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LAS FORTIFICACIONES ROMANAS Y PRERROMANAS

DE ORNEDO-SANTA MARINA (VALDEOLEA, CANTABRIA)

PEDRO ÁNGEL FERNÁNDEZ VEGA, LINO MANTECÓN CALLEJO,


JOAQUÍN CALLEJO GÓMEZ & RAFAEL BOLADO DEL CASTILLO

FOTO: AUTORES

Foto aérea oblicua del yacimiento

ABSTRACT RESUMEN

In this paper we present a brief description of the En este trabajo presentamos una breve descripción de
archaeological investigation in the site of Monte Ornedo las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en las cimas
(Valdeolea, Cantabria). The excavation have documented de Monte Ornedo (Valdeolea, Cantabria). Las excavaciones
a oppidum dated to the Second Iron Age, which was realizadas han permitido documentar la existencia de un
assaulted during the Cantabrian Wars. Once conquered, oppidum de la II Edad del Hierro, tomado por la fuerza
the roman army built a castellum to control the troop durante las Guerras Cántabras, que dará cobijo con posterio-
movements an the Romanization of the territory. ridad a un castellum romano desde el que controlar tanto los
movimientos de tropas como la romanización del territorio.
PEDRO ÁNGEL FERNÁNDEZ VEGA ET ALII

I. INTRODUCCIÓN Existe un consenso lógico al postular que su implanta-


ción hubo de producirse en un momento próximo al final

L
a aparición de monumentos epigráficos de época de las Guerras Cántabras, cuando la legión queda asentada
romana en Cantabria constituye una auténtica dentro del territorio y se hace preciso asignar las áreas de
rareza patrimonial con una salvedad, los térmi- captación de recursos a ambas entidades, a la propia legión
nos augustales, de los que precisamente se puede decir y al núcleo de población. Se ha postulado que en torno al
que, a la inversa, el lote de los hallados, procedentes todos año 15 a.C. (Abascal 2008:85; Cortés 2013:106), pero
ellos de la comarca de Valdeolea o de sus confines hacia el esta precisión carece aquí de relevancia salvo en un senti-
municipio de Valdeprado del Río, conforman el corpus do: la identidad que podría ofrecer el núcleo de Iuliobriga
epigráfico de termini más voluminoso del Imperio tanto podría tratarse de un emplazamiento prerromano,
(Cortés 2013:106). tal vez amurallado en coherencia con el sufijo -briga, y que
se mantendría ocupado, como de un núcleo de nueva plan-
Tres de estos hitos terminales fueron localizados pre- ta, fruto de la planificación imperialista romana, pero
cisamente en el Monte Ornedo durante el desmantela- debería estar ocupado en ese momento, en los años finales
miento de la ermita de Santa Marina, en la cima oriental, de la era precristiana. Desde una perspectiva positivista,
en el año 1822 (De los Ríos y Ríos, 1889; Schulten estos podrían ser los mínimos a establecer para una identi-
1942:3). Se trata de los hitos que deslindaban los prata de ficación. Con una apariencia de castro conquistado o de
la legio IIII Macedonica y el ager Iuliobrigensium. Su loca- ciudad romana de nueva creación, su emplazamiento hubo
lización en lo alto del monte como material de construc- de gestarse en esas fechas.
ción de la ermita, invita a presuponer que su procedencia
2 no pudo ser lejana y que se acopiaron en el entorno inme- La identidad del yacimiento arqueológico de Monte
diato. Cuál fue su ubicación específica es algo desconoci- Ornedo constituye una cuestión abierta pero es insoslaya-
do, aunque quizá la divisoria pudo establecerse en la línea ble su relación espacial con esta doble realidad, con los
de cumbre del propio monte. prata de la Legio IIII y con el ager Iuliobrigensium, si no
con la propia Iuliobriga. Los términos augustales de la
Por lo demás, se torna ineludible interpretar el con- comarca y los que se incorporaron a los muros de la ermi-
texto arqueológico en que estaban inmersos, dentro de ta en la cima del yacimiento establecen la conexión inelu-
los márgenes de interpretación que los propios términos dible, y a juzgar por los hallazgos, el yacimiento quedó
evocan en una doble dimensión, la de una unidad militar afectado por la doble realidad, por una situación de fron-
con sus prata, la legio IIII, y la de un núcleo de población tera.
con un territorio adscrito, Iuliobriga. Si fuera posible
despojar de todo el envoltorio historiográfico creado El aporte del yacimiento a una revisión de las Guerras
durante siglos para ambas entidades, deviene razonable Cántabras deriva por tanto de las constataciones que se
crear interpretaciones a partir de los datos arqueológicos han de vincular con el espacio gestionado por la legión y la
y no a la inversa, reelaborando los hallazgos desde los ciudad. Se ofrece a continuación una semblanza del yaci-
constructos historiográficos. Esto es lo que nos propone- miento de Santa Marina aunque no tendrán cabida preci-
mos. siones cronológicas o arqueológicas, que deberán ser pre-
sentadas en publicaciones específicas de detalle.
En este sentido, los datos epigráficos indudables de
partida conciernen a la rotunda presencia de una sucesión
de términos augustales dispersos en unas localizaciones II. LA IDENTIDAD PRERROMANA: UN OPPIDUM
concretas y que, a priori, aunque puedan haberse desplaza-
do de su emplazamiento original, lo habrían hecho en un Que Monte Ornedo fue un castro prerromano quedó
radio espacial muy corto. Su área de localización define un escrito por Schulten, quien realizó las primeras interven-
territorio en el sur de la comarca de Valdeolea. ciones arqueológicas en el yacimiento en junio de 1906,
Las fortificaciones romanas y prerromanas de Ornedo-Santa Marina (Valdeolea, Cantabria)

