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Estudio Vida de Levítico

ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE UNO
PALABRAS DE INTRODUCCIÓN
Lectura bíblica: Lv. 1:1; 27:34
En este mensaje daremos unas palabras de
introducción al Estudio-vida de Levítico.
I. EL AVANCE DE LA REVELACIÓN
DIVINA
Al abordar el libro de Levítico, primero
debemos tener una idea general en cuanto al
avance de la revelación divina. Todos los
estudiantes de la Biblia saben que la
revelación de Dios en la Biblia es progresiva.
Dios no revela nada de manera completa en
un solo libro de la Biblia. Por tanto, no es
posible ver un panorama completo de la
revelación de Dios en un solo libro. La
revelación divina avanza de una etapa a otra,
de un nivel a otro, de un punto a otro. Es sólo
cuando llegamos al último capítulo de la
Biblia que recibimos un panorama completo
de la revelación de Dios.

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Estudio Vida de Levítico

La revelación divina en la Biblia avanza


continuamente. La Biblia fue escrita durante
un período de más de mil quinientos años,
comenzando en la época de Moisés y
concluyendo en la época del apóstol Juan. En
el transcurso de este extenso período, la
revelación divina fue completada, y
posteriormente los libros de la Biblia fueron
ordenados en una secuencia significativa. Al
examinar el avance de la revelación divina,
debemos seguir la secuencia de la Biblia.
Consideremos ahora cómo la revelación
divina avanza en los primeros tres libros de la
Biblia: Génesis, Éxodo y Levítico.
A. En Génesis: la creación efectuada
por Dios
y la caída del hombre
El libro de Génesis revela la creación
efectuada por Dios y la caída del hombre.
Según el libro de Génesis, el hombre cayó paso
a paso: de la presencia de Dios a ser regido por
su conciencia, de ser regido por su conciencia
al gobierno humano, y del gobierno humano a
la rebelión. En esta rebelión, el hombre
abandonó a Dios y se volvió a la adoración de
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Estudio Vida de Levítico

ídolos. Después que el hombre se rebeló


contra Dios en Babel, Dios abandonó el linaje
creado; sin embargo, lo que Dios no podía
hacer —ni tampoco hizo— fue abandonar Su
propósito. Por consiguiente, después de
abandonar el linaje creado, Dios llamó un
nuevo linaje, un linaje escogido, a partir de
Abraham. Dios le prometió a Abraham que en
él serían benditas todas las familias de la
tierra (Gn. 12:3). Pero con el tiempo, el linaje
que Dios eligió y llamó se apartó de la elección
y llamamiento de Dios, y cayó en Egipto, es
decir, en el mundo.
En Génesis vemos que el hombre cayó
volviéndose de la presencia de Dios a ser
regido por su conciencia, de ser regido por su
conciencia al gobierno humano, del gobierno
humano a la rebelión, y de la rebelión al
mundo. El mundo actual es la expresión de la
caída del hombre en el nivel más bajo, ya que
el mundo es la máxima expresión de los pasos
de la caída del hombre.
El primer versículo de Génesis dice: “En el
principio creó Dios los cielos y la tierra”, y el

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Estudio Vida de Levítico

último versículo dice que José “fue puesto en


un ataúd en Egipto” (50:26). En el primer
versículo se menciona la creación efectuada
por Dios, y en el último versículo encontramos
el resultado de todos los pasos de la caída del
hombre: un hombre puesto en un ataúd en
Egipto. Ésta es la clara revelación hallada en
Génesis.
B. En Éxodo: la salvación efectuada
por Dios
y la edificación de Su morada
El libro de Éxodo revela la salvación efectuada
por Dios y la edificación de Su morada. Sí, el
hombre creado por Dios cayó, y el hombre que
Dios eligió y llamó también cayó. Pero Dios es
Dios, y nada de esto lo desanimó. No existe
nada que pueda detener a Dios ni anular Su
propósito. Después que el hombre cayó al
máximo, Dios intervino para rescatar al
hombre caído. Después de redimir a Su
pueblo caído, Dios los llevó a un punto en el
cual pudiera edificarlos como Su morada en la
tierra. Por tanto, en Éxodo vemos dos asuntos
principales: la redención lograda por Dios y la
morada de Dios.
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Estudio Vida de Levítico

La palabra éxodo significa “salida”. Lo que


vemos en el libro de Éxodo es el camino para
que el hombre salga de la caída. Génesis
concluye con un hombre puesto en un ataúd
en Egipto, pero en Éxodo encontramos el
camino para salir de ese ataúd, el camino para
salir de esa caja de muerte. Este camino tiene
que ver con la redención lograda por Dios. La
obra redentora de Dios tiene como finalidad
sacarnos del ataúd y llevarnos de regreso a
Dios mismo.
En Éxodo, a todos los que fueron llevados de
regreso a Dios se les encargó edificar un
tabernáculo, una morada, para Dios. Esto
indica que Dios es poderoso no solamente
para sacar de la muerte al hombre caído, sino
también para usar a este hombre a fin de que
le edifique una morada en la tierra. Mientras
que al final de Génesis tenemos un ataúd que
contiene un cadáver, al final de Éxodo
tenemos un tabernáculo que contiene al Dios
vivo. ¡Qué gran avance es éste!
En Génesis tenemos la creación efectuada por
Dios y la caída del hombre, mientras que en

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Estudio Vida de Levítico

Éxodo tenemos la redención lograda por Dios


y la morada de Dios. Alabamos al Señor que
debido a la obra redentora de Dios, ya no
estamos en la caída. Por medio de la
redención, hemos sido introducidos en la
morada de Dios, la cual es la iglesia en la
actualidad. El tabernáculo como morada de
Dios en Éxodo tipifica a la iglesia. La morada
de Dios hoy en día es la iglesia, y nosotros
estamos en ella.
Éxodo 40 habla del tabernáculo, pero Levítico
1:1, que es la continuación de Éxodo, habla de
la Tienda de Reunión. Estas dos expresiones
se refieren a lo mismo. El tabernáculo es una
morada, y la Tienda de Reunión es un lugar de
reunión. El tabernáculo se refiere al lugar
donde Dios mora, donde Él habita, mientras
que la Tienda de Reunión se refiere al lugar
donde Su pueblo se reúne. El tabernáculo es
la morada de Dios y, al mismo tiempo, esta
morada es también el centro donde se reúne
el pueblo de Dios. De ahí que se le llame la
Tienda de Reunión. La Tienda de Reunión es
el lugar donde Dios se reúne con Su pueblo
redimido. Hoy en día la iglesia es el
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tabernáculo y la Tienda de Reunión. Dios


tiene una morada en la tierra, y esta morada
es también el lugar donde nos reunimos los
unos con los otros y con Dios. ¿Qué es
entonces la iglesia? La iglesia es la reunión
que tienen las personas salvas con el Dios que
salva.
Inmediatamente después que el tabernáculo
fue edificado y erigido, Dios vino a morar en
él (Éx. 40:2, 33-35). El Dios que mora en el
tabernáculo ha llegado a ser el Dios que mora
entre los hombres. Dios ya no está
únicamente en los cielos. A nosotros nos era
imposible ir a los cielos para reunirnos con
Dios, pero Dios vino a fijar tabernáculo entre
nosotros (Jn. 1:14). Esto significa que Dios se
encarnó para hacerse hombre, y este hombre
vino a ser el tabernáculo de Dios en la tierra.
Dios bajó de los cielos y tomó forma de
hombre, y ahora le podemos tocar.
Los cuatro Evangelios revelan que el Dios que
estaba en los cielos y que no se podía tocar, un
día vino a ser un tabernáculo, un hombre en
la tierra. Al haber descendido a la tierra, Él se

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Estudio Vida de Levítico

presentó a nosotros no en forma de Dios, sino


en forma de hombre. ¿Quién es esta persona?
¿Es un hombre o es Dios? Él es el Dios-
hombre. Hoy nuestro Dios está en los cielos
no solamente en calidad de Dios, por cuanto
Él, el Dios-hombre, vino a la tierra en forma
de hombre para ser un tabernáculo.
El tabernáculo de Éxodo era un tabernáculo
en el cual se podía entrar. Nuestro Dios, al
encarnarse, no sólo se hizo hombre, sino un
tabernáculo en el cual se podía entrar. La
intención de Dios era que todos los hijos de
Israel fuesen sacerdotes (Éx. 19:6) a fin de que
todos tuviesen el derecho y el privilegio de
entrar en el tabernáculo, es decir, de entrar en
Dios y morar en Él. En el Antiguo Testamento,
los sacerdotes podían entrar en el
tabernáculo, y hoy nosotros, los que creemos
en Cristo, podemos entrar en Dios y morar en
Él. El Nuevo Testamento habla de permanecer
en Dios (1 Jn. 4:15, 13; 3:24; 2:6). Permanecer
en Dios equivale a morar en Dios. El Dios
encarnado se ha convertido en nuestra
morada, nuestro hogar, el cual es un lugar de
disfrute.
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Estudio Vida de Levítico

C. En Levítico: la adoración
y el vivir propios de los redimidos
En Levítico vemos la adoración y el vivir
propios de los redimidos. No debemos prestar
atención al entendimiento común que se tiene
acerca de la adoración. Según el
entendimiento común, adorar consiste en
postrarse o realizar un servicio con rituales.
Sin embargo, esto no es lo que significa adorar
según la Biblia. Conforme a la Biblia, adorar
denota tener contacto con Dios para disfrutar
con Dios de una porción común a fin de tener
comunión con Él. En Levítico, la adoración
consiste en tener contacto con Dios al
disfrutar juntamente con Él de una porción
común. Como resultado, tenemos comunión
con Él y los unos con los otros en Su presencia.
Hacer esto equivale a adorar a Dios.
Por muchos años hemos procurado practicar
esta clase de adoración. Pero debo decirles
francamente que no hemos tenido mucho
éxito. Tal parece que por nacimiento hemos
adquirido el concepto de la adoración
religiosa. Además, muchos de nosotros
fuimos criados en una atmósfera de adoración
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Estudio Vida de Levítico

religiosa y aprendimos esta clase de


adoración. Finalmente, la adoración religiosa
llegó a formar parte de nuestro ser. Esto nos
ha impedido ofrecer la clase de adoración
revelada en la Biblia.
En cuanto a la adoración, necesitamos un
cambio de concepto. Cada vez que nos
reunamos, debemos ofrecer una clase de
adoración en la que tengamos contacto con
Dios al disfrutar, juntamente con Dios y los
unos con los otros, a Cristo como nuestra
porción común. Si éste es el entendimiento
que tenemos de la adoración, cuando
vengamos a una reunión ciertamente
compartiremos la experiencia y el disfrute que
hemos tenido de Cristo en nuestra vida diaria.
Podemos hacer esto alabando, orando o
dando nuestro testimonio.
Debemos abandonar la manera religiosa y
tradicional de adorar, y practicar la manera
bíblica, la cual se describe en las fiestas. En las
fiestas no había una adoración religiosa; en
lugar de ello, se disfrutaba lo que el pueblo
ofrecía a Dios. Ellos disfrutaban estas

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Estudio Vida de Levítico

ofrendas en unión con Dios y los unos con los


otros.
Debemos ofrecer una adoración que sea
viviente, real y rica en Cristo. Esta clase de
adoración requiere que experimentemos y
disfrutemos a Cristo todos los días. También
requiere que ejercitemos nuestro espíritu para
liberar todo lo que hay de Cristo en nuestro
espíritu a fin de que podamos compartirlo con
los demás santos. En tal adoración, Dios
disfruta a Cristo, y nosotros también lo
disfrutamos. Éste es un aspecto de la
revelación divina contenida en el libro de
Levítico.
Supongamos que en una reunión tenemos
contacto con Dios al disfrutar a Cristo como
nuestra porción común juntamente con Dios
y los unos con los otros. Después de tal
reunión seremos santos, ya que el resultado
de esta clase de reunión es una vida diaria
santa. Así, no solamente seremos adoradores
santos, sino un pueblo santo que cada día
lleva una vida santa. Esto también constituye

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Estudio Vida de Levítico

parte del avance de la revelación de Dios


hallada en Levítico.
El avance de la revelación divina que vemos
en Génesis, Éxodo y Levítico nos lleva de la
creación a la caída y a la redención, y de la
redención a la morada de Dios, donde
adoramos a Dios al tener contacto con Él
mediante Cristo como nuestra porción y al
disfrutar de esta porción juntamente con Él y
los unos con los otros. Esta adoración
redundará en que cada día llevemos una vida
santa. De este modo, en Levítico Dios no sólo
obtiene una morada sobre la tierra, sino
también un pueblo que le adora, un pueblo
que tiene contacto con Él y disfruta a Su Cristo
como porción común juntamente con Él y los
unos con los otros, y que, como resultado de
ello, lleva una vida santa que expresa a Dios.
Esto ciertamente es un avance en la revelación
divina.
II. UNA COMPARACIÓN
Comparemos ahora algunos aspectos que se
presentan en Éxodo y en Levítico.

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Estudio Vida de Levítico

A. Dios habla sobre el monte Sinaí,


y Dios habla en el tabernáculo
Existen algunas diferencias significativas
entre Éxodo y Levítico. La primera diferencia
que quisiéramos hacer notar tiene que ver con
el lugar donde Dios habla. En Éxodo Dios
habló sobre el monte Sinaí, un monte
desolado; en Levítico Dios habla en el
tabernáculo, el cual es un edificio.
A estas alturas debemos preguntarnos:
¿dónde está Dios en el libro de Levítico? En
Génesis, en un sentido general, Dios estaba en
los cielos. En ocasiones Él venía a la tierra
para hacer alguna visita, pero después
regresaba a los cielos. En Éxodo Dios estaba
sobre el monte Sinaí. En Levítico Dios está en
el tabernáculo, en la Tienda de Reunión. En
Génesis, Dios estaba en los cielos; en Éxodo,
Dios descendió al monte Sinaí y permaneció
allí para realizar la obra de edificar Su morada
en la tierra. Luego, en el último capítulo de
Éxodo, vemos que el tabernáculo fue erigido y
que el mobiliario fue colocado dentro de él;
finalmente, Dios entró en el tabernáculo para
habitar en él. Ahora en Levítico vemos que
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Estudio Vida de Levítico

Dios está en el tabernáculo, que es la Tienda


de Reunión, y Él habla en la Tienda de
Reunión.
El primer y el último versículo de Levítico
indican que el libro entero es una crónica del
hablar de Dios. El hablar iniciado en 1:1 tuvo
lugar no en los cielos ni en el monte Sinaí, sino
en el tabernáculo. Hoy en día Dios también
habla en Su tabernáculo, y este tabernáculo es
la iglesia. Según el principio que establece la
tipología aquí, Dios habla en la iglesia, Su
tabernáculo, la Tienda de Reunión. Esta
Tienda de Reunión es el oráculo, el lugar
donde Dios habla.
En la iglesia, Dios habla continuamente. La
medida en que una asamblea es la iglesia —en
términos reales y concretos— depende de
cuánto Dios habla allí. Si el hablar de Dios no
está presente en cierto grupo, es difícil que se
le considere una iglesia.
Según la tipología, donde estaba la Tienda de
Reunión, allí estaba el hablar de Dios. Los
hijos de Israel acampaban en miles de tiendas,
pero Dios hablaba únicamente en una sola
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Estudio Vida de Levítico

tienda, una tienda única: la Tienda de


Reunión.
La única señal que distinguía a la Tienda de
Reunión era que allí Dios hablaba. La tienda y
todo su mobiliario era algo que se podía copiar
o reproducir, mas no el hablar de Dios. El
hablar de Dios no puede ser imitado, copiado
ni reproducido. Este mismo principio se
aplica hoy en día. En la iglesia hay muchas
cosas que pueden ser imitadas, copiadas o
reproducidas, pero hay una sola cosa que no
se puede imitar: el hablar de Dios. El hablar
de Dios es único; dicho hablar depende
exclusivamente de Dios y no del hombre.
Supongamos que un día Aarón se molestara
con Moisés, quien tomaba la delantera en la
Tienda de Reunión, y que, con la ayuda de un
grupo de israelitas, hiciera otro tabernáculo.
En todo sentido el tabernáculo de Aarón era
una réplica del original; los dos tabernáculos
eran idénticos en color, materiales, diseño y
confección. Si usted hubiera estado allí, ¿a
cuál tabernáculo habría acudido: al que erigió
Moisés o al que erigió Aarón? Tal vez usted

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Estudio Vida de Levítico

diría: “Yo jamás iría al tabernáculo de Aarón,


sino únicamente al tabernáculo de Moisés”.
Esta respuesta no sería la correcta. La forma
correcta de contestar esta pregunta es decir:
“Yo nunca iría a un tabernáculo donde no esté
presente el hablar de Dios; únicamente iría al
tabernáculo donde Dios habla. De hecho, no
acudiría a un tabernáculo, sino a recibir el
hablar de Dios. Sin el hablar de Dios, el
tabernáculo carecería de todo valor”.
El tabernáculo era precioso no por el oro que
contenía; de hecho, había más oro en Egipto
que en el tabernáculo. Lo que hacía al
tabernáculo precioso era el hablar de Dios.
Esto mismo se aplica a la iglesia hoy. La
preciosidad de la iglesia es el hablar de Dios o,
dicho de mejor manera, el Dios que habla.
¡Alabado sea el Señor porque en la iglesia se
encuentra el hablar de Dios! Este hablar es un
tesoro para nosotros.
B. Las llamas de fuego en Éxodo
y la gracia infinita en Levítico
En Éxodo encontramos las llamas de fuego,
las cuales se basan en la ley que expresa la
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Estudio Vida de Levítico

justicia de Dios. En Levítico encontramos la


gracia infinita, la cual se basa en la obra
redentora de Cristo que expresa la justicia de
Dios. En Éxodo, el fuego echaba llamas, la ley
fue promulgada y la justicia de Dios se hizo
manifiesta. Lo que se revela en Levítico no es
la ley de Dios, sino la redención efectuada por
Cristo, representada por las ofrendas. En
Éxodo vemos la ley que condenaba, pero en
Levítico vemos al Cristo redentor. Por tanto,
en Levítico la justicia de Dios no se expresa
por medio de llamas de fuego, sino mediante
la gracia infinita.
En Éxodo vemos que Dios habló desde el
fuego, pero en Levítico Él habla en Su gracia.
Lo que encontramos en Levítico no es las
llamas de fuego, sino la presencia de Dios
como gracia única dada a Su pueblo redimido.
C. Las llamas de fuego
hacen que Dios sea temible,
y la redención efectuada por Cristo
hace que Dios sea accesible
En Éxodo, las llamas de fuego hacían que Dios
fuese temible; en Levítico, la redención
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Estudio Vida de Levítico

efectuada por Cristo hace que Dios sea


accesible. En Éxodo Dios era un Dios temible,
y nadie se atrevía acercarse a Él. En Levítico,
la redención efectuada por Cristo ha hecho
posible que las personas no sólo se aproximen
y se acerquen a Dios, sino también que coman
juntamente con Él, es decir, que tengan
comunión e intimidad con Él. Hoy en la iglesia
Dios es accesible. Podemos tener contacto con
Él, tener intimidad con Él y tener comunión
con Él al disfrutar a Cristo con Él. Ésta es la
revelación hallada en el libro de Levítico.
III. EL ESQUEMA GENERAL
Ahora debemos ver el esquema general del
libro de Levítico. El esquema general es el
siguiente: mediante el tabernáculo, con las
ofrendas y a través de los sacerdotes, los
redimidos de Dios pueden tener comunión
con Dios, servirle y ser el pueblo santo de Dios
que lleva una vida santa, la cual expresa a
Dios. Tener comunión con Dios equivale a
celebrar banquete juntamente con Dios,
disfrutar a Cristo juntamente con Dios. Esto
es posible mediante el tabernáculo, con las
ofrendas y a través de los sacerdotes, todo lo
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Estudio Vida de Levítico

cual para nosotros hoy en día tiene que ver


con Cristo. Disfrutar a Cristo juntamente con
Dios redunda en que venimos a ser el pueblo
santo de Dios que lleva una vida santa. Este
vivir santo es el resultado del disfrute que
tenemos de Cristo. Cuando disfrutamos a
Cristo juntamente con Dios, hay un resultado,
y este resultado es un vivir santo, un vivir en
el cual todo en nuestra vida diaria es santo.
Como pueblo redimido por Dios, nosotros —
mediante el tabernáculo, con las ofrendas y a
través de los sacerdotes— somos hechos aptos
para tener contacto con Dios, para tener
comunión con Él al disfrutar a Cristo, para
servir a Dios en Cristo y para ser un pueblo
santo en Cristo que lleva una vida santa.
IV. EL PENSAMIENTO CENTRAL
El pensamiento central de Levítico es que
Cristo lo es todo en la comunión, el servicio y
la vida de los redimidos por Dios. El Dr. C. I.
Scofield dijo una vez que en este libro se puede
ver a Cristo en cada página. En Levítico, Cristo
lo es todo. Él es las ofrendas, Él es el sumo
sacerdote y Él lo es todo en el vivir del pueblo
redimido de Dios. Levítico, por consiguiente,
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Estudio Vida de Levítico

es un libro que se centra en Cristo y está lleno


de Él.
V. LAS SECCIONES
El libro de Levítico se puede dividir en cinco
secciones: las ordenanzas relacionadas con las
ofrendas (caps. 1—7), las ordenanzas
relacionadas con el servicio (caps. 8—10), las
ordenanzas relacionadas con el vivir (caps.
11—22), las ordenanzas relacionadas con las
fiestas (cap. 23) y otras ordenanzas y
advertencias (caps. 24—27).
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE DOS
DEFINICIÓN GENERAL DE LAS
OFRENDAS
Lectura bíblica: Lv. 1—7
En este mensaje daremos una definición
general de las ofrendas.
I. LAS OFRENDAS EN RELACIÓN
CON EL TABERNÁCULO
Los libros de Éxodo y Levítico están
estrechamente relacionados. Éxodo concluye
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Estudio Vida de Levítico

con el tabernáculo erigido, y Levítico


comienza con las ofrendas. Tanto el
tabernáculo como las ofrendas son tipos de
Cristo. El hecho de que Éxodo concluya
hablándonos del tabernáculo y Levítico
comience con el tema de las ofrendas indica
que hay una continuación directa. Pese a que
Éxodo y Levítico son diferentes en naturaleza
y en los puntos que abarcan, con todo, hay una
relación directa entre ambos.
A. El tabernáculo es edificado y
erigido,
y las ofrendas con el sacerdocio son
establecidas
En Éxodo el tabernáculo es edificado y
erigido. El tabernáculo no se erigió solamente
para que Dios morara en él, sino también para
que nosotros moráramos en él. En Levítico se
establecen las ofrendas (caps. 1—7) con el
sacerdocio (caps. 8—10).
B. Cristo como tabernáculo trae a Dios
al hombre,
y Cristo como las ofrendas lleva al
hombre a Dios
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Estudio Vida de Levítico

Puesto que nuestro Cristo es maravilloso y


todo-inclusivo, las palabras no bastan para
revelarlo y describirlo; los tipos, que son
cuadros descriptivos, también son necesarios.
Tanto el tabernáculo como las ofrendas son
tipos de Cristo. Cristo como tabernáculo trae
a Dios al hombre, y Cristo como las ofrendas
lleva al hombre a Dios. Esto indica que hay un
tráfico de doble sentido, un tráfico de ida y de
venida. Cristo viene a nosotros como el
tabernáculo, y luego Él va a Dios como las
ofrendas.
El tabernáculo es una señal, una figura, un
tipo, de Cristo. En la encarnación Cristo vino
como tabernáculo. La Palabra, que era Dios,
se hizo carne y fijó tabernáculo entre nosotros
(Jn. 1:1, 14). Cristo es Dios mismo encarnado
que se hizo hombre; por tanto, Él es el Dios-
hombre, y este Dios-hombre es el
tabernáculo. Como tabernáculo, Cristo trajo a
Dios al hombre. El Cristo que estaba en la
tierra era Dios mismo corporificado en un
tabernáculo. Aquí tenemos uno de los
aspectos de este tráfico de doble sentido: Dios

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Estudio Vida de Levítico

viene a nosotros en Cristo por medio de la


encarnación.
Juan 1:29 dice que el Cristo, el tabernáculo, es
también el Cordero de Dios: “¡He aquí el
Cordero de Dios, que quita el pecado del
mundo!”. Cristo, como Cordero de Dios, es la
totalidad, la suma, de todas las ofrendas.
Por una parte, Cristo es el tabernáculo; por
otra, Él es las ofrendas. En calidad de
tabernáculo, Él trajo a Dios a nosotros, y en
calidad de ofrendas, Él ahora nos lleva a todos
nosotros a Dios. El hecho de que Cristo sea el
tabernáculo guarda relación con la
encarnación. El hecho de que Él sea las
ofrendas guarda relación con la crucifixión y
la resurrección. Cristo vino en la encarnación,
y Él se fue por medio de la crucifixión y la
resurrección. Éste es el tráfico de doble
sentido que trae a Dios a nosotros y que nos
lleva a todos nosotros a Dios, a fin de que Dios
sea uno con nosotros y nosotros seamos uno
con Él.
C. El tabernáculo tiene como finalidad
que experimentemos a Dios, que nos
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Estudio Vida de Levítico

unamos a Él,
y las ofrendas tienen como finalidad
que disfrutemos a Dios y nos
mezclemos con Él
El tabernáculo tiene como finalidad que
experimentemos a Dios, que nos unamos a Él,
y las ofrendas tienen como finalidad que
disfrutemos a Dios y nos mezclemos con Él.
Experimentar a Dios, unirse a Él, equivale a
entrar en el tabernáculo. Cuando el Señor
Jesús estuvo en la tierra, las personas tuvieron
contacto con Él. A la postre, los discípulos
fueron introducidos en Él, en el Dios
encarnado. Así pues, el tabernáculo trae a
Dios a nosotros para que experimentemos a
Dios, entremos en Él, nos unamos a Él.
Tanto el tabernáculo como las ofrendas
representan a Cristo. El tabernáculo
representa que Dios está en Cristo para que
nosotros tengamos contacto con Dios, le
toquemos, le experimentemos, entremos en
Dios, nos unamos a Dios. Las ofrendas
representan a Dios en Cristo para que
nosotros le disfrutemos. Al disfrutar a Cristo
como las ofrendas, nos mezclamos con Dios.
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Estudio Vida de Levítico

Dios en Cristo es el tabernáculo, la morada,


que podemos contactar, poseer y
experimentar, y al cual podemos acercarnos y
entrar. Dios en Cristo es también todas las
ofrendas, mediante las cuales podemos
disfrutarle, ingerirle e incluso comerle,
digerirle y asimilarle, al grado en que Él
mismo se convierte en nuestro elemento
constitutivo. Después de disfrutar las
ofrendas y comer de ellas, entramos en el
tabernáculo, donde disfrutamos su contenido,
a saber, todo lo que Dios es en Cristo. El hecho
de que el Señor sea tanto el tabernáculo como
las ofrendas constituye una maravillosa
revelación. Nosotros podemos entrar en Él y
podemos disfrutarlo y mezclarnos con Él.
Cristo como las ofrendas tiene por finalidad
nuestro disfrute debido a que las ofrendas son
comestibles. Dios no es el único que puede
comerlas, sino también nosotros. Nosotros
podemos disfrutar y comer a Cristo
juntamente con Dios. Este disfrute mutuo
puede compararse al disfrute que se
experimenta en un banquete donde nos
animamos unos a otros a disfrutar de los
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Estudio Vida de Levítico

diferentes platillos. El disfrute mutuo que


experimentamos en un banquete es un cuadro
descriptivo del disfrute que tenemos de Cristo
juntamente con Dios. Al disfrutar a Cristo en
algún aspecto particular, tal vez digamos:
“Padre, quisiera que Tú también disfrutes de
esta porción de Cristo”. Luego, el Padre podría
decirnos: “Hijo, quisiera que disfrutes de lo
que Yo estoy disfrutando”. Ésta es la
comunión del disfrute mutuo, la comunión
del co-disfrute.
Todo lo que comemos se convierte en lo que
somos. Si comprendemos esto, veremos que
no es sabio oponerse a la revelación divina
respecto a la mezcla de la divinidad con la
humanidad. Por medio de la obra redentora
de Cristo y por Su Espíritu, el elemento divino
de Cristo llega a ser nuestra comida. Después
de ingerir esta comida, la digerimos y la
asimilamos hasta que llega a ser nuestras
fibras y nuestras células. Ciertamente esto
guarda relación con una mezcla.
La Biblia revela que el Dios creador llegó a ser
hombre, el Dios-hombre, y que este hombre

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Estudio Vida de Levítico

llegó a ser las ofrendas: el holocausto, la


ofrenda de harina, la ofrenda de paz, la
ofrenda por el pecado, la ofrenda por las
transgresiones, la ofrenda mecida y la ofrenda
elevada. Estas ofrendas han llegado a ser
nuestra comida. Esto significa que Dios en
Cristo es comestible. Dios se hizo comestible
al llegar a ser las ofrendas. Al comer nosotros
estas ofrendas, el elemento divino se mezcla
con la humanidad. Por consiguiente, Cristo no
es solamente nuestra morada, sino también
nuestra comida mediante la cual disfrutamos
a Dios y nos mezclamos con Él.
A diario podemos disfrutar no solamente la
presencia de Dios, sino también Su elemento,
Su esencia, incluso Su sustancia comestible.
Las epístolas de Pablo indican que Cristo es
comestible, pero no nos proporcionan detalles
de cómo comer a Cristo. Para conocer estos
detalles, debemos acudir al libro de Levítico.
El Cristo revelado en Levítico es un Cristo al
que se puede comer. Levítico no sólo nos
proporciona los “víveres”, sino también la
“receta” para “cocinar” a Cristo.

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Estudio Vida de Levítico

Todas las ofrendas nos permiten no sólo


disfrutar a Dios, sino también asimilarlo en
nuestro ser. Esta asimilación redunda en una
mezcla. Debemos comprender que estamos
mezclándonos con Dios y que Dios está
mezclándose con nosotros. El Señor Jesús
como Espíritu está en nuestro espíritu, y a
diario Él se mezcla con nosotros. Pero dicha
mezcla depende de que nosotros comamos a
Cristo, digiramos a Cristo y asimilemos a
Cristo. Además, tal vez nos sirvan una comida
muy buena, pero si no la comemos como se
debe, podría causarnos indigestión. De igual
manera, si no comemos a Cristo como es
debido, esto podría causarnos indigestión
espiritual. En dado caso, no asimilaríamos a
Cristo. Debemos aprender a comer a Cristo,
digerir a Cristo y asimilar a Cristo. Entonces
seremos nutridos, fortalecidos y nos
mezclaremos con Dios.
D. El tabernáculo tiene como finalidad
ser la morada de Dios,
y las ofrendas tienen como finalidad
ser disfrutadas por Dios

28
Estudio Vida de Levítico

en virtud de nuestro aprecio por ellas


y al ser presentadas por nosotros
El tabernáculo tiene como finalidad ser la
morada de Dios; las ofrendas tienen como
finalidad ser disfrutadas por Dios en virtud de
nuestro aprecio por ellas y al ser presentadas
por nosotros. Esto es maravilloso, admirable
y misterioso.
El tabernáculo no sólo tiene como finalidad
que nosotros entremos en él, sino también
que Dios more en él. El tabernáculo es Dios
mismo que viene a nosotros en Cristo y por
medio de Cristo. Este tabernáculo es la
morada de Dios, en la cual Dios mora en
Cristo. Esto significa que la corporificación de
Dios es la morada de Dios. Dios mora en
Cristo, quien es Su corporificación.
El Cristo que es las ofrendas no sólo tiene
como finalidad nuestro disfrute, sino también
el disfrute de Dios. El holocausto tiene como
finalidad ser comido por Dios, ser disfrutado
por Él. El objetivo de las ofrendas no es
únicamente que nosotros disfrutemos a Dios
y nos mezclemos con Él, sino también que
29
Estudio Vida de Levítico

Dios las disfrute. Por consiguiente, Dios no


solamente mora en Cristo, sino que también
disfruta a Cristo.
La finalidad del tabernáculo es que Dios more
en él, y la finalidad de las ofrendas es que Dios
las disfrute. ¿Significa esto que Dios mora en
Sí mismo y se disfruta a Sí mismo? La
respuesta a tal pregunta guarda relación con
el misterio de la Trinidad. El Señor Jesús dijo:
“Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí”
(Jn. 14:10). El libro de Hebreos revela que
Cristo se presentó a Dios para satisfacción de
Dios. Allí vemos el misterio de que Dios se
hizo hombre para morir en la cruz y que luego
se levantó en resurrección por causa de Dios y
de nosotros.
Las ofrendas tienen como finalidad ser
disfrutadas por Dios juntamente con nosotros
en virtud de nuestro aprecio por ellas y al ser
presentadas por nosotros. Si nosotros no
apreciamos al Cristo que es las ofrendas ni lo
presentamos como tal, Dios no obtendrá
ningún disfrute de las ofrendas. Dios vino a
nosotros en Cristo y, de este modo, llegó a ser

30
Estudio Vida de Levítico

el tabernáculo, la morada, en beneficio Suyo.


Además, Él llegó a ser todas las ofrendas, en
beneficio nuestro y Suyo. No obstante, si
nosotros no apreciamos las ofrendas ni las
presentamos a Dios, Dios no obtendrá ningún
disfrute de ellas.
Tal como los israelitas debían laborar en la
buena tierra para luego ofrecer el producto a
Dios, de la misma manera nosotros debemos
laborar en Cristo para ofrecérselo a Dios.
Laborar en Cristo es esforzarnos por
disfrutarle y experimentarle. Cuanto más
disfrutemos y experimentemos a Cristo, más
le apreciaremos. Luego debemos ofrecer
Cristo a Dios para Su disfrute.
E. Las ofrendas no son sacrificios,
sino dádivas entregadas a Dios
por quienes sienten aprecio por Cristo
Las ofrendas no son sacrificios, sino dádivas
entregadas a Dios por quienes sienten aprecio
por Cristo. Levítico 1:2 dice: “Habla a los hijos
de Israel y diles: Cuando alguno de entre
vosotros presente una ofrenda a Jehová, del
ganado presentaréis vuestra ofrenda, ya sea
31
Estudio Vida de Levítico

del ganado vacuno u ovejuno”. El


verbo presente también se podría traducir
“traiga” u “ofrende”. La palabra hebrea
traducida “ofrenda” es corbán y significa un
presente o una dádiva. Las palabras hebreas
que aquí significan “presentes” y “presentar”
tienen la misma raíz. Las ofrendas, por tanto,
son presentes dados a Dios. Los hijos de Israel
debían laborar en la buena tierra y después
ofrendar a Dios, como dádiva, el producto de
la buena tierra disfrutado por ellos y por el
cual sentían aprecio.
Las cinco ofrendas principales tienen como
objetivo que nosotros podamos tener
comunión con Dios. Los capítulos del 1 al 7 de
Levítico hablan de la comunión que los hijos
de Dios tienen con Dios. Para que esta
comunión pueda efectuarse son necesarias las
dádivas.
Cuando asistimos a las reuniones de la iglesia,
no debemos venir con sacrificios, sino con
dádivas para Dios. Los sacrificios son para
redención, para propiciación, mientras que
las dádivas son regalos que fomentan una

32
Estudio Vida de Levítico

íntima comunión entre nosotros y Dios. Las


dádivas que traemos para esta comunión
deben ser el propio Cristo que hemos
experimentado. Este Cristo por el cual
sentimos tanto aprecio es el que debemos
ofrecer a Dios como dádiva. Incluso la ofrenda
por el pecado y la ofrenda por las
transgresiones pueden ser dádivas que
traemos a Dios.
Ofrecer un sacrificio por el pecado es un acto
solemne. Traer una dádiva a un amigo íntimo
no es un acto solemne, sino algo dulce. Cada
vez que asistamos a una reunión, debemos
tener la dulce sensación de que venimos a
presentarle a Dios preciosas e inestimables
dádivas a fin de disfrutarlas con Él. Debemos
ofrecer Cristo a Dios no meramente como
sacrificios por nuestros problemas, sino
también como dádivas para que Él las disfrute
y para que nosotros las disfrutemos
juntamente con Él.
F. Las ordenanzas en cuanto a las
ofrendas
son una receta de la cocina divina

33
Estudio Vida de Levítico

Las ordenanzas en cuanto a las ofrendas son


una receta de la cocina divina. Cristo es los
víveres, nosotros somos los cocineros, y Dios
y nosotros somos los comensales que
disfrutan a Cristo como nuestra satisfacción.
Esto es lo sobresaliente en el libro de Levítico.
En términos espirituales, no hay nada más
elevado que el disfrute que tenemos del Dios
Triuno en Cristo.
¿Se había dado cuenta usted alguna vez de que
las reuniones de la iglesia son reuniones en las
que se cocina, reuniones donde se come? En
ocasiones pasadas hemos hablado de venir a
las reuniones a comer, y en nuestras
reuniones hemos cantado un breve himno que
dice: “¡A comer!” (Himnos, #228). Sin
embargo, es posible que nunca nos haya
cruzado por la mente el pensamiento de que
debemos cocinar. Los víveres están listos, y
los comensales también, pero ¿quiénes son los
cocineros? Puedo afirmarles con toda certeza
que Dios y el Espíritu no son los cocineros,
sino que los cocineros somos nosotros. Por
tanto, todos debemos aprender a cocinar.

34
Estudio Vida de Levítico

Si examinamos los tipos contenidos en


Levítico, podremos ver que Dios ciertamente
desea disfrutar a Cristo. Él desea disfrutar al
Cristo que nosotros apreciamos y le
ofrecemos. Sin embargo, hasta ahora
seguimos siendo demasiado viejos,
tradicionales, superficiales y religiosos. Que
todos veamos que nuestro Dios desea
disfrutar a Cristo. Cristo no sólo debe ser
nuestra comida, sino también la comida de
Dios, la cual nosotros le cocinamos al apreciar
a Cristo y presentárselo. Todos debemos
cocinar a Cristo para que podamos alimentar
a Dios con Cristo.
II. LAS CATEGORÍAS DE LAS
OFRENDAS
Ahora veremos las categorías de las ofrendas.
Según Levítico, hay cinco clases principales de
ofrendas, cinco clases principales de dádivas:
el holocausto, la ofrenda de harina, la ofrenda
de paz, la ofrenda por el pecado y la ofrenda
por las transgresiones. Debemos permitir que
los cuadros de las ofrendas halladas en
Levítico revolucionen nuestros conceptos con

35
Estudio Vida de Levítico

respecto al servicio, la adoración y la


experiencia que tenemos de Cristo.
A. El holocausto
El holocausto es el Cristo que satisface a Dios
(1:1-17; 6:8-13). El holocausto es el alimento
de Dios que le trae disfrute y satisfacción. Esta
ofrenda debía ser ofrecida diariamente, en la
mañana y en la noche.
B. La ofrenda de harina
La ofrenda de harina es el Cristo que satisface
al pueblo de Dios y que éste disfruta
juntamente con Dios (2:1-16; 6:14-23). El
holocausto es el alimento de Dios, y la ofrenda
de harina es nuestro alimento. Sin embargo,
comemos la ofrenda de harina juntamente
con Dios. Cristo primero debe ser disfrutado
absolutamente por Dios, y luego debe ser
disfrutado por nosotros a fin de que
disfrutemos a Cristo juntamente con Dios.
Según Levítico 2, una parte de la ofrenda de
harina es ofrecida a Dios, pero la parte
principal de esta ofrenda es para nosotros.
Esto indica que Cristo es dado para nuestro

36
Estudio Vida de Levítico

disfrute a fin de que lo disfrutemos


juntamente con Dios.
C. La ofrenda de paz
La ofrenda de paz es Cristo en calidad de paz
entre Dios y el pueblo de Dios, del cual ambos
disfrutan mutuamente en comunión (3:1-17;
7:11-38). El holocausto es el Cristo que Dios
disfruta, la ofrenda de harina es el Cristo que
nosotros disfrutamos juntamente con Dios, y
la ofrenda de paz es Cristo en calidad de paz
entre Dios y Su pueblo. Cristo, como tal
ofrenda, llega a ser el disfrute mutuo que
comparten Dios y Su pueblo. En este disfrute
hay comunión.
D. La ofrenda por el pecado
La ofrenda por el pecado es el Cristo ofrecido
por el pecado del pueblo de Dios (4:1-35;
6:24-30). La intención de Dios es que el
disfrute sea mutuo, que tanto Él como
nosotros disfrutemos. Su intención es que
tengamos paz con Él para que disfrutemos a
Cristo juntamente con Él en comunión. Sin
embargo, debemos recordar que el pecado
todavía reside en nuestra naturaleza y que
37
Estudio Vida de Levítico

todavía cometemos transgresiones en nuestra


conducta. Tanto nuestro pecado como
nuestras transgresiones son condenados por
Dios. Por consiguiente, necesitamos la
ofrenda por el pecado, la cual es el Cristo
ofrecido por el pecado que reside en nuestra
naturaleza. Al respecto, Cristo hizo
propiciación.
E. La ofrenda por las transgresiones
La ofrenda por las transgresiones es el Cristo
ofrecido por los pecados del pueblo de Dios
(5:1—6:7; 7:1-10). Cristo hizo propiciación por
nuestros pecados, nuestras transgresiones, así
como por nuestro pecado. Debido a que Cristo
es la ofrenda por el pecado y la ofrenda por las
transgresiones, no tenemos más problemas
con Dios. Ahora podemos estar en paz, y en
esta paz disfrutamos a Cristo juntamente con
Dios.
Los tipos contenidos en los capítulos del 1 al 7
de Levítico nos muestran cuánto Cristo es
para nosotros. Estos capítulos nos muestran
muchos puntos detallados acerca de Cristo.
Debemos aprender a ser precisos al
38
Estudio Vida de Levítico

experimentar a Cristo en relación con todos


estos detalles.
F. El holocausto provee la base
para la ofrenda por el pecado
El holocausto provee la base para la ofrenda
por el pecado. Cristo, como holocausto, estaba
absolutamente entregado a Dios. Si Cristo no
hubiera llevado una vida de absoluta entrega
a Dios, no habría sido apto para ser nuestra
ofrenda por el pecado. Adán cayó porque no
estaba absolutamente entregado a Dios. Si él
hubiera llevado una vida de absoluta entrega
a Dios, no habría sido engañado. Adán fue
engañado porque no estaba absolutamente
entregado a Dios. Finalmente, Cristo vino, y
Él sí llevó una vida de absoluta entrega a Dios
y nunca fue engañado. Esta Persona absoluta
era perfecta y apta para ser nuestra ofrenda
por el pecado a fin de hacerse cargo del pecado
en nuestra naturaleza. La entrega absoluta de
Cristo a Dios lo hizo apto para ser la ofrenda
por el pecado.
G. La ofrenda de harina provee la base
para la ofrenda por las transgresiones
39
Estudio Vida de Levítico

La ofrenda de harina provee la base para la


ofrenda por las transgresiones. Si Cristo no
hubiese sido perfecto en Su humanidad, sino
que hubiese tenido muchos defectos, faltas y
errores, Él mismo habría necesitado una
ofrenda por las transgresiones y, por ende, no
habría podido ser nuestra ofrenda por las
transgresiones. Sin embargo, en Su
humanidad Cristo era fino, perfecto y
equilibrado; en Él no había ningún defecto,
falta, deficiencia ni culpa. Su perfección lo
hizo apto para ser nuestra ofrenda por las
transgresiones.
El holocausto tiene como finalidad la ofrenda
por el pecado. Ésta es la relación que existe
entre estas dos ofrendas. Asimismo, la
ofrenda de harina tiene como finalidad la
ofrenda por las transgresiones. Ésta es la
relación que existe entre estas dos ofrendas. Si
Cristo no hubiera llevado una vida de absoluta
entrega a Dios, no habría podido ser nuestra
ofrenda por el pecado para hacerse cargo del
pecado en nuestra naturaleza. Y si Él no
hubiera sido perfecto en Su humanidad, no
habría podido ser nuestra ofrenda por las
40
Estudio Vida de Levítico

transgresiones para quitar nuestras


transgresiones. Cristo llevó una vida de
absoluta entrega a Dios y fue perfecto en Su
humanidad. Por tanto, Él era apto para poner
fin a nuestro pecado y quitar nuestras
transgresiones.
H. La ofrenda de paz es el resultado
de todas las otras cuatro ofrendas
La ofrenda de paz es el resultado de todas las
otras cuatro ofrendas. Esto significa que la
ofrenda de paz es la totalidad de las otras
cuatro ofrendas. El hecho de que Cristo sea
estas cuatro ofrendas redunda en que haya
paz entre Dios y el pueblo de Dios, y esta paz
es simplemente Cristo mismo. Cristo, como
ofrenda de paz, es el alimento que disfrutamos
juntamente con Dios y el alimento que Dios
disfruta con nosotros. En Cristo, nuestra
ofrenda de paz, tenemos un disfrute mutuo en
comunión.
Debemos aplicar a nuestra vida de iglesia
todos estos puntos referentes a Cristo como
las ofrendas, y cocinar a Cristo y presentárselo
a Dios en las reuniones de la iglesia. Todos
41
Estudio Vida de Levítico

debemos aprender a cocinar a Cristo


detalladamente, comerlo detalladamente y
presentarlo detalladamente. Ésta es la manera
en que debemos estudiar el libro de Levítico.
No sólo debemos poseer un conocimiento
doctrinal de los puntos detallados con
respecto a Cristo, sino que también debemos
aprender a cocinar a Cristo, presentar Cristo a
Dios y disfrutar a Cristo juntamente con Dios
en calidad de holocausto, ofrenda de harina,
ofrenda de paz, ofrenda por el pecado y
ofrenda por las transgresiones. Si hacemos
esto, seremos plenamente constituidos en
personas que desean entrar al tabernáculo y
moran allí para disfrutar todo el contenido del
Dios Triuno.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TRES
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(1)
Lectura bíblica: Lv. 1:2-6; He. 10:5-10;
9:14

42
Estudio Vida de Levítico

En este mensaje comenzaremos a considerar


el holocausto, el cual es el Cristo que satisface
a Dios.
Es difícil entender el verdadero significado del
holocausto, y reconocemos que la experiencia
que hemos tenido de esta ofrenda es limitada.
De hecho, muy pocos cristianos han
experimentado verdaderamente el
holocausto. Tal vez hayamos experimentado
mucho la ofrenda por las transgresiones y la
ofrenda por el pecado, y en cierta medida, la
ofrenda de harina y la ofrenda de paz, pero
hemos tenido poca experiencia del
holocausto.
Los tipos más finos y detallados de Cristo se
encuentran en el libro de Levítico. Sin el
capítulo 1 de Levítico, no podríamos explicar
ni definir a Cristo como holocausto. Es
correcto afirmar que el holocausto es el Cristo
que satisface a Dios, pero ¿cómo pudo Cristo
ser tal ofrenda? Esto no es fácil de explicar. Si
queremos conocer a Cristo como holocausto,
necesitamos estudiar Levítico 1.

43
Estudio Vida de Levítico

Sin embargo, antes de estudiar este capítulo


quisiera que consideráramos primero
Hebreos 10:5-10. El versículo 5 dice: “Por lo
cual, entrando en el mundo, dice: ‘Sacrificio y
ofrenda no quisiste; mas me preparaste
cuerpo’”. Aquí “sacrificio y ofrenda” se refiere
al conjunto total de los distintos sacrificios y
ofrendas.
Existe una diferencia entre los sacrificios y las
ofrendas. Los sacrificios se ofrecen por los
pecados, y las ofrendas se ofrecen en calidad
de dádivas. Si sentimos que somos
pecaminosos y que debemos ofrecerle algo a
Dios, esta ofrenda por el pecado, hablando
con propiedad, es un sacrificio. En cambio, si
le traemos algo a Dios no por nuestro pecado,
sino para tener comunión con Él, lo que
traemos no es un sacrificio sino una ofrenda.
Hebreos 10:5 dice que Dios no quiso
sacrificios ni ofrendas; mas bien, le preparó
un cuerpo a Cristo. Esto indica que Dios
deseaba que Cristo remplazara todos los
sacrificios y ofrendas antiguotestamentarios.

44
Estudio Vida de Levítico

El versículo 6 añade: “Holocaustos y


sacrificios por el pecado no te complacieron”.
Esto parece repetir lo que dice el versículo 5;
pero, de hecho, especifica y define el
“sacrificio y ofrenda” mencionado en el
versículo anterior.
Los versículos del 7 al 10 dicen además:
“Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios,
para hacer Tu voluntad, como en el rollo del
libro está escrito de Mí’. Habiendo dicho
antes: ‘Sacrificios y ofrendas y holocaustos y
sacrificios por el pecado no quisiste, ni te
complacieron’ (cosas que se ofrecen según la
ley), y diciendo luego: ‘He aquí que vengo para
hacer Tu voluntad’; quita lo primero, para
establecer lo segundo. Por esa voluntad
hemos sido santificados mediante la ofrenda
del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para
siempre”. El “rollo del libro” mencionado en
el versículo 7 se refiere al Antiguo
Testamento. ¿A qué se refiere la voluntad
mencionada en los versículos 7, 9 y 10, y qué
significan las palabras: “Vengo, oh Dios, para
hacer Tu voluntad”? Algunos maestros de la
Biblia dicen que esto significa que todo lo que
45
Estudio Vida de Levítico

el Señor Jesús hizo y dijo se conformaba a la


voluntad de Dios. Sin embargo, esta
interpretación no concuerda con el contexto.
“Esa voluntad” en el versículo 10 se refiere a la
“voluntad” mencionada en los versículos 7 y 9.
En estos versículos, la voluntad de Dios
consiste en quitar lo primero, los sacrificios
animales del antiguo pacto, para establecer lo
segundo, el sacrificio de Cristo del nuevo
testamento. Por consiguiente, aquí la
voluntad de Dios es que Cristo viniera a
reemplazar las ofrendas y sacrificios
antiguotestamentarios. Cuando Cristo vino,
Dios quería que Él quitara los sacrificios
antiguotestamentarios —los sacrificios de
ovejas, cabras y novillos— y estableciera los
sacrificios neotestamentarios, que son el
propio Cristo.
Hebreos 10:5-10 indica claramente que los
sacrificios y ofrendas en el Antiguo
Testamento son tipos, sombras, de Cristo.
Cristo es la realidad, el cuerpo, de todos esos
sacrificios y ofrendas.

46
Estudio Vida de Levítico

Hebreos 10:5-10 revela además que la ofrenda


principal es el holocausto. Esto también se
muestra en Levítico, donde el holocausto es
mencionado primero. Si hemos de entender
qué es el holocausto, debemos considerar
Hebreos 10, que nos dice que Cristo —en
calidad de holocausto— hizo la voluntad
de Dios. No debemos interpretar la palabra
“voluntad” en este capítulo de manera común,
natural o humana. Dios deseaba que Cristo
reemplazara todas las ofrendas y sacrificios
antiguotestamentarios. A esto se refiere la
voluntad de Dios aquí, y Cristo vino a
cumplirla.
No fue nada sencillo que Cristo reemplazara
consigo mismo las ofrendas y los sacrificios.
¿Cómo podía un hombre reemplazar todas las
ofrendas y los sacrificios? Consideren los
requisitos que debía cumplir y la clase de
persona que debía ser. La persona que
reemplazara las ofrendas y los sacrificios tenía
que ser alguien absolutamente entregado a
Dios, aun en cada cosa pequeña. Todo aquel
que no vive absolutamente entregado a Dios
en todas las cosas pequeñas no es apto para
47
Estudio Vida de Levítico

cumplir la voluntad de Dios respecto a


reemplazar los viejos sacrificios y ofrendas
con los nuevos, es decir, quitar lo primero y
establecer lo segundo. Quitar lo primero y
establecer lo segundo equivale a quitar el
antiguo pacto y establecer el nuevo pacto. La
voluntad de Dios en Hebreos 10 consiste en
reemplazar todos los sacrificios y ofrendas
antiguotestamentarios con los sacrificios y
ofrendas del nuevo pacto, y para hacer esto,
uno tenía que vivir absolutamente entregado
a Dios.
A menudo hemos hablado de andar en el
espíritu y de poner en práctica ser un solo
espíritu con el Señor. En las cosas
importantes tal vez nos resulte fácil ser un
solo espíritu con el Señor, pero no es fácil
hacer esto en las cosas pequeñas. ¡Cuán fácil
es que algo pequeño rompa nuestra unidad en
espíritu con el Señor! Pero esto nunca le
aconteció al Señor Jesús. Cuando Él estuvo en
la tierra, nunca hubo algo pequeño que le
hiciera perder Su unidad con el Padre. Si esta
unidad se hubiese quebrantado, entonces Él
mismo habría necesitado un Cristo. Además,
48
Estudio Vida de Levítico

Él habría sido descalificado para ser el


holocausto, pues habría necesitado que
alguien fuera Su Salvador. No obstante, el
Señor Jesús vivió absolutamente entregado a
Dios y, por consiguiente, era apto para ser el
holocausto. Fue algo grandioso que el Señor
Jesús hiciera la voluntad de Dios, a saber: que
fuese el holocausto para reemplazar las
ofrendas y sacrificios antiguotestamentarios.
Ninguno de nosotros es apto para ser el
holocausto. Si hubiéramos sido regenerados
antes de la caída, sería muy difícil que se
quebrantara nuestra unidad con el Señor en
nuestra vida diaria. Aunque fuimos
regenerados, seguimos viviendo en la
naturaleza vieja y caída. Tal vez ejercitemos
nuestro espíritu para llevar una vida en la que
somos uno con el Señor, pero a menudo una
cosa pequeña hace que se quebrante esta
unidad. ¿Qué haremos entonces? En lugar de
desilusionarnos, debemos reconocer que
necesitamos a Cristo; lo necesitamos como
nuestro holocausto.

49
Estudio Vida de Levítico

I. REPRESENTA A CRISTO
NO PRINCIPALMENTE COMO AQUEL
QUE REDIME AL HOMBRE DEL
PECADO,
SINO COMO AQUEL QUE LLEVA UNA
VIDA
PARA LA SATISFACCIÓN DE DIOS
El holocausto representa a Cristo no
principalmente como Aquel que redime al
hombre del pecado, sino como Aquel que lleva
una vida para Dios y para la satisfacción de
Dios. Como ofrenda por el pecado, Cristo
redime al hombre de su pecado, pero como
holocausto, Él lleva una vida de absoluta
entrega a Dios para Su total satisfacción.
Durante toda Su vida en la tierra, el Señor
Jesús siempre llevó una vida que satisfizo
plenamente a Dios. En los cuatro Evangelios
Él es presentado como Aquel que era
absolutamente uno con Dios. Sus atributos
divinos se expresaron en Sus virtudes
humanas, y a veces Sus virtudes humanas se
expresaron en Sus atributos divinos y con
ellos. Cuando fue confrontado, examinado e
interrogado por Sus malignos y astutos
50
Estudio Vida de Levítico

opositores —los escribas, los fariseos, los


saduceos y los herodianos— durante Sus
últimos días en la tierra, en algunas ocasiones
Sus virtudes humanas se expresaron por
medio de Sus atributos divinos, y en otras
ocasiones, Sus atributos divinos se expresaron
en Sus virtudes humanas.
En la vida del Señor Jesús no había ninguna
mancha, defecto o imperfección. Él era
perfecto, y llevó una vida perfecta y de
absoluta entrega a Dios. Él era
completamente apto para ser el holocausto.
Puesto que mediante la encarnación le fue
preparado un cuerpo para que fuese el
verdadero holocausto (He. 10:5-6), Él hizo la
voluntad de Dios (vs. 7-9) y fue obediente
hasta la muerte (Fil. 2:8). En la cruz Él ofreció
Su cuerpo a Dios una vez para siempre (He.
10:10).
II. UN MACHO DEL GANADO
VACUNO,
UNA OVEJA O UNA CABRA DEL
REBAÑO,

51
Estudio Vida de Levítico

O UNA TÓRTOLA O UN PALOMINO


DE LAS AVES
Levítico 1 habla de diferentes categorías de
holocaustos: un macho del ganado vacuno (v.
3), una oveja o una cabra del rebaño (v. 10), o
una tórtola o un palomino de las aves (v. 14).
Las ofrendas en estas tres categorías son de
distintos tamaños: los novillos son los más
grandes, y las tórtolas y los palominos son los
más pequeños.
A. Conforme al aprecio
que tiene el oferente y su capacidad
El tamaño del holocausto dependía del
aprecio que tuviera el oferente y de su
capacidad, y se conformaba a dicho aprecio y
capacidad. Tal vez apreciemos mucho la
ofrenda, pero puede ser que no tengamos la
capacidad de preparar una ofrenda grande, un
novillo, sino solamente una ofrenda pequeña,
una tórtola o un palomino. Esto, por supuesto,
no significa que Cristo como holocausto sea de
diferentes tamaños. En Sí mismo, Cristo es
siempre igual; no existe tal cosa como un
Cristo grande, un Cristo pequeño y un Cristo

52
Estudio Vida de Levítico

mediano. No obstante, en términos de nuestra


experiencia, el tamaño de Cristo puede variar.
Conforme a nuestra experiencia, Cristo puede
ser un holocausto pequeño o mediano, pero
conforme a la experiencia de Pablo, Cristo era
un holocausto grande, un novillo, ya que la
experiencia que él tenía de Cristo era mucho
más grande que la nuestra, y su aprecio por
Cristo y capacidad de ofrecerlo a Dios eran
mayores. Por consiguiente, en Sí mismo,
Cristo es el mismo, pero conforme a nuestra
experiencia, Él puede ser de diferentes
tamaños.
B. Capaz de moverse
y actuar según su propia voluntad
Todos los holocaustos mencionados en
Levítico 1 eran animales vivos, capaces de
moverse y actuar según su propia voluntad.
Esto indica que un holocausto tiene que ser
algo que posea vida. Una persona muerta no
puede ser obediente a Dios; sólo una persona
viva puede serlo. Sin embargo, para obedecer
a Dios, se requiere que ella sujete su voluntad
a la de Dios. A fin de que Cristo pudiera ser un
holocausto para Dios, Él tenía que ser una
53
Estudio Vida de Levítico

persona viviente y con una voluntad férrea,


pero cuya voluntad estuviese sujeta a la
voluntad de Dios.
La mejor manera de ser protegidos es sujetar
nuestra voluntad a la voluntad de otro. Esto se
aplica especialmente a los jóvenes. La mejor
forma en que un joven puede estar protegido
es que tenga una voluntad subyugada. Puesto
que la voluntad del Señor estaba sujeta a la
voluntad de Dios, Él fue resguardado y
protegido en Su perfección, sin defecto
alguno. Una vida capaz de conducirse y actuar
por su propia voluntad es una vida que se
puede contaminar. A medida que el Señor
Jesús vivió y se movió en la tierra, Él jamás
tuvo defecto alguno, pues Su voluntad
siempre estuvo sujeta a la voluntad de Dios.
C. Capaz de derramar sangre
Aunque el holocausto no tiene como finalidad
redimir, hace expiación a favor de quien lo
ofrece (Lv. 1:4). Por esta razón, el holocausto
tiene que ser la ofrenda de una vida poseedora
de sangre que pueda ser derramada. Todo
animal del ganado, del rebaño o perteneciente
54
Estudio Vida de Levítico

a las aves tiene sangre que puede ser


derramada. La sangre es necesaria para
obtener el perdón. “Sin derramamiento de
sangre no hay perdón” (He. 9:22).
D. Fuerte y joven
El holocausto debía ser un animal fuerte y
joven. Esto significa que debía estar lleno de
fuerzas y lozanía, sin ninguna señal de
debilidad ni vejez. En Levítico 1 el macho
representa fuerzas, y el hecho de que fuese
joven representa lozanía. En un sentido
espiritual, Cristo era macho, lleno de fuerzas,
y también era joven, lleno de lozanía. Él era
fuerte y lozano. Aunque Cristo es longevo, Él
nunca envejece. Él es siempre fuerte y lozano.
En Él no hay debilidad ni vejez.
E. Sin defecto
El holocausto tenía que ser sin defecto. Esto
significa que no podía tener ninguna tacha ni
mancha. Como holocausto, Cristo no tiene
defecto ni mancha alguna (1 P. 1:19; He. 9:14).
III. OFRECIDO A LA ENTRADA
DE LA TIENDA DE REUNIÓN
55
Estudio Vida de Levítico

A. En el atrio del tabernáculo


El holocausto era ofrecido a la entrada de la
Tienda de Reunión (Lv. 1:3), o sea, en el atrio
del tabernáculo. El atrio representa la tierra.
B. Aceptado delante de Jehová
El holocausto, ofrecido sobre el altar en el
atrio, era aceptado delante de Jehová (v. 3). El
altar representa la cruz. La cruz en la que
Cristo se ofreció estaba en la tierra, pero Él se
ofreció delante de Dios. Él se ofreció en la
tierra y fue aceptado por Dios y ante Dios.
IV. EL OFERENTE
Levítico 1:4-6 también habla del oferente.
A. Pone su mano sobre la ofrenda
Levítico 1:4 dice del oferente: “Pondrá su
mano sobre la cabeza del holocausto, el cual
será aceptado a favor suyo para hacer
expiación por él”. El oferente no sólo debía
traer la ofrenda, sino también poner su mano
sobre ella.
1. No significa sustitución, sino
identificación
56
Estudio Vida de Levítico

Según las Escrituras, la imposición de manos


siempre significa identificación, unión; no
significa sustitución. Poner nuestras manos
sobre la ofrenda significa que somos uno con
la ofrenda y que ella es uno con nosotros. Por
tanto, la imposición de manos une a ambas
partes.
Al poner nuestras manos en Cristo como
nuestro holocausto, somos unidos a Él.
Nosotros y Él, Él y nosotros, llegamos a ser
uno. Tal unión, tal identificación, indica que
todas nuestras debilidades, deficiencias, faltas
y defectos son llevados por Él y que todas Sus
virtudes llegan a ser nuestras. Esto no es un
intercambio, sino una unión.
Tal vez nos percatemos de que no somos aptos
y de que somos un caso perdido; ésta es
nuestra verdadera condición. Pero cuando
ponemos nuestras manos sobre Cristo,
nuestros defectos son llevados por Él, y Sus
cualidades, Sus virtudes, llegan a ser nuestras.
Además, en un sentido espiritual, en virtud de
tal unión Él se hace uno con nosotros y vive en
nosotros. Y al vivir en nosotros, Él repite en

57
Estudio Vida de Levítico

nosotros la vida que llevó en la tierra, la vida


de holocausto. En nosotros mismos no
podemos llevar esta clase de vida, pero Él sí
puede vivirla en nosotros. Al poner nuestras
manos sobre Él, le hacemos uno con nosotros
y nos hacemos uno con Él. De esta manera, Él
repite en nosotros la misma vida que Él llevó.
Esto es lo que significa ofrecer el holocausto.
2. Para hacer expiación
La imposición de nuestras manos sobre
Cristo, el holocausto, no simplemente tiene
que ver con una identificación, sino que
también guarda relación con la expiación, o la
propiciación. La
palabra propiciación significa que se da
solución a los problemas que nosotros
tenemos con Dios y que Dios tiene con
nosotros. Poner nuestras manos sobre Cristo
no solamente nos hace uno con Él, sino que
también resuelve nuestros problemas,
haciendo propiciación por nuestra situación
delante de Dios y capacitándonos para tener
paz con Dios.

58
Estudio Vida de Levítico

Anteriormente teníamos problemas con Dios,


y Dios tenía problemas con nosotros. Pero
Cristo hizo propiciación por nuestra situación
ante Dios y se ocupó de todos estos
problemas. Ahora simplemente necesitamos
poner nuestras manos sobre Él. Una vez que
pongamos nuestras manos sobre Cristo, los
problemas que existan entre nosotros y Dios y
entre Dios y nosotros, quedarán resueltos. Por
consiguiente, la imposición de nuestras
manos sobre el holocausto también tiene
como finalidad hacer propiciación.
B. Degüella la ofrenda delante de
Jehová
“Degollará el novillo delante de Jehová; y los
hijos de Aarón, los sacerdotes, presentarán la
sangre, y la rociarán sobre el altar y alrededor
del mismo, el cual está a la entrada de la
Tienda de Reunión” (v. 5). La ofrenda era
degollada para que la sangre fuese derramada
y así hubiera perdón. La sangre era rociada
sobre el altar y alrededor del mismo a fin de
que Dios aceptara la ofrenda incinerada sobre
el altar.

59
Estudio Vida de Levítico

C. Desuella la ofrenda y la corta en


trozos
El versículo 6 dice que la ofrenda debía ser
desollada y cortada en trozos. Cristo, nuestro
holocausto, sufrió esta clase de maltrato. Él
fue desollado y cortado en trozos.
1. Desuella la ofrenda
La piel del holocausto es la expresión externa
de su belleza. Por tanto, desollar tal ofrenda es
despojarla de su expresión externa. La acción
de desollar el holocausto indica que Cristo
estuvo dispuesto a permitir que se le
despojara de la manifestación externa de Sus
virtudes. Cuando Cristo fue crucificado, le
despojaron de Su ropa. Esto indica que Él fue
“desollado”.
2. Corta la ofrenda en trozos
Que la ofrenda fuese cortada en trozos
significa que Cristo estaba dispuesto —sin
reserva alguna— a dejar que todo Su ser fuese
quebrantado. Como nuestro holocausto,
Cristo, con toda Su vida e historia, fue cortado
en trozos.

60
Estudio Vida de Levítico

Si Cristo no fuese nuestro holocausto,


nosotros tendríamos que sufrir la muerte, ser
desollados y ser cortados en trozos. Debemos
tener esto presente cada vez que ofrezcamos
Cristo a Dios como holocausto. También
debemos tener presente que Él fue inmolado,
despojado de Su expresión externa y cortado
en trozos. Todos estos sufrimientos eran
necesarios para que Cristo hiciera la voluntad
de Dios. Cristo hizo la voluntad de Dios al ir a
la cruz para ser inmolado, desollado y cortado
en trozos.
Si nos percatamos de que necesitamos a Cristo
como nuestro holocausto, sentiremos la
necesidad de orar como es debido. La oración
apropiada simplemente consiste en poner
nuestras manos sobre el Señor. No debemos
orar diciendo: “Señor, ten misericordia de mí
y haz algo por mí”. Esta clase de oración es
muy objetiva. Debemos poner nuestras manos
sobre el Señor a fin de ofrecer una oración
subjetiva. En tal oración podríamos decir:
“Señor, pongo mis manos sobre Ti para
identificarme contigo y para que Tú te
identifiques conmigo”. Siempre que,
61
Estudio Vida de Levítico

mediante la oración subjetiva, ponemos


nuestras manos en Cristo, entonces el Espíritu
vivificante, que es Cristo mismo sobre quien
pusimos nuestras manos, comenzará
inmediatamente a moverse y operar dentro de
nosotros para vivir en nosotros una vida que
sea apta para el holocausto.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE CUATRO
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(2)
Lectura bíblica: Lv. 1:2-6
El holocausto es el Cristo que lleva una vida de
absoluta entrega a Dios para Su satisfacción.
En este mensaje, basándonos en el texto de
Levítico 1, veremos cómo ofrecer a Cristo en
calidad de holocausto.
Levítico 1—7 no nos proporciona detalles
respecto a lo que Cristo es como las ofrendas;
más bien, estos capítulos nos muestran la
manera en que podemos ofrecer a Cristo.
Aunque Levítico 1—7 nos dice que Cristo es el
62
Estudio Vida de Levítico

holocausto, la ofrenda de harina, la ofrenda de


paz, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por
las transgresiones, en realidad estos capítulos
no nos dicen cómo Cristo es dichas ofrendas,
sino que presentan cómo ofrecer a Cristo en
calidad de ofrenda. Levítico 1—7 no habla de
todo lo que Cristo es como las ofrendas. Por
ejemplo, Levítico 1 no presenta todo lo que
Cristo es como holocausto, sino que presenta
la manera de ofrecer a Cristo como
holocausto. Si estos capítulos únicamente nos
hablaran de todo lo que Cristo es como las
ofrendas, entonces sólo nos enseñarían
doctrinas objetivas. Sin embargo, estos
capítulos no contienen meras enseñanzas
objetivas, sino que nos revelan las
experiencias subjetivas que podemos tener de
Cristo. El capítulo 1 no nos enseña todo lo que
Cristo es como holocausto, sino cómo
podemos experimentar a Cristo y cómo
podemos presentar a Dios nuestra experiencia
de Cristo. Esto guarda relación por completo
no con la doctrina, sino con la experiencia.
Si no comprendemos este asunto, nos
producirán desconcierto algunas de las cosas
63
Estudio Vida de Levítico

que se mencionan en Levítico 1, como por


ejemplo, el lavamiento del holocausto. ¿Qué
significa el hecho de que Cristo como
holocausto sea lavado? Un asunto como éste
queda claro cuando comprendemos que dicho
capítulo no nos habla de Cristo en Su totalidad
como holocausto, sino que nos muestra la
manera en que podemos ofrecer a Cristo. Lo
que ofrecemos no es el propio Cristo en Su
totalidad, sino el Cristo que hemos
experimentado.
En Levítico 1 vemos a Cristo en calidad de
holocausto primero como un novillo (v. 5), en
segundo lugar, como una oveja o una cabra (v.
10), y finalmente, como una tórtola o un
palomino (v. 14). Cuando yo era joven, esto
me inquietaba mucho, pues me preguntaba
cómo podíamos tener a un Cristo de distintos
tamaños. Por supuesto, en Sí mismo y en Su
totalidad Cristo tiene un solo tamaño. El
tamaño de Cristo es universal; Sus
dimensiones son la anchura, la longitud, la
altura y la profundidad (Ef. 3:18). Ni siquiera
un novillo puede representar a Cristo en Su
grandeza universal, en Sus dimensiones.
64
Estudio Vida de Levítico

Aunque en Sí mismo Cristo tiene un solo


tamaño, en términos de nuestra experiencia
Él puede tener varios tamaños. Por ejemplo,
un nuevo creyente a quien se le ha ayudado a
conocer a Cristo en cierta medida, puede
ofrecer Cristo a Dios en la mesa de Señor. A
los ojos de Dios, lo que él ofrece de Cristo tal
vez sea como un palomino. Pero supongamos
que el apóstol Pablo estuviera presente en la
reunión y también ofreciera Cristo a Dios
como holocausto. A los ojos de Dios, la
ofrenda de Pablo tal vez sería comparable a un
novillo. Luego, supongamos que en la misma
reunión otro creyente, quien ha estado en el
Señor durante quince años y ha tenido
muchas experiencias con el Señor, ofrece a
Cristo como su holocausto. Quizás a los ojos
de Dios esa ofrenda sería semejante a un
cordero. Así pues, en la misma reunión
veríamos a Cristo como holocausto en tres
tamaños. Por supuesto, esto no significa que
Cristo en realidad sea de diferentes tamaños.
En Sí mismo Cristo tiene un solo tamaño. La
diferencia, por tanto, no radica en lo que Él es,
sino en lo que nosotros experimentamos.

65
Estudio Vida de Levítico

Al leer Levítico 1 debemos tener presente que


este capítulo no nos enseña respecto al
verdadero tamaño de Cristo en Su totalidad;
más bien, este capítulo nos enseña acerca del
Cristo que nosotros experimentamos. Cristo
es eternamente grande, pero en términos de
nuestra experiencia, Él quizás sea del tamaño
de un palomino. Después de algunos años, tal
vez podríamos ofrecer a Cristo como cordero;
y si continuamos creciendo, con el tiempo
podríamos ofrecer como holocausto a un
Cristo semejante al que ofreció Pablo: un
novillo. Esto guarda relación con la
experiencia, no con la doctrina. El hecho de
que en Levítico 1 el holocausto sea de distintos
tamaños indica que este capítulo no enseña
algo relacionado con la doctrina, sino con la
experiencia.
Leamos ahora el texto de Levítico 1 y
consideremos varios asuntos importantes
relacionados con la experiencia.
LABORAR EN CRISTO PARA
OBTENER ALGO DE CRISTO
QUE PRESENTARLE A DIOS

66
Estudio Vida de Levítico

Al venir a la Tienda de Reunión, no debemos


venir con las manos vacías, sino que debemos
traer algo de Cristo. Levítico 1:2 dice: “Cuando
alguno de entre vosotros presenta una
ofrenda a Jehová, del ganado presentaréis
vuestra ofrenda, ya sea del ganado vacuno u
ovejuno”. Noten las
palabras presenta y presentaréis. Aquí la
palabra hebrea traducida “presenta” significa
“acercar, traer algo a la presencia de alguien”;
además, esta palabra implica traer, ofrecer.
Supongamos que un israelita que ha heredado
una porción de la buena tierra es una persona
indisciplinada y perezosa, que no labra la
tierra, ni siembra semilla en ella ni la riega.
Cuando llegue el tiempo de la cosecha, esa
persona no tendrá nada que segar. Como
resultado, no tendría nada que llevar a la
fiesta; él se presentaría con las manos vacías.
Al igual que las vírgenes insensatas de Mateo
25, las cuales quisieron que las vírgenes
prudentes les prestaran de su aceite, este
israelita perezoso procuraría pedir algo
prestado o comprar algo de otros para
ofrecerlo a Dios.
67
Estudio Vida de Levítico

Hoy en día muchos santos son así. Son


indisciplinados y perezosos y no laboran sobre
Cristo, en Cristo, con Cristo y para Cristo. Sin
embargo, Pablo era diferente. Él declaró que
trabajaba, luchaba (Col. 1:28-29), laboraba (1
Co. 15:10), y aun combatía por causa de Cristo.
Pablo era una persona muy activa; él trabajó
más que todos los demás apóstoles, pero no él,
sino la gracia de Dios que estaba con él. Al
igual que Pablo, debemos laborar en Cristo a
fin de obtener algo de Cristo que presentarle a
Dios.
Por supuesto, en nosotros mismos y por
nosotros mismos no somos nada ni podemos
hacer nada. Ciertamente tenemos que
depender de la lluvia del cielo. Supongamos
que los cielos enviaran lluvia, pero que
nosotros no laboráramos. ¿Qué sucedería? No
segaríamos nada de Cristo y, por ende, no
tendríamos nada de Cristo que presentarle a
Dios. Debemos laborar en Cristo para poder
presentarle algo de Cristo a Dios. Esto no
guarda relación con la doctrina de Cristo
como holocausto, sino con la experiencia de
presentarle Cristo a Dios.
68
Estudio Vida de Levítico

La palabra hebrea traducida “presenta” en


Levítico 1:2 es la palabra corbán, que significa
“una dádiva o un regalo”. Lo que traemos a la
presencia de Dios se convierte en una dádiva,
un regalo. Si quisiéramos traerle una dádiva a
Dios, tendríamos que laborar en Cristo y
trabajar, luchar y combatir por Cristo.
Laborar en Cristo, nuestra buena tierra,
significa labrar la tierra, sembrar la semilla,
regar la semilla y, finalmente, recoger la
cosecha. Esto equivale a trabajar o laborar
diligentemente como labrador. En 2 Timoteo
2:6 se nos indica que somos labradores, la
gente más diligente y trabajadora. Como
labradores que somos, debemos laborar en
Cristo. Si laboramos en Cristo, tendremos
algo de Cristo como holocausto que
presentarle a Dios.
EL HOLOCAUSTO ES DEGOLLADO
La manera en que se ofrecía el holocausto es
una demostración de nuestra experiencia de
Cristo; es una demostración de cómo hemos
experimentado la experiencia de Cristo. La
manera en que se presenta la ofrenda es, por
tanto, una demostración de la experiencia que
69
Estudio Vida de Levítico

hemos tenido de la experiencia de Cristo y


también de la manera en que hemos
experimentado esa experiencia de Cristo.
“Degollará el novillo delante de Jehová” (Lv.
1:5a). Esto indica que Cristo, como
holocausto, fue degollado. Ser degollado es
una experiencia personal que Cristo tuvo en la
tierra. Como personas que aman a Cristo y
desean tomar a Cristo como holocausto,
debemos experimentar Su degollación. ¿Ha
sido usted degollado alguna vez? ¿Ha
experimentado alguna vez la degollación de
Cristo? ¿Alguna vez ha hecho suya la
experiencia de la degollación de Cristo?
Debemos hacer nuestra la experiencia que
tuvo Cristo al ser degollado.
Debemos experimentar esto en nuestra vida
matrimonial. Supongamos que la esposa de
un hermano es muy obstinada e insistente con
él. ¿Qué debe hacer él? En lugar de discutir
con ella, debe experimentar la experiencia que
tuvo Cristo al ser degollado.
Consideremos el cuadro presentado en los
Evangelios cuando el Señor Jesús estuvo de
70
Estudio Vida de Levítico

pie ante Pilato, quien estaba a punto de dar el


veredicto final respecto a la crucifixión del
Señor. El Señor fue entregado en manos de
hombres malignos, quienes luego lo llevaron
al lugar donde sería degollado. En esta
situación, el Señor Jesús no ofreció resistencia
alguna. Si experimentamos verdaderamente
la degollación de Cristo, no ofreceremos
ninguna resistencia cuando nuestro cónyuge
nos lleve al matadero. En lugar de resistirnos,
permitiremos que nuestro cónyuge nos ponga
en la cruz.
Si experimentamos la degollación de Cristo,
vendremos a la mesa del Señor y le
alabaremos, quizás con lágrimas, diciendo:
“Señor, gracias por darme la oportunidad de
experimentar Tu degollación. ¡Cuán dulce fue
el ser uno contigo al ser llevado al matadero!”.
En esto consiste ofrecer a Dios el Cristo que es
nuestro holocausto. Esto también es una
demostración de cómo hemos experimentado
a Cristo en Su experiencia de ser degollado.
Si todos los que estamos en las iglesias
tenemos esta experiencia, no habrá riñas ni

71
Estudio Vida de Levítico

contiendas entre nosotros, sino que


únicamente experimentaremos el ser llevados
al matadero. En la mesa del Señor se
ofrecerán muchas alabanzas al Señor, quizás
con lágrimas, por las oportunidades que Él
nos haya dado para experimentar la
degollación de Cristo.
A veces argumentamos con los hermanos o
con nuestro cónyuge. Cada vez que hacemos
esto, nos alejamos de la cruz. Argumentar no
es otra cosa que alejarnos para no ser
degollados. Si hacemos esto, no podremos
ofrecerle alabanzas al Señor en Su mesa. Todo
cuanto digamos en nuestra oración o alabanza
será vacío debido a que no hemos
experimentado verdaderamente a Cristo en
Sus sufrimientos. Por consiguiente, no
tendremos holocausto que ofrecer. En tales
circunstancias, no estaremos viviendo
absolutamente entregados a Dios ni
estaremos tomando a Cristo como nuestro
holocausto para experimentar lo que Él
experimentó al ser degollado. Es por ello que
en la mesa del Señor acostumbramos cantar
los mismos cánticos y ofrecer las mismas
72
Estudio Vida de Levítico

oraciones y alabanzas de una manera


repetida, común y rutinaria, sin experimentar
verdaderamente lo que es apreciar y ofrecer al
Cristo que hemos experimentado.
Si experimentamos lo que Cristo experimentó
al ser degollado, se ofrecerán muchas
alabanzas al Señor en Su mesa, y no habrá
contiendas en la vida de iglesia ni en nuestra
vida matrimonial. Quizás algunos se opongan
a nosotros y nos critiquen, pero no
pelearemos con ellos. Sin decir nada,
sencillamente permitiremos que otros nos
lleven a la cruz y nos degüellen. Si ésta es
nuestra experiencia, podremos presentarle a
Dios una ofrenda grande en holocausto y le
ofreceremos muchas alabanzas en la Tienda
de Reunión. Lo que ofrezcamos a Dios será
una demostración de cómo hemos
experimentado la experiencia que tuvo Cristo
al ser degollado.
EL HOLOCAUSTO ES DESOLLADO
La primera parte de 1:6 dice: “Desollará el
holocausto”. Que el holocausto fuese
desollado significa que Cristo estuvo
73
Estudio Vida de Levítico

dispuesto a ser despojado de la manifestación


externa de Sus virtudes. En los cuatro
Evangelios vemos que Cristo fue difamado,
despojado de la belleza de Sus virtudes. Por
ejemplo, algunos decían: “¿No decimos bien
nosotros, que Tú eres samaritano, y que tienes
demonio?” (Jn. 8:48). Otros decían de Él:
“Demonio tiene, y está loco; ¿por qué le oís?”
(10:20). Esto indica que el Señor Jesús, en
calidad de holocausto, fue “desollado”.
Pablo también experimentó esta desolladura.
Él fue desollado por los corintios, quienes lo
acusaron de enviarles a Tito con el propósito
de obtener dinero de ellos. Pablo se refirió a
esta acusación en 2 Corintios 12:16-18. “Pero,
“¡así sea! Yo no os he sido carga, sino que,
según algunos de vosotros dicen, como soy
astuto, os prendí por engaño, ¿acaso he
tomado ventaja de vosotros por alguno de los
que os he enviado? Rogué a Tito, y envié con
él al hermano. ¿Acaso se aprovechó de
vosotros Tito? ¿No hemos procedido con el
mismo espíritu y en las mismas pisadas?”.
Algunos de los corintios acusaron a Pablo de
ser astuto. Dijeron que él era astuto para
74
Estudio Vida de Levítico

obtener ganancia, que aseguraba su provecho


enviando a Tito con el fin de que éste recibiera
la colecta para los santos pobres. El versículo
15 expresa la verdadera actitud de Pablo: “Yo
con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo
mismo me gastaré del todo por amor de
vuestras almas. Si amándoos más
abundantemente, ¿seré yo amado menos?”. Él
estaba dispuesto a gastarse completamente
por amor de ellos; con todo, lo acusaron de
engañarlos y de usar a Tito con el fin de
robarles dinero. ¿No es esto una desolladura?
En 2 Corintios 6:3-13 Pablo enumera muchas
señales que demuestran que él era un siervo,
un ministro, de Dios. El versículo 8 dice: “A
través de gloria y de deshonra, de mala fama y
de buena fama”. Quizás nos resulte difícil
creer que la propagación de rumores malignos
en cuanto a Pablo fuera señal de su
apostolado. Estos rumores demostraban que
Pablo era un siervo de Dios. Un rumor
maligno es una manera de desollar a alguien,
de despojarlo de su belleza externa.

75
Estudio Vida de Levítico

A nadie le gusta ser desollado. En los años que


llevo en la vida de iglesia, muchos se han
acercado a mí para pedirme que les volviera a
“pegar la piel” que les fue quitada. Si su
cónyuge lo desollara a usted, ¿no haría todo lo
posible por volverse a “pegar la piel”? ¿No
intentaría restaurar su buena fama, es decir,
recobrar la expresión externa de sus virtudes?
Supongamos que usted intentara volverse a
pegar la piel que le fue quitada. Al venir a la
mesa del Señor, ¿podría alabar al Señor por
ayudarle a recobrar la piel desollada? No creo
que nadie pudiera ofrecer tal alabanza al
Señor.
Sin embargo, supongamos que en la vida
familiar y en la vida de iglesia usted pasa por
muchas experiencias en las que es desollado.
En este caso podría declarar: “Señor, he
tenido la misma experiencia que Tú tuviste al
ser desollado. Deseo seguirte y por eso acepto
ser desollado, despojado, difamado,
calumniado, así como Tú lo aceptaste. Señor,
lo que yo he experimentado es lo mismo que
Tú experimentaste al ser desollado”. Si usted

76
Estudio Vida de Levítico

es una persona con esta clase de experiencia,


la alabanza que usted ofrezca en la mesa del
Señor, aunque sea breve, conmoverá
profundamente a todos en la reunión. Esto es
lo que significa presentar a Cristo como
holocausto de una manera auténtica, sincera
y honesta.
Esto no es presentar a Cristo como holocausto
en un sentido total. Nadie, ni siquiera Pablo,
podría ofrecer a Cristo en Su totalidad. En vez
de ello, nosotros presentamos únicamente la
porción de Cristo que hemos experimentado.
EL HOLOCAUSTO ES CORTADO EN
TROZOS
Levítico 1:6 también dice que la persona que
presentaba el holocausto tenía que cortarlo en
trozos. A nadie le gusta ser cortado en trozos;
al contrario, a todos nos gusta permanecer
enteros, completos, perfectos. Cada vez que
insistimos en que tenemos la razón y en que
los demás están equivocados, estamos
resistiéndonos a ser cortados en trozos.
Cuando se nos acusa de haber hecho algo
malo, somos cortados en trozos. En la mayoría
77
Estudio Vida de Levítico

de las contiendas que suceden entre los


cónyuges, uno le dice al otro que está
equivocado, y luego el otro argumenta
diciendo que el primero es quien está
equivocado.
Lo mismo sucede en la vida de iglesia. Una
hermana tal vez se queje de que en la vida de
iglesia otros se comportan de manera injusta.
Al venir a la reunión, ella quizás mire a algún
santo y piense que este santo no la ha tratado
como es justo. Por otra parte, es posible que
este santo también piense lo mismo de ella. El
resultado será un conflicto interno. ¿Quién,
entonces, está actuando de manera justa y
quién no? El que actúa de manera justa es
aquel que está dispuesto a ser puesto en la
cruz para ser crucificado.
Lo único que puede solucionar los problemas
que surgen entre cónyuges y entre los santos
es el perdón. ¿Sabe usted lo que es perdonar?
Perdonar equivale a olvidar. Si usted llegara a
ofender a algunos de los santos que están en
la vida de iglesia, es posible que no lo
perdonen por el resto de sus vidas. Esta

78
Estudio Vida de Levítico

renuencia a perdonar afecta las alabanzas que


se ofrecen en la mesa del Señor. Si los santos
tienen quejas unos de otros, será difícil que la
reunión de la mesa del Señor sea viviente y
elevada.
Nosotros preferimos protegernos antes que
estar dispuestos a ser cortados en trozos.
Durante la vida que Cristo llevó en la tierra, Él
fue cortado en trozos continuamente, y
nosotros debemos experimentar lo mismo. En
nuestra vida matrimonial y en nuestra vida de
iglesia, debemos seguir los pasos del Señor en
virtud de Su vida que está en nosotros. Su vida
no es una vida contenciosa. Su vida es una
vida que está dispuesta a experimentar el
sufrimiento de ser cortado. Si
experimentamos esto, podremos presentarle
a Dios el Cristo que hemos experimentado.
A menudo hemos hablado de laborar en Cristo
para tener algo de Cristo que exhibir en las
reuniones. Laborar en Cristo incluye estar
dispuestos a ser cortados en trozos al igual
que Él. Si laboramos en Cristo de esta manera,

79
Estudio Vida de Levítico

el producto que ofrezcamos a Dios será el


Cristo que fue cortado en trozos.
EL HOLOCAUSTO ES LAVADO
El holocausto era lavado con agua por el
oferente. “Lavará con agua las partes internas
y las piernas” (v. 9; cfr. 13a). Ciertamente esto
no significa que Cristo, nuestro holocausto,
estuviera sucio. Cuando el Señor Jesús vivió y
anduvo en la tierra, el Espíritu que estaba en
Él continuamente lo guardaba, lo protegía, lo
resguardaba, a fin de que no se ensuciara. En
nuestro andar diario necesitamos tener esta
misma experiencia. Necesitamos
experimentar lo mismo que Cristo
experimentó al ser limpiado, lavado, por el
Espíritu Santo. Podemos experimentar esto
debido a que Su Espíritu que limpia está en
nosotros y nos lava día tras día para
guardarnos de ensuciarnos con el polvo
terrenal.
AROMA QUE SATISFACE A JEHOVÁ
Después de ser degollado, desollado, cortado
en trozos y lavado, el holocausto era
incinerado sobre el altar. “El sacerdote lo
80
Estudio Vida de Levítico

quemará todo sobre el altar; holocausto es,


ofrenda por fuego, aroma que satisface a
Jehová” (v. 9). Las palabras hebreas
traducidas “aroma que satisface” significan
literalmente “aroma que proporciona
descanso o satisfacción”, esto es, aroma que
proporciona satisfacción a la Deidad, a la cual
se le ofrece, y que, por tanto, es recibida con
agrado. Esta frase era un expresión técnica
que se usaba para denotar el humo fragante
que se eleva de un sacrificio encendido (S. R.
Driver). En este versículo, la
palabra quemará indica que la ofrenda no se
consumía rápidamente, sino lentamente. Al
consumirse de esta manera, desprendía un
olor grato, un aroma que proporcionaba
satisfacción, paz y descanso. Este aroma que
satisface es un disfrute para Dios.
Cuando presentemos un holocausto
encendido a Dios, se elevará hacia Él un
aroma que le proporcionará satisfacción y
descanso. Ya que Dios estará satisfecho, Él
nos dará Su dulce aceptación. Éste es el
significado del holocausto.

