Ley Federal del Trabajo, tanto a los obreros
como a los empresarios, el derecho a coaligarse en defensa de sus intereses, formando sindicatos y
asociaciones profesionales, se inviste a esas agrupaciones de personalidad jurídica propia, distinta
de la de sus agremiados; por tanto, si el secretario general de un sindicato confiere a un tercero
autorización para oír notificaciones, en términos del artículo 27 de la Ley de Amparo, los cambios
posteriores en la dirección del sindicato no llevan implícita la terminación de dicha autorización,
ya que se entiende que fue la propia agrupación obrera quien la confirió y no su representante
legal a título particular. Queja 10/90. Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria
Automotriz, Similares}' Conexos. 5 de agosto de 1991. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Felipe
I.ópez Conteras. Secretario: Víctor Jáuregui Quintero. Octava Epoca. Instancia: Cuarta Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación. Tomo: VIII, Septiembre de 1991. Tesis: 4a. XXIII/91. Pági­
na: 31.
EL SINDICATO 25

¿Cómo acreditan su personalidad los dirigentes de los sindicatos? La acre­


ditarán ante la Ju n ta con la certificación que les extienda la autoridad an te la
que quedó registrado el sindicato y la directiva del sindicato (artículo 692, frac­
ción IV). Esta disposición no es tan tajante, pues si no se cuenta con la citad a
certificación, el artículo 693 de la Ley establece que la Junta puede reconocer
la personalidad de los representantes de los sindicatos, siempre que de los docu­
mentos exhibidos se llegue a! convencimiento d e que efectivamente se re p re ­
senta al sindicato interesado.
Un sindicato legalmente constituido tiene personalidad jurídica para com ­
parecer ajuicio.
En el caso de que un sindicato no haya sido registrado y celebre un supues­
to contrato colectivo de trabajo, ese documento sólo puede tener validez en cuanto
a las condiciones individuales de trabajo; esas condiciones quedan form ando
parte de los contratos de cada uno de los trabajadores. Cuando un sindicato re­
gistrado celebra un contrato colectivo y se extingue ese sindicato, quedan vigen­
tes las condiciones de trabajo en todos y cada uno de los contratos individuales
de trabajo, en virtud de las características de inm ediatez o inderogabilidad del
contrato colectivo:
Inmediatez. Cuando entra en vigencia u n contrato colectivo, sus cláusulas
pasan a formar p arte de todos y cada uno de los contratos o de las relaciones
individuales de trabajo.
Inderogabilidad. Una vez que esos derechos forman parte del contrato
individual de cada trabajador, no pueden destruirse los derechos del trabaja­
dor establecidos en la relación de trabajo.
El contrato colectivo de trabajo tiene validez, plena a partir de su depósito
en la Junta que corresponda (artículo 390). El contrato surte sus efectos desd e
la fecha y hora de presentación del documento, salvo que las partes hubiesen
convenido en una fecha distinta.
En el caso de que la autoridad haya registrado a u n sindicato que no re ú n a
los requisitos de fondo y forma, el funcionario incurre en responsabilidad y las
personas afectadas con la actividad del sindicato pueden ejercitar la acción de
cancelación del registro, con fundamento en la falta de cumplimiento d e los
requisitos que establece el artículo 366. Este procedimiento tendrá que tram i­
tarse ante la Ju n ta correspondiente, ya que por disposición expresa de la Ley
(artículo 370) los sindicatos no están sujetos a disolución, suspensión o cance­
lación de su registro por vía administrativa.

12. Relaciones del sindicato

En la realización de su actividad, los sindicatos se ponen en contacto con el


patrón, con otros sindicatos y con el Estado; la relación con cada uno de ellos
reviste una forma distinLa.
26 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

A. Relaciones con el patrón


Las relaciones de los sindicatos con el patrón pueden ser violentas o pacíficas.
Violentas: Por el ejercicio del derecho de huelga. Conviene aclarar que la
huelga no es derecho exclusivo de los trabajadores sindicalizados, sino de to­
dos los trabajadores. Una coalición propiam ente dicha puede emplazar y esta­
llar una huelga.
Pacíficas: Se traduce en dos instituciones: el contrato colectivo de trabajo
y la participación de los sindicatos en la gestión con la empresa.
La celebración del contrato colectivo es una facultad que le correspon­
de exclusivamente al sindicato, según se desprende de los artículos 386, 387
y 388.
Si el patrón se niega a firmar el contrato, podrán los trabajadores ejercitar
el derecho de huelga con fundamento en el artículo 450, fracción 11.
En cuanto a la gestión de los sindicatos con la empresa, consiste en la re­
presentación de los agremiados ante el patrón en todos los actos jurídicos o
sociales que tiendan a la defensa y beneficio de los trabajadores.

B. Relaciones con otros sindicatos


Las relaciones intersindicales se traducen en la libertad para la formación de
agrupaciones sindicales, federaciones o confederaciones (artículo 381); en la li­
bertad p a ra form ar parte de organizaciones internacionales, no lo tienen
prohibido (artículo 378). Además el artículo 5 del Convenio 87 de la Organi­
zación Internacional del Trabajo, claramente establece la libertad de los sindica­
tos de afiliarse a organizaciones internacionales de trabajadores. Las relaciones
intersindicales también se manifiestan en la participación en las huelgas por
solidaridad (artículo 450, fracción VI).
Las federaciones se constituyen con dos o más sindicatos en la misma enti­
dad federativa. Las confederaciones se componen de federaciones o de dos o
más sindicatos en diversas entidades federativas. Esta decisión atañe a la auto­
nomía sindical.

C. Relaciones con el Estado


El sindicato por su actividad entra en contacto con el Estado y esta relación se
traduce en el reconocimiento que le otorga el propio Estado para que inter­
venga en el ejercicio de algunas funciones públicas; por ejemplo, en la inte­
gración de las Juntas de Conciliación y Arbitraje (artículo 648), en la Comisión
Nacional para la Participación de los Trabajadores en las Utilidades de la Em­
presa (artículo 575) y en la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (artícu­
lo 551).
Además de su función propiam ente gremial, los sindicatos realizan actos
que caen dentro del derecho común, como el ejercicio de funciones patrimonia-
EL SINDICATO 27

les; pueden realizar actos jurídicos para la adquisición de bienes; pueden ad­
quirir y enajenar bienes muebles, pero sin ánimo de lucro.
La mesa directiva del sindicato tendrá la responsabilidad civil o penal en
que incurra; sus integrantes son mandatarios del sindicato.

1 1. D is o l u c ió n d e l o s s in d ic a t o s

Hay tres formas de disolución: natural, voluntaria y forzosa.


I. La natural opera cuando deja d e existir el número de veinte trabajado­
res en servicio activo que, como mínimo exige la Ley en el artículo 364, para
la constitución de un sindicato.
II. La voluntaria (artículo 379, fracciones I y II). Los sindicatos se disolverán:
• Por el voto de las dos terceras partes de los miembros que los integren;
y
• Por transcurrir el término fijado en los Estatutos.
III. La forzosa es cuando el sindicato no cumple alguno de los requisitos
legales y su actividad afecta a alguna persona; tal persona, sindicato o empre­
sa, puede ejercitar la acción de cancelación del registro de ese sindicato.
Debe aclararse que es im procedente la cancelación del registro de u n sin­
dicato, cuando se funda la solicitud en el hecho de que incumple sus obligacio­
nes. Este criterio ha sido sostenido p o r el Segundo Tribunal Colegiado de
Sexto Circuito.16 En la misma ejecutoria (amparo directo 503/95. 29 de no­
viembre de 1995), el propio Tribunal precisa los casos en que limitativamente
procede la cancelación del registro de los sindicatos, esto es, los previstos en el
artículo 369 de la Ley.

16 S in d ic a t o s . C a n c e l a c ió n d e l r e g is t r o d e l o s , im p r o c e d e n t e , p o r in c u m p l im ie n t o
de SUS o b l ig a c io n e s .—El artículo 369 de la Ley Federal del Trabajo establece los dos (inicos su­
puestos de procedencia de cancelación del registro de un sindicato, pues los artículos 373, 377,
378, 399 y 399 bis, del mismo ordenamiento invocado, prevén diversas obligaciones para los sin­
dicatos cuyo incumplimiento no se encuentra sancionado con la cancelación de su registro, en todo
caso daría lugar a que se constriñera legalmente al sindicato respectivo a cumplir con tales obliga­
ciones, y aun suponiendo que el sindicato no las cumpliera, no implicaría que dejara de contar
con los requisitos legales, que se traducen en los elementos de fondo y forma para su constitución.
Segundo tribunal colegiado del sexto circuito. Amparo directo 503/95. Sindicato Unitario de Tra­
bajadores de la Universidad Autónoma de Puebla. 29 de noviembre de 1995. Unanimidad d e votos.
Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: José Mario Machorro Castillo. Novena Época. Ins­
tancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gace­
ta. Tomo: III, Enero de 1996. Tesis: VI.2o.18 L. Página: 353.
28 DERECHO COLECTIVO DEL TRABA] O

1 2 . S i n d ic a t o s

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T rabajadores al servicio de los


GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.
1. Su fundamento está en la fracción Su fundamento está en la fracción X
XVI del apartado “A” del artículo 123 cons­ del apartado “B" del artículo 123 consti­
titucional. tucional.
2. Sindicalización plural. Puede haber Sindicalización única. Sólo puede haber
tantos sindicatos cuantos deseen los traba­un sindicato en cada dependencia (artícu­
jadores en una empresa, en una industria, lo 68).
en una entidad federativa o en la Repú­ [Jurisprudencia Núm. 43/1999, del 27
blica (artículos 357 y 360). de mayo de 1999. Las leyes o estatutos que
prevén la sindicación única, violan la li­
bertad sindical consagrada en el art. 123,
apartado B, fracción X].
<» 3. Los trabajadores de confianza pue­ i Los trabajadores de confianza no tienen
den formar sus propios sindicatos (artícu­ derecho de sindicación, porque están ex­
los 183 y 363). cluidos de la Ley Burocrática (artículos 123,
apartado “B”, fracción XIV, de la Consti­
tución, y 2 y 8 de la LFTSE).
4. Se establecen sindicatos gremiales, de Solamente se establece un tipo de sin­
empresa, industriales, nacionales de indus­ dicato, semejante al sindicato de empresa
tria y de oficios varios (artículo 360). (artículo 68).
5. Puede haber sindicatos de trabaja­ Únicamente puede haber sindicatos de
dores o de patrones (artículos 123, apar­ trabajadores (artículos 123, apartado B de
tado A, fracción XVI de la Constitución y la Constitución y 67 de la LFTSE).
356 de la LFT.}.
6. Los sindicatos se registran en la Secre­ Los sindicatos se registran en el Tribu­
taría del Trabajo y Previsión Social, compe­ nal Federal de Conciliación y Arbitraje (ar­
tencia federal o en las Juntas Locales de tículo 72).
Conciliación y Arbitraje, com petencia lo­
cal (artículo 365).
7. Pueden formar parte de los sindica­ Pueden formar parte de los sindicatos
tos los trabajadores mayores de 14 años los mayores de 16 años (artículo 13 en re­
de edad (artículo 362). lación con el 69).
8. Los sindicatos podrán formar las fe­ Los sindicatos sólo pueden adherirse a
deraciones o confederaciones que deseen la FSTSE, única central reconocida por el
(artículo 381). Estado (artículo 78).
9. La Constitución abre la posibilidad Los sindicatos tienen prohibido adhe­
de que los sindicatos se adhieran a orga­ rirse a organizaciones o centrales obreras
nizaciones de trabajadores d el país y del o campesinas (artículo 79, fracción V). Im­
extranjero (artículo 123, XVI). La Ley hace plícitamente la Ley les impide unirse a or­
lo mismo (artículos 356, 378 y 381). El Con­ ganizaciones de otros países.
venio 87 de la OIT, articulo 5, además de
asentar el derecho de las organizaciones
de trabajadores a constituir federaciones y
EL SINDICATO 29

T rabajadores en general T rabajadores al servicio de los


GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.
confederaciones y a afiliarse a esas orga­
nizaciones, expresam ente señala que toda
organización, federación o confederación
tiene el derecho de afiliarse a organiza­
ciones internacionales de trabajadores.
10. Quien ingrese a un sindicato puede Q uien ingrese a un sindicato n o p o ­
dejar de formar parte de él cuando lo desee drá dejar d e formar parte de él, salvo que
(artículo 358). sea expulsado (artículo 69 en relación con
e! 74).
En el artículo 395 se establece la cláu­ El artículo 76 dispone que el Estado
sula de ingreso a preferencia sindical.. no podrá aceptar en ningún caso las cláu­
sulas de ingreso y de separación.
11. El registro se cancelará en caso de El. reg istro se cancelará en caso d e di-
disolución y por dejar de cubrir los requi­ . solución o p o r registrarse otra agrupación
sitos legales (artículo 369). sindical q u e sea m ayoritaria (artículo 73).
12- La expulsión de algún miembro La expulsión de algún miembro deberá
deberá ser aprobada por las dos terceras ser aprobada por la mayoría de los m iem ­
partes del total de los miembros del sindi­ bros o con la aprobación de las dos terce­
cato (artículo 371, fracción VII, inciso f). ras partes de los delegados a los congresos
o convenciones nacionales (artículo 74).
13. La autorización o prohibición de la Por disposición legal se prohíbe todo
reelección de la directiva se determina en acto d e reelección dentro de los sindica­
los estatutos de los sindicatos. tos (artículo 75).
IJui'isprudencia No. P.CXXVII/ 2000.
Agosto de 2000. Sindicatos. El artículo 75
de la Ley Federal de los Trabajadores al
Servicio del Estado que prohíbe la reelec­
ción de sus dirigentes, contraviene la li­
bertad sindical que establece el artículo
123 constitucional].
14. Es factible la expulsión de un sindi­ N o p u e d e decretarse la expulsión d e al­
cato de la federación a que pertenezca. gún sindicato del seno de la FSTSE (artícu­
lo 84, segundo párrafo).
15. La cancelación del registro del sin­ La cancelación del registro del sindica­
dicato no podrá hacerse por vía adminis­ to no puede hacerse por vía administrati­
trativa (artículo 370). va (artículos 73 y 83).
*---------
Capítulo II
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO

El contrato colectivo se gestó a fines de la segunda mitad del siglo XIX, corno
resultado de las luchas de los trabajadores agrupados en sindicatos. En donde
adquiere la naturaleza que actualmente tiene el contrato colectivo de trabajo
es en la Carta de Querétaro de 1917; fue creado con una fisonomía propia.
En el siglo XIX los empresarios, como soberanos de su empresa, formula­
ron el llamado reglamento de fábrica. En dicho instrumento el patrón era el
que establecía los salarios, jornada de trabajo, etc. El trabajador no intervenía
para la elaboración de estos reglamentos; sólo le correspondía acatar esos
mandatos. El patrón libremente cambiaba las condiciones de trabajo en cual­
quier tiempo. En la segunda m itad del siglo se fue configurando fácticamente
el contrato colectivo.
En el contrato colectivo establecido en la Constitución de 1917, se reconoció
el principio de la lucha de clases: trabajo y capital. Por esto participan en su ela­
boración los trabajadores y los patrones; del choque de las dos fuerzas resulta
el contrato colectivo; este contrato quiebra el principio de derecho civil de
la autonom ía de la voluntad de las partes. Se ha dicho que el contrato colec­
tivo es u n armisticio porque es precisamente el resultado de la lucha de clases,
que en un momento dado negocian y se conciban en ese instrumento jurídico.
En el contrato colectivo los sindicatos son, con el patrón, creadores d e las
nuevas relaciones de trabajo de cada empresa, en el camino de la igualdad del
trabajo y del capital.
En el contrato colectivo hacen acto de presencia las clases sociales, cada
una reconociendo en la otra los derechos para discutir y contratar colectiva­
mente. Es un pacto que se celebra entre dos poderes: un poder humano, el
otro poder defendiendo sus posiciones económicas.
Los caminos para llegar al establecimiento del contrato colectivo de traba­
jo, son: la negociación, la huelga y el laudo colectivo.
Los dos primeros son los caminos que anda el derecho de clase; concluyen
en un instrumento del derecho colectivo que los trabajadores imponen a los
patrones. Cuando el sindicato emplaza a huelga al patrón para que firme el
contrato colectivo, surge la fuerza del número ante la fuerza del capital. Los
facultados para firmar el contrato colectivo son el sindicato y el patrón.

31
32 DERECH O COLECTIVO DEL TRABAJO

El lando colectivo es la conclusión del procedimiento jurisdiccional al que


acuden los trabajadores, procedimiento establecido precisamente para resol­
ver los conflictos colectivos económicos (artículos del 900 al 919).
En el derecho civil se estableció el contrato de prestación de servicios, con
absoluto respeto para la autonom ía de la voluntad de las partes. El contrato
individual de trabajo rom pe ese principio soberano. No todo lo que quieran
establecer las partes tiene validez, existen ciertas limitantes; al mismo tiempo,
de m anera necesaria debe contener las estipulaciones que prevé la Ley (artícu­
lo 391).
El contrato colectivo rebasa al contrato individual que protege intereses
particulares de un trabajador; el contrato colectivo consagra los derechos de la
colectividad de trabajadores y sus beneficios alcanzan a todos los trabajadores
(artículo 396).

1. SU DENOMINACIÓN

La doctrina alemana, N i p p e r d e y -K a sk e l , lo denom ina contrato de tarifa. Paul


Pie, en Francia, lo llama contrato colectivo o convención colectiva de trabajo.
En Sudamérica, U n SAÍn lo llama contrato colectivo, convención colectiva, trato
colectivo y contrato de tarifas, indistintamente.
Hay quienes opinan que actualmente la denominación que se le da en Mé­
xico, es infortunada; Baltazar CAVAZOS lo llama pacto profesional de trabajo.
En verdad se trata de u n símbolo, de un signo para expresar un hecho con­
creto del mundo laboral. Por eso se adopta la denominación de contrato colecti­
vo de trabajo.
El contrato colectivo d e r r o ta al individualism o d e l d e r e c h o civil. Se le d e s­
p r e c ió y se le trató d e p rivar d e efecto s aun antes d e se r llev a d o a la doctrina y
a las leyes. Marcel PLANIOL, e n 1921, afirmaba que “el co n tra to colectivo es un a
d ecla ra ció n hecha p o r lo s p a tr o n o s, ob ligad os q u izá p o r u n a h u elga, en la que
fijan las condiciones c o n fo rm e a las cuales les será p o sib le en rolar a los obreros".

2 . SU NATURALEZA

A. Tesis civilistas
Los maestros de derecho civil trataron de explicar el contrato colectivo con
diferentes tesis, entre otras las siguientes:
I. Que el contrato colectivo es un contrato individual de trabajo.
“Cualquiera que sea su form a o denominación es aquél por virtud del cual
una persona se obliga a prestar a otra un trabajo personal subordinado, me­
diante el pago de un salario” (artículo 20).
Crítica. En el contrato individual de trabajo, el trabajador adquiere una
obligación concreta, que es prestar un servicio, y el patrón por su parte se
EL CONTRATO COLECTIVO D E TRABAJO 33
obliga a pagar un salario. En el contrato colectivo las obligaciones son distintas
y finalmente se reducen a una: incluir en las cláusulas de los contratos indivi­
duales que se celebren las condiciones pactadas en el colectivo.
II. Contrato Preparatorio. Tiene p o r objeto la celebración de otro c o n tra ­
to posterior; lo define el artículo 2243 del Código Civil.
Crítica. En ambos contratos hay u n a obligación de hacer, pero en e l p re ­
paratorio el hacer consiste en celebrar un contrato; el contrato colectivo se li­
mita a incluir determ inadas condiciones en el supuesto, no obligatorio, d e que
se celebre un contrato. Se trata de una condición: si en el futuro se otorgan esos
contratos, hay obligación de darles como conLenido el fijado en el contrato co­
lectivo. En el contrato colectivo no se obligan las partes a celebrar los c o n tra ­
tos individuales de trabajo, la obligación es que las estipulaciones del contrato
colectivo pasen al contrato individual si es que éste se celebra,
III. Transacción. Sus sostenedores consideraron que el contrato colectivo
surge necesariamente de un conflicto de trabajo, generalmente la huelga, pero
al celebrarlo, las partes cedieron en sus posiciones para dar fin a una contro­
versia b prevenir una futura. Esta tesis tampoco es admisible.
Primero, puede suceder que una de las partes formule un proyecto de con­
trato de trabajo y haga la petición a la otra parte para celebrarlo, y la parte a la
cual se fe hizo la petición, acepte la propuesta. Aquí no hay ninguna transac­
ción, se pidió y se accedió.
Segundo, puede suceder que los sujetos del contrato colectivo hayan discuti­
do las condiciones del contrato SALE; tal discusión tampoco puede considerar­
se como transacción, hubo intercambio de puntos de vista sobre las peticiones
del sindicato, pero el sindicato en ningún m om ento cedió parte de sus d e re ­
chos, para prevenir u n conflicto o poner fin a uno actual.
Tercero, de acuerdo con la fracción XXVII del artículo 123 constitucional
y el artículo 5, fracción XIII, de la Ley, los derechos de los trabajadores son
irrenunciables y no pueden realizarse transacciones sobre esos derechos, pues
sería nula de pleno derecho esa renuncia.
IV. Sociedad. En el contrato de sociedad (artículo 2688 del Código Civil),
cada socio se obliga a poner en común su esfuerzo o sus bienes para la realiza­
ción de un fin común; en el contrato colectivo la única obligadón que adquie­
ren los trabajadores y los patrones es incluir determinadas cláusulas e n los
contratos individuales de trabajo que celebren en el futuro; en el contrato co­
lectivo se supone la constitución de un sindicato formado por una de las p a r­
tes y no una agrupación mixta, jamás prevista en la ley.
V. Gestión de negocios. Para que los actos realizados por el gestor (que en
el caso del contrato colectivo sería el sindicato) adquieran firmeza, se requiere
la ratificación del dueño del negocio (que vendrían a ser los trabajadores). Si
esta ratificación no se produce, los actos resultan ineficaces (artículo 1907 del
Código Civil). Cada trabajador podría apartarse d e lo previsto en el contrato
colectivo, lo que implicaría la no ratificación de la gestión. En el momento de
34 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

celebrar el contrato individual de trabajo sería cuando se ratificara o no la ges­


tión. En el contrato colectivo es obvio que nada de lo anterior acontece.
VI. M andato. Trabajadores, mandantes; mandatario, el sindicato; el nego­
cio, las condiciones de trabajo para los futuros contratantes. El m andato debe
ser expreso (ya sea verbal o escrito. Artículo 2550 del Código Civil), sería in­
dispensable que cada trabajador otorgara m andato al sindicato. Si se acepta la
posibilidad de u n mandato tácito, ¿cómo explicar la obligación de los trabaja­
dores que ingresan al grupo después de la firma del contrato colectivo? Se diría
que cuando los trabajadores ingresan al sindicato otorgan el mandato, conte­
nido en los estatutos. Hay que recordar que el contrato colectivo es inderoga-
ble; el m andante podría, si quisiera, modificar lo pactado con el mandatario,
lo cual no podría ocurrir tratándose del contrato colectivo.
VIL M andato Complejo. Cada socio al ingresar al sindicato otorga un do­
ble m andato a la directiva: gestionar ante el patrón mejores condiciones de
trabajo y obligar a cada socio a cumplir con el contrato colectivo.
El sindicato carecería de acción ante el empresario para obligarlo a cum­
plir con el contrato; obligaría a los sindicalizados y le darían los sindicalizados
una acción contra el patrón, pero el sindicato carecería por sí mismo de ac­
ción, pues obraría en representación de los trabajadores y no por derecho
propio.
VIII. Estipulación en favor de tercero. Una persona llamada estipulante
(sindicato) al celebrar un contrato y pactar algo para sí, pide de su contraparte
(patrón) prestaciones a favor de terceros (trabajadores). Para que el negocio
jurídico se perfeccione, es suficiente que el tercero declare querer aprovechar
la estipulación. Podría aplicarse a todos los trabajadores incluso a los futuros o
indeterminados, con la exigencia de que sean determinables los beneficios en
el momento de cumplirse la estipulación.
Los trabajadores no adquirirían obligaciones y podrían rehusar la estipu­
lación, lo que no es factible tratándose del contrato colectivo. La estipulación
en favor de tercero significa sólo beneficios para éste y, en cambio, el contrato
colectivo asienta derechos y obligaciones para todos los trabajadores.

B. Las doctrinas de transición


En su avance el derecho del trabajo demostró, en poco tiempo, que las doctri­
nas civilistas son ineficaces para explicar al contrato colectivo de trabajo.
El Código Federal Suizo de las Obligaciones significó un enorm e progre­
so en cuanto a la institución que nos ocupa y aunque no logró independizarlo
del derecho civil, al incluir en el título sobre el contrato de trabajo algunas
disposiciones relativas al contrato colectivo, esta institución adquiría aplicación
automática y los contratos individuales de trabajo eran nulos en cuanto lo con­
travinieran. Así quedó eliminada la concepción voluntaria, base de las doctri­
nas civilistas.
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 35
Después del Código Civil Holandés de 1909, la prim era legisladón que
reglamentó al Contrato Colectivo de Trabajo fue el Código Federal Suizo de
las Obligaciones, de 1910.
Las concepciones contractualistas eran ineficaces para abarcar los nuevos
hechos: la obligatoriedad e inderogabilidad y la extensión del contrato colecti­
vo eran u n enigma para el derecho civil. Los maestros europeos buscaron nuevos
caminos y así GALLART f o l c h habló d e las doctrinas de transición, cuyo pro­
pósito era conciliar la idea del contrato con las nuevas exigencias: el contrato
colectivo tendría su origen en un contrato, pero inm ediatamente después de
formado, revestiría los caracteres de u n a norma objetiva, obligatoria e indero-
gable. El carácter ecléctico de esta doctrina la hizo fracasar, porque si el origen
de la institución estaba en un contrato, nada impedía que fuera eliminado.

C. Naturaleza social del contrato colectivo


Se trata de un contrato distinto diametralmente del civil. El contrato colectivo
tiene una naturaleza nueva: la social. Tiene su fundamento en el tercer párra­
fo del artículo 123 constitucional: “...y de una manera general, todo contrato
de trabajo”. Es contrato, porque surge de un acuerdo de voluntades, pero su
naturaleza es diferente de la del civil, porque tiende no a la satisfacción de in­
tereses particulares, sino a la realización de la justicia social.

3. C a r a c t e r ís t ic a s

L U na institución de clase. Solamente organizados los trabajadores en sindi­


catos tuvieron la fuerza suficiente para dem andar del patrón la celebración del
contrato colectivo de trabajo, como lo señala el artículo 387 de la Ley, es derir
con la obligación para el patrón de celebrar con los trabajadores miembros del
sindicato dicho contrato, cuando lo soliciten.
II. U n contrato normativo y de ejecución inmediata. El contrato colecti­
vo europeo simple y sencillamente es normativo; cuando el sindicato celebra
el contrato colectivo con el patrón se fijan las normas generales de contrata­
ción y después se celebran los contratos individuales. Nuestro contrato colecti­
vo tiene como característica la inmediatez ya que una vez celebrado no existe
la necesidad de hacer contratos individuales de trabajo, entra en vigor inme­
diatamente, se ejecuLa desde luego y con frecuencia con efectos retroactivos a
favor de los trabajadores. El artículo 24 dispone que cuando no existan contra­
tos colectivos aplicables, las condiciones de trabajo deben hacerse constar por
escrito.
III. Es un acto complejo, jurídico-regla. Es complejo porque el sindicato
es la agrupación de muchos trabajadores y puede haber varios patrones que
firmen el contrato. Es jurídico-regla porque tiene el carácter de norma, entre
trabajadores y patrones;
36 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

IV. Es un contrato d e em presa. Se trata del beneficio que representa dicho


contrato para todos los trabajadores de la empresa, sindicaüzados y no sindi-
calizados, como lo señala el artículo 396.
VI. Fundamemtacióii constitucional. No es acertado afirmar que carece de
fundamentación constitucional. Cuando la introducción del artículo 123 seña­
la “...de una manera general todo contrato de trabajo”, se está comprendiendo
en la Constitución no solam ente al contrato individual sino también al colecti­
vo y al contrato-ley. La libertad de sindicalización asentada en la fracción XVI
del artículo 123no tendría sentido, si no se otorgara a los sindicatos la facultad de
negociar en beneficio de los intereses colectivos de los trabajadores.

4. LOS SUJETOS DEL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO

En el contrato colectivo de trabajo encontramos que los sujetos son: los sindica­
tos, personas morales, y las persona físicas o morales que son los patrones.
El patrón tiene la obligación de contratar con el sindicato de los trabaja­
dores. No es opción p ara el patrón contratar o no (artículo 387). Se ha alega­
do que esta disposición viola la libre y espontánea voluntad de las partes. Esta
afirmación valdría tratándose del derecho civil, mas no si estamos en el terre­
no del contrato colectivo de trabajo que es de naturaleza social.
El artículo 388 resuelve el problema que surge cuando en la misma em­
presa, existen varios sindicatos.
“I. Si concurren sindicatos de empresa o industriales o unos y otros, el con­
trato colectivo se celebrará con el que tenga mayor núm ero de trabajadores den­
tro de la empresa”. Se afirm a aquí el criterio del interés mayoritario, al m al se
sujeta la voluntad de las minorías. Conviene aclarar que para el cómputo de
esta mayoría deben tom arse en cuenta los trabajadores que prestan servidos
p ara la empresa; es decir, no sólo se necesita obtener la mayoría de los votos
de los trabajadores presentes en la diligencia de recuento, sino también que
dicha mayoría corresponda a la de los trabajadores de la empresa, pues sólo
de esta manera se acredita que también se cuenta con la mayoría del interés
profesional.1

1 R e c u e n t o . V a l o r a c ió n d e l a p r u e b a d e . P ara o t o r g a r l a t it u l a r id a d y a d m in istr a ­
c ió n DE UN CONTRATO COLECTIVO QUE DEMANDAN TRES SINDICATOS.—Conforme a los lincamien­
tos establecidos en la tesis de jurisprudencia 4a./J.24/93, visible en la página veintidós de la Gaceta
al Semanario judicial de la Federación número 65, correspondiente al mes de mayo de mil nove­
cientos noventa y tres, bajo el rubro: “ RECUENTO. VALORACIÓN DE LA PRUEBA DE, PARA OTORGAR
l a t it u l a r id a d Y ADMISIÓN DE UN C o n t r a t o COLECTIVO”, y de la interpretación que ya en la
misma se hace, de los artículos 9 3 1 y 388, fracción I, de la Ley Federal del Trabajo, conforme a
la cual concluye que para otorgar la titularidad y administración de un contrato colectivo a deter­
minada organización sindical, entre dos contendientes, no sólo se necesita obtener la mayoría de
votos de los trabajadores presentes en la diligencia de recuento, sino también que dicha mayoría
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 37
Asimismo es im portante destacar que, en todo caso, la titularidad del con­
trato colectivo de trabajo debe promoverla un sindicato de la misma ram a in­
dustrial de la em presa demandada.*2
“II. Si concurren sindicatos gremiales, el contrato colectivo se celebrará con
el conjunto de los sindicatos mayoritarios que representen a las profesiones,
siempre que se pongan de acuerdo. En caso contrario cada sindicato celebrará
un contrato colectivo para su profesión”. Debe precisarse que cuando se habla
de sindicatos mayoritarios no se refiere la Ley al mayor número de sindicatos,
a la mayoría de los sindicatos, sino que se refiere al sindicato mayoritario de

corresponda a la de los trabajadores de la empresa, porque únicamente así se acredita que tam­
bién se cuenta con la mayoría del interés profesional; cabe concluir que cuando la contienda por
la titularidad y administración del contrato colectivo se da entre tres agrupaciones sindicales, no
solamente se debe obtener la mayoría de los votos de los trabajadores que concurren al recuento,
sino también la mayoría de los trabajadores de la empresa, pero teniendo en cuenta que esta últi­
ma debe determinarse con base a que los sindicatos que contienden son tres, por lo que n o es da­
ble exigir que el ganador obtenga un porcentaje mayor del cincuenta por ciento de los votos de
los trabajadores de la empresa, sino mayor que los demás en proporción al número del total de los
trabajadores y agrupaciones contendientes. Se llega a la anterior conclusión, porque tratándose
del conflicto colectivo de trabajo, suscitado con motivo de la titularidad del contrato colectivo,
entre más de dos agrupaciones sindicales, la mayoría que exige la ley para acreditar la representa­
ción necesaria de los trabajadores, no puede determinarse estableciéndose un porcentaje de la
mitad más uno, pues con ello se estaría estableciendo un requisito que la ley no contiene, p u es en
ella solamente se establece la exigencia de una mayoría de trabajadores, mayoría que sólo puede
determinarse tomando en consideración en forma proporcional el número de sindicatos q u e con­
tiendan en el recuento para tratar de acreditar la representatividad de los trabajadores y e l núm e­
ro de trabajadores de la empresa. Segundo tribunal colegiado del octavo circuito. Amparo directo
476/94. Unión de Trabajadores Industríales, Empleados y Oficinistas de Saltillo. 27 de octubre de
1994. Unanimidad de votos. Ponente: Sergio Novales Castro. Secretario: José Elias Gallegos Bení-
tez. Octava Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la
Federación. Tomo: XV, Febrero de 1995. Tesis: VIII.2o.38 L. Página: 207.
2 C o n t r a t o c o l e c t iv o d e t r a b a jo . T it u l a r id a d d e l . D e be pr o m o v e r l o u n s in d ic a t o
DE LA MISMA ram a INDUSTRIAL DE la EMPRESA d e m a n d a d a .—De una interpretación conjunta de
los artículos 17, 259, 380, 389, 460 y 689, de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que no
debe darse el trámite al escrito de demanda de titularidad y administración del contrato colectivo
de trabajo, cuando sea presentado por un sindicato que no sea de la misma rama industrial de la
empresa demandada, pues la legitimación procesal debe estudiarse plenamente porque condicio­
na el ejercicio de la acción colectiva, siendo un presupuesto procesal sin el cual no puede desen­
volverse válidamente un proceso e indispensable para que pueda pronunaarse una sentencia
definitiva. Además, el sindicato actor debe acreditar fehacientemente ante la Junta que pertenece
a la misma rama industrial de la empresa demandada, pues ello constituye un requisito legal o
presupuesto indispensable para poder exigir la titularidad del contrato colectivo de trabajo, con
fundamento en el artículo 360 de la ley laboral. Tercer tribunal colegiado del cuarto circuito. Am­
paro directo 698/94. Sindicato Nacional de Trabajadores del Hierro, Acero y Construcción, Simi­
lares y Conexos de la República Mexicana. 7 de didembre de 1994. Unanimidad de votos. Ponente:
Juan Miguel García Salazar. Secretario: Ángel Torres Zamarrón. Octava Época. Instancia: Tribu­
nales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: XV-II, Febrero
de 1995. Tesis: IV.3o.191 L. Página: 276.
38 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

cada gremio, que se puede poner de acuerdo con los demás mayoritarios de cada
uno de los otros gremios. En el caso de que la empresa firme el contrato colecti­
vo con el conjunto rnayoritario, ese conjunto será el titular del contrato, y los
sindicatos minoritarios se sujetarán a esa titularidad y a ese contrato. Si esos
sindicatos mayoritarios no se ponen de acuerdo, cada sindicato rnayoritario
firmará un contrato colectivo para su profesión.3 y 4

3 R e c u e n t o . V a l o r a c ió n d e l a pr u e b a r e l a t iv a , pr e v ist a e n e l a r t íc u l o 9 3 1 d e la ley
FEDERAL DEL TRABAJO, PARA DETERMINAR LA TITULARIDAD DEL CONTRATO COLECTIVO DE TRABA­
JO. —Conforme a la fracción II del indicado precepto, únicamente tendrán derecho a votar los
trabajadores de la empresa que concurran al recuento, razón por la cual el hecho de que un sindi­
cato haya obtenido la mayoría de los votos de quienes así lo hicieron, demuestra que a éste corres­
ponde representar el mayor interés profesional en la negociación, partiendo de la base de que
con el recuento puede constatarse la voluntad de los trabajadores a favor del sindicato al que perte­
necen, o al que estiman debe ser el titular y administrador del contrato colectivo de trabajo. En
ese sentido, sí como quedó asentado en la diligencia de recuento, y siempre que la prueba se haya
desahogado conforme con lo señalado en la jurisprudencia 2a./J. 150/2008 cuyo rubro es: “RE­
CUENTO PARA DETERMINAR LA TITULARIDAD DEL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO PREVISTO EN
EL ARTÍCULO 9 3 1 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO. LAS JUNTAS DE CONCILLACIÓN Y ARBITRAJE DE­
BEN ORDENAR Y GARANTIZAR QUE EN SU DESAHOGO LOS TRABAJADORES EMITAN VOTO PERSONAL,
LIBRE, DIRECTO Y SECRETO,”, la mayoría de los trabajadores que asistieron votó por el sindicato de
su preferencia, es a quien corresponde la titularidad del contrato colectivo que rige las relaciones
obrero patronales en la fuente de trabajo, sin que sea obstáculo que la mayoría de los votos de los
trabajadores presentes en la diligencia de recuento no corresponda a la generalidad de los traba­
jadores de la empresa, pues de esa mayoría de quienes ejercieron el derecho al voto, emerge la
decisión sobre quién tiene la titularidad, y no del universo de trabajadores que laboran en la em­
presa, muchos de los cuales decidieron no votar, pues sería absurdo que del no ejercicio de un
derecho (votar), suija otro derecho (titularidad) por encima de los que participaron.
Solicitud de modificación de jurispmdencia 5/2009. Magistrados integrantes del tercer tribu­
nal colegiado en materia de trabajo del primer circuito. Ministro ponente: Genaro David Góngora
Pimentel. Secretario: Alfredo Aragón Jiménez Castro.
Tesis de jurisprudencia 61/2009. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del trece de mayo de dos mil nueve.
Notas: Al resolver la solicitud de modificación de jurisprudencia 5/2009, la Segunda Sala de­
terminó apartarse de! criterio contenido en la tesis 4a./J. 24/93, de rubro: “RECUENTO. VALORA­
CIÓN DE LA PRUEBA DE, PARA OTORGAR LA TITULARIDAD Y ADMINISTRACIÓN DE UN CONTRATO
COLECTIVO.” , publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Número 65, mayo
de 1993, Octava Época, página 22.
La tesis 2a./J. 150/2008 citada, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federación y
su Gaceta, Novena Época, Tomo XXVIII, octubre de 2008, página 451.
Registro No. 167197 Localización: Novena Época Instancia: Segunda Sala Fuente: Semana­
rio Judicial de la Federación y su Gaceta XXIX, Mayo de 2009 Página: 259 Tesis: 2a./J. 61/2009
Jurisprudencia Materia(s): laboral.
4 Ejecutoria: Número de registro: 21714. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o XXX, Agosto de 2009. Página: 751.—So­
licitud de modificación de jurisprudencia 5/2009. Magistrados integrantes del tercer tribunal cole­
giado en materia de trabajo del primer circuito.
R e c u e n t o p a r a d e t e r m in a r la t it u l a r id a d d e l c o n t r a t o c o l e c t iv o d e t r a b a jo pr e v is ­
t o en el ARTÍCULO 9 3 1 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO. LAS JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRA­
JE DEBEN ORDENAR Y GARANTIZAR QUE EN SU DESAHOGO LOS TRABAJADORES EMITAN VOTO
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 39
“III. Si concurren sindicatos gremiales y de empresa o de industria, podrán
los primeros celebrar un contrato colectivo para su profesión, siempre que el
núm ero de sus afiliados sea mayor que el de los trabajadores de la misma pro­
fesión que formen parte del sindicato d e empresa o de industria”. Si el sindi­
cato gremial firma el contrato colectivo por separado, se establecen en dicho*4

PERSONAL, LIBRE, DIRECTO Y SECRETO.—Conforme a los principios fundamentales previstos en la


Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los tratados internacionales y las leyes se­
cundarias que, de acuerdo con el artículo 133 de la Carta Fundamental, son la Ley Suprema de
toda la Unión, así como los principios generales del derecho y de justicia sodal, aplicables en tér­
minos de lo dispuesto en el artículo 17 de la Ley Federal del Trabajo, los trabajadores tienen derecho a
expresar su opinión y preferencia para elegir libremente la organización que los represente, pro­
tegidos contra todo acto de discriminación. Ahora bien, para cumplir con tales principios la auto­
ridad laboral, como rectora del procedimiento tratándose de los juicios de titularidad del contrato
colectivo de trabajo, debe ordenar que el desahogo de la prueba de recuento a que se refiere el
artículo 931 de la Ley citada se lleve a cabo mediante un procedimiento que garantice, en el mar­
co de un sistema democrático de libertad sindical, el voto personal, libre, directo y secreto de los
trabajadores, ya que es el momento procesal donde puede comprobarse la voluntad absoluta e
irrestricta de cada uno de ellos respecto del sindicato que estiman debe ser el titular y administra­
dor del contrato colectivo de trabajo, de manera que corresponde a las Juntas, tanto del ámbito
local como del federal, vigilar que la prueba cumpla su cometido para asegurar la plena libertad
de quienes ejercen ese derecho; y para ello, deben proteger la confidencialidad, autenticidad y li­
bertad de su voluntad, evitando influencias externas que puedan hacer variar su decisión y poner
en peligro su integridad al ejercer su voto dentro del sistema de vida democrático y de libertad
sindical, que es una garantía social íntimamente ligada a las libertades de expresión y asociación,
lo que supone que cada persona pueda determinar sin presión, intromisión o suplantación alguna
su decisión. Consecuentemente, la Junta de Conciliación y Arbitraje competente para el desahogo
de la prueba indicada deberá, según lo que estime pertinente a la luz de las características del caso
concreto: 1. Recabar oportunamente un padrón confiable, completo y actualizado de todos los
trabajadores que puedan votar, considerando lo dispuesto en las fracciones II, 111 y IV del referido
artículo 931; 2. Asegurarse de que el lugar o lugares en que se celebre el recuento presenten las
condiciones físicas y de seguridad mínimas para su desahogo, de manera rápida, ordenada y pací­
fica; 3. Cerciorarse de que el día de la celebración del mismo se cuente con la documentación y
materiales necesarios e idóneos para el desahogo de la votación de forma segura, libre y secreta;
4. Constatar que se prevean con oportunidad los mecanismos para asegurar la identificación ple­
na de los trabajadores que tengan derecho a concurrir al recuento; 5. Verificar que el cómputo fi­
nal de los votos se haga de manera transparente y pública por la autoridad laboral que conduzca
el desahogo de la prueba, con la presencia de los representantes sindicales y empresariales debi­
damente acreditados; y, 6. Para el caso de que se presenten objeciones, en términos de la fracción V
del citado artículo 931, desahogar, previo al recuento y sin dilación alguna, la audiencia a que se
refiere dicha fracción.
CONTRADICCIÓN DE TESIS 74/2008-SS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados
Tercero, Cuarto, Noveno, Décimo Segundo, Décimo Tercero y Décimo Cuarto, todos en Materia
de Trabajo del Primer Circuito. 10 de septiembre de 2008. Cinco votos. Ponente: Margarita Bea­
triz Luna Ramos. Secretaria: Estela Jasso Figueroa.
Tesis de jurisprudencia 150/2008. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del primero de octubre de dos mil ocho.
Registro No. 168569. Localización: Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Sema­
nario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o XXVIII, Octubre de 2008. Pag. 451. Tesis:
2a./J. 150/2008. Materia(s): Laboral.
40 DERECH O COLECTIVO DEL TRABAJO

contrato las condiciones de los trabajadores de ese gremio. Puede ser que en
el sindicato de empresa permanezcan trabajadores del gremio a que se refiere el
contrato mencionado anteriorm ente; los trabajadores de un gremio afiliado al
sindicato de empresa se sujetarán a las condiciones de trabajo establecidas en
aquel contrato colectivo firm ado con el sindicato gremial. Relación semejante
ocurre cuando concurren un sindicato gremial y uno de industria.

5. C ontenido del contrato colectivo de trabajo

A Elemento fundamental o núcleo


Se trata de las jomadas, días de descanso, vacaciones, monto de los salarios, etc.
El artículo 391 de la Ley m enciona estos datos que son la parte primordial del
núcleo del contrato y se pueden añadir todas las demás condiciones que con­
vengan las partes.
El artículo 393 dispone: “No producirá efectos de contrato colectivo el con­
venio al que falte la determ inación de los salarios”. Si faltan las estipulacio­
nes sobre jornadas, días de descanso o vacaciones, se aplicarán las disposiciones
legales, pero si falta la determ inación de los salarios, pueden iniciarse las labo­
res de los trabajadores, pueden continuarse, pero no hay contrato colectivo de
trabajo y regirá en tocio caso en esas relaciones laborales lo que dispone la Ley,
lo que los contratos individuales de trabajo establezcan particularmente, siem­
p re que lo estipulado en ellos no esté por debajo de la Ley.6

6 Época: Novena Época. Registro: 166557. Instancia; Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX, Agosto de 2009
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 103/2009. Página: 219.
SEGURO SOCIAL. LOS ESTÍMULOS DE ASISTENCIA Y PUNTUALIDAD ESTABLECIDOS EN LOS ARTÍCU­
LOS 91 Y 93 DE SU REGLAMENTO INTERIOR DE TRABAJO, INTEGRAN EL SALARIO PARA EFECTOS DEL
PAGO DE IA PRIMA DE ANTIGÜEDAD CON MOTIVO DE LA SEPARACIÓN PREVISTA EN LA CLÁUSULA 59 BIS
DEL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO.—Los estímulos de asistencia y puntualidad regulados en
los artículos 91 y 93 del Reglamento Interior de Trabajo del Instituto Mexicano del Seguro Social,
integran el salario para efectos del pago de la prima de antigüedad con motivo de la jubilación por
años de servicio, cesantía en edad avanzada o vejez, establecida en la cláusula 59 Bis del contrato
colectivo de trabajo que rige en la citada institución, al prever que corresponde al importe de 12
días de salario por cada año efectivo laborado, el cual debe entenderse en términos de las cláusulas
1 y 93 del indicado contrato, como el ingreso total obtenido por el trabajador como retribución por
sus servicios y se integra con los pagos hechos en efectivo por sueldo, gratificaciones, percepciones,
habitaciones, primas, comisiones, prestaciones en especie y cualquier otra cantidad o prestación
entregada a cambio de su trabajo en los términos del contrato, lo cual encuentra justificación, ade­
más, en la jurisprudencia 2a./J. 63/95 de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, de rubro: “SEGURO SOCIAL EL PREMIO POR ASISTENCIA Y PUNTUALIDAD PREVISTO EN LOS
ARTÍCULOS 91 Y 93 DEL REGLAMENTO INTERIOR DE TRABAJO DE ESE ORGANISMO, DEBE CONSIDERAR­
SE COMO p a r t e in t e g r a d o r a d e l s a l a r io .”, la cual contiene precisamente la interpretación de la
integración del salario de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social.
CONTRADICCIÓN d e t e s is 186/2009. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Ter­
cero en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito y Sexto en Materia de Trabajo del Primer Circuito.
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 41
B. Elemento de envoltura

a) Elemento obligatorio
Lo constituyen las obligaciones que contraen el sindicato y el patrón:
I. Cláusulas que tienden a facilitar la aplicación del derecho del trabajo
y las disposiciones del contrato colectivo. Ejemplo: en los contratos colectivos
podrá establecerse la organización de comisiones mixtas para el cumplimiento
de determinadas funciones sociales y económicas. Sus resoluciones serán eje­
cutadas por las Juntas de Conciliación, y Arbitraje, en los casos en que las p ar­
tes las declaren obligatorias (artículo 392).
II. Norm as q u e ha im puesto el m ovim iento obrero en defensa d e su
unidad y de la libertad sindical frente al em presario. Ejemplo: cláusulas de
ingreso; las disposiciones que prohíben al em presario inmiscuirse en asuntos
sindicales (artículo 133, fracciones IV y V) y las prerrogativas otorgadas a los
miembros de la mesa directiva de los sindicatos.
III. Obligaciones que puede adquirir cada una de las partes hacia la otra.
Ejemplo: obligación del empresario de proporcionar al sindicato un local para
establecer sus oficinas, obligación del patrón de pagar mensualmente los gas­
tos del sindicato como luz, teléfono, etcétera.

b) Normas que rigen la vida y la extinción del contraía colectivo


Normas que regulan su forma, su período de vigencia, su revisión y su term i­
nación.
I. Forma del contrato colectivo. El artículo 390 señala que el contrato co­
lectivo “deberá celebrarse por escrito bajo pena de nulidad”.
II. Período de vigencia. De los artículos 391, fracción III, y 397 deriva
que el contrato colectivo puede celebrarse por tiem po determinado, por tiem ­
po indeterminado o para obra determinada.
III. Revisión d el contrato colectivo. Regularmente los contratos colecti­
vos se revisan en las condiciones de trabajo cada dos años (artículo 399). Sin

1 de julio de 2009. Cinco votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: María Mar­
cela Ramírez Cerrillo.
Tesis de jurisprudencia 103/2009. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del ocho de julio de dos mil nueve.
Nota: La tesis 2a./J. 03/95 citada, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federa­
ción y su Gaceta, Novena Epoca, Tomo II, noviembre de 1995, página 278.
A l resolver la solicitud de sustitución de jurisprudencia 1 6 /2 0 1 3 , la Segunda Sala determinó
modificar el criterio contenido en la tesis 2a./J. 1 0 3 /2 0 0 9 , derivado de la Contradicción de tesis
186/2009, para sostener el diverso criterio que se refleja en la tesis 2a./j. 52/2014 (10a.) de rubro:
“I n s t it u t o m e x ic a n o d e l s e g u r o social . Lo s e s t ím u l o s d e a s is t e n c ia y puntualidad e s t a ­
b l e c id o s EN LOS ARTÍCULOS 91 Y 93 DE SU REGLAMENTO INTERIOR DE TRABAJO, INTEGRAN EL SA­
LARIO PARA EFECTOS DEL PAGO DE LA PRIMA DE ANTIGÜEDAD CON MOTIVO DE LA SEPARACIÓN
PREVISTA EN LA CLÁUSULA 59 BIS DEL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO”, VIGENTE A PARTIR DEL
LUNES 2 DF. JUNIO DE 2 0 1 4 .
42 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

embargo, el sindicato y el empresario pueden revisar en cualquier tiempo el


contrato colectivo ante las circunstancias señaladas en el artículo 426. En los
casos extraordinarios de un conflicto colectivo económico, será la Junta de Con­
ciliación y Arbitraje la que resuelva sobre la situación de las condiciones de
trabajo (artículo 919).
Por decreto del 27 de septiembre de 1974, que reformó la Ley Federal del
Trabajo, se creó el artículo 399 bis que dispone: los contratos colectivos
serán revisables cada año en lo que se refiere a los salarios en efectivo por cuo­
ta diaria”.
IV. Terminaciów del contrato colectivo. El artículo 401 señala que puede
term inar p o r mutuo consentimiento, por la conclusión de la obra que sirvió de
base o por el cierre total de la em presa o de uno de sus establecimientos, pre­
via aprobación en el tercer caso, de la junta de Conciliación y Arbitraje.

C. Cláusulas ocasionales
Estas cláusulas se refieren a las condiciones en que concluirá la huelga y a las
condiciones en que se reanudarán las labores; obligación del patrón de pagar
la totalidad o un porcentaje de los salarios de los días que duró la huelga (ar­
tículo 937), fecha a partir de la cual regirán las nuevas condiciones de trabajo; la
reinstalación de los trabajadores separados del empleo, etc. (ver cuadro sinóp­
tico en la página siguiente).

Cuadro sobre el contenido del contrato colectivo de trabajo

A. Elemento ""í. Cláusulas que facilitan la


fundamental aplicación del derecho del
o núcleo trabajo y las disposiciones del
contrato colectivo
a. Elemento
obligatorio * II. Normas de protección del
movimiento obrero
III. Obligaciones de las partes
Contenido ^entre sí
del contrato B. Elemento de
colectivo envoltura r
de trabajo í. Forma del contrato
colectivo
b. Normas que II. Período de vigencia
rigen la vida
del contrato III. Revisión del contrato
colectivo
C. Cláusulas
IV. Terminación del contrato
ocasionales
^colectivo
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 43

Aclaremos que a partir de 1992 existe jurisprudencia en el sentido de que


los convenios sobre cuestiones específicas (es decir, que no tienen carácter ge­
neral y abstracto), no forman parte del contrato colectivo de trabajo.6

6. C l á u s u l a d e a d m is ió n

Uno de los temas más controvertidos en el ámbito del derecho colectivo del
trabajo es, sin duda, el relativo al establecimiento en los contratos colectivos
de trabajo y en los contratos-ley, de las llamadas cláusulas de ingreso o de pre­
ferencia sindical y de separación.
A lo intenso del debate habría que agTegar lo prolongado del mismo. Los
sindicatos de trabajadores consiguieron que se reconocieran las cláusulas de
admisión o de preferencia sindical, y de separación desde la Ley Federal del
Trabajo de 1931. La Ley vigente, de 1970, contenía estas cláusulas en los artí­
culos 395 y 413 de los contratos colectivos y de los contratos ley, respectiva­
mente. La cláusula de separación fue derogada en la reform a del 30 de
noviembre de 2012.
ResulLa absurdo hablar de la cláusula de exclusión de ingreso o de prefe­
rencia sindical, como algunos autores la llaman. Dicha expresión es confusa,
expresa un contrasentido; si es de exclusión cómo es posible nombrarla de in­
greso. Lo más conveniente es que se le denomine sim plem ente cláusula de
admisión o de preferencia sindical.

6 C o n tr a to colectivo de t r a b a jo . C onvenios sobre c u e st io n e s específicas no f o r -


MAN PARTE DEL.—Contrato Colectivo de Trabajo es el convenio celebrado entre el Sindicato de
Trabajadores y uno o varios patrones, con el objeto de establecer en cláusulas generales y abstrac­
tas las condiciones, según las cuales, debe prestarse el trabajo en una empresa o establecimiento;
por lo tanto, los convenios especiales que se celebren por separado sobre cuestiones específicas,
no pueden formar parte de dicho contrato colectivo, por referirse a casos concretos y particulares,
además de que la vigencia de éstos se circunscribe al tiempo que sea necesario para la solución del
caso específico que le dio origen. Primer tribunal colegiado del décimo séptimo circuito.
Amparo directo 149/92. Francisco Antonio Ramírez Rojo. 28 de mayo de 1992. Unanimidad
de votos. Ponente: Agustín Cerón Flores. Secretario: Jesús Manuel Erives García. Amparo directo
152/92. Agustín Rubio Torres. 28 de mayo de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Agustín Ce­
rón Flores. Secretario: Jesús Manuel Erives García.
Amparo directo 150/92. Jesús Patrocinio Aguirre Chaparro. 10 de junio de 1992. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Cayetano Hernández Valencia. Secretario: Manuel Cano Máynez.
Amparo directo 154/92. Héctor Méndez Robles. 10 de junio de 1992. Unanimidad devotos.
Ponente: Cayetano Hernández Valencia. Secretario: Manuel Cano Máynez.
Amparo directo 148/92. Manuel Chaparro García. 10 de junio de 1992. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Marco Antonio Rivera Corella. Secretario: Maclovio Morillo Chávez.
Octava Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Gaceta del Semanario
Judicial de la Federación. Tomo: 56, Agosto de 1992. Tesis: XVII.lo. J/ll. Página: 71.
44 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

A. Cláusula de admisión
Conforme a la cláusula de admisión o de preferencia sindical, el patrón se
obliga a ocupar únicamente a trabajadores miembros del sindicato contratan­
te. La cláusula de separación consistía en la facultad del sindicato titular del
contrato colectivo, de solicitar y obtener del patrón la separación de los traba­
jadores que renunciaran o fueran expulsados del sindicato.
No es un m andato legal el que impone la obligación de incorporar a la
planta de trabajadores; es una cláusula que puede o no pactarse en los contra­
tos colectivos y en los contratos ley; en buena parte depende de la fuerza que
tenga el sindicato en la empresa.
Las cláusulas de ingreso y de separación no fueron obra de juristas, ni son
una concesión graciosa; las conquistaron los trabajadores como un mecanismo
de cohesión sindical, en contra de las manipulaciones de empresarios inescru­
pulosos, mediante los perniciosos sindicatos blancos, y para evitar la lucha in­
tersindical.
Hay quienes afirman que la cláusula de ingreso o de preferencia sindical
atenta contra la libertad de trabajo, consagrada en el artículo 59 constitucio­
nal. Consideramos que su establecimiento no impide al trabajador que se de­
dique a la actividad que más le acomode, siendo lícita; en todo caso, se traduce
en una condición, en un requisito para ingresar a un empleo determinado.
En los contratos en los que se pacta la cláusula de admisión, se limita la
facultad del patrón para seleccionar librem ente al personal, lo cual puede dar­
se en diversas manifestaciones y con distintos grados. Por ejemplo, se puede
pactar que el sindicato enviará cierto núm ero de candidatos para que el pa­
trón escoja al más idóneo, o bien, que las vacantes se cubrirán por candidatos
del patrón y del sindicato, con base en una proporción previamente acordada.
Ya que la cláusula de admisión es una prerrogativa obtenida en la contra­
tación colectiva por el sindicato, es a él y no al patrón a quien debe dirigir el
trabajador su solicitud para ser preferido a los efectos de ocupar un puesto
vacante o de nueva creación.7

7 P r e f e r e n c ia d e d e r e c h o s para o c u p a r u n p u e s t o v a c a n t e o de n u e v a c r e a c ió n , la
SOLICITUD DE, DEBE SER PRESENTADA POR EL TRABAJADOR ANTE EL SINDICATO CUANDO EL CONTRA­
TO COLECTIVO DE TRABAJO CONTENGA LA CLÁUSULA DE ADMISIÓN POR INGRESO.—Si la Junta res­
ponsable consideró que la solicitud que el actor dirigió a la empresa a efecto de que fuera
propuesto para ocupar la plaza reclamada u otra similar, no cumplía con el requisito de procedi-
bilidad a que se refiere el artículo 155 de la Ley Federal del Trabajo, fue correcto, puesto que no
era a la empresa sino al sindicato a quien debe dirigir tal solicitud, en aquellos casos en que exista
contrato colectivo de trabajo y en éste se contenga cláusula de admisión por ingreso, ya que es la
agrupación sindical correspondiente quien debe proponer al trabajador en la plaza vacante o de
nueva creación. Sexto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito. Amparo direc­
to 10716/92. Martín González Vázquez. 6 de noviembre de 1992. Unanimidad de votos. Ponente:
María del Rosario Mota Cienfuegos. Secretario: Félix Arnulfo Flores Rocha. Octava Época. Instan­
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 45

Como complemento de la cláusula d e ingreso, suele pactarse que si el sin­


dicato no cubre la plaza en un tiempo determ inado, el patrón podrá ocuparla
libremente. Asimismo, es común que se establezca la facultad patronal d e no
aceptar al candidato dentro de un plazo determ inado, caso en el cual el sindi­
cato debe p ro p o n er a otro candidato.

B. Derogación de la cláusula de separación


Cuando con motivo de la renuncia al sindicato se privaba al trabajador d e su
empleo en ejercicio de la cláusula de separación, se estaba violando la libertad de
sindicalización en su aspecto negativo, es decir, el derecho consistente en dejar
de pertenecer a un sindicato. Era claro que el ejercicio de un derecho no debía
acarrear al trabajador la gravísima sanción de perder su empleo. Más aún, en
el artículo 358 de la Ley se señala que se tiene por no puesta cualquier estipu­
lación que im ponga una sanción por el hecho de separarse del sindicato.
En los casos de expulsión del sindicato no era poca cosa la sanción que con­
sistía en ser echado del sindicato y además perder el empleo. En ese caso se ex­
tendía en perjuicio de los trabajadores el p o d er disciplinario del sindicato.
Si el trabajador era privado de su em pleo a solicitud del sindicato en apli­
cación de la cláusula de separación, tal decisión era ajena al patrón, quien se
limitaba a dar cumplimiento a una estipulación contenida en el contrato colec­
tivo; de ahí que no estaba obligado a conducirse de igual manera que cuando
es él quien rescindía la relación de trabajo.
Señalaba el Maestro Mario de la Cueva que con la aplicación de la cláusu­
la de separación se violaba la garantía constitucional consistente en que nadie
puede ser privado de los bienes jurídicos esenciales, sino mediante juicio segui­
do ante tribunales previamente establecidos y de acuerdo a las formalidades
esenciales del procedimiento, como lo dispone el artículo 14 de la Carta Mag­
na. También la estabilidad en el empleo se veía gravemente vulnerada con la
aplicación d e la mencionada cláusula, a¡ p ed ir y obtener del patrón la separa­
ción del trabajador del empleo. Asimismo se violaba la libertad del trabajador
de pertenecer o permanecer o no en un sindicato (Artículo 2o del Convenio
número 87 de la O IT y artículo 358, segundo párrafo de la Ley).
E n cuanto al ámbito burocrático, el artículo 76 de la Ley Federal de los
Trabajadores al Servicio de! Estado (LFTSE) es categórico al disponer: “El E s­
tado no podrá aceptar en ningún caso, la cláusula de exclusión”. Al no hacer
distinción alguna el precepto citado, se entiende que prohíbe tanto la cláusula
de ingreso com o la de separación.
Por su parte, la Suprema Corte de Justicia d é la Nación emitió la jurispru­
dencia No. 2a. LIX/2001, en la que con toda claridad declaró inconstitucional la

cia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: XI,
Febrero de 1993. Página: 303.
46 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

cláusula de separación: Cláusula de exclusión p o r separación. Los artículos 395


y 413 de la Ley Federal del Trabajo que autorizan, respectivamente, su incor­
poración en los contratos colectivos de trabajo y en los contratos-ley, son viola-
torios de los artículos 5o, 9o y 123, apartado A, fracción XVI, de la Constitución
Federal.
En la reform a del 30 de noviembre de 2012 quedó derogada la cláusula .
de separación de los artículos 395 y 413 de la Ley Federal del Trabajo.
Acaso el tiem po de la cláusula de admisión también haya pasado. Tal vez su
función esté agotada. Valdría la pena profundizar y meditar sobre este aspecto.
De lo que estarnos seguros es que hacen más por la unidad sindical los
programas de acción y una política sindical que verdaderamente responda a
los reclamos de los agremiados, que su ingreso y permanencia forzosos en las
agrupaciones sindicales. No es aplicando medidas de fuerza a los trabajadores
como se hacen más fuertes los sindicatos.
La eficacia de la gestión sindical está en la variedad de sus estrategias y en
la oportunidad para aplicarlas. Las formas de actuación sindical también se
desgastan y hay que tener imaginación para renovarlas.

7. La f o r m a del contrato

Las Juntas de Conciliación y Arbitraje harán pública, para consulta de cual­


quier persona, la información de los contratos colectivos de trabajo que se en­
cuentren depositados ante las mismas. Asimismo deberán expedir copias de
dichos documentos en los términos de la Ley Federal de Transparencia y Acceso
a la Información Pública Gubernamental y de las leyes que regulen el acceso a la
información gubernam ental de las entidades federativas, según corresponda.
Preferentemente el texto de esos contratos colectivos deberá estar disponible
en forma gratuita en los sitios de Internet de las Juntas de Conciliación y Arbi­
traje (Artículo 3981-Bis).
El contrato colectivo de trabajó deberá celebrarse por escrito y por triplica­
do (artículo 390). Un ejemplar será conservado por cada una de las partes y el
tercero se depositará ante la Junta Federal o en la Local de Conciliación y Ar­
bitraje. Surtirá sus efectos el contrato desde la fecha y hora en que se deposite
el documento, salvo que las partes hubiesen convenido una fecha distinta.
La personalidad de la mesa directiva del sindicato se probará, para efectos
de la celebración del contrato colectivo de trabajo, por medio de la copia cer­
tificada del registro del sindicato y de su directiva. Cuando dicho registro se
encuentre en trám ite será suficiente el acta de la asamblea constitutiva, la co­
pia de los estatutos y el acta de la asamblea en la que hayan sido designados
los dirigentes de acuerdo con lo establecido en los estatutos.
El artículo 394 dispone: “El contrato colectivo no podrá concertarse en con­
diciones menos favorables para los trabajadores que las contenidas en los
contratos vigentes en la empresa o establecimiento”. De esta disposición se des-
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 47

prende que las estipulaciones del nuevo contrato colectivo no pueden m enos­
cabar las conquistas previamente logradas por los trabajadores y plasmadas en
los contratos vigentes, ya sea individuales o colectivos. Obviamente deben ser
respetados los mínimos establecidos en la Constitución, en la Ley o en los con­
venios internacionales a los que se lia adherido nuestro país.
No obstante, a! resolver la contradicción de tesis 21/95, la Segunda Sala de
nuestro Máximo Tribunal sentó la jurisprudencia 40/96, sosteniendo que al
tener lugar la revisión del contrato colectivo se pueden reducir las prestacio­
nes pactadas previamente por las partes, con tal que se respeten los derechos
mínimos constitucionales y legales del trabajador.8
El artículo 396 a su vez dispone: “Las estipulaciones del contrato colectivo
se extienden a todas las personas que trabajen en la empresa o establecimien­
to aunque no sean miembros del sindicato que lo haya celebrado, con la limita­
ción consignada en el artículo 184.” Este últim o precepto extiende las condiciones
de trabajo pactadas en el contrato colectivo a los trabajadores de confianza

8 C o n t r a t o c o l e c t iv o . En su revisión se pu e d e n reducir las prestac iones pactadas


POR LAS PARTES, SIEMPRE Y CUANDO SE RESPETEN LOS DERECHOS MÍNIMOS CONSTITUCIONALES Y
LEGALES DEL TRABAJADOR.—De conformidad con e l artículo 123, apartado “A”, fracción XXVII,
inciso h), de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, serán nulas las estipulacio­
nes que impliquen renuncia de algún derecho consagrado en favor del obrero en las leyes de
protección de auxilio a los trabajadores. A su vez, el artículo 394 de la Ley Federal del Trabajo
establece que ningún contrato colectivo podrá pactarse en condiciones menos favorables a las
existentes en los contratos vigentes en la empresa o establecimiento. De la interpretación sistemá­
tica de ambos preceptos, se infiere que la nulidad a que se refiere el precepto constitucional so­
brevendrá cuando el derecho al que se renuncie esté previsto en la legislación, mas no en un
contrato; ello se afirma porque de la lectura del precepto legal de que se trata, se advierte que se
refiere a cuando por primera vez se va a firmar un contrato colectivo, pues el empleo en dicho
numeral de la palabra “contratos”, así en plural, implica que se refiere a los contratos de trabajo
individuales que existen en la empresa o establecimientos, antes de que por primera vez se firme
un contrato colectivo, dado que en un centro de trabajo no puede existir más de uno de los men­
cionados contratos colectivos, según se desprende del contenido del artículo 388 del mismo ordena­
miento legal; de ahí que válidamente se puedan reducir prestaciones en la revisión de la contratación
colectiva, siempre y cuando sean éstas de carácter contractual o extralegal; estimar lo contrario,
podría implicar la ruptura del equilibrio de los factores de la producción (capital y trabajo) y en
algunos casos, la desaparición misma de la fuente laboral.
Contradicción de tesis 21/95. Entre las sustentadas por el Noveno Tribunal Colegiado en
Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Noveno
Circuito. 29 de marzo dé 1996. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre
Anguiano. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: Martha Leonor Bautista de la
Luz. Tesis de jurisprudencia 40/96. Aprobada por la Segunda Sala de este alto tribunal, en sesión
pública de veintinueve de marzo de mil novecientos noventa y seis, por unanimidad de cuatro vo­
tos de los Ministros: Juan Díaz Romero, Mariano Azuela Güitrón, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y
presidente Genaro David Góngora Pimentel. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Novena
Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IV,
Agosto de 1996. Tesis: 2a./J. 40/96. Página: 177.
48 DERECH O COLECTIVO DEL TRABAJO

“salvo disposición en contrario contenida en el mismo contrato colectivo”; en


este mismo sentido se ha producido el criterio judicial.9

8 . R e v is ió n del c o n t r a t o c o l e c t iv o

El contrato colectivo es u n acuerdo cuya duración es de dos años (artículo 399);


con la revisión, la lucha de intereses entre trabajadores y patrones se suaviza.
Es muy frecuente que la violación del contrato vuelva a convertir en violentas
esas relaciones entre los trabajadores y los patrones.
Cabe advertir que no es forzoso que transcurran los dos años para que el
contrato pueda ser revisado a petición de una o de las dos partes; puede ser
revisado en cualquier tiem po (artículo 426). Otra situación jurídica muy seme­
jante a la revisión, es la modificación del contrato colectivo, la cual se puede
llevar al cabo en un procedim iento conciliatorio entre las partes, con la inter­
vención de las autoridades del trabajo o sin ellas. El otro procedimiento sería
el juicio de orden colectivo económico ante las autoridades competentes.
Cabe recordar que la Segunda Sala de la H. Suprema Corte de Justicia de
la Nación, al resolver la contradicción de tesis 2/97, sentó la tesis jurispruden­
cial 3/99, según la cual el contrato y los convenios colectivos en materia de
trabajo pueden ser modificados sin necesidad de satisfacer el procedimiento
establecido en el artículo 426 de la Ley.10

9 T rabajadores d e c o n f ia n z a . L as relaciones laborales d e l o s trabajadores de c o n ­


fianza se REGULAN POR EL c o n t r a t o c o l ec t iv o .— El
artículo 183 de la Ley Federal del Trabajo
señala que los trabajadores de confianza no podrán formar parte de los sindicatos de los demás
trabajadores, ni serán tomados en consideración en los recuentos que se efectúen para determinar
la mayoría en los casos de huelga, ni podrán ser representantes de los trabajadores en los organis­
mos que se integran, de conformidad con las disposiciones del aludido ordenamiento, pero tal
hecho no impide de ninguna manera al trabajador de confianza gozar de los beneficios que pu­
diere otorgarle el contrato colectivo de trabajo que rija a los trabajadores sindicalizados, habida
cuenta de que el dispositivo 396 del mismo cuerpo legal, con claridad meridiana, señala que las
estipulaciones del contrato colectivo se extienden a todas las personas que trabajen en la misma
empresa o establecimiento, aunque no sean miembros del sindicato que lo haya celebrado, con la
limitación consignada en el numeral 1 8 4 del propio ordenamiento; y el artículo 184 referido dis­
pone que “las condiciones de trabajo contenidas en el contrato colectivo que rija en la empresa o
establecimiento, se extenderán a los trabajadores de confianza, salvo disposición en contrario,
consignada en el mismo contrato colectivo”. Tribunal colegiado del décimo cuarto circuito. Ampa­
ro directo 69/89. Pedro Samana Coello. 14 de abril de 19 8 9 . Unanimidad de votos. Ponente: Re­
nato Sales Gasque. Secretario: Santiago Méndez Valencia. Octava Época. Instancia: Tribunales
Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: III, Segunda Parte-2,
Enero a Junio de 1989. Página; 8 4 5 .
10 C ontrato v c o n v e n io s c o l e c t iv o s en materia de t r a b a jo . P ueden modificarse sin
TENER QUE CUMPLIR EL PROCEDIMIENTO ESTABLECIDO EN EL ARTICULO 4 2 6 DE LA LEY FEDERAL DEL
TRABAJO.—El principio de la autonomía de la voluntad, que sostiene la libertad soberana de los
individuos para obligarse contractualmente, se encuentra limitado, constitucional y legalmente, en
materia de trabajo, con la finalidad de establecer el equilibrio entre patrones y trabajadores; sin
embargo, debe entenderse que dicho principio rige en todos los aspectos no regulados por la
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 49
En el contrato colectivo sea por tiem po determinado, indeterminado o
por obra determinada, la solicitud de revisión deberá hacerse sesenta días an­
tes de! vencimiento del contrato y el cómputo del término se calculará a p artir
de la fecha del depósito (artículo 399).
Respecto de los sujetos de la relación contractual, el artículo 398 dice: “En
la revisión del contrato colectivo se observarán las normas siguientes:
“I. Si se celebró p or un solo sindicato de trabajadores o por un solo p a ­
trón, cualquiera de las partes podrá solicitar la revisión;
”11. Si se celebró por varios sindicatos de trabajadores, la revisión se hará
siempre que los solicitantes representen el cincuenta y uno por ciento d e la
totalidad de los miembros de los sindicatos, p o r lo menos; y
"III. Si se celebró p or varios patrones, la revisión se hará siempre que los
solicitantes tengan el cincuenta y uno por ciento de la totalidad de los trabaja­
dores afectados p o r el contrato, por lo m enos”.
El legislador ha tratado de dar facilidades para que las partes lleguen a un
acuerdo. Al respecto el artículo 926 establece: “La Junta de Conciliación y A r­
bitraje citará a las partes a una audiencia de conciliación, en la que procurará
avenirlas, sin hacer declaración que prejuzgue sobre la existencia o inexisten­
cia, justificación o injustificación de la huelga. Esta audiencia sólo podrá dife­
rirse a petición de los trabajadores y por una sola vez”.
Si ninguna de las partes solicitó la revisión ni emplazó a huelga, se entien­
de que el contrato tácitamente está prorrogado p o r un período igual al d e su
duración o continuará por tiempo indeterminado (artículo 400).

Constitución, particularmente en su artículo 123, o por la Ley Federal del Trabajo, y que e n ejer­
cicio de su libertad, trabajadores y patrones pueden establecer derechos y obligaciones recíprocos.
Una de las formas a través de las que pueden obligarse los sujetos de la relación laboral es e l con­
trato colectivo de trabajo mediante el que se establecen las condiciones generales de trabajo que
regirán en una o varias empresas o establecimientos y que puede ser modificado libremente por
ellas a través de diversos convenios, sin necesidad de agotar el procedimiento establecido en el
artículo 426 de la Ley Federal del Trabajo, en virtud de que tal disposición es una norma protec­
tora de los trabajadores o de la fuente de trabajo, la cual garantiza que por lo menos dicho acuer­
do se revisará una vez, al año, tratándose de salarios, y cada dos años, en los demás aspectos, y,
precisamente, en ejercicio de su libertad de contratación, las partes patronal y trabajadora pueden
buscar mejores opciones para la prestación del trabajo, todo eso en el entendido de que dicha
modificación no implique una renuncia de los derechos mínimos consagrados constitucional y le­
galmente en favor de los trabajadores.
Contradicción de tesis 2/97. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero y
Segundo del Décimo Noveno Circuito. 18 de noviembre de 1998, Cinco votos. Ponente: Mariana
Azuela Güitrón. Secretario: Ernesto Martínez Andreu.
Tesis de jurisprudencia 3/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión
pública del dieciocho de noviembre de mil novecientos noventa y ocho. Novena Época. Instancia:
Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gacela. Tomo: IX, Enero de
1999. Tesis: 2a./J. 3/99. Página: 27.
50 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

9 . T e r m in a c ió n d e l c o n t r a t o c o l e c t iv o d e t r a b a jo

El contrato colectivo de trabajo term inará (artículo 401):


I. Por mutuo consentimiento de las partes. El consentimiento mutuo de
trabajadores y patrones tiene plena validez para los efectos de dar por termi­
nado el contrato colectivo de trabajo.
II. Por terminación de la obra. El contrato colectivo de trabajo se puede
constituir por una obra determinada; en las cláusulas del contrato se puede esta­
blecer que en atención a la naturaleza de la obra, cuando ésta se encuentre
concluida por los trabajadores, se dará por terminado el contrato colectivo,
pues el objetivo del contrato se habrá satisfecho.
III. Otras de las causas de extinción del contrato colectivo pueden ser el
cierre de la empresa debido a fuerza mayor, incosteabilidad notoria y mani­
fiesta de la explotación, agotamiento de la materia prima, concurso, quiebra,
etcétera.
Si firmado un contrato, u n patrón se separa del sindicato que lo celebró,
el contrato regirá, no obstante, las relaciones de aquel patrón con el sindicato
o sindicatos de sus trabajadores (artículo 402). El artículo 403 establece ade­
más: “En los casos de disolución del sindicato de trabajadores titular del con­
trato colectivo o de terminación de éste, las condiciones de trabajo continuarán
vigentes en la empresa o establecimiento.”

