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ALFONSO REYES

CARTILLA MORAL
C O N C I E N C I A DEL ENTORNO

'272
9
5
i

LECTURAS UNIVERSITARIAS
Nuestros clásicos
LC272
•R49
2005
c.l
ALFONSO REYES

CARTILLA MORAL
C O N C I E N C I A DEL E N T O R N O

TOMADOS DE:

N O T A S S O B R E LA I N T E L I G E N C I A A M E R I C A N A

VISIÓN DE ANÁHUAC

I N G L A T E R R A Y LA C O N C I E N C I A PENINSULAR

CARTILLA M O R A L

U N I V E R S I D A D A U T Ó N O M A DE N U E V O L E Ó N
LECTURAS UNIVERSITARIAS
Nuestros clásicos
R

UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA D E NUEVO LEÓN
S E C R E T A R Í A DE E X T E N S I Ó N Y C U L T U R A v
AFONDO
UANL
José Antonio González Treviño
Rector

Jesús Ancer Rodríguez


Secretario General

Rogelio Villarreal Elizondo


Secretario ele Extensión y Cultura

Celso José Garza Acuña


Director de Publicaciones

Primera edición, 2005


© Universidad Autónoma d e Nuevo León

ISBN 970-694-267-X

Impreso en Monterrey, México


Printed in Monterrey, México
E N T O R N O DE AMÉRICA

NOTAS SOBRE
LA INTELIGENCIA AMERICANA

1. Mis observaciones se limitan a lo que se llama la


América Latina. La necesidad de abreviar me obliga a
ser ligero, confuso y exagerado hasta la caricatura. Sólo
me corresponde provocar o desatar una conversación,
sin pretender agotar el planteo de los problemas que se
me ofrecen, y mucho menos aportar soluciones. Tengo
la impresión de que, con el pretexto de América, no
hago más que rozar al paso algunos temas universales.

2. Hablar de civilización americana sería, en el caso,


inoportuno; ello nos conduciría hacia las regiones ar-
queológicas que caen fuera de nuestro asunto. Hablar
de cultura americana sería algo equívoco; ello nos haría
pensar solamente en una rama del árbol de Europa tras-
plantada al suelo americano. En cambio, podemos ha- tos autóctonos, las masas ibéricas de conquistadores,
blar de la inteligencia americana, su visión de la vida y misioneros y colonos, y las ulteriores aportaciones de
su acción en la vida. Esto nos permitirá definir, aunque inmigrantes europeos en general. Hay choques de san-
sea provisionalmente, el matiz de América. gres, problemas de mestizaje, esfuerzos de adaptación y
absorción. Según las regiones, domina el tinte indio, el
3. Nuestro drama tiene un escenario, un coro y un per- ibérico, el gris del mestizo, el blanco de la inmigración
sonaje. Por escenario no quiero ahora entender u n es- europea general, y aun las vastas manchas del africano
pacio, sino más bien un tiempo, un tiempo en el senti- traído en otros siglos a nuestro suelo por las antiguas
do casi musical de la palabra: un compás, un ritmo. administraciones coloniales. La gama admite todos los
Llegada tarde al banquete de la civilización europea, tonos. La laboriosa entraña de América va poco a poco
América vive saltando etapas, apresurando el paso y mezclando esta sustancia heterogénea, y hoy por hoy,
corriendo de una forma en otra, sin haber dado tiempo existe ya una humanidad americana característica, exis-
a que madure del todo la forma precedente. A veces, el te un espíritu americano. El actor o personaje, para
salto es osado y la nueva forma tiene el aire de un ali- nuestro argumento, viene aquí a ser la inteligencia.
mento retirado del fuego antes de alcanzar su plena
cocción. La tradición ha pesado menos, y esto explica 4. La inteligencia americana va operando sobre una se-
la audacia. Pero falta todavía saber si el ritmo europeo— rie de disyuntivas. Cincuenta años después de la con-
que procuramos alcanzar a grandes zancadas, no pu- quista española, es decir a primera generación, encon-
diendo emparejarlo a su paso medio—, es el único tramos ya en México un modo de ser americano; bajo
"tempo" histórico posible, y nadie ha demostrado toda- las influencias del nuevo ambiente, la nueva instalación
vía que una cierta aceleración del proceso sea contra económica, los roces con la sensibilidad del indio y el
natura. Tal es el secreto de nuestra historia, de nuestra instinto de propiedad que nace de la ocupación ante-
política, de nuestra vida, presididas por una consigna rior, aparece entre los mismos españoles de México un
de improvisación. El coro: las poblaciones americanas sentimiento de aristocracia indiana, que se entiende ya
se reclutan, principalmente, entre los antiguos elemen- muy mal con el impulso arribista de los españoles re-
cién venidos. Abundan al efecto los testimonios litera- disyuntiva: un polo está en Europa y otro en los Esta-
rios, ya en la poesía satírica y popular de la época, ya en dos Unidos. De ambos recibimos inspiraciones. Nues-
las observaciones sutiles de los sabios peninsulares, tras utopías constitucionales combinan la filosofía polí-
como Juan de Cárdenas (médico español radicado en tica de Francia con el federalismo presidencial de los
México). La crítica literaria ha centrado este fenómeno, Estados Unidos. Las sirenas de Europa y las de Nortea-
como en su foco luminoso, en la figura del dramaturgo mérica cantan a la vez para nosotros. De un modo ge-
mexicano don Juan Ruiz de Alarcón, quien a través de neral, la inteligencia de nuestra América (sin negar por
Corneille —que la pasó a Molière— tuvo la suerte de ello afinidades con las individualidades más selectas de
influir en la fórmula del moderno teatro de costum- la otra América) parece que encuentra en Europa una
bres de Francia. Y lo que digo de México, por serme visión de lo humano más universal, más básica, más
más familiar y conocido, podría decirse en mayor o conforme con su propio sentir. Aparte de recelos histó-
menor grado del resto de nuestra América. En este res- ricos, por suerte cada vez menos justificados y que no
quemor incipiente latía ya el anhelo secular de las inde- se deben tocar aquí, no nos es simpática la tendencia
pendencias americanas. Segunda disyuntiva: no bien se hacia las segregaciones étnicas. Para no salir del mundo
logran las independencias, cuando aparece el inevita- sajón, nos contenta la naturalidad con que u n Chester-
ble conflicto entre americanistas e hispanistas, entre los ton, un Bernard Shaw, contemplan a los pueblos de
que cargan el acento en la nueva realidad, y los que lo todos los climas, concediéndoles igual autenticidad
cargan en la antigua tradición. Sarmiento es, sobre todo, humana. Lo mismo hace Gide en el Congo. No nos
americanista. Bello es, sobre todo, hispanista. En Méxi- agrada considerar a ningún tipo humano como mera
co se recuerda cierta polémica entre el indio Ignacio curiosidad o caso exótico divertido, porque ésta no es
Ramírez y el español Emilio Castelar que gira en torno la base de la verdadera simpatía moral. Ya los primeros
a iguales motivos. Esta polémica muchas veces se tradu- mentores de nuestra América, los misioneros, corderos
jo en un duelo entre liberales y conservadores. La eman- de corazón de león, gente de terrible independencia,
cipación era tan reciente que ni el padre ni el hijo sa- abrazaban con amor a los indios, prometiéndoles el
bían todavía conllevarla de buen entendimiento. Tercera mismo cielo que a ellos les era prometido. Ya los prime-
ros conquistadores fundaban la igualdad en sus arreba- de cierta consigna de improvisación, y tengo ahora que
tos de mestizaje; así, en las Antillas, Miguel Díaz y su explicarme. La inteligencia americana es necesariamen-
Cacica, a quienes encontramos en las páginas de Juan te menos especializada que la europea. Nuestra estruc-
de Castellanos; así aquel soldado, un tal Guerrero, que tura social así lo requiere. El escritor tiene aquí mayor
sin este rasgo sería oscuro, el cual se negó a seguir a los vinculación social, desempeña generalmente varios ofi-
españoles de Cortés, porque estaba bien hallado entre cios, raro es que logre ser un escritor puro, es casi siem-
indios y, como en el viejo romance español, "tenía mujer pre un escritor "más" otra cosa u otras cosas. Tal situa-
hermosa e hijos como una flor". Así, en el Brasil, los ción ofrece ventajas y desventajas. Las desventajas:
célebres Joáo Ramalho y el Caramurú, que fascinaron a llamada a la acción, la inteligencia descubre que el or-
las indias de San Vicente y de Bahía. El mismo con- den de la acción es el orden de la transacción, y en esto
quistador Cortés entra en el secreto de su conquista al hay sufrimiento. Estorbada por las continuas urgencias,
descansar sobre el seno de Doña Marina; acaso allí la producción intelectual es esporádica, la mente anda
aprende a enamorarse de su presa como nunca supie- distraída. Las ventajas resultan de la misma condición
ron hacerlo otros capitanes de corazón más frío (el Cé- del mundo contemporáneo. En la crisis, en el vuelco
sar de las Galias) y empieza a dar albergue en su alma a que a todos nos sacude hoy en día y que necesita del
ciertas ambiciones de autonomismo que, a puerta ce- esfuerzo de todos, y singularmente de la inteligencia (a
rrada y en familia, había de comunicar a sus hijos, más menos que nos resignáramos a dejar que sólo la igno-
tarde atormentados por conspirar contra la metrópoli rancia y la desesperación concurran a trazar los nuevos
española. La Iberia Imperial, más que administrarnos, cuadros humanos), la inteligencia americana está más
no hacía otra cosa que irse desangrando sobre Améri- avezada al aire de la calle; entre nosotros no hay, no
ca. Por acá, en nuestras tierras, así seguimos conside- puede haber torres de marfil. Esta nueva disyuntiva de
rando la vida, en sangría abierta y generosa. ventajas y desventajas admite también una síntesis, un
equilibrio que se resuelve en una peculiar manera de
entender el trabajo intelectual como servicio público y
5. Tales son el escenario, el coro, el personaje. He di- como deber civilizador. Naturalmente que esto no anu-
cho las principales disyuntivas de la conducta. Hablé
la, por fortuna, las posibilidades del paréntesis, del lujo más noble función complementaria: la de ir establecien-
del ocio literario puro, fuente en la que hay que volver do síntesis, aunque sean necesariamente provisionales;
a bañarse con una saludable frecuencia. Mientras que, la de ir aplicando prontamente los resultados, verifi-
en Europa, el paréntesis pudo ser lo normal. Nace el cando el valor de la teoría en la carne viva de la acción.
escritor europeo en el piso más alto de la torre Eiffel. Por este camino, si la economía de Europa ya necesita
Un esfuerzo de pocos metros y ya campea sobre las ci- de nosotros, también acabará por necesitarnos la mis-
mas mentales. Nace el escritor americano como en la ma inteligencia de Europa.
región del fuego central. Después de un colosal esfuer-
zo, en que muchas veces le ayuda una vitalidad exacer-
6. Para esta hermosa armonía que preveo, la inteligen-
bada que casi se parece al genio, apenas logra asomarse
cia americana aporta una facilidad singular, porque
a la sobrehaz de la tierra. Oh, colegas de Europa: bajo
nuestra mentalidad, a la vez que tan arraigada a nues-
tal o cual mediocre americano se esconde a menudo
tras tierras como ya lo he dicho, es naturalmente inter-
un almacén de virtudes que merece ciertamente vues-
nacionalista. Esto se explica, no sólo porque nuestra
tra simpatía y vuestro estudio. Estimadlo, si os place,
América ofrezca condiciones para ser el crisol de aque-
bajo el ángulo de aquella profesión superior a todas las
lla futura "raza cósmica" que Vasconcelos ha soñado,
otras que decían Guyau y José Enrique Rodó: la profe-
sino también porque hemos tenido que ir a buscar nues-
sión general de hombre. Bajo esta luz, no hay riesgo de
tros instrumentos culturales en los grandes centros eu-
que la ciencia se desvincule de los conjuntos, enfrasca-
ropeos, acostumbrándonos así a manejar las nociones
da en sus conquistas aisladas de un milímetro por un
extranjeras como si fueran cosa propia. En tanto que el
lado y otro milímetro por otro, peligro cuyas consecuen-
europeo no ha necesitado de asomarse a América para
cias tan lúcidamente nos describía Jules Romains en su
construir su sistema del mundo, el americano estudia,
discurso inaugural del Pen Club. En este peculiar matiz
conoce y practica a Europa desde la escuela primaria.
americano tampoco hay amenaza de desvinculaciones
De aquí una pintoresca consecuencia que señalo sin
con respecto a Europa. Muy al contrario, presiento que
vanidad ni encono: en la balanza de los errores de deta-
la inteligencia americana está llamada a desempeñar la
lle o incomprensiones parciales de los libros europeos
que tratan de América y de los libros americanos que rasgo del color local, sino que procura echar la sonda
tratan de Europa, el saldo nos es favorable. Entre los hasta el seno de las realidades psicológicas. Este ardor
escritores americanos es ya un secreto profesional el que de pubertad rectifica aquella tristeza hereditaria, aque-
la literatura europea equivoque frecuentemente las ci- lla mala conciencia con que nuestros mayores contempla-
tas en nuestra lengua, la ortografía de nuestros nom- ban el mundo, sintiéndose hijos del gran pecado original,
bres, nuestra geografía, etc. Nuestro nacionalismo con- de la capitis diminutio de ser americanos. Me permito apro-
natural, apoyado felizmente en la hermandad histórica vechar aquí unas paginas que escribí hace seis años:
que a tantas repúblicas nos une, determina en la inteli-
La inmediata generación que nos precede, todavía
gencia americana una innegable inclinación pacifista.
se creía nacida dentro de la cárcel de varias fatalidades
Ella atraviesa y vence cada vez con mano más experta
concéntricas. Los más pesimistas sentían así: en primer
los conflictos armados y, en el orden internacional, se
lugar, la primera gran fatalidad, que consistía desde lue-
deja sentir hasta entre los grupos más contaminados
go en ser humanos, conforme a la sentencia del anti-
por cierta belicosidad política a la moda. Ella facilitará
guo Sileno recogida por Calderón:
el gracioso injerto con el idealismo pacifista que inspira
a las más altas mentalidades norteamericanas. Nuestra
P o r q u e el d e l i t o m a y o r
América debe vivir como si se preparase siempre a rea-
d e l h o m b r e es h a b e r n a c i d o .
lizar el sueño que su descubrimiento provocó entre los
pensadores de Europa: el sueño de la utopía, de la re-
Dentro de éste, venía el segundo círculo, que con-
pública feliz, que prestaba singular calor a las páginas
sistía en haber llegado muy tarde a un mundo viejo.
de Montaigne, cuando se acercaba a contemplar las sor-
Aún no se apagaban los ecos de aquel romanticismo
presas y las maravillas del nuevo mundo.
que el cubano Juan Clemente Zenea compendia en dos
versos:
7. En las nuevas literaturas americanas es bien percepti-
ble un empeño de autoctonismo que merece todo nues- Mis t i e m p o s s o n los d e la a n t i g u a R o m a ,

