Anda di halaman 1dari 4

Recursos y reservas de hidrocarburos

Ampliar la imagen

El debate público sobre la política petrolera de México se ha visto afectado por la


confusión conceptual que prevalece entre recursos y reservas de hidrocarburos. Las
propias autoridades gubernamentales han contribuido a dicha confusión a pesar de la
información publicada por Pemex. Poco se ha educado a la opinión pública en temas
técnicamente complejos como estos. Los intentos de manipulación de cifras y de
conceptos, así como una sobre simplificación distorsionadora, han tendido a politizar la
discusión de estos temas, a polarizar posiciones respecto a alternativas de política
pública y a trastocar prioridades. No hay mejor ilustración de ello que las discusiones
sobre la necesidad apremiante de iniciar la exploración en aguas profundas y ultra
profundas del Golfo de México.

Recursos y reservas

En la gráfica (abajo) se presentan las estimaciones oficiales de los recursos y de las


reservas de hidrocarburos del país. En ella pueden distinguirse, en primer lugar, los
recursos descubiertos e identificados y los recursos prospectivos que aún no han sido
descubiertos. Pemex postula que estos últimos podrían ser equivalentes a cerca de 60
por ciento de la suma de las reservas totales y la producción históricamente acumulada.
Si bien se trata de una magnitud significativa, su recuperación potencial está sujeta a
mucha mayor incertidumbre. Pemex define sus recursos prospectivos como el volumen
de hidrocarburos estimado, en una fecha dada, de acumulaciones que todavía no se
descubren, pero que han sido inferidas y que se estiman potencialmente recuperables.

La cuantificación de los recursos prospectivos está basada en información geológica y


geofísica del área estudiada y en analogías con áreas donde cierto volumen original de
hidrocarburos ha sido descubierto e, incluso, en ocasiones producido. La incertidumbre
propia de estas estimaciones se expresa utilizando distribuciones estadísticas, o
intervalos de posibles resultados, que ofrecen una descripción de lo que podrían
representar las acumulaciones de hidrocarburos aún no descubiertas. El examen de las
dimensiones de las acumulaciones conocidas y el análisis del número de éstas que ya
han sido descubiertas son utilizados para proyectar el número y la dimensión de las que
pudieran ser descubiertas. Conviene subrayar que si bien se consideran potencialmente
recuperables, a diferencia de las reservas, no se define su viabilidad comercial al
hacerse la estimación.
La disminución secular de las reservas ha tendido a desplazar el foco de atención hacia
los recursos prospectivos. Más allá de la propensión natural a discutir futuras
oportunidades en lugar de reconocer y abordar fracasos recurrentes acumulados en
materia de descubrimientos, el interés por las estimaciones de recursos prospectivos es
una actitud saludable que permitirá dar una perspectiva de más largo plazo al análisis de
los futuros posibles de la industria petrolera mexicana. Para estos efectos Pemex y las
autoridades responsables deberán dar más importancia, y asignar mayores recursos, a
mejorar los ejercicios de estimación realizados hasta ahora. Están también obligados a
revelar con mayor detalle los métodos y la información en la que se basan. Sin embargo,
la discusión sobre la exploración de los recursos potenciales no debe distraer esfuerzos
del desarrollo de las reservas remanentes y de los recursos contingentes y, menos aún,
contribuir a distorsionar las prioridades de inversión en la industria petrolera, dada la
rigidez de las restricciones que Pemex enfrenta.

Recursos contingentes

Al considerar el volumen original de hidrocarburos descubiertos, en la misma gráfica se


hace una segunda distinción, de gran importancia, entre el volumen de las reservas
remanentes y las contingentes. Las reservas son volúmenes de hidrocarburos que se
espera recuperar económicamente a partir de una fecha dada bajo condiciones
económicas, operativas y regulatorias definidas. Deben además satisfacer cuatro
requisitos fundamentales: han sido descubiertas y son recuperables, comercialmente
viables y aún remanentes. En cambio las reservas contingentes son volúmenes de
hidrocarburos potencialmente recuperables de acumulaciones conocidas pero que, bajo
las condiciones económicas de evaluación, no se consideran comercialmente
recuperables. Cambios en esas condiciones –de carácter técnico, operativo y
económico– tienden a convertir un cierto volumen de reservas contingentes en reservas
remanentes.