10. M o d if ic a c ió n c o l e c t iv a d e l a s c o n d i c io n e s d e t r a b a j o

Condiciones de trabajo son las distintas obligaciones y derechos que tienen los
sujetos de la relación laboral, con motivo de la prestación de un trabajo personal
subordinado. Las condiciones de trabajo no pueden ser inferiores a las estable­
cidas en la Ley y deben ser proporcionadas a la importancia de los servidos e
iguales p ara trabajos iguales.
Los sindicatos de trabajadores y los patrones podrán solicitar de las Juntas
de Conciliación y Arbitraje la modificación de las condiciones de trabajo con­
tenidas en los contratos colectivos o en los contratos-ley, cuando existan cir­
cunstancias económicas que lo justifiquen (artículo 426). Esta solicitud deberá
ajustarse a lo dispuesto por los artículos 398 y 419, y se tram itará conforme a
las disposiciones del procedimiento de los conflictos colectivos de naturaleza
económica.
Si bien el contrato colectivo se presume que es un instrumento de equili­
brio, este equilibrio puede rom perse en cualquier tiempo por circunstancias
económicas; de ahí que se justifique la modificación de las condiciones de tra­
bajo durante la vigencia del contrato colectivo.
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 51
1] . S u s p e n s i ó n y t e r m i n a c i ó n d e las r e l a c io n e s
COLECTIVAS DE TRABAJO

A. Suspensión colectiva de las relaciones de trabajo


La Ley Federa] del Trabajo prevé causas de suspensión individual y colectiva
de la relación de trabajo. Al igual que la suspensión individual, la colectiva res­
ponde a la intención de m antener vivo, latente, el vínculo laboral, no obstante
que se presenten circunstancias que obliguen a suspenderlo.
En la suspensión individual, las causas se originan en situaciones que le
acontecen al trabajador (enfermedad contagiosa, arresto, cargo público, etcé­
tera); al empleado es a quien le interesa el beneficio de la suspensión.
En la suspensión colectiva, en cambio, es al patrón a quien conviene sus­
pender el trabajo, frente a graves circunstancias de tipo natural o económico.
Buena parte de la eficiencia de una empresa radica en la continuidad de
su funcionamiento. Sin embargo, ante la gravedad de algunas situaciones que
amenazan a las actividades de una negociación y que están determinadas en la
Ley, lo más prudente es esperar que pasen los malos momentos.
Un empresario no puede decidir unilateralmente la suspensión temporal
délos trabajos; son las autoridades laborales quienes aprueban o autorizan, en
aplicación de la norma, la suspensión colectiva.
Las causas de suspensión colectiva se enumeran en forma limitativa en el
artículo 42V de la Ley y de acuerdo al procedimiento que debe seguirse para
su aplicación, se pueden agrupar de la siguiente m anera:
I. La fuerza mayor o el caso fortuito no imputable al patrón, o su incapaci­
dad física o mental, o su m uerte (artículo 427, fracción I). Procede en casos
como un terremoto, una inundación o si el patrón entrara en estado de coma,
etcétera. Si la causa es de tal m anera grave, puede producir inclusive la termi­
nación colectiva, que es la extinción de la relación laboral.
El maestro Mario de la Cueva comenta en la página 557 de El Nuevo Dere­
cho Mexicano del Trabajo, Tomo II, de Editorial Porrúa, 1979, que el jurista fran­
cés Adrián Sachet distinguió entre la fuerza mayor (fenómeno físico o social
—inundación o terremoto, desórdenes sociales o bandidaje—), es decir, un he­
cho extraño a la empresa; en tanto que el caso fortuito es un acontecimiento que
escapa a la previsión hum ana, pero tiene su causa en el funcionamiento mis­
mo de la empresa, reside en la falta objetiva de la técnica.
Considera el maestro de la Cueva que el caso fortuito y la fuerza mayor se
equiparan en sus efectos jurídicos, ambas situaciones quedan aceptadas como
causas justificativas de la suspensión de las actividades de la empresa así como de
la terminación de ellas. En ambas hipótesis operan sobre la empresa misma,
cuyas actividades, temporal o definitivamente, devienen imposible, debiendo
tenerse en cuenta que se agrega la fórmula “no imputable al patrón”.
En las hipótesis previstas en esta fracción, la em presa podrá suspender
directamente los trabajos, pero el patrón o su representante están obligados a
52 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

dar aviso de la suspensión a la Junta de Conciliación y Arbitraje, para que la


apruebe o desapruebe, siguiendo el procedimiento especial, brevísimo, estable­
cido en los artículos 892 y siguientes de la Ley (artículo 429, fracción I).
II. La carencia de materia prima, no imputable al patrón, y la falta de
pago por p arte del Estado, si es indispensable para el funcionamiento de la
empresa (artículo 427, fracciones II y VI). Pensemos en el caso de una em pre­
sa dedicada a confeccionar prendas de algodón, si se desplomara la produc­
ción de este material, o bien, en el de u n a negociación que por razones de fin
del ejercicio presupuesta! no recibe oportunam ente los pagos que ie adeuda el
Estado, sin los cuales no puede costear su operación.
En estas dos causales, antes de suspender el trabajo el patrón debe conse­
guir la autorización de la Junta de Conciliación y Arbitraje, autorización que
puede obtener sujetándose al procedimiento especial. En este caso la autoriza­
ción debe obtenerse de manera previa a la suspensión (artículo 429, fracción III).
III. El exceso de producción, la incosteabilidad de la explotación, la falta
de fondos para seguir operando (artículo 427, fracciones III, IV y V). Ejem­
plos; no se venden los casimires producidos y que han estado almacenados
p or varios meses; la inversión en la búsqueda de metales no produce rendi­
mientos; los fondos programados para la adquisición de materia prim a se ago­
taron y no se dispone de más créditos. Son razones de orden económico que
justifican la suspensión, pero que el patrón ha de comprobar plenamente.
En los casos del párrafo anterior, el patrón debe obtener, previamente a la
suspensión, autorización de la junta de Conciliación y Arbitraje, que se tramitará
por medio del procedimiento para conflictos de naturaleza económica, previs­
to en los artículos 900 y siguientes de la Ley (artículo 429, fracción II).
La suspensión colectiva puede presentarse en toda la empresa, en una su­
cursal o sólo afectar a un segmento de u n a u otra. El patrón que pretenda la
suspensión en toda la negociación, cuando solamente sea justificado hacerlo en
una parte, está incurriendo en despidos injustificados. En caso de suspensión
parcial, debe afectarse a los trabajadores de m enor antigüedad (artículo 428).
Al convalidar o autorizar la suspensión, la Junta de Conciliación y Arbitra­
je fijará una indemnización para cada trabajador de hasta un mes de salario,
considerando el tiempo probable de la suspensión y la posibilidad de colocar­
se en un nuevo empleo (artículo 430).
En el caso de la suspensión de labores o trabajos, por contingencia sanita­
ria que declare la autoridad sanitaria competente, prevista en la fracción VII
del artículo 427, el patrón no requerirá aprobación o autorización de la Junta
de Conciliación y Arbitraje, pero estará obligado a pagar a sus trabajadores una
indemnización equivalente a un día de salario mínimo general vigente, por cada
día que dure la suspensión, sin que pueda exceder de un mes.
La característica fundamental de la suspensión es la temporalidad. El sin­
dicato y los trabajadores afectados por la suspensión, tienen derecho a solicitar
cada seis meses a la ju n ta de Conciliación y Arbitraje que verifique si subsisten
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 53
]as causas que le dieron origen. Al cesar dichas causas se fijará un término, no
mayor de treinta días, para reanudar los trabajos; la negativa a reiniciar las
labores obliga al patrón a pagar a los trabajadores las indemnizaciones seña­
ladas en el artículo 50 de la Ley, que son de mayor cuantía que las ordinarias
(artículo 431).
Para reanudar las labores se debe d a r aviso formal al sindicato y llam ar
por los m edios idóneos a los trabajadores para reponerlos en sus puestos,
siempre que concurran en el plazo que al efecto se establezca. El incumpli­
miento de estos requisitos por parte del patró n se equipara al despido injusti­
ficado, lo que faculta al trabajador a ejercitar las acciones de reinstalación o de
indemnización (artículo 432).
Las acciones del artículo 48 no se p u ed en ejercitar en el caso a que se re­
fiere la fracción VII del artículo 427. En este supuesto, los trabajadores estarán
obligados a reanudar sus labores tan p ro n to como concluya la contingencia
sanitaria (Artículo 432, párrafo último).
La suspensión de las relaciones colectivas de trabajo es como una fría y
oscura noche invernal, en espera del rayo de luz que anuncie la llegada del
nuevo amanecer.

B. Terminación colectiva de las relaciones de trabajo


La terminación de las relaciones de trabajo puede darse individual o colectiva­
mente. Las causas de terminación individual están consignadas en el artículo 53
de la Ley. En este apartado nos ocupamos de la terminación de las relaciones
colectivas.
En circunstancias extremas establecidas por la Ley, el patrón puede cerrar
la empresa o alguno de sus establecimientos o reducir definitivamente los traba­
jos, dando p o r terminadas de manera colectiva las relaciones de trabajo. La ter­
minación colectiva se regula del artículo 433 al 439 de la Ley. Los casos de
terminación colectiva son limitados y no se admite la aplicación por analogía o
por mayoría de razón.
i. La prim era causa de terminación colectiva es múltiple y se refiere a la
fuerza mayor o al caso fortuito no imputable al patrón y a la incapacidad física
o mental, o a la muerte del patrón (artículo 434, fracción I).
La fuerza mayor y el caso fortuito tienen sustento jurídico en el principio
de que nadie está obligado a lo imposible. En términos generales, se trata de
acontecimientos de la naturaleza o del hom bre que, siendo ajenos a la em pre­
sa o a la negociación, le impiden cumplir con sus obligaciones de m anera tem ­
poral o definitiva, porque constituyen u n obstáculo humanamente irresistible
o irreparable.
En cuanto a la incapacidad o muerte del patrón, sólo sería viable esta cau­
sal de term inación en los casos de la pequeña industria y de modestos talleres.
En los supuestos de terminación previstos en la fracción I del artículo 434
de la Ley, dada su gravedad, la obligación patronal consiste en dar aviso d e la
54 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

terminación a la Junta, para que la apruebe o desapruebe. Para ese efecto, se


sigue el procedimiento especial (en una sola audiencia) regulado a partir del
artículo 892 de la Ley (artículo 435, fracción I).
II. La inconsteabiiidad notoria y manifiesta de la explotación es otra causa
de term inación colectiva (artículo 434, fracción II). Para que el patrón pueda
dar p o r concluidas las relaciones de trabajo, deberá obtener previamente la
autorización de la Junta, de conform idad con el procedimiento para conflictos
de naturaleza económica, establecido en el artículo 900 y siguientes de la Ley
(artículo 435, fracción III).
III. Otra causa de terminación colectiva la constituye el agotamiento de la
m ateria en la industria extractiva (artículo 434, fracción III). La terminación
debe ser autorizada previamente p o r la Junta de Conciliación y Arbitraje, con­
forme a las disposiciones del procedimiento especial (artículo 435, fracción II).
IV. Tam bién puede darse la term inación colectiva en los casos del artícu­
lo 38 de la Ley, que se refiere a la explotación de minas que carecen de minera­
les costeables o a la rehabilitación de minas abandonadas o paralizadas, cuando
concluya la obra, venza el término o se agote el capital invertido (artículo 434,
fracción IV). Para la terminación de las relaciones colectivas de trabajo en este
supuesto, la Ley no establece un procedimiento determinado. Por la naturaleza
del trabajo, el contrato se agota cuando se vence el tiempo, la obra o la inver­
sión del capital determinado. Por esta misma razón no se establece indemniza­
ción o prestación al término del contrato.
V. La últim a causa de terminación colectiva consiste en el concurso o quie­
bra legalmente declarados, si la autoridad o los acreedores deciden el cierre
definitivo o la reducción de los trabajos (artículo 434, fracción V). Se considera
que no es posible obligar a los acreedores del patrón a continuar al frente de
la empresa. En todo caso, los trabajadores están protegidos al ser considerados
acreedores preferenciales y al establecerse que no necesitan entrar a concurso,
quiebra o suspensión de pagos para que se les cubra lo que se Ies adeuda (ar­
tículos 113 y 114).
Al igual que en los supuestos de la fracción I del artículo 434, la term i­
nación debe autorizarla la Ju n ta, p o r medio del procedimiento especial (ar­
tículo 435, fracción I).
En la terminación colectiva, salvo el caso de la fracción IV del artículo 434,
se impone al patrón la obligación de entregar a los trabajadores una indemni­
zación de tres meses de salario, más la prim a de antigüedad a que se refiere el
artículo 162, que consiste en doce días por año de servicios.
Puede darse el supuesto de que ante una causa de terminación, el patrón
no pretenda cerrar la empresa o alguno de sus establecimientos, sino reducir
de m anera definitiva los trabajos. Quien está facultado para lo más, está facul­
tado para lo menos. En los casos de reducción de los trabajos, se deberá
reajustar, separar, a quienes tengan m enor antigüedad (artículo 437).
Si un patrón cierra una empresa y más adelante reanuda actividades o crea
una semejante, debe respetar el derecho de los trabajadores a ser preferidos en
EL CONTRATO COLECTIVO DE TRABAJO 55
la n u eva contratación, cu an d o p restaron servicios a n te r io r m e n te {artículos 154
y 4 3 8 ).
El cierre d e la fu en te d e trabajo es u n a situ ación d o lo r o sa qu e a todos
afecta. L os d erech os que e n este asp ecto s e otorgan a los trabajadores constitu­
yen u n a p ro tecció n ante la p o sib ilid ad d e l cierre arbitrario d e la em presa.
La ju sticia social no d eb e ser ilusión, n i m era in sp ira ció n d e poetas. Es un
an h elo que p a lp ita en el cora zó n d e los h o m b r e s y q u e se co n creta e n la lucha
de to d o s los días.

12. N egociación colectiva

TRABAJADORES EN GENERAL T rabajadores al servicio de los


GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.
1. Sí existe la negociación colectiva. Los No existe la negociación colectiva. La
trabajadores, a través de sus sindicatos, Ley sólo establece el derecho para los tra­
tienen derecho a obtener del patrón la ce­ bajadores, a través d e sus sindicatos, de
lebración de contratos colectivos y contra- opinar sobre el establecimiento de las con­
Los-Iey (artículos 386 y 404). diciones generales de trabajo de su depen­
dencia. El titular de la dependencia es quien
tiene la facultad de establecer dichas con­
diciones (artículo 87).
2. Para la celebración o la revisión del Para obtener el establecimiento o la re­
contrato colectivo o del contrato-ley, los visión de las condiciones generales de traba­
trabajadores pueden ejercitar el derecho jo , los trabajadores al servicio del Estado no
de huelga (artículos 450, II y III, y 387). pueden hacer uso de la huelga (artículo 94).
3. Los contratos colectivos rigen a partir Las condiciones generales de trabajo de
de su depósito en la Junta de Conciliación cada dependencia requieren ser autoriza­
y Arbitraje o a partir de la fecha que con­ das previamente por la Secretaría de Ha­
vengan las partes (artículo 390, 2° párrafo). cienda y Crédito Público, cuando contengan
Las condiciones de trabajo contenidas en prestaciones económicas que signifiquen
los contratos-ley, para su aplicación, requie­ erogaciones con cargo al Gobierno Fede­
ren la publicación ordenada por el Presi­ ral (artículo 91).
dente de la República o por el Gobernador
del Estado, en el Diario OJidal de la Federa­
ción o en el periódico oficial de la Entidad
Federativa, respectivamente (artículos 414
y 415, V).
4. Los contratos colectivos rigen en una Las condiciones generales de trabajo ri­
o varias empresas y los contratos-ley rigen gen sólo en una dependencia (artículo 87).
en una rama de la industria, en una o va­
rias entidades federativas, en una o varias
zonas económicas que abarquen una o más
de dichas entidades o en todo el territorio
nacional (artículos 386 y 404).
56 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T rabajadores al servicio de los


GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.
5. Los contratos colectivos y los con­ Las condiciones generales de trabajo, a
tratos-ley se revisan cada dos años, como solicitud d el sindicato, se revisan cada tres
regla general (artículos 397, 399, 412, III, años (artículo 87).
y 419, II), y cada año por lo que se refiere
a los salarios en efectivo por cuota diaria
(artículos 399 bis y 419 bis).
6 . El contrato colectivo y el contrato- En las condiciones generales de trabajo
ley pueden contener la cláusula de ingre­ nunca podrán consignarse las cláusulas de
so (artículos 395 y 413). ingreso y de separación (artículo 76). Sin
embargo la cláusula de ingreso o preferen­
cia sindical está implícita en el artículo 62
y la de separación en el artículo 74.
7. En una misma empresa podrán re­ En cada dependencia no podrán regir
gir varios contratos colectivos cuando se más de unas condiciones generales d e tra­
hayan celebrado con varios sindicatos (ar­ bajo; sólo habrá un sindicato en cada de­
tículo 388, II). pendencia (artículos 87 y 68).
8. Las condiciones de trabajo contenidas Las condiciones generales de trabajo
en los contratos colectivos se extenderán a no se extienden a los trabajadores d e con­
los trabajadores de confianza, salvo dispo­ fianza, porque éstos quedan excluidos del
sición en contrario consignada en el mis­ régim en de la Ley (artículos 123, XIV, de
mo contrato colectivo (artículos 184 y 396). la Constitución, y 2 y 8 de la LFTSE).
9. Los contratos colectivos terminarán
por mutuo consentimiento, por termina­
ción de la obra o por el cierre de la empre­
sa o establecimiento, previa autorización
de la Junta (artículo 401).
C a p í t u l o III

EL CONTRATO-LEY

El contrato colectivo se celebra entre uno o varios sindicatos de trabajadores y


uno o varios patrones, con objeto de establecer las condiciones según las cuales
debe prestarse el trabajo en una o más em presas o establecimientos, y termina
por alguna de las causas que fija el artículo 401. Esto hizo surgir la necesidad
de una segunda figura que se extendiera automática y obligatoriamente a todas
las empresas o establecimientos de una ra m a de la industria: el contrato-ley
(artículo 404 y 414).
La definición legal de contrato-ley se encuentra en el artículo 404: “C on­
trato-ley es el convenio celebrado entre u n o o varios sindicatos de trabajadores
y varios patrones, o uno o varios sindicatos de patrones, con objeto de estable­
cer las condiciones según las cuales debe prestarse el trabajo en una rama de­
terminada de la industria, y declarado obligatorio en una o varias Entidades
Federativas, o en una o varias zonas económicas que abarquen una o más de
dichas Entidades, o en todo el territorio nacional”.
De acuerdo con esta definición, el contrato-ley es norma obligatoria para
todas las empresas y establecimientos que funcionen al momento de su celebra­
ción y para todos los que se creen en el futuro. En él aparece ¡a naturaleza
autónoma del derecho objetivo: ninguna em presa puede aplicar condiciones
de trabajo inferiores y de hacerlo, los trabajadores pueden redam ar el cumpli­
miento del contrato-ley; si lo hiciera alguna empresa, la reducción de las con­
diciones de trabajo en una de las negociaciones da lugar a una competencia
desleal.
El contrato-ley, dado su origen y procedim iento de adopción no es for­
malmente una ley, para serlo tendría que surgir del Poder Legislativo; la carga
de la prueba respecto de las prestaciones que otorga no corre a cargo del ac­
tor, a quien basta invocarlas para obtener que se hagan efectivas.1

1 PRESTACIONES APOYADAS EN UN CONTRATO-LEY. CARGA DE LA PRUEBA,—El artículo 2o.


de la Ley del y Gacetas Gubernamentales, establece que el D i a r i o
D i a r i o O f ic i a l d e la F e d e ra c ió n
es el órgano del Gobierno Constitucional de los Estados Unidos Mexica­
O fic ia l d e l a F e d e r a c ió n
nos, de carácter permanente e interés público, cuya función consiste en publicar en el territo­
rio nacional, las leyes, decretos, reglamentos, acuerdos, circulares, órdenes y demás actos,
expedidos por los Poderes de la Federación en sus respectivos ámbitos de competencia, a fin

57
58 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

Conforme a las normas constitucionales, el Congreso Federal es compe­


tente para expedir la legislación laboral unitaria para toda la República; su
aplicación corresponde a las autoridades federales en las actividades industria­
les señaladas concretamente en la fracción XXXI del artículo 123 de la Cons­
titución y en el artículo 527 de la Ley, y a las autoridades locales en todas
las dem ás actividades laborales. Por esta razón las autoridades locales po­
seen la competencia de origen, en tanto que las autoridades federales tienen
u n a competencia de excepción. De acuerdo a la solución anterior, el contrato-
ley puede tener dos campos distintos de vigencia:
a) Una entidad federativa o una área económica de ella. En su creación y
en su aplicación participan solamente las autoridades de la entidad; y
b) Actúan las autoridades federales si el contrato se refiere a una materia
federal, si se trata de una industria establecida en dos o más entidades federa­
tivas o en una área económica que abarque dos o más de ellas, o todo el terri­
torio nacional.
El contrato-ley nace en la vida de México a falta de una reglamentación
legal, en el año de 1912. Se denominó la “Tarifa Uniforme para la Industria Tex­
til”, suscrita por los representantes de los trabajadores y de las empresas de
esa rama industrial. Esta denominación, en 1927 cambió por la de “Convención
T extil”.

de que éstos sean publicados y observados debidamente. A su vez, et artículo 414 de ia Ley
Federal del Trabajo, dispone que una vez aprobado un contrato-ley, el presidente de la Repú­
blica o gobernador del Estado o Territorio, lo publicará en el D i a r i o O f r c ia l d e la F e d e ra c ió n o
en el periódico oficial de la entidad federativa, declarándolo contrato-ley en la rama de la in­
dustria considerada, para todas las empresas o establecimientos que existan o se establezcan
en el futuro en una entidad o entidades federativas, en la zona o zonas que abarquen en todo
el territorio nacional. Lo expuesto pon e de manifiesto que, cuando se demandan prestaciones
apoyadas en e! contrato-iey, no rige el criterio que atribuye al actor la carga de acreditar la
existencia de prestaciones cuando son de carácter extralegal, como sucede en el caso de un
contrato colectivo, pues tratándose de éste sólo se registra ante la jun ta correspondiente y su
existencia y contenido sólo es conocido normalmente por las partes que lo suscriben; no suce­
de lo mismo con un contrato-ley, cuya existencia y contenido debe ser conocido tanto por la
autoridad como por las partes que dirim en ante ella una controversia suscitada con motivo de
su aplicación, dada la difusión que se hace a través del órgano publicitario oficial. N oveno
TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO. Amparo dilecto 8579/
96. Jesús Luna Emba y otros. 29 de agosto de 1996. Unanimidad de votos. Ponente: F. Javier
Mijangos Navarro. Secretario: José Morales Contreras. Novena Época. Instancia: Tribunales
Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IV,
Septiembre de 1996. Tesis: I.9o.T.62 L. Página: 695.
EL CONTRATO-LEY 59
1. F o r m a c ió n d e l c o n t r a t o - ley

Hay dos procedimientos para establecer el contrato-ley.

A. Primer procedimiento: a partir de una convención


I. La iniciativa compete exclusivamente a los sindicatos de trabajadores. La
petición deberá estar suscrita por los sindicatos que representen a las dos ter­
ceras partes del total de los trabajadores sindicalizados de la rama de la indus­
tria a la que vaya a aplicarse (artículo 406).
II. La solicitud debe presentarse a la Secretaría del Trabajo y Previsión
Social, si se refiere a dos o más Entidades Federativas o a industrias de ju ris­
dicción federal, o al G obernador del Estado o al Jefe de Gobierno del Distrito
Federal, si se trata de industrias de jurisdicción local (Artículo 407).
III. Recibida la solicitud, la autoridad debe verificar el requisito de mayo­
ría (artículos 408 y 409).
IV. La autoridad, después de verificar el requisito de mayoría, si a su juicio
es oportuna y benéfica para la industria la celebración del contrato-ley, convo­
ca a una convención a los sindicatos de trabajadores y a los patrones que p u e­
dan resultar afectados (Artículo 409). Aquí aparece u n a facultad discrecional
de la autoridad, consistente en la convocatoria a la convención.
V. La convocatoria se publica en el Diario Oficial de la Federación o en el
periódico oficial de la Entidad Federativa y en los periódicos o por los medios
que se juzguen adecuados y se señala el lugar donde se celebra la convención y
la fecha y hora de la reunión inaugural. La fecha de la reunión se señala den­
tro de un plazo no m enor de treinta días (Artículo 410).
VI. La convención es presidida por el Secretario del Trabajo y Previsión
Social, o por el Gobernador del Estado, o por el Jefe del Gobierno del Distrito
Federal, o por el representante que al efecto designen (Artículo 411).
VIL Terminadas las negociaciones se pasa a la votación. El contenido del
contrato-ley debe ser aprobado por un número de sindicatos que represente
las dos terceras partes de las personas que presten su trabajo en la rama indus­
trial considerada y p o r u n número de patrones que tengan a su servicio esa
misma mayoría (artículo 414).
VIII. Aprobado el convenio, la autoridad que convoca debe declarar que
ha quedado formado un contrato-ley, p o r lo que será obligatorio en todas las
empresas actuales y futuras de la misma rama industrial (artículo 414).
IX. Si no se llega a u n convenio, los trabajadores pueden ejercer el derecho
de huelga o acudir a la Ju n ta de Conciliación y Arbitraje para que fije, mediante
un laudo colectivo económico, las condiciones de trabajo (artículo 450, frac­
ción 111, y artículo 900).
60 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

B. Segundo procedimiento: a partir de un contrato colectivo


1. Este procedimiento se lleva al cabo cuando el contrato colectivo de trabajo
h a sido celebrado por una mayoría de las dos terceras partes de los trabajado­
res sindicalizados de una misma rama de la industria (artículo 415).
II. La solicitud debe presentarse por los sindicatos de trabajadores o por
los patrones ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, si se refiere a dos
o más entidades federativas o a industrias de jurisdicción federal, o al Gober­
nador del Estado o al Jefe del Gobierno del Distrito Federal, si se trata de in­
dustrias de jurisdicción local (Artículos 407 y 415, fracción I)
III. La autoridad debe verificar el requisito de mayoría de los trabajadores
o de los patrones (artículo 415, fracción IV).
IV. La autoridad que recibe la petición debe ordenar su publicación y con­
ceder un plazo no m enor de 15 días a todos los trabajadores y patrones intere­
sados para que presenten las oposiciones que deseen hacer (artículo 415,
fracción IV).
V. Si hay oposición, los trabajadores y los patrones dispondrán de un tér­
m ino de quince días para presentar por escrito sus observaciones y pruebas
(artículo 415, fracción VI, inciso a).
VI. Transcurrido el plazo, la autoridad, previo estudio del expediente, debe
decidir si se hace la declaratoria de obligatoriedad (artículo 415, fracción VI,
inciso b).
Si se niega la celebración del contrato ley, los trabajadores no pueden usar
del recurso de la huelga, porque quien niega es la autoridad y la huelga es un
instrumento de los trabajadores frente a la empresa.
Como la revisión del contrato-ley se hace mediante una convención, en la
negociación de los sindicatos con los patrones, sí puede emplazar y estallar
la huelga.

2. R e l a c ió n de c o n t r a t o s - ley v ig e n t e s

1. De la Industria de la Radio y la Televisión.


2. De la Industria Textil de Géneros de Punto.
3. De la Industria de la Transformación del Hule en productos manufac­
turados.
4. De la Industria Textil del Ramo de la Lana.
5. De la Industria Textil del Ramo de Listones, Elásticos, Encajes, Cintas y
Etiquetas tejidas en telares de tablas jacquard o agujas de la República
Mexicana.
6. De la Industria Textil del Ramo de la Seda y toda clase de fibras artifi­
ciales y sintéticas.
7. De las Industrias Azucarera, Alcoholera y similares de la República
Mexicana.
EL CONTRATO-LEY 61

3. p r o c e d im ie n t o s pa ra l l e g a r al c o n t r a t o - ley

A PARTIR DE UN CONTRATO COLECTIVO A PARTIR DE UNA CONVENCIÓN

1. Solicitud por parte de los sindicatos 1. Solicitud por parte de los sindicatos
de trabajadores o patrones (artículo 4 1 5 ,1). qu e representan a las dos terceras partes
de los trabajadores sindicalizados, por lo
m en os (artículo 406).
2. Presentar la solicitud de la Secreta­ 2. Presentar la solicitud de la Secretaría
ría del Trabajo y Previsión Social, si el d e l Trabajo y Previsión Social, si el c o n ­
contrato-ley se refiere a dos o más entida­ trato-ley se refiere a dos o más entidades
des federativas o a industrias de jurisdic­ federativas o a industrias de jurisdicción fe ­
ción federal, o al Gobernador del Estado deral, ó al Gobernador del Estado o al
o al Jefe del Gobierno del DF, si la indus­ J e fe d el Gobierno del D. F., si la industria
tria de que se trata es de jurisdicción local es d e jurisdicción local (artículo 407).
(artículo 407 y 4 1 5 ,1).
3. Comprobar que se satisface el requi­ 3. Justificar que se satisface el requisito
sito de mayoría (artículos 406 y 415, II). de mayoría (artículos 406 y 408).

4. Acompañar a la solicitud, copia del 4. Si aju icio de la autoridad com peten­


contrato colectivo y señalar ante qué auto­ te es oportuna y benéfica la celebración
ridad está depositado (artículo 415, III). del contrato-ley, se cita a una convención
de sindicatos de trabajadores y de patro­
nes que pueden resultar afectados (artícu­
lo 409).
5. La autoridad publica la solicitud en 5. Publicación de la convocatoria en el
el Diario Oficial o en el periódico oficial y Diario Oficial o periódico oficial, señalan­
señala un plazo no m enor de 15 días para do lugar, fecha y hora de la reunión in au ­
formular objeciones (artículo 415, IV}. gura!. La fecha será en un plazo no m enor
de 30 días (artículo 410).
6. Si vencido el plazo no se formulan 6 . Se instala la convención, presidida
oposiciones, la autoridad competente liará p o r la autoridad competente o por su re­
la declaratoria de obligatoriedad del con­ presentante. La convención formulará su
trato-ley (artículo 415, V) reglam ento y nombrará comisiones (artícu­
lo 411).
7. Si dentro del plazo se formula oposi­ 7. La autoridad competente ordena la
ción, trabajadores y patrones tendrán un publicadón del contrato-ley y declara su
término de 15 días para presentar por es­ obligatoriedad, si el acuerdo final d e la
crito sus observaciones, acompañadas de convención que proponga el texto defini­
las pruebas respectivas (artículo 415, VI, a). tivo del contrato-ley se aprueba por la
mayoría de los trabajadores que establece
la Ley como mínimo para solicitar el co n ­
trato-ley, y por la mayoría de los patrones
que tengan a su servicio esa mayoría de
trabajadores, (artículos 406 y 414).
62 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

A PARTIR DE UN CONTRATO COLECTIVO A PARTIR DE UNA CONVENCIÓN

8 . H echas las observaciones, la auto- 8. El contrato-ley entra en vigor el día


ridad com petente, tomando en cuenta de su publicación, salvo que la convención
los datos del expediente, podrá d eclarar señale una fecha distinta (artículo 416).
la obligatoriedad del contrato-ley (artícu­
lo 415, VI, b).
9. La autoridad ordena ia publicación
del contrato-ley en el Diario Oficial o e n el
periódico oficial. A partir de esa publica­
ción se inicia la vigencia (artículo 416).
C a p í t u l o IV

EL R EGLAM ENTO IN T E R IO R DE TRABAJO

El reglamento interior de trabajo tiene por objeto establecer peculiaridades


del desarrollo del trabajo. Sus normas son obligatorias para trabajadores y p a ­
trones (artículo 422). Las norm as de carácter general se fijan en el contrato
colectivo.
El contrato colectivo señala, por ejemplo, la duración de las jornadas de
trabajo. El reglamento interior de trabajo dispone las horas en que comienzan
y terminan las labores, en cada turno; cómo se gozan los descansos que se con­
ceden, etcétera.
No es indispensable que haya contrato colectivo para que haya reglamen­
to; éste puede darse sin aquél.
La finalidad del reglamento interior de trabajo puede confundirse con la
finalidad que el artículo 386 dispone para el contrato colectivo: “...establecer
las condiciones según las cuales debe prestarse el trabajo...”. Pero cuando el
artículo 422 habla de disposiciones obligatorias en el desarrollo de los trabajos
de una empresa o establecimiento, la Ley concretiza más la aplicación de la nor­
ma, la refiere a una empresa o establecimiento, en tanto que el contrato se refie­
re a u n a o más empresas o establecimientos. Además, el reglam ento se ocupa
necesariamente de detalles, de peculiaridades, en tanto que el contrato se ocu­
pa de los aspectos generales.
El artículo 423 señala el contenido fundamental del reglamento interior
de trabajo.
La fracción X del artículo 423 dice expresamente; “La suspensión en el
trabajo, como medida disciplinaria, no podrá exceder de ocho días".
El reglamento tiene p or objeto hacer más funcional a la ley. Constituye un
acto legislativo de los representantes de los trabajadores y del paü’ón.
Si las partes llegaran a u n acuerdo, dentro de los ocho días siguientes a su
firma, cualquiera de ellas depositará el reglamento ante la Junta de Concilia­
ción y Arbitraje (artículo 424, fracción II), a partir de ese momento tiene vi­
gencia (artículo 425).
Para consulta de cualquier persona, las Juntas de Conciliación y Arbitraje
harán pública la información de los reglamentos interiores de trabajo que se
encuentren depositados ante las mismas. También deberán expedir copias de

63
64 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

dichos documentos. De preferencia, el texto íntegro de los reglamentos debe­


rá estar disponible en form a gratuita en los sitios de Internet de las Juntas de
Conciliación y Arbitraje (Artículo 424-Bis).
La duración del reglam ento es indefinida. En todo tiempo cualquiera de
las partes podrá solicitar ante la Junta que se subsanen las omisiones del regla­
mento o se revisen las cláusulas del mismo.
¿Qué sucede si las partes no se ponen de acuerdo en el establecimiento o
en el contenido del reglamento? La parte interesada puede tramitar un proce­
dimiento ordinario para conflictos colectivos jurídicos, con fundamento en lo
establecido en los artículos 870 y siguientes.
Si no hay reglamento, ¿puede una empresa aplicar sanciones disciplina­
rias? Sí, las sanciones previstas en la Ley, ninguna otra.
Conforme al segundo párrafo del artículo 422, las normas de orden técni­
co y administrativo tam bién pueden fijarse en el reglamento interior de traba­
jo, pero no las que emita “directamente” la empresa para la ejecución de los
trabajos.
Aquí se presenta un renglón muy im portante para los sindicatos, porque
depende de su fuerza el que participen cada vez más en el dictado de esas nor­
mas de orden técnico y administrativo. El instrumento idóneo para ello es el
contrato colectivo.
C a p ít u l o V

LA HUELGA

La huelga es u n derecho de los trabajadores como colectividad, como coali­


ción, de ninguna manera es una facultad individual para trabajar o no trab a­
jar. Su fundamento jurídico lo encontramos en las fracciones XVII y XVIII del
artículo 123 de la Constitución. Las fracciones XVII y XIX del mismo precepto
conceden a los patrones un derecho similar, que es el paro. Este derecho pa­
tronal está condicionado al caso de que haya producción en exceso y sea nece­
sario suspender el trabajo para mantener los precios en un límite costeable; lo
anterior demuestra el carácter democrático y equitativo de nuestra legislación.
La diferencia fundamental entre el p aro y la huelga radica en que el paro
requiere de la autorización de la junta d e Conciliación y Arbitraje, m ientras
que la huelga estalla por la determinación de la mayoría de los trabajadores,
sin estar sujeta a la autorización previa de ninguna autoridad.
El fundamento social de la huelga debe buscarse en el derecho de la coali­
ción de los trabajadores para participar en la vida y en las decisiones d e las
empresas. El derecho de huelga, junto con el derecho de sindicalización y el
contrato colectivo, constituye uno de los tres derechos colectivos básicos.1

1. C o n c e p t o

El concepto que la Ley utilizó hasta 1941, en el artículo 259, fue el siguien­
te: “Huelga es la suspensión temporal del trabajo, como resultado de una coa­
lición de trabajadores”.
Por decreto de 10 de abril de 1941 se modificó la definición anterior
para agregar que la suspensión del trabajo debería ser “legal”, adem ás de
temporal.
La nueva redacción fue impugnada p o r los trabajadores en virtud de que i a
palabra “legal” hacía necesaria la exigencia de una serie de requisitos que li­
mitaban al derecho de huelga, de modo que ese término fue suprimido d e la
definición en la Ley de 1970, convirtiendo a la huelga en un derecho cuyo
ejercicio se presum e legal siempre, sin perjuicio de que el patrón solicite a la
Junta de Conciliación y Arbitraje que declare inexistente o ilegal el estalla-
miento de la huelga.
66 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

El m a e s tro M a rio DE LA C u e v a h a d e fin id o a la h u e lg a c o m o el ejercicio de


la fa c u lta d le g a l d e las m a y o ría s tr a b a ja d o r a s p a r a s u s p e n d e r la s la b o re s e n las
e m p re s a s , p re v ia o b serv an cia d e la s fo rm a lid a d e s legales, p a r a o b te n e r el e q u ili­
b rio d e lo s d e re c h o s e in te re s e s c o le c tiv o s d e lo s tra b a ja d o r e s y lo s p a tr o n e s .
Actualmente la Ley define a la huelga como “la suspensión temporal del
trabajo llevada a cabo por una coalición de trabajadores" (artículo 440).

2. R e q u is it o s

Existen tres tipos de requisitos básicos para que una huelga sea declarada
o estallada conforme a derecho, y son (artículo 451): de fondo (artículo 450),
de form a (artículo 920) y de m ayoría (artículo 451, fracción II).

A Requisitos de fondo
La huelga como derecho colectivo de los trabajadores, puede ser ejercita­
do por u n sindicato o por una coalición de trabajadores, tom ando en cuenta
que el sindicato es una coalición perm anente de trabajadores (artículo 441).
La huelga deberá tener los fines que establece el artículo 450 de la Ley. No
en todos los casos podrá la coalición propiam ente dicha estallar la huelga; en
algunos casos es necesario que sea un sindicato el que la declare. Esto lo pode­
mos ver en la exposición que se form ula a continuación, de acuerdo con los
fines señalados p or la ley:
I. Si el fin es conseguir el equilibrio entre los diversos factores de la produc­
ción, podran ambos, sindicato y coalición, ejercitar el derecho de huelga.
II. Si el fin es obtener la celebración del contrato colectivo de trabajo o
exigir su revisión al término de su vigencia, sólo el sindicato podrá suspender
las labores.1 Conforme a la tesis jurisprudencial 80/98, que resolvió la contra-1

1 Registro: 184573 Época: Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XVII, Marzo de 2003
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 14/2003. Página: 386
S in d ic a t o s . E stán leg itim a d o s pa ra s o l ic it a r al -p a t r ó n , la birma d e u n c o n t r a t o c o l e c ­
t iv o DE TRABAJO, MEDIANTE EL PLIEGO DE PETICIONES CON EMPLAZAMIENTO A HUELGA.—Del aná­
lisis concatenado de los artículos 356, 357, 365, 368, 374, 376, 386, 387,440, 441, 442, 443, 450 y
451 de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que si los sindicatos son personas morales legal-
mente reconocidas por virtud de su registro y con capacidad jurídica para defender, ante todas las
autoridades, por conducto de sus representantes, como el secretario general o la persona de su
directiva que determinen los estatutos, sus derechos y ejercitar las acciones correspondientes, es
evidente que están legitimados para solicitar la firma de un contrato colectivo de trabajo y ejerci­
tar el derecho de huelga para lograr ese propósito, por ser titulares de ese derecho, y que tal legi­
timación queda acreditada ante la autoridad correspondiente con la demostración de la existencia
y reconocimiento oficial del sindicato mediante su registro.
Contradicción de tesis 121/2002-SS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegia­
do en Materia de Trabajo del Tercer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito.
LA HUELGA 67

dicción de tesis 38/97, existe la obligación del Presidente de la ju n ta de Conci­


liación y Arbitraje de cerciorarse de la inexistencia de algún contrato colectivo
previo, pues si su otorgamiento es la única finalidad de la suspensión de labo­
res y lo hay, debe darse por concluido el procedimiento relativo.*2
DI. Si el fin es obtener la celebración del contrato-ley o exigir su revisión,
únicamente el sindicato podrá ejercitar el derecho de huelga.
Si el fin es lograr el cumplimiento del contrato colectivo de trabajo o del
contrato-ley, cuando haya sido violado, solamente el sindicato podrá hacer uso
de este derecho.

7 de febrero de 2003. Mayoría de tres votos. Ausente: Guillermo í. Ortiz Mayagoitia. Disidente:
Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: María
Marcela Ramírez Cerrillo.
Tesis de jurisprudencia 14/2003. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintiuno de febrero de dos mil tres.
2 H u e l g a . D ebe darse p o r c o n c l u id o e l p r o c e d im ie n t o r e l a t iv o , e n c u a l q u ie r e t a p a
EN QUE SE ENCUENTRE, CUANDO SE ACREDITE LA CELEBRACIÓN DEL CONTRATO COLECTIVO DE TRA­
BAJO POR EL PATRÓN, SI ÉSTA ES LA ÚNICA FINALIDAD DE LA SUSPENSIÓN DE LABORES.— El artícu­
lo 923 de la Ley Federal del Trabajo consagra la obligación del presidente de la Junta de
Conciliación y Arbitraje de que, previamente a la admisión a trámite de la solicitud de emplaza­
miento a huelga al patrón, debe verificar los requisitos de procedibilidad relativos, entre los que
se encuentra el cerciorarse de la inexistencia de algún contrato colectivo celebrado por el patrón
que esté depositado en dicho órgano jurisdiccional, cuando el motivo de la huelga se haga consis­
tir únicamente en el otorgamiento y firma del referido pacto, ante lo cual debe negar el trámite al
escrito de emplazamiento relativo. La razón jurídica de tal decisión radica en que si conforme a lo
dispuesto en el artículo 451, fracción I, del aludido ordenamiento, para suspender las labores se re­
quiere que la huelga tenga por objeto alguno de los descritos en el numeral 450, cuya fracción II
establece el de obtener del patrón la celebración del contrato colectivo de trabajo, la demostración
de su existencia provocará que el motivo del emplazamiento, al haberse alcanzado, quede sin m a­
teria, incumpliéndose con uno de los requisitos de procedencia para efectuar el paro. Por tanto,
aun cuando la constatación de tal circunstancia se realice con posterioridad a la admisión a trámi­
te del emplazamiento a huelga, la autoridad laboral debe dar por concluido e! procedimiento, sin
importar la etapa en que éste se halle, porque, además de que resultaría improcedente y ocioso
seguirlo si el motivo que le dio origen aparece satisfecho, su continuación, además de ser contra­
ria a la intención del legislador, podría provocar graves afectaciones a las partes y terceros, consis­
tentes en la imposibilidad jurídica de que los huelguistas puedan obtener el pago de los salarios
caídos durante el periodo que dure el paro de labores, por resolución que dedare su inexistencia
o falta de justificación, así como la afectación a la producción y disposidón de bienes en perjuicio
del patrón y la imposibilidad de terceros de ejecutar fallos judiciales sobre el patrimonio que con­
forma a la empresa.
Contradicción de tesis 38/97. Entre las sustentadas por el Primer y Segundo Tribunales Cole­
giados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 26 de junio de 1998. Cinco votos. Ponente:
Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Humberto Suárez Camacho.
Tesis de jurisprudencia 80/98. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión pública del día veintiséis de junio de mil novecientos noventa y ocho. Novena Epoca, Instan­
cia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: VIII, Octubre
de 1998. Tesis: 2a./J. 80/98. Página: 409.
68 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

V. Si el fin es obtener el cumplimiento de las disposiciones legales sobre


participación de utilidades, la coalición, de trabajadores o el sindicato podrán
ejercitar el derecho de huelga.
VI. Si el fin es apoyar una huelga que tenga como propósito alguno de los
anteriores objetivos, el sindicato o la coalición podrán estallar la huelga.
VII. Si la finalidad es exigir la revisión de los salarios contractuales en
efectivo por cuota diaria, solamente el sindicato puede ejercitar ese derecho.
En los casos en que el emplazamiento a huelga corresponda al sindicato,
éste debe ser precisam ente el titular del contrato colectivo3 y su continuación
le compete.4

3 H uelga, e m p l a z a m ie n t o a l a . C o r r e s p o n d e e x c l u s iv a m e n t e a l s in d ic a t o t it u l a r
d e l c o n t r a t o c o l e c t iv o DE TRABAJO.—De conformidad con el artículo 923 de la Ley Federal
del Trabajo, sólo se dará trámite al escrito de emplazamiento de huelga cuando sea formulado
conforme a los requisitos del artículo 920 de la ley de la materia, o sea, presentado por el sindicato
titular del Contrato Colectivo de Trabajo, o el administrador del contrato ley, y por ende, cualquier
irregularidad o deficiencia en el contrato colectivo registrado no puede invocarla un sindicato
ajeno a la relación, para de esta manera pretender el emplazamiento a huelga, porque el legisla­
dor es determinante al señalar los presupuestos de procedencia. Tribunal colegiado del vigésimo
circuito. Amparo en revisión 350/ 88. Sindicato de la Industria Hotelera, Gastronómica y Conexos
de la República Mexicana. 22 de noviembre de 1988. Unanimidad de votos. Ponente: Marcos Ar­
turo Nazar Sevilla. Secretario: Miguel Ensebio Selvas Costa. Amparo en revisión 361/88. Sindicato
de la Industria Hotelera, Gastronómica y Conexos de la República Mexicana. 10 de enero de
1989. Unanimidad de votos. Ponente: Francisco A. Velasco Santiago. Secretario: Noé Gutiérrez
Díaz. Amparo en revisión 353/88. Sindicato de la Industria Hotelera, Gastronómica y Conexos de
la República Mexicana. 18 de enero de 1989. Unanimidad de votos. Ponente: Francisco A. Velas­
co Santiago. Secretario: Carlos S, Suárez Díaz.
Amparo en revisión 363/88. Sindicato de la Industria Hotelera, Gastronómica y Conexos de
República Mexicana. 18 de enero de 1989, Unanimidad de votos. Ponente: Francisco A. Velasco
Santiago. Secretario: Marco Antonio Sarmiento Tovilla.
Amparo en revisión 366/88. Sindicato de la Industria Hotelera, Gastronómica y Conexos de
la República Mexicana. 24 de enero de 1989. Unanimidad de votos. Ponente: Marcos Arturo Na­
zar Sevilla. Secretario: Miguel Eusebio Selvas Costa.
Octava Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de
la Federación. Tomo: III, Segunda Parte-2, Enero a junio de 1989. Tesis: XX. J/l. Página: 921.
4 H uelga. Co r r e s p o n d e e x c l u s iv a m e n t e a l s in d ic a t o t it u l a r d e l c o n t r a t o c o l e c t i ­
v o d e t r a b a jo la c o n t i n u a c i ó n d e la .— Conforme
al artículo 923 de la Ley Federal del Traba­
jo, no se dará trámite al escrito de emplazamiento de huelga cuando éste no sea formulado
conforme a los requisitos del diverso 920 de la misma Ley, es decir, si es presentado por un sindi­
cato que no sea el titular del contrato colectivo de trabajo, o el administrador del contrato-ley; por
lo que la huelga estallada por el sindicato emplazante no puede ser continuada por los trabajado­
res que desligándose del mismo forman una coalición temporal. Séptimo tribunal colegiado en
materia de trabajo del primer circuito. Amparo en revisión 497/96. Francisco Peña Romero y
otros. 6 de septiembre de 1996. Unanimidad de votos. Ponente: Martín Borrego Martínez. Secre­
taria: María Antonieta Forment Hernández. Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados de
Circuito. Fuente; Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IV, Noviembre de
1996. Tesis: I.7o.T.51 L. Página: 445.
LA. H U ELGA 69

B. Requisitos de forma
El artículo 920 de la Ley establece los requisitos de forma que deben cu­
brirse para que la suspensión sea legal:
I. Form ular p o r escrito un em plazam iento con pliego de peticiones que
contenga:
1. El propósito de ir a la huelga;
2. El objeto de la huelga;
3. El día y hora en que se suspenderán las labores;
II. El pliego de peticiones deberá dirigirse al patrón;
III. Presentar por duplicado a la ju n ta el pliego de peticiones;
IV. El aviso para la suspensión de las labores deberá darse, por lo m enos,
con seis días de anticipación a la fecha señalada para suspender el trabajo y con
diez días de anticipación, cuando se trate de servicios públicos. Dichos térm i­
nos empezarán a correr a partir de que el patrón sea notificado.5

5 Registro: 184642 Época: Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XVII, Marzo d e 2003
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 15/2003. Fagina: 244.
H u e l g a . C u a n d o se s o l ic it a la fir m a d e u n c o n t r a t o c o l e c t iv o d e t r a b a jo , l a a u t o ­
ridad CORRESPONDIENTE NO DEBE CONDICIONAR EL EMPLAZAMIENTO A QUE EL SINDICATO ACREDI­
TE QUE LOS TRABAJADORES DE LA PATRONAL SON SUS AFILIADOS, SINO ATENERSE A LO ESTABLECIDO
EN LOS ARTÍCULOS 920 Y 923 DE l a LEV FEDERAL DEL TRABAJO.—El artículo 920 de la Ley Federal
del Trabajo establece que el procedimiento de huelga se inicia con la presentación del pliego de
peticiones, señalando los requisitos que debe reunir y precisando la actuación que corresponde a
la autoridad que debe hacer el emplazamiento. Por su parte, el artículo 923 de la propia Ley dis­
pone que la autoridad de trabajo no dará trámite al escrito de emplazamiento de huelga cuando
éste no sea formulado conforme a los requisitos señalados en el indicado artículo 920, n i cuan­
do sea presentado por un sindicato que no sea titular del contrato colectivo de trabajo o adminis­
trador del contrato ley, ni tampoco cuando se pretenda exigir la firma de un contrato colectivo si
ya existe uno depositado en la Junta de Conciliación y Arbitraje competente, eventos que deberá
verificar la autoridad antes de realizar el emplazamiento. Salvo los requisitos y prevenciones men­
cionados, la citada Ley no exige más requisitos para que proceda el emplazamiento, por lo que las
autoridades correspondientes no están facultadas para requerir a un sindicato, cuando solicita la
firma de un contrato colectivo de trabajo mediante emplazamiento a huelga, que acredite que ios
trabajadores que pretenden emplazar a huelga están afiliados a dicho sindicato, que proporcione
los nombres de los trabajadores que están en servicio y que lo justifique con documentos idóneos,
pues ello va más allá de lo que la Ley establece; e n todo caso, estas condiciones no corresponde
imponerlas a la autoridad que aquí no interviene com o órgano jurisdiccional, sino que son defen­
sas que toca oponer al patrón cuando contesta el pliego de peticiones o la solicitud que realice
sobre la declaración de inexistencia de huelga, d e conformidad con los artículos 922, 926, 927,
929, 930, 931 y 932 de la Ley citada.
Contradicción de tesis 121/2002-SS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribuna] Colegia­
do en Materia de Trabajo del Tercer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Circui­
to. 7 de febrero de 2003. Mayoría de tres votos. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Disidente:
Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: María
Marcela Ramírez Cerrillo.
70 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

C. Requisitos de mayoría
La fracción II del artículo 451 de la Ley dispone que para que se suspen­
dan los trabajos es necesario que la suspensión la realice la mayoría de los
trabajadores de la empresa o establecimiento. Empero, la determinación de la
mayoría, sólo puede promoverse como causa para solicitar la declaración de
inexistencia de la huelga, pero no como cuestión previa a la suspensión del
trabajo (artículos 459, Fracción I y 929).

3. Et a p a s d e l p r o c e d im ie n t o d e h u e l g a

El procedimiento de huelga está dividido en tres etapas: gestación, pre­


huelga y huelga. La jurisprudencia núm ero 79/98, resolviendo la contradic­
ción de tesis 38/97, precisa el contenido de las que considera las tres principales
etapas del procedimiento de huelga.6

Tesis de jurisprudencia 15/2003. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintiuno de febrero de dos mil tres.
6 HUELGA. S u s eta pa s p r o c e d im e n t a l e s .—El análisis de las disposiciones contenidas en el
título octavo, capítulos I y II, y título decimocuarto, capítulo XX, de la Ley Federal del Trabajo,
permite distinguir, con base en los efectos jurídicos que $e producen para las partes y terceros, tres
principales etapas dentro del procedimiento de huelga, cuyas características esenciales son las si­
guientes: a ) La primera, que comprende desde la presentación del pliego petitorio por la coalición
de trabajadores hasta la orden de emplazamiento al patrón. En esta fase se precisa el motivo, obje­
to, fecha y hora de la suspensión de labores, se verifica el cumplimiento de los requisitos de proce-
dibilidad por la autoridad y, en caso de quedar satisfechos, se ordenará su notificación al patrón o,
de no ser procedente la petición, se negará el trámite correspondiente, dando por concluido el
procedimiento; b) La segunda etapa, conocida también como de prehuelga, abarca desde el em­
plazamiento al patrón hasta antes de la suspensión de labores. La notificación del pliego petitorio
produce el efecto jurídico de constituir al patrón en depositario de la empresa afectada por la
huelga, lo que le impide realizar actos de disposición sobre los bienes del establecimiento, asimis­
mo, se genera la suspensión de la ejecución de las sentencias y diligencias de aseguramiento que
recaigan sobre los tales bienes, distintas de fallos laborales y cobro de créditos fiscales, en los tér­
minos previstos en la ley. También en esta etapa se celebra la audiencia de conciliación ante la
Junta de Conciliación y Arbitraje, en que se procurará el avenimiento de las partes, sin prejuzgar
sobre la existencia o justificación del movimiento y, de no llegar a una solución, previamente al
estallamiento de la huelga, se fijará el número de trabajadores que deberán continuar laborando,
en los casos en que pueda verse afectada la seguridad de la empresa, los bienes de producción o la
reanudación de los trabajos y; c ) La última etapa se circunscribe del momento de suspensión de
labores hasta la resolución de fondo del conflicto. El estallamiento de la huelga suspende los efec­
tos de las relaciones de trabajo y la tramitación de las solicitudes y conflictos de naturaleza econó­
mica, durante el periodo de paro de labores. Dentro de las setenta y dos horas siguientes al inicio
de la huelga, se podrá solicitar la declaración de su inexistencia por no reunir los requisitos de
procedencia y objetivos previstos en la ley, con lo que el patrón quedaría libre de responsabilidad y
se fijaría a los trabajadores un plazo de veinticuatro horas para regresar a laborar, apercibiéndoles
que de no acatar lo anterior se darán por terminadas las relaciones de trabajo. De lo contrario, la
huelga se considerará legalmente existente, por lo que su conclusión, en el fondo, sólo podría dar­
se por acuerdo entre las partes, allanamiento del patrón a las peticiones o laudo arbitral a cargo de
LA HUELGA 71

A. La gestación
La gestación comprende los preparativos que el sindicato o la coalición de
trabajadores realiza en su interior hasta el momento en que presente ante la Ju n ­
ta el pliego de peticiones, sin que tenga en ellos ninguna intervención la Ju n ta
de Conciliación y Arbitraje ni el patrón.

B. La prehuelga
La prehuelga se inicia con la presentación del pliego de peticiones, dirigi­
do por la coalición de trabajadores al patrón, ante la Ju n ta de Conciliación y
Arbitraje. El presidente de la Junta, bajo su más estricta responsabilidad, de
acuerdo con el artículo 921, hará llegar al patrón la copia del escrito de em­
plazamiento dentro de las 48 horas siguientes a la de su recibo; respecto de
cómo se procede a ello, existe el criterio del Cuarto Tribunal Colegiado del
Sexto Circuito.*7
Debe destacarse que para efectos de la huelga, el artículo 928, en las frac­
ciones II, III y V, dispone que no son aplicables las reglas generales sobre los
términos para hacer notificaciones y citaciones; las notificaciones surten efecto
desde el día y hora en que quedan hechas y todos los días y horas son hábiles,
y no puede promoverse cuestión alguna de competencia. Una vez hecho el

quien elijan las partes o de la Juma en mención, si los trabajadores sometieron a ella la decisión,
fallo que resolvería en definitiva sobre la justificación o injustificación de la suspensión de labores.
Contradicción de tesis 38/97. Entre las sustentadas por el Primer y Segundo Tribunales Cole­
giados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 26 de junio de 1998. Cinco votos. Ponente:
Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Humberto Suárez Camacho.
Tesis de jurisprudencia 79/98. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión pública del día veintiséis de junio de mil novecientos noventa y ocho. Novena Época. Instan­
cia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: VIH, Octubre
de 1998. Tesis: 2a./J. 79/98. Página: 445.
7 H u e l g a , p r o c e d im ie n t o d e . A p l ic a c ió n d e l a r t íc u l o 921 d e l a ley fed e r a l d e l t r a ­
b a jo .—El artículo 921 de la Ley Federal del Trabajo, relativo al procedimiento de huelga, estable­
ce: “El presidente de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje o las autoridades mencionadas
en la fracción III del artículo anterior, bajo su más estricta responsabilidad harán llegar al patrón
la copia del escrito del emplazamiento dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a la de su
recibo”, de lo que se traduce que el ordenamiento invocado no establece explícitamente la forma
como debe hacérsele llegar al patrón el pliego de peticiones, es decir, cómo debe corrérsele tras­
lado con dicho documento, pues sólo se dispone que debe realizarse bajo la más estricta responsa­
bilidad del presidente de la Junta Federal, pero por tal mención debe entenderse que la ley le
otorga atribuciones al presidente de la Junta para que al emitir su determinación en donde orde­
ne correr dicho traslado, establezca la forma en que el actuario de dicha Junta, en todo caso, debe
hacer entrega del aludido pliego de peticiones con emplazamiento a huelga, para que esta forma
no permitir que se actúe motu proprio. Cuarto tribunal colegiado del sexto circuito. Amparo en
revisión 1727/95. La Fama Textil, S.A. de C.V. 31 de octubre de 1996. Mayoría de votos. Ponente:
Juan Manuel Martínez. Disidente: Tarcicio Obregón Lemus. Secretario: Mario Oscar Lugo Ramí­
rez. Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, Fuente: Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta. Tomo: V, Enero de 1997. Tesis: VL4o.3 L. Página: 481.
72 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

emplazamiento al patrón, la Junta puede declararse incompetente. Los tra ­


bajadores dispondrán de veinticuatro horas p ara designar a la Junta com pe­
tente.8 y 9
El artículo 923 de la Ley establece que no se dará trámite al escrito de em ­
plazamiento de huelga cuando éste no sea form ulado conforme a los requisi-

8 Registro: 194911 Época: Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Aislada.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo VIII, Diciembre de 1998
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a. CLIV/98. Página: 432.
H u elg a . L as j u n t a s c a r e c e n d e faculta des pa r a p l a n t e a r o f ic io s a m e n t e u n c o n f l ic ­
F.L PROCEDIMIENTO RELATIVO.— Según la fracción V, del artículo 928, de la
t o c o m pet en c ia !, f.n
Ley Federal del Trabajo, en los procedimientos de huelga no se podrá plantear cuestión alguna
de competencia, pero si la Junta una vez que emplazó al patrón, observa que el asunto no es de su
jurisdicción, hará la declaratoria correspondiente, haciéndola saber a los trabajadores, quienes
dispondrán de un plazo de veinticuatro horas para designar la Junta que consideren competente,
a fin de que se le remita el expediente, de lo que se infiere que las Juntas no tienen facultades
para plantear de manera oficiosa un conflicto compelential en los procedimientos de huelga y su
actuación se limita a realizar la declaratoria correspondiente notificando esa determinación a los
trabajadores, para que éstos sean los que impulsen el procedimiento en ese aspecto. En conse­
cuencia, es improcedente el conflicto competencial que tenga como presupuesto el trámite oficio­
so que Hevea cabo la Junta, para declarar su incompetencia en el conocimiento del procedimiento
de huelga.
Competencia 155/98. Suscitada entre la Junta Especial Número Trece de la Federal de Con­
ciliación y Arbitraje en el Distrito Federal y la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de San Luis
Potosí. 6 de noviembre de 1998. Cinco votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Er­
nesto Martínez Andreu.
Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo VII, mayo de
1998, página 447, tesis 2a./J. 35/98, de rubro: “ H u e l g a , NO p u e d e n válida m ente declararse i n ­
c o m pe t e n t e s LAS JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE ANTES DEL EMPLAZAMIENTO AL PATRÓN.” .
9 Registro: 196197. Época: Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo VII, Mayo de 1998.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 35/98. Página: 447.
H uelga , n o p u e d e n v á l id a m e n t e d eclararse in c o m p e t e n t e s las ju n t a s d e c o n c il ia ­
c ió n Y ARBITRAJE ANTES DEL EMPLAZAMIENTO AL PATRÓN.— El artículo 928, fracción V, de la Ley
Federal del Trabajo establece que en los procedimientos de huelga no podrá promoverse cuestión
alguna de competencia; sin embargo, si la junta, una vez practicado el emplazamiento al patrón,
observa que el asunto no es de su competencia, se lo hará saber a los trabajadores para que éstos,
dentro del término de veinticuatro horas, designen la Junta que consideren competente, con el fin
de que se le remita el expediente. Por ello, no sólo resulta violatorio del precepto invocado el que
una Junta de Conciliación y Arbitraje se declare incompetente en un procedimiento de huelga sin
haber emplazado al patrón, sino también que envíe el expediente a otro órgano jurisdiccional de
trabajo. Lo anterior es así, porque el propósito del legislador al establecer dichas reglas en el nu­
meral citado, fue que ese tipo de conflictos colectivos se resuelvan lo más pronto posible, por las
graves consecuencias que tiene para las partes y para la sociedad.
Competencia 349/97. Suscitada entre la Junta Especial Número Catorce de la Federal de
Conciliación y Arbitraje y la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en el Estado de Hidalgo. 20
de marzo de 1998. Unanimidad de cinco votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoítia. Secreta­
rio: José Angel Máttar Oliva.
Tesis de jurisprudencia 35/98. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión privada del veinte de marzo de mil novecientos noventa y ocho.
LA HUELGA 73

tos señalados p o r el artículo 920 (requisitos de forma), sea presentado p o r un


sindicato no titular del contrato colectivo o contrato-ley o cuando se demande
la firma de u n contrato colectivo y ya exista uno depositado en la J u n ta (requi­
sitos estos últimos de fondo); el presidente de la Junta deberá cerciorarse de lo
anterior y, en su caso, resolver y notificar el acuerdo de desechamiento al pro-
movente.
La disposición anterior faculta al presidente de la Junta para q u e califique
requisitos de fondo y requisitos de forma de la huelga, no obstante que de Los
artículos 444 y 459 se desprende que la Ju n ta califica a una huelga cuando esa
huelga lia sido decretada y que la Junta, no el presidente de la Ju n ta, es la ti­
tular de la facultad para calificar la inexistencia de la huelga.
Además, la propia Ley en el artículo 926 dispone que durante el período
de prehuelga la Ju n ta no prejuzgará sobre la existencia o inexistencia, sobre la
justificación o injustificación de la huelga.
De esta m anera el artículo 923 limita al derecho de huelga establecido en
las fracciones XVII y XVIII del artículo 123 constitucional, autorizando que se
deseche el emplazamiento y evitando así que nazca la huelga.10
La etapa de la prehuelga es oportunidad para que se dé la conciliación.
Para esto el patrón, dentro de las 48 horas siguientes de la hora e n que fue
notificado, debe dar contestación al escrito de emplazamiento (artículo 922).
La falta d e contestación al escrito de emplazamiento no produce efecto
alguno en contra del patrón. Sin embargo, es la oportunidad procesal para que

Nota: Esta jurisprudencia modifica el rubro y texto de la publicada bajo el núm ero 4 a / J . 5,
visible en la página 439, Tomo III, Primera Parte, Octava Epoca del Semanario Judicial de la Fe­
deración.
10 Registro: 200577. Época: Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Tipo d e Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y s u Gaceta.Toino IV, J ulio de 1996
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a/J. 34/96. Página: 193
H u e l c a , e m p l a z a m ie n t o a . El a c u e r d o q u e o r d e n a n o darle t r a m it e y a r c h iv a r el
e x pe d ie n t e , ES RECLAMARLE EN AMPARO in d ir e c t o .—Contra el acuerdo que ordena no dar trá­
mite al emplazamiento a huelga y archivar en forma definitiva el expediente, procede el amparo
indirecto de conformidad con el artículo 114, fracción III, de la Ley de Amparo, ya que este acto
se produce fuera de juicio, pues el procedimiento de huelga no tiene por objeto dirimir una con­
tienda entre partes, sino tutelar jurídicamente el paro de actividades y será hasta el m om ento en
que el conflicto, motivo de la suspensión legal de labores, se someta a la decisión d e 1e Junta de
Conciliación y Arbitraje, cuando se inicie propiamente el juicio.
Contradicción de tesis 57/95. Entre las sustentadas por el Sexto Tribunal Colegiado en Mate­
ria de Trabajo del Primer Circuito y los Tribunales Colegiados Primero y Octavo de la misma
Materia y Circuito. 14 de junio de 1996. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz
Mayagoitia, en su ausencia hizo suyo el proyecto el Ministro Genaro David Góngora Pimentel.
Secretaria: Angelina Hernández Hernández.
Tesis de jurisprudencia 34/96. Aprobada por la Segunda Sala de este alto tribunal, en sesión
pública de catorce de junio de mil novedentos noventa y seis, por unanimidad de cuatro votos de
los Ministros: Juan Díaz Romero, Mariano Azuela Güitrón, Sergio Salvador Aguirre Anguiano y
presidente Genaro David Góngora Pimentel. Ausente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
74 DERECHO COUECTTVO DEL TRABAJO

el patrón objete la personalidad del sindicato emplazante, que es el incidente


único previsto en el artículo 928, fracción IV.
La notificación del emplazamiento a huelga produce el efecto de convertir
al patrón en depositario de la empresa o establecimiento (artículo 921, párra­
fo segundo).
A partir de la notificación del emplazamiento, por disposición del artícu­
lo 924 deberá suspenderse toda ejecución de sentencia o práctica de diligencia,
embargo, aseguramiento o desahucio en contra de la empresa o establecimien­
to, salvo cuando, antes de estallar la huelga, se trate de:
I. Asegurar los derechos del trabajador;
II. G a r a n tiz a r lo s c ré d ito s a fa v o r d e l IMSS;
III. Asegurar los créditos a favor del INFONAVIT, y
IV. Los demás créditos fiscales.
Esta disposición es plausible, porque merced a la Ley de 1970, en la prác­
tica se daba la figura de la “llamada huelga de protección”, mediante la cual,
una vez que una em presa era emplazada a huelga, no podía ejecutarse ningu­
na sentencia o laudo, sin que hubiera excepciones, lo cual se prestaba a prote­
ger sucias maniobras de empresas y líderes sindicales, en perjuicio de los
mismos trabajadores.
La junta, de conformidad con el artículo 926, durante la etapa de prehuel­
ga, citará a las partes a una audiencia de conciliación, sin que prejuzgue, como
ya se dijo, sobre la existencia o inexistencia, justificación o injustificación de la
huelga. Esta audiencia sólo podrá diferirse a petición de los trabajadores y por
una sola vez. El artículo 926 no dispone que la huelga pueda diferirse; estable­
ce que la audiencia es la que puede diferirse.
Durante la audiencia de conciliación se pueden presentar los siguientes
supuestos (artículo 927):
I. Si el patrón opuso la falta de personalidad al contestar las peticiones, la
junta resolverá previamente esta situación, y si la promoción resulta infundada
se continuará con la audiencia.
II. Si los trabajadores no concurren, no correrá el término para el estalla-
miento de la huelga, lo que dará por term inado el conflicto.
III. La ju n ta puede obligar al patrón a acudir empleando los medios de
apremio previstos en la ley en el artículo 731.
IV. Si el patrón no concurre, los efectos del aviso de la huelga no se sus­
penden, es decir, los trabajadores pueden estallar la huelga.
Durante el período de prehuelga la ju n ta de conciliación y arbitraje es un
órgano administrativo y no jurisdiccional; cuando estalla la huelga se convier­
te en arbitro. Sólo será un órgano jurisdiccional cuando el sindicato acuda
ante la ju n ta y someta el conflicto a su jurisdicción por la vía del procedim ien­
to ordinario o de los conflictos colectivos económicos, según el caso.
LA HUELGA "75

C. La huelga
La huelga es la suspensión de las actividades laborales en forma temporal,
llevada a cabo por una coalición de trabajadores. Pero la Ley establece que se
seguirán prestando servicios en los casos siguientes (artículo 466):
I. Cuando se trate de vehículos d e transporte que se encuentren en ruta,
hasta que lleguen a su destino; y
II. Cuando se trate de hospitales o clínicas y demás establecimientos aná­
logos, continuará la atención de los pacientes hasta que puedan ser traslada­
dos a otro establecimiento.
Antes de la suspensión, la Junta fijará el número indispensable de trabaja­
dores que deberá continuar trabajando en las labores cuya suspensión afecte
gravemente la seguridad y conservación de los locales, maquinaria y materias
primas, o la reanudación de los trabajos (artículo 935).
Se podrá solicitar, dentro de las 72 horas siguientes a la suspensión de las
actividades, que se declare inexistente la huelga, por no haberse cubierto los
requisitos de fondo (artículo 450), de form a (artículo 920) o de mayoría (artícu­
lo 451, fracción II), mencionados anteriormente.
La solicitud de declaración de inexistencia se sujetará al siguiente procedi­
miento (artículo 930):
L Se formulará por escrito con copias para las demás partes;
II. La solicitud deberá contener las causas y los fundamentos para ello, sin
que más adelante puedan aducirse causas distintas;
III. La Junta correrá traslado de la solicitud a las partes y las oirá en una
audiencia, donde también se ofrecerán y desahogarán las pruebas que se ofrez­
can. La audiencia se deberá celebrar dentro de los cinco días siguientes, y
IV. Concluida la recepción de las pruebas la Junta resolverá sobre la existen­
cia o inexistencia de la huelga, dentro de las veinticuatro horas siguientes.11

11 Registro: 194328 Época: Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Aislada
Fuente: Semanario judicial de la Federación y su Gaceta.Tomo IX, Abril de 1999 Materia(s): La­
boral. Tesis: 2a. XLVI/99. Página: 213
S in d ic a t o s d e tr a b a ja d o r es . O pe r a l a s u p l e n c ia d e la q u e ja d e f ic ie n t e c u a n d o e i
ACTO RECLAMADO CONSISTA EN LA RESOLUCIÓN QUE DECLARA INEXISTENTE LA HUELGA, POR TRAS­
CENDER DIRECTAMENTE a lo s in t e r e s e s DE l o s t r a b a ja d o r e s .—La Segunda Sala de la Suprema
Corte de justicia de la Nación, emitió la tesis X/99, en donde sostuvo que la máxima suplencia de
la queja deficiente, que en favor de los trabajadores establece la fracción IV del artículo 76 bis
de la Ley de Amparo y a que se refiere la jurisprudencia 39/95, debe hacerse extensiva a los sindi­
catos de trabajadores cuando el acto reclamado trascienda directamente a sus intereses, porque
dichas organizaciones constituyen el medio con que cuentan los trabajadores para lograr el análi­
sis, mejoramiento y defensa de sus intereses. Congruentemente con ese criterio, la queja deficien­
te debe ser suplida en el caso de que el acto reclamado consista en la resolución que declara la
inexistencia de la huelga porque en tal supuesto queda desprotegida jurídicamente la suspensión
de labores, cuyas consecuencias son el que se fije a ios trabajadores un plazo de veinticuatro horas
para que vuelvan al trabajo, con la pérdida de sus salarios durante el tiempo que duró el conflicto;
76 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

Si la Junta declara inexistente la huelga fijará un térm ino de veinticuatro


horas para que los trabajadores vuelvan a su trabajo y en caso de no hacerlo,
quedarán terminadas las relaciones de trabajo, pudiendo la empresa contratar
a nuevos trabajadores (artículo 932).
La huelga solamente será ilícita en los casos siguientes (artículo 445):
I. Cuando la mayoría de los huelguistas ejecuten actos violentos en contra
de las personas o las propiedades, o
II. En caso de guerra, cuando los trabajadores pertenezcan a estableci­
mientos que dependan del gobierno.
La huelga terminará (artículo 469):
I. Por acuerdo entre las partes;
II. Si el patrón se allana en cualquier tiempo a las peticiones contenidas
en el emplazamiento de huelga;
III. Por laudo arbitral dictado por la persona o comisión elegida por las
partes, y
IV. Por laudo de la Ju n ta de Conciliación y Arbitraje.

4. H uelga

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T r a b a ja d o r e s a l s e r v ic io d e l o s
G O B IE R N O S F E D E R A L Y D E L D - F .

I. Fundamento
1. El fundamento constitucional está Su fundamento constitucional está en
en las fracciones XVII y XVIII del aparta­ la fracción X del apartado “B” del artícu­
do “A” del artículo 123. lo 123.
2. La ley reglamentaria es la Ley Fede­ La Ley Federal de los Trabajadores al
ral del Trabajo (artículos 440 a 4 6 9 y 920 Servicio del Estado es la ley reglamentaria
a 938). del Apartado “B” del artículo 123 consti­
tucional (artículos 92a 109).

se les aperciba de que por el solo hecho de no acatar la resolución se declaren terminados los con­
tratos de trabajo y que el patrón queda en libertad para contratar nuevos trabajadores, lo .que
evidentemente trasciende a los intereses de los trabajadores.
Amparo en revisión 2890/98. Sindicato Único Independiente de los Trabajadores al Servido
del Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco. 24 de febrero de 1999. Unanimidad de
cuatro votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secreta­
ria: Irma Rodríguez Franco.
Nota: La tesis 2a. X/99, a que se hace mención aparece publicada en el Semanario Judidal
de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo IX, febrero de 1999, página 243, con el ru­
bro: “Suplencia de la queja deficiente en materia laboral. Hipótesis en que opera a favor de los
sindicatos.”.
LA HUELGA 77

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T r a b a ja d o r e s a l s e r v ic io d e l o s
GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.

II. Etapa de gestación


1. Esta etapa comprende todos los pre- Esta etapa com prende todos los prepa-
parativos: a) el pliego petitorio con em- rativos: a) el pliego de peticiones con e m ­
plazamiento a huelga, y b) la declaración plazamiento a huelga, y b) la declaración
de huelga. Concluye cuando se deposita de huelga. Concluye cuando se deposita
en la Junta de Conciliación y Arbitraje el el escrito de emplazamiento en el Tribu-
escrito con las peticiones y el anuncio de nal Federal de Conciliación y Arbitraje,
la huelga.
III, E tapa de p reh u elg a
1. Se inicia con la presentación del em ­ Se inicia con la presentación del e m ­
plazamiento ante la Junta y termina un plazamiento ante el Tribunal y termina
momento antes de la suspensión de las la­ un momento antes de la suspensión de las
bores o cuando se llega a un acuerdo en­ labores, cuando se llega a un acuerdo e n ­
tre patrón y trabajadores (artículos 920 tre empleador y trabajadores o cuando el
y 926). Tribunal califica a la huelga de ilegal (ar­
tículos 100, 103 y 104).
2. La sola presentación del escrito con
emplazamiento a huelga ante la Junta
produce efectos jurídicos: los trabajadores
despedidos del trabajo después de la pre­
sentación del escrito participan en el re­
cuento; los trabajadores que a partir de ese
m om ento sean incorporados por el pa­
trón, n o son considerados en el recuento,
en el incidente de huelga inexistente (ar­
tículo 931, III y IV).
3. El emplazamiento no requiere ir El emplazamiento debe ir acompañado
acompañado del acta de la asam blea en d e la copia d e l acta de la asamblea en la
que se haya decidido la declaración de que los trabajadores votaron por la h u el­
huelga. La Ley en ninguna parte lo orde­ ga (artículo 100).
na así (artículo 920).
4. A partir de la notificación del pliego El empleador dispone de un plazo d e
de peticiones con el anuncio de la huelga, 10 días para resolver sobre las peticiones,
el patrón cuenta con un plazo de 4 8 h o ­ contados a partir de que se le haya notifi­
ras para formular su contestación (artícu­ cado el pliego de peticiones (artículo 100).
lo 922).
5. La notificación produce el efecto de
constituir al patrón, por todo el período
de prehuelga, en depositario de los bie­
nes de la empresa (artículo 921, segundo
párrafo). A partir de la notificación debe
suspenderse toda ejecución de sentencia, a
78 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T r a b a j a d o r e s a l s e r v ic io d e l o s
GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.

no ser que se trate d e asegurar los créditos


d el trabajador, los cré d ito s en favor del
IMSS, los créditos en favor del INFONAVTT
y los créditos fiscales (artículo 924).
6. El aviso de suspensión de las labores El aviso de suspensión debe hacerse
debe darse por lo menos con 6 días de an­ siempre, con 10 días de anticipación a la
ticipación a la fecha del estallamiento de fecha del estallamiento, por lo menos (ar­
la huelga, y con 10 días de anticipación tículos 100 y 102).
cuando se trate de servicios públicos (ar­
tículo 920, III).
7. Durante la etapa de la prehuelga, la El Tribunal decide en un término de
Junta sólo asume una posición conciliado­ 72 horas, computado desde la hora en
ra. Citará a una audiencia de conciliación, que recibe el escrito de emplazamiento, si
en la que procurará avenir a las partes sin es legal o ilegal la huelga que se pretende
prejuzgar sobre la existencia o inexisten­ estallar; sólo procederá a la conciliación
cia, justificación o injustificación de la de las partes, después de haber declarado
huelga (artículo 926). a la huelga como legal (artículo 101).
IV. Etapade huelga
1. Comprende todo el tiempo en que Comprende todo el tiempo en que du­
estén suspendidas las labores. La huelga ren suspendidas las labores, esta suspen­
se inicia el día y la hora anunciados o 6 sión no debe comenzar antes del término
días después de la notificación del empla­ de 10 días, contados a partir de la fecha de
zamiento al patrón o 10 días después si se la notificación del emplazamiento al em­
trata de un servicio público. Casi siempre pleador (artículos 93 y 103).
la notificación se hace con una anticipa­
ción mucho mayor. Los términos de la Ley
son mínimos (artículos 440 y 920, III).
2. La Junta comenzará el incidente de La huelga es calificada previamente du­
inexistencia si los interesados así lo solici­ rante la etapa de prehuelga (artículo 101).
tan dentro de las 72 horas siguientes al No puede llevarse al cabo si no cumple
estallamiento de la huelga. Será inexistente con los requisitos de fondo (artículo 94),
si no cumple con alguno de los requisitos de forma (artículo 100) o de mayoría (ar­
de fondo (artículo 450), de forma (artícu­ tículo 99, II).
lo 920) o de mayoría (artículo 451, II) (ar­
tículos 929 y 459).
3. Durante la huelga se puede dar el La huelga puede ser declarada ilegal y
caso de que sea declarada ilícita, si se da delictuosa cuando la mayoría de los traba­
alguno de los supuestos que señala el ar­ jadores huelguistas ejecuten actos violen­
tículo 445. tos contra las personas o las propiedades,
o cuando se decrete en los casos del artícu­
lo 29 constitucional (artículo 106).
4. La huelga puede terminar por las si­ La huelga puede terminar por las si­
guientes causas: guientes causas:
LA H U ELGA 79

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T r a b a ja d o r e s a l s e r v ic io d e l o s
GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F .

a) Por declaratoria de inexistencia (ar­ a) Por declaración de inexistencia (ar­


tículo 459). tículos 103, 105 y 108, III).
b) Por declaratoria de ilicitud (artícu­ b) Por declaración de ilegal y d elictu o­
lo 445). sa (artículos 105, 106 y 108, III).
c) Por acuerdo entre los huelguistas y c) Por avenencia entre las p a rtes (ar­
los patrones (artículo 469, I). tículo 1 0 8 ,1).
d) Si el patrón se allana, en cualquier
tiempo, a las peticiones contenidas en el
escrito de emplazamiento de huelga y cu­
bre los salarios que hayan dejado de per­
cibir los trabajadores (artículo 469,11).
e) Por laudo arbitral de la persona o e) Por laudo de la persona o tribunal
comisión que libremente elijan las partes que, a. solicitud de las partes y con la con­
(artículo 469, III). form idad de éstas, conozca del asunto (ar­
J) Por laudo de la Junta de Concilia­ tículo 108, IV).
ción y Arbitraje, si ios trabajadores huel­ f) N o hay disposición legal sobre la fa­
guistas som eten el conflicto a su decisión cultad del Tribunal para conocer d e l fon­
(artículo 469, IV). do del asunto.
g) Por desistimiento de los trabajadores. g) Por resolución de la asamblea d e tra­
bajadores, tomada por acuerdo de la ma­
yoría (artículo 108,11).
V. Requisitos
A. Form a
1. Están contenidos en el escrito de em­ Están contenidos en el em plazam iento,
plazamiento que incluye el pliego de peti­ escrito que incluye el pliego de p eticio ­
ciones. El emplazamiento reúne los siguien­ n es. El emplazamiento reúne los sig u ien ­
tes requisitos (artículo 920): tes requisitos (artículo 100):
a) El escrito debe estar dirigido al pa­ a) Debe dirigirse por escrito a l em ­
trón. pleador.
b) Debe contener el pliego de peticio­ b) Debe contener el pliego de p eticio ­
nes y la decisión de ir a la huelga si no se n e s así como la resolución de suspender
accede a ellas. la s labores si no son satisfechas.
c) Se señala el día y la hora de la sus c) Se señala el día y la hora del estalla-
pensión de las labores, que no debe ser m ien to, que debe ser posterior a lo s 10
anterior a los 6 días, contados a partir de d ías siguientes al en que se haya n otifica­
la fecha de notificación al patrón o de 10 d o al empleador.
días si se trata de ser vicios públicos.
d) Se debe entregar a la Junta por du­ d) El escrito se debe presentar a n te el
plicado. T ribunal Federal de Conciliación y Arbi­
traje, con tantas copias como funcionarios
sea n los que deben conocer de la satisfac­
c ió n de las peticiones.
80 DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T rabajadores al servicio de los


GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.
e) N o se requiere que se anexe el acta e) Se requiere que al emplazamiento se
de la asamblea en que se haya acordado anexe la copia del acta de la asamblea en
por lo trabajadores el estallamiento de la la que los trabajadores hayan acordado
huelga. declarar la huelga.
2. Otra formalidad es la asistencia a la La asistencia a la audiencia de concilia­
audiencia de conciliación, la cual se debe ción, que se realiza después de la califi­
celebrar en la Junta, teniendo ésta e l ca­ cación, también constituye una formali­
rácter de amigable componedora (artícu­ dad que debe cumplirse (artículo 101).
los 926 y 927).
B. Fondo
1. Los requisitos de fondo constituyen El requisito de fondo constituye el fin
el objeto que se persigue con la suspen­ que persigue la huelga, que es restituir,
sión de las labores. En la Constitución se en una o varias dependencias de los po­
establece el fin genérico, que es conseguir deres públicos, los derechos consignados
el equilibrio entre los factores de la produc­ en el apartado “B” del artículo 123 consti­
ción, armonizando los derechos del traba­ tucional, cuando éstos hayan sido violados
jo con los del capital (artículo 123, aparta­ de manera general y sistemática.
do “A”, XVIII, de la Constitución).
2. La Ley reglamentaria desglosa ejem- La Ley reglamentaria reproduce, como
plificativamente el objetivo constitucional, única causal, la señalada en el precepto
en los siguientes casos (artículo 450): constitucional citado (artículo 94).
a) Conseguir el equilibrio entre los fac­
tores de la producción, armonizando los
derechos del trabajo con los del capital.
b) Obtener del patrón o patrones la ce­
lebración del contrato colectivo o exigir su
revisión al terminar el período de su vi­
gencia.
c) Obtener de los patrones la celebra­
ción del contrato-ley o exigir su revisión
al terminar el período de su vigencia.
d) Exigir el cumplimiento d d con trato
colectivo de trabajo o del contrato-ley en
las empresas o establecimientos en que hu­
biese sido violado.
e) Exigir el cumplimiento de las dispo­
siciones legales sobre participación de uti­
lidades.
f) Apoyar una huelga que tenga por
objeto alguno de los enumerados e n las
fracciones anteriores.
g) Exigir la revisión de los salarios con­
tractuales.
LA HUELGA 81

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T r a b a j a d o r e s a l s e r v i c i o d e i .o s
GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D. F.
3. Las posibilidades de que se den otras Es casi imposible que se dé la violación
causales de huelga son amplias, dentro de general y sistemática de los derechos con­
la causal de la fracción I del artículo 450. tenidos en el apartado “B” del artículo 123
constitucional.
C. Mayoría
I. La mayoría constituye el requisito La mayoría representa la legitimidad
de legitim idad para emplazar. La coali­ d e la coalición para emplazar al funciona­
ción, para cumplir con el requisito señala­ rio titular de la dependencia. Se cumple
do, debe reunir la mayoría simple (la mi­ co n este requisito cuando votan en favor
tad más uno). Una vez estallada la huelga, d e la huelga las dos terceras partes d e los
cuando el patrón solicita a la Junta que la trabajadores de la dependencia afectada,
califique de inexistente, se demostrará si e s dedr, que debe darse una mayoría cali­
la mayoría está o no favor de la huelga. ficada (artículo 99, II). La verificación del
cumplimiento de este requisito se lleva al
cabo previamente al eslallamiento d e la
huelga, cuando el Tribunal resuelve dentro
d e las 72 horas siguientes a la de la recep ­
ción del escrito de emplazamiento (artícu­
lo 101).
V I. T e rm in o lo g ía

A. Si n o se cump !en los requisitos


1. H uelga inexistente (artículo 459). Huelga ilegal (artículo 101). Cuando no
Cuando no se cumplen los requisitos de se cumplen los requisitos de fondo (artícu­
fondo (artículo 450), forma (artículo 920) lo 94), de forma (artículo 100) o de m ayo­
o mayoría (artículo 4 5 1,11). I-a consecuen­ ría (artículo 99, II). Se previene a los tra­
cia de la declaración de inexistencia es bajadores de que si estallan la huelga serán
que se previene a los trabajadores de que cesad os en sus funciones (artículos 104
de no regresar a las labores en un término y 105).
no mayor de 24 horas quedarán term ina­
das las relaciones de trabajo y el patrón
tiene libertad para contratar a otros tra­
bajadores (artículo 932).
Huelga inexistente (artículo 103). Si la
suspensión de las labores se lleva a cabo
antes de los diez días del emplazamiento,
e l Tribunal declarará que no existe e l e s­
tado de huelga y fijará a los trabajadores
u n plazo de veinticuatro horas para que
regresen a sus labores, apercibiéndolos de
que si no lo hacen serán cesados en sus
funciones sin responsabilidad para e l Es­
tado (artículo 103).
82 DERECH O COLECTIVO DEL TRABAJO

T r a b a ja d o r e s e n g e n e r a l T r a b a j a d o r e s a l s e r v ic io d e l o s
GOBIERNOS FEDERAL Y DEL D . F.