tro respeto, sobre todo cuando no se queda en el fácil y m i s h e r m a n o s c o n la G r e c i a h a n m u e r t o .


En el mundo de nuestras letras, un anacronismo con guioncito como con cadena. Dentro de lo hispano-
sentimental dominaba a la gente media. Era el tercer americano, los que me quedan cerca todavía se lamen-
círculo, encima de las desgracias de ser humano y ser taban de haber nacido en la zona cargada de indio: el
moderno, la muy específica de ser americano; es decir, indio, entones, era un fardo, y no todavía un altivo de-
nacido y arraigado en un suelo que n o era el foco actual ber y una fuerte esperanza. Dentro de esta región, los
de la civilización, sino una sucursal del mundo. Para que todavía más cerca me quedan tenían motivos para
usar una palabra de nuestra Victoria Ocampo, los abue- afligirse de haber nacido en la temerosa vecindad de
los se sentían "propietarios de un alma sin pasaporte". una nación pujante y pletòrica, sentimiento ahora trans-
Y ya que se era americano, otro handicap en la carrera formado en el inapreciable honor de representar el fren-
de la vida era el ser latino o, en suma, de formación te de una raza. De todos estos fantasmas que el viento
cultural latina. Era la época del A qnoi tient lasupériorité se ha ido llevando o la luz del día ha ido redibujando
des Anglo-Saxons? Era la época de la sumisión al presente hasta convertirlos, cuando menos, en realidades acep-
estado de las cosas, sin esperanzas de cambio definitivo tables, algo queda todavía por los rincones de América,
ni fe en la redención. Sólo se oían las arengas de Rodó, y hay que perseguirlo abriendo las ventanas de par en
nobles y candorosas. Ya que se pertenecía al orbe lati- par y llamando a la superstición por su nombre, que es
no, nueva fatalidad dentro de él pertenecer al orbe his- la manera de ahuyentarla. Pero, en sustancia, todo ello
pánico. El viejo león hacía tiempo que andaba decaído. está ya rectificado.
España parecía estar de vuelta de sus anteriores grande-
zas, escéptica y desvalida. Se había puesto el sol en sus
8. Sentadas las anteriores premisas y tras este examen
dominios. Y, para colmo, el hispanoamericano no se
de causa, me atrevo a asumir un estilo de alegato jurídi-
entendía con España, como sucedía hasta hace poco,
co. Hace tiempo que entre España y nosotros existe un
hasta antes del presente dolor de España, que a todos
sentimiento de nivelación y de igualdad. Y ahora yo
nos hiere. Dentro del mundo hispánico, todavía venía-
digo ante el tribunal de pensadores internacionales que
mos a ser dialecto, derivación, cosa secundaria, sucur-
me escucha: reconocemos el derecho a la ciudadanía
sal otra vez: lo hispano-americano, nombre que se ata
universal que ya hemos conquistado. Hemos alcanzado
la mayoría de edad. Muy pronto os habituaréis a contar
E N T O R N O MEXICANO
con nosotros.

(Sur, B u e n o s Aires, s e p t i e m b r e d e 1936)

VISIÓN DE ANÁHUAC

Viajero: has llegado a la región

más transparente del aire.

En la era de los descubrimientos, aparecen libros llenos de


noticias extraordinarias y amenas narraciones geográficas.
La historia, obligada a descubrir nuevos mundos,
se desborda del cauce clásico, y entonces el hecho polí-
tico cede el puesto a los discursos etnográficos y a la
pintura de civilizaciones.
Los historiadores del siglo XVI fijan el carácter de las
tierras recién halladas, tal como éste aparecía a los ojos de
Europa: acentuado por la sorpresa, exagerado a veces.
El diligente Giovanni Battista Ramusio publica su
peregrina recopilación Delle Navigationi et Viaggi en

23
la mayoría de edad. Muy pronto os habituaréis a contar
E N T O R N O MEXICANO
con nosotros.

