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Andamios de la mente afectiva

Giovanna Colombetti y Joel Krueger

En este trabajo se adopta el marco de Sterelny (2010) de la mente andamio, y su relación

dimensional, para resaltar las muchas maneras en que la afectividad humana (y no

sólo la cognición) es respaldada por el medio ambiente. Después de discutir la relación entre el

scaffolded-mind view y marcos relacionados, como la visión de mente extendida,

ilustran las muchas maneras en que nuestros estados afectivos son respaldados
ambientalmente por

elementos de la cultura material, otras personas, y su interacción. Para ello, nos basamos en
datos empíricos

evidencia de diversas disciplinas (sociología, etnografía y desarrollo

psicología), y desarrollar consideraciones fenomenológicas para distinguir diferentes maneras

en la que experimentamos el mundo afectivamente.

Keywords: Afectividad; Mente extendida; Incorporación; Construcción de nichos; Andamios

Mente

1. La Mente Andamio de Sterelny

Sterelny (2010) distingue varias dimensiones de lo que él llama la mente andamio.

Este término se refiere a la idea de que la mente es "respaldada por el medio ambiente", más

específicamente, que los agentes cognitivos diseñan su entorno para sostener, así como

amplificar sus habilidades cognitivas. Sterelny en particular se basa en Odling-Smee, Laland,

y el modelo de nicho-construcción de Feldman (2003) para caracterizar la mente del andamio.

Según este modelo, los organismos crean nichos ambientales a los que

luego adaptar; de este modo, los procesos de manipulación del medio se retroalimentan

el organismo manipulador y transformarlo, a menudo aumentando las posibilidades del


organismo

de supervivencia. Un ejemplo clásico de construcción de nichos es la actividad de construcción


de

castor, que cambia el ambiente donde vive el castor, lo que a su vez afecta

el comportamiento del castor y el de su progenie.


La construcción de nichos viene en diferentes variedades (Sterelny, 2003, capítulo 8).

Por ejemplo, los organismos modifican físicamente su hábitat, construyendo estructuras

(por ejemplo, refugios, nidos, presas) que modifican la forma en que el medio ambiente los
afecta. Social organización es también una forma de construcción de nicho, ya que crea un

condiciones que cambian el paisaje selectivo. Lo que Sterelny (2010) llama a la

"Mente andamio" se refiere al proceso de construcción de nichos epistémicos característico de

humano, consistente principalmente en hacer herramientas cognitivas y ensamblar

recursos informativos para el andamiaje de la acción inteligente, incluyendo el lenguaje


escrito,

notación matemática, calendarios, relojes, telescopios y computadoras. Además, en

el caso humano, el andamiaje ambiental ejerce su influencia a través de las generaciones en un

particularmente profunda, a través de la transmisión de conocimientos técnicos ecológicos y


técnicos

(lo que Sterelny, 2012 llama "aprendizaje social intergeneracional").

Sterelny presenta la vista de la mente-andamio como una alternativa a la mente extendida

(ExM en lo sucesivo), formulado por primera vez por Clark y Chalmers (1998) y

elaborado por Clark (2008) y otros (por ejemplo, Menary, 2010b). Según ExM,

a veces los vehículos materiales que realizan la mente abarcan no sólo neural o

incluso la actividad corporal, sino también la del medio material. Sterelny no rechaza

ExM, pero cree que el marco constructivo-nicho es más general y, por lo tanto,

más poderoso, que el marco de mente extendida. ExM se centra principalmente en cómo

agentes dependen de sus interacciones con elementos informativos para mejorar su

capacidades cognitivas. El ejemplo central de Clark y Chalmers (1998)

persona, Otto, que lleva un cuaderno en el que anota información importante que

de otro modo se olvidaría, y que él consulta siempre que lo necesita. El argumento

para ExM se basa en la observación de que el papel funcional del cuaderno de Otto es el

igual que el sistema de memoria neural interna de alguien que no confía en el

portátil y es capaz de recordar información relevante sin ayuda externa. Me gusta

información en un sistema de memoria biológica, la información en el cuaderno de Otto es


se accede fácilmente y directamente y generalmente no se duda o se cuestiona. Así como
nosotros

consideran algunos procesos cerebrales internos como constitutivos de la memoria, dice el

también debemos considerar el cuaderno de Otto como parte de su memoria.

La crítica principal de Sterelny a ExM es que es demasiado estrecha, y como tal "oscurece

en lugar de destacar "las variedades de maneras en que ingeniamos el medio ambiente y

dependen de recursos externos para mejorar nuestras competencias cognitivas (2010, p.473).
En su

vista, las actividades que amplían la mente se ven mejor como casos especiales de la

fenómeno general de la cognición sostenida ambientalmente. Este enfoque más general

fenómeno no siempre implica el uso robusto de recursos altamente confiables, por

ejemplo; ni tiene que ver con la interacción entre un recurso y una sola

agente solamente. Una vez que se reconoce la presencia generalizada de "combustibles

para la cognición "(Sterelny, 2010, p.473), la tarea crítica según Sterelny es

identificar relaciones funcionales entre agentes y recursos ambientales y

trazarlos como dimensiones en un espacio multidimensional. Identifica tres

dimensiones: la medida en que un agente confía en un recurso; la medida en que un

recurso está arraigado e individualizado; y la medida en que se comparte un recurso

a través de más de un agente. Ilustramos esto con más detalle en la sección 2.

Sterelny sostiene que este marco dimensional no obliga categóricamente

distinciones sobre la naturaleza; así "la frontera entre los componentes externos de la

la mente del agente y los meros recursos para esa mente deben ser arbitrarias "(2010, p.480).

ExM, en este marco, "es una esquina en un espacio 3D de andamios ambientales de

competencia cognitiva "(Sterelny, 2010, p.480); específicamente, la mente extendida canónica

casos son aquellos que involucran a personas solteras que manipulan

atrincherados. Aunque "no se comete un error claro al reservar una etiqueta especial para

esta región del espacio ", centrarse sólo en esa región no es útil porque oscurece

muchas otras instancias y rasgos de la mente andamios (Sterelny, 2010, p.480).


Encontramos el acercamiento de Sterelny a ExM particularmente atractivo por dos razones
principales.

En primer lugar, eludir la disputa frustrante entre partidarios y detractores de ExM

girando alrededor de lo que se conoce como la "falacia de la constitución causal".

ExM han argumentado que, si bien es importante reconocer el papel de la

medio ambiente en la mejora de las actividades cognitivas, este papel es meramente causal,
no uno de

constitución (por ejemplo, Adams & Aizawa, 2001). Además, otros han argumentado que es

mejor (porque es más conservador) afirmar que la cognición está "incrustada" más bien

es decir, interactuando causalmente con el mundo, pero aún así firmemente localizado

dentro del organismo (Rupert, 2004).

