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Elementos del sistema límbico

1. Lóbulo límbico: circunvolución del cuerpo calloso, la circunvolución subcallosa y


el giro parahipocampal.
2. Formaciones hipocámpicas: hipocampo dorsal (corresponde al indusium griseum) e
hipocampo ventral (formado por asta de Amón, cuerpo franjeado, giro dentado y el
subículo).
3. Complejo amigdalino: Corteza periamigdalina, núcleo amigdalino y estría terminal.
4. Área septal.
5. Formaciones olfatorias: bulbo, pedúnculo olfatorio, estría olfatoria y lóbulo
piriforme.
6. Núcleo dorso mediano y núcleo anterior del tálamo óptico.
7. Corteza orbitofrontal (COF): es una región del lóbulo frontal del cerebro
relacionada con el procesamiento cognitivo de la toma de decisiones.
8. Núcleo accumbens:
9. Hipotálamo
10. Hipocampo
11. Amígdala cerebral
12. La amígdala cerebral
13. Zonas relacionadas

Amígdala cerebral

La amígdala cerebral es una masa con forma y tamaño de dos almendras que está situada a
ambos lados del tálamo, en el extremo inferior del hipocampo. Cuando es estimulada
eléctricamente, los animales responden con agresión, y cuando es extirpada, los mismos se
vuelven dóciles y no vuelven a responder a estímulos que les habrían causado rabia;
también se vuelven indiferentes a estímulos que les habrían causado miedo o respuestas de
tipo sexual.

La amígdala sigue en el cerebro esta vía: Amígdala->hipotálamo->sustancia gris


periacueductal que hace que se produzcan manifestaciones autonómicas como el cambios
en la actitud motora. Ésta es la responsable de que por ejemplo, cuando alguien nos atrae
emocionalmente se nos dilaten las pupilas o que, por ejemplo, nos pongamos colorados
cuando nos toca hacer una exposición.

Lo que conecta la amígdala con el hipotálamo es la estría terminalis que es la responsable


de que el hipotálamo se conecte con el tronco del encéfalo y produzca esas manifestaciones
autonómicas.
Funciones del complejo amigdalino

Como se ha mencionado, la amígdala es una estructura compleja y vital para la


supervivencia, participando y estando vinculada en gran cantidad de fenómenos
psicológicos y fisiológicos. Veamos a continuación algunos de ellos:

1. Integración de las emociones y las respuestas autónomas

La amígdala gestiona con gran precisión la emisión o inhibición de respuestas


emocionales tanto a nivel consciente como inconsciente, siendo su función más estudiada y
una de las más relevantes. Permite asociar a las experiencias que vivimos sensaciones de
gratificación o aversión. Participa tanto en emociones positivas como las reacciones
de alegría o felicidad como en otras emociones de carácter más adaptativo, como veremos
en el siguiente punto.

2. Gestión del miedo y reacción lucha/huida

En este aspecto, una de las funciones principales de la amígdala y el hecho de que sea
pieza clave de la supervivencia es la gestión del miedo. A un nivel filogenético, este
núcleo ha permitido la supervivencia de nuestra especie, dado que es el que permite que
podamos reaccionar tras percibir un estímulo potencialmente amenazador para la integridad
física, estimulando o inhibiendo la respuesta de lucha/huida. De hecho, lesiones en la
amígdala pueden provocar reacciones extremadamente agresivas y la pérdida del miedo,
con todas las repercusiones que la ausencia de este sentimiento puede suponer.

3. Aprendizaje emocional

El aprendizaje asociativo y condicionado también resultan influidos en gran medida


por la actuación de la amígdala. Esta estructura permite la elección de estrategias a
aplicar ante la presencia de estímulos, así como detectar situaciones en que dichas
estrategias son también aplicables. Esto es debido a que la vinculación entre emoción y
cognición, así como en el mantenimiento de la motivación al vincular los propios objetivos
a sentimientos concretos.

4. Memoria

Además de al proceso de aprendizaje, la amígdala también afecta a la estructuración de


recuerdos. Esto es debido a la asociación de recuerdos con estados emocionales, que
permiten una mayor conexión y fijación del material a recordar, permitiendo su
consolidación.

De hecho, incluso cuando el hipocampo falla y no permite almacenar ciertos recuerdos, la


amígdala permite que se preserve un cierto recuerdo emocional de una situación, por lo
cual es posible, por ejemplo, que se tenga mucho miedo a los perros (memoria emocional)
sin recordar por qué ocurrió esto (debido al estrés que se sufrió en un evento traumático con
un perro, ese recuerdo "narrativo" de lo que ocurrió no se ha conservado).
5. Regulación conducta sexual

La conducta sexual también se ve influida por la actuación de la amígdala. Además de


permitir la asociación de los diferentes estímulos con el placer, la vinculación emocional
entre individuos y su asociación con el mantenimiento de relaciones íntimas son debidas
entre otras estructuras al complejo amigdalino.