(Sur, B u e n o s Aires, s e p t i e m b r e d e 1936)

VISIÓN DE ANÁHUAC

Viajero: has llegado a la región

más transparente del aire.

En la era de los descubrimientos, aparecen libros llenos de


noticias extraordinarias y amenas narraciones geográficas.
La historia, obligada a descubrir nuevos mundos,
se desborda del cauce clásico, y entonces el hecho polí-
tico cede el puesto a los discursos etnográficos y a la
pintura de civilizaciones.
Los historiadores del siglo XVI fijan el carácter de las
tierras recién halladas, tal como éste aparecía a los ojos de
Europa: acentuado por la sorpresa, exagerado a veces.
El diligente Giovanni Battista Ramusio publica su
peregrina recopilación Delle Navigationi et Viaggi en

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Venecia, el año de 1550. Consta la obra de tres volúme- Finalmente, las estampas describen la vegetación
nes infolio, que luego fueron reimpresos aisladamente, de Anáhuac. Deténganse aquí nuestros ojos: he aquí
y está ilustrada con profusión y encanto. De su utilidad un nuevo arte de naturaleza.
no puede dudarse: los cronistas de Indias del Seiscien- La mazorca de Ceres y el plátano paradisíaco, las
tos (Solís al menos) leyeron todavía alguna carta de pulpas frutales llenas de una miel desconocida; pero,
Cortés en las traducciones italianas que ella contiene. sobre todo, las plantas típicas: la biznaga mexicana —
En sus estampas, finas y candorosas, según la ele- imagen del tímido puercoespín—, el maguey (del cual
gancia del tiempo, se aprecia la progresiva conquista de se nos dice que sorbe sus jugos a la roca), el maguey que
los litorales; barcos diminutos se deslizan por una raya se abre a flor de tierra, lanzando a los aires su plumero;
que cruza el mar; en pleno océano, se retuerce, como los "órganos" paralelos, unidos como las cañas de la
cuerno de cazador, un monstruo marino, y en el ángu- flauta y útiles para señalar la linde; los discos del nopal
lo irradia picos una fabulosa estrella náutica. Desde el —semejanza del candelabro—, conjugados en una super-
seno de la nube esquemática, sopla un Eolo mofletu- posición necesaria, grata a los ojos: todo ello nos apare-
do, indicando el rumbo de los vientos —constante cui- ce como una flora emblemática, y todo como concebi-
dado de los hijos de Ulises. Vense pasos de la vida afri- do para blasonar un escudo. En los agudos contornos
cana, bajo la tradicional palmera y junto al cono pajizo de la estampa, fruto y hoja, tallo y raíz, son caras abs-
de la choza, siempre humeante; hombres y fieras de otros tractas, sin color que turbe su nitidez.
climas, minuciosos panoramas, plantas exóticas y soña-
Esas plantas protegidas de púas nos anuncian que
das islas. Y en las costas de la Nueva Francia, grupos de
aquella naturaleza no es, como la del sur o las costas,
naturales entregados a los usos de la caza y la pesquería,
abundante en jugos y vahos nutritivos. La tierra de Aná-
al baile o a la edificación de ciudades. Una imaginación
huac apenas reviste feracidad a la vecindad de los lagos.
como la de Stevenson, capaz de soñar La isla del tesoro
Pero, a través de los siglos, el hombre conseguirá desecar
ante una cartografía infantil, hubiera tramado, sobre
sus aguas, trabajando como castor; y los colonos devasta-
las estampas del Ramusio, mil y un regocijos para nues-
rán los bosques que rodean la morada humana, devolvien-
tros días nublados.
do al valle su carácter propio y terrible: en la tierra salitrosa
y hostil, destacadas profundamente, erizan sus garfios las Semejante al espíritu de sus desastres, el agua ven-
garras vegetales, defendiéndose de la seca. gativa espiaba de cerca a la ciudad; turbaba los sueños
Abarca la desecación del valle desde el año de 1449 de aquel pueblo gracioso y cruel, barriendo sus piedras
hasta el año de 1900. Tres razas han trabajado en ella, y florecidas; acechaba, con ojo azul, sus torres valientes.
casi tres civilizaciones —que poco hay de común entre Cuando los creadores del desierto acaban su obra,
el organismo virreinal y la prodigiosa ficción política irrumpe el espanto social.
que nos dio treinta años de paz augusta. Tres regíme- El viajero americano está condenado a que los eu-
nes monárquicos, divididos por paréntesis de anarquía, ropeos le pregunten si hay en América muchos árboles.
son aquí ejemplo de cómo crece y se corrige la obra del Les sorprenderíamos hablándoles de una Castilla ame-
Estado, ante las mismas amenazas de la naturaleza y la ricana más alta que la de ellos, más armoniosa, menos
misma tierra que cavar. agria seguramente (por mucho que en vez de colinas la
De Netzahualcóyotl al segundo Luis de Velasco, y quiebren enormes montañas), donde el aire brilla como
de éste a Porfirio Díaz, parece correr la consigna de se- espejo y se goza de un otoño perenne. La llanura caste-
car la tierra. Nuestro siglo nos encontró todavía echan- llana sugiere pensamientos ascéticos: el valle de Méxi-
do la última palada y abriendo la última zanja. co, más bien pensamientos fáciles y sobrios. Lo que una
Es la desecación de los lagos como un pequeño gana en lo trágico, la otra en plástica rotundidad.
drama con sus héroes y su fondo escénico. Ruiz de Nuestra naturaleza tiene dos aspectos opuestos.
Alarcón lo había presentido vagamente en su comedia Uno, la cantada selva virgen de América, apenas mere-
de El semejante a sí mismo. A la vista de numeroso corte- ce describirse.Tema obligado de admiración en el Viejo
jo, presidido por Virrey y Arzobispo, se abren las esclu- Mundo, ella inspira los entusiasmos verbales de Cha-
sas: las inmensas aguas entran cabalgando por los tajos. teaubriand. Horno genitor donde las energías parecen
Ese, el escenario. Y el enredo, las intrigas de Alonso gastarse con abandonada generosidad, donde nuestro
Arias y los dictámenes adversos de Adrián Boot, el holan- ánimo naufraga en emanaciones embriagadoras, es exal-
dés suficiente; hasta que las rejas de la prisión se cierran tación de la vida a la vez que imagen de la anarquía
tras Enrico Martín, que alza su nivel con mano segura. vital: los chorros de verdura por las rampas de la mon-
taña; los nudos ciegos de las lianas; toldos de platanares; hombre clásico y universal como los que criaba el Rena-
sombra engañadora de árboles que adormecen y roban cimiento, y que resucitó en su siglo la antigua manera
las fuerzas de pensar; bochornosa vegetación; largo y de adquirir la sabiduría viajando, y el hábito de escribir
voluptuoso torpor, al zumbido de los insectos. ¡Los gri- únicamente sobre recuerdos y meditaciones de la pro-
tos de los papagayos, el trueno de las cascadas, los ojos de pia vida: en su Ensayo político, el barón de Humboldt
las fieras, ledard empoisonné du sauvage! En estos derroches notaba la extraña reverberación de los rayos solares en
de fuego y sueño —poesía de hamaca y de abanico— nos la masa montañosa de la altiplanicie central, donde el
superan seguramente otras regiones meridionales. aire se purifica.
Lo nuestro, lo de Anáhuac, es cosa mejor y más En aquel paisaje, no desprovisto de cierta aristocrá-
tónica. Al menos, para los que gusten de tener a toda tica esterilidad, por donde los ojos yerran con discerni-
hora alerta la voluntad y el pensamiento claro. La vi- miento, la mente descifra cada línea y acaricia cada on-
sión más propia de nuestra naturaleza está en las regio- dulación; bajo aquel fulgurar del aire y en su general
nes de la mesa central: allí la vegetación arisca y heráldi- frescura y placidez, pasearon aquellos hombres ignotos
ca, el paisaje organizado, la atmósfera de extremada la amplia y meditabunda mirada espiritual. Extáticos
nitidez, en que los colores mismos se ahogan —compen- ante el nopal del águila y de la serpiente -compendio
sándolo la armonía general del dibujo; el éter luminoso feliz de nuestro campo— oyeron la voz del ave agorera que
en que se adelantan las cosas con un resalte individual; les prometía seguro asilo sobre aquellos lagos hospitala-
y, en fin, para de una vez decirlo en las palabras del rios. Más tarde, de aquel palafito había brotado una ciu-
modesto y sensible fray Manuel de Navarrete: dad, repoblada con las incursiones de los mitológicos ca-
balleros que llegaban de las Siete Cuevas —cuna de las
una luz resplandeciente siete familias derramadas por nuestro suelo.
que hace brillar la cara de los cielos
Más tarde, la ciudad se había dilatado en imperio,
y el ruido de una civilización ciclópea, como la de Babi-
Ya lo observaba un grande viajero, que ha sancio- lonia y Egipto, se prolongaba, fatigado, hasta los infaus-
nado con su nombre el orgullo de la Nueva España; un tos días de Moctezuma el doliente. Y fue entonces cuan-
do, en envidiable hora de asombro, traspuestos los vol- la comunidad, mucho más profunda, de la emoción
canes nevados, los hombres de Cortés ("polvo, sudor y cotidiana ante el mismo objeto natural.
hierro") se asomaron sobre aquel orbe de sonoridad y El choque de la sensibilidad con el mismo mundo
fulgores —espacioso circo de montañas. labra, engendra un alma común. Pero cuando no se
A sus pies, en un espejismo de cristales, se extendía aceptara lo uno ni lo otro —ni la obra de la acción co-
la pintoresca ciudad, emanada toda ella del templo, por mún, ni la obra de la contemplación común—, convén-
manera que sus calles radiantes prolongaban las aristas gase en que la emoción histórica es parte de la vida ac-
de la pirámide. tual, y, sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas
serían como un teatro sin luz. El poeta ve, al reverberar
Hasta ellos, en algún oscuro rito sangriento, llega-
de la luna en la nieve de los volcanes, recortarse sobre
ba -ululando— la queja de la chirimía y, multiplicado
el cielo el espectro de Doña Marina, acosada por la som-
en el eco, el latido del salvaje tambor.
bra del Flechador de Estrellas; o sueña con el hacha de
cobre en cuyo filo descansa el cielo; o piensa que escu-
IV
cha, en el descampado, el llanto funesto de los mellizos
que la diosa vestida de blanco lleva a las espaldas: no le
But glorious it was to see, how che open
neguemos la evocación, no desperdiciemos la leyenda.
región was filled with horses and chariots...
Si esa tradición nos fuere ajena, está como quiera en
B u n y a n , Tite Pilgrim's Progress.
nuestras manos, y sólo nosotros disponemos de ella.
No renunciaremos —oh Keats— a ningún objeto de be-
Cualquiera que sea la doctrina histórica que se profese
lleza, engendrador de eternos goces.
(y no soy de los que sueñan en perpetuaciones absurdas
de la tradición indígena, y ni siquiera fío demasiado en
Madrid, 1915.
perpetuaciones de la española), nos une con la raza de
ayer, sin hablar de sangres, la comunidad del esfuerzo
por domeñar nuestra naturaleza brava y fragosa; esfuer-
zo que es la base bruta de la historia. Nos une también
O T R O E N T O R N O EN EL M U N D O