Es usual que estimaciones sucesivas de reservas probadas incrementen el volumen de


los hidrocarburos recuperables de campos descubiertos. Múltiples factores contribuyen
a explicar este proceso de crecimiento o apreciación de las reservas, presente en casi
todos los sistemas petroleros y que constituye la principal fuente de reservas adicionales
en regiones maduras. Entre ellos destacan la extensión de los límites de campos, tanto
por una perforación más intensiva como por el desarrollo extensivo a zonas periféricas;
las mejoras en las tecnologías de perforación, terminación, recuperación y producción;
avances en la tecnología de exploración, particularmente más y mejor información
sismológica; y una comprensión más profunda de la geología y de la ingeniería de los
yacimientos a partir de información adquirida conforme maduran los campos de una
cuenca.

Los métodos de producción utilizados para recuperar los hidrocarburos que se


encuentran en el subsuelo son de particular importancia. La extracción del petróleo que
utiliza únicamente la energía natural disponible en los yacimientos logra recuperar una
fracción de los fluidos que se encuentran en ellos. Por eso los métodos de recuperación
primaria son complementados con sistemas artificiales de producción, que permiten
extraer petróleo de formaciones productoras cuando la presión del yacimiento resulta
insuficiente para elevar el petróleo, en forma natural, hasta la superficie. Métodos de
recuperación secundaria son entonces aplicados para re-presurizar el yacimiento con
objeto de extraer volúmenes adicionales de aceite. Históricamente, el método más
ampliamente utilizado ha sido la inyección de agua. Otra técnica utilizada de manera
generalizada es la re-inyección de gas natural o la inyección de algún otro tipo de gas,
como es el caso del nitrógeno en Cantarell. Finalmente, es posible aprovechar métodos
más complejos de recuperación terciaria, o mejorada, que inyectan materiales que
normalmente no están presentes en el yacimiento, y que modifican la interacción del
fluido con la roca almacenadora del yacimiento.

El factor de recuperación esperado de las reservas probadas y probables de


hidrocarburos del país es de sólo 28 por ciento. Sin embargo, dado que el factor de
recuperación de gas natural es sensiblemente mayor al del petróleo crudo, el factor
medio de recuperación de este último se estima en 25 por ciento. Los factores esperados
de crudo varían de campo a campo, dentro de un intervalo particularmente amplio: de
46 por ciento en Cantarell a 7 por ciento en Chicontepec, pasando por 33 por ciento en
la Región Sur y 37 por ciento en Ku-Maloob-Zaap (KMZ). Restando Chicontepec del
promedio nacional se obtiene un factor medio de recuperación de crudo de 36 por
ciento. Este puede y debe incrementarse. Un programa sistemático y sostenido en los
principales campos del país, que mejore la eficiencia de la recuperación de
hidrocarburos, puede contribuir significativamente a moderar el ritmo al que declina la
producción. Así por ejemplo, y sólo a título ilustrativo, un incremento de 4 puntos
porcentuales –de 36 a 40- de este factor aumentaría las reservas probadas y probables en
5.8 mmmb, cifra superior a las reservas remanentes de Cantarell.

Cuatro son los principales factores de éxito de los sistemas artificiales de producción y
de los procesos para incrementar la productividad de un campo: la selección adecuada
de fluidos a inyectar, la optimización de los puntos de inyección al yacimiento, la
determinación del volumen de fluidos que deben introducirse al yacimiento y la
identificación del momento oportuno para iniciar los programas de recuperación
secundaria y terciaria pertinentes. La experiencia acumulada y el conocimiento que se
tiene de los yacimientos permitirán a Pemex convertir múltiples rezagos en
oportunidades para incrementar los factores esperados de recuperación.