B. C o n sec u e n c ia s d e h ech o s n o p ro p io s d e la h u elg a


1. Huelga ilícita. Si ¡a mayoría de los Huelga ilegal y delictuosa (artículo 106).
huelguistas comete actos violentos contra Si la mayoría de los huelguistas realiza
las personas o las propiedades, y en caso actos violentos contra las personas o las
de guerra, si los trabajadores pertenecen propiedades, y si se declara en los casos
a establecimientos o servicios que depen­ de emergencia señalados en el artículo
dan del gobierno (artículo 445). La conse­ 29 constitucional. La consecuencia es,
cuencia es que se dan por terminadas las si no constituyen los actos violentos otro
relaciones de trabajo de los huelguistas delito con pena mayor, además de que se
(artículo 934). pierda la calidad de trabajador, la imposi­
ción de hasta 2 años de prisión y multa
hasta de $10,000.00, más la reparación del
daño (artículo 97).
C. C o n se c u e n c ia s relacionadas con el e m p le a d o r
1. Huelga imputable o justificada. Se da No se da en esta ley la justificación o
cuando los motivos de la huelga son impu- imputabilidad de la huelga para el titular
tables al patrón, según laudo dictado por de la dependencia,
la junta que haya conocido del fondo del
asunto a petición de los trabajadores, y tra­
mitado en el procedimiento ordinario o
en un procedimiento colectivo de natura­
leza económica (artículos 446 y 937).
DERECHO PROCESAL
DEL TRABAJO

Ca p ít u l o I
AUTORIDADES D E L TRABAJO

1. SU ENUMERACIÓN

La Ley Federal del Trabajo dedica el Título Once a la enumeración de las au ­


toridades del trabajo, así como a determ inar las funciones que desempeñan.
El artículo 523 de la Ley dispone que la aplicación de las normas de trab a­
jo compete, en sus respectivas jurisdicciones, a:
I. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social;
II. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Educa­
ción Pública;
III. Las autoridades de las Entidades Federativas y sus Direcciones o De­
partamentos de Trabajo;
IV. La Procuraduría de la Defensa del Trabajo;
V. Al Servicio Nacional del Empleo;
VI. La Inspección del Trabajo;
VIL La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos;
VIII. La Comisión Nacional para la Participación de los Trabajadores en
las Utilidades de las Empresas;
IX. Se derogó esta fracción.
X. La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje;
XI. Las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje; y
XII. El Jurado de Responsabilidades.

2. SUS FUNCIONES

I. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social tiene las atribuciones que le


asignan su Ley Orgánica y las normas de trabajo (artículo 524).
II. Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Educación
Pública. La Secretaría cíe Hacienda y Crédito Público conoce de las objeciones
que formulen los trabajadores respecto a la participación de utilidades decla­
rada por el patrón (artículo 123, IX, inciso e) de la Constitución, y 121,31, y 526
de la Ley).
Estas facultades otorgadas a la Secretaría de Hacienda nos parecen im pro­
pias. Por mandato constitucional (artículo 123, XX) las controversias que se sus­
85
86 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

citan entre el capital y el trabajo se deben someter al conocimiento de la Junta


de Conciliación y Arbitraje, de integración tripartita. ¿Por qué entonces y tam­
bién por disposición constitucional (artículo 123, IX), una autoridad adminis­
trativa va a conocer de los conflictos sobre participación de utilidades? Lo más
conveniente es que sea la autoridad jurisdiccional la que intervenga en la solu­
ción de los conflictos de esta naturaleza. La Secretaría de Hacienda puede
proporcionar a la ju n ta Federal de Conciliación y Arbitraje, cuando se lo soli­
cite, información sobre la veracidad del renglón de participación de utilidades
en la declaración anual de las empresas.
La intervención de la Secretaría de Hacienda tiene una finalidad eminen­
tem ente fiscal; trata de recabar impuestos y evitar la evasión de su pago. De­
term inar sobre la correcta asignación de la participación de utilidades es sólo
una consecuencia. Por eso quien debe conocer de estos conflictos es la Junta
Federal de Conciliación y Arbitraje.
La Secretaría de Educación Pública tiene a su cargo la vigilancia y el control
de las escuelas para trabajadores (artículos 123, XII, párrafo tercero, constitu­
cional y 132, XII, de la Ley). Asimismo está encargada de intervenir, en coor­
dinación con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en los programas de
la capacitación y el adiestramiento de los trabajadores (artículo 526).
III. Los Departamentos y Direcciones de Trabajo de las entidades federa­
tivas tienen las facultades que determinen sus leyes orgánicas y las normas la­
borales (artículo 524).
IV. La Procuraduría de la Defensa del Trabajo, regulada en los artículo 530
a 536 de la Ley, tiene por objeto colaborar, de m anera gratuita, en favor de
los trabajadores y de sus sindicatos en la solución de los conflictos laborales.
Cabe aclarar que es un instrum ento jurídico de beneficio para los trabajado­
res, no para los patrones.
Se trata de una unidad dependiente de la Secretaría del Trabajo y Previsión
Social y, en su caso, de los gobiernos estatales, con facultades para proponer a las
partes soluciones amistosas en sus conflictos (artículo 530, III). Una vez acepta­
da la propuesta conciliatoria, con las modalidades acordadas por las partes, se
levanta un acta autorizada (artículo 530, III); si contiene un convenio deberá
ser ratificado ante la Junta de conciliación y Arbitraje y, aprobado por ese tribu­
nal, tiene efectos de laudo ejecutoriado (artículo 33, segundo párrafo, y 870, III).
V. El Servido Nacional de Empleo encuentra su regulación en los artícu­
los 537 a 539, siendo sus finalidades principales las de estudiar y promover la
operación de políticas públicas que apoyen la generación de empleos y la colo­
cación de los trabajadores, intervenir en coordinación con las Secretarías de
Gobernadón, Economía y Relaciones Exteriores, en la contratación de los na­
cionales que vayan a prestar sus servicios en el extranjero.
El Servicio Nacional de Empleo está a cargo de la Secretaría del Trabajo y
Previsión Social, por conducto de las unidades administrativas de la misma, a
las que competen las funciones correspondientes, en los términos de su regla­
m ento interior (Artículo 538).
AUTORIDADES DEL TRABAJO 87

El derecho a la capacitación y al adiestramiento y el servicio para la colo­


cación de los trabajadores, son aspectos constitucionalmente consignados en el
apartado A del artículo 123, en las fracciones XIII y XXV, respectivamente; la
capacitación y el adiestramiento, en virtud de la reform a publicada en el Dia­
rio Oficial del 9 de enero de 1978; el servicio para la colocación de los trabaja­
dores, se encuentra previsto en la Constitución desde 1917.
VI. La Inspección del Trabajo tiene su ubicación legal en los artículos 540
a 550 de la Ley y se encarga de vigilar el cumplimiento de las normas de tra­
bajo, especialmente las que contienen derechos y obligaciones de los trabajado­
res y patrones, las relativas al trabajo de mujeres y menores, las concernientes
a las medidas para prevenir riesgos de trabajo, así como las que establecen dis­
posiciones de higiene y seguridad.
VII. La Comisión Nacional de Salarios Mínimos está regulada en los artícu­
los 551 a 563 de la Ley. Su función es fijar los salarios mínimos generales y pro­
fesionales, en las distintas áreas geográficas, en las que para tal efecto se halla
dividido el territorio nacional. La Comisión Nacional puede auxiliarse d e las
Comisiones Especiales, de carácter consultivo, que considere indispensables
para el mejor desempeño de sus funciones. Estas instancias tienen su funda­
mento en la fracción VI del artículo 123 Constitucional.
VIII. La Comisión Nacional para la Participación de las Utilidades d e las
Empresas, está regulada constitucionalmente en la fracción IX del artículo 123,
y en la Ley Federal del Trabajo, en los artículos 575 a 590; sus facultades pri­
mordiales consisten en determ inar, con base en investigaciones y estudios, el
porcentaje correspondiente a los trabajadores sobre la renta gravable d e las
empresas, así como llevar al cabo su revisión.
X y XI. Por lo que hace a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y a
las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje, que se incluyen en la enumera­
ción que hace el artículo 523, nos ocuparemos de ellas en u n capítulo aparte.
Las Juntas de Conciliación Federales y Locales fueron derogadas en la refo r­
ma del 30 de noviembre de 2012.
XII. El Jurado de Responsabilidades de los Representantes de los trabaja­
dores y de los patrones que integran las juntas, regulado en los artículos 674 y
675 de la Ley, es un órgano integrado d e manera tripartita que sanciona con
amonestación, suspensión hasta por tres meses o destitución, a los represen­
tantes de los trabajadores o de los patrones cuando incurran en alguna de las
causas de responsabilidad señaladas en los artículos 671 y 673 de la Ley.
A u t o r id a d e s d e l t r a b a j o . El maestro T r u e b a U r b i n a divide a las au­
toridades del trabajo, para su estudio, en autoridades políticas con funciones
laborales, autoridades sociales del trabajo creadoras de derecho objetivo y auto­
ridades sociales del trabajo con funciones jurisdiccionales.1

! TRUEBA U kbina, Alberto, N u e v o D erech o del T ra b a jo , Porrúa, 6“ ed., México, 1981, pp. 453-455.
Ca p ít u l o II
LOS TRIBUNALES DEL TRABAJO

1. A n t e c e d e n t e s h is t ó r ic o s

El movimiento social iniciado en 1910 exigió el establecimiento de disposicio­


nes de alto contenido social. El artículo 123 constitucional fue la respuesta del
Constituyente de 1916-17 a ese redam o de justicia. La fracción XX del artícu­
lo 123 estableció las Juntas de Conciliación y Arbitraje, de integración triparti­
ta, para el conocimiento y decisión d e los conflictos del trabajo. La disposición
se ha conservado idéntica hasta nuestros días.
“Si entendemos que la realidad provocó la necesaria formación de los tri­
bunales del trabajo en los que para resolver los conflictos se hacía menester la
representación e intervención de los factores en pugna, entenderemos el naci­
miento de los Tribunales del Trabajo. El sector obrero reclamó su interven­
ción, su participación directa en la administración de justicia y como factor
antagónico, los patrones intervinieron en esa administración”.1
Por esto resultó necesaria la creación de los tribunales del trabajo, integra­
dos en forma tripartita: representantes de trabajadores, representantes de pa­
trones y un representante del gobierno.

2. D e n o m in a c ió n d e l o s t r ib u n a l e s d e l t r a b a jo

Por lo que hace a la denominación que se ha dado a los tribunales del trabajo,
encontramos que “Juntas significa reunión, se trata de un órgano colegiado,
reunión de representantes de los factores en conflicto; representantes de los
trabajadores, de los patrones y del gobierno. De conciliación y arbitraje, por­
que el proceso laboral abarca esos dos períodos: el de conciliación, que busca
avenir a las partes para que se llegue a un acuerdo respecto al conflicto plan­
teado, constituyendo un medio de evitar el juicio, analizándolo en forma pre­
via... Fracasada la conciliación, el conflicto debe resolverse en el arbitraje de

1 Ramírez Miguel , Leonor, L o s T r ib u n a le s d e l T ra b a jo . En el Temario de Derecho Procesal


del Trabajo, México, 1980, pp. 30 y 31.

89
90 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

acuerdo con lincamientos legales”.2 Se entiende por arbitraje la facultad de las


juntas para conocer y resolver los conflictos dentro de un juicio.

3. N a t u r a l e z a j u r íd ic a d e la j u n t a
D E C O N C IL IA C IÓ N Y A R B IT R A JE

El establecimiento de las Juntas de conciliación y arbitraje en la fracción XX


del apartado “A” del artículo 123, deja fuera de duda la discusión sobre el fun­
damento jurídico de esos tribunales, pero no así el de su naturaleza jurídica,
problema que en sí mismo tiene especial importancia por los efectos de carác­
ter práctico que produce.34
“El Constituyente mexicano de 1916-1917, estableció juntas de Conciliación
y Arbitraje p ara el conocimiento de los conflictos laborales, es decir, se excluyó
esta clase de conflictos del poder judicial ordinario, creándose órganos de ju ­
risdicción especializada”.'1
La controversia había nacido en el Constituyente mismo, donde se regis­
traron dos corrientes. La primera, sostenida por la diputación yucateca que
encabezaba H éctor Victoria, pretendió el establecimiento, en cada entidad fe­
derativa, de un tribunal de arbitraje, partiendo de la base de que eran verdade­
ros tribunales; también pidió que se hiciera mención expresa de los tribunales
para dejar claro que no estaban incluidos entre los tribunales especiales prohi­
bidos en el artículo 13 constitucional.
L a segunda corriente estaba encabezada por José Natividad M a c ÍAS, se
inclinó por el arbitraje practicado en esa época en Inglaterra y Bélgica, defen­
diendo la posición de que había que evitar que fuera otra vez como los tribu­
nales que se habían padecido por tanto tiem po en México.5
“Vienen luego las Juntas de conciliación y arbitraje. He oído, en las diver­
sas iniciativas que se han presentado a la Cámara sobre el problema obrero, ha­
blar de ju ntas de conciliación y arbitraje, he oído hablar de tribunales de
arbitraje, he oído hablar de arbitradores, quieren meterse en el artículo 13. A la
verdad señores, sin ánimo de ofrender a nadie, todo esto es perfectamente ab­
surdo si no se dicen cuáles son las funciones que han de desempeñar esas juntas,
porque debo decir a ustedes que si esas juntas se establecieran con la buena
intención que tienen sus autores y no se llegara a comprender perfectamente

2 I d e m , pp. 32 y 33.
3 Fix ZAMUNDIO, Héctor, “La Naturaleza Jurídica de las Juntas de Conciliación y Arbitraje".
R e v is ta M e x ic a n a d e l T r a b a jo , tomo IV, Abril-Junio 1974, 7a. Época, México, Secretaría del Trabajo
y Previsión Social No, 2.
4 Carpizo , Jorge, N a tu r a l e z a J u r íd ic a d e la s J u n t a s d e C o n c ilia c ió n y A r b itr a je en M é x ic o , en Estu­
dios Constitucionales, 4 a edición aumentada, Porrúa, México, 1994, p. 219.
5 F ix Z a m u d io , Héctor, o p . c it., p. 6.
LOS TRIBUNALES DEL TRABAJO 91

e¡ punto, serían unos verdaderos tribunales, más corrompidos y m ás dañosos


para los trabajadores, que los tribunales que han habido en México; sería la
verdadera m uerte del trabajador, vendrían a ser un obstáculo para su prospe­
ridad...”.6
Lo anterior pone en evidencia que ni los propios constituyentes tenían
una idea clara sobre el significado de las juntas. Un estudio sobre las leyes la­
borales de los Estados tampoco puede ayudarnos en ese objetivo, puesto que
ahí también encontramos contradicciones en torno a su función, a sus alcan­
ces, a su naturaleza; por ejemplo, la Ley del Trabajo de Veracruz consideraba
a las juntas como autoridades administrativas, mientras que el Código del T ra­
bajo de Campeche establecía que se trataba de tribunales del trabajo.7
La Suprem a Corte de Justicia, p o r su parte, estableció en dos ejecutorias
diferentes, una dictada el 8 de marzo de 1918, en el juicio de amparo prom o­
vido p o r Guillermo Cabrera, y la otra acordada el 23 de agosto del mismo año,
en el juicio de amparo promovido p o r la Lañe Rincón Mines Incorporated,
que la fracción XX del artículo 123 constitucional no podía extenderse a las
demandas que se referían a las consecuencias derivadas de un contrato de tra­
bajo, pues esas demandas debían hacerse valer ante los tribunales ordinarios;
que en el caso de que las juntas tuvieran facultades para conocer sobre deman­
das civiles y mercantiles, producto de cuestiones de trabajo y sus resoluciones
tuviesen carácter ejecutivo, dejarían de ser juntas y se investirían de facultades
no concedidas p o r la Constitución; y que no fueron establecidas para aplicar el
derecho, pues carecen de imperio. En suma, sostuvo la Corte, no son tribuna­
les, sino instituciones de derecho público, que sólo proponen nuevas bases de
trabajo para po n er fin a los conflictos.
Sin embargo, el 21 de agosto de 1924, en el juicio promovido p o r la Com­
pañía d e Tranvías, Luz y Fuerza d e Puebla, S. A., la Corte consideró que las
Juntas eran organismos con capacidad para dictar y ejecutar laudos, pues de
otra m anera sólo serían cuerpos consultivos, que formularían simples declara­
ciones de derecho. Con esta tesis quedó claramente definido el carácter juris­
diccional de las juntas.8

6 Intervención del Diputado José Natividad Maclas en el Constituyente de Querétaro, en la 2 5 *


sesión ordinaria, en la tarde del jueves 28 de diciembre de 1916. Derechos del Pueblo Mexicano.
México a través de sus constituciones. Debate legislativo, Congreso Constituyente 1916-1917, Sección
Primera, Cámara de Diputados.CIX Legislatura, Senado de la República LIX l^egislatura, Poder Ju­
dicial de la Federación, Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación, Instituto Federal Electoral, Miguel Ángel PoiTÚa Editor, México, 2006.
7 I b id e m , p, 7.
8 I b id e m , p. I I,
92 D ER EC H O PROCESAL D EL TRABAJO

A. Su ubicación constitucional

Respecto a la ubicación de las Juntas de Conciliación y Arbitraje en alguno de


los tres p o deres establecidos en la C onstitución, conviene dejar en claro algu­
nos aspectos.
No form an p a rte del P oder Legislativo p o rq u e no lo establece así el artícu­
lo 50 constitucional.
Los actos d e las autoridades del Estado son de naturaleza form al de acuer­
do al órgano que los emite y de naturaleza m aterial en razón de la esencia, de
la función, del acto mismo. Por ello, si bien las Juntas realizan actos m aterial­
mente legislativos, com o la expedición de laudos que resuelven conflictos co­
lectivos económ icos, que son laudos constitutivos colectivos, ese d ato no es
suficiente p ara d eterm in a r que form an p arte del Poder Legislativo, pues fre­
cuentem ente cada uno de los poderes de la U nión realiza actos que m aterial­
mente com peten a los otros dos, sin que con ello pueda hablarse d e anarquía
en la división d e las funciones del Estado.
Tam poco fo rm an parte del Poder Ejecutivo. Su vinculación, en todo caso,
es únicam ente form al. Los funcionarios de la Ju n ta no se encuentran jerá rq u i­
camente subordinados a los funcionarios administrativos, ni reciben órdenes o
indicaciones de éstos, sino que tienen la m ás completa independencia y auto­
nomía p ara resolver los conflictos de que conocen.9
Además estos órganos n o resuelven cuestiones suscitadas entre el Estado y
sus gobernados, com o lo hacen los tribunales administrativos. Su competencia
es la resolución de diferencias surgidas e n tre gobernados (patrones y traba­
jadores).
Las ju n ta s de Conciliación y Arbitraje “son verdaderos tribunales, cuya la­
bor consiste en aplicar el derecho del trabajo, y que tienen los mismos poderes
que los tribunales ordinarios para la consecución de su función”.10 Es decir,
están dotados d e facultades para conocimiento, decisión y ejecución.
Las Juntas de Conciliación y Arbitraje m aterialm ente forman parte del Po­
der Judicial p o rq u e al igual que los tribunales de este poder, gozan de inde­
pendencia y autonom ía; no son tribunales de última instancia, puesto que sus
resoluciones son revisadas p o r el Poder Judicial Federal; les obliga la ju risp ru ­
dencia de la Suprem a Corte de Justicia y la de los Tribunales Colegiados que
funcionan dentro de su jurisdicción territorial, y se pretende que los funciona­
rios de la Juntas tengan un cierto estatus jurídico (artículos 633 y 648 de la Ley)
y gocen de salarios determ inados anualm ente con base en las disposiciones
presupuéstales aplicables (artículo 631).
La doctrina h a buscado toda dase de soluciones respecto a este problem a
de la ubicación de las juntas; los maestros T rinidad GARCÍA, Mario DE LA CUEVA
y TRUEBA U r b i n a , afirman que las Juntas constituyen un cuarto poder. Sobre el

9 C a r p i z o , Jorge, o p . c it., p . 233.


10 D e P i n a , Rafael, C u r s o d e D erech o P r o c e s a l d e l T r a b a jo . México, 1952, pp. 211 y 212.
LOS TRIBUNALES DEL TRABAJO 93

particular conviene insistir en que en la división que hace el artículo 49 cons­


titucional del Poder de la Federación en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, no
hace mención expresa de los tribunales del trabajo; tampoco establece un cuarto
poder.

B. ¿Son las juntas tribunales especiales?


Es im portante destacar que las Ju n tas de Conciliación y Arbitraje n o son tribu­
nales especiales.
En algún tiempo se consideró p o r varios estudiosos de la m ateria que las
juntas eran tribunales especiales, de los que prohíbe el artículo 13 constitucio­
nal, pues se decía que el hecho d e conocer exclusivamente de asuntos labora­
les les daba tal carácter.
Esta idea está totalmente superada en virtud de que los tribunales especia­
les son los que se crean con el fin de conocer sobre un caso determinado; no
están previstos p or las leyes y una vez juzgado el asunto particular p ara el cual
se instauraron, desaparecen.
Las Juntas en cambio, son tribunales especializados, pues conocen de la
totalidad de los asuntos en m ateria laboral, están previstos por la Constitución
y su funcionamiento es permanente.

C. ¿Son tribunales de equidad, de conciencia o de derecho?


El a n t e c e d e n t e h is tó ric o d ir e c to d e l c o n c e p to d e e q u id a d se e n c u e n t r a en
ARISTÓTELES, q u ie n h a b la d e la p r u d e n t e a d a p ta c ió n d e la ley g e n e r a l p a r a
a p lic a rla a l ca so c o n c re to ; d e fin e la e q u id a d p re c is a m e n te c o m o l a ju s tic ia d e l
caso c o n c re to .
La equidad trata de que el derecho no pierda su fin natural, auténtico,
trata de aplicar la norma conforme a su espíritu, a su verdadera intención.
P u e d e d e c irs e con GlUSEPPE L u m ia q u e la e q u id a d es el ju ic io a te m p e r a d o
que la ley c o n c e d e al ju e z en c a so s p a rtic u la re s , p a r a q u e u s e s u s fa c u lta d e s
c o n fo rm e a lo s p rin c ip io s d e j u s t i c i a q u e s o n b a se d el o r d e n a m ie n to ju r íd ic o
p o sitiv o , p rin c ip io s c o m p a rtid o s p o r la c o n c ie n c ia co m ú n .
De esta manera la jurisdicción de equidad es de carácter excepcional; la ley
la otorga transitoriamente al juez para que una situación concreta n o sea trata­
da de m anera uniforme, como se tratan todas las situaciones semejantes.
Las juntas deben aplicar en sus laudos la equidad. Pero se trata de una
equidad que busca superar la literalidad de la ley, para poder así m irar “no a
la Ley, sino al legislador, no a la letra ni al hecho, sino a la intención, no a la
parte, sino al todo”.11 En otras palabras las juntas juzgan, deben hacerlo, con
equidad, pero no son tribunales de equidad.

11 D e i a Cueva, Mario, N u e v o D e r e c h o M e x ic a n o d e l T ra b a jo , Editorial Potrüa, 3a ed., México,


1984. T. II, p. 542.
94 DERECH O PROCESAL DEL TRABAJO

Por otra parte, las juntas de conciliación y arbitraje no son tribunales de


conciencia, como se pudiera interpretar del texto del artículo 841 de la Ley
Federal del Trabajo. Entenderlo así sería un gran riesgo para la clase trabaja­
dora, ya que en ejercicio de esa libertad para resolver sin sujeción a las normas
definidas, podrían fácilmente negarse los derechos de los trabajadores, por
virtud de las presiones del capital.
El principio establecido en el artículo 841 relativo a que las Juntas deben
ju zgar en conciencia, se complem enta diciendo que deben motivar sus laudos;
p o r tanto al apreciar las pruebas no pueden inventar ni falsear el contenido de
las que obren en el expediente, pero no están obligadas a seguir un orden je ­
rárquico rígido. Las Juntas no tienen reglas para valorar las pruebas, lo que
significa que sus miembros les darán el valor que según su conciencia deben
tener.
Los tribunales de conciencia emiten resoluciones llamadas veredictos, que
no son fundadas ni motivadas, y no se pueden impugnar.
Los laudos de las juntas sí deben tener un razonamiento apegado a las le­
yes; las resoluciones de las juntas sí pueden ser objeto de impugnación. “Los
laudos deben ser claros, precisos y congruentes con la demanda, contestación,
y demás pretensiones deducidas en el juicio oportunam ente” (artículo 842).
Las Juntas de Conciliación y Arbitraje son tribunales de derecho porque
deben observar las modalidades esenciales del procedimiento de acuerdo con
los artículos 14 y 16 de la Constitución; porque les obliga la jurisprudencia de
la Suprema Corte, conforme a la cual la libre apreciación de las pruebas no sig­
nifica que en la valoración se puedan omitir las pruebas que se presentan, apre­
ciar situaciones no planteadas, alterar los hechos o deform ar el raciocinio
lógico.12
Se trata pues de tribunales de derecho, aunque con mayor flexibilidad
para la interpretación e integración de las normas que los tribunales del orden
común.

12 Fix ZAMUDIO, Héctor, “Panorama de los Derechos Procesal del Trabajo y Procesal Buro
crático en el Ordenamiento Jurídico”, R e v is ta M e x ic a n a d e l T r a b a jo , T. XII, No. 2, México, 1965,
pp. 12 y 13.
LOS TRIBUNALES DEL TRABAJO 95

4, JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE

r
El presidente será nombrada por
Pleno
el Presidente de la República
(Al t. 606)
(Art. 612)

Federales Radicadas en el D. F, y foráneas


(Arts. 604 a 620) (Art. 606, 2° y 3° párrafos).
Juntas
En ambos casos el presidente
Especiales
será nombrado por el Secretario
(Art. 606)
del Trabajo y Previsión Social
(Art. 633)
Juntas de
conciliación y
El presidente será nombrado por
arbitraje Pleno el Gobernador, y en el caso del
(Art. 623) D. F por el Presidente de la
República y por el Jefe de
Gobierno del D.F. (Art. 623)
Locales
(Arts. 621 a 624) El presidente será nombrado por
Juntas
el Gobernador del Estado, y e n el
Especiales caso del D. F, por el Jefe de
(Art. 623)
Gobierno del D.F. (Art. 633)
V.
Capítulo III
JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE

Originalmente, las Juntas Especiales de la Junta Federal de Conciliación y Ar­


bitraje funcionaban exclusivamente en el Distrito Federal.
Por decreto de fecha 2 de julio de 1976, los artículos 606, 609 y 664 de la
Ley Federal del Trabajo, fueron reformados para crear las Juntas Especiales
de la Federal de Conciliación y Arbitraje, por lo m enos una en cada Estado de
la República. Esto se hizo con la finalidad de acercar la justicia laboral a los
lugares de la prestación del trabajo, evitando a los trabajadores inútiles des­
plazamiento que generaban onerosas erogaciones y pérdida de tiempo.
Esta es la razón p o r la cual las Juntas Federales de Conciliación que exis­
tían en cada entidad federativa para tratar de resolver los conflictos laborales
federales en cada Estado, dejaron de funcionar. Si el conflicto no llegaba a su
término con un acuerdo amistoso entre las partes, el expediente se remitía a la
Junta Federal de Conciliación y Arbitraje para que conociera el asunto jurisdic­
cionalmente y emitiera el laudo correspondiente, lo que incrementaba la utili­
zación de tiempo y el costo económico para las partes, sobre todo para los
trabajadores.
Por acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación del 13 de sep­
tiembre de 1982, se suspendió el funcionamiento d e las Juntas Federales de
Conciliación. Las Juntas de Conciliación locales tam bién dejaron de funcionar.
Esto llevó al legislador a derogar las Juntas de Conciliación Federales y Loca­
les en la reforma laboral del 30 de noviembre de 2012.

1. J u n t a s d e c o n c il i a c i ó n y arbitraje

Las Juntas de Conciliación y Arbitraje fueron establecidas en la Constitución


de la República por un clamor de los trabajadores, que sabían que los jueces sa­
lidos de las filas de la burguesía y los complicados procedimientos civiles que
exigían la intervención de un abogado cuyos honorarios no podían pagar,
eran barreras infranqueables para el triunfo de la justicia.1

1 De la C ueva , Mario, o p . c i t., p. 537.

97
98 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

De acuerdo con las ideas de Mario de LA CUEVA, la integración tripartita


de las Juntas de Conciliación y Arbitraje refleja que la naturaleza de estas au­
toridades del trabajo es de organismos clasistas, pues dentro de ello? se conju­
gan al mismo tiempo, las fuerzas del trabajo y del capital, con la intervención
imparcial de un representante del Estado.
Por esto las Juntas de Conciliación y Arbitraje están integradas por igual
núm ero de representantes de trabajadores y de patrones, y por uno del Go­
bierno. Los tres representantes integran al órgano colegiado que juzga, o sea
la Junta de Conciliación y Arbitraje. Ese juzgador busca la verdad de los hechos.
El representante de los trabajadores argumentará en favor de los trabajadores
y el representante de los patrones defenderá los intereses de los patrones; así
ocurre en la práctica. Pero a fin de cuentas votarán p o r su justicia. El equili­
brio lo establece el representante del Estado.
Es un vicio que el representante de los trabajadores siempre vote por los
trabajadores y que el de los patrones también siempre vote por los patrones;
ambos deberían votar p o r la razón y por el derecho. Su función es juzgar y
votar p o r la justicia. No lo hacen así, votan por el interés de su clase y el equi­
librio lo determina el representante del Gobierno.
El fundamento constitucional de estos órganos lo encontramos en la frac­
ción XX del apartado “A” del artículo 123 Constitucional que dispone: “Las
diferencias o los conflictos entre el capital y el trabajo se sujetarán a la deci­
sión de una Junta de Conciliación y Arbitraje, formada por igual número de
representantes de los obreros y de los patronos, y uno del Gobierno”.
De acuerdo con nuestro régim en dual de aplicación de las leyes del trabajo
po r parte de las autoridades federales y locales, derivado de la fracción XXXI
del apartado “A” del artículo 123, existe una Junta Federal de Conciliación y
Arbitraje, y juntas locales de conciliación y arbitraje.

A Junta Federal de Conciliación y Arbitraje


A la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje corresponde el conocimiento y la
resolución de los conflictos de trabajo que se susciten entre trabajadores y pa­
trones, sólo entre trabajadores o sólo entre patrones, excepto en el caso de aque­
llos en que toca actuar como de Arbitraje a las Juntas de Conciliación (artículo
600, fracción IV).
La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje se integra con un representan­
te del Gobierno Federal, que preside la Junta y es nombrado por el Presidente
de la República (612). Asimismo integran la junta igual número de represen­
tantes de trabajadores y de patrones, nombrados por los trabajadores y por los
empresarios, mediante convenciones sexenales, por rama industrial, en los tér­
minos de la convocatoria que al efecto expida la Secretaría de Trabajo y Pre­
visión Social (artículo 605). Los presidentes de las juntas especiales son designados
cada seis años por el Secretario del Trabajo y Previsión Social (artículo 633).
JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE 99

El procedimiento de elección de los representantes se encuentra regulado en


los artículos del 648 al 675 de la Ley.
La Junta Federal de Conciüadón y Arbitraje puede funcionar en pleno o
e n juntas especiales (artículo 606).

a) El pleno
Ei pleno de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje se integra con el p re ­
sidente de la junta y con todos los representantes de los trabajadores y d e los
patrones ante las juntas especiales radicadas en el Distrito Federal, que son 22
(artículo 607).
Antes de la reforma el pleno se integraba con el presidente de la ju n ta y
con la totalidad de los representantes de los trabajadores y de los patrones.
Esto era, 66 representantes de los trabajadores y 66 representantes de los p a ­
trones, en virtud de ser éste el número de juntas especiales de la Federal de
Conciliación y Arbitraje que funcionaban en aquel momento. Eran 21 ju n tas
especiales radicadas en el Distrito Federal y 45 foráneas, radicadas en los Esta­
dos de la República. Debe aclararse que resultaba esa cifra porque algunas
juntas especiales radicadas en la dudad de México tenían juntas “bis”, como la
3, la 7, la 8, la 9, la 12 y la 14, y porque en algunos Estados hay más de una
junta especia! como Baja California, la 40 y la 59; Campeche, la 48 y la 52;
Chihuahua, la 26, la 41 y la 55; Coahuila, la 25 y la 42; Jalisco, la 17 y la 18;
Nuevo León, la 19 y la 20; Sonora, la 23 y la 47; Tamaulipas, la 37, la 39 y la
60; Veracruz, la 22, la 38, la 44, la 45 y la 54.
Las facultades y las obligaciones del pleno de la Junta de Conciliación y
Arbitraje son las siguientes (artículo 614):
I. Expedir el Reglamento Interior y los reglamentos del servicio profesio­
nal de carrera y el de evaluación del desempeño de los presidentes de las ju n ­
tas especiales;
II. Conocer y resolver los conflictos de trabajo cuando afecten a la totali­
dad de las ramas de la industria y de las actividades representadas en la Ju n ta;
III. Conocer del recurso de revisión interpuesto en contra de las resolucio­
nes dictadas por el Presidente de la Ju n ta en la ejecución de los laudos del
pleno;
IV. Uniformar los criterios de resolución de la Junta, cuando las Juntas
Especiales sustenten tesis contradictorias;
IV. Uniformar los criterios de resolución de la Junta, cuando las juntas es­
peciales sustenten tesis contradictorias; y,
V. Informar a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de las deficien­
cias que observen en el funcionamiento de la Ju n ta y sugerir las medidas que
convenga dictar para corregirlas.
El procedimiento para uniformar el criterio en las resoluciones de las ju n ­
tas especiales lo determ ina el artículo 615. Para tal efecto se debe reunir el
Pleno en sesión especial, no pudiendo ocuparse de ningún otro asunto; se re-
100 DERECH O PROCESAL DEL TRABAJO

quiere la presencia de la m ayoría de los representantes de los trabajadores y


de los patrones, respectivamente. Los presidentes de las juntas especiales en el
Distrito Federal, son citados a la sesión y tendrán voz informativa. Los repre­
sentantes de los trabajadores y patrones y los presidentes de juntas especiales
radicadas fuera del Distrito Federal podrán participar como invitados en las
sesiones, o bien, formular sus propuestas por escrito, las que se incluirán en el
orden del día que corresponda. Las resoluciones del Pleno deben ser aproba­
das p o r la mitad más uno de sus miembros presentes; las decisiones del Pleno
que uniformen el criterio de resolución son obligatorias para todas las juntas
especiales; esas resoluciones pueden revisarse en cualquier tiempo a solicitud
del cincuenta y uno por ciento d e los presidentes de las juntas especiales o del
presidente de la junta. El Pleno publica un boletín cada tres meses, por lo me­
nos, con el criterio uniformado y con los laudos del Pleno y de las juntas espe­
ciales que juzgue conveniente.
Para el funcionamiento ordinario del Pleno se requiere de la presencia del
presidente de la junta y de la mayoría de los representantes de los trabajado­
res y de los patrones, respectivamente. En caso de em pate, el presidente ten­
drá voto de calidad (Artículo 620, fracción I).
En el supuesto previsto en el artículo 608 relativo a los conflictos que
afectan a dos o más ramas de la industria o de las actividades representadas
en la junta, ésta se integra con el presidente de la misma y con los respecti­
vos representantes de los trabajadores y de los patrones. Se trata en este caso
de la participación de ios representantes de las juntas que actúan en la solu­
ción de los conflictos con el presiente de la Junta Federal de Conciliación y
Arbitraje.

b) Las Juntas Especiales


La Secretaría del Trabajo y Previsión Social, con base en las necesidades de la
atención de los conflictos que debe conocer la Junta Federal de Conciliación y
Arbitraje, y con fundamento en las facultades que expresam ente le confiere la
Ley, ha establecido Juntas Especiales, mismas a las que se les ha asignado un
lugar de residencia y una competencia territorial (artículo 606).
Las Juntas Especiales de la Federal de Conciliación y Arbitraje se integran
con un representante del Gobierno Federal, nombrado por el Secretario del
Trabajo y Previsión Social, quien preside la junta, y p o r u n representante de
los trabajadores y otro de los patrones. En los casos de conflictos colectivos el
representante gubernamental será el presidente de la ju n ta y en los demás ca­
sos el presidente de la junta especial (artículo 609).
De estos integrantes, sólo los presidentes de las juntas especiales en el Dis­
trito Federal y en el interior de la República no form an parte del pleno de
la Ju n ta Federal; únicamente cuando se trata de uniform ar los criterios de las
juntas especiales los presidentes de las juntas especiales en el Distrito Federal,
son citados a la sesión y tienen voz informativa; los presidentes de las juntas
JUN TA S DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE 101

especiales radicadas fuera del Distrito Federal pueden participar como invita­
dos en las sesiones, o bien, formular sus propuestas p o r escrito, las que se in­
cluyen en el orden del día correspondiente (Artículo 615, fracción III).
Las juntas especiales tienen las facultades y obligaciones siguientes: cono­
cer y resolver los conflictos de trabajo suscitados en las materias de carácter
federal ante ellas representadas; investigar y resolver sobre quién tiene dere­
cho a la indemnización en los casos de m uerte por riesgos de trabajo, a que se
refiere el artículo 503; conocer del recurso de revisión interpuesto contra las
resoluciones del presidente en ejecución de los laudos; ser depositarlas de
contratos colectivos y reglamentos interiores de trabajo (Artículo 616).
Originalmente, las Juntas Especiales de la Federal de Conciliación y Arbi­
traje funcionaban exclusivamente en el Distrito Federal.
Posteriormente, fueron reformados, por decreto de fecha 2 de julio de
1976, los artículos 606, 609 y 664 de la Ley Federal del Trabajo, para permitir
la creación de las Juntas Especiales de la Federal de Conciliación y Arbitraje
fuera de la capital. Esto se hizo con la finalidad de acercar la justicia laboral a
los lugares de la prestación de los servicios, evitando a los trabajadores inútiles
desplazamientos que solamente generaban onerosas erogaciones y pérdida de
tiempo.
En el Distrito Federal funcionan 21 juntas especiales (15 titulares y 6 bis)
de la Federal de Conciliación y Arbitraje. Cada una de ellas tiene asignada
una o varias materias de carácter federal y son competentes para conocer lo
mismo de conflictos individuales que de conflictos colectivos.
Cuando el conflicto que se les someta sea de carácter colecdvo o afecte a
dos o más ramas de la industria o de las actividades representadas en la Junta,
ésta se integrará con el Presidente de la propia Junta Federal de Conciliación
y Arbitraje y con los respectivos representantes de los trabajadores y d e los
patrones (artículo 608); en los demás casos con el Presidente de la Junta Espe­
cial y los correspondientes representantes de los trabajadores y patrones (ar­
tículo 609).
Las restantes 45 juntas especiales, conocidas como foráneas, se encuentran
distribuidas en todo el territorio nacional, por lo general una en cada Estado,
evitando con ello el traslado de trabajadores y patrones a la capital de la Re­
pública, con los consecuentes gastos y tardanzas.
Las juntas foráneas pueden conocer en su jurisdicción territorial d e los
asuntos federales que sean de carácter individual, nunca de carácter colectivo.
Lo anterior sin petjuicio del derecho del trabajador a concurrir directamente
ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje cuando así convenga a sus
intereses (artículo 606, tercer párrafo).
La razón que se ha esgrimido para explicar la determinación de la Ley en
el sentido de concentrar los conflictos colectivos sólo en las juntas especiales
radicadas en el Distrito Federal y excluir de su conocimiento a las juntas forá-
102 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

neas, es la de que el presidente de la Junta Federal no puede estar el mismo


día y hora en varias juntas especiales del país.

B, Juntas locales de Conciliación y Arbitraje


De acuerdo a nuestro régim en constitucional la Federación, a través del Con­
greso de la Unión, tiene facultades expresas para legislar en todo lo relativo a
la materia laboral (artículo 73, fracción X, y 123, segundo párrafo), pero tra­
tándose de la aplicación de dichas normas, quien tiene la competencia origi­
naria no es la Federación, sino las Entidades Federativas, en sus respectivas
jurisdicciones, según se desprende de la fracción XXXI, del apartado “A”, del
artículo 123 constitucional. A partir de la reform a publicada en el Diario Oficial
de 9 de enero de 1978, fueron ampliadas, nuevamente, las materias de juris­
dicción federal; se incluyeron las obligaciones patronales en materia educati­
va, de capacitación o adiestramiento, y de seguridad e higiene.
En este orden de ideas, cada Estado podrá establecer, con fundamento en
el artículo 622 de la Ley, una o más juntas de conciliación y arbitraje para co­
nocer de todos los conflictos que se susciten en las empresas o en las industrias
que no estén com prendidas dentro de las reservadas a las autoridades federa­
les. Corresponde a los gobernadores y al Jefe de Gobierno del Distrito Fede­
ral, fijar el lugar de su residencia y su competencia territorial.
Las juntas locales tam bién funcionan en pleno y en juntas especiales. En
cuanto a su integración y funcionamiento, las juntas locales se rigen por las mis­
mas disposiciones aplicables a las juntas federales. En lo que se refiere a las fa­
cultades del Presidente de la República y del Secretario del Trabajo y Previsión
Social, son ejercidas por los gobernadores de los Estados y, en el caso del Dis­
trito Federal, p o r el propio Presidente de la República y por el Jefe de Gobier­
no del Distrito Federal (artículo 623).

2. I n t e g r a c ió n y f u n c io n a m ie n t o d e las j u n t a s

Hemos dicho que la ju n ta de conciliación y arbitraje es un órgano tripartito,


integrado por u n representante del gobierno, uno de los trabajadores y uno
de los patrones. No se considera integrada la junta hasta que hayan sido nom ­
brados los tres representantes mencionados, aun cuando físicamente no se en­
cuentren presentes.
El funcionamiento es algo diferente a la integración, no obstante lo cual
frecuentemente se confunden. El funcionamiento de la junta es un término que
se emplea para aludir al desarrollo de la actividad jurisdiccional en los proce­
sos de trabajo.2

2 Ramírez M ig u e l , L eo n o r, op. cit., p. 42.


JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE 103

Con la intención de evitar que el funcionamiento de la junta se suspenda


por falta de alguno de los representantes, se ha determinado que estos órga­
nos puedan funcionar sin la presencia d e todos los miembros que los integran.
Para que las juntas especiales puedan funcionar válidamente, basta con
que esté presente el representante del Gobierno, salvo que la resolución verse
sobre personalidad, competencia, aceptación de pruebas, desistimiento de la
acción a que se refiere el artículo 773, p rim er párrafo, y la sustitución d e p a­
trón. Para ese efecto el presidente acordará se cite a los representantes a una
audiencia para la resolución de dichas cuestiones y para el caso de que n in g u ­
no concurra, dictará la resolución procedente (artículo 620, II, inciso a).
Para que funcione válidamente el pleno, en sesiones ordinarias, se requie­
re la presencia del presidente de la Ju n ta y de la mayoría de los representan­
tes de los trabajadores y de los patrones, respectivamente. En caso de em pate,
el presidente tiene voto de calidad (Artículo 6 2 0 ,1). En la sesión especial para
uniformar criterios de resolución, también sé requiere la presencia de la m a­
yoría de los representantes de los trabajadores y de los patrones, respectiva­
mente (artículo 615, II).
La distinción entre los conceptos d e integración y funcionamiento de la
junta fue hecha, porque la Ley Federal del Trabajo de 1931 disponía q u e en
los casos en que faltara uno de los representantes, la audiencia no podía reali­
zarse, con el consecuente retraso del procedimiento.
Los auxiliares de las juntas están facultados para sustituir al presidente de
la junta y a los de las juntas especiales durante la tramitación de los juicios,
hasta la formulación del dictamen que contiene el proyecto de laudo, en todos
los actos que no estén reservados para los presidentes. Los casos en los que los
presidentes están obligados a intervenir personalmente, son las resoluciones
que versen sobre (Artículo 610): competencia; nulidad de actuaciones; susti­
tución de patrón; procedencia o im procedencia de la solicitud de tener por
desistido al actor de las acciones que intentó (Artículos 772 y 773); cuando se
trate de conflictos colectivos de naturaleza económica, cuando se designe p eri­
to y cuando se ordene la práctica de diligencias a que se refiere el artículo 913.
Una vez concluido el desahogo de las pruebas, formulados los alegatos de
las partes y previa certificación del secretario de que ya no quedan pruebas por
desahogar, se da vista a las partes por el térm ino de tres días para que e x p re ­
sen su conformidad con esa certificación. Se les apercibe que si transcurrido el
término señalado no lo hacen y si hay pruebas por desahogar, se les ten d rá
por desistidas de esas pruebas. En caso d e que las partes acrediten que alguna
o alguna de las pruebas ofrecidas no se h an desahogado, la Junta, con citación
de las partes, dentro de los ocho días siguientes, señala día y hora para su des­
ahogo. Desahogadas las pruebas pendientes, las partes formulan sus alegatos
dentro de las veinticuatro horas siguientes. Luego, el auxiliar, de oficio, declara
cerrada la instrucción y dentro de los diez días siguientes, formula por escrito
el proyecto de laudo (Artículo 885).
104 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

A partir de ese momento procesal, las siguientes diligencias deberán estar


encabezadas por el presidente de la Junta y por los presidentes de las juntas
especiales, según el caso.
D entro de las funciones esenciales del Estado se encuentra la impartición
de justicia, como lo ordena el artículo 17 de la Constitución de la República.
En las juntas de conciliación y arbitraje son los representantes del Gobierno,
de los trabajadores y de los patrones, los que cumplen esa función; a su cargo
está el desarrollo de las audiencias del órgano tripartito.
En la práctica, los representantes del trabajo y de los patrones dan las ra­
zones del trabajador o del patrón, respectivamente, y votan a favor de las
razones planteadas. El representante del Gobierno es el fiel de la balanza y él
decide el sentido del laudo.

3. P e r s o n a l j u r íd ic o d e las j u n t a s

El personal jurídico de las Juntas de Conciliación y Arbitraje encuentra su re­


gulación en el Título Doce, del artículo 625 al 647, de la Ley Federal del
Trabajo.
Conform e al artículo 625 de la Ley, el personal jurídico de las Juntas de
Conciliación y Arbitraje es el siguiente:
I. Actuarios,
II. Secretarios,
III. Funcionarios conciliadores,
IV. Auxiliares,
V. Secretarios auxiliares,
VI. Secretarios generales, y
VIL Presidentes de Junta Especial.
Los artículos 612 y 626 a 630 enumeran los requisitos que debe satisfacer
cada una de las personas que integran el personal jurídico de las juntas de con­
ciliación y arbitraje. Algunos de esos requisitos son comunes para todo el per­
sonal jurídico: ser mexicano, estar en pleno ejercicio de sus derechos, no
pertenecer al estado eclesiástico y no haber sido condenado p o r delito inten­
cional sancionado con pena corporal.
Respecto a la edad, a los actuarios y a los secretarios se les exige ser mayo­
res de edad (18 años). Los auxiliares, secretarios generales, presidentes de
jumas especiales y los secretarios auxiliares deben ser mayores de 25 años. Los
funcionarios conciliadores deben ser mayores de 30 años. Tam bién existe dife­
rencia en cuanto al grado de estudios y experiencia en el ejercicio profesional;
a un actuario y a un secretario se les exige tener título de abogado o licenciado
en derecho y cédula profesional; los funcionarios conciliadores deben tener
título de abogado o licenciado en derecho y cédula profesional, dos años de
ejercicio profesional en materia laboral y haberse capacitado en materia de con­
JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE 105

dilación; los auxiliares deben tener título legalmente expedido de abogado o


licenciado en derecho, cédula profesional y tres años de ejercicio en materia
laboral; los secretarios generales y los presidentes de las juntas especiales de­
ben tener título de abogado o licenciado en derecho, cédula profesional, cinco
años de ejercicio profesional en materia laboral, posteriores a la obtención del
título, y experiencia mínima de un año en el ámbito del sector laboral.
A todo el personal jurídico de las juntas se le exige haberse distinguido en
estudios de derecho del trabajo.
— —
C a p ít u l o IV

COMPETENCIA

l. C o n c e p t o s

La competencia se ha definido como “...la capacidad del órgano del Estado


para ejercer la función jurisdiccional, o en otros términos, la facultad que tie­
ne un juez para conocer de ciertos negocios, ya por la naturaleza misma d e las
cosas, o bien por razón de las personas”.1
También se ha entendido como “la capacidad de un tribunal o de un juez
para conocer de una controversia legal y decidir válidamente sobre el fondo
de la misma. La competencia fija los límites dentro de los cuales el órgano ju ­
risdiccional puede ejercer su función de declarar el derecho”.2
No se debe confundir la competencia con la legitimidad. La Suprema C or­
te de Justicia de la Nación ha sostenido el criterio que entiende a la legitimi­
dad como la reunión de los requisitos necesarios para el desempeño d e un
cargo público, mientras que la competencia es la suma de facultades que la ley
le da a una autoridad para ejercer ciertas atribuciones.3

1 T rueba U rbina, Alberto, D ic c io n a rio d e D e r e c h o O b re ro , Ediciones Botas, 2a ed., México,


1941, p. 42.
2 Ram írez R., Edmundo, L a J u r is d ic c ió n y la C o m p e te n c ia e n e l te m a rio d e d e r e c h o p r o c e s a l d e l
trabajo, México, p. 48.
3 I n c om pe te nc ia y legitim idad de la a u to r id a d responsable .— De acuerdo con la juris­
prudencia constante de ía Suprema Corte de Justicia de la Nación, la legitimidad y la competencia
son dos atributos distintos de la autoridad; dos entidades independientes con existencia perfecta­
mente separada aunque se encamen en una persona, pues el que ésta reúna los requisitos necesa­
rios para el desempeño de un cargo público, constituye su legitimidad, mientras que su competencia
no es más que la suma de facultades que la ley le da para ejercer ciertas atribuciones; es decir, que
la legitimidad se refiere a la persona nombrada para un cargo público y la competencia se relacio­
na con la entidad moral llamada autoridad, y abstracción hecha de las cualidades del individuo,
no mira sino las atribuciones que esa entidad moral puede ejercer; de lo que resulta que puede
haber autoridades ilegítimas, pero competentes, y autoridades incompetentes aunque legítimas,
sin que el hecho de su legitimidad afecte la validez d e los actos que realizan dentro de la esfera de
su competencia, siendo a este concepto de competencia al que se refiere el artículo 16 constitucio­
nal. Revisión 7453/1946. Nicolás González Rodríguez. Resuelto el 18 de octubre de 1948, por
unanimidad de 4 votos. Ausente el señor ministro Islas Bravo, ponente el señor ministro Ramírez
Vázquez.—Boletín de Información Judicial de la Suprema Corte de Justicia. Núm. 39, de 3 de no­
viembre de 1948.

107
108 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Constitucionalmente se determ ina que la resolución de los conflictos del


trabajo corresponde a una Ju n ta de Conciliación y Arbitraje, conforme a la
fracción XX del artículo 123:
“XX. Las diferencia o los conflictos entre el capital y el trabajo se sujeta­
rá n a la decisión de una ju n ta de Conciliación y Arbitraje, formada por igual
núm ero de representantes de los obreros y de los patrones y uno del gobierno”,

2. D eterminación de la competencia

La competencia de las juntas se determina por dos criterios: por la mate­


ria y p o r el territorio. En m ateria procesal de trabajo no se presenta la compe­
tencia por razón de cuantía y de grado, como más adelante lo explicaremos.

A Por razón de la materia


A la luz del artículo 123 constitucional y de su ley reglamentaria, la com­
petencia de las juntas locales para conocer de los conflictos de trabajo es la
regla general, en tanto que la competencia de las juntas federales es la excep­
ción.4
Así pues, es de la competencia de las juntas federales el conocimiento y la
resolución de los conflictos que se presenten en las empresas y materias de las
ram as industriales que señalan la fracción XXXI del artículo 123 constitucio­
nal y el artículo 527 de la Ley Federal del Trabajo.
Esta competencia de excepción se apoya en el principio consignado en el
artículo 124 de la Constitución: “Las facultades que no están expresamente
concedidas por esta Constitución a los funcionarios federales se entienden re­
servadas a los Estados”.5 y 6*3

4 C o m pe t e n c ia fe d e r a l , c a r á c t e r e x c e pc io n a l d e LA.—La jurisdicción federal en materia


de trabajo es de excepción, de acuerdo con la fracción XXXI del articulo 123 constitucional, y
debe quedar plenamente demostrada en autos, pues de no ser así, debe radicarse la competencia
en las autoridades de los Estados, de acuerdo con sus respectivas jurisdicciones. Séptima Epoca,
Quinta Parte: Volumen 28, Pag. 15 Competencia 40/70. Luis Trujillo Rivera. 5 votos. Volumen 28,
Pag. 15 Competencia 99/70. Armando Beltrány otros. Unanimidad de 4 votos. Volumen 30, Pag. 73.
Competencia 117/69. Ángel Cruz Zúñiga. 5 votos. Volumen 30 Pag. 73 Competencia 90/68, Oscar
Malagamba Uñarte. 5 votos. Volumen 30. Pag. 73. Competencia 213/52. Tiburcio Romero y otros.
Unanimidad de 4 votos.
3 Época: Novena Época. Registro: 164135. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Tipo de Tesis: Aislada. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.Tomo XXXÍI,
Agosto de 2010 Materia(s): Laboral. Tesis: I.3o.T.223 L. Página: 2253. i
C o m p e t e n c ia para c o n o c e r d e l a s o l ic it u d d e r e g is t r o y t o m a d e n o t a d e los s in d i ­
catos DE ORGANISMOS DESCENTRALIZADOS. CORRESPONDE A LA SECRETARÍA DEL TRABAJO Y PREVI­
SIÓN SOCIAL, Y NO AL TRIBUNAL FEDERAL DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE EN EL ÁMBITO FEDERAL, Y A
LAS JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE, EN EL LOCAL.—De conformidad con la jurisprudencia
P./J, 1/96, emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en el Semana­
rio Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo III, febrero de 1996, página 52, de
COMPETEN CIA 109

rubro: “ O rg a n ism o s d e s c e n t r a l iz a d o s de c a r á c t er f e d e r a l . S u in c l u s ió n en e l a r t íc u l o
10. DE IA LEY FEDERAL DE LOS TRABAJADORES AL SERVICIO DEL ESTADO, ES IN CONSTITUCIONAL.",
las relaciones laborales entre los organismos públicos descentralizados de carácter federal y sus
trabajadores, no se rigen por el apartado B del artículo 123 constitucional, por tanto, los conflic­
tos que se susciten entre ellos, deberán resolverse de acuerdo con el apartado A de dicho numeral.
En esa tesitura, conforme a la fracción XXXI, inciso b), subinciso 1, del referido apartado A, y al
artículo 365 de la Ley Federal del Trabajo, tratándose de la solicitud de registro y toma de nota
de un sindicato de algún organismo descentralizado de carácter federal, corresponderá a la Secre­
taría del Trabajo y Previsión Social, a través de la Dirección General de Registro de Asociaciones,
y no al Tribunal Federal de Conciliación y .Arbitraje conocer de ésta, en tanto que pertenece a la
administración pública paraestatal.
Competencia 2/2010. Suscitada entre la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y el Tribu­
nal Federal de Conciliación y Arbitraje. 14 de abril de 2010. Unanimidad de votos. Ponente: H éc­
tor Arturo Mercado López. Secretaria: Juana Fuentes Velázquez.
^ Época: Novena Época. Registro: 166274. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Tipo de Tesis: Aislada. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.Tomo XXX, Sep­
tiembre de 2009 Materia(s): Laboral. Tesis: I.13o.T.240 L. Página: 3181.
S in d ic a t o s . La c o m p e t e n c ia pa ra c o n o c e r d e l o s c o n f l i c t o s in d iv id u a l e s pla n t e a d o s
POR MIEMBROS DE SU DIRECTIVA, DEBE DIRIMIRSE ANTE LAS JUNTAS FEDERALES DE CONCILIACIÓN Y
ARBITRAJE, CUANDO SU ESTATUTO RIJA EN MÁS DE UNA ENTIDAD FEDERATIVA.—De la interpretación
sistemática de los artículos 356, 357, 359, 360, 371, 373, 374 y 376 de la Ley Federal del Trabajo
se advierte que los sindicatos de trabajadores son personas morales constituidas para el estudio,
mejoramiento y defensa de los intereses de sus asociados; que para la consecución de sus fines re­
quieren de una directiva que los represente y administre, según lo dispuesto en sus estatutos; que
los miembros electos para integrar su comité ejecutivo, conforme a los preceptos invocados y sus
estatutos, tienen su representación y administración; por tanto, el vínculo existente entre dicha
persona moral y los integrantes de su directiva es de naturaleza meramente intrasindical, esto es,
entre trabajadores, mas no obrero-patronal, por cuanto a que las actividades que realizan no
reúnen las características propias de una relación laboral en términos del artículo 20 de la aludida
ley, es decir, la prestación de un servicio personal subordinado a una persona, mediante el pago
de un salario, en virtud de que la representación que ostentan es para la consecución de sus fines,
sin sujeción a una correlación mando-obediencia, aun cuando se asignen determinados ingresos
con motivo de aquella función, y éstos, en su caso, se traducen en compensaciones económicas que
no revisten el concepto de salario que previene el artículo 82 de la citada legislación, de donde
resulta inexistente un vínculo laboral entre el sindicato de trabajadores y los socios miembros de su
directiva. Así, cuando un integrante de la directiva de un sindicato nacional demanda su destitu­
ción, se actualiza otro caso de excepción a la regla general para determinar la competencia tratán­
dose de conflictos entre trabajadores, puesto que, aun cuando aquélla apunta a que los conflictos
entre el sindicato y sus agremiados son competencia de las autoridades laborales locales; en la es­
pecie, por identidad jurídica, cobra aplicación la segunda hipótesis prevista en el artículo 527, in
fine, de la Ley Federal del Trabajo, puesto que el conflicto de origen deriva de la interpretación y
cumplimiento de los estatutos de un sindicato nacional, que rige en más de una entidad federati­
va; por tanto, la competencia para conocer de los conflictos intersindicales de los miembros del
Sindicato Nacional de Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, se surte a favor de
las Juntas Federales de Conciliación y Arbitraje.
Décimo tercer tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Competencia 9/2009. Suscitada entre la Junta Especial Número Ocho de la Federal de Con­
ciliación y Arbitraje y la Junta Especial Número Dieciséis de la Local de Conciliación y Arbitraje
110 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

B. Por razón del territorio


La competencia de las juntas por razón del territorio la fija el artículo 700 de la
Ley Federal del Trabajo:
I. En los conflictos individuales, el actor puede escoger entre:
a) La ju n ta del lugar de celebración del contrato.
b) La ju n ta del domicilio del demandado.
c) La ju n ta del lugar de prestación de los servicios; si éstos se prestaron en
varios lugares, será la junta del últim o de ellos.
II. En los conflictos colectivos de jurisdicción federal, la Ju n ta Federal de
Conciliación y Arbitraje en los términos del artículo 606 de la Ley Federal del
Trabajo; en los conflictos colectivos de jurisdicción local, la del lugar en que
esté ubicada la empresa o establecimiento.
III. Cuando se trate de la cancelación del registro de un sindicato, la junta
del lugar donde se hizo.
IV. En los conflictos entre trabajadores o patrones entre sí, la junta del
domicilio del demandado.
V. Cuando el demandado sea u n sindicato, la junta del domicilio del mismo.
Por otra parte señala el artículo 702 que no se considera excepción de in
competencia, la defensa consistente en la negativa de la relación de trabajo.
En cuanto a la competencia por razón de la cuantía, que no es otra que la
determ inada por el valor del negocio, no se presenta en nuestra materia.
Tampoco hay competencia p o r razón de grado, que es la que atañe a los
tribunales jerárquicamente superiores y que los faculta a confirmar, modificar
o revocar las resoluciones de los inferiores. La competencia p o r razón de gra­
do no se presenta en materia laboral, porque el proceso del trabajo es de una
sola instancia.
Esto no quiere decir que las resoluciones que se dicten en el procedimien­
to laboral no sean impugnables, sino que simplemente no hay juntas de primera
instancia o grado, ni juntas de segunda instancia que revisen las resoluciones
de las primeras.
Entendida así, la competencia por grado no existe en el derecho procesal
del trabajo.
La competencia determinada por el artículo 699 de la Ley Federal del Tra­
bajo es otro caso de competencia p o r razón de la materia. Es decir, si en una
dem anda se plantean acciones que le competen a una junta local, pero además
se hacen valer acciones relacionadas con materias de capacitación y adiestra­
miento, seguridad e higiene, el conocimiento de estas acciones corresponderá
a la ju n ta especial de la federal de conciliación y arbitraje de la jurisdicción
respectiva. Para ello, la ju n ta local, luego de que admita la dem anda, deberá

del Distrito Federal. 11 de junio de 2009. Unanimidad de votos. Ponente: María del Rosario Mota
Cienfuegos. Secretario: Armando Guadarrama Bautista.
COMPETENCIA 111

remitir de inmediato a la Junta Especial de la Federal de Conciliación y Arbitra­


je, copia de esa demanda y de los documentos presentados p o r el actor. De
este m odo las acciones ejercitadas sobre cuestiones de m ateria local se tramita­
rán ante las juntas locales y las demás, concernientes a la capacitación y adies­
tramiento o seguridad e higiene, ante las juntas federales.
La situación anterior es criticada por Néstor DE BUEN; este autor conside­
ra que el artículo 699 obliga al trabajador a litigar en dos frentes, lo cual le
resulta p o r demás incómodo.7
Cuando en una demanda se plantean acciones que corresponden por ra­
zón material a dos o más juntas especiales dei mismo tribunal, debe conocer
del asunto la junta a que corresponda la acción principal, con base en el prin­
cipio de que lo accesorio sigue la suerte d e lo principal.
La atracción competencial se presenta cuando en una misma demanda se
ejercitan acciones que hacen competentes en puntos concretos a varios órganos,
pero que sólo uno de ellos subsistirá p ara conocer de la totalidad de la causa.
La conexidad, por su parte, se da cuando varios actores ejercitan la misma acción
contra el mismo demandado, pero en distintos juicios; en este caso procede la
acumulación, conforme al artículo 766, fracción III. La concurrencia finalmen­
te se presenta cuando dos o más juntas tienen idéntica competencia para co­
nocer de un mismo asunto, pudiéndolo hacer indistintamente una u otra.

3. I n c o m p e t e n c ia p o r d e c l in a t o r ia

En el derecho del trabajo, las cuestiones de incompetencia pueden promover­


se únicamente por declinatoria (artículo 703), es decir, pidiendo a la misma
junta que conoce del asunto que se declare incompetente.
Si la ju n ta lo hace, remitirá el expediente a la junta que considere compe­
tente.
La petición de incompetencia por inhibitoria quedó suprim ida de la Ley
Federal del Trabajo. Esta figura procesal estuvo prevista en el artículo 434 de
la Ley de 1931. Dicho artículo disponía que la inhibitoria debía promoverse
ante la ju n ta que se tenía como competente; se le solicitaba que se dirigiera a
la ju n ta que se consideraba que era incompetente, requiriéndola para que de­
jara de conocer del asunto y le remitiera el expediente. Si la ju n ta requerida no
! se declaraba incompetente al recibir la solicitud de la junta requirente, el expe­
diente debía turnarse al tribunal que debía decidir sobre la competencia.
De acuerdo a la exposición de motivos de la Ley Federal del Trabajo de
1970, la razón por la que se suprimió la competencia p o r inhibitoria estribó
en que “los conflictos de trabajo deben resolverse por las Juntas de Concilia­
ción y Arbitraje y, en consecuencia, no existe razón p ara hacer intervenir a

7 Df. BUF.N Lozano, Néstor, I m . R e f o r m a d e l P r o c e so L a b o ra l, Porrúa, México, 1980, p. 40.


112 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

otra autoridad en la tram itación de un negocio de trabajo; además, la inhibito­


ria, promovida ante las autoridades judiciales no plantea una cuestión de com­
petencia, sino una relativa a la naturaleza de las relaciones, lo cual... equivale
a la negación del derecho aducido por el actor ante la Junta de Conciliación y
Arbitraje...”, esto es, cae dentro de la norma del artículo 702 de la Ley, según
la cual, la defensa que consiste en la negación de la relación de trabajo no es
una excepción de incompetencia.

4 . I n c id e n t e de in c o m p e t e n c ia

El incidente de incompetencia por declinatoria debe promoverse al momento


de iniciarse el período de dem anda y excepciones, como una excepción de
previo y especial pronunciam iento, acompañando los elementos que la fun­
den. Inmediatamente, la junta, después de oír a las partes y recibir las pruebas
que estime convenientes, las que deberán referirse exclusivamente a la cuestión
de incompetencia, dictará en el acto resolución (artículo 703, segundo párrafo).
Esta resolución debe apegarse enteramente a las disposiciones legales, que en
este caso son de orden público, independientemente de la actitud que asuman
las partes.8

8 C o m pe t e n c ia e n m a t e r ia l a b o r a l . E l a l l a n a m ie n t o d e u n a d e las pa r t es a l in c id e n ­
te PIANTÉADO POR SU CONTRARIA ES INEFICAZ PARA QUE SE SURTA AQUELLA.—El allanamiento de
una de las partes a la incidencia de competencia planteada por su contraria, es ineficaz para otor­
garle competencia a una Junta que, por razón de la materia, no la tiene, dado que las normas que
regulan la distribución de competencias en los juicios laborales son de orden público y, por ende,
su observancia es obligatoria, ya que el artículo 686 de la Ley Federal del Trabajo prevé que el
proceso del derecho del trabajo se sustanciará y decidirá en los términos señalados por la propia
ley y el diverso numeral 701 del mismo ordenamiento, establece que ¡as Juntas de Conciliación y
Arbitraje tienen la obligación de declararse incompetentes en cualquier estado del juicio, hasta
antes de la audiencia del desahogo de pruebas, cuando existan datos en el expediente que así lo
justifiquen.
Competencia 83/66. Entre la junta Central de Conciliación y Arbitraje del Distrito Federal y
la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje. 29 de enero de 3969. Cinco votos. Ponente: Manuel
Yáñez Ruiz.
Competencia 62/90. Entre la junta Especial Número Seis de la Local de Conciliación y Arbi­
traje del Estado de México y la junta Especial Número Catorce de la Federal de Conciliación y
Arbitraje. 8 de octubre de 1990. Cinco votos. Ponente: Felipe López Contreras. Secretario: Víctor
J áuregui Quintero.
Competencia 213/92. Entre la junta Especial Número Diecinueve de la Federal de Concilia­
ción y Arbitraje en el Estado de Nuevo León y la junta Especial Número Dos de la Local de Con­
ciliación y Arbitraje de dicho Estado. 16 de noviembre de 1992. Cinco votos. Ponente: Felipe
López Contreras. Secretaria: Ma. del Pilar Núñez González.
Competencia 109/95. Entre la junta Especial Número Quince de la Federal de Conciliación y
Arbitraje en México, Distrito Federal y la Junta Especial Número Siete de la Local de Conciliación
y Arbitraje en el Estado de México. 28 de abril de 1995. Cinco votos. Ponente: Sergio Salvador
Aguirre Anguiano. Secretario: Juan Carlos Cruz Razo.
COMPETENCIA 113

Es importante destacar que conforme aL artículo 878, fracción V, de La Ley


Federal del Trabajo, la excepción de incom petencia no exime al dem andado
de contestar la dem anda en la misma audiencia; por ende si no lo hace y la
junta se declara competente, se tendrá p o r contestada la demanda en sentido
afirmativo.
Según dispone el artículo 701, las Juntas de Conciliación y Arbitraje debe­
rán declararse incompetentes de oficio, cualquiera que sea el estado del proce­
so, hasta antes de la audiencia de desahogo de pruebas, siempre que los datos
del expediente así lo justifiquen. Al declararse incompetente, con citación de
las partes, la ju n ta rem itirá de inmediato el expediente a la junta o tribunal
que considere com petente. Si éste o aquélla, al recibir el expediente tam bién
se declara incompetente, entonces turnará de inmediato el expediente a la
autoridad que, en términos de la Ley (artículo 705), deba decidir la com pe­
tencia.
Esta d isp o sició n h a en g en d ra d o o p in io n e s contradictorias. RAMÍREZ FON-
SECA con sid era q u e la norm a es a cep ta b le, p u e s evita qu e e l p r o c e d im ie n to
pueda echarse abajo eñ m o m en to s tan a v a n za d o s, p rocesalm en te h a b la n d o ,
por una declaratoria d e in com p eten cia p o r p a rte d e la p ro p ia ju n ta que lle v e
el asunto, ju s tific a la m ed id a por razon es d e seg u rid a d ju ríd ica .9
Alberto TRUEBA URBINA, por el contrario, opina que es inconveniente esta
disposición, toda vez que prohíbe a las ju n tas declararse incompetentes, una
vez iniciada la audiencia de desahogo de pruebas, lo que origina una contra­
dicción con el artículo 706 de la Ley, que establece la nulidad de todo lo ac­
tuado ante la ju n ta incompetente. Así, llegado el momento, si los tribunales
federales resuelven que la junta es incompetente, el juicio se nulifica en su to­
talidad en perjuicio de las partes y en franca contradicción con el principio de
celeridad.10
“En el artículo 701 la Ley faculta a las ju n tas de Conciliación y Arbitraje a
seguir conociendo de un conflicto no obstante tener conciencia de su incom ­
petencia, ya que sólo podrán excusarse hasta antes de la audiencia de desahogo

Competencia 133/95. Entre la junta Especial Número Diecinueve de la Federal de Concilia­


ción y Arbitraje en ciudad Guadalupe, Nuevo León y la junta Especial Número Uno de la Local de
Conciliación y Arbitraje en ese Estado. 28 de abril d e 1995. Cinco votos. Ponente: Sergio Salvador
Aguirre Anguiano. Secretario: Juan Carlos Cruz Razo.
Tesis de Jurisprudencia 23/95. Aprobada por la Segunda Sala de este alto Tribunal, en sesión
privada del nueve de junio de mil novecientos noventa y cinco, por cinco votos de los señores Mi­
nistros: Presidente Juan Díaz Romero, Sergio Salvador Aguin-e Anguiano, Mariano Azuela Güi-
trón, Genaro David Góngora Piraentel y Guillermo L. Ortiz Mayagoitia.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: I, Junio de 1995. Tesis: 2a/J. 23/95. Página: 100.
9 R a m ír ez F o n s e c a , F ran c isco , op . c i t. . p. 2 0 9 .
10 T rueba U r b in a , Alberto y T rueba Ba r rera , Jorge, L e y F e d e r a l d e T ra b a jo d e 1 9 7 0 , Po­
rrúa, 51a ed., México, 1984, p. 351.
114 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

de pruebas. De esa manera, si al calor de las pruebas descubren que el conflicto


corresponde a otra Junta no podrán dejar de intervenir. Esto no estaba en la
Ley actual (antes de la reform a) y me parece absurdo”.11
La Cuarta Sala ha sentado jurisprudencia en el sentido de considerar que
la declaración de competencia que hace la junta, después de que una de las
partes ha promovido en tiem po la excepción de incompetencia, es un acto de
autoridad que se debe im pugnar en amparo indirecto y no en el directo.12
Cuando una junta especial considere que un conflicto de que conoce es com­
petencia de otra de la misma junta, citando a las partes, hará la declaración de
incompetencia y remitirá los autos a la considerada como competente (704). Si
la ju n ta receptora del expediente se considera también incom petente lo turna­
rá a la autoridad que deba decidir sobre el particular.

5. Q u ié n d e c id e e n l o s c o n f l i c t o s d e c o m p e t e c ia

En virtud de las dos grandes ramas jurisdiccionales de nuestro sistema regido


p or la Constitución, se puede dar el caso de que dos o más órganos reclamen
para sí el conocimiento de u n a controversia, para lo cual la Ley da reglas con­
cretas sobre cómo determ inar cual órgano ha de conocer del litigio.
El conflicto com petencial se presenta cuando den tro de una misma ju­
risdicción dos órganos reclam an para sí el conocimiento de una contienda
legal.
Los conflictos de com petencia se decidirán de acuerdo a lo que establece
el artículo 705 de la Ley Federal del Trabajo:
I. Por el presidente de la Ju n ta Federal de Conciliación y Arbitraje, cuan­
do se trate de las juntas especiales de la misma, entre sí;
II. Por el presidente de la Ju n ta Local de Conciliación y Arbitraje, cuando
se trate de juntas especiales de la misma entidad federativa; y,
III. Por las instancias correspondientes del Poder Judicial de la Federa­
ción, cuando se suscite entre:
a) Juntas Locales o Federales de Conciliación y Arbitraje y el Tribunal Fe­
deral de Conciliación y Arbitraje.
b) Juntas Locales y Juntas Federales de Conciliación y Arbitraje.

11 D e B u e n L o z a n o , Néstor, op r í t ., p. 4 2 .
12 C o m p e t e n c ia d e ia s j u n t a s d e c o n c il ia c ió n y a r b it r a je , e l a m p a r o d ir e c t o n o es el
m e d io a d e c u a d o para IMPUGNAR 1A CUESTIÓN DE.— Si la junta se declara competente para cono­
cer del juicio laboral sometido a su conocimiento, dicha declaración no entraña ninguna de las
violaciones a que se refiere el artículo 159 de la Ley de Amparo y, por tanto, debe ser impugnado
mediante juicio de amparo indirecto y no en el directo que se promueva contra el laudo corres­
pondiente, dado los términos de los artículos 158 y 159 de la Ley de Amparo, jurisprudencia:
Apéndice 1975, 5a. parte. 4a. Sala, Tesis 28. p. 38.
COMPETENCIA 115

¿rejuntas Locales de Conciliación y Arbitraje de diversas Entidades federa­


tivas.
d) Juntas Locales o Federales de Conciliación y Arbitraje y otro órgano ju ­
risdiccional.

6. N u l id a d d e l o a c t u a d o

Todo lo actuado ante una ju n ta incompetente es nulo de pleno derecho, con


las siguientes excepciones: el auto de admisión de la demanda; cuando una
junta especial se declara incompetente y envía el expediente a otra junta espe­
cial perteneciente a la misma ju n ta;13 cuando en el caso de un procedimiento
de huelga la junta ante la que se promovió se declare incompetente, y cuando
en el período de conciliación se haya celebrado un convenio que finiquite el
negocio (artículo 706).14
En los tres últimos casos citados, el expediente se turnará a la junta compe­
tente para que se continúe sin retrasar el procedimiento. Esta junta continuará
el procedimiento a partir del estado en que se encontraba en la incompetente.

13 J u n t a especial i n c o m p e t e n t e . C u a n d o n o es n u l o l o a c t u a d o a n t e ella .—De la


interpretación de los artículos 704 y 706 de la Ley Federal del Trabajo, se infiere que lo actuado
ante una junta especial que se declare incompetente no está afectado de nulidad sí ambas juntas
especiales pertenecen al mismo tribunal de trabajo. Amparo directo 6281/71. Antonio Salinas y
Coags. II de mayo de 1972. Ponente Manuel Yañez Ruiz.
14 Época: Novena Época. Registro: 922275. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito Tipo de
Tesis: Aislada. Fuente: Apéndice (actualización 2002) Tomo V, Trabajo, P.R. TCC Materia(s): La­
boral. Tesis: 36. Página: 126
C e r t if ic a c ió n d e d o c u m e n t o s p o r l o s s e c r e t a r io s de a c u e r d o s d e las ju n t a s de c o n ­
Y ARBITRAJE. CARECEN DE VALIDEZ CUANDO AL DECLINAR LA COMPETENCIA SE DECLARA
c il ia c ió n
NULO LO ACTUADO ANTE ELLAS.—Si con motivo de la incompetencia legal de la Junta para seguir
conociendo de la demanda, se declara la nulidad de lo actuado, en términos del artículo 706 de la
Ley Federal del Trabajo, la certificación de documentos efectuada por el secretario de la declinan­
te será también nula; por tanto, si los mismos se ofrecen como si lueran certificados, la autoridad
en la valoración deberá estimarlos como simples y, en ese supuesto, el cuadro probatorio integra­
do con éstos será analizado teniendo como punto de referencia las consideraciones expuestas, al
/ser distinto el efecto demostrativo entre uno y otro.
Amparo directo 668/2001.—Eduardo Romero Fuerte.— 15 de noviembre de 2001.—Unani­
midad de votos.—Ponente: Salvador Bravo Gómez.— Secretaria: Lorena Figueroa Mendieta.
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XV, mayo de 2002,
página 1192, Tribunales Colegiados de Circuito, tesis II.T.225 L.
Nota: Por ejecutoria de fecha 15 de agosto de 2007, la Segunda Sala declaró inexistente la
cpntradicción de tesis 135/2007-SS en que participó el presente criterio.
Capítulo V
LOS CONFLICTOS LABORALES

j . Concepto

La fracción XX del artículo 123 constitucional otorga a las juntas de concilia­


ción y arbitraje la competencia para conocer y resolver los conflictos que se
susciten entre los factores de la producción, el trabajo y el capital.
La palabra conflicto viene del latín conflictos (de con: juntos, y fligere: gol­
pear), que significa combate, lucha, roce. Jurídicamente esta connotación pasa
a ser collisio (de con: juntos, y laedere: h erir), que denota choque violento o
directo.
Para Manuel A l o n s o GARCÍA, conflicto de trabajo es “toda situación ju r í­
dica que se produce a consecuencia de la alteración jurídica ocasionada e n el
desarrollo o en la extinción de una relación jurídico laboral y que se plantea
entre los sujetos de la misma, o entre las partes de un convenio colectivo” .1
Del artículo 604 de la Ley Federal del Trabajo deriva que los conflictos de
trabajo pueden suscitarse entre trabajadores y patrones, sólo entre aquellos o
sólo entre éstos, con motivo de las relaciones de trabajo o de hechos vincula­
dos con esas relaciones.