INGLATERRA Y LA C O N C I E N C I A PENINSULAR

El simbolismo geográfico es una de las mayores fuerzas


de la historia. En la literatura ha dado las narraciones
de viajes, la Odisea y el libro de Simbad. Ignoro si habrá
ejemplo moderno más seductor que el de Robert Louis
Stevenson. Desde la intensa playa de Escocia, llena de
terrores bíblicos, como aquellos marineros ebrios que
nos describe, Stevenson padecía verdaderas pesadillas
geográficas. A solas con su hijastro Lloyd Osbourne y
en esos instantes de iluminación que suelen tener los
hombres amigos de los niños, pintaba en los muros de
una galería mapas irreales, vagos derroteros marinos.
Cierta vez, dicen sus biógrafos, dibujó una isla en el
estilo de las cartas imaginarias que ilustran las viejas
ediciones d e Gullliver. Le ocurrió llamarle La isla del te-
soro.Más tarde, a instancias de su hijastro y de acuerdo
con las estrictas aficiones de éste, de aquella cartografía
infantil surgió el libro que conocéis, donde la energía so de la inteligencia general, parecen dañinos, descon-
episódica pudiera ser tipo de un clasicismo en la ficción. certantes. El pueblo de playa está menos sujeto al
En la historia, a la imaginación geográfica debemos "filisteísmo" continental. Así, los griegos fueron hijos
los descubrimientos de África y de América, y los crue- del mar. La dama del mar, de Ibsen, caso enminente-
les dramas polares. Los países de Marco Polo siguen mente inmoral para el filisteo, puede interpretarse como
dando nombre a los sueños de la humanidad. ¿Y no se un caso de alucinación geográfica delante del mar: in-
experimenta toda la atracción de la idea geográfica, no fluencia de aquella grande alma en la otra.
se evoca todo el arrastre de tropeles humanos que ella Abierta por todas partes a la sugestión de las sire-
ha producido o puede producir aún, cuando se dice: nas, a las influencias turbadoras del mar, la isla parece
"paraíso terrenal", "tierra prometida"? imagen del riesgo. Mas por otra parte, parece figura del
No sólo la fantasía, más la realidad geográfica. Las egoísmo; vive como concentrada en sí. Tal la Inglaterra.
luchas por la frontera natural son tradicionales. Los Durante los tiempos modernos, confiesa un historia-
pueblos divididos por un río son -lo acusa la etimolo- dor ecuánime, dondequiera se descubre una invencible
gía- rivales. El Egipto es un d o n del Nilo -se viene di- creencia en el egoísmo y el cálculo comercial de Inglate-
ciendo desde los tiempos de Herodoto. Hay una cues- rra. La frase hecha la declara pérfida. Los políticos im-
tión discutida: la constante vecindad del mar ¿hace buidos en lecturas como la Psicología de los pueblos euro-
inmorales a los pueblos? Es sabido que la gente de costa peos suelen contar, de antemano, con la perfidia de
posee civilización más rica, espíritu más nutrido que la Inglaterra. ¡Candor e ignorancia!
de tierra adentro, y es, en general, menos muelle que Inglaterra ha creado un valor nuevo en la política:
ésta. Mas eso no se debe en absoluto al mar, sino, en la conciencia insular. He aquí cómo se manifiesta, con
mucha parte, a los hombres que llegan por el mar con las palabras del difunto Lord Grey:
su experiencia exótica y la consiguiente voluntad de "Aquel interés generoso y elevado que inmortaliza
confrontación, de crítica. El mar mismo, si no hace in- al héroe no podría justificar los motivos de la conducta
morales a los pueblos, desarrolla sus cualidades hasta política, porque las naciones no pueden ser caballeres-
ciertos extremos que, momentáneamente y ante el atra- cas ni románticas".
Su destino geográfico hace disfrutar a Inglaterra (la pontáneo. El inglés quiere recoger los últimos alientos
primera en la historia moderna) las ventajas de una de Europa, sobre la boca moribunda, y comunicar ese
autonomía congruente y sólida. Cuando Europa se de- soplo al que ha de nacer 1 .
bate en oscuras reacciones, bajo el aliento de Metternick
- n o completamente extinguido-, el ministro inglés pue- París, s e p t i e m b r e de ¡914

de sonreír "insularmente".
La misión de la gran Bretaña ante los problemas
continentales parece, pues, definida por su conciencia
insular. Pero no hay que atribuir propósitos gratuitos.
El editor literario del Times escribía a fines de agosto:
"Nuestros aliados combaten más de cerca que no-
sotros. Junto a los franceses o los belgas, casi no somos
combatientes. Así, a la vez que les damos todo el auxi-
lio que podemos, conservamos los deberes espirituales
del no combatiente.... Nuestro mayor poder consiste
en ser desinteresados... Mientras velan por nosotros
nuestros marinos, y nuestras tropas se unen a los alia-
dos, queda aquí el gran cuerpo de la nación, en quien
la conciencia nacional debe conservarse alta y pura, para
que, después de la guerra, ella venga a ser la conciencia
del mundo".
Amparada en su collar flotante de cañones, la
isla escogida se reserva una misión terrible.
El inglés es raro de suyo, amigo de excentricidades. 1
El Gráfico, La H a b a n a , o c t u b r e d e 1914-
Como ha sabido ser un posgriego, es un preasiático es-
SENTIDO DEL SER SOCIAL
CARTILLA MORAL

LECCIÓN I. LA MORAL Y EL BIEN

El hombre debe educarse para el bien. Esta educación


y las doctrinas que ella inspira constituyen la moral o
ética2.
La moral de los pueblos civilizados está toda conte-
nida en el Cristianismo. El creyente hereda, pues, con
su religión, una moral ya hecha, pero el bien no sólo es
obligatorio para el creyente, sino para todos los hom-
bres en general 3 .
El bien no sólo se funda en una recompensa que el
religioso espera recibir en el cielo. Se funda también en

