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2. RETORNO.AL DERECHO «NATURAL»*


por RONALD DWORKIN

l. ¿Qué es el natnrallsmo?

A todo el mundo le gustan las categorías, y especialmente a los filósofos del Dere-
cho. En consecuencia, invertimos buena parte del tiempo, no siempre con -provecho, en
etiquetarnos y en etiquetar las teorías del Derecho que defendernos. No obstante, hay una
etiqueta particularmente maldita: nadie quiere ser llamado iusnaturalista~I iusnaturalismo •
¡;-f insiste en que el ser del Derecho depende de alguna forma de lo que el Derecno <!Me seri
EStá atumación patete metaI181ca o al menos vagamente religiosa. En cühlqmer casó
parece decididamente incorrecta. Por tanto, si alguna teoría del Derecho se muestra como
iusnatq.[!lista, puede excusarse a la gente que no le preste mayor atención.
/jn los últimos alios, hemos intentado defender una teoría acerca de cómo los jueces
deben decidir los casosj\lgunos críticos (aunque no todos) la consideran iusnaturalista y,
por esa razón, la rechazan. Desde luego, hemos respondido a esta acusación con la consa-
bida y piadosa objeción de que es mejor fijarse en las teorías que en las etiquetas. Pero
como las etiquetas son parte tan importante de nuestra común vida intelectual, es tan
estúpido evitarlas como rechazarlas. Si la cruda descripción del iusnaturalismo que acabo
e hacer en acertada; es decir, si toda teoría que det · ue "do del Derecho

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'I"' depende, a veces, de la res~ta: conecta a a cuestión moral:-es una teo iusnatura-
lista, entonces soy ct;Jpiíbie de lUsnáturaiíSm~No me mteresa SI esta Cñida" caracterizáclOn
.... liiiiiírlciiñienre"correcta, o Sl constgue tinguir el iusnaturalismo de las teorías del
Derecho positivistas. Mi interés actual es el siguiente: supongamos que eso es iusnaturalis-
mo; ¿qué hay de malo en ello?

A) EL NATURALISMO

)
Comenzaremos por dar un nombre al _áp.odelo de adjudicación]que defenderemos,
un nombre que se ajusta a la cruda caracterización anterior. Llamaremos a este mudéló
naturalismo. D,.t..acuerdo con el 'naturalismo,{fos jueces deben decidir los casos difíciles
interpretando la estruclura politICa de su comumdad de la Siguiente, quizá espa:ial, mane·

'" R. Dworkin, «Natural Law Revisited», Universlty of Florida Law Review, vol. XXXIV (invierno 1982). pp. 165-188.
Es convc:tlente matizar, de acuerdo con la voluntad del autor, que algunas ideas expuestas en el artículo han sido
desarrolladas o modificadas con posterioridad en otros de sus trabajos.
Observación; naduzro Law por «Derecli.0)) y Right por «derecho» (trad. de Santiago Íiligucz de Onzoiio).
24 J. BETEGÓN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL . 25
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~ ... , , :.·-Je,(·
mejor justificación e puedan hallar, entre_ los princ~ios
.~----~~!.?! polí~~· e~ª es ru_ ura e~=~,__...__; t;_Sde las norIDas y acuerdos constifü:: B) LA NOVELA EN CADENA ).¡(./Ml}J I J.,-/J..(¿fi.(
. on es m básicos hasta los &afilies. pot ejemplo, del Derecho privado de dafiOs o
contratos. Supongamos, por ejemplo, que-por-pññiCfifVez ·surge·l~féiiestión de si y en qué Imaginemos, pues, que un grupo de novelistas se compromete en un proyecto
circunstancias los conductores imprudentes son responsables, no sólo de los daños físicos P!l!!i~. Echan suertes para determinar el orden de intervención. El que obtiene el
de a.q.uellos a quie~e~ atropellan, sino también de cualquier daño emocional sufrido por los número más bajo escribe el capítulo introductorio de la novela, que envía entonces al que
familiares de la victima que presencian el accidente. De acuerdo con el natnralismo los tiene el número siguiente, el cual recibe este encargo: ha de añadir un capítulo a la novela,
juec~ d~ben entonces plantearse las siguientes cuestiones, relativas a la historia (incluy~o y lo ha de escribir de forma tal que logre que la novela esté construida como la ~r
la histona contemporanea) de su estructnra política. La mejor justificación posible de esa novel~_l?O.~iJ2!e. Cuando completa su capítulo, envía los dos capítulos al siguiCñté'ñOVefista,
l!iptQria ·su one un principio, de acuerdo con el cual la gente que- suf;;-JJ:iios-Cillodona- que tiene el mismo encargo, y así sucesivamente. Pues bien; todos los novelistas menos el
~. de aquel tipo, tiene erec o para rec amar mdemmzac16n an~_l!._t}_Jfibüñái? sr es así primero tienen la responsabilidad de interpretar lo que ha sucedido anteriormente, de
¿~~en:e eSepññCÍpÍo? ¿8upone:POr eféñiPíO~···qu;; sólo lo; parientes inme~ forma análoga a la interpretación que realizaba el juez naturalista, antes descrita. Cada
diatos de la victuna tienen ese derecho? ¿O sólo los parientes que estaban en la escena del novelista tiene que deliberar acerca de cómo son «reahnente» los personajes; qu~ motivos
accidente, que podrían haber sufrido ellos mismos daños físicos? les__guían de hecho; qu,é es lo im_:po~te o cu:i(_'CS _el teriiá'di"la _novela en desarrOfió'; en qué
Por supuesto, un juez que se enfrenta a estas cuestiones en un caso real no puede medídá"'PU.eae Oetirsé que alguna tigüfa o -ieéUrso·litei'aríOS;·coñSéfeD.te o inconscientemente
abordar algo parecido a un11_completa justificación de todas las partes del orden constitu- utilizados, contribuyen a todo ello, y por tanto deben ser extendidos, refinados, recortados
.99Pal, ~l sistema_!~§kttivo y los precedentes jtidiciates que forman su «Derecho». Inven- o abandonados. Debe decidir todo esto para continuar la novela en una dirección mejor
taremos un juez mítico, llamado ·Hercüles, con poderes sobrehumanos, aunque sólo sea que en otra. Pero todas est_as detj§!9pes deben hacerse, de acuerdo con las directrices
para contemplar cómo sería una justificación completa del sistema entero. 1 Los jueces recib¡das, preguntándose <illé cieclSiones hacen que-'ia __noveía-·-que~-se~COiltíñiúl'·sea ·mejor
como novela. -----"·-----·· · · · · ·· ··-- - ,_ - - - -· · ·-··--··
reales sólo pueden intentar lo que podríamos llamar una justificación parcial del Derecho.
")Pueden i~tentar justificar, sobre un conjunto de principios, aquella parte de los anteceden- - -º.-----riehecho, algunas novelas han sido escritas de esta manera (incluida la insinuante
1tes Jurídicos que les parece directamente relevante, como, por ejemplo las decisiones novela pornográfica Naked Came The Stranger) aunque con la intención de desacreditar el
judiciales previas relativas a la indemnización por varios tipos de daños ;n accidentes de género; y ciertos juegos de salón, para días lluviosos en casas de campo inglesas, tienen una
\. automóvil. Sin embargo, es útil describir eso como una justificación parcial -como una estructura similar. Pero en el presente caso se esper_a que_ los novelistas se tomen sus
\parte de lo que el propio Hércules haría- para recalcar que, de acuerdo con el modelo _responsabilidades seri_a,ni_e_~te, y reconozcan el "de-i;:er _·4e ·cr~ar, tanto Cófil()' ¡)Uedañ, una
\Propue.;to, un juez debe_ considerar el Derecho que descubre y que examina como incluido novel_a s_~gular y unificiida más que, pOr ejemplo, un_a se_riC de bis_torias cortas e indepen~
¡en un sIStema más am?lio, de foni:a que siempre le resulte relevante extender su investiga- élle:OieS ciJil-peisón8.jes que tuviefaii lC?s mismos °:onÍ,bres. Quizá éStá sea una misióil .lliíPo-
Jci-ón, preguntándose s1 las conclusiones a las qu'\llega son consistentes con lo que habría sible; quizá el proyecto esté condenado a producir, no simplemente una novela mala e
[descubierto si su estudio hubiese sido más amplio; imposible, sino ninguna novela en absoluto, porque la mejor teoría del arte requiere un
- Es obvio por qué esta teoría de la adjudicación suscita la acusación de iusnaturalis- creador único, o si más ·de uno, que cada uno tenga control sobre la totalidad. (Pero ¿y
qué hay de las leyendas y los chistes? ¿Qué hay del Antiguo Testamento, o, según algunas
i mo. ~a~~ qu~ecísión ~-~~<,1:>_]11,"'.~!1!!'. l~_itilJl9-'1ll!!gª _<l_e!])erecho pasado dependa

·l::~l~~ó{{r~~~]~JJ:.j-§8~iiih~i<l'."~~~~~~n1f~~º;/~~~.:::~u~==~
fafii! para la leona, mtentaremos mostrar cómo la teoría podría funcionar en la práctica.
teorías, de la litada?) No necesito tratar más extensamente esta cuestión, porque estoy
interesado sólo en el hecho de que la misión tiene sentido, que cada uno de los novelistas
de la cadena puede tener alguna idea de lo. que se le. encomienda ÍÚl p a ella, cualesquiera
Puede resultar de ayuda el fijarse en otras empresas distintas del Derecho en las que los que sean las dudas que pÚedan tener acerca dél valor o-el caráct;,: de lo que resultará.
participantes continúan una actividad re-examinando su pasado. Este proceso es de hecho (La cuestión crucial que cada uno debe plantearse es ésta: ¿cuál es la diferencia entre
~acterístico de la actividad general que denominamos interpretación, que jue;a un papei continuar la novela de la mejor forma posible, construyendo una trama y un desarrollo que
nnportante en la crítica literaria, en la historia, en la filosofía y en muchas otras activida- puede concebirse como consecuencia de lo sucedido antes, y empezar una nueva novela con
des. Ciertamente, el_mQ\lrlQ,de adjudicación que hemos esbozado se inspira en una fonna personajes que tengan los mismos nombres? Supongamos que usted es un novelista que
de entender cómo .es#· interpretacióIJ¡en esas diversas actiVíi:fu.des, e intentaremos explicar ocupa uno de los últimos puestos de la cadena, y que se le entregan varios capítulos que
aquel modelo median e una analogía con la interpretación literaria.' Sin embargo, estudia- son, de hecho, los primeros capítulos de la novela corta de Dickens Una canci6n de
remos esa analogía en un contexto especial ideado para minimizar algunas de las diferen- Navidad. Usted considera estas dos interpretaciones del personaje central: que Scrooge es
irredimible, inherentemente malo, y por lo tanto un ejemplo de la degradación a la que es
cias evidentes que existen entre el Derecho ,y la literatura, para hacer que la composición
sea más iluminadora. i
. ·' ;-.J;-¡ A. i capaz de llegar la naturaleza humana; o que Scrooge es inherentemente bueno, pero se ha
ido corrompiendo progresivamente a causa de los falsos valores y de las perversas exigen-
cias de la alta sociedad capitalista. La interpretación que usted adopte producirá obviamen-

l
J. R. Dwo~, Taking Rights Seriously, 1911, pp. 105-130. Trad. castellana; Los derechos en serio, Atiel, Barcelona.
2. R. Dworkin, «Law and Interpretation», en Critica/ Jru¡uiry, 1982. te una enorme diferencia en la manera en que continuará la historia. Usted se propone, de