2. C l a s if ic a c ió n

Si bien es cierto que existen tantas clasificaciones como criterios de clasifica­


ción haya, que son numerosos, para los efectos del presente capítulo nos ocu­
paremos del estudio de los conflictos de trabajo agrupándolos en base a los
siguientes criterios:
—En razón de los sujetos.
—En razón de su naturaleza.
—En razón del interés afectado.

1 ALONSO G arcía , Manuel, C u rso d e D e r e c h o d e l T ra b a jo , Ediciones Ariel, 4a ed., Barcelona,


España, p. 633.

117
118 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

A. En razón de los sujetos


Este criterio atiende a las diversas combinaciones que se presentan cuando
los individuos u organismos que intervienen en las relaciones laborales entran
en conflicto.
a) Conflictos del trabajador con el patrón. Se presentan entre uno o varios tra­
bajadores, o uno o varios sindicatos de trabajadores con uno o varios patrones,
o uno o varios sindicatos de patrones. En este tipo de conflictos es donde se
colocan frente a frente el trabajo y la empresa; se entenderá fácilmente que son
los conflictos laborales más numerosos e importantes.
Para Mario DF. la C u e v a estos conflictos son un derivado inherente al mo­
delo de producción “y así tendrá que ser en tanto subsista el sistema capitalista
de producción, no podrán desaparecer las diferencias y controversias, porque
ese régim en descansa en la explotación del trabajo por el capital. Por lo tanto,
pertenecen a la esencia de las relaciones entre trabajadores y patrones, o si se
prefiere, pertenecen a la naturaleza de las relaciones en una sociedad dividida
en clases sociales”.2
b) Conflictos intersindicales. Son los que se suscitan entre dos o más sindicatos.
M ario DE LA C ueva acla ra q u e estos con flictos s o n ex clu siv a m en te entre
organizaciones de trabajadores, ya que si el conflicto fuera entre sindicatos de
trabajadores y de patrones, pertenecería entonces al grupo anterior.3
Las características principales de estos conflictos es la de ser de naturaleza
colectiva; se trata de pugnas que giran en torno a la titularidad de derechos y
acciones colectivas. Un ejemplo se da en los conflictos que surgen por la titula­
rid ad de un contrato colectivo.
c) Conflictos entre un sindicato y sus agremiados. Se trata de conflictos que tie­
nen una “naturaleza originariam ente individual, porque ocurren entre un sin­
dicato, persona jurídica, y uno o varios de sus miembros, y porque la sentencia
que se dicte no afectará los derechos de los restantes miembros de la comuni­
dad, ni el interés general de la misma”.4 Como ejemplo tenemos los proble­
mas que surgen de la aplicación de disposiciones estatutarias.
d) Conflictos entre un sindicato y terceros. Su naturaleza es individual, y entre
ellos podemos citar a los que se presentan con motivo déla aplicación de la
cláusula de admisión.
e) Conflictos entre trabajadores. Son los que se suscitan entre trabajadores de
la misma empresa, ocasionados por la aplicación de normas individuales de tra­
bajo que los afectan exclusivamente a ellos. Entre estas norm as se encuentran
las de preferencia, antigüedad y ascensos.

2 D e la C ueva, Mario, o p . c i t., p. 512.


3 Ib id e m , p. 511.
4 I b id e m , p, 526.
LOS CONFLICTOS LABORALES 119

f) Conflictos interpatronales. Pertenecen mas bien al campo teórico, no se


dan en la vida real.
Ejemplos de estos conflictos es difícil encontrar, pero Mario DE IA. CUEVA
propone uno que incluso él mismo tilda de “especulativo”; se refiere al conflic­
to surgido con motivo de un contrato-ley, cuando un empresario le reclame a
otro la concurrencia desleal que le causa daño p o r el incumplimiento de las
condiciones de trabajo convenidas.5
Otros autores niegan totalmente la factibilidad de este tipo de conflictos:
“Es evidente que si el derecho laboral sustantivo no establece ningún derecho
de los patrones entre sí, esa acción resultará imposible. Los conflictos entre
patrones tienen vías civiles y mercantiles y les resultan extrañas e inútiles, a
esos efectos, las laborales. Parece, pues, que faltó un poquito de criterio, al re ­
producir la vieja regla. De todas maneras, es una falta intranscendente”.6

B. En razón de su naturaleza
a) Conflictos jurídicos. Son los que “se refieren a la interpretación o aplicación
de un derecho nacido y actual, sin im portar que tenga su fuente en una pres­
cripción formal de la ley o en una disposición de un contrato individual o
colectivo”.7
b) Conflictos económicos. Surgen por el establecimiento, modificación, sus­
pensión o extinción de las condiciones d e trabajo.
Los conflictos económicos son propios del derecho del trabajo. Sin em bar­
go, los estudiosos de la m ateria no se h an puesto de acuerdo respecto a su al­
cance.
La Organización Internacional del Trabajo sostiene el criterio de que los
conflictos económicos sólo surgen por intereses colectivos. Mario DE LA CUEVA
apoya la misma idea al decir que los conflictos individuales siempre son ju ríd i­
cos, en tanto que los conflictos colectivos pueden ser jurídicos o económicos.
Sin embargo, si se observa con detenimiento e! criterio que se sigue para
determinar cuándo un conflicto colectivo es económico y cuándo no lo es, se
podrá apreciar que la fórmula también es aplicable tratándose de conflictos
individuales. Bástenos leer el artículo 57 de la Ley Laboral, del que se des­
prende la posibilidad de la existencia de conflictos individuales económicos.
En la realidad, los conflictos jurídicos en m ateria de trabajo tienen tam ­
bién mucho de económicos, toda vez que las normas laborales, en general,
tienden a conseguir la justicia social entre los trabajadores y los patrones, y esa
justicia, en mucho tiene un contenido económico.

5 Ib id e m , p. 511.
6 De B u e n L o z a n o , Néstor, o p . c it., p. 42.
7 OIT. L a C o n c ilia c ió n y e l A r b i t m j e (1923) y L o s T r ib u n a le s d e l T r a b a jo (1038). Citados por D e
LA CUEVA, M a rio , op. d i . , p. 520.
120 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Así pues, la división entre conflictos económicos y conflictos jurídicos no


puede ser tajante. Para su clasificación tenemos que referirnos a las notas so­
bresalientes en cada caso.

C. En razón del interés afectado


Los conflictos de trabajo de acuerdo a los intereses que afectan, se dividen en:
a) Conflictos individuales.
b) Conflictos colectivos.
Presenta serias dificultades la distinción entre el carácter individual y el
colectivo de los conflictos de trabajo.
Los m aestros fr a n c e se s Paul D u r a n d y A n d ró ROUAST, en su obra Compen­
dio de Derecho del Trabajo, consideraron qu e lo s co n flicto s colectivos son lo s que
p o n e n e n j u e g o u n in te r é s com ú n d e to d a o p a r te d e la com unidad o b rera, o
b ien los que p la n te a n u n a c u estió n d e p r in c ip io , cu ya solución afectará la co n ­
d ición ju ríd ica d e lo s d ife r e n te s m iem bros d e la com u n id ad . A g reg a n estos
autores que u n a m e d id a in d ivid u al p u e d e d a r o r ig e n a un conflicto colectivo;
p or ejem plo, e l d e s p id o d e u n trabajador p o r afiliarse a u n sindicato, p u e s, al
atacar al d erech o sin d ica l, e l acto lesion a u n a p rerrogativa d e la c o m u n id a d
obrera ,8
Néstor DE BU EN , por su parte, distingue entre las acciones colectivas y las
acciones generales, entendiendo por acciones colectivas las que sólo pueden
ejercerse por el organism o colectivo, y por generales, la suma de acciones in­
dividuales que pueden separarse o acumularse, según convenga, o bien unirse
de manera forzosa. Sin embargo, niega la posibilidad de que un conflicto indi­
vidual pueda d ar lugar a una acción o conflicto colectivo.9
El maestro M ario DE LA CUEVA señala que u n conflicto individual puede
convertirse, en un m om ento dado, en conflicto colectivo. Así, por ejemplo, un
despido de varios trabajadores por haber incurrido en una causal de rescisión
de la relación de trabajo sólo da lugar en principio a una serie de conflictos
individuales; p ero si ese despido es masivo e injustificado, puede aparecer la
naturaleza colectiva, ya que la comunidad de trabajadores sufre cuando se vio­
lan las normas laborales en relación con una cantidad considerable de sus
miembros.10
La Suprema C orte de Justicia de la Nación a través de la jurisprudencia ha
establecido que el carácter individual o colectivo d e un conflicto, no resulta del
número de contendientes que intervienen, sino en consideración al tipo de
intereses que afecta. Así, tratándose de la decisión sobre el derecho que a un
trabajador o varios trabajadores les corresponde personalmente, se estará

8 Citado por D e l a CüEVa, Mario, o p . á t . , p. 515.


9 De B u e n Lozano , Néstor, D erech o d el T r a b a jo , T. II, Porrúa, 5a ed., México, 1983, p. 528.
10 De la Cueva, Mario, op. c it., p. 516.
LOS CONFLICTOS LABORALES 121

frente a un conflicto individual; pero si la acción que ejercita plantea u n a si­


tuación en la que se busca dirimir el interés profesional del grupo o sindicato,
entonces el conflicto será colectivo.11
De acuerdo con todo lo anterior, podem os concluir que los conflictos indi­
viduales son las diferencias que afectan los intereses particulares de uno o va­
rios trabajadores; en tanto los conflictos colectivos son los que afectan el
vínculo profesional entre la empresa y el sindicato, que son el contrato colecti­
vo, el contrato ley o los reglamentos interiores de trabajo, en su caso.
Es daro que los conflictos económicos pueden ser individuales o colectivos
de acuerdo al interés afectado; por ello resulta válido hablar de:
I. Conflictos económicos individuales. U n ejemplo sería el que se presenta
con motivo de que u n trabajador, en uso d e la facultad que le concede el a r­
tículo 57 de la Ley, solicita la modificación de las condiciones de trabajo, y
II. Conflictos económicos colectivos. Tenem os por ejemplo el que se g en e­
ra con motivo d e la negativa del patrón, a quien se autorizó la suspensión co­
lectiva de las relaciones de trabajo, d e reanudar las labores una vez que
cesaron las causas que originaron la suspensión(artículo 431).
Asimismo los conflictos jurídicos tam bién pueden ser individuales o colec­
tivos conforme al interés afectado:
I. Conflictos jurídicos individuales. A m anera de ejemplo se encuentra el
que se suscita con motivo de la inconformidad de un trabajador con el m o n to
de la cantidad que se le asignó por concepto de participación de utilidades, y
II. Conflictos jurídicos colectivos. Sería, por ejemplo, el derivado déla in­
terpretación d e una cláusula contenida e n u n contrato colectivo.

11 C o n f l ic t o s in d iv id u a l e s y c o l e c t iv o s d e t r a b a jo , d is t in c ió n y n a t u r a l e z a d e
LOS.—La clasificación de los conflictos de trabajo e n individuales y colectivos no responde a moti­
vos de carácter numérico en cuanto a las personas que actúan en la contienda, sino que la clasifi­
cación surge en la diferencia fundamental que existe en los fines de la reclamación y por
consecuencia en los modos de la acción; de donde se obtiene que cuando la acción ejercitada ten­
ga por objeto plantear una situación en la que se dirima el interés profesional del grupo o sindica­
to, se estará frente a un conflicto colectivo, y en presencia de un conflicto individual cuando la
situación planteada tenga por objeto 1a decisión sobre el derecho que a un trabajador o a varios
trabajadores les corresponda personalmente. Amparo directo 5323/79. Sindicato Patronal de la
Línea Autotransportes Urbanos de Acapulco, «Benito Juárez. 10 de noviembre de 1980. Unanim i­
dad de 4 votos. Ponente: María Cristina Salmorán de Tamayo. Secretario: F. Javier Mijangos N a­
varro. Amparo directo 2865/78, Perfecto Mercado Mondragón. 9 de julio de 1980. Unanimidad
de 4 votos. Ponente María Cristina Salmorán de Tamayo. Secretario: Víctor Ceja Villasefior. Am­
paro directo 3218/79. Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana. 7 de enero de 1980. 5
votos. Ponente: María Cristina Salmorán de Tamayo. Secretario: Joaquín Dzib Núñez. Amparo
directo 6548/76. Petróleos Mexicanos. 30 de abril d e 1979. Unanimidad de 4 votos. Ponente: Ma­
ría Salmorán de Tamayo. Secretario: F. Javier Mingajos Navarro. Amparo directo 4503/73. Fábrica
de Papel Coyoacán, SA . 6 de abril de 1973. Mayoría de 4 votos. Ponente: María Cristina Salm o­
rán de Tamayo. Secretaria: Martha Lucía Ayala.
122 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

3. C o n f l i c t o s d e l t r a b a jo

a)Conflictos del trabajador con el patrón


(Ejemplo: Una demanda por despido injustificado).
b ) Conflictos intersindicales (Ejemplo; Un sindicato
que se dice mayoritario demanda la titularidad del
contrato colectivo que detenta otro sindicato, 389).
c ) Conflictos entre un sindicato y sus agremiados

A) En razón (Ejemplo: disposiciones estatutarias, 371).


de los sujetos J d ) Conflictos entre un sindicato y terceros (Ejemplo:
Aplicación de la cláusula de admisión, 395).
e ) Conflictos entre trabajadores (Ejemplo: Litigio por
la preferencia, la antigüedad y los ascensos, 159).
f ) Conflictos interpatronales (Ejemplo: Con motivo de
la aplicación del contrato-ley, un empresario le
reclama a otro la concurrencia desleal por
Conflictos
incumplimiento de las condiciones de trabajo).
de trabajo
c J a) Conflictos individuales
a) Conflictos jurídicos
B) En razón de j b) Conflictos colectivos
su naturaleza
Conflictos individuales

{
a)
b) Conflictos económicos
b) Conflictos colectivos
L.

r-
I a ) Conflictos jurídicos
a) Conflictos individuales 1 b ) Conflictos económicos
C) En razón
del interés
afectado Conflictos jurídicos

{
a)
b) Conflictos colectivos
b) Conflictos económicos
Ca pítu lo VI
PRINCIPIOS QUE RIGEN
EL PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO

Recuérdese que toda la parte procesal d e la Ley fue reformada en 1980; el


entonces Secretario del Trabajo, Pedro Ojeda Paullada, encomendó el proyec­
to de reformas a Jorge Trueba Barrera, profesor de la Facultad de Derecho de
la UNAM. El presidente de la República envió la iniciativa al Congreso el 18
de diciembre de 1979; corrió todas las etapas en un abrir y cerrar de ojos. El
decreto de reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 4 de enero
de 1 9 8 0 .
El Título Catorce, Derecho Procesal del Trabajo, de la Ley, comienza con
el artículo 685, en el que encontramos u n a declaración de principios procesa­
les que si bien la Ley antes de la reforma de 1980 no establecía detalladamen­
te, varios de ellos se encontraban dispersos en su texto.
Por necesidad académica, también nos vamos a ocupar de algunos princi­
pios que no aparecen en el texto de la Ley, pero que es conveniente puntuali­
zar, aun cuando no lo haremos exhaustivamente como varios autores lo hacen.
El prim er párrafo del artículo 685 dispone: “El proceso del derecho del
trabajo será público, gratuito, inmediato, predominantemente oral y concilia­
torio y se iniciará a instancia de parte. Las Juntas tendrán la obligación d e to­
mar las medidas necesarias para lograr la mayor economía, concentración y
sencillez del proceso”.
La reforma del 12 de noviembre de 2012 agregó el principio conciliatorio
y al personal jurídico de las Juntas de Conciliación y Arbitraje agregó los fun­
cionarios conciliadores. Es justo decir que desde la reform a de 1980 se subra­
yaba el empeño conciliatorio en la solución de los conflictos laborales.
Algunos de los principios procesales son los siguientes:
1. La publicidad. Las actuaciones de la junta deben ventilarse en audiencias
públicas (de modo general así sucede en las diferentes especies del derecho
procesal); sólo por excepción pueden ser a puerta cerrada, cuando así lo exija
el m ejor despacho de los negocios, la m oral o las buenas costumbres (artícu­
lo 720).
“La disposición que ordena que las audiencias sean públicas, tiende a dar
mayor seriedad y solemnidad a las audiencias judiciales, pues ante la presen-
123
124 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

cía del público, ante los jueces, magistrados y secretarios que, en su caso, de­
ben presidirlas se im piden alteraciones en las declaraciones o suplantación de
personas, en detrim ento de la seriedad de la administración de justicia... las
diligencias deben ser públicas, es decir, pueden ser presenciadas por las partes
y también por terceros..,”.1
La concentración: Dos etapas procesales se desahogan en una sola audien­
cia: conciliación, dem anda y excepciones (artículo 873). También se incluyen
en este principio la acumulación de juicios (artículo 766 y siguientes), y la re-
gularización del procedim iento (artículo 686).
2. La gratuidad. En la práctica laboral no existen las costas judiciales, lo
que es congruente con la filosofía del artículo 17 de la Constitución.2 También
tiene aplicación el artículo 19 de la Ley que establece que todos los actos y ac­
tuaciones que se relacionen con la aplicación délas normas de trabajo no cau­
sarán impuesto alguno.
Otros casos de gratuidad son los siguientes: la Junta nombra los peritos
que correspondan al trabajador, cuando éste lo solicite (artículo 824); si los
bienes embargados son inmuebles, el presidente ejecutor, bajo su responsabili­
dad, ordena, dentro de las 24 horas siguientes, la inscripción en el Registro
Público de la Propiedad (artículo 962).
3. La inmediatez. Uno de los principios cardinales del procedimiento labo­
ral es el de la inmediatez, plasmado, al igual que los anteriores, en el artículo
685 de la Ley. Con él se trata de realzar la im portancia que tiene el hecho de
que el juzgador conozca de cerca toda la trayectoria del juicio. “Por virtud de este
principio se pretende que quienes deben juzgar en los conflictos laborales es­
tén, durante el proceso, en constante contacto con las actuaciones para que
puedan resolver con pleno conocimiento del negocio y ‘en conciencia’, como
lo manda la Ley”.3
El artículo 885 señala la obligación del auxiliar de la junta de formular un
proyecto de laudo (artículo 840), dentro de los diez días siguientes a la fecha
en que haya cerrado la instrucción.
Es importante que el auxiliar de la junta, quien permaneció en íntimo
contacto con el juicio y por lo tanto conoce hasta en los detalles el desarrollo
de todas las etapas del procedimiento, sea quien elabore el proyecto de resolu­

1 B e c e r r a B a u t is t a , José, E l P ro ceso C iv il en M é x ic o , Porrúa, 1975, pp. 81 y 659.


2 La justicia gratuita se manifestó como una aspiración de los juristas latinoamericanos, fren­
te a ia onerosidad que la caracterizó y desafortunadamente todavía impera... ha sido la onerosi-
dad del proceso civil el obstáculo fundamental a la realización de la igualdad de las partes, y por
este motivo la abolición de las costas judiciales se consideró como una conquista de los constitu­
yentes mexicanos que la consignaron en el artículo 17 de la Carta Fundamental de 5 de febrero
de 1857, conservándose en el precepto del mismo número de la Constitución vigente de 1917".
FlX Zá MUDIO, Héctor, C o n s titu c ió n y P ro ceso C iv il e n L a tin o a m é r ic a , México, UNAM, 1974, pp. 64 y 66.
^ De BUEN Lozano , Néstor, l a R efo rm a d e l P ro ce so L a b o r a l, México, Porrúa, 1980, p. 99.
PRINCIPIOS QUE RIGEN EL PR O C ED IM IEN TO DEL TRABAJO 125

ción, pues con ello está en posibilidad d e resolver con apego a la “verdadera
verdad”.
El legislador, al consignar el principio de inmediatez, pretende term inar
con la viciosa y nociva costumbre de que las resoluciones sean dictadas p o r u n
empleado de la ju n ta, un auxiliar dictatninador que la Ley no establece; lo que
si hace el Reglamento Interior de la Ju n ta Federal de Conciliación y Arbitraje,
publicado en el Diario Oficial de la Federación el viernes 24 de febrero de 2012.
Ese auxiliar dictam inador elabora el proyecto de laudo de manera mecánica,
sin conocimiento personal del juicio del cual está preparando la resolución, lo
hace atendiendo solamente a la letra fría de las actuaciones, letra fría que
poco dice.
En ese reglamento, en el Capítulo XIV titulado De los Auxiliares de la J u n ­
ta, el artículo 44 se ocupa de los Auxiliares propiam ente dichos; el artículo 46
de los Auxiliares asignados a la tramitación del proceso; y, el artículo 47 reg u ­
la a los llamados Auxiliares dictaminadores.
El auxiliar que prevé el artículo 885 de la Ley es el que se encuentra p re­
visto en el artículo 46 del reglamento, cuyas funciones son: Atender los p ro c e­
dimientos establecidos en la Ley que se tram iten en la Junta Especial o
Secretaría Auxiliar de su adscripción; ordenar a los secretarios de acuerdos,
actuarios, y personal administrativo asignado a la Junta Especial o Secretaría
Auxiliar de su adscripción la atención de las actividades relacionadas co n la
tramitación del proceso; y, tomar la protesta de conducirse con verdad a las
personas que deban declarar en los juicios laborales, advirüéndoles d é la s p e­
nas en que incurren los falsos declarantes, salvo que se trate de profesionales
del derecho, en cuyo caso, no será necesario practicar el apercibimiento.
E1 artículo 47 del Reglamento m encionado establece que corresponde a
los auxiliares asignados a elaborar proyectos de laudos, denominados dictam i­
nadores, “además de las obligaciones y funciones que les otorga la Ley” (Se
aclara que la Ley no se ocupa de ellos): Recibir y estudiar los expedientes en
los que se haya agotado la etapa de instrucción; formular el proyecto de laudo
y, en su caso, realizar las modificaciones que les indique el presidente de la
Junta Especial o la Secretaría Auxiliar de su adscripción; y, recabar directa­
mente de la instancia correspondiente, las pruebas que no se hayan rem itido
relativas al expediente cuya resolución d eban proyectar.
Quien debe elaborar el proyecto de laudo debe ser el auxiliar asignado a
la tramitación del proceso y no el auxiliar dictaminador, que va a p rep arar el
dictamen, en el m ejor de los casos, con la simple lectura del expediente pero
sin el conocimiento cercano del juicio que tiene el auxiliar de trámite.
Desgraciadamente en la realidad diaria de las juntas, el principio de inm e­
diatez que obliga a quienes van a decidir, a seguir de cerca el proceso p a ra
poder resolver en conciencia, es uno d e nuestros grandes mitos. Porque ni el
presidente, norm alm ente encerrado en su despacho, ni los representantes sec­
toriales, habitualm ente ausentes y presentes sólo en el momento de firm ar re ­
126 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

soluciones, ni por asomo se enteran de la marcha de los asuntos, salvo raras


excepciones. A sus manos llega la prim era noticia del juicio a través del dicta­
m en preparado por alguien que tampoco lo ha vivido y que lo conoce sólo por
m edio del expediente. Y si bien les va y las partes actúan adecuadamente, es
factible que cuenten con sendos memoranda de los abogados para ilustrar su
criterio.4
Lástima que muchas veces nuestro avance jurídico-social solamente lo en­
cuentre uno en los códigos que contrastan con la realidad. ¡Cuánta falta hace
que las normas positivas como ésta se apliquen ya!
4. La instancia departe. Se requiere, por tanto, de un incitador, alguien que
teniendo interés, promueva la acción de la Junta. No podrá iniciarse de oficio
u n juicio laboral. Vale la pena citar aquí aquel adagio jurídico: dame los he­
chos, que yo te daré el derecho.
5. Predominantemente oral. Los diversos actos del procedimiento laboral son
predom inantem ente orales.5 y 6 “Es importante recordar aquí que el proceso
escrito que domina la casi totalidad de los países de origen híspano-america-
no, restringe de modo extraordinario el principio de publicidad que forma la
esencia del sistema democrático de gobierno....”.7 “Quizá por ello, al no lo­
grarse en México que el procedimiento laboral sea totalmente oral, bien pode­
mos afirmar que, por seguridad jurídica... está dentro de u n sistema mixto; es
indispensable la presencia de las partes en el procedimiento, independiente­
m ente de las constancias escritas que se elaboren con motivo de las promocio­
nes, intervenciones escritas y orales de las partes, y los acuerdos que dicte la
autoridad”.8

4 D e B u en L ozano , Néstor, "Una vista de los juzgados de Saó-Paulo”, I m p a c to , México, sep­


tiembre 8 de 1982, p. 26.
. 5 T rueba U rbina , Alberto y T ruf .b a Barrera , Jorge, L e y F e d e ra l d e l T r a b a jo d e 1 9 7 0 , 45a ed.,
México, Porrúa, 1981, p. 350.
6 P r o c e s o d e l d e r e c h o d e l t r a b a j o (in t e r p r e t a c ió n d e l a r t íc u l o 6 8 5 d e l a ley fede ­
ral DEL TRABAJO).— El té rm in o “p r e d o m in a n te m e n te ” u tiliz a d o e n el a rtíc u lo 6 85 d e la ley labo­
r a l, c o m o u n o d e los p rin c ip io s p ro c e s a le s q u e rig e n a l ju ic io la b o ra l, n o d e b e s e r c o n fu n d id o con
e l c o n c e p to “ e x clu siv a m e n te ” , to d a v e z q u e a q u é l im p lic a q u e e n e l d e r e c h o d e l tra b a jo , el p ro ce­
so e s p re d o m in a n te m e n te o ra l; s in e m b a r g o d e ja e n lib e rta d a las p a r te s p a r a q u e sus alegaciones
p u e d a n s e r ta m b ié n p o r escrito .
Tercer tribunal colegiado en materias administrativa y de trabajo del cuarto circuito.
Amparo en revisión 432/98. Francisco Javier Ibarra Támez. 13 de enero de 1999. Unanimi­
dad de votos. Ponente; Ramiro Barajas Plasencia. Secretario: Juan José Flores Fuentes.
Novena Época. Instancia: Tercer tribunal colegiado en materias administrativa y de trabajo
del cuarto circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: X, Agosto de
1999. Tesis: IV.3o.A.T.59 L. Página: 782.
7 OVALLE F avela , José, E s tu d io s d e D e r e c h o P ro c e sa l. México, UNAM, 1981, p . 154.
8 DÁVALOS, José, A p u n te s d e D e r e c h o P r o c e sa l d e l T ra b a jo , México, Facultad de Derecho. UNAM,
1981, pp. 31 y 32.
PRINCIPIOS Q U E RIGEN EL PROCEDIMIENTO D EL TRABAJO 127

i . J u ic io s orales

Resulta muy oportuno mencionar el siguiente tópico: Ahora están en boga


los juicios orales en Latinoamérica, como anteriorm ente había ocurrido en Eu­
ropa Continental. “Consisten en la sustitución clel tradicional régimen total­
mente escrito por uno procesal más moderno, en el cual en las etapas finales
del procedimiento predom ine la intervención verbal de las partes y del juez,
por medio de audiencias, en lugar de la tradicional dispersión y lentitud de la
tramitación escrita”, dice el Doctor Héctor F ix -ZAMUDIO en un trabajo entre­
g a d o para la edición de un libro de homenaje a C ipriano GÓMEZ LAJRA.9
E n ese trabajo el D o c to r Fix-ZAMUDIO h ace o tr o s señ a la m ien to s qu e m e
p e r m ito co n d en sa r d a d o su in te r é s :10 El b in o m io o r a lid a d y escritura n o so n
con ceptos ex d u y en tes, p u e s si b ien el p r o ced im ien to to ta lm en te escrito es a n a ­
cró n ico, la oralid ad a b so lu ta es im p racticable, sa lv o e n algu n as etapas h is tó ­
ricas prim itivas, en v irtu d d e q ue no se p u e d e p r e sc in d ir d e la docu m en tación
co m o apoyo para la p rep a ra ció n d e las audiencias o ra les, p o r lo que resulta m ás
p r o p io referirse a u n p r o c e d im ie n to m ix to co n e ta p a s o ra les o p roceso p o r
au diencias.
Para llegar a esa etapa deben establecerse no d e manera conjunta sino su­
cesiva, los siguientes presupuestos: a) modernización y organización judicial;
b) preparación académica y práctica de los jueces y abogados; c) establecimien­
to o perfeccionamiento del personal judicial; d) instalación de locales adecuados
en la sede de los juzgados y tribunales que perm itan la celebración de audien­
cias con recursos técnicos y económicos necesarios.
En la actualidad la implantación d e la oralidad se ha debatido esencial­
mente en el proceso penal, materia en la cual se han alcanzado avances, en
ocasiones notables, tanto en Europa Continental como en Inglaterra y Gales,
así como en los Estados Unidos.
6. La informalidad. En el escrito inicial de dem anda el actor ha de señalar
lo que pide y fundamentarlo en los hechos que ahí mismo se consignen, para
que la junta resuelva lo conducente (articulo 872). Es suficiente la simple exposi­
ción de los hechos para que la junta, si lo considera necesario, supla la deficien­
cia de la demanda en un acuerdo que también abarca la demanda, mediante el
cual precisará las prestaciones a que tenga derecho el trabajador (artículo 685).
Más aún, no es requisito indispensable señalar los fundamentos legales en que
se basa la acción, pero las partes deben precisar los puntos petitorios. Los he­
chos son la base de una dem anda y no se exige, por tanto, forma determinada en
las comparecencias, escritos, promociones o alegaciones (artículo 687).

9 Fix-ZAMUDIO, Héctor, “Aproximación al Estudio de la Oralidad Procesal, en Especial en


Materia Penal", en Libro H o m e n a je e n M e m o r ia d e C ip r ia n o G ó m e z L a r a , algunas de las conclusiones
del texto original.
]0 Ib id ., FlX-ZAMUDtO, Héctor.
128 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

7. La economía procesal. El proceso laboral debe llevarse a cabo con la ma­


yor economía, sobre todo en cuanto a tiempo; a este respecto la Ley faculta a las
juntas en los términos de los artículos 685 y 686, para que regularicen11 / 12 y
ordenen la sustanciación del procedimiento, con el fin de lograr la mayor con­
centración y sencillez de los juicios.13
Las juntas tienen la obligación de tom ar las medidas necesarias para lo­
grar la mayor economía, concentración y sencillez del proceso (artículo 685,
prim er párrafo),
8. Carga de la prueba al patrón.14 En una controversia judicial entre iguales
resulta justo que quien afirme esté obligado a probar, pero entre desiguales esta
obligación debe cumplirse en beneficio de la parte débil en el proceso; de ahí

51 P r o c e d im ie n t o , su regularizacion n o c o n s t it u y e un m ed io de defensa que deban


agotar LAS partes .— El artícu lo 686, segundo párrafo, de la Ley Laboral, faculta a la ju n ta a co­
rre g ir cualquier irre g u la rid a d u om isión que notare e n la substanciación del proceso; p e ro ello no
p u ed e im plicar, tal com o se ve del p ro p io precepto, que constituya un m edio de defensa a agotar
p o r las partes, sino ú n icam en te es u n a autorización a la responsable, a fin de subsanar erro res, sin
n ecesidad de im p u lso alg u n o d e los contendientes.
Quinto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Amparo en revisión 995/89. Transformadora de Alimentos Confitados, S. A. de C. V. 29 de
noviembre de 1989. Unanimidad de votos. Ponente: Gemina de la 1 la la Valenzuela. Secretario:
José Francisco Cilia López.
Octava Época. Instancia: Quinto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circui­
to. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: V, Segunda Parte-2, Enero a junio de
1990. Página: 609.
12 PROCEDIMIENTO, REGULARIZACION DEL. POR LAS JUNTAS DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE.—El
artículo 686 de la Ley Federal del Trabajo señala que las Juntas ordenarán que se corrija cualquier
irregularidad u omisión que notaren en la substanciación del proceso, para el efecto de regulari­
zar el procedimiento; por ende, si la autoridad está facultada para enmendar la actuación proce­
sal, es evidente que no revoca sus determinaciones y tampoco causa agravio alguno al tener poí­
no interpuesta como demanda laboral el escrito que carece de firma, cuando en actuaciones pro­
cesales anteriores ya le había atribuido ese carácter, dado que al no existir reclamación laboral en
donde conste la voluntad de ejercitar las acciones pertinentes, se hace insostenible un juicio que
debe ser iniciado a instancia de parte, y por tanto, la corrección a tal irregularidad que tuvo por
admitida la demanda está permitida por la Ley Federal del Trabajo que le permite a la junta sub­
sanar infracciones al proceso.
Tercer tribunal colegiado en materia de trabajo def primer circuito.
Amparo directo 5043/90. José Antonio Pérez Peral. 4 de julio de 1990. Unanimidad de votos.
Ponente: José Manuel Hernández Saldaña. Secretaria: Ma. Perla Leticia Pulido Teilo.
Octava Época. Instancia: Tercer tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: VI, Segunda Parte-1, Julio a Diciembre de
1990. Página: 228.
13 Ib id e m , p. 33.
14 ... La carga dé l a prueba, que viene a ser una aplicación a la materia probatoria del con­
cepto de ‘carga procesal' comprende dos aspectos: uno subjetivo, en cuanto se refiere a la situa­
ción que las partes tienen frente a cada hecho que requiere prueba; el otro aspecto de la carga de
la prueba, el objetivo, inquiere más bien lo comprobado y no en quien ha comprobado...” OVALLE
Favela, José. O p . di., pp. 38 y 39.
PRINCIPIOS Q UE RIGEN EL PROCEDIM IENTO DEL TRABAJO 129

que la junta esté obligada, antes que nada, a investigar la verdad y no ceñirse
rigurosamente a la consideración de las pruebas establecidas en la Ley y
aportadas p o r las partes en el juicio.15
Las reformas de 1980 colocaron al derecho procesal laboral sobre la ruta
que conduce a la idea de un proceso nuevo, en la búsqueda constante d e la
verdad y de la justicia.
La carga de la prueba, a partir de la reforma, pertenece al patrón y no
constituye un deber, sino una posibilidad del demandado para probar, porque
si fuese una obligación, entonces la junta lo apercibiría de multa o de arresto.
Esto es sólo una evidencia más de la búsqueda del equilibrio entre las partes a
que están obligadas las juntas.
El artículo 784 dispone que la junta debe eximir de la carga de la prueba
al trabajador, cuando por otros medios esté en posibilidad de llegar al cono­
cimiento de los hechos. Para este efecto requerirá al patrón para que exhiba
los documentos que tiene obligación legal d e conservar en la empresa (artícu­
lo 804). Asimismo lo apercibirá de que de no presentarlos, se tendrán por
ciertos los hechos alegados por el trabajador en relación con esas pruebas (ar­
tículo 805).16' 17>is. 19 y 20

II*5 ÁLVAREZ DEL CASTILLO, Enrique, R e f o r m a s a l a L e y F e d e ra l d e l T ra b a jo e n 1 9 7 9 , UNAM,


1979, p. 55.
1® Ejecutoria: Registro Núm. 22317; Novena Época; Segunda Sala; Semanario Judicial de la
Federación y su Gaceta. Tomo XXXII, Julio de 2010. Contradicción de tesis 7/2010. Entre las
sustentadas por el primer y el segundo tribunales colegiados, ambos en materias civil y de trabaje
del décimo séptimo circuito.
Época: Novena Época. Registro: 164436. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito Tipo
de Tesis: jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXI,
junio de 2010 Materia(s): laboral. Tesis: IX.2o. j/1 6 - Página: 817
R elación la b o r al . C uando el patrón n ie g a la existen cia del c ontr ato de tr a b a jo ,
IA carga de la pr u eb a recae en EL trabajador .— Lo estatuido por el artículo 784, fracción VTI,
de la Ley Federal del Trabajo, en el sentido de que corresponde al patrón probar su dicho cuando
exista controversia sobre el contrato de trabajo, sólo tiene aplicación cuando el conflicto versa so­
bre los términos de una relación laboral cuya existencia es aceptada por las partes, pero no puede
hacerse extensivo al caso en que se niega la existencia de ese contrato, porque en tal hipótesis la
carga de la prueba recae en el trabajador ya que la Junta no está en aptitud de exigir al patrón
la exhibición de documento alguno que la lleve al conocimiento de los hechos, pues de hacerlo, lo
estaría forzando a demostrar hechos negativos, lo cual es contrario a la técnica jurídica.
Amparo directo 283/90. Mario Márquez Martínez. 8 de agosto de 1990. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Juana María Meza López. Secretario: Salvador Ávila Lamas.
Amparo directo 581/90. Alfredo Rodríguez García. 9 de enero de 1991. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Juana María Meza López. Secretario: Salvador Ávila Lamas.
Amparo directo 488/91. María Silva viuda d e López. 6 de noviembre de 1991. Unanimidad
de votos. Ponente: Juana María Meza López. Secretario: José Ángel Hernández Huízar.
Amparo directo 201/2007. María Ana Isabel Álvarez Flores. 3 de mayo de 2007. Unanimidad
de votos. Ponente: Pedro Elias Soto Lara. Secretario: Gustavo Armendárez García.
Amparo directo 554/2009. ***■»****•*. 28 de octubre de 2009. Unanimidad de votos. Ponen­
te: Pedro Elias Soto Lara. Secretario: Gustavo Armendárez García.
130 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Nota: Por ejecutoria del 24 de abril de 2013, la Segunda Sala declaró inexistente la contra­
dicción de tesis 50/2013 derivada de la denuncia de la que fue objeto el criterio contenido en esta
tesis, al estimarse que no son discrepantes los criterios materia de la denuncia respectiva.
17 Ejecutoria: Número de registro: 21978. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXÍ, Febrero de 2010. Página: 1831.
Contradicción de tesis 304/2009. Entre las sustentadas por el tribunal colegiado en materia de
trabajo del sexto circuito y los tribunales colegiados primero del vigésimo circuito y décimo terce­
ro en materia del trabajo del primer circuito.
Época: Novena Época. Registro: 166232. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito Tipo
de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX,
Octubre de 2009 Materia(s): Laboral. Tesis: I.60.T. J/101. Página: 1176
C a r g a p r o b a t o r ia f.n e l j u i c i o l a b o r a l . C o r r e s p o n d e al t r a b a ja d o r a c r e d it a r la sub ­
DE LA RELACIÓN DE TRABAJO ENTRE EL DÍA DE LA SUPUESTA RUPTURA DEL VÍNCULO LABO­
s is t e n c ia
RAL Y AQUEL OTRO POSTERIOR EN QUE AFIRMA OCURRIÓ REALMENTE LA SEPARACIÓN.— Si un
trabajador es separado de su empleo (ya sea por renuncia o terminación de un contrato) y existe
la afirmación de éste en el sentido de que laboró en fechas posteriores a la de la ruptura del vínculo
laboral, resulta inconcuso que corresponde al trabajador la carga de la prueba para demostrar la
subsistencia de la relación de trabajo entre el día de la supuesta ruptura y aquel otro posterior en
que afirma ocurrió realmente la separación, toda vez que se trata de afirmaciones vinculadas con
el ejercicio de la acción, que deben ser materia de análisis por la Junta, independientemente de
las excepciones opuestas.
Amparo directo 9616/2002. Jesús Navarro Jiménez. 10 de octubre de 2002. Unanimidad de
votos. Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretaria: Cruz Montiel Torres.
Amparo directo 9946/2002. Óscar Antonio Zurroza Ceballos. 23 de octubre de 2002. Unani­
midad de votos. Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretario: Miguel Ángel Burguete García.
Amparo directo 1216/2003. Jorge Duran Piñales. 6 de marzo de 2003. Unanimidad de votos.
Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretaria: Cruz Montiel Torres.
Amparo directo 8196/2004. Amparo González Hernández. 30 de septiembre de 2004. Una­
nimidad de votos. Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretario: Miguel Barrios Flores.
Amparo directo 5466/2005. Secretaría de Desarrollo Social. 23 de junio de 2005. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Genaro Rivera. Secretario: René Rubio Escobar.
Ejecutoria: Número de registro: 22898. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Se­
manario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Junio de 2011. Página: 183.—Contra­
dicción de tesis 410/2010. Entre las sustentadas por los tribunales colegiados primero y segundo,
ambos en materias civil y de trabajo del décimo séptimo circuito, el tribunal colegiado del décimo
séptimo circuito, con residencia en Ciudad Juárez, Chihuahua y el segundo tribunal colegiado de cir­
cuito del centro auxiliar de la décima región.
Época: Novena Época. Registro: 162535. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Marzo de 2011
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 36/2011. Página: 733
N u l id a d d e c o n v e n io d e t e r m i n a c i ó n d e la r e l a c ió n d e t r a b a j o y r e in st a l a c ió n .
A q u é l l a c o n s t it u y e la a c c ió n p r i n c i p a l c u a n d o se d e m anda l a in v a l id e z d e l c o n v e n io
POR VICIOS e n e l c o n s e n t im ie n t o d e l t r a b a ja d o r .— C u a n d o el tr a b a ja d o r d e m a n d a la n u lid a d
d e l c o n v e n io firm a d o con su p a tr ó n c o n e l q u e d ie ro n p o r te rm in a d a la r e la c ió n d e tra b a jo y la
r e in s ta la c ió n e n su p u e sto , co n e l a r g u m e n to d e q u e fue ob lig ad o a s u sc rib irlo , sea p o r d o lo , m ala
fe o v io le n c ia , o p o rq u e haya in c u rrid o e n e r r o r , el trib u n a l del tra b a jo d e b e p riv ile g ia r e l estudio
d e la n u lid a d d e l co n v en io p o r q u e c o n s titu y e la acció n p rin c ip a l e n e l ju ic io , d e b id o a q u e d e ésta
d e p e n d e la p ro c e d e n c ia d e la re in s ta la c ió n , p o rq u e ese p la n te a m ie n to p o n e e n e n tre d ic h o q u e la
c o n c lu s ió n d e l v ín c u lo haya sid o p r o d u c to d e l m u tu o c o n se n tim ie n to ; in te r r o g a n te q u e , u n a vez
PRINCIPIOS Q UE RIGEN EL PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO 131

desvelada, permitirá resolver si la relación terminó por decisión unilateral del patrón. Esto es, si
el trabajador acredita algún vicio en el consentimiento, pondrá en evidencia que no hubo acuerdo
de voluntades para terminar la relación de trabajo, sino que se trató de una imposición unilateral
del patrón, lo que se traduce en un despido injustificado; en cambio, si no demuestra su afirma­
ción, se evidencia que la terminación del vínculo laboral se debió al acuerdo de voluntades y, de
esa forma, resulta improcedente la acción de reinstalación.
Contradicción de tesis 423/2010. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Segun­
do y Primero, ambos én Materias Civil y de Trabajo del Quinto Circuito. 2 de febrero d e 2011.
Cinco votos. Ponente: Sergio A. Valls Hernández. Secretario: Luis Javier Guzmán Ramos.
Tesis de jurisprudencia 36/2011. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión
privada del nueve de febrero de dos mil once,
Ejecutoria: Número de registro: 22762. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Marzo de 2011. Página: 734.
Contradicción de tesis 423/2010. Entre las sustentadas, por los tribunales colegiados segundo y
primero, ambos en materias civil y de trabajo del quinto circuito.
Época: Novena Época. Registro: 162534. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Marzo de 2011
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a7J. 37/2011. Página: 759
N u l id a d d e c o n v e n io d e t e r m in a c ió n de l a r e la c ió n d e t r a b a j o y r e in s t a l a c ió n . R e ­
sulta IMPROCEDENTE LA EXCEPCIÓN DE PRESCRIPCIÓN OPUESTA CONTRA ÉSTA.— Si en el juicio la­
boral el trabajador demanda la nulidad del convenio de terminación de la relación de trabajo
firmado con su patrón y la reinstalación en su puesto, con el argumento de que fue obligado a
suscribirlo, sea por dolo, mala fe o violencia, o porque haya incurrido en error, será hasta que se
resuelva sobre la nulidad del convenio cuando se ponga en evidencia si la relación de trabajo ter­
minó por mutuo consentimiento o por imposición unilateral del patrón. Por tanto, la excepción
de prescripción opuesta contra la reinstalación es improcedente, porque esta acción depende del
resultado de la de nulidad de convenio; pues de concluir que no hubo acuerdo de voluntades, sino
una imposición unilateral del patrón, se traduciría en un despido injustificado; en cambio, si el
trabajador no demuestra su afirmación, se evidencia que la terminación del vínculo laboral se de­
bió al acuerdo de voluntades y que no existió despido alguno, lo que haría improcedente la acción
de reinstalación.
Contradicción de tesis 423/2010. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Segun­
do y Primero, ambos en Materias Civil y de Trabajo del Quinto Circuito. 2 de febrero de 2011.
Cinco votos. Ponente; Sergio A. Valls Hernández, Secretario: Luis Javier Guzmán Ramos.
Tesis de jurisprudencia 37/2011. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del nueve de febrero de dos mil once.
20 Ejecutoría: Número de registro: 22597, Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXII], Enero de 2011. Página: 940.
Contradicción de tesis 277/2010. Entre las sustentadas por los tribunales colegiados segundo del
noveno circuito y primero del décimo octavo circuito.
Epoca: Novena Época. Registro: 163829. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXII, Septiembre de
2010 Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 117/2010. Página: 191
D e sp id o in ju s t if ic a d o . Si e l t r a b a ja d o r a f ir m a e n c o n t r a r s e f u e r a d e l a jo r n a d a la ­
b o r a l SIN JUSTIFICAR SU PRESENCIA EN LA FUENTE DE TRABAJO, LA JUNTA DE CONCILIACIÓN Y ARBI­
TRAJE DEBE CONSIDERARLO CIERTO, CUANDO SE TENGA FOR CONTESTADA LA DEMANDA EN SENTIDO
AFIRMATIVO.— Si e l tra b a ja d o r s e ñ a la e n su d e m a n d a q u e e stu v o s u je to a u n a jo r n a d a lab o ral y re ­
la ta q u e fue d e sp e d id o e n d e te r m in a d a s c irc u n sta n c ia s d e tie m p o , lu g a r y m o d o , p e ro u b ic a ese
h e c h o fuera d e a q u e l p e rio d o , s in p r e c is a r las ra z o n e s que ju s tif iq u e n su p re s e n c ia e n la f u e n te d e
132 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

El patrón es quien cuenta generalmente con los elementos para compro­


b ar los hechos o esclarecer la verdad, y es por éso que la Ley señala catorce
casos en los que el patrón tiene la carga de la prueba cuando exista controver­
sia sobre ellos: Fecha de ingreso del trabajador; antigüedad en el empleo; fal­
tas de asistencia; causas de rescisión de la relación de trabajo; terminación de
la relación o del contrato de trabajo para obra o tiempo determinado, en los
térm inos de los artículos 37, fracción I, y 53, fracción III de la Ley; constancia
d e haber dado aviso p o r escrito al trabajador o a la Junta de Conciliación y
Arbitraje de la fecha y causa del despido; el contrato de trabajo; jornada de
trabajo ordinaria y extraordinaria, cuando ésta no exceda de nueve horas se­
manales; pagos de días de descanso y obligatorios, así como del aguinaldo;
disfrute y pago de las vacaciones; pago de las primas dominical, vacacional y
de antigüedad; monto y pago del salario; pago de participación de los trabaja­
dores en las utilidades de las empresas; incorporación y aportaciones al Insti­
tuto Mexicano del Seguro Social, del Fondo Nacional de la Vivienda y al
Sistema de Ahorro para el Retiro.*21

trabajo, y al patrón se le tiene por contestada la demanda en sentido afirmativo, sin prueba en
contrario, al resolver sobre la procedencia de la acción la Junta debe considerar como cierto el
despido alegado debido a que la sanción procesal, prevista en el artículo 879 de la Ley Federal del
Trabajo, consiste en tener por ciertas las afirmaciones contenidas en los hechos de la demanda.
Esto es, la circunstancia de que el trabajador no precise las razones por las cuales se encontraba en
la fuente de trabajo cuando fue despedido fuera del horario de labores, no representa un obstáculo
para que la Junta declare la procedencia de la acción ejercida, debido a que ese hecho goza de la
presunción de certeza ante la falta de contestación de la demanda, aspecto que corresponde des­
virtuar a la demandada.
Contradicción de tesis 185/2010. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado de
Circuito del Centro Auxiliar de la Décima Región, los Tribunales Colegiados Tercero y Décimo
Tercero, ambos en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el entonces Segundo Tribunal Cole­
giado en Materias Administrativa y de Trabajo del Séptimo Circuito, ahora Segundo Tribunal
Colegiado en Materia Administrativa del Séptimo Circuito. 14 de julio de 2010. Cinco votos. Po­
nente: Sergio A. Valls Hernández. Secretario: Luis Javier Guzmán Ramos.
Tesis de jurisprudencia 117/2010. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del dieciocho de agosto de dos mil diez.
21 Ejecutoria: Número de registro: 21978. Novena Época. Instancia: Segunda Sala, Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXI, Febrero de 2010. Página: 1831.
Contradicción de tesis 304/2009. Entre las sustentadas por el tribunal colegiado en materia de
trabajo del sexto circuito y los tribunales colegiados primero del vigésimo circuito y décimo terce­
ro en materia del trabajo del primer circuito.
Epoca: Novena Época. Registro: 166278. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX, Septiembre de
2009 Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 140/2009. Página: 681
S a l a r io s d e v e n g a d o s . R e c l a m a r s u pa g o p o r u n p e r io d o p r o l o n g a d o , n o c o n s t it u y e
OSCURIDAD O IRREGULARIDAD DE LA DEMANDA EN LA QUE EL TRABAJADOR OMITA SEÑALAR LA FOR­
MA EN QUE SUBSISTIÓ DURANTE ESE TIEMPO.—El salario es la retribución que recibe el trabajador
por desempeñar sus labores, por lo que su monto y forma de pago deberá fijarlos de común
acuerdo con el patrón en el contrato individual de trabajo respectivo. En otro sentido, es obliga­
ción del patrón pagarlo, pues en caso de que no lo haga o lo realice parcialmente, el trabajador
PRINCIPIOS Q UE RIGEN EL PROCEDIM IENTO DEL TRABAJO 133

La grandeza filosófica y social de ¡a norm a radica en que dio satisfacción


plena a la naturaleza del proceso laboral im poniendo la carga de la prueba al
que dispone de los elementos materiales, tales como libros de registro, n ó m i­
nas, declaraciones, etcétera, que permiten a las juntas alcanzar la verdad y la
justicia.22
9. Suplencia de la deficiencia de la dem anda del trabajador.
Artículo 685, en el segundo párrafo, se ocupa de este importantísimo princi­
pio del procedimiento laboral. Su inclusión en la reforma de 1980, junto con
la carga de la prueba al patrón, bien vale toda la reforma procesal.
Por eso, dada su trascendencia, en seguida dedicaremos una parte más
amplia al principio procesal mencionado.
Las normas procesales de 1980 vinieron a confirmar la falsedad del su­
puesto en el que se movía el derecho procesal, o sea, la falsedad de considerar
como válida la igualdad formal de las partes en el proceso. Las reformas tuvie­
ron un doble efecto: por un lado, superaron la concepción individualista del
derecho del trabajador, se reafirmó su naturaleza social de clase, de m odo que
el proceso no sea una contienda entre desiguales, conforme a su esencia so­
cial; por otro lado dio una mayor participación a ¡os tribunales del trabajo en
el desarrollo de los juicios.
La justicia social en el proceso del trabajo otorga los instrumentos indis­
pensables para garantizar a los trabajadores el acceso efectivo a la justicia. No
basta que injusticia sea gratuita, tampoco es suficiente la sola agilización y re ­
ducción de la duración de los juicios. Es indispensable el auxilio legal a los
trabajadores en todas las instancias de la vida jurídica, dentro y fuera del tra-

tendrá acción para dar por terminada la relación laboral sin incurrir en responsabilidad, acorde
con el artículo 51, fracción V, de la Ley Federal del Trabajo, y exigir su pago, pues se trata de un
derecho ya generado, o simplemente reclamarlo com o una prestación autónoma. Ahora bien, en
este último supuesto, el no expresar en la demanda la forma en que subsistió el trabajador en eL
lapso que comprende su reclamación, por más prolongado que sea, no constituye oscuridad o
irregularidad de la demanda, por no ser un hecho relevante para la procedencia de la acción, eL
cual no toma inverosímil la pretensión de demandar el pago de los salarios devengados, en tanto
que la carga probatoria cuando se suscita controversia respecto del monto y el pago del salario es
para el patrón, atendiendo al artículo 784, fracción XII, de la ley de la materia, aunado a que, en
aras de proporcionar certeza a los gobernados, si el trabajador pretende el pago de salarios de­
vengados por un periodo mayor a un año, el patrón podrá oponer la excepción respectiva para
que sólo se consideren por el último año, pues conforme al artículo 516 de la ley mencionada, las
acciones de trabajo prescriben en un año.
Contradicción de tesis 264/2009. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado de
Circuito del Centro Auxiliar de la Segunda Región y el Primer Tribunal Colegiado del Décimo
Octavo Circuito. 2 de septiembre de 2009. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Mariano Azuela.
Güitrón. Ponente: José Fernando Franco González Salas. Secretaria: Sofía Verónica Ávalos Díaz.
Tesis de jurisprudencia 140/2009. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del nueve de septiembre de dos mil nueve.
“ D e la Cueva, Mario, “Democratización de la Prueba”, U n o Mój U n o . 14 de m ayo de
1980, p. 6.
134 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

bajo; “en el proceso el juez debe reivindicar los poderes estatales, no para im­
poner la voluntad del soberano om nipotente, sino en sentido tutelar de los
intereses de grupo y de clase, la igualdad real de las partes y la ‘verdadera
verdad’, com o fundamento de la sentencia. La imparcialidad del juez no se
pierde porque adopte una postura tutelar o protectora de una de las partes,
por el contrario el juez es imparcial cuando resuelve conforme a la ley y pro­
cura que las partes en contienda tengan las mismas garantías y estén en el
mismo nivel; no sean los fuertes y poderosos los que se aprovechen desleal­
mente de las necesidades, errores o torpezas dé los débiles”.23
“La experiencia y las estadísticas dem ostraron que existía un núm ero ma-
yoritario de demandas que no satisfacían los requisitos mínimos para tener
probabilidad de éxito”.24
Por ello se instauró en el proceso laboral el principio de la suplencia de la
deficiencia de la demanda del trabajador, que anteriormente estaba reservado
sólo para el juicio de amparo.
El principio de la suplencia de la deficiencia de la dem anda significa la
obligación de la junta de atender al trabajador para el correcto ejercicio de sus
acciones, siem pre con base en los hechos planteados por el trabajador en la litis.
Es u n erro r entender que esta suplencia implica llevar la defensa del tra­
bajador ante los tribunales, o ejercitar sus acciones en un juicio; mayor error
es pensar que la suplencia consiste en defender al trabajador aun en contra de
su voluntad (artículo 772, párrafo segundo).
La suplencia de la deficiencia de la dem anda a cargo de la ju n ta tiene las
manifestaciones siguientes:

A Completar las prestaciones


Cuando la dem anda no comprenda todas las prestaciones derivadas de la ac­
ción intentada, conforme a los hechos expuestos por el trabajador, la junta, al
admitir la dem anda deberá subsanarla (artículo 685, segundo párrafo).
En este prim er supuesto, la ju n ta dictará acuerdo para completar las pres­
taciones que en base a la ley deriven de la acción intentada o procedente, con­
forme a los hechos expuestos por el trabajador; en ese mismo acuerdo el
tribunal citará a la primera audiencia y ordenará notificar esa resolución per­
sonalmente a las partes, como lo dispone el artículo 873, prim er párrafo.
Aquí surge un problema: ¿Qué sucede cuando la junta no suple la defi­
ciencia de la demanda del trabajador y d e este modo sigue el procedimiento
hasta llegar al laudo? El actor no se dio cuenta de la omisión de la ju n ta sino
hasta que recibió el laudo en su contra. Acude, por medio del am paro directo,

23 ÁLVAREZ DEL CASTILLO, Enrique, o p . c i t., p. 47.


24 D e la C ueva, Mario, "Derecho Procesal y Justicia Social”, U no M á s U n o , 13 de mayo de
1980, p. 6.
PRINCIPIOS QUE RIGEN EL PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO 135

ante el Tribunal Colegiado de Circuito. Dicho tribunal resolverá que la violación


que invoca no encuadra en ninguno de los supuestos previstos en las fraccio­
nes del artículo 170 de la Ley de Amparo ni en alguno análogo. Por tanto se va
a desestimar esa violación procesal. Y se resolverá el amparo tomando en cuenta
las violaciones de garantías que p u d ieran existir en el laudo. Pero ¡a violación
procesal desestimada queda irrem ediablem ente consumada,
Más bien el trabajador debió haber acudido, por medio del amparo indirec­
to, ante el Juez de Distrito, por tratarse d e una violación procesal de “imposible
reparación”, como lo señala la fracción V del artículo 107 de la Ley de Amparo.
Pero ese recurso debió haberlo interpuesto dentro de los 15 días siguientes, con­
tados a partir de la notificación del prim er acuerdo de la ju n ta en el que dio
entrada a la demanda y citó a las partes a la primera audiencia. A ese término de
15 días hace referencia el artículo 17 párrafo introductorio de la Ley de Amparo.
Esto último es muy difícil que pueda darse. El trabajador presentó incom­
pleta su demanda; seguramente que esto se debió a su desconocimiento del
derecho. Por eso es muy difícil suponer que tenga preparación para conocer el
término de 15 días contado a partir de la fecha en que la ju n ta le notificó su
primera resolución, y para percatarse de que aquel primer acuerdo lo dictó sin
suplir la deficiencia de la demanda.
Es decir, cuando la junta no cumple su obligación de suplir la deficiencia
de la dem anda en el supuesto a que se refiere el segundo párrafo del artícu­
lo 685 de la Ley, no existe prácticam ente un recurso que hacer valer. Ya he­
mos visto que conforme al artículo 170 de la Ley de Amparo no procede el
amparo directo y es casi imposible que se interponga oportunamente el ampa­
ro indirecto, precisamente por la im preparación del actor trabajador.
El legislador de 1980 cumplió muy bien su obligación al regular la suplen­
cia de la deficiencia de la dem anda del trabajador. Determina claramente la
obligación de la junta de suplir la deficiencia de esa demanda. Sería impropio
am pliar el artículo 170 de la Ley de A m paro para incluir otras violaciones al
procedimiento, y particularmente en u n a materia determinada y en un punto
específico; esto implicaría entrar en un casuismo que no es propio de una disci­
plina como el amparo.
Aquí ya no se trata de un problem a d e la Ley. Es un problema de los hom ­
bres que integran la junta. Tal vez se trata de falta de información, tal vez sea
el cúmulo de trabajo; lo cierto es que muchas veces se atribuye a la mala fe de
los funcionarios.
En este p rim er caso lo que cabe es conocer el derecho y aplicarlo. No
hay más.

B. Corrección a cargo del actor


O tra de las manifestaciones de la suplencia de la deficiencia de la de­
m anda del trabajador, se da cuando la ju n ta nota alguna irregularidad en el
escrito de demanda, en el caso de que el trabajador ejercite acciones contra-
136 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

dictorias, o no haya precisado el salario base de la acción (artículo 873, párra­


fo segundo).
Señala la Ley que en cualquiera de estos supuestos, la junta al dictar el
acuerdo admitiendo la dem anda del trabajador, “le señalará los defectos u
omisiones en que haya incurrido y lo prevendrá para que los subsane dentro
de un término de tres días” (artículo 873, párrafo segundo).
El acuerdo que dicta la junta prevendrá al actor trabajador de que en caso
de que no subsane su dem anda dentro del término de tres días, se correrá tas-
lado al demandado con el mismo texto que la presentó.
La suplencia que hace la ju n ta de la deficiencia de la demanda del trabaja­
dor, en este caso, es señalando al actor los errores contenidos en el escrito
inicial de demanda; no es suficiente decirle que existen errores, la junta debe
señalarle en qué consisten esos errores.
En el segundo supuesto, cuando se trata del ejercicio de acciones contra­
dictorias, también se hará el señalamiento correspondiente al actor, que debe
ser con las especificaciones relativas, y se le formulará la misma prevención
que en el caso anterior.
Con respecto a que el actor no haya precisado en su demanda el salario
base de la acción, se le previene que lo haga en el mismo término señalado an­
teriorm ente, de otra m anera no tiene la junta m anera de cuantificar sus pres­
taciones, su indemnización, si es el caso, y los salarios vencidos o caídos.
Hasta aquí llega la suplencia de la deficiencia de la demanda del trabajador.
La ju n ta está imposibilitada jurídica y prácticamente para llevar más adelante
la protección del trabajador, en virtud de que el tribunal ignora los hechos no
consignados por el actor en su escrito de demanda; p o r tanto no puede inven­
tarlos. Y cuando el actor ejercita acciones contradictorias, la junta no tiene
atribución jurídica ni elementos materiales para suplir la voluntad del trabaja­
d o r y optar en su lugar por alguna de las acciones.
Tampoco puede la ju n ta obligar al trabajador a que corrija la demanda;
sería atentar contra su libertad de ejercer sus acciones.
Asimismo, la junta carece de fundamento legal para dictar apercibimiento
en el sentido de que si dentro del término que le concede, el trabajador no co­
rrige su escrito, se le tendrá por no presentada su demanda; esto sería una abe­
rración tomando en consideración la filosofía de la nueva legislación procesal
que es de protección para el trabajador.
Conforme a la comentada disposición, la junta prevendrá al actor de que
si no hace la corrección que se le indica en el térm ino de tres días, se turnará
el escrito de demanda al patrón en los términos en que lo presentó.
Vale la pena plantearse esta cuestión: ¿qué sucede cuando la junta admite
una demanda con errores o con el ejercicio de acciones contradictorias y no
pone en conocimiento del actor esos errores para que los corrija, y por tanto
tampoco le concede el térm ino de tres días que señala la Ley para ese efecto?
PRINCIPIOS QUE RIGEN EL PROCEDIM IENTO DEL TRABAJO 137

Pues continúa el juicio y finalmente podría dictarse el laudo absolutorio p a ra


la empresa demandada.
El incumplimiento p or la junta de lo ordenado en el párrafo segundo del
artículo 873, es un acto cuya violación constituye una causa de procedencia
del amparo directo, según lo dispone la fracción VI del artículo 172 de la Ley de
Amparo, en relación con el artículo 170, fracción 1 del mismo ordenam iento.
El artículo 170 dispone que procede el juicio de amparo directo, en los juicios
seguidos ante tribunales del trabajo, por violaciones cometidas durante el p r o ­
cedimiento, que afecten a las defensas del quejoso. Por su parte el artículo 172
establece que se consideran violadas las leyes del procedimiento y que se afec­
tan las defensas del quejoso cuando: “VI. No se le concedan los plazos o p r ó ­
rrogas a que tenga derecho con arreglo a la Ley”. Por tanto se puede restaurar
el derecho del trabajador con la suplencia de la deficiencia de la demanda, a
través del ejercicio del amparo directo que debe promoverse ante los T ribuna­
les Colegiados de Circuito.
El tribunal de am paro resolverá conceder a! actor la protección constitu­
cional solicitada para los efectos de que la junta responsable deje insubsistente
el laudo reclamado, reponga el procedimiento a fin de que al admitir la d e ­
manda señale al actor los errores, contradicciones u omisiones en que haya
incurrido en el escrito inicial y lo prevenga para que los subsane en el térm ino
de tres días.

C. Subsanar la demanda en la primera audiencia


La tercera oportunidad en que la Ju n ta puede suplir la deficiencia d e la
demanda, es cuando el actor trabajador o sus beneficiarios no cumplen con los
requisitos omitidos o no subsana las irregularidades que se le hayan indicado
en el planteamiento de la demanda; la ju n ta lo prevendrá para que lo haga en
ese momento, es decir en la etapa de dem anda y excepciones (artículo 878,
fracción II, prim er párrafo).
Transcurrido el término de tres días a que se ha hecho mención, debe em ­
plazarse ajuicio al dem andado, se haya o no subsanado la demanda; si n o se
hicieron las correcciones se prevendrá al actor en los términos mencionados
anteriormente.
La modificación, aclaración o enderezamiento de la demanda, cuando el
actor sea el trabajador o sus beneficiarios, el actor podrá hacerlo por una sola
vez en la etapa de dem anda y excepciones. Tratándose de aclaración o m odifi­
cación de la demanda, la junta, a petición del dem andado, señalará nueva fe­
cha, dentro del térm ino de diez días, p ara la continuación de la audiencia, a
fin de que pueda contestar la demanda en su totalidad; si se trata de endereza­
miento de la dem anda, la junta procederá de igual forma, pero de oficio (ar­
tículo 878, fracción II, segundo párrafo).
Conviene apuntar que se ha dado el caso erróneo de que en algunas ju n ­
tas se dicten acuerdos evitando que el actor pueda modificar su demanda e n la
138 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

etapa de dem anda y excepciones, no obstante que esa modificación tiene su


fundamento en lo dispuesto por la fracción II del artículo 878 que textual­
mente establece: “El actor expondrá su demanda, ratificándola, aclarándola o
modificándola, precisando los puntos petitorios”. Son errores que pueden co­
rregirse brindando suficiente información a los funcionarios de la ju n ta o acu­
diendo a su conciencia, a su responsabilidad.
¿Qué sucede si el actor no corrige su dem anda dentro de los tres días del
término que se le otorgue? Se repite: no se le puede obligar al trabajador a
que lo haga: Tampoco se le puede apercibir de que si no lo hace se tendrá por
no presentada su demanda. De lo único que se le puede prevenir, como se ha
dicho, es de que si no lo hace se entregará en sus términos el escrito inicial de
demanda al patrón demandado.
¿Y qué ocurre si el actor no corrige su dem anda en la etapa de demanda y
excepciones? Ante este supuesto no se puede hacer nada. La Ley llegó a la
protección máxima que se puede otorgar al trabajador en el sistema jurídico
que nos rige; no se puede hacer nada más. Ir más allá es imposible jurídica y
prácticamente. La junta, en todo caso, habrá tratado de aplicar el espíritu
protector de la nueva legislación procesal, enraizada en el artículo 123 consti­
tucional.

D. Advertencia de la caducidad
Una cuarta forma de aplicar el principio de la suplencia de la deficiencia
de la dem anda del trabajador, es ante el peligro de la caducidad de su acción.
Uno de los principios que rigen al procedimiento laboral es el de la eco­
nomía procesal, contenido en el prim er párrafo del artículo 685 y en el artícu­
lo 771: los presidentes de las juntas y los auxiliares cuidarán, bajo su más
estricta responsabilidad, que los juicios que ante ellos se tram iten no queden
inactivos, proveyendo lo que conform e a la ley corresponda hasta dictar el
laudo.
El artículo 773 señala que la junta, a petición de parte, tendrá p o r desisti­
da de la acción intentada a toda persona que no haga promoción alguna en el
término de cuatro meses, siempre que esa promoción sea necesaria para la con­
tinuación del procedimiento y se haya hecho el requerimiento personal para
que presente su promoción, como Lo dispone el artículo 772.
Conforme al artículo 772, cuando para continuar el trámiLe del juicio, sea
necesaria promoción del trabajador y éste no la haya efectuado dentro de un
lapso de cuarenta y cinco días naturales, el presidente de la junta deberá orde­
nar que se le requiera personalmente para que la presente, apercibiéndolo de
que, de no hacerlo, operará la caducidad a que se refiere el artículo 773.
Si el trabajador está patrocinado por un procurador del trabajo, la junta
notificará a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo para los efectos corres­
pondientes.
PRINCIPIOS QUE RIGEN EL PROCEDIM IENTO DEL TRABAJO 139

Si el trabajador no tiene patrocinio jurídico, el acuerdo se le hará saber a


la Procuraduría, para eí efecto de que intervenga ante el trabajador y le preci­
se las consecuencias legales de la falta d e promoción, así como para que le
brinde asesoría legal en caso de que el trabajador se la requiera.
Aun cuando en sentido estricto este punto no se relaciona directamente
con la dem anda, es indiscutible que en el fondo sí tiene relación mediata, ya
que la caducidad consiste en tener al actor por desistido de la acción intentada
en la dem anda, si no promueve en el térm ino de seis meses, siempre que esa
promoción sea necesaria para la continuación del procedimiento.
Por esta razón, el legislador quiso llevar la suplencia de la deficiencia d e la
demanda del trabajador a este momento procesal de la caducidad.
!
Capítulo Vil
LA REPRESENTACIÓN
EN EL PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO

Jurídicamente la palabra personalidad constituye un término equívoco. Por


una parte indica la condición de las personas por virtud de la cual se les con­
sidera centro de im putación de normas jurídicas. Por otra parte expresa el
atributo de quien puede actuar a nombre de otro en la realización de actos
jurídicos o de actos procesales.
En algunos países de Iberoamérica y en algunos Estados de la República, se
utiliza el término personería para referirse a la facultad de representar a otro.
La personalidad debe estar reconocida en autos, es decir, no se limita a la
conjunción de los requisitos que la constituyen, sino lo verdaderamente prepon­
derante es el reconocimiento por parte de las juntas, que se traduce en la p o ­
testad de actuar dentro de un cierto procedimiento. Desde luego, las Juntas
pueden válidamente exam inar de oficio la personalidad de las partes.1*692

1 P e r s o n a u d a d e n e l j u i c i o l a b o r a l . L as ju n t a s p u e d e n v á l id a m e n t e e x a m in a r l a d e
OFICIO.—Si los presupuestos procesales son los requisitos sin los cuales no puede iniciarse, trami­
tarse, ni resolverse con eficacia jurídica un procedimiento, y entre dichos presupuestos se halla la
personalidad de las partes, ha de considerarse que las juntas de Conciliación y Arbitraje tienen
atribuciones para examinar, aun oficiosamente, la personalidad de quien comparece por cualquie­
ra de las partes a fin de cerciorarse de que efectivamente está legitimado para ello; tal considera­
ción se halla confirmada, lógicamente, por varios preceptos legales, entre otros, los artículos .685,
692, 713, 840, 842, 873 y 875, de la Ley Federal del Trabajo, que dan por supuesta esa facultad;
de lo contrario, tendría que admitirse el extremo antijurídico de que la autoridad jurisdicdonal se
viera obligada a aceptar como representante de una de las partes, a cualquiera que se ostentara
como tal, sin necesidad de acreditarlo, con grave peijuicio para la congruencia del proceso y del
laudo.
Contradicción de tesis 75/91. Entre el Primero y Sexto Tribunales Colegiados en Materia de
Trabajo del Primer Circuito. 18 de enero de 1993. Cinco votos. Ponente: Carlos García Vázquez.
Secretaria: Guadalupe Cueto Martínez.
Tesis de Jurisprudencia 18/93. Aprobada por la Cuarta Sala de este alto Tribunal en sesión
privada del dieciocho de enero de mil novecientos noventa y tres, por cinco votos de los señores
ministros: Presidente Carlos García Vázquez, Juan Díaz Romero, Ignacio Magaña Cárdenas, Feli­
pe López Contreras y José Antonio Llanos Duarte.
Octava Epoca. Instancia: Cuarta Sala. Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federa­
ción. Tomo: 65, Mayo de 1993. Tesis: 4a./J. 18/93. Página: 17.