81
Estudio Vida de Levítico

El holocausto denota la entrega absoluta de


Cristo para la satisfacción de Dios. La manera
de satisfacer a Dios con dulzura, paz y
descanso consiste en llevar una vida de
absoluta entrega a Dios. Ya que por nosotros
mismos no podemos llevar tal vida, debemos
tomar a Cristo como nuestro holocausto.
Debemos poner nuestras manos sobre Él para
indicar que deseamos identificarnos con Él,
ser uno con Él y llevar la misma vida que Él
llevó en la tierra. Llevar esta clase de vida
incluye el hecho de ser degollados, desollados,
cortados en trozos y lavados. Al pasar por
todos estos procesos, tendremos algo que
ofrecer a Dios como holocausto: el propio
Cristo que hemos experimentado.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE CINCO
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(3)
Lectura bíblica: Lv. 1:5-17

82
Estudio Vida de Levítico

En este mensaje consideraremos la manera de


ofrecer el holocausto. Abordaremos este
asunto desde el ángulo de la experiencia.
V. LA MANERA DE OFRECER
En cuanto a la manera de ofrecer el
holocausto según se revela en Levítico 1, hay
varios puntos difíciles de entender. Uno de
ellos tiene que ver con los sacerdotes, quienes
son los siervos.
A. Por el sacerdote
En Levítico 1 a menudo leemos las palabras
“los hijos de Aarón, los sacerdotes” (vs. 5, 7, 8,
11). Varios versículos hablan simplemente de
“el sacerdote” (vs. 9, 12, 13, 15, 17). Aquí los
sacerdotes pertenecen a tres categorías:
Aarón, los hijos de Aarón y un sacerdote en
particular, especialmente designado para el
servicio. Como lo indica el libro de Hebreos,
Aarón es un tipo de Cristo. Los hijos de Aarón
tipifican a los creyentes. En este capítulo no
vemos ninguna acción realizada por Aarón; en
vez de ello, con relación al ofrecimiento del
holocausto, aquí se nos habla del servicio de
los hijos de Aarón o del servicio de un
83
Estudio Vida de Levítico

sacerdote en particular. Cada vez que alguien


presentaba un holocausto a Dios, los
sacerdotes que servían ayudaban al oferente.
B. Las ofrendas difieren no sólo en
tamaño,
sino también en la manera de ser
ofrecidas
Las diversas clases de holocausto no sólo
diferían en tamaño, sino también en la
manera de ser ofrecidas. Según Levítico 1, el
holocausto podía consistir en un novillo, en
una oveja o una cabra, o en tórtolas o
palominos. Como dijimos anteriormente, los
diferentes tamaños de holocaustos no
significan que Cristo varíe en Sí mismo, sino
que nuestra aprehensión de Cristo, nuestro
entendimiento de Él y nuestro aprecio por Él
difieren en grado. Ciertamente un novillo no
sería lo suficientemente grande para
representar la manera en que Pablo
aprehendía, entendía y apreciaba a Cristo,
mientras que un palomino podría ser
demasiado grande para representar la
aprehensión, el entendimiento y el aprecio
que un nuevo creyente tiene de Cristo. Por
84
Estudio Vida de Levítico

muy ferviente que sea un nuevo creyente, el


aprecio que éste tiene de Cristo es muy
limitado.
Después de haber visto el significado de las
diferencias en tamaño del holocausto,
debemos considerar ahora el significado de
las diferentes maneras en que se ofrecían los
holocaustos. Las primeras dos clases de
holocausto —el novillo y la oveja o cabra—
eran presentadas del mismo modo. Primero,
la ofrenda era degollada; esto lo hacía el
oferente, no los sacerdotes. Luego, la ofrenda
era desollada y cortada en trozos (no se
permitía presentar entera la ofrenda a Dios).
Después de que la ofrenda era cortada en
trozos, las partes internas y las piernas eran
lavadas con agua. La ofrenda entonces estaba
lista para ser puesta en el fuego, donde
permanecía hasta consumirse por completo.
Ninguna parte de la ofrenda era rechazada por
Dios. Ésta era la manera en que se ofrecían las
primeras dos clases de holocaustos.
La tercera clase de holocausto —las tórtolas y
los palominos— se ofrecía de una manera muy

85
Estudio Vida de Levítico

distinta. Con relación a las primeras dos


clases de holocausto, el sacerdote no hacía
nada con la ofrenda, excepto rociar la sangre
sobre el altar y disponer las piezas de la
ofrenda sobre el fuego. El oferente era quien
degollaba la ofrenda, la desollaba, la cortaba
en trozos y la lavaba. Podríamos decir que el
oferente era el “cocinero” y que los sacerdotes
eran simplemente los “meseros”. Sin
embargo, en el caso de las ofrendas
pertenecientes a la tercera clase de
holocausto, el oferente se limitaba a traer la
ofrenda a la Tienda de Reunión, y el sacerdote
era quien hacía todo lo demás. El sacerdote
llevaba la ofrenda al altar, la desnucaba, le
quitaba el buche, la hendía por las alas y la
quemaba sobre el altar (vs. 14-17). Esto
ciertamente es diferente de lo que se hacía con
las ofrendas de las primeras dos clases, donde
casi todo lo hacía el oferente, y no el sacerdote.
Debemos ver que según Levítico 1, la manera
en que se ofrece el holocausto es muy
particular y peculiar. Esta manera de proceder
difiere según nuestra edad espiritual y
capacidad espiritual. Por tanto, en este
86
Estudio Vida de Levítico

mensaje mi carga consiste en hacerles ver que


la manera en que ofrezcamos Cristo a Dios
como holocausto dependerá totalmente de la
aprehensión que tengamos de Cristo así como
de nuestro entendimiento y aprecio por Él.
En términos espirituales, quien ofrece al
Cristo tipificado por las tórtolas o los
palominos tiene un entendimiento,
aprehensión y aprecio limitados de Cristo. Tal
persona es joven en la vida espiritual y, por
ende, carece de madurez. No tiene mucha
capacidad para sentir aprecio por Cristo. A
diferencia de la gente del mundo, que no
conoce ni siente aprecio por Cristo en
absoluto, un nuevo creyente ha empezado a
sentir aprecio por Cristo. Sin embargo, él
todavía no está capacitado para degollar su
holocausto, desollarlo, cortarlo en trozos ni
lavarlo. Lo único que puede hacer es presentar
a Cristo como un holocausto muy pequeño.
El aprecio que siente un creyente por Cristo y
la manera en que lo ofrece podrían ser muy
naturales. Por ejemplo, algunos creyentes
quizás sientan aprecio por el Cristo

87
Estudio Vida de Levítico

presentado en los cuatro Evangelios, pero


dicho aprecio podría ser natural. Además, su
amor por el Señor Jesús podría ser solamente
según el entendimiento natural. Yo era así
después de que fui salvo y empecé a amar al
Señor. La manera en que ofrecía Cristo a Dios
también era, en gran medida, muy natural.
Sin embargo, a través de los años mi
entendimiento y aprehensión de Cristo, así
como el aprecio que siento por Él y la manera
en que lo ofrezco, ha cambiado.
Los que ofrecen a Cristo como novillo sienten
aprecio por Cristo de manera profunda y
detallada. Pero los que ofrecen a Cristo como
tórtola no tienen tal aprecio profundo y
detallado. Además, la manera en que ellos
ofrecen a Cristo como holocausto es natural.
Los sacerdotes del Antiguo Testamento
sabían que para que una tórtola fuese
aceptada como holocausto, ésta tenía que
pasar por un proceso. El sacerdote tenía que
matar el ave, quitarle el buche y las plumas y
hendirla por las alas. Quitarle el buche y las
plumas equivalía a quitarle lo impuro. El

88
Estudio Vida de Levítico

sacerdote se encargaba de todo lo requerido


para procesar la ofrenda. Esto significa que
ofrecer a Cristo como tórtola es ofrecer a un
Cristo que no ha sido procesado por el
oferente; esto es presentar a Cristo de una
manera natural. Por consiguiente, cuando
alguien ofrece a Cristo como tórtola, la
ofrenda debe ser procesada por una persona
distinta al oferente. Sin embargo, el que ofrece
a Cristo como novillo o como cordero,
presenta a Cristo de una manera procesada, y
no de manera natural.
Todas las ofrendas eran presentadas en la
Tienda de Reunión. Puesto que la Tienda de
Reunión tipifica a la iglesia, ofrecer el
holocausto en la Tienda de Reunión tipifica
ofrecer Cristo a Dios en las reuniones de la
iglesia.
Como hemos dicho, el tamaño de la ofrenda
que ofrece el creyente así como la manera en
que la presenta dependen de su madurez,
capacidad y destreza espirituales. Hay santos
que ofrecen a Cristo como holocausto de una
manera que no es natural y no presentan una

89
Estudio Vida de Levítico

ofrenda entera, sino procesada. Estos santos,


que son maduros y ricos en cuanto a entender,
aprehender y apreciar a Cristo, han tenido
experiencias muy profundas de Él. Ellos han
tenido las experiencias representadas por las
distintas partes del holocausto: la cabeza, la
grosura, las partes internas y las piernas.
Experimentar la cabeza de Cristo equivale a
experimentar Su entendimiento, sabiduría y
prudencia. Experimentar las partes internas
de Cristo equivale a experimentar Su
sensibilidad, Su afecto, Sus sentimientos, Sus
pensamientos, Su voluntad, Sus intenciones y
Sus propósitos. El holocausto presentado por
dichos santos es una ofrenda que ha sido
cortada en trozos. Esto indica que ellos
experimentan a Cristo de modo detallado y
que la manera en que ofrecen Cristo a Dios
como holocausto no es nada natural.
Poco a poco, los santos de mayor madurez
experimentan a Cristo de modo detallado
conforme a cada uno de los aspectos de Cristo.
Ellos han llegado a comprender que el Señor
Jesús llevó una vida en la que Sus partes
internas fueron purificadas por el Espíritu.
90
Estudio Vida de Levítico

Esto es tipificado en Levítico 1 por el agua.


Estos santos también han experimentado el
andar que Cristo tuvo en la tierra, un andar en
el cual el Espíritu continuamente lo conservó
limpio y puro en Sus acciones externas. En su
experiencia diaria, ellos sienten aprecio por
Cristo como Aquel que continuamente fue
lavado interna y externamente, no porque
fuera impuro, sino con el propósito de ser
guardado en Su limpieza y pureza. Éste es el
Cristo que ellos aprehenden, entienden y
aprecian, y éste es el Cristo que ellos ofrecen a
Dios.
Un creyente que ofrece a Cristo como tórtolas
o palominos ciertamente no tiene el mismo
aprecio de Cristo que puede tener un creyente
maduro. Además, la manera en que presenta
a Cristo en las reuniones de la iglesia es
natural. Al escuchar las oraciones y
testimonios de los creyentes nuevos o jóvenes,
especialmente en la reunión de la mesa del
Señor, uno puede darse cuenta de que ellos,
de una manera natural, ofrecen a Cristo como
dos palominos. Tal vez un querido santo que
recientemente haya sido salvo se ponga de pie
91
Estudio Vida de Levítico

y declare: “¡Alabado sea el Señor! ¡Amo al


Señor Jesús!”. Quizás él presente a Cristo o dé
algún testimonio, pero lo hace de una manera
natural. No obstante, cuando otros santos
oran o testifican, uno puede darse cuenta de
que, en conformidad con su madurez,
capacidad y destreza espirituales, ellos
presentan detalladamente a un Cristo
procesado.
Según Levítico 1, el que ofrecía tórtolas o
palominos no era rechazado. Su ofrenda,
aunque era cruda y no había sido procesada,
era aceptada, pero era aceptada debido a la
labor del sacerdote que procesaba la ofrenda.
Después que el sacerdote preparaba la
ofrenda, es decir, después que la desnucaba,
la hendía por las alas y le quitaba el buche y
las plumas, la ofrenda ya no era natural, sino
que había sido procesada.
Al aplicar a nosotros la manera en que los
sacerdotes procesaban la ofrenda, debemos
hacernos esta pregunta: ¿quiénes son los
sacerdotes que sirven hoy en día? Para
contestar esta pregunta, debemos

92
Estudio Vida de Levítico

comprender que el holocausto no era


presentado en la casa del oferente, sino en la
Tienda de Reunión, donde se encontraban el
altar y los sacerdotes. Esto tipifica el hecho de
que no ofrecemos a Cristo como holocausto en
nuestras casas, sino en las reuniones de la
iglesia. En las reuniones de la iglesia tenemos
el altar, y también tenemos a los santos, los
sacerdotes que sirven.
En la reunión quizás un nuevo creyente
ofrezca, de manera natural, a Cristo como dos
aves. El Cristo que él presenta podría entonces
ser procesado por las oraciones y los
testimonios de otros santos. A medida que
este nuevo creyente escuche tales oraciones y
testimonios, tal vez caiga en cuenta de que su
manera de presentar a Cristo era natural y no
había sido procesada; no obstante, algunos de
los sacerdotes procesaron la ofrenda a favor
de él. Por consiguiente, los sacerdotes son los
santos que, en las reuniones de la iglesia,
procesan un holocausto que ha sido
presentado de manera natural.

93
Estudio Vida de Levítico

Cuando usted entró en la vida de iglesia,


probablemente la manera en que presentaba
a Cristo —ya sea al ofrecer una oración o al dar
un testimonio— era bastante natural. Usted
presentaba algo de Cristo, pero lo hacía de una
manera natural. En los años que usted lleva en
la vida de iglesia, su manera de presentar a
Cristo poco a poco ha llegado a ser menos
natural. Ahora lo que usted ofrece de Cristo
principalmente es algo que ha sido procesado;
con todo, es posible que en cierto modo la
manera en que presente a Cristo siga siendo
natural. Por ejemplo, puede ser que usted
alabe al Señor por Su bondad, pero que
todavía tenga un entendimiento natural
acerca de la bondad del Señor.
Podríamos decir que en Levítico 1 el
ofrecimiento de las tórtolas o los palominos se
efectuaba en dos etapas: la etapa antes que la
ofrenda fuese procesada y la etapa después
que ésta había sido procesada. En la primera
etapa, la ofrenda aún estaba entera y en una
condición natural. En esta etapa, la ofrenda
no podía ser aceptada por Dios. Después que
la ofrenda era procesada, se encontraba en la
94
Estudio Vida de Levítico

segunda etapa y, por consiguiente, estaba lista


para que Dios la aceptara.
Todos debemos ver que la diferencia en las
clases de holocaustos no radica solamente en
su tamaño, sino también en la manera de ser
ofrecidos. En la vida de iglesia, los que son
jóvenes presentan a un Cristo muy pequeño
en tamaño, y además lo presentan de una
manera natural, es decir, lo ofrecen sin
procesarlo. Los que tienen más madurez y
experiencia no sólo presentan a un Cristo de
mayor tamaño, sino que presentan a Cristo
absolutamente de una manera procesada. Por
ejemplo, ellos lavan con agua las partes
internas y las piernas de su holocausto, lo cual
indica que ellos han experimentado a Cristo
en el aspecto de que Él fue conservado limpio
por el poder del Espíritu Santo.
Los santos maduros experimentan a Cristo de
manera detallada. Ellos entienden los
pensamientos, los sentimientos y las
decisiones de Cristo. Los que experimentan a
Cristo de esta manera sentirán aprecio por los
detalles acerca de la vida del Señor descritos

95
Estudio Vida de Levítico

en los cuatro Evangelios. En la experiencia de


ellos, Cristo ha sido cortado en trozos, por lo
cual sienten aprecio por Cristo de una manera
fina y detallada. No experimentan de manera
externa a un Cristo entero, sino que, al cortar
a Cristo en trozos, ellos penetran en las
profundidades de Su ser. Puedo testificar que
hace muchos años no experimenté a Cristo de
manera tan detallada como lo experimento
hoy. Ahora, cuando ofrezco Cristo a Dios
como holocausto, presento a un Cristo que ha
sido cortado en trozos.
Los que ofrecen a Cristo como aves de una
manera natural necesitan que los santos de
más edad, en calidad de sacerdotes, les
ayuden a procesar su ofrenda. Sin embargo, es
posible que si los santos de más edad procesan
la ofrenda presentada por un santo joven, éste
se ofenda. Quizás a él le moleste el hecho de
que desnuquen su ofrenda y le quiten el buche
y las plumas. Por ejemplo, supongamos que
en la reunión un hermano joven testifique de
la mansedumbre del Señor, declarando que Él
siempre es manso; más tarde, un hermano de
más experiencia podría citar los casos en los
96
Estudio Vida de Levítico

que el Señor purificó el templo y reprendió a


los fariseos, con lo cual resalte el hecho de que
algunas veces el Señor Jesús no fue manso. Al
oír esto, el hermano joven tal vez sienta que el
hermano de más experiencia desnucó su
ofrenda, una ofrenda que él había presentado
entera y sin haberla procesado.
Quisiera pedirles a los que llevan muchos
años en la vida de iglesia que recuerden sus
experiencias de cuando presentaban a Cristo
en las reuniones de la iglesia. Lo que ustedes
ofrecieron mediante su oración y su
testimonio, ¿no fue en gran medida procesado
por los sacerdotes? Es posible que tales
ofrendas en su mayor parte hayan sido
“despedazadas”. Quizás hubo momentos en
los que usted dijo: “Nunca volveré a ofrecer
algo de esa manera”. Con el tiempo usted llegó
a ser no sólo un oferente, sino también un
sacerdote que ayuda a procesar las ofrendas
de otros santos.
Los holocaustos mencionados en Levítico 1 no
representan el tamaño de Cristo en Sí mismo.
Ni siquiera un novillo tipifica adecuadamente

97
Estudio Vida de Levítico

el verdadero tamaño de Cristo. Nadie, ni


siquiera Pablo, podría experimentar a Cristo
conforme a Su verdadero tamaño. Por tanto,
lo que ofrecemos de Cristo como holocausto
corresponde únicamente a lo que hemos
llegado a aprehender, entender y apreciar de
Cristo.
Incluso en nuestra predicación y enseñanza
podemos presentar a Cristo de una manera
natural. Por ejemplo, es posible que en una
reunión cristiana alguien predique a Cristo,
pero que lo haga de una manera casi
completamente natural al presentar a Cristo
según su entendimiento natural. Como
resultado, Cristo no es presentado como
realmente Él es, sino como lo concibe la
persona que lo presenta.
En los primeros años de mi ministerio, la
manera en que presentaba a Cristo era en gran
medida natural. En aquel entonces no conocía
a Cristo como lo conozco hoy. Hoy en día, por
la misericordia del Señor, la manera en que
presento a Cristo por medio de mi enseñanza

98
Estudio Vida de Levítico

y predicación ya no es, en gran medida,


natural.
Mi punto es que la manera en que ofrezcamos
a Cristo como holocausto varía según el
entendimiento, aprehensión, aprecio y
experiencia que tengamos de Él. A medida
que obtengamos un mejor entendimiento,
aprehensión, aprecio y experiencia de Cristo,
también mejorará la manera en que lo
ofrezcamos. Con el tiempo, todo lo natural —
especialmente cualquier concepto natural—
relacionado con la manera en que ofrecemos a
Cristo será eliminado. Si todavía ofrecemos a
Cristo como dos aves, necesitaremos que los
santos más experimentados procesen nuestra
ofrenda. Pero cuando tengamos más
experiencia y madurez, no necesitaremos más
esta clase de ayuda por parte de los sacerdotes
que sirven. ¡Que todos podamos adentrarnos
en las profundidades del ser de Cristo y
experimentarle de una manera profunda, fina
y detallada!
Si ofrecemos a Cristo como novillo o cordero,
y si degollamos este holocausto, lo

99
Estudio Vida de Levítico

desollamos, lo cortamos en trozos y lavamos


sus partes internas y sus piernas,
demostraremos con ello que sentimos aprecio
por Cristo y le experimentamos no sólo
entero, sino de manera detallada. De este
modo, lo que sea puesto al fuego sobre el altar
será aceptado por Dios como incienso
aromático. Ésta es la clase de holocausto que
satisface a Dios.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE SEIS
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(4)
Lectura bíblica: Lv. 1:5-17; 6:10-11; 7:8
Lo más crucial que debemos interpretar y
entender acerca del holocausto es la
diferencia que existe en la manera en que éste
era ofrecido. Por muchos años los maestros de
la Biblia han resaltado la diferencia que había
en el tamaño de la ofrenda: el novillo era la
ofrenda más grande; el cordero o la cabra le
seguía en tamaño; y un par de aves era la
ofrenda más pequeña. Es fácil ver que hay una
100
Estudio Vida de Levítico

diferencia en tamaño, pero no es fácil


percatarnos de la diferencia en la manera en
que estas ofrendas eran ofrecidas, pese a que
ello se describe claramente en Levítico 1. Aun
si viéramos las diferentes maneras en que se
ofrecía el holocausto, probablemente nos
resultaría difícil comprender la importancia
de esta diferencia.
Para entender el significado del holocausto
debemos comprender que cada vez que
presentamos un holocausto, repasamos la
experiencia que hemos tenido en nuestra vida
cotidiana. Puesto que el holocausto, en un
sentido subjetivo, está totalmente relacionado
con nuestra vida diaria, con nuestro andar
diario, presentar el holocausto equivale a
hacer una demostración, una exhibición, de
nuestra experiencia cotidiana. Si a diario y a
cada hora llevamos una vida en la que
experimentamos a Cristo, tendremos
entonces a Cristo como nuestro holocausto, el
cual podremos ofrecer a Dios. Sin embargo, si
no experimentamos a Cristo en nuestro andar
diario, no podremos tenerlo a Él como nuestro
holocausto y, en tal caso, únicamente
101
Estudio Vida de Levítico

podremos ofrecerlo como ofrenda por las


transgresiones. El punto aquí es que no
podremos ofrecer a Cristo como holocausto si
no vivimos a Cristo ni le experimentamos en
nuestro andar diario.
Consideremos las experiencias de tres
hermanos. El primer hermano experimenta a
Cristo como novillo; el segundo experimenta
a Cristo como cordero o cabra; y el tercero
experimenta a Cristo como un par de aves.
El hermano que experimenta a Cristo como
novillo vive a Cristo en todo momento, en todo
aspecto y en su relación con todos. Al vivir a
Cristo, él primeramente experimenta la
crucifixión de Cristo; él experimenta la
degollación de Cristo en la cruz. Esto es
experimentar verdaderamente la muerte de
Cristo, la verdadera experiencia de ser
conformados a la muerte de Cristo (Fil. 3:10).
Este hermano experimenta la muerte de
Cristo en la relación con sus padres, con su
esposa y con sus hijos. En su vida diaria, él es
verdaderamente conformado a la muerte de
Cristo.

102
Estudio Vida de Levítico

Al experimentar la muerte de Cristo de esta


manera, este hermano también
experimentará el hecho de que Cristo fue
despojado de Su belleza externa. En los cuatro
Evangelios vemos que mientras nuestro Señor
vivió en la tierra, Él tuvo la experiencia de ser
despojado de Su belleza externa. Esto
significa que Él fue despojado de la expresión
externa de Sus virtudes humanas, algo que
está muy relacionado con Su muerte. Por
consiguiente, a medida que este hermano
experimenta el ser conformado a la muerte de
Cristo, espontáneamente experimenta el
hecho de que Cristo fue despojado de Su
belleza externa. Esta experiencia en realidad
equivale a ser objeto de mala fama (2 Co. 6:8).
El Señor Jesús fue objeto de mala fama
muchas veces, y todas estas calumnias lo
despojaron del aspecto externo de Sus
virtudes humanas.
Además, a medida que este hermano sea
conformado a la muerte de Cristo, también
será cortado en trozos. Esto significa que él
experimentará lo mismo que Cristo
experimentó cuando fue cortado en trozos.
103
Estudio Vida de Levítico

Este tipo de experiencia quizás sea lo


contrario de lo que esperamos. Tal vez
pensemos que cuanto más amemos al Señor y
temamos a Dios, más bendiciones
recibiremos. Consideremos el caso de Juan el
Bautista, el precursor del Señor Jesús. En
lugar de recibir bendiciones, Juan fue
encarcelado y decapitado. Consideremos
también el caso del propio Señor Jesús.
¿Cuánta bendición recibió Él? ¿Acaso no fue
cortado en trozos? Los Evangelios revelan
que, en lo referente a Su humanidad, el Señor
Jesús fue cortado en trozos en todo sentido.
Ni un solo aspecto de Su vida humana quedó
entero; al contrario, todo aspecto de Su vida
humana fue cortado en trozos. Por tanto, el
Señor Jesús es el ejemplo único de uno que
fue cortado en trozos en todo sentido.
Ser cortado en trozos también será la
experiencia de los que siguen al Señor Jesús
hoy en día. Por eso Pablo dice: “A fin de
conocerle, y el poder de Su resurrección, y la
comunión en Sus padecimientos,
configurándome a Su muerte” (Fil. 3:10).
Llevar una vida en la que somos conformados
104
Estudio Vida de Levítico

a la muerte de Cristo requiere el poder de Su


resurrección, pues a medida que
experimentemos el ser conformados a la
muerte de Cristo, seremos cortados en trozos.
Todo nuestro ser y toda nuestra vida serán
cortados en trozos. El hermano que
experimenta a Cristo como novillo tiene la
experiencia de ser cortado en trozos.
A medida que dicho hermano lleve una vida
en la que es conformado a la muerte de Cristo
y es cortado en trozos, comprenderá que
ciertamente necesita sabiduría. Una persona
insensata no puede llevar una vida que
concuerde con la experiencia de la vida de
Cristo. Para llevar tal vida se requiere la
sabiduría más elevada. La sabiduría humana
no es lo suficientemente adecuada; de nada
sirve. Esta clase de vida requiere la misma
sabiduría con la cual se condujo Cristo cuando
vivió en la tierra. Los cuatro Evangelios
revelan que el Señor Jesús es la persona más
sabia que jamás ha vivido. Todo cuanto Él
hizo estaba bien y fue hecho en el momento
preciso. Él nunca desperdició ninguna
palabra, ni jamás hizo algo que fuera vano,
105
Estudio Vida de Levítico

imprudente o sin sentido. Él fue alguien que


llevó una vida sabia en todo sentido.
Esta sabiduría es tipificada por la cabeza del
novillo usado para el holocausto. El hermano
que experimenta la misma vida que Cristo
llevó en la tierra experimentará también la
cabeza de Cristo; esto es, experimentará la
sabiduría de Cristo. Supongamos que,
conforme a la soberanía de Dios, la familia de
este hermano, incluyendo a sus padres, su
esposa y sus hijos, fuese una familia difícil. Al
vivir en esta clase de entorno, él comprende
que necesita la sabiduría de Cristo. Al
relacionarse con los miembros de su familia,
él experimenta espontáneamente la cabeza, la
sabiduría, de Cristo. De este modo, la
sabiduría con la cual se condujo Cristo en
relación con Su familia, vendrá a ser la
experiencia de este hermano en su vida diaria.
Asimismo, el hermano que ofrece a Cristo
como novillo experimentará el lavamiento de
las piernas y las partes internas del
holocausto. Esto significa que el lavamiento
continuo efectuado por el Espíritu Santo,

106
Estudio Vida de Levítico

quien es el agua, no permitirá que este


hermano se contamine externa ni
internamente. A medida que él lleva una vida
en la que es conformado a la muerte de Cristo,
experimentará al Espíritu Santo, el cual lo
guardará, protegerá y resguardará de toda
contaminación. El lavamiento del Espíritu
Santo lo guardará de contaminarse
externamente, y este lavamiento también
anulará el factor contaminante de cualquier
cosa que pueda entrar en él.
Cuando este hermano venga a la reunión de la
iglesia para presentar a Cristo, él presentará a
Cristo no sólo como ofrenda por las
transgresiones, sino también como
holocausto. Al presentar su holocausto, este
hermano lo degollará, lo desollará, lo cortará
en trozos y lavará sus piernas y sus partes
internas. Tal degollación del holocausto será
un repaso de las experiencias que él ha tenido
de la muerte de Cristo. La acción de desollar
la ofrenda y cortarla en trozos será una
demostración, una exhibición, de las
experiencias diarias que él ha tenido de los
sufrimientos de Cristo. Asimismo, la acción de
107
Estudio Vida de Levítico

lavar la ofrenda será un repaso de las


experiencias en las cuales el Espíritu Santo lo
lavó interna y externamente, esto es, su
experiencia del lavamiento que Cristo
experimentó cuando estuvo en la tierra. Por
consiguiente, la manera en que este hermano
presente el holocausto será una demostración
de su experiencia; será un repaso de su
experiencia diaria. Sin esta experiencia diaria
no habría nada que repasar, por lo cual no
habría nada que exhibir o demostrar. Todo lo
que el hermano hace al presentar el
holocausto constituye un repaso, una
exhibición y una demostración de las
experiencias diarias que él ha tenido de Cristo.
Sin embargo, lo que le ofrece a Dios no son sus
experiencias, sino al Cristo que ha
experimentado.
Levítico 1:4 dice que la ofrenda del ganado
vacuno será aceptada a favor del oferente
“para hacer expiación por él”. El versículo 5
continúa diciendo que después que el oferente
degollaba la ofrenda, los sacerdotes
“presentarán la sangre, y la rociarán sobre el
altar y alrededor del mismo, el cual está a la
108
Estudio Vida de Levítico

entrada de la Tienda de Reunión”. Rociar la


sangre tenía como finalidad hacer expiación,
propiciación, lo cual todo oferente necesita.
Puesto que a los ojos de Dios todavía tenemos
deficiencias, todos necesitamos que se haga
propiciación por nosotros. Por consiguiente,
lo primero que hace el holocausto por el
oferente es hacer propiciación por él, a fin de
que Dios esté complacido y satisfecho con él.
Un hermano que ofrece a Cristo en calidad de
cordero o cabra no es tan experimentado
como el hermano que ofrece a Cristo en
calidad de novillo, pero su ofrenda sigue
siendo muy buena. El hecho de que él degüelle
la ofrenda indica que también ha
experimentado la crucifixión de Cristo. Sin
embargo, esta ofrenda no es desollada. Puesto
que la acción de desollar representa el ser
despojado de la expresión externa de las
virtudes humanas, el hecho de que no desuelle
la ofrenda indica que este hermano no ha
tenido la experiencia que Cristo tuvo al ser
despojado de Su belleza externa, esto es, ser
despojado de la expresión externa de Sus
virtudes humanas; al respecto, este hermano
109
Estudio Vida de Levítico

no tiene nada que repasar ni exhibir cuando


presenta su holocausto. No obstante, la
ofrenda de este hermano es cortada en trozos,
lo cual significa que, en alguna medida, él ha
tenido la experiencia de ser cortado en trozos.
Además, él ha experimentado de algún modo
la cabeza de Cristo, la sabiduría de Cristo. Su
acción de presentar a Cristo es, por tanto, un
repaso, una exhibición y una demostración de
las experiencias diarias que él ha tenido de
Cristo.
Consideremos ahora el caso de un hermano
que ofrece a Cristo como holocausto tipificado
por las tórtolas o palominos. Éste es un
hermano que quizás fue salvo recientemente.
Él es muy ferviente y asiste a todas las
reuniones de la iglesia. Sin embargo, en su
vida cotidiana no aprecia el hecho de que, por
causa de él, Cristo llevó una vida de absoluta
entrega a Dios. Con el tiempo, él comienza a
conocer a Cristo como Aquel que llevó tal vida,
y empieza a apreciarlo en este aspecto. Puesto
que, en cierta medida, siente aprecio por el
Cristo que llevó una vida de absoluta entrega
a Dios, él ahora trae una ofrenda a las
110
Estudio Vida de Levítico

reuniones, pero su ofrenda es un par de aves.


Luego, los sacerdotes que sirven desnucan el
ave, le quitan el buche y las plumas y la
hienden por sus alas. Esto indica que cuando
este hermano ofrece a Cristo como su
holocausto, él no tiene nada que repasar o
exhibir.
En la reunión de la mesa del Señor, raras
veces oímos a alguien orar de tal modo que
ofrezca a Cristo como holocausto, haciendo un
rico repaso, exhibición y demostración de las
experiencias diarias que haya tenido de
Cristo. Esta carencia se debe a que no muchos
entre nosotros tienen una experiencia rica de
Cristo en Su crucifixión así como en el hecho
de que Él fue despojado y cortado en trozos.
Puesto que nuestra experiencia de Cristo no es
completa, no tenemos mucho que repasar,
exhibir y demostrar. En contraste con esto, a
menudo la alabanza que se ofrece en la mesa
del Señor consiste de oraciones que elevan
algunos jóvenes fervientes al ofrecer a Cristo
como un par de aves, sin que haya ningún
repaso del proceso que consiste en degollar,
desollar y cortar la ofrenda en trozos.
111
Estudio Vida de Levítico

Los que presentan el holocausto en las


reuniones de la iglesia no se ofrecen a sí
mismos ni tampoco ofrecen su propia
experiencia. Pablo, por ejemplo, no se ofreció
a sí mismo ni tampoco ofreció sus propias
experiencias del holocausto; más bien, él
presentó al Cristo que había experimentado.
Cuando ofrecemos el holocausto, no debemos
ofrecer a Dios lo que somos ni tampoco
nuestras propias experiencias; más bien,
debemos ofrecerle a Dios el Cristo que es
nuestro holocausto, pero dicha ofrenda no
debe ser simplemente Cristo, sino el Cristo
que hemos experimentado. No podemos
ofrecerle a Dios un Cristo que no hayamos
experimentado como holocausto. Por una
parte, no debemos ofrecernos nosotros
mismos ni nuestras experiencias; por otra, no
debemos ofrecer simplemente a Cristo. Lo que
debemos ofrecerle a Dios es el Cristo que
hemos experimentado como holocausto en
nuestra vida diaria.
Hemos señalado que la acción de degollar,
desollar, cortar el holocausto en trozos y
lavarlo denota las experiencias que el oferente
112
Estudio Vida de Levítico

tiene de lo que Cristo padeció y experimentó


durante Su vida en la tierra y durante Su
muerte en la cruz. Cuando el oferente
presenta a Cristo como holocausto, él repasa
su experiencia. Lo que él repase
corresponderá a lo que ha experimentado de
Cristo. Él ha experimentado a Cristo hasta
cierto grado, y el repaso de sus experiencias
equivaldrá a ese grado. Sin embargo, su
repaso no es en sí la ofrenda; más bien, el
repaso de su experiencia determina el tamaño
de su ofrenda así como también la manera en
que él la presenta.
El ofrecimiento del holocausto requería la
participación de dos personas distintas; el
oferente toma el primer paso, y el sacerdote
toma el segundo paso. El oferente siempre
actúa primero al traer la ofrenda a la Tienda
de Reunión y, en el caso de las ofrendas del
ganado y del rebaño, también cumple con lo
requerido para preparar la ofrenda. Sin
embargo, el oferente no tiene derecho a rociar
la sangre, ni tampoco tiene derecho a
presentar la ofrenda. Este servicio le
corresponde al sacerdote que sirve, quien
113
Estudio Vida de Levítico

coloca la ofrenda sobre el fuego para que ésta


sea consumida.
Después de haber abarcado las distintas
maneras en que se ofrecía el holocausto, lo
cual es un asunto de crucial importancia,
consideremos ahora otros aspectos del
holocausto.
VI. EL AGUA, EL FUEGO,
LA INCINERACIÓN Y LAS CENIZAS
A. El agua
El agua (Lv. 1:9, 13) representa al Espíritu de
vida (Jn. 7:38-39). Mientras el Señor Jesús
llevaba Su vida humana en la tierra, el
Espíritu de vida, el Espíritu Santo, lo
guardaba continuamente de todos los factores
contaminantes. Ésta es la razón por la cual el
Señor Jesús nunca se ensució ni se contaminó
por nada con lo cual tuvo contacto. El Espíritu
Santo como agua viva que estaba en Él lo
mantuvo limpio.
Según Levítico 1:9 y 13, el oferente debía lavar
con agua las partes internas y las piernas de su
ofrenda. Esto de ningún modo significa que
114
Estudio Vida de Levítico

Cristo necesitara ser lavado por aquellos que


lo ofrecían como holocausto. Que el oferente
degüelle la ofrenda constituye un repaso de
las experiencias diarias que él ha tenido de la
crucifixión de Cristo. Este mismo principio se
aplica al lavamiento del holocausto. El
lavamiento constituye un repaso de las
experiencias que el oferente ha tenido de la
vida de Cristo, una vida en la que el Espíritu
Santo que moraba en Él lo lavaba
continuamente de todo factor contaminante.
El Espíritu Santo, representado aquí por el
agua, guardó a Cristo para que no se
contaminara al tener contacto con las cosas
terrenales. Puesto que el oferente ha
experimentado esto en su vida diaria, él lo
repasa y lo exhibe al ofrecer a Cristo como
holocausto.
B. El fuego
1. Representa al Dios santo
Varios versículos de Levítico 1 hablan del
fuego (vs. 7, 8, 9, 12, 13, 17). El fuego aquí
representa al Dios santo. Esto lo confirma

115
Estudio Vida de Levítico

Hebreos 12:29, que dice: “Nuestro Dios es


fuego consumidor”.
2. Con relación al holocausto,
el fuego es fuego de aceptación
para la satisfacción de Dios
Con relación al holocausto, el fuego es fuego
de aceptación para la satisfacción de Dios (vs.
9, 13, 17). Podríamos considerar que el fuego
de Levítico 1 es la boca de Dios en la cual Él
recibe y acepta lo que le ofrecemos.
3. Con relación a la ofrenda por el pecado,
el fuego es fuego de juicio
para la redención del hombre
Con relación a la ofrenda por el pecado, el
fuego es fuego de juicio para la redención del
hombre. La incineración de la ofrenda por el
pecado es una señal del juicio de Dios. Esto es
mencionado en 4:12.
Aparentemente, el fuego del holocausto y el
fuego de la ofrenda por el pecado son dos
fuegos distintos. En realidad, hay un solo
fuego con dos funciones distintas: la función
de aceptar y la función de juzgar.
116
Estudio Vida de Levítico

4. El fuego del holocausto no se apagará


Según Levítico 6:12 y 13, el fuego del
holocausto nunca debía apagarse. Esto difiere
del fuego de la ofrenda por el pecado, el cual
no ardía continuamente.
C. La incineración
En Levítico 1, los versículos 9, 13, 15 y 17
hablan de quemar el holocausto, esto es, la
incineración del holocausto hacía que éste se
elevara en el humo.
1. Arde como incienso aromático
El holocausto ardía como incienso aromático
(Éx. 30:7-8; Lv. 16:12-13). La palabra hebrea
traducida “quemará” [lit., hará que se eleve en
el humo], un término especial usado para
referirse a la incineración del holocausto
sobre el altar, hace alusión al incienso. Así
que, quemar el holocausto sobre el altar era
semejante a hacer arder el incienso aromático.
Esta incineración producía un aroma que
satisfacía a Dios, un olor grato que ascendía a
Dios para Su deleite y satisfacción.

117
Estudio Vida de Levítico

2. Difiere de la incineración
de la ofrenda por el pecado
y de la ofrenda por las transgresiones
La incineración del holocausto difería de la
incineración de la ofrenda por el pecado y de
la ofrenda por las transgresiones (4:12).
3. El holocausto debe permanecer sobre el
fuego
toda la noche y hasta la mañana
Levítico 6:9 dice: “Manda a Aarón y a sus
hijos, diciendo: Ésta es la ley del holocausto:
el holocausto estará encima del altar, en el
lugar donde arde el fuego, toda la noche y
hasta la mañana, y el fuego del altar ha de
mantenerse encendido en éste”. Aquí vemos
que el holocausto debía arder todo el tiempo.
Para asegurarse de que el fuego ardiera
continuamente, a los sacerdotes debían
añadir constantemente leña al fuego.
D. Las cenizas
1. Una señal de que Dios acepta la ofrenda:
ésta es convertida en cenizas

118
Estudio Vida de Levítico

Las cenizas son señal de que Dios acepta el


holocausto. Dios demuestra Su aceptación del
holocausto al convertirlo en cenizas. Al
respecto, Salmos 20:3 dice: “Que se acuerde
de todas tus ofrendas de harina / y acepte tu
holocausto”. La palabra hebrea traducida aquí
“acepte” en realidad significa “convierta en
cenizas”. Cuando nuestra ofrenda es reducida
a cenizas, ello constituye una clara señal de
que Dios la ha aceptado.
Comúnmente la gente no consideraría las
cenizas como algo agradable. Sin embargo,
para nosotros los que ofrecemos el
holocausto, las cenizas son agradables, e
incluso preciosas, por cuanto son una señal
que nos asegura que nuestro holocausto ha
sido aceptado por Dios.
La palabra hebrea traducida “acepte” no sólo
puede ser traducida “convierta en cenizas”,
sino también “acepte como grosura”,
“engorde” y “sea como grosura”. Al aceptar
nuestro holocausto, Dios no solamente lo
convierte en cenizas, sino que además lo
acepta como grosura, algo que Él considera

119
Estudio Vida de Levítico

agradable y placentero. A nuestros ojos la


ofrenda ha sido reducida a cenizas, pero a los
ojos de Dios, dicha ofrenda es grosura; es algo
que le agrada y lo satisface.
Que el holocausto se convierta en cenizas
significa que Dios está satisfecho y que
nosotros, por ende, podemos estar en paz. Si
entendemos esto, comprenderemos que en
nuestra vida cristiana debe haber muchas
cenizas.
2. Colocadas junto al altar, hacia el oriente
Las cenizas no eran desechadas; más bien,
eran colocadas al lado oriental del altar (1:16;
6:10), el lugar de las cenizas. El lado oriental
es el lado de la salida del sol. Colocar las
cenizas junto al altar, hacia el oriente, hace
alusión a la resurrección.
3. Llevadas fuera del campamento
a un lugar limpio
Levítico 6:11, refiriéndose al sacerdote, dice:
“Después se quitará sus vestiduras, se pondrá
otras vestiduras y llevará las cenizas fuera del
campamento a un lugar limpio”. Una vez más
120
Estudio Vida de Levítico

vemos que las cenizas no eran desechadas.


Esto indica que debemos tener en alta estima
el resultado de nuestro ofrecimiento del
holocausto a Dios. No debemos desecharlo
jamás.
VII. LA PIEL
Todo el holocausto era incinerado con
excepción de la piel.
A. La porción del sacerdote que lo
presenta
La piel del holocausto era una porción
reservada para el sacerdote que lo presentaba.
“El sacerdote que presente el holocausto de
alguno conservará para sí la piel del
holocausto que haya presentado” (7:8).
B. Significa que la expresión externa
de la belleza de Cristo es atribuida al
servidor
La piel del holocausto significa que la
expresión externa de la belleza de Cristo es
atribuida al servidor. Cuanto más ofrezcamos
a Cristo como novillo, más vendrá a ser
nuestra la expresión externa de la belleza de
121
Estudio Vida de Levítico

Cristo. Entonces seremos revestidos con la


expresión externa de las virtudes humanas de
Cristo.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE SIETE
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(5)
EXPERIMENTAR A CRISTO
EN SUS EXPERIENCIAS Y OFRECER
AL CRISTO
QUE HEMOS EXPERIMENTADO,
Y OFRECER CRISTO A DIOS
COMO NUESTRO HOLOCAUSTO
SEGÚN NUESTRAS EXPERIENCIAS
DE ÉL
(1)
Lo que hemos abarcado en los mensajes
anteriores acerca del holocausto ha sido en
gran parte doctrinal. Por tanto, siento la carga
de que veamos esta ofrenda desde la
perspectiva de la experiencia. En este mensaje
consideraremos a Cristo en Sus experiencias

122
Estudio Vida de Levítico

como holocausto para Dios. En el siguiente


mensaje consideraremos nuestras
experiencias de Cristo en Sus experiencias.
La segunda parte del título de este mensaje es
un tanto extraña e incluso peculiar:
“Experimentar a Cristo en Sus experiencias y
ofrecer al Cristo que hemos experimentado, y
ofrecer Cristo a Dios como nuestro holocausto
según nuestras experiencias de Él”. Este título
tiene tres puntos. El primer punto es
experimentar a Cristo en Sus experiencias; el
segundo es ofrecer al Cristo que hemos
experimentado; y el tercero es ofrecer Cristo a
Dios como nuestro holocausto según nuestras
experiencias de Él. Aquí quisiéramos recalcar
el hecho de que no podemos ofrecer a Dios un
Cristo que no hayamos experimentado. Si
usted intenta ofrecer como holocausto a Dios
un Cristo que no ha experimentado,
descubrirá que esto es imposible. Lo que
ofrezcamos de Cristo como holocausto debe
ser algo que hayamos experimentado. Si
hemos experimentado a Cristo como novillo,
entonces podemos ofrecerlo como tal. Pero si
sólo hemos experimentado a Cristo como dos
123
Estudio Vida de Levítico

palominos, no podemos ofrecerlo como


novillo, ya que no le hemos experimentado
como tal. No podemos ofrecer como
holocausto a Dios un Cristo que sea más
grande que el Cristo que hemos
experimentado. Tenemos que ofrecer Cristo a
Dios, pero debemos que ofrecer a Cristo según
las experiencias que hayamos tenido de Él.
I. CRISTO EN SUS EXPERIENCIAS
COMO HOLOCAUSTO PARA DIOS
Consideremos ahora a Cristo en Sus
experiencias como holocausto para Dios; para
ello, abarcaremos varios versículos que
revelan diferentes aspectos de las
experiencias de Cristo. Cristo experimentó
muchas cosas a fin de ser un holocausto para
Dios.
A. Es llevado al matadero
Isaías 53:7 profetizó que Cristo sería llevado al
matadero: “Como cordero que es llevado al
matadero”. El cumplimiento de esta profecía
se ve en Mateo 27:31, donde dice que los
soldados “le llevaron para crucificarle”.

124
Estudio Vida de Levítico

Otro versículo del Nuevo Testamento que


indica que Cristo fue llevado al matadero es
Filipenses 2:8, un versículo que nos dice que
Cristo se hizo “obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz”. Cristo fue obediente cuando
lo sacaron de la ciudad y lo llevaron al
matadero, al Gólgota.
B. Es degollado
Después que Pilato hizo llamar al Señor Jesús
para juzgarle y encontró que era inocente, él
quiso soltarlo. Pero el pueblo dando voces,
decía: “¡Crucifícale, crucifícale!” (Lc. 23:21), y
sus voces prevalecieron. Pilato, por temor a la
muchedumbre y queriendo agradarla,
sentenció a muerte al Señor Jesús. Después de
esto, el Señor fue llevado al matadero y fue
inmolado en la cruz. En Hechos 2:23 Pedro se
refiere a esto, cuando dice: “A éste [...]
matasteis clavándole en una cruz por manos
de inicuos”. Matar al Señor Jesús equivalía a
degollarlo.
Hace muchos años, leí un artículo que
describía cómo los judíos mataban el cordero
el día de la Pascua. Según este artículo, el
125
Estudio Vida de Levítico

cordero era puesto sobre dos estacas de


madera en forma de cruz; dos de sus patas
eran atadas a una estaca, y las otras dos eran
atadas al travesaño de la cruz. El cordero era
entonces inmolado. Esto indica que la
crucifixión del Señor pudo haber sido el
cumplimiento de la manera, en tipología, en
que se inmolaba al cordero pascual.
C. Es desollado (despojado)
Cristo también fue desollado, esto es, fue
despojado de la manifestación externa de Sus
virtudes humanas. Vemos un ejemplo de esta
desolladura en Mateo 11:19, que dice: “Vino el
Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen:
He aquí un hombre glotón y borracho”. Esto
que dijeron acerca del Señor Jesús lo despojó
de la manifestación externa de Sus virtudes.
Él no era un hombre glotón ni un borracho; al
contrario, Él era un hombre íntegro con una
conducta íntegra.
Otros ejemplos de esta desolladura, o
despojamiento, se encuentran en Marcos 3:22
y Juan 8:48. En Marcos 3:22, los escribas
dijeron del Señor Jesús: “Tiene a Beelzebú, y
126
Estudio Vida de Levítico

por el príncipe de los demonios echa fuera los


demonios”. El nombre Beelzebú significa
“señor de las moscas”, y se refiere a Satanás,
el diablo. Las moscas tienen vida, pero son
inmundas. Los escribas dijeron que el Señor
Jesús era inmundo y echaba demonios por
medio del señor, el rey, de las moscas. ¡Qué
calumnia! En Juan 8:48, los judíos le dijeron:
“¿No decimos bien nosotros, que Tú eres
samaritano, y que tienes demonio?”. Un
samaritano era una persona de linaje impuro.
Así que, el Señor Jesús fue acusado de ser una
persona de linaje impuro y de tener demonio.
Esto también fue una especie de
despojamiento.
En Mateo 26:65, el sumo sacerdote dijo del
Señor Jesús: “¡Ha blasfemado! [...] He aquí,
ahora mismo habéis oído la blasfemia”. Esto
también despojó al Señor de la expresión
externa de Sus virtudes humanas.
Finalmente, cuando el Señor Jesús estaba a
punto de ser inmolado, fue despojado de Su
ropa (Mt. 27:28). ¡Qué vergüenza la que tuvo
que pasar! Además, después que los soldados

127
Estudio Vida de Levítico

le crucificaron, “se repartieron Sus vestidos,


echando suertes” (v. 35). Esto había sido
profetizado en Salmos 22:18, y se cumplió en
presencia del Señor mientras estaba en la
cruz. ¡Cuánto despojamiento experimentó el
Señor Jesús!
D. Es cortado en trozos
¿Cuándo y dónde fue cortado en trozos el
Señor Jesús? Creo que esto ocurrió cuando la
gente le decía cosas crueles mientras estaba
colgado en la cruz. Consideren lo que dice
Marcos 15:29-32. “Los que pasaban
blasfemaban contra Él, meneando la cabeza y
diciendo: ¡Ah! Tú que derribas el templo, y en
tres días lo reedificas, sálvate a Ti mismo, y
desciende de la cruz. De esta manera también
los principales sacerdotes junto con los
escribas se burlaban entre ellos, diciendo: A
otros salvó, a Sí mismo no se puede salvar.
Que el Cristo, Rey de Israel, descienda ahora
de la cruz, para que veamos y creamos.
También los que estaban crucificados con Él
le injuriaban”. Los que pasaban tergiversaron
lo que el Señor habló acerca del templo y le
dijeron que se salvara a Sí mismo. ¿No es éste
128
Estudio Vida de Levítico

un caso de ser cortado en trozos? Ciertamente


lo es. El Señor Jesús también fue cortado en
trozos cuando los principales sacerdotes junto
con los escribas se burlaron de Él, diciéndole
que descendiera de la cruz para que así ellos
viéndolo, pudieran creer. Incluso los que
estaban crucificados con Él le injuriaban y, de
este modo, tomaban parte en la acción de
cortarlo en trozos.
El hecho de que el Señor sería cortado en
trozos fue profetizado en Salmos 22:16 y 17.
“Porque perros me rodean; / una compañía de
malhechores me cerca; / [...] me miran, me
fijan la mirada”. Esta profecía se cumplió
durante las primeras tres horas de las seis
horas que el Señor Jesús estuvo en la cruz.
Antes de que Dios lo juzgara por causa de
nosotros durante las últimas tres horas, fue el
hombre quien lo cortó en trozos durante las
primeras tres horas. Por consiguiente, Cristo
fue degollado, desollado y cortado en trozos.
E. Su experiencia en sabiduría (la
cabeza)

129
Estudio Vida de Levítico

La experiencia de Cristo en sabiduría está


representada por la cabeza del holocausto. De
niño, el Señor Jesús crecía y se llenaba de
sabiduría (Lc. 2:40), y progresaba en
sabiduría (v. 52).
Durante el periodo de Su ministerio, el Señor
Jesús dijo muchas máximas y palabras de
sabiduría. Por ejemplo, en Marcos 9:40 dijo:
“El que no está contra nosotros, por nosotros
está”, y en Mateo 12:30 dijo: “El que no está
conmigo, está contra Mí; y el que no recoge
conmigo, desparrama”. Estas palabras no son
contradictorias. La máxima que se expresa en
Marcos 9:40 habla de conformarse
exteriormente en la práctica y tiene que ver
con personas que no se oponen a Él; aquella
que se ve en Mateo 12:30 habla de la unidad
interior de propósito y tiene que ver con las
personas que sí se oponen a Él. Para mantener
la unidad interior, necesitamos practicar lo
dicho en Mateo, y con respecto a la afinidad
exterior, debemos practicar lo dicho en
Marcos, esto es, tolerar a los creyentes que no
son como nosotros.

130
Estudio Vida de Levítico

El contexto de la máxima dada en Marcos


9:40 era el caso de una persona que no seguía
al Señor y a los discípulos, pero echaba
demonios en Su nombre. Los discípulos se lo
prohibieron porque no los seguía (v. 38).
Cuando el Señor Jesús los oyó hablar de esto,
dijo: “No se lo prohibáis; porque ninguno hay
que haga obra poderosa en Mi nombre, que
pueda luego hablar mal de Mí. Porque el que
no está contra nosotros, por nosotros está”
(vs. 39-40). No era necesario que los
discípulos le prohibieran a esa persona echar
fuera demonios en el nombre del Señor. Con
relación a la conformidad externa en la
práctica, todo aquel que no esté contra el
Señor y Sus discípulos, por ellos está.
La máxima de Mateo 12:30 fue dada en un
contexto diferente. Los fariseos, quienes se
oponían al Señor Jesús, lo habían acusado de
echar fuera demonios “por Beelzebú, príncipe
de los demonios” (v. 24). Así que, con respecto
a los fariseos, quienes se oponían a Él, dijo:
“El que no está conmigo, está contra Mí”.
Ellos no estaban con Él, sino con Satanás. Por

131
Estudio Vida de Levítico

consiguiente, lo que el Señor dice aquí tiene


que ver con la unidad interior de propósito.
¡Cuán sabias fueron las palabras del Señor! En
toda la historia humana no ha habido ningún
filósofo que haya pronunciado semejantes
palabras de sabiduría. Las palabras del Señor
son sencillas, pero Sus pensamientos son
maravillosos. Sólo Él tiene la sabiduría para
expresar tales palabras.
El Señor Jesús pronunció otras palabras de
sabiduría cuando los principales sacerdotes y
ancianos del pueblo lo interrogaron con
respecto a Su autoridad (Mt. 21:23). Él
contestó la pregunta de ellos con otra
pregunta. “Yo también os haré una pregunta,
y si me la contestáis, también Yo os diré con
qué autoridad hago estas cosas. El bautismo
de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los
hombres?” (vs. 24-25a). Los opositores
discutieron entre sí, diciendo: “Si decimos, del
cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
Y si decimos, de los hombres, tememos a la
multitud; porque todos tienen a Juan por
profeta” (vs. 25b-26). Así que, decidieron

132
Estudio Vida de Levítico

mentir y decir: “No sabemos” (v. 27a).


Entonces el Señor Jesús les contestó:
“Tampoco Yo os digo con qué autoridad hago
estas cosas” (v. 27b). El hecho de que el Señor
dijera “tampoco” indica que Él sabía que ellos
mentían. Era como si les estuviera diciendo:
“No es cierto que vosotros no sabéis. Vosotros
en efecto sabéis, pero no queréis decírmelo;
pues yo tampoco os diré con qué autoridad
hago estas cosas. Vosotros mentís, mas Yo
digo la verdad”. ¡Cuánta sabiduría tiene el
Señor Jesús!
El Señor exhibió una vez más Su sabiduría en
Mateo 22:15-22. Los fariseos le enviaron sus
discípulos con los herodianos, diciendo:
“Maestro, sabemos que eres veraz, y que
enseñas con verdad el camino de Dios, y que
no te cuidas de nadie, porque no haces
acepción de personas. Dinos, pues, qué te
parece. ¿Es lícito pagar tributo a César, o no?”
(vs. 16-17). Esta pregunta capciosa puso al
Señor Jesús en un dilema. Todos los judíos se
oponían a pagar tributo a César. Si Él hubiera
dicho que era lícito hacer esto, habría
ofendido a los judíos, cuyos líderes eran los
133
Estudio Vida de Levítico

fariseos. Si Él hubiera dicho que no era lícito,


los herodianos, quienes apoyaban al gobierno
romano, habrían tenido una base sólida para
acusarle. En Su sabiduría, Él les dijo:
“Mostradme la moneda del tributo” (v. 19a), y
le mostraron un denario. El Señor Jesús no
mostró la moneda romana, sino que les pidió
que ellos le mostraran una. Por poseer una de
las monedas romanas, ellos fueron
sorprendidos. Luego, les preguntó: “¿De
quién es esta imagen, y la inscripción?” (v.
20). Cuando contestaron, “De César”, Él les
dijo: “Devolved, pues, a César lo que es de
César, y a Dios lo que es de Dios” (v. 21).
Oyendo estas sabias palabras, se maravillaron
y se fueron.
En Mateo 22:34-40 encontramos otro
ejemplo de la sabiduría de Cristo. Un
intérprete de la ley le preguntó tentándole:
“Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la
ley?” (v. 36). El Señor Jesús contestó:
“‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
y con toda tu alma, y con toda tu mente’. Éste
es el grande y primer mandamiento. Y el
segundo es semejante: ‘Amarás a tu prójimo
134
Estudio Vida de Levítico

como a ti mismo’. De estos dos mandamientos


pende toda la ley y los profetas” (vs. 37-40). El
Señor fue sabio, y Su respuesta fue breve,
sencilla, directa y llena de sabiduría.
F. Su experiencia como Aquel
en quien Dios se deleita (la grosura)
El Señor Jesús también tuvo mucha
experiencia como Aquel en quien Dios se
deleita, lo cual es representado por la grosura.
Él era un deleite para Dios. Cuando el Señor
Jesús subió del agua del bautismo, hubo una
voz de los cielos, que dijo: “Éste es Mi Hijo, el
Amado, en quien tengo complacencia” (Mt.
3:17). Estas mismas palabras fueron
expresadas cuando Él estaba con tres de Sus
discípulos en un monte alto (17:5). Además,
Isaías 42:1 declara: “He aquí Mi Siervo [...] Mi
escogido, en quien Mi alma se deleita”. Esta
profecía se cumplió en Mateo 12, que dice:
“He aquí Mi Siervo, a quien he escogido; Mi
Amado, en quien se complace Mi alma” (v.
18). Cristo es el escogido de Dios y Aquel en
quien Dios se deleita.

135
Estudio Vida de Levítico

En Juan 6:38 el Señor Jesús dijo: “He


descendido del cielo, no para hacer Mi propia
voluntad, sino la voluntad del que me envió”.
¡Cuánto deleite halló el que envió, es decir, el
Padre, en esta maravillosa persona, quien
vino no para hacer Su propia voluntad, sino la
voluntad del que lo envió!
“Mi enseñanza no es Mía, sino de Aquel que
me envió [...] El que busca la gloria del que le
envió, éste es verdadero, y no hay en Él
injusticia” (Jn. 7:16, 18). Esto indica que
cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra, Él
vivió absolutamente entregado a Dios. Puesto
que Él, en todo sentido, llevaba una vida de
absoluta entrega a Dios, en Él no había
injusticia alguna. Es injusto no entregarnos a
Dios, porque Dios nos creó para Sí mismo.
Hablando con justicia, debemos entregarnos
a Él. Si no nos entregamos a Dios, no
estaremos siendo justos. En el Señor Jesús, no
había injusticia alguna, porque Él se entregó
absolutamente a Dios. Fue de este modo que
Él experimentó complacer a Dios.

136
Estudio Vida de Levítico

G. Su experiencia en Sus partes


internas
Ahora llegamos a la experiencia de Cristo en
Sus partes internas. Como hombre, Cristo
poseía partes internas, que tienen sus
respectivas funciones. La experiencia de
Cristo en Sus partes internas es Su
experiencia en Su mente, Su parte emotiva, Su
voluntad, Su alma, Su corazón y Su espíritu, lo
cual incluye Su amor, Sus deseos, Sus
sentimientos, Sus pensamientos, Sus
decisiones, Sus motivaciones y Sus
intenciones.
Varios versículos revelan la experiencia de
Cristo en Sus partes internas. Según Lucas
2:49, cuando el Señor Jesús tenía doce años
de edad, Él dijo: “¿No sabíais que en los
asuntos de Mi Padre me es necesario estar?”.
Esto también se podría traducir así: “Debo
pensar en los asuntos de Mi Padre”. La mente
del Señor estaba puesta en los asuntos de Su
Padre. Él pensaba continuamente en los
asuntos del Padre. Aquí vemos la función que
desempeña la mente del Señor, y vemos cuán
entregado estaba Él al Padre.
137
Estudio Vida de Levítico

Juan 2:17 habla del celo del Señor: “El celo de


Tu casa me consumirá”. El celo guarda
relación con la parte emotiva. El celo que tenía
el Señor Jesús estaba encendido, ardía, por el
templo de Dios. Aquí vemos que el Señor
ejercitaba Su parte emotiva.
En Mateo 26:39 el Señor Jesús oró, diciendo:
“Pero no sea como Yo quiero, sino como Tú”.
Ésta fue la oración que Él ofreció en
Getsemaní cuando estaba a punto de ser
arrestado y llevado al matadero. Él hizo Suya
la voluntad del Padre, pues había sujetado Su
propia voluntad a la voluntad del Padre. Esto
guarda relación con la función que desempeña
la voluntad del Señor.
Isaías 53:12 profetizó respecto a la muerte del
Señor Jesús en la cruz: “Derramó Su vida [lit.,
Su alma] hasta la muerte”. El Señor Jesús
entregó Su alma, estando dispuesto a
derramar Su vida hasta la muerte. Esto, por
supuesto, fue una función que desempeñaba
Su alma.
Refiriéndose a Cristo, Isaías 42:4 dice: “No
desmayará [no se descorazonará] ni se
138
Estudio Vida de Levítico

desalentará”. Esto se refiere a la condición del


corazón del Señor. Él nunca se descorazonó;
Él nunca perdió el ánimo.
Marcos 2:8 dice: “Jesús, conociendo en Su
espíritu”. El Señor Jesús usaba Su espíritu, y
conocía las cosas en Su espíritu. En cualquier
situación en que se encontrara, conocía la
situación al ejercitar Su espíritu. Él usó Su
espíritu por causa de Dios y para convertirse
en holocausto.
H. Su experiencia en Su andar (las
piernas)
El Nuevo Testamento habla también del
andar del Señor, representado por las piernas
del holocausto. Lucas 24:19 dice: “Jesús [...]
poderoso en obra y en palabra delante de Dios
y de todo el pueblo”. Esto significa que en obra
y en palabra, Él era perfecto delante de Dios y
de todo el pueblo.
En Juan 8:46, el Señor Jesús preguntó:
“¿Quién de vosotros me redarguye de
pecado?”. Él era perfecto aun en presencia de
los opositores. No había defecto alguno en Él.

139
Estudio Vida de Levítico

I. Aquel que el Espíritu Santo


guardó de toda contaminación
Hemos señalado que en Levítico 1, las piernas
y las partes internas del holocausto debían ser
lavadas. Este lavamiento representa la
experiencia de Cristo al ser guardado por el
Espíritu Santo de toda contaminación. Por
ejemplo, el Espíritu Santo lo guardó de
contaminarse cuando fue tentado por el
diablo. “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió
del Jordán, y era conducido por el Espíritu en
el desierto, donde fue tentado por el diablo
cuarenta días” (Lc. 4:1). El Espíritu Santo,
quien estaba en el Señor Jesús, lo guardó de
ser contaminado por esa tentación.
Hebreos 7:26, refiriéndose a Cristo como
Sumo Sacerdote, usa la
palabra incontaminado. Aunque el Señor
Jesús tuvo contacto con muchas cosas
impuras cuando estuvo en la tierra, Él nunca
se contaminó. El Espíritu Santo que estaba en
Él lo guardó de toda contaminación.
Si reunimos todos los aspectos de la
experiencia de Cristo abarcados en este
140
Estudio Vida de Levítico

mensaje —todas las experiencias desde el


hecho de ser llevado al matadero hasta el
lavamiento—, veremos que Él es el holocausto
perfecto y completo. Lo que hemos
presentado aquí no es una doctrina, sino un
cuadro de Cristo en Sus experiencias.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE OCHO
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(6)
EXPERIMENTAR A CRISTO
EN SUS EXPERIENCIAS Y OFRECER
AL CRISTO
QUE HEMOS EXPERIMENTADO,
Y OFRECER CRISTO A DIOS
COMO NUESTRO HOLOCAUSTO
SEGÚN NUESTRAS EXPERIENCIAS
DE ÉL
(2)
En el mensaje anterior consideramos los
diferentes aspectos de Cristo en Sus
experiencias como holocausto para Dios. En

141
Estudio Vida de Levítico

este mensaje y en el siguiente consideraremos


nuestras experiencias de Cristo en Sus
experiencias.
II. NUESTRAS EXPERIENCIAS DE
CRISTO
EN SUS EXPERIENCIAS
El holocausto no es un tema liviano, sino que
es algo significativo. La palabra hebrea
traducida “holocausto” significa, literalmente,
“aquello que asciende”, y denota algo que
asciende a Dios. ¿Qué hay en esta tierra que
pueda ascender a Dios? Lo único en la tierra
que puede ascender a Dios es la vida que llevó
Cristo, pues Él es la única persona que llevó
una vida absolutamente entregada a Dios.
No podemos llevar una vida de absoluta
entrega a Dios en nosotros mismos. Hace
poco tuve la profunda sensación de que
incluso nuestra santidad y la confesión que
hacemos de nuestros pecados no son puras,
sino sucias. Nosotros, los seres humanos, no
somos más que suciedad. Todo lo que procede
de nuestro ser está sucio, y todo cuanto
tocamos se vuelve sucio. Por esta razón, según
142
Estudio Vida de Levítico

la tipología de la Biblia, incluso cuando nos


acercamos a Dios para realizar algo que es
santísimo, necesitamos la ofrenda por el
pecado y la ofrenda por las transgresiones.
Cada vez que proclamo la palabra santa, en lo
profundo de mi ser me doy cuenta de que
necesito la ofrenda por el pecado y la ofrenda
por las transgresiones, y pongo mi confianza
en el lavamiento y la limpieza del Señor.
El holocausto indica una vida entregada
absolutamente a Dios. Esta vida procede
absolutamente de una fuente pura, en la que
no hay elemento alguno de la caída, ni hay
defecto ni pecado. Esta clase de vida es pura y
santa. En nosotros mismos no podemos llevar
esta clase de vida. Hemos caído al grado de
convertirnos en el mundo, el cual es
completamente sucio. De hecho, el mundo es
lo que nosotros somos, y nosotros somos el
mundo. Cada parte de nuestra sustancia,
nuestra esencia, nuestras fibras, nuestro
elemento, está sucio. Nosotros jamás
podríamos ser un holocausto para Dios. Por
consiguiente, debemos tomar a Cristo como
nuestro holocausto.
143
Estudio Vida de Levítico

En lo que se refiere a nosotros, el holocausto


tiene como finalidad hacer expiación (Lv. 1:4).
Necesitamos de la propiciación efectuada por
la sangre de Cristo, el holocausto.
Para tomar a Cristo como nuestra ofrenda por
el pecado y como nuestra ofrenda por las
transgresiones no necesitamos experimentar
lo que Cristo experimentó. Sin embargo, para
tomar a Cristo como nuestro holocausto
necesitamos experimentar lo que Cristo
experimentó. De nada sirve ofrecer a Cristo
como nuestro holocausto si no hemos tenido
alguna experiencia de lo que Él experimentó
como holocausto. La medida en que podamos
ofrecer a Cristo como holocausto dependerá
del grado al que le hayamos experimentado
como tal ofrenda.
Una persona no necesita tener ninguna
experiencia de Cristo para ofrecerlo a Dios en
calidad de ofrenda por el pecado y ofrenda por
las transgresiones. Un pecador puede oír el
evangelio, arrepentirse y declarar: “¡Oh Dios,
ten misericordia de mí! Recibo al Señor Jesús
como mi Salvador”. Un pecador que ora así es

144
Estudio Vida de Levítico

perdonado inmediatamente, pues no se le


exige experimentar a Cristo. El pecador
arrepentido sencillamente toma a Cristo como
su ofrenda por el pecado y como su ofrenda
por las transgresiones. Pero el caso es
totalmente distinto con relación al
holocausto. Podremos tomar a Cristo como
holocausto únicamente al grado al cual
hayamos experimentado a Cristo en Su
experiencia.
Tardé muchos años en darme cuenta de que
nuestro ofrecimiento de Cristo como
holocausto no puede exceder las experiencias
que hayamos tenido de Él como tal ofrenda.
Con respecto a este asunto, el libro de Levítico
aún no me había sido abierto, aunque sí en el
sentido de haber aprendido las enseñanzas de
la Asamblea de los Hermanos en cuanto a las
ofrendas. Con el tiempo fui alumbrado para
ver que los capítulos de Levítico que tratan
sobre las ofrendas no nos revelan en un
sentido total a Cristo como holocausto, sino
que nos revelan cómo presentar a Cristo en
calidad de holocausto. Nuestro ofrecimiento
de Cristo es conforme a las experiencias que
145
Estudio Vida de Levítico

hayamos tenido de Él. Si no hemos


experimentado nada de Cristo en Su
experiencia como holocausto, no podremos
ofrecerlo como holocausto a Dios.
El hecho de que Cristo sea el holocausto sin
duda se refiere al hecho de que Él llevó una
vida de absoluta entrega a Dios. En todas Sus
experiencias como holocausto para Dios,
Cristo fue un hombre auténtico que vivió
absolutamente entregado a Dios. De ahí que
Él pudiera reemplazar todas las ofrendas. El
hecho de Él fuese el holocausto lo hizo apto
para ser la ofrenda por el pecado. Si Cristo no
hubiera sido el holocausto, no habría sido
apto para ser la ofrenda por el pecado.
Como holocausto, Cristo fue degollado,
despojado y cortado en trozos. ¿Cómo pudo
estar dispuesto a ser degollado? Porque
estaba absolutamente entregado a Dios.
¿Cómo pudo estar dispuesto a ser desollado y
cortado en trozos? Porque estaba
absolutamente entregado a Dios. La razón por
la cual nosotros no estamos dispuestos a ser
degollados, desollados ni cortados en trozos

146
Estudio Vida de Levítico

es que no estamos absolutamente entregados


a Dios.
¿Por qué los cristianos siguen teniendo
problemas en su vida familiar? ¿Por qué
existen problemas entre los hermanos y entre
las hermanas en la iglesia, y también entre los
ancianos y los colaboradores? Puesto que
hemos sido salvos y amamos al Señor Jesús,
no debiera haber ningún problema. Es natural
que haya problemas entre las personas de la
sociedad que no son salvas, pero ¿por qué
existen problemas entre los santos en la
iglesia? La razón por la cual tenemos
problemas en nuestra vida matrimonial y en
la vida de iglesia es que no estamos
absolutamente entregados a Dios.
Las parejas argumentan y discuten incluso al
realizar cosas para Dios. Pese a que un
hermano y su esposa aman al Señor, es
posible que discutan, aun respecto al asunto
de amar al Señor. Además, podrían
argumentar acerca de ofrendar dinero a Dios.
Tal vez uno de los cónyuges quiera dar cierta
cantidad de dinero para un propósito

147
Estudio Vida de Levítico

determinado, y el otro quiera destinar ese


dinero para otro propósito. A veces también
un hermano y su esposa pueden estar en
desacuerdo sobre qué himno cantar para
alabar al Señor en la reunión de hogar. Debido
a este desacuerdo, se echa a perder la reunión.
Todas estas discusiones se deben a que no
estamos absolutamente entregados a Dios.
En Hechos 15 vemos que se suscitó un
problema entre Bernabé y Pablo (vs. 35-39).
Fue Bernabé quien había introducido a Saulo
de Tarso en la comunión del Cuerpo (9:26-
28). También fue Bernabé quien buscó a
Saulo y lo introdujo en el ministerio
neotestamentario (11:25-26). Sin embargo, en
Hechos 15, después de haber obtenido la
victoria con relación al problema de la
circuncisión, se separaron. Podríamos dar
diferentes razones por las cuales se produjo
esta separación, pero a los ojos de Dios, el
problema se debió a una sola cosa: no estar
absolutamente entregados a Dios.
Debido a que Cristo estaba absolutamente
entregado a Dios y nosotros estamos

148
Estudio Vida de Levítico

entregados a Él sólo de manera limitada, no


podemos experimentar a Cristo como
holocausto de manera completa. Tal vez
estamos entregados a Dios, pero no de
manera absoluta. Por consiguiente, sólo
podemos ofrecer Cristo como holocausto a
Dios de manera limitada.
A fin de ofrecer a Cristo como holocausto a
Dios, debemos experimentar a Cristo en Sus
experiencias, y luego, conforme a las
experiencias que tengamos de Cristo,
podremos ofrecerle a Dios el Cristo que hemos
experimentado. Supongamos que en nuestra
vida matrimonial y en nuestra vida de iglesia
experimentamos a Cristo en el aspecto de que
Él fue llevado al matadero. Si éste es el caso,
no habrá riñas en nuestra vida matrimonial ni
tendremos problemas en la vida de iglesia.
Mientras sigamos discutiendo con nuestro
cónyuge, no podremos ofrecer Cristo como
holocausto a Dios en las reuniones de la
iglesia, por cuanto todavía no hemos
experimentado a Cristo en Su experiencia de
ser degollado. Si no experimentamos a Cristo
en Sus experiencias como holocausto para
149
Estudio Vida de Levítico

Dios, será vano todo lo que digamos acerca de


Cristo como holocausto. No tendremos
ningún holocausto que ofrecer a Dios, a
menos que experimentemos a Cristo en Su
experiencia.
Consideremos detalladamente nuestra
experiencia de Cristo en Sus experiencias
como holocausto para la satisfacción de Dios.
A. Llevado al matadero
Si experimentamos a Cristo en Sus
experiencias como holocausto para Dios,
comprenderemos que nosotros, al igual que
Cristo, debemos ser llevados al matadero.
Podemos aplicar esto a la vida matrimonial. Si
en las disputas que surgen entre el marido y la
mujer, ambos —o tan siquiera uno de los dos—
experimentaran a Cristo en Su experiencia de
ser llevado al matadero, la disputa se acabaría.
El resultado sería el mismo con respecto a los
problemas en la vida de iglesia si
experimentáramos a Cristo en Su experiencia
de ser llevado al matadero.

150
Estudio Vida de Levítico

Si en lugar de ofrecer resistencia, permitimos


que otros nos lleven al matadero,
experimentaremos a Cristo en Su muerte. En
Filipenses 3:10 Pablo dice: “A fin de
conocerle, y el poder de Su resurrección, y la
comunión en Sus padecimientos,
configurándome a Su muerte”. Ser llevados al
matadero equivale a dar el paso de ser
configurados a la muerte de Cristo. Esto hace
que nuestra vida sea amoldada conforme al
modelo que Cristo nos dejó al no ofrecer
resistencia y permitir, sin expresar palabra
alguna, que otros lo llevaran al matadero.
Cristo fue llevado al matadero en el Gólgota,
pero ésa no fue la única vez que lo llevaron al
matadero. La vida de Cristo, especialmente
durante los años de Su ministerio, fue una
vida en la que Él continuamente fue llevado al
matadero.
La vida cristiana debe ser una vida de
holocausto. Este holocausto, por supuesto, no
se refiere a nosotros, sino a Cristo. La vida
cristiana, por tanto, es en realidad una vida
caracterizada por Cristo como holocausto.
Pablo llevó tal vida, y por eso pudo decir: “Sed
151
Estudio Vida de Levítico

imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co.


11:1). Pablo llevó una vida en la que se repitió
la vida de holocausto que Cristo llevó cuando
estuvo en la tierra. Esto guarda relación con
experimentar a Cristo en Sus experiencias
como holocausto.
En Hechos 21 vemos que Pablo experimentó a
Cristo en Su experiencia de ser llevado al
matadero. Pablo había ido a Jerusalén para
visitar la iglesia allí. Él se reunió con Jacobo y
todos los ancianos, y les contó las cosas que
Dios había hecho entre los gentiles por medio
de su ministerio. Después de oírlo, le dijeron
a Pablo: “Ya ves, hermano, cuántos millares
de judíos hay que han creído; y todos son
celosos por la ley. Pero se les ha informado en
cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que
están entre los gentiles a apostatar de Moisés,
diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni
anden según las costumbres” (vs. 20-21). Los
ancianos propusieron entonces que Pablo
fuese al templo con cuatro hombres que
tenían obligación de cumplir voto, se
purificara con ellos y pagara sus gastos para
que todos supieran que Pablo andaba
152
Estudio Vida de Levítico

ordenadamente, guardando la ley (vs. 23-24).


Pablo aceptó su consejo y fue al templo con los
cuatro hombres. Sin embargo, el Señor no
estaba dispuesto a tolerar esta situación y, en
Su soberanía, permitió que se suscitara un
alboroto que hizo que Pablo fuese arrestado
por los romanos. Los judíos procedentes de
Asia vieron que Pablo estaba en el templo y
“alborotaron a toda la multitud y le echaron
mano” (v. 27). Toda la ciudad se alborotó, y se
agolpó el pueblo, y “echando mano de Pablo,
le arrastraron fuera del templo” (v. 30). Los
que agarraron a Pablo de esta manera
procuraban matarle (v. 31). Finalmente, el
tribuno “le prendió y le mandó atar con dos
cadenas” (v. 33), y a causa del alboroto, “le
mandó llevar al cuartel” (v. 34). La
muchedumbre del pueblo venía detrás,
gritando: “¡Muera!” (v. 36). Aquí vemos que
Pablo ciertamente tuvo la experiencia de ser
llevado al matadero; él experimentó lo que el
Señor Jesús experimentó.
Quizás usted se pregunte cómo puede tener la
experiencia de ser llevado al matadero. Si
usted está dispuesto a llevar una vida de
153
Estudio Vida de Levítico

holocausto, en ocasiones tendrá la experiencia


de ser llevado al matadero por los hermanos
de la iglesia. Además, un hermano puede ser
llevado al matadero por su esposa, y una
hermana, por su marido. Estas cosas ocurren
a menudo en la vida cristiana. Si usted nunca
ha sido llevado al matadero, no es imitador de
Cristo. Si usted lleva la clase de vida que Cristo
llevó, no podrá evitar ser llevado al matadero.
Usted será llevado al matadero una y otra vez.
Si usted no experimenta la experiencia de
Cristo respecto a ser llevado al matadero, su
holocausto consistirá únicamente de dos
palominos. Sin embargo, cuanto más viva a
Cristo, más llevará una vida en la que
continuamente es llevado al matadero. Cristo
llevó tal vida, y ahora Él vive en usted para
repetir Su vida. La repetición de la vida de
Cristo en usted llega a ser lo que usted
experimenta de Cristo en Su experiencia.
B. Degollado
Finalmente, Cristo fue degollado; Él fue
inmolado. Hoy podemos experimentar a
Cristo en Su experiencia de ser inmolado.
154
Estudio Vida de Levítico

Pablo se refiere a esta experiencia en 2


Corintios 4:11, que dice: “Siempre estamos
entregados a muerte por causa de Jesús”.
Estar entregado a muerte equivale a ser
inmolado. Si experimentamos al Cristo que
fue inmolado, tendremos algo de Cristo que
ofrecer como holocausto a Dios.
En Filipenses 3:10 Pablo habla de ser
configurado a la muerte de Cristo. Cristo fue
crucificado, y nosotros hoy estamos siendo
crucificados. El hecho de ser crucificados
tiene que ver con el hecho de ser conformados,
configurados, a la muerte de Cristo. Día tras
día estamos siendo inmolados. Por tanto, en
cierto sentido un cristiano no vive, sino que
muere. Una vez leí un libro titulado Dying to
Live. Cada día morimos para vivir; somos
entregados a muerte para poder vivir.
Debemos aplicar a nuestras situaciones
diarias las experiencias que Cristo tuvo al ser
llevado al matadero y al ser degollado. Si por
la misericordia de Dios experimentamos al
Cristo que fue llevado al matadero y que fue
inmolado, no tendremos problemas en

155
Estudio Vida de Levítico

nuestra vida familiar ni en nuestra vida de


iglesia. La razón por la cual todavía tenemos
problemas con los demás es que no estamos
dispuestos a experimentar a Cristo en Sus
experiencias.
C. Desollado
También podemos experimentar al Cristo que
fue desollado, esto es, despojado de la
manifestación externa de Sus virtudes
humanas. Desollar la ofrenda consiste en
quitarle la piel que la cubre. Según la
interpretación espiritual de este tipo, ser
desollado equivale a ser difamado.
En Juan 8:48 y en Marcos 3:22 encontramos
ejemplos de desolladura, de difamación. En
Juan 8:48 los judíos dijeron del Señor Jesús:
“¿No decimos bien nosotros, que Tú eres
samaritano, y que tienes demonio?”. Según
Marcos 3:22, los escribas dijeron de Él: “Tiene
a Beelzebú, y por el príncipe de los demonios
echa fuera demonios”. En ambas ocasiones, el
Señor Jesús fue difamado, despojado de la
manifestación externa de Sus virtudes
humanas.
156
Estudio Vida de Levítico

Varios versículos indican que podemos


experimentar al Cristo que fue desollado.
Hechos 24:5 y 6 dice: “Hemos hallado que
este hombre es una plaga, y promotor de
insurrecciones [...] Intentó también profanar
el templo”. Aquí vemos que a Pablo se le acusó
de ser una plaga, de estar lleno de gérmenes
contagiosos. En realidad, Pablo era un buen
hombre que no haría daño a nadie. Pablo
también fue acusado de ser promotor de
insurrecciones, de causar divisiones
adondequiera que iba; más aun, se le acusó de
intentar profanar el templo. ¡Cuánta
difamación experimentó él!
En 2 Corintios Pablo indica que había
adquirido mala fama. La mala fama es una
especie de difamación, en la que alguien es
despojado de la expresión externa de sus
virtudes.
En 2 Corintios 12, los corintios, los hijos
espirituales que Pablo había engendrado por
medio del evangelio, acusaron a Pablo de ser
astuto en cuestiones monetarias. Decían que,
con engaño, él había tomado ventaja de ellos

157
Estudio Vida de Levítico

al enviar a Tito para tomar su dinero (vs. 16-


18). Aquí vemos que Pablo fue difamado
incluso por sus hijos espirituales.
Mateo 5:11 dice: “Por Mi causa os vituperen y
os persigan, y digan toda clase de mal contra
vosotros, mintiendo”. Con estas palabras el
Señor Jesús predijo que Sus seguidores serían
difamados y calumniados, y que se dirían
mentiras acerca de ellos. Esto definitivamente
es una verdadera desolladura, lo cual nos
despoja de nuestra buena reputación de modo
que quedamos desnudos, sin nada que nos
cubra. Si llevamos una vida de holocausto, no
podremos evitar esto. Conforme al Nuevo
Testamento, nuestro destino como seguidores
de Cristo es sufrir esta clase de desolladura,
con lo cual experimentamos al Cristo que fue
desollado.
Cada vez que otros hablan mal de usted, usted
es desollado. ¿Qué debe decir usted cuando
sea desollado, cuando sea difamado? No debe
decir nada. Si dice algo para defenderse, eso
será señal de que usted no está dispuesto a

158
Estudio Vida de Levítico

experimentar a Cristo en Su experiencia de ser


desollado.
D. Cortado en trozos
Hoy en día incluso podemos experimentar al
Cristo que fue cortado en trozos. En 1
Corintios 4:13 vemos que Pablo experimentó
esto: “Nos difaman [...] hemos venido a ser
hasta ahora como la escoria del mundo, el
desecho de todas las cosas”. Las
palabras escoria y desecho son sinónimos. La
escoria denota aquello que es arrojado al
hacer la limpieza, o sea, el desperdicio, la
inmundicia. El desecho denota aquello que se
debe quitar, o sea, la basura, la mugre. Llegar
a ser la escoria del mundo y el desecho de
todas las cosas equivale a ser cortado en
trozos.
¿Piensa usted que cuanto más siga al Señor
Jesús, más lo respetarán los demás y lo
tendrán en alta estima? Tal vez en cierto
sentido lo respeten, pero en otro sentido,
usted será tratado como escoria y desecho.
Ésta fue la experiencia de Cristo. Sus
discípulos lo respetaban y lo tenían en alta
159
Estudio Vida de Levítico

estima, pero para los opositores, quienes lo


cortaron en trozos, Él era escoria y desecho.
Experimentar a Cristo en Sus experiencias
como holocausto para Dios equivale a
experimentarlo en Su experiencia de ser
cortado en trozos.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE NUEVE
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(7)
EXPERIMENTAR A CRISTO
EN SUS EXPERIENCIAS Y OFRECER
AL CRISTO
QUE HEMOS EXPERIMENTADO,
Y OFRECER CRISTO A DIOS
COMO NUESTRO HOLOCAUSTO
SEGÚN NUESTRAS EXPERIENCIAS
DE ÉL
(3)
En el mensaje anterior vimos que podemos
experimentar a Cristo en Sus experiencias de
ser llevado al matadero, ser degollado, ser

160
Estudio Vida de Levítico

desollado y ser cortado en trozos. En este


mensaje veremos otros aspectos de las
experiencias que tenemos de Cristo en Sus
experiencias como holocausto para Dios.
E. Su sabiduría
En 1 Corintios 1:30 dice que Cristo nos ha sido
hecho de parte de Dios sabiduría. En Levítico
1, la sabiduría de Cristo es tipificada por la
cabeza del holocausto. Necesitamos la cabeza
de Cristo, esto es, necesitamos Su sabiduría.
Si deseamos tomar a Cristo como nuestra
sabiduría, tenemos que vivir a Cristo. La vida
cristiana apropiada, una vida que consiste en
permanecer en el Señor para disfrutar Su
vida, es una vida en la que no hacemos cosas
por nosotros mismos, sino por Él. Mientras
actuemos por nosotros mismos, no podremos
tener la sabiduría de Cristo y Él no podrá ser
sabiduría para nosotros. Por ejemplo, si usted
habla con su cónyuge o con sus hijos en usted
mismo y por usted mismo, Cristo no será
sabiduría para usted cuando hable con ellos.
Si hemos de hablar y hacer todas las cosas por
Cristo, debemos orar: “Señor, vive en mí. He
161
Estudio Vida de Levítico

sido crucificado, y ya no vivo yo. Señor, no


quiero hacer nada por mí mismo; deseo
hacerlo todo por Ti. De hecho, Señor, deseo
permitir que Tú vivas en mí y lo hagas todo
para mí”. Cuando permitamos que Cristo viva
en nosotros y lo haga todo para nosotros, Él
llegará a ser nuestra sabiduría.
Nuestro problema hoy es que queremos llevar
una vida victoriosa y perfecta, pero no vivimos
ni actuamos por Cristo. Tenemos el deseo de
vivir por Cristo, incluso de vivir a Cristo, pero
no estamos acostumbrados a hacerlo. En vez
de ello, estamos acostumbrados a vivir por
nosotros mismos. Vivimos por nosotros
mismos espontáneamente, sin proponérnoslo
y sin ejercitar deliberadamente ninguna parte
de nuestro ser. Sin embargo, si hemos de vivir
a Cristo, debemos ejercitar todo nuestro ser.
Con respecto al asunto de vivir a Cristo, lo
crucial no es determinar si algo es pecaminoso
o no, sino si somos nosotros quienes vivimos.
Por lo general, nosotros nos preguntamos si
algo es pecaminoso o no, pero lo que Dios
tiene en cuenta es si vivimos por nosotros

162
Estudio Vida de Levítico

mismos o si vivimos por Cristo. Cuando nos


enojamos, estamos haciendo algo que es
pecaminoso. Sin embargo, aun cuando
nuestro comportamiento no nos parezca
pecaminoso, si vivimos por nosotros mismos
y no por Cristo, el resultado de ello será el
pecado. Cuando vivimos por nosotros
mismos, acabamos por hacer algo
pecaminoso, simplemente porque somos
nosotros quienes vivimos. Pero si Cristo vive
en nosotros, seremos victoriosos, y Él llegará
a ser nuestra sabiduría.
Si vivimos a Cristo en nuestra vida
matrimonial, Cristo no sólo será nuestra vida,
sino también nuestra sabiduría. Cada vez que
tenemos dificultades con nuestro cónyuge,
ello indica que estamos carentes de Cristo
como nuestra sabiduría. Si no vivimos a
Cristo, tendremos problemas en nuestra vida
matrimonial. La manera de evitar problemas
con nuestro cónyuge es vivir a Cristo y tenerlo
como nuestra sabiduría.
Cristo es muy sabio. Al vivir en nosotros, Él
repite en nosotros Su vida llena de sabiduría.