6. Agresividad

La amígdala también se encuentra vinculada a la agresividad. Los estudios realizados


hasta el momento indican que un mal funcionamiento de ésta puede provocar la pérdida de
reacciones de agresividad y autodefensa, mientras que una hiperestimulación del complejo
amigdalino provoca reacciones extremadamente agresivas y violentas.

Respuesta de saciación

Otro de los aspectos en que la amígdala tiene cierta influencia es en el control de la ingesta,
contribuyendo en gran medida al mantenimiento de la homeostasis corporal a través de su
influencia en la percepción de la saciación.

Cuál es la explicación de las conductas adictivas y a qué


neurotransmisor asocian
Causas de la conducta adictiva y clasificación de adicciones

Las causas de una adicción pueden ser múltiples.

A su vez pueden interactuar de modo complejo para producir la conducta adictiva tanto en
su predisposición como en su desencadenamiento donde se unen con el objeto de adicción.

Entre los factores que llevan a la adicción pueden mencionarse:


- biológicos
- familiares (genéticos y culturales)
- de personalidad
- socio-culturales

En cuanto a la clasificación, en algunos casos dos o más conductas adictivas pueden


coexistir o, más simplemente, las adicciones no se presentan con una diferenciación clara.

Por otro lado también puede darse el caso que una persona sustituya una adicción que lo
afecta desarrollando otra adicción. (Por ejemplo el reemplazo del cigarrillo por golosinas).

No obstante, en términos generales podemos clasificar las adicciones por el consumo o por
la conducta.
De este modo organizaríamos el siguiente cuadro:

Adicciones de consumo Adicciones de conducta

Adicción a substancias químicas

Adicción al Alcohol

Adicción a la Cocaína

Adicción a la Nicotina

Adicción a la Marihuana
Adicción al juego
Adicción a los Sedantes Hipnóticos
Adicción al sexo
Adicción a las Anfetaminas
Adicción a la religión
Adicción al Éxtasis
Adicción al trabajo
Adicción a la Heroína
Adicción al trabajo
Adicción al Opio

Adicción a la comida

Comedor Compulsivo

Bulimia

Anorexia Nervosa

Algunos autores reconocen también un tercer grupo compuesto por adicciones a relaciones
que impiden a los sujetos afectados establecer y mantener relaciones constructivas con otras
personas.

Los factores de personalidad y la conducta adictiva.


Caracterizar al adicto es fundamental para basar una intervención psicoterapéutica. Por esto
se vuelve necesario conformar un perfil que incluya los principales rasgos de su
personalidad asociados a su comportamiento adictivo.

Hasta ahora ninguna investigación ha podido ser concluyente sobre la existencia de una
"personalidad adictiva". Por su parte la experiencia clínica presenta dos evidencias que no
son contradictorias:
1. existen adictos con diversos tipos de personalidad
2. existen factores de personalidad que juegan un rol en el desarrollo de la adicción

En términos generales merecen señalarse los siguientes rasgos de personalidad que


solemos encontrar en personas adictas:
- tendencia a aislarse socialmente básicamente por tener pobres habilidades sociales. El
objeto de su adicción funciona como un sustituto y compensación.
- pobre habilidad en el manejo del estrés y las emociones negativas con falsos estilos de
afrontamiento que sostienen en la adicción.
- dificultades para expresar los sentimientos.
- escasa tolerancia a la frustración.
- dificultad de planear y de mantener metas a largo plazo, muchas veces presencia de
proyectos utópicos.
- suelen ser impulsivas en la resolución de problemas.
- extremismo, oscilan entre lo blanco y lo negro sin matices.
- tienen comportamientos compulsivos.
- cuando deben dejar una adicción suelen sustituirla por otra.

No obstante estos rasgos muy generales que solemos encontrar en diferentes adictos, es
importante tener en cuenta que la construcción de una “personalidad adictiva” presenta
tantas aristas que atentan contra la precisión del constructo. O bien hacemos una caricatura
muy pobre o bien una estructura tan compleja que no puede adaptarse funcionalmente a los
requerimientos de la investigación y la práctica clínica.

Como consecuencia, será mucho más operativo definir la personalidad adictiva como un
resultado de la alteración de la personalidad causada por un proceso de adicción

modificar los circuitos cerebrales

Modifica el circuito del placer