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TEMA 5

1.1. Seres humanos y animales en el medio físico

Los animales están dotados de una estructura biológica que les permiten adaptarse perfectamente a su medio
específico.

Los seres humanos no nacemos adaptados a ningún medio físico. No tenemos más remedio que adaptarnos al medio
y transformarlo en mundo, es decir, en un hogar habitable para nosotros.

1.2. La responsabilidad de las acciones

Si los seres humanos al actuar elegimos entre varias posibilidades, entonces tenemos que ser capaces de responder
de nuestra elección: lo que tenemos es responsabilidad.

Solo se es responsable de la acción que uno elige, no de lo que nos ocurre y no podemos evitar. Al elegir, uno ha de
ser capaz de justificar su acción ante sí mismo y ante los demás. Aristóteles distingue entre producción y acción:

 La producción tiene como finalidad realizar un objeto exterior al agente mediante la inteligencia y la técnica.
 La acción no tiene otra finalidad que el obrar bien mediante la elección consciente, por la cual se transforma el
propio agente de la acción y la sociedad en la que vive.

1.4. Las normas

Los seres humanos reconocemos y establecemos criterios o valores generales para justificar nuestras acciones.
Actuamos de acuerdo con unas normas, pero estas normas son de naturaleza diferente:

 Si queremos tener una vida saludable, nos guiamos por unas normas higiénicas.
 Si queremos ser aceptados en un grupo social y participar de sus tradiciones tendrán unas costumbres.
 Para regular la convivencia de los miembros de una sociedad definida, tenemos las normas legales.
 De carácter religioso, las normas se convierten en preceptos religiosos.

2.1. La elección del bien

Los seres humanos nos vemos obligados a elegir entre posibles acciones y a justificar nuestra elección.

El bien es el imán de nuestras acciones, es el ideal que queremos conseguir cuando obramos. ¿Qué entendemos por
bueno?

 Aquello que deseamos o necesitamos es un bien: el bien ultimo seria aquello que deseamos por sí mismo y no
como medio para conseguir otra cosa.
 Es lo que es perfecto en su género. Así una buena casa, buena persona. En este sentido, la bondad va unida
indisolublemente al ser, a lo que las cosas son.
Una acción es buena cuando es conforme a un conjunto de normas reconocidas como válidas.

2.2. Moral y ética

Los grupos sociales han elaborado a lo largo de su historia códigos de normas de conducta que posibilitan la
convivencia.

El respeto de esas normas es condición necesaria para que una acción sea considerada correcta, justa o buena
moralmente. Según Aranguren:

 La moral:
 Moral como contenido: conjunto de normas que establecen un modelo ideal de buena conducta socialmente
establecido. También se refiere al conjunto de normas que un individuo interioriza y que rigen su conducta.
 Moral como estructura: la estructura moral del ser humano es la que obliga a tener que elegir continuamente
el ajuste y la justificación de su conducta. Se dice que esa persona tiene la moral alta.
 La ética. Reflexión filosófica sobre la dimensión moral del ser humano. Su función es aclarar racionalmente las
cuestiones de ámbito de lo moral.
Una de las tareas propias de la ética es el cuestionamiento crítico de las morales vigentes, y el establecimiento de un
diálogo racional para conseguir y fundamentar principios morales universalizables, es decir, capaces de orientar la
construcción de un mundo mejor para todos los seres humanos.

2.3. La moral como órgano mental

Estudios recientes de neurocientíficos y psicológicos nos presentan la moral como una herramienta heredada que se
ha ido configurando a lo largo del proceso de evolución, y cuya función es la de organizar la vida social.

Otros científicos admiten la existencia de una facultad moral equipada con una gramática moral universal, que nos
permite construir sistemas morales concretos.

La moral vendría a ser un órgano metal genéticamente configurado con unos principios morales universales, comunes
a todos los seres humanos. La cual condiciona la estructura de los diversos códigos morales existentes y la elaboración
de los juicios morales.

La existencia de este instinto moral universal innato implica que nacemos con una “gramática moral” que nos permite
aprender el lenguaje moral de nuestro entorno, y algunos contenidos morales comunes a todos los seres humanos.

3.1. La moral hunde sus raíces en la naturaleza

La conducta del ser humano surge de la interacción entre:

a) su constitución natural biológica, b) el medio natural, c) el medio social.

Las decisiones y elecciones se sitúan en la apertura de las posibilidades y restricciones, que el mundo natural y social
le ofrece y los deseos e impulsos propios de su naturaleza.

3.2. ¿Nacemos buenos o nos hacemos buenos?

Cada ser humano nace con una disposición particular genéticamente heredada, recibe el nombre de temperamento.
De la cooperación del organismo y el medioambiente se adquieren a lo largo de la vida lo que se llaman hábitos.

Los hábitos configuran nuestro yo, pues la integración de hábitos forma el carácter. Los hábitos configuran nuestra
personalidad, la cual se forma mediante la repetición de acciones que decidimos llevar a cabo de acuerdo con los
proyectos de vida que elegimos.

La voluntad consiste en la facultad que el individuo tiene para decidir una u otra orientación de su acción, Marina dice
que la voluntad consiste en la dirección inteligente de la acción. La voluntad nos lleva a querer el bien en nuestras
decisiones y a esforzarnos en su consecución superando dificultades: es la fuerza de voluntad.

3.3. La fuerza de la virtud

La virtud del ser humano es aquello que le hace ser lo que es. Para Spinoza, es el esfuerzo surgido del deseo por
conservar el propio yo, en lo cual consiste la felicidad. Este deseo surge de la propia naturaleza del ser humano.