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26 J. BETEGóN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 27

acuerdo con las instrucciones recibidas, hacer que la novela continuada sea la mejor posi- La analogía muestra, espero, hasta qué punto uaturaj,i_smo permite que las creen~
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ble; pero debe sin embargo elegir una interpretación que convierta a la novela en una obra I cias de un juez acerca de los derechos personales y poifticos<iue 1a"genre et e n 1atwahncu-=-
1

de arte singular. Por tanto, usted tendrá que respetar el texto que se le ha dado, y no elegir & te»'-esto es, con inde ndencia del Derecho- formen arte de sus wcios acerca de lo
una interpretación que considera descartada por el textoltit descripción que el texto hace que e rec o reqwere. o e lDStruye para considerar estas creencias como el único test
de la juventud de Scrooge, por ejemplo, podrá ser incompatible con la pretensión de que e erecho. La formac1 n y las convtcetones morales de un Juez íñtlmráñ en sus declSlo- 't
es inherentemente malvado. En ese caso usted no tiene elección. Si, por otra parte, el texto nes acerca de los derechos Jurldicos que la gente tiene de acuerdo con e1 Derecho. Sm
es igualmente consistente con ambas interpretaciones, entonces sí tiene elección. Escogerá embargo, los hechos brutos de la hiSto . . ' a_ ue es as 00_ , ...ones
la interpretación que cree que hace a la obra más significativa o mejor de otra manera, y .J¿~~~~~~~~~,<~~~~... ,~:~~~· La ~sma ~stin~ón qtie'enOOritrañiOSeñ·1a interpretación
esto probablemente (aunque no inevitablemente) dependerá de si usted piensa que la gente literana, enffe la mter}>retac1ón y el ideal, srrve igualmente para este caso. Una novela de
como Scrooge, en el mundo real, de hecho nace mala o corrompida por el capitalismo. misterio de Agatha Chri$tie no puéde interpretarse como una novela filosófica acerca del
Ahora consideremos un caso más complejo. Supongamos que el texto no excluye significado de la muerte, ni siquiera por alguien que crea qµe una buena novela filosófica
absolutamente cualquiera de las interpretaciones, pero marginal.mente es menos consistente sería un mejor producto literario que una buena novela de misterio. _No puede_int.erpretarse
con una, que es, sin embargo, la interpretación que usted elegirla en el caso de que las dos de es.a. Jo.rm_~ _porque, ~i así ~e hace, grail_ parte_ del libro te_n4r_ía q,ue COJ:!S_iderars_e acciden-
encajaran igualmente bien. Supongamos que usted cree que la interpretación del pecado tal, Y" muy JX)CO JJOdríá ·ooDSid~aiSe_ irttC~d()___é_Oii,_$.l! Jrruiiá. su-
esillO ·Y ·slls trOpO~S, deJ!tro
original (así podríamos llamarla) es con mucho la representación más adecuada de la del gériefoó el carácter' alegados. Iilter¡Íréia<lo d~ esa forma, el libro se convierte en'uiia
naturaleza humana. Pero si usted elige esa interpretación tendrá que considerar ciertos fullia,_ y ·por tanto supOiíe··un· fiacaso sin ningún resultado. :pe Iá misma _i~~;_,~,-~~no ~
sucesos y atribuciones comprendidas en el texto que ha recibido como «equivocaciones». puedé descubrir' en una serie larga e _inmutable de decisiones JiidicialC$ ~teii.or~, en _favor ?;.-·: r·; lt·
Tendrá entonces que preguntarse qué interpretación hace a la obra de arte mejor en su ~~!lf~iira<!or"fCieJiiéíi!ü-ª.i!i<iereciiiosiii;ün P:rmrui!QJ!lle. <;S!'!l>J~~ Plall$!\>Je- '' . ·_::-~
conjunto, reconociendo, como usted hará, que una novela cuya trama es inconsistente o mente 'unós:.:a~recilóslüerleS del consumidor. Porque ese descubrimiento no mostrarla la
carece de integridad en otro sentido es, por esta razón, defectuosa. Tendrá que preguntarse fiíSforia de.íaJ,rácti~diéial de la fo!ma más lucida; por el contrario, la mostraría como
si la novela es aún mejor como novela, si se lee como un estudio del pecado original, la historiadel cinismo yde la iñooiíSl~e~sfii;(illiZád.e la incoherencia. Un juez naturlllista ·:
incluso aunque en este caso haya de considerar que contiene algunas «equivocaciones» en debe mostrar los hechos de la historia con la mayor lucidez, y ello quiere decir que no debe .'.;
la trama, que si tuviera menos «equivocaciones» pero fuera 'una descripción menos revela- mostrar tal -histOria como un caos sin principios. ,- .
dora de la naturaleza humana. Quizá no haya reflexionado antes sobre esta cuestión, pero Por supuesto que esta tarea, de jueces y de novelistas, puede realizarse mejor
ése no es motivo para que no lo haga ahora, y una vez que usted se lo plantee creerá que mediante una reinterpretación drástica que, además de unificar lo producido anteriormen-
la interpretación correcta del personaje representado por Scrooge es la interpretación que te, le dé un significado o un carácter nuevo. Esto explica por qué una decisión naturalista,
mejora a la novela en su conjunto. aunque esté vinculada de esa forma al pasado, puede sin embargo parecer radical. Un juez
naturalista podría encontrar, en algún principio que aún no hubiera sido reconocido en los
C) LA CADENA DEL DERECHO argumentos judiciales, una referencia que unificara brillantemente las decisiones pasadas y
las mostrara con más lucidez que nunca anteriormente. La enseñanza jurídica americana
El naturalismo es una teoría de la adjudicación, no de la interpretación de novelas. celebra docenas de eventos tales en nuestra propia historia. En la decisión singular m~..,
Pero el naturalismo supone que la adjudicación en el common /aw es una empresa en famosa de la jurisprudencia americana del common /aw, por ejemplo, Cardozo reinterpre- ~
cadena que comparte muchas de las características de la historia que hemos inventado. De tó una variedad de casos para encontrar, entre ellos, el principio sobre el que está construi- '
acuerdo c.c:n1 el .'!ªturalismo, w1j11ez d."11". deg~..loJ casos inéditos_.col! .eL<;Sl'.(!itu del do el moderno Derecho de negligencia. 3 ---

nov~ta CA--?Óeilª_ c¡1iC~CSgibe un capjtulo nu~y9. El juez 4!!be towru:.,4~!oJ!es cr~tivas, Sin embargo, _la _res~cción _impue_sta _al juez para_ que continúe_ el _p~a(;lo .X ~o
PéfO-ha de_int_e~~ hace_!)º__-i<_é~n-~~d.-9_!P~ª1;\~ef.!9r», más que comenz.and0eñüñá nueva --. ( invent~ l.ln _P~J!,4.9. m~r;·i~A~fá_ ·~~n _f~éC~~~-~ª }a cO_tls.éCueD.(;~8:, ~e que er ju~.-~.~@sta
cfueC"CióD.:'"~COñió sí éStUviera escribiendo Sobre una pizarra limpia. Debe repasar (o tener ,. 'itO_ Pueda -~-º:lllar _dec~iones que de otra fo~, Ú~niendo en cuenta SU propia teoría .P.Ql.ítica,
alguna buena idea gracias a SU preparación juridica y a SU experiencia) !l1_qq.,,.Q(rOS ~ _
le gus~a ~:A.4QPtár. un~·Júez que, por razón de sus convicciones polítiCas, . creeen los
1i!'Jl e,s<zj;o_.,[\ eLP"'!'!<io, no siJ!!J.l.!O.~.!!!~.P'E.!!"!'O.~l>rir.lo_9!'.0.."!'~'?S_i~"!'1'!!n dicho, o derechos del consumidor, puede sin embargo tener que admitir que el Derecho de su
~uál.era su estado de.ánimo cuando.lo dijeron, sino para llegar a una opinión acerca de lo jurisdicción ha rechazado tal idea. No obstante, sería equivocado decir que en ese caso se
ciiiiil.!!ú~ljz.•42_é.2íii"!fr:~~iíie; de· fof!)la .P!!l:ecid;\.ª·"'"ª'º c¡¡\lll ~()..<!0.!1.'!<;Stros novelis-
~;:;;1;~;;~o=~_:;~~-;:;;~~~~;--~~:_:~;¡;;~ :eesq!:~f~=.~~~p:~~~~
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tas se ha formado una opinión acerca de la nov.ela colectiva escrita hasta .el momento. Por ./
s~puesio'éíue la mejor interyreiadón de.!as ªécísi'1!1es judicial~2~.43!! esiafu.t.rPretación :f coherente, f9I1l'.la PAI:íC.Ji~ __s_µs._conYicci,Qnesi y es este p~c;ipig_, el que hace que aquella
q!~~-~':'~JL.C!l!!J!U!!~~z. ~ esté!i~inº polí\i5!1, ~r~!l!§..lº .mu10.ible \ ~ec_IS1ón, a· la que él se opone por otras razones, resulte··--· necesaria. ,--
- --
~-J~~--,i9~~ corr~o,~--ª:·'"µJ~·--~~·~J~-~~~-..1~:) !fs"Tu'eces,_ ~ena del _Der~ho,
-·~:,-~-

<:gl!11'artel1.,.~onJos.nQy~!js~ .. "!l.. "'1deq;¡,,_.~L!i!l~ra!Jvo de la mterpretac1on, pero utilizan


distintos criterio~-políticos más que estéticos- para realizar la tarea que abordan. 3. McPherson v. Buick, 217 N.Y. 382, 111 N.E. 1050 (N.Y. 1916).
~···-·--- . ' . .. ·. .,,,J·
¡u.J'_.¡~v~/;,
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28 J. BETEGÓN, J, R. DE PÁRAMO 29
l·~;~~5l\ ',((,._, DERECHO Y MORAL