2
La palabra "moral" proviene del latín y la palabra "ética" del griego.
"Moris" significa "de la costumbre"; "ethos" significa "voluntad".
' El fin último del h o m b r e es la felicidad plena y definitiva; para alcan-
zarla necesita actuar de acuerdo a la moral p r o c u r a n d o el bien.
razones que pertenecen a este mundo. Por eso la moral LECCIÓN II. EL C U E R P O Y EL ALMA
debe estudiarse y aprenderse como una disciplina aparte4.
Podemos figurarnos la moral como una Constitu- El hombre tiene algo de común con los animales y algo
ción no escrita, cuyos preceptos son de validez univer- exclusivamente humano.
sal para todos los pueblos y para todos los hombres 5 . Estamos acostumbrados a designar lo uno y lo otro,
Tales preceptos tiene por objeto asegurar el cumpli- de cierta manera fácil, con los nombres de cuerpo y
miento del bien, encaminando a este fin nuestra con- alma, respectivamente. Al cuerpo pertenece cuanto en
ducta. el hombre es naturaleza; y al alma, cuanto en el hombre
El bien no debe confundirse con nuestro interés es espíritu 7 .
particular en este o en el otro momento de nuestra vida. Luego se ve que la obra de la moral consiste en
No debe confundírsele con nuestro provecho, nuestro llevarnos desde lo animal hasta lo puramente humano,
gusto o nuestro deseo 6 . pero hay que entenderlo bien; n o se trata de negar lo
El bien es un ideal de justicia y de virtud que puede que hay de material y de natural en nosotros, para sacri-
imponernos el sacrificio de nuestros anhelos, y aún de ficarlo de modo completo en aras de lo que tenemos de
espíritu e inteligencia. Lo que debe procurarse es una
nuestra felicidad y de nuestra vida.
prudente armonía entre cuerpo y alma 8 .
4
El h o m b r e es libre d e realizar el b i e n o rechazarlo. Sea q u e a c t ú e e n u n
s e n t i d o o e n o t r o , su c o n d u c t a t i e n e c o n s e c u e n c i a s q u e s o n positivas si
7
El h o m b r e realiza a c t i v i d a d e s c o m o c o m e r , b e b e r , d o r m i r , i n t e r a c t u a r
se d e c i d e p o r el b i e n , o negativas si o p t a p o r a l e j a r s e d e l b i e n . E n a m b o s
c o n la f a u n a , la f l o r a y el r e i n o a n i m a l . E s t o t a m b i é n lo h a c e n los a n i m a -
casos las c o n s e c u e n c i a s p u e d e n ser i n m e d i a t a s o p o s t e r i o r e s .
5 les. El h o m b r e , e n c a m b i o , realiza a c t i v i d a d e s q u e n o h a c e n los a n i m a -
Los m a n d a m i e n t o s básicos de la m o r a l , q u e m á s a d e l a n t e v a m o s a
les, c o m o p e n s a r , q u e r e r , f i j a r s e o b j e t i v o s y l u c h a r p o r alcanzarlos, etc.
e s t u d i a r , s o n válidos para t o d o s los h o m b r e s y e n t o d a s las épocas. Por
Estas a c t i v i d a d e s p r o v i e n e n d e la p a r t e e s p i r i t u a l del h o m b r e q u e es el
eso se dice q u e la m o r a l es universal.
6 a l m a ; q u e n o p o r ser i n t a n g i b l e es m e n o s real q u e el c u e r p o .
H a y o c a s i o n e s en q u e el b i e n n o c o i n c i d e c o n n u e s t r o s gustos o conve- 8
D e b e m o s n o t a r q u e las a c t i v i d a d e s q u e el h o m b r e t i e n e e n c o m ú n c o n
n i e n c i a p a r t i c u l a r . Hay c o n d u c t a s q u e p u e d e n ser atractivas, p e r o que
los a n i m a l e s n o s o n t o t a l m e n t e i r r a c i o n a l e s , s i n o q u e están i n f o r m a d a s
n o s o n m o r a l m e n t e b u e n a s , tales c o m o el m e n t i r , el e n g a ñ a r , el cometer
y d o m i n a d a s , e n c i e r t o g r a d o , p o r el a l m a . Así, m i e n t r a s el a n i m a l c o m e
f r a u d e . En estos casos d e b e m o s seguir los d i c t a d o s d e la m o r a l y evitar
e n el m o m e n t o m i s m o e n q u e e x p e r i m e n t a el h a m b r e , el h o m b r e regula
esas c o n d u c t a s , a u n q u e ello s i g n i f i q u e para n o s o t r o s u n sacrificio.
La tarea de la moral consiste en dar a la naturaleza En la realidad, el progreso humano no siempre se
lo suyo sin exceso, y sin perder de vista los ideales dicta- logra, o sólo se consigue de modo aproximado; pero
dos por la conciencia 9 . ese progreso humano es el ideal a que todos debemos
Advertimos, pues, que hay siempre algo de tacto, aspirar, como individuos y como pueblos.
de buen sentido en el manejo de nuestra conducta, algo Las palabras "civilización" y "cultura" se usan de
de equilibrio y de proporción. Ni hay que dejar que nos muchos modos. Algunos entienden por "civilización"
domine la parte animal en nosotros, ni tampoco debe- el conjunto de conquistas materiales, descubrimientos
mos destrozar esta base material del ser humano, por- prácticos y adelantos técnicos de la humanidad 11 . Y en-
que todo el edificio se vendría abajo 10 . tienden por "cultura" las conquistas semejantes de ca-
rácter teórico o en el puro campo del saber y del cono-
LECCIÓN III. VOLUNTAD MORAL cimiento. Otros lo entienden al revés. La verdad es que
Y CULTURA ambas cosas van siempre mezcladas12.
En todo caso, civilización y cultura, conocimientos
La voluntad moral trabaja por humanizar más y más al teóricos y aplicaciones prácticas nacen del desarrollo
hombre, levantándolo sobre la bestia. Como un escul- de la ciencia, pero las inspira la voluntad moral o de
tor que, tallando el bloque de piedra, va poco a poco perfeccionamiento humano. Cuando pierden de vista
sacando de él una estatua.

su satisfacción y se a l i m e n t a ú n i c a m e n t e a ciertas h o r a s y b a j o ciertas " El h o m b r e , al igual q u e los a n i m a l e s , n a c e y se desarrolla e n la n a t u r a -


normas. leza. S i n e m b a r g o , a d i f e r e n c i a d e los a n i m a l e s , el h o m b r e t r a n s f o r m a la
9
Las a c t i v i d a d e s a n i m a l e s del h o m b r e d e b e n s u j e t a r s e al d o m i n i o del n a t u r a l e z a y es así c o m o s u r g e n o b r a s materiales tales c o m o c i u d a d e s ,

e s p í r i t u t r a t a n d o d e lograr la p r u d e n t e a r m o n í a e n t r e c u e r p o y alma. N o casas, edificios, a u t o m ó v i l e s , etc.


12
hay q u e olvidar q u e el h o m b r e n o es s o l o c u e r p o , n i s o l o e s p í r i t u , s i n o el El ser h u m a n o t a m b i é n ha s i d o capaz de crear algo q u e n o p u e d e ser

r e s u l t a d o d e u n a maravillosa i n t e g r a c i ó n del c u e r p o y el a l m a . t o c a d o , n i o í d o , ni visto, p e r o q u e , s i n e m b a r g o , es t a n real c o m o las


10
E s p o r ello q u e la e d u c a c i ó n del h o m b r e d e b e ser a r m ó n i c a y debe o b r a s m a t e r i a l e s . Ese algo i n t a n g i b l e c o m p r e n d e , e n t r a o t r a s cosas, las

p r o c u r a r el a d e c u a d o d e s a r r o l l o t a n t o d e l c u e r p o c o m o del a l m a . Recor- f o r m a s d e g o b i e r n o , la e s t r u c t u r a familiar, las f o r m a s educativas, la cien-

d e m o s el a d a g i o clásico: "Alma s a n a e n c u e r p o s a n o " . cia p u r a , la f i l o s o f í a , etc.


la moral, civilización y cultura degeneran y se destruyen "mandamientos" de la religión. Son inapelables: n o se
13
a sí mismas . les puede desoír sin que nos lo reproche la voz de la
Se puede haber adelantado en muchas cosas y, sin conciencia. Tampoco se les cumple por obtener ésta o
embargo, no haber alcanzado la verdadera cultura. Así la otra ventaja práctica, o para ganar éste o el otro pre-
sucede siempre que se olvida la moral 14 . mio15.
En los individuos y en los pueblos, el n o perder de Ahora bien, la humanidad no podrá subsistir sin
vista la moral significa el dar a todas las cosas su verda- obediencia a los respetos morales. En la inmensa mayo-
dero valor, dentro del conjunto de los fines humanos. ría de los casos, el solo hecho de obrar bien nos permite
Y el fin de los fines es el bien, el blanco definitivo a que ser más felices dentro de la sociedad en que vivimos16.
todas nuestras acciones apuntan. Esto bien puede considerarse como una ventaja prácti-
ca comparable a esos premios que las asociaciones be-
LECCIÓN IV. LAS NORMAS O PRECEPTOS néficas o los periódicos conceden a quienes han hecho
MORALES S O N LOS MISMOS PARA T O D O S algún acto evidente de virtud. Sin embargo, la moral
LOS HOMBRES está muy por encima de estas satisfacciones exteriores.
A veces su acción va directamente en contra de nuestra
La apreciación del bien, objeto de la moral, supone el conveniencia17.
acatamiento a una serie de respeto que equivalen a los