Desafortunadamente el tiempo no es reversible. Programas de recuperación secundaria


que debieron iniciarse más temprano en el ciclo de vida del yacimiento ya no lograrán
niveles óptimos de recuperación, aún si se aplicara la tecnología más moderna. Hoy día
es práctica común planear e instrumentar programas de recuperación secundaria desde
el inicio de la producción. Sin embargo, Pemex tendrá que hacer una evaluación integral
y sistemática de sus principales campos para determinar la rentabilidad de proyectos que
permitan extraer una mayor proporción de los recursos contingentes en campos
conocidos. Las restricciones que enfrenta en relación al diseño y ejecución de estos
proyectos no sólo son de carácter financiero. Más importante aun son los obstáculos de
naturaleza organizativa, regulatoria y administrativa que los limitan.

Reservas remanentes

La gráfica muestra con claridad la madurez de las reservas de hidrocarburos del país y
la necesidad apremiante de rejuvenecerlas. A la fecha más de la mitad de las reservas
originales totales ya fueron producidas y las reservas probadas remanentes representan
menos de la cuarta parte de las reservas probadas originales. De las principales cuencas
petroleras, sólo Chicontepec se encuentra en una fase de desarrollo incipiente. Conviene
precisar que en esta cuenca se concentra más de la mitad de las reservas probables. A
mediano plazo, el rejuvenecimiento de las reservas probadas del país se logrará
básicamente con el desarrollo de esta cuenca, que permitirá reclasificar reservas
probables a probadas, y a través de la conversión de reservas contingentes en reservas
remanentes, en ésta y en otras regiones.

Otro indicador de la madurez de las reservas de hidrocarburos es su vida media. La


relación de reservas probadas a producción descendió a 9.2 en 2007. Para un país –y
también para una empresa- estos niveles son preocupantemente bajos. Sin embargo, si a
esta cifra se le agregan las reservas probables, la relación aumentaría a 18.6 años, dado
que las reservas probables son de una dimensión muy similar a la de las probadas. A
corto plazo, la vida media de las reservas probadas cobra mayor importancia, pero a
mediano plazo, para efectos de planeación, la vida de las reservas probadas y probables
da mayor profundidad al análisis de las perspectivas de producción. A este respecto la
distinción entre reservas probadas y probables es crucial: existe una probabilidad del 90
por ciento de que los volúmenes que se recuperarán serán iguales o superiores a las
reservas probadas estimadas. En el caso de la suma de las reservas probadas y
probables, la probabilidad es de al menos 50 por ciento.

En materia de reservas de hidrocarburos, madurez no significa agotamiento ni el


colapso inminente de la producción. Las estimaciones de reservas dan una visión
instantánea del acervo y de su estructura. Su evaluación supone también una visión
dinámica de su posible desarrollo que considere la certeza geológica, la dificultad
técnica y la viabilidad económica de las diversas clases de reservas y de los recursos
potenciales. En las condiciones actuales, una imagen estática puede alimentar
percepciones catastrofistas. Sin embargo, es más difícil explicar la incongruencia entre
el pesimismo en torno a las reservas y el optimismo respecto a recursos no descubiertos
que permea la retórica y la propaganda gubernamental.

A corto y mediano plazos, la composición actual del acervo de reservas probadas y


probables sugiere tres prioridades de desarrollo y la distribución de los recursos
potenciales apunta a otras dos de exploración. Los recursos potenciales en aguas ultra-
profundas cobran relevancia a más largo plazo. Las tres prioridades de desarrollo hacen
hincapié en el imperativo de elevar los factores de recuperación esperados en campos
conocidos, particularmente donde son bajos. Las principales oportunidades se localizan
en los complejos Cantarell y Ku-Maloob-Zaap; en el Paleocanal de Chicontepec; y en
los campos de la Región Sur, en los estados de Tabasco y Chiapas. En materia de
exploración, por su monto y por su menor grado de dificultad técnica, sobresalen
recursos en aguas someras y áreas terrestres, así como en aguas profundas con tirantes
de agua que van de 500 a 1500 metros. En documentos dados a conocer por Pemex
Exploración y Producción en diversos foros públicos, estas prioridades aparecen
claramente delineadas. Sin embargo, la empresa ha decidido incursionar también en
aguas ultra-profundas a partir de 2010. Al hacerlo en estos momentos, pone en riesgo el
cumplimiento de las metas de producción y restitución de reservas a 2012 del propio
gobierno, dadas las restricciones de capital humano y de capacidad de ejecución que
actualmente enfrenta.