-r Derecho de fórma diferente, en este caso, porque en sus interpretaciones aplican teorías
D) LA INTERPRETACIÓN EN LA PRÁCTICA j fundamentales de la moral política distintas, igual que dos criticas de arte podrían discre-
par acerca de la interpretación correcta del impresionismo, porque en ese ejercicio aplican
En este epígrafe intentaré mostrar cómo un juez vinculado (self-conscious) natura- teorías diferentes sobre el valor del arte.
lista 2_0C!ría elaborar un enfoque de trabajo de la adjudicación, y el papel que su formación El enfoque de trabajo de la interpretación de cualquier jueznaturalista reconocerá
moral y sus convicciones políticas jugarían en ese enfoque. Algunas páginas más atrás ~L~~_tjg9~9µ__-~_i;itre dos_ «dimeilsiones» de _l~_Jnt~rpfl;iación _dCtriei.ectlO.._añteñar y, en
imaginábamos que usted era uno de los novelistas de una novela en cadena, y considerába- '._ \" Consecuencia, .po,dríamos ensar ue una teoría sobre esa_ cuestión se divide en
mos cómo continuaría los primeros capítulos de A Christmas Caro!. /Distinguíamos dos -..,_-(-" ,..... a arte erfeC'~iona desarrolla la idea de que_ ~~_.Í#.!~riir~~ll- deb adecu3:fs a los
dimensiones en una buena interpretación. Una interpretación debe;«adecuarse»ra los datos ·.: ,:t·... <fatos que interpr~. Esta Parte trata _c11es_tio11es como ~- Siglll_entes. ¿Cuan~ _~i_§!_ones
que interpreta, para no mostrar la noveluoco sólida o incohéiente,, y debe también \ \ illaSOñiCnoS puede deSCChaf-üñá ·fuifili)fetación comO éqWVoéaciónes, ·y cOnsideTar"Se aún
o 1
mostrar esos datos con la mayor_ lucidez, como procurando, de la mejor forma posible,
algún propósito propio de las novelas. Hace un momento, al advertir como un juez natu- qué
como una interPfCta.Clóll--ae-·Iá seriC 'dC.deciSiOlles~-qüe--i_iiCI_üye_·es~_'~(¿qlj!yp_~ciO.iifS»? iEn
medida una interpretación es méjoi-Si Cs más· Coherenté éóiil3s decisiones pasadas más
ralista, que creyese en los derechos del consumidor, tendría, no obstante, que abandonar la recieotes que con las más antiguas? ¿Hasta qué punto y de qué forma tiene que adecuarse
pretensión de que los derechos del consumidor están incluidos en la historia jurídica, nos una buena interpretación a las opiniones que los jueces manifiestan, así como a las decisio-
apoyábamos en la misma distinción entre esas dos dimensiones. Un juez naturalista podría
verse forzado a rechazar una interpretación políticamente atractiva, suponíamos, simple~
mente porque no creyese que se adecuara lo suficiente a los precedentesl'Si la adecuación a (
'x:í}J""\· .
. nes que realmente toman? ¿~p.~_q~-~-!J!e~da_de_~e tener en cuenta la moral popular_~-º~
porán~_ qtle se propone. interpretar en sus aecisiQnes? Por otro lado, ~a__ segunda parte de
la leüría:Ulcita d~ la interpr~~i~n__a,,,,Ulllci~'~°",&e•¡\-<:Q~l.~t.ª1fiente fuCiepeñcJ§itéCre
los precedentes es ciertamente una de las dimensiones independientes~ara realizar una 't esas cuestiones «formales»./ renderá 1 s 1deal'es sustantivos de la moral olfücA e
interpretación.• entonces el enfoque de trabajo de cualquier juez incluirá algun>(concepción " aer-··-"7-----------.---~fii_--de- referir una iµte!"l2_retact n pu a_ va, - ue' _ues_, a mejor l¡i
tácita de lo que es esa «adecuación»;\y de qué manera una interpretación particular, para :or
práctica JúfíclJca;·desde el j>unto .de vista de laJUStiCiaS '-áii-·'va. sup~esto:si cualquier
ser aceptable, tiene que adecuarse al ~storial de las decisiones judiciales y de otras decisio- enfo(ille-de·ifábajO-:cié'Ta.fuf:efPréiacióñ-t.Iéne esas dos partes, entonces también ha de
nes jurídicas) comprender unos principios que las relacionen o que resuelvan los conflictos entre amb~.
Esto nos ayuda a explicar por qué dos jueces naturalistas podrían llegar a diferentes Este relatode la estructura fundamen!ál de iina teoría de trabajo deiaiñterpreia-
interpretaciones de las decisiones judiciales pasadas, por ejemplo, sobre accidentes.~ ción tiene atractivo heurístico. Proporciona a los jueces, y a otros sujetos que interpretan
sostener conce~~Q!!..~~.ft1.~~t~ª--ª-c-~f<;a de lt\ ~~ª.4~º-~º!l}!_ g .4.~ Ji3-_55m~1º!J~.d~on», de el Derecho, un modelo que podrían utilizar para identificar el enfoque que han estado
forma que uno pensara que una interpretación se adecua aceptable!ll~I!~ sólo si los jueces usando, y para inspeccionar y mejorar conscientemente ese modelo. Un juez solícito po~a
han defendiao esa opinión"éñ-éaSos anteriores, mien(!ai;._gu~_<>\r.() pe_l!S~e. que es suficiente, /establecer para sí mism.o, por ejemplo, un esquema de enfoque preliminar que cualquier
P.Wª satisfaCér·iii-dJiiie~ióíi~~-¡í4~~i~I!; que Uñainterpr,~~ó!1 s~ ~jl!S~~ ~-~ d~~_!!.es ¡interpretación de datos tendría que seguir para ser «aceptable», respecto a la dimensión.de
reales que adoptatjan aquellos jJ!~~s. incluso ·aunque no encontrara eco en sus opiniones. !adecuación,_ y suponer entonces que s,i ~.,de_'!!'~Jr,t!0.9'.!~ció."-...2U!!.ll!!lI\L.PA!iP..J!s!
Esta diferencia puede ser suficiente para explicar, por ejemplo, por qué un juez podría ' ~r.~~Qq_ _ clµ!}p~e ~!e .~_qllem~,Jª.~~~.E_ión el_!~i:~__ ellas _~e _h~~E:~Or comparaciones ultério- "'
aceptar una interpretación «económica» de los casos de accidente -que el fin del derecho • !<OS.Y más pr.<>c;isas_entrelas.dos respecto.de.esa,_!!iJn}_ll,!j<)n.,:sjn..<>...e!i¡¡iendo la interpretación <P
de negligencia es reducir el coste social total de los accidentes- mientras que otro juez, que "r' 'll!~--~--~~s~~~tj.y~~I.l~~~-majf>!, e.~!<>,.~.~~ .~9.~~~~9-!!~_P.r~~~~~-~"ei9.i:J~jg~es políticos

~
también congeniara con esa interpretación política, se sintiera obligado a rechazarla, debi- \l 9J!!:_~~'9rrectos. Tal juez podría decir, por ejemplo, que aunque en los casos de dafios .
do a sus creencias sobre el requisito de adecuación. .' emocionales, que mencionaba antes, tanto la interpretación de la previsibilidad como la del
En algún momento, sin embargo, esta explicación de las diferencias entre las teorías ~ área-del-riesgo-físico satisfacen el esquema de adecuación, la de la previsibilidad es mejor
de los dos jueces sobre el mismo cuerpo jurídico, se volvería forzada y artificial. Suponga- 1 l como interpretación porque es más acorde con los derechos «naturales» de la gente lesio-
mos que el juez X cree, por ejemplo, que los peatones deben cuidar de sí mismos, y no ' . nada por accidentes.
pintan nada andando por zonas en las que se sabe que los conductores normalmente Las ventajas prácticas de adoptar tal esquema de adecuación son suficientemente
exceden el límite de velocidad legal. Podría basarse en esta opinión para decidir que claras. Una teoría de trabajo sólo necesita especificar ese esquema de una forma aproximaw
«nuestro Derecho no reconoce un derecho general para reclamar daños en el caso de que da y a grandes rasgos. Si dos interpretaciones satisfacen igualmente el esquema, entonces,
alguien que cruzara una autopista, donde la mayoría de los conductores corren, fuera 1 como decía, un juez que sigue esa teoría (de trabajo) no necesita realizar comparaciones
atropellado por un conductor velow. Si el juez Y formula un juicio distinto sobre lo que
establece el Derecho, porque cree que los peatones deben tener el derecho de suponer que
la gente obedecerá el Derecho incluso aunque haya buenas pruebas de que no lo hará, se
l ulteriores respecto de esa dimensión para establecer cuál de las interpretaciones se adecua
«mejor» de hecho, y puede, por tanto, evitar muchas decisiones difíciles, y quizá arbitra-
rias, acerca de la mejor adecuación, que una teoría sin esta característica podría exigirle
desvirtuaría el lenguaje si se explicara la diferencia de opiniones de estos jueces diciendo que tomase. Pero hay sin embargo peligros evidentes si se toma el invento demasiado
que discrepan acerca de la forma o el grado en que la interpretación del Derecho tiene que seriamente, como si fuera algo más que una aproximación práctica rutinaria. Un juez
adecuarse a las decisiones pasadas. Haríamos mejor en decir que estos jueces interpretan el podría engañarse al pensar que estas dos dimensiones de la interpretación son, de alguna
J. BETEGóN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 31

forma, profundamente competitivas una con otra, y que representan la influencia de dos presente, de forma distinta de como los jueces han tratado a otros abogados en el pasado.
propósitos de la adjudicación diferentes y a veces contradictorios. Debe preguntarse cuál es, al final, el defecto más grave; qué manera de entender los
Tendrá entonces que preocuparse de aquellos casos inevitables en los que no está precedentes· se muestra, en el último análisis, con la mejor o con la peor lucidez.
claro si una interpretación sustancialmente atractiva se ajusta realmente al esquema de Sería absurdo suponer que todos los abogados y jueces de cualquier comunidad del
adecuación. Pensará que en esos casos debe definir ese esquema no de forma aproximada, common law comparten un conjunto de convicciones a partir del cual se podría deducir
como si sólo se exigiera una adecuación «decente», sino de forma precisa. Quizá todo una respuesta única a aquella cuestión. O incluso que muchos abogados o jueces tuvieran
consistiría entonces en determinar solamente si esa interpretación de hecho pasa o no pasa presentes ciertas convicciones propias que les proporcionasen una respuesta clara. Sin
el test crucial. Esta actitud rígida hacia la distinción heurística no comprendería la impor- embargo, a cualquier juez le es posible enfrentarse a cuestiones como ésas ateniéndose a los
tancia de que cualquier teoría plausible de la interpretación, tanto en el Derecho como en principios, y eso es lo que el naturalismo le exige. Debe aceptar que al decidir en un

~
literatura, necesitará de unas relaciones entre el nivel de adecuación en el cual el esquema sentido, y no en otro, acerca del peso que tiene una serie de precedentes, por ejemplo, está
~, tá fijado y las cu~ones sust:mtivas planteadas.~i una interpretación de alguna. serie de desarrollando una teoria de trabajo de la interpretación en una dirección más que en otra,
· os es muy supenor «sustancialmente», entonces se le puede conceder el beneficro de un y k deb~_p-ªf'°"r l•ufu:~tjQ_n_sgrr.,ga_ PQL.!."1'Qn de _pring11i9_s_11Q!í!ic.Q~.- no simplemente
test de adecuación menos riguroso) ':"'!! <li!~ón atr_a~v¡¡_plJ!a_~l _U10m$_1ll.0.d'~E'!"$ le_¡;1JSta la respuesta que3ere para el
Porque una vez más la cuestión esencial consiste simplemente e11 comparar dos ~~~~~~~~.-9..!~~~!eJ~~-~~1!~· Por supuesto que este consejo deja un gran margen para
visiones del -~asado ju~.&E!"ª-Y\l,1:,!'Uál ofrece una descri11ción l!'ás atractiva, en conjun- el fraude, incluso para él autoengaño. Pero en la mayoría de casos los jueces podrán
to, desde el puntó de vistac!ela IllOral polltica. La distinción entrefas dimensiones de la reconocer cuándo han sometido alguna cuestión a la disciplina que requiere esta descripción
•nación y la smtaiíiiva'es una distincióñ preliminar al servicio de ese propósito. La idea y también cuándo otro juez no lo ha hecho.
de un esquema de adecuación, y por lo tanto de un orden léxico entre las dos dimensiones, Permítanme recapitular. La interpretación no es un proceso mecánico. Sin embar-
es simplemente una hipótesis de trabajo, valiosa en la medida en que la caracteriz.ación go, los jueces pueden constrnir estilos de trabajo de la interpretación, adecuados para
aproximada de la adecuación, de la cual depende, es apropiada, pero tiene que ser abando- los casos rutinarios, y dispuestos para ser refinados cuando los casos no sean rutinarios.
nada en favor de un análisis más sofisticado y detallado cuando la ocasión así lo demande. Estos estilos de trabajo incluirán lo que denomino caracteres formales. Proporcionarán, a
Por supuesto que el momento en que el análisis más sofisticado se hace necesario, grandes rasgos, una relación de la adecuación, y pueden caracterizar un esquema de adeH
cuando la distinción aproximada de la teoría de trabajo ya no sirve, es un momento de cuación, que tiene que satisfacer la interpretación para ser elegible. Pero también incluirán
dificultad, que exige juicios políticos originales, que pueden ser difíciles de proponer. una parte sustantiva, forni_11~ p()r la1IJgr.al_p_()l\\ica f_lll!~fcnlaj .d~l juei, Q.ll!.á,üi1:.n por
Supongamos que un juez se enfrenta, por primera vez, a la posibilidad de anular una esa parte de su moral fundamental 9ueseha ido articulandoen el curso desu carrera.
norma rigurosa, seguida durante cierto tiempo en su jurisdicción. Supongamos, por ejem~ Algunas veees
e5íadlSiliicióií lieiirlSilca
enire fa adecüadón y la iusticiá sus¡;;.;¡¡;;;¡;-ooñio
plo, que los tribunales han sostenido consistentemente, desde que la cuestión se planteó por dimensiones de una interpretación lograda, parecerá problemática, y un juez se verá forzaH
primera vez, que los abogados no pueden ser demandados por negligencia. Nuestro juez do a elaborar más esa distinción, reflexionando sobre el conjunto completo de los derechos
cree que esta norma es incorrecta e injusta, y que es incoherente, en principio, con la políticos, sustantivos y procedimentales de los ciudadanos, a los que un sistema jurídico
norma general que autoriza las acciones por negligencia contra otros profesionales como debe respetar y servir. De esta forma cualquier auténtico caso difícil se resuelve bien en la
médicos y contables. Supongamos que él, sin embargo, descubre algún principio putativo, medida en que se adecua al estilo de adjudicación de un juez.
en el que otros encuentran, aunque él no, el argumento que podría justificar la distinción
propiciada por el Derecho. Como por ejemplo, que los abogados tienen obligaciones con
los tribunales o con la justicia en abstracto, y que no sería equitativo imponerles además la 2. ¿Es una ilusión?
obligación del cnidado debido con sus clientes. Él deberla preguntarse si la mejor interpre-
tación del pasado incluye ese principio a pesar de que él lo rechace. A) ESCEPTICISMO INTERNO Y EXTERNO
Ninguna de las respuestas a esta cuestión le parecerá completamente atractiva. Si
defiende que el Derecho incluye ese principio putativo, entonces su argumento presentará el fle. estado clescri.biell'i2 .el .~aturalis_lllg.~mg _1J1la_ teori~ ll(;erca cl(l_c§m(! J()Sj~e<:<JS
Derecho, incluidas las decisiones pasadas sobre casos contra abogados, como coherente; .cl.,ben_.\'lllCldirJos._.ca,s~s.·
i:'._()1:.!\lJ"'es!<ld!na,S')l,Wió!'.~ .es si l'l!.iJl~eri~ (o
pero estará revelando así lo que él considera como un defecto sustantivo en el Derecho. cualesquiera otros) realmente deciden los casos de esa manera. No me ocuparé de esta
Estará suponiendo que el Derecho incluye un principio que él considera equivocado, y que cuestión ahora. En su lugar, quiero considerar ciertos argumentos que, pienso, pueden
por tanto no tendría sitio en un sistema justo y prudente. Si, por otra parte, decide que el formularse contra el naturalismo simplemente como recomendación: De hecho, muchas de
Derecho no incluye ese derecho putativo, entonces puede pensar correctamente que la serie las objeciones clásicas a las teorías del «Derecho natural» son objeciones a tales teorías en
completa de casos de acciones contra abogados es una equivocación, y podrá, por tanto, cuanto modelos, más que como descripciones de la práctica judicial. Comenzaré con lo que
ignorarlos o anularlos; pero en este caso está revelando un defecto de otra clase en los podría denominarse el ataque escéptico.
precedentes, en concreto que los jueces pasados han actuado sin atenerse a los principios, He realizado mi descripción del naturalismo de un modo que podría calificarse de
y también un demérito en su propia decisión, que trata al abogado, que pierde el caso subjetivo. He tratado la cuestión que deben plantearse los jueces, de acuerdo con el
32 J. BETEGóN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 33
naturalismo, y las respuestas que pueden darse partiendo de sus propias convicciones. reacción subjetiva. Esto es escepticismo externo acerca del arte, y acerca de la interpreta-
fAlguien podría verse obligado a objetar que, aunque cada juez puede responder a estas ción del arte.
4
1 cuestiones por sí mismo, distintos jueces proporcionarán respuestas diferentes, y no puede
decirse que una respuesta singular sea objetivamente correcta. «Hay tantas interpretaciones B) LA AMENAZA DEL ESCEPTICISMO
1 ptimas y correctas como intérpretes -diria-, porque nadie puede ofrecer ningún argu~