Aristóteles defiende que las virtudes son hábitos por los que el hombre se hace bueno, que realiza bien la función que
le es propia según su naturaleza: animal que tiene razón-lenguaje y que ha de vivir en comunidades políticamente.

Los hábitos y predisposiciones que nos llevan a actuar conforme a la ley moral. La virtud se sitúa justo en medio.

Según Aristóteles hay dos clases de virtudes:

 Virtudes dianoéticas. Son enseñadas y tiene que ver con la búsqueda de la verdad.
 Virtudes éticas: se originan por la repetición de acciones.

La virtud surge del deseo natural, pero se necesita la inteligencia popara orientar su impulso hacia el bien común
como dice marina.
4.1. Teorías deterministas

La psicología conductista se impuso en el siglo pasado la idea de que la conducta del ser humano está determinada
por el ambiente social y cultural en el que vive que es + importante que la propia herencia genética.

Skinner en Walden dos llega a idear una comunidad utópica en la que no existe ningún problema de convivencia
porque sus habitantes han sido sometidos a un riguroso plan de condicionamientos psicológicos, por los que él llama
“ingenieros de la conducta”.

Actualmente, la neurociencia aplicada al estudio de la vida moral del ser humano la neurótica dice que la gente
obedece a códigos de conducta sólidamente anclados en su cerebro lo que dijo Wilson.

4.3. Libertad para elegir

No somos libres de elegir nuestra herencia biológica, la familia, y la sociedad en que nacemos, ni muchas de las cosas
que nos pasan en la vida, pero como dice Savater, si somos libres para responder a lo que nos sucede de un modo u
otro.

Los procesos de liberación a lo largo de la historia han sido: colectivos excluidos que han tomado y siguen tomando
conciencia de su situación y luchan por la dignidad. La libertad se entiende como lo contrario a la esclavitud. Que
puede decidir cómo quiere vivir y participa con los otros en la construcción de las normas que han de regir la vida en
común.

4.4. El miedo a la libertad

Hay ocasiones en que nos gustaría que otros decidieran por nosotros, sobre todo porque nos asusta aceptar la
responsabilidad de la decisión. Fromm, la libertad nos asusta, preferimos mantenernos en una situación minoría de
edad moral.

Sartre decía que el individuo humano es arrojado al mundo y condenado a existir, es decir, a elegir y decir cómo vivir.

No hay una esencia de ser humano con arreglo de ser humano con arreglo a la cual se deba existir, la esencia se hace
existiendo, eligiendo. El ser humano es un ser arrojado al mundo y condenado a ser libre.

5.1. Desarrolla una madura afectividad moral

Dussel, el primer principio de toda ética: todos tenemos derecho a vivir con plenitud, y cualquier situación que impida
que el otro viva de este modo es una situación mala moralmente y me exige una acción encaminada a su
transformación. Una buena persona es aquella que se conmueve y se siente interpelada por fragilidad del ser humano,
de modo especial de sus próximos y de los más frágiles. Los sentimientos morales relacionados como esta forma de
sensibilidad son la empatía, la compasión, la vergüenza, etc.

5.2. Razona bien

Una buena persona es razonable, es consciente de la complejidad de la realidad y se esfuerza por conseguir un
pensamiento crítico y creativo, un pensamiento que tiene como guía la búsqueda de la justicia y que es cuidadoso con
lo que tiene valor, con lo valioso.

5.3. Conoce el mundo en el que vive

Una buena persona es capaz de conmoverse ante el sufrimiento del otro, pero tampoco conoce el medio en que ese
sufrimiento del otro o de sí mismo se produce y sus causas. Por ello, es necesario estar informados sobre los
problemas que nos rodean.

5.4. Obra bien

Una buena persona es aquella que en su obrar busca la consecución de espacios y formas de vida que posibiliten vivir
con dignidad y plenitud a sí misma y a todos los seres humanos.
7.1. ¿En que se basan las normas morales?

En el S. V y IV, los sofistas plantearon el debate sobre el fundamento delas normas morales, legales y sociales: son
producto de las convenciones, costumbres y creencias humanas.

Los sofistas observaron la diversidad y heterogeneidad de los valores y normas que rigen la convivencia. Según
Protágoras, el ser humano, es la medida del bien, de lo justo y de lo bello.

Los sofistas consideran que las normas morales no se fundamentan tanto en la naturaleza de las cosas cuanto en los
acuerdos y convenciones sociales.

Este punto contrasta con el de Platón, para quien el Bien es independiente de nuestras decisiones, de modo que
nuestros actos serán buenos no porque así lo decidamos y acordamos nosotros, sino en la medida en que participen
de idea del Bien, que es inmutable.

7.6. Relativismo individual

Cada uno tiene un modelo de vida buena, y lo que es bueno moralmente para una persona puede no selo para otra.
Cada persona tiene derecho, a elegir su modelo de felicidad.

7.7. La existencia de principios éticos universales

Incluso admitiendo, como hace Dewey, que los principios morales sean temporales y varíen de unas sociedades a
otras, ello implica que sean meramente subjetivos.

Los ideales morales de justicia, igualdad…, son propuestas morales, modos de vita que nos proponemos conseguir
porque consideramos que una vida de acuerdo con estos valores tiene consecuencias preferibles y valiosas para todos
los seres humanos: tienen un valor objetivo y no arbitrario. Tiene un valor intersubjetivo.

Las grandes tragedias que se suceden en nuestro mundo, como las guerras, la desigualdad; nos urgen a un rearme
moral y un esfuerzo eficaz por transformar la realidad en la que nos encontramos.