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Alvarado Barrera Mariana Itzel

Grupo 1154.

Freud,S. (1927) El porvenir de una ilusión.

Freud expone que la cultura humana tiene la necesidad de controlar la


naturaleza, además se encuentra constituida por organizaciones que son las
encargadas de administrar las relaciones del hombre y repartir los bienes de la
naturaleza.

Se habla de que el hombre, en sí mismo es un bien en tanto se le utiliza para el trabajo o se


le convierte en objeto sexual.

El ser humano nace con tendencias anti sociales, destructoras y anticulturales. La


civilización, por medio de las organizaciones, se ha impuesto ante el hombre privándole de
esos impulsos o instintos hostiles, con el fin de lograr una vida en común. Sin embargo
surgen día con día instituciones culturales deficientes que vuelven al hombre más vengativo
e inasequible

El hombre debe ser educado con un sentido de amor y beneficio por la cultura para
que en un futuro tienda a buscar la perduración y transformación cultural.

Se hace referencia al término interdicción cuando un instinto no puede ser


satisfecho.

Así mismo se habla de una compensación del sacrificio del ser humano por medio
del patrimonio espiritual de la cultura: sus ideales. Parte del inventario psíquico de la
cultura son las representaciones religiosas, las cuales se toman por ilusiones. Primeramente
porque el ser humano, en su incapacidad por controlar los fenómenos de la naturaleza les
asigna un carácter paternal y los convierte en dioses. Por tanto la función de estos principios
es compensar los defectos y los daños de la civilización y velar por el cumplimiento de
preceptos culturales, los cuales se extienden más allá de la sociedad humana y tienen como
uno de sus fines corregir imperfecciones y mejorar la civilización. Además deben ser
aceptados como ciertos aunque no puedan ser demostrados. Sin embargo no son
considerados por Freud como dogmas, sino como ilusiones, realizaciones de los deseos
humanos, no es necesariamente falsa, errónea o irreal.