~
mento en favor de una interpretación más que de otra, excepto que le parece la mejor, y Si un abogado dice que ninguna interpretación de Jos antecedentes legales puede .ser
ue a otro intérprete le parecerá la peor. Sin duda que los jueces (igual que mucha otra «objetivamente» la interpretación correcta, está basándose en el escepticismo externo.
ente) negarán eso. Piensan que sus opiniones pueden tener alguna existencia objetiva, que Podrá querer decir que si dos jueces discrepan acerca de la interpretación «correcta» de
l,pueden ser tanto verdaderas como falsas. Pero eso es meramente una ilusión.» los casos de dafios emocionales, porque sostienen teorías diferentes de cómo sería un
¿Qué respuesta puede alegar el naturalismo, tal como lo he descrito, contra ese reto derecho de negligencia justo, su desacuerdo es por esa sola razón meramente «subjetivo»,
escéptico? Debemos empezar por preguntarnos qué clase de escepticismo está en juego. y ninguna postura puede ser. «objetivamente» correcta. No puedo considerar, en este
Tengo en mente una distinción que, una vez más, podría entenderse mejor si acudimos de ensayo, los diversos. argumentos que los filósofos han aportado en favor del escepticismo
nuevo a la analogía literaria. Supongamos que estamos estudiando Hamlet y algún crítico externo en la moral política. El mejor de estos argumentos se apoya sobre una tesis
plantea la cuestión de si, antes de que la obra comience, Hamlet y Ofelia han sido amantes. filosófica que podría denominarse «tesis de la demostrabilidad». Ésta sostiene que ninguna
Ésta es una cuestión de interpretación, y dos críticos que discrepen podrían presentar proposición puede ser verdadera a no ser que existan los medios, al menos en principio,
argumentos tratando de mostrar por qué la obra es, teniendo todo en cuenta, más valiosa para demostrar su veracidad mediante argumentos dirigidos a toda persona que entienda el
como obra de arte si se considera una cosa u otra acerca de Hamlet y Ofelia. Pero una lenguaje y sea razonable. Si la tesis de Ja demostrabilidad es correcta, entonces el escepti-
tercera postura es claramente posible. Alguien podría argumentar que no produce ninguna cismo externo referido a un gran número de actividades y empresas humanas está en lo
diferencia, en la importancia o el valor de la obra, adoptar cualquiera de las dos suposicio- cierto; quizá referido a todas ellas, incluyendo las actividades que llamamos científicas. No
nes acerca de aquellos amantes, porque la importancia de Ja obra reside en una visión conozco ninguna buena razón para aceptar la tesis de la demostrabilidad (ya es un proble-
humanística de la vida y del destino, no de un detalle de la trama o de los personajes cuya ma que su hipótesis no pueda ser demostrada de la forma que ella misma requiere), y yo
comprensión se vería afectada por cualquiera de las suposiciones. Esta tercera postura no soy un escéptico. Pero mejor que proseguir con la cuestión de la hipótesis de la
sostiene que la respuesta a esta cuestión particular de interpretación consiste solamente en demostrabilidad, cambiaré de tema.
que no existe una respuesta correcta; que no existe la «mejor» interpretación de la relación ---- Supongamos que usted es un escéptico externo acerca de la justicia y otros aspectos
sexual entre Hamlet y Ofelia, sino sólo interpretaciones «diferentes», porque ninguna de la moral política. ¿Qué consecuencias tiene para la cuestión de cómo los jueces deben
interpretación puede hacer a la obra más o menos valiosa como obra de arte. Ésta podría ' decidir los casos? ¿Y para la cuestión de si el naturalismo es mejor que otras teorías de la
parecerle a usted (así me lo parece a un) exactamente la postura correcta a adoptar sobre : adjudicación (más conservadoras o más radicales)? Usted podrá pensar que de ello se
esta cuestión en particular. Es, en cierto sentido, una postura escéptica, porque niega que ! deriva que no debe tomarse mayor interés por esas cuestiones. Si es así, guardo cierta
sea «verdadera» tanto la proposición de que Hamlet se acostó con Ofelia, como la aparen-
¡ simpatía hacia su parecer. Después de todo, usted cree, sobre la base de lo que considera
temente contraria de que no lo hizo. Pero si eso es escepticismo, es lo que aquel tercer
! fundamentos filosóficos importantes, que ninguna forma de decidir jurídica.mente los casos
J puede considerarse realmente mejor que cualquier otra, y que ninguna forma de interpretar
crítico podría denominar escepticismo interno. No cuestiona la idea de que puedan encon-
trarse en principio buenos argumentosJ:Para (elegir) una interpretación de Hamlet antes que
i la práctica jurídica puede preferirse a otra sobre fundamentos racionales. La reoría «corree-
!_ ta» acerca de lo que Jos jueces deben hacer es sólo una cuestión relativa a lo que a los
otra. Por el contrario, se apoya sobre un argumento interpretativo -que_el yaJor de la
obra reside en una dimensión que no está relacionada con la cuestión sexual- para llegar
i jueces les apetece hacer, o de lo que creen que hará progresar las causas políticas que les
-~<escéptica» sobre esa cuestión.
j atraen. La interpretación «correcta» de la práctica jurídica consiste en contemplar la histo-
! ria jurídica de la forma que le resulte atractiva, o de forma que pueda utilizarla en favor
! Confrontemos lo anterior con la posición de alguien que di~ que ninguna interpre-
\ de ~s P_-:?~~s-~~!:_~~~.~Y Si ust~ está convencido _de estas proposicion~ escépti:as
\ tación de una obra de arte puede lograr mostrarse como realmente mejor o realmente peor, externas, hara: me1or en ocuparse de las mteresantes cuestiones que plantean ciertos soció-
·' 1 porque no hay ni puede haber una cosa como el «valor» del arte. Quiere decir que Ja logos del Derecho -cuestiones acerca de la relación entre la clase económica de los jueces
actividad mté!ptetatha (al menos wmo la he descnto) esiá equivocada en su conjunto, y y las decisiones que probablemente tomarán, por ejemplo--. U ocuparse del estudio de la
no simplemente en las cuestiones o los argumentos particulares que trata. Por supuesto que estrategia a seguir para imponer su voluntad a los jueces si en alguna ocasión tiene que
podrá tener argumentos en favor de esta postura, o pensar que los tiene; pero n~ serán actuar ante ellos, o sobre otros jueces si entra en la judicatura. Su escepticismo externo
argumentos que, como los del escéptico interno, asumen explícitamente una teoría positiva quizá le persuada a ocuparse de esas cuestiones «prácticas» y a abandonar las cuestiones
acerca del valor del arte en general o de una particular obra de arte. Serán argumentos «teóricas» que ha llegado a considerar como sinsentidos.
filosóficos a priori, que intenten mostrar que la misma idea del valor del arte es una Pero vale la pena advertir que los filósofos que se consideran escépticos externos
profunda equivocación, que la gente que dice que encuentra una obra de arte «buena» o raramente asumen esa clase de conclusión práctica. La mayoría de ellos parece tomar una
«valiosa» no está describiendo ninguna propiedad objetiva, sinO sólo expresando su propia línea bien diferente, que no entiendo plenamente, pero que puede, pienso, representarse
34 J. BETEGÓN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 35