" T o d o s n o s o t r o s t e n e m o s u n a c o n c i e n c i a q u e se va f o r m a n d o m e d i a n t e
la e d u c a c i ó n m o r a l y n o s i n d i c a lo q u e es b u e n o y lo q u e es m a l o . C u a n -
15
D a d a la l i b e r t a d d e l h o m b r e , éste p u e d e u s a r su p o d e r t r a n s f o r m a d o r d o realizamos el b i e n , la c o n c i e n c i a n o s r e c o m p e n s a c o n la satisfacción
t a n t o para el b i e n , c o m o p a r a el m a l . Asi c o m o se h a n i n v e n t a d o anti- m o r a l , y c u a n d o n o lo h a c e m o s n o s lo r e p r o c h a .
b i ó t i c o s para aliviar e n f e r m e d a d e s , t a m b i é n se h a n f a b r i c a d o a r m a s que 16
A través de la e d u c a c i ó n m o r a l v a m o s d e s c u b r i e n d o u n c o n j u n t o d e
se u s a n n o s ó l o p a r a la d e f e n s a , s i n o p a r a m a t a r y d e s t r u i r . reglas o m a n d a m i e n t o s q u e c o n s t i t u y e n la m o r a l y cuya o b s e r v a n c i a n o s
14
Es p o r ello q u e la m o r a l d e b e i n s p i r a r y o r i e n t a r t o d o s los c a m p o s de p e r m i t e alcanzar el b i e n .
la actividad h u m a n a . La ciencia, el a r t e , la actividad c o m e r c i a l e indus- !í
La c o n c i e n c i a m o r a l a p r u e b a o r e p r o c h a n u e s t r a c o n d u c t a i n d e p e n -
trial, las d i v e r s i o n e s , s o n a c t i v i d a d e s h u m a n a s q u e n o d e b e n contravenir d i e n t e m e n t e d e q u e n u e s t r a a c t u a c i ó n haya s i d o vista o n o , p o r otras
las n o r m a s m o r a l e s . p e r s o n a s . La c o n c i e n c i a m o r a l n o s o r d e n a la c o n d u c t a j u s t a a u n c u a n d o
Lo primero es el respeto que cada ser humano se debe a
Reconocemos así u n bien superior a nuestro bien
sí mismo, en cuanto es cuerpo y en cuanto es alma. A
particular e inmediato. E n este reconocimiento se fun-
esto se refiere el sentimiento de la dignidad de la perso-
dan la subsistencia de la especie, la perduración de la
na.
sociedad, la existencia de los pueblos y de los hombres.
Por eso decimos que todos los hombres son igual-
Sin este sentimiento de nuestros deberes, nos destrui-
mente dignos, en cuanto a su condición de hombres,
ríamos unos a otros, o sólo viviríamos como los anima- así como todos deben ser iguales ante la ley.
les gregarios18.
Cada uno de nosotros, aunque sea a solas y sin tes-
tigos, debe sentirse vigilado por el respeto moral y debe
LECCIÓN V. EL RESPETO A SÍ MISMO sentir vergüenza de violar este respeto. El uso que haga-
Y LA DIGNIDAD H U M A N A mos de nuestro cuerpo y de nuestra alma debe corres-
ponder a tales sentimientos 20 .
Los respetos que hemos considerado como mandamien-
Esto n o significa que nos avergoncemos de las ne-
tos de la moral pueden enumerarse de muchos modos 19 .
cesidades corporales impuestas por la naturaleza, sino
ías~personas c o n las q u e i n t e r a c t u a m o s n o se d e n c u e n t a . U n e j e m p l o d e que las cumplamos con decoro, aseo y prudencia. Esto
esto es lo q u e s u c e d e c u a n d o al c o m p r a r u n a m e r c a n c í a el e m p l e a d o n o s no significa que nos consideremos a nosotros con de-
d a c a m b i o de m á s ; la m o r a l n o s i n d i c a q u e d e b e m o s regresar el exceden-
masiada solemnidad 21 . También es muy peligroso el
te; a u n c u a n d o el e m p l e a d o n o lo h a y a n o t a d o .
18
Es i m p o r t a n t e e i n t e r e s a n t e n o t a r c ó m o el c u m p l i m i e n t o d e las nor-
m a s m o r a l e s h a c e p o s i b l e la c o e x i s t e n c i a d e los seres h u m a n o s y contri- 20
El p r i m e r respeto, a n o s o t r o s m i s m o s , n o s obliga a h a c e r u n u s o ade-
b u y e a la s u p e r a c i ó n de c a d a u n o d e n o s o t r o s . P e n s e m o s , p o r u n m o - c u a d o d e n u e s t r o c u e r p o y a cuidarlo. Por c o n s i g u i e n t e , n o s p r o h i b e el
m e n t o , lo q u e sería d e la s o c i e d a d si cada p e r s o n a actuara exclusivamente suicidio, la d r o g a d i c c i ó n , los excesos y la s u c i e d a d .
d e a c u e r d o a su p r o p i a c o n v e n i e n c i a , o l v i d á n d o s e d e la m o r a l ; n o s pasa- 21
Este r e s p e t o t a m b i é n n o s indica q u e la p e r s o n a necesita d e s c a n s o ,
r í a m o s el t i e m p o c u i d á n d o n o s los u n o s d e los o t r o s o s o b r e v e n d r í a la ley e s p a r c i m i e n t o , b u e n h u m o r , s e n t i m i e n t o d e lo c ó m i c o y a ú n d e la iro-
del m á s f u e r t e . nía, q u e n o s e n s e ñ a a b u r l a r n o s u n p o c o d e n o s o t r o s m i s m o s . T o d o esto
19
P o d e m o s c o n s i d e r a r a la p e r s o n a y sus r e l a c i o n e s c o m o u n c o n j u n t o s o n r e c u r s o s q u e a s e g u r a n la b u e n a e c o n o m í a del alma, el b u e n f u n c i o -
d e círculos c o n c é n t r i c o s . El p r i m e r círculo r e p r e s e n t a la p e r s o n a misma, n a m i e n t o d e l e s p í r i t u . R e c o r d e m o s q u e la c a p a c i d a d de alegría es u n a
el s e g u n d o a la familia, el t e r c e r o a la s o c i e d a d , el c u a r t o a la patria, el fuente del bien moral.
q u i n t o a la especie h u m a n a y el sexto a la n a t u r a l e z a .
entregarse a miedos inútiles, como el miedo a la liber- Ello tiene consecuencias morales en el carácter del
tad y las hermosas responsabilidades que ella acarrea. hombre, y reconoce una razón natural: entre todas las
De este respeto a nosotros mismos, brotan todos los criaturas vivas comparables al hombre, llamados ani-
preceptos sobre la limpieza de nuestro cuerpo, así como males superiores, el hombres es el que tarda más en
todos los preceptos sobre la limpieza de nuestras intencio- desarrollarse y en valerse solo, para disponer de sus
nes y el culto a la verdad. La manifestación de la verdad manos, andar, comer, hablar, etc.
aparece siempre como una declaración ante el prójimo, Por eso necesita más tiempo del auxilio de sus pro-
pero es un acto de lealtad para con nosotros mismos. genitores.
La mayor tardanza en el desarrollo del niño compa-
LECCIÓN VI. EL RESPETO A LA FAMILIA rado con el animal no es una inferioridad humana. Es
la garantía de una maduración más profunda y delica-
Después del respeto a la propia persona, corresponde da, de una evolución más completa 24 .
examinar el respeto a la familia: m u n d o humano que El hombre, al nacer, es ya parte de una familia. La
nos rodea de modo inmediato 22 . sociedad o compañía de los semejantes tiene para el
La familia es un hecho natural y puede decirse que, hombre el mismo carácter necesario que su existencia
como grupo perdurable, es característico de la especie personal. No hay persona sin sociedad. No hay socie-
humana 23 . dad sin personas 2 '.
La familia estable humana rebasa los límites del
apetito amoroso y la cría de los hijos.
24
El h o m b r e r e q u i e r e m á s t i e m p o d e d e s a r r o l l o p a r a q u e el o r g a n i s m o
22 h u m a n o alcance ese e x t r a o r d i n a r i o a f i n a m i e n t o n e r v i o s o q u e lo p o n e
La familia es el a m b i e n t e ideal para q u e la p e r s o n a a l c a n c e su desarro-
p o r e n c i m a de t o d o s los a n i m a l e s . La n a t u r a l e z a , c o m o u n artista, nece-
llo a r m ó n i c o y su realización c o m o h o m b r e . P r u e b a d e ello es q u e gran
sita m á s t i e m p o para p r o d u c i r u n a r t í c u l o m á s a c a b a d o .
p a r t e d e la d e l i n c u e n c i a j u v e n i l e n c u e n t r a su e x p l i c a c i ó n e n familias 2
' La familia c o n s t i t u y e el g r u p o p r i m a r i o b á s i c o d e la s o c i e d a d . A p a r t i r
desintegradas.
23 de ella se v a n f o r m a n d o g r u p o s sociales m á s g r a n d e s y c o m p l e j o s - h o r -
La existencia e n c o m ú n d e los m i e m b r o s d e u n a f a m i l i a se d e n o m i n a
das, tribus, c l a n e s - h a s t a llegar a la s o c i e d a d e n c u a n t o tal.
"hogar".
Con la vida en común de la familia comienzan a Esta compañía humana es mi sociedad. Mi socie-
aparecer las obligaciones recíprocas entre las personas, dad no es más que una parte de la sociedad humana
las relaciones sociales; los derechos por un lado y, por total. Esta sociedad total es el conjunto de todos los
el otro, los deberes correspondientes 26 . hombres.
El respeto que une a los hombres de la familia debe En torno al círculo del respeto familiar, se extiende
existir de los hijos para con los padres y de los padres el círculo del respeto a mi sociedad. Mi respeto a la so-
para con los hijos, así como entre hermanos 2 '. ciedad, y el de cada uno de sus miembros para los de-
El hogar es la primera escuela28. más, es lo que hace posible la convivencia de los seres
humanos.
L E C C I Ó N VIL EL RESPETO A LA SOCIEDAD: El problema de la política es lograr que esta convi-
NORMAS DE URBANIDAD Y CORTESÍA vencia sea lo más justa y feliz, tanto dentro de una na-
ción, como entre unas y otras naciones.
Nuestra existencia no sólo se desenvuelve dentro del Las naciones, en su conducta de unas para con las
hogar sino que transcurre en compañía de u n grupo de otras, pueden imaginarse como unas personas más
hombres, entre la gente 29 . amplias que las humanas, pero que debieran gobernar-
se conforme a iguales principios de bien y de justicia.
26
Hay q u e t o m a r e n c u e n t a q u e , p o r cada d e r e c h o o cosa q u e p o d e m o s La subsistencia de la sociedad es indispensable para
exigir, existe u n d e b e r o cosa q u e d e b e m o s d a r . Este c a m b i o o t r a n s i c i ó n
la subsistencia de cada ser humano y de la especie hu-
h a c e p o s i b l e la a s o c i a c i ó n d e los h o m b r e s .
27
La familia d e m a n d a a m o r y r e s p e t o e n t r e t o d o s los m i e m b r o s q u e la mana en general 30 .
c o m p o n e n . D e la e s t a b i l i d a d y p e r m a n e n c i a d e la familia d e p e n d e la
p r o s p e r i d a d d e la s o c i e d a d , p o r eso la d e s i n t e g r a c i ó n f a m i l i a r s i e m p r e
será vista c o m o u n a a m e n a z a a la i n t e g r i d a d y s u p e r v i v e n c i a d e la socie- de n i ñ o s a h o m b r e s , los jefes, c o m p a ñ e r o s d e t r a b a j o , s u b o r d i n a d o s , et
al.
dad.
,0
28 El ser h u m a n o es s o c i a b l e p o r n a t u r a l e z a . Esto significa q u e r e q u i e r e
Es p o r ello q u e c u a n d o u n a p e r s o n a d e c i d e f o r m a r u n a n u e v a familia
de los d e m á s para p o d e r subsistir y realizarse c o m o h o m b r e . Esta necesi-
d e b e h a c e r l o p e n s a n d o e n la r e s p o n s a b i l i d a d q u e implica para el f u t u r o .
29 d a d q u e t e n e m o s d e los d e m á s n o es ú n i c a m e n t e n e c e s i d a d de recibir,
E n n u e s t r a n i ñ e z , la g e n t e , a d e m á s d e n u e s t r a familia, s o n los a m i g o s
s i n o t a m b i é n d e c o m u n i c a r y dar.
de la casa, vecinos, m a e s t r o s , c o m p a ñ e r o s d e escuela. Y c u a n d o p a s a m o s
Los respetos o normas sociales son de varias cate- LECCIÓN VIII. EL RESPETO A LA SOCIEDAD:
gorías, según sea más o menos indispensables a la sub- NORMAS JURÍDICAS
sistencia de la sociedad. Se procura, pues, impedir las
violaciones; y si éstas ya han acontecido se les castiga El segundo grado del respeto social se refiere ya a la
para que no se repitan. sociedad organizada en Estado, en gobierno con sus leyes
Esto establece frente al sistema de los respetos, un propias. Este grado es el respeto a la ley que asume a su
sistema de sanciones para en caso de violación. vez, varias categorías33.
El primer grado o categoría del respeto social nos Las sanciones contra las violaciones a estos respe-
obliga a la urbanidad y a la cortesía; nos aconseja el tos ya no se dejan a la mera opinión pública; son verda-
buen trato y las maneras agradables31. deros castigos: indemnización, multa, destitución, pri-
La sanción contra la violación de este respeto se sión, pena de muerte, etc., según las leyes de cada país34.
manifiesta en la desestimación que rodea a la gente gro- Este es el campo del Derecho o de la vida jurídica.
sera . 32 El Derecho procura establecer la justicia en todos los
tratos y compromisos entre los hombres.

