Anda di halaman 1dari 4

LA ACCIÓN

1. SIGNIFICACIÓN DE LA ACCIÓN

(Cabanellas) Del latín agere, hacer, obrar. La amplitud de esta palabra es superada
difícilmente por otra alguna; pues toda la vida es acción, y sólo existe inacción
absoluta corporal al menos en la muerte y en la nada.

Acción denota el derecho que se tiene a pedir alguna cosa o la forma legal de
ejercitar éste. En cuanto derecho, consta en las leyes substantivas (códigos civiles,
de comercio, penales y demás leyes, reglamentos, etc.); en cuanto modo de
ejercicio, se regula por las leyes adjetivas (códigos procesales, leyes de
enjuiciamiento o partes especiales de textos substantivos también).

La acción penal es aquella que se origina a partir de un delito y que supone la


imposición de un castigo al responsable de acuerdo a lo establecido por la ley. De
esta manera, la acción penal es el punto de partida del proceso judicial.

Los orígenes de la acción penal se remontan a los tiempos en que el Estado se hizo
acreedor del monopolio del uso de la fuerza; al inaugurar la acción penal, ésta
reemplazó a la venganza personal y a la autodefensa, al ser el Estado quien asume
la defensa y el resarcimiento de sus ciudadanos.

La acción penal, por lo tanto, supone un ejercicio de poder por parte del Estado y
un derecho a la tutela para los ciudadanos que sufren las consecuencias de un
delito cometido contra su persona.

En un sentido filosófico, la acción penal es una de las formas que tiene el Estado
para reestablecer la paz socialque fue alterada por la comisión de un delito. La
promoción de una acción penal puede ser ejercida tanto por el poder estatal como
por particulares.

Una vez iniciada una acción penal, su primera etapa consiste en la investigación (la
búsqueda de pruebas), la persecución (el ejercicio de la acción ante el tribunal
competente) y la acusación (se exige un castigo). Durante el juicio, cada uno de
estos pasos es concretado y, en base a la acción, el juez se encarga de dictar la
resolución conforme a lo estipulado por las leyes vigentes.

2. IMPORTANCIA SISTEMÁTICA, POLÍTICA E IDEOLÓGICA

A. DERECHO PENAL DE AUTOR.

Se trató de un modelo de Derecho Penal totalitario, defendido por la doctrina


alemana próxima al régimen nazi, a tenor del cual el hombre ha de ser enjuiciado
no por lo que hace sino por lo que es.

Para el Derecho Penal de autor no importa tanto qué se hace u omite (el hecho)
sino quién –personalidad, notas y características del autor– hace u omite (la
persona del autor).

Para algunos teóricos del Derecho Penal de autor, no tiene sentido hablar de hurto,
de asesinato, de usura, de corrupción, de malversación de fondos públicos,
(hechos), sino del ladrón, del asesino, del usurero (tipos de autor).

Lo decisivo a efectos penales no es la realización de un hecho, sino la manifestación


de una determinada personalidad

El Derecho Penal de autor es incompatible con las exigencias de igualdad,


seguridad y certeza que reclama el Estado de Derecho. El intento de tipificar
personalidades desvinculadas de hechos ni es viable ni sería deseable.

Este modelo, además, como la experiencia ha demostrado se presta a toda suerte


de abusos políticos, porque es la técnica de las dictaduras y en el uso político de la
justicia penal que las caracteriza, la punidad de enemigos reales o potenciales del
régimen por encima de la ley y la impunidad asegurada a los crímenes cometidos
en aras de una pretendida razón del Estado son dos caras de una misma moneda.
B. DERECHO PENAL DE ACTO

Tenemos el principio del derecho penal de acto, el cual establece que la


criminalización -tarea del legislador- y la valoración -labor del juzgador- viene dada
por la presencia de un comportamiento humano; es decir:

 La voluntad exteriorizada; excluyéndose: los meros pensamientos, las


actitudes internas o, en definitiva, cualquier acto que escape al control de la
voluntad.
 La acción, hecho o conducta, vendría caracterizada por un “movimiento
voluntario externo con conocimiento y control”

En segundo lugar, el principio de legalidad exige la tipicidad de ese


comportamiento; es decir, que esté previsto en el código penal.

Precisamente en esto radica el hecho de que no sea posible derivar acciones


punibles de principios jurídicos generales sin un tipo fijado previamente, como
ocurre en algunas consecuencias jurídicas propias del ámbito civil. (Ilícitos civiles)

A continuación: la exigencia de la antijuridicidad se deriva de que a veces la


conducta se realiza bajo condiciones que la justifican.

Esas condiciones, denominadas “causas de justificación” proceden de todo el


ordenamiento jurídico y surgen como normas permisivas tendentes a solucionar
ciertos conflictos que pueden surgir en el proceso penal.

Finalmente, la conducta típica y antijurídica ha de ser culpable; es decir, ha de


poderse hacer responsable de ella al autor de la conducta presumiblemente
delictiva.

Para ello constituye un presupuesto ineludible:

 Determinar la imputabilidad o capacidad de responsabilidad del autor


 La ausencia de causas de exculpación, para lo cual habrá que analizar la
presencia o no, en la conducta del autor de las instituciones propias del
derecho penal: dolo; imprudencia y error