bien como sigue. El escepticismo externo no es una posición dentro de una actividad, sino totalmente de la moral o de la teoría del Derecho, aunque no creo que usted logre olvidarse
acerca de una actividad. No nos dice que hay que concluir con la clase de argumentos que de esas actividades humanas tan inmensamente importantes. Si esa gran amenaza fracasa
estamos dispuestos a hacer y aceptar, y actuar moral y políticamente en consecuencia, sino (como parece haber fracasado para casi todos los escépticos externos) entonces no queda
sólo que hay que cambiar nuestras creencias acerca de lo que estamos haciendo cuando ninguna otra influencia. Porque aunque aborde una de esas actividades con cualquier
actuamos de esa manera. Imaginemos que un jugador de ajedrez peusara que el ajedrez espíritu -por muy cruzados que tenga los dedos- se le ofrece la gama total de posturas
fuera una batalla «objetiva» entre las fuerzas de la luz y de las tinieblas, de forma que internas a la actividad en iguales términos. Si usted acaba adoptando una postura escéptica
cuando las negras ganaran el bien hubiera triunfado en algún sentido metafísico. Los interna de alguna clase, será por el poder interno de los argumentos que le condujeron a
escépticos externos acerca del ajedrez rechazarían este punto de vísta, y peusarían que el ello, no por sus credenciales escépticas externas.
ajedrez es meramente un entretenimiento; pero no dejarían por ello de jugar al ajedrez ni Debemos cousiderar ahora otra posibilidad. El ataque escéptico al naturalísmo
lo jugarían de forma diferente de sus compañeros de juego equivocados. De la mísma puede consistir de hecho, no en el escepticismo externo que he estado criticando, sino en
forma, los escépticos externos acerca de la moral política tendrán también opiniones y alguna forma global de excepticismo interno. Acabo de reconocer la posibilidad de que
formularán argumentos acerca de la justicia; pero entenderán simplemente, en sus momen~ podamos encontrar una razón en favor del escepticismo interno acerca de la mejor inter-
tos de reflexión filosófica, que cuando hacen eso no están descubriendo verdades objetivas pretación de un sistema de Derecho particular. ¿Supone ello que tengamos razones para ser
e intemporales. escépticos internos acerca de la mejor interpretación de todas y cada una de las partes del
Si usted es un escéptico externo que adopta esa actitud, quizá haya abierto una Derecho? Es difícil pensar en los argumentos plausibles que nos llevarían a tal conclusión,
grieta entre su escepticismo externo y cualquier juicio que pueda formular acerca de cómo pero no es difícil imaginar cómo alguien con ideas extravagantes podría convencerse de
los jueces deben decidir los casos, en general, o sobre cuál es la mejor justificación de una ello. Imaginemos que alguien sostiene que toda moral descansa sobre la voluntad divina, y
parte del Derecho en particular. Usted tendrá sus propias opiniones acerca de estas cuestio- acaba de decidir que Dios no existe. O cree que sólo las decísiones espontáneas e irreflexi-
nes, que expresará en argumentos o, si es un jurista académico, en artículos de revista, o si vas pueden tener valor moral, y que uinguna decísión judicial puede ser espontánea o
es juez, en sus decisiones. Quizá llegue a peusar que la mejor interpretación de los casos de fomentar la espontaneidad. Estos argumentos no llevarían a rechazar la idea o el sentido
daños emocionales los muestra fundamentados sobre el principio de prevísibilidad, por de la moralidad, como en el caso del escepticismo externo, sino que seguirían lo que el
ejemplo. Cuando se entregue a la reflexión filosófica, adoptará un punto de vísta particular autor considera la mejor concepción de la moral al servicio de una posición escéptica
acerca de las opiniones que expresó o exhibió mientras «seguía el juego». Pensará entonces interna general. Si esta posición fuera de hecho el punto de vísta correcto para abordar
que sus opiniones acerca de la mejor justificación de los casos de daños emocionales eran la moral política, entonces siempre sería equivocado el suponer que una interpretacióri
«meramente» opiniones subjetivas (lo que quiera que esto signifique), sin base en ninguna de las decisiones judiciales pasadas fuera mejor que otra, al menos en los casos en que
realidad «Objetiva». Pero esto de por sí no proporciona uingún argumento en favor de la ambas superaran el test esquemático de adecuación. En consecuencia, el naturalismo
opinión escéptica interna de que ninguna interpretación de los casos de accidente es la mejor. seria una teoría estúpida para ser recomendada a los jueces. Por tanto, la amenaZa
Por supuesto, el escepticismo externo le deja libre para sumir esa posición escéptica del escepticismo externo, tal como se plantea, es de hecho más seria que la amenaza del
interna, si usted cree que tiene buenos argumentos internos a su favor. Supongamos que escepticismo interno. Pero (como pueden sugerir los ejemplos que he elegido) no puedo
usted está intentando decidir si la mejor interpretación de los casos de daños emocionales imaginar uingún argumento plausible en favor del escepticismo interno global en la moral
se encuentra en el principio de que la gente en el área del riesgo físico puede reclamar polítiqa_
___.J Por supuesto, no hay nada en esta breve discusión que ponga en entredicho la
indemnización por daños emocionales, o el principio más amplio de que cualquiera cuyos
daños emocionales fueran prevísibles puede reclamar indemnización. Después de la investi-
gación y de la reflexión más diligentes, preguntándose exactamente las cuestiones que
r preteusión, evidentemente verdadera, de que distintos jueces defenderán morales políticas
! diferentes, y por lo tant!' discreparán acerca de la mejor justificación del pasado. O la
plantea el naturalismo, le puede parecer que ninguna de las interpretaciones es mejor que { pretensión, igualmente veidadera, de que no hay forma de que una de las partes en tales
la otra. Creo que es muy improbable que suceda eso, pero ésa es una cuestión distinta de ~ disputas pruebe que está en lo cierto y que sus oponentes están en un error. La tesis de la
la que nos ocupa, que consiste en determinar sólo si es posible. En ese caso, usted será un <remostrabilidad (como he dicho) parte de estos hechos innegables hacia un escepticismo
escéptico interno, respecto de cualquier interpretación «correcta» y única de ese grupo de externo general. Pero incluso si rechazamos esa tesis, como yo hago, puede pensarse que el
casos; pero usted habrá aportado un argumento afirmativo, comenzando por su teoría hecho del desacuerdo plantea un reto distinto al naturalísmo, que no depende del escepti-
naturalista, en favor de esa conclusión escéptica interna. No habrá importado que haya cismo interno ni del externo. Porque puede d~e que, baya o no.una res1mesta .correcta
sido un escéptico externo, quien sin embargo «sigue el juego» como un naturalista, o un oJ.>je(jvª ~J°'_c:u~.ti~I_l de E~ili'icácíón, .~<i-~J!1."s.!.2.'ll!!l~!~Pu_esta,~~ iÍ;i-jíiis~ acepte
«creyente» externo, que pensara que el naturalismo forma parte del orden del universo. cp~~: 4~~~-~!~-< .~ando no<___tj~~~",[Q~~_.-,~~-J:'!!!?~~.!. fr.~_nte . a }os _ qµ~__ ~~~~P,,~; _
< -~ue su
Usted habría llegado a la mísma conclusión escéptica interna, acerca de estos hechos y po~1c1ón es m!lor. ESte es parte del argumento de la democracia del que ahora noS ocu-
creencias asumidas, en cualquiera de los casos. paremos. ·-··----...,- --~·---~--,-~..,~-----"
¿Cuál es, entonces, la amenaza que plantea el escepticismo externo al naturalismo?
Realmente, supone una gran amenaza en potencia, no solamente para el naturalismo, sino
también para todas las teorías rivales de la adjudicación. Puede persuadirle a desentenderse

j
36 J. BETEOÓN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 37

cación no puede ~9.nfil§tir ~J!.SI.l!e ugª_r~_mite -~Jª--4~l.ª-l9.!t4~~J~slador ~ieJlj_r_~gue ~~~a