163
Estudio Vida de Levítico

De esta manera, experimentamos a Cristo en


Su sabiduría y llevamos una vida en la que
Cristo es nuestra sabiduría.
En cuanto a experimentar a Cristo en Su
sabiduría, Pablo dice: “Hablamos sabiduría de
Dios en misterio, la sabiduría que estaba
oculta, la cual Dios predestinó antes de los
siglos para nuestra gloria” (1 Co. 2:7). La
sabiduría de Dios es Cristo (1:24), quien es el
misterio oculto (Col. 1:26-27), destinado,
designado y ordenado de antemano, antes de
los siglos, para nuestra gloria. Cristo es la
sabiduría de Dios, y Él es la sabiduría en
misterio, la sabiduría oculta y Aquel que Dios
predestinó antes de los siglos para nuestra
gloria. Tal vez pensemos que esta gloria está
reservada únicamente para el futuro. Sin
embargo, si vivimos a Cristo y Él llega a ser
nuestra sabiduría en nuestra vida diaria,
experimentaremos un poco de esta gloria aun
en la actualidad.
F. Aquel en quien Dios se deleita
Además, también podemos experimentar a
Cristo como Aquel en quien Dios se deleita. El
164
Estudio Vida de Levítico

Señor Jesús siempre fue un deleite para Dios.


En dos ocasiones se escuchó una voz de los
cielos que dijo: “Éste es Mi Hijo, el Amado, en
quien tengo complacencia” (Mt. 3:17; 17:5). Si
hoy en día llevamos una vida en la que Cristo
es nuestro holocausto, nosotros también
seremos personas en quienes Dios se deleita.
Pablo experimentó a Cristo de esta manera.
En Gálatas 1:10 él dice: “¿Busco ahora el favor
de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de
agradar a los hombres? Pues si todavía tratara
de agradar a los hombres, no sería esclavo de
Cristo”. Pablo llevó una vida en la que se
repitió la vida de Cristo, una vida que siempre
complacía a Dios. Por consiguiente, su vida
fue un deleite para Dios.
Tal vez pensemos que Pablo fue una persona
extraordinaria, que la vida que Él llevó era
incomparable y que la norma de su conducta
es demasiado elevada para nosotros. Sin
embargo, Pablo nos pide que seamos
imitadores de él (1 Co. 4:16; 11:1). Pablo era
igual que nosotros. Él era un ser humano,
formaba parte de la vieja creación y vivía en la

165
Estudio Vida de Levítico

carne. Si hemos de imitar a Pablo —en quien


Dios se complacía—, ello dependerá de si
somos nosotros quienes vivimos o de si es
Cristo quien vive en nosotros. Si somos
nosotros quienes vivimos, Dios no se
complacerá en nosotros. Pero si permitimos
que Cristo viva en lugar de nosotros y si
vivimos por Cristo e incluso vivimos a Cristo,
nuestra vida ciertamente será un deleite para
Dios. Cada vez que Dios se sienta complacido
con nuestra vida, tendremos dentro de
nosotros la profunda sensación de ello.
Sabremos que llevamos una vida en la que se
repite nuevamente la vida de Cristo y en la
cual Dios tiene Su complacencia.
Creo que todos nosotros hasta cierto punto
hemos experimentado esto y hemos tenido la
profunda sensación de que agradamos a Dios
y de que incluso nos sentimos contentos con
nosotros mismos. Sin embargo, muchas veces
no agradamos a Dios, y por eso tampoco nos
sentimos contentos con nosotros mismos.
¿Qué clase de vida agrada a Dios? La única
vida que agrada a Dios es aquella que sea una

166
Estudio Vida de Levítico

repetición de la vida que llevó Cristo en la


tierra. Una vida que experimenta a Cristo en
Sus experiencias como holocausto es una vida
que agrada a Dios. Tal vida es un deleite para
Dios.
En Romanos 14:18, Pablo dice: “El que en esto
sirve a Cristo, agrada a Dios”. La
palabra esto se refiere al versículo 17, el cual
dice que el reino de Dios es justicia, paz y gozo
en el Espíritu Santo. El que sirve como esclavo
en esto —en el reino de Dios— agrada a Dios.
Cuando llevamos la vida del reino, llevamos
una vida que es justa y llena de paz y gozo.
Esta vida es una repetición de la vida que llevó
Cristo como holocausto, la cual es siempre un
deleite para Dios.
G. Sus partes internas
Las partes internas de Cristo denotan todas
las partes internas de Su ser, incluyendo Su
mente, parte emotiva, voluntad y corazón con
todas sus respectivas funciones.
La parte principal de nuestras partes internas,
de nuestro ser interior, es la mente. “Haya,

167
Estudio Vida de Levítico

pues, en vosotros esta manera de pensar que


hubo también en Cristo Jesús” (Fil. 2:5). La
manera de pensar que hubo en Cristo debe
estar en nosotros hoy. Esto significa que
debemos hacer nuestra Su mente. Debemos
ser personas que poseen la mente de Cristo,
no nuestra mente natural.
En 1 Corintios 2:16b, Pablo dice: “Nosotros
tenemos la mente de Cristo”. Puesto que
somos orgánicamente uno con Cristo,
tenemos todas las facultades que Él tiene. La
mente es la facultad de la inteligencia, el
órgano del entendimiento. Tenemos tal
órgano, la mente de Cristo; por tanto,
podemos conocer lo que Él conoce. Por
consiguiente, es posible tener no sólo la vida
de Cristo, sino también la mente de Cristo. Es
necesario que Cristo sature nuestra mente, a
partir de nuestro espíritu, haciendo que
nuestra mente sea una con la Suya.
En Romanos 8:6 Pablo habla de poner la
mente en el espíritu. Esto no es tan enfático
como lo que dice acerca de tener la mente de
Cristo. No sólo debemos poner nuestra mente

168
Estudio Vida de Levítico

en el espíritu, sino que debemos tener la


misma mente de Cristo.
“Os añoro a todos vosotros en las partes
internas de Cristo Jesús ” (Fil. 1:8). La palabra
griega traducida “partes internas”
literalmente significa “entrañas”, lo cual
significa afecto profundo, y también tierna
misericordia y compasión. En su añoranza por
los santos, Pablo era uno con lo que Cristo
sentía en Sus entrañas, las tiernas partes
internas de Cristo. Esto indica que Pablo no
conservó sus propias partes internas, sino que
hizo suyas las partes internas de Cristo. Él no
solamente hizo suya la mente de Cristo, sino
también todo Su ser interior. Por
consiguiente, Pablo experimentó un cambio,
una reordenación, una reestructuración y una
reconstitución intrínseca de todo su ser
interior. Las partes internas de Cristo vinieron
a ser la constitución intrínseca de Pablo. Pablo
no llevó una vida conforme a su ser natural; él
llevó una vida en las partes internas de Cristo.
“La veracidad de Cristo que está en mí” (2 Co.
11:10). Aquí veracidad significa honestidad,

169
Estudio Vida de Levítico

fidelidad, confiabilidad. Lo que estaba en


Cristo como veracidad, es decir, como
honestidad, fidelidad, confiabilidad, estaba
también en el apóstol Pablo.
“Mi amor en Cristo Jesús esté con todos
vosotros” (1 Co. 16:24). El amor que Pablo
sentía por los corintios no era su propio amor,
sino el amor que es en Cristo, el cual es el
amor de Cristo. Pablo no amó a los santos con
su amor natural, sino con el amor de Cristo.
Si juntamos todos estos versículos, veremos
que Pablo era un hombre que experimentaba
continuamente las partes internas de Cristo.
Debido a que experimentaba a Cristo de esta
manera, él ciertamente podía ofrecer Cristo a
Dios conforme a la experiencia que tenía de
Él.
H. Su andar
En Levítico 1, las piernas del holocausto
representan el andar de Cristo, así como la
cabeza representa Su sabiduría. Debemos
experimentar a Cristo en Su andar.

170
Estudio Vida de Levítico

En Mateo 11:29 el Señor Jesús dice: “Tomad


sobre vosotros Mi yugo, y aprended de Mí”.
Esto equivale a tomar las piernas del Señor,
Su andar, y experimentarlo en Su andar.
“Vosotros [...] habéis aprendido así a Cristo”
(Ef. 4:20). Aprender a Cristo equivale a tener
Sus piernas y Sus pies a fin de vivir, andar y
movernos exactamente como Él lo hizo.
“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”
(1 Co. 11:1). Este versículo indica que Pablo no
anduvo con sus propias piernas y pies, sino
con las piernas y pies de Cristo.
Pedro también experimentó a Cristo en Su
andar. Esto es indicado por lo que él dijo
acerca de seguir las pisadas de Cristo:
“Dejándoos un modelo, para que sigáis Sus
pisadas” (1 P. 2:21). Tanto Pablo como Pedro
anduvieron con las piernas y los pies del
Cristo que se ofreció como holocausto a Dios.
I. Aquel que el Espíritu Santo guardó
de toda contaminación
Finalmente, podemos experimentar a Cristo
en Sus experiencias como holocausto al ser
171
Estudio Vida de Levítico

guardado por el Espíritu Santo de toda


contaminación. Esto es indicado en Levítico
por el hecho de que eran lavadas las piernas y
las partes internas del holocausto.
En 1 Corintios 6:11 y en Tito 3:5, Pablo se
refiere a nuestra experiencia de este
lavamiento. En 1 Corintios 6:11 se nos dice:
“Ya habéis sido lavados [...] en el Espíritu de
nuestro Dios”. Si a diario experimentamos
este lavamiento y luego presentamos a Cristo
como nuestro holocausto, podremos
presentarlo según nuestra experiencia. Pero si
no tenemos la experiencia de ser lavados por
el Espíritu Santo, no tendremos la capacidad
de presentar un holocausto que ha sido
lavado. Necesitamos experimentar a Cristo
como Aquel que fue lavado por el Espíritu
Santo.
En Tito 3:5 Pablo habla de “la renovación del
Espíritu Santo”. Esta renovación también está
relacionada con nuestra experiencia cotidiana
en la cual somos guardados de toda
contaminación mediante el lavamiento del
Espíritu Santo.

172
Estudio Vida de Levítico

III. OFRECER AL CRISTO QUE


HEMOS EXPERIMENTADO
Debemos ofrecer como holocausto a Dios al
Cristo que hemos experimentado. En
Romanos 8:11, Pablo dice: “Aquel que levantó
de los muertos a Cristo vivificará también
vuestros cuerpos mortales por Su Espíritu que
mora en vosotros”. Luego, en Romanos 12:1,
él añade: “Presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es
vuestro servicio racional”. En Colosenses 1:28
Pablo nos habla de presentar “perfecto en
Cristo a todo hombre”. En esto consiste
ofrecer como holocausto a Dios al Cristo que
hemos experimentado.
La situación actual de los cristianos es que
muy pocos de ellos tienen a un Cristo que
puedan presentar como holocausto. ¿Dónde
puede uno encontrar un grupo de cristianos
que a diario le ofrezcan como holocausto a
Dios al Cristo que han experimentado? Y con
respecto a esto mismo, ¿cuál es la situación
entre nosotros? Me preocupa el hecho de que
nosotros también estemos carentes de
experiencias. A esto se debe el que muchos
173
Estudio Vida de Levítico

santos no tengan nada que expresar en la


reunión de la mesa del Señor ni en la reunión
de oración. Tal vez queramos ofrecer
alabanzas a Dios, pero si estamos carentes
respecto a experimentar las experiencias de
Cristo, no tendremos nada que expresar. No
obstante, si experimentamos de una manera
plena las experiencias de Cristo como
holocausto, tendremos mucho que expresar a
modo de alabanzas, no sólo en las reuniones,
sino también en nuestro tiempo personal con
el Señor. Por consiguiente, debemos
esforzarnos por experimentar diariamente a
Cristo como holocausto en todos Sus aspectos.
Así, debido a que le experimentamos
abundantemente, podremos ofrecerle a Dios
al Cristo que hemos experimentado. Nuestras
oraciones y alabanzas expresarán las
experiencias que hemos tenido de Cristo.
IV. OFRECER CRISTO COMO
NUESTRO HOLOCAUSTO
A DIOS SEGÚN NUESTRAS
EXPERIENCIAS DE ÉL
Debemos ofrecer Cristo como nuestro
holocausto a Dios según nuestras experiencias
174
Estudio Vida de Levítico

de Él. Dos versículos que muestran esto son 1


Pedro 2:5 y Hebreos 13:15. En 1 Pedro 2:5 se
nos habla de ofrecer “sacrificios espirituales
aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.
Estos sacrificios espirituales son Cristo
mismo en todos los distintos aspectos de Sus
riquezas como realidad misma de todos los
sacrificios de los tipos antiguotestamentarios.
En particular, los sacrificios espirituales
incluyen a Cristo como realidad del
holocausto. Hebreos 13:15 dice: “Ofrezcamos
siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de
alabanza”. Ambos versículos indican que
podemos ofrecer Cristo como nuestro
holocausto a Dios únicamente en la medida en
que hayamos experimentado a Cristo en Sus
experiencias.
Si experimentamos a Cristo en Sus
experiencias, no sólo tendremos algo de Cristo
que ofrecerle a Dios, sino que también
podremos ofrecerlo conforme a un
procedimiento que concuerde con nuestras
experiencias. Supongamos que usted ofrezca a
Cristo como novillo. Primero, usted lleva esta
ofrenda al altar, al matadero; luego, la mata,
175
Estudio Vida de Levítico

la desuella y lava sus piernas y sus partes


internas. Este procedimiento será un repaso
de la experiencia que usted ha tenido de Cristo
en Sus experiencias de ser llevado al
matadero, ser degollado y ser desollado y
lavado. En su vida diaria, usted ha
experimentado a Cristo de esta manera, y
ahora, mientras ofrece Cristo como
holocausto a Dios, usted repasa dichas
experiencias. Por consiguiente, la manera en
que usted presenta su ofrenda constituye una
exhibición de la experiencia que ha tenido de
Cristo.
Los testigos de tal repaso y exhibición
ciertamente se llevarán una buena impresión
de ello. Por supuesto, como estamos carentes
de este tipo de experiencias, no presenciamos
esto muy a menudo. No obstante, en las
reuniones a veces oímos una alabanza o un
testimonio que es un repaso y una exhibición
de la experiencia que un hermano ha tenido
de Cristo, y admiramos esa alabanza o
testimonio.

176
Estudio Vida de Levítico

Por lo general, el holocausto que ofrecemos a


Dios en nuestras reuniones es una ofrenda
que consta de dos palominos. Tanto el
sacrificio en sí como la manera en que se
ofrece es pobre. Esto se debe a que nos hace
falta experimentar a Cristo como holocausto.
Si estamos carentes de las experiencias de
Cristo, no tendremos nada que repasar o
exhibir; pero si, por el contrario,
experimentamos ricamente a Cristo en Sus
experiencias, podremos seguir un
procedimiento en el cual repasamos y
exhibimos nuestras experiencias de Cristo.
Este repaso y exhibición son un tesoro a los
ojos de Dios.
Debemos experimentar a Cristo y luego,
ofrecérselo a Dios. Experimentar a Cristo en
Sus experiencias equivale a seguir Sus
pisadas. Esto es vivir a Cristo, con lo cual
repetimos la misma vida que Él llevó en la
tierra. Si vivimos a Cristo, ciertamente
acumularemos muchas experiencias de
Cristo. Así, cuando vayamos a ofrecer a Dios
el Cristo que hemos experimentado, lo
haremos en conformidad con un
177
Estudio Vida de Levítico

procedimiento de repaso y exhibición,


procedimiento que será impresionante no
sólo para los hombres sino también para los
demonios y los ángeles, y sobre todo, para
Dios. A Dios le agrada ver que Sus hijos le
ofrezcan a Su Hijo mediante un
procedimiento en el que se repasen y se
exhiban las experiencias que ellos han tenido
de Cristo en su vida cotidiana. ¡Cuán
maravillosas serían las reuniones de la iglesia
si en ellas abundara este tipo de ofrendas!
En cuanto a la adoración, el Nuevo
Testamento nos presenta palabras y
principios claros, pero no nos proporciona los
detalles que vemos en los tipos
antiguotestamentarios, sobre todo, los tipos
presentados en Levítico. Por ejemplo, en Juan
4:23 y 24 el Señor Jesús nos dice que la
adoración genuina consiste en adorar a Dios
en espíritu y con veracidad, y en 1 Corintios 14
Pablo nos da ciertos principios relacionados
con la manera en que debemos reunirnos. Sin
embargo, ni en Juan 4 ni en 1 Corintios 14
encontramos los detalles acerca de cómo
adorar o cómo reunirnos. Para conocer estos
178
Estudio Vida de Levítico

detalles, debemos considerar los tipos que se


hallan en Levítico.
El libro de Levítico provee muchos detalles
acerca de la adoración a Dios. Ofrecer el
holocausto y las demás ofrendas equivale a
adorar a Dios. Dios quiere que lo adoremos
ofreciéndole el Cristo que es la realidad de las
ofrendas. Dios no quiere un pueblo que le
adore postrándose, arrodillándose, o
meramente cantándole y alabándole. La
adoración genuina, la adoración que satisface
el corazón de Dios, consiste en acudir a Él y
adorarlo ofreciéndole el Cristo que hemos
experimentado, y que se lo ofrezcamos en
conformidad con nuestras experiencias, esto
es, repasando las experiencias de Cristo que
hemos tenido en nuestra vida cotidiana. Ésta
es la adoración que el Padre busca, la
adoración que Él desea.
El Padre desea que lo adoremos ofreciéndole
a Su Hijo en conformidad con un
procedimiento en el que repasemos nuestras
experiencias. Esto requiere mucha
experiencia. Damos gracias al Señor por

179
Estudio Vida de Levítico

habernos mostrado en Levítico que


necesitamos experimentar a Cristo en Sus
experiencias, de modo que no sólo lo
presentemos a Él como nuestro holocausto,
sino que además hagamos esto en
conformidad con un procedimiento en el que
presentemos Cristo a Dios al repasar las
experiencias que hemos tenido de Él.
Quizás usted sienta que le es imposible
experimentar a Cristo en Sus experiencias
como holocausto. Sin embargo, en Filipenses
3:10 Pablo nos dice que podemos ser
configurados a la muerte de Cristo si
experimentamos el poder de la resurrección
de Cristo, el cual nos sostiene y fortalece. En
uno de sus himnos, A. B. Simpson dice: “Dulce
es morir con Cristo / Si vivo en resurrección”
(Himnos, #199). Si recibimos la visión
respecto a experimentar a Cristo en Sus
experiencias y sentimos deseos de llevar tal
vida, debemos tener la fe de que el mismo
Cristo que presenta Sus experiencias a modo
de ejemplo reside ahora en nosotros como
nuestro suministro de vida. Dentro de
nosotros tenemos un suministro todo-
180
Estudio Vida de Levítico

suficiente, y este suministro es el Espíritu de


Cristo en Su resurrección. Ésta fue la razón
por la cual Pablo pudo decir: “Todo lo puedo
en Aquel que me reviste de poder” (Fil. 4:13).
Así pues, ya que Cristo está en nosotros y a
favor nosotros, no debemos desanimarnos.
En cuanto al holocausto, debemos
experimentar a Cristo en Sus experiencias.
Entonces Dios aceptará lo que le ofrezcamos
como holocausto. Pero ¿cómo podemos
experimentar a Cristo de esta manera? No
podemos hacer esto en nosotros mismos, pero
sí podemos hacerlo por medio del Cristo
resucitado que mora en nosotros, quien es la
resurrección. En Él y por Él podemos hacer
todo lo referente a experimentar a Cristo
como holocausto. En Él y por Él podemos
llevar una vida vencedora en nuestra vida
matrimonial y en nuestra vida de iglesia, en la
cual superamos todas las dificultades en la
vida familiar y todos los problemas en la vida
de iglesia. Todo lo podemos en Aquel que nos
reviste de poder. Por consiguiente, podemos
experimentar a Cristo en Sus experiencias

181
Estudio Vida de Levítico

para luego ofrecérselo como holocausto a


Dios.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE DIEZ
EL HOLOCAUSTO:
EL CRISTO QUE SATISFACE A DIOS
(8)
EXPERIMENTAR A CRISTO
EN SUS EXPERIENCIAS Y OFRECER
AL CRISTO
QUE HEMOS EXPERIMENTADO,
Y OFRECER CRISTO A DIOS
COMO NUESTRO HOLOCAUSTO
SEGÚN NUESTRAS EXPERIENCIAS
DE ÉL
(4)
En los dos mensajes anteriores consideramos
en detalle el asunto de experimentar a Cristo
en Sus experiencias y de ofrecer a Dios el
Cristo que hemos experimentado. En este
mensaje quisiera añadir algo breve en relación
con experimentar a Cristo en Sus experiencias
como holocausto.

182
Estudio Vida de Levítico

Me preocupa que algunos puedan


malentender lo que quiero decir cuando hablo
de experimentar a Cristo en Sus experiencias.
Es posible que muchos cristianos, al oír que
debemos experimentar a Cristo en Sus
experiencias a fin de que Él sea nuestro
holocausto, piensen que esto equivale a imitar
a Cristo de forma externa, es decir, tomarle
como un ejemplo y un modelo externos, para
luego seguirle y aprender de Él. Esta
comprensión es equívoca.
DOS CORRIENTES DE PENSAMIENTO
EN CUANTO A LA EXPERIENCIA DE
CRISTO
Con el fin de ayudarles a comprender
correctamente lo que significa experimentar a
Cristo en Sus experiencias, quisiera señalar
que en la llamada teología existen al respecto
dos corrientes principales de pensamiento.
Imitar a Cristo simplemente de forma
externa
La primera corriente, la cual es mucho más
popular que la segunda y la cual sostienen
tanto católicos como protestantes, enseña a
183
Estudio Vida de Levítico

los creyentes a seguir a Cristo e imitarlo de


una manera que es totalmente externa. Esta
enseñanza se presenta en un famoso libro
católico, escrito hace varios siglos, que se
titula La imitación de Cristo. Según este libro,
el cristiano debe esforzarse por imitar el vivir
externo de Cristo. Gran parte de la teología
protestante de hoy también habla de seguir a
Cristo, imitarlo y aprender de Él.
Algunos versículos del Nuevo Testamento
parecieran sustentar esta corriente de
pensamiento. En los Evangelios, el Señor
Jesús a menudo exhortó a las personas a que
lo siguieran. En Mateo 11:29 Él dijo: “Tomad
sobre vosotros Mi yugo, y aprended de Mí, que
soy manso y humilde de corazón”. Además,
Pablo exhortó a los creyentes, diciendo: “Sed
imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co.
11:1). Versículos como éstos aparentemente
sustentan la enseñanza de que experimentar a
Cristo consiste en imitarlo de forma externa.
Vivir a Cristo
Según la segunda corriente de pensamiento,
la cual sostienen sólo unos cuantos maestros
184
Estudio Vida de Levítico

de la Biblia, experimentar a Cristo en Sus


experiencias no es imitarle externamente,
sino vivir a Cristo. Experimentar a Cristo en
Sus experiencias no es tomarlo como modelo
externamente, sino vivir a Cristo. Al respecto,
Pablo dice: “Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en
mí” (Gá. 2:20). Pablo no dice: “Yo tomo a
Cristo como mi modelo y lo sigo”; más bien, él
dice: “Con Cristo estoy juntamente
crucificado” y “vive Cristo en mí”. Luego, en
Filipenses 1:21, Pablo añade lo siguiente:
“Para mí el vivir es Cristo”. Pablo no tomó a
Cristo meramente como su modelo ni lo imitó
externamente. Pablo vivió a Cristo.
VIVIR A CRISTO EN NUESTRA VIDA
DIARIA
En nuestra vida matrimonial podemos tratar
de imitar a Cristo o podemos ejercitarnos para
vivir a Cristo. A muchos cristianos se les ha
enseñado a seguir las pisadas de Cristo en su
vida matrimonial. Por ejemplo, puede ser que
un pastor aconseje a una pareja, diciendo:
“Cristo nunca altercó con los demás. Ahora
ustedes deben seguir Su ejemplo y no altercar
185
Estudio Vida de Levítico

entre ustedes. Cuando estén a punto de


discutir, recuerden que deben seguir a Cristo
y vivir como Él vivió”.
Supongamos que un hermano acepta este
consejo y toma la determinación de seguir a
Cristo en su vida matrimonial y nunca altercar
con su esposa. Sin embargo, un día su esposa
empieza a provocarlo, y el diablo lo tienta a
discutir con ella. Él logra controlarse por un
rato, pero finalmente se enoja. Esto, por
supuesto, es fracasar en el intento de seguir a
Cristo. Esta experiencia de fracaso es muy
común entre los cristianos.
No obstante, hay quienes tienen una voluntad
muy férrea y logran vencer la tentación de
altercar. Por mucho que otros los provoquen,
ellos no se enojan. Ellos han tomado la
resolución de imitar a Cristo, de seguirlo en
cuanto a no altercar y, debido a que tienen una
voluntad férrea, lo logran. ¿Será que ellos
experimentan verdaderamente a Cristo en Sus
experiencias? ¡Por supuesto que no! Ellos
meramente practican una enseñanza
religiosa.

186
Estudio Vida de Levítico

Yo nací en el cristianismo, y desde mi


juventud se me enseñó que, según la Biblia,
debía tomar a Cristo como mi modelo y
seguirlo. Después aprendí acerca de las
enseñanzas clásicas de Confucio, las cuales
eran muy similares a las enseñanzas cristianas
que había aprendido. Esto me produjo
desconcierto, y empecé a preguntarme por
qué nosotros en China necesitábamos que el
cristianismo, una religión extranjera, nos
enseñara las mismas cosas que habíamos
aprendido de Confucio. Este desconcierto me
llevó a desechar el cristianismo por algún
tiempo. Más tarde, a la edad de diecinueve
años, fui salvo. Sin embargo, me seguía
inquietando la similitud entre las enseñanzas
éticas de Confucio y el cristianismo. Confucio
nos había dado unos modelos muy buenos
para seguir, y el cristianismo nos enseñaba a
seguir a Cristo como nuestro modelo. ¿Cuál
era la diferencia? No pude responder esta
pregunta hasta que recibí ayuda por parte de
las llamadas enseñanzas de la vida interior.
Entonces vi la gran diferencia que había entre
seguir las enseñanzas éticas y vivir a Cristo, y

187
Estudio Vida de Levítico

empecé a ver la visión de que Cristo vive en


mí.
Sí, es cierto que en los cuatro Evangelios el
Señor Jesús dijo: “Sígueme”. Sin embargo,
esta palabra no se encuentra ni en Hechos ni
en las Epístolas. En lugar de exhortarnos a
seguir a Cristo de forma externa, las Epístolas
hablan de estar en Cristo. Pablo dice:
“Conozco a un hombre en Cristo” (2 Co. 12:2),
y expresa el deseo de ser hallado en Cristo (Fil.
3:9). En Gálatas 2:20 Pablo dice que con
Cristo está juntamente crucificado y que ya no
vive él, mas vive Cristo en él. Luego, en
Filipenses 1:21, Pablo nos dice que para él, el
vivir es Cristo. ¡Cuán grande es la diferencia
entre tratar de imitar a Cristo de forma
externa y estar en Cristo, vivir a Cristo y que
Cristo viva en nosotros!
En nuestra vida matrimonial, debemos vivir a
Cristo. Supongamos que un hermano se ve
tentado a altercar con su esposa. Si en esos
momentos él se pone a pensar cómo seguir a
Cristo, será derrotado. Antes de que venga la
tentación de altercar, el hermano ya debe

188
Estudio Vida de Levítico

estar viviendo a Cristo. Él debe ser una


persona que vive a Cristo en su vida
matrimonial. Si mientras vive a Cristo él se ve
tentado a altercar con su mujer, no altercará
con ella. Al vivir a Cristo, él lleva una vida que
nunca alterca. Esto es totalmente distinto de
lo que experimenta una persona que tiene
fuerza de voluntad y ha decidido no enojarse.
En lugar de decidir no altercar con nuestro
cónyuge, debemos vivir a Cristo, una vida
diferente de lo que nosotros somos, una vida
que nunca alterca.
Me preocupa que cuando algunos santos —
sobre todo los más nuevos— oigan hablar de
experimentar a Cristo en Sus experiencias,
ellos procuren seguir a Cristo meramente de
forma externa. Si tratamos de imitar a Cristo,
seremos como monos que tratan de imitar a
los humanos. No debemos tratar de seguir a
Cristo; antes bien, es necesario que seamos
alumbrados para ver que en nosotros mismos
no tenemos ninguna esperanza. Somos
“monos”. ¿Cómo podríamos imitar a un
hombre? Debemos olvidarnos acerca de
imitar a Cristo y ver que en nosotros está una
189
Estudio Vida de Levítico

persona que es nuestra vida. Esta persona es


nuestro Salvador, el propio Dios Triuno,
quien vive en nosotros. Él no sólo es nuestra
vida, sino que incluso es nuestra persona.
Nuestro testimonio debiera ser que no
sabemos lo que es hacer el bien o el mal; sólo
sabemos vivir a Cristo. Nosotros le amamos y
tenemos comunión con Él. En la mañana, lo
primero que hacemos es invocarle de manera
cariñosa y amorosa, diciendo: “Señor Jesús, te
amo”. Luego podemos comenzar a hablar con
Él, a tener comunión con Él y a ingerirlo.
Ingerir a Cristo es comerle. Entonces le
disfrutaremos, lo viviremos a Él y seremos lo
que Él es.
Si somos tales personas, no cederemos a la
tentación de altercar con nuestro cónyuge, por
muy fuerte que sea tal tentación. Ahora
vivimos otra vida, una vida capaz de derrotar
al diablo y a todos los demonios. Esta vida es
sencillamente Cristo mismo. Vivir esta clase
de vida, una vida que vive a Cristo, no tiene
nada que ver con la religión, y es algo

190
Estudio Vida de Levítico

absolutamente diferente de las enseñanzas de


Confucio.
La carga que siento en estos mensajes no es
enseñarles doctrinas. En vez de ello, mi carga
es ministrarles a Cristo, compartir con
ustedes mi disfrute, que no es otra cosa que
una persona única, Jesucristo, la
corporificación del Dios Triuno. Es un hecho
maravilloso que en nosotros vive esta
persona, y que podemos vivirle a Él y tomarle
como nuestra persona.
A fin de ayudar a los nuevos creyentes y a los
más jóvenes, quisiera contarles una
experiencia que tuve cuando era un joven
cristiano. Poco después de ser salvo, mi
hermana, que estudiaba en un instituto
teológico, intentó ayudarme en mi vida
cristiana. Un día, me habló acerca de un
maestro de la Biblia que era muy paciente y
que siempre andaba muy lentamente con la
Biblia en la mano, deteniéndose de vez en
cuando para contemplar los cielos o para
mirar la Biblia. Cuando oí hablar de él, decidí
que también sería paciente y andaría

191
Estudio Vida de Levítico

lentamente. Sin embargo, al tratar de hacer


esto, yo era un “mono” que procuraba ser un
hombre. Yo soy una persona rápida, y por mí
mismo no puedo llevar una vida calmada y
paciente. A la postre, aprendí algunas de las
enseñanzas de la vida interior y fui alumbrado
para ver que yo había sido crucificado y
sepultado juntamente con Cristo. Vi que ya no
vivía yo, sino que Cristo vivía en mí.
En lugar de imitar a Cristo, debemos vivirle a
Él. A fin de vivir a Cristo, debemos invocar Su
nombre y disfrutarlo. Ésta es la manera de
llevar una vida victoriosa, la cual es de hecho
el Cristo vencedor como nuestra vida.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE ONCE
LA OFRENDA DE HARINA:
EL CRISTO QUE SATISFACE AL
PUEBLO DE DIOS
Y QUE ÉSTE DISFRUTA
JUNTAMENTE CON DIOS
(1)
Lectura bíblica: Lv. 2:1

192
Estudio Vida de Levítico

En este mensaje empezaremos a considerar el


capítulo 2 de Levítico, el cual trata sobre la
ofrenda de harina.
I. LA RELACIÓN QUE EXISTE ENTRE
LA OFRENDA DE HARINA Y EL
HOLOCAUSTO
Es importante entender la relación que existe
entre la ofrenda de harina y el holocausto.
A. El énfasis del holocausto recae en
que Cristo
lleva una vida de absoluta entrega a
Dios,
y el énfasis de la ofrenda de harina
recae
en el vivir humano de Cristo y Su
andar diario
El énfasis del holocausto recae en que Cristo
llevó una vida de absoluta entrega a Dios,
incluso hasta la muerte, lo cual implica Su
vivir pero enfatiza Su muerte. El énfasis de la
ofrenda de harina recae en el vivir humano de
Cristo y Su andar diario, lo cual implica Su
muerte pero enfatiza Su vivir.

193
Estudio Vida de Levítico

B. El holocausto recalca
que Cristo es la justicia de Dios,
y la ofrenda de harina recalca
que Cristo es justo delante de Dios
El holocausto recalca que Cristo es la justicia,
esto es, la justicia de Dios. La ofrenda de
harina recalca que Cristo es justo, esto es,
justo delante de Dios. En el holocausto vemos
a Cristo como justicia, pues el holocausto
indica que Cristo es la justicia de Dios. La
ofrenda de harina indica que Cristo es justo.
Debemos diferenciar
entre justicia (sustantivo) y justo (adjetivo).
Podemos decir que Cristo es la justicia misma,
y podemos decir también que Él es justo. El
mismo principio se aplica con relación a las
palabras pecado (sustantivo)
y pecaminoso(adjetivo). Por una parte,
podemos decir que somos pecado, que somos
la totalidad del pecado mismo; y por otra,
podemos decir que somos pecaminosos.
Cuando Cristo murió en la cruz, Él fue hecho
pecado (2 Co. 5:21). Aquel que murió en la
cruz no era simplemente una persona,
194
Estudio Vida de Levítico

Jesucristo, sino una persona hecha pecado en


su totalidad. Al ser hecho pecado, Él quitó el
pecado de la humanidad (Jn. 1:29), y el
pecado, el cual es personificado, fue
condenado (Ro. 8:3). Esto se refiere a Cristo
como ofrenda por el pecado.
Cristo es también la ofrenda por las
transgresiones. La ofrenda por las
transgresiones no se refiere al Cristo que fue
hecho pecado por nosotros, sino al Cristo que
llevó nuestros pecados (1 P. 2:24; He. 9:28).
Por un lado, como ofrenda por el pecado,
Cristo fue hecho pecado; por otro, como
ofrenda por las transgresiones, Él llevó
nuestros pecados.
Debemos darnos cuenta de que como
personas caídas, no simplemente somos
pecaminosos, sino que somos pecado. A
menudo, cuando me arrodillo delante del
Señor, le oro diciendo: “Señor, no sólo soy
pecaminoso; soy el pecado mismo. No soy
más que pecado”.
En el holocausto vemos a Cristo, la justicia de
Dios, y en la ofrenda de harina vemos al Cristo
195
Estudio Vida de Levítico

justo, Aquel que es justo en todo sentido. Por


ser la justicia de Dios, Cristo puede satisfacer
a Dios y ser un aroma que le satisface. Sólo
Cristo puede satisfacer por completo a Dios.
Nosotros también debemos ser la justicia de
Dios, agradando a Dios al punto de ser un
aroma que le satisface. Pero, ¿cómo podemos
ser esta clase de persona? A los ojos de Dios
nosotros no somos justicia, sino pecado.
¿Cómo podemos ser holocaustos para Dios?
¿Cómo nosotros, siendo pecado, podemos ser
justicia? En nosotros mismos esto es
imposible, pero es posible si experimentamos
a Cristo en Sus experiencias.
En los primeros años de mi ministerio, los
hermanos y hermanas recién casados que
tenían problemas con su mal genio, a menudo
me preguntaban cómo podían ser un buen
esposo o una buena esposa. No querían
enojarse, pero a pesar de todos sus esfuerzos,
fracasaban. Ellos querían que les dijera cómo
podían vencer su mal genio. Como llevaba
poco tiempo en el ministerio, todavía no había
visto la visión de vivir a Cristo. Debido a que

196
Estudio Vida de Levítico

me hacía falta visión y aún influían en mí


ciertos libros que había leído acerca de cómo
vivir la vida cristiana, les decía que debían
amar al Señor, orar mucho y memorizar
versículos de la Biblia. Ellos aceptaron mi
consejo e intentaron seguirlo, pero no les
funcionó, y el resultado de ello fue el fracaso.
Ellos decidían no volverse a enojar, pero al
cabo de poco tiempo fracasaban y se volvían a
enojar. Su experiencia, al igual que la mía, era
similar a la de Pablo en Romanos 7: “El querer
el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque
no hago el bien que quiero, sino el mal que no
quiero, eso practico” (vs. 18b-19). Si hoy se me
pidiera ayudar a los santos a vencer su mal
genio, les diría: “Deben darse cuenta de que
ustedes son el enojo mismo. ¿Cómo, entonces,
creen que pueden evitar enojarse? La única
manera de vencer el enojo es que vivan a otra
persona, a Aquel que no es enojo, sino la
justicia de Dios”.
Aparte de Cristo, no existe la justicia. Él
es la justicia en este universo. Si no lo
tenemos a Él, no tenemos justicia. Pablo,
refiriéndose a los judíos, dice: “Ignorando la
197
Estudio Vida de Levítico

justicia de Dios, y procurando establecer la


suya propia, no se han sujetado a la justicia de
Dios” (Ro. 10:3). Aquellos que procuran
establecer justicia aparte de Cristo, jamás la
encontrarán. Como holocausto, Él es la propia
justicia de Dios, y como ofrenda de harina, Él
es la persona más justa. Él es fino, perfecto,
completo y justo en todo sentido.
II. LA FLOR DE HARINA
A. El principal componente
de la ofrenda de harina
La ofrenda de harina es hecha con flor de
harina. La flor de harina es, por tanto, el
principal componente de la ofrenda de harina.
La flor de harina representa la humanidad de
Cristo.
La humanidad de Cristo es fina, mientras que
nuestra humanidad es áspera y tosca. Tal vez
aparentemente seamos mansos y amables,
pero en realidad somos toscos. Entre el linaje
humano, Cristo es el único que es manso; sólo
Él es la flor de harina. En Él no hay aspereza
alguna. Su humanidad es fina, perfecta,
equilibrada y recta en todo sentido. Desde
198
Estudio Vida de Levítico

cualquier ángulo que lo miremos —de frente o


de atrás, de arriba o de abajo, del lado derecho
o del izquierdo—, Él es recto.
B. Producida del trigo que ha sido
sometido
a una serie de procesos
La flor de harina, con la cual estaba hecha la
ofrenda de harina, era producida del trigo que
había sido sometido a una serie de procesos,
como por ejemplo, el hecho de ser sembrado,
ser enterrado para morir, crecer, ser golpeado
por el viento, por la escarcha, por la lluvia y
por el sol, para luego ser segado, trillado,
cernido y molido. Todos estos procesos
representan los diversos padecimientos de
Cristo que hicieron de Él un “varón de
dolores” (Is. 53:3). En Su vida humana, el
Señor Jesús soportó incesante dolor.
C. Perfecta en el sentido de que es fina,
uniforme,
tierna y suave, y completamente
equilibrada,
sin manifestar exceso ni carencia
alguna
199
Estudio Vida de Levítico

La flor de harina era perfecta en el sentido de


ser fina, uniforme, tierna y suave, y
completamente equilibrada, sin manifestar
exceso ni carencia alguna. Esto representa la
belleza y excelencia del vivir humano de Cristo
y de Su andar diario. La humanidad de Cristo
es perfecta. No existe ningún punto de
comparación entre Su humanidad y nuestra
humanidad caída y natural.
III. EL ACEITE
A. Representa al Espíritu de Dios
El aceite de la ofrenda de harina representa al
Espíritu de Dios (Lc. 4:18; He. 1:9). Cristo es
un hombre y, como tal, Él posee una
humanidad excelente. Él también posee el
elemento divino, que es el Espíritu de Dios. El
elemento divino está en el Espíritu de Dios y
es el Espíritu de Dios.
Como ofrenda de harina, Cristo está lleno de
aceite. Incluso podríamos decir que Él ha sido
“aceitado”. Él se ha mezclado con el aceite.
Esto significa que Su humanidad se mezcló
con Su divinidad.

200
Estudio Vida de Levítico

B. Derramado sobre la flor de harina


En la ofrenda de harina, el aceite era
derramado sobre la flor de harina. Esto
significa que el Espíritu de Dios fue
derramado sobre Cristo (Mt. 3:16; Jn. 1:32).
IV. EL OLÍBANO
A. Representa la fragancia de Cristo
en Su resurrección
El olíbano tiene un aroma agradable y da a las
personas una sensación muy placentera. En
tipología, el olíbano en la ofrenda de harina
representa la fragancia de Cristo en Su
resurrección.
B. Aplicado a la flor de harina
El olíbano era aplicado a la flor de harina. Esto
significa que la humanidad de Cristo lleva el
aroma de Su resurrección, que se manifiesta
en medio de Sus sufrimientos (cfr. Mt. 11:20-
30; Lc. 10:21). En el transcurso de Su vida
humana, Cristo tuvo muchos padecimientos,
pero el aroma de Su resurrección se
manifestaba a través de Sus padecimientos. A
pesar de la multitud de Sus padecimientos, de

201
Estudio Vida de Levítico

Él emanaba una dulce fragancia, el aroma de


Su resurrección.
En la ofrenda de harina encontramos tres
componentes: la flor de harina, el aceite y el
olíbano. Si estudiamos los cuatro Evangelios,
veremos que la vida de Cristo consistía
principalmente de estos tres elementos. En la
vida y en el andar del Señor Jesús vemos
continuamente estos tres elementos: Su
humanidad mezclada con Su divinidad y que
expresaba Su resurrección.
Aun antes de ser crucificado, Cristo
continuamente expresó Su resurrección. Al
respecto debemos saber que el Señor Jesús
fue crucificado diariamente y no sólo al final
de Su vida. Durante toda Su vida Él estuvo
sujeto a la operación de la cruz. Él era
continuamente degollado, desollado y cortado
en trozos. Su crucifixión, la cual duró seis
horas, fue la culminación de Sus experiencias
en las que fue degollado, desollado y cortado
en trozos. Debido a que el Señor Jesús
diariamente vivió sujeto a la operación de la
cruz, la resurrección siempre emanó de Su

202
Estudio Vida de Levítico

humanidad, la cual estaba mezclada con Su


divinidad.
Si tenemos este pensamiento presente
mientras leemos los Evangelios, veremos qué
clase de persona fue Cristo mientras vivió en
la tierra. Él fue una persona que poseía la
mejor y más elevada humanidad. Su
humanidad estaba “aceitada”, debido a que se
había mezclado con Su divinidad. En Su vivir
humano, Él no expresó Sus padecimientos,
sino la resurrección. Esta resurrección es el
olíbano, el aroma fragante, el olor grato, en
todo el universo. No hay nada más grato, más
fragante, que este aroma de resurrección. Así
fue el vivir humano de Cristo en la tierra.
Incluso cuando el Señor Jesús fue arrestado y
crucificado, Él llevó una vida en la que Su
humanidad estaba mezclada con Su divinidad
y que expresaba la resurrección. Una
compañía de soldados y alguaciles de parte de
los principales sacerdotes y de los fariseos
fueron al huerto a buscar a Jesús. Él les
preguntó dos veces: “¿A quién buscáis?” (Jn.
18:4, 7), y en ambas ocasiones contestaron: “A

203
Estudio Vida de Levítico

Jesús nazareno” (vs. 5, 7). Entonces, el Señor


Jesús les dijo: “Pues si me buscáis a Mí, dejad
ir a éstos” (v. 8). Al decir “éstos” se refería a
Sus discípulos. En el momento en que era
traicionado por Su falso discípulo y era
arrestado por los soldados, el Señor seguía
cuidando de Sus discípulos. En esto podemos
percibir la fragancia de la resurrección.
Mientras el Señor Jesús estaba en la cruz, Él
cuidó de Su madre. “Jesús, viendo a Su madre
y al discípulo a quien Él amaba, que estaba
presente, dijo a Su madre: Mujer, he ahí tu
hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu
madre” (Jn. 19:26-27a). Aquí vemos
nuevamente la resurrección expresada en
medio de los sufrimientos del Señor.
Sin importar cuáles fueran las circunstancias,
el Señor Jesús llevó una vida de sufrimientos,
pero siempre expresó la fragancia de Su
resurrección. En todo lugar y en todo
momento, Cristo llevó una vida en la que Su
humanidad estaba mezclada con Su divinidad
y que expresaba Su resurrección. Ésta es la
ofrenda de harina.

204
Estudio Vida de Levítico

El holocausto tiene como finalidad satisfacer


a Dios al cumplir Su deseo. El holocausto sirve
de alimento a Dios, y sólo Él puede comerlo.
El hecho de que toda la ofrenda fuese
consumida sobre el altar indica que Dios la
recibía. Podríamos decir que el fuego que
consumía el holocausto es la “boca” de Dios.
Mientras que el holocausto sirve de alimento
a Dios, la ofrenda de harina es nuestro
alimento para nuestra satisfacción, de la cual
compartimos con Dios una pequeña porción.
La adoración apropiada requiere el
holocausto y la ofrenda de harina. Ofrecer el
holocausto para satisfacción de Dios y ofrecer
la ofrenda de harina para satisfacción nuestra
y para compartir nuestra satisfacción con
Dios: ésta es la verdadera adoración. La
adoración apropiada consiste en satisfacer a
Dios con Cristo como holocausto y en ser
satisfechos con Cristo como ofrenda de
harina, satisfacción que compartimos con
Dios. En la adoración auténtica, Cristo como
holocausto asciende a Dios, y Cristo como
ofrenda de harina entra en nuestro ser. En
esta adoración satisfacemos a Dios con Cristo,
205
Estudio Vida de Levítico

y compartimos con Él nuestro disfrute de


Cristo.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE DOCE
LA OFRENDA DE HARINA:
EL CRISTO QUE SATISFACE AL
PUEBLO DE DIOS
Y QUE ÉSTE DISFRUTA
JUNTAMENTE CON DIOS
(2)
Lectura bíblica: Lv. 2:2-13
Antes de considerar otros aspectos de la
ofrenda de harina, quisiera comparar el
holocausto y la ofrenda de harina.
En el holocausto, el ítem principal es la sangre
(1:3, 11). En la ofrenda de harina, los ítems
principales son el aceite y el olíbano (2:1). El
aceite se mezcla con la harina y la unge, y el
olíbano se pone sobre la ofrenda de harina.
El holocausto tiene como finalidad hacer
expiación, propiciación. Tenemos necesidad
de propiciación debido a que no estamos
entregados a Dios de forma absoluta. Aunque
206
Estudio Vida de Levítico

no hayamos cometido ningún error ni


hayamos pecado, y aunque seamos perfectos e
íntegros, no llevamos una vida de total,
completa, plena y absoluta entrega a Dios. Si
no vivimos completamente entregados a Dios,
carecemos de la gloria de Dios (Ro. 3:23). Esto
significa que somos pecaminosos; somos
pecaminosos al no vivir absolutamente
entregados a Dios.
Dios es nuestro origen. Fuimos creados por
Dios con el propósito de que lo expresáramos
y representáramos. Pero para expresar y
representar a Dios se requiere que llevemos
una vida de absoluta entrega a Él. Sin
embargo, entre el linaje humano caído nadie
está absolutamente entregado a Dios. Quizás
algunos de nosotros nos hemos entregado a
Dios en gran medida, mas no de forma plena
y completa. No vivimos absolutamente
entregados a Dios como lo hizo el hombre
Jesús cuando estuvo en la tierra. En los cuatro
Evangelios se le describe como alguien que
vivió absolutamente entregado a Dios.
Ninguno de nosotros puede compararse con
Él. Por esta razón, carecemos de la gloria de
207
Estudio Vida de Levítico

Dios y necesitamos que se haga propiciación


por nosotros.
La propiciación se hace no sólo para redimir,
sino también para resolver los conflictos que
existen entre Dios y nosotros, los cuales
impiden que haya paz. La propiciación
apacigua el conflicto existente entre nosotros
y Dios, y resuelve ciertos conflictos.
Para que se haga propiciación debemos
ofrecer a Cristo como holocausto. Sin
embargo, podemos ofrecer a Cristo como
holocausto sólo en la medida en que lo
hayamos experimentado. A fin de ofrecer
Cristo como holocausto a Dios, debemos
experimentar a Cristo en Sus experiencias.
Para hacer expiación, se necesita sangre. El
holocausto únicamente se puede hacer con
animales porque sólo ellos tienen sangre que
derramar para expiación. Por esta razón,
conforme a Levítico 1, el holocausto debía ser
un novillo del ganado, una cabra o una oveja
del rebaño, o tórtolas o palominos.

208
Estudio Vida de Levítico

En la ofrenda de harina no se ve nada de la


vida animal. Lo que vemos pertenece a la vida
vegetal: el trigo, los granos y las espigas. Como
tipo de Cristo, la vida vegetal indica el
producto, la propagación y el aumento para
que la vida sea suministrada al pueblo. En la
ofrenda de harina no vemos sangre, sino
aceite y olíbano. El aceite unge la ofrenda de
harina y se mezcla con ella; el olíbano se pone
sobre la ofrenda de harina. Con relación a la
sangre, el aceite y el olíbano, hay una
diferencia muy notable entre el holocausto y
la ofrenda de harina.
Las ofrendas sirven como alimento a Dios y a
nosotros para que Dios y nosotros podamos
tener un disfrute mutuo. El holocausto era
totalmente consumido por Dios; Dios era el
único que lo comía. La “boca” de Dios era el
fuego que consumía el holocausto, el fuego
que ardía incesantemente, día y noche. En la
manera en que Dios comía el holocausto
vemos mucho orden. Esto es indicado por la
manera ordenada en que se colocaban las
partes del holocausto que habían de ser
quemadas (Lv. 1:7-8). Todo lo que Dios hace,
209
Estudio Vida de Levítico

incluso comer el holocausto, lo hace de


manera ordenada.
Debido a que el holocausto es para
propiciación, puede ser ingerido únicamente
por Dios. Dios es el único apto para disfrutar
algo que se ofrece por nuestra propiciación.
Por consiguiente, no se nos permite comer el
holocausto.
Aunque no nos es permitido comer el
holocausto, sí se nos permite comer parte de
la ofrenda de harina. Cuando una persona
ofrecía la ofrenda de harina, debía tomar “su
puñado de la flor de harina con el aceite, junto
con todo el olíbano”, y esto era quemado
“sobre el altar; porción memorial es, ofrenda
por fuego, aroma que satisface a Jehová”
(2:2). Aquí vemos que parte de la harina y del
aceite, y todo el olíbano, servía de alimento
para Dios. Dios debe ser el primero en gustar
y disfrutar la ofrenda de harina. El resto de la
ofrenda de harina, que consiste de la flor de
harina y el aceite sin el olíbano, era alimento
de los sacerdotes.

210
Estudio Vida de Levítico

Los sacerdotes sirven a Dios; su servicio es


santo, y su alimento también es santo. Si
hemos de servir a Dios como sacerdotes,
debemos comer el alimento sacerdotal, el
alimento santo acorde con nuestro servicio
santo. Esta comida nos nutre a fin de que
tengamos la fuerza necesaria para servir a
Dios.
La ofrenda de harina guarda relación con el
Cristo que satisface al pueblo de Dios y que
éste disfruta juntamente con Dios. Primero,
Dios disfruta Su porción de la ofrenda de
harina, y luego nosotros disfrutamos nuestra
porción. Nuestro disfrute es, por tanto, un
disfrute mutuo, un disfrute que compartimos
con Dios.
V. TODO EL OLÍBANO,
JUNTO CON UNA PARTE DE LA FLOR
DE HARINA
Y DEL ACEITE, ES QUEMADO SOBRE
EL ALTAR
Todo el olíbano, junto con una parte de la flor
de harina y del aceite, era quemado sobre el
altar (2:2). Esto significa que una porción
211
Estudio Vida de Levítico

considerable de la vida de Cristo —una vida


excelente, perfecta, llena del Espíritu y
saturada de la resurrección— es ofrecida a
Dios como alimento para Su disfrute.
El vivir humano de Cristo en la tierra fue
excelente, pero es difícil describir a qué se
refiere esta excelencia. Podríamos decir que se
refiere a la elevada norma de Sus atributos y
virtudes. ¿Cuán elevada es esta norma? No lo
sabemos. Entre el linaje humano nadie había
expresado jamás tal norma.
Cristo es Dios y hombre a la vez. Él es un Dios-
hombre, que fue ungido por el Espíritu de
Dios y que estaba mezclado con Él y lleno de
Él; más aún, incluso antes de ser crucificado,
Él expresó la resurrección. Él expresó la
resurrección en todo, aun cuando reprendió a
los fariseos (Mt. 23:1-36) y cuando purificó el
templo (Jn. 2:12-17). La excelencia del vivir
humano que Cristo llevó en la tierra se hizo
manifiesta tanto en Su condición de hombre
como en Su condición de Dios; esta excelencia
se manifestó en Su humanidad y divinidad en
el Espíritu y con la resurrección. Es así como

212
Estudio Vida de Levítico

los cuatro Evangelios lo revelan a Él en Su


excelencia.
La humanidad de Cristo es perfecta. Él es una
persona fina, ecuánime y completamente
equilibrada, sin ninguna carencia ni exceso;
más aún, Él está lleno del Espíritu y saturado
de la resurrección. Cuando anduvo en la
tierra, Él siempre estuvo lleno del Espíritu y
saturado de la resurrección.
A. Para memorial
El olíbano, junto con parte de la flor de harina
y del aceite, era quemado como porción
memorial debido a su grato efecto. Un
memorial es mucho más que una simple
satisfacción. Tal vez sintamos satisfacción con
muchas cosas, pero no necesariamente
haremos de ellas un memorial. No obstante, si
la satisfacción es sublime, haremos de ella un
memorial. Dios disfruta a Cristo a tal grado
que dicho disfrute llega a ser un memorial.
B. Como aroma que satisface
Un aroma que satisface es un olor grato; es
una fragancia que nos proporciona descanso,
213
Estudio Vida de Levítico

paz, gozo, disfrute y plena satisfacción. Los


ricos elementos de la ofrenda de harina —la
humanidad y divinidad de Cristo, y Su vida
excelente, perfecta, llena del Espíritu y
saturada de la resurrección— constituyen un
aroma que le proporciona a Dios descanso,
paz, gozo, deleite y plena satisfacción.
VI. LO QUE RESTA DE LA OFRENDA
DE HARINA
ES DE AARÓN Y DE SUS HIJOS
“Lo que resta de la ofrenda de harina será de
Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las
ofrendas de Jehová presentadas por fuego”
(Lv. 2:3). Esto significa que nosotros también
podemos disfrutar el vivir humano de Cristo
como nuestro alimento, después de que Dios
ha disfrutado Su porción. Primero se le debe
dar a Dios Su porción para que Él sea
satisfecho, y lo que resta es nuestra porción
para nuestra satisfacción.
Es fácil decir que podemos disfrutar el vivir
humano de Cristo como nuestro alimento,
pero ¿cómo podemos hacer esto en la
práctica? Si consideramos el tipo hallado en
214
Estudio Vida de Levítico

Levítico 2, esto nos ayudará a contestar la


pregunta. Dicho tipo es un cuadro descriptivo
del vivir humano de Cristo. La flor de harina
representa la humanidad de Cristo, y el aceite
representa al Espíritu de Dios. El aceite y la
harina se mezclan para producir flor de harina
con aceite, esto es, flor de harina mezclada con
aceite. Por tanto, comer de la flor de harina
equivale a comer del aceite; esto equivale
también a comer de la mezcla, ya que el aceite
y la harina no pueden ser separados.
El cuadro descrito en Levítico 2 muestra
claramente que la manera en que podemos
disfrutar el vivir humano de Cristo es por
medio del Espíritu. Juan 6 nos confirma esto.
En este capítulo, el Señor Jesús revela que Él
es comestible. “Yo soy el pan vivo que
descendió del cielo; si alguno come de este
pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo daré
es Mi carne, la cual Yo daré por la vida del
mundo” (v. 51). Los judíos, no pudiendo
entender esto, “contendían entre sí, diciendo:
¿Cómo puede este hombre darnos a comer Su
carne?” (v. 52). En el versículo 63 el Señor
Jesús dice: “El Espíritu es el que da vida; la
215
Estudio Vida de Levítico

carne para nada aprovecha; las palabras que


Yo os he hablado son espíritu y son vida”. Esto
nos muestra que podemos comer a Jesús por
medio del Espíritu.
Si hemos de comer a Jesús por medio del
Espíritu, debemos comprender que el Espíritu
hoy está consolidado en la palabra. Al tocar la
palabra, tocamos aquello que se ha
consolidado, o corporificado, en la palabra.
Para comer a Jesús, ingerir a Jesús, disfrutar
a Jesús, tenemos que tocar Su palabra, y
cuando tocamos Su palabra, tenemos
contacto con el Espíritu.
Según el Nuevo Testamento, el Espíritu divino
está relacionado con nuestro espíritu
humano. Debemos tocar la palabra del Señor
valiéndonos de nuestro espíritu. La manera de
tocar la palabra del Señor mediante nuestro
espíritu consiste en orar-leer la palabra.
Cuando acudimos a la palabra, no sólo
debemos ejercitar nuestros ojos y nuestra
mente, leyéndola como si meramente fuese un
periódico. Además de ejercitar nuestros ojos y
nuestra mente, debemos orar y ejercitar

216
Estudio Vida de Levítico

nuestro espíritu. Si hacemos esto,


aparentemente estaremos tocando la palabra;
pero en realidad, estaremos tocando el
Espíritu. El Espíritu está mezclado con la
humanidad de Cristo. Por consiguiente,
cuando ejercitamos nuestro espíritu para
tocar el Espíritu que está consolidado en la
palabra, comemos la vida y el vivir humanos
de Cristo.
¿Cómo podemos disfrutar a Cristo? Podemos
disfrutar a Cristo ejercitando nuestro espíritu
para orar-leer la palabra. Cuando oramos-
leemos la palabra del Señor, tocamos Su
Espíritu, y este Espíritu está mezclado con Su
humanidad. Entonces somos nutridos con la
humanidad más elevada: la humanidad de
Cristo.
En nosotros mismos no podemos llevar una
vida humana como la que llevó el Señor Jesús.
Sólo Él puede vivir tal vida. Pero sí podemos
tomar a Jesús en todo momento, acudiendo a
Su palabra y ejercitando nuestro espíritu para
orar-leer la palabra. Cuando hacemos esto,
tocamos el Espíritu, y el Espíritu nos

217
Estudio Vida de Levítico

suministra a Jesús como nuestro nutrimento.


Puesto que somos lo que comemos, cuanto
más comemos a Jesús, más Él llega a ser
nuestro elemento constitutivo. Al comer el
vivir humano de Jesús, Su vivir llega a ser
nuestro. Espontáneamente, sin ningún
esfuerzo, seremos tan humildes y santos como
Jesús. En esto consiste disfrutar a Jesús como
nuestro alimento a fin de llevar una vida apta
para servir a Dios.
Durante un período de más de mil quinientos
años, Dios preparó un libro para nosotros, la
Biblia, y lo puso en nuestras manos. Además,
nos dio Su Espíritu. El Espíritu está por
dentro, y la Biblia está por fuera. Al combinar
estos dos, tenemos a Cristo en Su vida
humana. Cuando ejercitamos nuestro espíritu
y oramos-leemos la palabra, tocamos el
Espíritu y disfrutamos el vivir humano de
Cristo. Ésta es la ofrenda de harina.
VII. POR FUEGO
A. Toda ofrenda de harina
es ofrecida por fuego en el altar

218
Estudio Vida de Levítico

Toda ofrenda de harina, ya sea cocida al


horno, horneada en bandeja o hecha en
cazuela, era ofrecida por fuego en el altar (Lv.
2:4-9). Esto significa que Cristo, quien en Su
humanidad fue ofrecido a Dios para ser Su
alimento, ha pasado por el fuego. Cuando
tocamos la ofrenda de harina, tocamos el
fuego de prueba.
B. El fuego representa
al Dios que es fuego consumidor,
fuego que denota aceptación y no
juicio
El fuego en Levítico 2 representa al Dios que
es fuego consumidor, fuego que denota
aceptación y no juicio. La porción de la
ofrenda de harina que se ofrecía a Dios como
alimento para Su satisfacción, era quemada,
es decir, era consumida por el fuego. Esto era
una señal de aceptación, no de juicio. Esto
significa que Dios aceptó a Cristo como
alimento Suyo que le satisface. Dios acepta la
ofrenda de harina al consumirla por fuego.
VIII. MEZCLADA CON ACEITE

219
Estudio Vida de Levítico

“Cuando la ofrenda que presentes sea una


ofrenda de harina cocida al horno, ella será de
flor de harina, tortas sin levadura mezcladas
con aceite u hojaldres sin levadura ungidos
con aceite. Mas si la ofrenda que presentas es
una ofrenda de harina horneada en bandeja,
será de flor de harina mezclada con aceite, sin
levadura” (Lv. 2:4-5). Esta mezcla con aceite
significa que la humanidad de Cristo está
mezclada con el Espíritu Santo (Mt. 1:18b).
Esta mezcla también significa que la
naturaleza humana de Cristo está mezclada
con la naturaleza divina de Dios; por ende, Él
es un Dios-hombre. Cristo es una persona que
está absolutamente mezclada con Dios. Su
humanidad está mezclada con Dios, mezclada
con el Espíritu, por cuanto el Espíritu está en
Su mismo ser. Por consiguiente, al tocar a
Cristo, tocamos al Espíritu.
Con relación a la mezcla mencionada en
Levítico 2, consideremos lo que dice Salmos
92:10b: “Estoy ungido con aceite fresco”. En
la versión New Translation de Darby hay una
nota sobre la palabra ungido que dice:
“Estrictamente, ‘mezclado’”. Además, la nota
220
Estudio Vida de Levítico

de Darby sobre la palabra mezcla en Levítico


2:4 dice: “El sentido de esta palabra es
‘amasado’, ‘mezclado’. En Salmos 92:10 no se
trata simplemente de una unción de
consagración, sino que todo su ser es
vigorizado y fortalecido por dicha unción, la
cual le infunde fuerzas; por tanto, allí se le
llama ‘aceite fresco’”. Esta mezcla, por
consiguiente, hace que las partes y elementos
internos de nuestro ser sean llenos de vigor y
fuerza.
A principios de la era cristiana, se debatía
mucho sobre la mezcla de la divinidad con la
humanidad. Algunos teólogos pensaban que
hablar de mezclarse con Dios implicaba la
creencia de que una persona podía llegar a ser
Dios, es decir, la creencia de que un ser
humano podía ser elevado al grado de ser
deificado. Quienes entendían de esta manera
la enseñanza acerca de la mezcla con Dios
condenaron tal enseñanza. Con el tiempo, los
teólogos no se atrevieron a usar más la
palabra mezcla ni a enseñar acerca de la
mezcla de la humanidad con la divinidad.

221
Estudio Vida de Levítico

¿Por qué, entonces, somos nosotros tan


osados como para usar esta expresión hoy en
día? Nosotros hablamos de la mezcla porque
esta revelación se encuentra en la Biblia.
Nuestra enseñanza en cuanto a la mezcla de lo
divino con lo humano se basa en la revelación
del Nuevo Testamento y también es
confirmada por los tipos del Antiguo
Testamento.
Según el tipo, el cuadro descriptivo, en
Levítico 2, la ofrenda de harina se hacía
básicamente con flor de harina y aceite. El
versículo 5 habla de “flor de harina mezclada
con aceite”. El aceite denota la divinidad, y la
flor de harina denota la humanidad de Cristo.
La mezcla de la flor de harina con el aceite
indica que es mediante esta mezcla divina que
la humanidad de Cristo fue elevada hasta
alcanzar el estándar más elevado.
En Gálatas 2:20, Pablo dice: “Ya no vivo yo,
mas vive Cristo en mí”, y en Filipenses 1:21,
dice: “Para mí el vivir es Cristo”. Pablo no sólo
estaba mezclado con Cristo: Pablo era Cristo.
Al oír esto, es posible que algunos argumenten

222
Estudio Vida de Levítico

y me acusen de tergiversar las palabras de


Pablo. Tal vez digan: “Pablo no nos dijo que él
era Cristo. Él declaró simplemente que Cristo
vivía en él y que para él el vivir era Cristo. Vivir
a Cristo es una cosa, y ser Cristo es otra”. A
esto, yo contestaría: “¿Cómo puede una
persona vivir a otra persona sin ser esa
persona? ¿Cómo pudo Pablo vivir a Cristo sin
ser Cristo?”.
Mientras Pablo iba camino a Damasco, el
Señor Jesús le preguntó: “¿Por qué me
persigues?”, y después añadió: “Yo soy Jesús,
a quien tú persigues” (Hch. 9:4-5). Pablo
pensaba que perseguía a Esteban y a otros
discípulos; él no comprendía que de hecho
perseguía a Cristo. Sin embargo, el Señor
consideró a Sus discípulos parte Suya. El
complemento me de Hechos 9:4 es una
persona corporativa que incluye al Señor
Jesús y a todos los creyentes. Todos los
creyentes son uno con Cristo, pero no como
resultado de una combinación o unión, sino
de una mezcla.

223
Estudio Vida de Levítico

Puesto que el Señor Jesús es Dios mismo que


se encarnó para ser hombre, Él es un Dios-
hombre. ¿Piensa usted que Su divinidad se
puede separar de Su humanidad, o que, sin
que haya mezcla alguna, Su divinidad y
humanidad simplemente se unen para
constituirlo un Dios-hombre? Si no hubiera
ninguna mezcla, ¿cómo podría Él vivir como
Dios-hombre? La divinidad de Cristo está
mezclada con Su humanidad. Sin embargo,
esta mezcla de lo divino con lo humano de
ningún modo produjo un tercer elemento,
algo que no es divino ni humano. Afirmar que
con respecto al Señor Jesús la mezcla de la
naturaleza divina con la naturaleza humana
produjo una tercera naturaleza, una
naturaleza que no era totalmente divina ni
totalmente humana, es herético. Esto
definitivamente no es nuestro entendimiento
de la palabra mezcla. Nosotros estamos de
acuerdo con la definición que nos
da Webster’s Third New International
Dictionary acerca de la
palabra mezclar: “juntar o combinar
conjuntamente o con otras cosas, de manera
que los componentes aún se pueden distinguir
224
Estudio Vida de Levítico

en la combinación”. En esta mezcla de dos


elementos, los elementos aún se distinguen y
de ningún modo se produce un tercer
elemento.
Cristo es tanto el Dios completo como el
hombre perfecto y, como tal, posee la
naturaleza divina y la naturaleza humana de
modo distinguible, sin que se produzca una
tercera naturaleza. Esto se revela en el Nuevo
Testamento, y nos lo presenta el tipo en
Levítico 2. En este tipo vemos un ejemplo
claro de la mezcla: el aceite está mezclado con
la flor de harina, y la flor de harina está
mezclada con el aceite. Sin embargo, aunque
estos dos elementos están mezclados, la
esencia de cada elemento aún se distingue, y
no se produce un tercer elemento. Éste es el
entendimiento correcto de la palabra mezcla.
La excelencia de Cristo, quien es nuestra
ofrenda de harina, se debe a Su divinidad y Su
humanidad. Con respecto a Su divinidad,
Cristo posee los atributos divinos, y estos
atributos divinos son expresados mediante
Sus virtudes humanas, con ellas y en ellas. Por

225
Estudio Vida de Levítico

esta razón, Él es una persona con un nivel


ético y moral que supera al de todos los seres
humanos. Lo que Él es como Dios, lo cual
incluye los atributos divinos, se añade a lo que
Él es como hombre, lo cual incluye las
virtudes humanas. En esto consiste la
excelencia de Jesucristo, una excelencia que
es producto de la mezcla de la divinidad y la
humanidad.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TRECE
LA OFRENDA DE HARINA:
EL CRISTO QUE SATISFACE AL
PUEBLO DE DIOS
Y QUE ÉSTE DISFRUTA
JUNTAMENTE CON DIOS
(3)
Lectura bíblica: Lv. 2:4-7, 13-16
En este mensaje abarcaremos otros aspectos
relacionados con la ofrenda de harina.
IX. SIN LEVADURA
La ofrenda de harina no contenía levadura (vs.
4-5). “Ninguna ofrenda de harina que
226
Estudio Vida de Levítico

presentéis a Jehová será hecha con levadura”


(v. 11a). Que no tuviera levadura significa que
en Cristo no hay pecado ni ninguna cosa
negativa (1 Co. 5:6-8).
X. SIN MIEL, LA CUAL FERMENTA
La ofrenda de harina tampoco contenía miel,
la cual fermenta (Lv. 2:11). Esto significa que
en Cristo no hay afecto natural ni bondad
natural.
Hay dos cosas que me perturban en el recobro
del Señor. Una es la ambición, que considero
levadura, y la otra es el afecto natural, que
considero miel. Tal vez algunos santos
afirmen que el amor que tienen unos por otros
es conforme al mandamiento del Señor (Jn.
13:34). Pero en realidad, su amor es un afecto
natural y no tiene nada que ver con el
mandamiento del Señor.
Nada perjudica más la vida de iglesia, el
ministerio del Señor y la obra del Señor que la
ambición y el afecto natural. La ambición por
el liderazgo es levadura, y la levadura trae

227
Estudio Vida de Levítico

corrupción. El afecto natural es miel, y la miel


produce fermentación.
La ambición y el afecto están estrechamente
relacionados. Supongamos que un hermano
tiene cierta ambición. Si logra lo que
ambiciona, estará contento; pero si no lo
logra, no se sentirá bien. Él será amoroso con
cualquiera que le ayude a obtener lo que
desea; pero considerará su enemigo a todo
aquel que le impida satisfacer su ambición.
Si queremos servir al Señor por mucho
tiempo, debemos acudir a Él pidiéndole que
nos purifique de la ambición y del afecto
natural. No importa lo bien que nos traten
algunos santos, ni cuán estrecha y extensa
haya sido nuestra relación, no debemos hacer
amigos en la vida de iglesia. En lugar de ello,
debemos considerar a todos los santos de la
misma manera: como hermanos y hermanas
en el Señor. No debemos ser ambiciosos ni
debemos tener afecto natural por nadie, ya
que tal afecto acarrea corrupción.
A la ofrenda de harina no se le agregaba
levadura ni miel. Debemos tomar a Cristo
228
Estudio Vida de Levítico

como flor de harina sin añadir levadura ni


miel. Debemos pedirle al Señor que nos
purifique para que en nuestro vivir no haya
levadura ni miel.
XI. SAZONADA CON SAL
“Sazonarás con sal toda ofrenda tuya que sea
ofrenda de harina, y no permitirás que falte en
tu ofrenda de harina la sal del pacto de tu
Dios; con todas tus ofrendas presentarás sal”
(v. 13). La sal mencionada aquí no es común;
es la sal del pacto de Dios, un pacto
incorruptible e inmutable. Esta sal sazona,
mata gérmenes y conserva.
¿Cuál es el significado espiritual de la sal en la
ofrenda de harina? Hasta ahora, en la ofrenda
de harina hemos visto al Espíritu (el aceite), la
resurrección de Cristo (el olíbano) y la
humanidad de Cristo (la flor de harina), pero
todavía no hemos visto la muerte de Cristo. La
muerte de Cristo, la cruz, está representada
por la sal. La sal que se añadía a la ofrenda de
harina, por tanto, se refiere a la muerte de
Cristo, a la cruz.

229
Estudio Vida de Levítico

La razón por la cual hay tanta ambición y


afecto natural en la iglesia es que hay muy
poca sal. Nos hace falta experimentar la cruz
de Cristo, nos hace falta aplicar la muerte de
Cristo. Si tenemos suficiente sal en la iglesia,
la cruz acabará con la ambición y el afecto
natural. Mientras la cruz esté presente,
tendremos la sal; y mientras tengamos la sal,
ésta matará los gérmenes. En tanto que la cruz
esté presente, ella acabará con la ambición y
el afecto natural. Espero que ésta sea la
experiencia de todos nosotros. Entre nosotros
no debe haber ambición ni afecto natural. Lo
único que debe haber entre nosotros es la
muerte del Señor que crucifica. Entonces
tendremos humildad pura y amor puro.
Seremos puros y llevaremos una vida
semejante a la que llevó el Señor Jesús cuando
estuvo en la tierra, una vida sin levadura y sin
miel, pero llena de sal.
XII. TORTAS DE FLOR DE HARINA
“Cuando la ofrenda que presentes sea una
ofrenda de harina cocida al horno, ella será de
flor de harina, tortas sin levadura mezcladas
con aceite u hojaldres sin levadura ungidos
230
Estudio Vida de Levítico

con aceite” (v. 4). Las tortas de flor de harina


representan la humanidad de Cristo, la cual
alimenta a Dios y los siervos.
La flor de harina no tiene una forma definida,
pero las tortas de flor de harina son sólidas y
tienen una forma definida. Por tanto, las
tortas indican una experiencia más sólida de
Cristo. Podemos experimentar a Cristo como
flor de harina, como un alimento sin forma.
También podemos experimentar a Cristo
como tortas, como algo sólido y con una forma
definida.
A. La ofrenda de harina de mayor
tamaño
Las tortas de flor de harina eran la ofrenda de
harina de mayor tamaño. Así que, las tortas
representan la porción más grande de Cristo
en lo referente a nuestra experiencia de Él.
Esto nos muestra que la experiencia de la
ofrenda de harina difiere en grado. La porción
suya puede ser de cierto tamaño, y la de otro
santo puede ser de un tamaño diferente.
B. Perforadas o traspasadas

231
Estudio Vida de Levítico

Las tortas de flor de harina eran perforadas o


traspasadas. Perforar o traspasar representa
una determinada clase de sufrimiento
padecido por Cristo en Su humanidad.
Durante Su vida humana, el Señor
experimentó diversas clases de sufrimientos,
y el hecho de que las tortas fuesen perforadas
o traspasadas, representa cierta clase de
sufrimientos que Cristo experimentó.
C. Sin levadura
Las tortas de flor de harina no contenían
levadura. No tener levadura significa no tener
pecado ni ninguna cosa negativa.
D. Mezcladas con aceite
Las tortas de flor de harina eran mezcladas
con aceite. Mezclar algo con aceite significa
mezclarlo con el Espíritu Santo. La
humanidad de Cristo continuamente se
mezclaba con Su divinidad. En la experiencia
y disfrute que tenemos hoy en día, no es
posible que la ofrenda de harina esté separada
de Dios el Espíritu.
XIII. HOJALDRES
232
Estudio Vida de Levítico

La ofrenda de harina también podía ser de


“hojaldres sin levadura ungidos con aceite” (v.
4b).
A. Huecos por dentro, fáciles de
ingerir
Los hojaldres son huecos por dentro y fáciles
de ingerir. Esto representa a Cristo quien, en
Su humanidad, es disfrutado y experimentado
por los creyentes más jóvenes. Cristo en
calidad de tortas es bueno para los fuertes, y
Cristo en calidad de hojaldres es bueno para
los más jóvenes. Cristo está disponible a las
personas de todas las edades. ¡Alabado sea el
Señor por ser tan comestible!
B. Sin levadura
Una vez más, no tener levadura significa que
en Cristo, como ofrenda de harina, no hay
pecado ni ninguna cosa negativa.
C. Ungidos con aceite
Los hojaldres eran ungidos con aceite. Esto
significa que Cristo es ungido con el Espíritu
Santo, ya que el Espíritu Santo fue derramado
sobre Él.
233
Estudio Vida de Levítico

XIV. OFRENDA DE HARINA


HORNEADA EN BANDEJA
“Mas si la ofrenda que presentas es una
ofrenda de harina horneada en bandeja, será
de flor de harina mezclada con aceite, sin
levadura. La partirás en trozos y derramarás
sobre ella aceite; es ofrenda de harina” (vs. 5-
6). En esta clase de ofrenda de harina, la flor
de harina no tenía forma definida; ni siquiera
era masa, sino simplemente harina horneada
en bandeja.
A. Sin levadura
Una vez más, no tener levadura significa no
tener pecado ni cosas negativas.
B. Mezclada con aceite
La flor de harina no se mezclaba con agua,
sino con aceite. Aunque esta mezcla no
producía una masa, sí hacía que la ofrenda de
harina formara una sola pieza. Una vez más,
ser mezclado con aceite significa ser mezclado
con el Espíritu Santo.
C. Partida en trozos

234
Estudio Vida de Levítico

La ofrenda de harina era partida en trozos.


Esto significa que la humanidad de Cristo es
perfecta, pero jamás permanece intacta; ésta
siempre es quebrantada. Tal
quebrantamiento representa otra clase de
sufrimiento por el cual Cristo pasó en Su
humanidad.
D. Aceite derramado sobre los trozos
Derramar aceite sobre los trozos significa que
Cristo fue ungido con el Espíritu Santo.
Aquí vemos un cuadro de la experiencia que
Cristo tuvo del Espíritu de Dios. En primer
lugar, Él nació del Espíritu de Dios (Mt. 1:18,
20). Esto guarda relación con el hecho de que
Él se mezcló con el Espíritu. Luego, a la edad
de treinta años, Él fue ungido con el Espíritu
de Dios. El Espíritu Santo fue derramado
sobre Él después de Su bautismo en agua
(3:16). Así que, incluso en la ofrenda de
harina, una ofrenda tan pequeña, podemos
ver los dos aspectos de la experiencia que
Cristo tuvo del Espíritu de Dios.

235
Estudio Vida de Levítico

XV. OFRENDA DE HARINA HECHA


EN CAZUELA
“Si la ofrenda que presentas es una ofrenda de
harina hecha en cazuela, se hará de flor de
harina con aceite” (Lv. 2:7). La ofrenda de
harina hecha en cazuela representa la
humanidad de Cristo en otra clase de
sufrimiento. Los demás aspectos de esta
ofrenda tienen el mismo significado que los de
la ofrenda de harina horneada en bandeja.
XVI. ESPIGAS FRESCAS
En los versículos del 14 al 16 vemos otra
categoría de ofrenda de harina: espigas
frescas.
A. Producto de la cosecha
después de haber laborado en el
campo
Las espigas frescas eran el producto de la
cosecha después de haber laborado en el
campo. Esto significa que nuestra labor en
Cristo produce una cosecha de espigas frescas.
Las espigas frescas son muy tiernas, muy
frescas y muy sabrosas.

236
Estudio Vida de Levítico

B. Como primicias de espigas frescas


Las primicias de las espigas frescas
representan el fresco disfrute de Cristo en Su
resurrección. Cristo fue el grano sembrado en
la tierra; Él murió y luego brotó en
resurrección para producir espigas frescas
(Jn. 12:24). Estas espigas frescas son las
primicias de Su resurrección.
C. Grano majado
Levítico 2:14 habla de “grano majado de la
espiga fresca”. La palabra majado alude a la
aplicación de la cruz de Cristo. Las espigas
frescas debían ser majadas, es decir, debían
experimentar la obra aniquiladora de la
muerte de Cristo. Esto indica que si queremos
llevar una vida en la que Cristo sea nuestra
ofrenda de harina, no podremos evitar la cruz.
Debemos experimentar el ser majados; esto
equivale a experimentar la muerte de Cristo
que nos aniquila.
D. Con aceite sobre la ofrenda de
harina
“Echarás sobre ella aceite y le pondrás encima
olíbano; es ofrenda de harina” (v. 15). El aceite
237
Estudio Vida de Levítico

sobre la ofrenda de harina representa al


Espíritu Santo derramado sobre la
humanidad de Cristo.
E. Con olíbano puesto encima
de la ofrenda de harina
El olíbano era puesto encima de la ofrenda de
harina. Como hemos señalado, esto
representa la fragancia de la resurrección de
Cristo sobre Su humanidad.
F. Parte del grano majado y parte del
aceite,
con todo el olíbano, son quemados
sobre el altar
“Y el sacerdote quemará, como porción
memorial, parte del grano majado y parte del
aceite, con todo el olíbano, como ofrenda por
fuego a Jehová” (v. 16). El hecho de quemar
parte del grano majado y parte del aceite, con
todo el olíbano, significa que la humanidad de
Cristo en su frescura, junto con el Espíritu
Santo y la fragancia de la resurrección de
Cristo, es ofrecida a Dios como alimento para
Su satisfacción. Una vez más vemos que una

238
Estudio Vida de Levítico

porción de la ofrenda de harina —la mejor


porción— era ofrecida a Dios como alimento.
G. Como porción memorial
La porción de la ofrenda de harina que le
corresponde a Dios es ofrecida como porción
memorial. Es un memorial debido a sus gratos
efectos. Esta porción satisface tanto a Dios
que se convierte en un memorial.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE CATORCE
LA EXPERIENCIA Y EL DISFRUTE
PRÁCTICOS
QUE TENEMOS DE CRISTO COMO
LAS OFRENDAS
En este mensaje, siento la carga de tener
comunión con ustedes acerca de la
experiencia y el disfrute prácticos que
tenemos de Cristo como las ofrendas.
CRISTO: LA ÚNICA OFRENDA
Hoy Cristo es la realidad de las ofrendas.
Según Hebreos 10:7-9, Cristo vino en la carne
para hacer la voluntad de Dios, la cual
consistía en reemplazar consigo mismo las
239
Estudio Vida de Levítico

ofrendas del Antiguo Testamento. El versículo


9b dice: “Quita lo primero, para establecer lo
segundo”. Lo “primero” denota los sacrificios
animales del Antiguo Testamento, y lo
“segundo” denota a Cristo, el único sacrificio,
la única ofrenda. En el Antiguo Testamento
había muchas ofrendas, pero en el Nuevo
Testamento hay una sola y única ofrenda: la
maravillosa persona de Cristo.
El libro de Hebreos nos revela lo maravillosa
que es la persona de Cristo. Capítulo tras
capítulo, Pablo corre el velo y nos muestra la
maravillosa, misteriosa y todo-inclusiva
persona de Cristo. En particular, Hebreos nos
habla del sacerdocio de Cristo. Cristo no es
solamente nuestro Salvador, sino también
nuestro Sumo Sacerdote. En el capítulo 10
vemos que esta persona ha reemplazado todas
las ofrendas del Antiguo Testamento. Él vino
para hacer la voluntad de Dios (He. 10:7, 9).
Según la economía neotestamentaria, la
voluntad de Dios consiste en reemplazar con
Cristo las ofrendas del Antiguo Testamento.