Clark mismo caracteriza la "oscilación argumentativa" entre las tesis de

la mente extendida e incrustada como "improductiva" (2008, p.138). Como Sprevak

(2010) ha señalado, el valor explicativo de la ciencia cognitiva de las dos tesis es

muy similar. Nuestra opinión es que, debido a las diferentes intuiciones que los individuos
tienen

respecto de la naturaleza de la mente, este debate no puede progresar mucho más

formulación de criterios que apoyen una intuición sobre otra, y sus

rechazo por parte de quienes no comparten las mismas intuiciones. Vemos la noción de
Sterelny de

la mente del andamio como útil para evitar este estancamiento mientras que proporciona
conceptuales

herramientas para poner de relieve productivamente los poderes transformadores

andamios Los partidarios tanto de la tesis extendida como de la tesis integrada pueden

Sterelny que la mente es pervasively andamiaje, y así que el ambiente no puede

ser excluidos de nuestras mejores explicaciones de la cognición. En cuanto a la cuestión


ontológica

de cuando, si alguna vez, el ambiente llega a ser parte de la cognición-esto no es algo

que un partidario del enfoque de andamios debe dar una respuesta. Sterelny

ve la mente extendida como un caso limitante de la mente andamiaje: "Canonical extended


casos mentales son continuos con otros casos, casos en los que hay

apoyo de la cognición, pero que no son tratados plausiblemente como constituyentes de los
agentes "

mentes "(2010, p.466). Se trata de una posición intermedia a lo largo de una

posibles posturas, todas las cuales son compatibles, en nuestra interpretación, con la
construcción /

modelo de andamiaje. En un extremo de esta dimensión está el

posición internalista según la cual la mente sólo sobreviene en el cerebro

(por ejemplo, Adams y Aizawa, 2001; Searle, 1992); en el otro extremo está la visión
externalista

según el cual la mente está necesariamente constituida por el medio ambiente (Hutto &

Myin, 2013).

La segunda razón por la que encontramos el marco de Sterelny atractivo es que puede ser
utilizado

para destacar las muchas maneras en que el medio ambiente anda no sólo la mente

cognitivas pero también afectivas. Por lo tanto, su estructura puede utilizarse para

expandir el enfoque "situado" de la emoción avanzado por Griffiths y

Scarantino (2009). Basándose en relatos interpersonales de la emoción en la psicología

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(particularmente los de Parkinson, Fischer y Manstead, 2005), Griffiths y Scarantino

ofrecen una perspectiva diferente de la generalizada según la cual las emociones son

internos del organismo con la función de proporcionar información sobre el

importancia de las situaciones. Argumentan, más bien, que las emociones son señales sociales
diseñadas

para cambiar el comportamiento de otros organismos. Como tal, las emociones son a menudo
no conceptuales

con el mundo que influyen en otros organismos y

que son influenciados por ellos. Griffiths y Scarantino también mencionan que las emociones
son
culturalmente andamiajeados, tanto diacrónicamente por normas socioculturales, como
sincronicamente

por el contexto concreto y material con el que se interactúa. En nuestra opinión, la cartografía

El marco de Sterelny en el dominio afectivo puede enriquecer esta cuenta. Nuestro objetivo en

Por lo tanto, este documento debe llevar a cabo esta cartografía y, al hacerlo,

distinciones y detalles a la vista situada de la afectividad.1 Además, este ejercicio

importante revelar hasta qué punto la afectividad no es sólo una cuestión de

experimentando cambios corporales y experienciales, sino también de modificar activamente

ambiente para el bien de la propia vida afectiva (para sostenerlo, amplificarlo o amortiguarlo).

Esta dimensión activa, creemos, es una característica importante del afectivity que necesita
enfatizar. Griffiths y Scarantino señalan principalmente que nuestras emociones dependen del
contexto sociocultural. Destacamos además que los estados afectivos implican la manipulación
activa del mundo y que este proceso conduce a la existencia de lo que llamaremos nichos
afectivos: instancias de organismo- (mutuas influencias) que permiten la realización de estados
afectivos específicos. Esta activemipulación no necesita ser el producto de una intención
consciente, aunque puede ser, sino que es a menudo sólo parte de nuestro repertorio de
tratos habituales con el mundo. Una implicación importante de nuestra discusión, si tenemos
razón, es que comprender y explicar los fenómenos afectivos debe tener en cuenta las formas
en que los ingenieros ingenieran sus entornos afectivos -es decir, crean nichos afectivos- y
haciendo que estos entornos influyan en sus estados afectivos de una manera Este documento
está organizado de la siguiente manera. En la sección 2 resumimos el relato de Sterelny (2010)
de las dimensiones de la mente andamiaje. En secciones subsiguientes lo aplicamos al ámbito
de la afectividad, discutiendo el material (sección 3) y los andamios interpersonales (sección
4), así como su interacción (sección 5). Dimensiones del Scaffolded MindSterelny (2010)
identifica tres dimensiones de la mente andamio. Éstas no son las únicas dimensiones a lo
largo de las cuales varía la mente andamiaje, pero proporcionan seguramente una útil
herramienta analítica inicial.2 La primera dimensión que discute es la confianza (Sterelny,
2010, pp. 473-475). Confianza se refiere a la percepción del agente sobre la responsabilidad de
un determinado recurso ambiental y del acceso del agente a él. Algunos recursos, y el acceso a
ellos, se consideran más fiables que otros; algunos confían en la zona, mientras que otros se
usan de manera más cautelosa. Por ejemplo, confiamos unreflectively en el mapa del campus
cuando necesitamos conseguir a una sala de conferencias, mientras que somos más
cuidadosos del consejo de la salud fijado en Web site alternativos de la medicina.

En general, Sterelny piensa que los recursos que implican sólo un remitente y un receptor

son (o deberían ser) menos confiables que los recursos mostrados públicamente con un
registro de

confiabilidad.
La segunda dimensión es la individualización o el atrincheramiento (Sterelny, 2010,

págs. 475-477). Algunos recursos, como el conjunto de cuchillos de un cocinero profesional,

se individualizan con el tiempo y con el uso repetido. Los propios agentes

cambios en el curso de este proceso de individualización a medida que se

determinado recurso, ya las modificaciones que el recurso experimenta como

consecuencia del uso. Aunque Sterelny no usa este término, los fenomenólogos

hablar de la transparencia de un recurso atrincherado o individualizado (De

Preester, 2011). Un cierto recurso se vuelve transparente en su uso cuando no se observa

o cuando se observa, pero no de la misma manera que los objetos son normalmente; más bien

se incorpora en el yo actuante. Merleau-Ponty (1962) habló de

la integración de herramientas (por ejemplo, la caña de la persona ciega) en el esquema


corpóreo de uno

(sche'ma corporel) -el conjunto de habilidades tácitas que caracterizan la acción en el mundo,
y

que estructuran su experiencia-en virtud del papel que desempeñan en el apoyo

acciones habituales. Desde una perspectiva dimensional, es útil pensar en el atrincheramiento

en términos de un continuo en lugar de todo o nada. Algunos recursos son más

atrincherado y transparente que otros, dependiendo del grado de experiencia - comparar

cómo los jugadores profesionales de tenis sin esfuerzo utilizan sus raquetas, por ejemplo, a un

amateur que lo maneja por primera vez-y también sobre si el recurso es una herramienta o

otra persona (ver sección 4.2).