3. ¿Es antidemocnltico? l!l cuestio!!_a. ~~I.q.~~Lp~r hiP-ótesis 1 no eJds!e UJ:la_ decisión_legislativa aplicable•. que pueda
~~~.~~.r.~4ª. _d~_ ~&!1~~4~.~~S~d9s ~foi~~-:~~1~-~Q~i~p.ggnausmo so.§üene Qúe·er1uez:en
Por tanto, si hemos de rechazar el naturalismo en favor de otra teoría positiva de ~os casos «difícil~!>, . f!ebe_~~~~ el m~t<?s!~~eci~ión gue msiR!_p,romueva lo gue él

[..-
la adjudicación, no puede hacerse en virtud de una apelación general al escepticismo ~ncibe como la buena sociedad~!'S...cli..!í.C.ilmente más democrático que los jueces se
externo como doctrina filosófica. Necesitamos argumentos de política moral sustancial qne· ~. -~~~~--~1!.-~~-s-. ~~~~~~~~-P.!ºPi~E!~ca _de l~_mejor const~~!~l.!_<:!~~-futuro que sobre
muestren por qué el naturalismo es imprudente o injusto. En los restantes epígrafes de este sus convicciones acerca de la mejor interpretación del pasado .
ensayo consideraré ciertos argumentos que he ~cuchado o he inventado con ese propósito. -·-~-·por·tanto~. -ei-ru:gumeñtO~deñlOCfáifCO~-qüectaprim-aC1ii~ al convencionalismo sobre el

¡
Claro que estos argumentos deben comparar efnaturalismo, desfavorablemente, con algu- naturalismo, parece que se diluye. Pero debemos considerar un posible contraargumento.
na otra teoría, y algunos argumentos que podrían ser efectivos en el contexto de una He venido asumiendo que el convencionS.Usmo y el naturalismO'"deiigrullian los mismos
comparación podrían resultar contraproducentes en el de otra. ?s~~~~ino~~~~[~»;~·es10-es·:·como-casos-en-1os qllé ·no·-·seréqu1erellfugtlñ.JñfCiO-iñéCiilo

¡ Analizaré, en primer lugar, los argumentos que podrían formularse contra el natu- del juez. :E~IJUl~á E!!__nat~ralista tenga rnás holgura que_ un. convencionalista ºara negar
alismo desde el punto de vista de lo que considero una teoría más positivista de la q~- caso a~~~~tfil!l00té~1~~~ Io_~~~~f~~~l~JCOilsTdefeiüOS' ereJeIDPiO
Sigüieñfe~
adjudicación, aunque nada se deriva de que esta teoría esté o ñó esté correctameñfeaeno- Como el naturalismo anima al juez a que se apoye en sus convicciones propias acerca de
rniiiidaCoiño positivismo. Alguien podría proponer, ~~E-~J~~!l!!Y-ª-ª.lJ!fil!Y:alismo, que qué interpretación muestra el pasado más lúcidamente, permite que convicciones políticas
os jueces deben decidir los casos de la forma siguiente. ~'!R.rime_i: lu&'!f, deben identificar indignantes generen decisiones judiciales indignantes. Supongamos que un juez naturalista
a las personas o las instituciones autorizadl!S..Y!U~J~!9.4.~ir etP~~Jio, d7~~con las cree que la voluntad mayoritaria es tiránica. Él piensa que nuestras instituciones políticas
conVéllCíóñeS sociales de su conlunidad. A cóñtinuación, debe~~~-'!!lliJJAf.....tjsurso de la deben ser transformadas, de forma que las leyes sean promulgadas solamente si son apro~
histo~-.P~~-y_~__ si_~if~-4~ ~~ yerso~=~1~1!~~~--h_ap._~ta~l~ido una .n?rma hadas por dos tercios de los votos. Él reconoce que no puede aplicar este principio a menos
juildica cuyo len_g~je recoja si]! "!llb!gü~(!ades.."1.S~º presente .. Si ~ as1, deben decidir ese que proporcione una justificación conforme a la práctica del pasado, pero baja el nivel
caSO aplicaiídO-esa ñonna:-·sr no es así -si la historia muestra que no se ha establecido exigido por el esquema de adecuación lo suficiente, de perfecta buena fe, como para poder
nmgúllallOññap-fila deci<liresecaso de alguna forma-, entonces deben ~rear la nogg,a afirmar conscientemente que todos los contraejemplos (todos los casos de leyes aprobadas
meJor_ para. el futuro, y aplicarla retrospectivamente. La_ n()rma así creada se convertiría. por mera mayoría y aplicados por los tribunales) son «equivocaciones».
pata ·ioS fuéces ·poSterio;:-eS·;·eu~ _ p;ii.t-e .de~lQLR!ecedente5v-aprobados ~,or convenci®-t de Esto es sin duda posible. No hay nada en los planteamientos del naturalismo que
fornia que los Jueces postenores que se planteen la misma cuestión puedan encontrar, en asegure que no se nombrará a un juez que tenga opiniones insensatas o estúpidas; pero
.;~decisión, el teXiO 'l'!é resuely~J~cu.S!fón. Podríamos llainai"ií-éSfilteonaae la adjudi- tampoco hay nada que lo confirme; y el convencionalismo no impedirá que un juez tome
cación «convencionalismo» . decisiones absurdas una vez que sea nombrado. Un juez convencionalista necesita del
..- Algunas personaS se ven atraídas por el convencionalismo, más que por el natura- concepto de convención. Debe decidir, por ejemplo, si una convención de nuestra sociedad
\-- •lismo, porque piensan que el primero es más democrático. -~l co.nvencio~alis~~ defiende . consiste en seguir la Constitución, pero nada en la estructura del convencionalismo puede
j q11."Jª_$en1esólo tiene_~erechos inv.ocables "'!te .1ln tribunal, yna. vez 'l~.<§~}e_e!~dores y asegurar que un juez encontrará realmente la respuesta correcta a esa cuestión. Ninguna
¡ l~s j_µ_~_,_ C..!!.Y~_.,~g!!Y.~!1:S!Q..n~_n~conoce q~~--9:e_n~n p~_d('.r_ l~gislativo, hfill: d~9i::':~ otorgár- teoría de la adjudicación puede garantizar que sólo los jueces que la apliquen tomarán
selos. El naturalismo, por otra parte, concede .~ Jos.jueces ~I.,p_odeLde_ b,ª~-~r.A~!l.Y.ar de la decisiones sensatas. Sólo podemos protegernos de la insensatez o de la gran estupidez
bi§.to~]udi7:~]~!~~o~g'!.~.".Í!!~ª·Él'.'~tución oficial ha sancio11~<!'1-_"!\~r!9.!!"en:e, y mediante procedimientos independientes que establezcan cómo deben ser elegidos los jue-
ello sobre la base del eridé~le a0~ento de qu~GLRasado se cont~mpla con más lucrdez, ces, cómo pueden ser apeladas y modifi~'ldas sus opiniones, y cómo pueden ser removidos
de·_-acuC!dO'"_ OOri~Ias~·~nviccio_n~ -de1o·s iueces_,.,_si eSóS :~erec1iC>S-sOn presupuestos. Esto de sus cargos llegado el caso.
Pareéé~¡;· ~títesis de.lo que requiere la democrru!ia. ·'-' - ·- Pero puede decirse ahora que el naturalismo podría promover decisiones antidemo-,
Pero ese argumento confunde los supuestos en que probablemente discreparan un cráticas de jueces que defienden convicciones políticas no insensatas, sino plausibles e
convencionalista y un naturalista. Los jueces convencionalistas pueden resolver los casos, incluso atractivas, y que desarrollarían teorías perfectas y sensatas acerca de la medida en
en principio, copiando las decisiones adoptadas por las autoridades elegidas, sólo en el que una interpretación debe adecuarse a las decisiones del pasado. Porque el naturalismo
supuesfo de que alguna ley, referida exactamente al caso, dicte sin ambigüedades una no deja inmune de re-examen ninguna doctrina o práctica. Podemos utilizar un ejemplo
solución particular. Cualquier naturalista consciente probablemente tomará las mismas anterior como ilustración. Supongamos que una serie estable de casos ha rechazado la idea
decisiones en esos casos «simples»; por tanto, el convencionalista no puede ser más demo-. de que los clientes puedan demandar a los abogados que actúan negligentemente. En ese
crático porque los decida de forma diferente. Los dos estilos de adjudicación normalmente supuesto, el convencionalismo está comprometido (así se podría decir) a continuar esa
recomendarán decisiones diferentes sólo cuan40 se requiera 1;1n razonanúento judicial inédi- doctrina hasta que sea revocada por la legislación, que parece la solución democrática. Por
to, que vaya más allá de lo que el legisÍador ha.esíabiectcío c:iefo!Dli,Jii§!!!!ble, Y'!,.sea otra parte, el naturalismo exhorta a los jueces a que sitúen esta serie de casos en un
porque í,~}!'L~P_li":'~le:está a~ierta .a. interpretacionés difer.,.11t~.,,2,,P,2f9.~,\ll~J1'!Y,~nin-fl!!l.ª contexto más amplio, y se pregunten si la norma que impide demandar a los abogados
ley aplicable. Pero en esos casos «difíciles» la diferencia entre las..<1os_t"9.!!'!S d1< la ad1udi- negligentes no podría ser rechazada por la mejor ju~tificación del resto del Derecho, que
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38 J. BETEOÓN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 39

permite demandar en casi todos los demás casos de daños por negligencia. Por ~to,. un p.ry~e~t~..00.I!l:~· ~~-'!-P~~~b.~~"--~~-~"º'ªi4~~ ..~~!JCi.ªll!!~~!~.JQ_q1]~ ha sucedidoj1asta el presen-
juez naturalista podrá verse inclinado a anular aquellos casos, que un convenc1onalista te. Por supuesto, los jueces se diferenciarán, entre sí, acerca del modelo correcto de la
cedería al legislador para que los revisara. buena sociedad. Algunos definirán esa cuestión casi exclusivamente en términos económi-
Ciertamente no hay nada en la teoría del naturalismo, tal como la he descrito, que cos. Pensarán que una comunidad rica es, por esa razón, una buena comunidad. Otros
pueda impedir que un naturalista inteligente y sensato haga lo mismo con ciertas leyes. adoptarán una línea más utilitarista, y pondrán énfasis en la importancia de la felicidad
Supongamos que una antigua ley condena la blasfemia como crimen y, aunque no se haya general por en~ima de la riqueza total. E incluso otros insistirán en la importancia de los.
aplicado durante siglos, es rescatada súbitamente por un fiscal ansioso de ~ac:r algo derechos personales y políticos, y por lo tanto incluirán, entre sus consideraciones sobre 18.
grande. Un juez naturalista bien podría desarrollar una teoría de la obsolescenc1a, incluso buena sociedad, que ciertos intereses fundamentales de los individuos, como la libertad de
aunque no hubiera sido reconocida anteriormente en la jurisprudencia. Podría decir que la conciencia o un nivel de vida decente, han de ser respetados a costa de la riqueza general o
mejor interpretación del conjunto de la práctica judicial conduce a la siguiente valoración de la media de felicidad.
de la norma que establece que las leyes han de ser aplicadas siempre: «Las viejas leyes que P-n juez instrumentalista se verá _como un oficial del Gobie{Ilo con el encargo de
estén en desacuerdo con el espíritu del tiempo presente, que no serían promulgadas por la ~ontribuir a, crear una buena sociedad de acuerdo con su concepción de lo que eso es. Por
legislatura actual, y que no han sido aplicadas desde tiempos remotos, no pueden justificar supuesto, un instrumentalista sensato reconocerá la importancia que tienen en esta tarea los
una acusación criminal.» Si los fiscales no han intentado restaurar las leyes antiguas en el factores institucionales, bien como un obstáculo, bien como una oportunidad. Entenderá,
pasado más reciente, esta valoración sería coherente con la práctica judicial, Y podría en particular, q~~.!!2..I!llas ~que él elabora han de combinarse con las I!Q...~~
entenderse plausiblemente que muestra tal práctica de forma más lúcida, como si uniera de p_..or otras_Í_!lStituciones y. otros cargos p_!Íblicos, qe forma que está ~~lado a. lo_g_ue
forma más estrecha y más racional lo que cuenta como legislación válida con la voluntad podríamos llamar consistencia de la estrategia. Si el legislador y otros jueces. han estableci-
del pueblo. do normas en el pasado gue él no tiene poder para anular, por ejemplo, no debe crear
De esta forma, tanto en el caso de que exista un precedente o una ley,. un juez !>tras normas que, al operar paralelamente a aquellas normas establecidas, producirían un
naturalista competente encontrará ciertos casos difíciles, que susciten el deber de reinterpre- caos. Porque ello no mejoraría, sino que empeoraría la comunidad. Pero el instrumentalis-
tar imaginativamente, mientras que el convencionalista debe aceptar que son casos fáciles -m; niega que los jueces estén vinculados al pasado de cualquier otra forma menos pragm.á-
aunque las respuestas obvias no sean atractivas. Por tanto, quizá en ocasiones el naturalis- . tica que la anterior. También(ñiega, en particular, que deban buscar la consistencia con los
pasadQ,
n
mo provocará que algunos jueces sensatos tomen decisiones «inéditas» que el convenciona- rincipios, haciendo bue sus decisiones se conformen a la mejor interpretación del
lismo desaconsejaría. Pero ¿es correcto decir que el naturalismo es, por esa razón, menos ~J~~!llº lo concibe un naturalista. ~l naturalismo insiste en ~~~J.?!rmitirse que el
«democrático»? Un juez naturalista mínimamente competente comenzaría su argumento easado se pr~yecte sobre el futuro más allá de los requisitos pragmáticos de la estral!?)lia.
onociendo, o más bien, insistiendo, que nuestro sistema político es una democracia; El instrum.entalismo condena esto como irracional.

i
ntinuaría explicando que a la democracia, correctamente entendida, se le sirve mejor con Para poder mostrar la diferencia entre las dos teorías, consideremos la situación
derecho privado de la negligencia coherente antes que con uno imprincipiado, y con una siguiente. Usted piensa que sería mejor, teniendo en cuenta todas las cosas, que nadie
(\ titución legislativa sensible y no cerrada a los cambios de la moral popular. Por tanto, estuviera autorizado para demandar por daños emocionales. Usted piensa eso porque cree