Localización de los yacimientos y distribución de los términos augustales sobre mapa topográfico

aunque posteriormente todo ello quedó cuestionado. (1942:5ss) que se erguía en un plano oblicuo, no frontal,
Nuestros trabajos han confirmado la atribución. Schulten entre dos lienzos que conformaban un esviaje. Contrastó
excavó la puerta de acceso al enclave por el lado este y halló un espesor de 3,6 m en las murallas, construidas en piedra
un corredor pavimentado de “cantos menudos” de 4 m de con dos paramentos en muro de 0,3 m de grosor y un relle-
ancho en la entrada, y los herrajes de una puerta de madera no de 3 m de piedra. Las líneas de fortificación registradas
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por Schulten se referían a las visibles de manera más cons- ción delimita un área aproximada de 27.860 m2. Los son-
picua en las laderas este y sudeste del yacimiento. deos realizados en la última campaña demostraron la
existencia de dos estructuras consecutivas de foso y terra-
Los trabajos arqueológicos, que se han desarrollado plén separados 18 m (de foso a foso). El foso exterior es
por nuestro equipo entre 2004 y 2013, nos han permitido de sección en “V” de 2,46 m de ancho y 1,43 m de pro-
contrastar y verificar los planos generales, e incorporar, a fundidad con una altura del sistema defensivo conserva-
partir de prospecciones visuales, datos de foto aérea, des- da de 3,34 m. El foso interior tiene una sección en “U”
broce y limpieza de cubierta vegetal en algún tramo, topo- amplia de 3,6 m de ancho y apenas 1 m de profundidad.
grafía y un sondeo, la continuidad del gran recinto amura- La estrategia seguida, obviamente, tendía a fortificar de
llado que ceñía probablemente toda la parte superior del manera especial el área de acceso más vulnerable del cas-
Monte Ornedo. Un total de 19,9 Has circundadas y prote- tro, el flanco oriental, y muestra una técnica que se diría
gidas por una línea de muralla que además pudo ser doble inequívocamente romana. Sin embargo, del interior de
(fig. 2). Un sondeo realizado en 2012, avala en la ladera uno de los fosos ha podido obtenerse una datación radio-
norte la técnica de fortificación que registró Schulten, si carbónica que lo sitúa en un momento entre el siglo II y
bien el espesor máximo de la fortificación en ese punto no la primera mitad del I a.C., momento en el que el enclave
supera los 2,7 m. Otra intervención de limpieza de hoja- prerromano se encuentra en su mayor apogeo. Además su
rasca en los restos de la muralla en el lado nororiental ha planificación parece guardar más coherencia estructural
permitido comprobar un espesor de 2,4 m entre dos para- con las murallas del emplazamiento prerromano que con
mentos de mampostería que encierran un relleno de tierra, el recinto construido en el interior del oppidum por el
cascajo y piedras de tamaño medio. contingente militar romano. Podría relacionarse con un
4 antecastro de la fortificación prerromana, si bien las evi-
Algunas dimensiones pueden permitir valorar la dencias aún no son concluyentes y caben otras posibilida-
envergadura de las estructuras: la anchura de los derrum- des como que formen parte de un vallum duplex romano.
bes de piedra oscila entre 7 y 16 m. En la zona de la entra-
da excavada por Schulten los espesores delatan estructuras Más al este aún, queda una primera línea de terraplén
que alcanzan los 3,6 m. En toda la sección oeste del monte, de Norte a Sur, interrumpida en alguno de sus tramos por
la correspondiente a la cima de Ornedo, una plantación de fenómenos probablemente naturales. Tiene unas dimen-
pinar arrasó las estructuras y ha alterado de manera crucial siones de 250 m de longitud, con un ancho superficial de
el registro arqueológico. Las noticias orales recogidas coin- 5,20 m máximo y una elevación media de unos 2,20 m.