240
Estudio Vida de Levítico

Si queremos conocer la persona de Cristo,


debemos estudiar el libro de Hebreos. Esta
maravillosa persona no sólo es el Hijo de Dios
y el Dios Triuno: Él es el Dios Triuno
procesado. Cristo es también un hombre, pues
Él es el Dios Triuno procesado que se mezcló
con la humanidad. A la postre, Cristo pasó por
la muerte y entró en resurrección. Además, Él
como hombre ascendió al tercer cielo donde,
como Dios-hombre procesado, está sentado
en el trono. En Su encarnación, Él trajo a Dios
a la tierra, y en Su ascensión, Él llevó al
hombre a los cielos.
Según el libro de Hebreos, Cristo, el Dios-
hombre ascendido, es nuestro Sumo
Sacerdote. En el Antiguo Testamento, el deber
del sumo sacerdote consistía en ofrecerle algo
a Dios, ya fuese un sacrificio o una dádiva, no
sólo para hacer propiciación sino también
para complacer a Dios. Nosotros, como
pecadores que poseen una naturaleza
pecaminosa y cometen acciones pecaminosas,
teníamos problemas con Dios, y Dios tenía
problemas con nosotros. No había paz entre
Dios y nosotros. Así que era necesario hacer
241
Estudio Vida de Levítico

algo para apaciguar el conflicto existente


entre Dios y nosotros. Cristo apaciguó el
conflicto existente al hacer propiciación por
nosotros. Además, Cristo hizo algo para que
Dios estuviera contento. Dios quería sentirse
contento con nosotros, pero nuestros pecados
lo impedían. Si bien Dios nos amaba antes de
que fuéramos salvos, Él no estaba contento
con nosotros. Así que, Cristo se ofreció a Sí
mismo no sólo como sacrificio por el pecado,
sino también como dádiva para complacer a
Dios y así alegrarlo. Cristo, como la única
ofrenda, hizo propiciación por nosotros y
logró que Dios estuviera contento con
nosotros.
CRISTO SIRVE COMO ALIMENTO
QUE SATISFACE A DIOS Y A SUS
SIERVOS
Levítico es uno de los libros de la Biblia más
difíciles de entender. Pablo fue el primero en
abrir, en exponer, este libro. A lo largo de los
siglos, los maestros de la Biblia,
especialmente entre la Asamblea de los
Hermanos, han expuesto el libro de Levítico.
Los Hermanos interpretaron los tipos.
242
Estudio Vida de Levítico

Nosotros recibimos mucha ayuda de los


maestros de la Biblia que nos precedieron y
estamos apoyados sobre sus hombros.
Todo el que entiende correctamente Levítico
ve la relación que existe entre este libro y el
libro de Hebreos. Por más de sesenta años
hemos estudiado el libro de Hebreos y cómo
éste se relaciona con Levítico.
En su curso bíblico por correspondencia, C. I.
Scofield dijo que en cada capítulo de Levítico
podemos ver a Cristo. Cuando oí esto por
primera vez, no lo entendí. Yo veía las
ofrendas en Levítico, pero no veía a Cristo.
Con el tiempo, recibí la ayuda de los
Hermanos para ver que en Levítico se nos
presenta a Cristo a modo de tipos. Todas las
ofrendas son tipos, cuadros figurativos, de
Cristo.
Aunque los Hermanos me ayudaron a ver a
Cristo en los tipos, fue después de algún
tiempo que descubrí que las ofrendas servían
de alimento para Dios (Lv. 3:11, 16; 21:6, 8;
Nm. 28:2). ¿Se ha dado usted cuenta de que
Dios tiene hambre, que Él necesita alimento,
243
Estudio Vida de Levítico

que necesita comer? Decir que Dios tiene


hambre y que necesita alimento no concuerda
con nuestro concepto humano natural.
Cuando decimos que las ofrendas son
sacrificios, tal vez lo único que nos venga a la
mente es que tenemos problemas con Dios y
que necesitamos las ofrendas para que hagan
propiciación por nosotros a fin de apaciguar el
conflicto existente con Dios. Pero quizás
nunca hayamos comprendido que, de hecho,
uno de los principales propósitos de las
ofrendas es que ellas servían como alimento
para Dios y también para Sus siervos.
En los libros de Éxodo y Levítico vemos que
los sacerdotes, quienes servían en el
tabernáculo y en torno a él, comían los
alimentos sacerdotales. ¿En qué consistían
estos alimentos sacerdotales? Eran las
distintas clases de ofrendas, tanto de la vida
animal como de la vida vegetal. El objetivo de
las ofrendas no era únicamente hacer
propiciación por nuestro caso y agradar a Dios
para que estuviera contento con nosotros.
Además de esto, las ofrendas tenían como

244
Estudio Vida de Levítico

finalidad satisfacer a Dios y satisfacer,


fortalecer y vigorizar a los siervos de Dios.
Tal vez hablemos mucho de servir a Dios, pero
¿qué debemos servirle? Debemos servirle a
Cristo como alimento. Además, este alimento
no se debe de servir de una sola forma, o
platillo; antes bien, al igual que los banquetes
chinos, debe constar de muchos platillos.
Cada una de las ofrendas constituye un
platillo diferente. Todas las ofrendas —el
holocausto, la ofrenda de harina, la ofrenda de
paz, la ofrenda por las transgresiones, la
ofrenda por el pecado, la ofrenda mecida, la
ofrenda elevada, la ofrenda voluntaria y la
libación— son Cristo como distintos platillos
que podemos servirle a Dios.
Cristo es la comida de Dios, y también es
nuestra comida. Puesto que Cristo es nuestro
alimento, es necesario que le comamos. No
obstante, algunos cristianos se sienten
molestos cuando nos oyen hablar de comer a
Jesús. A ellos quisiéramos recordarles lo que
el Señor dijo en Juan 6:57: “Como me envió el
Padre viviente, y Yo vivo por causa del Padre,

245
Estudio Vida de Levítico

asimismo el que me come, él también vivirá


por causa de Mí”. Cristo, quien es nuestro
alimento, nos fortalece y nos vigoriza.
Nosotros servimos a Dios ministrándole
Cristo como nuestro alimento. Aparte de
Cristo, no tenemos nada que ofrecerle a Dios,
nada con lo cual podamos agradarle y
satisfacerle. Por consiguiente, no debemos
presentarnos a Dios con las manos vacías,
sino con las manos llenas de Cristo a fin de
ofrecerlo a Dios. La mejor porción de Cristo
como las ofrendas es el alimento que Dios
come para Su disfrute, y lo que resta es
nuestro alimento para nuestro disfrute. Con
esto vemos que tanto Dios como Sus siervos
son satisfechos con Cristo y por Cristo como
alimento.
EXPERIMENTAR Y DISFRUTAR A
CRISTO
SEGÚN SE REVELA EN LEVÍTICO
Cada uno de los cuatro Evangelios nos revela
algo acerca de Cristo. En cierto sentido,
Levítico es también un evangelio que nos
revela a Cristo. Cristo ciertamente es revelado
246
Estudio Vida de Levítico

en Levítico, pero Él es revelado aquí en un


“idioma” diferente al de los Evangelios.
Podríamos decir que éste es el “idioma
Levítico”. Un ejemplo de este idioma es la
palabra hebrea traducida “holocausto” en el
capítulo 1. Literalmente, esta palabra denota
algo que asciende. Si conocemos el idioma de
Levítico, comprenderemos que esto que
asciende se refiere a Cristo.
En el libro de Levítico podemos ver muchos
detalles relacionados con el disfrute que
tenemos de Cristo. En el Evangelio de Juan, el
Señor Jesús reveló que Él es el pan de vida,
que Él es el pan que descendió del cielo y que
lo podemos comer (6:48, 50-51). No obstante,
aunque el Señor dijo esto claramente en Juan,
los detalles de esto no se encuentran en Juan.
Si queremos conocer los detalles respecto a
comer a Cristo, debemos acudir a Levítico.
Es crucial que encontremos la manera de
experimentar y disfrutar a Cristo según se
revela en Levítico. Debemos experimentarlo y
disfrutarlo diariamente y de forma práctica.

247
Estudio Vida de Levítico

Para ello, debemos conocer la realidad de


todas las ofrendas.
El Espíritu de realidad:
Cristo como realidad de las ofrendas
para nosotros
Algunos afirman que la realidad de las
ofrendas es Cristo. Esto, por supuesto, es
correcto. En Juan 14, el Señor Jesús nos dijo
incluso que Él es la realidad. “Yo soy el
camino, y la realidad, y la vida” (v. 6). En otro
versículo del mismo capítulo, Él habla del
Espíritu de realidad (v. 17). No obstante,
Cristo no puede ser realidad para nosotros si
Él simplemente es la realidad. Él, en Sí
mismo, es la realidad, pero todavía no es la
realidad para nosotros. A fin de que Cristo sea
realidad para nosotros, necesitamos al
Espíritu de realidad.
Juan 1:17 dice: “La ley por medio de Moisés
fue dada, pero la gracia y la realidad vinieron
por medio de Jesucristo”. Esto indica que
cuando el Señor Jesús vino, también vino la
realidad. Cristo mismo es la realidad. Así que,
por un lado, el Señor Jesús nos dice que Él es
248
Estudio Vida de Levítico

la realidad; pero, por otro, Él nos habla del


Espíritu de realidad. “Yo rogaré al Padre, y os
dará otro Consolador, para que esté con
vosotros para siempre: el Espíritu de
realidad” (14:16-17a).
Según la revelación hallada en el Nuevo
Testamento, el Espíritu de realidad es la
transfiguración de Cristo. Cuando Cristo
estuvo en la tierra como hombre en la carne,
Él aún no era el Espíritu de realidad. Pero
después de haber sido crucificado para
efectuar una redención todo-inclusiva y de
haber entrado en resurrección, Él llegó a ser
Espíritu vivificante (1 Co. 15:45). El Cristo que
anteriormente estaba en la carne llegó a ser el
Espíritu que da vida. Este Espíritu
es el Espíritu, la consumación del Dios Triuno
procesado. Hoy en día el Espíritu vivificante
es la consumación del Dios Triuno procesado.
Lo que el Padre es, lo que el Hijo es y lo que el
Espíritu es, ha llegado a su consumación en el
Espíritu todo-inclusivo. Ésta es la razón por la
que Apocalipsis 22:17 habla de “el Espíritu”.
“El Espíritu y la novia dicen: Ven”.

249
Estudio Vida de Levítico

El Espíritu no sólo es poder, fuerza y vigor: Él


es una persona. Sin embargo, quizás no nos
demos cuenta de que esta persona vive en
nosotros y camina con nosotros. No estamos
solos; hay otra persona —Cristo como Espíritu
de realidad— quien está en nosotros y con
nosotros. Esto significa que cuando ingerimos
a Cristo y lo disfrutamos, ingerimos y
disfrutamos a una persona. Todos debemos
darnos cuenta de que dentro de nosotros está
Cristo, una persona.
En Mateo 28:20 el Señor Jesús dijo: “He aquí,
Yo estoy con vosotros todos los días”. Esto
significa que Él está con nosotros cada día.
¿No tiene usted la sensación de que el Señor
Jesús que está con usted es una persona?
Aunque esta persona todavía posee la
naturaleza humana y la naturaleza divina, Él
ya no está en la carne, pues fue transfigurado
para ser el Espíritu. Él es ahora el Espíritu
consumado, el Espíritu que es la consumación
del Dios Triuno procesado.
¿Se dan cuenta de que tenemos a un Dios
procesado y que este Dios procesado llegó a

250
Estudio Vida de Levítico

ser el Espíritu consumado? Yo puedo


testificar que tengo la profunda sensación de
que esta persona está en mí y conmigo,
ayudándome, fortaleciéndome,
vigorizándome y cuidando de mí. Pablo tenía
esta convicción, y por ello pudo decir: “Todo
lo puedo en Aquel que me reviste de poder”
(Fil. 4:13).
La Biblia revela que Cristo es una persona
maravillosa y que esta persona maravillosa es
ahora el Espíritu vivificante. Él es el Dios
Triuno consumado que, como Espíritu
compuesto, está siempre con nosotros para
ser nuestro disfrute. ¿Cómo podemos
disfrutarle? Podemos disfrutarle en calidad de
todas las ofrendas.
El pensamiento de que podemos disfrutar a
Cristo como las ofrendas está escondido en el
libro de Levítico. Por ejemplo, podemos
disfrutar a Cristo como holocausto. Nosotros
no podemos llevar una vida de absoluta
entrega a Dios, pero Cristo como holocausto
vive absolutamente entregado a Dios. Por
consiguiente, debemos tomar a Cristo como

251
Estudio Vida de Levítico

holocausto y disfrutarlo en calidad de


holocausto. Para tener esta experiencia y
disfrute de Cristo, debemos orar, diciendo:
“Señor Jesús, Tú eres una persona
maravillosa. Eres el Espíritu consumado que
siempre está conmigo, y estás conmigo para
ser mi holocausto. Señor, yo no puedo
satisfacer a Dios, pero Tú sí puedes. Yo no vivo
absolutamente entregado a Dios, pero Tú
siempre viviste y sigues viviendo
absolutamente entregado a Dios. Ahora,
Señor Jesús, te tomo como mi holocausto”. Al
orar así, disfrutaremos a Cristo como nuestro
holocausto.
También podemos disfrutar a Cristo como
nuestra ofrenda de harina. Como ofrenda de
harina, Cristo sirve de alimento a Dios y
también a nosotros. En este alimento tenemos
olíbano y sal, pero no levadura ni miel. La sal
se refiere a la muerte de Cristo, y el olíbano, a
la resurrección de Cristo. La ofrenda de
harina, por tanto, está repleta de la muerte y
resurrección de Cristo.

252
Estudio Vida de Levítico

Cuanto más oremos acerca del Cristo que es


las ofrendas, con la comprensión de que Él es
el Espíritu vivificante, más lo disfrutaremos
como las ofrendas. La manera en que
disfrutamos a Cristo consiste en tener
contacto con Él y poseerlo como Espíritu de
realidad.
Liberar nuestro espíritu por medio de
la Palabra
Si hemos de experimentar y disfrutar a Cristo
como se revela en Levítico, no debemos orar
de manera mental, sino orar liberando
nuestro espíritu por medio de la palabra en la
Biblia. Esto hará que la palabra constante en
la Biblia se convierta en la palabra dada para
el momento. Ésta es la manera de disfrutar a
Cristo.
Hoy en día entre los cristianos, incluyéndonos
a nosotros, hay carencia en cuanto a disfrutar
a Cristo al liberar nuestro espíritu por medio
de la palabra en la Biblia. Es posible aprender
muchas cosas y adoptar diferentes prácticas,
pero aun así quizás no ejercitemos
debidamente nuestro espíritu en oración con
253
Estudio Vida de Levítico

la palabra constante en la Biblia de modo que


ésta llegue a ser, en nuestra experiencia, la
palabra dada para el momento a fin que
podamos disfrutar a Cristo de forma práctica.
Si durante algún tiempo oramos liberando
nuestro espíritu por medio de la palabra,
tendremos la profunda sensación de que el
Señor Jesús está con nosotros para
suministrarnos todo lo que necesitemos.
Ministrar Cristo a los demás
Si a diario disfrutamos a Cristo al liberar
nuestro espíritu por medio de la palabra y al
tocar el Espíritu, seremos llenos de Cristo.
Entonces ministraremos Cristo a todo aquel
con quien nos relacionemos. Aun cuando no
mencionemos a Cristo, lo ministraremos a los
demás al tener comunión con ellos.
Disfrutar a Cristo como las ofrendas consiste
en comer a Cristo para poder servir a Dios.
Cuanto más comamos a Cristo, más seremos
llenos de Él y más estaremos satisfechos con
Él. Esto nos capacitará para servir a Dios y
adorarlo.

254
Estudio Vida de Levítico

Para adorar a Dios no es necesario


arrodillarse ni postrarse. Podemos adorar a
Dios aun mientras ministramos Cristo a los
demás. Esta manera de ministrar Cristo a los
demás constituye una verdadera adoración a
Dios con Cristo.
En primer lugar, nosotros mismos debemos
estar satisfechos con Cristo como las
ofrendas. Luego, una vez que disfrutemos al
Cristo que nos capacita para amar a los
demás, podremos ministrarles a Cristo. Por
ejemplo, por un lado, debemos tomar a Cristo
como nuestra ofrenda por el pecado,
disfrutando de Su propiciación; por otro,
debemos ministrar a los demás el Cristo que
hemos disfrutado, especialmente a los más
débiles que aún viven en pecado. Si les
ministramos a Cristo de esta manera, ellos
serán abastecidos y alumbrados para confesar
sus pecados. Finalmente, obtendrán la
victoria sobre su pecado y lo vencerán
completamente.
Mi carga en este mensaje es que los santos en
el recobro del Señor sepan cómo disfrutar a

255
Estudio Vida de Levítico

Cristo de una manera práctica y concreta, y


que comprendan que Él, una persona viva y
maravillosa, es nuestras ofrendas. Cristo,
como Espíritu consumado del Dios Triuno
procesado, lo es todo. Él es el Padre, el Hijo y
el Espíritu; Él es el Dios procesado; Él es un
hombre mezclado con Dios. Él es también
nuestro alimento santo. Esto significa que Él
es las ofrendas que llegan a ser nuestro
alimento. Él es incluso la adoración misma
que rendimos a Dios y Aquel dentro de
nosotros que agrada a Dios. Nuestra
necesidad hoy en día es disfrutar a este Cristo
a fin de que lo prediquemos y lo ministremos
a los demás.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE QUINCE
LOS ELEMENTOS DE LA OFRENDA
DE HARINA
PARA LA VIDA CRISTIANA Y LA VIDA
DE IGLESIA
Lectura bíblica: Lv. 2:1-2, 4, 11, 13; Lc.
1:35; Mt. 1:18, 20; Lc. 3:21-22; 4:1; 23:14;

256
Estudio Vida de Levítico

Mt. 12:46-50; Mr. 10:38; Jn. 12:24; 7:6,


16-18; Ro. 8:2, 3, 6, 9-11, 13; 1 Co. 10:17
En este mensaje siento la carga de decir algo
más sobre la ofrenda de harina. Sin embargo,
no siento la carga de hablar de la ofrenda de
harina como tal, sino tener comunión con
ustedes en cuanto a los elementos, los
componentes, de la ofrenda de harina en
relación con la vida cristiana y la vida de
iglesia.
EL ESPÍRITU DE REALIDAD EN
NUESTRA EXPERIENCIA
ES LA REALIDAD DE LAS OFRENDAS
En el mensaje anterior vimos que la realidad
de todas las ofrendas es Cristo, quien es hecho
real para nosotros como Espíritu. Esto
significa que en nuestra experiencia, el
Espíritu es la realidad de las ofrendas. Si no
experimentamos al Espíritu de una manera
subjetiva, no poseeremos la realidad de las
ofrendas, sino únicamente la doctrina con
respecto a Cristo como las ofrendas. En Sí
mismo Cristo es la realidad de las ofrendas,

257
Estudio Vida de Levítico

pero Él no podría ser esta realidad para


nosotros si no fuese el Espíritu vivificante.
LAS CINCO OFRENDAS BÁSICAS
En Levítico, encontramos cinco ofrendas
básicas: el holocausto, la ofrenda de harina, la
ofrenda de paz, la ofrenda por el pecado y la
ofrenda por las transgresiones. Es difícil
determinar cuál de estas cinco ofrendas es la
ofrenda principal. Quizás algunos digan que la
ofrenda de paz es la ofrenda principal porque,
según Levítico 1—5, ésta ocupa un lugar
central. Otros tal vez digan que la ofrenda
principal es el holocausto, el cual representa a
Cristo como Aquel que vive absolutamente
entregado a Dios. Incluso otros dirían que,
puesto que en nuestra vida diaria aún
tenemos problemas con relación al pecado y
los pecados, la ofrenda principal podría ser la
ofrenda por el pecado o la ofrenda por las
transgresiones. Aunque necesitamos todas las
ofrendas básicas, la ofrenda principal con
respecto a la experiencia de Cristo en muchos
aspectos y detalles, es la ofrenda de harina.

258
Estudio Vida de Levítico

Con respecto a nuestro entendimiento del


libro de Levítico, estamos apoyados sobre los
hombros de muchos maestros de la Biblia que
nos han precedido, especialmente aquellos
que estuvieron entre los Hermanos.
Ciertamente debemos darle crédito a ellos;
con todo, debido a que estamos apoyados
sobre sus hombros, podemos ver cosas que
ellos nunca vieron. Una de estas cosas es el
hecho de disfrutar las ofrendas a fin de que
éstas se forjen en nosotros y nos constituyan
en cierta clase de personas. Nosotros nos
convertimos en lo que comemos. Si comemos
a Cristo como ofrenda de harina, Cristo
llegará a ser nuestro elemento constitutivo.
Es necesario conocer los elementos que
componen la ofrenda de harina. Debemos
comprender que la ofrenda de harina incluye
cuatro elementos, pero que, de manera
específica, excluye dos elementos. Conocer
todos estos elementos equivale a conocer a
Cristo de una manera práctica y detallada.
LA FLOR DE HARINA

259
Estudio Vida de Levítico

El primer elemento de la ofrenda de harina es


la flor de harina. La flor de harina representa
la humanidad de Cristo, la cual es equilibrada
y fina.
EL ACEITE
Mientras que la flor de harina en la ofrenda de
harina representa la humanidad, el aceite
representa la divinidad. El aceite representa a
Dios. La flor de harina es la base, a la cual se
agrega el aceite.
Si leemos Levítico 2 detenidamente, veremos
que el aceite es añadido a la harina de tres
maneras diferentes. El aceite se mezclaba con
la harina, o se derramaba sobre ella; la harina
también podía ser ungida con aceite. La
manera más importante de añadir aceite a la
harina consistía en mezclar la harina con el
aceite. La flor de harina no permanecía seca,
sino que era “aceitada” tanto interna como
externamente.
EL OLÍBANO
El tercer elemento es el olíbano. En tipología,
el olíbano representa la resurrección. El olor
260
Estudio Vida de Levítico

grato del olíbano representa la fragancia de la


resurrección de Cristo. ¡Cuán dulce es Cristo
en Su resurrección!
LA SAL
El cuarto elemento de la ofrenda de harina es
la sal. En tipología, la sal representa la muerte,
o la cruz, de Cristo. La sal sazona, mata los
gérmenes y conserva. Éste es el efecto de la
cruz de Cristo.
LA OFRENDA DE HARINA
NO CONTIENE LEVADURA NI MIEL
La ofrenda de harina no debía contener
levadura ni miel. La levadura representa el
pecado y otras cosas negativas. En los
Evangelios, el Señor Jesús habla de la
levadura de los fariseos, de la levadura de los
saduceos y de la levadura de Herodes (Mt.
16:6, 11-12; Lc. 12:1; Mr. 8:15).
La miel representa la vida humana natural;
representa nuestra vida natural, no en su
aspecto negativo, sino en su aspecto positivo.
No debemos pensar que las personas siempre
son malas, puesto que a veces son muy
261
Estudio Vida de Levítico

buenas. Pero esta bondad natural es miel. El


odio es levadura, pero el amor natural es miel.
Asimismo, la soberbia es levadura, pero la
humildad natural es miel.
Al parecer, la miel es diferente de la levadura.
Sin embargo, después de cierto tiempo, la
miel puede fermentar, y esta fermentación
redunda en levadura. Esto indica que aunque
seamos buenos o malos, el resultado será el
mismo. Ésta es la razón por la cual Génesis 2
habla del árbol del conocimiento del bien y del
mal. Seamos buenos o malos, en ambos casos
el resultado será levadura.
Usemos el divorcio como ejemplo de la
fermentación de la miel. Cuando un
matrimonio termina en divorcio, esto se debe
por lo general a que cierta clase de miel —el
amor natural— fermenta y redunda en
levadura. Con este ejemplo vemos que el
resultado del odio, que es levadura, y del amor
natural, que es miel, es el mismo. Las cosas
negativas son levadura, y los buenos aspectos
de la vida natural, representados por la miel,

262
Estudio Vida de Levítico

terminan por fermentar y redundan en


levadura.
La vida que Cristo llevó en la tierra fue una
vida sin levadura y sin miel, y nosotros
debemos llevar la misma clase de vida hoy en
día. Debemos tener los cuatro elementos
positivos —la flor de harina, el aceite, el
olíbano y la sal—, pero no los dos elementos
negativos: la levadura y la miel. Si ésta es
nuestra situación, seremos una ofrenda de
harina apropiada, una ofrenda compuesta de
humanidad aceitada con divinidad en
resurrección por medio de la muerte de
Cristo, y sin levadura ni miel. Esta clase de
vida es el alimento que satisface a Dios y que
también nos nutre a nosotros, que servimos a
Dios.
EL CUADRO PRESENTADO EN LOS
CUATRO EVANGELIOS
DEL VIVIR HUMANO DE CRISTO EN
LA TIERRA
En los cuatro Evangelios se nos presenta un
cuadro del vivir humano de Cristo en la tierra.
Él era Dios desde la eternidad, pero por medio
263
Estudio Vida de Levítico

de la encarnación Él vino a ser un hombre


genuino y vivió en la tierra como tal.
El Espíritu en el vivir humano de
Cristo
La humanidad de Cristo tiene mucho que ver
con el Espíritu de Dios. Cristo fue concebido
por obra del Espíritu Santo (Lc. 1:35; Mt. 1:18,
20). Desde el momento en que Él fue
concebido, es decir, desde que comenzó a vivir
como hombre, Su humanidad estaba
estrechamente relacionada con el Espíritu
Santo. Sin el Espíritu Santo, Jesús no habría
sido concebido ni habría nacido. La
concepción y el nacimiento del Señor fueron
obra del Espíritu Santo. Su humanidad estaba
mezclada con el Espíritu Santo. El vivir
humano de Cristo se basa en esta mezcla.
Cuando el Señor Jesús comenzó a ministrar
en favor de Dios, Él fue bautizado. “Jesús fue
bautizado; y mientras Él oraba, el cielo se
abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre Él
en forma corporal, como paloma” (Lc. 3:21b-
22a). El hecho de que el Espíritu Santo
descendiera en forma de paloma, la cual se
264
Estudio Vida de Levítico

caracteriza por su mansedumbre, indica que


el Espíritu de Dios es una persona, y no
simplemente un poder, un medio o un
instrumento. El Espíritu Santo como persona
descendió sobre el Señor Jesús. Esto significa
que así como se derramaba el aceite sobre la
flor de harina, el Espíritu Santo fue
derramado sobre el Señor Jesús. Por una
parte, en Su humanidad, Él estaba mezclado
con el Espíritu Santo; por otra, el Espíritu
Santo fue derramado sobre Él y lo ungió.
La primera parte de Lucas 4:1 dice: “Jesús,
lleno del Espíritu Santo”. Él estaba lleno del
Espíritu, plenamente aceitado con el Espíritu,
por cuanto se había mezclado con el Espíritu
y el Espíritu había sido derramado sobre Él.
Por esta razón, Él se conducía y obraba en el
Espíritu. Todo cuanto Él hizo en Su ministerio
lo hizo en el Espíritu: en el Espíritu esencial y
también en el Espíritu económico. Él es un
hombre que se mezcló con el Espíritu y sobre
el cual se derramó el Espíritu.
Una humanidad sin defecto:
una vida humana exenta de levadura

265
Estudio Vida de Levítico

La humanidad y el vivir humano del Señor


Jesús no tenían defecto alguno. El Señor fue
llevado ante Pilato para ser juzgado por la
autoridad romana, pero Pilato declaró que no
había hallado delito alguno en Él (Lc. 23:14).
El Señor Jesús no tenía pecado. En Él no
había levadura alguna.
Se niega a la vida natural:
una vida humana exenta de miel
En el caso del Señor Jesús, no estaba presente
la miel. Un día, mientras hablaba a las
multitudes, “Su madre y Sus hermanos
estaban afuera, y procuraban hablar con Él. Y
alguien le dijo: He aquí Tu madre y Tus
hermanos están afuera, y te quieren hablar”
(Mt. 12:46-47). Al oír esto, Él dijo al que le
había hablado: “¿Quién es Mi madre, y
quiénes son Mis hermanos? Y extendiendo Su
mano hacia Sus discípulos, dijo: ¡He aquí Mi
madre y Mis hermanos! Porque todo aquel
que hace la voluntad de Mi Padre que está en
los cielos, ése es Mi hermano, y hermana, y
madre” (vs. 48-50). Esto nos muestra que en
Él no hay miel, que Él se negó a la vida
natural.
266
Estudio Vida de Levítico

Hechos 15:36-39 narra un problema que se


suscitó entre Pablo y Bernabé. Este problema
fue causado por la miel de la vida natural.
Bernabé quería que llevasen consigo a Juan
Marcos en sus viajes, pero “a Pablo no le
parecía bien llevar consigo al que se había
apartado de ellos desde Panfilia, y no había
ido con ellos a la obra” (v. 38). Como resultado
de ello, “hubo un agudo conflicto entre ellos,
hasta el punto que se separaron el uno del
otro” (v. 39a). Marcos era primo de Bernabé
(Col. 4:10), y es muy probable que el problema
entre Pablo y Bernabé se debiera a la relación
natural que había entre Bernabé y Marcos.
Pablo, quien fue vindicado por la crónica
divina (Hch. 15:39b-40), no estuvo de acuerdo
con esta miel.
En nuestra vida cristiana, debemos aprender
del Señor Jesús a alejarnos de la vida natural
lo más que podamos. Como creyentes,
ciertamente debemos amar a los demás, pero
debemos tener cuidado de no amar de una
manera natural. ¡Cuán fácil es amar a los
demás de una manera humana y natural! Aun
en la vida de iglesia a veces amamos a los que
267
Estudio Vida de Levítico

son iguales a nosotros en un sentido natural.


A veces amamos a cierto hermano
simplemente porque su manera de ser es
similar a la nuestra. Esta clase de amor es
miel; es amor natural.
En Filipenses 2:2, Pablo habla de tener “el
mismo amor”. Tener el mismo amor significa
amar a todos los santos por igual. En nosotros
mismos no podemos amar de esta forma,
debido a que nuestra tendencia natural es
tener distintos niveles de amor. Nuestro amor
por ciertos santos se encuentra en un nivel
más elevado que el amor que sentimos por
otros santos. Esto es miel. El amor del Señor
Jesús no es así.
Una vida siempre sazonada con sal
Marcos 10:38 y Juan 12:24 indican que el
Señor Jesús siempre llevó una vida sazonada
con sal, una vida bajo la operación de la cruz.
Incluso antes de ser crucificado, Él vivió
diariamente una vida crucificada.
En Marcos 10:38 el Señor Jesús les preguntó
a Jacobo y a Juan: “¿Podéis beber la copa que

268
Estudio Vida de Levítico

Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con


que Yo soy bautizado?”. Cuando ellos dijeron
que sí podían, Él añadió: “La copa que Yo
bebo, la beberéis, y con el bautismo con que
Yo soy bautizado, seréis bautizados” (v. 39).
Tanto la copa como el bautismo se refieren a
la muerte de Cristo (Jn. 18:11; Lc. 12:50). Por
tanto, beber la copa del Señor y ser bautizados
con el bautismo con que Él fue bautizado
equivalen a experimentar Su muerte, esto es,
que se nos aplique Su muerte en nuestra
experiencia.
Un himno que habla de ser sazonados con sal
es Himnos, #297. La segunda estrofa y el coro
dicen:
Para que se forme Cristo,
Yo no debo más vivir.
Bajo de la cruz viviendo,
Mi alma tiene que morir.
Muerte vida trae,
Muerte vida trae,
Surge vida de la muerte,
Muerte vida trae.

269
Estudio Vida de Levítico

La vida que Cristo llevó fue una vida en la que


continuamente fue sazonado con sal. Para
nosotros hoy en día, experimentar la cruz
equivale a ser sazonados con sal. Debemos
recibir la sal en nuestra vida cotidiana. Si
hacemos esto, seremos la flor de harina apta
para la ofrenda de harina.
En Juan 12 vemos que cuando el Señor Jesús
entró en Jerusalén, las multitudes le dieron la
bienvenida. En términos humanos, ése fue Su
tiempo dorado. Sin embargo, cuando Él oyó
que el pueblo lo buscaba, dijo: “Si el grano de
trigo no cae en la tierra y muere, queda solo;
pero si muere, lleva mucho fruto” (v. 24).
Estas palabras indican que en lugar de dejarse
exaltar, el Señor Jesús fue sazonado con sal.
Es como si Él dijera: “Yo soy un grano de trigo.
No necesito que la gente me dé la bienvenida,
me glorifique ni me exalte. Lo que necesito es
caer en la tierra y morir”.
Debemos aprender del Señor Jesús a ser
sazonados con sal. Cuando otros nos dan la
bienvenida, nos exaltan y nos glorifican, nos
resulta muy fácil preferir la miel en lugar de la

270
Estudio Vida de Levítico

sal. Cada vez que los demás nos dan la


bienvenida o nos exaltan, debemos aplicarnos
la sal y ser personas que no desean ser
exaltadas, sino morir. Esto significa que
debemos aprender a aplicar la cruz de Cristo.
Una vida en resurrección
Puesto que el Señor Jesús siempre llevó una
vida en la que fue sazonado con sal, una vida
bajo la operación de la cruz, Él siempre estuvo
en resurrección. La vida que Él vivió fue una
vida en resurrección.
Con respecto al Señor Jesús, vivir en
resurrección significaba negarse a Sí mismo y
a Su vida natural, y no vivir Su propia vida
sino la vida del Padre. Esto podemos verlo
claramente en Juan 7. En el versículo 6, Él
dijo: “Mi tiempo aún no ha llegado, mas
vuestro tiempo siempre está presto”. Mientras
los demás tenían la libertad de ir a cualquier
parte en el momento que quisiesen, Él estaba
limitado, pues no vivía en la vida natural.
En los versículos del 16 al 18, Él añadió: “Mi
enseñanza no es Mía, sino de Aquel que me

271
Estudio Vida de Levítico

envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios,


conocerá si la enseñanza es de Dios, o si Yo
hablo por Mi propia cuenta. El que habla por
su propia cuenta, su propia gloria busca; pero
el que busca la gloria del que le envió, éste es
verdadero, y no hay en Él injusticia”. Aquí
vemos que el Señor Jesús no habló Sus
propias palabras, sino las palabras del Padre.
La fuente de donde provenían Sus palabras no
era Él mismo, sino el Padre. Esto indica que
Él rechazó Su vida natural y vivió por la vida
del Padre. En esto consiste la resurrección.
Por consiguiente, aun antes de ser crucificado,
el Señor Jesús llevó una vida en resurrección
al negarse a la vida natural y al vivir la vida del
Padre.
Debemos vivir en resurrección en nuestra
vida matrimonial y en nuestra vida familiar.
Supongamos que algo sucede en su vida
matrimonial que le produce descontento. Si
en ese momento usted se expresa a Sí mismo
y vive por su propia vida, ciertamente perderá
los estribos. No obstante, en lugar de vivir por
su propia vida, usted puede vivir la clase de
vida revelada en Gálatas 2:20. En este
272
Estudio Vida de Levítico

versículo Pablo primero dice: “Con Cristo


estoy juntamente crucificado”. Esto guarda
relación con experimentar la sal, ser
inmolado, ser crucificado. Luego Pablo añade:
“Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. Esto es
la resurrección.
LA VIDA CRISTIANA:
UNA DUPLICACIÓN DE LA VIDA DE
CRISTO
Cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra, Él
era la flor de harina, Él fue aceitado con el
Espíritu Santo, era continuamente sazonado
con sal y vivió en resurrección, despidiendo el
aroma del olíbano. Además, en Él no había
levadura ni miel. Por tanto, Él podía ser una
ofrenda de harina.
La situación con respecto a nosotros hoy debe
ser igual. Esto significa que nuestra vida
cristiana debe ser una duplicación, una
fotocopia, de la vida de Cristo. Esto se revela
claramente en Romanos 8.
Romanos 8 pone juntos a Cristo y a nosotros.
Allí vemos la humanidad de Cristo (v. 3), el

273
Estudio Vida de Levítico

Espíritu de vida (v. 2), la cruz (v. 13) y la


resurrección (v. 11), todo junto como uno solo.
Esto nos muestra la clase de vida que debemos
llevar hoy en día. Debemos llevar la misma
vida que llevó Cristo. Él era un hombre, y
nosotros también somos humanos. Él fue
aceitado con el Espíritu, y nosotros también
hemos sido aceitados con el Espíritu, al menos
hasta cierto grado. Asimismo, hemos sido
mezclados con el Espíritu de Aquel que
levantó a Jesús de entre los muertos. Cristo
fue sazonado con sal, fue crucificado, y
nosotros también debemos hacer morir
nuestro ser natural. Además, Cristo vivió en
resurrección, y nosotros también podemos
vivir en resurrección.
Romanos 8 revela definitivamente que
debemos ser una duplicación del Cristo que es
la ofrenda de harina. Debemos ser copias
Suyas, reproducciones, y por ende, ser como
Él es. Cristo llegó a ser una persona en la
carne, y nosotros hoy somos personas en la
carne. Como hombre en la carne, Cristo fue
aceitado con el Espíritu. Hoy en día nosotros
también somos aceitados por el Espíritu que
274
Estudio Vida de Levítico

mora en nosotros. El Espíritu mora en


nosotros para efectuar la obra de aceitarnos.
Ya que el Espíritu que mora en nosotros nos
aceita, debemos poner nuestra mente en el
espíritu, no en la carne (v. 6). Luego, por el
Espíritu, debemos hacer morir los hábitos del
cuerpo (v. 13). Si hacemos esto, viviremos, y
esta vida será una vida en resurrección. Como
resultado, seremos aptos para ser la ofrenda
de harina que satisface a Dios.
El propósito de la ofrenda de harina es
satisfacer a Dios. La mejor porción de la
ofrenda de harina, la porción que contenía el
olíbano, era quemada en el fuego para
satisfacción de Dios. Hoy en día Cristo es la
realidad de la ofrenda de harina. Sólo Él posee
la fragancia que asciende a Dios para Su
satisfacción. En todo el universo, Cristo es la
única persona que puede ser ofrecida a Dios
en el fuego para producir la fragancia que
satisface Dios, lo alegra y le trae regocijo.
Como miembros de Cristo, debemos ser Su
duplicación y llevar la misma clase de vida que
Él llevó. Ésta es una vida en la cual la

275
Estudio Vida de Levítico

humanidad es aceitada con el Espíritu Santo.


Día tras día necesitamos ser aceitados con el
Espíritu Santo. Además, necesitamos recibir
continuamente la sal, es decir, debemos
experimentar la cruz de Cristo y hacer morir
nuestras acciones naturales. Entonces
viviremos en resurrección y tendremos el
olíbano que satisface a Dios.
Todo el olíbano de la ofrenda de harina era
quemado en el fuego. Esto indica que todo el
olíbano era para Dios; ninguna porción del
olíbano era para los sacerdotes. Esto nos
muestra que todo el olíbano en Cristo como
ofrenda de harina es quemado para producir
una fragancia que satisface a Dios. Ésta fue la
experiencia de Cristo. Puesto que somos
miembros de Cristo, Su duplicación, ésta debe
ser nuestra experiencia hoy en día.
DOS FORMAS DE OFRENDA DE
HARINA
En Levítico 2 vemos que la ofrenda de harina
tenía distintas formas. Ahora veremos dos
formas específicas de la ofrenda de harina. La
ofrenda de harina podía ser presentada en
276
Estudio Vida de Levítico

forma de harina mezclada con aceite o en


forma de torta. Aquélla representa a Cristo el
individuo y también al cristiano como
individuo, mientras que ésta representa al
Cristo corporativo, Cristo con Su Cuerpo, la
iglesia. El Nuevo Testamento revela que
Cristo, el individuo, se ha convertido en el
Cristo corporativo (1 Co. 12:12), representado
por la torta. Pablo dice: “Nosotros, con ser
muchos, somos un Cuerpo; pues todos
participamos de aquel mismo pan” (1 Co.
10:17). Este mismo pan es una “torta”.
Con relación a la ofrenda de harina, tenemos
el aspecto individual y también el aspecto
corporativo. Hoy Cristo no vive únicamente
como individuo; Él vive también con Su
Cuerpo, la iglesia. Cristo vive delante de Dios
de manera corporativa. Él es la Cabeza y tiene
Su Cuerpo con sus respectivos miembros. Por
consiguiente, con la ofrenda de harina en
forma de torta vemos la vida de iglesia.
A fin de obtener una ofrenda de harina en
forma de torta, necesitamos flor de harina
mezclada con aceite. La mezcla de la harina

277
Estudio Vida de Levítico

con el aceite producirá una masa. Luego la


masa, al ser horneada, se convierte en una
torta. Esta torta es un símbolo de la vida de
iglesia. Este símbolo indica que, a la postre, la
vida de Cristo y nuestra vida cristiana
individual tienen como resultado una
totalidad, y esta totalidad es la vida de iglesia.
La vida de iglesia no es una vida angelical, sino
una vida llena de humanidad. Sin embargo, a
algunos cristianos se les ha dicho que deben
procurar ser como ángeles y dejar de vivir
como seres humanos. Este concepto es
totalmente erróneo. Si hemos de
experimentar más la vida de iglesia,
requerimos más humanidad. Por causa de la
vida de iglesia, debemos ser muy humanos.
No obstante, esta humanidad no debe estar
separada del Espíritu Santo, sino que debe ser
una humanidad que está mezclada con el
Espíritu Santo y sobre la cual el Espíritu Santo
ha sido derramado. En otras palabras, por
causa de la vida de iglesia debemos ser
personas aceitadas, es decir, personas que han
sido aceitadas por el Espíritu y con el Espíritu.
Además, no debemos tener levadura ni miel,
278
Estudio Vida de Levítico

sino poseer sal y olíbano. A nuestra vida se le


debe aplicar mucha sal, la muerte de cruz, y
debemos estar llenos de la resurrección. Ésta
es la vida de iglesia apropiada.
Si queremos llevar una vida de iglesia
semejante, debemos estar llenos de
humanidad y vivir como hombres, no como
ángeles. Sin embargo, hay algunas hermanas,
e incluso algunos hermanos, que tratan de
vivir como si fueran ángeles. Estos santos son
peculiares y carecen de humanidad. Cuanto
más usted procure ser como un ángel, más
peculiar se volverá. En vez de ser humano,
usted será un “fantasma”. Por tanto, quisiera
recalcar una vez más que en la vida de iglesia
necesitamos estar llenos de humanidad, pero
no una humanidad que sea independiente del
Espíritu Santo.
Debemos depender plenamente del Espíritu
Santo, permitiendo que el Espíritu Santo nos
aceite interiormente y se derrame sobre
nosotros exteriormente. Si somos tales
personas, seremos llenos del Espíritu.
Tomaremos al Espíritu como nuestro centro y

279
Estudio Vida de Levítico

seremos poseídos por el Espíritu. Llevaremos


también una vida en la que experimentaremos
la sal y el olíbano, es decir, una vida que pasa
por la muerte de Cristo y se lleva a cabo en Su
resurrección. La sal pondrá fin a la levadura,
a los gérmenes del pecado; la sal también
pondrá fin a la miel, con lo cual aniquilará la
vida natural. Ésta es la manera de llevar una
vida de iglesia como ofrenda de harina.
La vida de iglesia como ofrenda de harina
puede ser quemada para producir una
fragancia que satisface a Dios, y la parte
restante de dicha ofrenda llega a ser nuestro
alimento. Esto significa que comeremos
nuestra vida de iglesia, ya que la vida de
iglesia será nuestro suministro diario. Por
tanto, la ofrenda de harina que es nuestro
suministro diario no es únicamente Cristo,
sino Cristo con la vida de iglesia. Ahora nos
alimentamos de Cristo y también nos
alimentamos de la vida de iglesia. Comemos la
ofrenda de harina no solamente en su primera
forma, la harina, que es Cristo en su aspecto
individual, sino que también comemos la
ofrenda de harina en su segunda forma, la
280
Estudio Vida de Levítico

torta, que es el Cristo corporativo, la iglesia.


Creo firmemente que en los días venideros, en
todas las iglesias veremos la vida de iglesia
como ofrenda de harina, una vida que
primeramente satisface a Dios y que luego nos
alimenta a nosotros.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE DIECISÉIS
LA VIDA DE IGLESIA COMO
OFRENDA DE HARINA
Lectura bíblica: 1 Co. 1:2, 9, 18, 22-24, 30;
2:2-4,12; 3:16; 5:6-8; 6:5, 17, 19; 7:20, 24,
40; 9:22, 26-27; 10:16-17, 23-24, 31; 11:27-
29; 12:3, 4, 11, 18, 24, 27; 13:4-7; 14:26,
40; 15:9-10; 16:13
El libro de 1 Corintios nos muestra una clase
particular de vida de iglesia. Puesto que la
vida de iglesia revelada allí tiene tantos
aspectos, resulta difícil resumir esta vida de
iglesia en una sola frase, una sola cláusula, o
incluso una sola oración. Si hemos sido
alumbrados con respecto a la ofrenda de
harina, la cual describe la vida que el Señor
Jesús llevó en la tierra, veremos que la vida de
281
Estudio Vida de Levítico

iglesia descrita en 1 Corintios corresponde a la


vida del Señor Jesús. Esta vida fue la que dio
formación a la ofrenda de harina, y la vida de
iglesia descrita en 1 Corintios podría ser
llamada la vida de iglesia como ofrenda de
harina.
Hemos visto que la ofrenda de harina
contenía cuatro elementos: la flor de harina,
el aceite, el olíbano y la sal. La flor de harina
representa la fina humanidad de Cristo, el
aceite representa al Espíritu de Dios, el
olíbano representa la fragancia de la
resurrección de Cristo, y la sal representa la
cruz de Cristo que, de manera subjetiva, pone
fin a todas las cosas negativas en nuestra vida.
Hemos visto también que la ofrenda de harina
no contiene levadura ni miel. La levadura
representa el pecado y todas las cosas
negativas. La miel representa la vida natural
en sus aspectos positivos, lo cual incluye el
afecto natural.
Si leemos los cuatro Evangelios, veremos que
los cuatro elementos de la ofrenda de harina
fueron los mismos componentes de la vida
282
Estudio Vida de Levítico

que Cristo llevó en la tierra y que hicieron de


Él la verdadera ofrenda de harina. Como
cristianos, nosotros debemos llevar la misma
vida que llevó el Señor Jesús. Esto significa
que, hablando con propiedad, la vida cristiana
debe ser una ofrenda de harina.
UNA VIDA QUE POSEE LA
HUMANIDAD MÁS ELEVADA
Para que nuestra vida cristiana sea una
ofrenda de harina, ella debe poseer la
humanidad más elevada. Ésta es la razón por
la cual Pablo encargó a los corintios, diciendo:
“Sed hombres” (1 Co. 16:13). Según el contexto
de 1 Corintios, ser hombres significa que
debemos poseer una humanidad excelente y
elevada.
Si poseemos tal humanidad, ejerceremos
dominio propio. Esto lo indica lo que dice
Pablo en 9:26 y 27: “Así que, yo de esta
manera corro, no como a la ventura; de esta
manera lucho en el pugilato, no como quien
golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo
pongo en servidumbre”. Estos versículos
revelan que Pablo poseía una humanidad
283
Estudio Vida de Levítico

elevada y que él tenía un carácter firme y


excelente. Él no corrió a la ventura ni golpeó
el aire, sino que ejerció dominio propio. Él fue
un verdadero hombre que poseía una elevada
norma de moralidad en su vivir humano.
En 1 Corintios 13:4-7 se nos describe lo que es
el amor. Esta descripción en realidad nos
presenta una humanidad fina. El versículo 4
dice: “El amor es sufrido. El amor es benigno;
no tiene envidia. El amor no se jacta y no se
hincha de orgullo”. Según nuestra débil
humanidad, tenemos una paciencia limitada,
pero el amor es sufrido. Asimismo, nos es fácil
envidiar y codiciar, pero el amor no tiene
envidia. Además, el amor no se porta
indecorosamente, no busca lo suyo, no se
irrita, no toma en cuenta el mal ni se goza de
la injusticia (vs. 5-6a). En vez de ello, el amor
se goza con la verdad, todo lo cubre, todo lo
cree, todo lo espera y todo lo soporta (vs. 6b-
7). Aquí se nos describe una humanidad fina y
un carácter humano elevado. Esto indica que
1 Corintios es un libro que presenta una
humanidad elevada.

284
Estudio Vida de Levítico

En 16:13 Pablo no dice: “Sed héroes”; él dice:


“Sed hombres”. Desde toda perspectiva y en
todo aspecto, debemos ser hombres. Desde la
perspectiva de la ética, debemos ser hombres.
Desde la perspectiva del dominio propio,
debemos ser hombres. Desde la perspectiva
de la sabiduría y del amor, debemos ser
hombres. Esto es lo que significa tener una
humanidad elevada. En el libro de 1 Corintios
podemos ver la verdadera flor de harina. Este
libro ciertamente nos presenta la vida de
iglesia como ofrenda de harina.
En la vida de iglesia como ofrenda de harina,
el primer ítem es una humanidad fina y
elevada. Si hemos de llevar una vida de iglesia
apropiada, todos debemos tener un carácter
firme. Sin embargo, este carácter firme debe
ser equilibrado, pues una humanidad
desequilibrada es una humanidad con
prejuicios. Así que, debemos ser firmes, y a la
vez, apacibles. Si en la vida de iglesia somos
firmes pero no apacibles, acabaremos por
ofender a otros. No obstante, si bien debemos
ser apacibles y a la vez firmes, no debemos ser
demasiado apacibles. Los que son demasiado
285
Estudio Vida de Levítico

apacibles son como fideos. Hay un proverbio


que dice que podemos levantar una caña de
bambú, pero no un fideo. No podemos llevar
una vida de iglesia apropiada si los santos son
demasiado firmes o demasiado apacibles. Así
que, debemos ser equilibrados. Por causa de
la vida de iglesia, debemos ser hombres que
poseen una humanidad fina, equilibrada y
elevada.
CRISTO: EL HOMBRE DADO A
NOSOTROS POR DIOS
En 1 Corintios 1 se nos revela que Cristo es el
hombre dado a nosotros por Dios. El versículo
2 dice que el Señor Jesucristo es “de ellos y
nuestro”. Cristo es suyo y mío. Como dice
Juan 3:16, Dios amó al mundo —la
humanidad caída— y nos dio a Su Hijo
unigénito. Ahora Cristo es nuestro, y nosotros
fuimos llamados a la comunión del Hijo de
Dios, Jesucristo nuestro Señor (1 Co. 1:9).
Ahora podemos disfrutarlo, participar de Él y
compartirlo unos con otros.
Además, 1:30 dice: “Por Él estáis vosotros en
Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho de parte
286
Estudio Vida de Levítico

de Dios sabiduría: justicia y santificación y


redención”. Es por Dios que estamos en Cristo
Jesús, y Cristo nos ha sido hecho sabiduría.
Éste es el Cristo que nos ha sido dado.
Cristo es la dádiva, el regalo, que Dios nos ha
dado. Esta dádiva es una persona; Él es el Hijo
de Dios y también el Dios-hombre. Dios
también nos llamó al disfrute de esta dádiva y
ha hecho de esta dádiva nuestra sabiduría,
esto es: justicia y santificación y redención.
Éste es Cristo como hombre según se revela en
1 Corintios 1.
EL ESPÍRITU DE DIOS
El segundo elemento de la ofrenda de harina
era el aceite, que representa al Espíritu de
Dios. El libro de 1 Corintios tiene mucho que
decirnos acerca del Espíritu. Pablo habla del
Espíritu de Dios en los capítulos 2 y 3. En 2:4
él dice que su palabra y su proclamación
fueron “con demostración del Espíritu”, y en
el versículo 12 dice que hemos recibido “el
Espíritu que proviene de Dios, para que
sepamos lo que Dios nos ha dado por Su
gracia”. Luego, en 3:16, agrega: “¿No sabéis
287
Estudio Vida de Levítico

que sois templo de Dios, y que el Espíritu de


Dios mora en vosotros?”. Muchos cristianos
no se dan cuenta de que son templo de Dios y
que el Espíritu de Dios mora en ellos. ¿Sabía
que en su vida diaria hay una persona que
mora en usted? ¿Se da cuenta de que el
Espíritu de Dios lo toma a usted por morada?
El Espíritu nos ha sido dado, y ahora Él mora
en nosotros.
En 6:17 Pablo dice: “El que se une al Señor, es
un solo espíritu con Él”. Esto alude a la mezcla
del Señor, quien es el Espíritu, con nuestro
espíritu. Ya que somos un solo espíritu con el
Señor, formamos parte de Él. Esto no significa
que formemos parte de Dios en el sentido de
ser objetos de adoración; más bien, formamos
parte del Señor en la experiencia de vida. En
nuestro espíritu somos uno con el Espíritu
divino. Hemos sido aceitados con el Espíritu,
e incluso hemos sido unidos al Espíritu. No
sólo hemos recibido al Espíritu Santo, sino
que somos uno con Él.
Si no fuéramos uno con el Espíritu, no
podríamos llevar la vida de iglesia. La vida de

288
Estudio Vida de Levítico

iglesia es una vida en la cual la humanidad es


aceitada por el Espíritu Santo y con el Espíritu
Santo. Somos uno con el Espíritu Santo, y
debemos permanecer en esta unidad.
CRISTO EN RESURRECCIÓN
En 1 Corintios vemos también el olíbano, esto
es, a Cristo en resurrección. De hecho, todo un
capítulo, el capítulo 15, está dedicado al tema
de la resurrección. Por tanto, en este libro sin
duda se percibe la fragancia del Cristo
resucitado.
Algunos de entre los corintios habían sido
engañados por el diablo y decían que no había
resurrección de muertos. Pablo argumentó
con ellos, diciendo: “Si no hay resurrección de
muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo
no resucitó, vana es entonces nuestra
proclamación, vana es también vuestra fe.
Además, somos hallados falsos testigos de
Dios; porque hemos testificado de Dios que Él
resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en
verdad los muertos no resucitan. Porque si los
muertos no resucitan, tampoco Cristo
resucitó” (15:13-16).
289
Estudio Vida de Levítico

En 15:9 y 10 Pablo habla de la experiencia que


tuvo del Cristo resucitado. Primero, en el
versículo 9, se refiere a sí mismo como “el más
pequeño de los apóstoles”. Luego, en el
versículo 10, dice: “Pero por la gracia de Dios
soy lo que soy; y Su gracia para conmigo no ha
sido en vano, antes he trabajado mucho más
que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de
Dios conmigo”. En este versículo la gracia de
Dios equivale a la resurrección, equivale al
Cristo resucitado. La gracia de Dios, de la cual
disfrutamos hoy, es Cristo en resurrección. Al
igual que Pablo, nosotros podemos declarar:
no yo, sino la gracia de Dios; no yo, sino Cristo
en resurrección.
En el versículo 58 Pablo nos da unas palabras
de aliento: “Así que, hermanos míos amados,
estad firmes e inconmovibles, abundando
siempre en la obra del Señor, sabiendo que
vuestra labor en el Señor no es en vano”.
Nuestra labor no es en vano porque no
laboramos en nuestra vida natural, sino en la
resurrección de Cristo. La labor que
realicemos por el Señor en Su vida de
resurrección nunca será en vano.
290
Estudio Vida de Levítico

PERMANECER EN EL ESTADO
EN QUE FUIMOS LLAMADOS
En el capítulo 7 Pablo exhorta a los creyentes
a permanecer en el estado en que fueron
llamados: “Cada uno, hermanos, en el estado
en que fue llamado, así permanezca con Dios”
(v. 24). Él usa a los esclavos como ejemplo:
“¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé
cuidado; pero aunque puedas hacerte libre,
aprovecha más bien tu condición de esclavo.
Porque el que en el Señor fue llamado siendo
esclavo, liberto es del Señor” (vs. 21-22a). En
lugar de realizar una obra de emancipación,
Pablo alentó a los creyentes que eran esclavos
a permanecer en esclavitud, en el estado en
que fueron llamados, y a llevar una vida capaz
de soportar la esclavitud y vencerla. Los
esclavos tienen una oportunidad muy especial
para demostrar la realidad de la resurrección
y glorificar a Cristo al llevar una vida que
vence la esclavitud. ¡Qué testimonio sería un
vivir así!
El principio es el mismo con relación a la vida
matrimonial. Pablo dice: “Que la mujer no se
separe del marido” (v. 10), y en los versículos
291
Estudio Vida de Levítico

12 y 13, agrega: “Si algún hermano tiene mujer


que no sea creyente, y ella consiente en vivir
con él, no la abandone. Y si una mujer tiene
marido que no sea creyente, y él consiente en
vivir con ella, no lo abandone”. Esto requiere
una humanidad elevada. La razón por la cual
hay tantos divorcios hoy en día es que la
humanidad de las personas es demasiado
frágil. Permanecer con un cónyuge con quien
es difícil vivir y que no nos agrada requiere
que seamos hombres y tengamos una
humanidad elevada.
Conocí a una pareja que, antes de ser salva,
decidió divorciarse. Ellos no se amaban y
estaban decididos a divorciarse. Pero oyeron
el evangelio, recibieron al Señor Jesús y
fueron salvos. A partir de ese momento otra
persona, Cristo, empezó a vivir en ellos, y Él
elevó la humanidad de ellos y cambió su
carácter. Así que, abandonaron la idea de
divorciarse y empezaron a convivir
dulcemente, en la fragancia de la resurrección
de Cristo. Todo el que se relacionaba con ellos
podía percibir la fragancia de la vida de
resurrección de Cristo.
292
Estudio Vida de Levítico

La manera en que Pablo trata los asuntos en 1


Corintios 7 es extraordinaria y también muy
sabia. Él no obligó a ningún hermano a
permanecer con su esposa; más bien, exhortó
a los santos a permanecer con Dios en el
estado en que fueron llamados. Los que están
casados no deben abandonar a su cónyuge,
porque abandonar a su cónyuge en realidad
equivale a abandonar a Dios. Los creyentes
casados deben permanecer con su cónyuge en
la presencia de Dios.
El punto aquí es que los santos no deben tener
la expectativa de experimentar un cambio de
estado. En cuanto a esto, podemos poner a
Pablo como ejemplo. Él, siendo judío, había
nacido bajo el imperialismo romano; sin
embargo, nunca alentó a los judíos a
emanciparse de los romanos. Al contrario, en
Romanos 13 él exhortó a los santos a
someterse a las autoridades del Imperio
romano. Esto indica que él no los animó a
cambiar de estado, sino a permanecer en el
estado en que habían sido llamados.

293
Estudio Vida de Levítico

Cuanto más difícil sea ese estado, más


oportunidades tiene uno para vivir a Cristo.
Los que están en esclavitud tienen la
oportunidad de vivir a Cristo en resurrección
mientras están en esclavitud. Esto es lo que
significa ser hombres. Todos podemos ser
hombres aceitados con el Espíritu y que están
unidos al Espíritu para ser un solo espíritu con
Él, y podemos estar plenamente inmersos en
la resurrección, con lo cual manifestamos la
fragancia del Cristo resucitado.
LA CRUZ DE CRISTO
La sal —el cuarto elemento de la ofrenda de
harina— también se encuentra en 1 Corintios.
Al escribirles a los corintios, Pablo habló de la
cruz de Cristo y del Cristo crucificado: “Los
judíos piden señales, y los griegos buscan
sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo
crucificado” (1:22-23a). Pablo no dijo que él
predicaba a Cristo glorificado, sino que
predicaba a Cristo crucificado. Pablo no
predicaba milagros ni sabiduría; más bien, él
predicaba a Cristo crucificado.

294
Estudio Vida de Levítico

El Cristo crucificado es un Cristo que no hace


nada por salvarse a Sí mismo. Mientras el
Señor Jesús estaba en la cruz, “los principales
sacerdotes junto con los escribas se burlaban
entre ellos, diciendo: A otros salvó, a Sí mismo
no se puede salvar. Que el Cristo, Rey de
Israel, descienda ahora de la cruz, para que
veamos y creamos” (Mr. 15:31-32a). Por
mucho que lo desafiaron, el Señor Jesús
permaneció en la cruz y no hizo nada por
salvarse a Sí mismo.
A los corintios, Pablo les predicó a este Cristo
crucificado. Para los griegos, quienes se
jactaban de su cultura y sabiduría, esto era
necedad. Pasa lo mismo hoy en día. La gente
aún se jacta de su cultura y su sabiduría, y
nosotros debemos predicarles al Cristo
crucificado.
En 1 Corintios 1:18 dice: “La palabra de la cruz
es necedad para los que perecen; mas para los
que se salvan, esto es, para nosotros, es poder
de Dios”. Mediante la predicación del
evangelio, la palabra de la cruz puede salvar a
las personas. Si hemos de tener poder en la

295
Estudio Vida de Levítico

predicación del evangelio, es necesario que


llevemos una vida crucificada. Tenemos que
aprender a llevar una vida crucificada, siendo
crucificados cada día. Esto lo podemos
experimentar en nuestra vida matrimonial,
pues cada esposa es una cruz para su marido
y cada marido es una cruz para su esposa. Esta
situación, que tiene como finalidad que
seamos sazonados con sal, ha sido dispuesta
por la soberanía del Señor.
Nosotros somos sazonados con sal no sólo en
nuestra vida matrimonial, sino también en la
vida de iglesia. Existe tal cosa como ser
sazonados con sal en la vida de iglesia. Por una
parte, en la vida de iglesia encontramos
felicidad; por otra, también nos encontramos
con el desagrado de ser sazonados con sal. En
lo profundo de su ser, los hermanos sienten
que las hermanas los sazonan con sal, que
ellas los crucifican. Las hermanas sienten lo
mismo con respecto a los hermanos. En la
vida de iglesia se experimenta mucho el ser
sazonados con sal.

296
Estudio Vida de Levítico

En 1 Corintios Pablo no nos enseña a ser


glorificados, sino que nos enseña a ser
crucificados. Sin la cruz, no puede existir la
vida de iglesia. Sin sal, no puede haber
ofrenda de harina. La ofrenda de harina tiene
que ser sazonada con sal.
DESECHAR LA LEVADURA:
LAS COSAS QUE SON PECAMINOSAS
Y NEGATIVAS
Hemos señalado que la ofrenda de harina no
contenía levadura ni miel. En 1 Corintios
vemos que tanto la levadura —las cosas
pecaminosas y negativas— como la miel —la
vida natural— son desechadas.
En 5:6b-8 se nos habla de desechar la
levadura: “¿No sabéis que un poco de
levadura leuda toda la masa? Limpiaos de la
vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin
levadura como sois; porque nuestra Pascua,
que es Cristo, fue sacrificada. Así que
celebremos la fiesta, no con la vieja levadura,
ni con la levadura de malicia y de maldad, sino
con panes sin levadura, de sinceridad y de

297
Estudio Vida de Levítico

verdad”. Aquí vemos que la levadura no es


tolerada en la vida de iglesia.
DESECHAR LA MIEL: LA VIDA
NATURAL
En 1 Corintios 15:10 se nos muestra que en la
experiencia de Pablo la miel, la vida natural,
había sido desechada. Recordemos que en
este versículo él dice: “He trabajado mucho
más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia
de Dios conmigo”. Pablo no trabajaba
valiéndose del yo, de la vida natural, de la
miel.
Indudablemente, Pablo no era una persona de
carácter débil. Antes de ser salvo, él tenía un
carácter muy firme, pues había tomado la
delantera al perseguir a los santos. Pero
después de ser salvo, él fue hecho apóstol y
trabajó más que todos los demás apóstoles.
Sin embargo, su labor no fue realizada en la
vida natural.
En la vida de iglesia debemos desechar la vida
natural y el afecto natural. Esto significa que
en la vida de iglesia no debe haber miel. A

298
Estudio Vida de Levítico

todos nos gusta comportarnos de manera


natural y llevar una vida natural, pero en la
vida de iglesia no se permite la vida natural;
ésta debe morir. La miel propia de la vida
natural tiene que ser aniquilada por la sal, por
la cruz de Cristo.
No debemos añadir levadura ni miel a la
ofrenda de harina. Esto significa que en la
vida de iglesia no debemos permitir ninguna
cosa negativa ni nada que pertenezca a la vida
natural.
UN SOLO PAN
La vida de iglesia es una ofrenda de harina
corporativa representada por el único pan en
10:17: “Siendo uno solo el pan, nosotros, con
ser muchos, somos un Cuerpo; pues todos
participamos de aquel mismo pan”. Este pan,
o torta, representa la vida corporativa.
Disfrutamos de esta vida corporativa cuando
participamos de la mesa del Señor. ¿Acaso
toma usted el pan y la copa solo? ¡Por
supuesto que no! Usted participa del pan y de
la copa con los demás santos. Esto es un

299
Estudio Vida de Levítico

asunto de comunión. Por esta razón en 10:16


leemos: “La copa de bendición que
bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre
de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la
comunión del cuerpo de Cristo?”. Por tratarse
de un asunto de comunión, participamos del
pan y de la copa de forma corporativa. Esta
participación corporativa es una señal de la
vida de iglesia; también es un testimonio de la
vida de iglesia.
Todos los asuntos abarcados en 1 Corintios
guardan relación con la vida de iglesia, con la
vida corporativa. Según este libro, para que
pueda llevarse a cabo esta vida corporativa es
necesario que seamos hombres aceitados con
el Espíritu Santo, hombres que llevan una
vida bajo operación de la cruz con la
resurrección de Cristo como olíbano y en
quienes no hay levadura ni miel. Ésta es la
vida de iglesia como ofrenda de harina.
La vida de iglesia en su totalidad es una
ofrenda de harina. En esta ofrenda de harina
la mejor porción es para el deleite de Dios, y
lo que resta es nuestro, para que lo tomemos

300
Estudio Vida de Levítico

como nuestra comida diaria en el servicio que


le rendimos a Dios. Nosotros, por tanto,
somos una ofrenda de harina, comida que
satisface a Dios y nutre a los demás.
Dios desea que en cada localidad haya una
ofrenda de harina. Él desea que cada iglesia
local sea una ofrenda de harina que lo
satisfaga a Él y abastezca plenamente a los
santos de día en día.
Nuestra hambre no solamente es satisfecha
por Cristo, sino también por la vida de iglesia.
La vida de iglesia nos satisface porque ella es
una ofrenda de harina corporativa, de la cual
la mejor porción es para Dios, y el resto, para
nosotros. Por consiguiente, nosotros somos
nutridos por la vida de iglesia y con ella. La
vida de iglesia es la ofrenda de harina que nos
brinda un suministro diario. ¡Aleluya por la
vida de iglesia como ofrenda de harina!
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE DIECISIETE
LA OFRENDA DE PAZ:
CRISTO COMO PAZ
301
Estudio Vida de Levítico

ENTRE DIOS Y EL PUEBLO DE DIOS


PARA QUE AMBOS DISFRUTEN EN
MUTUA COMUNIÓN
Lectura bíblica: Lv. 3:1, 5-7, 12; 6:12; 7:37
Todo lo dicho en Levítico referente a las
ofrendas fue hablado por el Señor en una
pequeña tienda, la Tienda de Reunión. En el
desierto, lejos de millones de personas que se
encontraban ocupadas en tantas cosas, el
propio Dios que creó el universo entró en una
pequeña tienda. Todo lo que el Dios Triuno
habló allí fue dicho para la eternidad. Por
medio de estas maravillosas palabras de Dios,
aquella pequeña Tienda de Reunión poco a
poco se convertirá en la Nueva Jerusalén.
Cada aspecto de este hablar referente a Cristo
y al disfrute que nosotros, juntamente con
Dios, tenemos de Cristo se cumplirá en la
Nueva Jerusalén. Allí, en la Nueva Jerusalén,
sin duda comprenderemos que Cristo es
nuestro holocausto, nuestra ofrenda de
harina, nuestra ofrenda de paz, nuestra
ofrenda por el pecado, nuestra ofrenda por las
transgresiones, nuestra ofrenda mecida y

302
Estudio Vida de Levítico

nuestra ofrenda elevada. Al final, todas estas


ofrendas redundarán en la Nueva Jerusalén.
En Levítico, las ofrendas siguen una secuencia
particular. Primero vemos el holocausto,
luego la ofrenda de harina, y después la
ofrenda de paz. El holocausto significa que
debemos vivir absolutamente entregados a
Dios, y la ofrenda de harina indica que Cristo
es nuestro alimento diario. Cuando llevamos
una vida de absoluta entrega a Dios y vivimos
alimentándonos de Cristo, el resultado es paz.
Tenemos paz con Dios y unos con los otros.
Esto significa que cuando Cristo nos satisface,
Él llega a ser la paz entre nosotros y Dios. Hoy
estamos en esta paz, la cual es Cristo.
Cristo es Aquel por el cual y mediante el cual
llevamos una vida de absoluta entrega a Dios
y delante de Dios. Cristo es también Aquel de
quien nos alimentamos cada día. Él es nuestra
comida diaria. Ahora este Cristo es la paz que
disfrutamos con Dios y unos con otros. Así
que, el holocausto, la ofrenda de harina y la
ofrenda de paz son las ofrendas básicas que
nos permiten disfrutar a Cristo como nuestra

303
Estudio Vida de Levítico

paz con Dios y unos con otros. Éste es el


significado de la secuencia de estas tres
ofrendas.
Cuando nos salimos de Cristo, no tenemos
paz. Si estamos escasos de paz, estamos
escasos de Cristo. La medida de paz que
tenemos depende de cuánto Cristo tenemos.
Por consiguiente, la paz es un factor que nos
muestra en qué grado disfrutamos a Cristo.
No hay razón para que los miembros de la
iglesia no tengan paz. No debemos intentar
tener paz por nuestros propios esfuerzos.
Cuanto más nos esforcemos por tener paz,
menos paz tendremos. La única forma de
tener paz consiste en disfrutar a Cristo cada
día. Por la mañana, debemos tomar a Cristo
como nuestro holocausto y ofrecerlo para
satisfacer a Dios. Luego, debemos tomarlo
como nuestro alimento diario para suplir las
necesidades específicas de ese día.
Debemos disfrutar a Cristo hoy y olvidarnos
del día de ayer y del día de mañana. El día de
ayer ya pasó, y aún no ha llegado el día de
mañana. Puesto que el día de ayer ya pasó,
304
Estudio Vida de Levítico

ninguno de nosotros debe permanecer más en


él. Si ayer fracasamos o tuvimos éxito, eso ya
pasó. Como cristianos, no tenemos el día de
mañana; sólo tenemos el día de hoy. No se
preocupen por el día de mañana: ¡vivan hoy!
¿Qué tenemos hoy? Tenemos a Cristo. Cristo
es el hoy.
Hemos visto el significado de la secuencia de
las primeras tres ofrendas. Consideremos
ahora algunos asuntos relacionados con la
ofrenda de paz.
I. ILUSTRADA POR EL BECERRO
GORDO
QUE ES DISFRUTADO
APACIBLEMENTE
POR EL PRÓDIGO QUE RETORNA
Y EL DIOS QUE LO RECIBE EN LUCAS
15:23-24
La ofrenda de paz está ilustrada en Lucas
15:23-24 por el becerro gordo que fue
disfrutado apaciblemente por el hijo pródigo
que retornaba, o sea, el pecador, y el padre
que lo recibe, o sea, Dios. El hijo pródigo
regresó en una condición lamentable, pero el
305
Estudio Vida de Levítico

padre fue amoroso y lo recibió


inmediatamente. Después que el padre
recibió al hijo pródigo, se le dio muerte al
becerro gordo para el disfrute de ellos. Este
becerro gordo muestra que Cristo es nuestra
ofrenda de paz, la cual podemos disfrutar con
el Dios que nos recibe. El padre y el hijo que
regresaba disfrutaron ricamente de la ofrenda
de paz.
II. LA OFRENDA DE PAZ EN
RELACIÓN
CON EL HOLOCAUSTO Y CON LA
OFRENDA DE HARINA
A. La ofrenda de paz se basa
en que Dios es satisfecho por el
holocausto
La ofrenda de paz se basa en que Dios es
satisfecho por el holocausto. La ofrenda de
paz, de la cual Dios y nosotros disfrutamos
hoy, tiene como base que Cristo es el
holocausto. Esto lo indica Levítico 3:5 y 6:12.
Refiriéndose a la ofrenda de paz, 3:5 dice:
“Los hijos de Aarón quemarán esto en el altar,
sobre el holocausto, el cual estará sobre la leña

306
Estudio Vida de Levítico

que habrá encima del fuego; es ofrenda por


fuego, aroma que satisface a Jehová”. Aquí
vemos que el holocausto provee la base sobre
la cual Dios recibe la ofrenda de paz. Basado
en el holocausto consumido por el fuego, Dios
recibe la ofrenda de paz.
B. La ofrenda de paz es fruto
del mutuo disfrute que la ofrenda de
harina
proporciona tanto a Dios como al
hombre
La ofrenda de paz es fruto del mutuo disfrute
que la ofrenda de harina proporciona tanto a
Dios como al hombre (7:37). Por una parte, la
ofrenda de paz se basa en el holocausto; por
otra, la ofrenda de paz es fruto del disfrute que
se tiene de la ofrenda de harina.
Esto no guarda relación con la doctrina, sino
con la experiencia. Si hemos de disfrutar a
Cristo como nuestra paz de una manera
práctica y diaria, primero tenemos que
tomarlo como nuestro holocausto para
satisfacción de Dios, y después tenemos que
alimentarnos de Él como ofrenda de harina al
307
Estudio Vida de Levítico

disfrutarlo como nuestro alimento. Entonces


Cristo se convertirá en nuestra ofrenda de paz.
Creo que todos hemos experimentado esto.
Aunque hemos experimentado a Cristo como
las ofrendas, tal vez no hayamos tenido el
conocimiento que comunican los cuadros en
Levítico. Al presentarnos estos cuadros,
Levítico usa muchos términos técnicos.
Muchos de nosotros hemos experimentado a
Cristo sin conocer estos términos técnicos.
Uno de estos términos es holocausto. Por la
mañana, podemos orar así: “Padre Dios, amo
a Tu Hijo, y quisiera ofrecértelo”. Disfrutamos
a Cristo de una manera muy dulce y
presentamos este Cristo a Dios para
complacerlo. En esto consiste presentar Cristo
a Dios como holocausto.
Después de presentar Cristo a Dios como
holocausto, podemos decir: “Oh Señor, Tú
eres mi suministro diario. Sin Ti, no podría
vivir”. Esto es tomar a Cristo como ofrenda de
harina, como nuestro suministro de
vida. Ofrenda de harina es el término técnico
que equivale a suministro de vida.

308
Estudio Vida de Levítico

Cuando tomamos a Cristo como nuestro


holocausto y como nuestra ofrenda de harina,
tenemos paz. En lo profundo de nuestro ser
tenemos una sensación de gozo y de que
estamos bien con Dios y que Él nos acepta.
Quizás unos momentos antes usted había
tenido un problema, y debido a ello no se
sentía en paz con Dios; pero ahora ya no hay
problemas, y usted está en paz. Esto es
disfrutar a Cristo como ofrenda de paz. Todos
podemos experimentar y disfrutar esto cada
día.
III. LAS DIFERENTES CLASES
DE OFRENDA DE PAZ
En Levítico vemos que hay diferentes clases
de ofrenda de paz. Así como hay diferentes
tamaños de holocausto, también existen
diferentes clases de ofrenda de paz.
A. No es debido a Cristo,
sino a que el disfrute de Cristo
experimentado
por el oferente puede encontrarse
en diferentes condiciones

309
Estudio Vida de Levítico

El hecho de que haya diferentes clases de


ofrenda de paz no es debido a Cristo mismo,
sino a que el disfrute de Cristo experimentado
por el oferente puede encontrarse en
diferentes condiciones. A veces disfrutamos a
un Cristo grande. En otras ocasiones algo
sucede, quizás algún problema en nuestra
vida familiar, que limita el disfrute que
tenemos de Cristo. Esto no significa que Cristo
se haya hecho más pequeño; más bien,
significa que la condición en la cual
disfrutamos a Cristo se ha vuelto estrecha y
pequeña. Satanás busca limitar el disfrute que
tenemos de Cristo y hacer más estrecha la
condición en la cual disfrutamos a Cristo. Por
consiguiente, debemos aprender a vencer
toda clase de dificultades, incluso orar en
nuestro “aposento” (Mt. 6:6) para evitar
interrupciones, a fin de estar en una condición
más propicia y más elevada en la cual
podamos disfrutar a un Cristo de mayor
tamaño.
B. Del ganado vacuno, sea macho o
hembra
1. Macho
310
Estudio Vida de Levítico

Levítico 3:1 dice: “Si su ofrenda es un


sacrificio de ofrendas de paz, si la presenta del
ganado vacuno, sea macho o hembra, sin
defecto la presentará delante de Jehová”. El
macho representa a un oferente fuerte, quien
disfruta a Cristo como macho del ganado
vacuno.
No es que Cristo sea fuerte o débil; más bien,
nosotros somos fuertes o débiles. Si somos
fuertes, disfrutaremos a un Cristo más fuerte.
Si somos débiles, disfrutaremos a un Cristo
más débil; no es que Cristo sea débil en Sí
mismo, sino que es más débil en nuestra
experiencia a causa de nuestra debilidad.
Cuando estamos débiles o nos sentimos
desilusionados, tenemos un disfrute más
débil del Cristo fuerte. Debido a que somos
débiles, Él es débil en nuestra experiencia.
2. Hembra
La hembra representa a un oferente débil,
quien disfruta a Cristo como hembra del
ganado vacuno.

311
Estudio Vida de Levítico

De hecho, todos los animales del ganado


vacuno son fuertes. Cristo en Sí mismo es
fuerte. Si disfrutamos a un Cristo fuerte o a un
Cristo débil depende de nuestra condición. Si
según nuestra condición somos fuertes,
disfrutaremos a un Cristo fuerte; pero si
estamos débiles, disfrutaremos a un Cristo
débil.
C. Del rebaño, un cordero o una cabra
1. Un cordero
Levítico 3:6 y 7 dicen: “Si su ofrenda para el
sacrificio de ofrendas de paz a Jehová es del
rebaño, presentará un macho o una hembra
sin defecto. Si presenta un cordero como su
ofrenda, lo presentará delante de Jehová”. Un
cordero significa que el oferente disfruta a
Cristo en Su perfección y belleza como
cordero. Creo que todos nosotros hemos
tenido esta clase de experiencia, en la cual
disfrutamos a Cristo en Su perfección y
belleza.
2. Una cabra
El versículo 12 dice: “Si su ofrenda es una
cabra, la presentará delante de Jehová”. Aquí
312
Estudio Vida de Levítico

la cabra significa que el oferente disfruta a


Cristo como cabra, no tanto en Su perfección
y belleza.
Según Mateo 25, las ovejas son buenas y las
cabras no son buenas. ¿Cómo, entonces,
podríamos experimentar a Cristo a veces
como oveja y a veces como cabra? Si nuestra
condición es lamentable, no disfrutaremos a
Cristo como oveja en Su perfección y belleza;
más bien, lo disfrutaremos como cabra sin
perfección ni belleza. Supongamos que un
hermano intenta disfrutar a Cristo después de
altercar con su esposa. En ese momento, el
disfrute que él tiene de Cristo será pobre; por
tanto, disfrutará a Cristo no como oveja, sino
como cabra. Esto indica que según nuestro
sentir, Cristo varía conforme a nuestra
condición. Por supuesto, no es que Cristo en
Sí mismo varíe, sino que somos nosotros los
que tenemos un sentir distinto según la
condición en que nos encontremos.
IV. SIN DEFECTO
La ofrenda de paz que se ofrecía debía ser sin
defecto (3:1, 6). Esto significa sin pecados ni
313
Estudio Vida de Levítico

transgresiones. Cristo, nuestra ofrenda de


paz, es perfecto. Él no tiene defecto alguno.
V. PONER LA MANO
SOBRE LA CABEZA DE LA OFRENDA
El que presentaba la ofrenda de paz debía
poner su mano sobre la cabeza de la ofrenda
(3:2, 8, 13). Esto representa la unión del
oferente con la ofrenda. En lugar de usar la
palabra unión, tal vez debiéramos usar la
palabra identificación. Al poner su mano
sobre la ofrenda, el oferente se identifica con
la ofrenda.
Al respecto, debemos tener cuidado respecto
a decir que Cristo nos reemplaza. Nuestra
relación con Cristo no es una cuestión de
reemplazo, sino de identificación.
Identificación es más que unión. La
palabra unión no comunica plenamente la
verdad en cuanto a nuestra comunión con
Cristo. Nuestra comunión con Cristo es una
cuestión de identificación, es decir, consiste
en que nosotros llegamos a ser lo que Él es, y
en que Él llega a ser lo que nosotros somos.
Nosotros y Cristo somos uno solo. Nosotros
314
Estudio Vida de Levítico

llegamos a ser Él, y Él llega a ser nosotros. Por


consiguiente, debemos cambiar nuestro
concepto acerca del reemplazo. Ser
reemplazados por Cristo significa que
nosotros desaparecemos por completo. La
relación que tenemos con Cristo no es una
cuestión de reemplazo, sino de ser uno con Él.
VI. DEGOLLADA A LA ENTRADA
DE LA TIENDA DE REUNIÓN
La ofrenda de paz era degollada a la entrada
de la Tienda de Reunión (vs. 2, 8, 13). Esto
significa que Cristo fue inmolado en la tierra y
delante de Dios.
Hoy en día podemos disfrutar a Cristo aquí en
la tierra. No espere ir al cielo para disfrutar a
Cristo. Disfrútelo aquí en la tierra, donde
usted se encuentra ahora mismo. Hay un
proverbio que dice que el agua que está lejos
no puede apagar nuestra sed. Si Cristo
estuviera únicamente en el cielo, no tendría
nada que ver con nosotros. Hoy disfrutamos a
Cristo en la tierra, en el lugar donde nos
encontramos.

315
Estudio Vida de Levítico

VII. LA SANGRE ES ROCIADA


SOBRE EL ALTAR Y ALREDEDOR DEL
MISMO
La sangre de la ofrenda de paz era rociada
sobre el altar y alrededor del mismo (vs. 2, 8,
13). Esto indica que la sangre hace que la
conciencia del oferente esté en paz.
Esta sangre no se llevaba al Lugar Santísimo
para apaciguar a Dios, sino que era rociada
sobre el altar y alrededor del altar, donde
estaba el oferente. Esto nos muestra que la
sangre de la ofrenda de paz nos da paz y
seguridad. Cuando vemos la sangre de la
ofrenda de paz, tenemos la certeza de que
nuestros pecados han sido lavados. La sangre
de la ofrenda era derramada por causa de
nosotros, y ahora está ante nuestros ojos. Así
que, podemos decir: “Gracias, Señor. Mis
pecados han sido perdonados. Esto lo sé
porque veo Tu sangre. La sangre es la prueba
de que Dios ha perdonado mis pecados”.
VIII. TODA LA GROSURA QUE CUBRE
LAS PARTES INTERNAS,
LOS DOS RIÑONES Y LA GROSURA
316
Estudio Vida de Levítico

QUE ESTÁ SOBRE ELLOS,


EL LÓBULO DEL HÍGADO Y LA COLA
GORDA ENTERA
SON QUEMADOS SOBRE EL ALTAR
Toda la grosura que cubría las partes internas,
los dos riñones y la grosura que estaba sobre
ellos, el lóbulo del hígado y la cola gorda
entera debían ser quemados en el altar (vs. 3-
5, 9-11, 14-16). Esto significa que Dios debe ser
el primero que disfruta, Aquel que disfruta de
lo primero, lo mejor, de la ofrenda. La mejor
parte de la ofrenda de paz es la porción de
Dios.
IX. ALIMENTO DE LA OFRENDA POR
FUEGO
“El sacerdote lo quemará sobre el altar. Es el
alimento de la ofrenda por fuego como aroma
que satisface a Jehová” (v. 16). Esto significa
que la ofrenda de paz era una especie de
holocausto (1:9, 13, 17) por ser alimento para
Dios que le trae satisfacción y disfrute.
X. EL PECHO Y EL MUSLO DERECHO
DE LA OFRENDA
SON PORCIÓN DE LOS SACERDOTES
317
Estudio Vida de Levítico

Los sacerdotes tenían el pecho y el muslo


derecho de la ofrenda como porción suya
(7:30-34). Esto significa que todos los
creyentes que sirven a Dios como sacerdotes
pueden disfrutar a Cristo con Dios y pueden
disfrutarlo como Aquel que los capacita para
amar y que los fortalece para estar firmes.
Cuando comemos el pecho de Cristo,
poseemos Su capacidad de amar. Amamos a
los demás y sentimos una preocupación
amorosa por ellos. Cuando comemos el muslo
de Cristo, poseemos la fuerza para estar
firmes.
XI. A LOS SACERDOTES NO SE LES
PERMITE
COMER LA GROSURA NI LA SANGRE
DE LA OFRENDA
A los sacerdotes no se les permitía comer la
grosura ni la sangre de la ofrenda. “Estatuto
perpetuo será por todas vuestras
generaciones, dondequiera que habitéis: no
comeréis ninguna grosura ni ninguna sangre”
(3:17). No comer la grosura ni la sangre
significa que la mejor parte de Cristo está
destinada a satisfacer a Dios y que Su sangre
318
Estudio Vida de Levítico

para nuestra redención satisface los requisitos


de Dios. Por tanto, en el universo los creyentes
de Jesús pueden ingerir únicamente la sangre
de Jesús.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE DIECIOCHO
LA OFRENDA POR EL PECADO:
EL CRISTO QUE SE OFRECIÓ A SÍ
MISMO
POR EL PECADO DEL PUEBLO DE
DIOS
(1)
Lectura bíblica: Lv. 4:1-35; 1 Jn. 1:5-9; Col.
1:12; Ro. 5:12; 7:17, 20; 8:3; Jn. 1:14; 2 Co.
5:21; Jn. 3:14; Ro. 6:6; He. 2:14; 4:15; Gá.
5:19-21; Jn. 12:31
En los mensajes anteriores abarcamos las
primeras tres de las cinco ofrendas básicas: el
holocausto, la ofrenda de harina y la ofrenda
de paz. La cuarta ofrenda básica es la ofrenda
por el pecado, y la quinta es la ofrenda por las
transgresiones. En este mensaje
empezaremos a considerar la ofrenda por el
pecado.
319
Estudio Vida de Levítico

LA SECUENCIA EN QUE
SON DISPUESTAS LAS OFRENDAS
Me siento maravillado al ver la secuencia en
que fueron dispuestas las cinco ofrendas
básicas. Esta secuencia no es según el
pensamiento humano, que pondría la ofrenda
por el pecado en primer lugar. Puesto que
sabemos que somos pecaminosos, lo primero
que queremos es que se ponga fin a nuestro
pecado. Después de esto, podríamos escoger
el holocausto, la ofrenda de harina y la
ofrenda de paz. Sin embargo, la secuencia
divina es diferente. La secuencia divina
comienza con el holocausto, lo cual nos
muestra que con relación a nosotros, lo
primordial es que vivamos absolutamente
entregados a Dios. Después del holocausto
sigue la ofrenda de harina, lo cual nos muestra
que debemos tomar a Cristo como nuestro
suministro de vida y vivir diariamente por Él.
El resultado de tomar a Cristo como nuestro
holocausto y nuestra ofrenda de harina es que
tenemos paz. No obstante, aunque tenemos
paz, aún tenemos ciertos problemas —el
pecado por dentro y los pecados por fuera—, a
320
Estudio Vida de Levítico

los cuales ciertamente se les debe dar


solución.
La secuencia que siguen las ofrendas en
Levítico concuerda con la secuencia de 1 Juan
1. El versículo 5 dice: “Dios es luz, y en Él no
hay ningunas tinieblas”. El versículo 6 afirma
que si decimos que tenemos comunión con el
Dios que es la luz misma y “andamos en
tinieblas, mentimos, y no practicamos la
verdad”. El versículo 7 añade: “Pero si
andamos en luz, como Él está en luz, tenemos
comunión unos con otros, y la sangre de Jesús
Su Hijo nos limpia de todo pecado”. Esto
indica que mientras tenemos comunión con
Dios y lo disfrutamos, nos daremos cuenta de
que entre nosotros y Dios existe un problema,
y que este problema es el pecado.
El pecado y los pecados
El Nuevo Testamento trata sobre el problema
del pecado usando la palabra pecado, en
singular, y la palabra pecados, en
plural. Pecado se refiere al pecado que mora
en nosotros, el cual provino de Satanás y entró
en la humanidad por medio de Adán (Ro.
321
Estudio Vida de Levítico

5:12). Se habla de esto en la segunda sección


de Romanos, de 5:12 a 8:13 (con la excepción
de 7:5, donde se menciona la
palabra pecados). Pecados se refiere a los
hechos pecaminosos, a los frutos del pecado
que mora en nosotros, los cuales son
expuestos en la primera sección de Romanos,
de 1:18 a 5:11. Sin embargo, en 1 Juan 1:7 la
palabra pecado, en singular, acompañada del
adjetivo todo, no se refiere al pecado que
mora en nosotros, sino a cada uno de los
pecados que cometemos (v. 10) después de
haber sido regenerados. Tal pecado
contamina nuestra conciencia purificada y
debe ser limpiado por la sangre del Señor
Jesús en nuestra comunión con Dios.
Cristo, como ofrenda por el pecado (Lv. 4; Is.
53:10; Ro. 8:3; 2 Co. 5:21; He. 9:26), puso fin
a nuestro pecado, el pecado que mora en
nuestra naturaleza (Ro. 7:17); y Cristo, como
ofrenda por las transgresiones, llevó sobre Sí
nuestros pecados, nuestras transgresiones
(Lv. 5; Is. 53:11; 1 Co. 15:3; 1 P. 2:24; He.
9:28). Sin embargo, después de ser
regenerados, todavía necesitamos tomar a
322
Estudio Vida de Levítico

Cristo como nuestra ofrenda por el pecado,


como se indica en 1 Juan 1:8, y también como
nuestra ofrenda por las transgresiones, como
se indica en 1 Juan 1:9.
En 1 Juan 1:8 se nos dice: “Si decimos que no
tenemos pecado, nos engañamos a nosotros
mismos, y la verdad no está en nosotros”. Este
versículo habla del pecado que mora en
nosotros, el pecado que heredamos por
nacimiento. Éste es el pecado mencionado en
Romanos 5:12. Si decimos que, después de ser
salvos y regenerados, ya no tenemos pecado,
nos engañamos a nosotros mismos. Aunque
hemos sido salvos y regenerados, y aunque
buscamos al Señor, lo amamos y tenemos
comunión con Él, el pecado sigue morando en
nosotros. Esto es un hecho. Si lo negamos, la
verdad no está en nosotros.
A continuación, 1 Juan 1:9 dice: “Si
confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo
para perdonarnos nuestros pecados, y
limpiarnos de toda injusticia”. Esto se refiere
a la confesión de nuestros pecados después de
nuestra regeneración, y no a la confesión de

323
Estudio Vida de Levítico

nuestros pecados antes de la regeneración.