desacuerdo entre el naturalismo y el convencionalismo acerca de qué casos ~on realmente ~yb que las acciones por daños emocionales encierran un ri~go de fraude, y obligan a impone{
¡¡ primas de seguro superiores al óptimo de la eficiencia económica. Por supuesto, usted
«fáciles» no es un desacuerdo entre aquellos que respetan la democracia y aquellos que se
l! piensa, como parte de este planteamiento, que nadie tiene lo que podríamos llamar un
!~ oponen a ella; se trata más bien del desacuerdo más familiar acerca de lo que es realmente
la democracia. Cuando el desacuerdo se ve de esta forma, está lejos de ser aparente que el derecho moral a que el Derecho establezca indemnización por daftos emocionales. Si creye-
naturalismo tenga la peor defensa. En el próximo •PEº• -""plicaré cómo el naturalismo se que alguien tiene ese derecho, entonces pensaría que una buena sociedad debería reconoM
I!
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espe~ mejor que sus rivales, un derec'!io q!!_~-~<;hª-.S~.!!!.~.f-Q_J!Sidera crucial para la id? cer y hacer respetar ese derecho, produciendo la legislación apropiada incluso a costa de la
I! ~-~~.-!!!9<!~~!~. eJ_fl~recho de 9!1.!'.. cad2_per~qp._~ debe .~er tr_~~~-' QOr.su Gobierno, como un . eficiencia. Pero como usted considera que la gente no tiene tal derecho moral, cree que la
ll sociedad sería mejor, en su conjunto, si no estableciera un derecho legal para esos dañ:os.
]! gig!.
11
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hJ ~ /,. Ahora supongamos que usted es un juez instrumentalista que se enfrenta a una
¡i pVJ.(,<-•(¡femanda presentada por una madre que ha sufrido daños emocionales cuando oyó, por
ti 4. ¿Es un disparate? • ,teléfono, que su hijo había sido atropellado por un conductor imprudente. Cuando usted
Jj ~'1.-k..,..1.•.~indaga en la jurisprudencia, descubre que otros jueces de su jurisdicción han garantizado
!; ;. una y otra vez la indemnización por daños emocionales a los familiares que vieron realmen-
A) EL INSTRUMENTALJSMO
f te el daño físico de alguien a quien amaban. Por supuesto, usted pensará que todas estas
Debemos considerar ahora los argumentos que podrían dirigirse contra el naturalis- ! decisiones son equivocadas. Estará tentado a anular la serie completa de decisiones si
mo, no desde el punto de vista del convencionalismo, sino desde los planteamientos dife- \ pudiera, pero suponga que esto excede su poder. La serie podría incluir decisiones del
rentes de una teoría más radical que llamaré ¡j,p.strumentalismo..ri Esta teoría ~xhorta a los · tribunal supremo del Estado, por ejemplo, y usted podría ocupar un tribunal inferior. No
jueces a mirar siempre hacia el futuro: a intentar construir una sociedad tan buena Y tan obstante, usted puede imaginarse que es la oport~!!.'!:.~..P!-f_!.~-~-e~.J?.~J!l.!~2..~l':1-~--~.!15
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40 J. BETEGÓN, J. R. DE PÁRAMO . l ,,,cJ.~
.1.P ' DERECHO Y MORAL' lj 1·' ¡v)41 j
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~~~.~~-I_l~_2!'od~-~1!...!!!.J?.~~_!l~~tar -~!~omu~_dad, de acfierdo con sus convicciones, y ó no deben ser realizadas, O que en América se respeta el rule of /aw, y por tanto el
declarar que sólo los familiares que realmente vieron el apcidente pueden demandar por Congreso no debe promulgar ciertas leyes.
daños emocionales. Esto no crearía contradicciones prácticas, ni inconsistencias en la es- Debemos dar un nombre a la idea que yace detrás de esta retórica. Digamos que el
trategia. 1
1 ~.2!,l:J~!~ª~ dt:'.recl!QlLQQ!_íticos que la gente tiene en virtud de Ja hist9ria....POliiica dUJJ
¡ (! ~! Jt. ¿9_~-J~~!~~-~~~se~-~~~~~l!;cJ.~!!..l!!~!_r.E~~~-tSl!~!~---~~~-~~:?~~~!11_!1 asumi.~~do comunidad co_nstituye el «orden político» de esa comunidad. El naturalismo reconoce que
; flki,,J 'l' ~~~~ -~~-~~~-~<?. -~-a.~-~-~--g-~e__~?~~~~-~ -~ ??. -~~J.~~ -~~fl:4g _~~- _C_<?S.~z en conjunto, .9~~-_!!i_g~~filQn
11
fas comunidades tienen órdenes políticos, y ofrece una relación de lo que es un orden
¡ , .l / 21!!l~tª? pn naturalista podría ser llevado por su naturalismo a Ja decisión opuesta, político. ~l o.rden_ p91íti('.(_) ~~--~-~---~Q~1:!_aj~i:iE._y~~~~,!~~~~ por _!~~9Jfil9_s_.g!!.~..!~~f~
Hfv~P~f,t~-_.;(~,_.-1ncluso aunque compartiese sus conjeturas acerca del mejor estado de las cosas. Sería ~.e J~ __J?f?JO~ -~~~~p_r~~ª~j~~- _(en el sentido que hemos venido utilizando) ¡je su estructura
)! \ · ~~paz_~e enco~tr~ UE.~-~~t!nción princi2iad~~~!~~--yer un accidente y oír Qiablar de él), P.<_>litica c°-ncreta, ~-e S!JS .P!.?:~g~ y ,<;!~isiones. !i~)l~!:!!~alism~upone que·-1~-;~etielle"Wi
L y se vería forzado a reconocer que la mejor justificación del pasado reconoce un derecho a .~erecho a demandar, ante un tribunal. que aquel orden se respete. No es cierto que toda
. ~l~~~f-d~q~emOC!,f!g~~-~?. s~ 'é(]~~---~!~!_~-~-~!JI~~~t~--P.~~yJs~~I~. Desde luego, -!lorma jurídica que adopte una legislatura o un tribunal sea parte·· def-Ofden polític9,
"'~\ podría intentar demostrar (igual que el juez naturalista, del ejemplo anterior, era capaz de ~orrectame~te ente_ndido. L_a __ J.!l~j~~J!?-.!5!rpretación del orden en conjunto puede mostrar
.. demostrar-en las icciones por negligencia contra abogados) 9.!!~- ª-uto~ deml!!ldas por q~e_ ~a_no_r~_a __ e~~~~-~~-~~~I_!sis_tente con el resto..LLJor tanto es una «equivocación>>
~~e~oci<!_!_l~~¿_e!~ª inc~!!__c:!~~~-~C?,_~_una ~_p_lj!_~~!"!.~-~!! C?Sº~ Pero -~-~1!2ngamos que que debe ser ignorada al_P~_~c~sar_ c:~~.-~,_realm~nte el ordeñ:-Pero si la prop-OSfcióll-de que
Ilo pudiera demostrar eso, ya que es improbable que sea capaz de hacerlo. Se vería enton- fa gente que sufre daños emocionales tiene derecho a una indemnización a cargo del
CeS-fO-f"ZadO a resolVer el caso-PreSeñ.te7nfiVOfdeTa madre del deiña.ñéfunte, trasladando responsable (tortfeasor), forma parte del orden político auténtico, correctamente entendi-
así el pefJüfdOai futuro. ¿Qué posible sentido Oqué otro méritO tendría h3.cer eso? Ésta es do, entonces alguien que haya sufrido esos daños tiene, por esa razón, el derecho a una
la base de la acusación instrumentalista: que como el naturalismo requiere decisiones decisión judicial favorable, • ,-
diferentes de aquellas que tomaría un instrumentalista, el naturalismo es un disparate. ,-·--·- ----.~~h~-~~-ef:~~t~!_aj,ts_~-~--~.!!~ teoría relativa a los derechos judiciales, es decir,
El naturalismo parece asumir que en esas circunstancias no sería justo (unfair), por ~elativa~¡¡_ l~s de.recl:\os.,~u,<0,,!i'_ g"n\°-1!<;ne j)ara~JlA1'ai:.l'leitos, No trata de la forma en que el
alguna razón, fallar en contra de la madre, Pero ¿por qué? Ella no tiene (por hipótesis) un orden político reconoce o restringe los derechos que tiene la gente a una legislación parti-
derecho moral a que exista una norma que le conceda indemnización. Por el contrario, la cular en su favor, o sus derechos para rebelarse o establecer de otra manera un orden
situación sería mejor si nadie fuera requerido a pagar indemnización por tal clase de daños. político diferente. Si el orden político incluye una Constitución que, correctamente interpre-
El hecho de que nuestro proceso judicial haya cometido una equivocación no es un buen tada, inhabilita al legislador para cambiar de cierta manera el orden presente, entonces la
argumento para convertirla en una equivocación más general. Por supuesto, un naturalista gente bajo este orden tiene el derecho judicial a que Jos tribunales no apliquen leyes que
no puede decir que sería injusto decidir en contra de la madre porque la mayoría de los i
,[
contradigan aquel precepto, Pero el naturalismo, como tal, deja al legislador libre en Jo
jueces en el pasado se han comportado como naturalistas. Sería una petición de principio ¡ demás para que mejore el orden presente, ya en detalle, ya radicalmente, si es conveniente.
decir que eso justifica que una decisión judicial que ataque al naturalismo es injusta. ,YJ~J'l!.!l<c,ql!U!!c.ge,nte. ti"!'~.. Jl.!'_<!eI"<:l!º.. l!l.<!i,cial, alls_U:¡¡_cto_a.. 'l\l".,!IO".P!iq~e,_el ordw
Porque ~.E~~9_l!.~9!!~.~~--p!<!:_!_!~- es si C!_inju~_?Jl_~~-~"~~na d_ecis.!§!1~9~~~!!.t_~~~5-~.. ~!...~~~t~.L _ i_~P_C?!J:~....~.i~.1:11?.. <.?9.~5:~yad~ri~~o _sobre la _políti_ca; _pero es un _co~erv~urismo
!!!.~d2!..J_g~-~IPI~!i!~_1!_del p_~~.2.· ~-~~ere~~-~--.?~~nd~!.-~~---~~uralj~mo, como opuesto al ·
~p~~~~--~9~.~~!!!~-~9.~~..!~.. ~~i~<!!~ii~@n: --·-?!~~J~~~-r-:,1 ·; .x-;if; i ~- k\L- (';-· _·- ·· - - -·- -..<
instrumentalismo, 4~!J-~_µi~qs__ ~~.P!i-.~_g!!.~-~~ .!!~~1!9_~e g__ue _!!J;!_.Qº"ª~JQ__Qªfto figure en la :eJ.il.$..~D!fil9~~ª-..J!!O cuestiona no sólo la Conce:PCión":iiaturafista del orden político, r~(,i-;-.;~ 3.r
mejor j~tificac_ión_.étel co!ljun~o. de la pr,áctica j_urídica proporciona mia razón para aplicar sin? el mismo concepto de, orden político, Niega e!_hec:~º-d~_que_Ja ,bist~fia política que ha ' -d ,,,,,,
ese·QffñCií)iO.éñ: et_ flliUiO-; aúñciUe rió- debemos a:poyarnoS-SótO-en:··esta razón para justificar t~do 11na_ f~i:i:t!~..4~J~~~-"º-~~-__p!J.eda ser el fundamento de un derecho o de un deber.A.Af 1 {;L1v-·~.'· -
ñUeslrll POStüfá. Perc; Ciltonces, ¿cómo podemos defender nuestra postura? ¿Qué podemos a11t~nti<:0s y exi_gibles, a1 menos, .aiiteun.tríbllñaf.Esta-es-íacoñsecüeficia éieiaíesi~ del
responderle a un instrumentalista que sostiene, con suficiente razón, que dos equivocacio- instrurne,ntalista éie-qÜe\oo-háy-derechós')u<liéiaJes en virtud del pasado judiciaJ, 1Él cree
nes son peores que una? que un Juez nunca está obligado, por la naturaleza del pasado, a renunciar a la mejor

Ji) EL ORDEN POLÍTICO


solución para el futuro. El instrumentalista explica que la idea de que los jueces estén
vinculados de esa forma es irracional. Por supuesto. reconoce que toda sociedad tiene un
pasado político distintivo, y acepta que la mayoría de la gente piensa que sus derechos y
El naturalista podría comenzar su réplica advirtiendo que la discusión ahora plan- tj.eberes existen, al menos de cierta manera, en función del pasado. Pero el instrumentalista
teada es más amplia que el debate acerca de cómo los jueces deben decidir Jos casos,Jl! sostiene que esa opinión es estúpida.
naturalismo asume y el instrumentalismo niega que los miembros de una comunidad pue- Pues bien, ¿de qué argumentos puede disponer el naturalista para su réplica? Po-
.aan:.!~1.!~=d~f~ªº§ y d~~-~-~~=~~~~::!.~I'~~ii~-~..Qt.r~J?~cto de la comunidad como ~a!i dríamos comenzar considerando un argumento familiar que el naturalista estaría tentado
justamente en _y}J:tu4 de la historia _ política de_ esa comunidaQ.. Qu_e pue~ ten~r. <-!.~~echos de hacer, aunque sólo para rechazarlo. Alguien podría explicar que los jueces nunca deben
-goarran· carecer
y~_debei~- .4e lo~ qlle ·sresaiUStOi-fa 'hübi(;fiSido difCrente. Pero éSia una es intentar cambiar el orden político, porque ello les exigiría formular juicios de moral políti-
idea familiar no sólo elltre 108 ju!istas ·Sino támbiéll-·en· nueStra·retO!ICa política general. ca que han de ser reservados para los representantes elegidos por el pueblo. Por tanto, los
Los políticos dicen que América es una democracia, y por lo tanto que ciertas cosas deben jueces deben aceptar la idea popular del orden político, y, por esa razón, aplicar ese orden
42 J. BETEGÓN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 43

como se presenta en la historia. El argumento anterior se parece al (mal) argumento que dientemente. Una sociedad puede desarrollar una concepción de la justicia que nosotros,
suponíamos que alegaría el convencionalista contra el naturalismo; en cualquier caso no es como críticos de esa sociedad, rechazaríamos. En su búsqueda de la eficiencia o de otros
un argumento que pueda utilizar un naturalista contra el instrumentalismo porque, de fines colectivos, puede violar derechos que pensamos que la gente tiene como individuos,
acuerdo con el naturalismo, un juez debe tomar decisiones de moral política para decidir pero puede, sin embargo, aplicar esa concepción consistentemente y, en ese sentido, ser
equitativa, concediendo a cada uno los recursos, las oportunidades, y las defensas a que
cuál es realmente el orden político correctamente construido. Tratábamos ese punto en
nuestra descripción de cómo actuaria un juez naturalista para decidir qué interpretación dél
l tiene derecho en virtud de la teoria que se ha adoptado. Puede, por otra parte, establecer
pasado era la mejor. Existe, para el naturalista, una distinción crucial entre interpretar y
i un orden político admirable; puede adoptar un esquema general de principios e institucio-
mejorar el orden político de la comunidad, pero arubas actividades comprometen el sentido
moral del juez.
!¡'
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nes que nosotros, como críticos, aprobariamos, por ser lo que la justicia requiere exacta-
mente; pero puede, sin embargo, tener el defecto de no aplicar ese esquema consistentemen-