141
142 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

A partir de la reform a procesal de 1980 las reglas sobre el acreditamiento


de la personalidad quedaron establecidas en el artículo 692. En el párrafo ini­
cial de este precepto se fijó la regla general: “Las partes podrán comparecer a
juicio en forma directa o por conducto de apoderado legalmente autorizado”.
Salvo en el caso de que la ley requiera expresamente la intervención directa de
las partes, el apoderado autorizado ¡egalmente puede actuar válidamente en
todo lo concerniente al juicio.2’ 3’4y5

2 DESPIDO, NEGATIVA DEL, V OFRECIMIENTO DE TRABAJO. ES LEGAL SI SE NOTIFICA AL REPRE­


SENTANTE DEL t r a b a ja d o r .—En virtud de que los artículos 692 y 749 de la Ley Federal del Tra­
bajo establecen, respectivamente, la operancia de la figura de la representación en el proceso
labora! y la validez de las notificaciones practicadas al apoderado o autorizado de las partes, como
si se hubiesen hecho directamente, debe concluirse que es válida la notificación personal entendi­
da con el representante del trabajador, respecto del ofrecimiento de trabajo por parte del patrón,
manifestado en la etapa de demanda y excepciones de la audiencia, al controvertir los hechos
esenciales de la demanda, como lo es el despido injustificado, por no estar en un caso en que la
ley exija la comparecencia directa de las partes.
Contradicción de tesis 48/96. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Ma­
terias Civil y de Trabajo del Segando Circuito y el entonces Primer Tribuna! Colegiado del Se­
gundo Circuito, ahora Primer Tribunal Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Segundo
Circuito. 26 de febrero de 1997. Cinco votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secreta­
rio: Víctor Francisco Mota Cienfuegos.
Tesis de jurisprudencia 11/97. Aprobada por la Segunda Sala de este alto tribunal, en sesión
pública de veintiséis de febrero de mil novecientos noventa y siete, por unanimidad de cinco votos
de los Ministros Juan Díaz Romero, Mariano Azuela Güitrón, Sergio Salvador Aguirre Anguiano,
Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y presidente Genaro David Góngora Pimentel.
Novena Epoca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: V, Marzo de 1997. Tesis: 2a./J. 11/97. Página: 354.
3 Ejecutoria: Número de registro: 22696. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXUI, Febrero de 2011. Página: 875.
Contradicción de tesis 257/2010. Entre las sustentadas por el tercer tribunal colegiado en materia
de trabajo del cuarto circuito y el entonces tribunal colegiado del décimo sexto circuito, actual
primer tribunal colegiado en materias administrativa y de trabajo del mismo circuito.
Época: Novena Época. Registro: 163229. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Enero de 2011.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 200/2010. Página: 497.
A poderado en e l pr o c e d im ie n t o laboral . Su r e n u n c ia en la etapa de c o n c il ia c ió n ,
DEMANDA Y EXCEPCÍONES, OFRECIMIENTO Y ADMISIÓN DE PRUEBAS, DEBE NOTIFICARSE PERSONAL­
MENTE AI, MANDANTE.—Si en la audiencia de ley en el procedimiento laboral, a la que se encuen­
tren debidamente emplazadas y notificadas las partes, el apoderado de alguna de ellas manifiesta
a la Junta de Conciliación y Arbitraje, mediante escrito previamente presentado o personalmente,
que renuncia al poder que le fue conferido, y con ello provoca que en esa fase del juicio el man­
dante quede sin asistencia legal ni representación, es evidente que se ve afectada la posibilidad
que tiene para comparecer por conducto de apoderado, porque la renuncia no sólo termina con
el mandato, sino también obstaculiza el correcto desarrollo del juicio, al impedir que el otorgante
ejerza su derecho a una adecuada defensa, lo que puede trascender al resultado del fallo, debido a que
la nula representación en ía audiencia referida significa para la actora perder el derecho a modifi­
car o aclarar su demanda, o en su caso a ofrecer pruebas, y para la demandada la pérdida de su
derecho a contestar la demanda y a ofrecer pruebas. Lo anterior motiva a que la Junta suspenda
la audiencia y ordene la notificación personal al otorgante, con fundamento en la fracción XII del
artículo 742 de la Ley Federal del Trabajo, a fin de que pueda designar nuevo apoderado.
LA REPRESENTACIÓN EN EL PROCED IM IEN TO DEL TRABAJO
143

Contradicción de tesis 287/2010. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Terce­
ro del Cuarto Circuito, actual Tercero en Materia de Trabajo del mismo circuito; el entonces Se­
gundo del Sexto Circuito, actual Segundo en Materia Civil del Sexto Circuito; Primero del Décimo
Octavo Circuito; Sexto en Materia de Trabajo d el Primer Circuito; Primero en Materia de Trabajo
del Tercer Circuito; Segundo en la misma materia del Cuarto Circuito y el entonces Cuarto Tribu­
nal Colegiado del Cuarto Circuito, actual Primero en Materia Civil del mismo circuito. 17 de no­
viembre de 2010. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano.
Ponente: Sergio A. Valls Hernández. Secretario: Luis Javier Guzmán Ramos.
Tesis de jurisprudencia 200/2010. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veinticuatro de noviembre de dos mil diez.
4 Época: Novena Época. Registro: 175532. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXIII, Marzo de 2006.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 16/2006. Página: 274.
O f r e c im ie n t o d e t r a b a jo . E s l eg a l su r e c h a z o e f e c t u a d o p o r c o n d u c t o d e l a p o d e r a ­
do DEL TRABAJADOS.— C u a n d o e n la a u d ie n cia d e c o n c ilia c ió n , d e m a n d a y e x c e p c io n e s d d ju ic io
laboral e! p a tr ó n o fre c e c o n tin u a r co n la re la c ió n d e tra b a jo e n los m ism o s té rm in o s y c o n d ic io n es
en q u e se v e n ía d e s e m p e ñ a n d o , y e n ausen cia d e l tra b a ja d o r, su a p o d e r a d o re c h a z a e s a ofe rta
a d u cien d o q u e se h a c e d e m a la fe, ta l a ctu ac ió n e s le g a l, a te n to a q u e c o n e llo n o se v u ln e r a el
d e re ch o d e d e fe n s a d e a q u él, n i se e stá e n u n c a s o e n q u e l a ley ex ija la c o m p a re c e n c ia d ir e c ta de
las p a rte s; e s tim a r lo c o n tra rio im p lic a ría q u e s e r e s tr in g ie r a n sin m o tiv o las fa c u lta d e s p ro p ia s
de la re p r e s e n ta c ió n e n p e iju ic io d e la v o lu n ta d d e l m a n d a n te , sin q u e ex ista d u d a d e l a fid e li­
dad del r e p r e s e n ta n te p a r a c o n su a u to riz a n te, q u ie n e x p re s ó su in te n c ió n d e c o m p a r e c e r a ju ic io
m e d ia n te a p o d e r a d o , s ie n d o su d e d s ió n que é s te lo s u stitu y a e n to d o lo re la c io n a d o c o n la con­
troversia su sc ita d a , salvo lo s casos d e e x c e p n ó n p r e v is to s e n la Ley F e d e ra l d el T r a b a jo , e n los que
las p a rte s d e b e n c o m p a re c e r p e rso n a lm e n te .
Contradicción de tesis 208/2005-SS. Entre las sustentadas por el Sexto Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Noveno
Circuito, actualmente Segundo en Materias Administrativa y Civil. 10 de febrero de 2006. Cinco
votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: María Marcela Ramírez Cerrillo.
Tesis de jurisprudencia 16/2006. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del diecisiete de febrero de dos m il seis.
a Ejecutoria: Número de registro: 22401. Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados
de Circuito Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXII, Septiembre de
2010. Página: 1123. Am pa r o .d irecto 163/2010, ****•»***♦.
Época: Novena Época. Registro: 164343. Instancia; Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXII, Julio de 2010.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 82/2010. Pagina: 271
Des ist im ien t o de pruebas en el ju ic io la b o r a l . Es innecesario ordenar la r atific a ­
ción POK PARTE DEL TRABAJADOR CUANDO SU APODERADO LO REALIZA SIN TENER FACULTADES EX­
PRESAS pasa e l l o .—Acorde con los artículos 692, fracción I y 693 de la Ley Federal del Trabajo,
las personas físicas, entre ellas, los trabajadores, podrán comparecer a juicio directamente o por
conducto de apoderado, y este último podrá acreditar su personalidad con poder notarial o carta
poder firmada ante dos testigos o en forma distinta a las anteriores, como podría ser en el escrito
de demanda. Por otra parte, conforme al artículo 2587, fracción 1, del Código Civil Federal, que
regula el contrato de mandato, es necesaria cláusula especial para desistirse, supuesto que se refie­
re a la acción, juicio, medio de defensa o negocio para el cual fue otorgado el poder, mas no a los
actos procesales específicos que forman parte de la generalidad del mandato, como lo son el ofre­
cimiento y/o desistimiento de pruebas. En ese tenor, se concluye que cuando el apoderado del
trabajador desiste de las pruebas ofrecidas en el juicio laboral, sin tener facultades expresas para
ello, es innecesario que la Junta requiera a la parte obrera para que ratifique esa actuación, pues
144 DERECHO TROCESAL DEL TRABAJO

Conforme al artículo 692, en los casos en que las partes se hagan repre­
sentar, la personalidad se acredita como sigue: Si el compareciente actúa como
apoderado de persona física (trabajador o patrón), podrá hacerlo mediante
poder notarial o carta poder firmada p o r el otorgante y ante dos testigos, sin
necesidad de ser ratificada ante la junta.*6 y 7

en ese supuesto no se necesita cláusula especial, ni debe considerarse que el apoderado está exce­
diendo sus facultades, porque si acorde con el artículo 696 de la Ley Federal del Trabajo el poder
otorgado por el trabajador para ser representado en el juicio, se entiende conferido para deman­
dar todas las prestaciones principales y accesorias que correspondan, aunque tai situación no se
exprese en el mandato, significa que esa prerrogativa, como expresión de la defensa de sus dere­
chos, comprende la relativa a utilizar los medios de prueba estimados pertinentes a fin de lograr
la condena de las pretensiones que se persiguen, situación que no se limita a su aspecto positivo,
sino también a su aspecto antagónico, consistente en la posibilidad de desistir de un medio proba­
torio previamente ofrecido, siempre y cuando no exista disposición legal que lo impida.
Contradicción de tesis 7/2010. Entre las sustentadas por el Primer y el Segundo Tribunales
Colegiados, ambos en Materias Civil y de Trabajo del Décimo Séptimo Circuito. 12 de mayo ele
2010. Cinco votos. Ponente: Luis María Aguilar Morales. Secretario: Oscar Palomo Carrasco.
Tesis de jurisprudencia 82/2010. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del dos de junio de dos mil diez.
6 P e r s o n a l id a d . E f ic a c ia de la carta p o d e r e n m a t e r ia d e t r a b a jo , a u n c u a n d o n o se
EN e l l a a LA PERSONA QUE SE VA a DEMANDAR.— El artículo 692, fracción I, de la Ley Fe­
pr e c is e
deral del Trabajo, establece la posibilidad de que la persona física como lo es el trabajador, acuda
al juicio otorgando carta poder y así, el que comparezca, actuará como su apoderado; además, que
los requisitos serán que la firme el otorgante ante dos testigos. De lo anterior se aprecia que no es
indispensable, para la eficacia del documento, que se precise el nombre de la persona, sea física o
moral a la que se va a demandar. Consecuentemente, basta que en la misma se diga que se otorga
la representación a persona determinada, para que ésta promueva el juicio y reclamaciones a que
haya lugar, para que con ello se entienda que la demanda que se formule pueda comprender a
cualquier persona.
Segundo tribunal colegiado en materia de trabajo del tercer circuito.
Amparo directo 646/99. Antonio Ortiz Toquero. 8 de junio de 2000. Unanimidad de votos.
Ponente: Enrique Rodríguez Olmedo, Secretario: José N. Ariel Cabanillas Lugo.
Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Epoca, Tomo VI, agosto de
1997, página 6 8 0 , tesis I. 4o.T44 L, d e rubro: “C a r t a p o d e r . N o pu e d e n exigirse más r e q u is it o s
QUE LOS ESTABLECIDOS EN LA LEY (ARTÍCULO 692, FRACCIÓN I, DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO)”.
Novena Epoca. Instancia: segundo tribunal colegiado en materia de trabajo del tercer Circui­
to. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XII, Septiembre de 2000.
Tesis: IlI.2o.T.19 L.. Página: 787.
7 P e r s o n a l id a d e n e l j u i c i o la bo ra l . S i s e a c r e d it a m e d ia n t e carta p o d e r , d e b e n ha ­
cerse CONSTAR LOS NOMBRES DE LOS TESTIGOS ANTE QUIENES SE OTORGA— Del contenido del ar­
tículo 692 fracción I de la Ley Federal del Trabajo, que regula las formas de comparecencia en el
procedimiento laboral, se concluye que la carta poder que se exhibe en el juicio laboral, en la que
se hace constar el otorgamiento de un mandato para representar a alguna de las partes en el pro­
cedimiento, debe contener, además de la rúbrica, los nombres de los testigos que comparecen al
acto jurídico, pues si bien es cierto que dentro del procedimiento laboral rigen los principios labo­
rales fundamentales de sencillez e informalidad que establecen los artículos 685 y 687 del propio
ordenamiento legal, también es verdad que sólo cumpliendo con este requisito se facilita la com­
parecencia por representación de las partes en el proceso, sin desdoro de la expeditez procesal y
seguridad jurídica; ello, aunado al hecho de que el artículo 693 de la ley de la materia contiene
una regla más favorable para los trabajadores en cuanto señala que las juntas podrán tener por
LA REPRESENTACIÓN EN EL PROCED IM IEN TO DEL TRABAJO 145

Los abogados patronos o asesores legales de las partes, sean o no apodera­


dos de éstas, deberán acreditar ser abogados o licenciados en derecho con cé­
dula profesional o personas que cuenten con carta de pasante vigente expedida
por la autoridad competente para ejercer dicha profesión. Sólo se podrá a u to ­
rizar a otras personas para oír notificaciones y red b ir documentos, pero éstas
no podrán com parecer en las audiencias ni efectuar promoción alguna.
Cuando el compareciente actúe com o apoderado de persona m oral,8 y 9
puede acreditar su personalidad m ediante testimonio notarial o carta p o d er

------------
acreditada la personalidad de los representantes de los trabajadores o de los sindicatos, sin suje­
tarse a las reglas que establece el ya mencionado artículo 692. Contradicción de tesis 67/97. Entre
las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el
Quinto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 4 de febrero de 1998.
Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretaria; Maura Angélica Sanabria Martínez. Tesis de
jurisprudencia 19/98. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión privada de
cuatro de febrero de mil novecientos noventa y ocho. Véase: Semanario Judicial de la Federación,
Octava Época, Tom o IX, marzo de 1992, tesis 4a. VII/92, página 49, de rubro: “C a r t a p o d e r e n
JUICIO LABORAL. EL NOMBRE DE LOS TESTIGOS ES REQUISITO INDISPENSABLE.”. Novena Época. Ins­
tancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: VII Mayo
de 1998. Tesis: 2a./J. 19/98. Página: 472.
® Época: Novena Época. Registro: 177887. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXII, Julio de 2005.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./j. 81/2005. Página: 481
P e r s o n a l id a d e n e l j u ic io labo ra l . P u e d e a c r e d it a r s e c o n d o c u m e n t o d i s t i n t o d e
PODER NOTARIAL O CARTA PODER CUANDO SE TRATE DEL APODERADO DEL TRABAJADOR.— El artícu­
lo 692, fracción I, de la Ley Federal del Trabajo dispone que cuando el compareciente actúe como
apoderado de una persona física, podrá hacerlo mediante poder notarial o carta poder; correlati­
vamente, el numeral 693 establece que las Juntas podrán tener por acreditada la personalidad de
los representantes de los trabajadores o sindicatos sin sujetarse a las reglas de aquel precepto,
de lo que deriva que el trabajador puede otorgar el mandato en forma distinta a las mencionadas,
como podría ser en el escrito de demanda laboral, que puede surtir plenos efectos, si ajuicio de la
junta quien comparece en nombre del trabajador realmente lo representa, siempre y cuando la con­
clusión sea fundada y motivada, y en su actuar no alteren los hechos ni incurran en defectos de
lógica en su raciocinio.
Contradicción de tesis 49/2005-SS. Entre las sustentadas por el Primer y Sexto Tribunales
Colegiados, ambos en Materia de Trabajo del Primer Circuito, Primer Tribunal Colegiado del
Décimo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito. 10 de junio de 2005. Cinco
votos. Ponente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: María Marcela Ramírez Cerrillo.
Tesis de jurisprudencia 81/2005. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del diecisiete de junio de dos mil cinco.
9 Época: Novena Época. Registro: 191251. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XII, Septiembre de 2000.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 80/2000. Página: 9 6
P e r s o n a l id a d d e l a po d e r a d o o r e p r e s e n t a n t e e n e l j u ic io labora l , d o c u m e n t o s q u e
o b l ig a t o r ia m e n t e d e b e n e x h ib ir se para a c r e d it a r l a .—Conforme
a lo dispuesto en los artícu­
los 692 y 695, contenidos en el capítulo II, del título catorce, de la Ley Federal del Trabajo, quie­
nes comparezcan por las partes contendientes en un juicio laboral, para acreditar su personalidad
deben exhibir en cada una de las controversias, el original o copia certificada del mandato o po­
der; pueden asimismo exhibir copia fotostática sim ple de cualquiera de esos documentos, para
que una vez cotejada por la autoridad laboral, esta última se agregue a los autos para constancia,
146 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

otorgada ante dos testigos,10 y 11 previa comprobación de que quien le otorga el


poder está legalmente autorizado para ello.

lo que regula adecuada e íntegramente el aspecto jurídico de que se trata. De ahí que deba desco­
nocerse la personalidad del compareciente si al juicio se aporta solamente copia fotostática simple
del documento en donde consta la representación y, con fundamento en el artículo 798 del citado
código laboral, se solicita su cotejo con la copia certificada que obre en diverso expediente laboral.
Ello es así, porque en primer lugar la Junta no está facultada para acudir a diverso expediente de
aquel en el cual se actúa, puesto que la personalidad debe acreditarse en cada juicio y, tampoco
tiene obligación de aplicar en forma prácticamente supletoria, las disposiciones contenidas en el
capítulo XII, del referido título catorce de la ley en cita, dado que en él se regula un diverso aspecto
del procedimiento laboral, como lo es el ofrecimiento, admisión, desahogo y valoración de pruebas.
Contradicción de tesis 44/2000-SS. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Primer
Circuito. 11 de agosto del año 2000. Cinco votos. Ponente; Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secreta­
rio: Pablo Rabanal Arroyo.
Tesis de jurisprudencia 80/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del dieciocho de agosto del año dos mil.
Véase; Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XIV, septiem­
bre de 2001, páginas 466 y 492, tesis por contradicción 2a./J. 37/2001 y 2a./J. 38/2001, con los
rubros: “ PERSONALIDAD EN LOS JUICIOS LABORALES BUROCRÁTICOS. EL TITULAR DE UNA DEPENDEN­
CIA O ENTE OFICIAL PUEDE CONFERIR SU REPRESENTACIÓN PARA COMPARECER EN UN JUICIO ESPECÍ­
FICO O EN UN NÚMERO INDETERMINADO DE ELLOS.” Y “PERSONALIDAD EN LOS JUICIOS LABORALES
BUROCRÁTICOS. LA DEL APODERADO DESIGNADO POR EL TITULAR DE UNA DEPENDENCLA O ENTE OFI­
CIAL SE ACREDITA MEDIANTE OFICIO, SIN NECESIDAD DE COMPROBAR EL NOMBRAMIENTO DEL TI­
TULAR QUE LO SUSCRIBE.”, respectivamente.
10 PODER GENERAL PARA PLEITOS Y COBRANZAS, ACTOS DE ADMINISTRACIÓN Y RIGUROSO DO­
MINIO, CON CLÁUSULA ESPECIAL PARA ABSOLVER POSICIONES, OTORG.ADO POR EL PROPIETARIO DE LA
FUENTE DE TRABAJO. FACULTA AL APODERADO PARA DESAHOGAR LA DILIGENCIA CONFESIONAL A
CARGO DE ÉSTE.—Para el caso de que la Junta responsable, en la audiencia de conciliación, de­
manda y excepciones, ofrecimiento y admisión de pruebas, tenga reconocida a determinada per­
sona física como apoderado legal de la fuente de trabajo demandada, pero no le reconoce tal
carácter al momento de desahogar la prueba confesional a cargo del propietario de la misma, no
obstante que tiene conferido un poder general para pleitos y cobranzas, actos de administración
y riguroso dominio con cláusula especial para absolver posiciones otorgado por el propietario (de
la fuente de trabajo a su favor, es incuestionable que la Junta responsable, con su proceder contra­
viene en peijuicio de éste, las leyes del procedimiento, en términos de la fracción IV del artícu­
lo 159 de la Ley de Amparo. Tercer tribunal colegiado del décimo circuito. Amparo directo
297/99. Luis Mantecón Rojo y coag. 31 de enero de 2000. Unanimidad de votos. Ponente: Cesar
Thomé González. Secretaria: Dalila Quero Juárez. Novena Época. Instancia: Tercer tribunal cole­
giado del décimo circuito. Fuenie: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XI,
Marzo de 2000. Tesis: X.3o.l6 L. Página: 1019.
11 P e r s o n a l id a d e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . R e q u is it o s q u e d e b e s a t is f a c e r e l t e s ­
t im o n io NOTARIAL RESPECTIVO, TRATÁNDOSE DE SOCIEDADES MERCANTILES.—En términos de lo
establecido en el artículo 692 de la Ley Federal del Trabajo, las partes en el juicio pueden compa­
recer al mismo de manera directa o por conducto de apoderado, señalando en su fracción III que
cuando se trate del apoderado de una persona moral, éste podrá acreditar su personalidad me­
diante testimonio notarial o carta poder, precisándose los requisitos a los que la ley sujeta la vali­
dez de esta última. Ahora bien, ante el vacío legislativo sobre los requisitos que debe cumplir ese
testimonio, en el caso de las sociedades mercantiles, debe acudirse a lo dispuesto en la Ley Gene­
ral de Sociedades Mercantiles, en específico a su artículo 10, conforme al cual será necesario que
LA REPRESENTACIÓN EN EL PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO 147

Los representantes eje los sindicatos acreditan su personalidad con la cer­


tificación que les extienda la autoridad registradora correspondiente de haber
quedado inscrita la directiva del sindicato. También pueden comparecer por
conducto de apoderado legal, quien en todos los casos debe ser abogado, li­
cenciado en derecho o pasante. Cabe recordar que existe jurisprudencia firme
acerca de cuál es la documentación que obligatoriamente debe ser exhibida
para acreditar la personalidad del apoderado o representante laborales.*12
Como una expresión más del carácter social y de clase que adquirió el pro­
cedimiento del trabajo con la reforma de 1980, se estableció en el artículo 693
la facultad de las juntas de tener p o r acreditada la personalidad sin sujetarse a

en el instrumento respectivo conste la denominación o razón social de la sociedad, domicilio, du­


ración, importe del capital social y objeto de la misma, las facultades que conforme a sus estatutos
correspondan al órgano que acordó el otorgamiento del poder y , si el poder se otorgare por con­
ducto de una persona distinta a los órganos de representación de la sociedad, deberá quedar
acreditado que dicha persona tiene facultades para ello. Contradicción de tesis 27/2000. Entre las
sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa y de Trabajo del Cuar­
to Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, ahora Segundo Tribunal Cole­
giado en Materia Penal. 6 de septiembre del año 2000. Cinco votos. Ponente: Guillermo 1. Ortiz
Mayagoitia. Secretaria: María Dolores Omaña Ramírez.
Tesis de jurisprudencia 85/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del trece de septiembre del año dos mil.
Novena Epoca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Jrtdicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: XII, Septiembre de 2000. Tesis: 2a./J. 85/2000. Página: 112.
12 P e r s o n a l id a d d e l a p o d e r a d o o r e p r e s e n t a n t e e n e l j u ic io l a b o r a l , d o c u m e n t o s
QUE o b l ig a t o r ia m e n t e DEBEN EXHIBIRSE PARA ACREDITARLA—Conforme a lo dispuesto e n los
artículos 692 y 695, contenidos en el capítulo II, del título catorce, de la Ley Federal del Trabajo,
quienes comparezcan por las partes contendientes en un juicio laboral, para acreditar su persona­
lidad deben exhibir en cada una de las controversias, el original o copia certificada del mandato o
poder; pueden asimismo exhibir copia fotostática simple de cualquiera de esos documentos, para
que una vez cotejada por la autoridad laboral, esta última se agregue a los autos para constancia,
lo que regula adecuada e íntegramente el aspecto jurídico de que se trata, de ahí que deba desco­
nocerse la personalidad del compareciente si al juicio se aporta solamente copia fotostática simple
del documento en donde consta la representación y, con fundamento en el artículo 798 deleitado
código laboral, se solicita su cotejo con la copia certificada que obre en diverso expediente laboral.
Ello es así, porque en primer lugar la junta no está facultada para acudir a diverso expediente de
aquel en el cual se actúa, puesto que la personalidad debe acreditarse en cada juicio y, tampoco
tiene obligación de aplicar en forma prácticamente supletoria, las disposiciones contenidas en el
capítulo XII, del referido título catorce de la ley e n cita, dado que en él se regula un diverso as­
pecto del procedimiento laboral, como lo es el ofrecimiento, admisión, desahogo y valoración de
pruebas.
Contradicción de tesis 44/2000-SS. Enríe las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Primer
Circuito. 11 de agosto del año 2000. Cinco votos. Ponente; Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secreta­
rio: Pablo Rabanal Arroyo.
Tesis de jurisprudencia 80/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del dieciocho de agosto del año dos mil.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: XII, Septiembre de 2000. Tesis: 2a./J. 80/2000. Página: 96.
148 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

las normas del artículo 692, cuando por otros documentos se tenga la certi­
dum bre de que efectivamente se representa a la parte interesada; esto procede
sólo tratándose de trabajadores o sindicatos. Antes de la reforma citada, la
parte patronal gozaba también de este privilegio.
El artículo 876, fracción I, dispone que las partes comparecerán personal­
mente a la Junta y podrán ser asistidas por sus abogados patronos, asesores o
apoderados. Si se trata de personas morales, el representante o apoderado
deberá tener facultades para asumir una solución conciliatoria que obligue a
su representada.
Esta fracción es diferente a la anterior que señalaba que a la etapa conci­
liatoria “Las partes comparecerán personalmente a la junta, sin abogados pa­
tronos, asesores o apoderados". La nueva disposición es beneficiosa para el
trabajador, casi siempre con pocos recursos económicos, con poca cultura y
m arginado socialmente. Sin su abogado en la junta estaba incómodo, tenía
miedo de comparecer a un tribunal del trabajo, no había quien le dijera qué
hacer o qué decir, Le preocupaba tener que estar solo frente a su patrón y su
abogado. En buena hora que el legislador ha cambiado la disposición, en res­
peto a la garantía constitucional de audiencia.
Si las partes no acuden personalmente a la conciliación, se les hace efectivo el
apercibimiento de tenerlas p o r inconformes con lodo arreglo, debiendo presen­
tarse personalmente a la etapa de dem anda y excepciones (Artículo 876, VI). Si
no asisten las partes a la etapa de demanda y excepciones, las consecuencias
serán: para el actor, tener por reproducida en vía de demanda su comparecen­
cia o escrito inicial y, para el dem andado, tener por contestada la demanda en
sentido afirmativo (Artículo 879).
La reforma procesal de 1980 pretendió que las personas morales asistie­
ran a la conciliación por medio de sus representantes legales u originarios. El
problem a fue que las empresas que tenían sólo a un representante legal, no
podían acudir a todas las audiencias de conciliación. La Ju n ta Federal de Con­
ciliación y Arbitraje inteligentemente expidió la Circular 3-C con fórmulas
flexibles acerca de la comparecencia de las personas morales. Tuvo efectos
positivos la Circular, pero no todas las juntas acataron las disposiciones.
Como consecuencia, los Tribunales Colegiados Primero y Segundo del Pri­
m er Circuito en Materia Laboral, sustentaron tesis contradictorias en asuntos
semejantes. La contradicción la resolvió la entonces Cuarta Sala de la Suprema
Corte de Justicia, en el sentido de que debía prevalecer el criterio sustentado
por el Prim er Tribunal Colegiado, en el sentido de que PEMEX tenía facultad
de conferir la representación a funcionarios, empleados, abogados o a terceros,
y que en tal virtud esos representantes obligaban a la persona moral represen­
tada. La jurisprudencia Varios 28/83, se dictó el 29 de mayo de 1985.
El actual artículo 692, en la parte relativa está en los siguientes términos,
que son los mismos de antes de la reform a de 2012: Las partes podrán compa­
recer ajuicio en forma directa o p o r conducto de apoderado legalmente auto-
LA REPRESENTACIÓN EN EL PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO 149

rizado. Tratándose de apoderado, la personalidad se acreditará conforme a


las siguientes reglas:
I. Cuando el compareciente actúe como apoderado de persona física, po­
drá hacerlo mediante poder notarial o carta poder firmada por el otorgante y
ante dos testigos, sin necesidad de ser ratificada ante la Junta.
III. Cuando el compareciente actúe como apoderado de persona moral,
podrá acreditar su personalidad mediante testimonio notarial o carta poder
otorgada ante dos testigos, previa comprobación de que quien le otorga el po­
der está legalmente autorizado para ello.
En la fracción IV del artículo 692, se regula la representación sindical: Los
representantes de los sindicatos acreditan su personalidad con la certificación
que les extienda la autoridad registradora correspondiente, de haber quedado
inscrita la directiva del sindicato. También pueden comparecer por conducto
de apoderado legal, quien en todos los casos debe ser abogado, licenciado en
derecho o pasante.
La fracción II del mismo precepto dispone: Los abogados patronos o ase­
sores legales de las partes, sean o no apoderados de éstas, deben acreditar ser
abogados o licenciados en derecho con cédula profesional o personas que
cuenten con carta de pasante vigente expedida por la autoridad competente
para ejercer dicha profesión. Sólo se podrá autorizar a otras personas p a ra oír
notificaciones y recibir documentos, pero éstas no pueden comparecer en las
audiencias ni efectuar promoción alguna.
No todo está sometido al formalismo de la norma en cuanto a la represen­
tación. Los sindicatos legalmente constituidos, pero que encuentran en el cami­
no de su registro un sinnúmero de obstáculos, tienen una forma para acreditar
su personalidad ante las autoridades, es el artículo 393, que dispone: Las jun­
tas podrán tener por acreditada la personalidad de los representantes de los
trabajadores o sindicatos, federaciones y confederaciones sin sujetarse a las re­
glas del artículo anterior, siempre que d e los documentos exhibidos lleguen al
convencimiento de que, efectivamente, se representa a la parte interesada.
--------
C a p ít u l o VIII

ACTUACIONES DE LAS JUNTAS

1 . La s n o t i f i c a c io n e s

Las n o tific a c io n e s so n “el m e d io le g a l p o r el cual las ju n ta s le s d an a c o n o c e r


a las p a rtes o a un tercero, e l c o n te n id o d e una re so lu c ió n pronunciada p o r
ellas”. 1
Una notificación legalmente hecha surte todos sus efectos jurídicos.
Conforme al artículo 739, las notificaciones pueden ser personales y, p o r
boletín o por estrados. Serán p o r boletín y a falta de éste por estrados, aquellas
notificaciones que no sean personales. Empero, tratándose de notificaciones
personales, si el actuario encuentra abandonado el domicilio señalado, procede
que las copias de la demanda se fijen en los estrados de la Junta.2

1 ÁVILA R., Yolanda, E l T ie m p o y lo s M e d io s d e C o m u n ic a c ió n . E n e l T e m a r io d e D erech o P r o c e s a l


del T r a b a jo , 1980, p. 98.
2 E m p l a z a m ie n t o e n m a te r ia l a b o r a l . D e b e realizarse p o r e st r a d o s c u a n d o el d o m i ­
c il io SEÑATADO SE ENCUENTRA ABANDONADO.—Si de las constancias del juicio laboral se despren­
de que el actuario adscrito a la Junta no pudo notificar personalmente a la codemandada debido
a que el domicilio señalado por la actora, como del centro de trabajo, se encontraba cerrado y con
indicios de abandono y que la junta procedió a tener por no interpuesta la demanda en contra de
dicha persona al considerarse como no idóneo el documento aportado por la demandante para
demostrar el nuevo domicilio de la empresa debe estimarse ilegal este deseehamiento, puesto que
el emplazamiento debió llevarse a cabo en los términos dispuestos por el artículo 739 de la Ley
Federal del Trabajo, que en lo conducente dice: "... Cuando no se localice a la persona, la notifi­
cación se hará en el domicilio que se hubiere señalado, de conformidad con lo dispuesto en el ar­
tículo 712 de esta ley, y faltando éste, la notificación se hará en el último local o lugar de trabajo
en donde se prestaron los servicios y en estos casos se fijarán las copias de la demanda en los es­
trados de la Junta.”. Por ende, la conducta de la junta responsable es violatoria de las garantías
individuales de la acLora, pues la priva del derecho de ejercer su acción, infringiendo, consecuen­
temente, el artículo 14 constitucional,
Tercer tribunal colegiado del cuarto circuito.
Amparo directo 576/96. Azucena Valadez Doñea. 18 de febrero de 1997, Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Juan Miguel García Salazar. Secretario: Ángel Torres Zamorrón.
Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo IV-Octubre,
tesis XV.lo.7 L, página 532, de rubro: “ E m p l a z a m ie n t o a j u i c i o e n m a t e r ia la b o r a l . C u a n d o
EL DOMICILIO ESTÁ ABANDONADO PROCEDE NOTIFICAR POR MEDIO DE LOS ESTRADOS DE LA JUNTA
RESPONSABLE, CON FUNDAMENTO EN EL ARTÍCULO 7 3 9 DE IA LEY FEDERAL DEL TRABAJO”.

151
152 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

El pleno de las juntas puede acordar la publicación de un boletín que con­


tenga las listas de notificaciones que no sean personales (artículo 745).
Las partes en su prim era comparecencia o escrito inicial, deberán señalar
domicilio dentro del lugar de residencia de la junta, para recibir notificacio­
nes; si no lo hacen, las notificaciones personales se harán por boletín o por
estrados, según sea el caso (artículo 739, prim er párrafo).
Asimismo deberá señalarse el domicilio para hacer la primera notificación
a la persona o personas contra quienes se promueva.
Cuando el trabajador ignore el nombre del patrón o la denominación o
razón social de donde labora o laboró, deberá precisar cuando menos en su
escrito inicial de dem anda el domicilio de la em presa, establecimiento, oficina
o lugar en donde prestó o presta el trabajo y la actividad a que se dedica el
patrón (artículo 712).*3 >'4
La notificación se hace en el domicilio que se haya señalado de conformi­
dad con lo dispuesto en el artículo 712 de la Ley. Cuando haya desaparecido
el patrón, el actuario, en los términos del artículo 743, fracción VI, se cerciora
de que el local designado en autos es en el que se prestan o se prestaron los
servicios y el instructivo lo fija en la puerta de entrada y las copias de la de­
m anda las pone en los estrados de la junta.

Novena Época. Instancia: T e r c e r t r ib u n a l c o l e g ia d o d e l c u a r t o c ir c u it o . Fuente: Se­


manario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: VI, Octubre de 1997. Tesis: IV.3o.49 L.
Página: 745
3 P a t r ó n , e l t r a b a j a d o r n o t ie n e la o b l ig a c ió n d e c o n o c e r la calidad ju r íd ic a d e la
persona DE SU.—Los trabajadores no tienen la obligación de conocer la calidad jurídica de su
patrón, toda vez que basta que señalen objetivamente a quienes les prestan el servicio material­
mente máxime si se trata de una sociedad, de una persona moral, pues en este caso, es de explorado
derecho que actúen mediante personas físicas, que determine su propia organización. Amparo
directo 4005/75. Sanatorio Trinidad. S. A. y otros, 17 de junio de 1976. Unanimidad de 4 votos.
Ponente: Ramón Cañedo Aldrete. Tesis de jurisprudencia no. 150. Apéndice 1975. T. 148.
4 Pa t r ó n , n o m b r e v e r d a d e r o d e l d e s c o n o c id o p o r l o s t r a b a ja d o r e s , p r e s c r ip c ió n .—
Cuando las trabajadoras demandan equivocadamente a una persona a la que supone es su patrón
y en la audiencia de conciliación, demanda y excepciones, al contestar la demanda, éste niega la
relación de trabajo con las actoras y entonces éstas enderezan su demanda en contra de otra per­
sona física, a la que habían señalado en su escrito incial como directora del plantel simplemente y
como ejecutora del despido, ésta última no puede oponer válidamente 3a excepción de prescrip­
ción, alegando que entre la fecha del despido y en la que se enderezó la demanda e n su contra,
habían transcurrido más de dos meses, porque como lo establece el artículo 686 de la Ley Federal
del Trabajo, antes de sus últimas reformas, la ignorancia de las trabajadoras respecto a que no
conocían con exactitud el nombre y el apellido del patrón, no debe perjudicarles, si precisaron en
su escrito inicial todos los datos que les exige la Ley, tales como la ubicación del centro de trabajo
y la actividad a que se dedicaba el patrón y es claro que la Junta no debe considerar que ha corri­
do la prescripción. PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRÍMER CIRCUITO.
Amparo directo 1181/81. Blanca Rosa Molina Romo y Avelina Martha Galicia Arias. 8 de octubre
de 1981. Unanimidad de votos. Ponente. Jorge Enrique Mota Aguirre. Instancia: Tribunales Cole­
giados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Parte: 151-156 Sexta Parte. Te­
sis:. Página: 130.
ACTUACIONES DE LAS JUN TA S 153

Las notificaciones personales corren a cargo del actuario de la junta por


acuerdo de ésta.
Los actuarios tienen fe pública en todo lo concerniente al desempeño de
sus funciones.5
Las notificaciones surten efectos de la siguiente manera:
I. Si la notificación es personal, su rtirá efectos en el día y hora en que
se practique, contándose de momento a m om ento, independientem ente de
la hora en que haya sido hecha (artículo 747, I). El término comenzará a con­
tarse el día siguiente al en que surta efectos la notificación y se contará d e n ­
tro de él el día del vencimiento (artículo 733).6

5 E m p l a z a m ie n t o . F e p ú b l ic a del a c t u a r io a l r e a l iz a r l o .—El auxiliar de la Junta, que


lleva a cabo la notificación a juicio de la contraparte del demandante, goza de credibilidad, por­
que su diligencia constituye una verdad legal, desprendida del artículo 795 del código obrero,
el que contempla que son documentos oficiales, que hacen prueba plena, los que expidan los funcio­
narios en el ejercicio de las actividades que tienen encomendadas, como la citación a la controver­
sia, porque de lo contrario, es imposible materialmente hacer llamamiento alguno, pues se estaría
en la posibilidad de desacreditar con el simple dicho del colitigante, las constancias que formule
el fedatario, quedando a aquél la obligación de demostrar el hecho negativo, de que la convocato­
ria jamás se llevó a cabo conforme a las normas que la regulan, para lo que se tiene que allegar
evidencias fehacientes y contundentes que la desvirtúen; de no ser así, prevalecerá aquélla.
Quinto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Amparo en revisión 745/99. Leonardo y Germán, ambos Díaz García. 30 de septiembre de
1999. Unanimidad de votos. Ponente: Gemma de la Llata Valenzuela. Secretaria: Dinora A. Gál-
vez y Rejón.
Novena Epoca. Instancia: Quinto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circui­
to. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: X, Noviembre de 1999. Tesis:
I.5o.T.178 L. Página: 979.
6 Ejecutoria: Número de registro: 18537. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o XX, Diciembre de 2004. Página: 691.
C o n t r a d ic c ió n d e t e s is 71/2004-SS. Entre las sustentadas por los tribunales colegiados segundo
en materia de trabajo del tercer circuito y el entonces tercero del cuarto circuito, ahora tercero en
materia de trabajo del cuarto circuito.
Época: Novena Época. Registro: 180118. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo X X , Noviembre de 2004.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 156/2004. Página: 69.
N u l id a d d e n o t if ic a c io n e s e n el p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . E l in c id e n t e r e l a t iv o d e b e
PROMOVERSE DENTRO DEL PLAZO GENÉRICO DE TRES DÍAS HÁBILES PREVISTO EN EL ARTÍCULO 735
DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, A PARTIR DE QUE EL AFECTADO TENGA CONOCIMIENTO O SE MANI­
FIESTE SABEDOR DE LA ACTUACIÓN QUE LE AGRAVIA, Y SE CONTARÁ EL DÍA DE SU VENCIMIENTO.— El
citado precepto establece un plazo genérico de tres días hábiles para la realización o práctica de
algún acto procesal o el ejercicio de un derecho cuando no tengan fijado alguno, pero no prevé el
momento a partir del cual inicia ni cuándo fenece, por lo cual debe tenerse en cuenta el conteni­
do del Título Catorce (Derecho Procesal del Trabajo), Capítulo VI (De los términos procesales),
de la Ley Federal del Trabajo, específicamente el artículo 733 que ordena que en el procedimien­
to laboral los plazos comenzarán a correr el día siguiente al en que surta efecto la notificación, y se
contará en ellos el día del vencimiento, y el diverso 764, del cual se advierte que el elemento que
debe atenderse para considerar que surte efectos una notificación mal hecha u omitida, es el rela­
tivo al momento en el que el afectado tiene conocimiento de la actuación procesal, es decir, el
154 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

II. Si la notificación es p o r boletín o por estrados, surtirá efectos el día si­


guiente al de su publicación (artículo 747, II), y el prim er día de término será
el siguiente al en que surta efectos la notificación (artículo 733).
El actuario al realizar una notificación o emplazamiento debe cerciorarse de
que se trata precisamente del lugar en donde debe practicarse la diligencia. Ese
cercioramiento debe asentarlo en la razón que inscribe en el expediente.*7' 8

momento en el que se ostenta sabedor de ella. En tal virtud, se concluye que el incidente de nuli­
dad de notificaciones en el procedimiento laboral deberá promoverse dentro del plazo genérico
de tres días hábiles, contados a partir del momemo en el que el afectado tenga conocimiento o se
manifieste sabedor de la actuación procesal cuya nulidad promueve, y se contará el día de su ven­
cimiento.
Contradicción de tesis 107/2004-SS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegia­
do en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito y el Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Traba­
jo del Primer Circuito, lo. de octubre de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Margarita
Beatriz Luna Ramos. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Secretaria: Alma Delia Aguilar
Chávez Nava.
Tesis de jurisprudencia 15672004. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del quince de octubre de dos mil cuatro.
7 E m pl a z a m ie n t o e n m a t e r ia l a b o r a l .—El artículo 742, fracción I, de la Ley Federal del
Trabajo, dispone que deberá notificarse personalmente “El emplazamiento a juicio y atando se
trate del primer proveído que se dicte en el mismo”; y el precepto 743, fracción !, de ese ordena­
miento legal, establece que en la primera notificación personal “El actuario se cerciorará de que la
persona que deba ser notificada, habi ta, trabaja o tiene su domicilio en la casa o local, señalado en
autos para hacer la notificación”. Ello implica necesariamente que el notificado tiene la obligación
de verificar esas circunstancias previamente al desahogo de la diligencia, con el propósito de cons­
tatar la concurrencia al lugar correcto y en el que pueda ser localizado el demandado, por encon­
trarse de manera ordinaria, habitual o permanente en dicho sitio; lo cual evidentemente resulta
un presupuesto fundamental, para el buen desahogo de la diligencia de emplazamiento, pues de
no hacerse así, se estaría ante la incertidumbre de que en el lugar donde se practicó la diligencia, no
se encontraba la persona requerida.
Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito.
Amparo en revisión 24/99. Patronato de la Universidad Tecnológica Fidel Velázquez, A.C. 25
de marzo de 1999. Mayoría de votos. Disidente: Alejandro Sosa Ortiz. Ponente: Femando Nar-
váez Barlter. Secretario: Isaac Gerardo Mora Montero.
Amparo en revisión 19/99. Marta Eugenia Gómez Cuevas y otro. 25 de marzo de 1999. Ma­
yoría de votos. Disidente: Alejandro Sosa Ortiz. Ponente: Fernando Narváez Barker. Secretario:
Nicolás Castillo Martínez.
Novena Epoca. Instancia: Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IX, Mayo de 1999. Tesis: 1I.T.82
L.. Página: 1010.
8 Ejecutoria: Número de registro: 18947. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXII, Julio de 2005. Página: 551.—CON­
TRADICCIÓN DE TESIS 17/2005-SS. E n t r e las SUSTENTADAS p o r e l t e r c e r t r ib u n a l c o l e g ia d o
DEL VIGÉSIMO TERCER CIRCUITO, EL ENTONCES TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL
TERCER CIRCUITO, ACTUALMENTE PRIMERO DE LA MISMA MATERIA Y CIRCUITO Y EL ENTONCES SE­
GUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO, ACTUALMENTE SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO
EN MATERIA CIVIL DEL MISMO CIRCUITO.
ACTUACIONES DE LAS JUNTAS 155

Con cierta frecuencia es necesaria la explicación de un término común en


el procedimiento laboral: Razón es la descripción que el actuario asienta en el
expediente sobre la realización de u n a diligencia ordenada por la Junta.
También, es conveniente comentar que frecuentemente el actuario escribe
en el expediente textos como el siguiente: “Me cercioré de que en el sitio en el
que actuó es donde se debe hacer la notificación al demandado”. ¿Cómo se
cercioró? Es conveniente tom ar en consideración que cerciorarse es la verifica­
ción que hace el actuario de las circunstancias del lugar de la notificación or­
denada por la Junta, con la finalidad de constatar que ahí es donde puede ser
localizada la persona que se notifica.

Época: Novena Época. Registro: 180149. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XX, Noviembre de 2004.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 162/2004. Página: 68
E mplazamiento a j u ic io en materia laboral . L os a c tu a rio s están obligados a asentar
EN EL ACTA RESPECTIVA, CIERTOS DATOS QUE PERMITAN APOYAR SU DICHO, SIN LLEGAR AL EXTREMO
DE EXPRESAR 171$ CARACTERÍSTICAS FÍSICAS, Y DEMÁS DATOS DE IDENTIFICACIÓN DE LA PERSONA CON
QUIEN SE ENTIENDE, SI ÉSTA SE NEGÓ A DAR SU NOMBRE Y A DECIR POR QUÉ SE ENCUENTRA EN EL
LUGAR.—De conformidad con lo dispuesto en el artículo 743 de la Ley Federal del Trabajo, basta
que se encuentre en el domicilio alguna persona que informe sobre la presencia o ausencia de la
persona a quien ha de notificarse, y pueda confirmar que en ese lugar habita o trabaja la persona
buscada, sin que se le pueda obligar a dar su nombre o a que se identifique, o a dar razón del
porqué de su presencia en el domicilio, pues ninguna disposición legal prevé dicha circunstancia.
En esa virtud, el que el actuario exprese o no en su acta determinadas características de la persona
que lo atendió, no cambia la afirmación que hace en el sentido de haber sido atendido o recibido
por una persona, pues el hecho de que la última parte del precepto legal que se analiza, obligue al
actuario a señalar con claridad los elementos de convicción en que se apoye, no llega al extremo
de mencionar los rasgos físicos de la persona, ni su edad o sexo, o cualquier otro dato, por lo que
ha de bastar su afirmación en el sentido de que hubo alguien que le proporcionó la información
requerida, partiendo principalmente de la premisa de que está en el domicilio correcto, como
elemento esencial para la validez de ía diligencia. Lo anterior es así, ya que resultaría carente de
sentido común la exigencia de la pormenorización de determinados elementos de identificación
de una persona, pues ante la fe pública de que está investido el actuario en el ejercicio de sus fun­
ciones, difícil resulta pensar que pudieran desvirtuarse las características por éste asentadas, cuan­
do sean negadas por quien impugna la notificación, pues sería la prueba de hechos negativos, es
decir, que no existe una persona con tales características, a diferencia de las circunstancias respec­
to de que se cercioró de ser el domicilio correcto, por ser una situación objetivamente demostra­
ble. Ello en el entendido de que nada le impide señalar cuantos datos estime necesarios para
apoyar su dicho respecto de la persona que lo atendió al practicar la diligencia, dado que esa es
una forma de corroborar, en su caso, la razón pormenorizada de su actuación.
Contradicción de tesis 71/2004-SS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Se­
gundo en Materia de Trabajo del Tercer Circuito y el entonces Tercero del Cuarto Circuito, ahora
Tercero en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito. 10 de septiembre de 2004. Cinco votos. Po­
nente: Genaro David Góngora Pimentel. Secretaria: María Marcela Ramírez Cerrillo,
Tesis de jurisprudencia 162/2004. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintidós de octubre de dos mil cuatro.
156 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Es oportuno señalar de modo general, que si los términos se computan fuera


del procedim iento, los días serán naturales y si los términos se computan
dentro del procedim iento, los días serán hábiles.
Para com putar los términos dentro del procedimiento, debemos estar a lo
establecido p o r el artículo 736 de la Ley, en el sentido de que los meses se
computarán d e treinta días naturales; los días hábiles se considerarán de vein­
ticuatro horas naturales, contados de las veinticuatro a las veinticuatro horas,
salvo disposición contraria de la Ley. En ningún término se contarán los días
en que no p u ed an tener lugar las actuaciones de la junta, salvo disposición
contraria de la Ley {artículo 734).
En el párrafo penúltimo del artículo 47, a partir de la reforma de 2012 se
lee: La prescripción para ejercer las acciones derivadas del despido no comen­
zará a correr sino hasta que el trabajador reciba personalmente el aviso de
rescisión. C on esta disposición, además del traum a causado al trabajador con
el despido se le está haciendo esperar que directamente el patrón o a través de
la ju n ta se le entregue personalmente el aviso de rescisión.
No hace falta esa espera, ya que el artículo 518 dice que el trabajador dis­
pone de dos meses para ejercitar sus acciones ante un despido injustificado.
De conform idad con el artículo 18 im pera el criterio más favorable para el
trabajador. Es decir, a partir del día siguiente del despido el trabajador tiene
dos meses de calendario para presentar su dem anda ante la Junta de Concilia­
ción y Arbitraje.
El plazo d e dos meses corresponde a dos meses de calendario, contados a
partir del día siguiente de la separación, para concluir un día antes de que se
venzan los dos meses posteriores, y si ese día fuera inhábil o no existiera en el
mes de calendario correspondiente, el térm ino se cumple el prim er día hábil
siguiente, en virtud de que el artículo 522 de la Ley establece que para los
efectos de la prescripción, los meses se regulan p o r el número de días que les
correspondan.
Sobre la form a de computar los dos meses mencionados, la segunda sala
de la Suprem a Corte de Justicia de la Nación en la tesis de jurisprudencia
27/95, al dictar el criterio del párrafo anterior, da dos ejemplos para una me­
jor comprensión: Primero, podría suceder que el trabajador fuera despedido
un 16 de julio, en ese caso, el plazo para poder ejercer su acción, se iniciaría el
17 de julio y concluiría el 16 de septiembre, pero como este día es señalado
por la ley com o de descanso obligatorio y, por tanto, inhábil, el térm ino se
cumpliría el 17 do septiembre, siempre y cuando fuera hábil. Segundo, si el
trabajador es despedido el 30 de diciembre, el plazo correría a partir del 31
de diciembre pero, al no tener el mes de febrero 31 días, el plazo mencionado
acabaría el prim ero de marzo, si fuera hábil.
En los casos de prescripción, los meses se regularán por el núm ero de días
que les correspondan. El primer día se contará completo, aun cuando no lo
sea, pero el últim o debe ser completo y cuando sea feriado, no se tendrá por
ACTUACIONES D E LAS JUNTAS 157

completa la prescripción, sino hasta que se cumpla el primer día útil siguiente
(artículo 522).9
La prescripción se interrumpe por la sola presentación de la dem anda o
de cualquiera promoción ante la de conciliación y arbitraje, independiente­
mente de la fecha de la notificación. No es obstáculo para la interrupción de la
prescripción que la junta sea incom petente (artículo 521, I).

2. L as n o t i f i c a c i o n e s p e r so n a l e s

La notificación se hace personalmente e n los casos siguientes (artículo 742):


I. El emplazamiento ajuicio v cuando se trate del primer proveído q u e se
dicte en el mismo.10' 11 v 12

9 P r e s c r ip c ió n l a b o r a l . P a ra e l c ó m p u t o r e s p e c t iv o , lo s m e ses s e r e g u l a n p o r el
NÚMERO DE DÍAS QUE LES CORRESPONDAN.—Semanario Judicial de la Federación, novena época,
tomo II, julio de 1995, tesis 27/95, p. 87. Al establecer el artículo 518 de la Ley Federal del Trabajo
que las acciones de los trabajadores que sean separados de su empleo, prescriben en dos meses,
debe entenderse que este plazo corresponde precisamente a dos meses de calendario, contados a
partir del día siguiente de la separación, para concluir un día antes de que se venzan los dos me­
ses posteriores, y si ese fuere inhábil o no existiere en el mes de calendario correspondiente, el
término se cumpliría el primer día hábil siguiente, toda vez que el diverso 522 del ordenamiento
citado, establece que para los efectos de la prescripción, los meses se regularán por el número de
días que Ies correspondan. Con efectos ilustrativos y para una mejor comprensión del criterio es­
tablecido, podría acontecer que el trabajador fuere despedido un 16 de julio, en cuyo caso, el plazo
para poder ejercer su acción se iniciará el 17 de julio y concluiría el 16 de septiembre, pero como
éste es señalado por la ley como descanso obligatorio y, por tanto, inhábil, el término se cumpliría
el 17 de septiembre, siempre y cuando fuere hábil. Siguiendo el mismo criterio, si el trabajador es
despedido el 30 de diciembre, el plazo correría a partir del 31 de didembre, pero al no tener el
mes de febrero 31 días, el supramencionado plazo acabaría el primero de marzo, si fuere hábil.
Contradicción de tesis 40/94 entre la sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Décimo
Circuito. 12 de mayo de 1995. Cinco votos. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secreta­
ria: Rocío Ealderas Fernández. Tesis de jurisprudencia 27/95. Aprobada por la segunda sala de
este alto tribunal, en sesión pública de doce de mayo de mil novecientos noventa y cinco, por cin­
co votos de los señores ministros: presidente: Juan Díaz Romero, Sergio Salvador Aguirre Anguia­
no, Mariano Azuela Güitron, Genaro David Góngora Pimentely Guillermo I. Ortiz Mayagoitia.
10 N o t if ic a c io n e s y e m pl a z a m ie n t o s .—Debe distinguirse el emplazamiento de una simple
notificación, porque con él se llama a una persona ajuicio y debe ir acompañado del traslado co­
rrespondiente, a efecto de que se desarrolle normalmente el procedimiento, pues de lo contrario
la persona solamente notificada debe tenerse com o extraña al juicio. (9937/42/2a., María Alicia
Maldonado de Cordero, 2 de abril de 1943).
11 EMPLAZAMIENTO.—El artículo 743 de la Ley Federal del Trabajo además de establecer las
formalidades que se deberán observar al efectuarse el emplazamiento, también dispone en su par­
te final que en todos los casos a que se refiere este artículo, el actuario asentará la razón en. autos,
señalando con claridad los elementos en que se apoye. Por consiguiente, la única prueba para
acreditar que tal notificación se hizo con todos los requisitos legales es precisamente el acta que al
efecto levante el actuario de la Junta.
Segundo tribunal colegiado del sexto circuito.
158 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

II. El auto de radicación del juicio, que dicten las juntas de conciliación y
arbitraje en los expedientes que les remitan otras juntas.
III. La resolución en que la junta se declare incompetente.
IV. El auto que recaiga al recibir la sentencia de amparo.
V. La resolución que ordene la reanudación del procedimiento, cuya tra­
mitación estuviera interrum pida o suspendida p o r cualquier causa legal.13

Amparo en revisión 147/92. José Winston Samuel Ojeda Arroyo. 9 de abril de 1992. Unani­
midad de votos. Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: Humberto Schettino Reyna.
Amparo en revisión 134/90. Textiles Fragoso, S.A. 13 de junio de 1990. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: José Galván Rojas. Secretario: Vicente Martínez Sánchez.
Octava Época. Instancia: Segundo tribunal colegiado del sexto circuito. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación. Tomo: X, Septiembre de 1992. Página: 275.
12 E m p l a z a m ie n t o a l j u i c i o l a b o r a l . E l A c t u a r io e s t á o b l ig a d o a e n t r e g a r a l in t e ­
resa d o COPIA DE LA RESOLUCIÓN.—El artículo 743 de la Ley Federal del Trabajo, señala que al prac­
ticarse la primera notificación deberá de dejarse una copia de la resolución. Es claro, que al
tratarse del emplazamiento, esa resolución no puede ser otra que aquella en que se señala día y
hora para la celebración de la audiencia de conciliación, demanda y excepciones, y admisión de
pruebas; y en la que se contienen, a su vez, los requisitos que se formulen a la parte demandada y
que consisten en que si no asiste a la audiencia citada, se le tendrá por inconforme con todo arre­
glo, por contestada la demanda en sentido afirmativo y por perdido el derecho para ofrecer prue­
bas. Luego entonces, si el precepto invocado exige que en el emplazamiento se entregue una copia
de la resolución al demandado, es incuestionable que para cumplir con esto, no basta que en la
cédula respectiva se haga una referencia parcial del proveído, sino que, en todo caso, deberá de
transcribirse íntegramente ese auto, o bien, como lo exige la ley, entregar copia del mismo.
Tercer tribunal colegiado del sexto circuito.
Amparo en revisión 129/90. Julián Dib Álvarez. 8 de mayo de 1990. Unanimidad de votos.
Ponente: Jaime Manuel Marroquín Zaleta. Secretario: José de Jesús Echegaray Cabrera.
Amparo en revisión 341/90. Rafael de la Rosa Martínez. 9 de octubre de 1990. Unanimidad
de votos. Ponente: Jaime Manuel Marroquín Zaleta. Secretario: José de Jesús Echegaray Cabrera.
Amparo en revisión 369/90. Asociación de Charros del Estado de Puebla, A. C. 22 de marzo
de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: María de los Ángeles López Rojas P. M. D. L. Secretario:
José Manuel Torres Pérez.
Amparo en revisión 206/91. Jorge Abud Hatuni. 5 de julio de 1991. Unanimidad de votos.
Ponente: Olivia Heiras de Mancisidor. Secretaria: Florida López Hernández.
Amparo en revisión 282/91. Universidad de Cnetlaxcoapan, S. C. 6 de julio de 1991. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Jaime Manuel Marroquín Zaleta. Secretario: José de Jesús Echegaray Cabrera.
Nota: Esta tesis también aparece publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federa­
ción, Número 46, Octubre de 1991, pág. 80.
Octava Epoca. Instancia: Tercer tribunal colegiado del sexto circuito. Fuente: Semanario Judi­
cial de la Federación. Tomo: VIII, Octubre de 1991. Tesis: VI. 3o. j / 24. Página: 90.
13 N o t if ic a c ió n p e r s o n a l e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . P r o c e d e a l a p a r t e d e m a n d a ­
da r e s p e c t o d e l a r e s o l u c ió n q u e le d e s c o n o c e p e r s o n a l id a d y o r d e n a r e a n u d a r e l p r o ­
c e d im ie n t o .—De
conformidad con el artículo 742, fracción V de la Ley Federal del Trabajo, se
hará personalmente la notificáción respecto de la resolución que ordene la reanudación del pro­
cedimiento, cuya tramitación estuviese interrumpida o suspendida por cualquier causa legal. Por
tanto, si en la resolución correspondiente, la junta declaró procedente la objeción hecha por el
actor en contra del demandado en lo inherente a la personalidad y a 1a. vez ordena la continua­
ción del juicio en la etapa procesal correspondiente, pues se reservó los autos para tal efecto, debe
concluirse que la notificación de esa decisión debe ser personal y realizarse en el domicilio que
ACTUACIONES D E LAS JUNTAS 159

VI. El auto que cite a absolver posiciones.14


VIL La resolución que deban conocer los terceros extraños al juicio.15

hubiere señalado quien compareció por la parte demandada, ya que debe tenerse en considera­
ción que no se está en el caso de que ésta no hubiera acudido al llamamiento ajuicio, dado que sí
lo hizo, sólo que debido a la impugnación hecha en su contra de la personalidad, que se declaró
procedente, se le tuvo por contestada la demanda en sentido afirmativo, lo que desde luego, no
justifica que la determinación de referencia se le comunique por estrados, sino que deberá ser de
manera personal, principalmente si se tiene en consideración que le corresponde el derecho
de impugnar conforme corresponda, la referida resolución.
S e g u n d o t r ib u n a l c o l e g ia d o en m a teria d e t r a b a j o d e l t e r c e r c ir c u it o .
Amparo directo 205/99. Grupo Avícola Cocula, S.P.R. de R.L. 18 de noviembre de 1999.
Unanimidad de votos. Ponente: Hugo Gómez Ávila. Secretaria: María Yolanda Ascencio López.
Novena Época. Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO D EL TER­
CER CIRCUITO. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XI, Febrero de
2000. Tesis: IÍI.2o.T.12 L. Página: 1085.
14 Época: Novena Época. Registro: 162757. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Febrero de
2011. Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 205/2010. Página: 874.
P r o c e d im ie n t o l a b o r a l . E s válida la n o t i f i c a c i ó n a l o s absolventes d e l p r o v e íd o
QUE TIENE POR ADMITIDA LA CONFESIONAL A SU CARGO, CUANDO SE ENTIENDE CON EL APODERADO
DE LA DEMANDADA.—Conforme a los artículos 11, 692, 749, 787 y 788 de la Ley Federal d e l Tra­
bajo, dada la estrecha vinculación que existe entre los directivos y administradores de las em pre­
sas con los patrones, en virtud de que actúan al cuidado del negocio, se prevé la posibilidad de
que se les cite a absolver posiciones personalmente, cuando los hechos que originaron el conflicto
les sean propios y se les hayan atribuido en la demanda o contestación, o bien, que por razones de
sus funciones Ies deban ser conocidos. En consecuencia, es válida la notificación practicada a los
absolventes del proveído por el que se admite la prueba confesional para hechos propios y se se­
ñalan día y hora para su desahogo, cuando se entiende con el apoderado legal de la demandada.
Contradicción de tesis 257/2010. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en
Materia de Trabajo del Cuarto Circuito y el entonces Tribunal Colegiado del Décimo Sexto Cir­
cuito, actual Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo del mismo cir­
cuito. 24 de noviembre de 2010. Mayoría de tres votos. Disidentes Sergio A. Valls Hernández y
Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Luis María Aguilar Morales. Secretaria: Leticia Guz-
mán Miranda.
Tesis de jurisprudencia 205/2010. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del ocho de diciembre de dos mil diez.
15 Ejecutoria: Número de registro: 20538. N ovena Época. Instancia: Tribunales Colegiados
de Circuito Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXVI, Diciembre de
2007. Página: 1454. Amparo en revisión 123/2007. Óscar Gutiérrez Franco.
Época: Novena Época. Registro: 177976. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXII, Julio d e 2005.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 80/2005. Página: 479.
D o c u m e n t a l e n m a t e r ia laboral . S i e l o f e r e n t e s o l ic it a q u e se c it e a l s u s c r ip t o r
PARA SU RATIFICACIÓN, POR CONDUCTO DE LA JUNTA, ES NECESARIO QUE PROPORCIONE EL DOMICI­
LIO DE ÉSTE.—Cuando el oferente de la ratificación pretenda que por conducto de la Junta se cite
al suscriptor del documento, el domicilio de éste constituye un elemento necesario para el desaho­
go correspondiente, en virtud de que el artículo 800 de la Ley Federal del Trabajo prevé que el
suscriptor deberá citarse en los términos de la fracción VII del artículo 742 de la ley citada, nume­
ral que a su vez dispone que se hará personalmente la notificación de la resolución que deban co-
160 D ESECHO PROCESAL DEL TRABAJO

VIH. El laudo.
IX. El auto que conceda térm ino o señale fecha para que el trabajador sea
reinstalado.
X. El auto por el que se ordene la reposición de actuaciones.
XI. En los casos señalados e n los artículos 772 y 774, que se refieren a la
prom oción necesaria del trabajador para evitar la caducidad de la acción.
XII. En casos urgentes o cuando concurran circunstancias especiales ajui­
cio de la junta.
T am bién deben hacerse personalm ente las notificaciones de requerimien­
tos seguidos de apercibimiento de deserción.*16
La prim era notificación personal (artículo 743) debe hacerse en la forma
establecida en la Ley. La junta y las partes han de poner sumo cuidado a este
respecto si no desean llevarse la sorpresa de la nulidad de todo lo actuado,
por esa mala primera notificación o un mal emplazamiento. El artículo 752
dispone que son nulas las notificaciones que no se practiquen de conformidad
con las normas que rigen las notificaciones.17 Esta primera notificación perso­
nal debe hacerse en la forma siguiente:

nocer los terceros extraños al juicio, lo cual denota que si el oferente solicita que se cite al
suscriptor, éste deberá ser citado mediante notificación personal, para lo cual es necesario contar
con su domicilio, aunado a que conforme al artículo 741 del ordenamiento indicado las notifica­
ciones personales se harán en el domicilio señalado en autos.
Contradicción de tesis 30/2005-SS. Entre las sustentadas por el Séptimo Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado en Materias Adminis
trativa y de Trabajo del Séptimo Circuito. 3 de junio de 2005. Unanimidad de cuatro votos. Ausen­
te: Genaro David Góngora Pimentel. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Alberto
Díaz Díaz.
T esis de jurisprudencia 80/2005. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del diez de junio de dos mil cinco.
16 R e q u e r im ie n t o s . N o t if ic a c ió n p e r s o n a l e n m a te r ia l a b o r a l . D e b e h a c e r s e cu a n d o
DE d e s e r c ió n .—Aun cuando es cierto que el artículo 742
a q u e l l o s c o n t e n g a n a p e r c ib im ie n t o
de la Ley Federal del Trabajo no establece en sus diversas fracciones, que deban notificarse en
forma personal, los autos en que se contenga algún requerimiento que tenga que cumplirse por
las partes para llevar a cabo el desahogo de las pruebas que hubieren ofrecido, y se apercibe, ade­
más, con decretar su deserción, en caso de que no se cumpla con tal requerimiento, cabe estimar
que dada la trascendencia del acuerdo por notificar y por las circunstancias especiales que en el
mismo concurren al establecerse que se decretará la deserción de pruebas ofrecidas por las partes,
en caso de incumplimiento, las Juntas deben ordenar notificar personalmente ese tipo de acuerdos, en
términos de lo dispuesto por la fracción XII del artículo 742 de la Ley Federal del Trabajo.
Cuarto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Amparo directo 183/96. José Porfirio A. Gil Zetina. 14 de marzo de 1996. Unanimidad de
votos. Ponente: Luis Tirado Ledesma. Secretaria: Dínora A. Gálvez y Rejón.
Novena Época. Instancia: Cuarto tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circui­
to. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: III, Junio de 1996. Tesis:
I.4o.T.35 L. Página: 932.
17 Ejecutoria: Número de registro: 18527. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XX, Diciembre de 2004. Página: 726.—
ACTUACIONES DE LAS JUNTAS 161
I. El actuario se cerciorará de que la persona que deba ser notificada, ha­
bita, trabaja o tiene su domicilio en la casa o loca!, señalado en autos para hacer
la notificación.18' 19>20>21 f 22

COFTrRADlCClÓN DE TESIS I07/2004-SS. E n tre la s s u ste n ta d a s p o r e l s e g u n d o trib u n a l co le g iad o en


m a te ria d e tra b a jo del c u a rto c irc u ito y el sex to trib u n a l c o le g ia d o e n m a te ria d e tra b a jo d e l p r i ­
mer c ircuito.
Epoca: Novena Época. Registro: 181092. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XX, Julio de 2004.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 91/2004. Página: 284
N u l id a d . E n e l p r o c e d im ie n t o labora l e l in c id e n t e p r e v is t o e n l a fr a c c ió n I d e l ar ­
t íc u l o 762 d e l a L ey F e d e r a l d e l T ra b a jo , ú n ic a m e n t e p r o c e d e e n c o n t r a d e las n o t if ic a ­
c io n e s pr a c tic a d a s c o n v io l a c ió n a l o e s t a b l e c id o en e l c a p ít u l o VII d e l t ít u l o c a t o r c e
DE LA LEY CITADA.—De las consideraciones sustentadas por la Segunda Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, al resolver la contradicción de tesis 36/2002-SS, de la que derivó la juris­
prudencia 2a./J, 65/2002, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Nove­
na Época, Tomo XVI, julio de 2002, página 259, bajo el rubro: “ N u l id a d DE NOTIFICACIONES EN
EL JUICIO LABORAL. ESTE INCIDEN'FE, RESPECTO DE LAS PARTES QUE HAN COMPARECIDO, CONSTITU­
YE UN MEDIO ORDINARIO DE DEFENSA Y DEBE AGOTARSE ANTES DE ACUDIR AL AMPARO, EXCEPTO
CUANDO LA PARTE AFECTADA SE ENTERA DESPUÉS DEL LAUDO.”, así como del significado en materia
procesal laboral del concepto “nulidad de actuaciones” (en forma genérica), se concluye que aun
cuando el artículo 762, fracción I, de la Ley Federal del Trabajo, dispone que se tramitará como
incidente de previo y especial pronunciamiento, entre otras cuestiones, la “nulidad”, sin especifi­
car a qué tipo se refiere, lo cierto es que relacionando dicho precepto con el estudio conjunto de los
artículos 739 a 751, 761 a 765, y especialmente d e lo dispuesto en el 752 de la propia ley, se advier­
te que el legislador se refiere a la nulidad de las notificaciones, lo que se corrobora si se atiende a
ios principios de economía, concentración y sencillez que rigen el derecho procesal del trabajo
previstos en el artículo 685, así como lo ordenado en el artículo 848 de la ley de la materia, que
dispone expresamente que las resoluciones que dicten las Juntas no pueden ser invalidadas por
medio de defensa alguno, por lo que el incidente de nulidad previsto en el artículo 762, fracción 1,
únicamente procede en relación con las notificaciones practicadas durante el procedimiemo labo­
ral, en forma distinta a la regulada en el capítulo VII del título catorce de la propia ley.
Contradicción de tesis 67/2004-SS. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado del Vigé­
simo Séptimo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado deí Vigésimo Primer Circuito. 23 de junio
de 2004. Cinco votos. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano, Secretaria: Alma Delia Aguilar
Chávez Nava.
Tesis de jurisprudencia 91/2004. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión
privada del dos de julio de dos mil cuatro.
E m plaza m iento e n m a te r ia laboral .—Según el artículo 472, fracción I, de la Ley Federal
del Trabajo, deberá notificarse personalmente “el emplazamiento ajuicio y cuando se trate del pri­
mer proveído que se dicte en el mismo” y el siguiente numeral 743, Fracción I, respecto a la prime­
ra notificación personal, obliga al actuario a cerciorarse de que quien debe ser notificado,ihabita,
trabaja o tiene su domicilio en la casa o local, señalado en autos para efectuarla, lo cual implica
necesariamente la obligación de verificar esas circunstancias previamente a la práctica de la dili­
gencia, con el propósito de constatar la concurrencia al lugar correcto y donde pueda ser localizado
el demandado, por encontrarse de manera ordinaria, habitual o permanente, lo cual evidentemente
resulta un presupuesto fundamental, pues de no hacerse así, se estaría ante la incertidumbre de que
en el sitio donde se efectuó, no se encontraba la persona requerida.
Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito. II. T. J/17. .Amparo en Revi­
sión 20/2000-Víctor Bailón Lira.— 15 de marzo d e 2000,—Unanimidad de Votos.— Ponente: Sal­
vador Bravo Gómez.—Secretario: Raúl Díaz Infante Vallejo.
162 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Amparo en Revisión 21/2000.—Martha Luz Pinedo Vargas, albacea de ia sucesión de José


Sarmiento Guerrero y otra.— 16 de marzo de 2000.—Unanimidad de votos.—Ponente: Fernando
Narváez Barker.—Secretaria: Gloria Burgos Ortega.
Amparo en Revisión 88/2000.—Asesores de Franquicias Profesionales.—S.A. de C. V. y
otros.—24 de agosto de 2000.—Unanimidad de votos.—Ponentes: Femando Narváez Barker.—
Secretaria.—Leonor Heras Lara.
Amparo en Revisión 22/2001.—Confecciones de Excelencia, S. R. L. en MI.— 19 de abril de
2001. Unanimidad de votos.— Ponente Alejandro Sosa Ortiz.—Secretaria Yolanda Leyva Zetina.
Amparo en Revisión 60/2001.—José Ignacio Camarasa García.— 16 de agosto de 2001.—Una­
nimidad devotos.—Ponente: Fernando Narváez Barker.—Secretario: Isaac. Gerardo Mora Montero.
19 E m p l a z a m ie n t o . R e q u is it o pa ra q u e sea l e g a l —No basta que el actuario asiente que
se cercioró de que el sitio designado por el actor para hacerlo, es la habitación, el despacho, el
establecimiento mercantil ó industrial o el taller de la persona a quien haya de hacerse la notifica­
ción, ni que por no encontrar al demandado lo entendió con su encargado o representante, sino
que es indispensable que se hagan constar los elementos o circunstancias que lo llevaron a la cer­
teza de que era el sitio designado para hacer el emplazamiento y la forma en que llegó a su cono­
cimiento que la persona con quien entendió la diligencia era efectivamente el encargado o
representante dei demandado (R-7934/48/2a. Ciudad de los Deportes, S A , 8 de marzo de 1950).
20 E m p l a z a m ie n t o d e l p a t r ó n . E s l e g a l c u a n d o s e re a l iz a e n e l l u g a r e n q u e e l t r a ­
PRESTÓ SUS SERVICIOS.—De la interpretación armónica de los artículos 712, 739, 741,
b a ja d o r
742, fracción I y 743, fracción VI de la Ley Federal del Trabajo se deduce que el emplazamiento
del patrón demandado en el juicio laboral puede realizarse en el lugar en que prestó sus servicios
el trabajador, pues la finalidad fundamental del emplazamiento consiste en que el demandado
tenga conocimiento de la existencia de un juicio en su contra, siendo intrascendente la omisión en
la demanda del trabajador relativa a precisar la actividad a que se dedica el patrón.
Segundo tribunal colegiado del sexto circuito.
Amparo en revisión 251/96. Domingo Méndez Ramos, por sí y como representante legal de
Maquinarias Domer, S.A. de C.V. 10 de julio de 1996. Unanimidad de votos. Ponente: Clementi-
na Ramírez Moguel Goyzueta. Secretaria: Laura Ivon Nájera Flores.
Novena Época. Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO. Fuente: Semana­
rio Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IV, Agosto de 1996. Tesis: VI.2o.47 L. Página: 669.
21 E m p l a z a m ie n t o e n m a te r ia d e t r a b a jo , ir r e g u l a r id a d e s e n e l .—De conformidad con
lo que dispone el artículo 743 de la Ley Federal del Trabajo, para que un emplazamiento se en­
cuentre correctamente desahogado no basta que el actuario se cerciore de que el domicilio dónde
efectúa aquél es el señalado en la demanda, por medio de las placas de nomenclaturas oficiales o
razones sociales impresas al frente de una negociación, sino además tiene que cerciorarse de que
en ese lugar habita o tiene su domicilio el demandado, ya que de omitir esa circunstancia resulta
ilegal el emplazamiento.
Primer tribuna! colegiado del vigésimo primer circuito.
Amparo en revisión 391/95. Delfina Ríos Moreno. 10 de noviembre de 1995. Unanimidad de
votos. Ponente: José Refugio Raya Arredondo. Secretario: Ignacio Cuenca Zamora.
Novena Época. Instancia: Primer tribunal colegiado del vigésimo primer circuito. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: III, Marzo de 1996. Tesis: XXI.lo.21 L.
Página: 932.
22 E m p l a z a m ie n t o a l j u i c i o . D e b e n o b s e r v a r se t o d a s las fo rm a lid a d e s d e l .— De con­
formidad con lo que dispone el artículo 743 de la Ley Federal del Trabajo, para que un emplazamiento
se encuentre correctamente desahogado no basta que el actuario se cerciore de que el domicilio
donde efectúa es el señalado en la demanda, por medio de las placas de nomenclatura oficiales,
sino además tiene que cerciorarse de que en ese lugar habita, trabaja o tiene su domicilio el deman-
ACTUACIONES DE LAS JUNTAS 163

II. Si está presente el interesado o su representante, el actuario notificará


la resolución, entregando copia de la misma; si se trata de persona m oral, el
actuario se asegurará de que la persona con quien entiende la diligencia es
representante o apoderado legal de aquélla.*23
III. Si no está presente el interesado o su representante, se le dejará cita­
torio para que lo espere al día siguiente, a una hora determinada.
IV. Si no obstante el citatorio no está presente el interesado o su represen­
tante, la notificación se hará a cualquier persona mayor de edad que se en­
cuentre en la casa o local, y si estuvieren éstos cerrados, se fijará una copia de
la resolución en la puerta de entrada.
La fracción III del artículo 743 d e la Ley no faculta al actuario a fijar el
citatorio en la puerta de entrada del domicilio de la demandada, sino que
expresa en forma imperativa “se le dejará citatorio”, debiéndose entender con
ello que deberá dar el citatorio, en ausencia del demandado o de su represen-

dado, ya que de omitir esa circunstancia resulta ilegal el emplazamiento, debiendo hacerse cons­
tar en el acta que al efecto se ievante los medios a través de los cuales llegó a tal conocimiento.
Segundo tribunal colegiado de! sexto circuito.
Amparo en revisión 407/89. Mario Pérez Ramírez y otra. 21 de noviembre de 1989. Unani­
midad de votos. Ponente: Gustavo Cabillo Rangel. Secretario: Jorge Alberto González Álvarez,
Amparo en revisión 243/91. Delíino Flores León. 21 de junio de 1991. Unanimidad de votos.
Ponente: José Galván Rojas. Secretario: Armando Cortés Galván.
Amparo en revisión 147/92. José Winston Samuel Ojeda Arroyo. 9 de abril de 1992. Unani­
midad de votos. Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: Humberto Schettino Reyna.
Amparo en revisión 205/92. Saúl Garzón García y otra. 13 de mayo de 1992. Unanimidad de
votos. Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: José Mario Machorro Castillo.
Amparo en revisión 264/93. José Luis Segura Iglesias y otras. 14 de julio de 1993. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: Jorge Alberto González Álvarez.
Octava Época. Instanda: Segundo tribunal colegiado del sexto circuito. Fuente: Gaceta del Se­
manario Judicial de la Federación. Tomo: 77, Mayo de 1994. Tesis: VI.2o.J/270. Página: 70.
23 E m p l a z a m ie n t o . P e r so n a m o r a l —Tratándose del emplazamiento a persona moral, el
actuario además de cerdorarse de que la sociedad a quien va a notificar tiene su domkilio en el lu­
gar señalado en autos, debe buscar o requerir la presencia del representante legal y a la vez cercio­
rarse de que la persona física que acuda a su llamado tiene facultades legales para representarla,
mediante la exhibición de la documentación correspondiente; pero sólo en este caso debe cerdo­
rarse de esta última dreunstanda, o sea, cuando la persona que acude se ostenta con e l carácter
de representante y de ninguna manera tiene obligación de verificar o cerciorarse del cargo de la
persona con quien entiende la diligenda cuando no obstante el citatorio el representante omite
esperar, ya que, en este supuesto de acuerdo con lo que establece el artículo 743, fracción IV, de ¡a
Ley Federal del Trabajo, la notificación se hará a cualquier persona que se encuentre en la casa o
local e inclusive de encontrarse cerrados fijará copia de la resolución en la puerta de entrada.
Segundo tribunal colegiado del sexto circuito.
Amparo en revisión 90/90. Lunkomex, S .A de C.V. 13 de junio de 1990. Unanimidad de
votos. Ponente: j osé Galván Rojas. Secretario: Armando Cortés Galván.
Amparo en revisión 20/88. Polacril, S.A. 2 6 de enero de 1988. Unanimidad de votos. Ponen­
te: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: José Mario Machorro Castillo.
Octava Época. Instancia: Segundo tribunal colegiado del sexto circuito. Fuente: Semanario
Judicial de ¡a Federación. Tomo: XIV, julio de 1994. Página: 579.
164 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

tante, a otra persona, como son los vecinos, ya que de otra manera no se pue­
de presum ir que el demandado haya tenido conocimiento de ese citatorio.
V. Si en la casa o local designado para hacer la notificación se negara el
interesado, su representante o la persona con quien se entienda la diligencia,
a recibir la notificación, ésta se hará por instructivo que se fijará en la puerta
de la misma, adjuntando una copia de la resolución; y
VI. Cuando el trabajador sólo consigne la ubicación de la empresa y a qué
se dedica, p o r no saber el nom bre correcto de la misma, el actuario se cercio­
rará de que el local designado en autos, es en el que se prestó o se prestaron
los servicios.24
En todos los casos anteriores el actuario asentará razón en autos, señalan­
do con claridad los elementos de convicción en que se apoya.
Las notificaciones personales posteriores se harán al interesado o a perso­
na autorizada para ello, el mismo día en que se dicte la resolución, si concurre
al local de la junta o en el domicilio que hubiera designado; si no estuviera
presente, se le dejará una copia de la resolución autorizada por c! actuario; si
la casa o local está cerrado, se fijará la copia en la puerta de entrada o en el
lugar de trabajo (artículo 744).
Las notificaciones deberán hacerse en horas hábiles con una anticipación
de veinticuatro horas, por lo menos, del día y hora en que deba efectuarse la
diligencia, salvo disposición en contrario de la Ley (artículo 748).
Las notificaciones hechas al apoderado o a las personas autorizadas legal­
m ente por las partes, acreditadas ante la junta, surtirán los mismos efectos que
si se hubiesen hecho a ellas (artículo 749).25

24 D e m a n d a d o , s u s e ñ a l a m ie n t o im p r e c is o im p l ic a in v e s t ig a c ió n a c a r g o d e l a j u n -
TA.—Si el trabajador sólo especificó la ubicación de la fuente de trabajo en la que prestó servicios,
a la que demanda por conducto de su propietario o representante legal; la Junta previamente al
emplazamiento debe investigar la identidad de la persona física o moral que deba figurar en el
juicio como demandada, en atención a la interpretación armónica de los artículos 712 y 743 de la
Ley Federal del Trabajo; con el objeto de establecer con certidumbre la identidad de quien deba
figurar con legitimación pasiva, dentro de la relación procesal.
Tribunal colegiado en materia de trabajo del tercer circuito.
Amparo directo 807/92. Fulgencio Espida Martínez. 9 de junio de 1993. Unanimidad devo­
tos. Ponente: Andrés Cruz Martínez. Secretario: Constancio Carrasco Daza. Amparo directo 11/92.
Rafael Romero Rodríguez. 26 de febrero de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: José de Jesús
Rodríguez Martínez. Secretario: Martín Ángel Rubio Padilla.
Octava Epoca. Instancia: Tribunal colegiado en materia de trabajo del tercer circuito. Fuen­
te: Semanario Judicial de la Federación, Tomo: XII, Septiembre de 1993. Página: 206.
25 Aviso A QUE SE REFIERE EL ARTÍCULO 47 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO. LA DILIGENCIA
RESPECTIVA DEBE ENTENDERSE DIRECTAMENTE CON EL TRABAJADOR Y NO CON SUS FAMILIARES.— De
conformidad con el artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, el aviso del despido debe hacerse
del conocimiento del trabajador y por escrito, lo que significa que la diligencia respectiva debe
entenderse de manera directa con él y no con sus familiares, y tampoco puede hacerse en forma
verbal, en razón de que estas formalidades están íntimamente vinculadas con el derecho de defen­
sa del trabajador.
ACTUACIONES DE LAS JUNTAS 165

Las notificaciones, citaciones o emplazamientos deberán realizarse dentro


de los cinco días siguientes a su fecha, salvo cuando expresamente en la reso­
lución o en la Ley exista disposición en contrario (artículo 750).

3. E x t r a v ío d e l e x p e d ie n t e

Para evitar las distracciones que puede acarrear la pérdida del expediente, es
pertinente que las partes soliciten copia certificada de los documentos o cons­
tancias que obren en los autos. La junta está obligada a expedir esos documen­
tos a la parte que los solicite (artículo 723).
En caso de extravío o desaparición del expediente o de alguna constancia,
el secretario, previo informe del archivista, certificará la existencia anterior y
la falta posterior del expediente o de las actuaciones. La junta, de oficio o a
petición de parte, lo hará del conocimiento de las partes; procederá a practi­
car las investigaciones del caso y a tram itar de inm ediato la reposición de los
autos, en forma incidental (artículo 725).
La junta citará a una audiencia, señalando para su celebración día y hora
dentro de las setenta y dos horas siguientes, en la que las partes deberán ap o r­
tar todos los elementos, constancias y copias que obren en su poder. Podrá
ordenar también, que se practiquen las actuaciones y diligencias necesarias
para reponer los autos (artículo 726).
La junta, de oficio, hará la denuncia correspondiente ante el Ministerio
Público competente de ¡a desaparición del expediente o actuación, acompa­
ñando copia de las actas y demás diligencias practicadas con dicho motivo (ar­
tículo 727).

4. C o r r e c c io n e s d isc iplin a r ia s

Los presidentes de las juntas y los auxiliares podrán im poner sanciones disci­
plinarias para mantener el buen orden en el desarrollo de las audiencias o di­
ligencias, y exigir que se les guarde el respeto y la consideración debidos,
correcciones disciplinarias que pueden consistir en (artículos 728 y 729):

Primer tribunal colegiado del vigésimo circuito.


Amparo directo 240/99. Instituto Mexicano del Seguro Social. 14 de mayo de 1999. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Juan Manuel Alcántara Moreno. Secretario: Francisco Eduardo Flores Sánchez.
Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo VI, octubre de
1997, p á g in a 727, tesis XXI.lo .68 L, de rubro: “A viso DE RESCISIÓN DE LA RELACIÓN laboral . S u
NOTIFICACIÓN POR MEDIO DE LA JUNTA, A TRAVÉS DF. LOS FAMILIARES DEL TRABAJADOR, NO PRODU­
CE EFECTOS”.
Novena Epoca. Instancia: Primer tribunal colegiado del vigésimo circuito. Fuente: Sema­
nario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo; X, Octubre de 1999. Tesis: XX.lo.90 L. Pági­
na: 1244.
166 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

I. Amonestación.
II. Multa, que no podrá exceder de 100 veces del salario mínimo general
vigente en el Distrito Federal en el tiempo en que se cometa la violación. Tra­
tándose de trabajadores, la multa no podrá exceder del importe de su jornal o
salario en un día. No se considera trabajadores a los apoderados.
III. Expulsión del local de la junta; la persona que se resista a cumplir la
orden, será desalojada del local con el auxilio de la fuerza pública.