Aquí pecados denota nuestras acciones
pecaminosas.
Un cuadro de la secuencia en 1 Juan
La secuencia de las cinco ofrendas en Levítico
1—5 es un cuadro de la secuencia en 1 Juan 1.
El holocausto, la ofrenda de harina y la
ofrenda de paz nos conducen a la comunión
con Dios. Cuando tomamos a Cristo como
nuestro holocausto delante de Dios y cuando
lo tomamos como nuestro diario suministro
de vida, somos introducidos en la paz divina,
y en esta paz disfrutamos al Dios Triuno en
comunión. Por consiguiente, la experiencia
que tenemos de las primeras tres ofrendas
redunda en comunión con Dios, quien es luz.
En la luz vemos nuestros fracasos, nuestros
errores y nuestra mala actitud hacia los
demás. A la postre, nos damos cuenta de que
no sólo tenemos pecados que se manifiestan
externamente, sino también pecado que mora
en nuestra carne. Nos damos cuenta incluso
de que somos el pecado mismo. Tenemos la
profunda convicción de que no somos más
que pecado.
324
Estudio Vida de Levítico

Quizás procuremos ser buenos y hacer lo


correcto; sin embargo, acabamos por hacer
todo lo contrario. Entonces, al igual que
Pablo, decimos: “Ya no soy yo quien obra
aquello, sino el pecado que mora en mí” (Ro.
7:17). Mediante nuestra comunión con Dios,
quien es luz, descubrimos que somos
pecaminosos, que tenemos pecado
internamente y pecados externamente.
Interiormente tenemos una “madre”
pecaminosa, y externamente cometemos
acciones pecaminosas, que son los “hijos” de
esta madre pecaminosa.
Gálatas 5:19-21 habla de las obras de la carne.
Estas obras incluyen contiendas, celos,
divisiones y sectas. ¿Podríamos afirmar que
no tenemos contiendas ni celos en nuestra
vida de iglesia? No podríamos afirmarlo. Es
posible que en la vida de iglesia también haya
sectas, es decir, que los santos tomen partido
por ciertas personas. Ésta era la situación que
imperaba en Corinto. “Cada uno de vosotros
dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de
Cefas; y yo de Cristo” (1 Co. 1:12). Si hay
contiendas, celos, divisiones y sectas en
325
Estudio Vida de Levítico

nuestra vida de iglesia o en nuestra vida


familiar, queda claro que vivimos y actuamos
en la carne. Si decimos que tenemos
comunión con Dios y tenemos todavía estas
obras de la carne, andamos en tinieblas y nos
engañamos a nosotros mismos. Si hay
contiendas, celos, divisiones y sectas en
nuestra vida de iglesia, eso significa que
nuestra vida de iglesia se halla en tinieblas.
Asimismo, si decimos que estamos en
comunión con Dios, pero nuestra actitud para
con nuestro cónyuge es la equivocada, nos
engañamos a nosotros mismos.
Si verdaderamente tomamos a Cristo como
nuestro holocausto para satisfacer a Dios y
como nuestra ofrenda de harina para que sea
nuestro alimento diario, estaremos en luz y
andaremos en luz. Luego, en la luz divina,
veremos nuestros fracasos y defectos. Si
hemos tenido una actitud inapropiada hacia
nuestro cónyuge, nos daremos cuenta de ello
y confesaremos que eso está mal. Si hemos
criticado a ciertos hermanos o hemos tomado
partido por ciertos santos, nos daremos
cuenta de que eso también está mal. ¡Oh, que
326
Estudio Vida de Levítico

todos estemos dispuestos a ser alumbrados y


le pidamos al Señor que nos dé Su luz! Si
decimos que estamos disfrutando al Señor,
tenemos que estar en la luz.
Colosenses 1:12 dice que Cristo es la porción
de los santos en la luz. Cristo no es la porción
de los santos que están en tinieblas, en críticas
o en sectas. ¿Dónde estamos: en luz o en
tinieblas? No podemos disfrutar a Cristo
como la porción de los santos si no estamos en
la luz.
Después de disfrutar a Cristo como las
primeras tres ofrendas, lo necesitamos como
la ofrenda por el pecado. Mientras le
disfrutamos, podemos decirle desde lo más
profundo de nuestro ser: “Señor, te doy
gracias que estoy en Tu presencia. Te amo,
Señor, y te tomo como mi suministro diario”.
Espontáneamente, la luz resplandecerá. Tal
vez nos ilumine acerca de cierta palabra que le
dijimos a nuestro cónyuge o acerca de alguna
crítica que hicimos de algún hermano.
Inmediatamente lo confesaremos y le
pediremos al Señor que nos perdone.

327
Estudio Vida de Levítico

Muy a menudo, mientras disfrutaba al Señor,


Él me iluminaba en cuanto a la manera en que
había elogiado a cierta persona en particular y
me mostraba que mis palabras procedían de
mi carne, de mi ser natural, y no de mi
espíritu. Entonces tenía que hacer una
confesión al Señor acerca de los elogios que
expresaba de ciertas personas y de sus
virtudes.
Todo lo que no se haga en el espíritu, sea
bueno o malo, proviene de una sola fuente: la
carne. Criticar a otros proviene de la carne, y
elogiar a los demás valiéndonos de nuestro ser
natural también proviene de la carne. Sólo
aquello que hacemos al andar, hablar y actuar
en total conformidad con el espíritu, poniendo
nuestra mente en el espíritu (Ro. 8:6), no
proviene de la carne.
En Romanos 8:4, Pablo dice que el justo
requisito de la ley se cumple en aquellos que
andan conforme al espíritu. Pablo no dice que
el justo requisito de la ley se cumple en
nosotros cuando hacemos el bien, pues hacer
el bien no es conforme al árbol de la vida sino

328
Estudio Vida de Levítico

conforme al árbol del conocimiento del bien y


del mal. En lugar de esforzarnos por hacer el
bien, simplemente debemos andar conforme
al espíritu. Si no sentimos la unción en
nuestro espíritu, no debemos decir nada, ni
bueno ni malo. Esto es andar en el espíritu y
ser liberados de la carne.
LA CARNE Y LA CRUZ
Desde el momento en que traje el recobro del
Señor a los Estados Unidos, he recalcado
cuatro asuntos: Cristo, el Espíritu, la vida y la
iglesia. La carga con respecto a estos asuntos
ha sido muy pesada. Sin embargo, en este
mensaje siento la carga de hablar acerca de la
carne y la cruz. Debemos saber qué es la carne
y cómo la cruz de Cristo le pone fin.
Necesitamos hoy en el recobro del Señor
escuchar una palabra en cuanto a la carne y la
cruz. Es posible que nuestro disfrute de Cristo
esté lleno de levadura y miel y que también
carezca de sal. Por tanto, siento la carga de
ministrar sal, esto es, la cruz, a las iglesias.
Al hablarles acerca de la carne y la cruz, mi
preocupación no se centra en la doctrina, sino
329
Estudio Vida de Levítico

en la experiencia. Mientras vivamos en este


cuerpo, siempre tendremos la carne.
Debemos estar alertas. Efectivamente, fuimos
sepultados con Cristo en el bautismo, pero
Satanás trata de resucitar lo que fue
sepultado. Por consiguiente, debemos velar,
especialmente por la mañana cuando nos
levantamos. Tal vez hayamos dormido
tranquilamente después de haber disfrutado
al Señor en comunión la noche anterior. Pero
al levantarnos por la mañana, la carne
maligna tratará de seguirnos. Pese a que la
carne ya fue sepultada, con todo, tratará de
inducirnos a pensar negativamente de
nuestro cónyuge o de ciertos hermanos.
Debemos darnos cuenta de que estos
pensamientos son la diabólica resurrección de
nuestra carne.
En esos momentos, debemos orar, diciendo:
“Señor, ten misericordia de mí. No quiero
andar conforme a esta horrenda carne que es
instigada por Tu enemigo. Deseo disfrutarte a
Ti, Señor”. Entonces, quizás con lágrimas,
continuemos orando así: “Padre, tomo a Tu
Hijo, mi amado Señor, como mi holocausto.
330
Estudio Vida de Levítico

Yo no puedo vivir absolutamente entregado a


Ti, pero sí puedo disfrutar esa vida que está en
Él. Lo tomo a Él como mi holocausto y te lo
ofrezco a Ti, Padre. También lo tomo como mi
alimento diario”. Esto nos permitirá disfrutar
a Cristo como ofrenda de paz. Luego, mientras
estamos en la presencia del Señor, seremos
alumbrados, quedará al descubierto nuestra
condición y veremos la clase de persona que
somos. En ese momento necesitaremos que
nuestro amado Señor Jesús sea nuestra
ofrenda por el pecado. Esto es lo que significa
tomar como nuestra ofrenda por el pecado a
Cristo mismo, quien es nuestro holocausto,
ofrenda de harina y ofrenda de paz. Esta
secuencia no tiene que ver con la doctrina;
más bien, guarda relación con nuestra
experiencia personal que, muy menudo,
resulta tan dolorosa.
Cada vez que tengamos la experiencia de
disfrutar paz con el Dios Triuno, nos daremos
cuenta de que necesitamos la ofrenda por el
pecado. Confesaremos esto al Señor,
diciendo: “Padre, nunca me había dado
cuenta de que soy tan pecaminoso. No sólo
331
Estudio Vida de Levítico

soy pecaminoso, sino que soy pecado. El


pecado mora en mi carne, y soy por completo
pecado. Ciertamente necesito que mi Señor
Jesús sea mi ofrenda por el pecado. ¡Cuánto lo
atesoro por ser mi ofrenda por el pecado!”.
Todo lo que proceda de la carne es pecado. Ya
sea que critiquemos a los demás o los
alabemos, ambas acciones tienen su origen en
la carne y son pecado. Lo único que puede dar
fin a la carne es la cruz, la sal. Necesitamos
mucho la sal en nuestra vida cotidiana, en
nuestra vida familiar y en nuestra vida de
iglesia. Es únicamente cuando tenemos la sal
que los “gérmenes” dejan de estar activos. La
vida de iglesia hoy necesita una “fumigación”,
la aniquilación de todos los gérmenes
mediante nuestra experiencia de la cruz. Esta
aniquilación es una misericordia de parte del
Señor; es la salvación que el Señor nos brinda
en Su misericordia.
EL PECADO, LA CARNE, SATANÁS Y
EL MUNDO

332
Estudio Vida de Levítico

Según el Nuevo Testamento, hay cuatro cosas


que son inseparables: el pecado, la carne,
Satanás y el mundo. Estos cuatro son uno.
Tres denotaciones de la carne según la
Biblia
En la Biblia, la palabra carne tiene distintas
denotaciones. Primero, la carne denota el
cuerpo humano (Gn. 2:21). Segundo, en
Génesis 6:3 la carne denota la humanidad
caída. Ésta es también la denotación en
Romanos 3:20, donde Pablo dice que “por las
obras de la ley ninguna carne será justificada”
delante de Dios. Tercero, la carne denota el
cuerpo corrupto (Ro. 7:18). Dios creó el
cuerpo humano. Pero después que el cuerpo
se corrompió, se hizo carne. En contraste con
una persona espiritual, quien vive en el
espíritu, y una persona natural, quien vive en
el alma, una persona carnal, o de la carne, vive
según las concupiscencias de la carne (1 Co.
3:1, 3; 2:14).
La Palabra se hizo carne
Juan 1:14 dice: “La Palabra se hizo carne”.
¿Qué significa carne aquí? Según el contexto
333
Estudio Vida de Levítico

de todo el Evangelio de Juan, la carne


mencionada en 1:14 denota al hombre caído y
pecaminoso. Dios, la Palabra, se hizo un
hombre caído y pecaminoso, pero sólo en
semejanza. Pablo aclara esto cuando nos dice
en Romanos 8:3 que Dios envió “a Su propio
Hijo en semejanza de carne de pecado”. Esto
comprueba que la carne mencionada en Juan
1:14 es la carne de pecado. El significado de la
encarnación es que Dios se hizo un hombre
pecaminoso en semejanza. En su nota sobre
este versículo, el Dr. Ryrie dice: “Jesucristo
era único, porque siendo Dios desde la
eternidad, se unió a la humanidad
pecaminosa en la encarnación”.
El tipo de la serpiente de bronce (Jn. 3:14;
Nm. 21:4-9) indica que Cristo no tenía la
carne de pecado, sino únicamente la
semejanza de carne de pecado. Cuando los
hijos de Israel pecaron contra Dios, fueron
mordidos por serpientes y comenzaron a
morir. De hecho, a los ojos de Dios, ya estaban
muertos. Entonces, Dios le dijo a Moisés que
levantara una serpiente de bronce para que el
juicio de Dios recayera sobre la serpiente y no
334
Estudio Vida de Levítico

sobre ellos; de ese modo, todo aquel que


mirara la serpiente de bronce sería salvo y
viviría. La serpiente de bronce era el salvador
de ellos. Aquello fue un tipo. En Juan 3:14, el
Señor Jesús aplicó este tipo a Sí mismo, dando
a entender que mientras estaba en la carne, Él
—según las palabras de Pablo— tenía la
semejanza de carne de pecado, esto es, la
forma de la serpiente de bronce. La serpiente
de bronce sólo tenía la forma de una
serpiente, pero no el veneno. Cristo tenía la
semejanza de carne de pecado, pero de ningún
modo participó del pecado de la carne (2 Co.
5:21; He. 4:15). La serpiente de bronce es un
tipo de Cristo como nuestro Salvador. “Como
Moisés levantó la serpiente en el desierto, así
es necesario que el Hijo del Hombre sea
levantado, para que todo aquel que en Él cree,
tenga vida eterna” (Jn. 3:14-15).
El Cordero de Dios,
la serpiente de bronce y el grano de
trigo
El Evangelio de Juan usa tres figuras para
describir a Cristo en Su muerte: el Cordero de
Dios (1:29), la serpiente de bronce (3:14) y un
335
Estudio Vida de Levítico

grano de trigo (12:24). Estas figuras describen


tres aspectos de Cristo como nuestro
Salvador. Con respecto al pecado, Él es el
Cordero. Con respecto a Satanás, la antigua
serpiente, Él es la serpiente de bronce, Aquel
que vino en semejanza de carne de pecado.
Con respecto a liberar la vida divina para
producirnos como los muchos hijos de Dios,
Él es el grano de trigo. Por consiguiente, Él es
el Salvador-Cordero, el Salvador-serpiente y
el Salvador-grano. Lo tenemos como nuestro
Salvador en tres aspectos: Aquel que pone fin
a nuestro pecado, Aquel que destruye la
antigua serpiente y Aquel que nos produce
como los muchos hijos de Dios.
Creo que Adán, el hombre creado por Dios,
era apuesto. En cambio, en el Señor Jesús no
había parecer ni hermosura, ni era atractivo
físicamente (Is. 53:2). Él era un hombre que
se veía desgastado a causa de todos los dolores
que experimentó (v. 3). Nuestro Señor tenía la
semejanza de un hombre caído; no obstante,
cuando el Señor Jesús estuvo en la cruz, Dios
contó esa semejanza como real.

336
Estudio Vida de Levítico

Por medio de la muerte de Cristo en la


cruz
se le dio fin al pecado en la carne,
al viejo hombre, a Satanás y al mundo
El Nuevo Testamento recalca el hecho de que
Cristo fue crucificado en la carne y murió en la
carne. Él no murió en ninguna otra forma que
no fuera la carne que Dios había condenado.
Romanos 8:3 dice: “Dios, enviando a Su
propio Hijo en semejanza de carne de pecado
y en cuanto al pecado, condenó al pecado en
la carne”. Cuando el Señor Jesús fue
crucificado en la carne, Dios condenó al
pecado en la carne. El pecado no era
simplemente un asunto; el pecado es una
persona, y esta persona debía ser condenada.
Por medio de la muerte del Señor en la cruz,
Dios condenó al pecado en la carne. Esto
significa que cuando la carne fue crucificada,
el pecado que residía en la carne fue
condenado.
Romanos 6:6 afirma que nuestro viejo
hombre fue crucificado juntamente con
Cristo. Nuestro viejo hombre está en la carne.
Puesto que Cristo fue crucificado en la carne,
337
Estudio Vida de Levítico

nuestro viejo hombre, que está en la carne,


también fue crucificado juntamente con Él.
Nuestro viejo hombre fue crucificado con
Cristo en la carne.
Por medio de la muerte de Cristo, no sólo fue
condenado el pecado y fue crucificado nuestro
viejo hombre, sino que también Satanás, el
diablo, fue destruido (He. 2:14). Además, por
medio de la cruz de Cristo, el mundo fue
juzgado y el gobernador, el príncipe del
mundo, fue echado fuera (Jn. 12:31). Así que,
mediante la muerte de Cristo fueron
eliminadas cuatro cosas: el pecado en la carne,
el viejo hombre, Satanás y el mundo. Esto
significa que por medio de la muerte de Cristo
en la carne, se le dio fin a todas las cosas
negativas.
Debemos tener esta comprensión cada vez
que tomemos a Cristo como nuestra ofrenda
por el pecado. La ofrenda por el pecado
significa que el pecado fue condenado en la
carne, que nuestro viejo hombre fue
crucificado, que Satanás fue destruido, y que

338
Estudio Vida de Levítico

el mundo fue condenado y el príncipe del


mundo echado fuera.
Todos debemos aprender a tomar a Cristo
como tal ofrenda por el pecado. Cuando
entramos en comunión con el Dios Triuno
mediante Cristo como holocausto, ofrenda de
harina y ofrenda de paz, entonces debemos
aplicar a Cristo como nuestra ofrenda por el
pecado.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE DIECINUEVE
LA OFRENDA POR EL PECADO
EL CRISTO QUE SE OFRECIÓ A SÍ
MISMO
POR EL PECADO DEL PUEBLO DE
DIOS
(2)
Lectura bíblica: Lv. 4:1-7, 13-18, 22-25, 27-
30, 32-34
En este mensaje abarcaremos varios asuntos
relacionados con la ofrenda por el pecado.
I. EL SIGNIFICADO DE LA OFRENDA
POR EL PECADO
339
Estudio Vida de Levítico

A. Por el pecado cometido


involuntariamente
Levítico 4 habla varias veces del que peca
involuntariamente (vs. 1-2, 13, 22, 27). El
pecado cometido involuntariamente se refiere
a una falta, un error o un descuido; es decir,
denota el hecho de pecar sin proponérnoslo.
Si bien no tenemos la intención de pecar,
pecamos involuntariamente.
El pecado cometido involuntariamente
mencionado en Levítico 4 representa el
pecado en nuestra naturaleza caída, el pecado
que mora en nosotros. El pecado que
heredamos de Adán mora en nuestra carne.
Muchas veces pecamos involuntariamente.
Estos pecados proceden del pecado que mora
en nosotros. El pecado entró por medio de la
caída de Adán y se introdujo en el linaje
humano (Ro. 5:12). Por ello, en todos los seres
humanos hay algo que se llama pecado.
En Romanos 7, el pecado está personificado,
pues puede morar en nosotros (v. 17),
matarnos (v. 11) y hacer muchas cosas en
nosotros. Por tanto, el pecado es una persona
340
Estudio Vida de Levítico

viva. No podemos encontrar ningún versículo


que diga que el pecado es Satanás mismo. Sin
embargo, la Biblia indica que el pecado es la
naturaleza de Satanás. Puesto que el pecado
es la naturaleza de Satanás, el pecado es en
realidad Satanás mismo.
El pecado entró en el linaje humano cuando
Adán cayó. Esto significa que la caída de Adán
abrió la puerta para que el pecado —que es la
naturaleza de Satanás e incluso Satanás
mismo— entrara a nuestro ser. Romanos 7
dice claramente que el pecado mora en
nuestra carne (vs. 17, 20, 23). A menudo
hemos tenido el deseo de hacer el bien, por
ejemplo, honrar a nuestros padres o mostrar
consideración por nuestro hermano, pero el
resultado ha sido exactamente lo opuesto.
Pecamos involuntariamente, haciendo algo
que no teníamos ninguna intención de hacer.
Pablo tuvo esta experiencia, y fue por eso que
dijo: “Ya no lo hago yo, sino el pecado que
mora en mí” (Ro. 7:20b).
En Romanos 7 vemos a dos personas. Una
persona no desea pecar, y la otra, que está

341
Estudio Vida de Levítico

dentro de la primera, es la que peca. Esto


indica que Pablo tenía dos vidas que
correspondían a dos personas: la vida de sí
mismo, Saulo de Tarso, y la vida de algo que
se llama pecado. Estas dos personas vivían
juntas, pero no por voluntad propia. A veces
eran buenos amigos, y otras veces, se
peleaban la una con la otra.
Romanos 7 presenta un cuadro de la
experiencia que tuvimos no sólo antes de ser
salvos, sino también de nuestra experiencia
hoy en día. ¿Acaso no han descubierto que se
libra una guerra dentro de ustedes? Por una
parte, podemos declarar: “Amo a la iglesia”;
por otra, hay algo dentro de nosotros que dice:
“No me gusta la iglesia”. A veces decimos:
“Amo a todos los santos. Todos ellos son
queridos y preciosos”. Sin embargo, quizás
haya un anciano al cual no podemos amar. Así
que, hay una lucha dentro de nosotros.
Aspiramos a ser santos, pero el resultado no
es la santidad. Todo el día pecamos
involuntariamente.

342
Estudio Vida de Levítico

Tal vez hayamos sido cristianos por muchos


años, con todo, aún se libra una guerra dentro
de nosotros. Quisiéramos ser perfectos, pero
hacemos muchas cosas que son pecados
cometidos involuntariamente. Así que, puesto
que el pecado mora en nosotros y cometemos
pecados involuntariamente, no somos dignos
de confianza.
Todo lo que hacemos impulsado por la carne
es pecado. A los ojos de Dios, aun nuestro
amor procedente de la carne es pecado. No
sólo las cosas malas son pecado, sino también
las cosas buenas que proceden de la carne son
pecado. Lo que cuenta es la fuente, no el
producto o resultado. Ésta es la razón por la
que Gálatas 5:24 dice: “Los que son de Cristo
Jesús han crucificado la carne con sus
pasiones y concupiscencias”.
Según la perspectiva humana, la carne puede
tener tanto una apariencia de bondad como de
maldad. Pero independientemente de si
somos buenos, malos o algo en el medio,
mientras seamos carne, seremos pecado. La
carne es completamente una con el pecado

343
Estudio Vida de Levítico

(Ro. 8:3), y el pecado es totalmente uno con


Satanás. De hecho, el pecado es Satanás
mismo. Además, Satanás es uno con el
mundo, y el mundo es uno con el príncipe del
mundo (Jn. 12:31). Estas cinco cosas
constituyen una sola: la carne, el pecado,
Satanás, el mundo y el príncipe (la autoridad
o poder) del mundo.
El mundo de hoy está relacionado con la
carne, el pecado, Satanás y el príncipe del
mundo. Aquí la palabra príncipe implica
autoridad o poder. El mundo es, de hecho, la
lucha por alcanzar el poder. Toda persona y
toda nación lucha por el poder. En todas
partes se compite, se disputa, por el poder. En
las universidades, tanto los profesores como
los estudiantes luchan por el poder. Por
ejemplo, tal vez un profesor diga que su
intención es ayudar a la sociedad o que desea
inventar algo que beneficie a la sociedad. Pero
en realidad él, al igual que el resto de la gente,
lucha por el poder. Esta lucha por el poder es
el resultado, el fruto, de la carne, el pecado,
Satanás, el mundo y el príncipe del mundo.

344
Estudio Vida de Levítico

Gálatas 5:16-26 habla de la lucha entre la


carne y el Espíritu. El versículo 26, el versículo
con el que concluye esta sección, dice: “No nos
hagamos vanagloriosos, provocándonos unos
a otros, envidiándonos unos a otros”. En este
versículo vemos la lucha por vanagloria. Esto
indica que aun en la vida de iglesia podría
haber lucha por vanagloria. Esto lo confirma
el hecho de que Pablo dirija estas palabras a
las iglesias, a las iglesias de Galacia (Gá. 1:2),
que era una provincia del antiguo Imperio
romano. Todos buscamos vanagloria. Si no
fuera así, Pablo no habría visto la necesidad de
dirigirnos estas palabras. Tal vez pensemos
que los asuntos mencionados en 5:16-26
existían entre las iglesias de Galacia, pero no
entre nosotros hoy en día. Sin embargo, no
debemos leer estos versículos como si se
aplicaran solamente a ellos; debemos
incluirnos a nosotros mismos al leer estos
versículos. Así como aplicamos Juan 3:16 a
nosotros mismos, debemos hacer lo mismo
con respecto a Gálatas 5:16-26.
La ofrenda por el pecado tiene una denotación
muy amplia; no sólo tiene que ver con el
345
Estudio Vida de Levítico

pecado, sino también con nuestra carne, con


Satanás, el maligno que está en nuestra carne,
con el mundo y con la lucha por el poder.
Según la Biblia, el pecado está relacionado con
estas cuatro cosas.
Satanás es el príncipe del mundo; Satanás
quizás se sienta orgulloso de ser tal príncipe.
Isaías 14 revela que aunque él estaba cercano
a Dios, no estaba satisfecho. Él quería
colocarse por encima de Dios, o por lo menos,
estar en posición para rivalizar con Él. Por
esta razón, cuando la Biblia condena al
pecado, condena a Satanás y también la carne,
el mundo y la lucha por el poder. Todo lo que
acontece hoy en la tierra está relacionado con
la lucha por el poder. Todos los buenos
discursos, los buenos sermones y las buenas
explicaciones que ofrecen los hombres no son
más que capas que encubren la lucha por el
poder.
B. Dios, enviando a Su Hijo
en semejanza de carne de pecado
y en cuanto al pecado,

346
Estudio Vida de Levítico

condena al pecado en la carne


sobre la cruz de Cristo
La ofrenda por el pecado también significa
que Dios, al enviar a Su propio Hijo en
semejanza de carne de pecado y en cuanto al
pecado, condenó al pecado en la carne sobre
la cruz de Cristo (Ro. 8:3). Cristo se hizo
carne, esto es, Él vino en semejanza de carne
de pecado (Jn. 1:14). Además, Dios hizo que
Cristo, quien no conoció pecado, fuera hecho
pecado por nosotros en la cruz (2 Co. 5:21).
Mientras Cristo estaba en la cruz, Él fue
juzgado por nuestro pecado en la forma de
una serpiente (Jn. 3:14). De esta manera, Dios
condenó al pecado en la carne sobre la cruz de
Cristo.
II. LA EFICACIA DE LA OFRENDA
POR EL PECADO
La eficacia de la ofrenda por el pecado no
radica únicamente en el hecho de que pone fin
al pecado. El resultado tiene aun mayores
consecuencias. En la ofrenda por el pecado, se
le da muerte al hombre caído, al viejo hombre,
incluido en la carne de Cristo (6:6); el pecado

347
Estudio Vida de Levítico

en la naturaleza del hombre caído es


condenado (Ro. 8:3); Satanás, el pecado
mismo, es destruido (He. 2:14); el mundo es
juzgado; y el príncipe del mundo es echado
fuera (Jn. 12:31). Ésta es la revelación
contenida en la Palabra santa respecto a la
eficacia de la ofrenda por el pecado.
Si recibimos esta revelación, veremos que
tomar a Cristo como nuestra ofrenda por el
pecado no es simplemente cuestión de
confesar nuestro pecado y que éste sea
limpiado. Tomar a Cristo como nuestra
ofrenda por el pecado significa también que se
le da fin a nuestro viejo hombre, a Satanás, al
mundo y a la lucha por el poder. Ya que la
eliminación de todas estas cosas está incluida
en la ofrenda por el pecado, tomar a Cristo
como nuestra ofrenda por el pecado no es un
asunto sencillo, sino algo que guarda relación
con el hombre caído, con el pecado que mora
en la naturaleza del hombre caído, con
Satanás, con el mundo y con la lucha por el
poder.

348
Estudio Vida de Levítico

III. LAS DIFERENTES CLASES DE


GANADO
USADAS PARA LA OFRENDA POR EL
PECADO
En Levítico 4 vemos que se usaban diferentes
clases de ganado para la ofrenda por el
pecado.
A. Un novillo, un macho cabrío,
una cabra o una cordera
La ofrenda por el pecado podía consistir de un
novillo, un macho cabrío, una cabra o una
cordera (Lv. 4:3, 14, 23, 28, 32). Esto significa
que Cristo como ofrenda por el pecado es
experimentado por distintas personas en
distintos grados. En Sí mismo como ofrenda
por el pecado, Cristo no difiere en tamaño. Él
siempre es el mismo. Sin embargo, pueden
haber diferencias de grado en nuestra
comprensión, presentación y aplicación de
Cristo como ofrenda por el pecado.
El tamaño de Cristo como nuestra ofrenda por
el pecado depende del grado al que tomemos
a Cristo como nuestra ofrenda por el pecado.
Puede ser que tomemos a Cristo como nuestra
349
Estudio Vida de Levítico

ofrenda por el pecado a un grado inferior o


superior. Tal vez un hermano tome a Cristo
como su ofrenda por el pecado únicamente
para resolver el problema de su pecado, sin
darse cuenta de que en el pecado está
implícito la carne. Otro hermano quizás se dé
cuenta de que la ofrenda por el pecado está
relacionada con la carne, pero no se percate de
que también tiene que ver con la destrucción
de Satanás. Si vemos que mientras que el
pecado more en nosotros también estarán
presentes la carne, Satanás, el mundo y la
lucha por el poder, ofreceremos a Cristo como
un novillo grande.
B. Sin defecto
Levítico 4 dice que la ofrenda por el pecado
debía ser sin defecto (vs. 3, 23, 28, 32). Esto
significa que Cristo no tiene pecado (2 Co.
5:21; He. 4:15).
IV. LA IMPOSICIÓN DE MANOS
SOBRE LA CABEZA DE LA OFRENDA
Levítico 4 habla de la imposición de manos
sobre la cabeza de la ofrenda (vs. 4, 15, 24, 29,

350
Estudio Vida de Levítico

33). Esto representa la unión del oferente con


la ofrenda.
V. LA OFRENDA ES DEGOLLADA
DELANTE DE JEHOVÁ
La ofrenda por el pecado era degollada
delante de Jehová (vs. 4, 15, 24). Esto significa
que Cristo, como ofrenda por el pecado, fue
degollado delante de Dios, o sea, que Cristo
fue reconocido como tal por Dios (Is. 53:10a).
VI. LA SANGRE DE LA OFRENDA POR
EL PECADO
La sangre de la ofrenda por el pecado tiene
cuatro diferentes clases de efectos.
A. Parte de la sangre es traída
a la Tienda de Reunión
y rociada siete veces frente
al velo del Lugar Santísimo
Parte de la sangre de la ofrenda por el pecado
era traída a la Tienda de Reunión y rociada
siete veces frente al velo del Lugar Santísimo
(Lv. 4:5-6, 16-17). Esto significa que la sangre
de Cristo fue traída al Lugar Santísimo en los
cielos para nuestra redención (He. 9:12). La
351
Estudio Vida de Levítico

sangre de Cristo se hace cargo de nuestra


situación ante Dios en el Lugar Santísimo.
B. Parte de la sangre es puesta
sobre los cuernos del altar del incienso
Parte de la sangre era puesta sobre los cuernos
del altar del incienso (Lv. 4:7a, 18a). Esto
significa que la redención efectuada por la
sangre de Cristo es eficaz para que tengamos
contacto con Dios en oración (He. 10:19). Es
por ello que debemos orar mediante la sangre,
teniendo contacto con Dios en nuestra
oración mediante la sangre.
C. Parte de la sangre es puesta
sobre los cuernos del altar del
holocausto
Parte de la sangre era puesta sobre los cuernos
del altar del holocausto (Lv. 4:25a, 30, 34a).
Esto representa la eficacia de la sangre de
Cristo para efectuar nuestra redención. La
sangre de Cristo como ofrenda por el pecado
nos introduce en la presencia de Dios, esto es,
en el Lugar Santísimo; nos da la posición y el
derecho de tener contacto con Dios en
oración; y es eficaz para nuestra redención.
352
Estudio Vida de Levítico

D. El resto de la sangre se derrama


al pie del altar del holocausto
El resto de la sangre se derramaba al pie del
altar del holocausto (4:7b, 18b, 25b, 30b,
34b). Esto significa que la sangre de Cristo fue
derramada en la cruz para que tengamos paz
en nuestra conciencia, dándonos la certeza de
haber sido redimidos y aceptados por Dios.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTE
LA OFRENDA POR EL PECADO:
EL CRISTO QUE SE OFRECIÓ A SÍ
MISMO
POR EL PECADO DEL PUEBLO DE
DIOS
(3)
Lectura bíblica: Lv. 4:8-15, 19, 21, 26, 31,
35; 6:25; 16:3, 5
Antes de considerar más aspectos de la
ofrenda por el pecado, quisiera añadir algo
con relación al pecado. En el Nuevo
Testamento, el pecado es una personificación.

353
Estudio Vida de Levítico

Esto no es algo insignificante, sino algo muy


crucial.
En este universo existen dos fuentes. La
primera es Dios, y la segunda es Satanás, el
enemigo y adversario de Dios (la
palabra Satanás significa adversario).
Satanás se hizo enemigo y adversario de Dios
cuando empezó a luchar contra Dios por el
poder (Is. 14). Satanás también tentó al Señor
Jesús con respecto al poder (Lc. 4:5-7). Hoy
en día el universo entero participa en la lucha
por el poder que se libra entre Satanás y Dios.
Todo el mundo sigue a Satanás y ha llegado a
tomar parte en esa lucha maligna. Por tanto,
debido a la influencia de Satanás, toda la
humanidad se ha involucrado en la lucha por
el poder. Por ejemplo, tal vez los empleados de
cierta empresa luchen por un ascenso. Ésta es
una parte pequeña de la lucha universal por el
poder, una lucha que podemos ver por
doquier.
Esta lucha por el poder es uno de los cinco
ítems que en conjunto constituyen el pecado.
Estos ítems son la carne, el pecado, Satanás,

354
Estudio Vida de Levítico

el mundo y el príncipe del mundo. El príncipe


del mundo representa la lucha por el poder. A
todo ser humano, incluyendo a los niños, le
gusta ser un príncipe, un líder, y en todos los
lugares de la tierra se libra la lucha por el
poder. Como veremos, tal lucha por el poder
está relacionada con la ofrenda por el pecado.
Cuando nos arrepentimos ante el Señor y le
recibimos como nuestro Salvador, fuimos
alumbrados para ver que éramos malignos y
estábamos bajo la condenación de Dios.
Cuanto más amamos al Señor, más nos damos
cuenta de que somos malignos. Cuanto más
ora un creyente, más percibe que es maligno
en extremo. Finalmente, llegamos a la
comprensión que aun hoy, nosotros, los
cristianos que buscamos al Señor, no somos
más que un cúmulo de pecado. No solamente
somos malignos y pecaminosos, sino que
somos un cúmulo de pecado.
Si nos damos cuenta de que somos
pecaminosos y empezamos a confesar
nuestros pecados, descubriremos que cuanto
más pecados confesamos, más tenemos para

355
Estudio Vida de Levítico

confesar. Ésta fue mi experiencia en 1935. Un


día, teniendo el profundo sentir de que debía
estar a solas con el Señor, me fui a un lugar
apartado, me arrodillé, oré y comencé a
confesar mis pecados. Mi confesión se
extendió por bastante tiempo. Antes de
aquella ocasión, no sabía cuán pecaminoso
era ni cuántos pecados tenía. Vi que todo
cuanto había hecho desde mi juventud era
pecaminoso, e hice una confesión exhaustiva
delante del Señor.
Debemos orar y tomar al Señor Jesús como
nuestro holocausto, como Aquel que vive
absolutamente entregado a Dios. Disfrutar a
Cristo como holocausto nos llevará a tomarle
como nuestro suministro de vida, nuestra
ofrenda de harina, que es Cristo en Su
humanidad quien llega a ser nuestro alimento
diario. Debemos disfrutarle hasta que
sintamos paz con Dios, con nosotros mismos
y con los demás. Si hacemos esto, de
inmediato estaremos en la luz, y la luz brillará
dentro de nosotros, sobre nosotros y
alrededor de nosotros. Entonces nos daremos
cuenta de que hemos pecado y que somos
356
Estudio Vida de Levítico

pecado. Ésta es la experiencia que vemos en 1


Juan 1. Dios es luz (v. 5). Si hemos de tener
comunión con Él, debemos andar en luz como
Él está en luz. Si hacemos esto, nos
percataremos de que tenemos algo que se
llama pecado (vs. 7-8).
El pecado mencionado en 1 Juan 1 no es algo
insignificante. El pecado es el enemigo de
Dios, Satanás mismo, y tiene que ver con la
lucha por el poder que se libra entre Satanás y
Dios. Esta lucha por el poder nos incluye a
nosotros; estamos involucrados en esta lucha.
¿Por qué no llevamos una vida de absoluta
entrega a Dios? No llevamos tal vida porque
en lo profundo de nuestro ser estamos en pro
de nosotros y no de Dios. En esto radica la
lucha. Tal vez una hermana experimente esta
lucha mientras hace sus compras en una
tienda departamental. Quizá ella desee
comprar algo en particular, pero percibe que
el Señor no está de acuerdo. Así que, le ruega
al Señor que le permita hacer aquella compra
por esa vez. El ruego de ella es, de hecho, una
señal de la lucha que existe entre ella y el

357
Estudio Vida de Levítico

Señor. Satanás se halla escondido detrás de


esa lucha.
Nosotros luchamos con el Señor acerca de
muchas cosas. Amamos al Señor, asistimos a
las reuniones de la iglesia y participamos
plenamente en la vida de iglesia.
Aparentemente, todo está bien. Sin embargo,
sólo nosotros sabemos cuánto luchamos con
Dios día tras día. Dios quiere que llevemos
una vida de absoluta entrega a Él, pero
nosotros quizás estemos dispuestos a vivir así
sólo hasta cierto grado. Quizás critiquemos a
los demás por no vivir absolutamente
entregados a Dios, pero nosotros, ¿vivimos
absolutamente entregados a Él? En vez de
llevar una vida de absoluta entrega a Dios,
experimentamos una continua lucha con Él
por el poder.
¿Quién puede decir que lleva una vida de
absoluta entrega a Dios? Ya que ninguno de
nosotros vive así, necesitamos a Cristo como
nuestro holocausto. Sólo Cristo vive
absolutamente entregado a Dios.

358
Estudio Vida de Levítico

Al abordar el tema del pecado, Pablo


finalmente arribó a algo más profundo: no
simplemente el pecado en sí, sino la ley del
pecado (Ro. 7:25; 8:2). Muchos cristianos no
se dan cuenta de que existe algo que se llama
la ley del pecado. ¿Sabe usted qué es la ley del
pecado? La ley del pecado es simplemente el
poder, la fuerza y la energía espontánea que
nos lleva a luchar con Dios. Hay algo en
nosotros que está vivo y activo; se esconde en
nuestro ser interior y nos vigila. Cada vez que
nos viene el menor pensamiento de vivir
entregados a Dios, algo dentro de nosotros se
levanta para subyugarnos. Esto es la ley del
pecado. Pablo por experiencia descubrió que
no sólo el pecado moraba en su carne, sino
que dentro de él también había un poder, una
fuerza y una energía naturales que oponían
resistencia cada vez que él deseaba vivir
entregado a Dios. Esto hizo que fuera un
hombre miserable (7:24). Ésta es la ley del
pecado, la cual es el significado más profundo
del pecado.
A menudo hemos sido derrotados por esto que
se esconde en nosotros. Por ejemplo, tal vez
359
Estudio Vida de Levítico

deseemos amar al Señor, pero


espontáneamente la ley del pecado opera en
nosotros, y poco después, el pensamiento de
amar al Señor desaparece.
La experiencia que Pablo tuvo con relación a
la avaricia, o la codicia, fue lo que lo llevó a
descubrir la ley del pecado (Ro. 7:7-8). Cada
uno de los Diez Mandamientos tiene que ver
con acciones externas, excepto el
mandamiento de no codiciar. Este
mandamiento confronta la codicia que está
dentro de nosotros. Pablo no quería ser
codicioso, pero no podía evitarlo. Cada vez
que intentaba obedecer este mandamiento,
algo en su interior reaccionaba y producía
“toda codicia”. Así pues, Pablo era víctima de
la ley del pecado.
No debemos tomar a Cristo como nuestra
ofrenda por el pecado de una manera
superficial; más bien, debemos tomarlo como
nuestra ofrenda por el pecado a un grado más
profundo. Esto remodelará todo nuestro ser.
Ya que hemos visto que el pecado implica la
lucha por el poder y que la ley del pecado es el
360
Estudio Vida de Levítico

poder, la fuerza y la energía que opera


espontáneamente en nosotros para que
luchemos contra Dios, prosigamos ahora a
considerar otros aspectos de la ofrenda por el
pecado según Levítico 4.
VII. TODA LA GROSURA
QUE CUBRE LAS PARTES INTERNAS
Y QUE ESTÁ SOBRE ELLAS, LOS DOS
RIÑONES
Y LA GROSURA QUE ESTÁ SOBRE
ELLOS,
Y EL LÓBULO DEL HÍGADO SON
QUEMADOS
SOBRE EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO
Toda la grosura que cubría las partes internas
y que estaba sobre ellas, los dos riñones y la
grosura que estaba sobre ellos, y el lóbulo del
hígado eran quemados sobre el altar del
holocausto (Lv. 4:8-10, 19, 26, 31, 35). Esto
significa que las partes internas de Cristo, lo
tierno y dulce, son ofrecidas a Dios para Su
satisfacción a fin de que Él esté dispuesto a
perdonarnos.

361
Estudio Vida de Levítico

Estas partes de la ofrenda por el pecado eran


quemadas sobre el altar del holocausto. Esto
significa que Dios acepta la ofrenda por el
pecado sobre la base del holocausto. Sin el
holocausto como base, Dios no puede aceptar
la ofrenda por el pecado.
VIII. TODA LA OFRENDA,
INCLUYENDO SU PIEL, TODA SU
CARNE,
CON SU CABEZA, SUS PIERNAS,
SUS PARTES INTERNAS Y SU
ESTIÉRCOL,
ES QUEMADA FUERA DEL
CAMPAMENTO
Toda la ofrenda, incluyendo su piel, toda su
carne, con su cabeza, sus piernas, sus partes
internas y su estiércol, era quemada fuera del
campamento (vs. 11-12, 21). Esto significa que
Cristo como ofrenda por el pecado sufrió
vituperio al mantenerse fuera de la religión
judía como organización humana (He. 13:11-
13). Cristo fue crucificado fuera de Jerusalén,
la cual era considerada un campamento que
representaba la organización religiosa
judaica.
362
Estudio Vida de Levítico

A. En un lugar limpio
La ofrenda por el pecado se quemaba en un
lugar limpio. Esto representa el lugar donde
Cristo, como ofrenda por el pecado, fue
rechazado por el hombre y donde el pecado
del hombre es quitado.
B. El lugar donde son echadas las
cenizas
El lugar donde se quemaba la ofrenda por el
pecado era el lugar donde se echaban las
cenizas.
1. Las cenizas del holocausto
Las cenizas del holocausto representan el
reconocimiento y aceptación de las ofrendas
por parte de Dios. ¿Cómo sabemos que Dios
ha aceptado el holocausto? Lo sabemos por el
hecho de que se convierte en cenizas. Las
cenizas son muy preciosas por cuanto son una
señal de que Dios ha recibido el holocausto.
2. Para la certeza y paz del oferente
Las cenizas hacen que el oferente tenga
certeza y paz en su corazón con respecto a la
redención que Dios efectuó por su pecado. Las
363
Estudio Vida de Levítico

cenizas son una señal que nos asegura que


Dios ha aceptado la ofrenda por el pecado
ofrecida por la redención de nuestro pecado.
IX. SI TODA LA ASAMBLEA DE
ISRAEL YERRA,
LOS ANCIANOS REPRESENTAN A LA
ASAMBLEA
AL OFRECER LA OFRENDA POR EL
PECADO
Si toda la asamblea de Israel pecaba errando,
los ancianos debían representar a la asamblea
al ofrecer la ofrenda por el pecado (vs. 13-15).
Esto significa que los ancianos de la iglesia
pueden representar a la iglesia al ofrecer a
Cristo como su ofrenda por el pecado.
X. LA OFRENDA POR EL PECADO
ES DEGOLLADA EN EL LUGAR
DONDE SE DEGÜELLA EL
HOLOCAUSTO
La ofrenda por el pecado debía ser degollada
en el lugar donde se degollaba el holocausto
(Lv. 6:25). Esto indica que la ofrenda por el
pecado se basaba en el holocausto, lo cual
significa que Cristo es nuestra ofrenda por el
364
Estudio Vida de Levítico

pecado con base en el hecho de que Él es el


holocausto. Cristo primero debe ser el
holocausto que satisface a Dios a fin de ser
apto para ser nuestra ofrenda por el pecado.
Si nunca hemos disfrutado a Cristo como
holocausto, no podremos darnos cuenta de
cuán pecaminosos somos. Cuando oímos el
evangelio y nos arrepentimos, nos dimos
cuenta de que éramos pecaminosos. Sin
embargo, no podremos comprender cuán
pecaminosos somos hasta que disfrutemos a
Cristo como nuestro holocausto. El
holocausto significa que la humanidad, que
fue creada por Dios con el propósito de
expresarlo y representarlo, debe darse
exclusivamente a Dios y vivir absolutamente
entregada a Él. Sin embargo, no vivimos
absolutamente entregados a Dios. Por tanto,
debemos comprender esto y tomar a Cristo
como nuestro holocausto. Únicamente
cuando disfrutemos a Cristo como nuestro
holocausto nos daremos cuenta de cuán
pecaminosos somos.

365
Estudio Vida de Levítico

Si vemos cuán pecaminosos somos, nos


daremos cuenta de que tanto nuestro amor
como nuestro odio son pecaminosos.
Éticamente, es malo aborrecer a los demás y
es bueno amarlos. Tal vez pensemos que a los
ojos de Dios, amar a los demás es aceptable y
que aborrecerlos es inaceptable. Pero a los
ojos de Dios, aborrecemos a las personas y las
amamos por causa de nosotros mismos, y no
por causa de Dios. Desde esta perspectiva,
amar a los demás es tan pecaminoso como
aborrecerlos. Todo cuanto hagamos por causa
de nosotros mismos y no de Dios —ya sea
moral o inmoral, bueno o malo, cuestión de
amar o aborrecer—, es pecaminoso a los ojos
de Dios. Mientras hagamos algo por causa de
nosotros mismos, ello será pecaminoso.
Dios nos creó exclusivamente para Él. Él nos
creó para que fuésemos Su expresión y Su
representación. Él no nos creó para nosotros
mismos; sin embargo, vivimos
independientemente de Él. Cuando
aborrecemos a los demás, actuamos
independientemente de Dios, y cuando los
amamos, también actuamos
366
Estudio Vida de Levítico

independientemente de Dios. Esto significa


que ante Dios, nuestro odio y nuestro amor
son iguales.
Además, ni nuestro odio ni nuestro amor
provienen de nuestro espíritu; en vez de ello,
nuestro odio y nuestro amor provienen de
nuestra carne, y ambos proceden del árbol del
conocimiento del bien y del mal. El árbol del
conocimiento del bien y del mal representa a
Satanás. No debemos pensar que únicamente
el hacer el mal proviene de Satanás y no el
hacer el bien. Tanto el hecho de hacer el bien
como el mal podrían provenir de Satanás.
Debemos percatarnos de que todo cuanto
hagamos por nosotros mismos, sea bueno o
malo, lo hacemos a favor de nosotros mismos
y, por consiguiente, es pecado.
Quisiera hacerles notar una vez más que el
pecado implica la lucha por el poder. Tal vez
amemos a los demás, pero hagamos esto a
favor de nosotros mismos, esto es: por causa
de nuestro nombre, de nuestra posición, de
nuestro beneficio y de nuestro orgullo. Esta
clase de amor forma parte de la lucha que

367
Estudio Vida de Levítico

sostenemos contra Dios por el poder.


Debemos orar: “Señor, sálvame de hacer algo
por causa de mi orgullo, de mi reputación,
para lograr un ascenso o un beneficio, o por
causa de mis intereses”. Esto equivale a ser
salvo de la lucha que sostenemos contra Dios
por el poder. Cuando amamos a los demás por
causa de nuestra reputación o para lograr un
ascenso, no vivimos entregados a Dios. Esta
clase de amor procede de Satanás; se halla en
la carne, y es pecado. Todo lo que esté en la
carne es pecado, todo lo que sea el pecado en
nuestra carne es Satanás, y todo lo que
Satanás haga constituye una lucha por el
poder.
Algunos quizá se pregunten acerca del amor
que como padres cristianos sentimos por
nuestros hijos. Es posible que el amor por
nuestros hijos esté en la carne. El Nuevo
Testamento nos exhorta a criar a nuestros
hijos en el Señor. Sin embargo, es posible que
los criemos para el beneficio de nosotros
mismos y de nuestro futuro. Eso es pecado.

368
Estudio Vida de Levítico

Inclusive en la vida de iglesia es posible que


hagamos cosas no para Dios, sino para
nosotros mismos. Quizás hagamos algo que se
considere muy bueno, pero en lo profundo de
nuestro ser tengamos la intención oculta de
hacerlo en beneficio nuestro. Esto es
pecaminoso. Por ejemplo, al dar un
testimonio o al orar, tal vez queramos que
todos nos digan “amén”. Quizás ofrezcamos
una oración muy espiritual y elevada, pero
con el propósito de recibir muchos “amenes”.
Tal oración es pecaminosa por cuanto no se
ofrece absolutamente para Dios. Con esto
podemos ver que aun en nuestra oración
sostenemos una lucha contra Dios por el
poder. Lo que deseamos es una posición, y no
a Dios mismo.
Puesto que es posible tener motivos ocultos al
realizar cosas espirituales, el Señor Jesús
habló de aquellos que aparentemente hacen
cosas para Dios, pero que en realidad las
hacen con el propósito de sobresalir. Por
tanto, Él dijo: “Guardaos de hacer vuestra
justicia delante de los hombres, para ser vistos
por ellos” (Mt. 6:1). En cuanto a dar limosnas,
369
Estudio Vida de Levítico

dijo: “No sepa tu izquierda lo que hace tu


derecha” (v. 3). En cuanto a la oración,
añadió: “Cuando oréis, no seáis como los
hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en
las sinagogas y en las esquinas de las calles,
para ser vistos por los hombres” (v. 5). En
cuanto al ayuno, Él dijo: “Cuando ayunéis, no
seáis como los hipócritas que ponen cara
triste; porque ellos demudan sus rostros para
mostrar a los hombres que ayunan” (v. 16).
Aun en asuntos tales como hacer justicia, dar
limosnas, orar y ayunar podría librarse la
lucha contra Dios por el poder. Hacer estas
cosas en beneficio propio y no de Dios, es
pecaminoso ante Él. Los que hacen tales cosas
en beneficio propio no le dan ningún lugar a
Dios; antes bien, se toman todo el lugar para
ellos mismos.
Tomar a Cristo como ofrenda por el pecado es
algo muy profundo. La experiencia que
tenemos de la ofrenda por el pecado está
totalmente relacionada con nuestro disfrute
del Señor Jesús como holocausto. Cuanto más
amemos al Señor y lo disfrutemos, más
descubriremos cuán malignos somos. A veces,
370
Estudio Vida de Levítico

cuando amamos al Señor al máximo,


sentimos que no hay ningún lugar donde
podamos escondernos. Pablo tuvo tal
comprensión con respecto a sí mismo.
Mientras buscaba al Señor, él vio que en sí
mismo no había nada bueno.
XI. CON RELACIÓN AL SERVICIO DE
LOS SACERDOTES,
EL HOLOCAUSTO ES PRESENTADO
DESPUÉS DE LA OFRENDA POR EL
PECADO
Con relación al servicio de los sacerdotes, el
holocausto era presentado después de la
ofrenda por el pecado (Lv. 16:3, 5). Esto
significa que después de disfrutar a Cristo
como ofrenda por el pecado, nosotros —como
sacerdotes de Dios— debemos tomarlo como
holocausto a fin de vivirlo a Él para
satisfacción de Dios.
Por una parte, la ofrenda por el pecado se
basaba en el holocausto; por otra, el
holocausto sigue a la ofrenda por el pecado.
Cuanto más disfrutamos al Señor Jesús como
nuestro holocausto, más nos damos cuenta de
371
Estudio Vida de Levítico

que somos pecaminosos. Entonces lo


tomamos como nuestra ofrenda por el pecado
de una manera más profunda que antes, lo
cual a su vez nos permite disfrutarlo más
como holocausto. Por consiguiente,
participamos del holocausto antes de
disfrutar la ofrenda por el pecado, y también
después.
La única forma de poder conocernos a
nosotros mismos cabalmente consiste en
disfrutar a Cristo como holocausto. Al
disfrutar a Cristo como nuestro holocausto,
nos daremos cuenta de que no vivimos
absolutamente entregados a Dios. Tal vez
vivamos entregados a Dios en cierta medida,
incluso en gran medida, pero todavía nos
reservamos algo para nosotros mismos.
Cada vez que tengamos contacto con las cosas
santas, las cosas espirituales, y con el servicio
que rendimos a Dios en la vida de iglesia,
debemos traer con nosotros la ofrenda por el
pecado. Esto se revela claramente en la
tipología del Antiguo Testamento. Cada vez
que el pueblo de Dios hacía algo con relación

372
Estudio Vida de Levítico

a Dios, aun con relación a las cosas más


santas, ellos tenían que ofrecer la ofrenda por
el pecado. Hoy en día también necesitamos la
ofrenda por el pecado porque no estamos
limpios ni somos puros, ni vivimos
absolutamente entregados a Dios. ¿Quién de
entre nosotros puede afirmar que lleva una
vida de absoluta entrega a Dios? Nadie puede
afirmar esto. Por consiguiente, en todo lo que
hagamos para el Señor, necesitamos la
ofrenda por el pecado. Incluso cuando
hablamos por el Señor, necesitamos tomar a
Cristo como nuestra ofrenda por el pecado,
escondiéndonos en Él y pidiéndole que nos
cubra con Su sangre preciosa.
En primer lugar, el Señor nos salva, y después
nos atrae para que le amemos, le recibamos y
le disfrutemos. Cuando le recibimos y
disfrutamos como holocausto, nuestra
pecaminosidad queda al descubierto, y vemos
que no vivimos absolutamente entregados a
Dios tal como el Señor vivió. Quizás en la vida
de iglesia otros nos aprecien, pero en lo
profundo de nuestro ser sabemos que no
somos buenos, que no vivimos absolutamente
373
Estudio Vida de Levítico

entregados a Dios. Tal vez amemos la iglesia y


aparentemente lo hayamos dado todo por la
iglesia; pero no vivimos absolutamente
entregados a Dios. Todavía nos reservamos
algo en nuestro ser.
Cuando disfrutamos al Señor como
holocausto y como ofrenda de harina, nos
damos cuenta de que somos pecaminosos.
Entonces lo tomamos como ofrenda por el
pecado, y después como ofrenda por las
transgresiones. Esto es lo que vemos en 1 Juan
1. Mientras disfrutamos al Dios Triuno en la
comunión divina, nos damos cuenta de que en
nuestro interior todavía tenemos el pecado y
que externamente hemos cometido pecados.
Entonces recibimos la limpieza de la sangre
preciosa. Esto se convierte en un ciclo. Cuanto
más somos limpiados, más profunda se hace
nuestra comunión con el Dios Triuno; luego,
cuanto más disfrutamos de esta comunión,
más somos iluminados; y cuanto más somos
iluminados, más nos percatamos de que
somos pecaminosos, e incluso el pecado
mismo. Es mediante este ciclo que somos
liberados y salvos de nuestro yo. De hecho,
374
Estudio Vida de Levítico

somos liberados y salvos del pecado, de la


carne, de Satanás, del mundo, del príncipe del
mundo y de la lucha por el poder. Cuanto más
disfrutemos a Cristo, menos contenderemos
con Dios por el poder. Finalmente, le
cederemos a Él todas las áreas de nuestro ser.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTIUNO
LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES:
EL CRISTO QUE SE OFRECIÓ A SÍ
MISMO
POR LOS PECADOS DEL PUEBLO DE
DIOS
(1)
Lectura bíblica: Lv. 5:1-10; 7:2
En este mensaje empezaremos a considerar la
ofrenda por las transgresiones. Tal vez
pensemos que, por ser la última de las cinco
ofrendas básicas, la ofrenda por las
transgresiones no es tan importante y que es
bastante fácil de entender. No obstante, la
ofrenda por las transgresiones es de suma
importancia y es difícil de entender
375
Estudio Vida de Levítico

adecuadamente. Por consiguiente, en nuestro


estudio de Levítico debemos leer 5:1-10
cuidadosamente y con mucho detenimiento.
Al hablar del pecado, muchas personas no se
dan cuenta de la gran diferencia que existe
entre el pecado y los pecados. El pecado tiene
que ver con el pecado que mora en nosotros,
el cual es la naturaleza de Satanás. Los
pecados tienen que ver con las acciones
pecaminosas externas. La ofrenda por el
pecado resuelve el problema referente al
pecado, y la ofrenda por las transgresiones
resuelve el problema referente a los pecados,
las transgresiones y las faltas, incluyendo las
mentiras, errores y toda índole de maldades.
Toda falta es una transgresión, y las
transgresiones son diferentes clases de
pecados.
I. EL SIGNIFICADO
DE LA OFRENDA
POR LAS TRANSGRESIONES
Primeramente debemos conocer el
significado de la ofrenda por las
transgresiones.
376
Estudio Vida de Levítico

A. La diferencia entre la ofrenda por el


pecado
y la ofrenda por las transgresiones
Existe una notable diferencia entre la ofrenda
por el pecado y la ofrenda por las
transgresiones. La ofrenda por el pecado
representa a Cristo como ofrenda que resuelve
el problema referente al pecado en nuestra
naturaleza caída (Ro. 8:3; 2 Co. 5:21). La
ofrenda por las transgresiones representa a
Cristo como ofrenda que resuelve el problema
referente a los pecados en nuestra conducta (1
P. 2:24; Is. 53:5-6, 10-11).
Romanos 8:3 dice: “Dios, enviando a Su
propio Hijo en semejanza de carne de pecado
y en cuanto al pecado, condenó al pecado en
la carne”. Dios condenó al pecado. ¿Cómo lo
hizo? Lo hizo enviando a Su propio Hijo en
semejanza de carne de pecado.
La frase “semejanza de carne de pecado”
combina el pecado y la carne. Nuestra carne
es carne de pecado. Como hemos señalado, el
pecado y la carne están relacionados con
Satanás, con el mundo y con el príncipe del
377
Estudio Vida de Levítico

mundo. Si bien nuestra carne es carne de


pecado, Cristo vino únicamente
en semejanza de carne de pecado. En Él no
había pecado; Él no tenía pecado en Su
naturaleza humana. No obstante, en
apariencia Él tenía la semejanza de carne de
pecado.
La carne de la humanidad caída es carne de
pecado. En otras palabras, la carne del linaje
humano caído es una con el pecado.
Dondequiera que está la carne, allí está el
pecado. La palabra carne denota a una
persona caída, y toda persona caída es pecado.
Sea que amemos a los demás o los
aborrezcamos, somos pecado. Génesis 6:3
dice que el hombre caído se hizo carne. Puesto
que el hombre se hizo carne y puesto que la
carne es de pecado, la carne y el pecado son
uno. Ellos son idénticos. Como seres humanos
caídos, somos carne, y la carne es pecado.
Dios condenó al pecado enviando a Su Hijo en
semejanza de carne de pecado. Cuando el
Señor Jesús estaba en la cruz, Él era pecado a
los ojos de Dios. Cristo fue crucificado en Su

378
Estudio Vida de Levítico

carne. Esto significa que Su carne fue


crucificada. Puesto que Su carne fue
crucificada, el pecado fue condenado porque
el pecado y la carne son idénticos. Dios juzgó
la carne, y Él juzgó el pecado. Él hizo esto al
juzgar a Jesús en la cruz. Cuando Dios juzgó a
Jesús, Él juzgó la carne y el pecado. Además,
en aquel momento Dios destruyó a Satanás en
la carne, juzgó al mundo que está vinculado a
Satanás, y condenó al príncipe del mundo y la
lucha por el poder. Una sola persona fue
crucificada, pero cinco cosas fueron
eliminadas: el pecado, la carne, Satanás, el
mundo y la lucha por el poder. Estas cinco
cosas son una sola.
En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció
pecado, por nosotros lo hizo pecado”. El Señor
Jesús no conoció pecado, pero Dios lo hizo
pecado en la cruz por nosotros. Cuando el
Señor Jesús estaba en la cruz, Él no sólo tenía
la semejanza de una persona pecaminosa —tal
como la serpiente de bronce tenía la forma de
una serpiente (Jn. 3:14)—, sino que también
fue hecho pecado por Dios. Si Jesús no
hubiera sido hecho pecado, el pecado no
379
Estudio Vida de Levítico

habría sido juzgado cuando Él fue crucificado.


El pecado fue condenado porque Cristo,
mientras estaba en la cruz, fue hecho pecado
por Dios a causa de nosotros.
La ofrenda por el pecado resuelve el problema
interno del pecado en nuestra naturaleza,
mientras que la ofrenda por las transgresiones
resuelve el problema externo de los pecados
en nuestra conducta (1 P. 2:24). Como lo
indican las notas al margen de la
versión American Standard, Isaías 53:10
combina la ofrenda por las transgresiones con
la ofrenda por el pecado. Lo mismo se aplica
al capítulo 5 de Levítico.
B. La ofrenda por las transgresiones se
convierte,
a la postre, en la ofrenda por el pecado
La ofrenda por las transgresiones se
convierte, a la postre, en la ofrenda por el
pecado (Lv. 5:6-8, 11-12). Esto significa que la
redención efectuada por Cristo resuelve el
problema referente al pecado en sus dos
aspectos: el pecado en nuestra naturaleza
interna y los pecados en nuestra conducta
380
Estudio Vida de Levítico

externa. Estos dos aspectos del pecado


constituyen el pecado en su totalidad. Juan
1:29 habla del pecado en su totalidad: “¡He
aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo!”. Aunque la palabra pecado está
en singular, no se refiere simplemente al
pecado que está en nuestra naturaleza; más
bien, denota al pecado en su totalidad, lo cual
comprende el pecado en nuestro interior y los
pecados manifestados externamente.
II. LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
PUEDE CONSISTIR EN UNA HEMBRA
DEL REBAÑO —SEA OVEJA O
CABRA—,
DOS TÓRTOLAS O DOS PALOMINOS,
O LA DÉCIMA PARTE DE UN EFA DE
FLOR DE HARINA
Levítico 5:5-7 y 11 dicen que la ofrenda por las
transgresiones podía consistir en una hembra
del rebaño —sea oveja o cabra—, dos tórtolas
o dos palominos, o la décima parte de un efa
de flor de harina. Esto significa que la ofrenda
por las transgresiones presentada por
nuestros pecados manifiestos, para la cual
381
Estudio Vida de Levítico

incluso con un poco de harina basta, es más


liviana que la ofrenda por el pecado, la cual
requiere de un becerro o, por lo menos, un
cordero (4:4, 32).
III. DOS TÓRTOLAS O DOS
PALOMINOS,
UNO PARA OFRENDA POR EL
PECADO
Y EL OTRO PARA HOLOCAUSTO,
CONFORMAN LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
Levítico 5:7 dice: “Si no tiene lo suficiente
para un cordero, traerá a Jehová como
ofrenda por las transgresiones, por aquello en
que pecó, dos tórtolas o dos palominos, el uno
para ofrenda por el pecado y el otro para
holocausto”. Aquí vemos que dos tórtolas o
dos palominos, uno para la ofrenda por el
pecado y el otro para el holocausto,
conforman la ofrenda por las transgresiones.
Esto significa que las transgresiones
provienen del pecado interno y del hecho de
que no vivimos entregados a Dios. Con
respecto al pecado interno, se necesita la
ofrenda por el pecado; y con respecto al hecho
382
Estudio Vida de Levítico

de no vivir entregados a Dios, se necesita el


holocausto. Los dos son un tipo completo del
Cristo que, como ofrenda por las
transgresiones, resuelve el problema
referente a nuestros pecados.
En 5:7 vemos el origen de una transgresión y
también la razón por la cual cometemos
transgresiones. ¿De dónde proviene la
transgresión? ¿Cuál es su origen? El origen de
toda transgresión es el pecado que está en
nuestra carne. ¿Cuál es la razón por la cual se
comete una transgresión? La razón por la cual
cometemos una transgresión es que no
vivimos entregados a Dios. Por consiguiente,
con respecto a las transgresiones que
cometemos, tenemos un origen y una razón.
Podríamos decir que el pecado interno es
semejante a un hombre, un marido, y que el
hecho de no vivir entregados a Dios es
semejante a una mujer, una esposa. El
matrimonio de estos dos engendra un hijo,
cuyo nombre es transgresión.
También podríamos usar un árbol frutal como
ejemplo del pecado interno, del hecho de no
383
Estudio Vida de Levítico

vivir entregados a Dios y de las


transgresiones. El árbol frutal necesita un
ambiente y entorno propicios para crecer.
Cuando el árbol frutal crece en este ambiente
y entorno, produce fruto. En este ejemplo, el
pecado interno es el árbol frutal, el hecho de
no amar a Dios ni vivir entregados a Él
constituye el ambiente y entorno en que crece
el árbol, y las faltas y transgresiones son el
fruto.
¿Por qué cometemos errores y hacemos cosas
que no están bien? Hacemos esto de manera
espontánea e incluso involuntaria porque
tenemos el pecado en nuestra carne y porque
no estamos entregados a Dios y no lo amamos
ni vivimos para Él.
Si nuestra entrega a Dios es absoluta, seremos
sinceros, fieles y cuidadosos. Esto lo
demuestra nuestra experiencia. Cada vez que
no vivimos entregados absolutamente a Dios,
actuamos con ligereza y empezamos a
razonar, murmurar y criticar a otros. En
Filipenses 2:12-14, Pablo nos encarga llevar a
cabo nuestra salvación con temor y temblor,

384
Estudio Vida de Levítico

haciéndolo todo sin murmuraciones y


argumentos. Cuando llevamos una vida
entregada a Dios, no murmuramos,
argumentamos, criticamos, chismeamos ni
altercamos. Cuando no llevamos una vida
entregada a Dios, hablamos con ligereza de los
demás. No obstante, cuando llevamos una
vida entregada a Dios, tenemos mucho
cuidado con lo que decimos.
La razón por la cual cometemos errores y
transgresiones es que no vivimos entregados
a Dios. Debido a que somos personas caídas,
no llevamos una vida de absoluta entrega a
Dios. Puesto que fuimos creados por Dios,
deberíamos vivir absolutamente entregados a
Él, pero no vivimos así. Tal vez vivamos
entregados a Dios en gran medida, pero no de
forma absoluta. El hecho de no vivir
absolutamente entregados a Dios indica que
seguimos en una condición caída. Somos
personas caídas, toda persona caída es carne y
la carne es pecado, el cual produce
transgresiones, que son los hijos, el fruto.

385
Estudio Vida de Levítico

Según 5:7, necesitamos tanto la ofrenda por el


pecado como la ofrenda por las
transgresiones. La ofrenda por el pecado se
encarga del origen; la ofrenda por las
transgresiones se encarga de “los hijos”, o “los
frutos”, producidos a partir de dicho origen.
Esto nos muestra que a Dios le preocupa el
origen, esto es, el pecado que está en nosotros,
y también el fruto producido a partir de dicho
origen, a saber, las transgresiones
manifestadas externamente. Por
consiguiente, necesitamos tanto la ofrenda
por el pecado como la ofrenda por las
transgresiones.
Estas dos ofrendas en realidad ponen fin a una
sola cosa: el pecado. El pecado incluye el
pecado que mora en nosotros y los pecados
manifestados externamente; en otras
palabras, es cuestión del pecado en su
totalidad. Como hemos señalado, éste es el
significado de la palabra pecado en Juan 1:29.
El Señor Jesús, el Cordero de Dios, quitó el
pecado en su totalidad. En la cruz, Él fue la
ofrenda por el pecado y también la ofrenda
por las transgresiones.
386
Estudio Vida de Levítico

Levítico 5:1-3 menciona algunas


transgresiones en particular. El versículo 1
dice: “Si alguien peca porque, habiendo oído
la voz que le insta a declarar y siendo testigo
por haber visto o sabido de un asunto, no lo
declara, llevará su iniquidad”. La expresión
hebrea traducida “la voz que le insta a
declarar” literalmente significa “la voz de un
juramento”. La frase llevará su
iniquidad significa “llevar la responsabilidad
del pecado o la culpa”. Este versículo se refiere
a una persona que ha oído la voz que le insta a
declarar y no declara lo que sabe, por lo cual
debe llevar su iniquidad.
Tal vez pensemos que lo que se dice aquí es
insignificante y que no tiene nada que ver con
nosotros hoy. Sin embargo, este asunto,
aparentemente insignificante, pone al
descubierto lo que somos; pone de manifiesto
que nuestra entrega a Dios no es absoluta. Si
en verdad estamos absolutamente entregados
a Dios y vivimos para Él, especialmente en la
vida de iglesia, seremos fieles, honestos y
sinceros en testificar lo que sabemos.
Daremos testimonio de la verdad. Fracasar en
387
Estudio Vida de Levítico

esto equivale a ser deshonesto e infiel, a


diferencia de nuestro Dios, quien es fiel y
honesto.
Levítico 5:2 añade: “O si alguien toca
cualquier cosa inmunda, sea cadáver de un
animal inmundo, de una bestia inmunda o de
cualquier ser inmundo que pulula, y no se da
cuenta, y él es inmundo, será culpable”. Aquí
vemos que con tan sólo tocar un cadáver, una
persona era inmunda, pues había tocado la
inmundicia de la muerte. Éste es un tipo que
tiene aplicación espiritual para nosotros.
Actualmente hay mucha muerte entre los
hijos de Dios, y esta muerte continúa
propagándose. Además, existen diferentes
clases de muerte, representadas por los
cadáveres de animales inmundos, de bestias
inmundas y de seres inmundos que pululan.
Las palabras nose da cuenta indican que
podríamos no darnos cuenta de haber tocado
la inmundicia de la muerte espiritual. Pero si
el Señor nos alumbra, nos daremos cuenta de
cuánto hemos tocado la inmundicia de la
muerte espiritual y cuánto ella nos ha
contaminado.
388
Estudio Vida de Levítico

Levítico 5:3 dice además: “O si toca


inmundicia de hombre, cualquiera que sea la
inmundicia con que se hace inmundo, y no se
da cuenta, cuando llegue a saberlo, será
culpable”. Aquí la inmundicia de hombre
representa la inmundicia del hombre natural,
de la vida natural. En el hombre natural hay
inmundicia. Todo lo que secreta el hombre
natural y la vida natural es inmundo.
En el contacto que tenemos unos con otros
como miembros del Cuerpo, podría haber
inmundicia: la inmundicia de la muerte
espiritual y la inmundicia de nuestro ser
natural. Al tener comunión unos con otros,
debemos estar alertas respecto a estas dos
clases de inmundicia. Por ejemplo, tal vez un
hermano le diga a usted algo de una manera
amorosa, o le exprese su aprecio y respeto; sin
embargo, usted percibe que estas palabras son
totalmente naturales. Si usted recibe estas
palabras, se contaminará, por cuanto habrá
tocado la inmundicia del hombre, la
inmundicia del ser natural.