La tercera dimensión se refiere al grado en que se emplea el recurso en cuestión

por un individuo o es, más bien, colectivo (Sterelny, 2010, pp. 477-479). ExM enfoca

principalmente en casos de individuos que interactúan con herramientas informativas

(cuadernos, computadoras, calculadoras, etc.). Sin embargo, como señala Sterelny, se pueden
encontrar muchas

casos de capacidades ambientales de andamios que implican interacciones de

individuos con ambientes estructurados colectivamente. Sterelny se refiere a Tribble

(2005) del teatro isabelino y jacobeo, y en particular los métodos de los actores
empleado para dominar, en un corto espacio de tiempo, un número muy grande de

realizado después de muy poco ensayo. Un elemento importante fue la trama: una dimensión

mapa del juego adjunto en el escenario, utilizado en conjunto con las partes.

Los jugadores no tenían el texto completo, así que las parcelas les permitieron graficar la obra,
y

particularmente para entender el ritmo de las escenas. Parcelas y otros dispositivos

permitió a los actores confiar en una variedad de señales ambientales para actuar en sus
partes,

sin necesidad de memorizar detalles tales como entradas, salidas y orden de la escena;

esto a su vez liberó recursos cognitivos para la memorización de líneas. Este ejemplo

ilustra bien lo que otros han llamado cognición distribuida (por ejemplo, Hutchins, 1995).

Lo que es importante para nuestros propósitos es que los diversos ítems ambientales en este

ejemplo, no se han adaptado a un solo individuo (como en el ejemplo anterior de

los cuchillos del cocinero profesional), pero a un grupo.

Consideremos ahora cómo estas dimensiones se aplican no sólo a lo cognitivo sino también a

estados afectivos.

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3. Andamios de material de afectividad

No es necesario pensar demasiado en encontrar varios ejemplos de cómo manipulamos

el mundo material para alterar nuestra condición afectiva: tomamos Prozac para la depresión,
escuchamos

a la música para revivir emociones pasadas, ir al cine para entretenerse, disfrutar de

comida de la comodidad, muebles del movimiento alrededor para la novedad, y así


sucesivamente. El marco de Sterelny,

sin embargo, nos permite mirar este fenómeno con más detalle.

3.1. Confianza

Consideremos primero la dimensión de la confianza. Al igual que en el caso de los recursos


cognitivos, también
algunos recursos afectivos más que otros. Sin embargo, tenga en cuenta que el sentido de

"Confianza" en juego aquí es diferente de la que está en juego en el caso de la cognición.


Confiar en un

cognitivo es principalmente confiar en que dice la verdad sobre el mundo (piense en

El cuaderno de Otto, o el mapa del campus) y en consecuencia que, por ejemplo,

a donde debemos ir. Al llamar la atención sobre la función afectiva de

curiosamente, pone de manifiesto un sentido diferente de "confianza": algunos recursos

confianza en el sentido de que confiamos en que tendrán un cierto efecto sobre nuestra

estado afectivo (por ejemplo, hacernos felices o relajados).

En un extremo de esta dimensión están los recursos afectivos que se basan sólo en

ocasionalmente, pero no son herramientas de confianza para la modulación afectiva. Los


ocasionales

las vacaciones pueden actuar como un andamio afectivo animándonos sin estar regularmente

para confeccionar nuestro estado de ánimo. En el otro extremo de esta dimensión están los
recursos

a la que son adictos, es decir, que consideramos indispensables para la realización de estados
afectivos específicos (típicamente agradables), y que empleamos regularmente para ese fin.
Entre estos dos polos hay recursos que también son manipulados y confiados regularmente
para el logro de ciertas condiciones afectivas (la frontera entre estos casos y los casos de
adicción es discutiblemente difusa). Un ejemplo frecuente es el de las tecnologías cada vez
más portátiles para escuchar música, a las que a menudo se basan para sentirse más enérgicas
y entusiastas, para relajarse y relajarse, para crear una atmósfera romántica o para reavivar
experiencias pasadas (DeNora, 2000, Krause y Hargreaves, . Es importante señalar que la
música no sólo provoca emociones; gracias a su carácter temporal, la música ayuda a ventilar o
dar voz a las emociones, "articulándolas" como las particiones de música (DeNora, 2000). Por
lo tanto, es posible decir que dejamos que la música tome la iniciativa inshaping nuestros
estados afectivos; delegamos la tarea de regular ciertos rasgos de los oremotions a la música
(Krueger, 2014). ¿Cómo la música regula nuestros estados afectivos es una cuestión
anempirical. Una posibilidad es que la música afecta al cuerpo (expresiones faciales, gestos,
fisiología), lo que a su vez es probable que afecte la experiencia de la emoción viabodily
feedback. Algunos sostienen también que percibimos la música como dinámica articuladora
similar a las expresiones humanas y, al hacerlo, creamos involuntariamente una
representación motora de la emoción dentro de nosotros mismos, lo que conduce a una
cascada de respuestas autonómicas y somáticas que generan la emoción asociada (Krueger,
2014). En cualquier caso, lo que queremos destacar aquí es el fenómeno de la confianza
generalizada en las tecnologías para la reproducción de la música con el propósito de la
regulación emocional. Tenga en cuenta que 3.2. Individualización y Entrenamiento
La dimensión de la individualización, hemos visto, se refiere al grado en que una

ha sido adaptado a los propósitos y actividades regulares. Como ilustramos en

En esta sección, tanto los estados cognitivos como afectivos pueden incluir

recursos materiales. Por lo general, también son recursos altamente confiables, es decir, los
recursos

para tener un efecto confiable en su estado afectivo. Esto se debe a que cuanto más uno
confía, y

en consecuencia se apoya en un determinado recurso, más individualizado se vuelve; sobre el

Por otra parte, cuanto más individualizado y, por tanto, más arraigado el recurso, más

confiado y confiado en él se convierte.