Por la misma razón el naturalista no puede utilizar otro argumento familiar, em- te, de forn_ia que algunas personas no tengan los recursos y las oportunidades que el orden
pleado con frecuencia para defender el conservadurismo judicial. A veces se dice que los público requiere que tengan.
jueces deterioran más la eficiencia social cuando sorprenden a los litigantes cambiando las l]na vez que reconocemos tanto l_a exjsten~ia como la independencia de esos dos
normas jurídicas establecidas. Una vez más, éste es un argumento que un convencionalista . derechos, vemos cómo es posible que el Gobierno puedaOOineter la ~~ente forma es e-
estarla tentado de utilizar contra el naturalismo. Pero no es un argumento aprovechable cial de injusticia. Podría denegar a algunas personas un der_ec~o que ha_ e~e!J-4,l_do, pero
por el naturalismo (en su réplica al instrumentalismo), porquefñ'J!la aseguriLqµ_«!Linterpre' que no hubiera necesitado extendefJ..~~· Pero eso es exactamente lo que hace el juez
t.a~i§p._ -~~l pas~do. de_ u~_jl:!ez_ µ3ctt1!ª1iStaJ~-~- ~~~~~-~'?!!'!.esa. tft(naturalista ti:ene l_a_ carga de instrumentalista, que he imaginado, al negar a la madre la posibilidad de querellarse por
descubrir. y aplj~JiL~ei!'r. interpretii<:i.211.fleJa estrúctura política Y.\1<:1-Pª1!~~<>-<:le su daños emocionales. En un sentido, la situación que produce su decisión es una mejora
comunidad, pero la interpretaci~n _que _gr_ee_.1¡i.ejor puede se.r. (como veíamos en el ejemplo respecto de la situación que resultaría si se hubiera decidido en favor de la madre. Si está
de la decisión de cárdozo en el caso McPherson vs. Buick) _una interpreta¡:ió!l quy_l!Q_S,e le en lo cierto al pensar que la moral no requiere el permitir las demandas por daños emocio-
haya ocurrido a nadie. En cualquier caso, el argumento es un mal argumento contra el nales, y que es perjudicial para la economía, entonces producirá menos daiios «innecesa-
instrumentá.iiSinO.ifóÍ una razón diferente. Este argumento supone que una decisión inédi- rios» a la eficiencia económica. Sin embargo, la madre demandante puede formular una
ta, como la que pueda tomar un instrumentalista, será de hecho imprudente, pragmática, queja. unque no tiene derecho a un régimen legal por el cual a la gente en su situación se
orientada al futuro. Pero si realmente es así, entonces un instrumentalista está preparado ¡e indemnice por daños tiene_un derechoaqÜe el régimen l~Jl.al vi~te se le aplique
para tenerlo en cuenta al resolver qué decisión será mejor para el futuro. Más atrás ~entemente. De otra forma la sociedad fracasaria al no administrarle justicia de
observábamos que un instrumentalista considera el pasado, no como una fuente de dere- acuerdo con su concepción de lo que requiere la justicia, y ése es un fallo por no tratarle a
chos, sino estratégicamente, para descubrir si su juicio tendrá de hecho los efectos que ella con igual respeto y consideración. Se ha violado uno de sus derechos políticos.
sup~ne beneficiosos para el futuro. Un tipo de consideración estratégica que el instrumen- Por tanto, !tlJR"!l!eamiento de un naturalisf'!J_~~cto <l!!_O§~Si!!'~S.~!fec!O, y el
talismo estará dispuesto a reconocer es, por ejemplo, que si se desestima una serie estable- ~en~_~gulvo<:J!dO.J1Qt<J!le el primerOLO§P!é\ll y el_~&]!ndojµfril)ge el derecho
cida de precedentes disminuirá realmente la eficiencia, Porque se disuadirá a la gente de ~f:L_dergandante a~_1!21ª_do .9Pl!12_~aj_. Esto es suficiente para completar lo que
qÜe haga sus planes sin Contar con nprmas jurídicas estables. pretendo demostrar: que el instrumentalismo está equivocado al asumir que el orden polí-
Un naturalista debe encontrar su defensa del naturalismo -de su idea de que el tico no puede ser una fuente independiente de derechos. Desde luego, el caso que he
9rden p;;¡¡¡¡co establecido es una fuente de derecho~di"ciales- ~n otro lugar.~e supuesto coino ejemplo hace más fácil demostrar ese punto; no es plausible pensar que un
afrontar el reto instrumentalista directamente, ~do por qué la gente puede tener conductor negligente tiene un derecho moral a que el Derecho no reconozca la indemniza-
derechos políticos auténticos justamente en virtud de _la historia política real de su comuni~ ción por daños emocionales. Por tanto, parece que el conductor acusado no tiene una
d0.d. y por qué esos derechos tienen un poder especial en los litigios. ¿Podemos encontrar objeción apropiada contra la decisión de un juez naturalista en favor de la madre. Sin
tal argumento en favor del naturalismo? Podríamos empezar estipulando un_ requisito embargo, podemos imaginar fácilmente casos en los que incluso la mejor interpretación del
general de justicia impuesto al Gobierno. (;ualquier Go.bierno debe tratar a sus ciudadanos Derecho de la comunidad sería equivocada por no reconocer un derecho sustantivo que
como iguales, cs>mo titulares de un derecho a igual consideración Y. respeto. Desde luego, alguien deberla tener.
este requisito general es muy abstracto. Personas diferentes -y sociedades distintas- Supongamos, por ejemplo, que alguien entabla una acción de daños por la invasión
tendrán diferentes puntos de vista de lo que supone tratar a las personas como a iguales. de su intimidad, pero que incluso la interpretación más sofisticada del Derecho de la
Pero podemos, sin embargo, hablar de un deber general del Gobierno de tratar a los comunidad no logra revelar un principio que pueda justificar tal derecho. En este caso la
ciudadanOsde esa forma, y derÍvar de ello dos res!loñsabiliiliideSdlStiiit~~lll~--;;¿;,.;;¡as. situación revela un conflicto (así podriaruos considerarlo) entre los dos derechos que se

~
--á primera es la responsabilidad, al-Crear~-ü.ll~--Orde.Il-POlitiOO:·-de respetar cualesquiera derivan del derecho abstracto a la justicia. Un juez naturalista, que deniega la acción,
derechoúo_liti~o_s_y. _ll1·()·r>tl_es.'Ime<lan tener los ciudadanos en nomlÍre ..de Jª auténtica igual- tendrá que defender el derecho del acusado a una aplicación coherente del orden público,
~· ~a segunda es la o~lill.ación de aplicar igual y consistentemente a todos cualquier pero descuidará la defeusa del derecho del demandante a un mejor orden público. El
orden político creado . naturalismo insiste en que la función de los tribunales, al menos en una sociedad política
.., Estas obligaciones son distintas porque pueden ser cumplidas o infringidas indepen- que cumpla los estándares mínimos de justicia, es optar por el primer derecho más que por
44 J. BETEGÓN, J. R. DE PÁRAMO DERECHO Y MORAL 45

el segundo. Sin duda que harían falta más explicaciones (que no puedo facilitar aquí) para ~ue ~<?!_criterios __9.IDL&QQ.ieman nuestras vidas .~~iv~..~~ articulados, coherentes y
sostener esa elección. Sin embargo, una vez que se distinguen y se reconocen los dos .fect¡vos. El naturalismo insiste en la diferencia entre los dos ideales, y convierte esa
derechos, esa elección no es alocada. El naturalismo no es, como supone la objeción diferencia en el nervio del rule of /aw.
presente, irracional. La gente no estará de acuerdo acerca de cómo es el ideal interno de nuestro orden,
Pero ¿qué sucede si la condición que acabo de mencionar no se cumple? ¿Qué igual que discrepan acerca de qué ideal externo debe buscar nuestro orden. Lo cierto es que
sucede si la mejor interpretación del sistema jurídico (o una parte importante de él) mues- discutirán acerca de lo primero precisamente porque discrepan acerca de lo segundo. Por lo
tra que es inocuo? Supongamos que la interpretación más sofisticada de nuestra Constitu- tanto nadie tendrá garantías de que, si acude al tribunal, aquellos que Je juzgan de acuerdo
'' cíón, en el tiempo de las Leyes de Esclavos Fugitivos, no reconociera un principio en virtud con el naturalismo llegarán al resultado que él considera como la mejor interpretación de
' del cual los esclavos tuvieran el derecho de alcanzar la libertad, de forma que incluso un nuestro orden. Esto es inevitable en cualquier comunidad que reconoce lo que es plenamen-
juez naturalista tuviera que reconocer que aquellas desafortunadas leyes eran plenamente te verdadero: que la gente tiene derechos aunque el convencionalismo no los reconozca, es
constitucionales. Un juez instrumentalista podría afirmar que en este caso, al menos, el decir, que tienen derechos con independencia de los criterios estrictos y estrechos aceptados
instrumenta1ismo -proporcionaría una guía mejor para decidir, porque aconsejaría al juez por todo el mundo para determinar cuáles son esos derechos. Pero el naturalismo, al
que ignorara la estructura constitucional, si pudiera hacerlo, y encontrara alguna forma de menos, considera al orden político real, interpretado correctamente, como el criterio común,
obviár aquellas leyes. Pero el naturalismo tiene la virtud, incluso en casos como éste, de de forma que se anime a los ciudadanos a plantearse las mismas cuestiones que se pregun-
sacar a relucir una cuestión de moral política que no puede ignorarse. · tarían las autoridades al resolver sus pleitos. Sin duda esta práctica causará sorpresa y
Por supuesto, una estructura constitucional que permite la esclavitud es profunda~ desconcierto, incluso desesperación. Sin duda que producirá injusticias. Su virtud reside en
mente deficiente. Infringe el primer derecho político de la gente: el derecho a un orden que parece menos vulnerable, en todos esos aspectos, que las alternativas disponibles, para
público que les trate como a iguales. La cuestión más difícil es ésta: ¿encuentra sitio, en trasladar el gobierno de los principios a un mundo imperfecto.
esta triste descripción, el segundo derecho de los amos de esclavos? ¿,Tiene el amo, cuyos Podemos, como comunidad, luchar por estos dos ideales a la vez, aunque por
esclavos han escapado, un derecho, aunque sea débil, a que el sistema constitucional sea medio de distintas prácticas e instituciones. Abrazamos estos dos ideales como el orden del
aplicado en su beneficio, de la misma forma que se aplica en beneficio del amo que ha día de un debate continuo e ininterrumpido. No tenemos la esperanza -en realidad no
logrado retener presos a sus esclavos en su casa? Si usted fuera un juez naturalista, podría tenemos el deseo- de que ese debate termine. Entendemos que una decisión de las autori-
pensar que lo tiene. En ese caso tendría que resolver los casos de esclavos fugitivos en favor dades políticas debe ser aceptada, a lo largo del tiempo. Pero insistimos que ello es así
de los amos aunque les desprecie y deplore esa Constitución, incluso aunque estuviera solamente porque las decisiones de alguien deben ser aceptadas y no porque esas decisiones
preparando en privado una enmienda constitucional o la guerra civil. Pero usted podría estén garantizadas por su precisión. Sabemos que la calidad del debate, por sí misma y con
también llegar a la conclusión opuesta. Podría pensar que nadie puede tener un derecho, ni independencia de cualquier acuerdo que pueda promover, es algo que nos mejora a noso-
siquiera un derecho débil, a que se derive un beneficio igual de las leyes inicuas. En ese tros Y a nuestra comunidad. Ésta es la imagen que hemos de tener de la política, y de
caso usted podría decidirse en contra de los amos si pudiera, porque la razón que le lleva a nuestras vidas en la política. Nuestros tribunales desempefian un papel distintivo, soberano
ocuparse del pasado, que es el derecho abstracto de la gente a la consistencia institucional, e indispensable según esa imagen. Son el foro del segundo ideal.
habría agotado su eficacia. No importaría que presentara su conclusión con la terminología
de las. teorías iusnaturalistas antiguas, y dijera que las Leyes de Esclavos-Fugitivos no eran
realmente Derecho. O que utilizara el lenguaje del positivismo moderno, y dijera que
aunque fueran Derecho serían demasiado inicuas como para ser aplicadas. Porque lo
importante no es qué se dice sino qué se hace, y, aunque el naturalismo no resuelve por sí
mismo la difícil cuestión moral que he planteado, sí le indica qué consecuencias se derivan
de la respuesta a la decisión que adopte sobre esa cuestión.

C) Los DOS IDEALES

Quizá me permitan hacer un sumario de esta última parte de mi argumentación.


Nuestro sistema político admite dos ideales y es imperfecto de dos maneras. Se levanta a la
sombra de un ideal externo, el de un sistema perfectamente justo y eficaz. Éste es el reto
que plantea a la legislación, y, por otra parte, a la voluntad política y al sentido de la
justicia de Ja comunidad, que tiene el poder permanente de mejorar el sistema, acercándolo
al ideal exierno de lo que sería un sistema político. Pero, a no ser que sea un sistema
politico muy malo, se alza también a la sombra de un ideal diferente, un ideal interno, el
\le depurarse por sí mism9. Éste es el reto que plantea a la adjudicacióñ: el reto de hacer
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