" Para h a c e r p o s i b l e la convivencia d e n t r o d e la s o c i e d a d , los h o m b r e s

B o r g a n i z a n al g o b i e r n o y le e n c o m i e n d a n la f o r m u l a c i ó n y p r o m u l g a c i ó n
de las leyes, la aplicación de las m i s m a s y la vigilancia e n su c u m p l i m i e n -
to, así c o m o la i m p o s i c i ó n d e castigos e n caso d e q u e s e a n violadas. El
fâjk
= »¡li g o b i e r n o d i s p o n e d e la fuerza pública para lograr sus objetivos, p e r o
51
Las n o r m a s de u r b a n i d a d y la c o r t e s í a n o s a c o n s e j a n t a m b i é n el con- s o l a m e n t e la d e b e utilizar e n los casos q u e e s p e c í f i c a m e n t e marca la ley.
trolar, d e n t r o de n o s o t r o s , los i m p u l s o s h a c i a la grosería; el n o utilizar ^ El castigo para q u i e n viola le ley n o se d e j a a la o p i n i ó n p ú b l i c a , c o m o
t o n o s v i o l e n t o s n i a m e n a z a d o r e s , salvo e n casos d e e x t r e m a n e c e s i d a d , seria el caso d e las n o r m a s d e u r b a n i d a d . Ello es así, p o r q u e las violacio-

etc. nes a la ley s o n m á s peligrosas para la s u b s i s t e n c i a d e la s o c i e d a d , imagi-


3:
El castigo a las violaciones a estos r e s p e t o s es el r e p u d i o y desestima- n e m o s las graves c o n s e c u e n c i a s para la s o c i e d a d , si al a s e s i n o se le casti-
gara ú n i c a m e n t e c o n el d e s p r e c i o d e la o p i n i ó n p ú b l i c a . Es o b v i o q u e se
c i ó n d e la o p i n i ó n pública. El p r e m i o al c u m p l i m i e n t o d e estas n o r m a s
requiere u n a s a n c i ó n mayor, a c o r d e a la gravedad de la falta.
es la a p r e c i a c i ó n y a c e p t a c i ó n p o r p a r t e d e la s o c i e d a d .
La igualdad ante el Derecho es una de las más no- LECCIÓN IX. EL RESPETO A LA PATRIA
bles conquistas del hombre. El que comete una falta o
un delito debe sufrir igual pena, sea débil o poderoso, La Nación, la Patria, no debe confundirse con el Esta-
pobre o rico. do. El Estado Mexicano, desde la Independencia, ha
Toda violación de la ley lo es también de la moral; cambiado varias veces de forma o de Constitución. Y
pero hay violaciones morales que no llegan a ser jurídi- siempre ha sido la misma Patria.
cas. Claro es que hay también algunas disposiciones El respeto a la Patria va acompañado de ese senti-
jurídicas, de carácter más bien administrativo, que son miento que todos llevamos en nuestros corazones y que
moralmente indiferentes. se llama Patriotismo: amor a nuestro país, deseo de
Así se establecen los distintos niveles del Derecho, mejorarlo, confianza en sus futuros destinos 36 . Este sen-
o sea los distintos caracteres de los respetos que la Ley timiento debe impulsarnos a hacer por nuestra nación
asegura mediante sanciones 3 '. todo lo que podamos, aun en casos en que no nos lo
La Constitución, que es la ley de todas las demás exijan las leyes37.
leyes, se considera como emanación de la voluntad del Cuando hay lucha entre las naciones, lo que no
pueblo en la doctrina democrática. Está previsto en este pasa de ser una desgracia causada por las imperfeccio-
código fundamental el medio para modificarlo de acuer- nes humanas, nuestro deber está al lado de la propia
do con el deseo del pueblo, expresado a través de sus patria por la que tendremos que luchar y aun morir.
representantes.
36
El p a t r i o t i s m o n o se o p o n e a la s o l i d a r i d a d h u m a n a , s i n o q u e la h a c e
p o s i b l e y la refuerza. La c o m u n i d a d d e las n a c i o n e s t i e n e m á s probabili-
d a d e s d e avanzar hacia la paz c u a n d o los c i u d a d a n o s d e cada n a c i ó n s o n
más patriotas.
17
La patria n o s d e m a n d a a m o r y p u e d e llegar a p e d i r n o s i n c l u s o la vida.
T a m b i é n d e m a n d a algo q u e , tal vez, n o sea t a n d r a m á t i c o c o m o d a r la
35
E x i s t e n d i f e r e n t e s g r a d o s d e leyes. La m á s i m p o r t a n t e es la C o n s t i t u - vida, p e r o n o p o r ello es m e n o s i m p o r t a n t e : el t r a b a j o d i a r i o h e c h o c o n
c i ó n . D e ella se s i r v e n t o d a s las d e m á s leyes y n i n g u n a p u e d e c o n t r a v e n i r n u e s t r o m e j o r esfuerzo. D e b e m o s c o m p r e n d e r q u e el e s f u e r z o c o t i d i a n o
sus p r e c e p t o s . d e cada p e r s o n a es necesario para el p r o g r e s o de la p a t r i a .
Cuando hay armonía y entendimiento, debemos sen- El respeto de la propia persona obliga al respeto
tirnos, en todos los demás países, como unos embaja- para el prójimo. El respeto a la propia familia obliga al
dores no oficiales38. respeto de los lazos familiares entre los demás. El respe-
El progreso moral de la humanidad será mayor, to al propio país lleva al respeto para los demás países.
cuando mayor sea la armonía entre todos los pueblos. Y todo ello se suma en el respeto general de la sociedad
La paz, como la democracia, sólo puede dar sus frutos humana.
donde todos la respetan y la aman. Estos respetos conducen de la mano a lo que pode-
Mientras haya un solo país que tenga ambiciones mos llamar el respeto a la especie humana. Amor a sus
sobre los demás y se arme con miras a la conquista, el adelantos ya conquistados, amor a sus tradiciones y es-
verdadero pacifismo consiste en crear alianzas y armar- peranzas de mejoramiento 39 .
se para evitar semejantes delitos internacionales. Las tradiciones no deben confundirse con las cosas
La Patria es el campo natural donde ejercitamos ya sucedidas, pues también suceden cosas malas. La
nuestros actos morales en bien de la sociedad. moral enseña a distinguir las buenas: sólo éstas consti-
tuyen tradición respetable.
LECCIÓN X. EL RESPETO A LA ESPECIE Las esperanzas de mejora humana no deben con-
HUMANA fundirse con las quimeras. Y aquí no es el criterio mo-
ral, sino la inteligencia y la cultura la que nos ayuda a
Todos los respetos de que hemos hablado, mandamien- distinguir.
tos de la moral, se resumen en aquel eterno principio: Si consideramos a la especie humana en conjunto,
"No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a vemos que ella se caracteriza por el trabajo encaminado