Tal vez el mejor ejemplo de un afectivo altamente individualizado y arraigado

recurso es la forma en que los músicos profesionales se relacionan con sus instrumentos.
Aprendiendo a jugar

requiere de años de práctica, generalmente desde una edad muy temprana, durante la cual el
cerebro y la

cuerpo adaptarse gradualmente al instrumento -su forma, sonido y rango expresivo.

Aprender a jugar implica el desarrollo de habilidades corporales específicas para lograr una

alto grado de maestría motora sobre el instrumento; al mismo tiempo, los músicos utilizan

sus instrumentos para expresar y explorar una variedad de sentimientos a través de sesiones
prácticas diarias.

El instrumento, así, poco a poco se afianza no sólo en el motor del músico

repertorio, sino también en el repertorio de expresión y sentimiento del músico. En efecto,

los músicos a menudo experimentan un fuerte sentido de apego a su instrumento,

que el instrumento es parte de ellos; perder el acceso a un instrumento

joven puede ser una fuente de profundo pesar y tristeza porque uno pierde la posibilidad

para expresar, y así explorar, una rica gama de estados afectivos. Tenga en cuenta lo que el
pianista

Cristina Ortiz dijo en una entrevista en el Concurso Internacional de Piano Leeds 2012:

Alguien tomó un piano de mí, sería mi muerte, porque vivo a través de la

piano. Pase lo que pase en mi vida: depresión, presión, felicidad o la pérdida de


madre o padre. . . -Voy al piano, y mi alma viene a través de las piezas que

optar por retratar esa emoción. (BBC Radio 3, 2012)

No parece exagerado decir que el rendimiento regular de la música puede crear

una relación adictiva. ¿Cómo exactamente esto sucede es, una vez más, una cuestión empírica.

El acto de tocar un instrumento afecta la postura y los gestos, la actividad autonómica y

(Davidson, 2012; Overy & Molnar-Szakacs, 2009) e influye en el bienestar

(Croom, 2012). Además, la mera capacidad de tocar un instrumento puede influir

cómo uno elige para hacer frente a situaciones. Por ejemplo, en lugar de tomar una

tranquilizante o hablando con otros, los músicos pueden recurrir a sus instrumentos para

regular sus estados afectivos. Saber que pueden hacerlo puede afectar las situaciones

y desafíos que eligen enfrentar y cómo lo hacen. Esto tiene

implicaciones para el tipo de persona que un músico termina siendo.

Ahora podemos introducir algunas distinciones fenomenológicas que ponen de manifiesto

diferentes variedades de atrincheramiento. Distinguiremos tres formas de atrincheramiento:

atrincheramiento en el esquema corpóreo; retranqueamiento en la imagen corporal; y

el atrincheramiento performativo. Consideremos éstos a su vez.

Primero, algo está arraigado en el "esquema corpóreo" cuando está implicitamente

integradas en las actividades corporales de tal manera que no se experimenta como una

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objeto, sino como parte de uno mismo (ver sección 2). Al igual que el esquema corpóreo, el

es pre-reflexivo, es decir, no es explícitamente atendida o reflejada (incluso

aunque podría llegar a ser así con un cambio de atención). Schull (2005) etnográfico

estudio de las máquinas de juego ilustra bien cómo esta forma de atrincheramiento puede

caracterizan no sólo los estados sensoriomotor sino también motivacionales y afectivos. El


juego

la industria diseña estas máquinas para acelerar la tasa de juego de los clientes y

duración lo más posible. Las estrategias incluyen asegurarse de que los jugadores
cómodo y puede pedir comida y bebidas a través del sistema de juego para que lo hagan

no necesita dejar la máquina; ofreciendo una selección de diferentes actividades como

exploración, exploración y experimentación con selecciones de una biblioteca de juegos; y

evitando que los jugadores sepan cuánto van a recibir y cuándo. Cuanto más

las máquinas recientes también se adaptan a la tasa de juego del cliente, alterando los pagos

dependiendo del estilo de juego del cliente. Como muestra Schull, estas máquinas inducen

un estado extremo de absorción y aislamiento del mundo y de otras personas,

comúnmente denominado por los jugadores como "la zona" - en la que los límites entre

el sujeto y la máquina se vuelven borrosos. Un jugador informa, por ejemplo: "Me siento

conectado a la máquina cuando juego, como si fuera una extensión de mí, como si físicamente

no podía separarme de la máquina "(Schull, 2005, p. 76). Schull identifica un nivel aún mayor
de absorción, caracterizado por la desaparición total de la materialidad de la máquina. Como
otro jugador señala: "La máquina ni siquiera está realmente allí .... . A medida que juegas, la
máquina se vuelve cada vez menos importante; comienza la máquina y entonces es el juego
"(Schull, 2005, p.77). Casos como este parecen implicar una transparencia total y experimental
de la máquina, donde la materialidad del cuerpo y las herramientas para actuar se pasan por
alto y se olvidan. El alejamiento o la separación de los recursos corporeamente arraigados
hacen que la dependencia de uno sea aparente. Awoman, que en general sale con su bolso,
dice que en aquellas raras ocasiones en que lo deja en casa, tiene "la sensación de que falta
algo, que no estoy completa. Es un poco . . . como lo que se dice de las personas amputadas,
que "sienten" el miembro ausente. Sin mi bolsa, es como si fuera amputada "(Kaufmann, 2011,
p.157, nuestra traducción). Del mismo modo, algunos de nosotros realizanhow depender
nuestro humor y energía diarios están en la cafeína solamente cuando paramos el
drinkingcoffee o el té. Las personas que tratan de dejar de fumar a menudo se vuelven
nerviosas y nerviosas, revelando hasta qué punto su funcionamiento normal y condición
afectiva han llegado a incorporar hábitos específicos (como el gesto de fumar) y químicos. En
segundo lugar, un recurso material también puede integrarse en el " imagen corporal ", el
sentido que tenemos de cómo nuestro cuerpo aparece a los demás (Gallagher, 2005). Por
ejemplo, considerar cómo esta imagen puede cambiar dependiendo de lo que usamos-un traje
elegante puede hacer que uno se sienta seguro de si mismo y profesional, una falda corta
puede hacer que uno se sienta provocativo o, dependiendo del contexto, expuesto y
vulnerable (Woodward, 2006). Una vez más, el estudio de Kaufmann (2011) muestra que
algunas mujeres eligen su bolso no tanto en la base de cómo se ve, sino cómo se ve en ellos. El
bolso corresponde y completa una cierta imagen corporal propia: "He elegido [mi bolso] como
apolongación de mi silueta para una imagen perfecta" (Kaufmann, 2011, p.124).