389
Estudio Vida de Levítico

Un día, mientras tenía comunión con el


hermano Nee, me dijo que la cortesía es una
especie de lepra. Ser cortés es diferente de ser
amable. A fin de llevar una vida humana
apropiada, siempre debemos ser amables con
los demás; pero ser corteses en realidad
equivale a ponerse una máscara. Esto significa
que la cortesía es cuestión de fingir. Por
ejemplo, tal vez un hermano sea cortés con
otro hermano, y después chismee acerca de él
y lo critique. Esto es lepra, algo peor que ser
natural.
Lo que dice Levítico 5 no fue dirigido a
individuos, sino a la asamblea del pueblo de
Dios. En tipología, dichas palabras están
dirigidas a la iglesia. Entre los santos en la
iglesia, puede ser que haya diferentes clases
de muerte. La muerte a menudo se propaga
entre los santos. Tal vez no nos percatemos
cuánta inmundicia de muerte espiritual
hemos tocado. Esparcir chismes y críticas es
propagar muerte espiritual. Es posible que,
sin darnos cuenta, toquemos la muerte día
tras día. Además, es posible que haya
“camaradería” entre los santos y que se amen
390
Estudio Vida de Levítico

de manera natural, y no en el espíritu. Esta


clase de amor es natural, carnal e inmundo.
Si el Señor nos ilumina mediante este pasaje
de la Palabra, nos daremos cuenta de que
ciertamente necesitamos la ofrenda por las
transgresiones. Cuanto más tiempo pasemos
con el Señor y cuanto más lo tomemos como
holocausto, más veremos que lo necesitamos
como ofrenda por las transgresiones y como
ofrenda por el pecado. Necesitamos la ofrenda
por el pecado para resolver el problema
referente al pecado que mora en nosotros, que
es la fuente, y necesitamos la ofrenda por las
transgresiones para resolver el problema
referente a “los hijos”, las transgresiones
producidas a partir de dicha fuente.
IV. LA SANGRE DE LA OFRENDA
POR LAS TRANSGRESIONES
A. Parte de la sangre
es rociada sobre un lado del altar
Parte de la sangre de la ofrenda por las
transgresiones era rociada sobre un lado del
altar (5:9a; 7:2). Esto nos habla del poder de

391
Estudio Vida de Levítico

la sangre de Cristo rociada sobre los


pecadores (1 P. 1:2).
B. El resto de la sangre
es exprimida (drenada) al pie del altar
El resto de la sangre era exprimida (drenada)
al pie del altar (Lv. 5:9b). Esto significa que la
sangre de Cristo es la base para el perdón de
Dios a los pecadores (Ef. 1:7).
V. NO SE PONE ACEITE NI OLÍBANO
SOBRE LA FLOR DE HARINA
PRESENTADA
COMO OFRENDA POR EL PECADO
PARA LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
Levítico 5:11 dice que el que trae “la décima
parte de un efa de flor de harina para ofrenda
por el pecado” no pondrá “sobre ella aceite ni
olíbano, porque es ofrenda por el pecado”.
Esto significa que ni el Espíritu Santo ni la
fragancia de la resurrección de Cristo tienen
relación alguna con el pecado.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTIDÓS
392
Estudio Vida de Levítico

LA OFRENDA POR LAS


TRANSGRESIONES:
EL CRISTO QUE SE OFRECIÓ A SÍ
MISMO
POR LOS PECADOS DEL PUEBLO DE
DIOS
(2)
Lectura bíblica: Lv. 5:1—6:7; 7:2
Las palabras de Levítico 5 no fueron dirigidas
a un santo individual, sino a la congregación
de Dios, al pueblo de Dios como asamblea.
Estas palabras no fueron habladas para
ayudar o instruir a algún santo individual,
sino que se expresaron con el propósito de
guardar al pueblo escogido de Dios como
entidad corporativa, de modo que el pueblo
fuese apropiado, santo y apartado para Él.
Además, lo que aquí se dice no debe aplicarse
a la sociedad humana secular. Dios no desea
hacer de toda la sociedad humana una
congregación similar a los hijos de Israel en la
antigüedad. En Levítico, la intención de Dios
era guardar limpios y santos a Sus escogidos a
fin de morar entre ellos. El tabernáculo estaba
en medio del pueblo, y Dios deseaba que el
393
Estudio Vida de Levítico

pueblo, que se encontraba alrededor del


tabernáculo, fuese santo. Por esta razón
fueron habladas estas palabras en Levítico.
Consideremos ahora el capítulo 5 de Levítico
versículo por versículo.
En tipología, cada aspecto de Levítico 5 tiene
su significado espiritual. El versículo 1 dice:
“Si alguien peca porque, habiendo oído la voz
que le insta a declarar y siendo testigo por
haber visto o sabido de un asunto, no lo
declara, llevará su iniquidad”. En realidad,
este versículo habla sobre el acto de mentir, en
el cual está involucrado Satanás mismo, el
padre de mentira (Jn. 8:44).
Levítico 5:2 dice: “Si alguien toca cualquier
cosa inmunda, sea cadáver de un animal
inmundo, de una bestia inmunda o de
cualquier ser inmundo que pulula, y no se da
cuenta, y él es inmundo, será culpable”. Este
versículo habla de cadáveres de animales, de
bestias y de seres que pululan.
Aquí animales denota fieras salvajes,
y bestias denota animales domésticos. Según
el capítulo 11, los animales mencionados en
394
Estudio Vida de Levítico

este versículo tipifican distintas clases de


personas. Algunas personas son como fieras,
otras como animales domésticos, y otras como
seres que pululan, que se arrastran. La
palabra cadáver en 5:2 representa muerte.
Por tanto, los cadáveres de estas tres clases de
animales —los cadáveres de las fieras, los
cadáveres de los animales domésticos y los
cadáveres de los seres que se arrastran—
representan tres clases de muerte. Una clase
de muerte es salvaje como una fiera salvaje. La
segunda clase de muerte es apacible como un
animal manso y domesticado. La tercera clase
de muerte es sutil como un ser que se arrastra.
En tipología, esto indica que entre el pueblo
de Dios puede haber tres clases de muerte:
muerte salvaje, muerte apacible y muerte
sutil.
Entre el pueblo de Dios, es decir, en la vida de
iglesia, no sólo es posible encontrar muerte,
sino también distintas clases de muerte. La
muerte se puede propagar entre nosotros de
una manera salvaje, de una manera apacible o
de una manera sutil. En los años que llevo en
la vida de iglesia, he visto estas tres clases de
395
Estudio Vida de Levítico

muerte. He visto la muerte que es salvaje y la


muerte que es apacible y mansa. También he
visto la muerte que entra arrastrándose
sigilosa y astutamente. ¿No ha experimentado
usted alguna clase de muerte en la vida de
iglesia? Quizás haya experimentado la muerte
tipificada por el cadáver de un animal que se
arrastra, la muerte que se introduce para
propagar su veneno de manera encubierta y
sutil.
Independientemente de su clase, la muerte es
muerte, y es impura. Toda índole de muerte —
sea salvaje, apacible o sutil— es inmunda y
contaminante. En la vida de iglesia no es fácil
mantenerse alejado de la inmundicia de estas
distintas clases de muerte.
Según la tipología del Antiguo Testamento, el
pecado no es tan sucio como la muerte. Si
alguien pecaba, podía ser perdonado y
purificado inmediatamente presentando una
ofrenda por las transgresiones (5:10). Pero si
alguien tocaba la muerte, tenía que esperar
varios días para ser limpio. Esto nos muestra
que la muerte contamina aún más que el

396
Estudio Vida de Levítico

pecado. Sin embargo, en la vida de iglesia tal


vez pensemos que el pecado es grave, pero que
tocar muerte es algo común y no es grave. Sin
embargo, a los ojos de Dios, tocar la muerte es
algo sumamente grave.
El veneno de la muerte puede dañar y destruir
a los santos. En Romanos 14 Pablo dice que no
debemos destruir la obra de Dios al actuar
descuidadamente (vs. 15, 20). Cristo redimió
y salvó a los santos, y nosotros no debemos
destruirlos al actuar descuidadamente. El
Señor ha realizado una gran obra de gracia y
redención en los santos del recobro del Señor,
y por años hemos estado laborando para
edificarlos. Nadie debería destruir la obra de
gracia que Cristo realiza en los santos. Nadie
debería destruir a aquellos en quienes hemos
estado laborando para edificarlos. ¿No creen
que nos partiría el corazón ver que los santos
fuesen destruidos por el veneno de la muerte?
Debemos ser sobrios, justos, tranquilos y
amables a fin de considerar si en verdad
estamos edificando el Cuerpo de Cristo o si,
sin percatarnos de ello, estamos haciendo algo

397
Estudio Vida de Levítico

que destruye la obra de Dios al propagar el


veneno de la muerte.
Levítico 5:3 dice: “Si toca inmundicia de
hombre, cualquiera que sea la inmundicia con
que se hace inmundo, y no se da cuenta,
cuando llegue a saberlo, será culpable”. Aquí
la inmundicia de hombre representa la
inmundicia de la vida natural del hombre. El
Señor Jesús dijo que nada de lo que entra en
nosotros nos contamina, sino que lo que sale
de nosotros, eso es lo que nos contamina (Mt.
15:17-20). La vida natural, al igual que la
muerte, trae inmundicia. En la vida de iglesia,
en la comunidad santa, la muerte y la vida
natural podrían estar prevaleciendo.
La vida natural incluye el asunto del afecto
natural. Por lo general, o no nos importan los
demás, o los amamos de una manera natural,
con nuestro afecto natural. Quizás alguien
sentía afecto por usted en el pasado, pero
ahora ya no muestra ningún interés por usted.
Esto no concuerda con nuestra naturaleza
cristiana que siempre ama y está dispuesta a
ayudar y cuidar de otros; más bien, se halla

398
Estudio Vida de Levítico

completamente en la esfera natural. Es


posible que amemos a los demás o, como
resultado de buscar vanagloria y tener celos
de otros, que los envidiemos. Este amor y esta
envidia pertenecen, ambos, a la vida natural.
Levítico 5:4 añade: “O si alguien jura a la
ligera con sus labios hacer mal o hacer bien,
respecto a cualquier asunto por el cual
pronuncia un juramento a la ligera, si no se da
cuenta, cuando llegue a saberlo, será culpable
por una de estas cosas”. Aquí vemos el asunto
de hablar a la ligera, de hablar algo delante de
Dios de una manera apresurada, descuidada e
imprudente. A veces oímos hablar de algo y de
inmediato expresamos que nos gusta o que no
nos gusta, y que haremos esto o aquello al
respecto. Hablar de esta manera no sólo
indica que no vivimos para Dios, sino que ni
siquiera tenemos temor de Dios. ¿Quiénes
somos nosotros para expresar con ligereza
que algo no nos gusta? Quizá a Dios le guste.
Nosotros no somos Dios y, por tanto, debemos
tener cuidado de hablar a la ligera. En lugar de
expresar nuestra opinión sobre algún asunto,
no debemos decir nada y, de ser necesario,
399
Estudio Vida de Levítico

debemos presentarle el asunto al Señor,


orando y pidiéndole que nos muestre si
debemos participar en ello o mantenernos
apartados del asunto. Ésta es la actitud
apropiada de una persona que teme a Dios.
En 5:1-4 vemos cuatro asuntos que sirven de
ejemplos de cosas que requieren la ofrenda
por las transgresiones. Si tuviéramos que
hacer una lista de tales cosas, posiblemente no
incluiríamos los cuatro elementos que aquí se
mencionan: no dar testimonio de lo que
sabemos (v. 1), tocar el cadáver de un animal
(v. 2), tocar la inmundicia de hombre (v. 3) y
hablar a la ligera (v. 4). Dios habla de estos
asuntos, pues Él conoce la verdadera
condición y necesidad de Su pueblo.
El primer asunto, no dar testimonio de lo que
sabemos, en realidad tiene que ver con el acto
de mentir. Como ya hemos dicho, esto
involucra a Satanás, el padre de la mentira.
Por consiguiente, aquí se alude a Satanás.
El segundo asunto es la muerte en tres
formas: salvaje, apacible y sutil. A los ojos de
Dios, lo más aborrecible es la muerte. La
400
Estudio Vida de Levítico

muerte se propaga de manera salvaje, de


manera apacible y de manera sutil. Ésta es la
verdadera situación que impera en la
congregación de Dios en esta era.
El tercer asunto es la vida natural con su
inmundicia. Es muy común para los cristianos
andar y actuar en la vida natural. ¿Acaso no
impera la vida natural hoy en día en la vida de
iglesia? Los que son sociables de manera
natural son muy bien recibidos, pero los que
andan en el espíritu a menudo son
malentendidos. Hoy en día se ve mucho de la
vida natural entre los cristianos y en la
congregación de Dios.
El cuarto asunto es hablar con ligereza. Los
que hablan a la ligera son rápidos para
expresar si algo les gusta o no. Dios enumera
estas cuatro cosas como pecados, y como tal,
requieren la ofrenda por las transgresiones.
Levítico 5:5 y 6 dice: “Y cuando sea culpable
respecto a cualquiera de estas cosas, confesará
aquello en que pecó, y traerá a Jehová su
ofrenda por las transgresiones, por el pecado
que cometió, una hembra del rebaño, sea
401
Estudio Vida de Levítico

oveja o cabra, como ofrenda por el pecado; y


el sacerdote le hará expiación por su pecado”.
La ofrenda más grande que se ofrece por las
transgresiones es una oveja o una cabra. Esta
ofrenda por las transgresiones nos recuerda
principalmente de una cosa: que nuestros
pecados son fruto del pecado que mora en
nosotros. Aparentemente estamos tomando
medidas con respecto a los pecados, pero en
realidad estamos tomando medidas con
respecto al pecado como origen de nuestros
pecados. Por esta razón, la ofrenda por las
transgresiones es una ofrenda por el pecado.
Nosotros nos percatamos de que hemos
cometido pecados, pero a los ojos de Dios
estos pecados se originan en el pecado. Por
consiguiente, al final lo que ofrecemos a Dios
para resolver el problema referente a nuestros
pecados no es simplemente una ofrenda por
las transgresiones, sino una ofrenda por el
pecado.
Quizás nos preguntemos cómo una ofrenda
por las transgresiones puede convertirse en
una ofrenda por el pecado. Lo que llevamos a
Dios para resolver el problema referente a
402
Estudio Vida de Levítico

nuestros pecados es una ofrenda por las


transgresiones. Pero después que traemos
dicha ofrenda a Dios, ésta se convierte en una
ofrenda por el pecado. Esto se debe a que Dios
no hace propiciación únicamente por
nuestros pecados; Él hace propiciación
también por nuestro pecado. Él no
simplemente quita el fruto del árbol, sino que
también desarraiga el árbol. Si el árbol es
desarraigado, el fruto será totalmente
eliminado. Nuestro problema no es solamente
los pecados que hemos cometido, sino
también el pecado que mora en nosotros. Por
tanto, lo que ofrecemos a Dios debe resolver
tanto el problema del pecado así como el de
los pecados. Ésta es la razón por la cual Dios
llama ofrenda por el pecado a esta ofrenda por
las transgresiones.
El versículo 7 añade: “Si no tiene lo suficiente
para un cordero, traerá a Jehová como
ofrenda por las transgresiones, por aquello en
que pecó, dos tórtolas o dos palominos, el uno
para ofrenda por el pecado y el otro para
holocausto”. Este versículo revela que la
ofrenda por las transgresiones no sólo está
403
Estudio Vida de Levítico

relacionada con la ofrenda por el pecado, sino


también con el holocausto. Según este
versículo, la ofrenda por las transgresiones se
compone de la ofrenda por el pecado y del
holocausto. En conjunto, estas dos ofrendas
constituyen la ofrenda por las transgresiones.
Tal vez pensemos que nuestro único problema
es los pecados que hemos cometido. En
realidad, nuestro verdadero problema es el
pecado que mora en nosotros y el hecho de
que no vivimos entregados a Dios. La raíz, la
fuente, de nuestros pecados es nuestro
pecado, y el motivo por cual cometemos
pecados es que no llevamos una vida de
absoluta entrega a Dios. Por consiguiente, no
sólo necesitamos la ofrenda por las
transgresiones, la cual se encarga de nuestros
pecados, sino también la ofrenda por el
pecado, la cual se encarga de la raíz de
nuestros pecados, a saber, el pecado que mora
en nosotros, y el holocausto, el cual se encarga
del motivo por el cual pecamos, a saber, el
hecho de no vivir absolutamente entregados a
Dios. Si tomamos medidas con respecto a la
fuente de nuestros pecados y al hecho de no
404
Estudio Vida de Levítico

vivir absolutamente entregados a Dios, a la


vez también tomamos medidas con respecto a
nuestras transgresiones.
Los versículos 8 y 9 agregan: “Los traerá al
sacerdote, quien presentará primero el que es
para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote la
desnucará, sin cercenar la cabeza; rociará de
la sangre de la ofrenda por el pecado sobre un
lado del altar, y el resto de la sangre será
exprimida al pie del altar; es ofrenda por el
pecado”. Estos versículos no hablan de la
ofrenda por las transgresiones, sino de la
ofrenda por el pecado y de la sangre de la
ofrenda por el pecado. Una parte de la sangre
es rociada sobre un lado del altar, lo cual
significa que los pecadores son rociados con la
sangre de Cristo (1 P. 1:2). El resto de la sangre
es exprimida al pie del altar, lo cual significa
que la sangre de Cristo es la base para el
perdón de Dios a los pecadores (Ef. 1:7).
El versículo 10 habla de la segunda ave:
“Luego ofrecerá el segundo como holocausto,
conforme a la ordenanza. Así el sacerdote le
hará expiación por el pecado que cometió, y

405
Estudio Vida de Levítico

será perdonado”. Según las ordenanzas,


nosotros deberíamos llevar una vida de
absoluta entrega a Dios. Sin embargo, puesto
que no vivimos de esta manera, necesitamos
el holocausto además de la ofrenda por el
pecado.
VI. UN PUÑADO DE FLOR DE
HARINA ARDE
EN EL ALTAR COMO OFRENDA DE
JEHOVÁ
PRESENTADA POR FUEGO
El versículo 11 dice: “Pero si no tiene lo
suficiente para dos tórtolas o dos palominos,
traerá, como ofrenda suya por el pecado que
ha cometido, la décima parte de un efa de flor
de harina para ofrenda por el pecado; no
pondrá sobre ella aceite ni olíbano, porque es
ofrenda por el pecado”. Que un puñado de flor
de harina ardiera en el altar, como ofrenda de
Jehová presentada por fuego, indica que la
flor de harina de la ofrenda por las
transgresiones ofrecida para el perdón de
nuestros pecados tiene como base el
derramamiento de sangre sobre el altar (He.
9:22), y significa que Cristo, quien es perfecto,
406
Estudio Vida de Levítico

es ofrecido como nuestra ofrenda por las


transgresiones con base en el derramamiento
de Su sangre en la cruz (Col. 1:20).
La expiación requiere el derramamiento de
sangre, pero en Levítico 5:11 se usa flor de
harina para la ofrenda por el pecado. Esta flor
de harina tipifica la humanidad de Jesús. Así
que, la ofrenda por las transgresiones no sólo
incluye la ofrenda por el pecado y el
holocausto, sino que incluso se refiere a la
humanidad de Jesús.
Nosotros cometemos muchos pecados no sólo
porque el pecado está en nuestra naturaleza y
no sólo porque nuestra entrega a Dios no es
absoluta, sino también porque estamos
carentes de la humanidad de Jesús. Jesús
nunca cometería ningún pecado. Él no tiene
pecado y vive absolutamente entregado a
Dios. Su humanidad no tiene parte con el
padre de mentira. Su humanidad jamás
tocaría nada relacionado con la muerte o con
la vida natural. Además, Su humanidad nunca
haría ni hablaría nada a la ligera, ni de manera
apresurada o imprudente; antes bien, como

407
Estudio Vida de Levítico

vemos en Juan 7:3-8, mientras estuvo en la


tierra, Él siempre habló y actuó con mucha
consideración.
¿Por qué está el pecado en nosotros? ¿Por qué
no vivimos absolutamente entregados a Dios?
La razón por la cual el pecado está dentro de
nosotros y por la cual no vivimos
absolutamente entregados a Dios es que nos
falta la humanidad de Jesús.
Ofrecer la décima parte de un efa de flor de
harina como ofrenda por el pecado significa
que únicamente basta con una pequeña
porción de la humanidad de Jesús. Esto
muestra lo poco que aplicamos la humanidad
del Señor. Somos lo que somos porque
estamos carentes de la humanidad del Señor.
Debido a esta carencia, estamos llenos de
mentiras, de muerte, de la vida natural y de
impetuosidad. Sin embargo, la humanidad de
Jesús es una dosis todo-inclusiva que mata
nuestros gérmenes, sana nuestra enfermedad
y suple nuestra necesidad. Creo que nuestra
vida matrimonial y nuestras relaciones con los
hermanos y hermanas en la vida de iglesia

408
Estudio Vida de Levítico

serían completamente diferentes si


tuviéramos más de la humanidad de Jesús.
VII. EL RESTO DE LA FLOR DE
HARINA
PARA LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
ES DEL SACERDOTE, COMO LA
OFRENDA DE HARINA
Levítico 5:13 dice: “Y el sacerdote hará
expiación por él, por el pecado que cometió
respecto a cualquiera de estas cosas, y él será
perdonado. El resto será del sacerdote, como
la ofrenda de harina”. Que el resto de la flor de
harina para la ofrenda por las transgresiones
perteneciera al sacerdote significa que el
Cristo redentor es el alimento de aquel que
sirve.
VIII. LA PERSONA QUE PECA
EN LAS COSAS SANTAS DE JEHOVÁ,
CONTRA JEHOVÁ, Y QUE ENGAÑA,
EXTORSIONA O JURA EN FALSO A SU
SOCIO
Levítico 5:15, 17-18; 6:2-3, 6 habla de una
persona que peca en las cosas santas de
409
Estudio Vida de Levítico

Jehová, o que peca por yerro contra Jehová, o


de una persona que peca y actúa infielmente
contra Jehová, y engaña a su socio en cuanto
a un depósito o una prenda, o por robo, o ha
extorsionado a su socio, o ha encontrado un
objeto perdido y ha mentido al respecto, y jura
en falso. Tal persona necesitará un carnero del
rebaño, sin defecto, valuado según el siclo del
santuario, a fin de presentarlo como ofrenda
por las transgresiones. Esto significa que
Cristo, por ser Aquel en quien no hay pecado
y que da la talla conforme al criterio divino, es
apto para ser la ofrenda por las transgresiones
ofrecida por los pecados que cometimos
contra las cosas santas de Dios, contra Dios
mismo o contra el hombre al cometer las
transgresiones anteriormente enumeradas.
IX. EL QUE PECA EN LAS COSAS
SANTAS DE DIOS
Y EL QUE PECA CONTRA EL HOMBRE
DEBE HACER RESTITUCIÓN
El que peca en las cosas santas de Dios debe
hacer restitución y añadir a ello la quinta
parte, y darlo al sacerdote (5:15-16).
Asimismo, el que peca contra el hombre en
410
Estudio Vida de Levítico

cualquier tipo de robo, debe hacer completa


restitución y añadir a ello la quinta parte, y
darlo a quien le pertenezca el día en que sea
hallado culpable (6:2-6). Esto significa que
aquel que ofrece la ofrenda por las
transgresiones debe ser justo en cuanto a las
cosas materiales según el criterio, la medida y
el estándar divinos.
X. LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
ES DEGOLLADA EN EL LUGAR
DONDE DEGÜELLAN EL
HOLOCAUSTO
“En el lugar donde degüellan el holocausto,
degollarán la ofrenda por las transgresiones”
(7:2a). El hecho de que la ofrenda por las
transgresiones fuese degollada allí donde el
holocausto fue degollado indica que la
ofrenda por las transgresiones se basa en el
holocausto y significa que Cristo es nuestra
ofrenda por las transgresiones sobre la base
de ser el holocausto.
La ofrenda por las transgresiones no es algo
sencillo. Esta ofrenda se encarga del pecado
411
Estudio Vida de Levítico

que mora en nosotros y del hecho de no vivir


absolutamente entregados a Dios; también se
encarga de Satanás, el mentiroso, de la muerte
que hay en la congregación de Dios, de la vida
natural y su inmundicia y de la presunción de
hacer las cosas a la ligera delante de Dios, sin
ningún temor ni consideración. Además, la
ofrenda por las transgresiones abarca el hecho
de hurtar y engañar a nuestro socio.
¿Cómo podemos experimentar la ofrenda por
las transgresiones? Experimentamos la
ofrenda por las transgresiones como
resultado de disfrutar —en comunión con
Dios y en la luz divina (1 Jn. 1:3-9)— a Cristo
en calidad de holocausto, ofrenda de harina,
ofrenda de paz y ofrenda por el pecado. Así
pues, nuestra experiencia de la ofrenda por las
transgresiones es el resultado de disfrutar al
Dios Triuno. Nuestra experiencia de la
ofrenda por las transgresiones implica el
hecho de vivir absolutamente entregados a
Dios y comprender que el pecado que mora en
nosotros es la fuente de donde proceden las
diferentes clases de transgresiones que
cometemos contra Dios y contra el hombre.
412
Estudio Vida de Levítico

ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTITRÉS
LA LEY DEL HOLOCAUSTO
Lectura bíblica: Lv. 6:8-13
A partir de este mensaje abarcaremos las leyes
de las ofrendas. Las leyes de las ofrendas son
las ordenanzas y normas relacionadas con las
ofrendas. A cada ofrenda le corresponde una
ley, una norma, una ordenanza.
Aparentemente, las leyes de las ofrendas son
bastante sencillas; en realidad, como veremos
más adelante, ellas esconden un significado
espiritual profundo y elevado.
I. EL HOLOCAUSTO ESTÁ ENCIMA DE
LA LUMBRE
(LA LEÑA ENCENDIDA) DEL ALTAR
TODA LA NOCHE Y HASTA LA
MAÑANA
A. Significa que todo lo que es ofrecido
como holocausto tiene que ser puesto
allí donde las ofrendas son incineradas
Levítico 6:9a dice: “Manda a Aarón y a sus
hijos, diciendo: Ésta es la ley del holocausto:

413
Estudio Vida de Levítico

el holocausto estará encima del altar, en el


lugar donde arde el fuego, toda la noche y
hasta la mañana”. Esto significa que todo lo
que es ofrecido como holocausto tiene que ser
puesto allí donde las ofrendas son
incineradas. Esto es algo que las personas del
mundo no pueden entender, por cuanto son
criadas y educadas para llegar a ser alguien en
el mundo. Los padres de familias mundanas
ciertamente no les enseñan a sus hijos a
ofrecerse a Dios para ser incinerados.
Por la misericordia y gracia del Señor, nuestro
corazón es diferente del corazón de los
incrédulos. Sabemos que el holocausto indica
que nuestro corazón está absolutamente
entregado a Dios en esta era. No buscamos
nada más, ni tenemos ningún otro interés.
Aunque alentamos a los jóvenes a que
obtengan la mejor educación, la educación no
es aquello que amamos. Los jóvenes tal vez
obtengan la más alta educación, pero es
preciso que comprendan que en esta tierra,
nosotros, los cristianos, al final no seremos
más que cenizas. Éste será el resultado de

414
Estudio Vida de Levítico

ofrecernos a Dios como holocausto y de ser


consumidos por el fuego.
Quisiera dirigir unas palabras a los jóvenes
que tienen el corazón de servir al Señor de
tiempo completo. Debo decirles que les
esperan penurias y que no hay futuro para
ustedes en la tierra. No tendrán nada terrenal
de lo cual puedan depender para su seguridad
y subsistencia. Tal vez sientan que le serán
muy útiles a Dios, pero al final, serán cenizas.
Todo el mundo tiene el deseo de ser alguien,
pero si ustedes sirven al Señor Jesús de
tiempo completo, deben prepararse para ser
un don nadie, incluso para ser cenizas. ¿Están
dispuestos a ser incinerados? Ser incinerados
hasta convertirse en cenizas no es un disfrute,
sino un sufrimiento. El destino de uno que
sirve de tiempo completo es una vida de
sufrimientos. Lo que se ofrece a Dios en
holocausto debe permanecer sobre el lugar de
incineración, no sobre un lugar glorioso o
exaltado. Finalmente, el resultado de esa vida,
una vida de sufrimiento, una vida sin futuro y
sin seguridad, será un montón de cenizas.

415
Estudio Vida de Levítico

No obstante, aunque no tengamos ninguna


seguridad terrenal, puedo testificarles que
tenemos al Señor Jesús como nuestra
seguridad. Cristo es mi seguridad, aunque Él
a veces se esconde para probarme. Como fruto
de mi experiencia y aprendizaje, puedo
decirles que los mejores momentos para
disfrutar al Señor Jesús son cuando Él se
esconde de usted. Luego, después de algún
tiempo en que pareciera haber desaparecido,
Él espontáneamente reaparecerá a nosotros.
Él a menudo procede de esta manera con
nosotros. Tal Cristo es nuestra verdadera
seguridad.
B. Lo que se ofrece debe permanecer
en el lugar de incineración
toda la noche y hasta la mañana
El hecho de que el holocausto deba estar
encima de la lumbre (la leña encendida) del
altar toda la noche y hasta la mañana significa
también que lo que se ofrece deberá
permanecer en el lugar de incineración a lo
largo de la noche oscura hasta la mañana. La
frase toda la noche significa durante toda esta
era oscura. La era en la que estamos es una
416
Estudio Vida de Levítico

noche oscura. El holocausto debe arder


continuamente durante toda la noche y hasta
la mañana.
Por muy larga que sea la noche, finalmente
habrá una mañana, un amanecer. El
verdadero amanecer será la venida del Señor,
y esto es lo que estamos esperando. Sin
embargo, no debemos tener la expectativa de
que el Señor Jesús regresará pronto para
salvarnos de la prueba de la noche oscura.
Cuanto más le pidamos que venga pronto por
esta razón, tal vez más demore Su venida por
nuestro bien y para que pasemos por una
noche oscura más extensa.
Recientemente di un mensaje a los que sirven
de tiempo completo en Taipéi respecto a los
sufrimientos y las penurias. Les dije que
debían estar preparados para llevar una vida
que no sería fácil y estar dispuestos a tomar
un camino que no sería llano, sino escabroso.
Debemos permanecer en el lugar de
incineración y ser consumidos por el fuego a
lo largo de toda la noche oscura hasta la
mañana.

417
Estudio Vida de Levítico

II. EL FUEGO QUE ESTÁ SOBRE EL


ALTAR
SE MANTIENE ENCENDIDO
CONTINUAMENTE
Y NO SE APAGA
El fuego del altar debía permanecer
encendido continuamente (6:9b, 12a, 13). El
versículo 12a dice: “El fuego que está sobre el
altar se mantendrá encendido en éste; no se
apagará”.
A. Significa que Dios,
el fuego santo en el universo,
está siempre dispuesto a recibir
(incinerar)
lo que le es ofrecido como alimento
Que el fuego se mantenga encendido sobre el
altar continuamente significa que Dios, el
fuego santo en el universo, está siempre
dispuesto a recibir (incinerar) lo que le es
ofrecido como alimento. La prueba de que
Dios nos recibe es que Él nos incinera. Una vez
que seamos incinerados por Dios, debemos
sentirnos contentos, ya que ello significa que
Él nos ha recibido.

418
Estudio Vida de Levítico

B. Significa que el deseo de Dios de


aceptar
lo que se le ofrece no cesa jamás
El hecho de que el fuego arda continuamente
significa también que el deseo de Dios de
aceptar lo que se le ofrece no cesa jamás. Dios
desea aceptarnos, y Él nos acepta
incinerándonos. Cuanto más Dios nos
incinera, más nos acepta.
III. EL SACERDOTE QUEMA LEÑA
SOBRE EL ALTAR CADA MAÑANA
El sacerdote quemaba leña sobre el altar cada
mañana (v. 12b). Esto representa la necesidad
de que los servidores cooperen con el deseo de
Dios. Esta cooperación consiste en añadir
combustible al fuego santo para hacer más
fuerte este fuego mediante el cual el
holocausto es recibido como alimento de Dios.
A medida que somos incinerados, debemos
añadir más leña para que seamos incinerados
nosotros mismos y también para que sean
incinerados aquellos que sirven juntamente
con nosotros. En lugar de apagar el fuego,

419
Estudio Vida de Levítico

debemos añadir más leña para que el fuego


continúe ardiendo.
Si sólo hubiera un servidor, el combustible se
acabaría rápidamente. Por tanto, necesitamos
más servidores, más compañeros con quienes
podamos ser incinerados. Cuantos más
servidores haya, más combustible habrá para
que seamos incinerados nosotros mismos y
también para que sean incinerados los demás.
El sacerdote debía quemar leña en el altar
cada mañana. La mañana representa un
nuevo comienzo para esta incineración.
IV. AL TOMAR LAS CENIZAS DEL
HOLOCAUSTO,
EL SACERDOTE SE PONE SU
VESTIDURA DE LINO
Y VISTE CALZONCILLOS DE LINO
SOBRE SU CARNE
“El sacerdote se pondrá su vestidura de lino y
vestirá calzoncillos de lino sobre su carne” (v.
10a). El lino es fino, puro y limpio. Que el
sacerdote se pusiera su vestidura de lino y
vistiera calzoncillos de lino significa que se

420
Estudio Vida de Levítico

requiere finura, pureza y limpieza para


encargarse de las cenizas (el resultado) del
holocausto. No debemos pensar que las
cenizas son un desperdicio que se puede
manejar de cualquier manera. Por el
contrario, las cenizas son lo que resulta del
holocausto, y al manejarlas, debemos
conducirnos de manera apropiada. Debemos
ser finos, puros y limpios.
V. EL SACERDOTE SE PONE OTRAS
VESTIDURAS
Y LLEVA LAS CENIZAS FUERA DEL
CAMPAMENTO
“Después se quitará sus vestiduras, se pondrá
otras vestiduras y llevará las cenizas fuera del
campamento a un lugar limpio” (v. 11). Esto
significa que debían encargarse de las cenizas
del holocausto con toda solemnidad. A los
ojos de Dios, el resultado de nuestro
holocausto es altamente estimado; es fino,
puro y limpio. Por ello, cuando el sacerdote
llevaba las cenizas fuera del campamento,
debía ponerse otras vestiduras y llevar las
cenizas de una manera solemne. Esto nos

421
Estudio Vida de Levítico

enseña a tener en alta estima el resultado de


nuestro holocausto.
Servir de tiempo completo significa
ofrecernos a Dios como holocausto. Con
respecto a esto, habrá y deberá haber un
resultado. Debemos valorar este resultado y
no menospreciarlo ni considerarlo
insignificante. El resultado de ser un
holocausto será algo que llevará a cabo la
economía neotestamentaria de Dios. Lo que
hacemos como servidores de tiempo completo
no es simplemente predicar el evangelio a fin
de salvar pecadores, establecer iglesias
locales, enseñar la Biblia o ayudar a las
personas a crecer en la vida divina y en la
verdad. Lo que hagamos debe redundar en la
edificación del Cuerpo de Cristo, que es una
miniatura de la Nueva Jerusalén venidera.
Lo que hacemos es realmente extraordinario,
pero para la gente del mundo no significa
nada. Para ellos, lo que hacemos no es más
que cenizas. Sin embargo, Dios tiene estas
cenizas en muy alta estima, pues finalmente
estas cenizas se convertirán en la Nueva

422
Estudio Vida de Levítico

Jerusalén. ¿Se había dado cuenta alguna vez


de que las cenizas, el resultado del holocausto,
serán la Nueva Jerusalén venidera? Yo estoy
consciente de esto y lo creo. Creo firmemente
que estaré allí y que lo que estoy haciendo será
parte de esa ciudad. La Nueva Jerusalén es
nuestra destinación y nuestro destino.
¿Cómo pueden las cenizas del holocausto
convertirse en la Nueva Jerusalén? Las
cenizas indican el resultado de la muerte de
Cristo, el cual es llevarnos a nuestro fin, o sea,
convertirnos en cenizas. Pero la muerte de
Cristo trae consigo la resurrección. En
resurrección, las cenizas se convierten en
materiales preciosos —oro, perlas y piedras
preciosas— con miras a la edificación de la
Nueva Jerusalén. Cada uno de estos tres
materiales preciosos es el resultado de la
transformación de las cenizas. Ser reducidos a
cenizas nos conduce a la transformación que
efectúa el Dios Triuno.
VI. EL SACERDOTE PONE EN ORDEN
SOBRE EL ALTAR
EL HOLOCAUSTO Y QUEMA SOBRE

423
Estudio Vida de Levítico

ÉL
LA GROSURA DE LAS OFRENDAS DE
PAZ
“El sacerdote [...] pondrá en orden sobre él el
holocausto y quemará sobre él la grosura de
las ofrendas de paz” (6:12b). Esto indica que
hacer arder el holocausto establecía el
fundamento para percibir la dulzura de la
ofrenda de paz. Así pues, el holocausto tiene
como finalidad el disfrute de la ofrenda de
paz. En su significado espiritual, la ofrenda de
paz implica tener comunión con el Dios
Triuno e incluye el disfrute que tenemos del
Dios Triuno. El holocausto era incinerado,
pero esto tenía como finalidad la ofrenda de
paz.
A. Significa que la incineración
de nuestro holocausto
debe ser establecida como el
fundamento
de nuestra dulce comunión con Dios
La incineración de la grosura de la ofrenda de
paz en 6:12 significa que la incineración de
nuestro holocausto debe ser establecida como

424
Estudio Vida de Levítico

el fundamento de nuestra dulce comunión con


Dios. Por mucho que sintamos que
disfrutamos a Cristo, si no tenemos la
verdadera experiencia de ofrecer el
holocausto, nuestro disfrute será un engaño.
El verdadero disfrute que tenemos del Señor
se basa en que nos ofrezcamos a Dios como
holocausto. Si estamos en serio con Dios y nos
ofrecemos a Él y llevamos una vida de
absoluta entrega a Él, nuestro disfrute de
Cristo será verdadero y no imaginario.
No debemos engañarnos a nosotros mismos;
más bien, debemos considerar si tenemos el
fundamento requerido para disfrutar al Dios
Triuno. Esto no es cuestión de cómo nos
sintamos; más bien, es cuestión de si
verdaderamente tenemos el fundamento
apropiado para disfrutar a Cristo. Este
fundamento lo ponemos al ofrecernos al
Señor en calidad de holocausto, y es por ello
que podemos estar dispuestos a llevar una
vida de absoluta entrega a Él y, de hecho,
vivimos absolutamente entregados a Él. Si
tenemos este fundamento, disfrutaremos al
Señor en realidad, ya sea que lo sintamos o no.
425
Estudio Vida de Levítico

No obstante, si día tras día llevamos una vida


indisciplinada, y aun así “sentimos” que
disfrutamos al Señor, nos engañamos a
nosotros mismos, ya que nuestro disfrute
carece de fundamento. Nuestra necesidad de
tener un fundamento a fin de disfrutar a
Cristo se ve claramente en este tipo.
B. Significa que nuestra ofrenda de
paz,
sobre el fundamento del holocausto,
es incinerada como fragancia que
satisface a Dios
Levítico 6:12b también significa que nuestra
ofrenda de paz, sobre el fundamento del
holocausto, debe ser incinerada como
fragancia que satisface a Dios. No sólo debe
arder el fundamento, sino que también debe
arder la paz misma, la comunión misma que
disfrutamos. El holocausto debe ser
incinerado, y nuestra ofrenda de paz también
debe ser incinerada. Esto significa que
nuestra entrega absoluta a Dios así como
nuestro disfrute del Dios Triuno debe ser una
continua incineración. Por tanto, hay
incineración tras incineración.
426
Estudio Vida de Levítico

En este mensaje hemos visto las normas


relacionadas con el holocausto. Si deseamos
ofrecer a Cristo como nuestro holocausto,
tomándole como nuestro holocausto y
disfrutándole como Aquel que nos capacita
para entregarnos absolutamente a Dios,
debemos seguir todas estas normas.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTICUATRO
LA LEY DE LA OFRENDA DE HARINA
Lectura bíblica: Lv. 6:14-23
La ofrenda de harina no es un alimento
común para gente común. La ofrenda de
harina es el alimento reservado sólo para los
sacerdotes. Todos los creyentes
neotestamentarios son sacerdotes. Por tanto,
la ofrenda de harina es para aquellos
creyentes en la vida de iglesia que son
sacerdotes de Dios de hecho y en la práctica.
I. LA OFRENDA DE HARINA ES
PRESENTADA
DELANTE DE JEHOVÁ ANTE EL
ALTAR

427
Estudio Vida de Levítico

Levítico 6:14 dice: “Ésta es la ley de la ofrenda


de harina: los hijos de Aarón la presentarán
delante de Jehová ante el altar”. Que la
ofrenda de harina sea ofrecida delante de
Jehová significa que la ofrenda de harina es
ofrecida a Dios en Su presencia. Que la
ofrenda de harina sea ofrecida ante al altar
significa que la ofrenda de harina es ofrecida
en relación con la redención de Cristo
efectuada en la cruz, donde el altar tipifica la
cruz. En el Antiguo Testamento tenemos el
altar, pero en el Nuevo Testamento tenemos
la cruz. Por tanto, ante el altar significa en
relación con la redención que Cristo efectuó
en la cruz. La ofrenda de harina es ofrecida a
Dios en Su presencia, pero debe ser ofrecida
en relación con la redención efectuada por
Cristo en la cruz.
II. LA PORCIÓN DE LA OFRENDA DE
HARINA
QUE ES DE AARÓN Y DE SUS HIJOS
SE COME EN UN LUGAR SANTO,
EN EL ATRIO DE LA TIENDA DE
REUNIÓN

428
Estudio Vida de Levítico

Levítico 6:16 dice: “Aarón y sus hijos podrán


comer lo que sobre de ella. Sin levadura se
comerá en un lugar santo; lo comerán en el
atrio de la Tienda de Reunión”. Este versículo
habla de la porción de la ofrenda de harina
que era de Aarón y de sus hijos, es decir, la
porción que era de los sacerdotes que
desempeñaban su servicio sacerdotal.
A. Significa disfrutar a Cristo
como nuestra ofrenda de harina
(el suministro de vida para servir),
libres de pecado
Comer en un lugar santo la porción de la
ofrenda de harina correspondiente a los
sacerdotes significa disfrutar a Cristo como
nuestra ofrenda de harina (el suministro de
vida para servir), libres de pecado. Aquí la
palabra santo indica que el disfrute que
tenemos de la ofrenda de harina debe ser libre
de pecado.
B. Significa disfrutar a Cristo
en un ámbito separado y santificado
Comer la ofrenda de harina en un lugar santo
significa también que disfrutamos a Cristo en
429
Estudio Vida de Levítico

un ámbito separado y santificado. Podemos


tomar a Cristo como nuestra ofrenda de
harina, como nuestro suministro diario de
vida, únicamente en un lugar santo. Un lugar
santo es un ámbito santificado.
C. Significa disfrutar a Cristo
en la esfera de la iglesia
La porción de la ofrenda de harina que
correspondía al sacerdote se comía en el atrio
de la Tienda de Reunión. La Tienda de
Reunión tipifica a la iglesia. Por consiguiente,
comer la ofrenda de harina en el atrio de la
Tienda de Reunión significa disfrutar a Cristo
en la esfera de la iglesia. Fuera de la esfera de
la iglesia, no hay ofrenda de harina para
nosotros. La ofrenda de harina únicamente
puede ser aplicada en la esfera de la vida de
iglesia. Podemos disfrutar a Cristo como
nuestra ofrenda de harina para nuestro
servicio sacerdotal únicamente dentro del
círculo de la vida de iglesia. El disfrute que
tenemos de Cristo como ofrenda de harina
debe ser santo, debe darse en un ámbito
santificado y debe hallarse en la esfera de la
vida de iglesia.
430
Estudio Vida de Levítico

Cristo es nuestra ofrenda de harina para que


sirvamos a Dios como sacerdotes. Sin
embargo, en la actualidad hay muchos
creyentes genuinos que son sacerdotes de
Dios solamente de nombre, mas no en
realidad. En su vida diaria, ellos no son
sacerdotes de Dios.
Para ser un sacerdote, uno no tiene que servir
de tiempo completo. Llegamos a ser
sacerdotes por medio de nuestra
regeneración. Puesto que hemos sido
regenerados, ahora debemos vivir como
sacerdotes de Dios, sirviendo a Dios. Usted
puede servir a Dios como sacerdote aunque
tenga un trabajo de tiempo completo. Tal vez
estemos ocupados en diferentes tipos de
empleo que son apropiados, pero eso no
impide que trabajemos en el sentido de ser
sacerdotes para Dios. Por ejemplo, un
hermano que es médico puede realizar su
práctica médica como servicio sacerdotal,
predicando el evangelio a los incrédulos para
conducirlos a Cristo y ministrando vida a los
creyentes. Si todos nos condujéramos como
sacerdotes de esta manera, sirviendo a Dios
431
Estudio Vida de Levítico

en Su evangelio, en Su misericordia, en Su
gracia y en Su vida, ésta sería la mejor manera
de predicar el evangelio.
Sin embargo, la verdadera situación que
impera entre los creyentes es todo lo
contrario. Quizás más de la mitad de la
población de los Estados Unidos sea cristiana,
pero es raro oír de alguien que predique el
evangelio en su trabajo. Muchos creyentes
viven como gente mundana, como personas
comunes, y no como sacerdotes. ¡Cuán
vergonzoso es esto! Ya que somos sacerdotes,
debemos preguntarnos cómo está nuestra
predicación del evangelio.
Según lo que he estudiado del Nuevo
Testamento, lo primero que debemos hacer
como sacerdotes de Dios es predicar el
evangelio y presentar a los pecadores a Dios
como ofrendas. Esto es lo que hizo Pablo; su
predicación del evangelio era un servicio
sacerdotal (Ro. 15:16). En su servicio
sacerdotal, él ofreció a los gentiles a Dios.
¿Tenemos pecadores salvos que ofrecerle a
Dios?

432
Estudio Vida de Levítico

El libro de Levítico trata sobre los sacerdotes.


Casi cada capítulo tiene que ver con la vida, el
vivir, la necesidad y el suministro de los
sacerdotes y todo lo demás relacionado con
ellos. Si realmente no somos sacerdotes, no
somos aptos para profundizar en este libro.
Así que, en lo profundo de mi ser siento la
carga de rogarles que regresen a su
llamamiento celestial como sacerdotes de
Dios. Nuestro primer deber en nuestro
servicio sacerdotal es el de presentar
pecadores a Dios como ofrendas.
Pablo dijo que él fue salvo a fin de ser un
modelo para todos los creyentes (1 Ti. 1:16). Él
era un modelo para los creyentes, y su primer
deber consistía en ganar pecadores y
ofrecérselos a Dios como ofrendas. Su obra de
predicación constituyó el verdadero servicio
sacerdotal del Nuevo Testamento.
Ciertamente Pablo sabía lo que significaba
experimentar a Cristo como ofrenda de harina
en relación con su servicio sacerdotal. Pero es
posible que la ofrenda de harina no sea tan
real para nosotros como lo era para Pablo,
debido a que muy raras veces llevamos la vida
433
Estudio Vida de Levítico

de un sacerdote. ¡Cuán triste sería si sólo


habláramos del servicio sacerdotal sin
participar verdaderamente en él!
En estos días, mientras considero el libro de
Levítico, hay un gemido en mi corazón.
Cuanto más leo y estudio este libro, más gime
mi corazón. Entre nosotros hay muy poco que
sea motivo de alegría. Hablamos de la comida
sacerdotal, pero ¿quiénes son los sacerdotes y
dónde están? En este mensaje únicamente
siento la carga de recalcar esto: el libro de
Levítico está dirigido a los sacerdotes.
Con respecto al servicio sacerdotal, debemos
considerar nuestra situación y preguntarnos
dónde nos encontramos. El profeta Hageo
exhortó al pueblo de Israel a que considerara
bien sus caminos (Hag. 1:5-11). Todos
debemos reflexionar sobre nuestros caminos.
¿Qué clase de creyentes somos? ¿Somos
creyentes sacerdotales o creyentes comunes?
III. LA OFRENDA DE HARINA
NO SE COCE CON LEVADURA

434
Estudio Vida de Levítico

Refiriéndose a la ofrenda de harina, Levítico


6:17a dice: “No se cocerá con levadura”. No
usar levadura al cocer la ofrenda de harina
significa que al laborar en Cristo para ser
partícipes de Él como nuestro suministro de
vida, es indispensable que no haya pecado.
IV. LA OFRENDA DE HARINA ES
SANTÍSIMA,
COMO LA OFRENDA POR EL PECADO
Y LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
La ofrenda de harina “es santísima, como la
ofrenda por el pecado y la ofrenda por las
transgresiones” (v. 17b). Aquí se menciona la
ofrenda de harina en relación con la ofrenda
por el pecado y la ofrenda por las
transgresiones. Debemos considerar
santísimas todas estas ofrendas.
A. Significa que para disfrutar a Cristo
como suministro de vida,
debemos tomar medidas con respecto
al pecado
presente en nuestra naturaleza caída

435
Estudio Vida de Levítico

La ofrenda por el pecado se encarga del


pecado presente en nuestra naturaleza caída.
Si queremos disfrutar a Cristo como nuestro
suministro de vida, debemos tomar medidas
con respecto al pecado que está en nosotros.
B. Significa que para disfrutar a Cristo
como suministro de vida,
debemos también tomar medidas
con respecto a los pecados
manifestados en nuestra conducta
La ofrenda por las transgresiones se encarga
de los pecados manifestados en nuestra
conducta. Si queremos disfrutar a Cristo como
nuestro suministro de vida, no sólo debemos
tomar medidas con respecto al pecado, sino
también con respecto a nuestros pecados.
Cuando disfrutamos a Cristo como nuestro
suministro diario para nuestro servicio
sacerdotal, debemos comprender que este
disfrute incluye tomar medidas con respecto
al pecado presente en nuestra naturaleza
caída así como con respecto a los pecados
manifestados en nuestra conducta. Si
tratamos de disfrutar la ofrenda de harina sin
436
Estudio Vida de Levítico

tomar tales medidas, cometeremos pecado.


No podemos recibir a Cristo como ofrenda de
harina a menos que tomemos medidas con
respecto a nuestro pecado interno y a nuestros
pecados externos. Ésta es la razón por la cual
la ofrenda de harina nos remite a la ofrenda
por el pecado y a la ofrenda por las
transgresiones.
V. TODO VARÓN ENTRE LOS HIJOS
DE AARÓN
COME DE LA OFRENDA DE HARINA
A. Significa que aquellos que
participan de Cristo
como suministro de vida deben ser
fuertes
en términos de la vida divina
“Todo varón entre los hijos de Aarón comerá
de ella; será un estatuto perpetuo por todas
vuestras generaciones respecto a las ofrendas
de Jehová presentadas por fuego” (v. 18a).
Aquí vemos que todos los varones de los hijos
de Aarón podían comer de la ofrenda de
harina. Esto significa que aquellos que
participan de Cristo como suministro de vida

437
Estudio Vida de Levítico

deben ser fuertes en términos de la vida


divina.
Cuando oímos que para participar de la
ofrenda de harina debemos ser fuertes en
términos de la vida divina, tal vez nos
sintamos desanimados, pensando que
estamos descalificados. Por esta razón, casi
todos los días hago al Señor esta súplica:
“Señor, ten misericordia de todos nosotros”.
Nuestra condición es probablemente
apropiada únicamente para recibir la
misericordia del Señor. De hecho, conforme a
este estatuto particular de la ley de la ofrenda
de harina, no somos aptos para participar de
la ofrenda de harina. No somos los varones de
entre los hijos de Aarón; es decir, de entre los
santos, no somos los más fuertes en vida. Los
más fuertes en vida son los únicos aptos para
disfrutar a Cristo como ofrenda de harina.
Por mucho que pensemos que disfrutamos a
Cristo a diario, en realidad no lo hemos
disfrutado tanto. Nuestro disfrute es poco por
cuanto tenemos un problema en vida. Aún
somos muy jóvenes y débiles en vida. No

438
Estudio Vida de Levítico

somos los varones apropiados. Lo que somos,


Dios lo sabe, y nosotros también. No podemos
decir que somos fuertes en la vida divina como
debiera ser. Por esta razón, tenemos que
pedirle al Señor que tenga misericordia de
todos nosotros. Necesitamos la misericordia
del Señor.
B. Significa que aquellos que
participan de Cristo
deben ser personas que sirven a Dios,
los sacerdotes
El hecho de que los varones de entre los hijos
de Aarón comieran de la ofrenda de harina
significa que los que participan de Cristo
deben ser personas que sirven a Dios, los
sacerdotes. Si vamos a nuestro trabajo todos
los días sin servir a Dios como sacerdotes, no
tendremos parte en el verdadero disfrute de
Cristo. En tal caso, tal vez pensemos que sí lo
disfrutamos, pero en realidad este
pensamiento no concuerda con la verdadera
situación.
VI. LA OFRENDA DE HARINA DE
AARÓN
439
Estudio Vida de Levítico

Y DE SUS HIJOS ES PRESENTADA EL


DÍA
EN QUE AARÓN ES UNGIDO
“Ésta es la ofrenda de Aarón y de sus hijos, la
cual presentarán a Jehová el día en que él es
ungido” (v. 20a). Esto significa que disfrutar a
Cristo como suministro de vida guarda
relación con el servicio sacerdotal. Quisiera
recalcarles una y otra vez más el hecho de que
el disfrute que tenemos de Cristo como
ofrenda de harina está relacionado con
nuestro servicio sacerdotal.
A. La décima parte de un efa de flor de
harina
es presentada como ofrenda de harina
continua
El versículo 20b habla de “la décima parte de
un efa de flor de harina como ofrenda de
harina continua”. Esto significa que la mejor
porción, la décima parte, del disfrute de Cristo
debe ser ofrecida a Dios. Esto también
significa que esta clase de disfrute de Cristo
debe continuar durante el curso de nuestro
servicio sacerdotal.

440
Estudio Vida de Levítico

B. La mitad de la ofrenda de harina


es presentada por la mañana y la otra
mitad
por la tarde como ofrenda continua
La mitad de la ofrenda de harina se ofrecía por
la mañana y la otra mitad por la tarde como
ofrenda continua (v. 20c). Esto representa el
continuo disfrute de Cristo en el servicio
sacerdotal.
La ofrenda de harina era únicamente para los
sacerdotes y prevalece únicamente en el
servicio sacerdotal. Quizás seamos
sacerdotes, pero es posible que nuestro
servicio sacerdotal no sea prevaleciente. Si
éste es nuestro caso, el alimento sacerdotal
tampoco será prevaleciente. Este alimento
espiritual puede ser prevaleciente únicamente
en un servicio sacerdotal prevaleciente.
Debemos ser sacerdotes que sirven en
realidad. Sólo así la comida sacerdotal será de
hecho nuestra porción.
C. La ofrenda de harina
es quemada por completo,
y el sacerdote no debe comer de ella
441
Estudio Vida de Levítico

“Esto será un estatuto perpetuo; será


quemada completamente para Jehová. Toda
ofrenda de harina del sacerdote será quemada
por completo; no se comerá” (vs. 22b-23).
Esto significa que el disfrute de Cristo que es
para la satisfacción de Dios, debe ser
absolutamente para Él.
Nuestro disfrute de Cristo se mide según la
medida en que realmente seamos sacerdotes
que sirven a Dios. Nuestros sentimientos no
son la medida. Somos sacerdotes, pero si
tenemos problemas con respecto a nuestro
servicio sacerdotal, también tendremos
problemas con respecto al disfrute de Cristo
como ofrenda de harina.
Al realizar cualquier actividad, debemos estar
en la posición correcta; si no estamos en la
posición correcta, no tendremos nada que ver
con ello. Aunque seamos sacerdotes, es
posible que en un sentido práctico estemos en
la posición equivocada y que, por tanto, no
disfrutemos verdaderamente a Cristo como
ofrenda de harina.

442
Estudio Vida de Levítico

Mi intención al darles esta exhortación


amorosa es animarlos a que reflexionen sobre
sus caminos. No piensen que están bien.
Puedo testificarles que a diario necesito
reflexionar sobre mis caminos y mi situación.
Esto es un asunto serio, pues ninguno de
nosotros sabe cuándo el Señor podría
llevárselo. Él nos puede llevar en cualquier
momento. Y una vez que el Señor nos lleve,
será demasiado tarde para tratar de remediar
nuestra situación. Se nos ha dicho claramente
que a Su regreso, el Señor establecerá un
tribunal (Ro. 14:10; 2 Co. 5:10). Todos
compareceremos allí y le rendiremos cuentas.
En particular, tendremos que confesar todas
las palabras que salieron de nuestra boca
mientras estuvimos en la tierra (Mt. 12:36-
37). Por consiguiente, debemos tener cuidado
de lo que hablamos.
Mi deseo no es ser un expositor de la Biblia.
Mi carga es ministrar la palabra del Señor de
una manera viviente y que imparta luz.
Quisiera que todos los queridos santos sean
alumbrados y reciban un poco de luz con
respecto a sí mismos, con respecto a la iglesia
443
Estudio Vida de Levítico

y con respecto a la economía


neotestamentaria de Dios. Es crucial que
seamos introducidos en la luz y que la luz
brille sobre nosotros, alrededor de nosotros y
en nosotros.
Debemos recordar que las primeras tres
ofrendas —el holocausto, la ofrenda de harina
y la ofrenda de paz— nos introducen en la luz.
En la luz, somos alumbrados para ver nuestro
pecado y nuestros pecados. Esto es lo que
necesitamos.
Ya sea que seamos viejos o jóvenes, o que
tengamos muchos años de ser salvos o sólo
unos cuantos meses, necesitamos ser
alumbrados. Todos debemos ser introducidos
en la luz divina. Damos gracias al Señor
porque somos hijos de luz (Ef. 5:8). Puesto
que somos hijos de luz, debemos estar en la
luz a fin de tener claridad, primeramente con
respecto a nosotros mismos y luego con
respecto a la economía de Dios. Esto es lo que
anhelo ver.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO

444
Estudio Vida de Levítico

MENSAJE VEINTICINCO
LA LEY DE LA OFRENDA POR EL
PECADO
Lectura bíblica: Lv. 6:24-30
En este mensaje consideraremos la ley de la
ofrenda por el pecado.
No nos es difícil considerar como ley los Diez
Mandamientos dados por medio de Moisés.
Sin embargo, tal vez se nos haga difícil
considerar como ley algo que guarda relación
con el disfrute de Cristo. Tal vez pensemos
que si hay alguna ley con respecto a disfrutar
a Cristo, no habrá ningún disfrute. No
obstante, a cada una de las cinco ofrendas le
corresponde una ley. Por tanto, a la ofrenda
por el pecado le corresponde una ley
particular, y dicha ley incluye varias normas.
Como descendientes de Adán, tenemos una
vida caída, una vida que rechaza todo tipo de
ley y se resiste a ser regida, gobernada y
controlada. Nuestra vida adámica es rebelde,
y nuestra naturaleza adámica es
ingobernable. Sin embargo, cuando fuimos
salvos y regenerados, recibimos otra vida —la
445
Estudio Vida de Levítico

vida divina, la vida de Dios—, y esta vida es lo


opuesto de nuestra vida caída e ingobernable.
Esto significa que como creyentes genuinos de
Cristo tenemos dos vidas, a saber, una vida
vieja y una vida nueva. La primera es la vida
humana natural, y la segunda es la vida
divina, la vida eterna. No sería una
exageración decir que la vida divina es el
propio Dios; es el Dios que está en nosotros
para ser nuestra vida. Mientras que la vida
natural caída es ingobernable, la vida divina
que está en nosotros se conforma totalmente
a la ley y a las normas.
Toda clase de vida posee su propia ley. Por
ejemplo, un pájaro vuela conforme a la ley de
la vida del pájaro, y un duraznero produce
duraznos conforme a la ley de la vida del
duraznero. Del mismo modo, la vida divina
también tiene su propia ley.
La ley de la ofrenda por el pecado se conforma
a la ley de lo que hemos disfrutado de Cristo.
Con respecto al disfrute que tenemos de Cristo
como holocausto, debemos comprender que
Cristo es una vida y que esta vida posee una

446
Estudio Vida de Levítico

ley. La ley del holocausto, por tanto, ha sido


escrita conforme a la ley del Cristo que hemos
disfrutado. El mismo principio se aplica a las
demás ofrendas. La ofrenda de paz y la
ofrenda de harina son una persona viviente,
Cristo. Por ser una persona viviente, Cristo
posee una vida con una ley. Así que, la ley de
la ofrenda de paz y la ley de la ofrenda de
harina corresponden a la ley de vida de Cristo.
Aparentemente, la ley escrita tiene que ver
únicamente con la ofrenda de paz y la ofrenda
de harina. En realidad, en nuestra experiencia
la ley de la ofrenda de paz y la ley de la ofrenda
de harina llegan a ser una ley viviente, la ley
que corresponde a la vida misma del Cristo
que disfrutamos.
Toda ley escrita ha sido redactada conforme a
cierta vida. Si tuviéramos que escribir una ley
en cuanto a los ancianos, esa ley tendría que
corresponder con la vida de ellos. Lo mismo
tendría que hacerse con respecto a una ley que
se redacta para los jóvenes. Este mismo
principio aplica a la ley que Dios nos dio. Dios
nos dio la ley de que debemos adorarlo porque
tenemos una vida que adora. Dios nunca le
447
Estudio Vida de Levítico

daría esta ley a los animales, porque ellos no


poseen tal vida.
Tres pasajes en el Nuevo Testamento indican
que debemos ser regulados incluso en el
disfrute que tenemos de Cristo. En 1 Corintios
9:26 y 27 Pablo dice: “Así que, yo de esta
manera corro, no como a la ventura; de esta
manera lucho en el pugilato, no como quien
golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo
pongo en servidumbre, no sea que habiendo
predicado a otros, yo mismo venga a ser
reprobado”. La palabra griega traducida
“golpeo” significa literalmente “golpear el
rostro debajo del ojo hasta dejarlo
amoratado”. Esto no se refiere a maltratar el
cuerpo, como se hace en el ascetismo, ni
considerar el cuerpo como maligno, como se
le considera en el gnosticismo; más bien, es
someter el cuerpo haciéndolo un cautivo
vencido a fin de que nos sirva como esclavo
para el cumplimiento de nuestro propósito
santo. En estos versículos no sólo vemos
requisitos, sino exigencias. Aquí nos
encontramos con la exigencia más estricta de
la más estricta ley.
448
Estudio Vida de Levítico

Gálatas 6:15 y 16 dice: “Ni la circuncisión vale


nada, ni la incircuncisión, sino una nueva
creación. Y a todos los que anden conforme a
esta regla, paz y misericordia sea sobre ellos,
o sea sobre el Israel de Dios”. En el versículo
15, Pablo nos dice que “ni la circuncisión vale
nada, ni la incircuncisión, sino una nueva
creación”. Esto es gracia. Hoy en día lo que
necesitamos no es la circuncisión ni la
incircuncisión, sino únicamente la gracia.
Pero en el versículo 16 Pablo nos dice que la
manera de recibir paz y misericordia es andar
“conforme a esta regla”, la regla de la nueva
creación. Al salvarnos, Dios nos elevó al
estado y condición de una nueva creación,
cuya vida es Cristo. Ahora debemos andar
conforme a la regla de esta nueva creación.
La regla de la nueva creación nos regulará con
respecto a la hora en que debemos acostarnos
por la noche y la hora en que debemos
levantarnos por la mañana. En particular, en
el día del Señor la regla de la nueva creación
nos instará a levantarnos un poco más
temprano, a orar por la reunión y a llegar

449
Estudio Vida de Levítico

temprano a la reunión para reunirnos con el


Señor y adorarlo.
La recompensa por andar conforme a la regla
de la nueva creación es misericordia y paz.
Puedo testificar que cuando ando conforme a
esta regla, recibo misericordia y paz. Si
andamos conforme a la regla de la nueva
creación con respecto a la manera en que nos
preparamos para la reunión y cómo asistimos
a ella en el día del Señor, recibiremos
misericordia y paz.
Andar por la regla de la nueva creación guarda
relación con la ley. En la nueva creación,
existe una nueva vida, y dentro de esta nueva
vida hay una nueva ley. Esta nueva ley es de
hecho el propio Señor que está en nosotros,
quien constantemente nos regula.
Nosotros somos la nueva creación de Dios y
tenemos la vida de esta nueva creación. Dicha
vida incluye también una ley que nos regula.
En nuestra vida diaria debemos ser regulados
por esta ley.

450
Estudio Vida de Levítico

En Filipenses 3:13 y 14 Pablo nos dice que él


se olvidaba de lo que quedaba atrás, se
extendía a lo que estaba delante y proseguía “a
la meta para alcanzar el premio del
llamamiento a lo alto, que Dios hace en Cristo
Jesús”. Luego, en los versículos 15 y 16 él dice:
“Así que, todos los que hemos alcanzado
madurez, pensemos de este modo; y si en algo
tenéis un sentir diverso, esto también os lo
revelará Dios. Sin embargo, en aquello a que
hemos llegado, andemos conforme a la misma
regla”. La palabra griega traducida “andemos”
significa “andar en orden”; deriva de una
palabra que significa disponer conforme a
líneas regulares, marchar en filas, llevar el
paso, ser conformados a la virtud y a la
piedad. Por tanto, aquí Pablo nos exhorta a
andar en fila, en orden y de una manera
regulada.
Cada uno de estos tres pasajes del Nuevo
Testamento indica lo mismo: que en el
disfrute de la gracia debemos ser regulados.
I. LA OFRENDA POR EL PECADO
ES DEGOLLADA DELANTE DE

451
Estudio Vida de Levítico

JEHOVÁ
EN EL LUGAR DONDE SE DEGÜELLA
EL HOLOCAUSTO
“Habla a Aarón y a sus hijos, diciendo: Ésta es
la ley de la ofrenda por el pecado: en el lugar
donde se degüella el holocausto, será
degollada la ofrenda por el pecado delante de
Jehová” (Lv. 6:25a). Esto significa dos cosas.
Primeramente, significa que Cristo, nuestra
ofrenda por el pecado, fue inmolado delante
de Dios; en segundo lugar, significa que Cristo
fue ofrecido a Dios como nuestra ofrenda por
el pecado con base en el hecho de que Él es el
holocausto.
Tal vez pensemos que si traemos una ofrenda
a Dios, podemos inmolarla en cualquier lugar.
Pero aquí Dios le exige a Su pueblo degollar la
ofrenda por el pecado delante de Él en el lugar
donde se degüella el holocausto. La ofrenda
debe ser presentada conforme a las normas de
Dios. En esto vemos que aunque hoy en día
disfrutamos a Cristo como gracia, sigue
habiendo normas con respecto al disfrute que
tenemos de Cristo, las cuales debemos acatar.

452
Estudio Vida de Levítico

II. LA OFRENDA POR EL PECADO ES


SANTÍSIMA
La ofrenda por el pecado es santísima (6:25b).
Esto significa que Cristo, nuestra ofrenda por
el pecado presentada a Dios, era santísimo en
el sentido de que Él puso fin —de manera
intrínseca— al pecado en nuestra naturaleza y
a nuestra naturaleza pecaminosa en su
totalidad. La ofrenda por el pecado no sólo
pone fin al pecado que se manifiesta en
nuestra conducta externamente, sino también
al pecado que está en nuestra naturaleza
intrínsecamente. Esta ofrenda pone fin a
nuestra naturaleza pecaminosa en su
totalidad. Por consiguiente, la ofrenda por el
pecado es santísima.
III. EL SACERDOTE QUE PRESENTA
LA OFRENDA POR EL PECADO
LA COME EN UN LUGAR SANTO,
EN EL ATRIO DE LA TIENDA DE
REUNIÓN
A. Significa que aquel que sirve a los
pecadores
ministrándoles Cristo como ofrenda

453
Estudio Vida de Levítico

por el pecado participa del disfrute de


Cristo
como ofrenda por el pecado
“El sacerdote que la ofrezca por el pecado la
comerá. En un lugar santo se comerá, en el
atrio de la Tienda de Reunión” (6:26). Esto
significa que aquel que sirve a los pecadores
ministrándoles Cristo como ofrenda por el
pecado participa del disfrute de Cristo como
ofrenda por el pecado. Si servimos a los
pecadores ministrándoles Cristo, servimos
como sacerdotes. Cuando ministramos Cristo
a otros de esta manera, tanto nosotros como
aquellos a quienes servimos disfrutaremos a
Cristo como ofrenda por el pecado.
B. Significa que él disfruta a Cristo
como ofrenda por el pecado
en un ámbito separado y santificado,
en la esfera de la iglesia
Que el sacerdote comiera la ofrenda por el
pecado en un lugar santo, en el atrio de la
Tienda de Reunión, significa también que
aquel que sirve a los pecadores
ministrándoles Cristo como ofrenda por el

454
Estudio Vida de Levítico

pecado disfruta a Cristo como tal ofrenda en


un ámbito separado y santificado, en la esfera
de la iglesia.
Tal vez pensemos que con tal de que sirvamos
ministrando Cristo a los demás, podemos
hacerlo en cualquier lugar. Sin embargo,
según la regla espiritual, debemos hacer esto
conforme a la norma de Dios.
IV. TODO LO QUE TOQUE LA CARNE
DE LA OFRENDA POR EL PECADO ES
SANTO
Todo lo que tocaba la carne de la ofrenda por
el pecado era santo (6:27a). Esto significa que
todo aquel que toque a Cristo como ofrenda
por el pecado será separado y santificado,
abandonará el pecado y permitirá que su
carne natural sea crucificada en virtud de que
Cristo, la ofrenda por el pecado, en la cruz
puso fin al pecado y a nuestra carne
pecaminosa.
Debemos comprender que cuando
impartimos Cristo como ofrenda por el
pecado a un pecador, este Cristo es santo.

455
Estudio Vida de Levítico

Cuando un pecador toca a este Cristo santo, él


es santificado y llega a ser santo. De
inmediato, el que ha sido santificado
abandonará el pecado y permitirá que su
carne natural sea crucificada.
Debemos tener esta comprensión y fe con
respecto a Cristo como ofrenda por el pecado.
Luego, debemos llevar el evangelio —esto es,
Cristo mismo— a los demás para que lo
toquen. El Cristo que les ministramos es la
ofrenda por el pecado. En la cruz, Él puso fin
al pecado intrínseco en nuestro ser y a nuestra
carne pecaminosa.
V. LA VESTIDURA SOBRE LA CUAL
SALPIQUE
LA SANGRE DE LA OFRENDA POR EL
PECADO
ES LAVADA EN UN LUGAR SANTO
“Cuando su sangre salpique sobre una
vestidura, lavarás lo salpicado en un lugar
santo” (6:27b). Esto significa que aquel que ha
recibido la redención mediante la sangre de
Cristo como ofrenda por el pecado deberá
tomar medidas respecto a su diario andar (cfr.
456
Estudio Vida de Levítico

Ef. 4:22-24). Nuestro andar diario,


representado por la vestidura, debe ser
depurado continuamente.
La vestidura sobre la cual salpicaba la sangre
de la ofrenda por el pecado debía lavarse en
un lugar santo. Esto significa que aquel que ha
recibido la redención mediante la sangre de
Cristo como ofrenda por el pecado deberá
tomar medidas con respecto a su vivir diario
en un ámbito separado y santificado. En esto
vemos que debemos tener la debida
consideración por la sangre de Cristo y jamás
considerarla común.
VI. EL VASO DE BARRO EN EL CUAL
ES HERVIDA LA OFRENDA POR EL
PECADO,
ES QUEBRADO
“El vaso de barro en que sea hervida, será
quebrado” (6:28a). Esto significa que todo
aquel —el vaso de barro— que se relacione con
Cristo como ofrenda por el pecado deberá ser
quebrantado. Si queremos predicar a Cristo
como ofrenda por el pecado, nosotros —los
vasos de barro— tenemos que ser
457
Estudio Vida de Levítico

quebrantados. Si no somos quebrantados, y


aun así predicamos el evangelio en nuestra
vida natural, no veremos muchos resultados.
Debemos ser vasos quebrantados.
VII. EL VASO DE BRONCE EN EL
CUAL
ES HERVIDA LA OFRENDA POR EL
PECADO,
ES FREGADO Y ENJUAGADO CON
AGUA
“Si se hierve en un vaso de bronce, será
fregado y enjuagado con agua” (6:28b). Esto
significa que la persona que ha sido iluminada
y juzgada por el Espíritu (comparado con un
espejo de bronce) para ser regenerada, no
necesita ser quebrada, sino tratada al ser
fregada y enjuagada con agua.
Si queremos predicar a Cristo como ofrenda
por el pecado, debemos ser tratados, ya sea al
ser quebrantados o al ser fregados y
enjuagados con agua. No podemos salir a
predicar de una manera natural.

458
Estudio Vida de Levítico

VIII. TODO VARÓN DE ENTRE LOS


SACERDOTES
PUEDE COMER DE LA OFRENDA POR
EL PECADO,
LA CUAL ES SANTÍSIMA
“Todo varón de entre los sacerdotes podrá
comer de ella; es santísima” (6:29). Esto
significa que todos lo que son más fuertes
pueden disfrutar a Cristo como ofrenda
santísima al ministrar Cristo, como ofrenda
por el pecado, a los pecadores.
No debemos pensar que predicar el evangelio
sea algo insignificante. Para ello, se requiere
que seamos fuertes en la vida de Cristo.
IX. NO SE COME DE NINGUNA
OFRENDA POR EL PECADO CUYA
SANGRE
HAYA SIDO INTRODUCIDA
EN LA TIENDA DE REUNIÓN PARA
HACER EXPIACIÓN
EN EL LUGAR SANTO, EN EL LUGAR
SANTÍSIMO,
SINO QUE ES QUEMADA AL FUEGO

459
Estudio Vida de Levítico

“No se comerá de ninguna ofrenda por el


pecado cuya sangre haya sido introducida en
la Tienda de Reunión para hacer expiación en
el Lugar Santo; será quemada al fuego”
(6:30). La expiación mencionada aquí era
realizada en el Lugar Santísimo (16:27). El
significado de este versículo es que Cristo —la
ofrenda por el pecado que puso fin a nuestro
pecado y a nuestra naturaleza pecaminosa en
la cruz para efectuar nuestra redención— está
íntegramente destinado para el deleite de
Dios, del cual no tenemos parte. Sin embargo,
al ministrar Cristo —como ofrenda por el
pecado— a los pecadores, podemos participar
de Él.
En lo concerniente a Cristo como ofrenda por
el pecado, hay una porción reservada
únicamente para Dios, y también hay una
porción de la cual nosotros podemos
participar. La mejor porción está destinada
para el deleite de Dios. Dios logró que Cristo
hiciese propiciación por los pecadores, y en
ello nosotros no tenemos parte. Eso está
absolutamente reservado para Dios. Sin
embargo, cuando predicamos Cristo a otros,
460
Estudio Vida de Levítico

ministrándoles a Cristo como ofrenda por el


pecado, sí podemos participar de Él. Así pues,
Dios obtiene Su parte, y nosotros obtenemos
la nuestra.
Todas estas normas en cuanto a la ofrenda por
el pecado son llamadas “la ley de la ofrenda
por el pecado”. Esto indica que incluso en el
disfrute que tenemos de Cristo, debemos
acatar todas las normas en vida. Con respecto
a la manera de disfrutar a Cristo, no debemos
seguir nuestras preferencias. Debemos
disfrutar a Cristo conforme a la manera que
Dios escogió.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTISÉIS
LA LEY DE LA OFRENDA
POR LAS TRANSGRESIONES
Lectura bíblica: Lv. 7:1-10
En el estudio que he hecho de biografías y de
historia, me han ayudado mucho el vivir y las
prácticas de dos personas: George Müller y
Hudson Taylor. George Müller, uno de los que
tomaba la delantera en la Asamblea de los

461
Estudio Vida de Levítico

Hermanos Británicos, se levantaba cada


mañana a leer la Biblia y a orar mientras
caminaba al aire libre. Mientras leía, oraba. Él
testificó que esta práctica le proporcionaba el
mejor alimento, fortalecimiento,
conocimiento y edificación en su vida
cristiana. Hudson Taylor, fundador de la
Misión al Interior de China, tenía una práctica
similar. Él también se levantaba por la
mañana para pasar tiempo con el Señor en la
Palabra, y dio testimonio del alimento que
recibía al hacerlo.
Menciono la práctica de George Müller y de
Hudson Taylor porque me preocupa la vida
cristiana de los jóvenes. En la vida cristiana, el
nacimiento espiritual es solamente el
comienzo. Si un ser humano ha de criarse
apropiadamente y crecer normalmente en
cada etapa de su vida, debe ser criado en un
buen hogar y asistir a la escuela, desde el
jardín de infancia hasta la escuela secundaria.
Ésta es la ley según la vida física. El principio
es el mismo con relación a la vida cristiana.
Necesitamos un hogar espiritual donde
podamos crecer y una escuela espiritual
462
Estudio Vida de Levítico

donde podamos recibir una educación


apropiada. Además, debemos comportarnos
bien, cooperando tanto con el hogar como con
la escuela. Ésta es la ley conforme a la vida
espiritual.
Cuando fuimos regenerados, recibimos otra
vida —la vida divina, la vida de Dios—, la cual
es diferente de nuestra vida natural.
Independientemente de si nuestra vida
natural es buena o mala, debemos olvidarnos
de esa vida y hacer caso a la segunda vida, la
vida divina. Esta segunda vida posee una ley
que concuerda con las cinco leyes descritas en
Levítico 6 y 7, las cuales guardan relación con
el disfrute de Cristo en cinco aspectos. Hoy en
día debemos obedecer en todo a esta segunda
vida. Si lo hacemos, recibiremos mucho
beneficio espiritual.
Cada vida tiene su propia ley y su propio grado
de sensibilidad. La vida divina, por tanto,
posee una ley y también su propio grado de
sensibilidad. Hoy esta vida no es objetiva para
nosotros, sino completamente subjetiva. La
vida divina está en nosotros. Esta vida en

463
Estudio Vida de Levítico

nosotros se percibe de una manera tan


subjetiva que a menudo nos es difícil
distinguir entre nuestra vida natural original
y nuestra segunda vida, la vida divina. No
obstante, es un hecho que la vida divina está
en nosotros, y esta vida tiene un grado de
sensibilidad particular.
Algunos ejemplos les ayudarán a entender lo
que quiero decir cuando hablo del grado de
sensibilidad de la vida divina que está en
nosotros. Antes de ser salvos, tal vez ustedes
disfrutaban de cierta clase de entretenimiento
mundano. Cuando querían participar en esa
clase de entretenimiento, sencillamente lo
hacían. Pero después de ser salvos y
regenerados, a menudo tenían una sensación
o un sentir interno que no aprobaba el que
ustedes participaran de aquel
entretenimiento mundano. Quizás en tal
momento sintieron que era mejor usar ese
tiempo para orar, y algo en su interior —el
sentir de la vida divina— aprobaba aquello.
Hay ocasiones en que el sentir interior no
aprueba la intención suya de dedicar algún

464
Estudio Vida de Levítico

tiempo a la oración. Después de reflexionar


más, siente deseos de visitar a su primo con el
fin de predicarle el evangelio, y el sentir
interior le da su aprobación. La oración y la
predicación del evangelio son cosas buenas y
santas; sin embargo, es posible que el sentir
interior apruebe lo segundo y no lo primero.
Debido a ello, usted no siente paz de quedarse
en casa para orar, sino que, más bien, siente
paz para predicar el evangelio. Esta
experiencia le demuestra que ahora usted
tiene algo que no tenía antes de ser salvo: la
vida divina con su ley y su sentir o
sensibilidad. Si presta atención a este sentir
interior, el sentir de la vida divina, usted
guardará la ley de esta vida.
Quisiera ayudarle a tomar una decisión, a que
decida vivir y andar conforme a la ley de la
nueva vida. Debe decidir que no vivirá más
según la vieja manera. Usted ya no es lo que
era antes de ser salvo. Usted es una nueva
creación, una persona regenerada, un
miembro del nuevo hombre.

465
Estudio Vida de Levítico

Inmediatamente después de su regeneración,


algunos creyentes no sólo tienen el deseo y la
aspiración de ser personas nuevas, santas y
celestiales, sino que esto incluso se convierte
en su ambición. Pero es probable que algunos
de ustedes aún no hayan tomado esta
decisión. Me preocupa que quizás continúen
viviendo, actuando y comportándose según la
vieja manera. Por tanto, les insto, incluso les
ruego, que tomen la decisión de no seguir
siendo los mismos de antes.
Por ser personas regeneradas, debemos ser
completamente diferentes de como éramos
antes. Nuestros padres nos engendraron y
recibimos la vida humana natural, pero
fuimos regenerados por Dios para recibir la
vida divina, por lo cual llegamos a ser hijos de
Dios. Ahora debemos vivir como hijos de
Dios.
Si usted fuese adoptado por el presidente,
seguramente decidiría de forma espontánea
vivir y actuar como hijo del presidente.
Debemos comprender que somos los hijos del
Señor de todo el universo, de Aquel que está

466
Estudio Vida de Levítico

muy por encima del presidente. Puesto que


somos hijos de tal Dios, debemos
comportarnos como Sus hijos.
A pesar de que somos hijos de Dios, puede ser
que vengamos a las reuniones de la iglesia
bien sea de una manera adecuada o de una
manera inadecuada. Quizás algunos asistan a
la reunión del día del Señor mal vestidos, y
que además lleguen tarde y escojan sentarse
donde más les guste. Por supuesto, en la
reunión la gracia abunda, y tal vez un poco de
gracia sea derramada sobre ellos, pero sería
discutible cuánta gracia recibirán y cuánto la
valorarán. Otros, por su parte, vienen a la
reunión del día del Señor muy pulcros y bien
vestidos, y preparados no sólo en su espíritu,
sino también en todo su ser. Tal vez lleguen
temprano, ocupen el asiento apropiado y oren
por la reunión. Ciertamente ellos recibirán
más gracia y valorarán lo que reciban.
Asimismo recibirán beneficio espiritual, y a su
vez serán de beneficio para la iglesia.
Necesitamos toda índole de normas en
nuestra vida cristiana. Quizás a algunos les

467
Estudio Vida de Levítico

parezca que esto es demasiado legalista, pero


en la tipología se nos habla de las leyes, las
normas, con respecto al disfrute de Cristo.
Consideremos ahora los distintos aspectos de
la ley de la ofrenda por las transgresiones.
I. LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
ES SANTÍSIMA
“Ésta es la ley de la ofrenda por las
transgresiones; es santísima” (Lv. 7:1). Al
igual que la ofrenda de harina y la ofrenda por
el pecado, la ofrenda por las transgresiones es
santísima. Esto significa que Cristo, nuestra
ofrenda por las transgresiones, es santísimo al
encargarse de los pecados manifestados en
nuestra conducta.
Al aplicar a Cristo como nuestra ofrenda por
las transgresiones, debemos hacerlo de una
manera santa. Nunca debiéramos aplicar esta
ofrenda descuidadamente o a la ligera, mucho
menos de forma pecaminosa. En cuanto a la
ofrenda por las transgresiones, debemos tener
presente que Dios usa esta ofrenda para

468
Estudio Vida de Levítico

remitirnos a la ofrenda por el pecado al


recordarnos que el pecado está en nuestra
carne y que el pecado incluye a Satanás, quien
es el padre de la mentira (Jn. 8:44), al mundo
(1 Jn. 5:19) y a la lucha por el poder. La
ofrenda por las transgresiones también nos
remite al holocausto al recordarnos que
cometemos pecados debido a que no vivimos
total y absolutamente entregados a Dios. La
razón por la cual nos enojamos o
contendemos con algunos santos es que
nuestra entrega a Dios no es absoluta. Puesto
que la ofrenda por las transgresiones nos
remite a la ofrenda por el pecado y al
holocausto, no debemos tomar la ofrenda por
las transgresiones a la ligera. En realidad, casi
toda la vida cristiana tiene que ver con la
ofrenda por las transgresiones. Por tanto,
debemos entender adecuadamente esta
ofrenda y aplicarla conforme a su ley.
II. LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
ES DEGOLLADA EN EL LUGAR
DONDE SE DEGÜELLA EL
HOLOCAUSTO
469
Estudio Vida de Levítico

“En el lugar donde degüellan el holocausto,


degollarán la ofrenda por las transgresiones”
(Lv. 7:2a). Esto significa que el hecho de que
Cristo sea el holocausto ofrecido a Dios provee
la base para que Él, como nuestra ofrenda por
las transgresiones, se encargue de los pecados
manifestados en nuestra conducta.
Tanto la ofrenda por el pecado como la
ofrenda por las transgresiones se basan en el
holocausto. Por ser el holocausto, Cristo es
apto para ser la ofrenda por el pecado y la
ofrenda por las transgresiones. Si Cristo no
hubiera vivido absolutamente entregado a
Dios, no podría ser nuestra ofrenda por el
pecado ni nuestra ofrenda por las
transgresiones. En vez de ello, Él mismo
habría necesitado que alguien fuese Su
ofrenda por el pecado y Su ofrenda por las
transgresiones. Así pues, la entrega absoluta
de Cristo a Dios es el fundamento, la base,
para que nuestro Salvador sea nuestra
ofrenda por el pecado y nuestra ofrenda por
las transgresiones. Esto nos sirve de
recordatorio y nos fortalece para que cada vez
que tomemos a Cristo como nuestra ofrenda
470
Estudio Vida de Levítico

por las transgresiones, le tomemos también


como nuestro holocausto, de modo que en Él,
con Él y por medio de Él vivamos
absolutamente entregados a Dios.
III. TODO VARÓN DE ENTRE LOS
SACERDOTES
COME DE LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
EN UN LUGAR SANTO
“Todo varón de entre los sacerdotes podrá
comer de ella. Se comerá en un lugar santo; es
santísima” (v. 6). Que todo varón de entre los
sacerdotes comiera de la ofrenda por las
transgresiones en un lugar santo significa que
los más fuertes pueden disfrutar a Cristo
como ofrenda por las transgresiones al
ministrarlo a otros a fin de que ellos tomen
medidas con respecto a los pecados
manifestados en su conducta. Para poder
ministrar Cristo como ofrenda por las
transgresiones a un hermano que ha cometido
pecados, se requiere que usted mismo sea más
fuerte.

471
Estudio Vida de Levítico

Este disfrute de Cristo debe realizarse en un


lugar santo, en un ámbito separado y
santificado. Si queremos ayudar a otros a que
tomen a Cristo como su ofrenda por las
transgresiones a causa de sus pecados,
debemos ser fuertes, y debemos hacerlo en un
ámbito que no sea común ni mundano, sino
santo y santificado, separado de los demás
lugares.
IV. LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES
ES COMO LA OFRENDA POR EL
PECADO:
HAY UNA MISMA LEY PARA AMBOS
“La ofrenda por las transgresiones es como la
ofrenda por el pecado; hay una misma ley
para ambos” (v. 7a). Esto significa que el
pecado y las transgresiones (los pecados)
pertenecen a una misma categoría. Ellos
constituyen el pecado en su totalidad. Ésta es
la razón por la cual la palabra pecado en Juan
1:29 incluye el pecado y los pecados, es decir,
incluye la totalidad de la categoría del pecado.

472
Estudio Vida de Levítico

V. LA OFRENDA POR LAS


TRANSGRESIONES
ES PARA EL SACERDOTE
QUE HAGA EXPIACIÓN CON ELLA
“Será para el sacerdote que haga expiación
con ella” (v. 7b). Esto significa que el que
ministra Cristo como ofrenda por las
transgresiones a otros, participa de tal Cristo.
Cuando ministramos Cristo como ofrenda por
las transgresiones a otros, participamos de Él
en calidad de tal ofrenda. Esto nos alienta a
ministrar Cristo a otros.
VI. EL SACERDOTE QUE PRESENTE
EL HOLOCAUSTO DE ALGUNO
CONSERVA PARA SÍ LA PIEL DEL
HOLOCAUSTO
“El sacerdote que presente el holocausto de
alguno conservará para sí la piel del
holocausto que haya presentado” (v. 8). Esto
significa que aquel que ministra Cristo como
holocausto es partícipe y disfruta a Cristo en
Su envolvente poder.
Cuando servimos Cristo a los demás,
participamos de una parte especial de Cristo:
473
Estudio Vida de Levítico

Su “piel”, la cual representa Su envolvente


poder. Envolver algo significa cubrirlo con
algún material, que a la vez sirve de
protección. El envolvente poder de Cristo es
Su poder que cubre, protege y resguarda. Si
una vaca no tuviera piel, no estaría protegida
ni resguardada. Hoy Cristo es nuestra
cubierta. Él no sólo nos cubre, sino que
también protege y resguarda nuestra persona
y todo lo relacionado con nuestro ser.
Experimentamos a Cristo como el poder que
nos cubre, protege y resguarda cuando lo
ministramos como holocausto a los demás.
Debido a que tenemos una piel gruesa que nos
cubre y nos resguarda, somos protegidos en
todo aspecto, y nada nos puede herir.
VII. TODA OFRENDA DE HARINA
COCIDA EN HORNO
Y LO HECHO EN CAZUELA O EN
BANDEJA
PERTENECE AL SACERDOTE QUE LA
PRESENTE
“Toda ofrenda de harina cocida en horno y
todo lo hecho en cazuela o en bandeja
pertenecerá al sacerdote que la presente” (v.
474
Estudio Vida de Levítico

9). Aquí vemos que estas ofrendas de harina,


que el sacerdote servía, finalmente llegaban a
ser suyas para que las disfrutara con miras al
sacerdocio. Esto significa que todo el que
ministra Cristo como Aquel que sufre,
participa de dicho Cristo y lo disfruta. Si
servimos Cristo a los demás, tendremos como
disfrute al mismo Cristo a quien servimos.
VIII. TODA OTRA OFRENDA DE
HARINA,
MEZCLADA CON ACEITE O SECA,
ES PARA TODOS LOS SACERDOTES
“Toda otra ofrenda de harina, mezclada con
aceite o seca, será, por igual, para todos los
hijos de Aarón” (v. 10). Esto significa que
todos los que sirven a Cristo ministrándole,
bien sea mezclado con el Espíritu o en Sí
mismo, participan y disfrutan de tal Cristo.
Lo que hemos visto en estos versículos es la
ley de la ofrenda por las transgresiones. Si
ministramos Cristo a otros, lo disfrutaremos a
Él. Ésta es una ley, una norma, establecida por
Dios.

475
Estudio Vida de Levítico

ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTISIETE
LA LEY DE LA OFRENDA DE PAZ
Lectura bíblica: Lv. 7:11-38
La ley de la ofrenda de paz en cuanto al
disfrute que tenemos de Cristo es bastante
extensa. Ningún cristiano se imaginaría que el
disfrute de Cristo estuviese regulado por
tantas normas. Tanto el Antiguo Testamento
como el Nuevo Testamento contienen
advertencias con respecto a disfrutar a Cristo
de manera impropia o incontrolada. En 1
Corintios 11:17 dice que es posible
congregarnos no para lo mejor, sino para lo
peor. El versículo 27 dice: “Cualquiera que
coma el pan o beba la copa del Señor
indignamente, será culpado del cuerpo y de la
sangre del Señor”. El versículo 29 habla de
que aquel que “come y bebe, sin discernir el
cuerpo, juicio come y bebe para sí”. Aquí
vemos que la palabra en el Nuevo Testamento
es más solemne que la del Antiguo
Testamento.

476
Estudio Vida de Levítico

Consideremos ahora algunos puntos


relacionados con la ley de la ofrenda de paz.
I. LA OFRENDA DE PAZ
OFRECIDA EN ACCIÓN DE GRACIAS
ES PRESENTADA JUNTAMENTE
CON LA OFRENDA DE HARINA
COMPUESTA DE TORTAS SIN
LEVADURA
MEZCLADAS CON ACEITE,
HOJALDRES SIN LEVADURA
UNGIDOS CON ACEITE
Y TORTAS DE FLOR DE HARINA
EMPAPADAS Y MEZCLADAS CON
ACEITE
La primera clase de ofrenda de paz es aquella
que se ofrece en acción de gracias. Entre las
distintas ofrendas de paz, ésta es la más débil.
En cuanto a esta ofrenda, Levítico 7:12 dice:
“Si lo presenta en acción de gracias,
presentará juntamente con el sacrificio de
acción de gracias tortas sin levadura
mezcladas con aceite, hojaldres sin levadura
ungidos con aceite y tortas de flor de harina
empapadas y mezcladas con aceite”. Esto
significa que el Cristo —bien sea mezclado con
477
Estudio Vida de Levítico

el Espíritu y sin pecado, o ungido con el


Espíritu y sin pecado, o como una persona
excelente, empapada del Espíritu— que es la
ofrenda de harina y que disfrutamos en Su
conducta también es nuestra ofrenda de paz,
Aquel que fue crucificado y derramó Su sangre
en la cruz (Col. 1:20), en nuestra acción de
gracias a Dios.
II. CON EL SACRIFICIO DE LAS
OFRENDAS DE PAZ
EN ACCIÓN DE GRACIAS SON
PRESENTADAS
TORTAS DE PAN LEUDADO
“Con tortas de pan leudado presentará su
ofrenda, además del sacrificio de sus ofrendas
de paz en acción de gracias” (v. 13). Esto
significa que el oferente, aunque disfruta de
Cristo como Aquel que no tiene pecado,
todavía tiene pecado en sí mismo.
La razón por la que la ofrenda de paz ofrecida
en acción de gracias es la más débil de las
ofrendas de paz es que ella incluye levadura.
Esto indica que el oferente aún tiene pecado y,

478
Estudio Vida de Levítico

por tanto, se encuentra en una condición


débil.
III. DE LA OFRENDA DE HARINA
EL OFERENTE PRESENTA
UNA PARTE DE CADA OFRENDA
COMO OFRENDA ELEVADA A
JEHOVÁ,
LA CUAL PERTENECE
AL SACERDOTE QUE OFRECE LA
OFRENDA DE PAZ
“Y de ella presentará una parte de cada
ofrenda como ofrenda elevada a Jehová, la
cual pertenecerá al sacerdote que rocía la
sangre de la ofrenda de paz” (v. 14). Esto tiene
un doble significado. Primero, puesto que la
ofrenda elevada es un tipo de Cristo en Su
ascensión, ello significa que Cristo, la ofrenda
de harina en todos Sus aspectos, es ofrecido a
Dios como Aquel que está en ascensión. En
segundo lugar, ello significa que tal Cristo es
ingerido y disfrutado como alimento por
aquel que ministra Cristo como ofrenda de
paz. Cuando ministramos el Cristo ascendido
a los demás, participamos del propio Cristo
que ministramos.
479
Estudio Vida de Levítico

IV. LA CARNE DEL SACRIFICIO


DE LAS OFRENDAS DE PAZ EN
ACCIÓN DE GRACIAS
SE COME EL DÍA QUE ES OFRECIDA;
NO DEJAN NADA DE ELLA
PARA LA MAÑANA SIGUIENTE
“La carne del sacrificio de sus ofrendas de paz
en acción de gracias se comerá el día que sea
ofrecida; no dejará nada de ella para la
mañana siguiente” (v. 15). Esto significa que
el poder sustentador de esta clase de ofrenda
es bastante limitado, que dicha ofrenda tiene
que ser disfrutada plenamente el día en que es
ofrecida y que nuestra experiencia y disfrute
de Cristo en este aspecto debe ser fresco cada
día.
Tal vez nos sintamos agradecidos con Dios y
le presentemos una ofrenda de paz. Ésta es
una ofrenda en la que disfrutamos a Cristo en
presencia de Dios. Sin embargo, la ofrenda de
paz en acción de gracias es una ofrenda más
débil, y su disfrute no dura de un día para
otro. El poder de esta ofrenda no perdura por
mucho tiempo.

480
Estudio Vida de Levítico

V. SI EL SACRIFICIO DE LA OFRENDA
ES DEBIDO
A UN VOTO O ES UNA OFRENDA
VOLUNTARIA,
SE COME EL DÍA EN QUE ES
PRESENTADO,
Y LO QUE QUEDA DE ÉL
LO COMEN AL DÍA SIGUIENTE
“Pero si el sacrificio de su ofrenda es debido a
un voto o es una ofrenda voluntaria, se comerá
el día que presente su sacrificio, y lo que quede
de él lo comerán al día siguiente” (v. 16). Esto
significa que el poder sustentador de la
ofrenda de paz que se presenta debido a un
voto o como ofrenda voluntaria es mayor que
el de la ofrenda ofrecida en acción de gracias,
que debe comerse el día en que era ofrecida y
que este disfrute de Cristo, por ser más sólido,
dura más tiempo. Si nuestra ofrenda es más
sólida, nuestro disfrute de esta ofrenda
perdurará por más tiempo.
VI. NO ES ACEPTADO COMER LA
CARNE
DE ESTA OFRENDA AL TERCER DÍA;
ESTO ES UNA ABOMINACIÓN, Y LA
481
Estudio Vida de Levítico

PERSONA
QUE COMA DE ELLA LLEVA SU
PROPIA INIQUIDAD
“Si se come parte de la carne del sacrificio de
sus ofrendas de paz al tercer día, no será
aceptado ni se tendrá en cuenta a favor de
aquel que lo presenta; será una abominación,
y la persona que coma de él llevará su propia
iniquidad” (v. 18). Esto significa que todo
viejo disfrute de Cristo no agradará a Dios y
no será aceptable ante Él. Disfrutar a Cristo
sin restricción alguna es algo que Dios
aborrece. Por esta razón, en 1 Corintios 11
Pablo nos advierte que al asistir a la mesa del
Señor, tenemos que ser cuidadosos.
VII. NO SE COME LA CARNE DE ESTA
OFRENDA
QUE TOQUE ALGUNA COSA
INMUNDA;
ES QUEMADA AL FUEGO
“La carne que toque alguna cosa inmunda no
se comerá; será quemada al fuego” (v. 19a).
Esto significa que el disfrute que tenemos de

482
Estudio Vida de Levítico

Cristo como nuestra paz debe ser guardado de


toda inmundicia.
VIII. LA CARNE DE LA OFRENDA DE
PAZ
QUE NO TOQUE COSA INMUNDA,
TODA PERSONA LIMPIA PUEDE
COMERLA
“Y en cuanto a otra carne, toda persona limpia
podrá comer de tal carne” (v. 19b). Esto
significa que el disfrute que tenemos de Cristo
como nuestra paz no sólo debe ser guardado
de toda inmundicia, sino que además debe ser
ingerido por una persona limpia.
IX. LA PERSONA INMUNDA QUE
COMA
DE LA CARNE DE LAS OFRENDAS DE
PAZ,
LAS CUALES PERTENECEN A
JEHOVÁ,
ES CORTADA DE ENTRE SU PUEBLO
“Pero la persona que, estando inmunda, coma
de la carne del sacrificio de las ofrendas de
paz, las cuales pertenecen a Jehová, tal
persona será cortada de entre su pueblo. Y
483
Estudio Vida de Levítico

cuando alguien toque cualquier cosa


inmunda, ya sea inmundicia de hombre, o
bestia inmunda o cualquier abominación
inmunda, y coma de la carne del sacrificio de
las ofrendas de paz, que pertenecen a Jehová,
aquella persona será cortada de entre su
pueblo” (vs. 20-21). Esto significa que la
persona inmunda que participe de Cristo
como su paz, tal como en la mesa del Señor (1
Co. 10:16-17), debe ser apartada de la
comunión del disfrute de Cristo (cfr. 1 Co.
5:13b). Una persona inmunda es una persona
pecaminosa. Tal persona debe ser separada de
la comunión de la mesa del Señor.
X. LOS HIJOS DE ISRAEL NO COMEN
NINGUNA GROSURA DE BUEY,
NI DE CORDERO NI DE CABRA
“No comeréis ninguna grosura de buey, ni de
cordero ni de cabra” (Lv. 7:23). Esto significa
que en su vida diaria, los hijos de Israel debían
preocuparse por la comida de Dios, como lo
indica la grosura de buey, de cordero y de
cabra; la grosura representa la parte tierna,
fina y excelente de la persona de Cristo.