5. M e d io s d e a p r e m io

El Presidente de la Junta, los presidentes de las juntas especiales y los auxilia­


res, podrán hacer uso de los medios de aprem io para que las personas concu­
rran a las audiencias en las que su presencia sea indispensable o para asegurar
el cumplimiento de sus resoluciones (artículo 731). Los medios de apremio son;
I. Multa, que no podrá exceder de 100 veces el salario mínimo general vi­
gente en el Distrito Federal en el tiempo en que se cometió el desacato. Tra­
tándose de trabajadores, la multa no podrá exceder del importe de su jornal o
salario de un día. No se considera trabajadores a los apoderados.
II. Presentación de la persona con auxilio de la fuerza pública, y
III. Arresto hasta por treinta y seis horas.6

6 . D esis t im ie n t o d e l a a c c ió n

La caducidad es la extinción de la acción por el abandono o falta de interés para


continuar el juicio. En las leyes laborales de 1931 y 1970 prevalecía el princi­
pio de que el impulso procesal estaba a cargo de las partes, muchas veces, con
peijuicio para el trabajador.
En la reforma de 1980 se impuso a los presidentes y auxiliares de las juntas
la obligación de que, bajo su más estricta responsabilidad, cuiden de que los
juicios tramitados ante ellos no queden inactivos (artículo 771).
Para continuar el trám ite del juicio inactivo es necesaria la promoción del
trabajador y si éste no la hace en el término de cuarenta y cinco días naturales,
se impone a los presidentes de las juntas el deber de apercibir al trabajador de
que en el caso de que no haga la promoción necesaria, operará la caducidad
(artículo 772).
Cuando el trabajador esté patrocinado p o r un abogado particular, una vez
notificado, prom overá lo que corresponda. Cuando el actor esté patrocinado
por un procurador del trabajo, la Procuraduría será notificada para que pro­
mueva conforme a derecho. Cuando el trabajador no esté patrocinado por un
abogado particular o p o r un procurador de trabajo, se notificará a la Procura­
duría para el efecto de que intervenga ante el trabajador, le señale las conse­
cuencias legales de la falta de promoción, y le proporcione asesoría legal en
caso de que el trabajador se la requiera (artículo 772, segundo párrafo).
ACTUACIONES D E LAS JUNTAS 167

7. L a p r e c l u s ió n

La preclusión es la pérdida de un derecho por no efectuar la promoción en el


momento oportuno que la ley señala.
Esta situación se justifica porque el procedim iento va avanzando y no pue­
de dar m archa atrás. Así, por ejemplo, si en la audiencia de ofrecimiento y
admisión de pruebas se trata de oponer excepciones o defensas, ya no es posi­
ble; para ello hubo un momenLo que se agotó antes, en la etapa de dem anda y
excepciones de la prim era audiencia.
C a p ít u l o IX

P R O C E D IM IE N T O O R D IN A R IO

1 . C o n t e n id o de la d e m a n d a

La demanda debe contener los siguientes elementos:


í. Nombre de la autoridad ante la cual se dem anda.
II. Nombre de la persona que ejercita la acción, es decir el actor; el nombre
de la persona a quien se dem anda, es decir el dem andado,1 y domicilio de
ambos.
III. El objeto de la dem anda, es decir lo que se está pidiendo.

1 C o n d e n a , r e su lt a in m o t iv a d a , si e l a c t o r n o p r e c is ó e l n o m b r e del dem a n c a d o .—
Cuando se señala en la demanda laboral la frase "quien resulte responsable de la relación laboral
o quien resulte propietario de la fuente de trabajo", sólo se está previniendo la posibilidad que
durante el desarrollo de la secuela procesal aparezca alguna persona física o moral, para asumir la
calidad de patrón y reconozca la existencia de la relación laboral, teniendo éste la oportunidad de
comparecer ajuicio para ser oído y defender sus intereses, pero si n o aparece, resulta inmotivado
que se haga condena al respecto.
Tribunal colegiado en materia del trabajo del segundo circuito.
Amparo directo 294/98. Rodolfo Delgado Hernández. 20 de mayo de 1998. Unanimidad de
votos. Ponente: Juan Manuel Vega Sánchez. Secretaria: Yolanda Leyva Zetina.
Amparo directo 325/2000. Elias Méndez García. 10 de mayo de 2000. Unanimidad de votos.
Ponente: Salvador Bravo Gómez, Secretario: Willy Earl Vega Ramírez.
Amparo directo 278/2000. José Luis Ortiz Rodríguez. 11 de mayo de 2000. Unanimidad de
votos. Ponente: Alejandro Sosa Ortiz. Secretaria: Yolanda Leyva Zetina.
Amparo directo 243/2000. Eduardo Pantaleón Hernández. 24 de mayo de 2000. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Salvador Bravo Gómez. Secretario: Raúl Díaz Infante Vallejo.
Amparo directo 347/2000. Fermín Vázquez Araujo, propietario de Mueblería Vázquez. Una­
nimidad de votos. 24 de mayo de 2000. Ponente: Salvador Bravo Gómez. Secretaria: Lorena Fi-
gueroa Mendieta.
Véase. Semanario Judicial de ¡a Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo VII, mayo de
1998, página 1007, tesis X.2o.l2 L, de rubro: “DEMANDA LABORAL PROMOVIDA EN CONTRA DE
QUIEN RESULTE RESPONSABLE DE LA RELACIÓN DE TRABAJO. N O PROCEDE DECRETAR CONDENA AL­
GUNA SI NO SE DETERMINA EN EL JUICIO EN QUIÉN RECAE ESA RESPONSABILIDAD”.
Véase: Semanario Judicial d e la Federación y s u Gaceta, N o v e n a É p o c a , Tomo X II, didembre
de 2000, página 272, tesis por contradicción 2a./J. 98/2000 de r u b r o “CONDENA EN CONTRA DE IA
FUENTE DE TRABAJO. ES IMPROCEDENTE CUANDO SE IGNORA EL NOMBRE, RAZÓN SOCIAL O DENOMINA­
CIÓN DEL PATRÓN, DEBIENDO LA JUNTA LABORAL, EN USO DE SUS FACULTADES PARA MEJOR PROVEER,
ORDENAR LAS PROVIDENCIAS NECESARIAS PARA DETERMINAR LA IDENTIDAD DE AQUEL”.

169
170 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

TV. Fundam ento de hechos, es decir un relato concreto y preciso de los


hechos que motivan la demanda.
V. Fundam ento de derecho, que sirve de apoyo jurídico a lo demandado.
De los requisitos señalados, los esenciales de los puntos de dem anda son:
el objeto de la dem anda, es decir lo que se pide, y la exposición de los hechos
que sirven de fundamento a las peticiones (artículos 687 y 872).
Se requiere que los hechos expuestos en la demanda sean precisos2 para
que las juntas puedan advertir con claridad que esos hechos están comprendi­
dos en los supuestos legales, y, si procede, condenar al demandado imponién­
dole las pretensiones u obligaciones que el actor esté reclamando.
Si el actor es el trabajador o sus beneficiarios, la junta, en caso de que note
alguna irregularidad en el escrito de dem anda o que esté ejercitando acciones
contradictorias o que no haya precisado el salario base de la acción, en el acuer­
do le señala los defectos u omisiones en que haya incurrido y lo prevendrá
para que los subsane dentro de un térm ino de tres días. Ese acuerdo se notifi­
ca personalmente al actor (artículo 873, párrafo final).3 r 4

Novena Época. Instancia: Tribunal colegiado en materia del trabajo del segundo circuito.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XII, Agosto de 2000. Tesis: 1I.T.
J/8. Página: 1056.
2 D em anda laboral. O m is ió n d e l a c t o r e n pr e c is a r l o s h e c h o s q u e f u n d e n s u p e t i ­
c ió n .—Aun cuando es exacto que la demanda laboral no requiere forma determinada; sin embar­
go, acorde a lo establecido en el artículo 872 de la Ley Federal del Trabajo, el actor está obligado
a expresar los hechos que dan nacimiento al derecho que ejerce al momento de formularla, pues­
to que toda reclamación de pago de prestaciones laborales presupone la existencia de la causa de
pedir, que está constituida precisamente por los motivos por los cuales se ocurre a demandar el
cumplimiento del derecho ejercido, ya que de omitir esa narración, impide que la Junta responsa­
ble delimite legalmente las pretensiones de las partes y por ende, su acción no puede prosperar
técnicamente, porque la simple previsión del derecho a determinada prestación contenida en la
ley o en el contrato colectivo de trabajo no puede fundar, por sí, la procedencia de una pretensión
no apoyada en hechos.
Primer tribunal colegiado en materia de trabajo del tercer circuito.
Amparo directo 308/98. Jorge Espinoza Vázquez, 20 de enero de 1999. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: José de Jesús Rodríguez Martínez. Secretario: Rubén Tomás Aleara Valdez.
Amparo directo 566/98. Mariano Hernández Ramírez. 3 de marzo de 1999. Unanimidad de
votos. Ponente: Hugo Gómez Avila. Secretario: Roberto Aguirre Reyes.
Amparo directo 440/98. Cristóbal de Obeso Aguilar. 17 de marzo de 1999. Unanimidad de
votos. Ponente: Hugo Gómez Ávila. Secretario: Roberto Aguirre Reyes.
Amparo directo 217/98, David Orozco Turincio y otro. 21 de mayo de 1999. Unanimidad de
votos. Ponente: José de Jesús Rodríguez Martínez. Secretario: Rubén Tomás Alcaraz Valdez.
Amparo directo 714/98. José Baeza Solís y coags. 6 de octubre de 1999. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Rosalía Isabel Moreno Ruiz de Rivas. Secretaría: Elsa María López Luna.
Novena Época. Instancia: Primer tribunal, colegiado en materia de trabajo del tercer circui­
to. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: X, Diciembre de 1999. Tesis:
IILlo.T. J/36. Página: 657.
3 D em a n d a l a bo ra l . L a j u n t a d e c o n c il ia c ió n y a r b it r a je d ebe mandar p r e v e n ir a l traba ­
ja d o r PARA QUE LA CORRIJA O ACLARE CUANDO SEA IRREGULAR O INCURRA EN OMISIONES.—De la
PROCEDIMIENTO ORDINARIO L7]

Incluso, la omisión de esta prevención debe reclamarse en el am paro di­


recto que se promueva contra el laudo.5

recta interpretación de lo dispuesto en los artículos 685, 873, último párrafo y 878, fracción II, de la
Ley Federal del Trabajo, se infiere que las juntas de Conciliación y Arbitraje se encuentran obliga­
das, en acatamiento al principio de tutela procesal, a prevenir al trabajador o, en su caso, a sus
beneficiarios, para que corrijan, adaren o regularicen su demanda cuando ésta sea oscura, irregu­
lar u omisa, en cuanto no comprenda todas las prestaciones que deriven de la acción intentada; y,
por otro lado, a aplicar esa tutela general previniendo al trabajador para que proporcione los da
tos relativos a los hechos de la demanda, cuando d e ellos dependa la claridad y congruencia de la
acdón deducida, como las características relativas al tiempo, modo y lugar del despido, sin que
ello signifique que la Junta sustituya al actor en perjuicio de la contraparte y con desdoro de la
I imparcialidad, porque en tales hipótesis la junta no proporciona por sí esos datos, sino que se
concreta a hacer notar la irregularidad de que adolece el escrito inicial con el propósito de que
sea subsanada en los términos que el actor estime oportunos. Contradicción de tesis 77/98. Entre
las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito y el Primer Tri­
bunal Colegiado del Vigésimo Primer Circuito. 30 de abril de 1999. Unanimidad de cuatro votos.
Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretaria: Maura Angélica Sana-
bria Martínez. Tesis de jurisprudencia 75/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal,
en sesión pública de! treinta de abril de mi! novecientos noventa y nueve. Novena Época. Instan­
cia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Fedcradón y su Gaceta. Tomo: X, Julio de
1999. Tesis: 2ajj. 75/99. Página: 188.
4 E x c e p c ió n d e o sc u r id a d y d e f e c t o l e g a l d e l a d e m a n d a . E s p r o c e d e n t e c u a n d o e l
ACTOR NO PRECISA CON CLARIDAD LA CAUSA DE PEDIR AL RECLAMAR PAGO DE DIFERENCIAS.—Si bien
la demanda laboral no requiere forma determinada, acorde con el espíritu legal consignado por
el artículo 872 de la Ley Federal del Trabajo, cuando se redama el pago de determinada cantidad
de dinero, en concepto de diferencias adeudadas por el demandado, el actor se encuentra obligado
a expresar con precisión y claridad suficientes, los hechos de su demanda pormenorizadamente,
esto es, con todo detalle, sin omitir ninguna circunstancia de lugar, tiempo y modo o circunstan­
cias que dan lugar al ejercicio de su acdón, puesto que la reclamación líquida del pago de presta­
ciones, presupone la existencia de la causa de pedir, que está conformada por los motivos por los
cuales se ocurre a demandar el cumplimiento del derecho ejercitado, ya que de omitirse esa na­
rración, impide, por una parte, que la demandada esté en aptitud de desvirtuarlos, a través de la
preparación debida de su defensa y, luego, que la Junta del conocimiento pueda delimitar la litis
y resolver en conciencia, a verdad sabida y buena fe guardada y, sobre todo, lógica y jurídicamen­
te con base en autos, porque la simple previsión del derecho a determinada prestación contenida
en la ley o en el contrato colectivo de trabajo no puede fundar, por sí misma, la procedencia de
una prestación no apoyada en hechos, de ahí que deba estimarse acreditada la excepción de oscu­
ridad y defecto legal de la demanda, ante la imprecisión de la causa de pedir. Sexto tribunal cole­
giado en materia de trabajo del primer circuito. Amparo directo 2366/99. Ferrocarriles Nacionales
de México. 8 de abril de 1999. Unanimidad de votos. Ponente: Hugo Arturo Baizábal Maldonado.
Secretario: Jorge Sebastián Martínez García. Novena Época. Instancia: Sexto tribunal colegiado
en materia de trabajo del primer circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gace­
ta. Tomo: X, Julio de 1999. Tesis: I.60.T-6O L. Página: 861.
5 D e m a n d a l a b o r a l . La o m is ió n d e la j u n t a d e p r e v e n ir a l t r a b a ja d o r o a sus b e n e f i ­
PARA SUBSANAR LOS DEFECTOS O IRREGULARIDADES EN AQUÉLLA, DEBE RECLAMARSE EN EL
cia r io s
am pa ro d i r e c t o QUE SE pr o m u ev a c o n t r a e l LAUDO.—De la interpretación sistemática de lo
dispuesto en los artículos 107, fracción III, de la Constitución Federal y 114, fracción IV, y 158
a 161 de la Ley de Amparo, se desprende que tratándose de actos dentro de juicio, como son las
violaciones procesales, por regla general, son impugnables en el amparo directo que se promueva
172 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Plantear bien la dem anda facilita el ofrecimiento y desahogo de las prue­


bas, y la parte demandada no podrá decir que quedó en estado de indefensión.
Según jurisprudencia fírme, el auto que desecha la demanda, por regla
general debe ser colegiado.6 Esta jurisprudencia se refiere al desistimiento de
la acción encuadrada en los artículos 772 y 773.

en contra de la sentencia definitiva o laudo y, por excepción, en el amparo indirecto cuando esas
violaciones revistan una ejecución irreparable, siendo esto cuando afectan de manera directa e
inmediata los derechos sustantivos del quejoso. La omisión de la junta de cumplir con la obliga­
ción que le imponen los artículos 685 y 873 de la Ley Federal del Trabajo, de señalar los defectos
u omisiones en que haya incurrido el trabajador o sus beneficiarios en su escrito de demanda y
prevenirlos para que los subsanen dentro de un plazo de tres días, no constituye la afectación di­
recta e inmediata a derechos sustantivos, ni tampoco tiene una ejecución tan grave o de efectos
exorbitantes que objetivamente analizada amerite sujetarla al control constitucional sin esperar
que se promueva el amparo directo contra el laudo, toda vez que sólo puede implicar la infracción
de derechos adjetivos, lo que únicamente produce efectos dentro del procedimiento los cuales
pueden ser reparados, sin afectación para las partes, como consecuencia del cumplimiento que, en
su caso, la autoridad responsable tenga que dar a la sentencia de amparo directo, en la que, de ser
necesario y aun supliendo la deficiencia de la queja, procedería otorgar la protección constitucio­
nal para el efecto de que se deje insubsistente el laudo redamado y se ordene la reposición del
procedimiento para subsanar las omisiones referidas y se resuelva lo que en derecho proceda.
Contradicción de tesis 99/98. Entre las sustentadas por el Noveno Tribunal Colegiado en
Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer
Circuito. 23 de abril de 1999. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón.
Ponente: Mariano Azuela Güitrón; en su ausencia hizo suyo el proyecto Juan Díaz Romero. Secre­
tario: Ariel Alberto Rojas Caballero.
Tesis de jurisprudencia 47/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión pública del veintiuno de mayo de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: IX, Junio de 1999. Tesis: 2a./J. 47/99. Página: 61.
6 D e m a n d a l a b o r a l E l a u t o d e s e c h a t o r io d e u n a d e m a n d a d e b e s e r c o l e g ia d o , po
REGLA g e n e r a l .—La interpretación armónica de los artículos 609, 620, fracción II, inciso a ) , 837
y 839 de la Ley Federal del Trabajo, pone de manifiesto que la regla general consistente en que
las actuaciones de las juntas debe realizarse colegiadamente, admite las excepciones contenidas en
el citado artículo 620, fracción II, inciso a ) , por referirse a acuerdos dictados “durante la tramita­
ción” de los conflictos individuales y colectivos de naturaleza jurídica, que permiten que el presi­
dente o el auxiliar dicten las resoluciones que procedan si no está presente ninguno de los
representantes, salvo las que versen sobre personalidad, competencia, aceptación de pruebas, de­
sistimiento de la acción a que se refiere el artículo 726 de la ley en cita y sustitución de patrón,
casos en los cuales el presidente acordará se cite a los representantes a una audiencia para la reso­
lución de dichas cuestiones y, si ninguno concurre, dictará la resolución que proceda. El auto que
desecha una demanda, por su naturaleza y efectos jurídicos trascendentes, resulta equiparable a
los casos específicos señalados, motivo por el cual, para su validez, debe estar firmada por el pre­
sidente y por el o los representantes que lo hubieran dictado; sin embargo, cuando no está presente
ninguno de los representantes, el presidente debe citarlos a una audiencia para que participen en
la resolución correspondiente; y solamente en la hipótesis de que ninguno asista, podrá el presi­
dente o el auxiliar de la Junta, suscribir la resolución individualmente, haciendo constar los ante­
cedentes antes indicados.
Contradicción de tesis 24/98. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado y el Se­
gundo Tribunal Colegiado, ambos del Cuarto Circuito. 30 de abril de 1999. Unanimidad de cua-
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 173

En el procedimiento ordinario se observan estas etapas:7


I. La audiencia de conciliación, demanda y excepciones (artículos 873, 875,
876, 878 y 879).

tro votos. Ausente: Mariano Azuela Güitrón. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretaria:
María Elena Rosas López.
Tesis de jurisprudencia 72/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, e n se ­
sión pública del treinta de abril de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: X, Julio de 1999. Tesis: 2a.(J. 72/99. Página: 174.
7 Época: Novena Época. Registro: 161791. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Junio de 2 0 1 1
Materia(s): Laboral, Común Tesis: 2a./J. 90/2011. Página: 325
P r o c e d im ie n t o s e s p e c ia l u o r d in a r io en e l j u i c i o l a b o r a l . S u t r a m it a c ió n e n l a v ía
INCORRECTA CONSTITUYE UNA VIOLACIÓN PROCESAL QUE DA LUGAR A LA REPOSICIÓN DEL PROCEDI­
MIENTO POR AFECTAR LAS DEFENSAS DE LAS PARTES Y TRASCENDER AL RESULTADO DEL LAUDO.----D e l
estudio comparativo de las reglas para el trámite de los procedimientos ordinario y especial esta­
blecidas en la Ley Federal del Trabajo, se aprecia que presentan aspectos similares y diferentes,
orientados básicamente a la celeridad y concentración del último, al prever plazos más cortos y
eliminar etapas como la réplica y contrarréplica; sin embargo, existe una diferencia que determ i­
na que la tramitación en la vía incorrecta constituya una violación procesal que afecta las defensas
del quejoso y trasciende al resultado del laudo, la cual deriva del distinto apercibimiento formula­
do a la demandada en cada uno de los procedimientos para el caso de que no comparezca ajuicio
y que no sólo puede afectarle a ella, sino también a la parte actora. Así, tratándose del ordinario
se apercibe a la demandada de que se tendrá por contestada la demanda en sentido afirmativo,
Salvo prueba en contrario, probando únicamente que su contraparte no era su trabajador, que no
existió el despido o que no son ciertos los hechos asentados en la demanda; mientras que e n el
especial el apercibimiento consiste en que se tendrán por admitidas las peticiones de la actora,
salvo las contrarias a la ley. Entonces, dependiendo del tipo de procedimiento seguido puede sel
distinta la fijación de la carga procesal y las pruebas que pueden rendirse, lo que determina q ue si
una acción se sustancia en una vía que no es la idónea provoca reducción a los derechos adjetivos
y particularmente de defensa de las partes, ya que, de proseguirse en la vía especial, no se dará
oportunidad a la demandada de probar en contrario como sí ocurre en la ordinaria, en la que la
caiga procesal se le atribuye directamente, liberando a la actora; y cuando el asunto se ventila en
la vía especial, automáticamente se tiene por acreditado el derecho del reclamante, sin conceder
a la contraparte la posibilidad de rendir pruebas, ya que sólo podrá dictarse un laudo absolutorio
cuando las pretensiones sean contrarias a derecho. En ese tenor, es obvio que al verse modificadas
sustancialmente la fijación de la carga procesal y la defensa de las partes, se constituye una viola­
ción procesal redamable en la vía directa, contra la que no puede invocarse el retardo en la solución
del asunto como causa para no conceder el amparo por el hecho de que el objetivo perseguido
en el procedimiento especial es la celeridad en la solución del asunto, dado que lo relevante es la
afectación de las defensas de las partes, no sólo de la demandada, sino también de la actora, tanto
por la modificación de la carga procesal y de las pruebas susceptibles de rendirse en uno y otro
casos, así como por la trascendencia al resultado del laudo provocado por la tramitación en vía
incorrecta del juicio laboral.
Contradicción de tesis 410/2010. Enüe las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero y
Segundo, ambos en Materias Civil y de Trabajo del Décimo Séptimo Circuito, el Tribunal Colegiado
del Décimo Séptimo Circuito, con residencia en Ciudad Juárez, Chihuahua y el Segundo Tribunal
Colegiado de Circuito del Centro Auxiliar de la Décima Región. 4 de mayo de 2011. Mayoría de
cuatro votos; votó con salvedad Sergio A. Valls Hernández. Disidente: Margarita Beatriz Luna
Ramos. Ponente: José Fernando Franco González Salas. Secretaria: Sofía Verónica Avalos Díaz.
174 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

II. La audiencia de ofrecimiento y admisión de pruebas (artículos 880 y 881).


III. El desahogo de pruebas (artículos 883 y 884).
IV. Los alegatos (artículo 885, parte final del prim er párrafo).
V. El cierre de la instrucción (artículo 885, párrafo segundo).
VI. La elaboración del proyecto de laudo (artículo 885, a partir del segundo
párrafo).
VIL La discusión y votación del proyecto de laudo (artículos del 887 a 889).
VIII. El laudo y engrosé del laudo (artículos 889 y 890).

2. PRESENTACIÓN DE LA DEMANDA

Al presentar la demanda, cuando se ignore el nom bre del patrón, se debe se­
ñalar, cuando menos, el domicilio de la empresa y la actividad a que se dedica
(artículo 712).
En el caso anterior no es válido que la junta aperciba al actor trabajador
para que señale el domicilio del demandado y que de no hacerlo se le tendrá por
no presentada la demanda.8 No hay base jurídica para ello. En el caso de que se
haga será causa de responsabilidad del funcionario que dicte el acuerdo.

Tesis de jurisprudencia 90/2011. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del once de mayo de dos mil once.
Nota: Por ejecutoria del veintinueve de mayo de dos mil trece, la Segunda Sala declaró in­
fundada la solicitud de sustitución de jurisprudencia 10/2013 derivada de la solicitud de la que fue
objeto el criterio contenido en esta tesis, toda vez que estimó innecesario modificar la presente
tesis jurisprudencial al tenor de las razones expuestas en la solicitud respectiva.
8 D e m a n d a l a b o r a l . E s il e g a l t e n e r l a p o r n o in t e r p u e s t a , p o r n o c u m p l ir e l actor
CON EL APERCIBIMIENTO DE PROPORCIONAR EL DOMICILIO DE LA DEMANDADA.—El apercibimiento
hecho por la Junta, consistente en que de no proporcionar el actor del juicio laboral el domicilio
correcto de la demandada se tendría por no interpuesto el libelo formulado en contra de ésta,
carece de fundamento legal, en virtud de que ningún artículo de la Ley Federal del Trabajo prevé
el apercibimiento en los términos indicados, y si bien es verdad que en el ordenamiento legal de
que se trata no existe disposición expresa que regule ese caso, también lo es que en términos del
artículo 17 de la misma, a falta de disposición expresa en la Constitución, en dicha ley laboral o
en sus reglamentos, la junta deberá tomar en consideración sus normas que regulen casos seme­
jantes, los principios generales que deriven de esos ordenamientos, los principios generales del
derecho, los principios generales de justicia social que derivan del artículo 123 de la Constitución,
la jurisprudencia, la costumbre y la equidad; luego entonces, la responsable debe emplear los me­
dios legales que tenga a su alcance para emplazar a la demandada, pues de lo contrario se privaría
al inconforme del derecho de ejercitar su acción laboral, violando, en consecuencia, el artículo 14
constitucional.
Segundo tribunal colegiado en materias administrativa y de trabajo del séptimo circuito.
Amparo directo 725/98. Ignacio Flores Carrera. 21 de octubre de 1998. Unanimidad de votos.
Ponente: Guillermo Antonio Muñoz Jiménez. Secretaria: María de Lourdes Juárez Sierra.
Véase: Semanario Judicial de la Federación, Octava Época, Tomo IX, febrero de 1992, pági­
na 175, tesis XIII.lo.69 L, de rubro: “D e m a n d a l a b o r a l , a d m is ió n de l a . I l e g a l a p e r c ib im ie n ­
t o DE TENERIA POR NO INTERPUESTA SI NO SE PROPORCIONA EL DOMICILIO DE LA DEMANDADA”.
p r o c e d im ie n t o o r d in a r io
175

La presentación de la dem anda o de cualquiera promoción ante ¡a junta


de conciliación y arbitraje, interrum pe la prescripción independientemente de
cualquier aclaración posterior (artículo 712).*9
No es obstáculo para la interrupción d e la prescripción que la dem anda se
presente ante una junta incompetente (artículo 521, I).
En su escrito de demanda el actor deberá señalar domicilio para oír y reci­
bir notificaciones; en caso de que no lo haga, las notificaciones se harán por
boletín o por estrados (artículo 739 prim er párrafo).
Si no se señaló el nombre del dem andado, la notificación de la demanda
se hace de conformidad con el artículo 712, en el domicilio de la empresa o
lugar donde el actor prestó sus servicios. Si a pesar de señalar el nombre del
demandado, éste no es localizado, el actuario, en los términos del artículo 743,
fracción VI, se cerciora de que el local designado en autos es en el que se pres­
tan o prestaron los servicios y el instructivo lo pone en la puerta de entrada y
las copias de la demanda las fija en los estrados de la junta.
La dem anda se presentará por escrito, donde se expresarán los hechos en
que el actor funde sus peticiones, pudiendo acompañar las pruebas que estime
convenientes (artículo 872). Deberá estar firmada, aunque la ausencia d e la
firma no conlleva necesariamente su inexistencia.10

Novena Época. Instancia: Segundo tribuna] colegiado en materias administrativa y de trabajo


del séptimo circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: VIII, Diciembre
de 1998. Tesis: VII.2o.A.T.ll L. Página: 1036.
9 P r e s c r ip c ió n
de l a a c c ió n p o r d e s p id o in ju s t if ic a d o . S e in t e r r u m p e c o n l a p r e s e n ­
DE LA DEMANDA, SI SE ESTABLECE EN DICHO ESCRITO EL LUGAR DONDE SE PRESTÓ EL TRABA­
t a c ió n
JO O LA ACTIVIDAD DEL PATRÓN, SIN QUE OBSTE QUE CON POSTERIORIDAD AL TÉRMINO PRESCRlFTrVO
SF. INDIQUE EL NOMBRE DE ÉSTE Y SE ENDERECE EN SU CONTRA LA DEMANDA.—El término prescrip-
tivo a que alude el artículo 518, en relación con los diversos numerales 521, fracción I y 712, todos
de la Ley Federal del Trabajo, se ve interrumpido con la presentación de la demanda ante la au­
toridad laboral sea ésta competente o no, siempre y cuando en ella se identifique claramente el
lugar en que se prestó el trabajo y la actividad del patrón, o cualquier otro elemento que permita
identificarlo, razón por la que si con posterioridad a la presentación de la demanda el actor la
endereza formalmente fuera de aquel término en contra de quien finalmente estima es responsa­
ble del centro de trabajo y de su despido injustificado, la acción laboral no debe estimarse prescri­
ta, dado que el accionante, conforme al último de los artículos mencionados, no tiene la obligación
legal de conocer e identificar el nombre de su patrón.
Décimo segundo tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Amparo directo 4232/2000. Felipe de Jesús García Pedroza. 28 de abril de 2000. Unanimi­
dad de votos. Ponente: José Manuel Hernández Saldaña. Secretaria: Rosa González Valdés.
Novena Época. Instancia: Décimo segundo tribunal colegiado en materia de trabajo del pri­
mer circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XII, Septiembre de
2000. Tesis: I.I2o.T.l L. Página: 790.
10 AUTO QUE DECLARA INEXISTENTE LA DEMANDA LABORAL POR CARECER DF. FIRMA. ROMPE
CON EL PRINCIPIO DE EQUILIBRIO PROCESAL ENTRE LAS PARTES.— Si d e las c o n sta n c ia s q u e o b r a n e n
a u to s se d e m u e s tr a la e v id e n te y e x p re sa e x te rio riz a c ió n d e la v o lu n ta d d e l a c to r d e e n ta b la r j u i ­
cio la b o ra l, r e s u lta c o n tra rio a to d o p rin c ip io d e ló g ic a y ju s tic ia q u e si la r e s p o n s a b le n o r e p a r ó
e n su m o m e n to , q u e la d e m a n d a c are c ía d e firm a y le jo s d e s a n c io n a r e se h e c h o la a d m ite a trá -
176 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

3. El e m p l a z a m ie n t o a j u i c i o

El emplazamiento a juicio es el acto procesal a través del cual se hace del cono­
cimiento de una persona que ha sido demandada. La notificación deberá ser
personal (artículo 742,1) y el actuario debe cerciorarse plenamente de que la
hace en el lugar donde habita, trabaja o tiene su domicilio el demandado.11
Dentro de las veinticuatro horas siguientes a la de haber recibido el escrito de
dem anda, la junta señalará la fecha y la hora para la celebración de la audien­
cia de conciliación, dem anda y excepciones (artículo 873, párrafo primero).12

mite, es inadmisible que posteriormente la responsable destaque ese error que ella misma consin­
tió y pretenda destacarlo de manera oficiosa, unilateral y revocando su propia determinación lo
que no le está permitido conforme al artículo 848 de la Ley Federal del Trabajo, pues además si la
demanda fue ratificada por los mandatarios del actor, sin que la demandada opusiera como excep­
ción tal circunstancia, resulta entonces que, al considerar la Junta responsable el escrito de demanda
autónomo de los demás elementos de prueba, rompe con el principio de equilibrio procesal entre
las partes.
Primer tribunal colegiado del octavo circuito.
Amparo directo 722/98. José Raúl Muñoz Liñán. 7 de julio de 1999. Unanimidad devotos.
Ponente: Jean Claude Tron Petit. Secretario: Alfredo A. Martínez Jiménez.
Novena Época. Instancia: Primer tribunal colegiado del octavo circuito. Fuente: Semana­
rio Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: X, Diciembre de 1999. Tesis: VIII.Io.38 L. Pági­
na: 692.
11 E m pl a za m ien t o
a j u i c i o l a b o r a l , n o basta q u e a l g u ie n in f o r m e q u e “ p o r e l m o ­
m entoNO SE ENCUENTRA IA PERSONA QUE BUSCA” PARA CONSIDERAR QUE EL ACTUARIO SE CERCIO­
RÓ QUE EN ESE LUGAR HABITA, TRABAJA O TIENE SU DOMICILIO EL DEMANDADO.—El emplazamiento
a juicio laboral es un acto procesal que reviste gran importancia, por permitir el cumplimiento de
la garantía de audiencia establecida en el artículo 14 constitucional y, por eso, el artículo 743,
fracción I, de la Ley Federal del Trabajo, establece que al realizarlo el actuario debe cerciorarse que
en el lugar señalado en autos habita, trabaja o tiene su domicilio la persona que busca; por lo
que cuando alguien le informa que “por el momento no se encuentra" la persona que busca, ese
funcionario debe recabar otros datos objetivos que le permitan asegurarse de que verdaderamente
ahí habita, trabaja o tiene su domicilio el destinatario de la notificación, puesto que aquella afir­
mación no conduce inequívocamente al estado de certeza que exige el precepto legal en cuestión,
sino que puede llevar a cometer errores que no permitirían o impedirían ai particular conocer el
inicio del procedimiento.
Contradicción de tesis 75/98. Entre las sustentadas por tos Tribunales Colegiados Sexto y
Séptimo en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 15 de enero de 1999. Unanimidad de cuatro
votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Er­
nesto Martínez Andreu.
Tesis de jurisprudencia 9/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión
pública del quince de enero de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: IX, Febrero de 1999. Tesis: 2a./j. 6/99. Página: 121.
12 A u d ie n c ia d e ley e n e l j u i c i o l a b o r a l . Su r e a l iz a c ió n a u n a h o r a d is t in t a a l a se -
ÑAIADA EN EL ACUERDO RESPECTIVO CONSTITUYE UN HECHO QUE PUEDE SER PLANTEADO COMO
UNA VICIACIÓN AL PROCEDIMIENTO EN EL AMPARO DIRECTO. Conforme a los artículos 873 y 874 de
la Ley Federal del Trabajo, la junta debe dictar acuerdo que señale el día y hora para la celebra-
ción de la audiencia de conciliación, demanda y excepciones, ofrecimiento y admisión de pruebas;
ordenar la notificación personal de ese acuerdo a las partes con una anticipación de diez días y
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 177

La primera notificación o emplazamiento a juicio se hará cuando menos


con una anticipación de diez días a la fecha señalada por la junta. En este tér­
mino se computarán solamente los días hábiles, independientemente de aquél
en que se practicó la notificación y del día en que vaya a celebrarse la audien­
cia. Se entrega al dem andado copia cotejada de la demanda y del acuerdo de
admisión (artículo 873, párrafo primero).*13

proveer lo procedente cuando se omita alguna notificación a fin de que aquéllas queden enteradas
de la fecha y hora en que se celebrará la audiencia. Sin embargo, el artículo 7 14 de la misma ley
consigna como causa de nulidad únicamente el que las actuaciones no se practiquen en días y ho­
ras hábiles, pero nada establece para el supuesto en que no se celebren precisamente a la hora
señalada, de lo que se sigue que para ese evento no existe causa expresa de nulidad de la actua­
ción. Asimismo, si el procedimiento laboral se agota al concluir la audiencia y quedan los autos en
estado de resolución, ya no es posible plantear posteriormente el incidente de nulidad, salvo que
ello se hiciera dentro de la misma audiencia celebrada fuera de la hora señalada, Por tanto, e n el
amparo directo promovido en contra del laudo definitivo por quien fue parte en el juido laboral
sí procede examinar el concepto de violación relativo a la infracción procedimental consistente en
haberse celebrado la audiencia de ley a una hora distinta a la fijada, sin que proceda desestimarlo
bajo el argumento de que no se agotó el incidente de nulidad, en virtud de que no es causa legal
expresa de nulidad de la actuación relativa el evento referido, lo que, además, tendría que plan­
tearse en la propia audiencia y no con posterioridad, al agotarse con la misma el procedimiento
quedando los autos en estado de resolución, máxime si se considera que a la materia laboral no es
aplicable analógicamente la exigencia prevista en los artículos 107, fracción III, inciso a ) , de la
Constitución y 161, fracción I, de la Ley de Amparo, exclusivamente para la materia civil, consis­
tente en que se impugne la violación en el curso mismo del procedimiento mediante el recurso
ordinario y dentro del plazo que la ley respectiva señale, ya que una y otra materias son de natu­
raleza distinta y se rigen por procedimientos y principios diferentes.
Contradicción de tesis 119/98. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primer y
Quinto en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 7 de mayo de 1999. Unanimidad de cuatro
votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria: Ma­
ría Estela Ferrer Mac Gregor Poisot.
Tesis de jurisprudencia 48/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión privada del veintiuno de mayo de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Epoca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: IX, Junio de 1999. Tesis: 2a./J. 48/99. Página: 36.
13 T e r m in o de l a n o t if i c a c ió n al p a t r ó n para la c e l e b r a c ió n de la a u d ie n c ia in ic ia l
del ju ic io LABORAL, d eb e s e r SOBRE DÍAS HÁBILES.—Conforme a lo que establece el artículo 8 7 3
en relación con el 734, ambos de la Ley Federal del Trabajo, el término de cuando menos diez
días de anticipación en que deben ser notificados los demandados, con la entrega consiguiente de
la copia cotejada de la demanda, para que acudan a la audiencia de conciliación, demanda y ex­
cepciones, offedmiento y admisión de pruebas (A partir de la reforma del 30 de noviembre de
2012 la primera audiencia sólo comprende la conciliación y la demanda y las excepciones), con el
apercibimiento de tenerlos por inconformes con todo arreglo, por contestada la demanda en sen­
tido afirmativo, por perdido su derecho de ofrecer pruebas, si no concurren a la audiencia, debe
ser considerado sobre días hábiles, toda vez que así se deduce del segundo de los preceptos cita­
dos, al disponer que en los términos nunca se contarán los días en que no puedan tener actuacio­
nes las juntas, salvo disposición contraria de la propia ley.
Tercer Tribunal Colegiado en materia de trabajo del Primer Circuito.
Amparo en revisión 1053/89. José Luis Domínguez Vázquez. 6 de diciembre de 1989. Unani­
midad de votos. Ponente: Adolfo O. Aragón Mendía. Secretaria: Citlali Carlock Sánchez.
178 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

El emplazamiento a juicio debe ir acompañado del apercibimiento, aun


cuando la sanción respectiva esté consignada en la Ley. De no hacerse así, no
procederán las consecuencias procesales; para el actor, de no comparecer al
período de dem anda y excepciones se tendrá por reproducida en .vía de de­
manda su comparecencia o escrito inicial, y para el demandado, de tener por
contestada la demanda en sentido afirmativo (artículos 873, párrafo prime­
ro, y 879).
Cuando alguno o todos los demandados no fueron notificados, la junta está
obligada a señalar de oficio nuevo día y hora para la celebración d e la audien­
cia, a no ser que las partes concurran a esa audiencia o cuando el actor se desista
de las acciones intentadas en contra de los demandados que no hayan sido
notificados (artículo 874, primer párrafo).14
Con respecto a las partes que comparecieron a la audiencia, ahí mismo
quedan notificadas de la nueva fecha; a las que fueron notificadas y no asistieron
a la audiencia se les notifica por boletín o por estrados; y a las que no lo fue-

14 Ejecutoria: Número de registro: 22288. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXII, Julio de 2010. Página: 463.—
C o n t r a d ic c ió n d e t e s is 73/2010. E n t r e la s s u s t e n t a d a s p o r lo s t r ib u n a l e s c o l e g ia d o s pr i ­
m e r o e n m a t e r ia d e t r a b a jo del t e r c e r c i r c u i t o y e l e n t o n c e s c u a r t o t r i b u n a l co l e g ia d o
DEL OCTAVO CIRCUITO, AHORA TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y DE TRABAJO DEL OCTA­
VO CIRCUITO.
Época: Novena Época. Registro: 166659. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito Tipo
de Tesis: Jurisprudencia, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX,
Agosto de 2009. Materia(s): Laboral. Tesis: I.60.T. J/94. Página: 1355
E m p l a z a m ie n t o e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . E s o b l ig a c ió n d e l a j u n t a realizarlo
s in QUE s e a NECESARIA la ASISTENCIA DEI. a c t o r .—El artículo 771 de la Ley Federal del Trabajo
establece: “Los presidentes de las Juntas y los auxiliares cuidarán, bajo su más estricta responsabi­
lidad, que los juicios que ante ellos se tramiten no queden inactivos, proveyendo lo que conforme a
la ley corresponda hasta dictar laudo, salvo disposición en contrario”. Por on a parte, el artículo 874
del ordenamiento invocado obliga a la Junta a señalar de oficio nuevo día y hora para la celebra­
ción de la audiencia, a falta de notificación de alguno o de todos los demandados. Ahora bien, de
los citados preceptos se colige como obligación de la Junta realizar las diligencias necesarias para
dar continuidad al procedimiento laboral, entre las cuales se encuentra el emplazamiento, sin que
para efectuarlo sea necesario que el actor asista a dicha diligencia. De ahí que sea ilegal el reque­
rimiento de la Junta ai actor o a quien promueve en su nombre para que acompañe al actuario a
practicar el emplazamiento, con el apercibimiento de que en caso de no hacerlo se le aplicará al­
guna sanción, o bien, se archivará el asunto.
Amparo directo 6116/2003. Raúl Camacho Vázquez. 3 de julio de 2003. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Carolina Pichardo Blake. Secretaria: Leticia Carolina Sandoval Medina.
Amparo directo 6516/2003. F.rnesto A. Eguiza Salomón. 7 de agosto de 2003. Unanimidad
de votos. Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretaria: Cruz Montiel Torres.
Amparo directo 1746/2004. Luis F.duardo Valle Pineda. 18 de marzo de 2004. Unanimidad
de votos. Ponente: Genaro Rivera. Secretario: Bernabé Vázquez Pérez.
Amparo directo 466/2008. Lenin Santana Ruano. 12 de junio de 2008. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Carolina Pichardo Blake. Secretaria: Sandra Iliana Reyes Carmona.
Amparo directo 127/2009. Raúl Báez Saldaña y otro: 12 de marzo de 2009. Unanimidad de
votos. Ponente: Carolina Pichardo Blake. Secretaria: Sandra Diana Reyes Carmona.
PROCEDIM IENTO ORDINARIO 179

ron se les notifica personalmente, por tratarse de la prim era notificación (ar­
tículo 874, segundo párrafo).

4. Et a p a c o n c ilia t o r ia

El prim er acto en esta etapa es acreditaf la personalidad, tal como ha quedado


dicho.
Las partes comparecen personalm ente a la junta y . pueden ser asistidas
por sus abogados. En caso de que se trate de personas morales, el represen­
tante legal o apoderado deberá tener facultades para asumir: una solución con­
ciliatoria que obligue a su representada (artículo 876, fracción I).
I.a junta, por conducto del funcionario conciliador o de su personal jurídi­
co, interviene para promover pláticas entre las partes. Las exhorta para que
procuren llegar a un arreglo conciliatorio. Les propone-opciones de solución
justas y equitativas, adecuadas para term inar la controversia (artículo 876, frac­
ción II).
Si las partes llegan a un acuerdo, p o r disposición legal, el convenio apro­
bado por la ju n ta tiene los efectos de un laudo (artículo 876, fracción III) .
E n el supuesto de que las partes no lleguen a celebrar ningún convenio, se
Ies tiene por inconformes con todo arreglo y se pasa a la siguiente etapa (arr
tículo 876, fracción V). La junta, p o r conducto del funcionario conciliador o de
su personal jurídico, hasta antes de que se declare cerrada la instrucción, pro­
cura que lleguen a un acuerdo conciliatorio.
El legislador de 1980 estableció la conciliación con el sentido que le dio el
Constituyente de 1917. De ahí que en el camino del procedim iento ordinario
sea una preocupación central de las juntas que las partes lleguen a un aveni­
miento, en vez de que entren al litigio en la etapa jurisdiccional del proceso.
Si a la etapa de conciliación no comparecen las partes, se les tiene por in-
conformés con todo arreglo y deben presentarse personalmente a la etapa de
dem anda y excepciones (articuló 876, fracción Vij.15 T16

15 A u d ie n c ia d e dem anda y e x c e p c io n e s . O b l ig a c ió n d e c o m p a r e c e r p e r s o n a l m e n t e
las PARTES A la m ism a . Atendiendo á lo establecido por el artícúlo 876, fracción VI, de la Ley Fe­
deral del Trabajo, en sus reformas de mayo de 1980, debe considerai sé que cuando el demanda­
do no comparece personalmente a la audiencia de conciliación, no podrá comparecer a la de
demanda y excepciones por medio de apoderado, sino que deberá hacerlo personalmente, sin
que ello le impida ir acompañado de su apoderado, pues es este el espíritu y contenido del nume­
ral que se trata; por tanto, cuando el demandado no se conduzca en estos términos, deberá tener­
se por contestada la demanda en sentido afirmativo.—Amparo en revisión 612/80. Luis Reyes
Rendón. 30 de enero de 1981. Unanimidad de votos. Ponente: Gustavo García Romero. Secreta­
rio: Julio Jesús Ponce Camino.—Informe 1981. Tercera parte. Tribunal Colegiado del Octavo
Circuito, p. 401.
16 A u d ie n c ia d e d em a n d a y e x c e p c io n e s . O b l ig a c ió n d e las p a r t e s d e c o m p a r e c e r per ­
s o n a l m e n t e a la m ism a .— De acuerdo cón lo previsto por Ja fracción VI del artículo 876 de la Ley
180 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

En ei inicio de la etapa de demanda y excepciones, con base en la fracción I


del artículo 878, el presidente o el funcionario conciliador y demás personal ju ­
rídico de la junta, nuevamente exhorta a las partes para que resuelvan el con­
flicto mediante un arreglo conciliatorio.
La audiencia de conciliación, demanda y excepciones, se llevará a cabo
aun cuando no concurran las partes (artículo 739, párrafo primero).

5 , Et a p a d e d e m a n d a y e x c e p c io n e s

En la etapa de dem anda y excepciones, el actor expondrá su demanda, ratifi­


cándola o modificándola, precisando los puntos petitorios (artículo 878, II).
La modificación de la demanda se entiende en el sentido más amplio. Se
pueden modificar los hechos, se pueden cambiar los hechos, se pueden am­
pliar las acciones, se pueden cambiar las acciones.17 y 18

Federal del Trabajo, debe considerarse que si a la etapa de conciliación de la audiencia de Ley no
acudió la empresa demandada personalmente, es decir, por medio de su representante legal, sino
lo hizo por conducto de su apoderado, entonces dicha comparecencia personal debe hacerse en la
siguiente etapa, esto es en la de demanda y excepciones, pues si bien es cierto que en esta etapa
de la audiencia, la ley de la materia autoriza la intervención de abogados o patronos o de perso­
nas versadas en derecho, también lo es que si a la etapa de conciliación el demandado no asiste
personalmente o por conducto de su representante legal, cuando se trate de personas morales,
deberá comparecer personalmente a la de demanda y excepciones, puesto que en caso contrario,
se tendrá por contestada la demanda en sentido afirmativo.—-Amparo en revisión 559/82. Isidro
Molina Ramírez. 10 de noviembre de 1983. Unanimidad de votos. Ponente: Efraín Ochoa Ochoa.
Secretaria: María de los Ángeles Pombo Rosas.—Informe 1983. Tercera Parte. Tribunal Colegia­
do del Décimo Tercer Circuito, p. 391.
17 D em a n d a l a b o r a l a m p l ia c ió n d e la .—Es cierto que la fracción II del artículo 878 de la
Ley Federal del Trabajo no señala expresamente que se pueda ampliar la demanda en la etapa de
demanda y excepciones de la audiencia inicial, pero no lo es menos que al señalar que el actor
puede modificarla, tácitamente está permitiendo la ampliación de la misma, en atención a que el
vocablo “modificar” en sentido lato significa cambiar la naturaleza, estructura o contenido de
algo, de donde se concluye que la ampliación que el actor haga en esa etapa del procedimiento
resulta legal.—-Amparo en revisión 314/83. Petróleos Mexicanos. 30 de septiembre de 1983. Una­
nimidad de votos. Ponente: César Esquinca Muñoz.—Informe 1983, Tercera Parte. Segundo Tri­
bunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, p. 206.
18 ACCIÓN DE INDEMNIZACIÓN CONSTITUCIONAL POR DESPIDO INJUSTIFICADO. LA JUNTA NO
pued e OFICIOSAMENTE c a m b ia r l a p o r LA DE REINSTALACIÓN.—Del artículo 48 de la Ley Federal
del Trabajo, se desprende que, en caso de despido, es un derecho exclusivo del trabajador deci­
dir el tipo de acción que habrá de intentar; esto es, el pago de la indemnización constitucional o
en su defecto la reinstalación; debiendo añadirse que no existe disposición legal alguna que fa­
culte a los tribunales laborales a variar oficiosamente la acción intentada por la parte obrera; por
lo que si no obstante ello, la Junta responsable, con absoluto desacato a los principios de verdad
sabida, buena fe guardada; congruencia y equidad procesal, oficiosamente cambió la acción de
indemnización constitucional por despido injustificado, por la de reinstalación, sin que el traba­
jador lo hubiera solicitado, deviene innegable que tal proceder transgrede en perjuicio del que­
joso los artículos 840, 841 y 842, de la Ley Federal del Trabajo y, en vía de consecuencia, los
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 181

Una vez que el actor exponga su demanda, el demandado la contesta oral­


mente o p or escrito. Si lo hace por escrito, debe dar copia simple al actor de
su contestación; si no lo hace, la junta la expide a costa del demandado.
El trabajador o sus beneficiarios pueden en esta etapa, por una sola vez,
modificar, aclarar o enderezar la dem anda.19 Cuando se trate de aclaración o

derechos subjetivos públicos que a su favor consagran los artículos 14 y 16 de la Constitución


Federal.
Segundo tribunal colegiado en materias administrativa.)1 de trabajo de! cuarto circuito.
Amparo directo 1189/99. Patricia Gabriela Chávez y otros. 23 de febrero de 2000. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Aurelio Sánchez Cárdenas. Secretaria: María Blanca Idalia López García.
Amparo directo 783/99. Rubén Aguilar Cazares y otros, lo. de marzo de 2000. Unanimidad
de votos. Ponente: Aurelio Sánchez Cárdenas. Secretaria: María Blanca Idalia López García.
Amparo directo 1031/99. Rubén Darío Gamboa Ramón, lo. de marzo de 2000. Unanimidad
devotos. Ponente: Rodolfo R. Ríos Vázquez. Secretario: Marco Antonio Cepeda Anaya.
Amparo directo 1075/99. Héctor Gerardo Doria Meléndez y otros, lo. de marzo de 2000 Una­
nimidad de votos. Ponente: Aurelio Sánchez Cárdenas. Secretaria: María Blanca Idalia López García
Amparo directo 1144/99. José Alfredo Roque López, lo. de marzo de 2000. Unanimidad de
votos. Ponente: Rodolfo R. Ríos Vázquez. Secretario: Marco Tulio Morales Cavazos.
Véase: Semanario Judicial de la Federación, Séptima Epoca, Volúmenes 187,192, Sexta Par­
te, página 87, tesis de rubro: “ L a u d o INCONGRUENTE QUE c o n d e n a a la in d e m n iz a c ió n , cuan ­
d o s e d e m a n d a la r e in s t a l a c ió n ".
Novena Época. Instancia: Segundo tribunal colegiado en materias administrativa y de tra­
bajo del cuarto circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XII, Ju­
lio de 2000. Tesis: IV.2o.A.T. J/29. Página: 607.
19 A u d ie n c ia l a b o r a l . C o n t e s t a c ió n d e i a d e m a n d a c u a n d o el a c t o r m o d if ic a s l s -
TANCIALMENTE SU ESCRITO INICIAL.—Del análisis relacionado de los artículos 871, 873, 8 7 5 , 87fS
y 879 de la Ley Federal del Trabajo, se desprende, en términos generales, que en la etapa de
demanda y excepciones el actor puede ratificar o modificar su escrito inicial de demanda. En el
primer supuesto debe estimarse que el demandado está en aptitud de responder a las pretensio­
nes del actor y, por ello, debe proceder a dar contestación a todos y cada uno de los hechos aduci­
dos por éste, oponiendo, además, sus excepciones y defensas, y aun reconvenir al demandante. En
cambio, cuando el actor modifica sustanrialmente su escrito inicial de demanda (lo cual ocurrirá
cuando aduzca hechos nuevos, desvirtúe los alegados para introducir otros que contradigan los
que originalmente narró, o bien ejercíte acciones nuevas o distintas de las inicialmente plantea­
das), el demandado no se encuentra obligado a producir la contestación al escrito inicial de de­
manda en el momento en que se realiza esa modificación porque no tendría oportunidad para
preparar sus excepciones y defensas, ni las pruebas respectivas, atendiendo a los cambios efectua­
dos por el demandante. En este orden de ideas, debe concluirse que si en la audiencia se introdu­
cen modificaciones al escrito inicial de demanda que no son fundamentales, el demandado está
obligado a producir en ese acto su contestación a la demanda, pero si se introducen modificacio­
nes sustanciales, la junta deberá suspender la audiencia y señalar nueva fecha para su realización,
en ia cual podrá aquél contestar la demanda en su totalidad.
Contradicción de tesis 14/97. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto
Circuito y el Quinto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 23 de enero de
1998. Cinco votos. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretaria: Luz Cueto Martínez.
Tesis de jurisprudencia 11/98. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión pública de veintitrés de enero de mil novecientos noventa y ocho.
r
182 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

modificación dé la demanda, la junta, a petición del demandado, señala nueva


fecha, dentro del término de diez días, para la contestación de la demanda, a
fin de que pueda contestar la dem anda de manera completa. Si se trata del
enderezamiento de la demanda, la junta, de ofició, procederá de igual manera
(artículo 878, fracción II, segundo párrafo).
En su contestación a la demanda, el demandado contesta la dem anda opo­
niendo sus excepciones y defensas, refiriéndose a todos y cada uno de los he­
chos aducidos en la demanda afirmándolos o negándolos, expresando los que
ignore cuando no sean propios; puede agregar las explicaciones que estime
convenientes:20 El silencio y las evasivas hacen que se tengan por admitidos los
hechos sobre los que no se suscité controversia, y no puede admitirse prueba
en contrario. La negación pura y simple del derecho, importa la confesión de
los hechos (artículo 878, fracción IV).
Si el dem andado patrón ofrece el trabajo al actor, la junta debe requerir a
éste para que manifieste si lo acepta o no.21

Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su


Gaceta. Torno: VII, Marzo de 1998, Tesis: 2a./J. 11/98. Página: 257.
20 DJSMANDA LABORAL. CONTESTACIÓN NEGATIVA DE LOS HECHOS.— De acuerdo con el artícu-
lo 878, fracción IV de la Ley Federal del Trabajo, el demandado al dar contestación a la deman­
da deberá referirse a todos y cada uno de los hechos, afirmándolos o negándolos; asimismo
opondrá sus excepciones y defensas y sólo en caso de silencio o evasivas se tendrán por admiti­
dos aquellos sobre los que no se suscite controversia; es decir, si en el caso el patrón negó todos y
cada uno de los hechos y prestaciones que reclamó el quejoso, la junta no tenía por qué tenerlos
por aceptados, en atención a que ello sólo acontece cuando el demandado hubiera guardado si­
lencio o contestado con evasivas los hechos de la demanda, lo cual no sucedió, puesto que existió
controversia.
Décimo tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Amparo directo 13720/98. Jaime Alejandro Coyote Uribé. 26 de febrero de 1999. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Roberto Ávendañó. Secretaria: Minerva H. Mendoza Cruz.
Nóvéna Epoca. Instancia: Décimo tribunal colegiado'eñ materia dé traba jo del primer circui­
to. Fuente: Semanario Judicial dé la Federación y su Gaceta. Tomó: X, Diciembre de 1999. Tesis:
I.1ÜO.T16 L. Página: 707-
21 O fr e c im ie n t o de trabajo . L a o m is ió n de la ju n t a de acordarlo ó d e ' r e q u er ir al
TRABAJADOR FARÁ QUE MANIFIESTE SI LO ACEPTA O LO RECHAZA, ES UNA VICIACIÓN PROCESAL QUE
DÁ LUGAR A CONCEDER EL AMPARO PARA QUE SE REPONGA EL PROCEDIMIENTO.— Como él ofreci­
miento de trabajó tiéne el efecto jurídico de revertir la carga dé la prueba respecto de la existen­
cia del despido, cabe ‘considerar que la omisión de la Junta a acordar sobre el ofrecimiento y de
requerir al trabajador para que manifieste si lo acepta o lo rechazares una violación procesal aná­
loga a las previstas en el artículo 159 de la Ley de Amparo, cuándo afecta las defensas de las par­
tes en el juicio laboral y trasciende ál resultado del fallo, dado que Con dicha omisión se deja de
atender un aspecto procesal relevante, cómo es la determinación de a qiiién corresponde ta cárga
de la prueba, lo que puede originar un laudo incongruente y dejar á las partes en estado de inse­
guridad al no conocer su situación en el momento procesal oportuno, si sé toma en cuenta qué es
la conducta dé las pártés en tórrió a la oferta del trabajo lo qúe permite saber quién debe probar,
así como el objeto de lá pruébá. La necesidad de explicitar o aclarar la situación procesal de las
partes se funda, además, en la interpretación dél artículo 685 de la Ley Federal del Trabajo, en
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 183

Si en relación con lo reclamado por u n trabajador el patrón no opone excep­


ciones o defensas específicas, la ju n ta no tiene base legal para subsanarla de­
ficiencia de la contestación de la dem anda, de ahí que debe resolver en favor
del trabajador la condena de lo reclamado.
La confesión de los hechos p o r parte del demandado no entraña la acep­
tación del derecho (artículo 878, IV). Esto es, el derecho lo aplica la junta; el
derecho lo decide la junta; en todo caso el demandado confiesa los hechos y la
junta declara el derecho. .
Si el actor no comparece al período d e demanda y excepciones, se tendrá
por reproducida en vía de demanda su comparecencia o escrito inicial (artícu­
lo 879, segundo párrafo).*22

cuanto conduce a estimar que una vez que se produce la instancia de parte, la junta tiene la obli­
gación de tornar las medidas necesarias para lograr la mayor'economía, concentración y sencillez
del proceso; a fin'de evitar prácticas viciosas, com o la de considerar que el patrón desistid dél
ofrecimiento que hizo al trabajador porque no lo reiteró, o que él trabajador no tiene interés en la
reanudación dé la relación de trabajo porqué hada dijo al respecto, cuando ni siquiera hay seguri­
dad de que.se enteró.dél ofrecimiento, prácticas que se agravan porque lá Iíéy Federal del Traba­
jo no establece recursos ordinarios dentro del procedimiento para subsanarlas. Asimismo, del
artículo 771 de la Ley Federal del Trabajo se desprende que es a los presidentes de las Juntas y a
los auxiliares a quienes toca vigilar que se tomen las medidas necesarias para lograr que ios juicios
no queden inactivos y se provea lo que conforme a la ley corresponda, de manera que cuando la
omisión de mérito deje en inseguridad a las partes y ello trascienda al resultado del laudo, debe
concederse el amparo a fin de que se reponga el procedimiento, ya que las partes, en el juicio la­
boral no deben resentir la desatención de las Juntas..
Contradicción de tesis 81/99. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Ma­
teria de Trabajo del Tercer Circuito-y el Primer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, 7.de abril
del año 2000. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán..Ponente: Gui­
llermo.1. Ortiz Mayagoitia, Secretario: Juan José Rosales Sánchez.
Tesis de jurisprudencia 44/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintiocho de abril del año dos mil.
Novena Epoca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: XI, Mayo de 2000. Tesis: 2a./J. 44/2000.- Página: 135.
22 A u d ie n c ia de conciliación , dem anda ,y .excr pc io n es , la incom parecencia d.el traba ­
jad o r a c t o r A LA, n o origina INEXISTENCIA DE LITIS.—El hecho de que el trabajador actor no
comparezca a la etapa de demanda y excepciones d e la audiencia inicial, no trae como consecuen­
cia que se considere que no se planteó la litis, porque conforme a lo dispuesto por el artículo 879
de la Ley Federal del Trabajo, cuando eso ocurre se,.debe tener por reproducida en vía-de dentan,
da,su comparecencia o escrito inicial, lo. que pone d e manifiesto queja controversia se debe-fijar
atendiendo a lo planteado en esa demanda- y.en.la-contestación..Primer tribunal colegiado del vi,
gésiirio circuito.-Amparo, directo 481/98. David Próspero García y Jesús Cárdenas Salinas. 22 de
octubre de 1998: Unanimidad de votos. Ponente: Juan Manuel Alcántara-Moreno,. Secretario: Ja-
vier,Alfredo Cervantes Gutiérrez: Novena Época. Instancia: Primer tribunal colegiado del vigési­
mo circuito.-Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o:.IX, Febrero de
1999. Tesis: XX.lo .88 Lv Página: 4S6. 1
184 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Si el demandado no concurre a esta etapa, la dem anda se tendrá por con­


testada en sentido afirmativo,23 7 24 sin peijuicio de que en la audiencia de ofreci­
miento y admisión de pruebas, demuestre que el actor no era trabajador o el
demandado patrón, que no existió el despido o que no son ciertos los hechos
afirmados en la dem anda (artículo 879, segundo párrafo).25 y 26

23 R ebeldía . M o m e n t o DE declararla . La oportunidad para declarar la rebeldía, en un


juicio laboral, corresponde al segundo período de la audiencia de conciliación, demanda y excep­
ciones y ofrecimiento y admisión de pruebas, según lo establece el artículo 879 de la Ley Federal
del Trabajo. En consecuencia, no es válido que la Junta la pronuncie en diferente momento proce­
sal. Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito. Amparo directo 220/99. Ángel
García Garduño. 20 de abril de 1999. Unanimidad de votos. Ponente; Salvador Bravo Gómez.
Secretaria: Lorena Figueroa Mendieta. Novena Época. Instancia: TRIBUNAL COLEGIADO EN MATE­
RIA DE TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Tomo: X, Agosto de 1999. Tesis: II.T.95 L. Página: 791.
24 V iolación pr oc esal . Se actualiza cuando la ju n t a o m it e te n e r a la demandada
p o r contestando afirm ativam ente , NO obstante su in c om parecencia y su leg ítim o empla ­
za m iento .—Si la parte demandada no concurrió a la audiencia de ley, a pesar de que se le empla­
zó legalmente, la Junta debe tenerla por contestando la demanda en sentido afirmativo, de
conformidad con el artículo 879 de la Ley Federal del Trabajo; por tanto, constituye una violación
al procedimiento el que haya señalado nueva fecha para la celebración de la etapa de conciliación,
demanda y excepciones, y ofrecimiento y admisión de pruebas, pues aparte de incumplir con el
apercibimiento que para el caso de incomparecencia establece el artículo 873 del código laboral,
da oportunidad a que comparezca la patronal a contestar la demanda, lo que obviamente ocasiona
un peijuicio a la parte actora, que trasciende a! resultado del tallo y amerita la reposición del pro­
cedimiento respectivo.
Primer tribunal colegiado dei. Cuarto circuito.
Amparo directo 73/97. Antonio Morales Izárraga. 28 de abril de 1997, Unanimidad de votos.
Ponente: José R. Medrano González. Secretario: José Manuel de la Fuente Pérez.
Véase: Semanario Judicial de la Federación, Octava Época, Tomo IX-Junio, tesis XX.51 L,
página 353, d e rubro: "APERCIBIMIENTO CONTENIDO EN EL ARTÍCULO 873 DE LA LEY FEDERAL DEL
TRABAJO, SI LA JUNTA RESPONSABLE NO DIO CUMPLIMIENTO. DEBE ORDENARSE LA REPOSICIÓN
DEL PROCEDIMIENTO".
Novena Época. Instancia: Primer tribunal colegiado del cuarto circuito. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: VI, Agosto de 1997. Tesis: IV. 1o.tí L. Página: 838.
25 CONFESIÓN FICTA POR FALTA DE CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA LABORAL. EL CONFESO
EN LA ETAPA DE OFRECIMIENTO Y ADMISIÓN DE PRUEBAS PUEDE DEMOSTRAR QUE EL ACTOR NO ERA
TRABAJADOR O EL DEMANDADO NO ERA PATRÓN, QUE NO EXISTIÓ EL DESPIDO O QUE NO SON CIER­
TOS LOS HECHOS AFIRMADOS EN LA DEMANDA.—El desechamiento decretado por la Junta respon­
sable en relación a las pruebas ofrecidas por la demandada, en la etapa de ofrecimiento y
admisión de pruebas de la audiencia de ley, contraviene lo dispuesto por el artículo 879, último
párrafo, de la Ley Federal del Trabajo, pues con independencia de que a aquélla se le hubiere
tenido por contestada la demanda en sentido afirmativo, y por tanto, admitidos los hechos en
ella expuestos, lo cierto es que el precepto en cita permite en forma excepcional, que el confeso
en la etapa respectiva cuente con la posibilidad de acreditar los extremos relativos a la inexisten­
cia del despido aducido por la parte actora, o de no ser ciertos los hechos afirmados en la de­
manda, pues sería injusto condenar a la patronal a cumplir con las prestaciones principales y
accesorias redamadas, por el hecho de que existe a favor de la trabajadora la presunción legal de
ser ciertos los hechos de su demanda, al habérsele tenido a su contraparte por contestada la de­
manda en sentido afirmativo, pues, por una parte, muy bien puede estarse en el caso de que la
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 185

Extrañamente el legislador dejó la prueba en contrario en este precepto.


Lógicamente es imposible que el dem andado pueda demostrar hechos n eg a ti­
vos, los que jam ás pueden demostrarse. El dem andado puede dem ostrar h e­
chos positivos, pero para ese efecto debió haberlos alegado en su oportunidad
procesal, mas no lo hizo porque no compareció a la etapa de demanda y excep­
ciones. Luego no puede introducir a la dem anda elementos que no haya ale­
gado en la etapa de demanda y excepciones.*2627

actora nunca haya sido trabajadora de la demandada o ésta no tenga el carácter de patrón, lo
que de acreditarse, traería por consecuencia lógica, la evidencia de que nunca existió el despido
en que se hubiere fundado la acción ejercitada, y por ende, que tampoco fuesen ciertos los he­
chos planteados en el escrito inicial de demanda y en que se apoyó el indicado despido; y por La
otra, porque aun cuando se acreditara la existencia de la relación laboral, muy bien pudiese de­
mostrarse que tal despido nunca existió y como consecuencia de ello, devendrían falsos los he­
chos reclamados en la demanda y en los que se hubiere hecho descansar el despido alegado; y
por tanto, en ambos supuestos se está ante la prueba de hechos que tienden a destruir la proce­
dencia de la acción intentada, cuyo estudio es oficioso; de ahí que legalmente exista la posibili­
dad de probar los extremos a que se refiere el últim o párrafo del artículo 879 de la ley de la
materia.
Primer tribunal colegiado del vigésimo primer circuito.
Amparo directo 502/96. Margarita Vielma Chávez. 26 de septiembre de 1996. Unanimidad
de votos. Ponente: Joaquín Dzib Núñez. Secretario: Ernesto Jaime RuizPére2.
Novena Época. Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO PRIMER CIRCUITO.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IV, Diciembre de 1996. Tesis:
XXI.lo.47 L. Página: 378.
26 P r u eba s e n c o n t r a r i o . Su o f r e c im ie n t o n o r e q u ie r e d e fo r m u lism o s (m a t e r ia l a ­
bo r a l ). De la interpretación armónica de lo preceptuado en los artículos 685, párrafo primero,
687 y 875 de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que el procedimiento laboral será público,
gratuito, inmediato, predominantemente oral y se iniciará a instancia de parte, obligando a las
autoridades, a tomar las medidas necesarias para lograr la mayor economía, concentración y sen­
cillez al tramitarlo y que en las comparecencias, escritos, promociones y alegaciones, no se exigirá
forma determinada, pero las partes deberán precisar los puntos petitorios. Asimismo, la audiencia
trifásica iniciará con la comparecencia de quienes concurran a la misma, pues los ausentes podrán
intervenir al presentarse, siempre y cuando no se haya tomado el acuerdo de las gestiones formu­
ladas en la etapa correspondiente. En consecuencia, si el demandado acude antes de la em isión
del proveído de la tercera fase y ofrece pruebas, sin manifestar que las propone en términos de lo
estatuido en el último párrafo, del numeral 879, de la ley citada, esto es, la proposición d e ele­
mentos de convicción en contrario, ello es intrascendente, pues el derecho laboral no se rige a
través de fórmulas inflexibles y en ese contexto, tal ofrecimiento resulta legal.
Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito.
Amparo directo 374/99. Francisco Javier Suárez Mendoza. 2 de junio de 1999. Unanimidad
de votos. Ponente: Salvador Bravo Gómez. Secretaria: Lorena Figueroa Mendieta.
Novena Época. Instancia: Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: X, Octubre de 1999. Tesis: II.
T. 101 L. Página: 1329.
27 Pruebas d el dem andado n o compareciente a la a u d ien c ia de conciliación , d em anda
Y EXCEPCIONES.— Al n o co n c u rrir la dem andada a la au d ien cia d e conciliación, dem anda y e x c e p ­
ciones, se le debe te n e r p o r contestada la dem anda e n se n tid o afirm ativo salvo prueba en c o n tr a ­
rio y e n tales condiciones, las pruebas ofrecidas p o r la d e m a n d a d a sólo tenderán a a c re d ita r q u e
186 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

La dem anda contestada en sentido afirmativo no implica que deben tener­


se por aprobadas las acciones ejercitadas, sino únicamente tenerse por. ciertos
los hechos afirmados en la demanda, debiendo por ello la junta estudiar si ta­
les hechos acreditan la justificación de las acciones ejercitadas.
Las partes podrán por una sola vez replicar y contrarreplicar brevemente,
y se asentarán en actas sus alegaciones si así lo, solicitan (artículo 878,. VI).
La réplica y la contrarréplica son potestativas,28 sirven para ratificar, espe­
cificar, sintetizar lo expuesto en la dem anda o en la contestación, con motivo
de la contestación de la demanda o de la réplica, pero sin variar la litis. Si se
introdujeran elementos que variaran la litis, ya no se trataría de una réplica
sino de la modificación o ampliación de la demanda o modificación de la con­
testación de la demanda, pero sin validez porque se hace fuera del momento
procesal oportuno.

el actor no era su trabajador, que no existió despido o. que no son ciertos los hechos dé la deman­
da, tal como Jo dispone la Ley de la materia; por consiguiente, si las pruebas de la demanda se
refieren a que el trabajador fue despedido de 'su trabajo por faltar injustificadamente al mismo en
más'dé tres ocasiones dentro del término de treinta día's, la Junta no tiene por que ocuparse de
tales pruebas, ya que las mismas tienen por objeto probar una excepción que no fue opuesta.
Amparo directo 3669/81. Ferrocarriles Nacionalesde México, 3 de febrero de 3 982, Unanimidad
de 4 votos: Ponente: Alfonso López Aparicio. Secretario: Arturo Carrete Herrera.—Informe 1982.
Cuarta Sala. p. 62.
28. RÉPLICA' V CONTRARRÉPLICA EN MATERIA LABORAL. SON DERECHOS POTESTATIVOS DE LAS
PARTES Y BU INEJERCICIO ÑO GENERA SANCIÓN ALGUNA.— El artículo 878 de la Ley Federal del Tra­
bajo textualmente dice: “Xa etapa de demanda y excepciones, se desarrollará conformé a las nor­
mas siguientes: . . .VI. Las partes podrán por una sola vez, replicar y contrarreplicar brevemente,
asentándose en actas sus alegaciones si lo solicitaren.” De la transcripción que precede se-despren-
de que la réplica y contrarréplica sólo constituyen un derecho potestativo, que Jas paites pueden
hacer valer o no, en la etapa de demanda y excepciones de la audiencia trifásica y cuando ello así
sucede, las manifestaciones de los contendientes técnicamente constituyen meras alegaciones verba­
les que tienen como propósito precisar el alcance de las acciones deducidas y de las excepciones
opuestas,- siendo optativo también para quien las hace valer solicitar que se asienten en el acta res­
pectiva para que la Junta las tome en cuenta al emitir el laudo; sin que en ninguna pane de dicho
precepto o de cualquier otro o en alguna jurisprudencia se establezca que cuando no se haga uso
de aquel derecho; la parte omisa deba ser sancionada con: la. aceptación tácita de lo que la otra ale­
gó como pretende la junta en una interpretación extensiva y equívoca de la fracción FV del citado
artículo 878 de la -Ley en consulta; lo que atenta no sólo contra el espíritu protector de la clase
obrera, sino también contra el artículo 18 del propio código laboral que en forma imperativa orde­
na que en casos de duda en la interpretación .de las normas de trabajo debe prevalecer la más favo­
rable al obrero; máxime si se considera que de'acuerdo con el artículo 87.9'párrafo segundo del
¡mechado .cuerpo de leyes, la parte débil de la relación obrero patronal puede incluso no asistir a la
audiencia de demanda y excepciones en cuya hipótesis no se le sanciona igual que al patrón, sino
que la naturaleza tutelar de la ley lo tiene como si hubiera comparecido y ratificado su escrito inicial.
P r im e r t r i b u n a l c o le g iad o d e l d é c im o n o v e n o c irc u ito .
Amparo directo 341/96. Pablo Aguillón Rodríguez. 9 de agosto de 1996. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Aurelio Sánchez Cárdenas. Secretaría: Catalina Ángel Martínez.
.Novena Época. Instancia: PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO NOVENO CIRCUITO.
Fuente; Semanario Judicial de la.Federación y su Gaceta. Tomo: IV, Septiembre de 1996. Tesis:
XIX. 1o-5 L. Página: 712.
PROCEDIM IENTO ORDINARIO 187

Si el dem andado reconviene al actor, éste procederá a contestar de inm e­


diato o bien, a solicitud del mismo, la ju n ta acordará la suspensión de la audien­
cia, señalando para su continuación una fecha dentro de los diez días siguientes
(artículo 878, VII).
La reconvención es una contradem anda; debe referirse a cuestiones relati­
vas a la relación laboral, como deudas contraídas con el patrón por anticipos
de salarios, pagos hechos con exceso al trabajador, etcétera. Cuestiones d e ca­
rácter civil no pueden ser materia de la reconvención.
Si el actor no comparece a la etapa d e demanda y excepciones y el dem an­
dado lo reconviene, debe suspenderse la audiencia para que se notifique per­
sonalmente la reconvención al actor p ara que comparezca a contestarla; de
otra m anera no se estaría otorgando al actor la oportunidad legal para anali­
zar la contradem anda y para preparar su contestación.
. Concluido el período de demanda y excepciones, se cita a la audiencia de
ofrecimiento y de admisión de pruebas, que tiene verificativo dentro de los diez
días siguientes. Si las partes están de acuerdo con los hechos y la controversia
queda reducida a u n punto de derecho, se declarará cerrada la instrucción
(artículo 878, VIII).
Esto es, si las personas están de acuerdo con los hechos, la controversia que­
da reducida a un punto de derecho, punto de derecho que es declarado p o r la
junta en el momento de la resolución; es la facultad de la junta de decidir el
derecho aun cuando las partes del juicio estén de acuerdo con los hechos.

6. A u d i e n c i a d e o f r e c im ie n t o y a d m i s i ó n d e p r u e b a s

La audiencia se iniciará con la comparecencia de las partes que concurran a la


misma; las que estén ausentes, podrán intervenir en el momento que se
presenten,29 siempre y cuando la junta no haya tomado el acuerdo de las p e­
ticiones formuladas en la etapa correspondiente (artículo 875, último párrafo).
En prim er término, el actor ofrecerá sus pruebas.30-31132

29 Ejecutoria: Número de registro: 21944. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. T om o XXXI, Enero de 2010. Página: 570.— CON­
TRADICCIÓN de te sis 327/2009. En tr e las sustentadas po r los tr ibunales colegiados s e x t o
¥ NOVENO, AMBOS EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO.
Época: Novena Época. Registro: 166096. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis; Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX, Octubre de 2009.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 163/2009. Página: 97
P r u e b a s pr e s e n t a d a s c o n l a d e m a n d a l a b o r a l . D e ben a d m it ir l a s y a n a liza rla s las
JUNTAS AUN CUANDO e l ACTOR o SU APODERADO NO COMPAREZCAN A LA ETAPA DE OFRECIMIENTO
Y ADMISIÓN.—La inasistencia del actor o de su apoderado a la etapa de ofrecimiento y admisión
de pruebas no pueden sancionarla las Juntas de Conciliación y Arbitraje con el desechamiento de
las pruebas exhibidas con el escrito inicial de demanda, al no estar prevista en la Ley Federal del
Trabajo, ya que conforme a su artículo 880 la ausencia del interesado a la etapa relativa sólo trae
como consecuencia la pérdida del derecho para ofrecer nuevas pruebas y objetar las de su contra-
188 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

parte, por lo que en aquel supuesto las pruebas exhibidas con el escrito inicial de demanda deben
admitirse y analizarse en el momento procesal oportuno.
Contradicción de tesis 304/2009. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado en Materia
de Trabajo del Sexto Circuito y los Tribunales Colegiados Primero del Vigésimo Circuito y Déci­
mo Tercero en Materia del Trabajo del Primer Circuito. 23 de septiembre de 2009. Cinco votos
Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretario: Arnulfo Moreno Flores.
Tesis de jurisprudencia 163/2009. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal,
en sesión privada del treinta de septiembre de dos mil nueve.
30 P ruebas en el j u ic io la b o r al . D eben admitirse al dem a n d an te , si éste se presenta a
LA AUDIENCIA DE LEY ANTES DE QUE SE HAYA CERRADO LA ETAPA CORRESPONDIENTE.—La fracción i
del artículo 880 de la Ley Federal del Trabajo establece las normas conforme a las cuales se desa­
rrollará el ofrecimiento y la admisión de pruebas, en las que se tiene como presupuesto la compa­
recencia de ambas partes desde el inicio de esa etapa procesal. Dispone tal precepto que primero
se dé intervención al actor y posteriormente al demandado, a fin de que ofrezcan sus respectivos
medios probatorios, y que las partes podrán ofrecer nuevas pruebas eu relación a las de su contra­
parte, así como las referidas a hechos supervenientes y a las tachas de testigos. Ahora bien, si tal
orden lógico para el ofrecimiento de los medios de prueba debe observarse como regla general
para el desarrollo de la etapa de ofrecimiento, nada impide que si ésta se inicia sin que se encuen­
tre presente el actor, éste pueda ofrecer pruebas después de que el demandado la haya hecho,
pues si se presenta a la audiencia antes de que la Junta actuante declare cerrado ese período, el
precepto en cita no dispone que su derecho precluya por no haber sido el primero en realizar su
ofrecimiento probatorio.
Primer tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Amparo directo 6861/99. Jorge Alfonso Rocha Álvarez. 15 de abril de 1999. Unanimidad de
votos. Ponente: Sergio Pallares y Lara. Secretario: Sergio A. Sígales Obrador Garrido.
Novena Época. Instancia: Primer tribunal colegiado en materia de trabajo del primer circuito.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XI, Enero de 2000. Tesis: I.lo.T.l
12 L. Página: 1037.
81 P ruebas, cuando a ú n n o se h a declarado cerrada la etapa de ofrecim iento y ad­
RESULTA VIOLATORIO DE GARANTÍAS SU DESECHAMIENTO.—La sola circunstancia de que
m is ió n de ,
la actora en el procedimiento del que emana el laudo haya ofrecido una probanza en su segunda
intervención, dentro de la etapa correspondiente de la audiencia de que habla el artículo 873 de
la ley laboral, no constituye motivo legal suficiente para que la responsable deseche ese medio
de convicción, si aún no ha recaído el acuerdo declarando cerrada la etapa de ofrecimiento y ad­
misión de pruebas. Siendo innegable que, de acuerdo con los diversos artículos 880 y 881 de la
Ley Federal del Trabajo, las partes pueden ofrecer las pruebas que estimen conducentes mientras
no concluya la etapa de ofrecimiento y admisión de pruebas, sin que se desprenda de tales pre­
ceptos legales, que para admitirse los elementos de convicción de las partes, éstas tengan que
ofrecerlas siempre en su primera intervención.
Tercer tribunal colegiado del cuarto circuito.
Amparo directo 61/90. Virginia Ramírez de la IJata. 17 de octubre de 1990. Unanimidad de
votos. Ponente: José Antonio Hernández Martínez. Secretaria: María Blanca Idalia López García.
Amparo directo 304/93. José Ángel Rodríguez Torres. 7 de julio de 1993. Unanimidad de
votos. Ponente: Ramiro Barajas Plasencia. Secretario: Carlos Hugo de León Rodríguez.
Amparo directo 534/93. Norma Alicia de Luna Alvarado. 24 de febrero de 1994. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Juan Miguel García Salazar. Secretario: Hilario Zarazúa Galdeano.
Amparo directo 153/96. Plácido Martínez Matamoros. 18 de septiembre de 1996. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Juan Miguel García Salazar. Secretario: Ángel Torres Zamarrón.
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 189

Inmediatamente después el demandado objetará,33 si lo desea, las pruebas


del actor y ofrecerá las suyas. A su vez el actor tendrá la oportunidad de obje­
tar las pruebas ofrecidas por el demandado (artículo 8 8 0 ,1).