Tercero, por "afianzamiento performativo", nos referimos a una forma diferente de

incorporación, cuando el elemento en cuestión no es ni totalmente transparente ni


experimentado como un objeto externo. Este modo de experimentar un recurso material
mejor

caracteriza la relación de un músico profesional con el instrumento. Esta dimensión

de la incorporación puede ser aclarado contrastándolo con el bastón de una persona ciega.
diferente a

la caña, el instrumento musical no es algo a través del cual otra cosa es

percibida (por ejemplo, el entorno circundante). Por supuesto, es probable que con la práctica

el músico prestará cada vez menos atención al instrumento mientras juega. Hacemos

No creo que sea apropiado decir, sin embargo, que los músicos en algún momento vienen a
jugar

inconscientemente, como si estuvieran en piloto automático (compare Montero, 2010).


Ciertamente

adquieren muchos automatismos sensorimotores. Pero necesitan ser conscientes de cómo

están jugando, si no de acciones motrices específicas, al menos de sus gestos expresivos,

del carácter expresivo de la música que están produciendo, y de las acciones

por el instrumento.

Nuestra sugerencia, entonces, es que el instrumento en manos del hábil músico es

no experimentado como un objeto externo, sino como parte integrante de lo que Legrand
(2007)

llama el cuerpo performativo. Como Legrand lo caracteriza, el cuerpo performativo es

ni totalmente transparente ni objeto intencional de la experiencia. Más bien, es el

cuerpo como experimentado durante el desempeño hábil de una actividad específica. En estos

casos, no es necesario ocuparse deliberativamente del propio cuerpo, pero uno no

muy consciente de su presencia y actividad, principalmente a través de la reflexión pre-


reflexiva

sensaciones propioceptivas y cinestésicas, es decir, sensaciones de posición corporal y

movimiento que no son, pero podrían llegar a ser, explícitamente atendidos. En el caso de
expertos

rendimiento musical, sugerimos, el instrumento se atrinche en este

complejo performativo; no es ni totalmente transparente ni asistido explícitamente, sino


se experimenta sin embargo como un instrumento presente de ejecución y expresión.

4. Andamios interpersonales de afectividad

Al igual que el dominio de los objetos materiales, el dominio interpersonal es un reino que

manipular activamente para alterar nuestros estados afectivos. Pasamos tiempo con los
socios, la familia,

y amigos porque disfrutamos de su compañía y de los sentimientos agradables que traen

y participamos en actividades conjuntas cualitativamente enriquecidas por la presencia

de otros. En esta sección, mostramos cómo las dimensiones de la confianza y la


individualización /

el atrincheramiento puede ser fructíferamente aplicado al dominio interpersonal.

4.1. Confianza

Al igual que con los recursos materiales, confiamos en algunas personas más que en otras; y de
nuevo, el

sentido de "confianza" que tenemos en mente aquí se refiere a la expectativa de que otros
tendrán un

cierto impacto modulatorio sobre nuestra vida afectiva.

La confianza en este sentido es directamente proporcional a la familiaridad. Si no estamos


seguros de

cómo algunos otros podrían responder a nosotros, nos acercaremos a ellos de una manera
vigilada; como

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aumenta la familiaridad, también lo hacen la confianza y la confianza. Parte de la razón por la


que experimentamos

la intimidad con la familia y los amigos es porque sabemos qué clase de

puede esperar de ellos. Por ejemplo, basándonos en interacciones previas, sabemos

miembro de la familia a quien recurrir para la afirmación necesaria para elevar nuestro estado
de ánimo, o

que amigo llamar si necesitamos una buena risa.

Al igual que con los objetos materiales, la confianza en el dominio interpersonal no necesita

consciente o reflexiva de cómo los demás responderán. Por el contrario, la confianza es


materia de patrones pre-reflexivos de confianza. Personas que mantienen relaciones
duraderas,

ejemplo, desarrollar patrones habituales de respuesta afectiva el uno al otro

(Para bien o para mal). O considerar casos en los que las emociones de un individuo

"Salir" sólo cuando esa persona es parte de un grupo de cierta clase-Wilson (2004)

llama a este fenómeno "manifestación social". Una forma en que esto puede suceder es a
través de

Mecanismos "bottom-up" de contagio emocional, que son en gran parte automáticos

(Parkinson et al., 2005, capítulo 4). De esta manera, los miembros de un grupo pueden
proporcionar

los recursos en curso y la retroalimentación que scaffold la experiencia y la expresión de

emociones propias de un determinado contexto, independientemente de las intenciones y

deliberaciones (ver Goldstein, 2002 para un estudio relevante de la agresividad del grupo).
Todavía

otra ilustración de la manifestación social irreflexiva y no deliberada de la emoción

es el llamado efecto de audiencia. Se ha demostrado que las expresiones de emoción de las


personas

cambian significativamente dependiendo de si están o no frente a una audiencia. por

ejemplo, la gente rara vez sonríe cuando está sola; más bien, sonríen casi exclusivamente

cuando se enfrentan a otros (Fernández-Dols y Ruiz-Belda, 1997, Kraut & Johnston, 1979).

Este es incluso el caso de los jóvenes lactantes (Jones, Collins, & Hong, 1991). Como señalan
Griffiths y Carantoino (2009), esta evidencia apoya la idea de que las sonrisas no son
simplemente respuestas individuales a una situación positivamente evaluada, sino que las
señales sociales apuntan a influir en la audiencia (Parkinson et al., 2005). Los comportamientos
expresivos, tales como asaltar, llorar o sonrojarse, son maneras de manipular a los demás-
manipulaciones que requieren un grado de confianza en la predictibilidad de sus
respuestas.Note también que estas manipulaciones interpersonales no sólo están presentes
en la edad adulta.Similar patrones ya son evidentes en cómo los bebés interactúan con sus
cuidadores. Hay una muestra de evidencia empírica de la psicología del desarrollo en la que los
recién nacidos y los infantes necesitan patrones organizados de información auditiva, visual y
táctil (tales como expresiones faciales exageradas, gestos, lenguaje de canto, manipulación del
espacio interpersonal) para regular su atención y emoción (Beebe y Gerstman, Posner &
Rothbart, 1998). Los niños jóvenes carecen de los recursos endógenos necesarios para
controlar la atención y cultivar voluntariamente el afecto positivo; la regulación de su emoción
se delega así al cuidador, que redirecciona la atención estimulando, calmando, refrenando,
etcétera. Las madres, por ejemplo, sacuden al bebé mientras amamanta para socavar su
atención y motivación. A medida que el bebé crece, los cuidadores desalientan el
comportamiento inapropiado, y fomentan el comportamiento apropiado, redirigiendo la
atención con gestos corporales y vocales (Krueger, 2013). Es importante, sin embargo, que no
es sólo el cuidador quien manipula el estado afectivo del infante; el niño también juega un
papel activo en la formación de la interacción y también se puede decir que participa en la
construcción de un nicho específico de cuidado infantil. Por ejemplo, en las primeras semanas
y meses de vida, los perceptivamente sensible y sensible a las contingencias y patrones
temporales de las faceto-