484
Estudio Vida de Levítico

Este asunto es de crucial importancia. Como


sacerdotes, cada vez que comemos debemos
preocuparnos por el alimento de Dios y no
debemos comer la grosura, que es la porción
de Dios. Al poner en práctica nuestro servicio
sacerdotal, estamos sirviendo a Dios, por lo
cual no debemos considerar lo nuestro, sino lo
que le pertenece a Dios. La grosura, la mejor
porción de las ofrendas, no la deben comer los
sacerdotes, sino que la deben ofrecer a Dios
para Su satisfacción.
XI. LA GROSURA DE UN ANIMAL
MUERTO
O DESPEDAZADO POR FIERAS
PUEDE UTILIZARSE PARA
CUALQUIER OTRO USO,
PERO LOS HIJOS DE ISRAEL NO LA
COMEN
“La grosura de un animal muerto, y la grosura
de un animal despedazado por fieras, podrá
utilizarse para cualquier otro uso, pero de
ningún modo la comeréis” (v. 24). Esto
significa que la contaminación propia de la
muerte estropea el significado que para Dios
tiene Su disfrute de Cristo. Dios aborrece la
485
Estudio Vida de Levítico

muerte y no desea ver nada relacionado con


ella.
XII. EL QUE COMA GROSURA DE
BESTIA DE LA CUAL
SE PRESENTA A JEHOVÁ UNA
OFRENDA POR FUEGO,
ES CORTADO DE ENTRE SU PUEBLO
“El que come grosura de bestia de la cual se
presenta a Jehová una ofrenda por fuego, la
persona que la coma será cortada de entre su
pueblo” (v. 25). Esto significa que quienes
disfrutamos de Cristo como nuestra ofrenda
debemos guardar la parte excelente de la
persona de Cristo para Dios, a fin de que no
seamos apartados de la comunión del disfrute
de Cristo. Esta comunión del disfrute de
Cristo se refiere a la mesa del Señor. En la
mesa del Señor, tenemos la comunión del
disfrute de Cristo.
XIII. LOS HIJOS DE ISRAEL NO
COMEN SANGRE,
NI DE AVES NI DE BESTIAS
“Tampoco comeréis sangre, ni de aves ni de
bestias, en ningún lugar donde habitéis” (v.
486
Estudio Vida de Levítico

26). Esto significa que la única sangre que


debemos recibir para nuestra redención es la
sangre de Jesús (Jn. 6:53-56; He. 9:12).
XIV. TODA PERSONA QUE COMA
CUALQUIER CLASE DE SANGRE
ES CORTADA DE ENTRE SU PUEBLO
“Toda persona que coma cualquier clase de
sangre será cortada de entre su pueblo” (v.
27). Esto significa que todo el que considere
común la sangre de Cristo será apartado de la
comunión del disfrute de Cristo. Debemos
considerar la sangre de Cristo como algo
especial, particular y precioso. Si comemos de
otra sangre, hacemos común la sangre de
Cristo. Esto es pecado.
XV. EL QUE PRESENTE LA OFRENDA
DE PAZ
TRAE PARTE DE SU OFRENDA PARA
LAS OFRENDAS
DE JEHOVÁ PRESENTADAS POR
FUEGO;
LA GROSURA ES QUEMADA AL
FUEGO
SOBRE EL ALTAR PARA DIOS,
487
Estudio Vida de Levítico

Y EL PECHO ES MECIDO COMO


OFRENDA MECIDA
ANTE JEHOVÁ PARA AARÓN Y SUS
HIJOS
“El que presente a Jehová el sacrificio de sus
ofrendas de paz, traerá de dicho sacrificio su
ofrenda a Jehová. Sus propias manos traerán
las ofrendas de Jehová presentadas por fuego;
traerá la grosura junto con el pecho, para que
éste sea mecido ante Jehová como ofrenda
mecida. El sacerdote quemará la grosura
sobre el altar, pero el pecho será para Aarón y
sus hijos” (vs. 29-31). Esto significa que
quienes tomamos a Cristo como nuestra
ofrenda de paz debemos ofrecer la parte
excelente de Cristo (la grosura) a Dios para Su
satisfacción, mientras que la parte amorosa de
Cristo en Su resurrección (el pecho) deberá
ser disfrutada por quien sirve.
La ofrenda mecida hace referencia a Cristo en
Su resurrección. La mejor parte de la ofrenda
de paz es para Dios; ésta es consumida por el
fuego y dada a Dios. La parte amorosa, el
pecho, es la porción asignada a nosotros, los
servidores, para nuestro disfrute.
488
Estudio Vida de Levítico

XVI. EL MUSLO DERECHO DE LOS


SACRIFICIOS
DE LAS OFRENDAS DE PAZ ES DADO
AL SACERDOTE COMO OFRENDA
ELEVADA
“Daréis al sacerdote, como ofrenda elevada, el
muslo derecho de los sacrificios de vuestras
ofrendas de paz. Aquel de entre los hijos de
Aarón que presente la sangre de las ofrendas
de paz y la grosura, tendrá el muslo derecho
como porción suya” (vs. 32-33). Esto significa
que la parte fuerte de Cristo (el muslo
derecho) en Su ascensión es dada por porción
al que sirve para su disfrute.
Los versículos del 29 al 33 revelan que la
mejor parte, la grosura, es dada a Dios, y que
la parte amorosa, el pecho, así como también
la parte fortalecedora, el muslo derecho, son
dadas a los servidores. Cuanto más
ministremos Cristo como ofrenda de paz y
cuanto más ofrezcamos Cristo como ofrenda
de paz a Dios, más será nuestra la capacidad
de amar y el poder fortalecedor de Cristo. De
esta manera, seremos más fuertes y más
amorosos.
489
Estudio Vida de Levítico

XVII. JEHOVÁ TOMA DE LAS


OFRENDAS DE PAZ
EL PECHO DE LA OFRENDA MECIDA
Y EL MUSLO
DE LA OFRENDA ELEVADA, Y LOS DA
A LOS SACERDOTES COMO
ESTATUTO PERPETUO
“Yo he tomado de los hijos de Israel, de los
sacrificios de sus ofrendas de paz, el pecho de
la ofrenda mecida y el muslo de la ofrenda
elevada, y los he dado a Aarón, el sacerdote, y
a sus hijos como estatuto perpetuo que ha de
ser observado por los hijos de Israel” (v. 34).
Esto significa que Dios nos ha asignado a
nosotros, los sacerdotes neotestamentarios, la
capacidad de amar y el poder fortalecedor de
Cristo como nuestra porción eterna para que
la disfrutemos al servir a Dios.
XVIII. DE LAS OFRENDAS
PRESENTADAS
POR FUEGO A JEHOVÁ,
ÉSTA ES LA PORCIÓN QUE LES
CORRESPONDE
A AARÓN Y SUS HIJOS
A CAUSA DE SU UNCIÓN
490
Estudio Vida de Levítico

SACERDOTAL
A PARTIR DEL DÍA EN QUE LOS
PRESENTA
PARA QUE SIRVAN A JEHOVÁ COMO
SACERDOTES
“De las ofrendas presentadas por fuego a
Jehová, ésta será la porción que le
corresponderá a Aarón y sus hijos a causa de
su unción sacerdotal a partir del día en que los
presentó para que sirvieran a Jehová como
sacerdotes, la cual Jehová mandó que se les
diese de parte de los hijos de Israel el día en
que los ungió. Será estatuto perpetuo por
todas sus generaciones” (vs. 35-36). Esto
significa que el disfrute que tenemos de la
capacidad amorosa de Cristo y de Su poder
fortalecedor guarda relación con el hecho de
que Dios nos ungió para nuestro sacerdocio.
Dios nos ungió para que fuésemos sacerdotes,
y nos asignó por porción la capacidad
amorosa de Cristo y Su poder fortalecedor.
Por tanto, podemos amar a Dios y permanecer
firmes en nuestro servicio sacerdotal a Él.

491
Estudio Vida de Levítico

XIX. ÉSTA ES LA LEY DEL


HOLOCAUSTO,
DE LA OFRENDA DE HARINA,
DE LA OFRENDA POR EL PECADO,
DE LA OFRENDA POR LAS
TRANSGRESIONES,
DE LA CONSAGRACIÓN Y DEL
SACRIFICIO
DE LAS OFRENDAS DE PAZ
“Ésta es la ley del holocausto, de la ofrenda de
harina, de la ofrenda por el pecado, de la
ofrenda por las transgresiones, de la
consagración y del sacrificio de las ofrendas
de paz, las cuales Jehová mandó a Moisés en
el monte Sinaí, el día en que mandó a los hijos
de Israel que presentaran sus ofrendas a
Jehová en el desierto de Sinaí” (vs. 37-38).
Esto significa que nuestra consagración al
sacerdocio tiene que realizarse tomando al
Cristo todo-inclusivo como las cinco ofrendas
y según las normas correspondientes.
El versículo 37 nos habla de la consagración.
Aquí la consagración no es una sexta ofrenda;
más bien, las cinco ofrendas tienen como
finalidad la consagración. En el tiempo de la
492
Estudio Vida de Levítico

consagración Dios asignó estas ofrendas, con


sus diferentes aspectos, para el disfrute de los
sacerdotes.
Hemos visto que en los capítulos del 1 al 5, las
ofrendas siguen una secuencia particular: el
holocausto, la ofrenda de harina, la ofrenda de
paz, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por
las transgresiones. Esta secuencia no es
conforme a la doctrina, sino conforme a
nuestra experiencia práctica. Sin embargo, al
darse las leyes de las cinco ofrendas, la
secuencia cambia significativamente. Aquí la
ley del holocausto es primero, después de lo
cual viene la ley de la ofrenda de harina, la
ofrenda por el pecado, la ofrenda por las
transgresiones y la ofrenda de paz. Esta
última secuencia concuerda con el cuadro
total de la economía de Dios. Según el corazón
de Dios y Su deseo, Él dispuso que
experimentemos a Cristo como cuatro clases
de ofrendas: el holocausto, la ofrenda de
harina, la ofrenda por el pecado y la ofrenda
por las transgresiones. El holocausto es el
requisito necesario para la ofrenda por el
pecado, y la ofrenda de harina es el requisito
493
Estudio Vida de Levítico

necesario para la ofrenda por las


transgresiones. De estas cuatro ofrendas, dos
guardan relación con el requisito, y dos
guardan relación con el resultado. La ofrenda
por el pecado y la ofrenda por las
transgresiones tienen como finalidad un
resultado particular. Estas cuatro ofrendas, en
acción conjunta, tiene como resultado la paz.
Esta paz es lo que Dios desea. Según Su
corazón, Dios desea que nosotros disfrutemos
de Su economía, la cual se centra en Su Hijo,
Cristo. Cristo es nuestro holocausto, nuestra
ofrenda de harina, nuestra ofrenda por el
pecado y nuestra ofrenda por las
transgresiones a fin de que nosotros le
disfrutemos como paz. En nuestra acción de
gracias, en nuestros votos y en nuestras
ofrendas voluntarias, disfrutamos a Cristo
como nuestra paz con Dios. Esta secuencia
retrata la economía de Dios en su totalidad.
Así pues, en Levítico 1—7 encontramos dos
secuencias: la secuencia conforme a la
experiencia y la secuencia conforme a la
economía de Dios en su totalidad. Las cuatro
ofrendas —el holocausto, la ofrenda de harina,
494
Estudio Vida de Levítico

la ofrenda por el pecado y la ofrenda por las


transgresiones— tienen como finalidad que
nosotros disfrutemos a Cristo como nuestra
paz con Dios en todo sentido.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTIOCHO
LA CONSAGRACIÓN DE AARÓN Y SUS
HIJOS
(1)
Lectura bíblica: Lv. 8:1-21
En este mensaje empezaremos a considerar la
consagración de Aarón y sus hijos.
En hebreo, la palabra consagrar (Éx. 28:41;
29:9, 33, 35) significa “llenar las manos”. Al
consagrarse Aarón para recibir la posición
santa de sumo sacerdote, sus manos vacías
fueron llenadas (Lv. 8:25-28).
La palabra consagración a veces se traduce
“ordenación”. La consagración es una acción
realizada por nosotros; nosotros nos
consagramos a Dios. La ordenación es una
acción realizada por Dios; Él nos ordena.

495
Estudio Vida de Levítico

Como resultado de mi estudio de Éxodo y


Levítico, estoy convencido de que la acción
por parte de Aarón y sus hijos de consagrarse
para servir como sacerdotes significaba que
sus manos vacías eran llenadas. Aarón y sus
hijos se aparecieron con las manos vacías ante
Moisés a la entrada de la Tienda de Reunión.
Pero cuando fueron consagrados, sus manos
vacías fueron llenadas con el tipo de Cristo en
diferentes aspectos.
Los primeros siete capítulos de Levítico
describen cinco categorías de ofrendas: el
holocausto, la ofrenda de harina, la ofrenda de
paz, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por
las transgresiones. Luego, se dan cinco clases
de leyes con respecto a la aplicación de las
cinco clases de ofrendas. El resultado de la
aplicación de estas ofrendas es la paz. La paz
equivale a la totalidad de lo que Cristo es para
nosotros ante Dios. Puesto que hemos sido
redimidos por Cristo, disfrutamos a Cristo
como un todo, y dicha totalidad es la paz, lo
cual implica descanso, disfrute y satisfacción.

496
Estudio Vida de Levítico

Después de mencionar las ofrendas, Levítico


describe la consagración de los sacerdotes.
Esto indica que las ofrendas descritas en los
capítulos del 1 al 7 tienen como finalidad la
consagración, u ordenación, de los sacerdotes.
Según el significado espiritual de este libro,
todos nosotros somos sacerdotes. Nacimos de
nuevo, fuimos regenerados, para ser
sacerdotes (Ap. 1:6; 5:10). En tanto que
seamos personas regeneradas, somos los
verdaderos sacerdotes. Sin embargo,
necesitamos tener un día de consagración en
el cual nos entreguemos a Dios y le digamos:
“Señor, soy Tuyo porque Tú me compraste.
Me redimiste con Tu sangre y me regeneraste.
Ahora que tengo Tu vida y el disfrute de Tu
redención, quisiera ofrecerme a Ti. Me
entrego a Ti para servirte en calidad de siervo,
incluso en calidad de esclavo”. Dios aceptará
de inmediato nuestra ofrenda y nos ordenará
para que seamos Sus servidores, Sus
sacerdotes. Por tanto, la consagración es una
acción realizada por nosotros, y la ordenación
es una acción realizada por Dios.

497
Estudio Vida de Levítico

Levítico no es un libro escrito para personas


comunes, sino para sacerdotes. Por haber sido
santificados y separados del común de la
gente, ya no somos personas comunes. Somos
un pueblo especial: somos sacerdotes. Todas
las ofrendas hacen referencia a Cristo, y todo
cuanto Cristo es para nosotros y hace por
nosotros tiene como finalidad constituirnos
sacerdotes. Esta constitución es la ordenación
divina.
Dios cambia nuestra constitución intrínseca y
hace que seamos diferentes de lo que somos
por nuestro nacimiento natural. En nuestro
primer nacimiento, nuestro nacimiento
original, fuimos constituidos pecadores (Ro.
5:19). Independientemente de cuál sea su
clase o condición social, todos los seres
humanos fueron constituidos pecadores.
Todos son pecadores por nacimiento. Sin
embargo, por medio de nuestro segundo
nacimiento, nosotros, que hemos creído en
Cristo, fuimos constituidos sacerdotes. Ahora,
a fin de que nuestro sacerdocio sea oficial, se
necesita la consagración por parte nuestra y la
ordenación por parte de Dios.
498
Estudio Vida de Levítico

Consideremos ahora los detalles relacionados


con la consagración de Aarón y sus hijos.
I. A LA ENTRADA
DE LA TIENDA DE REUNIÓN
La consagración de Aarón y sus hijos tuvo
lugar a la entrada de la Tienda de Reunión
(Lv. 8:3-4). Esto significa que nuestra
consagración al sacerdocio no sólo es hecha
ante Dios, sino también en pro de la vida de
iglesia.
Me agrada la expresión “a la entrada de la
Tienda de Reunión”. En Levítico 8, la Tienda
de Reunión representa la vida de iglesia.
Nosotros somos sacerdotes de Dios que sirven
en la iglesia y para la iglesia.
II. MOISÉS HACE QUE AARÓN Y SUS
HIJOS
SE ACERQUEN Y LOS LAVA CON
AGUA
“Luego Moisés hizo que Aarón y sus hijos se
acercaran, y los lavó con agua” (v. 6). Esto
significa que para consagrarnos al sacerdocio,

499
Estudio Vida de Levítico

tenemos que ser lavados por el Espíritu (1 Co.


6:11).
Aquí Moisés en cierto modo representa a
Cristo, y el agua tipifica al Espíritu Santo.
Cristo nos lava con el Espíritu Santo. Para el
sacerdocio, el cual hace referencia tanto al
servicio sacerdotal como al cuerpo de
sacerdotes, necesitamos ser lavados por el
Espíritu. De ahí que en 1 Corintios 6:11 se nos
diga que hemos sido lavados, purificados, por
el Espíritu.
III. MOISÉS VISTE A AARÓN
CON LAS VESTIDURAS DEL SUMO
SACERDOTE
En Levítico 8:7-9, Moisés vistió a Aarón con
las vestiduras del sumo sacerdote. “Puso
sobre él la túnica, lo ciñó con la banda, lo
vistió con el manto, le puso encima el efod, lo
ciñó con el cinto hábilmente tejido del efod, y
con éste se lo ató. Luego le puso encima el
pectoral, y en el pectoral puso el Urim y el
Tumim. Colocó también el turbante sobre su
cabeza, y sobre el turbante, en la parte
delantera, puso la lámina de oro, la corona
500
Estudio Vida de Levítico

santa”. Esto significa que a Cristo, nuestro


Sumo Sacerdote, lo adornan todas las
excelencias de Sus atributos divinos y virtudes
humanas. Estos atributos y estas virtudes
constituyen las vestiduras de Cristo. (Véase
los mensajes del Estudio-vida sobre Éxodo
28).
IV. MOISÉS VISTE A LOS HIJOS DE
AARÓN
CON LAS VESTIDURAS
SACERDOTALES
“Después Moisés hizo que los hijos de Aarón
se acercaran, los vistió con las túnicas, los ciñó
con bandas y les ató los gorros altos, tal como
Jehová había mandado a Moisés” (v. 13). Que
Moisés vistiera a los hijos de Aarón con
vestiduras sacerdotales significa que los
sacerdotes neotestamentarios están
adornados con todos los atributos y virtudes
de Cristo.
El Nuevo Testamento usa la vestimenta para
referirse a nuestra expresión externa (Mt.
21:7; Jn. 13:4). Nuestra expresión externa
debe ser la expresión de los atributos divinos
501
Estudio Vida de Levítico

de Cristo. Estos atributos incluyen el amor, la


bondad y la santidad divinos. Los atributos
divinos de Cristo se expresan en la vida
humana como virtudes. Esto significa que los
atributos divinos llegan a ser virtudes
humanas, y que las virtudes humanas son la
expresión de los atributos divinos. Los
atributos divinos y las virtudes humanas no
simplemente se combinan y se unen, sino que
se mezclan. Por ejemplo, Cristo, como
hombre, tenía amor humano, pero este amor
humano estaba mezclado con el amor divino.
Lo que Dios es (aceite) estaba mezclado con lo
que Cristo es (la flor de harina) en Su
humanidad. De esta manera, la naturaleza de
Dios vino a formar parte de la expresión de la
humanidad de Cristo. Puesto que en Cristo los
atributos divinos están mezclados con las
virtudes humanas, Su amor, Su bondad y Su
misericordia son extraordinarios. En Él, el
amor, la bondad y la misericordia divinos se
mezclaron con el amor, la bondad y la
misericordia humanos.
Esta mezcla de los atributos divinos con las
virtudes humanas ha llegado a ser nuestra
502
Estudio Vida de Levítico

vestidura, por cuanto nosotros, los que hemos


sido bautizados en Cristo, de Cristo estamos
revestidos (Gá. 3:27). Estar revestido de
Cristo significa que Cristo es nuestra
vestidura. El propio Cristo del cual estamos
revestidos es nuestra vestidura sacerdotal.
Ahora, independientemente de si somos
maridos o esposas, padres o hijos, maestros o
estudiantes, debemos llevar puesta nuestra
vestidura sacerdotal: una vestidura que es la
expresión de los atributos divinos de Cristo
mezclados con Sus virtudes humanas.
Debemos llevar puesta esta vestidura
sacerdotal especialmente cuando salimos a
predicar el evangelio a los pecadores. La
expresión de Cristo debe ser nuestro
uniforme. Al contactar a las personas,
debemos hacerlo de manera que les
impresione la expresión de Cristo, esto es, el
Cristo del cual estamos revestidos. Si hacemos
esto, tendremos poder y autoridad en nuestra
predicación del evangelio.
Cuando somos ordenados por Dios para
servirle como sacerdotes, Él nos reviste de
Cristo. Supongamos que un día usted se
503
Estudio Vida de Levítico

consagra al Señor como sacerdote. De


inmediato Dios, Cristo y el Espíritu Santo lo
adornarán. En ocasiones, los siervos del Señor
laborarán junto con el Dios Triuno para
adornar a los santos con Cristo mismo. Yo no
soy más que un pequeño siervo de Dios que
colabora con Él para adornarlos a ustedes con
Cristo, para ayudarles a que se quiten el
uniforme de su vida humana, cultura y
nacionalidad naturales, y se pongan otro
uniforme: el uniforme de Cristo. Los distintos
uniformes culturales dividen, pero el
uniforme único, el uniforme de Cristo, nos
hace uno.
V. MOISÉS UNGE EL TABERNÁCULO,
EL ALTAR Y EL LAVACRO
CON TODOS SUS UTENSILIOS PARA
SANTIFICARLOS
“Moisés tomó el aceite de la unción, ungió el
tabernáculo y todo lo que había en él, y los
santificó. Roció parte de él sobre el altar siete
veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y
el lavacro con su base, para santificarlos” (Lv.
8:10-11). Esto significa que Cristo y la iglesia,
la cruz y el lavamiento del Espíritu están
504
Estudio Vida de Levítico

vinculados al sacerdocio neotestamentario


con miras a la santificación de los sacerdotes.
En la Biblia, el tabernáculo tipifica a Cristo
como individuo (Jn. 1:14), y tipifica también a
la iglesia como morada de Dios. Sin embargo,
en Levítico 8 el tabernáculo denota mucho
más a la iglesia que a Cristo. Moisés ungió a
los sacerdotes y también ungió el tabernáculo.
El ungimiento del tabernáculo representa el
ungimiento de la iglesia, en la cual nosotros,
los sacerdotes neotestamentarios, servimos a
Dios.
En tiempos de antaño, los sacerdotes y el
tabernáculo eran dos entidades distintas.
Pero hoy en día los sacerdotes y la iglesia son
uno e inseparables. Nosotros, los sacerdotes,
somos la iglesia, y la iglesia es nosotros. Por
tanto, para nosotros hoy, los sacerdotes y la
iglesia no son dos entidades distintas, sino
una sola entidad. Ya que la iglesia y nosotros
somos uno, si nosotros somos ungidos, la
iglesia también es ungida. Asimismo, si la
iglesia es ungida, nosotros también somos
ungidos.

505
Estudio Vida de Levítico

El altar en el versículo 11 se refiere al altar del


holocausto que estaba en el atrio. Todas las
ofrendas se ofrecían sobre este altar. El
lavacro era una fuente donde los sacerdotes se
lavaban las manos y los pies. El altar
representa la cruz, y el lavacro representa al
Espíritu Santo, el cual es el Espíritu que lava.
En el Espíritu que lava está el agua de vida que
lava. La iglesia, la cruz y el lavamiento del
Espíritu son provisiones destinadas a nuestra
consagración práctica para que seamos los
sacerdotes de hoy.
La iglesia, la cruz y el Espíritu que lava están
relacionados con la santificación.
Anteriormente, éramos personas comunes, es
decir, no éramos diferentes de nuestros
parientes, vecinos, compañeros de clase y
colegas. Pero ahora, después de haber sido
consagrados y ordenados como sacerdotes de
Dios, somos un pueblo santificado. Santificar
es separar, hacer que algo sea hecho especial,
hacer que algo sea hecho santo. No sólo
debemos ser un grupo de personas limpias y
puras, sino también separadas, especiales y
santas. Debemos ser muy diferentes del
506
Estudio Vida de Levítico

común de la gente. Sin embargo, eso no


significa que debamos usar ropa peculiar para
mostrar que hemos sido santificados.
Debemos usar ropa normal, pero incluso en
tal ropa debe hacerse manifiesta nuestra
consagración.
Independientemente de la formación que
hayamos recibido, todos necesitamos ser
santificados, pues nos hemos consagrado a
Dios, y Él nos ha ordenado. ¿No tiene usted la
sensación en lo profundo de su ser de que ha
sido ordenado? Un tiempo atrás, quizás
recientemente, usted oró: “Señor, me entrego
totalmente a Ti”. Si usted ha hecho una
oración como ésta, se ha consagrado al Señor.
Dios ha aceptado su consagración y lo ha
ordenado, ha llenado de Cristo sus manos
vacías. La ordenación de Dios está implícita
en la palabra santificar.
La ordenación de Dios tiene que ver con la
santificación. Ya que Dios nos ha santificado,
hemos dejado de ser personas comunes.
La unción trae al Dios Triuno mezclado con
humanidad a los sacerdotes y a la vida de
507
Estudio Vida de Levítico

iglesia. Esta unción incluye el vivir humano de


Cristo, Su muerte en la cruz y Su resurrección.
Según Éxodo 30, el aceite de la unción es un
ungüento compuesto de aceite, el cual tipifica
al Espíritu, mezclado con cuatro especias, que
representan la humanidad (tipificada por el
número cuatro), el vivir humano, la muerte de
cruz y la resurrección. Cuando somos ungidos
como sacerdotes y como iglesia, somos
ungidos con el Dios Triuno, a quien se
añadieron como componentes la humanidad
de Cristo, Su vivir humano, Su muerte y Su
resurrección. El ungimiento de los sacerdotes
y del tabernáculo también está relacionado
con la ofrenda por el pecado (Lv. 8:14-17) y
con el holocausto (vs. 18-21). Todos los
elementos del aceite de la unción, el Espíritu
compuesto, junto con la ofrenda por el pecado
y el holocausto, deben llegar a formar parte de
nuestra constitución intrínseca. Entonces
seremos verdaderos sacerdotes para Dios, no
por lo que somos por nuestro nacimiento
natural, sino en virtud del Dios Triuno, quien
se ha mezclado con la humanidad, el vivir
humano, la muerte, la resurrección y la
ascensión de Cristo.
508
Estudio Vida de Levítico

VI. MOISÉS UNGE A AARÓN PARA


SANTIFICARLO
Levítico 8:12 nos dice que Moisés “derramó
parte del aceite de la unción sobre la cabeza de
Aarón y lo ungió, para santificarlo”. Esto
significa que Cristo, nuestro Sumo Sacerdote,
fue ungido por Dios para Su santificación.
VII. UN NOVILLO DE LA OFRENDA
POR EL PECADO
PARA LA CONSAGRACIÓN DEL
SACERDOCIO
Los versículos del 14 al 17 hablan del novillo
de la ofrenda por el pecado para la
consagración del sacerdocio. Esta ofrenda
representa al Cristo más fuerte y rico que es
nuestra ofrenda por el pecado a fin de que
podamos ejercer nuestro sacerdocio
neotestamentario. (Para más detalles, véase
los mensajes del Estudio-vida sobre Éxodo
29).
La ofrenda por el pecado se encarga de
nuestro hombre natural, de nuestra carne, del
pecado personificado que mora en nosotros,
de Satanás, del mundo que está vinculado a
509
Estudio Vida de Levítico

Satanás y de la lucha por el poder. Si


queremos ser los sacerdotes del Nuevo
Testamento, debemos permitir que Cristo,
como ofrenda por el pecado, ponga fin a todas
estas cosas. Cuando Cristo fue crucificado
como nuestra ofrenda por el pecado, Él puso
fin al hombre natural, a la carne, al pecado
que mora en nosotros, a Satanás, al mundo y
a la lucha por el poder. En la ordenación
divina, nos es aplicada tal ofrenda por el
pecado para que seamos sacerdotes
prevalecientes que sirven a Dios.
VIII. UN CARNERO DEL
HOLOCAUSTO
PARA LA CONSAGRACIÓN DEL
SACERDOCIO
Los versículos del 18 al 21 hablan del carnero
del holocausto para la consagración del
sacerdocio. Este holocausto, que también
forma parte de la ordenación que Dios hace de
los sacerdotes, representa al Cristo fuerte,
como nuestro holocausto, en virtud de quien
ejercemos nuestro sacerdocio
neotestamentario. El holocausto nos recuerda
que, como servidores, tenemos que estar
510
Estudio Vida de Levítico

absolutamente entregados a Dios. Sin


embargo, puesto que no lo estamos, debemos
tomar a Cristo como nuestro holocausto.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE VEINTINUEVE
LA CONSAGRACIÓN DE AARÓN Y SUS
HIJOS
(2)
Lectura bíblica: Lv. 8:14-29
En este mensaje seguiremos considerando la
consagración de Aarón y sus hijos.
En la consagración del sacerdocio, lo primero
que se hacía era ungir a los sacerdotes. Esto
indica claramente que la consagración o
ungimiento del sacerdocio tiene como
finalidad hacer que Dios sea uno con nosotros,
pues el aceite de la unción significa que todo
cuanto Dios es, así como todo cuanto Él hace
y hará, llega a ser nuestro. Lo que Dios ha
hecho, está haciendo y hará implica muchos
hechos, tales como la encarnación de Cristo,
Su vivir humano, Su muerte, Su resurrección,
Su ascensión y Su segunda venida. Nosotros
511
Estudio Vida de Levítico

hemos sido ungidos con todo esto, es decir,


hemos llegado a ser uno con ello. Éste es el
aspecto positivo de la ordenación del
sacerdocio.
En la consagración de Aarón y sus hijos, las
ofrendas venían inmediatamente después de
la unción. Las ofrendas nos recuerdan quiénes
somos, qué somos y qué debemos ser, pero no
somos todavía.
La ofrenda por el pecado es la primera en
recordarnos esto. Aarón fue ungido con el
aceite de la unción, lo cual significa que el
Dios Triuno con todo lo que Él es, ha hecho y
hará pertenecía ahora a Aarón. Esta unción
también indica que Aarón era uno con el Dios
Triuno. Sin embargo, esta persona ungida aún
necesitaba que se le recordara claramente que
por sí mismo y en sí mismo él era pecado, un
pecador constituido de pecado, y que era
carne, en la cual no hay nada bueno; había que
recordarle que él era un hombre natural, parte
de la vieja creación, la cual está totalmente
saturada, poseída, usurpada y habitada por el

512
Estudio Vida de Levítico

maligno; y había que recordarle que él estaba


lleno del mundo y de la lucha por el poder.
El Dios Triuno ordenó a Aarón para que fuese
un servidor Suyo y lo ungió consigo mismo.
Sin embargo, Aarón aún necesitaba darse
cuenta de lo que él era. Por tanto, Dios se valió
de la ofrenda por el pecado para recordarle lo
que él era. En el primer día de su sacerdocio,
y cada día a partir de entonces, Aarón tenía
que presentar la ofrenda por el pecado a Dios
para que ésta le recordara lo que él era.
Hoy en día, nosotros somos los sacerdotes de
Dios. Él nos escogió, designó y ordenó para
que seamos Sus sacerdotes santos. Todo lo
que el Dios Triuno ha hecho, está haciendo y
hará, es nuestro. Él es uno con nosotros, y
nosotros somos uno con Él. Sin embargo, aún
necesitamos que se nos recuerde que, en
nosotros mismos, somos pecado, carne y el
viejo hombre, que somos la vieja creación, la
cual está saturada de Satanás, el maligno, y
que estamos llenos del mundo y de su lucha
por el poder. Si a diario y durante todo el día
los hermanos, los colaboradores y los

513
Estudio Vida de Levítico

ancianos recordaran esto, y se acordaran de lo


que son, la situación entre nosotros sería muy
diferente.
Con respecto a nuestra vida y nuestra obra,
debemos preguntarnos si la persona que se
mueve, actúa y hace las cosas es el viejo
hombre o el sacerdote de Dios. ¿Puede
afirmar confiadamente que todo lo que usted
hace en la vida de iglesia, en la obra del Señor
y en el recobro procede del sacerdocio divino
y no de la carne? ¿Quién puede decir que sus
manos están limpias y que está totalmente
exento de la carne? Puesto que no podemos
decir esto, necesitamos la ofrenda por el
pecado tal como es tipificada en Levítico.
Necesitamos esta ofrenda, no sólo para ser
perdonados por Dios, sino también para que
nos recuerde lo que somos. Incluso cuando
amamos a los demás, necesitamos que se nos
recuerde que somos pecado, carne, el viejo
hombre y la vieja creación, y que estamos
llenos de mundanalidad. Si amamos a los
demás conforme a nuestra carne, a nuestros
gustos y a nuestras preferencias, nuestro
amor es pecaminoso a los ojos de Dios, por
514
Estudio Vida de Levítico

cuanto tal amor estará vinculado al maligno.


Además, cuando oramos y compartimos algo
en las reuniones, es posible que nos vengan a
la mente pensamientos que provienen de la
carne, donde se esconde el pecado y donde
Satanás actúa secretamente. Ésta es nuestra
verdadera condición. Por tanto, necesitamos
la ofrenda por el pecado no sólo en el
momento de nuestra ordenación como
sacerdotes, sino también cada vez que
ejercemos nuestro sacerdocio.
En la ordenación de los sacerdotes se usaba
un carnero para el holocausto. El holocausto
nos recuerda que tenemos que estar
absolutamente entregados a Dios, pero no lo
estamos. Por consiguiente, nosotros, como
sacerdotes de Dios que han sido ordenados,
debemos recibir Su misericordia y gracia a fin
de vivir absolutamente entregados a Dios en
Cristo, con Cristo y por medio de Cristo.
Puesto que Aarón había sido ungido por Dios,
¿por qué aún necesitaba el holocausto? Aarón
necesitaba esta ofrenda porque Dios quería
que se le recordara a Aarón que debía vivir

515
Estudio Vida de Levítico

absolutamente entregado a Dios, pero que él


no vivía de esa manera. Esto debe recordarnos
que hoy nosotros tampoco vivimos
absolutamente entregados a Dios. Esto
también debe advertirnos que a diario
debemos ofrecer un holocausto. Diariamente
debemos ofrecer un holocausto por nuestro
sacerdocio, esto es, por nuestro servicio
sacerdotal. Los ancianos y colaboradores en
particular deben ofrecer el holocausto cada
mañana. Debemos decirle al Señor: “Señor,
recuérdame durante todo el día que debo
llevar una vida de absoluta entrega a Ti. Me
doy cuenta de que no vivo de esta manera ni
tampoco puedo. Señor, confío en Ti y te tomo
como mi vida, mi persona y mi entrega
absoluta. Mi entrega absoluta a Dios eres Tú
mismo, Señor”. Esto es vivir a Cristo.
Tal vez estemos familiarizados con las
palabras vivir a Cristo, pero quizás no
entendamos lo que verdaderamente significa
vivir a Cristo. ¿Vivimos a Cristo en nuestro
hogar y en la vida de iglesia? En nuestra vida
familiar y en nuestra relación con los santos,
¿estamos absolutamente entregados a Dios?
516
Estudio Vida de Levítico

Cuando otros tocan nuestros sentimientos o


nuestros intereses, quizás nos ofendamos.
¿No indica esto que no estamos
absolutamente entregados a Dios?
Ciertamente necesitamos que se nos recuerde
que, en nosotros mismos, no llevamos una
vida de absoluta entrega a Dios.
Según Levítico, el holocausto debía ofrecerse
cada mañana (6:12-13). El fuego del
holocausto nunca debía apagarse. “El
holocausto estará encima del altar, en el lugar
donde arde el fuego, toda la noche y hasta la
mañana, y el fuego del altar ha de mantenerse
encendido en éste” (v. 9). Esto indica que el
holocausto debe arder durante la noche
oscura de esta era hasta la mañana, hasta que
regrese el Señor Jesús.
IX. EL SEGUNDO CARNERO
COMO OFRENDA DE
CONSAGRACIÓN
PARA LA CONSAGRACIÓN DEL
SACERDOCIO
El segundo carnero se usaba como ofrenda de
consagración (7:37) para la consagración del
517
Estudio Vida de Levítico

sacerdocio (8:22-32). Este carnero representa


al Cristo fuerte en virtud de quien nos
consagramos para ejercer el sacerdocio
neotestamentario. Necesitamos a un Cristo
fuerte para nuestra consagración.
A. Pone parte de la sangre
sobre el lóbulo de la oreja derecha
de Aarón y de sus hijos,
sobre el dedo pulgar de la mano
derecha
y sobre el dedo pulgar de su pie
derecho
“Moisés [...] tomó entonces de su sangre y la
puso sobre el lóbulo de la oreja derecha de
Aarón, sobre el dedo pulgar de su mano
derecha y sobre el dedo pulgar de su pie
derecho. Moisés hizo que los hijos de Aarón se
acercaran y les puso parte de la sangre sobre
el lóbulo de la oreja derecha, sobre el dedo
pulgar de la mano derecha y sobre el dedo
pulgar del pie derecho” (8:23-24a). Esto
significa que la sangre redentora de Cristo
purifica nuestros oídos, nuestras manos y
nuestros pies para que ejerzamos nuestro
sacerdocio neotestamentario. El servicio de
518
Estudio Vida de Levítico

nuestro sacerdocio neotestamentario incluye


el hecho de ejercer nuestra función en las
reuniones, predicar el evangelio y visitar a los
santos en sus hogares. Para cada uno de estos
servicios, necesitamos ser purificados con la
sangre de Cristo.
Nuestro movimiento (los pies) y nuestro
trabajo (las manos) están siempre bajo la
dirección de lo que oímos. Actuamos en
conformidad con lo que oímos. Por
consiguiente, en la vida de iglesia, el oír es de
crucial importancia.
Por el oír fuimos salvos, y por el oír somos
alimentados y edificados. Sin embargo, lo que
oímos también puede traernos perjuicio y
muerte, y podemos hacer mal a otros por
causa de lo que oímos. Lo que oímos puede ser
un problema. En 2 Timoteo 4:3 Pablo habla de
algunos que “teniendo comezón de oír, se
amontonarán maestros conforme a sus
propias concupiscencias”. Por tanto, la
disciplina divina debe comenzar por el origen:
lo que oímos.

519
Estudio Vida de Levítico

Si una iglesia dejara de oír cosas negativas, esa


iglesia sería muy saludable y viviente. La
iglesia más débil y más muerta es aquella
donde abundan las críticas, los chismes y los
argumentos.
El mismo principio se aplica a la vida
matrimonial. Un hermano puede ser muy
viviente; pero si su esposa le habla de una
manera negativa, él será envenenado e
inundado por la muerte, y le será difícil orar
en las reuniones de la iglesia. Asimismo, si un
hermano le cuenta cosas negativas a su
esposa, aquello la matará. Estos ejemplos de
la vida de iglesia y de la vida matrimonial nos
muestran la importancia del oír.
Ya que somos sacerdotes de Dios, debemos
preguntarnos qué clase de cosas estamos
dispuestos a oír. ¿Vamos a oír cosas positivas
o cosas negativas? Puesto que a menudo
oímos cosas inmundas, cosas no saludables y
contagiosas, debemos lavar nuestros oídos
con la sangre de Cristo. Según la Biblia, donde
la sangre lava, allí el Espíritu unge. Después
de experimentar el lavamiento de la sangre,

520
Estudio Vida de Levítico

disfrutaremos la unción del Espíritu.


Entonces nos olvidaremos de las cosas
negativas que hemos oído, o por lo menos no
las repetiremos. También seremos saludables
y vivientes, y la iglesia seguirá adelante al
estar nosotros sanos.
Adondequiera que vayamos, debemos tener
cuidado con lo que oímos. Si lo hacemos, todo
cuanto oigamos será apropiado y positivo.
Entonces seguiremos por el camino correcto y
haremos la obra correcta. Sin embargo, si en
lugar de tener cuidado con lo que oímos,
prestamos oídos a conversaciones negativas,
nuestras acciones y nuestra obra se verán
afectadas negativamente.
El propósito de la ofrenda de consagración
(Lv. 8:23) no es resolver el problema referente
a nuestro pecado y a nuestras transgresiones,
sino específicamente el problema relacionado
con nuestra oreja y el dedo pulgar de nuestra
mano y el dedo pulgar de nuestro pie, es decir,
lo que oímos, lo que hacemos y la manera en
que actuamos. Si no tenemos cuidado con lo
que oímos, seremos chismosos y

521
Estudio Vida de Levítico

esparciremos argumentos y debates. En tal


caso, en lugar de ministrar Cristo a otros,
esparciremos muerte. Hoy algunos se dedican
a propagar muerte, en vez de propagar a
Cristo, la verdad y el evangelio. Nuestro oído
con el cual oímos, nuestra mano con la cual
laboramos y el pulgar de nuestro pie con el
cual caminamos, deben ser redimidos con la
sangre de Cristo. Debemos permitir que la
sangre de Cristo nos libere de toda cosa
negativa. Entonces todas las cosas positivas
de Cristo llenarán nuestras manos.
B. Moisés rocía el resto de la sangre
sobre el altar y alrededor del mismo
Levítico 8:24b dice: “Luego Moisés roció el
resto de la sangre sobre el altar y alrededor del
mismo”. Esto significa que la sangre del Cristo
redentor tiene como finalidad redimirnos de
nuestro pecado.
C. Toma una torta sin levadura,
una torta de pan con aceite y un
hojaldre
y los pone sobre las porciones de
grosura
522
Estudio Vida de Levítico

y sobre el muslo derecho,


y pone todo esto en las palmas
de las manos de Aarón y de sus hijos,
lo mece como ofrenda mecida delante
de Jehová,
lo toma de las palmas de ellos
y lo quema en el altar sobre el
holocausto
para la ofrenda de consagración
presentada por fuego a Jehová,
como aroma que satisface a Jehová
En 8:25-28 vemos que se tomaba una torta sin
levadura, una torta de pan con aceite y un
hojaldre, y se ponían sobre las porciones de
grosura y sobre el muslo derecho, y todo esto
se ponía en las palmas de las manos de Aarón
y de sus hijos, se mecía como ofrenda mecida
delante de Jehová, y luego se tomaba de las
manos de ellos y se quemaba en el altar sobre
el holocausto. Esto era la ofrenda de
consagración presentada por fuego a Jehová,
como aroma que satisface a Jehová. Todo ello
significa que las partes tiernas, excelentes y
fuertes de Cristo, junto con las tres clases de
tortas, Su humanidad sin pecado y mezclada
523
Estudio Vida de Levítico

con el Espíritu —Cristo como alimento en sus


diferentes aspectos—, son ofrecidas a Dios en
la resurrección de Cristo como una ofrenda
que satisface, ofrenda fragante, en la
comunión de Sus padecimientos que redunda
en muerte de cruz para que podamos ejercer
el sacerdocio neotestamentario.
Levítico 8:26 habla de “una torta sin levadura,
una torta de pan con aceite y un hojaldre”.
Este versículo se refiere también a la grosura
y al muslo derecho. La torta sin levadura, la
torta de pan con aceite y el hojaldre
representan, respectivamente, a Cristo como
alimento sin pecado, a Cristo como alimento
que está mezclado con el Espíritu y a Cristo
como alimento que está disponible, que se
ingiere fácilmente y que es idóneo para
alimentar a los más jóvenes. Nos alimentamos
con las tortas, y alimentamos a los demás con
los hojaldres. La grosura representa la
porción de Cristo reservada para Dios, y el
muslo derecho representa a Cristo como
nuestra fuerza para permanecer firmes.

524
Estudio Vida de Levítico

El versículo 27 dice: “Puso todo esto en las


palmas de las manos de Aarón y en las palmas
de las manos de sus hijos, y lo meció como
ofrenda mecida delante de Jehová”. Una vez
que fueron llenas las manos de ellos, llegaron
a ser sacerdotes ordenados y consagrados.
Hoy en día nuestras manos también pueden
ser llenas del Cristo todo-inclusivo, del Cristo
que es la torta sin levadura, la torta de pan con
aceite, el hojaldre, la grosura y el muslo
derecho. Tenemos al Cristo que es la porción
de Dios (la grosura) y al Cristo que es nuestra
fuerza para permanecer firmes (el muslo
derecho). Tenemos también a Cristo como
tortas para alimentarnos, y como hojaldres
para alimentar a los demás, especialmente a
los más jóvenes.
Todo esto fue mecido delante de Jehová. Esto
significa que todo ello era una ofrenda
mecida, la cual representa a Cristo en
resurrección. Aquí nada es natural; al
contrario, todo se encuentra en la
resurrección de Cristo. En resurrección,
Cristo es alimento para nosotros y para los
más jóvenes. En resurrección, Cristo es
525
Estudio Vida de Levítico

también la porción de Dios y nuestra fuerza


para permanecer firmes.
“Moisés lo tomó de las palmas de ellos y lo
quemó en el altar sobre el holocausto. Fueron
una ofrenda de consagración como aroma que
satisface a Jehová; fue una ofrenda
presentada por fuego a Jehová” (v. 28). Aquí
vemos que la ofrenda de consagración no era
solamente un carnero, sino que había
aumentado de modo que incluía otras cosas.
Esta ofrenda todo-inclusiva era ofrecida a
Dios en la resurrección de Cristo para
satisfacción de Dios.
Si queremos ser sacerdotes
neotestamentarios, debemos ocuparnos de
todos los asuntos representados en estos
versículos. Si hemos de ejercer nuestra
función como sacerdotes neotestamentarios,
predicando el evangelio, funcionado en la
iglesia, visitando a las personas en sus hogares
y cuidando de los santos, debemos prestar
atención a todo lo que se abarca en 8:24-28.
Particularmente, debemos comprender que el
sacerdocio es un servicio de incineración. En

526
Estudio Vida de Levítico

este servicio nos ponemos en el fuego y


también ponemos a otros en el fuego. Esta
incineración se basa en la incineración de
Cristo. Al ser incinerados sobre la base de la
incineración de Cristo, experimentamos la
comunión de los padecimientos de Cristo que
redunda en muerte de cruz para que podamos
ejercer el sacerdocio neotestamentario.
D. Mece el pecho como ofrenda mecida
delante de Jehová; es la porción de
Moisés
“Moisés tomó el pecho y lo meció como
ofrenda mecida delante de Jehová; era la
porción del carnero de la consagración que
pertenecía a Moisés, tal como Jehová había
mandado a Moisés” (v. 29). Esto significa que
la capacidad para amar propia de Cristo en Su
resurrección está reservada para quien nos
haya ministrado a Cristo en relación con
nuestra consagración al sacerdocio.
Este versículo indica que el servidor merece
una porción particular de Cristo. Cuando
usted predica a Cristo, se hace merecedor de
Cristo. Cuando usted predica el evangelio, se
527
Estudio Vida de Levítico

hace merecedor del rico disfrute del


evangelio. Cada vez que nosotros, los
servidores, ministramos Cristo a los demás,
merecemos disfrutar al mismo Cristo que
ministramos.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA
LA CONSAGRACIÓN DE AARÓN Y SUS
HIJOS
(3)
Lectura bíblica: Lv. 8:30-36
Antes de considerar otros asuntos
relacionados con la consagración de Aarón y
sus hijos, quisiera añadir algo respecto a la
sangre que se aplicaba sobre el lóbulo de la
oreja derecha, sobre el dedo pulgar de la mano
derecha y sobre el dedo pulgar del pie
derecho, y añadir también algunas palabras
sobre la ofrenda que se ponía en las palmas de
las manos de los sacerdotes.
Parte de la sangre del carnero de la
consagración era puesta sobre la oreja
derecha de Aarón y de sus hijos, sobre el dedo
528
Estudio Vida de Levítico

pulgar de su mano derecha y sobre el dedo


pulgar de su pie derecho. Esto significa que la
sangre redentora de Cristo purifica nuestros
oídos con relación a lo que oímos, nuestras
manos con relación a nuestro trabajo y
nuestros pies con relación a nuestro andar.
Esto tiene como fin que ejerzamos nuestro
sacerdocio neotestamentario.
Nuestro oír se menciona primero porque éste
afecta nuestro trabajo y nuestro mover. La
sangre de Cristo obra primero en nuestro oído
a fin de que escuchemos la palabra de Dios, el
hablar de Dios. Para servir a Dios como
sacerdotes, debemos ser fieles esclavos, o
siervos, de Dios. Como lo indica Isaías 50:4 y
5, un siervo debe tener un oído que oiga. Un
siervo que no escucha las palabras de su amo
no puede servirle conforme a su voluntad,
corazón y deseo.
Cuando éramos pecadores, no teníamos un
oído que escuchara la palabra de Dios, el
hablar de Dios. A diario oíamos muchas otras
cosas, pero no escuchábamos la palabra de
Dios. Ahora que hemos sido salvos y

529
Estudio Vida de Levítico

ordenados como sacerdotes de Dios, Sus


siervos, el asunto principal es escuchar lo que
Dios dice. En tipología, cuando un esclavo
quería permanecer con su amo, el amo lo
llevaba al poste de la puerta y le horadaba la
oreja con lezna (Éx. 21:2-6), lo cual indicaba
que el esclavo debía tener un oído muy agudo
para escuchar la voz de su amo. Como
sacerdotes de Dios hoy en día, debemos
aprender a escuchar Su palabra.
En calidad de sacerdotes de Dios, lo primero
que debemos disciplinar es nuestro oído.
Escuchar lo positivo nos rescatará de escuchar
lo negativo. Si escuchamos la palabra de Dios
del alba al ocaso, no tendremos oído para
escuchar cosas negativas. El hablar negativo
prevalece y se extiende en la vida de iglesia
porque algunos alejan sus oídos de Dios y los
prestan para oír otras cosas. Estas personas
no hablan de Cristo, de la palabra de Dios, de
la gracia ni del evangelio; en lugar de ello,
escuchan cosas negativas, y laboran y actúan
según las cosas negativas que oyen. Como
resultado de ello, la muerte se propaga. Si
retiramos nuestros oídos de otras cosas y nos
530
Estudio Vida de Levítico

volvemos a Dios mismo, no habrá ningún


problema, y lo que se propagará será la vida,
no la muerte.
El principio es el mismo en nuestra vida
matrimonial. Si una hermana desea tener un
buen marido, en lugar de hablarle
negativamente, debe hablarle de Dios, de
Cristo, de la gracia, del evangelio y de la luz
divina. Hablar de esta manera edificará a su
marido y lo alentará a buscar del Señor. Por
otro lado, si ella le habla negativamente a su
marido, le impartirá muerte. Esto se cumple,
tanto en un sentido positivo como negativo,
con relación a la manera en que un hermano
habla con su esposa. Todos debemos tener
cuidado con lo que escuchamos. Necesitamos
que la sangre redentora de Cristo sea aplicada
a nuestra oreja, al dedo pulgar de nuestra
mano y al dedo pulgar de nuestro pie.
La purificación de la oreja derecha, del dedo
pulgar de la mano derecha y del dedo pulgar
del pie derecho se necesitaba en dos
ocasiones: en la ordenación de los sacerdotes
y en la purificación de los leprosos (Lv. 14:14).

531
Estudio Vida de Levítico

Tanto los leprosos como los sacerdotes


necesitaban que su oreja, el dedo pulgar de su
mano derecha y el dedo pulgar de su pie
derecho fuesen limpiados por la sangre
redentora. Esto indica que a los ojos de Dios,
nosotros, los pecadores, que hemos sido
ordenados como sacerdotes de Dios, somos
leprosos. Como sacerdotes de Dios, Sus
siervos, necesitamos que nuestros oídos sean
redimidos de escuchar todo lo que no es Dios
y se vuelvan para escuchar la palabra de Dios.
Necesitamos también que nuestra mano que
labora sea redimida de todo lo que no sea la
obra de Dios. Además, el dedo de nuestro pie,
que sirve para andar, también necesita ser
redimido.
En 8:26-28 vemos que se ponía una torta sin
levadura, una torta de pan con aceite y un
hojaldre (que corresponden a la ofrenda de
harina) sobre las porciones de grosura y sobre
el muslo derecho (otra categoría de ofrendas).
Estas dos categorías de ofrendas, como un
todo, se ponían en las palmas de las manos de
Aarón y de sus hijos. En ese momento, las
manos de Aarón y de sus hijos dejaban de
532
Estudio Vida de Levítico

estar vacías. Luego, estas ofrendas eran


mecidas delante de Jehová (v. 27),
probablemente por aquellos cuyas manos
habían sido llenas de dichas ofrendas. Esta
acción de mecerlas representa el mover de
Cristo en Su resurrección. Las ofrendas
primeramente eran “inmoladas”, y después,
eran mecidas, es decir, resucitadas, con lo cual
se convertían en ofrendas delante de Jehová
en la resurrección de Cristo.
Las dos tortas, el hojaldre, la grosura y el
muslo eran quemados (lo cual indica un fuego
lento para obtener el aroma) en el altar sobre
el holocausto en calidad de ofrenda de
consagración presentada por fuego a Jehová
como aroma que le satisfacía (v. 28). Este
aroma que satisface es exclusivamente para
Dios; es Su porción para Su disfrute. Las
partes tiernas y excelentes (la grosura), la
parte fuerte (el muslo derecho), y las dos
tortas y el hojaldre —que representan
distintos aspectos de la humanidad de Cristo,
la cual no tiene pecado y está mezclada con el
Espíritu— constituyen el alimento, no de los
sacerdotes, sino de Dios. La porción que
533
Estudio Vida de Levítico

correspondía a Dios se ofrecía en el altar, que


representa la cruz. Esto indica que ofrecemos
el alimento de Dios en la comunión de los
padecimientos de Cristo, los cuales Él sufrió
hasta la muerte de cruz. Aunque esto tiene
como fin la satisfacción de Dios, también nos
capacita para ejercer el sacerdocio
neotestamentario.
Quizás hayamos proclamado el hecho de que
somos sacerdotes de Dios, pero
probablemente ninguno entre nosotros llegó a
darse cuenta de todo lo que implica ser un
sacerdote. Hace cincuenta y cinco años yo no
sabía que necesitaba la ofrenda por el pecado
para que me recordara que no soy más que
carne, un viejo hombre de la vieja creación
que está vinculado a Satanás, el mundo y la
lucha por el poder. Afirmaba ser un sacerdote
de Dios, pero practicaba mi sacerdocio en
ignorancia. No sabía que para ser un
sacerdote en el sacerdocio neotestamentario
necesitaba la humanidad de Cristo, Su poder
fortalecedor y Su capacidad de amar
(representada por el pecho que se mecía como
ofrenda mecida, v. 29). Si examinamos
534
Estudio Vida de Levítico

nuestro pasado, la luz de la gracia de Dios


pondrá de manifiesto dónde estábamos como
sacerdotes de Dios: en la vieja creación, en la
carne y en la vida natural con el amor natural,
el afecto natural. En cuanto a esto, nuestra
condición debe quedar al descubierto, y todos
debemos ser limpiados. Necesitamos que la
sangre purificadora nos sea aplicada sobre el
lóbulo de nuestra oreja derecha, sobre el dedo
pulgar de nuestra mano derecha y sobre el
dedo pulgar de nuestro pie derecho.
E. Moisés toma del aceite
de la unción y de la sangre,
y los rocía sobre Aarón y sus hijos
y sobre sus vestiduras para
santificarlos
“Moisés tomó del aceite de la unción y de la
sangre que estaba sobre el altar, y lo roció
sobre Aarón y sobre sus vestiduras, sobre sus
hijos y sobre las vestiduras de sus hijos
juntamente con él; y santificó a Aarón y sus
vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus
hijos juntamente con él” (v. 30). Esto significa
que Dios esparce sobre nosotros —los
sacerdotes neotestamentarios— y sobre
535
Estudio Vida de Levítico

nuestra conducta (las vestiduras) la sangre


redentora de la cruz de Cristo y el Espíritu
compuesto a fin de apartarnos, de hacernos
santos para Él.
Independientemente de cuánto Dios haya
trabajado en nosotros para darle fin a nuestro
pecado, a nuestra vida natural y al viejo
hombre, aún necesitamos recibir más “capas”
del aceite de la unción. El aceite de la unción
se refiere al Dios Triuno procesado con todo
lo que Él ha llegado a ser, ha hecho y ha
experimentado. Tal Dios Triuno, quien ha
sido procesado y llegó a ser un compuesto
mezclado con las “especias” de la encarnación,
el vivir humano, la muerte todo-inclusiva, la
maravillosa resurrección y la excelente
ascensión, ha llegado a ser el aceite de la
unción, el ungüento, que nos “pinta” (Éx.
30:23-30). Necesitamos ser pintados una y
otra vez con el Dios Triuno procesado, quien
es el aceite de la unción.
Si hemos de adquirir el conocimiento
apropiado de nuestro sacerdocio
neotestamentario, debemos estudiar el libro

536
Estudio Vida de Levítico

de Levítico. Levítico no está dirigido


únicamente a los santos del Antiguo
Testamento. Si entendemos la tipología de
este libro, veremos que un asunto tras otro se
aplica a nosotros de una manera práctica hoy
en día.
F. Los sacerdotes comen la carne
con el pan de la ofrenda de la
consagración
a la entrada de la Tienda de Reunión
“Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: Hervid la
carne a la entrada de la Tienda de Reunión, y
comedla allí con el pan que está en la canasta
de consagración, tal como lo mandé, diciendo:
Aarón y sus hijos la comerán” (v. 31). Esto
significa que Cristo como Aquel que redime,
con Su humanidad, es alimento para nosotros
(Jn. 6:51), los sacerdotes neotestamentarios, a
la entrada de la vida de iglesia.
En Levítico 8:28 vemos la porción de Dios, y
en el versículo 31 vemos nuestra porción. Aquí
la carne se refiere a Cristo como Aquel que
redime, y el pan se refiere a Su humanidad.

537
Estudio Vida de Levítico

Cristo como Aquel que redime, con Su


humanidad, es nuestro alimento.
G. Quema al fuego lo que sobra
de la carne y del pan
“Quemaréis al fuego lo que sobre de la carne y
del pan” (v. 32). Esto significa que las
inagotables riquezas de Cristo deben ser
guardadas por la santidad de Dios.
El versículo 32 indica que el Cristo que
ofrecemos a Dios para Su disfrute y a quien
nosotros disfrutamos, es inagotable. Después
de ofrecerle a Dios Su porción y de disfrutar
nosotros nuestra porción, aún queda algo.
Según Levítico 8, el sobrante era quemado al
fuego, el cual representa la santidad de Dios.
Esto nos muestra que las inagotables riquezas
de Cristo deben ser guardadas en la santidad
de Dios y por ella.
X. LOS SACERDOTES QUE SE
CONSAGRAN
PERMANECEN SIETE DÍAS A LA
ENTRADA

538
Estudio Vida de Levítico

DE LA TIENDA DE REUNIÓN PARA


SU EXPIACIÓN
Los sacerdotes que se consagraban
permanecían siete días a la entrada de la
Tienda de Reunión para su expiación (8:33-
36). Esto significa que debemos ejercer el
sacerdocio neotestamentario de manera
exhaustiva y completa para nuestra
propiciación al entrar en la vida de iglesia.
Los versículos del 33 al 35 dicen: “No saldréis
de la entrada de la Tienda de Reunión por
siete días, hasta que se cumplan los días de
vuestra consagración, porque se requieren
siete días para consagraros. Como se os ha
hecho hoy, así ha mandado Jehová que se
haga, para hacer expiación por vosotros. A la
entrada de la Tienda de Reunión
permaneceréis día y noche durante siete días,
y cumpliréis lo que os encargó Jehová, para
que no muráis; porque así se me ha
mandado”. El mismo procedimiento se
repetía durante siete días. Cada día se llevaba
a cabo el procedimiento de una manera
solemne, puesto que cada aspecto del
procedimiento era solemne. Esta solemnidad
539
Estudio Vida de Levítico

se percibe en las palabras “para que no


muráis”. Por consiguiente, nadie se atrevía a
conducirse de manera descuidada o con
ligereza. Todos entendían claramente la
seriedad de lo que acontecía, y lo que podía
ocurrir si alguien se comportara
descuidadamente.
Estos versículos deben servirnos de
advertencia para que no entremos en el
disfrute de Cristo de una manera descuidada.
Necesitamos esta advertencia especialmente
en relación con la mesa del Señor. El pan
representa el cuerpo de Cristo, y el vino
representa Su sangre. Si comemos el pan y
bebemos el vino sin el debido discernimiento,
lo que comamos y bebamos podría ser para
nuestro propio juicio (1 Co. 11:27-29).
Necesitamos que se nos advierta acerca de la
seriedad de participar en la comunión del
disfrute de Cristo con ligereza o de manera
descuidada.
La consagración del sacerdocio duraba siete
días, y se repetía el mismo procedimiento
cada día. Sin duda, por medio de esta

540
Estudio Vida de Levítico

repetición, cada asunto quedó grabado


profundamente en el ser de Aarón y de sus
hijos. Hoy en día nosotros, en calidad de
sacerdotes de Dios, también debemos
recordar todo lo que conlleva nuestra
consagración y ordenación como sacerdotes.
En particular, debemos recordar que, en
nosotros mismos, somos pecadores, e incluso
carne de pecado.
La consagración de Aarón y de sus hijos no
sólo es solemne en cuanto a la tipología, sino
también en cuanto a la aplicación que tiene
para nosotros hoy. Si nos percatamos de la
seriedad de este asunto, también nos
percataremos de cuánto necesitamos la
misericordia del Señor y la limpieza de Su
sangre. Entonces le pediremos al Señor que
sea misericordioso con nosotros, y nos
esconderemos bajo la cubierta de Su sangre.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y UNO
EL INICIO DEL SERVICIO
SACERDOTAL
DE AARÓN Y SUS HIJOS
541
Estudio Vida de Levítico

Lectura bíblica: Lv. 9:1-21


El libro de Levítico nos muestra un nuevo
comienzo, en el cual, por primera vez, el
pueblo de Dios le presentaba a Dios ofrendas
según Sus normas. Ésta fue la primera vez que
el pueblo de Dios ofreció Cristo a Dios, no
meramente según la necesidad de ellos, sino
también en conformidad con las leyes de Dios,
según Sus normas. Antes de aquel tiempo,
algunos hombres, tales como Abel, Noé y
Abraham, presentaron ofrendas a Dios, pero
no fue hasta que los israelitas celebraron la
Pascua (Éx. 12:1-28) que se presentaron
ofrendas a Dios según Sus instrucciones.
Hablando con propiedad, aunque el cordero
pascual era una ofrenda, no se le llamó
ofrenda.
En Levítico, después que fue erigido el
tabernáculo, Dios obtuvo una morada sobre la
tierra desde la cual Él hablaba a Su pueblo. La
primera categoría de las cosas que Él habló
tenía que ver con las ofrendas (Lv. 1—7). Las
ofrendas, las cuales el hombre necesitaba y
Dios exigía, fueron ordenadas por Dios
mediante normas que concordaban
542
Estudio Vida de Levítico

completamente con la mente y el deseo de


Dios. Moisés debió de haber entendido el
significado de estas ofrendas en cuanto al
asunto de la expiación (Lv. 9:7), pero es
posible que haya entendido muy poco en
cuanto a los detalles relacionados con las
ofrendas.
En Levítico, los israelitas empezaron a
presentar ofrendas a Dios como nunca antes
lo habían hecho. Ahora las ofrendas no las
ofrecía un solo individuo, sino un pueblo, una
congregación, y ellos no las ofrecían en el
lugar que quisiesen. Dios pidió al pueblo que
se acercara a la entrada de la Tienda de
Reunión para tener contacto con Él y que
presentara sus ofrendas por medio de los
sacerdotes, no por ellos mismos. (Esto difiere
de la manera en que Abel, Noé y Abraham
presentaron sus ofrendas, los cuales no sólo
eran oferentes sino también sacerdotes que
servían). La manera en que se ofrecían las
ofrendas llegó a ser una ceremonia, un
conjunto de formas, que debía llevarse a cabo
delante de Dios a la entrada de Su morada

543
Estudio Vida de Levítico

según Sus normas, leyes y disposiciones. Todo


eso definitivamente era algo nuevo.
Aunque Moisés no vio que las ofrendas eran
Cristo, Dios en realidad estaba dando
mandamientos a Su pueblo acerca de cómo
aplicar a Cristo, en calidad de todas las
ofrendas, según las leyes de Dios. Hoy en día
nosotros debemos aprender a aplicar a Cristo
conforme a los requisitos de Dios. Temprano
por la mañana, debemos aplicar a Cristo como
nuestro holocausto, nuestra ofrenda por el
pecado y nuestra ofrenda de harina a fin de
tener algo que nos sustente durante el día.
Consideremos ahora el pasaje de Levítico 9:1-
21 con respecto al inicio del servicio sacerdotal
de Aarón y sus hijos.
I. EN EL OCTAVO DÍA
El inicio del servicio sacerdotal de Aarón y sus
hijos tuvo lugar en el octavo día (v. 1), que
representa la resurrección (Mr. 16:9a). Esto
indica que todo servicio sacerdotal tiene que
ser realizado en resurrección (cfr. Ap. 20:6).

544
Estudio Vida de Levítico

En Levítico 9:1, el octavo día se refiere al día


después de los siete días que duraba la
consagración de Aarón y de sus hijos. En cada
uno de esos siete días, Aarón y sus hijos tenían
que observar el mismo procedimiento. Pero
en el octavo día, el día después de ese periodo
de consagración, ellos experimentaron un
nuevo comienzo. Por consiguiente, el octavo
día implica tanto un nuevo comienzo como el
fin de la vejez.
Como sacerdotes de Dios, nuestro sacerdocio,
nuestro servicio sacerdotal, tiene que ser
realizado en resurrección. En cuanto a esto, la
vida natural, el viejo hombre y la carne no
tienen cabida alguna. Sin embargo,
lamentablemente, en nuestra actual vida de
iglesia hay muchas cosas naturales y mucha
vejez. Tales cosas no pertenecen al octavo día,
es decir, no se encuentran en la esfera de la
resurrección, sino en la esfera de la vida
natural.
Por lo general, nosotros condenamos las cosas
malas, pero quizás nunca condenamos las
cosas buenas que se hacen en la vieja creación.

545
Estudio Vida de Levítico

Por ejemplo, condenamos el odio, pero tal vez


no condenamos el amor que es natural y que
no está en el Espíritu. En el Nuevo
Testamento, por el contrario, se rechaza el
amor natural, que de hecho es una especie de
“miel”. Según Levítico 2, no se permitía añadir
levadura ni miel a la ofrenda de harina. La
levadura se refiere a lo que es malo, y la miel,
a lo que es bueno de forma natural. El odio
natural es levadura, mientras que el amor
natural es miel. El odio natural es malo, pero
el amor natural es bueno. Sin embargo, tanto
el bien como el mal proceden de la misma
fuente: el árbol del conocimiento del bien y del
mal. Puesto que el odio natural y el amor
natural son naturales, ambos pertenecen al
árbol del conocimiento del bien y del mal; y
puesto que ambos pertenecen a dicho árbol,
ambos deben ser condenados. Ésta es la razón
por la cual en el Evangelio de Juan, cada vez
que alguien le hacía preguntas al Señor Jesús
acerca de lo que es bueno o malo, correcto o
incorrecto, preguntas de sí o no, Él dirigía a
las personas a la vida. Lo que al Señor le
interesaba era la vida, no el bien y el mal.

546
Estudio Vida de Levítico

El servicio sacerdotal que rendimos a Dios


tiene que ser realizado en resurrección. La
realidad de la resurrección es Cristo como
Espíritu vivificante (1 Co. 15:45). Todo cuanto
hagamos en el Espíritu es hecho en el octavo
día, en resurrección. Todo cuanto hagamos
fuera del Espíritu, en nuestra vida natural, en
nuestra mente o parte emotiva naturales, no
es hecho en el octavo día, es decir, no es hecho
en resurrección.
Espero que todos los santos, inclusive los
recién salvos, reciban estas palabras en
cuanto a llevar a cabo el servicio sacerdotal en
el octavo día. Cuando usted quiera mostrarle
amor a cierta persona, debe considerar si ese
amor emana de su espíritu o de sus emociones
naturales. ¿Tiene que ver dicho amor con sus
gustos naturales, con el hecho de sentir que
nos cae bien una persona y no otra? Además,
es posible que a causa del amor natural que
usted sienta por cierta persona, le dé a ella un
trato preferencial. Esto es miel, y la miel
termina por fermentarse y tener el mismo
efecto que la levadura. Esto significa que, a los

547
Estudio Vida de Levítico

ojos de Dios, el amor natural es tan negativo


como el odio natural.
A menudo, el Señor nos exige que amemos a
alguien que no somos capaces de amar en
nuestra vida natural ni con nuestro amor
natural. La única forma de amar a dicha
persona es hacerlo con un amor que no es
natural, sino que está en resurrección. Todo
nuestro servicio debe ser realizado en el
espíritu, en resurrección.
II. AARÓN OFRECE
SU OFRENDA POR EL PECADO Y SU
HOLOCAUSTO
Y HACE EXPIACIÓN POR SÍ MISMO Y
POR EL PUEBLO
Levítico 9:7 dice: “Entonces Moisés dijo a
Aarón: Acércate al altar, ofrece tu ofrenda por
el pecado y tu holocausto, y haz expiación por
ti y por el pueblo; ofrece también la ofrenda
del pueblo y haz expiación por ellos, tal como
Jehová ha mandado”. En este versículo vemos
que Aarón debía hacer expiación por sí mismo
y por el pueblo. Debemos entender la
diferencia entre la palabra expiación y la
548
Estudio Vida de Levítico

palabra redención, pues estas palabras no


tienen el mismo significado; entre ellas
existen diferencias importantes. La redención
fue consumada por la muerte del Señor Jesús
en la cruz, y este término debe usarse
únicamente para el Nuevo Testamento. Antes
de que el Señor derramara Su sangre en la
cruz, no existía tal cosa como la redención. Lo
que vemos en el Antiguo Testamento es la
expiación. La expiación se refiere al acto de
apaciguar el conflicto existente entre dos
partes contrarias a fin de que se restablezca la
armonía, la unidad, entre ellas. La expiación
hace referencia a apaciguar el conflicto entre
dos partes contrarias, haciendo algo a favor de
una de ellas a fin de satisfacer las exigencias
de la otra.
Como pecadores, teníamos un problema con
nuestro Dios, quien es justo. Aunque Él nos
amaba, algo injusto se interponía entre Él y
nosotros. En tanto que esta situación injusta
no fuese apaciguada, no podíamos ser uno con
Él. Por consiguiente, en la cruz Cristo efectuó
la redención por nosotros. Cristo no sólo
derramó Su sangre para efectuar la redención,
549
Estudio Vida de Levítico

sino que en Su ascensión Él entró en los cielos


y presentó Su sangre delante de Dios. Al
presentar Su sangre, Él obtuvo, logró, eterna
redención por nosotros (He. 9:12). Cuando
creímos en Cristo, entramos en Él y recibimos
esta redención.
¿Cómo resolvió Dios el problema referente a
los pecados que cometieron los santos del
Antiguo Testamento antes que Cristo viniera?
Dios cubrió los pecados de ellos, pero no los
quitó. Pablo nos dice claramente que “es
imposible que la sangre de toros y de machos
cabríos quite los pecados” (He. 10:4); más
bien, en estos sacrificios “año tras año se hace
memoria de los pecados” (v. 3) en la Fiesta de
la Expiación. Los pecados cometidos por los
santos del Antiguo Testamento aún
permanecían, pero eran cubiertos. Esta acción
de cubrir los pecados se efectuaba en el
propiciatorio (Ro. 3:25), que era la tapa del
Arca del Testimonio. Dentro del Arca había
dos tablas, en cada una de las cuales estaban
inscritos cinco de los Diez Mandamientos. Los
Diez Mandamientos condenaban a todo el que
se acercaba a Dios. Pero la sangre de la
550
Estudio Vida de Levítico

ofrenda por el pecado, derramada en el Día de


la Expiación, era rociada sobre la tapa del
Arca para que se hiciera expiación. Por esta
razón, a la tapa del Arca se le conocía como la
cubierta expiatoria.
En Levítico 9:7 se le dijo a Aarón que hiciera
expiación por sí mismo y por el pueblo. Él
tenía un problema con Dios y necesitaba hacer
algo para apaciguar el conflicto existente a fin
de tener paz con Dios.
A. Significa que Aarón, un pecador,
necesitaba tomar a Cristo
como su ofrenda por el pecado
y como su holocausto
para ser un sacerdote que sirviese a
Dios
Que Aarón ofreciese primero la ofrenda por el
pecado y el holocausto para hacer expiación
por sí mismo significa que él, un pecador,
necesitaba tomar a Cristo como su ofrenda
por el pecado y como su holocausto para ser
un sacerdote que sirviese a Dios. Antes de
servir como sacerdote, Aarón debía apaciguar
todo conflicto existente. Por tanto, él
551
Estudio Vida de Levítico

necesitaba la ofrenda por el pecado y también


el holocausto.
Hoy en día la ofrenda por el pecado nos
recuerda de muchas cosas negativas, y el
holocausto nos recuerda que debemos vivir
absolutamente entregados a Dios, pero que no
lo hacemos. Debemos tomar a Cristo como
nuestra ofrenda por el pecado para que Él nos
redima y nos traiga de nuevo a una condición
de paz con Dios, y debemos tomar a Cristo
como holocausto, como Aquel que lleva en
nosotros y por nosotros una vida de absoluta
entrega a Dios.
B. Tipifica que Cristo se ofreció a Sí
mismo
como ofrenda por el pecado
para redimir al pueblo de Dios
y como holocausto en favor del pueblo
de Dios
para satisfacer a Dios
Que Aarón preparara la ofrenda por el pecado
y el holocausto también tipifica que Cristo se
ofreció a Sí mismo como ofrenda por el
pecado para redimir al pueblo de Dios y como
552
Estudio Vida de Levítico

holocausto a favor del pueblo de Dios para


satisfacer a Dios. En la ofrenda por el pecado,
el pueblo de Dios es uno con Cristo; por tanto,
somos redimidos en Él. Él obtuvo, logró, la
redención. Mientras seamos uno con Él,
obtenemos redención. En el holocausto,
Cristo es uno con el pueblo de Dios; por tanto,
Él vive en nosotros para que le vivamos y así
satisfagamos a Dios.
La ofrenda por el pecado guarda relación con
la muerte, y el holocausto guarda relación con
la resurrección. Somos uno con Cristo en Su
muerte, y Él es uno con nosotros en Su
resurrección.
C. Significa que todo cuanto Cristo
hizo
como nuestro Sumo Sacerdote,
lo hizo por nosotros,
a fin de que fuésemos redimidos del
pecado
y satisficiéramos a Dios
Finalmente, el hecho de que Aarón preparara
la ofrenda por el pecado y el holocausto
significa que todo cuanto Cristo hizo como
553
Estudio Vida de Levítico

nuestro Sumo Sacerdote, lo hizo por nosotros,


a fin de que fuésemos redimidos del pecado y
satisficiéramos a Dios. En el Cristo vivo
satisfacemos a Dios al vivir absolutamente
entregados a Él.
III. AARÓN PRESENTA EN FAVOR
DEL PUEBLO
LA OFRENDA POR EL PECADO, EL
HOLOCAUSTO
Y LA OFRENDA DE HARINA
“Entonces presentó la ofrenda del pueblo, y
tomó el macho cabrío de la ofrenda por el
pecado presentada en favor del pueblo, lo
degolló y lo ofreció por el pecado, como el
primero. Presentó también el holocausto, y lo
ofreció según la ordenanza. Entonces
presentó la ofrenda de harina, llenó de ella su
mano y la quemó sobre el altar, además del
holocausto de la mañana” (vs. 15-17). Esto
significa que Cristo se ofreció a Sí mismo
como nuestra ofrenda por el pecado para
hacerse cargo de nuestro pecado, como
nuestro holocausto para satisfacer a Dios y
como nuestra ofrenda de harina para ser tanto
el alimento de Dios como el nuestro. Cada
554
Estudio Vida de Levítico

mañana debemos tomar a Cristo como estas


ofrendas, orando: “Señor, en este nuevo día te
tomo como mi ofrenda por el pecado, como mi
holocausto y como mi ofrenda de harina a fin
de vivir por Ti, contigo y en Ti, e incluso a fin
de vivirte para la satisfacción de Dios”.
IV. AARÓN PRESENTA LA OFRENDA
DE PAZ
EN FAVOR DEL PUEBLO
En 9:18-21 vemos que Aarón presentó la
ofrenda de paz en favor del pueblo. Esto
significa que Cristo se ofreció a Sí mismo
como nuestra ofrenda de paz para que
nosotros y Dios podamos disfrutarle como
paz. Disfrutamos de esta paz al disfrutar a
Cristo en la mesa del Señor.
El disfrute de Cristo como ofrenda de paz, tal
como se describe en los versículos del 18 al 21,
se basa en el hecho de que Cristo es nuestra
ofrenda por el pecado, nuestro holocausto y
nuestra ofrenda de harina, según consta en los
versículos del 7 al 17. Quizás usted se pregunte
por qué no se hace mención de la ofrenda por
las transgresiones en estos versículos. Aquí la
555
Estudio Vida de Levítico

ofrenda por las transgresiones está incluida


en la ofrenda por el pecado.
Ésta era la primera vez en toda la historia
humana que se aplicaba a Cristo de esta
manera y a tal grado. En esta aplicación,
Cristo es nuestra ofrenda por el pecado,
nuestro holocausto y después nuestra ofrenda
de harina para nuestra vida diaria, con el
resultado de que entramos en la paz, la que es
Cristo mismo. Éste es el inicio de las ofrendas,
las cuales apuntan al Cristo vivo, a quien
disfrutamos y del cual comemos cada día
como nuestro alimento diario.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y DOS
EL RESULTADO DEL SERVICIO
SACERDOTAL
Lectura bíblica: Lv. 9:4, 6, 22-24
En este mensaje centraremos nuestra
atención en el fruto, el resultado, de nuestro
servicio sacerdotal. Es difícil hablar del
resultado de nuestro sacerdocio porque dicho
resultado no es material, sino espiritual,

556
Estudio Vida de Levítico

misterioso, celestial y divino. El resultado del


servicio sacerdotal del Nuevo Testamento es
la aparición de Dios a nosotros (v. 4), la
aparición de la gloria de Dios a nosotros (vs.
6, 23b), la bendición divina (vs. 22-23) y el
fuego consumidor (v. 24). Consideremos
ahora cada uno de estos asuntos.
I. LA APARICIÓN DE DIOS A
NOSOTROS
La aparición de Dios a nosotros guarda
relación con el hecho de tomar a Cristo como
las ofrendas. Al confesar nuestros errores,
fracasos y malas acciones, espontáneamente
tomamos a Cristo como nuestra ofrenda por el
pecado y como nuestra ofrenda por las
transgresiones. Esto puede llevarnos a
tomarlo como nuestro holocausto. Quizás le
digamos: “Señor Jesús, Tú eres mi holocausto.
Yo no puedo llevar una vida de absoluta
entrega a Dios, pero Tú sí puedes. Te tomo
ahora, Señor, como mi entrega absoluta a
Dios”. Esta clase de oración indica que
deseamos vivir a Cristo para satisfacción de
Dios. Entonces, la ofrenda por el pecado y el
holocausto nos llevarán a tomar a Cristo como
557
Estudio Vida de Levítico

ofrenda de harina. Ofreceremos la mejor


porción de ella a Dios como alimento, y
nosotros nos alimentaremos de Cristo
tomándole como nuestra comida diaria, como
nuestro diario suministro de vida. Además,
esto nos llevará a experimentar una sensación
de paz, un ambiente tranquilo, y
disfrutaremos a Cristo como nuestra paz,
descanso, satisfacción y consuelo. Como
resultado de tomar a Cristo en calidad de
todas estas ofrendas, la presencia de Dios
estará con nosotros. Ésta es la aparición de
Dios a nosotros. No podemos verlo ni tocarlo
físicamente, pero ciertamente tenemos la
sensación de que Él se nos ha aparecido.
Puesto que no podemos negar la sensación de
que Dios se nos ha aparecido, desearemos
adorarle, ofreciéndole nuestras alabanzas y
acciones de gracias. Ésta es la manera en que
experimentamos la aparición de Dios, la cual
es resultado de nuestro servicio sacerdotal.
Debemos tener esta experiencia no sólo
temprano por la mañana, sino también
durante el día.

558
Estudio Vida de Levítico

Podemos experimentar la aparición de Dios


en distintas situaciones. Por ejemplo,
podemos disfrutar la aparición de Dios
mientras predicamos el evangelio. Al predicar
el evangelio, podemos aplicar a Cristo como
las ofrendas, y el resultado de ello es que
disfrutamos la aparición de Dios. A menudo
disfrutamos de esto en las reuniones de la
iglesia. Dios puede aparecérsenos incluso
mientras salimos a caminar.
Nuestro sacerdocio neotestamentario
redunda en que disfrutamos a Dios en Su
aparición. La aparición de Dios será casi
siempre una experiencia apacible y nos hará
estar en silencio. A veces, Dios en Su
soberanía dispondrá nuestras circunstancias
para que concuerden con la quietud de Su
aparición. En esos momentos pareciera que
todo el universo está en completa calma, y que
nosotros y Dios somos los únicos que
existimos. Esta apacible aparición de Dios es
el primer resultado de nuestro servicio
sacerdotal neotestamentario.

559
Estudio Vida de Levítico

II. LA APARICIÓN DE LA GLORIA DE


DIOS A NOSOTROS
El segundo resultado del servicio sacerdotal es
la aparición de la gloria de Dios a nosotros.
Cuando servimos a Dios en nuestro espíritu,
disfrutando a Cristo según las normas de
Dios, disfrutaremos de la aparición de Dios,
que a menudo viene acompañada de la
aparición de la gloria de Dios. La gloria de
Dios es Dios mismo expresado. Cuando Dios
es expresado, eso es la gloria.
Cuando sirvamos a Dios con Cristo como las
ofrendas según las normas prescritas por Dios
y no según nuestras propias preferencias, a
menudo disfrutaremos la aparición de la
gloria de Dios. Veremos a Dios mismo
expresado de distintas maneras. Por ejemplo,
al visitar a un incrédulo en su casa para
predicarle el evangelio, tal vez percibamos la
gloria de Dios manifestada en nuestras
palabras o en la expresión o actitud que esa
persona muestra para con nosotros. Además,
a menudo disfrutamos la gloria de Dios, Su
expresión, en las reuniones de la iglesia.
Quizás la reunión no sea muy viviente, pero de
560
Estudio Vida de Levítico

pronto alguien ofrece una oración muy


viviente, y la reunión es resucitada y avivada.
En esos momentos, percibimos que Dios es
expresado en gloria.
En 2 Corintios 3 Pablo escribió acerca de la
gloria del ministerio antiguotestamentario y
de la gloria del ministerio neotestamentario.
“Ahora bien, si el ministerio de muerte
grabado con letras en piedras vino en gloria,
tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar
la vista en el rostro de Moisés a causa de la
gloria de su rostro, la cual se desvanecía,
¿cómo no con mayor razón estará en gloria el
ministerio del Espíritu? Porque si hay gloria
con respecto al ministerio de condenación,
mucho más abunda en gloria el ministerio de
la justicia” (vs. 7-9). En el caso de Moisés,
quien tenía el ministerio
antiguotestamentario, un ministerio de
muerte y de condenación, la gloria —una
gloria física— se manifestó en su rostro.
Nosotros, los que tenemos el ministerio
neotestamentario del Espíritu y de la justicia,
tenemos una gloria en vida y en espíritu.

561
Estudio Vida de Levítico

Las reuniones cristianas son maravillosas y


misteriosas porque tienen que ver con Dios. El
Señor Jesús dijo: “Donde están dos o tres
congregados en Mi nombre, allí estoy Yo en
medio de ellos” (Mt. 18:20). Creemos que el
Señor está con nosotros en cada reunión, pero
Él manifiesta Su presencia de distintas
maneras y, dependiendo de nuestra condición
en la reunión, Él nos da diversas sensaciones
con respecto a la reunión. Por ejemplo,
algunas veces Él permite que tengamos una
sensación de muerte a fin de mostrarnos que
estamos mal. Otras veces, Él despierta a todos
los que están en la reunión, y todos tienen la
sensación de que Dios los ha despertado. Este
despertar es totalmente divino, y es en tales
circunstancias que Dios se nos aparece en Su
gloria, en Su expresión.
La aparición de la gloria de Dios en las
reuniones de la iglesia está relacionada con el
disfrute que tenemos de Cristo como las
ofrendas. Si en una iglesia de doscientos
santos, sesenta de ellos disfrutaran a Cristo
como las ofrendas durante el día, la aparición
de Dios y la expresión misma de Dios estaría
562
Estudio Vida de Levítico

entre ellos por la noche a la hora de reunirse.