ciden en sugerir que este sector se mostraba fértil en hallaz- Deja tras de sí, y por debajo de las defensas anteriores, un
gos y restos, y que pudo concentrar la ocupación más con- punto de surgencia de agua. Ambas estructuras albergan
tinuada de poblamiento. Cada vez que el Servicio de una superficie de 5,6 Ha.
Montes ha reavivado el cortafuegos y revuelto las tierras
superficiales, ha dejado al descubierto fragmentos muy La mayor atención se ha deparado arqueológicamente
rodados de cerámica. a las estructuras de la cima de Santa Marina, que focaliza-
ron las dos etapas de excavación que se desarrollaron en el
Durante prácticamente todo el tiempo se ha conside- siglo XX (Schulten 1942; Bohigas 1978: plano). Los talu-
rado que la ladera oriental registró ocupación posterior des y fosos sobre el terreno definen un recinto de planta
romana a partir de las líneas de fortificación que se anti- redondeada que centró los trabajos de la segunda fase de
cipan a la puerta del castro y a las murallas de piedra, for- excavaciones y que, sin embargo, sólo proporcionó prácti-
mando terraplenes y fosos en una estructura reconocible camente materiales medievales, con la salvedad de un
como vallum duplex. Mide 289 m en la zona conservada denario republicano, un cuchillo afalcatado y una terra
y se pierde por el sur, afectada por una pista de acceso a la sigillata tardía (Bohigas 1978:24). Tiene unas dimensiones
cima, aunque la orientación de las estructuras invita a de 67 m E-W x 57 m N-S ocupando un área de 3.315 m2,
pensar que cerraba hacia la muralla de piedra. Esta sec- con un espacio útil interior de 2.310 m2. Este recinto supe-
Las fortificaciones romanas y prerromanas de Ornedo-Santa Marina (Valdeolea, Cantabria)

Croquis del yacimiento de Monte Ornedo.

rior está muy afectado por trincheras de la Guerra Civil de una plataforma que se erguía dominante en la ladera sur,
Española, observándose una cueva artificial que hacía las por debajo de la cima del monte. En ella se ha excavado un
veces de refugio antiaéreo. edificio de 303,74 m2, que contiene una amplia sala, un
patio central con cisterna de recogida de agua y otro ámbi-
Un sondeo en el lado oeste de estas fortificaciones ha to anexo en el que se habilitó una sauna para baño de vapor
desvelado dos fases de foso con terraplén, que parecen empleando piedras calentadas (Fernández Vega et al.,
confirmarse en un sondeo parcial efectuado, fuera del 2014). Las dataciones de este edificio, a partir de tres
recinto, más al norte. La fase más antigua de este recinto muestras recuperadas en puntos distintos del edificio, una
cabe la posibilidad que remita a una cronología prerroma- madera carbonizada de la puerta, un carbón recogido en el
na. Tal vez deba relacionarse con un pequeño foso en U fondo del vaso de la sauna y otro carbón entre los restos del
verificado en otro sondeo al norte de escasa profundidad manteado de la estructura, mantienen la coherencia con
que apenas alcanza los 60 cm y 3 m de ancho. Sin embar- todo el resto de dataciones citadas: una vez calibradas
go, las pruebas aún no son concluyentes y caben otras resultan anteriores al momento de las Guerras Cántabras,
interpretaciones como relacionarlo con dos fases campa- describiendo un arco que ocupa el siglo II y primera mitad
mentales romanas. del siglo I a.C. para las maderas empleadas, no para su
amortización funcional. A este marco de referencia crono-
Buena parte de los esfuerzos arqueológicos que hemos lógica se antepone el hallazgo de una fíbula de doble resor-
realizado en el yacimiento se han derivado a la excavación te que remontaría a los siglos VI-V a.C.
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Corte estratigráfico de las defensas exteriores.