frente a interacciones sociales (Tronick, Als, & Adamson, 1979). Desde el nacimiento, los bebés
parecen

confiar en que los cuidadores familiares les respondan de manera predecible; ellos los
reconocen como

fuentes confiables de retroalimentación afectivamente saliente, mucho en la forma en que


gravitamos hacia

nuestros propios recursos dignos de confianza como adultos. Los bebés imitan de forma
selectiva las caras, pero no los objetos

tales como marionetas (Legerstee, 1991); sólo dan respuestas de saludo completo a la gente,
no

objetos inanimados (Tronick, 1989) .3 Los bebés preverales tan jóvenes como tres meses
aparecen

capaz de evaluar el comportamiento social, mostrando preferencia por las personas que

ayudar a otros (es decir, individuos dignos de confianza) sobre aquellos que obstaculizan el
comportamiento de otros y son

por lo tanto menos predecible (Hamlin, Wynn, & Bloom, 2010). Desde muy temprana edad, los
bebés son

diferencialmente sensible a los recursos afectivos. Exhiben diferentes grados de confianza para

diferentes tipos de estímulos y adaptar sus patrones de interacción en consecuencia.

Esta sensibilidad es particularmente manifiesta cuando las interacciones entre el bebé y el


cuidador van mal.

Considere los casos en que los lactantes pierden temporalmente la confianza en sus
cuidadores

fuentes predecibles de modulación afectiva. Por ejemplo, cuando la estructura temporal

y la previsibilidad de las interacciones entre el bebé y el cuidador se interrumpen, por ejemplo,


cuando los cuidadores
no responden a las solicitudes del niño y en su lugar presentan un inexpresivo

cara "(Tronick, 2003), o cuando la sincronización del intercambio es artificialmente

como cuando el cuidador y el bebé están interactuando sobre un circuito cerrado


intencionalmente retrasado

(Murray y Trevarthen, 1985), los bebés indican que no

confían más en la retroalimentación reglamentaria de estas fuentes externas. Se desprenden,

se convierten en angustiados y recurren a estrategias de autoestimulación para tratar de

estados afectivos (Manian & Bornstein, 2009). Una vez que el cuidador se vuelve a

infantil, sin embargo, el vínculo de confianza se repara rápidamente y el bebé continúa

acercan al cuidador como una fuente fiable y predecible de modulación afectiva.

A veces, sin embargo, la pérdida de confianza es duradera. Una pérdida perdurable de


confianza y su

el impacto en la selección de andamios afectivos por parte de los bebés puede observarse a
largo plazo

estudios de lactantes de madres clínicamente deprimidas (Varga y Krueger, 2013). Debido a


sus

depresión, las madres clínicamente deprimidas suelen proporcionar

retroalimentación a través de la expresión facial, la postura y el tono de voz en comparación


con su no deprimido

contrapartes La evidencia muestra que sus bebés son menos sensibles a las caras

y voces en general (Field, Diego y Hernández-Reif, 2009); sus hijos rápidamente

aprender que las caras no son fuentes confiables de retroalimentación afectiva, y empiezan a

en otros lugares para la estimulación que anhelan. Además, a los 3-6 meses, los

las madres deprimidas muestran una respuesta menos negativa a las necesidades no
contingentes de sus madres.

y los comportamientos de la cara inmóvil que los bebés de las madres no deprimidas (campo,
Diego,

Hernández-Reif, 2009). Para entonces, parece que se han acostumbrado a disminuir

retroalimentación materna-están acostumbrados a su particular afectividad empobrecida

nicho de tal manera que ya no les molesta tanto como alguna vez lo hizo, pero todavía
muestran un déficit más general en la discriminación de las expresiones faciales finas en otros,
como

como la diferencia entre una expresión neutral y sonriente (Bornstein, Arterberry,

Mash, & Manian, 2011). En otras palabras, los niños han aprendido no sólo a desconfiar

el rostro de su madre, pero también las caras de los demás, y su capacidad para leer

expresiones de emoción ha sufrido en consecuencia. Este trabajo, proponemos, sugiere que

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al igual que los adultos a menudo abandonan los andamios afectivos no confiables que no
proporcionan

comentarios confiables (por ejemplo, amigos impredecibles con cambios de humor salvajes,
incómodos

o entornos incontrolables), también lo hacen los niños desde temprana edad

abandonar recursos poco fiables y buscar en otros lugares la modulación afectiva -como

varias estrategias auto-relajantes -cuando su principal fuente de relaciones interpersonales

los andamios resultan ser poco fiables (Manian & Bornstein, 2009).

En conjunto, esta evidencia indica que la respuesta afectiva de los bebés a

humanos adultos tiene un elemento de selección activa. Los bebés escogen y responden a

señales de los agentes en los que confían, y es probable que sigan proporcionando

y la retroalimentación variada que motiva la interacción mientras se cumplan sus expectativas.

Sin embargo, cuando ya no confían en sus fuentes de retroalimentación, al igual que

las madres deprimidas, que buscan activamente en otros lugares para la estimulación. En este
sentido,

los infantes -como los adultos- también se puede decir que manipulan su ambiente
interpersonal

para scaffold su vida afectiva.

4.2. Individualización y Entrenamiento

Rque la segunda dimensión de Sterelny (2010) se refiere a recursos que se individualizan tan
significativamente que se arraigan dentro del repertorio cognitivo del individuo, mientras que
otros son intercambiables y, por tanto, menos profundamente arraigados. Esta dimensión
también se aplica al ámbito afectivo en el dominio interpersonal. Como se señala en la sección
3.2, la individualización está estrechamente relacionada con la confianza. Cuanto más confía y,
en consecuencia, confía en un determinado recurso, más individualizado se convierte; Por otro
lado, cuanto más individualizado y atrincherado sea el recurso, más confiamos en él y
confiamos en él. También vimos en la sección anterior que confiamos en las personas
conocidas más que en las menos familiares, y por lo tanto permitimos al formador regular
nuestra emocional más inmediata que la segunda. Sugerimos que la dimensión de la
individualización y el atrincheramiento también se aplica al grado en que un cierto "estilo" de
interacción afectiva llega a caracterizar relaciones interpersonales específicas. Tenemos en
mente lo que tanto Husserl (1989) como Merleau-Ponty (1962) identifican como el estilo
corporal-afectivo de un individuo: su forma general de comportamiento característico,
incluyendo maneras distintivas de hablar, de hacer gestos y de moverse (Meacham, 2013).
Importante para nuestros propósitos es el hecho de que el estilo de uno no es fijo; en cambio,
exhibimos diferentes estilos en diferentes nichos. Por ejemplo, contraste cómo se transforma
el estilo cuando se enseña un aula llena de subgraduados, por ejemplo, interactuando con el
compañero o los hijos, conociendo a colegas profesionales por primera vez o saliendo por la
noche con un grupo de viejos amigos. Ciertos estilos sólo parecen manifestarse -utilizar de
nuevo el término de Wilson (2004 )- cuando se andan por la presencia de grupos sociales
específicos. Al adoptar estilos distintivos voluntaria o involuntariamente, contribuimos a la
construcción y mantenimiento de diferentes nichos afectivos. Considere el papel que el humo,
como aspecto de su estilo, juega en el establecimiento de relaciones. El humo es una
herramienta para la construcción de nichos interpersonales. Adaptamos nuestro humor (el
contenido de nuestras bromas, comentarios, nivel de ironía y sarcasmo, y la extravagancia de
nuestros rasgos faciales y gestuales muestra) a diferentes contextos interpersonales. Lo
importante es que lo hacemos no sólo para