Amparo directo 48/98. María Elena González Salas. 17 de febrero de 1998. Unanimidad de
votos. Ponente: Ramiro Barajas Plasencia. Secretario: Leonardo Moncivais Zamarripa.
Novena Época. Instancia: Tercer tribunal colegiado del cuarto circuito. Fuente: Semanario Judicial
de la Federación y su Gaceta. Tomo: VII, Abril de 1998. Tesis: IV.3o.J/37. Página: 671.
Época: Novena Época. Registro: 168334. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.
Tipo de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o
XXVIII, Diciembre de 2008.. Materia(s): Laboral. Tesis: XVII.lo.C.T. J/ 6. Página: 875.
DESISTIMIENTO DE PRUEBAS REALIZADO POR EL APODERADO DEL TRABAJADOR. Si NO CUENTA CON
FACULTADES EXPRESAS PARA ELLO Y LA JUNTA LO ACUERDA FAVORABLEMENTE SIN DAR VISTA A
ÉSTE PARA QUE MANIFIESTE LO QUE A SU INTERÉS CONVENGA, ELLO CONSTITUYE UNA VIOLACIÓN A LAS
LEYES DEL PROCEDIMIENTO LABORAL ANÁLOGA A LA PREVISTA EN EL ARTÍCULO 159, FRACCIÓN III,
DE la LEY DE amparo , QUE AMERITA SU r eposición .—Si el apoderado del trabajador desiste d e las
pruebas ofrecidas sin contar con facultades expresas para ello, y la Junta acuerda favorablemente
el desistimiento sin haber requerido al obrera para que manifestara lo que a su interés conviniera,
ya sea ratificando o revocando aquél, dicho acuerdo transgrede sus garantías individuales y consti­
tuye una violación a las leyes del procedimiento laboral análoga a la prevista por el artículo 159,
fracción III, de la Ley de Amparo, que amerita la reposición del procedimiento a fin de que la
Junta dé vista al trabajador para que exprese lo que considere pertinente, en virtud de que tal
desistimiento es facultad exdusiva del accionante, por ser quien resentiría el perjuicio que pudie­
ra causarle lo realizado por su representante.
Primer tribunal colegiado en materias civil y de trabajo del décimo séptimo circuito.
33 P ruebas en el j u i c i o iaboral . O portunidad para q u e el demandado las o fr ez c a y
objete las DE su c o n t r a p a r t e .—Conforme
a lo dispuesto en el artículo 880, fracción I, de la Ley
Federal del Trabajo, en la etapa de ofrecimiento y admisión de pruebas: a ) El actor ofrecerá sus
pruebas en relación con la acción ejercida; b) Inmediatamente después el demandado ofrecerá
sus pruebas y podrá objetar las de su contraparte y aquél a su vez podrá objetar las del demanda­
do. En la tesis jurisprudencial número 14/92, se establece que la ley no permite la alteración del
orden lógico en el desarrollo de la audiencia de ofrecimiento y admisión de pruebas, consistente
en que el actor ofrezca sus pruebas e inmediatamente después el demandado las suyas, y que una
vez agotada la oportunidad que a cada parte le corresponde, precluye su derecho y ya no puede
ofrecer nuevas pruebas, salvo las que se relacionen con las ofrecidas por la contraparte y las que
tiendan a demostrar las objeciones de las pruebas o, en su caso, el desvanecimiento de dichas ob­
jeciones y, una vez concluido dicho periodo, no podrán proponer otras pruebas, sólo que se rela­
cionen con hechos supervenientes o tachas. La jurisprudencia aludida no precisa el momento en que el
demandado puede objetar las pruebas de su contraparte; sin embargo, el citado artículo S80,
fracción I, sí lo establece formalmente al decir "y podrá1' objetar las pruebas del actor, por lo que
se estima que esta parte no puede interpretarse de manera tan rígida que afecte las defensas de
las partes y estorbe la oportunidad que tienen las juntas para allegarse las pruebas que las conduz­
can a la verdad. Por tanto, debe prevalecer el criterio de que la parte demandada, inmediatamen­
te después de que el actor ofrezca sus pruebas, podrá realizar el ofrecimiento de las suyas y
objetar, en su caso, las de su contraria, o viceversa, objetar las pruebas del actor y enseguida ofre­
cer sus pruebas, siempre que ello se realice en una misma intervención.
Contradicción de tesis 135/98. Entre las sustentadas por el Sexto y e! Noveno Tribunales
Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 21 de mayo de 1999. Unanimidad d e cua­
tro votos. Ausentes; José Vicente Aguinaco Alemán y Mariano Azuela Güitrón; en ausencia de este
190 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

La objeción debe hacerse refiriéndose en forma concreta a determinada


prueba, precisando las circunstancias que a criterio de quien la objeta hacen
que esa prueba carezca de valor.34
Las partes pueden ofrecer nuevas pruebas, siempre que se relacionen con
las ofrecidas por la contraparte, así como las que tiendan a justificar sus obje­
ciones a las mismas, siempre y cuando no se haya cerrado !a audiencia y por
una sola vez (artículo 880, fracción II).
La prim era parte de la fracción II del artículo 880, se refiere a la oportu­
nidad que corresponde al actor para ofrecer las pruebas que se relacionan con
las ofrecidas p o r el demandado. Se aclara que esas pruebas no se relacionan
directamente con los hechos de la litis, tampoco con los hechos alegados por
el demandado; se trata de pruebas que tienden a desvirtuar las pruebas ofreci­
das por el demandado.Como dice la parte final de la fracción II mencionada:
Las partes pueden ofrecer nuevas pruebas que tiendan a justificar sus objecio­
nes a las de la parte contraria, en tanto no se haya cerrado la audiencia, y por
una sola vez. Es decir, estas son pruebas indirectas.
Por ejemplo, el demandado ofrece una prueba documental privada consis­
tente en la renuncia del trabajador. Para el caso de que esa documental sea
impugnada en cuanto a su alcance y valor probatorio, el demandado ofrece la
ratificación del contenido y firma del documento; y para el caso de que el tra­
bajador negara que es suya la firma que calza tal renuncia, el demandado ofre­
ce como prueba complementaria la pericial grafoscópica, para dem ostrar que
la firma es del actor.
En este contexto, como prueba indirecta el trabajador actor puede ofrecer
la pericial grafoscópica, en relación con la documental mencionada.
Al actor no podría dejársele sin ofrecer sus pruebas en relación con las
complementarias ofrecidas por el demandado. Pero jurídicamente no es posi-

último actuó juventino V. Castro y Castro. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretaria:
María Elena Rosas López.
Tesis de jurisprudencia 52/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión privada del veintiocho de mayo de mil novecientos noventa y nueve.
Nota: La tesis de jurisprudencia 14/92, a que se hace mención, aparece publicada en el Apéndi­
ce al.Semanario Judicial de la Federación 1917-1995* Tomo V, Materia del Trabajo, página 278,
tesis 419, con el rubro: “P ruebas EN EL JUICIO ORDINARIO laboral. O portunidad para ofrecer ­
las Y OBJETARLAS.”.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: IX, junio de 1999. Tesis: 2a./J. 52/99. Página: 22S.
34 P ruebas , o b je c ió n válida de las. D e b e ser particularizada .— Para que válidamente se
pueda considerar que una prueba es objetada, no basta que durante la audiencia de ofrecimiento
de pruebas se diga que se objetan en términos generales las pruebas ofrecidas por su contraria ya
que la objeción debe referirse en forma concreta a determinada prueba, precisando ias circunstan­
cias que a criterio del objetante hacen que esa prueba carezca de valor. Amparo directo 7601/81.
María de Lourdes Ortiz. Hernández. 6 de junio de 1983. 5 votos. Ponente: María Cristina Salmo-
rán de Tamayo. Secretario Héctor Santacmz Fernández.
PROCEDIM IENTO ORDINARIO 191

ble crear u na serie interminable de intervenciones para ofrecer pruebas. Cada


una de las oportunidades de las partes va precluyendo. ■
Term inado el ofrecimiento, la ju n ta resuelve inmediatamente sobre Las
pruebas que admite y las que deseche. Si lo considera necesario, la ju n ta se
' puede reservar para resolver dentro de los cinco días siguientes (artículo 880,
fracción IV).35 v36

35 Época: Novena Época. Registro: 163036. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: juris-
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Enero de
2011. Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 134/2010. Página: 1088
P r u e b a s e n e l j u ic io la bo ra l . E n s u v a l o r a c ió n es in a pl ic a b l e e l p r in c ip io de q u e e n
CASO DE DUDA DEBE ESTARSE A LO MÁS FAVORABLE AL TRABAJADOR—El artículo 18 de la Ley Fede­
ral del Trabajo contiene el referido principio, el cual está íntimamente vinculado a la interpretación
de las normas de trabajo, en la medida en que permite elegir la más benéfica para e! trabajador
cuando exista duda sobre su sentido y significado jurídicos; por su parte, el artículo 841 de la mis­
ma legislación otorga al juzgador la facultad de apreciar los hechos en conciencia y determinar li­
bremente el valor que merecen las pruebas, con la única condición de que funde y motive su
decisión. En ese sentido, se concluye que en la valoración de pruebas, los tribunales de trabajo no
pueden apoyarse en eí principio de que en caso de duda debe estarse a lo más favorable al traba­
jador, porque el propósito de éste consiste en disipar la duda en la interpretación de una norma
laboral, mientras que la finalidad de las pruebas y, desde luego, de su apreciación, es determinar
la veracidad de los hechos narrados en el juicio, lo que únicamente puede estar sujeto a las reglas
de la lógica, del raciocinio, de la experiencia y del conocimiento.
Contradicción de tesis 194/2010. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en
Materias Administrativa y de Trabajo del Décimo Primer Circuito, el Tercer Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo
del Cuarto Circuito. 8 de septiembre de 2010. Cinco votos. Ponente: Sergio A. Valls Hernández.
Secretario: Luis Javier Guzrnán Ramos.
Tesis de jurisprudencia 134/2010. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintidós de septiembre de dos mil diez.
Ejecutoria: Número de registro: 22607. Novena Epoca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Se­
manario Judicial de la Federación y su Gaceta. T om o XXXIII, Enero de 2011. Página: 1088.—
C o n t r a d i c c ió n d e t e s is 194/2010. E n t r e las s u s t e n t a d a s p o r e l p r im e r t r ib u n a l c o l e g ia d o
en m a t e r ia s a d m in is t r a t iv a y d e t r a b a jo d e l d é c i m o p r im e r c ir c u it o , e l t e r c e r t r ib u n a l
COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN
MATERIA DE TRABAJO DEL CUARTO CIRCUITO.
Ejecutoria: Número de registro: 21802. Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados
de Circuito Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX, Octubre de
2009. Página: 1281. Amparo directo 343/2009. ******♦***.
Epoca: Novena Época. Registro: 166851. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Tipo
de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX,
Julio de 2009. Materia(s): Laboral. Tesis: I.So.T. J/21. Página: 1788.
P r u e b a s e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . E n s u v a l o r a c ió n r e s u l t a n in a p l ic a b l e s l o s
PRINCIPIOS IN DUBIO PRO OPERARIO Y DE APLICACIÓN INMEDIATA DE LAS NORMAS LABORALES.—En
la valoración de las pruebas no predominan los principios de aplicación inmediata de las normas
laborales que beneficien al trabajador y el de in dubio pro operario contenidos en los artículos 6o.
y 18 de la Ley Federal del Trabajo, ni el de mayoría, sino el de la lógica. En efecto, el referido
artículo 6o. prevé el principio de aplicación inmediata de las normas laborales que beneficien al
trabajador, al disponer: “Las leyes respectivas y los tratados celebrados y aprobados en los térmi-
192 D ERECH O PROCESAL DEL TRABAJO

AI concluir la audiencia de ofrecimiento y admisión de pruebas, solamente


se admitirán las que se refieren a hechos supervenientes o de tachas (artículo 881).
Las pruebas relativas a hechos supervenientes deben ser admitidas por la jun­
ta aun cuando ya se haya cerrado la instrucción, mientras no se haya emitido
el laudo correspondiente.37

nos del artículo 133 de la Constitución serán aplicables a las relaciones de trabajo en todo lo que
beneficien al trabajador, a partir de la fecha de la vigencia.”; en tanto que el artículo 18 contiene
el principio in dubio pro operario, al establecer que en la interpretación de las normas de trabajo
se tomarán en consideración las finalidades señaladas en los artículos 2o. y 3o., y que en caso de
duda prevalecerá la interpretación más favorable al trabajador. Por tanto, dichos principios resul­
tan aplicables exclusivamente en la interpretación de las normas laborales, pero no en la valora­
ción de las pruebas, por lo que no puede considerarse que si éstas no forman convicción, cuando
m enos pueden crear una situación de duda, y ante ello la Junta debe estar a lo más favorable al
trabajador, en términos de los indicados artículos 6o. y 18, por no ser esto lo que tales preceptos
establecen.
Amparo directo 473/96. Vicente Trujillo Zepeda. 14 de febrero de 1996. Unanimidad de vo­
tos. Ponente: Sergio Novales Castro. Secretario: José Elias Gallegos Benítez.
Amparo directo 22683/2006. Jorge Navarro Toledano. 12 de febrero de 2007. Unanimidad
de votos. Ponente: Héctor Arturo Mercado López. Secretaria: María Cristina Téllez García,
Amparo directo 1203/2007. Eleuterio Pedro López Domínguez. 12 de febrero de 2007. Una­
nimidad de votos. Ponente: Alicia Rodríguez Cruz. Secretario: Sergio Javier Molina Martínez.
Amparo directo 5063/2007. Justo Sánchez Quintero. 16 de abril de 2007. Unanimidad de
votos. Ponente: Alicia Rodríguez Cruz. Secretario: Sergio Javier Molina Martínez.
Amparo directo 1066/2008. **********, 17 de diciembre de 2008. Unanimidad de votos.
Ponente: Alicia Rodríguez Cruz. Secretario: Sergio Javier Molina Martínez.
Nota: Esta tesis fue objeto de la denuncia relativa a la contradicción de tesis 194/2010, de la
que derivó la tesis jurisprudencial 2a./J. 134/2010 de rubro: "PRUEBAS EN EL JUICIO LABORAL. En
SU VALORACIÓN ES INAPLICABLE EL PRINCIPIO DE QUE EN CASO DE DUDA DEBE ESTARSE A LO MÁS
FAVORABLE AL TRABAJADOR.”
Nota: Esta tesis fue superada por contradicción.
37 P ruebas sobre h ec h o s su pe r v e n ien t es en el ju ic io o r d in a r io laboral . D eben admi­
t ir s e AUN CUANDO SE HAYA CERRADO LA INSTRUCCIÓN.— De acuerdo con lo dispuesto por los artícu­
los 881 y 886 de la Ley Federal del Trabajo, las pmebas por hechos supervenientes pueden
ofrecerse en cualquier tiempo y las juntas de Conciliación y Arbitraje tiene facultades para orde­
nar el desahogo de diligencias para el esclarecimiento de la verdad, por lo que la correcta inter­
pretación de dichas disposiciones y de la naturaleza de los procedimientos de orden laboral, lleva
a concluir que mientras no se haya dictado el laudo correspondiente, debe recibirse las pruebas
que se ofrezcan para acreditar hechos supervenientes, esto es, pruebas que se refieran a hechos
nacidos o conocidos después de agotada la etapa de demanda y excepciones de la audiencia del
juicio. Lo anterior, en atención a que la legislación laboral establece una excepción al principio de
preclusión, consistente en la posibilidad de ofrecer pruebas sobre hechos supervenientes, como se
señala en el artículo 881 de la Ley Federal del Trabajo, que no se encuentra limitada a que no
haya concluido la instrucción del juicio, por lo que resulta lógico y jurídico que puedan admitirse
pruebas supervenientes, aun cerrada la etapa de instrucción, mientras no se haya emitido el laudo
correspondien te.
Contradicción de tesis 96/98. Entre las sustentadas por el Sexto y Octavo Tribunales Colegia­
dos, ambos en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 6 de agosto de 1999. Unanimidad de cua-
PROCEDIMIENTO ORDINARIO j C)3

¿Cuál es el hecho superveniente? Es el acaecido con posterioridad al esta­


blecimiento de la litis en la prim era audiencia. Las pruebas sobre ese hecho
son las que pueden ofrecerse en esta oportunidad procesal. Pero no se trata de
pruebas que hayan aparecido después de la oportunidad procesal menciona­
da, sino de pruebas sobre hechos supervenientes.
Ejemplo: el actor está alegando que ha sido despedido injustificadamente.
Durante el desahogo de las pruebas, un representante de la empresa le envió
un oficio al actor, pidiéndole disculpas por el despido injustificado de que ha
sido objeto y le ofrece el regreso al trabajo. El trabajador toma este documen­
to y fuera de la etapa de ofrecimiento de pruebas, va a presentarlo ante la
junta para probar que el patrón lo despidió injustificadamente.
El precepto que ordena recibir pruebas “que se refieren a hechos superve­
nientes”, debe ser interpretado generosamente si se quiere llegar a la verdad
de los hechos. No sólo deben aceptarse pruebas sobre hechos propiamente
supervenientes, sino también aquellas que versen sobre hechos previamente
acontecidos, pero cuya existencia se conoce hasta después del ofrecimiento y
admisión de pruebas.38
Las tachas de los testigos se hacen inmediatamente después del desahogo
de la prueba testimonial. Se formulan oralmente para que la junta con poste­
rioridad las valore (artículo 818).

tro votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano.
Secretaria: Adela Domínguez Salazar.
Tesis de jurisprudencia 111/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión privada del veinticuatro de septiembre de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: X, Octubre de 1999. Tesis: 2a./J. 111/99. Página: 416.
38 P rueba SUPERVENIENTE e n materia laboral .—La correcta interpretación jurídica de los
artículos 778 y 881 de la Ley Federal del Trabajo, permite concluir que una connotación restringi­
da del concepto superveniente, autoriza a sostener que un hecho es de esa naturaleza cuando so­
breviene o acontece con posterioridad a cierto momento; sin embargo, en un sentido más amplio
como lo exige el derecho laboral a la luz de las reformas procesales de mil novecientos ochenta,
puede arribarse a que se entiende por hechos supervenientes la existencia de nuevos datos surgi­
dos con posterioridad a la celebración de la etapa de ofrecimiento y admisión de pruebas en la
audiencia inicial del juicio, o bien, de aquellos que existiendo previamente no se tenía conoci­
miento de su existencia. En resumen, los hechos supervenientes a que se refieren los atados pre­
ceptos legales, son aquellos que fueron conocidos por las partes con posterioridad a la audiencia
procesal, aunque hubieren acontecido con anterioridad, o bien aquellos que sobrevinieron des­
pués de haberse celebrado la misma.
Primer Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito.
Amparo directo 401/96. Nissan Mexicana, S.A. de C.V. Unanimidad de votos. 2 de octubre
de 1996. Ponente: Mario Roberto Cantó Barajas. Secretario: Eusebio Manuel Rafael Cordero
Avilés.
Novena Época. Instancia: Primer Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IV, Noviembre de 1996. Tesis: XVIII.lo.1
L. Página: 491.
194 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Las tachas tienen p o r objeto desmentir la declaración de los testigos; seña­


lar las contradicciones en que hayan incurrido en su misma declaración o con
respecto a la declaración de otros testigos; por esta razón no pueden ofrecerse
ni admitirse en la etapa procesal a que se refiere el artículo 880, sino con pos­
terioridad, como indica el artículo 881.
La junta, en el mismo acuerdo en que admite las pruebas, señalará día y
hora para la celebración de la audiencia de desahogo de pruebas, que deberá
efectuarse dentro de los diez días hábiles siguientes y ordenará, en su caso, se
giren los oficios y exhortos necesarios para recabar los informes o copias que
deba expedir alguna autoridad o exhibir persona ajena al juicio y que haya
solicitado el oferente, con los apercibimientos señalados en la Ley, y dictará
las medidas que sean necesarias, a fin de que el día de la audiencia se puedan
desahogar todas las pruebas que se hayan admitido.
Cuando por la naturaleza de las pruebas admitidas, la junta considere que
no es posible desahogarlas en una sola audiencia, en el mismo acuerdo señala­
rá los días y las horas en que deberán desahogarse, aunque no guarden el or­
den en que fueron ofrecidas, procurando que se reciban primero las del actor
y después las del demandado. El desahogo de las pruebas es legal aunque se
realice en diversas fechas, si por su naturaleza no son susceptibles de desaho­
garse en una sola audiencia.39 Este período no deberá exceder de treinta días
(artículo 883).

A. Prueba documental
Documento en sentido amplio es “toda representación que consta por escrito
o gráficamente, sea cual sea la materia sobre la que se extienda”. En sentido

39 P ruebas, desahogo d e las . E s legal q u e se realice en diversas fechas , si por s u na ­


tu r a leza NO PUEDEN DESAHOGARSE EN UNA SOLA AUDIENCIA.—De la lectura conjunta y armónica
de los artículos 883 y 884 de la Ley Federal del Trabajo, se aprecia que las pruebas ofrecidas por
las partes deben desahogarse en una sola audiencia, que se señalará dentro de los diez días si­
guientes a la fecha en que se haya llevado a cabo la de conciliación, demanda y excepciones y
ofrecimiento y admisión de pruebas, debiéndose dictar las medidas necesarias para que en la fe­
cha que se fíje se puedan desahogar todas las que se hayan admitido, y sólo en el caso de que no
sea posible en esa vez, debido a su naturaleza, es que se permite ordenar su desahogo en diversos
días y horas, pero siempre procurando que se reciban primero las del actor y después las del de­
mandado, por lo que si la Junta señaló una sola fecha y hora para que tenga lugar el desahogo
de las pruebas ofrecidas por las partes, excepto la de inspección ocular, no transgredió los men­
cionados preceptos 883 y 884 de la ley laboral, sino que ajustó su proceder a ellos.
Segundo Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo del Séptimo Cir­
cuito.
Amparo directo 324/99. Sistemas de Seguridad del Sur, S.A de C.V. 23 de junio de 1999. Una­
nimidad de votos. Ponente: Guillermo Antonio Muñoz Jiménez. Secretaria: Rosenda Tapia García.
Novena Época. Instancia: Segundo Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Tra­
bajo del Séptimo Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: X,
Noviembre de 1999. Tesis: VII.2o.A.T.34 L. Pagina: 1011.
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 195

restringido, “es el instrumento o escrito en el que se comprueba, confirma o


justifica alguna cosa o se hace con ese'propósito”.*4*10 ■
Los documentos que se pueden ofrecer corno prueba eo el juicio laboral
son de dos tipos: documentos públicos y documentos privados.
De conformidad con el artículo 795 de la LET “Son documentos públicos
aquellos cuya formulación está encomendada por la Ley a un funcionario in­
vestido de fe pública, así como los que expida en ejercicio de sus funciones".
Como ejemplo de documentos públicos tenemos: actas levantadas por ins­
pectores del trabajo, resoluciones judiciales, razones de los actuarios, etcétera.
Los documentos privados son, por exclusión, todos los que no reúnen las
características para ser considerados públicos (artículo 796).
Como ejemplo de documentos privados tenemos: la renuncia del trabaja­
dor, el aviso escrito de despido del empleado, los controles de asistencia, la
nómina, etcétera.
Los testimonios notariales son considerados como pruebas preconstituidas.
Cuando tengan manifestaciones hechas por particulares, sólo probarán que
fueron hechas ante el funcionario que expidió él documento. Conforme al ar­
tículo 812 de la Ley carecen de eficacia plena, pues los notarios nó Lienen
facultades para invadir las atribuciones.de las juntas, y además no se dio opor­
tunidad a las partes para que hicieran las. manifestaciones de su interés. Por
esto, las declaraciones contenidas en los testimonios notariales, para.que ha­
gan prueba plena, deben ser ratificadas ante la autoridad laboral por quienes
intervinieron en ellas, y someterse a las preguntas y repreguntas que las partes
deseen hacerles.41
Por las razones anteriores, el testimonio notarial no constituye una prueba
eficaz de los hechos controvertidos, lo que de paso evidencia la autonomía de

. 44 LÓPEZ. R., Ana María, L a P m e b a D o cu m en ta l, En el Temario de Derecho.del Trabajo, p. 132.


41 DOCUMENTOS NOTARIALES, valor DE LOS.—Las declaraciones emitidas ante Notario y
que aparecen en documentos expedido por éstos, carecen de eficacia plena, pues la fe pública que
tienen los Notarios no llega al grado de invadir la esfera de atribuciones reservadas a la autoridad
laboral, como es la recepción, de cualquier declaración, ya que, jurídicamente, las pruebas deben
recibirse de acuerdo con su naturaleza por la misma autoridad.que conoce la controversia, con ci­
tación de las partes, para que éstas estén en condiciones de formular las objeciones que estimen
: necesarias, repreguntara los declarantes, hacerlas observaciones correspondientes y, en lin, para
que al recibirse las .pruebas se dé cumplimiento a las reglas del procedimiento. Ampare directo
479/80. Rosa María Zertuche SantilJán.-—23 de junio de 1980,:—Unanimidad de .4 votos.—Ponen-
1 te. Julio Sánchez Vargas. Secretario: Jorge Lauda. Amparo directo .340/79. Marcos Valderrain
Aguilar.—9 de julio de 1 9 8 0 —Unanimidad de 4 votos.—Ponente: David Franco Rodríguez.— Se­
cretaria: María.del Rosario. Mota Cienfuegos. Amparo directo 6690/79.—Ingenio San Francisco El
Naranjal, S. A.. 25 de marzo, de 1980.—5 votos.—r-Ponente: María.Cristina-Salrnorán Tanayo.—
Secretario: F. Javier Mijangos Navarro. Amparo.directo 5913/74,-Jesús Sánchez.García y otros.—
10 de abril de 1975.—Unanimidad de 4 votos,— Ponente: Jorge Saracho Alvares.—Secretario:
Eduardo Aguilar Cota. Amparo directo 5648/73.—Pablo Lemble Dal Sotto.—4 de abril de Í974.—
1 5 votos.—Ponente: Salvador Mondragón Guerra.—.Secretario: Leandro Fernández Castillo.
196 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

los procedimientos laborales. Pese a que, como ha quedado establecido, las


manifestaciones de particulares contenidas en tales instrumentos no tienen va­
lidez plena, prueban, de acuerdo con el segundo párrafo del artículo 812, en
contra de las personas que las hicieron o asistieron al acto en que fueron he­
chas, y se manifestaron conformes con ellas.
El oferente de una documental privada deberá presentar el documento
correspondiente en original; si ese documento es objetado en cuanto a su con­
tenido y firma, se dejará en autos hasta su perfeccionamiento; de no ser obje­
tado se podrá solicitar su devolución, previa inclusión de copia certificada en
los autos del juicio correspondiente (artículo 797).42

42 Ejecutoria: Número de registro: 22898. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Junio de 2011. Página: 18S.
C ontradicción df. tesis 410/2010. E ntre las sustentadas por los tribunales colegiados
PRIMERO Y SEGUNDO, AMBOS EN MATERIAS CIVIL Y DE TRABAJO DEL DÉCIMO SÉPTIMO CIRCUITO, EL
TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SÉPTIMO CIRCUITO, CON RESIDENCIA EN CIUDAD JUÁREZ, CHI­
HUAHUA Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DE CIRCUITO DEL CENTRO AUXILIAR DE LA DÉCIMA
REGIÓN.
Época: Novena Época. Registro: 162002 .Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Tipo
de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII,
Mayo de 2011. Materials): Común. Tesis: I.13o.T. J/16. Página: 941.
R ecurso de reclamación . Valor probatorio de la documental consistente en una
impresión DEL BOLETÍN LABORAL, PUBLICADO EN INTERNET.—El recurso de reclamación procede,
entre otros casos, contra los actos de los presidentes de los Tribunales Colegiados de Circuito,
cuando se desecha la demanda de amparo por extemporánea. Dicho recurso, por regla general,
no admite que se rindan pruebas, pero el Pleno de la Suprema Corte de Jusdcia de la Nación en
la jurisprudencia P./J. 11/95, publicada en la página veintisiete del Tomo II, del Semanario Judi­
cial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, correspondiente al mes de agosto de mil nove­
cientos noventa y cinco, cuyo rubro es: "PRUEBAS EN LA REVISIÓN CONTRA UN AUTO QUE DESECHA
LA DEMANDA DE AMPARO POR EXTEMPORANEIDAD. DEBEN TOMARSE EN CUENTA, SI CON ELLAS SE
PERSIGUE DEMOSTRAR LA OPORTUNIDAD DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBELO.”; estimó que dicha regla
admite como excepción el caso en que la demanda se desecha por extemporánea, por ser la forma
en que el quejoso puede demostrar que los días que se le computaron como hábiles, no los laboró
la autoridad responsable. Dicha tesis no sólo es aplicable al recurso de revisión, sino también al de
redamación por identidad jurídica, y tiene por objeto que ios recurrentes puedan acreditar su
defensa con la exhibición de pruebas concernientes a la oportunidad de la promoción del juicio
no admitido y demostrar que el acuerdo por el que se desechó era ilegal; ello con el fin de no de­
jarlos en estado de indefensión. Sin embargo, si se ofrece la documenta! consistente en la impre­
sión de una hoja, que se aduce corresponde al Boletín Laboral que aparece publicado en internet,
ésta sólo tiene valor indiciario, ya que de conformidad con lo dispuesto por el artículo 217 del
Código Federal de Procedimientos Civiles, de aplicación supletoria a la Ley de Amparo, el valor
probatorio de cualquier medio aportado por los descubrimientos de la ciencia, como es internet,
queda al prudente arbitrio judicial; por lo que se estima que una impresión carente de firma y de
certificación, por sí misma no tiene valor probatorio pleno, ya que incluso es susceptible de elabo­
ración por personas con conocimientos en informática, lo que conduce a considerar que la impre­
sión del Boletín Laboral, publicado en internet, es insuficiente para acreditar que la autoridad no
laboró en determinados días.
Décimo tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito.
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 197

Cuando se presente un documento privado que consista en copia simple o


fotostática, si es objetado por la contraparte se perfeccionará a través de la com­
pulsa o cotejo con el original, para lo cual el oferente deberá indicar el lugar
en donde se encuentre dicho original. Si no se objeta ese documento, debe ser
admitido y producir los efectos correspondientes (artículo 798).
El hecho de que un documento no sea objetado no significa que tendrá
valor probatorio pleno, pues tal valor depende de la convicción que cree en el
ánimo de la autoridad juzgadora.*43
Los terceros en cuyo poder esté un documento original sobre el que deba
practicarse el cotejo o compulsa, tienen obligación de exhibirlo al momento
en que así se les requiera (artículo 799).
Los documentos provenientes de terceros extraños al juicio, cuando son
impugnados, deberán ser ratificados en cuanto a la firma y contenido por el
suscriptor44 para lo cual deberá ser citado m ediante notificación personal,
como lo dispone el artículo 742, fracción VII (artículo 800).
Si el documentó que se ofrece como prueba form a parte de un libro, expe­
diente o legajo, para que tenga eficacia bastará con que se exhiba copia para

Redamación 21/2005. **********. 25 de noviembre de 2005. Unanimidad de votos. Ponen­


te: María dei Rosario Mota Cienfuegos. Secretaria: Paula Yareny Velasco Santiago.
Redamación 5/2006. José Fliezer Anselmo Nieto Alonso. 22 de junio de 2006. Unanimidad
de votos. Ponente: Héctor Landa Razo. Secretario: Eudón Ortiz Bolaños.
Redamación 2/2009. Instituto Mexicano del Seguro Social. 20 de febrero de 2009. Unanimidad
devotos. Ponente: José Manuel Hernández Saldaña. Secretario: Lenin Maurido Rodríguez Oviedo.
Redamación 3/2010. Wllfrido Díaz Hernández. 11 de marzo de 2010. Unanimidad de votos.
Ponente: Yolanda Rodríguez Posada, secretaría de tribunal autorizada por la Secretaría Ejecutiva
del Pieno dei Consejo de la Judicatura Federal para desempeñar las fundones de Magistrada. Se­
cretaria: Gaby Sosa Escudero.
Redamadón 1/2011. Manuel Magaña Meza. 20 de enero de 201!. Unanimidad de votos.
Ponente: José Manuel Hernández Saldaña. Secretaría: Damiana Susana Díaz Oliva.
43 D o c u m e n t o s n o o b j e t a d o s , v a l o r p r o b a t o r io e n m a t e r ia l a b o r a l .—Conforme a
una interpretadón congruente, sistemática y finalista de los artículos 841 y 842 de la Ley Federal
del Trabajo, el valor de un documento no está sujeto al hecho de que sea objetado o no en el pro­
ceso por alguna de las partes, sino que su alcance probatorio dependerá de la convicción que
despierte en el ánimo de la autoridad jurisdiccional laboral, conforme a los datos que aporte para
resolver en conciencia la cuestión controvertida.
Segundo Tribunal Colegiado del Dédmo Octavo Circuito.
Amparo directo 577/98. Alejandro Ocampo Sedaño. 25 de enero de 1999. Unanimidad de
votos. Ponente: Jorge Antonio Cruz Ramos. Secretario: Alvaro Carrillo Cortés.
Novena Época. Instancia: Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: IX, Abril de 1999. Tesis: XVUI.2o.5 L. Pá­
gina: 532.
44 D o c u m e n t o s p r iv a d o s , c u a n d o n o es n e c e s a r io s u p e r f e c c io n a m ie n t o .—El perfec­
cionamiento de los documentos provenientes de tercero sólo se hace necesario cuando la contra­
parte del oferente los objeta en su autenticidad, pues sería ocioso pretender la ratificación cuando
están reconocidos tácitamente por la parte contraria de quien ofrece la prueba. lyecutoria: informe
1975, 2a. Parte, 4a. Sala, p. 61.-A.D. 3175/75. Petróleos Mexicanos. 24 de octubre de 1975. U.
198 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

que se compulse, señalando al efecto el lugar en donde .se encuentre el origi­


nal (artículo 801), El ofrecimiento y admisión de documental pública consis­
tentes en -expedientes que se encuentren en los archivos de la misma junta,
deben satisfacer los'requisitos- que establezca; la Ley,:.a tendiendo a los princi­
pios de economía y sencillez: procesal.45
La suscripción de u n docum ento, es decir, la colocación al pie del escri­
to de la firma o Huella digital, hace plena fe de la form ulación de ese docu­
mento por el suscriptor, salvo los casos en lo s -que el autor desconozca el
contenido o cuando se trate de u n convenio o liquidación que implique renun­
cia de derechos.46 '■

45 D o c u m e n t a l p ú b l ic a c o n s i s t e n t e e n e x pe d ie n t e s q u e s e e n c u e n t r a n en los a r c h i ­
vos DE LA MISMA JUNTA QUE CONOCE DEL ASUNTO. Su OFRECIMIENTO Y ADMISIÓN DEBEN SATISFA­
CER LOS REQUISITOS LEGALES QÜE ESTABLECE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, ATENDIENDO A LOS
PRINCIPIOS DE ECONOMÍA Y SENCILLEZ DEL PROCESO.— Los ártículos del 795 al 801, 803, 806, 807 y
del 810 al 812, de la Ley Federal del Trabajo, establecen diversas formas específicas y requisitos
relacionados con el ofrecimiento y admisión de la prueba documental pública en una controversia
laboral, que deben cumplirse. N o obstante, de la interpretación lógica y sistemática de lo dispues­
to por los artículos 685, 687, 776, 782 y 783 de la Ley Federal del Trabajo, se infiere que por re­
gla genei-al la Junta de Conciliación y Arbitraje tiene la obligación de tomar las medidas necesarias
para lograr-la mayor, economía, concentración y sencillez del proceso laboral, en las que quedan
comprendidos los requisitos y forma determinada respecto del ofrecimiento y admisión de una
prueba documental pública, consistente en las actuaciones contenidas en diverso juicio, cuyo expe­
diente obra en los archivos.de la misma junta, pues si la ley le concede la facultad de poder orde­
nar el examen de documentos, objetos y lugares y, en general, para practicar las diligencias que
juzgue conveniente para el esclarecimiento de la verdad, es porque las partes interesadas tienen el
derecho de ofrecer el examen de documentos que puede consistir -en la. revisión de un diverso
expediente relativo a distinto juicio, máxime si dicha prueba rio es contraria a la moral o al dere­
cho, dene relación con los hechos controvertidos y fue ofrecida en la audiencia. Por consiguiente,
aun cuando el oferente de la prueba no hubiera acompañado copia certificada de esas actuacio­
nes, o bien, copias simples de las mismas, pidiendo el cotejo ó compulsa, la junta tiene la facultad
de poder ordenar, con citación de las partes, el examen de aquellos documentos que tenga a la
vista, si ésta es apta para el esclarecimiento de la verdad; de ahí que si el ofrecimiento y admisión
de una prueba en una controversia laboral, consistente en el examen de las actuaciones conteni­
das en diverso juicio, chayo expedienté obra en los archivos de la misma Junta, se lleva a cabo con
citación de las partes, tal actuación es legal, pues se encuentra regulada por las disposiciones ge­
nerales que también comprenden el ofrecimiento, admisión y desahogo de una prueba documen­
tal pública de esa clase.
Contradicción de tesis 105/98. Entre las sustentadas por el Cuarto y Segundo Tribunales Co­
legiados, ambos del Sexto Circuito.■3 de' septiembre de 1999. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz
Romero. Secretario: Aristeo Martínez Cruz.
Tesis de jurisprudencia 121/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, én se­
sión pública del tres de septiembre de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: X, Octubre de 1999. Tesis: 2a./j. 121/99. Página: 303:
46 DOCUMENTOS, RECONOCIMIENTO DE LA FIRMA EN LOS.— E l h e c h o d é re c o n o ce r com o a u ­
té n tic a la firm a c o n te n id a, e n u n d o c u m e n to , im p líc ita m e n te sig n ific a h a c e r lo p ro p io con e l te x to
d e l m ism o, a m en o s q u e se d e m u e s tr e su a lte ra ció n o las c au sas o r a z o n e s que se aduzcan p a ra im ­
p u g n a r co m o no a u té n tic o d ic h o te x to . S é p tim a Época. Q u in ta P a r te : V o lu m e n 9. Pág. 15.- -Ampa-
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 199

Cuando la documental consiste en informes o copias que deba expedir al­


guna autoridad, la parte oferente queda eximida de la obligación de presentar
dichos instrumentos; bastará que lo solicité a la ju n ta para que. ésta los re q u ie­
ra directamente: (artículo 803). Si el oferente de la prueba consistente e n el
informe, es omiso o impreciso al: señalar el domicilio de la autoridad que debe
rendir dicho informe, esto no da lugar a su desechamiento.*47

ro directo 9444/88.—Juan Ramírez Rosas.—5 votos. Volumen 30. Pag. 16—Amparo directo 896/71.
Ramal Abbud Neme.—5 votos. Volumen 33, pág. 20. Amparo directo 3208/71—Francisco Mejía
Mejía.—Unanimidad de 4 v o t o s . Volumen 39. Pág. 18—Amparo directo 4664/71—Gilberto Cama-
cho Sánchez.—5 votos. Volumen 54..pág. 16—Amparo directo 1198/73,—Baltazar Solís Guzmán.
D ocum entos , r e c o n o c im ie n t o de firma e n lo s .— El hecho de reconocer la firma puesta
en un documento, entraña el reconocimiento de su contenido, aun cuando se alegue que se firmó
por error, dolo o intimidación, pues para que. el reconocimiento de la firma no surtiera el efecto
indicado, sería necesario que quien firmó probare, en los autos laborales, el error, el dolo o la in­
timidación que alegue. Amparo directo 1872/76—Secretaría de Relaciones Exteriores.—6 de octubre
de 1977—Unanimidad de 4 votos,;—-Ponente; David Franco. Rodríguez..—Secretario: Guillermo
Araiza Bracamontés.. Amparo-directo 2135/66,— Leobardo. López Rui;.- - 11 de enero de 1967.—
5 votos.—Ponente: Alfonso Guzmán Neyra.—Secretario: José Raúl Peniche Martín. Amparo direc-
lo 8 6 11 / 68.—Gustavo Figueroa- Ruíz, 24.de marzo de 1969,—5 votos. Ponente: Alberto Orozco
Romero.—Secretario: Guillermo. Araiza Bracamontés, Amparo directo 2326/71.—Alfredo Ruiz
Camas.—5 de agosto de 1971.—5 votos—Ponente. Euquerio Guerrero López.—Secretario: Gui­
llermo Araiza Bracamontés. Amparo directo 3498/7.4.-—NohemíTrabiénVera.—19 de.marzo de
1975.—5 votos.—Ponente: Jorge Saraího Alvarez.-—Secretario. Eduardo Aguiiar Cota.
47 INFORME DE LA AUTORIDAD OFRECIDO COMO PRÜEBA EN EL JUICIO LABORAL. LA FALTA O
IMPRECISIÓN DE SU DOMICILIO. NO DA LUGAR A SU DESECHAMIENTO.:—Ei artículo 780 de la Ley Fe­
deral del Trabaja establece, corrio regla general de las'pruebas, el que éstas "... se ofrecerán acom­
pañadas de todos los elementos necesarios, para su desahogo.”. El incumplimiento de esta regla
puede, por tanto, dar lugar a l desecha miento de la prueba; ofrecida. Sin embargo,-debe advertirse
que é l.legislador-utilizó e l término "necesarios" para calificar , a los elementos cuyo acompaña­
miento. -se-exige,- es decir, aquellos que son indispensables para el desahogo- de -la prueba relativa,
precisamente para que él fin de celeridad del juicio laboral perseguido por esta regla no se con­
traponga con el fin de justicia y verdad legal que inspira, a la legislación procesal laboral para lle­
gar al esclarecimiento de los hechos. Para la determinación de los elementas que. deben ser
considerados como indispensables o necesarios para el desahogo de las pruebas/ es preciso aten­
der a la naturaleza propia de la prueba propuesta y, tratándose.de los informes de autoridad, que
el artículo. 803 de la ley relativa establece, deberán ser solicitados directamente por la junta, han
de considerarse como elementos necesarios- que deben aportarse al momento de su ofrecimiento,
todos aquellos datos.qué permitan a la autoridad solicitarlo, a saber, la.-precisión déla autoridad
obligada a rendir el informe y los aspeaos sobre, los qué éste versará. El domicilio de la autori­
dad no puedeser considerado como un elemento necesario,-porque su falta o imprecisión n o im­
posibilita, a la jun ta-para solicitar ei informe, pon,ser- del conocimiento .público, ¡precisamente
porque en su carácter de autoridad realiza funciones públicas que están al servicio de la- sociedad
en general, razón por la cual; la falta de señalamiento del domicilio de la. autoridad de quien se
ofrece el informe como prueba, no puede dar lugar a su desechamiento.
Contradicción de tesis 16/96.. Entre las sustentadas por 'el Sexto .y. Séptimo Tribunales Cole­
giados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 10 de octubre de 1997. Unanimidad de cuatro
volos. Ausenté: Sergio Salvador Aguirre Angúiano. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secretaria:
Lourdes Ferrer Mac Gregor Poisot,. 1
200 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

El artículo 804, con el carácter protector del derecho del trabajo, establece
que el patrón está obligado a conservar durante determ inado tiempo los docu­
mentos siguientes: contratos individuales de trabajo, lista de raya, nómina de
personal o recibos de pago de salario,48 controles de asistencia, comprobantes
de pagos de participación de utilidades, vacaciones, aguinaldos, prima vaca-
cional, prima dominical, prim a de antigüedad, pagos, aportaciones y cuotas

Tesis de jurisprudencia 61/97. Aprobada por la Segunda Sala de este alto tribunal, en sesión
pública de diez de octubre de mil novecientos noventa y siete, por unanimidad de cuatro votos de
los Ministros Juan Díaz Romero, Mariano Azuela Güitrón, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y presi­
dente Genaro David Góngora Pimentel. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: VI, Noviembre de 1997. Tesis: 2a./J. 61/97. Página: 170.
48 Ejecutoria: Número de registro: 22222. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXI, Mayo de 2010. Página: 1217.—CON­
TRADICCIÓN d e t esis 391/2009. E n t r e las su ste n ta d a s p o r l o s e n t o n c e s t r ib u n a l e s c o l e ­
SEGUNDO Y PRIMERO DEL SEXTO CIRCUITO, AHORA SEGUNDO Y PRIMERO, AMBOS EN MATERIA
g ia d o s
CIVIL DEL MISMO CIRCUITO; LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO Y SEGUNDO, AMBOS DEL OCTA­
VO CIRCUITO Y EL ENTONCES SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL QUINTO CIRCUITO, AHORA PRI­
MERO EN MATERIAS CIVIL Y DE TRABAJO DEL MISMO CIRCUITO.
Epoca: Novena Epoca. Registro: 165780. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o XXX, Diciembre de 2009.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 206/2009. Página: 303.
J o rn a d a d e l a b o r e s . P u e d e a c r e d it a r s e c o n e l e s c r it o d e r e n u n c ia , c o n fo r m e a las
REGLAS DE LA PRUEBA DOCUMENTAL.— La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Na­
ción, en la jurisprudencia 2a./J. 72/97, de rubro: “DURACIÓN DE LA JORNADA DE TRABAJO. PUEDE
ACREDITARSE CON CUALQUIERA DE LOS MEDIOS PROBATORIOS ESTABLECIDOS EN LA LEY FEDERAL
DEL TRABAJO.”, determinó que el artículo 776 de la Ley Federal del Trabajo dispone que son ad­
misibles en el proceso todos los medios de prueba que no sean contrarios a la moral y al derecho;
el artículo 804 del mencionado ordenamiento detalla los documentos que el patrón tiene obliga­
ción de conservar y exhibir en el juicio, y el artículo 805 de la ley citada prevé que si el patrón no
presenta en el juicio esos documentos se tendrán por presuntivamente ciertos los hechos que el
actor exprese en su demanda en relación con los propios documentos, salvo prueba en contrario.
De lo anterior se sigue que el patrón, en principio, debe acreditar la duración de la jornada de
trabajo con la documental que tiene obligación de llevar, pero si no lo hace así, puede destruir la
presunción generada en su contra con cualquier medio probatorio que la ley establece. Conse­
cuentemente, el escrito de renuncia presentado por el patrón en el juicio es idóneo para acreditar
la jornada laboral a la que estuvo sujeto el trabajador durante el tiempo en que prestó sus servi­
cios, cuando precise el horario en el cual se desempeñó; pero carecerá de valor si el suscriptor del
documento lo objeta en cuanto a su autenticidad y demuestra con prueba pericial que no es su
firma o desestima su contenido con algún elemento probatorio.
Contradicción de tesis 287/2009. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en
Materias Civil y de Trabajo del Quinto Circuito, eí Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Tra­
bajo deí Cuarto Circuito y el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito. 7
de octubre de 2009. Cinco votos. Ponente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Secretaria: Estela Jasso
Figueroa.
Tesis de jurisprudencia 206/2009. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del once de noviembre de dos mil nueve.
Nota: La tesis 2a./J. 72/97 citada, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federa­
ción y su Gaceta, Novena Época, Tom o Vil, enero de 1998, página 259.
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 201

de seguridad social y los demás que establezcan las leyes. Entendemos que el
citado artículo 804 está dirigido al patrón em presa y no así al patrón persona
física que al contestar la demanda negó la relación laboral.49
Para el caso de que el patrón incumpla con la obligación de conservar y
exhibir los documentos citados, se establece la presunción de ser ciertos los
hechos señalados p o r el actor en su demanda en relación con tales docum en­
tos (artículo 805).50 y 51

49 P e r so n a f ís ic a . N o e st á o b l ig a d a a e x h ib ir l o s d o c u m e n t o s q u e re fie re e l a r t í c u ­
lo 804 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, CUANDO NIEGA LA RELACIÓN LABORAL.—Es derto qu e de
conformidad con el artículo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patrón tiene la obligación de con­
servar y exhibir en juicio los contratos individuales de trabajo, listas de raya o nóminas de perso­
nal, controles de asistencia, comprobantes de pago de participación de utilidades, de vacaciones,
de aguinaldo, de primas y los demás documentos que establezcan las leyes, y que en caso contra-
tío, se presumirán ciertos ios hechos que su contraparte se proponga acreditar con los documen­
tos no exhibidos en la inspección judicial, como prevé el diverso numeral 805, ibídem ; sin embargo,
tal presunción no puede operar para el caso en que el patrón se trate de una persona física, que al
contestar la demanda laboral ha negado todo nexo contractual con el actor, pues de exigirse a la
persona física demandada, la exhibición de documentos, sería tanto como obligarlo a lo im posi­
ble, ya que al negar la relación de trabajo evidentemente no cuenta en su poder con ningún docu­
mento de aquellos que señala el artículo 804 citado. De ahí que la condena a la parte demandada,
cuando es una persona física, respaldada en la presunción que engendra la falta de exhibición de
esta clase de documentos, se toma violatoria de garantías.
Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito.
Amparo directo 674/99. Isidoro Vázquez González. 22 de febrero de 2000. Unanimidad de
votos. Ponente: Leonardo Rodríguez Bastar. Secretaria: Nora Esther Padrón Nares.
Amparo directo 650/99. Alfonso Vidal Castro. 29 de febrero de 2000. Unanimidad de votos.
Ponente: Leonardo Rodríguez Bastar. Secretaria: Nora Esther Padrón Nares.
Véase: Semanario Judicial de ¡a Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo V, febrero de
1997, página 788, tesis VL3o. 16 L, de rubro: “RELACIÓN LABORAL. La FALTA DE EXHIBICIÓN DE.
LOS DOCUMENTOS SOBRE LOS QUE DEBE DESAHOGARSE LA PRUEBA DE INSPECCIÓN NO PRESUME SU
EXISTENCIA CUANDO ES NEGADA POR EL PATRÓN Y ÉSTE ES UNA PERSONA FÍSICA QUE NO CONSTITU­
YE UNA EMPRESA.".
Novena Epoca. Instancia: Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito. Fuente: Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XI, Mayo de 2000. Tesis: X.3o.22 L. Página: 955.
50 Con la salvedad que deriva del criterio interpretativo referido a la cita Número 124.
51 Pr u e b a d o c u m e n t a l . Es u n m e d io id ó n e o p a r a o b l i g a r a l p a t r ó n a e x h ib ir d o c u ­
m e n t o s (m a t e r ia l a b o r a l ). —De la interpretación integral de los artículos 784, 797, 803, 8 0 4 y
805, de la Ley Federal del Trabajo, ubicado el primero de ellos en el capítulo XII, de las p rue­
bas, sección primera. Reglas generales y los restantes en la sección tercera. De las documentales,
se desprenden las reglas respecto a quiénes corresponde la carga de exhibir los documentos
ofrecidos como pruebas, siendo: lo. El oferente de la prueba documenta] deberá presentarlos
para que obren en autos, salvo que; 2o. Tales documentos se traten de informes o copias que
debe expedir alguna autoridad, caso en el cual la Junta deberá solidarlos directamente; y, 3o.
Cuando se trate de los documentos reseñados en el precepto 804 aludido, supuesto en el cual la
autoridad deberá requerir al patrón su exhibición, con el apercibimiento de que de no hacerlo,
se establecerá la presunción de ser ciertos los hechos expresados en la demanda, en relación
con tales medios de convicción. Hipótesis esta última que también se actualiza al ofrecerse la
inspección sobre las referidas pruebas, pues de conformidad con los diversos numerales 827 y
202 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Si el patrón no conservó o .se niega- a exhibir los documentos que.-debe


presentar, esa omisión hará.presum ir cierto-el .puntó controvertido, por ejem­
plo, cuando se refiere al rrionto del salario (artículo 784, fracción XII); lo anterior,
sin perjuicio de .que-el mismo patrón pueda destruir esta'presunción recu­
rriendo a otros medios probatorios establecidos por la propia Ley.52
En el caso de los documentos que deban-ser: objeto de cotejo o compulsa
para su perfeccionamiento, la diligencia respectiva será realizada por conduc-

828 de la citada ley, es obligación de la Junta prevenir al patrón en similares términos; Empero,
ello no significa que la prueba de inspección sea el único medio para obligar al empleador a
exhibir losdocum entos de referencia y obtener la presunción de certeza de los hechos relacio­
nados con ellos,pu es de lós numérales 804 y 828 citados no se infiere tal exclusividad y sí por el
contrario, al ubicarse el primero en la sección que regula el ofrecimiento y desahogo dé la prue­
ba documental, es evidente que a través de la misma, la Junta puede obligar ál patrón a exhibir
las documentales en cuestión; pues sería un contrasentido que él legislador en lá sección ¿1De las
documentales'*, haya dispuesto que el patrón tiene la obligación de “conservar y exhibir enjui­
cio” ciertos documentos, para posteriormente inferir que éstos no pueden ser motivo de ofreci­
miento por parte del trabajador mediante lá prueba documental, o que sólo pueden ser
exhibidos a través de la inspección.
Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito.
Amparo directo 44/99Í Laura Oliva Manzanero Molina. 29 de abril de 1999. Unanimidad de
votos. Ponente: Alejandro Sosa Ortiz. Secretaria: Yolanda Leyva Zetina.
Novena Época. Instancia: Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo; X, Noviembre de 1999.
Tesis: II.T.lll L. Página: 1011.
52 S a l a r io , m o n t o y pa g o d e l . P u e d e a c r e d it a r s e c o n c u a l q u ie r a d e l o s m e d io s p r o ­
EN LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO.— El articulo 776 de la propia Ley dispo­
b a t o r io s e s t a b l e c id o s
ne que son admisibles en el proceso todos los medios de prueba que ño sean contrarios á la moral
y al derecho; el artículo 804 detalla los documentos que el patrón tiene obligación de conservar y
exhibir enjuicio entre los cuales se enumeraron el contrato de trabajo (fracción I), listas de raya,
nóminas de personaló recibos de pago de salarios (fracción II); y el artículo 805, prevé que si el
patrón no presenta en el juicio esos documentos, se tendrán presuntivaíneiite ciertos los hechos
que el actor exprese en su demanda en relación con los propios documentos, salvó prueba en
contrario. Dé lo anterior se desprende que el patrón, en principio, debe acreditar el monto y pago
de salarios, con las documéntales'referidas; entre ellas el contráto, pero si no lo hace así, púecle
destruir la presunción generada ert su contra, con cualquiera dé los medios probátoriós que la
misma Ley establece, dado que los numerales invocados no disponen la exclusividad de la prueba
documental para la demostración de los hechos relativos.
Contradicción de tesis 1/95. Entre las sustentadas por él Sexto Tribunal Colegiado en Materia
de Trabajo del Primer Circuito y Segundo Tribunal Colegiado del Quintó Circuito, Tercer Tribunal
Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y Segundo Tribunal Colegiado del Segundo
Circuito. 12 de abril de 1996. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Ai-
guiano. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretaria: Angelina Hernández Hernández.
Tesis de jurisprudencia 19/96: Aprobada por la Segunda Sala de éste alto tribunal, en sesión
pública de doce de abril de mil novecientos noventa y seis, por unanimidad de cuatro votos de los
Ministros: Juan Díaz Romero, Mariano Azuela Güitrón, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y presiden­
te Genaro David Góngora Pimerite!. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: III, Mayo de 1996. Tesis: 2a./J, 19/96. Página: 170.
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 203

to del actuario o mediante exhorto, según que el original esté en el lugar en


que se promueve el juicio o en una jurisdicción distinta. En ambos supuestos
debe ser exhibida en la audiencia de ofrecimiento de pruebas, copia del docu­
mento que será cotejado o compulsado (artículo 807).
Tratándose de documentos que provengan del extranjero, es necesario,
para que hagan fe en el República, que se presenten debidamente legalizados
por las autoridades diplomáticas o consulares, conforme a los términos que
establezcan las leyes relativas o los tratados internacionales (artículo 808).
La razón de esta forma de perfeccionamiento la constituye el hecho de
que las juntas no tienen acceso directo a los elementos necesarios para perfec­
cionar este tipo de documentos.
Los documentos que son presentados en idioma extranjero, a efecto de
que puedan aportar luz sobre los hechos controvertidos, serán acompañados
de su traducción; para ello la junta nombrará traductor oficial, el que en un
término de 5 días, deberá presentar y ratificar su traducción (artículo 809).
Resulta más práctico y acorde con el principio de economía procesal, que
sea la ju n ta la que designe un traductor oficial; de otra m anera, si se obliga a
la p arte oferente a acompañar la traducción de su documento, puede su con­
traparte objetar la traducción, ofrecer una versión diferente, y de cualquier
forma tendrá que intervenir el traductor oficial.
Cuando se objete un documento, es decir, cuando una de las partes haga
manifestaciones respecto a las deficiencias de fondo y de forma, de hecho o de
derecho, negando la autenticidad de ese documento, se debe perfeccionar di­
cha prueba a través de pruebas complementarias que se relacionen con las
objeciones (artículo 811).
Es necesario que al momento de ofrecerse una prueba documental, en el
mismo acto, quien lo hace, ofrezca también las complementarias para el caso
de que el documento sea objetado en cuanto a su autenticidad (contenido y/o
firma); es decir, debe ofrecer la ratificación del contenido y firma, y en el caso
de que el suscriptor niegue que es suya la firma, debe ofrecer la pericial gra-
foscópica.53*S i

• • Ejecutoria: Número de registro: 21788. Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados


de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX, Octubre de
2009. Página; 1177. AMPARO DIRECTO 5466/2005.—Secretaría de desarrollo social.
Época: Novena Época. Registro: 166098. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Tipo
de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX,
Octubre de 2009. Materia(s): Laboral. Tesis: IV.3o.T. J/80. Página: 1281.
P r u e b a d o c u m e n t a l en v ía d e in f o r m e . L a j u n t a d e l c o n o c i m ie n t o n o t ie n e f a c u l t a -
DES PARA CAMBIARLA POR UNA PRUEBA DE INSPECCIÓN QUE NO LE HAYA SIDO SOLICITADA.
Si en un procedimiento laboral la Junta del conocimiento admitió y ordenó el desahogo
. de una prueba documental en vía de informe, no le es permitido cambiar dicha prueba por una de
inspección si ésta no le fae solicitada por su oferente, toda vez que la Ley Federal del Trabajo no
la faculta para realizar dicha sustitución y porque hacerlo implica una violación procesal que tras­
ciende al resultado del fallo y origina la reposición del procedimiento.
204 DERECHO PROCESAL D EL TRABAJO

B. Prueba confesional
La prueba confesional es el reconocimiento que sobre lo sabido de un hecho o
circunstancia, hace alguien voluntariamente o preguntado por otro.
Por confesional debe entenderse el reconocimiento que una persona hace
de un hecho personal o propio que se invoca en su contra; dicha prueba sólo
produce efectos en lo que perjudica a quien la hace.54

Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito.


Amparo directo 636/99. Siller Exterior, SA. de C.V. 18 de agosto de 1999- Unanimidad de
votos. Ponente: Enrique Cerdán Lira. Secretario: Raúl Fernández Castillo.
Amparo directo 409/2007. Guajardo y Asociados Constructora, SA. de C.V. 5 de septiembre
de 2007. Unanimidad de votos. Ponente: José Luis Torres Lagunas. Secretaria: Angélica María
Torres García.
Amparo directo 1226/2007. María Elizabeth Zaragoza Reyes. 23 de abril de 2008. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Daniel Cabello González. Secretaria: Myrna Gabriela Solis Flores.
Amparo directo 182/2008. Manuela Zúñiga Martínez y otros. 12 de septiembre de 2008.
Unanimidad de votos. Ponente: Guillermo Esparza Alfaro. Secretario: Raúl Alvarado Estrada.
Amparo directo 343/2009. *»«****«*, 2 de septiembre de 2009. Unanimidad de votos. Po­
nente: Daniel Cabello González. Secretaria: Myrna Gabriela Solís Flores.
Nota: Por ejecutoria del 5 de junio de 2013, la Segunda Sala declaró inexistente la contradic­
ción de tesis 116/2013 derivada de la denuncia de la que fue objeto el criterio contenido en esta
tesis, al estimarse que no son discrepantes los criterios materia de la denuncia respectiva.
54 Ejecutoria: Número de registro: 22222. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanariojudicial de la Federación y su Gaceta. Tom o XXXI, Mayo de 2010. Página: 1217.— C o n ­
t r a d ic c ió n d e t e s i s 391/2009. E n t r e las s u s t e n t a d a s p o r l o s e n t o n c e s t r ib u n a l e s c o l e ­
SEGUNDO Y PRIMERO DEL SEXTO CIRCUITO, AHORA SEGUNDO Y PRIMERO, AMBOS EN MATERIA
g ia d o s
CIVIL DEL MISMO CIRCUITO; LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO Y SEGUNDO, AMBOS DEL OCTA­
VO CIRCUITO Y EL ENTONCES SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL QUINTO CIRCUITO, AHORA PRI­
MERO EN MATERIAS CIVIL Y DE TRABAJO DEL MISMO CIRCUITO.
Época: Novena Época. Registro: 165190. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Tipo
de Tesis: jurisprudencia, Fuente: Semanariojudicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXI,
Febrero de 2010. Materia(s): Laboral. Tesis: IV.3o.T. J/84. Página: 2705.
P r u e b a c o n f e s io n a l e n e l j u ic io l a b o r a l . L as p o s ic io n e s q u e se f o r m u l e n e n r e l a ­
CON HECHOS QUE NO SON PROPIOS DEL ABSOLVENTE, NO DEBEN CALIFICARSE DE LEGALES,
c ió n
PUES CARECEN DE VALOR PROBATORIO.—De conformidad con la jurisprudencia emitida por la
otrora Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada con el número 76 en
el Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 19X7-2000, Tomo V, Materia del Trabajo,
página 67, de rubro: “ CONFESIÓN EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL.” , por confesión debe entender­
se el reconocimiento que una persona hace de un hecho propio invocado en su contra, y ello sólo
produce efectos en lo que perjudica a quien la hace; por lo que si en un juicio laboral al absolven­
te se le formulan posiciones que contienen un hecho que no le es propio, sino que corresponde a
una diversa persona, dichas posiciones no deben calificarse de legales, pues carecen de valor pro­
batorio, porque de ser así se desvirtuaría la naturaleza de la prueba confesional.
Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito.
Amparo directo 779/2003. Alicia Peña Gaxiola, 10 de diciembre de 2003. Unanimidad de
votos. Ponente: Rodolfo R. Ríos Vázquez. Secretaria: Myrna Gabriela Solís Flores.
Amparo directo 780/2003. Juan Guíllén González. 10 de diciembre de 2003. Unanimidad de
votos. Ponente: Rodolfo R. Ríos Vázquez. Secretaria: Myrna Gabriela Solís Flores.
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 205

La prueba confesional es el m edio con que cuentan las partes dentro del
juicio para llamarse entre sí, o a un tercero para qué declare sobre los hechos
afirmados o controvertidos, o los que le sean personales o propios y que for­
men parte de la litis.55 ^ 56

Amparo directo 1002/2005. jessica Mireya Pérez Cantú. 19 de abril de 2006. Unanimidad de
votos. Ponente: Daniel Cabello González. Secretario: M. Gerardo Sánchez Cháirez.
Amparo directo 732/2008. Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado. 4 de marzo de 2009. Unanimidad de votos. Ponente: Daniel Cabello González. Secretaria:
Lirio Margarita Díaz Lomas.
Amparo directo 646/2009. * * * * * * * * * * t 25 de noviembre de 2009. Unanimidad d e votos. Po­
nente: Guillermo Esparza Alfaro. Secretaria: Diana Elena Gutiérrez Garza.
^ Zenit , Raúl, L a P r u e b a C o n fesio n a l. En el Temario de Derecho Procesal del Trabajo. 1980.
pp. 103-105.
^ Ejecutoria: Número de registro: 22392. Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados
de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXII, Septiembre de
2010. Página: 1059. Amparo directo 116/2010. **********
Epoca: Novena Época. Registro: 163762. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Tipo
de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o XXXII,
Septiembre de 2010. Materia(s): Laboral. Tesis: IV.3o.T. J/87. Página: 1122.
P r u e b a c o n f e s io n a l e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . T ip o s c o n f o r m e a la l e y f e d e r a l
DEL TRABAJO Y SUS DIFERENCIAS.—Tratándose de la prueba confesional en el procedimiento labo­
ral, el legislador previo en la Ley Federal del Trabajo dos dpos; el primero se contiene en el artícu­
lo 786, que establece que cada parte podrá solicitar se cite a su contraparte para absolver posiciones,
y respecto de personas morales su desahogo debe verificarse por conducto de su representante
legal; por lo que la materia de dicha probanza podrá referirse a todos los hechos controvertidos
que constituyen la litis, sin limitación alguna; y el segundo, se prevé en el numeral 787, que señala
que también podrá citarse a absolver posiciones personalmente a los directores, administradores,
gerentes y, en general, a las personas que ejerzan funciones de dirección y administración, en la
empresa o establecimiento, así como a los miembros de la directiva de los sindicatos; lo que signi­
fica que la materia de la confesional se referirá a los hechos que originaron el conflicto, siempre y
cuando les sean propios y se les hayan atribuido en la demanda o contestación, o bien, que por
razones de sus atribuciones deban ser de su conocimiento. De donde se concluye que la diferencia
entre dichas pruebas radica en que en la primera no existe limitación sobre su materia, pues tanto
el absolvente físico como el representante legal de la persona moral pueden ser examinados en
relación con todos los hechos controvertidos, ya sea que traten sobre condiciones laborales (puesto, sa­
lario, jornada, prestaciones accesorias, legales y contractuales u otras), o sobre hechos que dieron
origen al conflicto (despido, rescisión u otros); en cambio, en la segunda, las personas que reali­
cen actividades de dirección y administración podrán ser examinadas en cuanto a los hechos,
pero únicamente respecto de los que originaron el conflicto, y se les hayan atribuido como propios
en la demanda o contestación, o que por razón de sus funciones les deban ser conocidos.
Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito.
Amparo directo 263/2008. José Galván Rangel. lo . de octubre de 2008. Unanimidad d e v o ­
tos. Ponente: Guillermo Esparza Alfaro. Secretaria: Diana Elena Gutiérrez Garza.
Amparo directo 1195/2008. José Mauricio López Yáñez. 3 de junio de 2009. Unanimidad de
votos. Ponente: Guillermo Esparza Alfaro. Secretaria: Diana Elena Gutiérrez Garza.
Amparo directo 103/2009. José Luis Flores Rodríguez. 8 de julio de 2009. Unanimidad de
votos. Ponente: Guillermo Esparza Alfaro. Secretaria: Karla Medina Armendáiz.
Amparo directo 1089/2009. Marcelino Costilla Mata. 3 de marzo de 2010. Unanimidad de
votos. Ponente: Guillermo Esparza Alfaro. Secretaria: Diana Elena Gutiérrez Garza.
206 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Conforme al artículo 786 de la Ley, cada parte puede solicitar que se cite
a su contraparte para que concurra a absolver posiciones. Si se trata de perso­
nas morales, la confesional la rinde su representante legal o su apoderado con
facultades para absolver posiciones. Los sindicatos u organizaciones de traba­
jadores o patrones absuelven posiciones por conducto de su secretario general
o integrante de la representación autorizada conforme a los estatutos o por
apoderado con facultades expresas para ello.
El actor trabajador puede ofrecer las confesionales siguientes: la del patrón,
persona física o moral, para hechos personales (artículo 786); la del represen­
tante del patrón, con funciones de dirección o administración en la empresa o
establecimiento, para hechos propios; y la de los miembros de la directiva de
los sindicatos, también para hachos propios.
En los dos últimos casos señalados en el párrafo anterior, se ofrece la con­
fesional cuando los hechos que dieron origen al conflicto les sean propios a los
absolventes y se les hayan atribuido en la demanda o en la contestación, o bien
que por razones de sus funciones les deben ser conocidos. Se aclara que en el
caso de personas con funciones de dirección o administración en la empresa o
establecimiento, si ya no laboran para el patrón en el momento en que debe
desahogarse la prueba, no se trata de una confesional sino testimonial y como
tal debe ser desahogada.*57

Amparo directo 163/2010. **********. 8 de julio de 2010. Unanimidad de votos. Ponente:


Daniel Cabello González. Secretaria: Myma Gabriela Solís Flores.
57 C o n f e s ió n
e n m a t e r ia d e t r a b a jo , a c a r g o d e p e r s o n a s q u e para la fec h a d e l des ­
ahogo YA NO DESEMPEÑEN FUNCIONES DE DIRECCIÓN O ADMINISTRACIÓN PARA EL PATRÓN. EQUI­
VALE A UN TESTIMONIO PARA HECHOS PROPIOS, QUE DEBE SER DESAHOGADO COMO TAL.—De los
artículos 786, 787, 788 y 793, de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que las partes están
autorizadas a solicitar se cite a la contraria a absolver posiciones, tratándose de personas morales,
por conducto del represente legal y, como salvedad, cuando el oferente sea el trabajador, a cargo
de los directores, administradores, gerentes y, en general, de las personas que ejerzan funciones de
dirección y administración en la empresa o establecimiento, cuando los hechos que dieron origen
al conflicto les sean propios, y se les hayan atribuido en la demanda o contestación, o bien que por
razón de sus funciones Ies deban ser conocidos. Respecto de esta modalidad puede suceder que
para la fecha del desahogo de la probanza el absolvente ya no labore para el patrón, caso en
que la Junta se encuentra obligada a requerir al trabajador para que proporcione el domicilio
donde citar al declarante y, en el supuesto de que ignore el domicilio, a solicitarlo del patrón,
además, de que “si la persona citada no concurre el día y hora señalados, la Junta lo hará presen­
tar por la policía” lo que no sólo armoniza el desahogo de la prueba con las reglas del testimonio,
conforme al artículo 814 de la mencionada legislación, sino que determina la imposibilidad de
que se declare confeso ficto al absolvente por no comparecer, según los artículos 788 y 790, frac­
ción Vil, de la citada legislación, salvaguardando los derechos de la empresa que es parte, la que
al ya no encontrarse unida con aquél por el vínculo de trabajo, no podría exigirle, en cumplimien­
to a sus obligaciones laborales, que comparezca a declarar y, entonces, bastaría que no asistiera o
no quisiera contestar para que se le declarara confeso ficto, en evidente perjuicio de las pretensio­
nes de la empresa. Estas precisiones descubren que el desahogo de la prueba no puede ser la
misma que la que se verifica cuando el deponente continúa trabajando para la empresa e investi­
do de la representación patronal, pues su animus confitendi o intención de aceptar en peijuicio
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 207

Por otra parte, en el caso que se acaba de mencionar, el patrón puede dar
aviso y probar esa circunstancia en cualquier momento previo al desahogo de
la prueba relativa.58 Sobre este supuesto y con mayor detalle, volveremos más
adelante.

propio, clara y terminante, ya sea de manera parcial o total la verdad de una obligación o de un
hecho propio que es susceptible de producir efectos jurídicos, puede tener diferentes motivacio­
nes y ya no, precisamente, la derivada de la relación laboral que tenía con el patrón; además de
que habrá desaparecido el motivo que determinó la naturaleza de confesión de la prueba, la que
sólo puede ser vertida por una de las partes en el juicio, presupuesto que ya no se actualiza en el
supuesto de que se trata, en el que el deponente se convierte en un tercero extraño a la relación
litigiosa, desprovisto del interés de parte y de la obligación de obligarse por la empresa, con la
que en todo caso sólo debe responder por los sucesos que en el juicio se le imputan. Consecuente­
mente, se está en presencia ya no de una prueba de confesión, sino de un testimonio para hechos
propios que debe ser desahogado en términos del artículo 815 de la citada ley.
Contradicción de tesis 21/98. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado en Materia de
Trabajo del Segundo Circuito, el Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito y el antes Segundo
Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, ahora Primero en Materia Civil del mismo circuito. 19 de
marzo de 1999. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Armando Cortés Calvan.
Tesis de jurisprudencia 46/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión pública del diecinueve de marzo de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Epoca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: IX, Junio de 1999. Tesis: 2a./J. 46/99. Página: 39.
58 C o n f e s ió n e n m a t e r ia de t ra ba jo , a c a r g o d e u n a p e r s o n a q u e para la. f e c h a d e l
DESAHOGO YA NO DESEMPEÑA FUNCIONES DE DIRECCIÓN O ADMINISTRACIÓN. EL PATRÓN PUEDE DAR
AVISO Y PROBAR ESA CIRCUNSTANCIA EN CUALQUIER MOMENTO PREVIO A SU DESAHOGO.--- Si bien el
artículo 793 de la Ley Federal del Trabajo no establece la obligación procesal para el patrón de
informar y demostrar a la Junta, en un momento determinado, que el absolvente de una prueba
confesional a su cargo ha dejado de laborar a su servicio; sí dispone que previa comprobación del
hecho de que el absolvente ya no trabaja en la empresa o establecimiento demandado, la junta
requerirá al trabajador que ofrece la prueba para que proporcione el domicilio donde deba ser
citado el absolvente y, en caso de que lo ignore, lo hará del conocimiento de aquélla antes de la
fecha señalada para la celebración de la audiencia de desahogo de pruebas, debiendo la junta so­
licitar a la empresa o establecimiento demandado que proporcione el último domicilio que tenga
registrado de dicha persona. Todo lo cual pone de manifiesto que el patrón podrá avisar y com­
probar dicha circunstancia, en cualquier momento previo al desahogo de la propia prueba confe­
sional, con independencia de aquel en que haya concluido la relación laboral con el absolvente,
estando así la junta responsable en aptitud de cumplir con la obligación que le impone el referido
artículo 793, lo cual es acorde con los principios de inmediatez, economía procesal y concentra­
ción que rigen en materia laboral, en términos del artículo 685 de la citada ley.
Contradicción de tesis 28/2000-SS. Entre las sustentadas por el Quinto Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Primer Circuito y Segundo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo
del Tercer Circuito. 23 de junio del año 2000. Cinco votos. Ponente: José Vicente Aguinaco Ale­
mán. Secretario: Roberto Martín Cordero Carrera.
Tesis de jurisprudencia 66/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del doce de julio del año dos mil.
Novena Epoca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: XII, Agosto de 2000. Tesis: 2a./J. 66/2000. Página: 196.
208 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

A su vez el patrón dem andado puede ofrecer las confesionales siguientes:


la del actor trabajador, para hechos personales (artículo 786), y la de los miem­
bros de la directiva de los sindicatos, para hechos propios (artículo 787).59
En los términos del artículo 742, fracción VI, las personas que deben com­
parecer a absolver posiciones deben ser notificadas personalmente.
Las personas físicas que comparezcan a absolver posiciones deben hacerlo
en form a personal y no por conducto de representante legal o apoderado.60

69 Época: Novena Época. Registro: 163762. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.