Con todo lo visto, queda evidenciado un castro pre- Tanto el material hallado, como el lugar en que se
rromano de amplia extensión superficial aunque de proba- recogió apuntan a la probable adscripción de su depósito a
ble distribución desigual de su poblamiento. un enfrentamiento armado en el lugar. En el apartado cro-
nológico, las fíbulas Alésia y el as partido podrían avalar de
la manera más razonable la sincronía de este episodio con
III. UN EPISODIO DE CONQUISTA las Guerras Cántabras. Se trataría de un asalto al castro
que, probablemente, provocó el incendio del edificio
6 La campaña de prospecciones de 2009, desarrollada público de la sauna y el de la puerta del castro, detectado en
en la falda de Santa Marina, demostró a partir de la disper- su momento por Schulten, cuando concluía que “el castro
sión de material, no sólo los efectos de la Guerra Civil fue incendiado en una guerra, seguramente la de Augusto”
sobre el lugar, con atrincheramientos en los que se concen- (Schulten 1942:9).
traron fragmentos de proyectiles y morteros y también una
ingente cantidad de munición, sino además la posible exis-
tencia de un episodio de conquista. IV. LA GUARNICIÓN ROMANA

El área ubicada ante la puerta de entrada al castro que La presencia romana en el ámbito de las fortificacio-
excavara Schulten, detrás de las líneas de defensa del ante- nes ha quedado manifiesta por dos aspectos: el desmante-
castro permitió recoger un voluminoso lote de objetos lamiento de la muralla prerromana de piedra y la aparición
metálicos de doble adscripción. Se localizaron materiales de de un castellum en el cuadrante noreste del cerro de Santa
posible raigambre prerromana –fíbulas de doble prolonga- Marina.
ción con cabezas de caballo o ánade, del tipo 1 de Erice, una
fíbula zoomorfa esquematizada o varios elementos de guar- La ocupación militar del castro pudo ir acompañada de
nicionería- y materiales de filiación romana –fíbulas Alesia una destrucción de la muralla prerromana en piedra, que se
y anulares, un as partido, dos ases de Bilbilis, placas de cin- ha verificado en el sondeo realizado en la ladera norte del
turón, una pelta decorativa, un clavus caligae y un hacha-. A oppidum sobre la muralla. Sin embargo esa destrucción que
este lote romano debemos añadir un denario republicano se tradujo en un arrasamiento hasta dejar solo los cimientos,
hallado en las antiguas campañas y acuñado en 209-208 no fue total. El sector nororiental de la muralla en el cerro
a.C. (Fernández Vega y Bolado del Castillo 2010:382s) El de Santa Marina debió dejarse intacto para proceder a crear
conjunto se completaba con puntas de lanza, regatones, un un cercamiento en forma de castellum a través de dos líne-
cuchillo, arreos de caballo y también un signum equitum as de fortificación, que partieron de las inmediaciones de la
que remite a una unidad de caballería cántabra o auxiliar puerta este. Definen un recinto en forma de cuarto de cír-
romana (Fernández Vega y Bolado del Castillo 2011:334). culo, que coincidió en parte con el trazado del recinto supe-
Las fortificaciones romanas y prerromanas de Ornedo-Santa Marina (Valdeolea, Cantabria)

Corte estratigráfico de la muralla.