normas sociales y culturales, como las expectativas sobre lo que constituye

comportamiento apropiado en el trabajo versus un contexto más casual. También regulamos


nuestra

humor para crear un nicho específico dentro de estos contextos, es decir, para

establecer ciertas interacciones con otros modelos que, a su vez, configuren la

afectivo de nuestros futuros compromisos con ellos. Así, con el largo plazo, es decir,

amigos familiares y de confianza, por ejemplo, gradualmente generamos un rico repertorio de

compartir bromas, anécdotas y experiencias. Gracias a nuestra historia interactiva,

deslizarse en secuencias familiares de expresiones humorísticas que

respuestas de nuestros amigos, que dan forma a nuestra respuesta posterior, que a su vez

sabemos cómo "sacar una subida" de nuestros amigos, y viceversa. Fundamentalmente,


también

saber cómo sus respuestas impactarán nuestras respuestas y experiencias afectivas. Encima
tiempo, entonces, esta familiaridad engendra la confianza, la intimidad y la apertura que son
los afectivos

sellos de una amistad fuerte. Nos sentimos en casa en estas relaciones porque tenemos,

hasta cierto punto, los individualizó. Adoptando estilos particulares -que pueden

transformar y adaptarse con el tiempo, ya que otros miembros, cada uno con su propio estilo,

abandonar el grupo y cambiar su dinámica -por lo tanto, desempeñamos un papel activo en la


configuración del camino

que nuestras relaciones interpersonales funcionan como andamios afectivos confiables.

Para aclarar más cómo individualizamos y nos atrinchamos en diferentes

nichos dentro del ámbito interpersonal, podemos resaltar nuevamente los fenómenos

transparencia. La mayoría de las veces navegamos diferentes aspectos del mundo social en un

hábil y irreflexiva, como en nuestros encuentros cara a cara con los demás, así como

diversas normas, expectativas y prácticas modeladas que constituyen el telón de fondo

contra los cuales se desarrollan estos encuentros. Vivimos y nos relacionamos con el mundo
social

transparentemente (Merleau-Ponty, 1962). Esta transparencia se pone más de relieve

maneras en que nuestro estilo corporal-afectivo emerge espontáneamente a medida que

contextos interpersonales, como hablar con el jefe de trabajo, almorzar con sus colegas,

o tener una conversación amistosa con un extraño en el mercado de barrio. Al igual que un

el carpintero experimentado utiliza sus herramientas de una manera hábil sin la deliberación
reflexiva, así que,

también, exhibimos una comprensión práctica de cómo negociar diferentes contextos sociales.

Por supuesto, en algunos casos es necesario reflexionar y calibrar intencionalmente nuestro

muestra afectiva a otros, como cuando estamos con un grupo de extraños. Sin embargo, con

aquellos que conocemos mejor, en los nichos interpersonales que más individualizamos,

tácitamente negociar diferentes estilos afectivos sin deliberación reflexiva.

Una vez más, el hecho de que nuestras interacciones sociales sean ordinariamente
transparentes puede hacerse

aparente al considerar cuando esa transparencia está comprometida o falta


en total. Este es el caso de las personas con esquizofrenia. Entre otras cosas,

a menudo encuentran a otras personas desconcertantes e impredecibles (Lysaker,


Johannesen,

Lysaker, 2005). Dicen cosas como "simplemente no puedo entender lo que hacen los demás" o

"Cuando estoy con otros. . . No puedo expresarme. No me faltan las palabras: me falta

algo más . . . una pieza de la situación "(Stanghellini & Ballerini, 2011, p.187).

Los individuos con esquizofrenia no pueden interactuar sin problemas con otros, tampoco.
Social

movimientos como gestos y expresiones faciales pierden su fluidez y espontaneidad,

tomando un carácter anormalmente rígido y calculado (de Haan & Fuchs, 2010).

1170 G. Colombetti y J. Krueger

Descargado por [UNAM Ciudad Universitaria] a las 14:45 24 de agosto de 2017

Los trastornos de la autoconciencia corporal afectan aún más su capacidad para expresar una

afectivo corporal, que a su vez influye en la forma en que otras personas se relacionan con
ellos. Es

difícil para las personas con esquizofrenia individualizar las relaciones

relaciones y se atrincheran dentro de ellos.

Por último, como con la confianza, no creemos que sólo los adultos individualicen su

interacciones. Para volver a los estudios de desarrollo, podemos ver que los casos de
afectividad

individualización y atrincheramiento ya son evidentes en los primeros meses

vida. Por ejemplo, la forma y la forma de las manifestaciones afectivas de los bebés difieren en

andamios interpersonales disponibles en diferentes contextos. Diferentes contextos


interactivos

tienen características distintas (es decir, individualizadas): dinámica específica, longitudes,


patrones de

coordinación temporal, picos de excitación alta, y estados neutrales. Cinco meses de edad

las interacciones de los bebés con su madre, por ejemplo, suelen contener un pico alto

despertar y varios estados neutrales, mientras que las interacciones con su padre contienen
varios
pero son de menor duración (Feldman, 2007). Pantalla de seis a doce meses de edad

principalmente Duchenne smicuando se saluda a su madre después de una breve separación, y