39
El d e s a r r o l l o c i e n t í f i c o y t e c n o l ó g i c o q u e ha l o g r a d o el h o m b r e es
18
A s i m i s m o , a m a r a la patria significa e s f o r z a r n o s p o r c o n o c e r la histo- a d m i r a b l e . Es o b v i o q u e este d e s a r r o l l o h a s i d o m á s a c e l e r a d o en los
ria d e n u e s t r o país. Se h a d i c h o q u e q u i e n i g n o r a la h i s t o r i a patria es ú l t i m o s a ñ o s y lo será todavía m á s e n los a ñ o s p o r venir. P e n s e m o s p o r
e x t r a n j e r o e n su tierra. P u e d e a ñ a d i r s e q u e q u i e n i g n o r a el d e b e r patrio e j e m p l o e n el d e s a r r o l l o d e la electrónica y e n las posibilidades q u e ofre-
es e x t r a n j e r o e n la h u m a n i d a d . ce.
hacia la superación. El animal sólo trabaja para conser- LECCIÓN XI. EL RESPETO A LA NATURALEZA
varse. El hombre para conservarse y superarse. Nunca
se conforma el hombre con lo que encuentra. El más impersonal de los respetos morales, el círculo
El respeto a nuestra especie se confunde casi con el más exterior de los círculos concéntricos que acabamos
respeto al trabajo humano. Las buenas obras del hom- de recorrer, es el respeto a la naturaleza exterior del
bre deben ser objeto de respeto para todos los hom- hombre 43 .
bres40. Debe recordarse que los reinos mineral, vegetal y
Romper un vidrio por el gusto de hacerlo, destro- animal constituyen la morada humana y el escenario
zar un jardín, pintarrajear las paredes, quitarle un tor- de nuestra vida; por consiguiente, el respeto a ellos está
nillo a una máquina, todo esto son actos verdaderamen- contemplado en la moral 44 .
te inmorales. Descubren en quien los hace, un fondo Hay que procurar pensar en serio y con intención
de animalidad, de inconciencia que lo hace retrogradar amorosa, animados siempre del deseo de no hacer daño
hasta el mono. Descubren en él una falta de imagina- en cuantas cosas nos rodean y acompañan en la exis-
ción que le impide recordar todo el esfuerzo acumula- tencia, así sean tan humildes como las piedras.
do detrás de cada obra humana 41 .
El desperdicio es también una inmoralidad 42 . g u e r r a , s i n o p o r d e b e r m o r a l , p o r r e s p e t o al t r a b a j o h u m a n o q u e repre-
s e n t a cada u n o d e estos m o d e s t o s a r t í c u l o s . D e paso, g a n a r í a c o n ello la
economía.
4
40
El r e s p e t o a la especie h u m a n a n o s p i d e q u e s e p a m o s a d m i r a r y valo- ' E n la n a t u r a l e z a o b s e r v a m o s u n a a r m o n í a y u n e q u i l i b r i o m a r a v i l l o s o

rar los r e s u l t a d o s del t r a b a j o del h o m b r e ; asi se t r a t e d e d e s a r r o l l o tecno- e n t r e t o d o s los seres q u e la c o m p o n e n . S ó l o el h o m b r e , c o n el u s o d e su

lógicos espectaculares c o m o d e l r e s u l t a d o d e l e s f u e r z o d e c u a l q u i e r per- l i b e r t a d , t i e n e la c a p a c i d a d d e a l t e r a r ese e q u i l i b r i o ; lo cual hace, e n

s o n a e n su t r a b a j o c o t i d i a n o . m u c h a s o c a s i o n e s , c o n c o n s e c u e n c i a s negativas, t a n t o para la n a t u r a l e -
41 za, c o m o p a r a si m i s m o . P e n s e m o s e n la c o n t a m i n a c i ó n a m b i e n t a l y e n
El t r a b a j o h u m a n o d e b e estar o r i e n t a d o a la m e j o r í a p e r s o n a l d e la
la tala i n m o d e r a d a de los b o s q u e s .
s o c i e d a d y d e la h u m a n i d a d .
44
42
Hay c i u d a d e s e n q u e la a u t o r i d a d se p r e o c u p a p o r recoger t o d o s esos Este r e s p e t o n o s o r d e n a c o n o c e r , a d m i r a r , q u e r e r y c u i d a r a la n a t u r a -

d e s p e r d i c i o s d e la vida d o m é s t i c a q u e c o n f u n d i m o s c o n la b a s u r a : cajas, leza y la a r m o n í a q u e e n ella existe. Los c a m b i o s q u e el h o m b r e necesa-


r i a m e n t e tiene q u e hacer e n ella d e b e n ser llevados a c a b o d e tal m a n e r a
frascos, t a p o n e s , tuercas, r e c o r t e s d e papel, etc. Esto debiera hacerse siem-
q u e n o se altere el e q u i l i b r i o ecológico.
p r e y e n t o d a s partes. N o s ó l o c o m o m e d i d a d e a h o r r o e n t i e m p o de
En verdad, el espíritu de maldad asoma ya cuando, LECCIÓN XII. LOS LÍMITES
por gusto, enturbiamos un depósito de agua clara que DE LA VOLUNTAD MORAL
hay en el campo; o cuando arrancamos ramas de los
árboles por sólo ejercitar las fuerzas; o cuando mata- Hay un sentimiento que acompaña la existencia huma-
mos animales sin necesidad y fuera de los casos en que na y del cual ningún espíritu claro puede desprenderse:
nos sirven de alimento; o cuando torturamos por cruel- hay cosas que dependen de nosotros y hay cosas que no
dad a los animales domésticos, o bien, nos negamos a dependen de nosotros. Se trata de lo que escapa al po-
adoptar prácticas que los alivien u n poco en su traba- der de los hombres todos, de cualquier hombre 46 .
jo45. La naturaleza existe para el servicio y la felicidad Ello puede ser de orden material, como un rayo o
del hombre, pero esto no le da derecho de dañarla o como un terremoto; o de orden sentimental, como la
destruirla. amargura o el sufrimiento inevitables en toda existen-
Este respeto al mundo natural q u e habitamos, a las cia humana, por mucho que acumulemos elementos
cosas de la tierra, va creando en nuestro espíritu un de felicidad; o de orden intelectual, como la verdad,
hábito de contemplación amorosa q u e contribuye mu- que no es posible deshacer con mentiras y que, a veces,
cho a nuestra felicidad y que, de paso, desarrolla nues- hasta puede contrariar nuestros intereses o deseos47.
tro espíritu de observación y nuestra inteligencia. En esta dependencia de algo ajeno y superior a
El amor a la morada humana es una garantía mo- nosotros, el creyente funda su religión.
ral, es una prenda de que la persona ha alcanzado un
apreciable nivel del bien: aquel en q u e se funden el bien
y la belleza. Este punto es el más alto que puede alcan- 46
El h o m b r e es u n ser ú n i c o en la naturaleza, ya q u e e n él se c o n j u g a n el
zar, en el mundo, el ser humano. m u n d o a n i m a l y el espiritual. Por el e s p í r i t u , el h o m b r e es s u p e r i o r a la
n a t u r a l e z a y t i e n e la c a p a c i d a d de t r a n s f o r m a r l a y d o m i n a r l a ; p e r o el ser
h u m a n o es t a m b i é n u n o d e los seres m á s v u l n e r a b l e s d e la c r e a c i ó n .
47
El h o m b r e p u e d e ser f á c i l m e n t e víctima d e f e n ó m e n o s n a t u r a l e s o
45
La n a t u r a l e z a existe para el servicio y la f e l i c i d a d d e l h o m b r e , p e r o e x p e r i m e n t a r a c o n t e c i m i e n t o s d o l o r o s o s q u e s o n d e f i n i t i v a m e n t e inevi-
e s t o n o le da d e r e c h o d e d a ñ a r l a o d e s t r u i r l a . tables, c o m o la m u e r t e d e seres q u e r i d o s .
Sin una dosis de respeto para lo que escapa a la
voluntad humana, nuestra vida, sería imposible. Nos
destruiríamos en rebeldías estériles, en cóleras sin obje-
to. 4 8
Tal resignación es una parte de la virtud. El compe-
netrarse de tal respeto es conquistar el valor moral y la
serenidad entre las desgracias y los contratiempos 49 .
Conciencia del entorno y sentido del ser social de Alfon-
El hombre de temple sabe aceptar las desgracias sin so Reyes se t e r m i n ó de imprimir en el mes de mar-
Bíií
! HKI por eso considerarse perdido 50 . zo de 2006 en los talleres de Serna Impresos, S.A.
En su composición se utilizaron tipos Goudy de 8,
i— » 9, 10,11, 14 y 15 p u n t o s . Compilación de Gisela L.
1C C a r m o n a . C u i d ó la edición G e n a r o Huacal. Dise-
ñ o editorial de Rodolfo Leal Herrera. El tiraje cons-
0 ta de 2,000 ejemplares.
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El s e r h u m a n o d e b e a p r e n d e r a a c e p t a r y r e s i g n a r s e f r e n t e a estas
s i t u a c i o n e s q u e e s t á n m á s allá d e s u v o l u n t a d y c a p a c i d a d .
49
E s t a s s i t u a c i o n e s i n e v i t a b l e s , q u e a l g u n o s p u e d e n l l a m a r "el d e s t i n o " ,
n o d e b e n a n i q u i l a r la v o l u n t a d m o r a l , s i n o q u e d e b e n servir d e o c a s i ó n
para alcanzar niveles m á s altos del valor moral.
50
La g r a n d e z a d e l h o m b r e e s t á e n a c e p t a r estas r e a l i d a d e s i n e v i t a b l e s ,
n o d e s p l o m a r s e f r e n t e a ellas y salir f o r t a l e c i d o d e s u e x p e r i e n c i a .