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Andrea Alejandra Grijalva Lucas 3°E

“Lasallistas sin fronteras, viviendo juntos nuestra misión”.

“Cómo elegidos de Dios pueblo suyo y amados por Él, revístanse de sentimientos de comprensión,
de bondad, de humildad, de mansedumbre y paciencia”.(Col 3,12)

La Salle como institución ha estado dos veces a punto de desaparecer en su Francia natal. Hoy se ha
extendido 79 países donde nos educamos cerca de 1000000 de estudiantes.

La creación de comunidades sostenibles amigables con el medio ambiente es una perspectiva a largo
plazo que como lasallistas estamos llamados a trabajar por unir a toda la familia humana en la
búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar, por
ello necesitamos pensar más allá de las fronteras de nuestro entorno inmediato y analizar el planeta
Tierra como la casa común qué debemos proteger.

Pero… ¿Quiénes somos los lasallistas y cuáles son esas fronteras?

Los lasallistas somos aquellos que de algún modo u otro seguimos los valores propuestos por San
Juan Bautista de La Salle y los ponemos en práctica con nuestra manera de vivir: siendo testimonios
de fe, sirviendo al prójimo como a Dios y compartiendo en fraternidad.

Solo así romperemos con esas fronteras que por migración, inestabilidad poíltica,inseguridad,falta
de oportunidades, desastres naturales e incluso el hambre generalizado nos separan.

El símbolo que representa nuestro lema es un ave colorida que representa la diversidad, una mano
abierta dispuesta a ayudar y una llama ardiente como el fuego del corazón con razones para amar.

Debemos empezar por salir de la frontera que tenemos en nuestra mente, aquella burbuja en la que
nos encontramos, la zona de confort para ser específicos, así podremos iniciar con nuestra misión.

“¿Fronteras? Yo nunca he visto una pero he oído que existen en la mente de algunas personas”.
(Thor Heyerdahl)

No se tratan solamente de señales geográficas,límites mentales, heridas y cicatrices psicológicas.

Sino que se trata de ir ahí donde Dios nos lleva, allí donde alguien espera, allí donde hay un hermano,
que la exclusión segrega, donde la muerte da vueltas y la vida se pelea, dónde duerme una
esperanza y la justicia espera.

Tres pasos para ir más allá.

1.Vencer el miedo: Quitarnos el temor a fallar, romper los esquemas de la sociedad de tal manera
que podemos empezar por salir de nosotros mismos, de nuestras seguridades y

prejuicios, para ir al encuentro del hermano. Es necesario que el cambio que

debe operarse en nosotros se verifique en lo interior, y que seamos plenamente

transformados por la luz, por la plenitud de la gracia y por la posesión del Espíritu de Dios.

2.Discernir lo esencial de lo circunstancial con ojos, oídos y corazón: No podemos imponer como
absoluto lo que es cambiante, pero como evangelizadores y lasallistas que somos, tampoco
podemos cambiar lo que es el núcleo fundamental de nuestra fe, válido para todos los tiempos y
circunstancias.

3.Afrontar la tensión de mantener y cuidar lo que tenemos; o desapegarnos, soltar, y dejar ir. Ir más
allá significa también dejar algo atrás. “El futuro real es el que viene a su propio tiempo y, a menudo,
deja en pedazos nuestras predicciones y planes”. (Karl Rahner).

Al prepararnos para el futuro real, lo que quizás sea más difícil en nuestras vidas sea el dejar ir algo
hermoso que nosotros mismos hemos ayudado a crear; aceptar que esto debe ser abandonado, no
porque haya perdido su belleza, sino porque ha pasado su tiempo y porque otra nueva belleza se
está gestando”. Nosotros, lasallistas, estamos llamados a gestar esta nueva belleza.

Siendo creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles
y conformamos una especie de familia universal ,una sublime comunión generando respeto
sagrado, cariñoso y humilde, como Jesús nos enseña .

Antes de finalizar quiero pedir a todos los presentes que cierren sus ojos y se tomen de las manos.

Por favor reflexionemos el mensaje que he tomado de (Rom 12,9-18) ,que dice así:

Que el amor sea sincero, aborrezcan el mal y cuiden todo lo bueno.

En el amor entre hermanos demuéstrense cariño unos a otros.

En el respeto estimen a los otros como más dignos.

En el cumplimiento del deber no sean flojos.

En el espíritu sean fervorosos y sirvan al Señor.

Tengan esperanza y sean alegres.

En las pruebas sean pacientes.

Oren en todo tiempo.

Compartan las necesidades de los otros cristianos.

Con los que estén de paso sean solícitos para recibirles en su casa.

Bendigan a quiénes los persiguen, bendigan y no maldiga.

Alégrense con los que están alegres, lloren con los que lloran

Vivan en armonía unos con otros.

(Pueden soltarse)

Que el espíritu de lasallistas nos impulse a traspasar horizontes con la guía de Dios la cual permanece
en vosotros.

Y que se escuche tan alto desde América hasta Oceanía…

¡Que viva Jesús en nuestros corazones! ¡Por siempre!


Andrea Alejandra Grijalva Lucas 3°E