rior dejándolo dentro. El levantamiento de castella en el pared vertical -fossa punica-. Se trata de un foso que sobre-
interior de los castros y oppidum tiene paralelos en otras pasa las dimensiones mínimas reglamentarias de VI por III
localizaciones del Bellum Cantabricum como es el caso de pies (1,78 x 0,89 m) según Pseudo-Higino (49), pero que
Monte Bernorio (Villarén de Valdivia, Palencia), el castro se aproxima a las proporciones referidas por Vegecio
de Santibáñez de la Peña (Palencia) y el castro de la Espina (Epitoma rei militaris, I, 24) para los campamentos de 7
del Gallego (Corvera de Toranzo, Anievas y Arenas de campaña con peligro no inminente: 7 pies de profundidad
Iguña, Cantabria). Probablemente denota la cohabitación y 9 pies de ancho (2,07 x 2,66 m). Con la tierra extraída de
de un contingente romano con parte de la población indí- la profundización se procedió a elevar el agger de modo
gena durante un periodo de tiempo indeterminado, tal vez que se llega a 4,22 m de altura conservada actualmente
tras derruir las murallas, y quizá hasta que los cántabros fue- desde el fondo del foso a la cima de la muralla. Además, el
ron forzados a bajar al llano, según relató Dion Cassio 54, terraplén se dotó de un parapeto de piedra (de una altura
11, 5: “(Agrippa) exterminó a todos los enemigos en edad mínima de 3 m) constatado por una hilada de piedra al
militar y a los restantes les quitó las armas y les obligó a exterior que no llegaba a cimentarse sobre la roca madre y
bajar de los montes al llano…” que aparecía derrumbado intencionalmente en el interior
del foso. Al interior no se verificó claramente otro parape-
Así pues, el castellum es una construcción mixta que to pero un basamento de piedra apuntaba en esa dirección.
tiene una forma curva acotada por la muralla prerromana El ancho de la muralla alcanzaba los 4,10 – 4,35 m. El con-
de piedra y dos lados rectos a partir de sendas líneas per- junto sobrepasaría los 5 m de altura, posiblemente fortale-
pendiculares. Ocupa un área de 16.452 m2 (incluidas las cido con empalizada de madera. En el interior de este agger
defensas), dejando un espacio útil de 12.240 m2. El ancho se constató una fase previa compuesta de terraplén simple
visible en superficie de estas defensas oscila entre los 7,6 - de tierra y cascajo de piedra de 1,53 m de altura, reforzada
9,20 m, alcanzando elevaciones de hasta 2,25 m. Se trata con una empalizada de postes hincados en la cara externa
de una estructura de foso y terraplén que se ha estudiado que se deben relacionar con un vallum lorica es decir pos-
en dos sondeos realizados en el lado oeste. tes con entramado vegetal entre ellos (Vegecio, Epitoma
rei militaris, III, 8 y Pseudo-Higino 50) en un sistema
Uno de ellos, coincidente con el trazado del recinto similar al empleado por Cesar durante la Guerra de las
superior permitió verificar que se excavaba sobre el foso Galias en el campamento francés hallado en Nointel
anterior hasta crear un foso en “V” de 1,75 m de profundi- (Matherat, G. 1942: 87-89). La impronta de uno de estos
dad -seis pies- y 2,40 m de ancho -ocho pies-, con una postes fue localizada en el corte estratigráfico. Este tendría
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una sección circular de 17 cm de diámetro y estaría hinca- campamento de la legio IIII, pero más allá de esta aprecia-
do a 83 cm de profundidad. En la cara interna de la mura- ción todo sería por el momento especulativo. De la presen-
lla de esta primera fase se identificó una capa carbonosa cia militar en el lugar quedan clavijas de tiendas de campa-
dispuesta a favor de la pendiente de 5 cm de espesor y 80 ña que se han recogido prácticamente sobre los terraple-
cm de longitud que puede estar en relación con un tablón nes, lo que indica un intenso aprovechamiento del espacio,
para favorecer el ascenso al paseo de ronda de la muralla o al menos de los sitios de topografía menos inclinada. Un
terrera. Más al norte, otro sondeo previo, realizado en pugio, una fíbula anular, un denario acuñado en Roma, un
2004 verificaba parámetros similares de foso y elevación. botón decorativo y diverso material de guarnicionería
delatan someramente esa presencia militar, y, sin embargo,
Las dataciones que se han practicado, coherentes con la construcción de un paramento de piedra para el terra-
esta fase de la fortificación, son dos, y su arco de validez plén denotaría que el castellum no se concibió como una
una vez calibradas, establecería la fecha entre finales del fortificación efímera o muy temporal. Apunta a una pre-
siglo I a.C. hasta la primera mitad del siglo I de la era. Por sencia continuada, aunque por un tiempo indeterminado,
contraste con todas las demás, atestiguarían por tanto la de una guarnición.
presencia romana de la etapa bélica o posbélica.
A partir de todo lo expuesto, y retomando la introduc-
ción relativa a los termini, la identidad del yacimiento
V. HACIA UNA IDENTIDAD CONCRETA deviene estrictamente relacionada con los procesos de con-
quista y reorganización del territorio desencadenados por
Con todo lo expuesto resulta evidente que se conoce las Guerras Cántabras. Un castro asaltado, ocupado y que
8 el yacimiento de manera más intensa en el sector del monte soporta una guarnición, fueron las fases del lugar a priori.
que corresponde al cerro de Santa Marina y que lo que se
ignora ampliamente concierne precisamente al lado occi- A partir de ahí, la presencia de los hitos terminales
dental de Monte Ornedo, en el que se intuye una ocupa- indicaría una ubicación en un espacio de charnela entre
ción más intensa del espacio. dos regímenes de titularidad del territorio. La presencia