Tipo de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo
XXX11, Septiembre de 2010. Materia(s): laboral. Tesis: IV.3o.T. J/87. Página: 1122.
P r u e b a c o n f e s io n a l e n e l p r o c e d i m i e n t o l a bo ra l . T ipo s c o n f o r m e a l a l ey federal
DEL TRABAJO Y SUS DIFERENCIAS.—Tratándose de la prueba confesional en el procedimiento labo­
ral, el legislador previó en la Ley Federal del Trabajo dos tipos; el primero se contiene en el artícu­
lo 786, que establece que cada parte podrá solicitar se cite a su contraparte para absolver posiciones,
y respecto de personas morales su desahogo debe verificarse por conducto de su representante le­
gal; por lo que la materia de dicha probanza podrá referirse a todos los hechos controvertidos que
constituyen la litis, sin limitación alguna; y el segundo, se prevé en el numeral 787, que señala
que también podrá citarse a absolver posiciones personalmente a los directores, administradores,
gerentes y, en general, a las personas que ejerzan funciones de dirección y administración, en la
empresa o establecimiento, así como a los miembros de la directiva de los sindicatos; lo que signifi­
ca que la materia de la confesional se referirá a los hechos que originaron e! conflicto, siempre y
cuando les sean propios y se les hayan atribuido en la demanda o contestación, o bien, que por ra­
zones de sus atribuciones deban ser de su conocimiento. De donde se concluye que la diferencia
entre dichas pruebas radica en que en la primera no existe limitación sobre su materia, pues tanto
el absolvente físico como el representante legal de la persona moral pueden ser examinados en re­
lación con todos los hechos controvertidos, ya sea que traten sobre condiciones laborales (puesto,
salario, jomada, prestaciones accesorias, legales y contractuales u otras), o sobre hechos que dieron
origen al conflicto (despido, rescisión u otros); en cambio, en la segunda, las personas que realicen
actividades de dirección y administración podrán ser examinadas en cuanto a los hechos, pero úni­
camente respecto de los que originaron el conflicto, y se les hayan atribuido como propios en la
demanda o contestación, o que por razón de sus funciones les deban ser conocidos.
Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito.
60 Época; Novena Época- Registro: 168584. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXVIII, Octubre de
2008, Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 149/2008. Página: 446.
P r u e b a c o n f e s io n a l . Su d e s a h o g o e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l t r a t á n d o s e d e per so ­
nas FÍSICAS, DEBE EFECTUARSE PERSONALMENTE Y n o A TRAVÉS d e APODERADO LEGAL.—En el proceso
probatorio laboral, la etapa de ofrecimiento de la prueba confesional reviste suma importancia,
porque mediante ella se incorpora al juicio la petición formal para que se cite a la parte contraria
a declarar sobre hechos propios, o que conoce por razón de las funciones que desempeña en la
empresa o centro de trabajo, los que siempre tienen que estar relacionados con la litis planteada
en el juicio. La confesión de parte cuando se refiere a una persona física, actor o demandado no
admite desahogarse por representante, salvo disposición legal o estatutaria en contrario, porque
no es factible que las posiciones calificadas de legales sean contestadas por apoderado, ya que éste
por regla general desconoce los hechos atribuidos a su poderdante. En esa medida, dada la natu­
raleza personalísima de la prueba, se concluye que en el caso de las personas físicas, en las que el
desahogo de la prueba confesional gira e n torno a hechos propios de la absolvente, ésta necesaria­
mente deberá desahogarse de manera personal y no por conducto de su apoderado, porque en la
PROCEDIM IENTO ORDINARIO 209

Las personas morales deben comparecer por conducto de quien acredite


ante la ju n ta tener la representación legal, por quien demuestre tener poder
bastante para hacerlo. No tiene la persona moral por qué comparecer a rendir
su confesión por conducto de quien indique el oferente en su escrito de ofreci­
m iento de pruebas.1’1y6162
El apoderado jurídico de la sociedad, que es extraño a la relación laboral,
no es persona idónea para comparecer a nombre de su representada a desaho­
gar la prueba confesional, a no ser que, como lo indica el artículo 786, segun­
do párrafo, esté expresamente facultado para absolver posiciones.
Respecto a lo dicho en la prim era parte del párrafo anterior es oportuno
com entar que, de conformidad con la fracción III del artículo 790 de la Ley,

materia laboral en lo que atañe a hechos propios no puede haber sustitución, ya que de esta ma­
nera la autoridad laboral puede cerciorarse del grado de veracidad con que se absuelven las posi­
ciones en presencia de su contraparte, con la finalidad de que el desahogo de la probanza resulte
útil para la solución de la controversia.
61 C o n f e s ió n . Q u ie n e s p u e d e n a b so l v e r p o s ic io n e s a c a r g o d e pe r so n a m o r a l .— La
determinación de la junta de ordenar la recepción de la prueba confesional a cargo de la sociedad
demandada, por conducto de la persona física que acredite tener facultades para absolver posicio­
nes a nombre de la misma, es correcta, toda vez que, de conformidad con lo dispuesto en el artícu­
lo 766, fracción 1, de la Ley Federal del Trabajo, e l absolvente por parte de la Empresa debe tener
poder bastante para hacerlo, y no forzosamente por conducto de quien indique el oferente en su
escrito de pruebas, tanto más si en el caso ni al Gerente, ni al Administrador General de-la Socie­
dad demandada, cuya confesión propuso, les atribuyó hechos sobre los cuales pudiera versar su
confesión. (Relacionar esta tesis con el artículo 786 de la Ley vigente).—-Amparo directo 457/80.
Maximiliano Rivera Sánchez. 30 de junio de 1981. Unanimidad de votos. Ponente: José Martínez.
Delgado. Secretario: Femando Cotero Bernal.—Informe 1981. Tercera Parte.—Primer Tribunal
Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, p. 197.
Época: Novena Época. Registro: 175678. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXIII, Marzo de
2006. Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 21/2006. Página: 217.
A p o d e r a d o o r e p r e s e n t a n t e d e p e r s o n a m o r a l . D e b e id e n t if ic a r s e a n t e la j u n t a d e
c o n c il ia c ió n Y ARBITRAJE SI SE LE REQUIERE.—Conforme a las fracciones II y III del artículo 692
de la Ley Federal del Trabajo, el apoderado o representante de una persona moral, para acreditar
su personalidad, debe exhibir testimonio notarial o carta poder otorgada ante dos testigos, previa
comprobación de que quien otorga el poder está legalmente facultado para ello; además, también
es necesario que al comparecer ante la autoridad laboral, si se le requiere, se identifique a satisfac­
ción de la Junta, a fin de tener la certeza de que quien comparece sea la persona a favor d e quien
otorgó el poder la persona moral. Ello es así, porque aun cuando no se establezca expresamente
tal requisito en el indicado precepto, no puede perderse de vista que si bien es cierto que el testi­
monio notarial o la carta poder correspondiente pueden acreditar que una persona física es re­
presentante o apoderado legal de una determinada persona moral, también lo es que dichas
documentales son insuficientes para demostrar que la persona que llegue a presentarlas ante la
autoridad del trabajo sea la misma que tiene esa calidad de representante o apoderado, lo ante­
rior a fin de evitar la posible suplantación de persona.
Contradicción de tesis 202/2005-SS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegia­
do del Vigésimo Noveno Circuito y Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito. 17 de fe­
brero de 2006. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente:
Juan Díaz Romero. Secretario: Óscar Rodríguez Álvarez.
210 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

está prohibido que el absolvente de la prueba confesional esté asistido p o r ase­


sor o persona alguna, por tanto no puede comparecer en forma personal el
apoderado legal a absolver posiciones a nom bre de su representada; se con
fundirían en la misma persona el absolvente y el apoderado.
El actor también puede ofrecer, para hechos propios, la confesional de los
directores, administradores, gerentes y en general de las personas que ejerzan
funciones de dirección o administración en la empresa o establecimiento.63 v 64

63 Ejecutoria: Número de registro: 22744. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Marzo de 2011. Página: 596.—
C o n t r a d ic c ió n d e t e s i s 347/2010. E n t r e las s u s t e n t a d a s p o r e l c u a r t o t r ib u n a l c o l e g ia ­
d o DEL DÉCIMO SEGUNDO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO,
ACTUAL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA O VIL DEL SEXTO CIRCUITO.
Época: Novena Época. Registro: 162757. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Febrero de 2011.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 205/2010. Página: 874
P r o c e d im ie n t o l a b o r a l . E s v á lid a la n o t if i c a c ió n a l o s a bso l v e n te s d e l p r o v e íd o
QUE TIENE POR ADMITIDA LA CONFESIONAL A SU CARGO, CUANDO SE ENTIENDE CON EL APODERADO
DE la d em a n d a d a .—Conforme a los artículos 11, 692, 749, 787 y 788 de la Ley Federal del Tra­
bajo, dada la estrecha vinculación que existe entre los directivos y administradores de las empre­
sas con los patrones, en virtud de que actúan al cuidado del negocio, se prevé la posibilidad de
que se les cite a absolver posiciones personalmente, cuando los hechos que originaron el conflicto
les sean propios y se les hayan atribuido en la demanda o contestación, o bien, que por razones de
sus funciones les deban ser conocidos. En consecuencia, es válida la notificación practicada a los
absolventes del proveído por el que se admite la prueba confesional para hechos propios y se se­
ñalan día y hora para su desahogo, cuando se entiende con el apoderado legal de la demandada.
Contradicción de tesis 257/2010. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en
Materia de Trabajo del Cuarto Circuito y el entonces Tribunal Colegiado del Décimo Sexto Cir­
cuito, actual Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo del mismo circui­
to. 24 de noviembre de 2010. Mayoría de tres votos. Disidentes: Sergio A. Valls Hernández y
Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Luis María Aguilar Morales. Secretaria: Leticia Guz-
mán Miranda.
Tesis de jurisprudencia 205/2010. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del ocho de diciembre de dos mil diez.
Época: Novena Época. Registro: 176884. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXII, Octubre de
2005. Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 119/2005. Página: 901.
P r u eba c o n f e s io n a l a c a r g o d e d ir e c t o r e s , a d m in is t r a d o r e s o g e r e n t e s d e l a e m p r e ­
sa DEMANDADA. Al OFRECERLA EN TÉRMINOS DEL ARTÍCULO 787 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO,
EL t r a b a ja d o r NO ESTÁ o b l ig a d o A dar sus n o m b r e s .— La Ley Federal del Trabajo, al estable­
cer las reglas procesales referentes al Ofrecimiento, desahogo y características de la prueba confe­
sional, prevé en su artículo 787 que el trabajador podrá solicitar que se rite a absolver posiciones
personalmente a los directores, administradores, gerentes y, en general, a las personas que ejer­
zan funciones de dirección y administración en la empresa demandada cuando los hechos que
originaron el conflicto les sean propios y se les hayan atribuido en la demanda, o bien, que por
razones de sus funciones les deban ser conocidos. Ahora bien, aun cuando tales normas no seña­
lan si el trabajador, al ofrecer la prueba en esos términos, debe indicar el nombre del absolvente,
es inexacto que si omite ese dato la Junta de Conciliación y Arbitraje pueda, conforme a derecho,
no admitir la prueba, ya que según establece el artículo 17 de la ley indicada, ante la falta de dis-
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 211

Ejemplo: cuando el actor presenta su dem anda por despido injustificado,


relata los hechos que constituyeron el despido de que fue objeto por p arte del
jefe de personal, Juan Pérez. En el ofrecimiento cíe pruebas puede ofrecer la
confesional p ara hechos propios a cargo del jefe de personal Juan Pérez, que
debe ser notificado personalmente y apercibido por la junta en los términos de
[os artículos 788 y 789, en el sentido de que si no concurre a absolver posiciones
se le tendrá p o r confeso de las posiciones que se le articulen. El representante
del patrón en los términos del artículo 11, debe ser notificado de la resolución
que ordena que comparezca a la junta a absolver posiciones, por conducto del
apoderado del demandado.
Aquí vale la pena advertir la diferencia entre los hechos personales y los
hechos propios. Los primeros son aquellos sobre los que va absolver posiciones
el trabajador y el patrón, persona física o persona moral, es decir hechos realiza­
dos con la responsabilidad del absolvente, a los que, como dijimos, se denom ina
hechos personales; y los hechos propios, que son los realizados por el absolvente
pero bajo la responsabilidad de otro, que puede ser la empresa o el sindicato.
También se habla de hechos propios cuando son conocidos por el absolvente
esos hechos en virtud de sus funciones. Se trata de diferencias terminológicas,
pero en el procedim iento laboral en verdad son diferencias conceptuales.
El representante del patrón (del artículo 11) que es citado por la ju n ta
para absolver posiciones, está obligado a com parecer personalmente y no le es
legalmente posible autorizar a otra persona para que se presente a rendir con­
fesión en su nombre.
Es posible que la persona que se señala para absolver posiciones sobre los
hechos propios, ya no labore para la em presa o establecimiento. En este caso,
previa comprobación del hecho, la junta requiere al oferente para que p ro p o r­
cione el domicilio de esa persona a fin d e que se le cite. Si el oferente ignora
el domicilio, lo hace del conocimiento d e la ju n ta antes de la fecha señalada *lio

posición expresa se considerarán, entre otros supuestos, las normas que regulen casos semejantes,
por lo que resulta aplicable analógicamente el artículo 712 de la propia Ley, el cual prevé que
cuando el trabajador ignore el nombre del patrón, bastará que en su demanda precise el dom ici­
lio de la empresa donde prestó o presta sus servidos y la actividad a la que se dedica aquél; de ahí
que la prueba confesional deberá admitirse aunque no se señale el nombre del absolvente, si se
proporcionan los datos en donde presta sus servicios y los demás relativos a su correcta identifica­
ción, ya que en e! proceso laboral las partes, y más aún el trabajador, no siempre tienen conoti-
miento de los datos personales de aquellos con los cuates se relacionan con motivo de la prestación
de sus servicios.
Contradicción de tesis 88/2005-SS. Entre tas sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito y el entonces Tribunal Colegiado en Materia de Traba­
jo del Tercer Circuito, actualmente Primer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer
Circuito. 2 de septiembre de 2005. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: José Luis
Rafee! Cano Martínez.
Tesis de jurisprudencia 119/2005. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del trece de septiembre de dos mil cinco.
212 DERECH O PROCESAL DEL TRABAJO

para el desahogo de pruebas, y la junta puede solicitar a la empresa que pro­


porcione el último domicilio que tenga registrado dicha persona. Si la persona
de quien se ocupa este párrafo dejó de prestar sus servicios a la empresa por
un término mayor de tres meses, la prueba cambia su naturaleza a testimonial.
Si la persona citada no concurre el día y hora señalados, la junta la hace pre­
sentar por medio de la fuerza pública (artículo 793).
Es improcedente la confesión a cargo del empleado de la empresa que eje­
cutaba actos de dirección y administración, si al ofrecerse o desahogarse la prue­
ba no desempeña ya dicho cargo; por tanto no debe declarársele fieramente
confeso, pues sólo debe considerarse como pmeba testimonial, como lo dispone
el artículo 793, la que se ofrezca con el objeto de obtener su declaración. Esta
prueba, por las circunstancias mencionadas, pasa de confesional a testimonial.
En la valoración de la pm eba, la junta debe tomar en consideración las circuns­
tancias que concurren en el caso, pues es diferente la objetividad del absolven­
te si voluntariamente se separó o si fue despedido p o r la empresa.
Si el domicilio aportado por la empresa para citar al absolvente de hechos
propios que ya no trabaja para la empresa, ya no corresponde a dicha persona,
la junta debe dar vista al trabajador para que manifieste lo que a su derecho
convenga, apercibiéndolo que de no hacerlo se proveerá lo conducente. De
esta m anera el trabajador puede impugnar el domicilio señalado por la em­
presa o también puede proporcionar información para localizar el nuevo do­
micilio, de haberlo.
En todo caso que se trate de la confesional la ju n ta ordenará que se cite a
los absolventes personalmente o por conducto de sus apoderados, apercibién­
dolos de que si no concurren el día y hora señalados, se les tendrá por confe­
sos de las posiciones que se les articulen (artículo 788).65

65 Ejecutoria: Número de registro: 22359. Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente:
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXII, Agosto de 2010. Página: 1147.—
C o n t r a d ic c ió n d e t e s is 151/2010. E n t r e las s u st e n t a d a s p o r e l s e g u n d o t r ib u n a l c o le ­
g ia d o DEL NOVENO CIRCUITO Y EL TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO OCTAVO CIRCUITO.
Época: Novena Época. Registro: 164621. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXI, Mayo de 2010.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a_/J. 54/2010. Página: 829.
C it a c ió n pa r a a b so l v e r p o s ic io n e s e n e l j u i c i o l a b o r a l . E l pl a z o para q u e se realice
ES EL PREVISTO EN EL ARTÍCULO 748 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO.—El artículo 788 de la Ley
Federal del Trabajo dispone que la Junta de Conciliación y Arbitraje ordenará citar a los absol-
veníes personalmente o por conducto de sus apoderados, apercibiéndolos de que si no concurren
el día y hora señalados se les tendrá por confesos de las posiciones articuladas y calificadas de le­
gales; sin embargo, como ni en dicho numeral ni en algún otro se establece expresamente en qué
plazo debe hacerse la citación al absofvente, debe aplicarse el contenido en el artículo 748 de ese
ordenamiento, el cual prevé que las notificaciones deben hacerse en horas hábiles y con una anti­
cipación de 24 horas, por lo menos, del día y hora de celebración de la diligencia, salvo disposi­
ción en contrario de la ley; esto sin incluir el día en que surte efectos la notificación, acorde con el
artículo 747, fracción I, de la indicada Ley, así como el de ja propia diligencia. Lo anterior debe inter­
pretarse así, toda vez que el citado precepto 748 está vinculado con el diverso 742, fracción VI, de
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 213
Si la persona citada para absolver posiciones no concurre en la fecha y
hora señalados, se hará efectivo el apercibimiento a que se refiere el artículo
anterior y se le declarará confesa de las posiciones que se hubieren articulado
y calificado de legales (artículo 789).6S-67 y68

la Ley, el cual señala que entre ¡as notificaciones personales se encuentra el auto que cite a absol­
ver posiciones, numerales insertos en el capítulo VII “De las notificaciones’’, del título catorce
“Derecho procesal del trabajo", de la Ley; de ahí que el referido artículo 748 constituye la norma
aplicable y no la establecida en el artículo 735 del mismo ordenamiento, que fija un plazo de 3
días hábiles cuando la realización o práctica de algún acto procesal o el ejercicio de un derecho no
tenga uno fijado, y que se localiza en el capítulo VT “De los términos procesales", diverso a aquel
en que se regula la notificación personal del auto que cite a absolver posiciones.
Contradicción de tesis 73/2010. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero
en Materia de Trabajo del Tercer Circuito y el entonces Cuarto Tribunal Colegiado del Octavo
Circuito, ahora Tribunal Colegiado en Materias Penal y de Trabajo del Octavo Circuito. 21 de
abril de 2010. Unanimidad de cuatro votos. Ausente; Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente:
Margarita Beatriz Luna Ramos. Secretaría: María Antonieta del Carmen Torpey Cervantes.
Tesis de jurisprudencia 54/2010, Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintiocho de abril de dos mil diez.
™ C o n f e s ió n e x p r e s a d e l r e p r e se n t a n t e d e u n a s o c ie d a d , o b l ig a a ésta .— Si una junta
de Conciliación y Arbitraje estima que al absolver posiciones una persona física, en su carácter de
apoderado de una Sociedad, confiesa haber suscrito un documento consistente en la pretendida
renuncia de un trabajador, la confesión resulta suficiente para concluir que no había necesidad de
otra prueba para tener por acreditada la inexistencia de la renuncia, y por ende no viola garantías
individuales.-Amparo directo 949/77. Maquiladores Industriales, S.A.. 29 de marzo de 1978. U n ani­
midad de votos. Ponente: José Martínez Delgado. Secretaria: Clementlna Ramírez Moguel Goyzue-
ta.—Informe 1978. Tercera Parte. Primer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer
Circuito, p . 254.
C o n f e s ió n d e la s p e r s o n a s q u e f je r c it e n s u s a c t o s d e d ir e c c ió n a n o m b r e d e l
p r in c ip a l .—Están
obligados a confesar personalmente sobre los hechos que les sean propios sin
que les sea legalmente posible autorizar a otra persona para que se presente a absolver posiciones
en su nombre. (D. 5862/44. Rogelio Cano. 23 de enero de 1945).
68 C o n f e s ió n f ic t a d e l p a t r ó n . T ie n e e f ic a c ia p r o b a t o r ia a u n c u a n d o é st e h a y a n e ­
g ado e l d e s p id o Y o f r e c id o e l t r a b a jo AL a c t o r ,— Si la parte patronal citada para absolver
posiciones no concurre a la diligencia relativa, se le debe declarar confesa de las posiciones que le
hubiere articulado el trabajador)' que se hubieren calificado de legales, de manera que a través de
este medio probatorio el trabajador puede, válidamente, demostrar que fue despedido, y si bien
es cierto que existe criterio jurisprudencial de la anterior Cuarta Sala en el sentido de que la con­
fesión ficta sólo tiene valor probatorio pleno cuando no está en contradicción con otra prueba fe­
haciente, no debe considerarse como tal la negativa del despido que hace el patrón al contestar la
demanda junto con el ofrecimiento del trabajo en las mismas condiciones en que lo venía desem ­
peñando, en virtud de que tales expresiones ni siquiera constituyen prueba, sino planteamientos
de defensa que, desde el punto de vista procesal, tienen el efecto de arrojar la carga de la prueba
del despido sobre el trabajador. Además, si para demostrar dicho despido, éste tiene a su alcance
el ofrecimiento de la prueba confesional, quedaría en precaria condición procesal si de antemano
se destruyera el valor de la confesión ficta de su contraparte, pues bastaría que el patrón, después
de negar el despido y ofrecer el trabajo, se abstuviera de comparecer a absolver posiciones, para
impedir el alcance probatorio de la confesional.
Contradicción de tesis 79/99-SS. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del
Sexto Circuito, actualmente Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito con
214 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Quienes son. citados a absolver posiciones, no pueden luego comparecer


como testigos, porque ya no resultan extraños a la litis, como los testigos, y
porque si com parecen como testigos pueden producirse situaciones contradic­
torias, pues los hechos que admitieron en la confesional pueden contradecir­
los en la testimonial.
La prueba confesional se desahoga m ediante las posiciones que le formula
la contraparte al absolvente por conducto del articulante.
Las posiciones son las preguntas que formula el articulante al absolvente,
calificadas previam ente por la junta (artículo 790, V). Las posiciones se formu­
lan d e .tal m odo que el absolvente sólo conteste si es cierto o no es cierto el
hecho contenido en la posición, podiendo agregar las explicaciones que juz­
gue convenientes o las que solicite la junta. Las posiciones deben formularse
como afirmaciones categóricas y no en form a de preguntas interrogativas aje­
nas al conocimiento del absolvente. T anto las posiciones como las respuestas
deben quedar asentadas en el acta elaborada p o r la junta (artículo 790, VI).
En la posición se da el hedió para que el absolvente conteste si es cierto o
no, agregando lo que crea conveniente. La junta previamente calificará cada
una de las posiciones. El absolvente no puede negarse a responder y tampoco
puede dar respuestas evasivas. En el caso de que así lo haga, la ju n ta lo aperci­
birá de que de continuar haciéndolo lo tendrá por confeso de las posiciones
que se niegue a contestar o que responda con evasivas (artículo 790, VII).
Las posiciones se pueden formular oralm ente o por escrito. En el primer
caso se asientan la posición y la respuesta. En el segundo caso, el escrito se
manda agregar a los autos debidamente firmado por el articulante y por el
absolvente; de esa manera solamente se asentarán en el acta las respuestas,
puesto que queda agregado a los autos el pliego de posiciones, mismas que no
pueden variar, salvo la previa aprobación de la junta (artículo 790, IV). El in­
terrogatorio libre no puede ser desechado cuando las posiciones que contiene
aluden a hechos controvertidos.*69

residencia en Puebla, Puebla y el Segundo Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de


Trabajo del Cuarto Circuito, con residencia en Monterrey, Nuevo León. 7 de abril del año 2000.
Unanimidad de cuatro votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: José Vicente
Aguinaco Alemán; en su ausencia hizo suyo el asunto el Ministro Juan Díaz Romero. Secretaria:
María Antonieta del Carmen Torpey Cervantes.
Tesis de jurisprudencia 42/2000. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del veintiocho de abril del año dos mil.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: XI, Mayo de 2000. Tesis: 2a./J. 42/2000. Página: 89.
69 I n t e r r o g a t o r i o l ib r e . I legal d e s e c h a m ie n t o c u a n d o las p o s ic io n e s q u e c o n t ie n e
ALUDEN A HECHOS CONTROVERTIDOS.— Es ilegal el argumento que utiliza la Junta para desechar el
interrogatorio libre propuesto, ya que si bien es verdad que en la sección segunda, capítulo XII,
de la Ley Federal del Trabajo, relativa a la prueba confesional y, en especial, el artículo 790, se
establecen las bases para el desahogo de esa prueba, también es cierto que la sección primera del
mismo capítulo se refiere a las reglas generales de las pruebas y cuyo artículo 781, que prevé el
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 215

AI principio de su confesional, el absolvente se identifica con cualquier do­


cumento oficial y protesta que dirá la verdad. Responde por sí mismo, d e p a­
labra, sin asistencia. Esto es, sin la presencia de su asesor y sin la asistencia de
persona alguna. Sólo se podrá perm itir la consulta de simples notas o apuntes
si la junta, después de tomar conocimiento de ellos, resuelve que son necesa­
rios para auxiliar su memoria (artículo 790, fracción III).
Para el caso de que el absolvente o el testigo declaren con falsedad ante la
junta, será sancionado conforme al artículo 247 del Código Penal Federal, con
pena de cuatro a ocho años de prisión y de cien a trecientos días de multa, o
conforme al artículo 311 del Código Penal para el Distrito Federal, con pena
de dos a seis años de prisión y de cien a trecientos días de multa.
La ju n ta al calificar las posiciones deberá desechar las inútiles y las insidiosas.
Son inútiles las que no tengan relación con la litis, las que se refieran a hechos
confesados y las que estén en contradicción con alguna prueba o hecho feha­
ciente que conste en autos o sobre los que no exista controversia. Son insidio­
sas las posiciones que tiendan a ofuscar la inteligencia del que ha de responder
para obtener una confesión contraria a la verdad (artículo 790, II).70’71 772

interrogatorio libre respecto de las personas que intervienen en el desahogo de la prueba, condi­
cionando para tal efecto, que se trate de hechos controvertidos. En los términos señalados, si las
posiciones que contiene el citado interrogatorio aluden a circunstancias de trabajo, controvertidas
en la litis laboral, es incuestionable que se actualizan los supuestos para la admisión del citado in­
terrogatorio libre.
Primer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito.
Amparo directo 86/96. Servicio Integral de Seguridad, S.A. de C.V. 29 de abril de 1996. Una­
nimidad de votos. Ponente: Jorge Meza Pérez. Secretaria: María Inocencia González Díaz.
Amparo directo 236/96. Desarrollo y Extracciones, S.A. de C.V. 20 de mayo de 1996. Unani­
midad devotos. Ponente: Jorge Meza Pérez. Secretaria: María Inocencia González Díaz.
Amparo directo 269/96. Noé Morales Jaramillo. 27 de mayo de 1996. Unanimidad de votos.
Ponente: Jorge Meza Pérez. Secretaria: María Inocencia González Díaz.
Amparo directo 651/96. Promociones Multiservidos, S.A. de C.V. 11 de noviembre de 1996.
Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Meza Pérez. Secretaria: María Inocencia González Díaz.
Amparo directo 878/96, Esgonza Publicidad, S.A. de C.V. 3 de febrero de 1997. Unanimidad
de votos. Ponente: Jorge Meza Pérez. Secretaria: María Inocencia González Díaz.
Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, .Tomo II-Agosto,
p á g in a 377, tesis d e rubro: “PRUEBA CONFESIONAL, INTERROGATORIO EN LA-” .
Novena Época. Instancia: Primer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito. Fuente: Sema­
nario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o: VI, Noviembre de 1997. Tesis: IV.lo.J/2 Pá­
gina: 372.
70 Ejecutoria; Número de registro: 22878. Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados
de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Mayo de
2011. Página: 943. R e c la m a c ió n 21/2005. * « * « * * * * .
Época: Novena Época. Registro: 162625. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis; Jurispru­
dencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXIII, Marzo de 20 L3.
Materia(s): Laboral, Común. Tesis: 2a./J- 34/2011. Página: 595.
CONFESIONAL EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. La INCORRECTA CALIFICACIÓN DE LEGAL DE
UNA POSICIÓN NO AMERITA REPONER EL PROCEDIMIENTO, PUES TAL VIOLACIÓN SE SUBSANA ORDENAN-
216 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

DO AL TRIBUNAL QUE DEJE DE VALORARLA EN EI. LAUDO.—La calificación de legal de una posición
en el desahogo de la prueba confesional que no reúne los requisitos previstos en el artículo 790,
fracción II, de la Ley Federal del Trabajo, constituye una violación a las reglas del procedimiento,
porque dicha prueba se desahoga contraviniendo éstas, pero únicamente trasciende al resultado
del fallo cuando: a) El absolvente responde afirmativamente; y b) En el laudo el tribunal del traba­
jo le otorga valor probatorio y se apoya en ella para resolver en determinado sentido. No obstan­
te, para el absolvente que va al amparo, esa violación únicamente puede verse reflejada al dictarse
el laudo, porque no le genera perjuicio la forma en que se formuló la posición, sino más bien su
resultado y la valoración atribuida por el tribunal del trabajo, lo que constituye una violación de
carácter formal, aunque esté precedida de un vicio en el procedimiento. Por tanto, esa violación
no amerita reponer el procedimiento, pues la manera en que se debe restituir al absolvente quejo­
so en el goce de la garantía violada, es ordenando al tribunal del trabajo que en el laudo deje de
valorar la posición incorrectamente calificada.
Contradicción de tesis 347/2010. Entre las sustentadas por el Cuarto Tribunal Colegiado del
Décimo Segundo Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, actual Segundo
Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito. 19 de enero de 2011. Unanimidad de cuatro
votos. Ausente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente: Sergio A. Valls Hernández. Secretario:
Luis Javier Guzmán Ramos.
Tesis de jurisprudencia 34/2011. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del nueve de febrero de dos mil once.
71 Época: Novena Época. Registro: 170649. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXVI, Diciembre de
2007. Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 216/2007. Página: 212.
P r u e b a c o n f e s io n a l e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . L as p o s ic io n e s q u e c o n t e n g a n más
DE UN HECHO, COMO REGLA GENERAL, NO DEBEN DESECHARSE POR INSIDIOSAS.—La Suprema Corte
de Justicia de la Nación al resolver las contradicciones de tesis 81/2000-SS y 163/2005-SS, precisó
que, conforme a lo dispuesto por el artículo 790, fracción II, de la Ley Federal del Trabajo, una
posición insidiosa es aquella que tiende a ofuscar la inteligencia del que ha de responder, para
obtener una confesión contraria a la verdad, motivo por el cual la sola circunstancia de que una
posición formulada en un juicio de naturaleza laboral contenga más de un hecho, no conduce au­
tomáticamente a calificarla de insidiosa y desecharla, por regla general, ya que para que ello suce­
da el juzgador deberá efectuar el análisis correspondiente y determinar si por la forma en que se
encuentra estructurada la posición se ofusca la inteligencia de quien ha de responder y provocar
con ello obtener una respuesta contraria a la verdad de los hechos.
Contradicción de tesis 213/2007-SS. Entre las sustentadas por el Décimo Tercer Tribunal
Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materias
Administrativa y de Trabajo del Décimo Sexto Circuito. 31 de octubre de 2007. Unanimidad de
cuatro votos. Ausente: Genaro David Góngora Pimentel. Ponente: Sergio Salvador Aguirre An-
guiano. Secretario: Arnulfo Moreno Flores.
Tesis de jurisprudencia 216/2007. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del siete de noviembre de dos mil siete.
Nota: La parte conducente de las ejecutorias relativas a las contradicciones de tesis 81/2000-SS
y 163/2005-SS citadas, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Novena Época, Tomo XIII, marzo de 2001, página 120 y Tomo XXIII, enero de 2006, página 1023,
respectivamente.
Época: Novena Época. Registro: 176176. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXIII, Enero de 2006.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 165/2005. Página: 1022.
P r u e b a c o n f e s io n a l e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . L as p o s ic io n e s q u e c o n t ie n e n el
PLANTEAMIENTO “ DIGA SI ES CIERTO COMO LO ES”, SEGUIDO DE LA ASEVERACIÓN “QUE USTED NO” U
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 217

Si no comparece la contraparte para form ular posiciones al absolvente, la


prueba confesional se declarará desierta, salvo que previamente a la audiencia
haya presentado el pliego de posiciones firm ado.73

OTRA EQUIVALENTE, DEBEN DESECHARSE POR INSIDIOSAS.— El artículo 790, fracción II, de la Ley
Federal del Trabajo prevé que en el desahogo de la prueba confesional las posiciones se form ula­
rán libremente, pero que no deberán ser insidiosas, entre otros impedimentos, entendiéndose por
aquéllas las que tiendan a ofuscar la inteligencia de quien ha de responder, para obtener una
confesión contraria a la verdad. Por otra parte, de la Ley citada no se advierte prohibición alguna
para articular posiciones en sentido negativo. En tal virtud, las posiciones que contengan e l plan­
teamiento "diga si es cierto como lo es que usted n o ” u otro equivalente, deben considerarse insi­
diosas, ya que en una misma posición se incluyen dos afirmaciones en sentido opuesto, una inicia
en sentido positivo, "diga si es cierto como lo es”, y otra en sentido negativo "que usted n o ”, lo
que tiende a confundir a quien responde, ya que cualquiera que sea su respuesta, afirmando o
negando, quedaría confusa u oscura, esto es, la respuesta de un sí puede ser emitida con la inten­
ción de negar lo que se afirma en la posición y no con la idea de admitir su contenido, y viceversa,
al responder con un no pudiera confirmar lo que dice, y no desmentirlo, lo que implica que las
posiciones formuladas en los términos apuntados turban la mente de quien ha de responder, be­
neficiando los intereses del oferente, porque con ellas podría obtener una confesión contraria a la
verdad; de ahí que dichas posiciones se deben desechar o en el supuesto de que se hayan adm iti­
do, no tomarlas como fundamentales para crear convicción.
Contradicción de tesis 163/2005-SS. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal C olegia­
do en Materia de Trabajo del Tercer Circuito y ei Tercer Tribuna! Colegiado en Materia d e Tra­
bajo del Cuarto Circuito. 18 de noviembre de 2005. Cinco votos. Ponente: Genaro David Góngora
Pimentel. Secretario: Alfredo Aragón Jiménez Castro.
Tesis de jurisprudencia 165/2005. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en.
sesión privada del siete de diciembre de dos mil cinco.
7o C o n f e sio n a l e n m a t e r ia labora l . E s im p r o c e d e n t e d ecla ra rla desierta p o r ia i n c o m -
PARECENCIA DEL OFERENTE QUE PREVIAMENTE A LA AUDIENCIA RELATIVA PRESENTÓ EL PLIEGO DE
p o s ic io n e s f ir m a d o .—De la interpretación armónica de lo dispuesto en los artículos 685 de la
Ley Federal del Trabajo, en reladón con los diversos 786 a 794 del propio ordenamiento legal, se
concluye que es improcedente declarar desierta la prueba confesional cuando el oferente, en un
procedimiento laboral, ha presentado el pliego de posiciones firmado conforme al cual debe des­
ahogarse dicha probanza, fundando dicho proceder en que aquél omitió comparecer a la aud ien­
cia de desahogo respectiva; ello es así, en razón de que el elemento esencial paTa llevar a cabo el
desahogo de la prueba no lo constituye la presencia física de las partes sino el pliego firmado, de
las posiciones conforme al cual deberá desahogarse, aunado al hecho de que debe facilitarse a la
Junta laboral el allegarse los medios de convicción que le permitan llegar al conocimiento de
la verdad, sin obstaculizar su desahogo con exigencias que no se encuentran previstas en la Ley
Federa! del Trabajo pues en dicho ordenamiento no se establece alguna consecuencia procesal
para la no comparecencia de las partes a la audiencia de desahogo respectiva, de tal manera que
la determinación de la Junta laboral en el sentido apuntado implica distinguir donde no lo hizo el
legislador y contrariar lo dispuesto en el artículo 779 de la ley de la materia que confiere faculta­
des a éstas para desechar únicamente aquellas pruebas que n o tengan relación con la litis plantea­
da, o bien porque resulten inútiles o intrascendentes, mas no por causas diversas.
Contradicción de tesis 89/98. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado d el Dé­
cimo Primer Circuito y el Tribunal Colegiado del Vigésimo Circuito. 5 de marzo de 1999. U n ani­
midad de cuatro votos. Ausente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Juan Díaz Romero.
Secretaria: Maura Angélica Sanabria Martínez.
Tesis de jurisprudencia 34/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión pública del cinco de marzo de mil novecientos noventa y nueve.
218 D ERECH O PR O C ESA L D EL TRABAJO

La ju n ta está facultada para p e d ir explicaciones al absolvente sobre sus


contestaciones (artículo 790, fracción VI). Se trata de esclarecer y precisar el
sentido d e esas contestaciones p ara q u e p u e d a n ser evaluadas adecuadam ente
por la ju n ta . Sin em bargo esta facultad n o im plica sustituir a las p a rte s en la
formulación de las posiciones.
La contestación de la dem anda y las actuaciones co rresp o n d ien tes sólo
prueban que el dem andado com pareció al juicio a contestar la reclam ación,
pero d e n in g u n a m anera prueban q u e las afirm aciones o negativas d el dem an­
dado sean hechos fehacientes que invaliden los efectos de la confesión ficta.
Para que la confesión ficta de u n a d e las partes tenga plen o v alo r probato­
rio, es necesario que no esté en contradicción con alguna o tra p ru e b a feha­
ciente que conste en autos.*74
Ju ríd icam en te son confesiones expresas y espontáneas las afirm aciones
contenidas en las posiciones que form ula el articulante. P rueban e n contra de
quien form uló la posición cuando dichas afirm aciones constituyen la confesión
o adm isión expresa de los hechos q u e benefician a la contraria y q u e ésta d e­
bería p ro b a r (artículo 792)75

Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su


Gaceta. Tomo: IX, Abril de 1999. Tesis: 2a./J. 34/99. Página: 51.
74 Época: Novena Época. Registro: 174769. Instancia: Tribunales C olegiados d e Circuito.
Tipo de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo
XXIV, Julio de 2006. Materia(s): Laboral. Tesis: I. 60.T. J/77. Página: 864.
C o n f e s i ó n f ic t a d e l t r a b a ja d o r y d e l p a t r ó n . S i l a s p r e s u n c i o n e s q u e g e n e r a n s o n
CONTRADICTORIAS, SU VALOR PROBATORIO SE NEUTRALIZA, A MENOS DE Q UE EXISTA OTRA PRUEBA
QUE ROBUSTEZCA EL SENTIDO DE UNA DE LAS DOS.— Si en e l procedimiento laboral existen tanto la
confesional ficta de la parte trabajadora, como la del patrón, y ambas generan presunciones con­
tradictorias respecto de los puntos que pretenden acreditar las partes, ello trae co m o consecuen­
cia que se neutralice su valor probatorio, a m enos de que exista otra prueba que robustezca el
sentido de una de las dos, en atención a los principios procesales que en materia laboral rigen la
valoración de pruebas establecidos en el artículo 841 de la Ley Federal del Trabajo.
Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito.
Amparo directo 9516/2003. Leonor García H ernández. 9 de octubre de 2003. Unanimidad
de votos. Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretario: Alfredo Aragón Jim én ez Castro.
Amparo directo 1106/2005. Juventino R odríguez Reyes. 10 de marzo de 2005. Unanimidad
de votos. Ponente: Genaro Rivera. Secretaria: María del Rocío Pilar Posada Arévalo.
Amparo directo 2016/2005. María M agdalena Espino Bustillos. 10 de marzo de 200 5 . Unani­
midad de votos. Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretario: Miguel Barrios Flores.
Amparo directo 4556/2005. Jorge Armando Miranda Paniagua. 2 de junio de 2005. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Genaro Rivera. Secretaria: María del Rocío Pilar Posada Arévalo.
Amparo directo 10566/2005. Irma Hernández Sandovaly otras. 5 de enero de 2006. Unanimidad
de votos. Ponente: Marco Antonio Bello Sánchez. Secretaria: Nancy Michelle Alvarez Díaz Barriga.
75 C o n f e s i ó n d e l o q u e e l a r t i c u l a n t e a f i r m a e n la s p o s i c i o n e s .— Las afirmaciones
que formula un litigante al articular posiciones a su contraparte, prueban plenam ente e n su contra,
cuando dichas afirmaciones constituyen la confesión o adm isión expresa de un h ech o que benefi­
cia a la contraria y que ésta debería probar. (D. 2996/60. Pantaleón Blas García. 21 d e noviembre
de 1960).

I
r

PROCEDIMIENTO ORDINARIO 2J 9

Serán confesión expresa y espontánea, sin necesidad de ser ofrecida como


prueba, las manifestaciones contenidas en las constancias y en las actuaciones
del juicio (artículo 794).
También es confesión la que se realiza extrajudicialmente, es decir la con­
tenida en la demanda, en la contestación o en cualquier otro acto del juicio.76
Tiene supremacía lo expresado al contestar la dem anda sobre lo que el
demandado manifiesta al absolver posiciones, sobre todo si esta manifestación
contradice lo que el demandado confesó al plantearse la litis, porque desde
entonces el actor adquiere el derecho d e que se tengan p o r fijados los puntos
controvertidos.
Si alguna persona no puede, por enferm edad u otro motivo justificado a
juicio de la junta (como el hecho de estar en prisión), concurrir al local de la
junta para absolver posiciones, reconocer el contenido o firma de un docu­
mento o rendir testimonio, y lo justifica ajuicio de la misma junta, mediante
certificado médico u otra constancia fehaciente que exhiba; y, si subsiste el
impedimento, la ju n ta puede ordenar que el secretario, acompañado p o r los
miembros de la junta que lo deseen, se traslade al lugar donde se encuentra el
imposibilitado para el desahogo de la prueba. Si no se encuentra Ir. persona,
se le declara confeso o por reconocidos los documentos a que se refiere la dili­
gencia o bien, por desierta la pm eba, según sea el caso. Los certificados médi­
cos deben contener el nombre y núm ero de cédula profesional de quien los
expide, la fecha y el estado de la enferm edad que im pide la comparecencia
del citado. Los certificados médicos expedidos por instituciones públicas de
seguridad social no requieren ser ratificados (artículo 785).77

76 C o n f e s ió n ju d ic ia l y e x t r a ju d ic ia l .—La confesión no es solamente aquella que se pro­


duce al responder afirmativamente a una pregunta de la parte contraria, a) absolver posiciones
(confesión judicial), sino Lambién la extrajudicial que se contiene en la demanda, en la contesta­
ción o en cualquier acto del juicio. (D. 7003/58. Ferrocarriles Nacionales de México, 9 de marzo
de 1961).
77 Época: Novena Época. Registro: 188024. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia- Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tom o XV, Enero d e 2002.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J, 76/2001. Página: 11.
C e r t if ic a d o s m é d ic o s e x h ib id o s a n t e las j u n t a s d e c o n c i u a c ió n y a r b it r a je p a r a los
EFECTOS SEÑALADOS EN EL ARTÍCULO 785 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO. PARA SU VALIDEZ DE­
BEN CUMPLIR CON LOS REQUISITOS PREVISTOS EN LA LEY GENERAL DE SALUD, ENTRE ELLOS, EL DEL
NOMBRE COMPLETO DE LA INSTITUCIÓN QUE EXPIDE EL TÍTULO, NO SÓLO SUS SIGLAS— Esta Segun­
da Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, adoptó el criterio publicado en el T om o I],
noviembre de 1995, página 157, del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta (tesis: 2a./J.
74/95), con el rubro: "CERTIFICADOS MÉDICOS EXHIBIDOS ANTE LAS JUNTAS DE CONCIUACIÓN Y
ARBITRAJE PARA LOS EFECTOS SEÑALADOS EN EL ARTÍCULO 785 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO.
P ara s u v a l id e z d e b e n c u m p l ir c o n l o s r e q u is it o s pr e v is t o s e n l a l e y g e n e r a l de s a l u d .’’,
donde se estableció que dichos certificados deben contener los siguientes requisitos: “a) el nombre
de la institución que expidió al médico su título profesional, y b) el número de su cédula profesio­
nal; además, por razón inexcusable de certidumbre, dada la finalidad que persigue este documen­
to, debe indicarse el nombre del médico que lo suscribe, la fecha de expedición del certificado y la
220 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

En caso de que la persona que deba absolver posiciones tenga su residencia


friera del lugar en donde se encuentre la junta, ésta librará exhorto acompañan­
do, en sobre cerrado y sellado, el pliego de posiciones previamente califica­
das, del que deberá sacar una copia que se quedará en la junta. La junta
exhortada desahogará la confesional en los términos en que se lo solicite la
ju n ta exhortante (artículo 791).

C. Prueba testimonial
La prueba testimonial la ofrecen las partes a cargo de una persona ajena al
juicio y sus declaraciones se refieren a los hechos controvertidos. El órgano de
la prueba es el testigo y sus manifestaciones son el m edio probatorio.
Toda persona ajena al juicio que tenga conocimiento de hechos que pue­
dan contribuir al esclarecimiento de la verdad, está obligada a aportarlos cuando
sea requerida por la Ju n ta de Conciliación y Arbitraje, a no ser que se trate de
u n a prueba testimonial ofrecida a cargo de un codem andado (artículo 783).7S
El ofrecimiento de los testigos debe hacerse en relación con los hechos con­
trovertidos que se pretenda probar con su testimonio. Se puede ofrecer hasta
u n máximo de cinco testigos por cada hecho que se pretenda probar. Sólo se
recibirá la declaración de tres testigos por cada hecho; si se presentan más de

manifestación que revele la existencia de un estado patológico que afecte a la persona examinada,
del cual pueda deducirse la imposibilidad física de comparecencia.”, por lo que si en vez del nom­
bre completo de la institución que expide el título al galeno, sólo aparecen las siglas de ésta, con
ello no se satisface la formalidad prevista en la Ley General de Salud.
Contradicción de tesis 91/2001-SS. Entre las sustentadas por el Octavo Tribunal Colegiado
en Materia de Trabajo del Primer Circuito y por los Tribunales Colegiados Primero y Noveno en
Materia de Trabajo del Primer Circuito, Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo
Circuito, y los anteriores Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, Primero y Tercero del
Sexto Circuito. 30 de noviembre de 2001. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: Mariano Azuela
Güitrón. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretaria: Silvia Elizabetli Morales Quezada.
Tesis de jurisprudencia 76/2001. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del siete de diciembre de dos mil uno.
7® Época: Novena Época. Registro: 172414. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.
Tipo de Tesis: Aislada. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXV,
Mayo de 2007. Materiá(s): Laboral. Tesis; II.T.305 L. Página: 2176.
P r u e b a t e s t im o n ia l a c a r g o d e u n c o d e m a n d a d o . S i s u o f r e c im ie n t o se a ju st a a los
REQUISITOS ESTABLECIDOS EN LOS ARTÍCULOS 777 Y 880, FRACCIÓN 1, DE LA LEY FEDERAL DEL TRA­
BAJO, ES ILEGAL SU DESECHAMIENTO.—El carácter de codemandado en el juicio laboral no impide
que diversa parte ofrezca su testimonio para acreditar algún hecho fundatorio de sus excepciones
o defensas respecto del que afirma tuvo conocimiento, pues ese carácter no hace que pierda su
naturaleza de testigo respecto de esos hechos. Consecuentemente, su desechamiento por esa cir­
cunstancia es ilegal si el ofrecimiento se ajustó a lo dispuesto por los artículos 777 y 880, fracción I,
de la Ley Federal del Trabajo, de los que se advierte el derecho de las partes para ofrecer las
pruebas que estimen conducentes en relación con los hechos controvertidos.
Amparo directo 508/2006. Parador Turístico Avándaro, S.A 29 de septiembre de 2006. Una­
nimidad de votos. Ponente: José Luis Guzmán Barrera. Secretario: Raúl Díaz Infante Vallejo.
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 221

tres testigos, el oferente de la prueba designa entre ellos quiénes la desaho­


gan (artículo 813, fracciones I y X).79’80, 81J1®2

79 T e st ig o s in g u l a r e n m a t e r ia laboral . D e s e c h a m ie n t o il e g a l .— De acuerdo con lo


previsto en la fracción I del artículo 813 de la Ley Federal del Trabajo, el oferente de la prueba
testimonial sólo podrá proponer un máximo de tres testigos por cada hecho controvertido que se
pretenda evidenciar. Ahora bien, cuando primero se ofrece a cargo de tres personas, para demos­
trar lo narrado en la demanda y después también se anuncia la recepción de la misma, pero con
un testimonio singular, con la propia finalidad, debe admitirse la del último, con independencia
de las otras versiones, si en algunos de los rubros del libelo se atribuyeron a dicho emíteme suce­
sos determinantes en el conflicto, sin mencionar otra presencial de ellos, porque en tales circuns­
tancias, su declaración es necesaria para comprobar lo señalado en esos apartados.
Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito.
Amparo directo 183/2000. Luis Jesús Nava Manrique. 27 de abril de 2000. Mayoría de votos.
Disidente: Fernando Narváez Barker. Ponente: Salvador Bravo Gómez. Secretario: Raúl Díaz In­
fante Vallejo.
Novena Época. Instancia: Tribunal colegiado en materia de trabajo del segundo circuito.
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XII, Julio de 2000. Tesis:
II.T. 167 L. Página: 833.'
Época: Novena Época. Registro: 173208. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.
Tipo de Tesis: Aislada. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXV, Fe­
brero de 2007. Materia(s): Laboral. Tesis: V.lo.C.T.84 L. Página: 1853.
P ru eba t e s t im o n ia l e n m a t e r ia laboral . E l n ú m e r o m á x im o de t r e s t e s t ig o s e s a d m i ­
sib l e RESPECTO DE UNO O DIVERSOS HECHOS— De la fracción I del artículo 813 de la Ley Federal
del Trabajo se advierte que el legislador previó que un hecho controvertido que pretende probar­
se puede ser presenciado por varios testigos, y limitó al número de tres el ofrecimiento de la prue­
ba testimonial para acreditar el hecho cuestionado. Ahora bien, esa limitante legal está impuesta
en relación con la cantidad de testigos que es factible admitir por cada hecho litigioso que se
procure demostrar, y no en la cantidad de hechos posibles de acreditar con sus declaraciones; si­
tuación que resulta lógica si se toma en cuenta que los testigos son personas ajenas a las partes que
comunican al órgano jurisdiccional sus percepciones sensoriales, extrajudiciales o relacionadas con
el litigio, y por ello, en su relato pueden hacer mención a uno o más hechos narrados por deter­
minada parte en su demanda, contestación o escritos complementarios y que a la postre constitu­
yen hechos controvertidos. Por consiguiente, ningún obstáculo legal existe para que se ofrezca el
testimonio de tres personas para demostrar diversos hechos que apreciaron por medio de sus
sentidos y que tienen relación con el debate, pues declararán sobre el hecho o hechos, personas,
cosas o lugares que estén relacionados con el juicio; y puede suceder que los atestes hayan tenido
conocimiento de uno o más hechos en disputa, y será al valorar sus declaraciones cuando la Junta
justiprecie la veracidad de lo narrado y les otorgue o niegue eficacia convictiva.
Primer Tribunal Colegiado en Materias Civil y de Trabajo del Quinto Circuito.
Amparo directo 380/2006. Abelardo González Amarillas y otros. 14 de diciembre de 2006. Una­
nimidad devotos. Ponente: Eugenio Gustavo Núñez Rivera. Secretaria: Raquel Nieblas Germán.
81 Época: Novena Época. Registro: 177120. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXII, Septiembre de
2005. Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 110/2005. Página: 528.
T e st ig o s in g u l a r e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . S u d e c l a r a c ió n debe v a l o ra r se a t e n ­
A LOS ARTÍCULOS 820, 841 Y 842 DE 1A LEY FEDERAL DEL TRABAJO, CON INDEPENDENCIA DE
d ie n d o
LA FORMA EN QUE FUE OFRECIDA LA PRUEBA.—La declaración de un solo testigo podrá formar
convicción si en él concurren circunstancias que sean garantía de veracidad, lo hagan insospecha­
ble de falsear los hechos sobre los que dedara, íúe e l único que se percató de ellos y su declaración
no se encuentre en oposición con otras pruebas; sin que exista disposición en el sentido de que la
222 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

declaración de un testigo ofrecido como parte integrante de la prueba testimonial colegiada, no


pueda valorarse en términos del artículo 820 de la ley citada, dado que ese precepto, si bien regu­
la lo relativo al testimonio singular, nada dice en relación con los términos en los que debe ofre­
cerse ese medio de convicción. Por consiguiente, si del desahogo de la prueba colegiada resulta
que cada uno de los tesdgos declara sobre hechos que sólo a él le constan de manera indepen­
diente, sus declaraciones deben valorarse atendiendo a los artículos 820, 841 y 842 de la citada
Ley, con independencia de la forma en la que fueron ofrecidos, de manera que la actualización de
las reglas de valoración específicas para el testimonio singular que prevé el referido artículo 820
de la Ley Federal del Trabajo no depende de la forma en la que fue ofrecido dicho medio proba­
torio, considerando, por una parte, que es innecesario cumplir con la formalidad de que se ofrez­
ca como “testigo singular”, dado que la ley no exige ese requisito y, por otra, que no será sino
hasta la valoración de la probanza cuando pueda advertirse si el testigo fue la única persona que
se percató de los hechos sobre los que declara y, en ese caso, si se trata o no de un testigo singular.
Contradicción de tesis 86/2005-SS. Entre las sustentadas por el Cuarto Tribunal Colegiado
del Décimo Quinto Circuito, el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Séptimo Cir­
cuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito. 24 de agosto de 2005. Cinco votos.
Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretaria: Alma Delia Aguilar Chávez Nava.
Tesis de jurisprudencia 110/2005. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en
sesión privada del dos de septiembre de dos mil cinco.
Época: Novena Época. Registro: 178162. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.
Tipo de Tesis: Aislada. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXI, Ju­
nio de 2005. Materia(s): Laboral. Tesis: XV.4o.3 L. Página: 837.
P r u e b a t e s t im o n ia l e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . Si se o f r e c e d e m a ner a c o n ju n t a ,
PERO DE SU DESAHOGO SF. ADVIERTE QUE CADA UNO DE LOS TESTIGOS DEPONE SOBRE HECHOS QUE
SÓLO A ELLOS LES CONSTA, DEBEN CONSIDERARSE TESTIGOS SINGULARES Y VALORARSE EN TÉRMINOS
DEL ARTÍCULO 820 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO.— Tratándose de la prueba testimonial es irre-
levante la forma en que se ofrezca para acreditar el hecho controvertido, ya que lo importante es
que la valoración se lleve a cabo en términos de los artículos 841 y 842 de la Ley Federal del Tra­
bajo, esto es, a verdad sabida y buena fe guardada, y apreciando los hechos en conciencia, sin ne­
cesidad de sujetarse a reglas y formulismos sobre estimación de las pruebas, siempre y cuando se
expresen los motivos y fundamentos en los que se apoyen, así como en forma congruente con las
constancias del juicio. Por otra parte, el artículo 813 del citado ordenamiento prevé los requisitos
que deben observarse en su ofrecimiento y permite que se ofrezcan hasta tres testigos por cada
hecho, pero no contiene reglas de valoración. Consecuentemente, si la prueba se ofrece en forma
conjunta, y de su desahogo se advierte que cada uno de los testigos depone sobre hechos que sólo
a ellos les consta de manera independiente, deben ser considerados testigos singulares, y efectuar­
se su valoración de conformidad con los artículos primeramente citados, en relación con el diverso
820 de la propia ley laboral, el que, como excepción a la regla general que prevén los menciona­
dos artículos 841 y 842, sí contiene reglas de valoración, sin que implique que su actualización
traiga consigo que carezca de valor el ofrecimiento de la prueba en forma colegiada, pues es inne­
cesario que se cumpla con la formalidad de que se ofrezca como “testigo singular”, dado que la
citada legislación no exige ese requisito; además, porque del interrogatorio puede deducirse si fiie
la única persona que se dio cuenta de los hechos sobre los que declara, y será hasta su valoración
cuando se determine si fue o no testigo singular; de ahí que la excepción a la regla general no la
nulifica, sino que, por el contrario, la perfecciona.
Cuarto Tribunal Colegiado del Décimo Quinto Circuito.
Amparo directo 39/2005. Manuel de jesús Fernández Corrales. 21 de abril de 2005. Unani­
midad de votos. Ponente: Inosencio del Prado Morales. Secretario: Ciro Alonso Rabanales Sevilla.
Nota: El criterio contenido en esta tesis contendió en la contradicción de tesis 86/2005-SS
resuelta por la Segunda Sala, de la que derivó la tesis 2a./J. 110/2005, que aparece publicada en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XXII, septiembre de 2005,
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 22 3

El oferente debe consignar los nombres y los domicilios de los testigos83 f 84


Cuando el oferente no pueda presentarlos directamente, debe solicitar a la junta
que los cite, señalando la causa o motivo justificado que le impiden presentarlos,
en cuyo caso debe proporcionar sus domicilios y, de resultar éstos incorrectos,
queda a cargo del oferente su presentación (artículo 813, fracción I I ).85,86, 87 >'88

página 528, con el rubro; “TESTIGO SINGULAR EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. Su DECLARACIÓN


DEBE VALORARSE ATENDIENDO A LOS ARTÍCULOS 820, 841 Y 842 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO,
CON INDEPENDENCIA DE LA FORMA EN QUE FUE OFRECIDA LA PRUEBA.”
T e s t ig o s , d o m ic il io d e l o s . N o n e c e s a r ia m e n t e l o es e l pa r t ic u l a r .— Si una de las
partes en el procedimiento laboral ofrece las declaraciones de unos testigos y se señala el nombre
de cada uno de ellos, así como el domicilio del lugar donde trabajan, con esto no se incumple lo
ordenado por el artículo 813, fracción II de la Ley Federal del Trabajo, que dispone que la parte
que ofrezca prueba testimonial deberá cumplir con los requisitos siguientes: “... fracción II.- Indi­
cará los nombres y domicilios de los testigos...", en razón de que no se exige que necesariamente
se trate del domicilio particular de aquellos, pues los propósitos de esta disposición so n entre
otros, dar seguridad a las partes en el proceso, permitir la localización del testigo y su citación
cuando proceda, contribuir a su identificación, servir de base para hacer repreguntas y e n gene­
ral, puede constituir un dato para calificar su posición, veracidad y por ende su idoneidad.
Primer Tribunal Colegiado del Vigésimo Primer Circuito.
Amparo Directo 271/95. Mari Luz Bello Solís. 22 De Junio De 1995. Unanimidad D e Votos.
Ponente: José Refugio Raya Arredondo. Secretario: Ignacio Cuenca Zamora.
Novena Época. Instancia: Primer Tribunal Colegiado Del Vigésimo Primer Circuito. Fuente:
Semanario judicial De La Federación Y Su Gaceta. Tomo: lii, Marzo De 1996. Tesis: Xxi.Lo.8 L.
Página: 1033.
Época: Novena Época. Registro: 166589. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.
Tipo de Tesis: Aislada. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX,
Agosto de 2009. Materia(s): Laboral. Tesis: I.6o.T.420 L .Página: 1714.
P r u e b a t e s t im o n ia l e n e l p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . L os t e s t ig o s p u e d e n s e r p r e s e n t a ­
dos POR s u o f e r e n t e e n e l o r d e n en q u e f u e r o n p r o p u e s t o s para su DESAHOGO, AUNQUE NO
COMPAREZCAN TODOS DESDE EL INICIO DE LA AUDIENCIA, PERO CON LA CONDICIÓN DE QUE LO HA­
GAN ANTES DE QUE CORRESPONDA SU TURNO Y NO SE HAYA DICTADO EL ACUERDO RESPECTIVO.—De
la interpretación de las fracciones I y III del artículo 815 de la Ley Federal del Trabajo se advierte
que en el desahogo de la prueba testimonial el oferente debe presentar a sus testigos, y la Junta
recibir $u testimonio por separado y en el orden ofrecido; de donde se deduce que la carga proce­
sal del oferente de dicha prueba en el momento d e su desahogo se circunscribe a presentar a sus
testigos a la audiencia; sin embargo, como el aludido precepto no obliga al proponente a presen­
tar a todos sus testigos desde el inicio de la audiencia, ni tampoco prohíbe iniciarla sin la presencia
total de ellos; debe entenderse que el único sentido deóntico de la norma sobre el momento en que
deben comparecer los testigos, es en el sentido de presentarlos en el orden en que fueron propues­
tos para su desahogo, aunque no comparezcan todos desde el inicio de la audiencia, pero con la
condición de que lo hagan antes de que corresponda su turno y no se haya dictado el acuerdo res­
pectivo, de conformidad con el principio jurídico que dice: “donde la ley no distingue, nosotros no
debemos distinguir” (Ubi lex non distinguit, nec nos distinguere debemus).
Amparo directo 464/2009. Comercializadora ILer, S.A. de C.V. 4 de junio de 2009. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Carolina Pichardo Blake. Secretario: Luis Javier Guzmán Ramos.
85 T e s t ig o s h o s t il e s . S i c o m o ta les f u e r o n o f r e c id o s , la j u n t a n o p u e d e c a m b ia r l o s
COMO DIRECTOS ALEGANDO CELERIDAD PROCESAL, AUN CUANDO IN1CIALMENTE NO HAYAN SIDO CI­
TADOS POR LOS CONDUCTOS LEGALES.—Si en un conflicto individual de trabajo, la parte actora
ofrece testigos en carácter de hostiles, lo que es aceptado por la Junta responsable en el auto de
224 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

calificación de pruebas, señalando fecha para su desahogo, en la cual acordó que, con fundamento
en el artículo 685 de la Ley Federal del Trabajo, que establece el principio de celeridad procesal,
al no encontrarse presentes los testigos de referencia porque no fueron girados los citatorios co­
rrespondientes por conducto del C. Actuario, dichos testigos pasan a ser directos debiendo pre­
sentarlos el oferente de la prueba a la audiencia que para dicho efecto se fijó “apercibiéndosele
que de no ser así se le tendrá por desistido en su petjuicio de dichos t e s t i g o s y cuando llegó la
fecha del desahogo, al no comparecer esos testigos, se hizo efectivo el apercibimiento decretado,
teniéndose al oferente de la prueba por desistido en su peijuicio de dicho medio de prueba, de lo
anterior se evidencia claramente que existió violación a las leyes del procedimiento, misma que
afectó las defensas del quejoso e influyó en el resultado del laudo, pues habiendo ofrecido como
prueba de su parte la testimonial a cargo de las personas mencionadas, en carácter de hostiles, la
misma no se recibió conforme a la ley, pues si bien es cierto que la junta responsable las aceptó
como tales, también lo es que no fueron enviados los citatorios correspondientes, siendo que por
tal evento no se presentaron los atestes de mérito y, por lo mismo, en la fecha para su desahogo se
les tuvo como directos, señalando nueva fecha y hora para su verificativo, con el apercibimiento a
su oferente que de no presentar a los testigos propuestos se le tendría por desistido de la proban­
za, apercibimiento este que la autoridad hizo efectivo en su fecha respectiva, lo que sin duda im­
plica una transgresión a lo previsto por el artículo 813, fracción II, de la Ley Federal del Trabajo
y a las garantías que en favor de todo gobernado establecen los artículos 14 y 16 constitucionales.
S e g u n d o TRIBUNAL c o l e g ia d o DEL Dé c im o SÉPTIMO CIRCUITO. Amparo directo 170/93. Irma
Márquez Gutiérrez y otra. 6 de agosto de 1S93. Unanimidad de votos. Ponente: Angel Gregorio
Vázquez González. Secretario: José Javier Martínez Vega. Amparo directo 203/93. Verónica Arria-
ga García. 19 de agosto de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: José Luis Gómez Molina. Secre­
tario: Jorge Luis Olivares López. Amparo directo 299/93. José Luis Granillo Granillo. 3 de
septiembre de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: José Luis Gómez Molina. Secretaria: Olga
Cano Moya. Amparo directo 386/93. Óscar Luis Vázquez González y otro. 28 de octubre de 1993.
Unanimidad de votos. Ponente: Ángel Gregorio Vázquez González. Secretario: José Javier Martí­
nez Vega. Amparo directo 225/99. Sanatorio Palmore, A.C. 20 de enero de 2000. Unanimidad de
votos. Ponente: José Luis Gómez Molina. Secretario: Rafael Maldonado Porras.
Novena Época. Instancia: SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SÉPTIMO CIRCUITO. Fuen­
te: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: XI, Febrero de 2000. Tesis: XVII.2o.
J/14. Página: 1001.
86 T e s t im o n ia l e n e l j u i c i o l a b o r a l . L eg a l d e s e r c ió n d e la pr u e b a c u a n d o e l d o m ic i ­
l io DE LOS TESTIGOS ES SEÑALADO INCORRECTAMENTE.—Conforme a lo dispuesto por el artículo 813
fracción II de la Ley Federal del Trabajo, el oferente de la prueba, que solicite se cite a sus testi­
gos, debe proporcionar los nombres y domicilios donde deban practicarse las diligencias corres­
pondientes; de ahí que ningún agravio se causa al inconforme por el hecho de que la j unta no
haya procedido, antes de declarar la deserción de la prueba testimonial, a requerir al interesado
para que proporcionara un nuevo domicilio donde pudieran ser citados los testigos, pues no exis­
te en la legislación labora! disposición alguna que la obligue a proceder en tales términos; por lo
que debe estimarse ajustada a derecho la determinación de la Junta responsable, que declaró de­
sierta la prueba testimonia!, si como se dijo de autos se advierte que no fue posible citar para la
audiencia a los testigos, en virtud de que los domicilios proporcionados por el oferente resultaron
incorrectos.
Primer Tribunal Colegiado del Octavo Circuito.
Amparo directo 1023/97. Juan Manuel Torres Montalvo. 22 de abril de 1998. Unanimidad
de votos. Ponente: Marco Antonio Arroyo Montero. Secretario: Julio Jesús Ponce Camino.
Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo X, julio de
1999, p á g in a 2 5 2 , tesis por contradicción 2a/J. 7 9 /9 9 , de rubro "PRUEBA t e s t im o n ia l EN EL p r o ­
c e d im ie n t o LABORAL. IN COMPARECEN CIA DE LOS TESTIGOS CITADOS A SOLICITUD DEL OFERENTE,
PROCEDIMIENTO ORDINARIO 225

CUANDO EL DOMICILIO PROPORCIONADO ES INCORRECTO. L a JUNTA, APRECIANDO CADA CASO PUE­


DE, DE MANERA FUNDADA Y MOTIVADA, DECLARAR DE PLANO LA DESERCIÓN DE LA PRUEBA 0 REQUE­
RIR AL OFERENTE PARA QUE PROPORCIONE EL DOMICILIO CORRECTO.”.
Novena Época. Instancia: Primer Tribunal Colegiado del Octavo Circuito. Fuente: Sema­
nario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: VIH, Agosto de 1998. Tesis: VIII.lo.24 L. Pági­
na: 924.
87 Época: Décima Época. Registro: 160502. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.
Tipo de Tesis: Jurisprudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Libro III,
Diciembre de 2011. Tomo 5. Materia(s): Laboral. Tesis: XXX.lo. |/2 (9a.). Página: 3687.
PRUEBA TESTIMONIAL EN MATERIA LABORAL. L a JUNTA DEBE CITAR A LOS TESTIGOS SI SU OFE­
RENTE MANIFIESTA LA IMPOSIBILIDAD DE QUE COMPAREZCAN VOLUNTARIAMENTE A SU DESAHOGO.—
De conformidad con el artículo 780 de la Ley Federal del Trabajo, en el juicio laboral las pruebas
se ofrecerán acompañadas de todos los elementos necesarios para su desahogo; por su parte, el
numeral 813 prevé los requisitos que deberá cumplir quien ofrezca la prueba testimonial, señalan­
do en su fracción II, que el oferente indicará los nombres y domicilios de los testigos, y que para
el caso de que exista impedimento para presentarlos directamente, deberá solicitarse a la Junta
que los cite, señalando la causa o motivo justificado que le impida presentarlos; por tanto, si el ofe­
rente de la testimonial señaló el nombre y el domicilio de sus tesügos, solicitando su presentación
por conducto de la Junta por no poderlos presentar directamente debido a su negativa a com pa­
recer voluntariamente, expresando que sólo lo harían si Riesen citados por la autoridad com pe­
tente, es inconcuso que tal ofrecimiento cumple con los elementos necesarios para su desahogo,
pues esa manifestación se considera suficiente para estimar justificada la imposibilidad que tiene
la oferente para presentar a sus testigos, ya que n o puede obligarlos a que comparezcan a rendir
su testimonio, pero sí puede hacerlo la Junta, por lo que la carga de citar a los testigos correspon­
de a dicha autoridad, quien debe hacer la citación respectiva por conducto del actuario corres­
pondiente.
Primer Tribunal Colegiado del Trigésimo Circuito.
Amparo directo 921/2010, Martha Alicia Lozano Álvarez. 9 de diciembre de 2 0 10. Unanimi­
dad de votos. Ponente: Silverio Rodríguez Carrillo. Secretaria: Lisbet Catalina Soto Martínez.
Amparo directo 900/2010. Turística Sureña, S.A. de C.V. y otra. 20 de enero de 2011. Unani­
midad de votos. Ponente: José Luis Rodríguez Santillán. Secretario: Efraín Vírelas.
Amparo directo 176/2011- Fernando Leos Hernández. 14 de abril de 2011. Unanimidad de
votos. Ponente: Miguel Ángel Alvarado Servfn. Secretaria: Esperanza Arias Vázquez.
Amparo directo 308/2011 .José Rubén González Jiménez. 12 de mayo de 2011. Unanimidad
de votos. Ponente: Silverio Rodríguez Carrillo. Secretaria: Adriana Vázquez Godínez.
Amparo directo 392/2011. Gerardo Posada Dávila. 23 de junio de 2011. Unanimidad d e v o ­
tos. Ponente: Miguel Angel Alvarado Servía. Secretaria: Claudia Gabriela Moreno Ramírez.
88 Época: Novena Época. Registro: 173488. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.
Tipo de Tesis: Aislada, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXV,
Enero de 2007. Materia(s): Laboral. Tesis: VIII.2o.38 L. Página: 2309.
P r u e b a t e s t im o n ia l e n el p r o c e d im ie n t o l a b o r a l . S i a n t e la im p o s ib il id a d d e l o f e ­
rente DE PRESENTAR A SUS TESTIGOS LA JUNTA ORDENÓ SU CITACIÓN POR CONDUCTO DEL ACTUA­
RIO, ES ILEGAL QUE POSTERIORMENTE LA DECLARE DESIERTA POR LA FALTA DE COMPARECENCIA DE
AQUÉLLOS.—Es llega! que la Junta declare desierta la prueba testimonial ofrecida por el patrón, si
éste conforme al artículo 813, fracción II, de la Ley Federal del Trabajo señaló ias razones p ot las
que no podía presentar a los testigos, y en el auto de admisión de pruebas se ordenó su citación
por conducto del actuario, pero en acuerdo posterior, ante el diferimiento de la fecha señalada
para su desahogo, la junta previno al patrón oferente para que los presentara. Lo anterior es así,
toda vez que es inadmisible que dicha prevención constituya una violación procesal consentida
por el hecho de que en esta última fecha señalada para tal efecto el patrón presentara a sus testi-
226 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

Se exige el señalamiento de los datos de los testigos para tratar de corre­


gir los vicios que han surgido con motivo de los testigos profesionales. Se ha
vuelto costumbre acudir a grupos de individuos que han hecho de la función
de testigos, su actividad cotidiana.
Hay un problema de carácter práctico: los testigos tienen tem or de dar su
testimonio p o r las amenazas o ataques que se puedan suscitar por parte del
patrón antes y después de su declaración. Naturalmente este temor no lo expe­
rimentan los testigos del patrón que cuentan con el apoyo y el am paro de la
empresa.
Como ejemplo de la causa por la cual se puede pedir que la ju n ta cite a los
testigos, está el caso de cuando el testigo manifiesta que el patrón le ha adver­
tido que no le perm idrá salir del trabajo a rendir su declaración en el juicio.
Igualmente otro caso justificado puede ser que el testigo manifestó al trabaja­
dor su negativa para acudir a la ju n ta a rendir su declaración.
En el caso de que no se señale el domicilio de un testigo, la ju n ta va a
desechar la prueba testimonial a cargo de esa persona.*89 Si el señalamiento de

gos; en primer lugar, porque tal hecho, por sí solo, no deja insubsistente la manifestación del patrón
respecto a la imposibilidad de presentarlos; y, en segundo, porque aun cuando indebidamente le
fue impuesta la obligación de presentarlos, no estaba en condiciones de combatirla, porque la Ley
Federal del Trabajo no prevé medio de impugnación en contra del desahogo de las probanzas; y,
finalmente, porque es hasta el dictado del fallo definitivo cuando se advierte la trascendencia al
resultado del laudo y la afectación a las defensas del quejoso. Además, la Segunda Sala de la Su­
prema Corte de Justicia de la Nación, al resolver la contradicción de tesis que dio lugar a la juris­
prudencia 2a./J. 105/2004, publicada en el Semanario judicial de la Federación y su Gaceta,
Novena Época, Tomo XX, agosto de 2004, página 416, de rubro; “PRUEBA TESTIMONIAL EN MATE­
RIA LABORAL. Si EL PATRÓN AFIRMA QUE LOS TESTIGOS, QUE SON SUS TRABAJADORES, SE NIEGAN A
PRESENTARSE A DECLARAR VOLUNTARIAMENTE, LAJUNTA DEBE ORDENAR SU CITACIÓN.” , SOStUVO que
si bien es cierto que en materia laboral corresponde al patrón presentar a sus trabajadores cuando
los ofrece como testigos, por existir relación jurídica entre ambos; también lo es que si en térmi­
nos del invocado artículo SI 3, fracción II, manifiesta que sus trabajadores se niegan a comparecer,
la Junta debe citarlos, incluso a través de medidas de apremio, ya que el patrón no tiene atribucio­
nes coercitivas para obligarlos a comparecer a la contienda laboral, a pesar de que entre ellos exista
subordinación por la relación de trabajo.
Amparo directo 349/2006. Mejoramiento Continuo, Servicios al Sector Empresarial, S.A. de
C.V. 21 de septiembre de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: Arcelia de la Cruz Lugo. Secreta­
ria: Araceli Ramírez Aguilera.
89 P r u e b a t e s t im o n ia l , d e s e c h a m ie n t o d e la , s i se o m it ió c it a r e l d o m ic il io d e los
t e s t ig o s .—-A
diferencia de lo que establecía el artículo 760, fracción VII, de la Ley Federal del
Trabajo de 1970, el actual artículo 813, fracción II, de la propia Ley, establece como requisito
para que se tenga ofrecida correctamente la prueba de testigos, que el oferente señale el domicilio
de éstos, además de sus nombres, con independencia de la obligación de presentarlos, excepto
que se tenga impedimento para ello, caso en el cual el precepto en referencia establece que debe­
rá indicarse la causa o motivos justificados que impidan presentarlos directamente.—Amparo di­
recto 637/81. Norma Lourdes Cruz Salinas. 15 de octubre de 1981. Unanimidad de votos.
Ponente; Horacio Cardoso Ugarte. Secretario: Hugo Arturo Baizábla Maldonado. Informe 1981.1
Tercera Parte. Primer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito. P. 207.
PROCEDIM IENTO ORDINARIO 227

dicho domicilio es incorrecto, la junta tras de escuchar al oferente, deberá re­


solver discrecionalmente si declara la deserción de la prueba o permite al inte­
resado corregir su error.90
Cuando el testigo radica fuera del lugar de residencia de la junta, el ofe­
rente deberá ofrecer la prueba acom pañando el interrogatorio escrito con una
copia, interrogatorio conforme al cual deberá ser examinado el testigo. De no
hacerlo así, se desechará esa prueba testimonial. La copia se pondrá a disposi­
ción de la parte contraria para que en el término de tres días presente su plie­
go de repreguntas en sobre cerrado (artículo 813, III).91192

90 P r u e b a t e s t im o n ia l e n e l p r o c e d i m i e n t o labo ra l , I n c o m p a r e c e n c ia d e l o s t e s t i ­
gos CITADOS A SOLICITUD DEL OFERENTE, CUANDO EL DOMICtLIO PROPORCIONADO ES INCORRECTO.
LA JUNTA, APRECIANDO CADA CASO PUEDE, DE MANERA FUNDADA ¥ MOTIVADA, DECLARAR DE PLA­
NO LA DESERCIÓN DE LA PRUEBA O REQUERIR AL OFERENTE PARA QUE PROPORCIONE EL DOMICILIO
CORRECTO.—La interpretación sistemática que implica la armónica relación de los artículos 686,
771, 776, 778, 779, 780, 782 y 783 de la Ley Federal de! Trabajo, permite establecer que las Juntas
tienen facultades que les permiten remover cualquier obstáculo que impida el desarrollo normal y
culminación de los procesos, dentro de las cuales pueden, de manera fundada y motivada, decla­
rar la deserción de la prueba en cuestión, si estiman que ¡a cita frustrada de los testigos se debió a
una conducta procesal inadecuada del oferente, cuyo objetivo fue retrasar o paralizar el procedi­
miento. Dicha facultad, correcta en términos generales, debe ejercitarse respetando los principios
que rigen al juicio laboral, ya que su empleo de .manera indiscriminada podría llevara incon­
gruencias. En ese contexto, atendiendo a las reglas de la lógica, de la sana crítica y alas máximas
de la experiencia, la junta podrá, atendiendo a las circunstancias del caso particular, dar vista al
oferente con el resultado de las notificaciones relativas y, dependiendo de lo que éste manifieste,
de estimar que subsiste el interés legitimo en su desahogo y que no se trata de retardar el procedi­
miento, se proveerá a la citación de los testigos nuevamente, permitiendo leal interesado corregir
un etTor que no le fue atribuible.
Contradicción de tesis 91/98. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del
Octavo Circuito y el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer Circuito. 11 d e junio
de 1999. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: José Gabriel Clemente Rodríguez.
Tesis de jurisprudencia 79/99. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en se­
sión privada del dieciocho de junio de mil novecientos noventa y nueve.
Novena Época. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta. Tomo: X, Julio de 1999. Tesis: 2a./J. 79/99. Página: 252.
91 Época: Novena Época. Registro: 164882. Instancia: Segunda Sala. T ipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXXI, Marzo de
2010. Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 33/2010. Página: 1040.
T e s t im o n ia l p o r e x h o r t o e n e l j u i c i o l a b o r a l . E l o f e r e n t e e st á o b l ig a d o a p r e s e n ­
t a r p o r e s c r it o e l in t e r r o g a t o r io r e s p e c t iv o , e l c u a l n o p u e d e a m p l ia r s e d u r a n t e el
d e s a h o g o DE LA pr u e b a .—Si bien es cierto que e l artículo 685 de ia Ley Federal de Trabajo dis­
pone que en el proceso laboral impera el principio de oralidad, el cual significa que las partes es­
tán facultadas para intervenir durante el juicio de manera verbal, también lo es que ello no implica
que así sea en todas las diligencias, ya que depende de las particularidades de cada una. Ahora
bien, respecto de las pruebas en materia laboral, e l artículo 780 de la Ley citada prevé que al ofre­
cerlas deben aportarse todos los elementos necesarios para su desahogo, y los preceptos 776, frac­
ción III y 815, fracción V, de la misma Ley, establecen que es admisible la prueba testimonial y
que si se desahoga ante la Junta del conocimiento, el oferente puede acudir a formular preguntas
verbal y directamente, pudiendo ampliar su interrogatorio o repreguntar, pues la Junta debe cali-
228 DERECHO PROCESAL DEL TRABAJO

ficar tales cuestionamientos; sin embargo, esto no opera en los casos de excepción previstos en el
artículo 813, fracciones III y IV, de la Ley laboral, es decir, cuando el testigo radica fuera del lugar
de residencia de la Junta, de ahí que el oferente habrá de acompañar el interrogatorio por escrito
con en el que se examinará al testigo, ya que de no hacerlo se declarará desierta la probanza; ade­
más, debe exhibir las copias de aquél, las cuales se pondrán a disposición de las demás partes para
que en el plazo de tres días presenten su pliego de repreguntas en sobre cerrado, documentos que
calificados por la Junta, se anexarán al exhorto que gire; la otra excepción se surte cuando el tes­
tigo sea alto funcionario público, quien podrá rendir su declaración por oficio. De lo anterior se
sigue que en el desahogo por exhorto de la testimonial, las partes están impedidas para ampliar
sus preguntas o repreguntas ante la Junta exhortada, dado que la prueba fue ofrecida una vez fija­
da la litis, esto es, tuvieron previo conocimiento de los hechos y acciones o excepciones que inten­
taron probar, ya que de permitirlo se provocaría una desventaja procesal a su contraparte que de
no asistir al desahogo estaría imposibilitada para oponerse a que se formularan y calificaran las
preguntas de esa ampliación, en un supuesto donde su derecho preduyó cuando ofreció la prueba
y presentó el interrogatorio respectivo.
Contradicción de tesis 469/2009. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado en Materia
de Trabajo del Segundo Circuito, actualmente Primero en la misma materia y circuito y el Quinto
Tribunal Colegiado del Décimo Quinto Circuito. 10 de febrero de 2010, Mayoría de tres votos.
Disidentes: Margarita Beatriz Luna Ramos y Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Ponente: Marga­
rita Beatriz Luna Ramos. Encargado del engrosé: José Fernando Franco González Salas. Secre­
taria: Sofía Verónica Avalos Díaz.
Tesis de jurisprudencia 33/2010. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribuna], en
sesión privada del tres de marzo de dos mil diez.
Época: Novena Época. Registro: 166775. Instancia: Segunda Sala. Tipo de Tesis: Juris­
prudencia. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXX, Julio de 2009.
Materia(s): Laboral. Tesis: 2a./J. 86/2009. Página: 458-
T e s t im o n ia l e n e l j u i c i o l a b o r a l . D e b e e s t a r s e a la in t e r p r e t a c ió n l it e r a l d e la
EXPRESIÓN “LUGAR DE RESIDENCIA DE LA JUNTA” PARA DETERMINAR LOS CASOS EN QUE EL OFEREN­
TE DEBE ACOMPAÑAR EL INTERROGATORIO ESCRITO DE LA PRUEBA, EN TÉRMINOS DEL ARTÍCULO 813,
f r a c c ió n III, DE LA L ey F e d e r a l d e l T r a b a jo .—Del análisis del concepto “jurisdicción”, conte­
nido en los artículos 698, 699 y 700 de la Ley Federal del Trabajo, entre otros, se entiende que se
refiere a las atribuciones conferidas a distintas autoridades laborales, en atención a un criterio te­
rritorial o tomando en cuenta si la autoridad es local o federal, es decir, denota los distintos ámbi­
tos de distribución de competencias. En cambio, el término “residencia” se empica para designar
el lugar físico donde un ente tiene su domicilio o asiento, según se advierte, por ejemplo, de los
artículos 30, 737 y 739 del mismo ordenamiento, así como de la exposición de motivos de las re­
formas a ese cuerpo legal, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 4 de enero de 1980.
Ahora bien, el artículo 813 de la Ley Federal del Trabajo establece los requisitos a cumplir por el
oferente de la prueba testimonial en el juicio laboral, y en su fracción III señala que si el testigo
radica fuera del lugar de residencia de la Junta, aquél deberá, al ofrecer la prueba, acompañar
interrogatorio por escrito, al tenor del cual se examinará al testigo. En esta tesitura, la expresión
“lugar de residencia de la Junta” se refiere a la dudad o población donde se encuentra su asiento
físico, no a la extensión del territorio donde ejerce jurisdicción. Por tanto, si los testigos radican
fuera del lugar de residencia del órgano jurisdiccional, debe estarse a lo dispuesto en el menrio-
nado precepto, aunque ese lugar se ubique dentro de la jurisdicción territorial de la Junta. Lo
anterior, sin perjuicio de la facultad que tiene para proveer sobre la forma más adecuada para el
desahogo de la prueba, en términos de lo previsto en la ley de la materia.
Contradicción de tesis 146/2009. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Segun­
do y Tercero, ambos en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito. 3 de junio de 2009. Cinco votos.
Ponente: José Fernando Franco González Salas. Secretaria: Ileana Moreno Ramírez.
PROCEDIM IENTO ORDINARIO 229

No hace falta presentar e n el ofrecimiento de la prueba el pliego de pre­


guntas, salvo la excepción señalada anteriormente,*93
La ju n ta califica las preguntas y las repreguntas y las envía en sobre cerra­
do a la ju n ta exhortada para que se desahogue la testimonial de la persona
respectiva, con base en esas preguntas y repreguntas.
La ju n ta exhortada no puede modificar los interrogatorios, tampoco pue­
de ampliar las preguntas, porque no tiene forma de