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LA EXPRESIÓN EN TODAS SUS MNIFESTACIONES.

SEFCHOVICH Y
WAISBUR, 1987.

RESUMEN

Entendemos por filosofía educacional un conjunto de acciones a desarrollar


buscando una pedagogía de la creatividad, una forma de vida con cambios de
actitud, con una visión divergente que pide la profunda restructuración de conceptos
tales como el de niño, persona o autoridad, una filosofía sin tiempo ni espacio
determinados que busca consolidarse en una metodología educativa y una didáctica
escolar.

La expresión y la creatividad se han visto negadas casi en su totalidad con factores


como la civilización tecnológica, masificada, despersonalizante. La vida moderna
tan rápida y mecanizada ha contribuido a la disminución de estas capacidades.
“Hombres producto” para la sociedad son el objetivo de programas de estudio,
perdiendo de vista al ser en su totalidad, en sus deseos y aptitudes.

La expresión nace con el ser, pues tiene la vital función de crear una armonía entre
el individuo y la sociedad.

De acuerdo con estudios se ha comprobado que el cultivo de valores estéticos y


artísticos por medio de la educación, posibilita el nacimiento de capacidades
creativas y además proporciona al niño formas distintas de expresarse y
comunicarse, liberándolo de traumas inconscientes que pudieran dificultar su
correcta relación con el medio ambiente y con sus semejantes.

Los seres humanos somos creativos y únicos, que aprendemos de nuestra


experiencia y de la historia, que es la experiencia de hombres y mujeres que vivieron
antes que nosotros.

Si aprendemos a comunicar a nuestro entorno lo que hay en nuestro interior con


más confianza y de forma más activa, y a vivir según nuestra intuición y nuestros
valores, la experiencia obtenida ayudara a nuestro proceso de desarrollo y madurez,
enriqueciendo así nuestro ser y por ende la sociedad, creando por medio de la
relación personal, un mundo más humano, pues recordemos nuestra riqueza de ser
seres sociales por naturaleza, y que necesitamos de los demás, de las persona que
amamos y cuidamos, en quienes confiamos y con quienes necesitamos una
verdadera comunicación.

Sin expresión no existe comunicación. La comunicación es una de las más altas


formas expresivas. Para esto es necesario desarrollar en nuestros niños, y en
nosotros mismos, la seguridad, independencia y capacidad de crítica contribuyendo
así en poder expresarnos correctamente y de forma creativa. De esta manera
contribuiremos a nuestra experiencia y madurez que adquirimos durante nuestra
formación y nuestra vida, y entender mejor a la sociedad cuando nos crítica o acepta
como individuos al expresarnos en algún camino, llámese espiritual, artístico,
corporal o verbal, buscando estar en constante encuentro con nuestra vida y
realización, como seres abiertos, libres de tensiones e inhibiciones.

En la expresión encontramos dos vertientes: una es la capacidad de dar a los


demás; la segunda es la de recibir de ellos el poder de comprender e interpretar su
expresión, asumiendo el mundo siempre en relación con los demás: aprender a
proyectarnos, a descentrarnos y a recibir las experiencias con mente abierta y
crítica.

Los seres humanos nos damos a entender con nuestros semejantes a través de
varios lenguajes que tenemos a nuestro alcance. El más común es el lenguaje oral.
Pero existen otros lenguajes no verbales que generalmente usamos de forma
inconciente y que comunican detalles de nuestra personalidad, de nuestros
sentimientos y deseos. El lenguaje tónico corporal por ejemplo. El tono de la voz y
la mirada tienen a menudo más importancia que las palabras pronunciadas.

La aparición del lenguaje verbal acentúa la perdida de expresividad espontanea del


niño que viene desde su nacimiento, siendo después las actitudes de padres y
maestros que reprimen y no dan oportunidad de que el niño se exprese tal y como
es y de que desarrolle esta capacidad.

Entre las varias formas de expresión que constituyen vínculos entre el individuo y la
sociedad citaremos algunas:
La expresión oral: es la voz con la palabra que transmite nuestros pensamientos,
vivencias y emociones, se adquiere por imitación mediante un aprendizaje y gracias
al ejercicio puede alcanzar su más alto nivel.

La expresión escrita: Transmite la historia, la cultura, la vida y las experiencias de


otras personas, mediante los textos constituyendo así una de las manifestaciones
más ricas del ser.

La expresión plástica: es el dibujo, la pintura, el modelado, o cualquier técnica que


sirva para poder experimentar con estructuras, reafirmar y plasmar vivencias,
desahogar angustias y desarrollar la creatividad.

La expresión corporal: hay que aprender a vivir nuestro cuerpo, pues es a través de
él que encontramos y manifestamos nuestra personalidad, es el instrumento más
valioso con el que contamos para poder expresarnos, nos sirve para reconocer y
aprehender el espacio; a través de él percibimos y descubrimos todas las cosas de
la vida; es una fuente inagotable de experiencias y nos ayuda a convertirnos en
seres creativos y con movimiento.

Los niños por naturaleza son más espontáneos y desinhibidos, y la capacidad de


expresión puede conservarse, aprovechando su vitalidad, su imaginación y su
fantasía. La escuela y la casa le pueden dar al niño, desde muy pequeño, la
oportunidad de expresarse.

Etimológicamente educar significa “llevar fuera de”, proyectar nuestra capacidad de


expresión propia, personal, única y creadora, y si somos capaces de emitir y recibir
señales correctas y variadas, por medio de una o varias de las formas de expresión
a nuestro alcance, seremos más abiertos, más comunicativos, más seguros y más
creativos, aceptando a cada quien tal y como es y en su totalidad.

Es necesario incluir las áreas de expresión en la didáctica escolar. Un buen


programa de expresión creativa debe ser progresivo, iniciándolo en preescolar
tomando en cuenta la evolución interior del niño, para que gradualmente enriquezca
su espíritu, así desde pequeño formara las imágenes que podrá proyectar en su
vida diaria y en las diferentes áreas cognoscitivas y emocionales. La evolución debe
continuar a lo largo de toda la vida. Es importante recordar y no olvidar que estamos
hablando del ser: de lo que somos, de lo que sentimos.