Por lo que concierne a las cronologías, las evidencias


de Santa Marina remiten de manera recurrente a los siglos
de la Edad Media. En este sentido han aparecido los
cimientos de la ermita medieval, cerámicas estriadas, pinta-
das y lisas y huesos, junto con los escombros y abundantes
tejas de la propia ermita.

Dos fragmentos de cerámica correspondientes a una


olla remiten a la etapa romana o tardoantigua, pero de
manera más inequívoca hay que consignar como de ocupa-
ción romana un fondo de una vasija tipo Drag. 27, de
amplio arco cronológico, a lo largo de los cuatro primeros
siglos de la era cristiana.

El espacio asignado al castellum habría podido alber-


gar unas tres o cuatro cohortes, junto con sus contingentes
asociados de caballería y tal vez de tropas auxiliares
(Fernández Vega y Bolado del Castillo 2011: 333), pero en Plano de dispersión de hallazgos de la prospección electromagnética
ningún caso una legión completa. No pudo tratarse del con indicación de posible zona de asedio.
Las fortificaciones romanas y prerromanas de Ornedo-Santa Marina (Valdeolea, Cantabria)

FOTO: AUTORES

Muralla norte del castro indígena.

militar sobre el lugar apunta hacia la realidad legionaria, podría vincularse con el descenso al llano impuesto tras las
pero un destacamento no es la legión, y en la lógica territo- guerras. La posibilidad de hallar restos de la Cohors I
rial no parece que deba entreverse un oppidum dentro de Celtiberorum, que se estableció en Iuliobriga, según la
los límites de los prata. Notitia Dignitatum Occidentis (XLII, 30) en la etapa
La opción alternativa, más coherente con el registro bajoimperial, constituiría el refrendo para la atribución,
arqueológico y con la realidad del poblamiento civil pre- pero por el momento, las sigillatas tardías halladas vendrí-
rromano y de gestión del territorio conquistado, radicaría an a adecuarse a esta etapa, y de la ocupación tardoantigua
en relacionar el yacimiento con el oppidum de Iuliobriga. constituye testimonio el hallazgo de una placa liriforme
Si el núcleo urbano estuviera asentado en el borde mismo que se data de mediados del siglo VII y principios del VIII
entre el territorio adscrito a su dominio y el adscrito a la (Fernández Vega, Bolado del Castillo y Hierro. 2010:129).
legio podría explicar el empeño en una delimitación tan
precisa y recurrente a través de los termini Augustales. No hay conclusiones definitivas, pero los hallazgos y
los indicios avalan una correlación del yacimiento de Santa
La identidad del yacimiento deviene pues enigmática, Marina con el proceso de conquista y con la doble realidad
pero se desenvuelve en unos parámetros muy acotados. La territorial establecida tras el mismo, al delimitar los prata
presencia a los pies del monte del yacimiento de Camesa, de la legio IIII respecto del ager Iuliobrigensium.
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