sonrisas que no son Duchenne (incluyendo, por ejemplo, mierdas caídas) cuando saludan a
extraños (Fogel et al., 2006). Estos estudios sugieren que los infantes aprenden rápidamente
que diferentes personas proveerán distintas formas de retroalimentación afectiva y adaptarán
sus respuestas en consecuencia. Incluso los niños muy pequeños juegan un papel importante
en la configuración de la dinámica individual de diferentes nichos afectivos. Desarrollan estilos
afectivos-afectivos únicos a estos encuentros distintos -por ejemplo, exposiciones más
extravagantes con las madres, más sometidos a los padres- y así contribuyen a la
individualización gradual de ciertos patrones de interactividad (es decir, la construcción de
nichos afectivos interpersonales específicos). Al interactuar con cuidadores de confianza que
exhiben patrones predecibles de tacto, sonidos familiares, olores familiares y vocalizaciones
familiares, es plausible que los niños se permitan "instalarse" en este andamio activo incluso
más y, al hacerlo, individualizarlo en mayor grado. Piense en la rapidez con que los niños
quisquillosos se dejan calmar una vez que están de vuelta en el familiar andamio de los brazos
de su madre, en oposición al andamiaje "intercambiable" (para usar el término de Sterelny) de
un desconocido desconocido. La Interacción de los Andamios Afectivos Materiales e
Interpersonales Para concluir, ahora discutimos brevemente cómo los andamios materiales e
interpersonales se contraen mutuamente, y en particular cómo elementos de la cultura
material pueden scaffold los estados afectivos no sólo de los individuos sino de los grupos
sociales (recordar, , el ejemplo del papel de las parcelas en el teatro isabelino discutido en la
sección 2). El tema de cómo la cultura material contribuye a formar a la gente es, por
supuesto, fundamental para la sociología, y que se ha destacado en varios contextos, tales
como las sociedades de consumo, las instituciones militares y las mentales. Como no tenemos
espacio para abordar todo este campo de investigación aquí, ofrecemos un ejemplo que ilustra
bien el punto y es específico de la afectividad: contextos religiosos y espirituales. Estos
contextos albergan espacios que a menudo están diseñados para inducir una variedad de
sentimientos, tales como la fe, la esperanza, el temor, el amor, la compasión y la culpa, con la
ayuda de materiales dispares

objetos y prácticas. Consideremos, por ejemplo, las transformaciones que algunas iglesias

han sufrido recientemente para adaptarse a las cambiantes necesidades afectivas de los fieles.

A principios de los años sesenta, la Iglesia católica cambió la práctica de celebrar la

Eucaristía. Tradicionalmente, el sacerdote tenía su espalda a la congregación,

la gente; después del cambio se movió detrás del altar y se enfrentó a la congregación,

parecen estar en diálogo con el pueblo. Además, en algunas iglesias, el altar

(a menudo hecho de madera en lugar de piedra, lo que significa una mesa para una comida
comunitaria

en lugar de una mesa de sacrificio) emigraron desde el área distante y elevada de la


el coro a la mitad de la nave al mismo nivel de la congregación, a menudo

rodeados en todos los lados por los bancos (Taylor, 2004, p.52). Este nuevo arreglo responde

la necesidad comunal de una relación más directa e igualitaria con el sacerdote y con Dios;

al mismo tiempo, también fortalece el sentido de compartir y la comunidad entre

adoradores O considere la Iglesia de la Comunidad KingsGate, que abrió en los Estados Unidos

Kingdom en 2010 en un edificio moderno que parece un centro comercial. Dentro de

la iglesia parece un teatro, con cómodas sillas en una pendiente, frente a un escenario, y no

símbolos religiosos. Los servicios dominicales se celebran con música rock en vivo, y

los adoradores se paran y cantan a lo largo; el único icono tradicional en la pantalla es una cruz
en

escenario. Esta iglesia se adaptó así a los deseos y preferencias de un cierto grupo de

cristianos del siglo XXI, espacios organizados y rituales para responder a sus

necesidades, y encendieron y apoyaron sus sentimientos de la fe, de la dedicación, y de la


unión.

Es importante destacar que estos ejemplos no sólo muestran cómo los artículos de materiales
y otras personas pueden

interactúan para construir nichos afectivos específicos, pero también apuntan a la


"intergeneracional"

carácter de construcción de nicho (afectiva) (ver sección 1). La manipulación del

disposición física de la iglesia acomoda un deseo colectivo de mayor intimidad

y una forma personalizada de adoración en un cierto grupo de personas, mientras que influyen
en la

experiencias y expectativas de las generaciones posteriores de adoradores que habitan

espacio. Algunos nichos afectivos se construyen gradualmente con el paso del tiempo, y sus

dimensiones sociales lentamente se limitan mutuamente durante generaciones, llevando a

experiencias afectivas socialmente diferentes y modalidades de conducta.

6. Conclusión

Hemos aplicado el análisis dimensional de Sterelny (2010) de la mente del andamio a la

afectividad, mostrando las muchas maneras en que nuestros estados afectivos son
ambientalmente scaffolded por los elementos de la cultura material, otras personas, y su
interacción.

Nuestro principal objetivo ha sido describir estos andamios con algún detalle, ilustrándolos

con ejemplos de trabajos empíricos en diferentes disciplinas,

consideraciones fenomenológicas para distinguir varias vías en las que

mundo en la afectividad. Nuestro análisis tiene por objeto (i) ampliar el debate sobre el
"extendido" y /

o "andamios" de su enfoque casi exclusivo en la cognición al dominio de

afectividad y (ii) volver a unirse y seguir desarrollando el enfoque "situado" de la emoción

enfatizando el proceso de manipulación activa del mundo material y social para la

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para regular la condición afectiva-lo que hemos denominado la

construcción de nichos afectivos (ver Griffiths & Scarantino, 2009, Parkinson et al., 2005).

En última instancia, el objetivo de un enfoque situado y andamado de la afectividad es


moverse

lejos de la tendencia generalizada de la ciencia afectiva dominante a proporcionar

explicaciones internas de cómo ocurren los estados emocionales, es decir, explicaciones que

principalmente, o incluso exclusivamente, a mecanismos localizados dentro de organismos


individuales,

tales como programas de afecto o evaluaciones cognitivas. Estas cuentas suelen

mundo a un fondo causal que se pasa por alto cuando se trata de explicar cómo

las emociones se producen. Reconociendo la naturaleza de andamiaje de la afectividad,

reorientar la atención a sus contextos materiales e interpersonales, y al hacerlo,

de los procesos exclusivamente internos a los externos.

Creemos que tal cambio explicativo debe implicar un enfoque interdisciplinario

que da un papel más prominente en la ciencia afectiva a las ciencias sociales como

sociología y antropología. Por supuesto, hay que hacer más para mostrar cómo la sociología

y la antropología pueden impactar los marcos explicativos y los métodos en las


ciencia. Por el momento, sin embargo, nuestra esperanza es que la discusión en este

un paso en esta dirección, aunque sea sólo una limitada y preliminar.