La expresión de Dios se ve en el hecho de que
ellos se reúnan en el nombre de Cristo. Sin
embargo, si ningún santo disfrutara a Cristo
como las ofrendas, la situación sería todo lo
contrario. Dicha reunión no expresaría a Dios.
La atmósfera de las reuniones indica lo que
somos para con Dios. Nadie puede aparentar
nada. La reunión es verdaderamente una
exhibición de nuestra vida cristiana y, en
particular, del grado en que disfrutamos a
Cristo en nuestra vida privada y en nuestra
vida familiar. Nuestras reuniones son una
exhibición del verdadero disfrute que
tenemos de Cristo. Si disfrutamos a Cristo, la
reunión será una exhibición de las riquezas de
Cristo. Si no disfrutamos a Cristo, no habrá
ninguna exhibición de las riquezas de Cristo
en la reunión. En ese caso, de nada servirán
nuestros gritos y alabanzas, ya que la reunión
no está bajo nuestro control. El punto aquí es
que nuestra experiencia de Cristo afecta las
reuniones; en particular, afecta —e incluso
determina— la atmósfera de las reuniones de
la iglesia.
563
Estudio Vida de Levítico

La atmósfera de las reuniones es un indicio de


la aparición de la gloria de Dios, y esta
aparición depende de que ministremos Cristo
como las ofrendas a otros. Cuando
ministramos Cristo como las distintas
ofrendas a otros, lo disfrutamos a Él, y
aquellos a quienes les ministramos también lo
disfrutan. Esto afectará la atmósfera de las
reuniones porque el resultado de ello será la
aparición de la gloria de Dios.
III. AARÓN BENDICE AL PUEBLO
Levítico 9:22 dice: “Y Aarón alzó sus manos
hacia el pueblo y lo bendijo, y después de
haber ofrecido la ofrenda por el pecado, el
holocausto y las ofrendas de paz, descendió”.
Esto significa que Cristo, nuestro Sumo
Sacerdote, después de Su crucifixión, nos
bendijo en Su resurrección (Lc. 24:50).
El Señor en Su resurrección está con nosotros
todos los días, hasta la consumación del siglo
(Mt. 28:20). La presencia del Señor con
nosotros equivale a Su bendición. Mientras
tengamos Su presencia, estamos bajo Su
bendición. Cuando Su bendición está con
564
Estudio Vida de Levítico

nosotros, aun nuestros errores se tornan en


bendiciones. Pero sin Su presencia, aun
cuando estemos bien en todo, todo es
vanidad. Aunque nuestro Sumo Sacerdote se
fue a los cielos, Él sigue presente con nosotros,
y Su presencia es una bendición no sólo en la
vida de iglesia, sino también en nuestra vida
familiar y en nuestra vida cotidiana.
La presencia del Señor como bendición
nuestra viene a nosotros cuando aplicamos a
Cristo en calidad de todas las ofrendas. Cada
día debemos aplicar a Cristo como nuestra
ofrenda por el pecado, nuestro holocausto,
nuestra ofrenda de harina y nuestra ofrenda
de paz. Si lo aplicamos como tales ofrendas,
tendremos Su bendición, la cual es Su
presencia.
Juan 3:16 dice que Dios amó al mundo de tal
manera, que dio a Su Hijo unigénito. ¿De qué
manera nos dio Dios a Su Hijo? Él nos lo dio
en calidad de todas las ofrendas. Cuando
tomamos la ofrenda por el pecado, tomamos
un aspecto de Cristo; cuando tomamos el
holocausto, tomamos otro aspecto de Cristo; y

565
Estudio Vida de Levítico

cuando tomamos la ofrenda de harina y la


ofrenda de paz, tomamos otros aspectos de
Cristo.
Nuestro Salvador es la única ofrenda por el
pecado. Cuando nos arrepentimos y creímos
en el Señor Jesús, lo aplicamos como ofrenda
por el pecado sin darnos cuenta de ello.
Después, probablemente nos sentimos
inspirados a vivir absolutamente entregados a
Dios. Aunque nunca antes habíamos oído
nada acerca del holocausto, oramos y nos
ofrecimos a Dios. En ese momento, el Espíritu
probablemente nos mostró que éramos
pecado, incluso leprosos, y que no éramos
capaces de llevar una vida de absoluta entrega
a Dios. Entonces, quizás oramos algo así:
“Señor Jesús, no puedo llevar una vida
entregada absolutamente a Dios, pero Tú sí
puedes, y Tú puedes ser mi entrega absoluta a
Dios”. Esto es lo que significa tomar a Cristo,
el Hijo dado a nosotros por Dios, como
nuestro holocausto.
Muchos cristianos entienden Juan 3:16 de
una manera muy general. ¿Cómo podemos

566
Estudio Vida de Levítico

aceptar a Cristo como la gran dádiva que Dios


nos dio, si no lo aplicamos como las ofrendas?
Si hemos de disfrutar a esta persona todo-
inclusiva, debemos aplicarlo diariamente
como nuestra ofrenda por el pecado, nuestro
holocausto, nuestra ofrenda de harina y
nuestra ofrenda de paz. Entonces
disfrutaremos de Su presencia, la cual será
una bendición para nosotros en todo sentido.
IV. MOISÉS Y AARÓN ENTRAN
EN LA TIENDA DE REUNIÓN
Y DESPUÉS SALEN PARA BENDECIR
AL PUEBLO
“Moisés y Aarón entraron en la Tienda de
Reunión. Después salieron y bendijeron al
pueblo” (Lv. 9:23a). Esto significa que Cristo,
como nuestro Príncipe y Sumo Sacerdote,
entró en los cielos para ser nuestro Sacerdote
real (Hch. 5:31; He. 4:14; 7:1) y saldrá de los
cielos para bendecirnos.
Tanto Moisés como Aarón tipifican a Cristo.
Moisés era el líder, el príncipe, y Aarón era el
sumo sacerdote. Hoy Cristo es nuestro
Príncipe y nuestro Sumo Sacerdote. Cuando
567
Estudio Vida de Levítico

Él viene a nosotros, viene con bendiciones, y


el hecho de que esté con nosotros es la
bendición todo-inclusiva que necesitamos.
Podemos disfrutar esta bendición sólo al
aplicar a Cristo como las ofrendas. Si
aplicamos a Cristo como la ofrenda por el
pecado, el holocausto, la ofrenda de harina y
la ofrenda de paz, recibiremos la bendición
que necesitamos.
Para los judíos, la bendición de Aarón y
Moisés sigue vigente. Esta bendición
continuará vigente hasta que toda la casa de
Israel se arrepienta y se vuelva al Salvador
cuando Él venga por segunda vez. El mismo
principio se aplica con relación a la bendición
espiritual que disfrutamos hoy. Una
bendición espiritual dura más de lo que
pensamos. Yo sigo disfrutando bendiciones
que recibí hace muchos años. Una bendición
espiritual, por tanto, es de crucial
importancia.
El Nuevo Testamento nos dice que
bendigamos a otros y que no los maldigamos
(Lc. 6:28; Ro. 12:14). Aun cuando seamos

568
Estudio Vida de Levítico

aborrecidos, perseguidos y difamados,


debemos bendecir a los que nos persiguen y
orar para que el Señor los perdone. El sentir
nuestro debe ser que ninguna persona esté
bajo maldición.
V. SALE FUEGO DE DELANTE DE
DIOS
Y CONSUME EL HOLOCAUSTO
“Entonces salió fuego de delante de Jehová y
consumió el holocausto y las grosuras que
estaban sobre el altar. Al ver esto, todos los del
pueblo dieron un grito resonante y se
postraron sobre sus rostros” (Lv. 9:24). Este
fuego significa que la santidad de Dios como
fuego consumidor acepta nuestras ofrendas al
incinerarlas. Todo lo que concuerda con la
naturaleza santa de Dios, la santidad de Dios
lo acepta consumiéndolo. Pero todo aquello
que no satisfaga los requisitos de la santidad
de Dios será juzgado por la santidad de Dios
mediante el fuego. En tal caso, el fuego
representa al Dios que es fuego consumidor
(He. 12:29).

569
Estudio Vida de Levítico

Después que hayamos disfrutado la presencia


de Dios, la aparición de Su gloria y la
bendición del Señor, debemos estar
preparados para recibir el fuego consumidor.
Es una ley espiritual de que el fuego
consumidor de las aflicciones siempre viene
después de la bendición de Dios. Este fuego es
una señal de que Dios ha aceptado lo que le
ofrecimos en Cristo y con Cristo.
El mismo fuego, que es el representante de la
santidad de Dios, puede ser un fuego
consumidor que manifiesta aceptación por
parte de Dios o un fuego de juicio. El fuego
consumidor aceptó el ofrecimiento de
Esteban (Hch. 7:55-59), mientras que con la
venida de Tito en el año 70 d. C., este fuego
consumidor juzgó la mixtura que había en
Jerusalén.
Para nosotros hoy en día, el fuego consumidor
puede ser una señal de que Dios ha aceptado
nuestro ofrecimiento a Él, o puede ser el juicio
de Dios a causa de nuestras ofensas. ¿Cómo
sabemos si el fuego consumidor es señal de
que Dios nos acepta o si es el juicio de Dios?

570
Estudio Vida de Levítico

Podemos discernirlo por la situación en que


nos encontremos. Si disfrutamos a Cristo y lo
ofrecemos a Dios, el fuego consumidor será la
señal de que Dios nos ha aceptado; pero si
hemos cometido alguna ofensa contra el
gobierno de Dios, el fuego que nos sobrevenga
será el juicio de Dios por haber tocado Su
gobierno. Éste es un asunto serio.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y TRES
LA LECCIÓN Y LAS NORMAS
PARA LOS SACERDOTES
(1)
Lectura bíblica: Lv. 10:1-11
En los capítulos del 1 al 9 de Levítico, hemos
visto las ofrendas y sus respectivas leyes, la
consagración de Aarón y de sus hijos, el inicio
del servicio sacerdotal y el resultado de dicho
servicio. El resultado del servicio sacerdotal
incluye la aparición de Dios, la aparición de la
gloria de Dios, la bendición dada al pueblo y el
fuego que sale de delante de Dios y que
consume el holocausto (9:24). Este fuego
consumidor, que representa la santidad de
571
Estudio Vida de Levítico

Dios, lo usa Dios en dos casos distintos, uno


positivo y otro negativo. En el caso positivo,
cuando tenemos algo que presentarle a Dios y
se lo ofrecemos, Él lo acepta consumiéndolo
por fuego. Esta acción de consumir es
positiva; ello significa que Dios ha aceptado lo
que somos, lo que hacemos y lo que tenemos
para Él. En el caso negativo, el fuego santo
viene de parte de Dios como juicio. Este caso
negativo —el caso de Nadab y Abiú— se
encuentra en Levítico 10:1-11, la sección que
consideraremos en este mensaje.
El caso de Nadab y Abiú descrito en 10:1-11
concuerda con los eventos relatados en el
capítulo anterior. Pareciera que este triste
incidente ocurrió el mismo día en que “salió
fuego de delante de Jehová y consumió el
holocausto y las grosuras que estaban sobre el
altar” (9:24).
Nadab y Abiú, hijos de Aarón, hicieron algo
que aparentemente era bueno: ellos
ofrecieron algo a Dios. No obstante,
ofrecieron “fuego extraño” (10:1), esto es,
fuego común, no el fuego que viene de los

572
Estudio Vida de Levítico

cielos. Dios juzgó el ofrecimiento del fuego


extraño consumiendo a los dos sacerdotes que
lo ofrecieron. Esto nos muestra, por una
parte, que Dios es misericordioso y benévolo,
y por otra, que Él es muy severo y estricto.
Después de las bendiciones de aquel excelente
y glorioso día descrito en el capítulo 9, el día
en que Dios dio inicio a la aplicación de Cristo
para el disfrute de Su pueblo, probablemente
nosotros habríamos tolerado el error relatado
en el capítulo 10. Pero Dios no lo toleró.
Inmediatamente después de bendecir, Dios
vino a juzgar.
El fuego celestial que consumió las ofrendas
fue totalmente positivo. Este fuego
consumidor fue una clara confirmación de
que Dios es el Dios vivo y verdadero, y que Él
estaba con Su pueblo, el pueblo de Israel.
Además, este fuego consumidor era una
confirmación de lo que Moisés había hecho y
de lo que había dicho al pueblo respecto a
Dios. Antes de aquel momento, los Israelitas
quizás se preguntaban qué clase de Dios
tenían, porque aunque habían oído hablar de
Él por medio de Moisés, no lo habían visto.
573
Estudio Vida de Levítico

Ahora habían tenido un día especial, un día


formal y oficial, en que se dieron toda clase de
leyes, normas y ofrendas. En ese día apareció
la gloria de Dios, y Su bendición descendió
sobre Su pueblo; más aún, en aquel día hubo
la aceptación divina de las ofrendas. Esta
aceptación vino en forma de fuego
consumidor. Este fuego descendió del cielo;
no provenía de la tierra, ni se había originado
en los hijos de Israel. Cuando el fuego
descendió del cielo a un lugar específico —al
altar—, donde estaban las ofrendas, y
consumió dichas ofrendas, todos los del
pueblo lo vieron, dieron un grito resonante y
se postraron sobre sus rostros (9:24b).
Poco después, el fuego consumidor apareció
de nuevo, pero esta vez en forma negativa. En
lugar de mostrar aceptación, el fuego santo
juzgó. En el capítulo 9, el fuego santo
consumió en señal de aceptación; en el
capítulo 10, el fuego santo consumió en señal
de juicio. Refiriéndose a Nadab y Abiú, 10:2
dice: “Salió fuego de delante de Jehová y los
consumió, y murieron delante de Jehová”.
Algo semejante a esto ocurrió en Hechos. En
574
Estudio Vida de Levítico

el día de Pentecostés, la gloria de Dios


descendió del cielo (Hch. 2:1-4), pero no
mucho después, una pareja engañó al Espíritu
Santo y murió como consecuencia de ello (5:1-
11). En el caso de Levítico 10, el ofrecimiento
de algo no santificado, un fuego común y
mundano, acarreó juicio. El fuego santo y
celestial consumió a Nadab y Abiú, y éstos
murieron.
Cuanto más consideramos el caso de Nadab y
Abiú, más nos percatamos de que Dios no sólo
es misericordioso, sino también santo, y que
Él no sólo es benévolo, sino también severo.
Por consiguiente, no debemos ser
descuidados en nuestro servicio a Él ni
tampoco en la manera en que tratamos las
cosas divinas.
Levítico 10:9 y 10 dice: “Cuando entréis en la
Tienda de Reunión, no bebáis vino ni bebida
embriagante, ni tú ni tus hijos contigo, para
que no muráis; esto será estatuto perpetuo
por todas vuestras generaciones, para que
hagáis distinción entre lo santo y lo profano, y
entre lo inmundo y lo limpio”. Esta orden

575
Estudio Vida de Levítico

indica que la razón por la que Nadab y Abiú


ofrecieron fuego extraño podría haber sido
que ellos se habían embriagado con vino. Fue
por eso que actuaron a la ligera,
descuidadamente y sin ningún temor. Como
resultado, ellos sufrieron el juicio santo de
Dios.
Tanto en el Antiguo Testamento como en el
Nuevo, este mismo principio se aplica con
respecto al resultado de servir a Dios y tocar
las cosas divinas descuidadamente. En el caso
de Nadab y Abiú, y en el de Ananías y Safira,
el resultado fue la muerte. Esto nos muestra
que tocar los asuntos divinos
descuidadamente es algo muy serio y que
puede acarrear muerte. Conforme al Nuevo
Testamento, esta muerte quizás no sea física,
sino espiritual.
Consideremos ahora más detalladamente el
caso de Nadab y Abiú.
I. LA LECCIÓN RESPECTO A NADAB Y
ABIÚ

576
Estudio Vida de Levítico

En 10:1-11 vemos la lección respecto a Nadab


y Abiú. Nadab y Abiú fueron consumidos
probablemente al final del día de gloria y
bendición descrito en el capítulo 9. Lo que les
sucedió a estos dos hijos de Aarón sin duda
constituye una lección para nosotros hoy.
A. Nadab y Abiú presentan ante Jehová
un fuego extraño
“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada
uno su incensario, pusieron fuego en ellos, le
echaron incienso encima y presentaron ante
Jehová un fuego extraño, que Él no les había
mandado” (v. 1). Esto representa el
entusiasmo natural, el afecto natural, la fuerza
natural y la capacidad natural del hombre,
ofrecidos por éste a Dios.
Nadab y Abiú fueron juzgados no porque
hubieran hecho algo que no era para Dios,
sino porque actuaron en conformidad con la
vida natural. Ellos hicieron algo para Dios,
pero de una manera natural. Quizás amaban a
Dios, pero lo amaban de una manera natural.

577
Estudio Vida de Levítico

Debemos ser ardientes y fervorosos por el


Señor; no obstante, nuestro fervor no debe ser
natural, sino espiritual. La manera en que
dejamos de ser personas naturales y
avanzamos para ser personas espirituales
consiste en tomar el camino de la cruz. La cruz
debe eliminar todo lo que somos en la vida
natural. El hombre natural ya fue crucificado
juntamente con Cristo. Ahora en nuestra vida
y andar cristianos debemos tener la actitud de
que nuestro hombre natural ya fue crucificado
y que debe ser desechado. Puesto que la vida
natural ya fue condenada, nosotros debemos
condenarla hoy. Debemos comprender que
nuestro hombre natural ya fue juzgado por
Dios en la cruz y que, por tanto, no debemos
estimarlo ni tenerlo en cuenta.
Servir en la iglesia y testificar en las reuniones
puede hacerse fácilmente de manera natural.
Si hablamos en las reuniones de una manera
natural, ofreceremos fuego extraño, fuego
común, y esto acarreará muerte espiritual.
Cada vez que testificamos de una manera
natural, nuestro ser cae en muerte, y la

578
Estudio Vida de Levítico

reunión con su atmósfera también cae en


muerte.
Todos debemos aprender a no tocar las cosas
santas de Dios valiéndonos de la vida natural.
No sólo lo que hacemos debe ser apropiado,
sino también la manera en que lo hacemos.
No basta simplemente con hacer lo correcto.
Debemos hacer lo correcto en la manera
correcta. Ofrecer fuego extraño a Dios es
hacer lo correcto en la manera incorrecta, y
esto acarrea el juicio de muerte.
No es fácil ser purificados de nuestra
condición natural. Muy a menudo ejercitamos
nuestro entusiasmo, afecto, fuerza y
capacidad naturales. No obstante, todo lo
natural que hay en nosotros debe ser puesto a
muerte.
La vida de Moisés es un buen ejemplo de lo
que es dar muerte al hombre natural. Moisés
dijo que “los días de nuestros años son setenta
años”, y son ochenta años “si hay vigor” (Sal.
90:10). Según su entendimiento, la edad de
ochenta años marca el fin de la vida humana.
Es muy significativo, por tanto, que Moisés
579
Estudio Vida de Levítico

fuese llamado por Dios a la edad de ochenta


años. Esto indica que la vida natural de
Moisés había llegado a su fin y que todo
cuanto él hizo para Dios, lo hizo en
resurrección. A la edad de ochenta años,
Moisés tuvo un nuevo comienzo, y a partir de
entonces no actuó según su vida natural, sino
conforme a un espíritu de resurrección.
Independientemente de cuál sea nuestra
edad, todos debemos aprender a no hacer ni
decir nada valiéndonos de nuestra fuerza,
capacidad o afecto naturales. Debemos
considerar todo lo natural como una
serpiente, un veneno.
El fuego que ofrecieron Nadab y Abiú era un
fuego común; no era el fuego procedente del
altar. El fuego del altar, por haber tocado las
ofrendas, era santo y estaba santificado. Sin
embargo, Nadab y Abiú, en lugar de ofrecer el
fuego santificado y que santifica, ofrecieron
un fuego común. Dicho fuego no provenía de
Jehová, sino del hombre; no provenía de los
cielos, sino de la tierra, y no tenía la expiación
como fundamento. Sin expiación, la situación

580
Estudio Vida de Levítico

entre el hombre y Dios no puede ser


apaciguada; más bien, los problemas entre el
hombre y Dios aún permanecen.
Debido a la influencia del catolicismo y del
protestantismo, hoy en día muchos cristianos
actúan a la ligera y descuidadamente con
respecto a la adoración y el servicio que le
rinden a Dios. No toman la adoración y el
servicio con la debida seriedad y, por ello,
ejercitan la vida natural, lo cual les acarrea
muerte espiritual.
B. Sale fuego de delante de Jehová y
los consume,
y mueren delante de Jehová
Levítico 10:2 dice que “salió fuego de delante
de Jehová” y consumió a Nadab y Abiú, y ellos
“murieron delante de Jehová”. Este fuego es
lo opuesto al fuego común. Este fuego
procedía de Dios, no del hombre, y venía de
los cielos, no de la tierra; más aún, efectuaba
juicio y no era para mostrar aceptación.
El fuego del versículo 2 sirve también para que
Dios sea santificado en aquellos siervos Suyos

581
Estudio Vida de Levítico

que se acercan a Él (v. 3a). La muerte de


Nadab y Abiú santificó a Dios. La muerte de
ellos nos muestra que Dios no es común, sino
santo, y que no debemos ofrecerle a este Dios
santo nada que sea común. De la muerte de
Nadab y Abiú aprendemos que Dios debe ser
honrado como Dios santo que es. Si no
tomamos en serio las cosas con Él, seremos
juzgados, y Él será santificado en el juicio
infligido sobre nosotros.
El fuego del versículo 2 sirve también para que
Dios sea glorificado ante Su pueblo (v. 3b). Tal
vez para Aarón y el pueblo este fuego
consumidor no hubiera sido más que un
castigo y juicio, pero para Dios, este fuego
estaba relacionado con Su glorificación.
C. Llevan los cadáveres de Nadab y
Abiú
de delante del santuario, fuera del
campamento
“Moisés llamó después a Misael y a Elzafán,
hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo:
Acercaos, llevaos a vuestros hermanos de
delante del santuario, fuera del campamento.
582
Estudio Vida de Levítico

Ellos, pues, se acercaron y los llevaron en sus


túnicas fuera del campamento, tal como
Moisés había dicho” (vs. 4-5). Esto significa
que la muerte resultante de la falta de
santidad debe ser mantenida lejos de la esfera
de la santidad de Dios y también de la
comunidad, la comunión, del pueblo de Dios.
D. Los sacerdotes no llevan
desgreñado
el pelo de sus cabezas
ni rasgan sus vestiduras por el juicio
de Dios
que trae muerte sobre sus parientes,
para que no mueran y para que Dios
no se enoje con toda la asamblea
“Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e
Itamar: No llevéis desgreñado el pelo de
vuestras cabezas ni rasguéis vuestras
vestiduras, para que no muráis y para que Él
no se enoje con toda la asamblea” (v. 6). Esto
significa que incluso el juicio de Dios que trae
muerte sobre los parientes no es excusa para
que los siervos de Dios sean descuidados en
cuanto a su sujeción a Cristo como Cabeza ni
para que quebranten la perfección requerida
583
Estudio Vida de Levítico

en su conducta, a fin de que no sufran muerte


en su vida espiritual ni hagan que Dios no esté
contento con Su pueblo.
El requisito expresado del versículo 6 indica
que debemos tomar en serio a Dios. Al
acercarnos a Él y al tocar los asuntos
referentes a Su servicio y obra, debemos
hacerlo con toda solemnidad. Aun si sufrimos
la pérdida de parientes a causa de la muerte
infligida por el juicio de Dios, debemos
atender a los intereses de Dios y no a los
nuestros. El hecho de comportarnos en
semejante situación como si no hubiéramos
sufrido ninguna pérdida demuestra que
estamos sujetos a la autoridad de Cristo como
Cabeza.
E. Toda la casa de Israel llora
por la incineración que ha traído
Jehová
Levítico 10:6c dice: “Pero dejad que vuestros
hermanos, toda la casa de Israel, lloren por la
incineración que ha traído Jehová”. Esto
significa que la totalidad del pueblo de Dios

584
Estudio Vida de Levítico

deberá condolerse del juicio de Dios que viene


por la falta de santidad en Sus siervos.
F. Los sacerdotes no salen
de la entrada de la Tienda de Reunión,
no sea que mueran,
pues el aceite de la unción
de Jehová está sobre ellos
“No saldréis de la entrada de la Tienda de
Reunión, no sea que muráis; pues el aceite de
la unción de Jehová está sobre vosotros” (v.
7a). Los sacerdotes ni siquiera podían salir de
la entrada de la Tienda de Reunión para
asistir al funeral, porque el aceite santo de la
unción, que tipifica al Dios Triuno procesado,
estaba sobre ellos. Esto significa que los que
sirven a Dios, quienes son portadores del
Espíritu Santo de Dios, no deben abandonar
la entrada de la vida de iglesia a fin de que no
sufran muerte espiritual.
G. Los sacerdotes no beben vino
cuando entran en la Tienda de
Reunión
para que no mueran
y para que hagan distinción
585
Estudio Vida de Levítico

entre lo santo y lo profano,


y entre lo inmundo y lo limpio,
y para que enseñen a los hijos de Israel
todos los estatutos de Jehová
“Jehová habló a Aarón, diciendo: Cuando
entréis en la Tienda de Reunión, no bebáis
vino ni bebida embriagante, ni tú ni tus hijos
contigo, para que no muráis; esto será
estatuto perpetuo por todas vuestras
generaciones, para que hagáis distinción
entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo
y lo limpio, y para que enseñéis a los hijos de
Israel todos los estatutos que Jehová les ha
comunicado por medio de Moisés” (vs. 8-11).
Esto significa que los siervos de Dios, al venir
a la vida de iglesia, no deben beber nada que
provenga de los deleites mundanos, de los
intereses carnales ni del entusiasmo natural a
fin de no padecer muerte espiritual, sino que
deberán distinguir entre lo santo y lo profano,
entre lo inmundo y lo limpio, y enseñar al
pueblo de Dios las normas divinas.
Si prestamos atención a la lección respecto a
Nadab y Abiú, aprenderemos muchísimo.

586
Estudio Vida de Levítico

Esta lección ciertamente nos regirá al tocar las


cosas referentes a Dios.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y CUATRO
LA LECCIÓN
Y LAS NORMAS
PARA LOS SACERDOTES
(2)
Lectura bíblica: Lv. 10:12-20
En el mensaje anterior abarcamos la lección
para los sacerdotes. En este mensaje
consideraremos las normas para los
sacerdotes.
II. LAS NORMAS
PARA LOS SACERDOTES
A pesar de que en un día de gloria, un día lleno
de bendición y disfrute, algo severo le sucedió
a Aarón (10:1-11), en 10:12 se expresa
nuevamente la misericordia y la gracia de
Dios. “Moisés dijo a Aarón, a Eleazar y a
Itamar, los hijos que le quedaban: Tomad la
ofrenda de harina que queda de las ofrendas
de Jehová presentadas por fuego, y comedla
587
Estudio Vida de Levítico

sin levadura junto al altar, pues es cosa


santísima”. Este versículo no habla del
holocausto, de la ofrenda por el pecado ni de
la ofrenda por las transgresiones, sino de la
ofrenda de harina. La ofrenda de harina en
este caso guarda relación con la misericordia
y la gracia de Dios. Según nuestra manera de
pensar, inmediatamente después de la
corrección hecha en 10:1-11, Aarón y sus hijos
necesitarían una ofrenda por el pecado. Sin
embargo, Moisés les dijo que comieran la
ofrenda de harina. A Aarón y a sus hijos se les
ofreció algo para que comieran. Darle a los
demás algo de comer en tiempo de necesidad
equivale a mostrarles misericordia.
El fuego santo que consumió a Nadab y Abiú
fue para juicio. Este juicio no se ejecutó sobre
los incrédulos, sino sobre el pueblo de Dios.
Según 1 Corintios 11:27-32, esta clase de juicio
constituye un castigo disciplinario, una
corrección misericordiosa, y no un juicio para
perdición. El juicio de Dios sobre los dos hijos
de Aarón no puso fin a la misericordia que
Dios manifiesta a Su pueblo. Como lo indica

588
Estudio Vida de Levítico

Levítico 10:12, la misericordia de Dios vino


juntamente con Su castigo y corrección.
A. Aarón y sus hijos toman
la ofrenda de harina
que queda de las ofrendas
de Jehová presentadas por fuego,
y la comen sin levadura
en un lugar santo junto al altar,
como porción de ellos
Aarón y sus hijos tomaron la ofrenda de
harina que quedó de las ofrendas de Jehová
presentadas por fuego, y la comieron sin
levadura en un lugar santo, junto al altar,
como porción de ellos (vs. 12-13). Esto
significa que la parte restante de Cristo, quien
en Su humanidad es nuestra ofrenda de
harina, deberá ser disfrutada por nosotros, los
sacerdotes neotestamentarios, como nuestra
porción. Según Levítico 2, la mejor porción de
la ofrenda de harina, junto con el olíbano,
debía ser ofrecida a Dios por fuego; lo que
quedaba de la ofrenda de harina era para los
sacerdotes. Cristo, como ofrenda de harina, se
ofrece primeramente para satisfacción de

589
Estudio Vida de Levítico

Dios, y luego, para nuestro disfrute y


satisfacción.
Quisiera recalcar una vez más el hecho de que
la ofrenda de harina mencionada en los
versículos 12 y 13 viene inmediatamente
después del juicio disciplinario infligido a
Nadab y Abiú, e indica que Dios es
misericordioso. Después de este juicio mortal,
Moisés no dijo: “Aarón, has cometido errores,
y ahora es el momento en que debes ofrecer a
Dios una ofrenda por el pecado”. En lugar de
decirles a Aarón y a sus hijos que ofrecieran
una ofrenda por el pecado o un holocausto,
Moisés les dijo que comieran lo que quedaba
de la ofrenda de harina. Esto indica que el
Dios que juzga y corrige sigue siendo
misericordioso.
La ofrenda de harina, que era cosa santísima,
debía ser comida en un lugar santo, esto es, en
el lugar donde Dios está. Esto significa que la
ofrenda de harina debía comerse en la
presencia de Dios. Además, debía comerse al
lado de la cruz (el altar). Sin la cruz, no
tenemos la debida posición para disfrutar

590
Estudio Vida de Levítico

nada de Cristo. La ofrenda de harina también


debía comerse sin pecado (sin levadura) como
ofrenda que pudiera ser aceptada por Dios en
el fuego de Su santidad.
B. El pecho de las ofrendas
de paz del pueblo,
como ofrenda mecida,
y el muslo, como ofrenda elevada
—los cuales eran ofrecidos a Jehová
junto con las ofrendas hechas
por fuego de las grosuras—,
los debían comer los sacerdotes
en un lugar limpio
El pecho de las ofrendas de paz del pueblo,
como ofrenda mecida, y el muslo, como
ofrenda elevada —los cuales eran ofrecidos a
Jehová junto con las ofrendas hechas por
fuego de las grosuras—, los debían comer los
sacerdotes en un lugar limpio (vs. 14-15). Esto
significa que nosotros, los sacerdotes
neotestamentarios, compartimos con Dios
algunos aspectos de Cristo como ofrenda de
paz de los creyentes.

591
Estudio Vida de Levítico

El pecho de la ofrenda mecida representa la


capacidad con la cual Cristo ama en Su
resurrección. Cristo tiene la capacidad
especial de amar con el amor de Dios. Su
capacidad de amar no radica en la vida
natural, sino en la resurrección.
El muslo de la ofrenda elevada representa el
poder fortalecedor de Cristo en Su ascensión.
Las partes más fuertes de nuestro cuerpo son
los muslos. Ellos no sólo poseen el poder que
nos sostiene, sino también el poder que nos
fortalece. Cristo hoy en día nos fortalece en Su
ascensión.
El pecho y el muslo debían ser comidos en un
lugar limpio, lo cual representa una condición
limpia lejos del pecado o de cualquier cosa
negativa. Además, debían comerse como
ofrenda que Dios pudiera aceptar en el fuego
de Su santidad.
C. Los sacerdotes comen
en el santuario la ofrenda por el
pecado,
la cual es santísima y cuya sangre
no es llevada al Lugar Santísimo,
592
Estudio Vida de Levítico

para que lleven sobre ellos la


iniquidad
de la asamblea a fin de que hagan
expiación
por ellos ante Jehová
Los sacerdotes comen en el santuario la
ofrenda por el pecado, la cual es santísima y
cuya sangre no es llevada al Lugar Santísimo,
para que lleven sobre ellos la iniquidad de la
asamblea a fin de que hagan expiación por
ellos ante Jehová (vs. 17b-18). Esto significa
que nosotros, los sacerdotes
neotestamentarios, somos partícipes del
Cristo que es la ofrenda por el pecado
presentada por los creyentes en el sentido de
que participamos en la vida de Cristo, la vida
que lleva sobre sí los pecados de otros, como
el suministro de vida que nos capacita para
sobrellevar los problemas del pueblo de Dios.
Participamos de esta ofrenda en la vida de
iglesia para ministrar a los creyentes el Cristo
que es la vida que pone fin al pecado, a fin de
que así ellos puedan tomar medidas con
respecto a sus pecados. La meta de esto es
apaciguar el conflicto que los creyentes tienen
593
Estudio Vida de Levítico

con Dios y restaurar su comunión con Dios, la


cual había sido quebrantada.
El versículo 17 habla de hacer expiación por el
pueblo. En el Antiguo Testamento, la
palabra expiación no se refiere la redención
que Cristo efectuó y consumó; más bien, la
expiación en el Antiguo Testamento es un tipo
que apunta a la redención efectuada por
Cristo.
La palabra hebrea traducida “hagáis
expiación” es kafar, que significa “cubrir”. La
forma sustantivada de esta palabra ha sido
traducida cubierta expiatoria en 16:2, 13-15,
y se refiere a la tapa del Arca del Testimonio.
Cuando alguien se acercaba a Dios para tener
contacto con Él, inmediatamente los Diez
Mandamientos que estaban en el interior del
Arca en el Lugar Santísimo ponían al
descubierto la condición pecaminosa de dicha
persona, indicando con ello que existía un
problema entre tal persona pecaminosa y el
Dios justo. Por consiguiente, no había paz
entre estas dos partes. Sin embargo, la sangre
de la ofrenda por el pecado era rociada sobre

594
Estudio Vida de Levítico

la tapa que cubría el Arca, lo cual significaba


que el pecado del que se acercaba para tener
contacto con Dios había sido cubierto.
En la época del Antiguo Testamento, Cristo
aún no había venido; sin embargo, había un
tipo que apuntaba a Cristo. Este tipo era el
sacrificio animal ofrecido a Dios como
ofrenda por el pecado. En el Día de la
Expiación se inmolaba el animal, y su sangre
derramada era llevada al Lugar Santísimo y
rociada sobre la tapa del Arca. De esta
manera, el problema entre Dios y el hombre
quedaba cubierto, mas no solucionado. Esta
acción de cubrir el pecado satisfacía
temporalmente los requisitos de Dios. Esto es
lo que significa hacer expiación, apaciguar,
hacer algo por la parte que está en deuda a fin
de satisfacer a la parte que exige, lo cual trae
paz a ambas partes.
Hebreos 9:12 habla claramente de la obra
redentora de Cristo y nos dice que “por Su
propia sangre” Cristo “entró una vez para
siempre en el Lugar Santísimo, obteniendo así
eterna redención”. La redención que Cristo

595
Estudio Vida de Levítico

efectuó y consumó se obtuvo cuando Él llevó


Su sangre a los cielos y la roció allí. De esta
manera Cristo halló, obtuvo o logró la
redención. La redención fue efectuada por
Cristo en la cruz, y el Cristo Redentor obtuvo
dicha redención de mano del Dios redentor.
Lo que recibimos hoy no es una mera
expiación ni una especie de apaciguamiento,
sino la redención efectuada y consumada.
Ahora disfrutamos de tal redención.
Levítico 10:17 y 18 indica que nosotros, los
sacerdotes neotestamentarios, somos
partícipes del Cristo que es la ofrenda por el
pecado presentada por los creyentes en el
sentido de que participamos en la vida de
Cristo, la vida que lleva sobre sí los pecados de
otros, como el suministro de vida que nos
capacita para sobrellevar los problemas del
pueblo de Dios. Si hemos de tomar a Cristo
como ofrenda por el pecado, debemos
comprender que después de comer a tal
Cristo, debemos sobrellevar los problemas del
pueblo de Dios.

596
Estudio Vida de Levítico

Uno come no sólo para estar satisfecho, sino


también para trabajar (2 Ts. 3:10). Si
comemos a Cristo como nuestra ofrenda por
el pecado, la ofrenda que logró redención por
nosotros y resolvió los problemas que
teníamos con Dios, debemos tomar la
responsabilidad de resolver los problemas del
pueblo de Dios.
Si usted se da cuenta de que cierto hermano
tiene problemas con el pecado, primeramente
debe sobrellevar la carga de orar por él. Luego,
según lo dirija el Espíritu, puede ir a visitarlo,
no para condenarlo ni para hacerle ver su
fracaso, sino para tener comunión con él e
introducirlo en la presencia del Señor y en el
sentir de la misericordia y gracia del Señor. Si
puede introducirlo en la luz de Dios, la luz
brillará sobre él y dentro de él, y él verá su
pecaminosidad, sus errores y sus defectos.
No intente ayudar a alguien que ha pecado
mostrándole su condición ni señalándole
directamente sus faltas. Si hace esto, lo
insultará. Todo pecador defiende su prestigio.
Si usted le señala a un hermano su pecado, en

597
Estudio Vida de Levítico

lugar de confesarlo, él defenderá su prestigio.


Además, en vez de introducir a dicho hermano
en la luz, usted lo provocará y causará
problemas.
Por consiguiente, la mejor forma de ayudar a
un hermano pecaminoso es que usted sea una
persona que vive en comunión con el Señor.
Entonces, al visitar a alguien así, llevará
consigo una atmósfera de comunión y
ayudará a aquella persona a entrar en
comunión con el Dios que ilumina. En esta
comunión, el hermano será alumbrado y
podrá percibir la misericordia y gracia de
Dios. La misericordia y gracia de la vida divina
ablandarán su corazón endurecido y
calentarán su corazón frío. (Puesto que el
pecado endurece y enfría el corazón del
pecador, es necesario que el corazón de un
hermano pecaminoso sea ablandado y
calentado). Bajo la luz de Dios, la cual ablanda
y calienta nuestro corazón, el hermano verá su
pecaminosidad y la confesará. No habrá
necesidad de que usted se la mencione. Esta
manera de ayudar a un hermano pecaminoso
es el camino del amor en sabiduría.
598
Estudio Vida de Levítico

Si queremos sobrellevar los problemas del


pueblo de Dios, debemos disfrutar ricamente
a Cristo como nuestra ofrenda por el pecado.
Entonces, con mucha oración y
consideración, podemos acercarnos a otros en
amor y con sabiduría, para ministrarles el
Cristo que es la vida que pone fin al pecado, a
fin de que así ellos puedan tomar medidas con
respecto a sus pecados. Si contactamos a otros
de esta manera, no les haremos daño a ellos ni
a la iglesia; antes bien, sobrellevaremos los
problemas del pueblo de Dios.
D. Debido a su debilidad
en cuanto al juicio de Dios sobre
Nadab y Abiú,
Aarón y sus hijos no son idóneos
para comer la ofrenda por el pecado
Debido a su debilidad en cuanto al juicio de
Dios sobre Nadab y Abiú, Aarón y sus hijos no
eran idóneos para comer la ofrenda por el
pecado (Lv. 10:16-17a, 19-20). Esto significa
que si somos débiles en aceptar el juicio de
Dios sobre los servidores con quienes
tenemos una relación íntima y cercana, no
podremos participar de Cristo como nuestra
599
Estudio Vida de Levítico

ofrenda por el pecado en el aspecto de tomar


Su vida sin pecado como nuestro suministro
de vida que nos capacita para ministrar a los
creyentes el Cristo que es la vida que pone fin
al pecado.
“Moisés preguntó con diligencia acerca del
macho cabrío de la ofrenda por el pecado,
pero ya había sido quemado. Así que se enojó
con Eleazar e Itamar, los hijos que le habían
quedado a Aarón, diciendo: ¿Por qué no
habéis comido la ofrenda por el pecado en el
lugar del santuario?” (vs. 16-17a). Puesto que
la sangre de la ofrenda por el pecado no había
sido llevada al interior del santuario, ellos
debieron haber comido la ofrenda como lo
había ordenado Moisés (v. 18). Moisés, por
tanto, los reprendió por no hacerlo. Entonces,
Aarón dijo a Moisés: “Mira, hoy ellos han
presentado su ofrenda por el pecado y su
holocausto ante Jehová, ¡y me han acontecido
tales cosas! Si yo hubiera comido hoy la
ofrenda por el pecado, ¿acaso habría agradado
a Jehová?” (v. 19). Por un lado, Aarón y sus
hijos eran débiles con respecto al juicio de
Dios; por otro, Aarón tuvo la debida
600
Estudio Vida de Levítico

consideración, pues él y sus hijos se


lamentaron y se entristecieron, así que comer
la ofrenda por el pecado bajo tales
circunstancias no habría agradado al Señor.
Así que, Aarón le dijo a Moisés que debido a
su dolor, no habría sido apropiado comer la
ofrenda por el pecado. “Cuando Moisés oyó
eso, le pareció bien” (v. 20). La respuesta dada
por Aarón agradó a Moisés, quién
representaba a Dios; por consiguiente, Dios
también debió de haber estado complacido.
Este incidente indica que con respecto a
cumplir con las normas establecidas por Dios,
en la misericordia de Dios, hay un margen
para ciertas consideraciones según nuestras
circunstancias. Aarón y sus hijos no habían
guardado las normas de Dios de una manera
legal. Ellos no siguieron las normas divinas,
no debido a una actitud desobediente, sino
debido a que supieron considerar sus
circunstancias, lo cual fue positivo.
Estos versículos nos muestran también que no
debemos guardar las normas de Dios de forma
apresurada. Aarón y sus hijos no guardaron

601
Estudio Vida de Levítico

las normas divinas de forma apresurada, sino


que tuvieron en cuenta la situación y
circunstancias en que se encontraban y,
debido a ello, no observaron la ordenanza de
manera legalista. Lo que Aarón y sus hijos
hicieron aparentemente iba en contra de la
norma establecida por Dios, pero en realidad,
fue algo hecho en sabiduría.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y CINCO
PALABRAS DE CONCLUSIÓN
ACERCA DE LAS OFRENDAS Y EL
SACERDOCIO
Lectura bíblica: He. 1:2-3; 2:14; 3:1; 4:14-
15; 6:20; 7:22, 25-26; 8:1-2; 9:11-12, 24-
28; 10:5-7, 9-10, 19-21; 12:2, 24; 13:21
Este mensaje, el cual se centrará en Hebreos
como estudio expositivo de Levítico, es una
conclusión a todos los mensajes dados
anteriormente acerca de las ofrendas y el
sacerdocio.
EL CRISTO TODO-INCLUSIVO
SEGÚN SE REVELA EN HEBREOS

602
Estudio Vida de Levítico

En el libro de Hebreos se hacen muchas


referencias al libro de Levítico, sobre todo a
las ofrendas y al sacerdocio. Por ejemplo,
Levítico habla a menudo del sumo sacerdote.
Ningún otro libro del Nuevo Testamento
habla tanto acerca de Cristo en calidad de
Sumo Sacerdote como lo hace el libro de
Hebreos.
El libro de Levítico en sí no nos muestra cuán
grande, excelente, maravilloso, todo-inclusivo
e inagotable es el Cristo que ofrecemos y
disfrutamos como las ofrendas. En Levítico
podemos ver que todas las ofrendas tipifican
a Cristo, pero no alcanzamos a percatarnos ni
a darnos cuenta de cuán grandioso es Cristo.
No hay palabras que puedan expresar la
grandeza del Cristo que es todas las ofrendas.
Si hemos de recibir una revelación de lo todo-
inclusivo que es Cristo, debemos acudir al
libro de Hebreos. Hagamos ahora un breve
repaso de los aspectos de Cristo revelados en
Hebreos.
El Creador, el Sustentador y el
Heredero
603
Estudio Vida de Levítico

Hebreos 1:2 y 3 dice que Cristo es el Hacedor,


el Creador, del universo, y que Él es también
Aquel que sustenta el universo que creó.
Además, Dios designó a Cristo para que fuera
el Heredero de todo en el universo.
El resplandor de la gloria de Dios
y la impronta de Su sustancia
En el versículo 3 vemos que Cristo es el
resplandor de la gloria de Dios y la impronta
de Su sustancia. El resplandor de la gloria de
Dios es semejante al resplandor o al brillo de
la luz del sol. Cristo es el resplandor, el brillo,
de la gloria del Padre. La impronta de la
sustancia de Dios es semejante a la impresión
de un sello. Cristo el Hijo es la expresión de lo
que es Dios el Padre.
Aquel que destruyó al diablo
“Así que, por cuanto los hijos son
participantes de sangre y carne, de igual
manera Él participó también de lo mismo,
para destruir por medio de la muerte al que
tiene el imperio de la muerte, esto es, al
diablo” (2:14). Esta persona maravillosa,
quien es el Hacedor del universo, participó de
604
Estudio Vida de Levítico

sangre y carne para destruir al diablo, para


reducirlo a nada. En la plenitud de los
tiempos, el Hijo de Dios vino y se hizo carne
(Jn. 1:14; Ro. 8:3) al nacer de una virgen (Gá.
4:4) a fin de destruir al diablo en la carne del
hombre mediante Su muerte en la cruz.
El Apóstol y el Sumo Sacerdote
En Hebreos 3:1 vemos que Cristo es el
“Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra
confesión”. Como Apóstol, Cristo es Aquel que
nos fue enviado de parte de Dios y vino con
Dios; y como Sumo Sacerdote, Cristo es Aquel
que regresó a Dios de entre nosotros y con
nosotros. Como Apóstol, Cristo vino a
nosotros con Dios para compartir a Dios con
nosotros a fin de que pudiéramos participar
de Su vida, naturaleza y plenitud divinas.
Como Sumo Sacerdote, Cristo fue a Dios con
nosotros para presentarnos ante Dios a fin de
que Él se hiciera cargo de nosotros y de
nuestro caso. Por eso, en 4:14 y 15 dice: “Por
tanto, teniendo un gran Sumo Sacerdote que
traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios,
retengamos la confesión. Porque no tenemos
un Sumo Sacerdote que no pueda
605
Estudio Vida de Levítico

compadecerse de nuestras debilidades, sino


uno que fue tentado en todo igual que
nosotros, pero sin pecado”. Como tal Sumo
Sacerdote, Cristo nos lleva sobre Sus hombros
ante la presencia de Dios y se ocupa de todas
nuestras necesidades.
El Precursor
Hebreos 6:20 revela que Cristo es nuestro
Precursor. El Señor Jesús, como Precursor,
fue el primero en pasar a través de un mar
tempestuoso y entrar en el albergue celestial,
el lugar que está detrás del velo (v. 19), para
ser nuestro Sumo Sacerdote según el orden de
Melquisedec, el orden del sacerdocio que se
lleva a cabo tanto en humanidad como en
divinidad. Como Precursor, Él abrió el camino
a la gloria.
El fiador de un mejor pacto
“Tanto más Jesús es hecho fiador de un mejor
pacto” (7:22). En este versículo, Cristo es el
fiador de un mejor pacto. Cristo es el fiador de
un mejor pacto con base en el hecho de que Él
es el Sumo Sacerdote viviente y perpetuo. La
palabra fiador en este versículo significa que
606
Estudio Vida de Levítico

Cristo se ha comprometido a ser fiador del


nuevo pacto y de todos nosotros. Él es el aval,
la garantía, de que hará todo lo necesario para
cumplir el nuevo pacto.
El Sumo Sacerdote que puede
salvarnos por completo
“Por lo cual puede también salvar por
completo a los que por Él se acercan a Dios,
puesto que vive para siempre para interceder
por ellos. Porque tal Sumo Sacerdote también
nos convenía: santo, inocente,
incontaminado, apartado de los pecadores, y
encumbrado por encima de los cielos” (7:25-
26). Por haber traspasado los cielos (4:14), e
incluso por estar ahora por encima de los
cielos (7:26), el Señor Jesús vive para siempre
para interceder por nosotros. Cristo, nuestro
Sumo Sacerdote, se ocupa de nuestro caso
intercediendo por nosotros. Él se presenta
delante de Dios a nuestro favor, orando por
nosotros para que seamos salvos y
participemos de lleno en el propósito eterno
de Dios.
El Ministro que está en los cielos
607
Estudio Vida de Levítico

“Tenemos tal Sumo Sacerdote, el cual se sentó


a la diestra del trono de la Majestad en los
cielos, Ministro de los lugares santos, de aquel
verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y
no el hombre” (8:1-2). El Cristo celestial
ministra en un tabernáculo levantado por el
Señor, y no por el hombre. Este tabernáculo,
este santuario, está en el tercer cielo, donde se
encuentra el Lugar Santísimo. Cristo, como
Ministro del verdadero tabernáculo
(celestial), nos infunde los cielos (los cuales
no son sólo un lugar, sino también una
condición de vida) a fin de que podamos llevar
una vida celestial en la tierra como lo hizo Él
mientras estuvo aquí.
Aquel que entró en el Lugar Santísimo
en los cielos y obtuvo eterna redención
“Habiéndose presentado Cristo, Sumo
Sacerdote de los bienes que ya han venido, por
el mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho
de manos, es decir, no de esta creación, y no
por sangre de machos cabríos ni de becerros,
sino por Su propia sangre, entró una vez para
siempre en el Lugar Santísimo, obteniendo así
eterna redención” (9:11-12). Puesto que
608
Estudio Vida de Levítico

Cristo, el Cordero de Dios, quitó el pecado del


mundo (Jn. 1:29) al ofrecerse a Sí mismo en la
cruz una vez para siempre como sacrificio por
los pecados (He. 9:14; 10:12), Su sangre, la
cual Él roció en el tabernáculo celestial,
efectuó una redención eterna por nosotros.
Por medio de ello, Cristo obtuvo “eterna
redención”. La palabra obtener aquí significa
“encontrar, procurar”. Al rociar Su sangre en
los cielos delante de Dios, Cristo encontró,
procuró, obtuvo, eterna redención por
nosotros.
Aquel que se presenta por nosotros
ante Dios
Cristo se presentó por primera vez para quitar
nuestro pecado y nuestros pecados, y
aparecerá por segunda vez, ya sin relación con
el pecado (9:24-28). Hebreos 9:24 dice que
Cristo se presenta ahora por nosotros “ante la
faz de Dios”. Él “se ha manifestado para quitar
de en medio el pecado por el sacrificio de Sí
mismo” (v. 26b). Esto indica que Él es la
ofrenda por el pecado. El versículo 28 agrega
que Él fue “ofrecido una sola vez para llevar

609
Estudio Vida de Levítico

los pecados de muchos”. Esto indica que Él es


también la ofrenda por las transgresiones.
El reemplazo de las ofrendas
del Antiguo Testamento
Hebreos 10:5-10 dice que cuando Cristo vino,
Dios ya no tenía ningún deseo, placer ni
interés en los sacrificios animales (vs. 6, 8). La
venida de Cristo anuló las ofrendas levíticas;
no obstante, el significado de todas estas
ofrendas sigue siendo Cristo.
Dios preparó un cuerpo humano para Cristo,
el Dios-hombre encarnado (v. 5), para que Él
fuese el reemplazo de todas las ofrendas del
Antiguo Testamento. Al reemplazar consigo
mismo las ofrendas del primer pacto, Cristo
hizo la voluntad de Dios (vs. 7, 9), que
consistía en quitar lo primero, las ofrendas del
Antiguo Testamento, para establecer lo
segundo, Él mismo como la realidad de todas
aquellas ofrendas.
En Levítico vemos la primera categoría de
ofrendas. Como reemplazo de estas ofrendas,
Cristo es la segunda categoría de ofrendas. Él

610
Estudio Vida de Levítico

es ahora el holocausto, la ofrenda de harina, la


ofrenda de paz, la ofrenda por el pecado y la
ofrenda por las transgresiones. Él es también
la ofrenda mecida, la ofrenda elevada, la
ofrenda de consagración, la ofrenda
voluntaria y la ofrenda de acción de gracias.
Por tanto, a Dios ya no le agradan más los
sacrificios del primer pacto. Hoy en día Dios
se deleita únicamente en una persona:
Jesucristo. Él, el Cristo todo-inclusivo, es
todas las ofrendas.
CRISTO, NUESTRA PORCIÓN
PERPETUA
Todos los aspectos de Cristo revelados en
Hebreos son inagotables. Él es el Creador, el
Sustentador, el Heredero, Aquel que destruyó
al diablo, el Apóstol, el Sumo Sacerdote, el
Precursor, el Fiador, el Ministro celestial,
Aquel que se presenta por nosotros ante Dios
y el reemplazo de todas las ofrendas del
Antiguo Testamento. Cristo es la realidad de
todas las cosas positivas (Col. 2:16-17),
incluyéndolo a usted y a mí (Fil. 1:21; Gá.
2:20).

611
Estudio Vida de Levítico

Este Cristo maravilloso es nuestra porción


perpetua. Eso significa que el Cristo todo-
inclusivo es nuestra porción eterna de la cual
podemos disfrutar. Nosotros no sólo
ofrecemos Cristo a Dios, sino que también
disfrutamos a Cristo mientras lo ofrecemos a
Dios. Por consiguiente, disfrutamos a Cristo
juntamente con Dios, ya que nosotros y Dios
comemos a Cristo juntos en comunión. Este
disfrute es maravilloso, y no hay palabras
humanas que puedan describirlo
adecuadamente.
CRISTO, LA DÁDIVA QUE HEMOS
RECIBIDO
DE PARTE DE DIOS
Cristo es la dádiva que Dios nos dio. “De tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su
Hijo unigénito” (Jn. 3:16). En las ofrendas,
Cristo es también la dádiva que nosotros le
ofrecemos a Dios. (La palabra hebrea
traducida “ofrenda” en Levítico 1:2
es corbán, que significa “regalo o presente”).
¿Qué dádiva podría ser más grande que
Cristo? ¡Sin duda Cristo es la dádiva más
grande!
612
Estudio Vida de Levítico

Hoy nosotros disfrutamos a Cristo como una


dádiva de parte de Dios en la “tienda de
regalos“ de la iglesia. Cada iglesia local es una
tienda de regalos que exhibe a Cristo. Este
regalo único tiene miles de aspectos. Así como
un diamante tiene muchas facetas, también
Cristo tiene muchísimas facetas. En una
faceta, Él es el Padre, mientras que en otra, Él
es el Hijo.
El objetivo de disfrutar a Cristo en todos Sus
aspectos y facetas es adorar a Dios, y también
tener comunión con Él y unos con otros, y
comer de Él en nuestro diario vivir. La
adoración fabricada por el hombre es una
abominación a los ojos de Dios. La verdadera
adoración consiste en obsequiarle Cristo a
Dios como un presente, como una dádiva, y
luego disfrutar este regalo juntamente con
Dios. Por tanto, Cristo es para Dios y también
para nosotros. En nuestra adoración,
podemos decir algo así: “Padre, te ofrezco a Tu
Hijo como un presente para que Tú lo
disfrutes”. Si oramos así, tal vez el Padre nos
diga: “Una porción de esta dádiva es para que

613
Estudio Vida de Levítico

tú y todos tus hermanos y hermanas la


disfruten”.
EL PENSAMIENTO CENTRAL DE
LEVÍTICO
El pensamiento central de Levítico es que el
Cristo universal, todo-inclusivo e inagotable
lo es todo para Dios y para el pueblo de Dios.
Hoy hablamos de disfrutar a Cristo, pero un
día todas las cosas serán reunidas en Cristo
bajo una cabeza (Ef. 1:10). Entonces, Cristo lo
será todo para Dios y para el hombre. El
disfrute que se tenga de esta persona será la
única celebración en el universo. Esta persona
maravillosa tiene miles de aspectos, títulos y
nombres, y cada uno de ellos es para nuestro
disfrute.
EL CRISTO INAGOTABLE
ES EL ESPÍRITU VIVIFICANTE
QUE MORA EN NOSOTROS
Hebreos 13:21 dice que Dios nos perfecciona
en toda obra buena para que hagamos Su
voluntad, haciendo Él en nosotros lo que es
agradable delante de Él por medio de
Jesucristo. Este versículo indica que el Cristo
614
Estudio Vida de Levítico

grandioso, maravilloso e inagotable está


ahora dentro de nosotros. El Cristo que está
en nosotros es el Espíritu vivificante (1 Co.
15:45). Como Espíritu dentro de nosotros, Él
está muy disponible, y podemos
experimentarle fácilmente. Si tan sólo
oráramos un poco, entraríamos en nuestro
espíritu mediante la oración para tener
contacto con esta persona y la disfrutaríamos.
Él es inagotable, y a la vez, está muy
disponible a nosotros. A medida que le
disfrutemos en los aspectos mencionados
anteriormente, experimentaremos más Su
humanidad, Su divinidad, Su muerte, Su
resurrección y Su ascensión, y creceremos en
Él en todos estos aspectos.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y SEIS
EL DISCERNIMIENTO EN LA DIETA
Lectura bíblica: Lv. 11:1-24a, 26-27a, 29-
31a, 41-44; Hch. 10:9b-14, 27-29
El libro de Levítico se puede dividir en dos
secciones principales. La primera sección, que
incluye los capítulos del 1 al 10, abarca las
615
Estudio Vida de Levítico

ofrendas y el sacerdocio; la segunda sección,


que incluye los capítulos del 11 al 27, abarca el
vivir santo del pueblo santo de Dios. Después
que Dios habla de las ofrendas y del
sacerdocio en la primera sección, Él habla
acerca de todo Su pueblo en la segunda
sección. Los sacerdotes no son los únicos que
deben llevar una vida santa y un vivir santo. El
pueblo de Dios, entre el cual sirven los
sacerdotes, también debe ser santo.
Levítico es un libro de tipos, un libro de
tipología. En los primeros siete capítulos
vemos las distintas clases de ofrendas, las
cuales son tipos. El sacerdocio, descrito en los
capítulos del 8 al 10, también debe
considerarse un tipo. Además, todos los
asuntos relacionados con el vivir santo del
pueblo santo de Dios, presentados en los
capítulos del 11 al 27, también deben ser
considerados como tipos. Estos capítulos
tratan sobre el vivir de los israelitas, el pueblo
de Dios en el Antiguo Testamento. Sin
embargo, si entendemos correctamente los
tipos, comprenderemos que todos los tipos

616
Estudio Vida de Levítico

contenidos en estos capítulos son tipos del


vivir de los creyentes neotestamentarios.
Por ser Levítico un libro de tipos, es necesario
hacer una exposición de él. Sin la debida
exposición, a cualquiera se le dificultaría
entender este libro; no obstante, hay quienes
han dicho que no se necesita la exposición de
la Biblia. Según el concepto de ellos, si uno no
entiende algún pasaje de la Palabra la primera
vez que lo lee, debe leerlo una y otra vez hasta
que lo entienda. Sin embargo, esto no sucede
con relación a un libro como Levítico. Les
aseguro que aunque ustedes leyeran Levítico
centenares de veces, no lo podrían entender.
Así que, si hemos de entenderlo, éste nos tiene
que ser abierto por la debida exposición.
El libro de Levítico ha sido abierto por el
pueblo de Dios de una manera colectiva; éste
ha sido abierto por el pueblo de Dios para el
pueblo de Dios. El primero en empezar a abrir
este libro fue el apóstol Pablo, quien expuso
Levítico mientras escribía la Epístola a los
Hebreos. Pedro también recibió cierto
entendimiento de Levítico por medio de la

617
Estudio Vida de Levítico

visión que le fue dada en Hechos 10. La visión


de un “objeto semejante a un gran lienzo” (v.
11), en el cual había toda clase de animales, fue
el cumplimiento de Levítico 11. Hechos 10, por
tanto, es una exposición de Levítico 11. Con
esto vemos que la exposición del libro de
Levítico comenzó con los apóstoles.
Esta exposición ha continuado a lo largo de los
siglos, y ahora estamos apoyados sobre los
hombros de los expositores que nos han
precedido. En particular, nos sentimos
endeudados con la Asamblea de los
Hermanos, quienes fueron levantados por el
Señor en Inglaterra hace un siglo y medio.
Después de ser salvo, estuve con los
Hermanos por siete años y medio. Durante
aquellos años, aprendí mucho de ellos acerca
de la tipología y las profecías. Los maestros
entre los Hermanos tenían mucho que decir
acerca de los animales mencionados en
Levítico 11. Sin la ayuda que recibí de parte de
ellos, no podría entender lo que se abarca en
este capítulo. Así como yo estoy apoyado
sobre los hombros de los Hermanos, ustedes
están apoyados sobre mis hombros. Espero
618
Estudio Vida de Levítico

que en los años venideros, ustedes, quienes


ahora están apoyados sobre mis hombros,
vean más que lo que yo he visto.
Puesto que el libro de Levítico se escribió
totalmente a manera de tipos, algunos
versículos son muy difíciles de entender. Un
versículo sumamente difícil de entender se
encuentra en 11:3a, que habla de “todo animal
de casco partido y pezuña hendida” (BNC).
Aquí vemos dos asuntos: tener pezuña
dividida y tener casco partido. El versículo 7
dice que el cerdo tiene la pezuña dividida y el
casco partido. ¿Cuál es la diferencia entre
estas dos cosas? No lo sé. La versión china de
la Biblia pone estas dos expresiones en
aposición como si se refirieran a lo mismo. En
otras palabras, los eruditos que prepararon
dicha traducción consideraron que tener la
pezuña dividida era lo mismo que tener el
casco partido. Por tanto, se requiere más
estudio para ver la diferencia entre tener la
pezuña dividida y tener el casco partido.
El título de este mensaje es: “El
discernimiento en la dieta”. El discernimiento

619
Estudio Vida de Levítico

en la dieta tiene que ver el discernimiento en


la alimentación, el discernimiento en cuanto a
lo que comemos. Comer no es nada
extraordinario. ¿Por qué, entonces, debemos
tener cuidado con lo que comemos si hemos
de llevar una vida santa? Para contestar a esta
pregunta, debemos recordar que Levítico es
un libro de tipos, y en dichos tipos se
encuentran figuras que tienen un significado
particular. El significado es diferente del
objeto en sí. Esto se aplica a los animales
mencionados en Levítico 11. El significado de
todos estos animales tiene mucha
importancia, por cuanto tipifican a personas;
los animales son figuras que describen a
distintas clases de personas. Esto lo
comprueba Hechos 10:9b-14, 27-29. Pedro
“vio el cielo abierto, y que descendía un objeto
semejante a un gran lienzo, que atado de las
cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual
había de todos los cuadrúpedos y reptiles de la
tierra y aves del cielo” (vs. 11-12). Al principio,
Pedro no entendió que estos cuadrúpedos,
reptiles y aves representaban personas. Más
tarde, él llegó a comprender esto, porque los

620
Estudio Vida de Levítico

que estaban en la casa de Cornelio eran


personas, no animales (vs. 27-28).
I. EL SIGNIFICADO DE COMER
Lo primero que debemos considerar con
respecto al discernimiento en la dieta es el
significado de comer. Conocer este significado
es conocer el verdadero significado de comer
según Levítico 11.
A. Tener contacto con aquello fuera de
nosotros
que puede afectarnos interiormente
Comer equivale a tener contacto con aquello
fuera de nosotros que puede afectarnos
interiormente. Esto se refiere particularmente
al contacto que tenemos con las personas.
Cada vez que comemos, tenemos contacto con
algo que está fuera de nosotros, con algo que
es ajeno a nosotros. Sin embargo, una vez que
lo ingerimos, aquello puede afectarnos
interiormente. En Levítico 11, las cosas que
comemos representan a personas, y la acción
de comer representa el contacto que tenemos
con las personas.

621
Estudio Vida de Levítico

B. Recibir aquello que está fuera de


nosotros,
lo cual puede ser digerido
internamente
y llega a formar parte
de nuestro elemento constitutivo
que expresamos en nuestro vivir
Comer no sólo significa tener contacto con
algo, sino también recibirlo en nuestro
interior. Una vez que lo recibimos en nuestro
interior, aquello es digerido en nosotros y
llega a formar parte de nuestro elemento
constitutivo, es decir, nuestro ser, nuestra
constitución interna. Todos nosotros estamos
constituidos de la comida que comemos y
digerimos. Finalmente, lo que digerimos llega
a ser nosotros mismos; ello llega a formar
parte de nuestra constitución interna. Esto
indica que tener contacto con las personas es
un asunto de suma importancia. Si queremos
llevar la vida santa que nos exige el Dios santo,
debemos ser cuidadosos con respecto a la
clase de personas con las que nos
relacionamos. El contacto que tengamos con
cierta clase de personas podría producir un
622
Estudio Vida de Levítico

cambio en nuestra constitución intrínseca y


hacernos otra clase de persona. Todo aquello
con lo cual tengamos contacto entrará en
nosotros, y todo lo que entre en nosotros
producirá un cambio en nuestra constitución
intrínseca, lo cual nos hará personas
diferentes de lo que ahora somos.
II. LAS CATEGORÍAS DE SERES
VIVOS
QUE SON LIMPIOS EN CUANTO A LA
DIETA
El capítulo 11 de Levítico habla de cinco
categorías de animales: primero, las bestias,
incluyendo el ganado; segundo, los animales
acuáticos, los animales que viven en el agua;
tercero, las aves, los animales en el aire;
cuarto, los insectos; y por último, los animales
que se arrastran. Todo animal que se arrastra
es inmundo, pero en las otras cuatro
categorías algunos animales son limpios y
otros son inmundos. Consideremos ahora las
cuatro categorías de seres vivos que son
limpios en cuanto a la dieta.

623
Estudio Vida de Levítico

A. Los animales de pezuña dividida


y que rumian
Los animales de pezuña dividida y que rumian
(vs. 2-3) representan a las personas que
tienen discernimiento en sus actividades y
que reciben la palabra de Dios reflexionando
mucho sobre ella. Una pezuña dividida
significa discernimiento. El caballo tiene
cascos enteros, no hendidos. Por tanto, el
caballo representa a una persona que no tiene
el poder, la fuerza, para discernir las cosas. Tal
persona no es capaz de discernir lo que
proviene de Dios y lo que proviene de Satanás,
lo que es celestial y lo que es terrenal, ni
tampoco lo que es espiritual y lo que es carnal.
Debemos discernir no solamente lo que es
bueno y lo que es malo, sino también lo que
proviene de nuestro espíritu y lo que proviene
de nuestra carne, así como también lo que
proviene del nuevo hombre y lo que proviene
del viejo hombre.
Por ejemplo, hablemos de la diferencia que
existe entre ir al teatro y asistir a una reunión
de la iglesia. Ir al teatro equivale a hacer algo
terrenal, pero asistir a una reunión de la
624
Estudio Vida de Levítico

iglesia equivale a hacer algo celestial. Sin


embargo, una persona —incluso un
cristiano— que no tenga pezuña dividida verá
muy poca diferencia entre ir al teatro y asistir
a una reunión de la iglesia. Tal persona carece
de discernimiento con respecto a las
actividades en que participa. Con respecto a
tales actividades, dicha persona no tiene
capacidad de discernimiento. Por tanto,
debemos tener cuidado al relacionarnos con
este tipo de personas, ya que el contacto que
tengamos con ellas podría contaminarnos.
Debemos tener pezuñas divididas, esto es,
debemos tener la capacidad y fuerza para
discernir lo que procede de Dios y lo que no
procede de Él, así como también lo que
debemos hacer y lo que no debemos hacer.
Rumiar significa recibir la palabra de Dios
reflexionando sobre ella una y otra vez. Así
como la vaca rumia, nosotros también
debemos reflexionar sobre la palabra de Dios
una y otra vez. Podemos hacer esto mientras
oramos-leemos temprano por la mañana.
Mientras oramos-leemos la palabra, podemos
reflexionar sobre ella una y otra vez. Esto es
625
Estudio Vida de Levítico

rumiar a fin de recibir el nutrimento


reflexionando sobre lo que hemos recibido de
la palabra de Dios.
En los versículos 2 y 3 vemos la sabiduría de
Dios. Las dos expresiones “pezuña dividida” y
“rumia” son muy significativas. Por una parte,
debemos rumiar, esto es, debemos comer la
palabra de Dios masticándola una y otra vez;
por otra, debemos llevar un andar lleno de
discernimiento. Sin embargo, hoy en día hay
muchos que no tienen pezuñas divididas ni
tampoco rumian; nunca tienen el menor
contacto con la palabra de Dios. No debemos
relacionarnos con personas que no tienen
pezuñas divididas ni rumian. Debemos evitar
a tales personas, no sea que nos afecten y
ejerzan influencia sobre nosotros.
B. Los animales acuáticos
que tienen aletas y escamas
Los animales acuáticos con aletas y escamas
(v. 9) representan a las personas que pueden
moverse y actuar libremente en el mundo y, a
la vez, resistir su influencia. Las aletas les
ayudan a los peces a moverse y a realizar sus
626
Estudio Vida de Levítico

actividades en el agua según sus deseos.


Debido a que tienen aletas, los peces incluso
pueden nadar contra la corriente.
Las escamas protegen y guardan de la sal
marina a los peces que viven en aguas saladas.
Los peces pueden vivir en agua salada por
muchos años sin ser salados debido a que
tienen escamas que repelen la sal. Por tanto,
las aletas fortalecen al pez para moverse, y las
escamas lo protegen de la sal.
En la Biblia, el mar representa el mundo caído
y corrupto. Hoy en día el mundo entero es un
vasto mar, y muchos de los que viven en este
mar no tienen aletas ni escamas. Ellos no se
pueden mover libremente en el mundo y, a la
vez, resistir su influencia. Como creyentes en
Cristo, debemos poseer aletas y escamas que
nos permitan movernos libremente en el mar
del mundo sin ser salados por él.
Por una parte, nosotros mismos debemos
tener aletas y escamas; por otra, debemos
tener cuidado de relacionarnos con personas
que no tengan aletas ni escamas. Cuídense de
amigos, de vecinos e incluso de familiares que
627
Estudio Vida de Levítico

no tengan aletas ni escamas. Al oír esto, tal vez


algunos digan: “¿Qué debemos hacer
entonces respecto a visitar a la gente en sus
hogares para predicarles el evangelio?
¿Debemos ir solamente a las casas de
personas que tengan escamas?”. Yo
contestaría que ir con este propósito
constituye una gran escama que nos protege.
Con todo, aun al predicar el evangelio
debemos tener cuidado al tener contacto con
las personas. No quisiéramos ser salados con
la sal del mundo.
C. Las aves que tienen alas para volar
y que se alimentan de semillas de vida
como su suministro alimenticio
Las aves que tienen alas para volar y que se
alimentan de semillas de vida como su
suministro alimenticio (cfr. vs. 13-19)
representan a las personas que pueden vivir y
accionar llevando una vida alejada del mundo
y por encima de éste y que, además, toman las
cosas propias de la vida divina como su
suministro de vida. Por tener alas para volar,
las aves limpias pueden volar lejos del mundo
y elevarse por encima de él. Además, las aves
628
Estudio Vida de Levítico

limpias se alimentan de semillas de vida como


su suministro alimenticio. En cambio, las aves
inmundas mencionadas en 11:13-19 no se
alimentan de semillas. Puesto que las semillas
de vida no les satisfacen, estas aves inmundas
se alimentan de cadáveres.
Nosotros los cristianos debemos ser como
aves que tienen alas y que se alimentan de
semillas de vida. Esto significa que debemos
vivir y accionar llevando una vida alejada del
mundo y por encima de éste y que, además,
debemos tomar las cosas propias de la vida
divina como nuestro suministro de vida. Más
aún, al relacionarnos con los demás, incluso
con otros creyentes, debemos discernir si son
aves limpias, como los gorriones, que se
alimentan de semillas, o si son aves
inmundas, como los gavilanes, que se
complacen en alimentarse de animales
muertos. Si nos relacionamos con aves
inmundas, ellas ejercerán influencia sobre
nuestros gustos y con el tiempo nos
volveremos aves inmundas. Por esta razón,
debemos tener cuidado al tener contacto con

629
Estudio Vida de Levítico

aquellos que se alimentan de las cosas propias


de la muerte.
D. Los insectos que tienen alas
y piernas largas
además de sus patas para saltar
Los insectos que tienen alas y piernas largas
además de sus patas para saltar (vs. 21-22)
representan a las personas que pueden vivir y
accionar llevando una vida que está por
encima del mundo y que pueden guardarse
del mundo. Si somos la clase de personas
representadas por estos insectos, tendremos
alas con las cuales podremos volar lejos de
todo lo mundano, pecaminoso o carnal.
Podremos volar por encima del mundo.
Además, tendremos piernas largas para saltar
con ellas y escapar del mundo. Eso significa
que podremos dejar el mundo en cualquier
momento, ya sea volando o saltando.
Nosotros los cristianos somos personas que
pueden saltar y volar. Sin embargo, los que no
tienen alas ni piernas largas no pueden
escapar del mundo. Lo único que pueden
hacer es quedarse sobre la tierra y permanecer
en el mundo.
630
Estudio Vida de Levítico

Si queremos llevar una vida santa, debemos


considerar la clase de personas con las cuales
nos relacionamos. ¿Tienen pezuña dividida y
rumian? ¿Poseen aletas y escamas? ¿Tienen
alas para volar? ¿Se alimentan de semillas de
vida y no de las cosas propias de la muerte?
¿Tienen alas y piernas largas? ¡Cuán
agradable es relacionarnos con tales
personas!
III. LAS CATEGORÍAS DE SERES
VIVOS
QUE NO SON LIMPIOS
EN CUANTO A LA DIETA
Levítico 11 presenta cinco categorías de seres
vivos que no son limpios en cuanto a la dieta.
A. Los animales
que no tienen pezuña dividida
y los que andan en cuatro patas
Los animales que no tienen pezuña dividida y
los que andan en cuatro patas (vs. 4-8a, 26a,
27a) representan a personas que no tienen
discernimiento con respecto a las actividades
en las que participan y a personas que andan

631
Estudio Vida de Levítico

y se mueven sin ejercer ningún


discernimiento.
B. Los animales acuáticos
que no tienen aletas ni escamas
Los animales acuáticos que no tienen aletas ni
escamas (vs. 10-12) representan a personas
que no pueden moverse ni actuar libremente
en el mundo y, a la vez, resistir su influencia.
Tales personas no tienen la fuerza requerida
para resistir la influencia del mundo
pecaminoso.
C. Las aves que se alimentan de carne
y de cadáveres como su suministro
alimenticio
Las aves que se alimentan de carne y de
cadáveres (vs. 13-19) como su suministro
alimenticio representan a personas que viven
en contacto con la muerte. Al comer, ellas
tienen contacto con la muerte. Cuanto más
nos relacionemos con aquellos que, en un
sentido espiritual, están llenos de muerte,
más seremos contaminados por la muerte. Si
nos relacionamos con tales personas, seremos
llenos de muerte espiritual.
632
Estudio Vida de Levítico

D. Los insectos que andan sobre


cuatro patas
Los insectos que andan sobre cuatro patas (vs.
20, 23-24a) representan a personas que viven
en la tierra y que no pueden mantenerse
alejadas del mundo. Lo único que pueden
hacer es arrastrarse sobre la tierra, pues no
tienen la capacidad de volar por encima del
mundo.
E. Las criaturas que se arrastran sobre
la tierra,
o que andan sobre su vientre,
o que caminan sobre cuatro patas
o que tienen multitud de patas,
de todo ser que pulula sobre la tierra
Las criaturas que se arrastran sobre la tierra,
o que andan sobre su vientre, o que caminan
sobre cuatro patas o que tienen multitud de
patas, de todo ser que pulula sobre la tierra
(vs. 29-31a, 41-44), representan a Satanás con
todos los espíritus y demonios malignos, a
personas que están llenas de Satanás —que
tienen contacto con los espíritus malignos y
los demonios— y a personas que viven en el

633
Estudio Vida de Levítico

mundo y se aferran a éste, no pudiendo


separarse de él. La Biblia compara a Satanás
con una serpiente (Ap. 12:9). Los espíritus
malignos son ángeles caídos, y los demonios
son espíritus incorpóreos de seres que
existieron en la era preadamítica. Muchas
personas se comunican con espíritus
malignos y son poseídas por demonios.
Además, muchos se aferran al mundo al grado
en que son incapaces de separarse de él.
Nosotros jamás debemos ponernos en
contacto con Satanás, con los espíritus
malignos ni con los demonios. Tampoco
debemos relacionarnos con personas que
estén poseídas por demonios ni con personas
que se hayan unido al mundo, para que no
seamos influenciados por ellas.
Si queremos vivir de una manera santa,
debemos tener cuidado referente al contacto
que tenemos con las personas. Relacionarnos
con las personas es algo de suma importancia,
sobre todo para nosotros los cristianos. No
debemos tener contacto con las personas sin
la debida precaución ni debemos entablar
amistades de manera descuidada. Como lo
634
Estudio Vida de Levítico

indica la Biblia, las amistades que se entablan


de manera descuidada terminarán por
corrompernos.
Todos debemos aprender a tener cuidado y
precaución al tener contacto con las personas.
Debemos conocer las cuatro categorías de
seres vivos que son limpios y las cinco
categorías de seres vivos que son inmundos.
Cuando vayamos a tener contacto con alguien,
debemos preguntarnos si esa persona es
limpia o inmunda. Esto nos protegerá y
guardará de contaminarnos o corrompernos.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y SIETE
LA ABSTENCIÓN DE TODA MUERTE
Lectura bíblica: Lv. 11:24-25, 27b-28a, 31-
35, 39-40, 36a, 37, 3, 9, 21, 44-45
Hemos visto que el capítulo 11 de Levítico
hace hincapié en el asunto de la dieta, el
asunto del comer. Ahora debemos ver que este
capítulo también hace mucho hincapié en la
muerte. En Levítico 11 se usa la
palabra cadáver o cadáveres por lo menos

635
Estudio Vida de Levítico

trece veces, y muertos o muere es usada tres


veces. Sin la muerte, no habría cadáveres; de
ahí que un cadáver denote muerte. Mientras
haya un cadáver, hay muerte.
Que la muerte sea mencionada en relación
con nuestra dieta indica que lo que comemos,
nuestra dieta, es un asunto de vida y muerte.
Si tenemos contacto con cosas limpias,
recibiremos vida; pero si tenemos contacto
con cosas inmundas, recibiremos muerte.
En este capítulo, las
palabras abominación y abominable también
se refieren a la inmundicia. Debemos detestar
la inmundicia, aborrecerla al máximo, por
cuanto nos acarrea muerte. Cada vez que
tenemos contacto con algo inmundo, tenemos
contacto con la muerte. En Levítico 11 la
inmundicia es sinónimo de muerte.
Dondequiera que haya inmundicia, también
habrá muerte; más aún, el resultado final de
la muerte es un cadáver. Incluso los cadáveres
de animales limpios son inmundos (vs. 39-
40).

636
Estudio Vida de Levítico

La muerte es algo desagradable y abominable.


Por tanto, debemos abstenernos de la muerte.
Aparentemente el capítulo 11 habla sobre
abstenernos de la inmundicia; en realidad,
este capítulo nos habla sobre abstenernos de
la muerte. La muerte de la cual debemos
abstenernos no es principalmente la muerte
física, sino la muerte espiritual. En la tierra, la
muerte espiritual predomina más que la
muerte física. La muerte espiritual se
encuentra en todas partes. La muerte
espiritual no sólo abunda en los lugares
pecaminosos y mundanos, sino también en
los lugares más morales y éticos. El capítulo 11
de Levítico nos advierte que debemos
abstenernos de la muerte espiritual.
Para que entendamos mejor lo que es la
muerte espiritual, consideremos el significado
de los dos árboles en el huerto del Edén: el
árbol de la vida y el árbol del conocimiento del
bien y del mal.
Después que Dios creó al hombre, lo puso
frente a estos dos árboles (Gn. 2:8-9). El árbol
de la vida es simple, llana, íntegra y

637
Estudio Vida de Levítico

absolutamente un árbol de vida. Con respecto


a este árbol no hay complicación alguna;
únicamente posee un solo elemento: la vida.
El hombre que Dios creó, por consiguiente, se
encontraba frente al árbol de la vida.
En la Biblia, Dios es representado o
simbolizado por un árbol (cfr. Os. 14:8).
Cuando Dios se encarnó y vivió en la tierra, Él
dijo de Sí mismo: “Yo soy la vid” (Jn. 15:5a).
Una vid se extiende a medida que crece, y es
por ello que está disponible a nosotros. Un
pino, por el contrario, crece hacia arriba. No
podríamos tocar la copa de un pino que ha
crecido completamente, pero sí tenemos fácil
acceso a una vid. Me alegro de que el Señor no
dijo que era un pino, sino que era una vid.
Nuestro Dios es elevado, pero descendió al
grado de convertirse en una vid,
extendiéndose a los cuatro confines de la
tierra.
Esta vid es el árbol de la vida. Podemos
demostrar esto al unir Juan 15:5a con Juan
14:6a, donde el Señor declara: “Yo soy [...] la
vida”. Por una parte, Él es la vid, un árbol; por

638
Estudio Vida de Levítico

otra, Él es la vida. Por consiguiente, Él es el


árbol de la vida. Cristo, la corporificación del
Dios Triuno, es el árbol de la vida.
La Biblia no sólo comienza con el árbol de la
vida, en Génesis, sino que también concluye
con el árbol de la vida, en Apocalipsis.
Apocalipsis 22:2a dice: “A uno y otro lado del
río, estaba el árbol de la vida”. El versículo 14
del mismo capítulo añade: “Bienaventurados
los que lavan sus vestiduras, para tener
derecho al árbol de la vida”. Estos versículos
hablan sobre el árbol de la vida, el cual está en
la Nueva Jerusalén. ¿Y qué acerca de hoy?
Hoy en día, en la vida de iglesia podemos
disfrutar a Cristo como árbol de la vida. Según
Apocalipsis 2:7, el Señor prometió darse a
nosotros como árbol de la vida para nuestro
deleite. “Al que venza, le daré a comer del
árbol de la vida, el cual está en el Paraíso de
Dios”. La vida de iglesia hoy en día es una
figura anticipada, una miniatura, de la Nueva
Jerusalén, la cual es el Paraíso de Dios. Por
tanto, en un sentido muy real, en la vida de
iglesia nosotros estamos verdaderamente en

639
Estudio Vida de Levítico

el Paraíso de Dios, disfrutando a Cristo como


nuestro árbol de la vida.
En Oseas 14:8, el Señor se compara a Sí
mismo con un árbol de hoja perenne. Él no
sólo es el árbol de la vida, sino también un
árbol de hoja perenne. Como árbol de la vida,
Él es siempre verde.
En el huerto del Edén no sólo estaba el árbol
de la vida, sino también el árbol del
conocimiento del bien y del mal. El árbol de la
vida representa a Dios mismo como la
totalidad y fuente de la vida. Cuando Dios
puso a Adán en el huerto, Él sabía que en este
universo había también otra fuente: Satanás,
el enemigo de Dios. No sólo existe una fuente,
Dios, quien es la fuente de la vida, sino
también otra fuente, Satanás, la fuente de la
muerte. Así como Dios es la totalidad y fuente
de la vida, Satanás es la totalidad y fuente de
la muerte. Por consiguiente, el árbol del
conocimiento del bien y del mal representa la
muerte.
La vida es pura y sencilla, mientras que la
muerte está llena de complicaciones. El árbol
640
Estudio Vida de Levítico

que representa la muerte es el árbol del


conocimiento del bien y del mal. En él vemos
tres cosas que hacen de la muerte un asunto
complicado: el conocimiento, el bien y el mal.
Puesto que el conocimiento está relacionado
con la muerte, cuanto más conocimiento
adquiramos, mayor será nuestra participación
en la muerte. Asimismo, el bien tiene que ver,
no con la vida sino con la muerte. El mal, por
supuesto, es un elemento propio de la muerte.
Todos asociamos el mal con la muerte, pero es
posible que asociemos el conocimiento y el
bien con la vida. Sin embargo, según la Biblia,
la vida se menciona por aparte, mientras que
la muerte se menciona junto con el
conocimiento y con el bien. A la postre, el
conocimiento, el bien y el mal redundan en la
muerte.
Si hemos de llevar una vida santa, debemos
abstenernos de todo lo que pertenezca a la
muerte. En particular, debemos abstenernos
de esparcir chismes, una práctica muy común.
Los que tienen el hábito de chismorrear a
menudo aparentan estar preocupados por los
demás y por su situación; en realidad, debido
641
Estudio Vida de Levítico

a que tienen el hábito de contar chismes, lo


que buscan es más conocimiento con el
propósito de chismorrear. La fuente de donde
proviene el hábito de chismorrear es el árbol
del conocimiento del bien y del mal.
Por medio de la caída de Adán, dicho árbol fue
plantado en nosotros. Pese a que hemos sido
salvos y a que Dios como árbol de vida fue
plantado en nuestro ser, el árbol del
conocimiento del bien y del mal todavía está
en nosotros. Eso significa que cada uno de
nosotros es un huerto del Edén en miniatura.
Dentro de nosotros está Dios como árbol de la
vida y también Satanás como árbol del
conocimiento del bien y del mal.
La práctica de chismorrear no tiene nada que
ver con el árbol de la vida, ya que el chisme
jamás imparte vida a los oyentes. Contar
chismes es involucrarse con la muerte; es
esparcir a los demás muerte, la cual pertenece
al enemigo de Dios. Abstenerse de contar
chismes es abstenerse de la muerte. Si hemos
de llevar una vida santa, una vida que se
abstiene de todo lo relacionado con la muerte,

642
Estudio Vida de Levítico

tenemos que apartarnos de la fuente de la


muerte, es decir, tenemos que apartarnos del
árbol del conocimiento del bien y del mal.
I. TODO CADÁVER ES INMUNDO,
Y LA MUERTE CONTAMINA MÁS QUE
EL PECADO
Y ES MÁS ABOMINABLE
Todo cadáver es inmundo. Lo inmundo, por
tanto, equivale a la muerte.
La muerte contamina más que el pecado y es
más abominable. Pero según nuestros
conceptos, el pecado es un problema más
grave que la muerte. Si no tenemos el
concepto correcto en cuanto a la muerte, no
nos será fácil comprender que la muerte
contamina más que el pecado. Debido a
nuestros conceptos éticos y morales, sabemos
que mentir es pecaminoso. Si alguien nos
miente, condenaremos esa mentira como algo
pecaminoso. Sin embargo, quizás no nos
demos cuenta de que una charla ética también
podría estar llena de muerte. Por ejemplo, tal
vez no estemos conscientes de que hablar con
un hermano acerca de su familia podría estar
643
Estudio Vida de Levítico

relacionado con la muerte. Dicha


conversación podría ser ética, y al mismo
tiempo, estar llena de muerte.
Usando otro ejemplo, haré notar que incluso
darle un libro a un hermano podría estar
relacionado con la muerte. Supongamos que
un hermano le da un libro a otro hermano con
la intención de complacerlo. Aun algo tan
bueno como esto podría estar lleno de muerte.
No debemos dar algo a un hermano con la
intención de complacerlo, sino sencillamente
porque al hacerlo seguimos la dirección del
Señor. Tener un propósito, una intención, al
dar algo a un hermano es jugar a la política.
Supongamos que alguien le regala un libro a
un hermano para complacerlo a fin de que
más tarde tome partido por él. Dicha
intención está llena de muerte, y los que
tienen entendimiento espiritual,
discernimiento espiritual, reconocerán esto.
El resultado de dar un libro con esta intención
es formar un partido, y tal partido esparcirá
muerte. El que recibe el libro será el primero
en ser contaminado por la muerte, y después,

644
Estudio Vida de Levítico

entre estos dos hermanos que han formado el


partido, no habrá más que muerte.
Aparentemente la acción de dar el libro era
buena, pero en realidad tenía que ver con la
muerte.
Esto nos sirve de ejemplo para ver que la
muerte está más encubierta que el pecado. No
es fácil reconocer lo que hay detrás de una
acción y discernir que aquello está lleno de
muerte. Un acto como el de regalar un libro tal
vez sea muy bien visto, pero es posible que
esté lleno de la inmundicia de la muerte. Sin
duda alguna, la muerte es más contaminante
y más abominable que el pecado.
A. Mediante la ofrenda
por las transgresiones todo pecado
será perdonado inmediatamente
Levítico 5 revela que mediante la ofrenda por
las transgresiones todo pecado será
perdonado inmediatamente (vs. 2, 17-18).
Esto nos muestra que resolver el problema del
pecado, esto es, que nuestro pecado sea
perdonado, es algo sencillo. Todo lo que

645
Estudio Vida de Levítico

hacemos es ofrecer la ofrenda por las


transgresiones, y luego somos perdonados.
B. La persona que toca
el cadáver de un animal
queda inmunda hasta el anochecer,
y la persona que toca
el cadáver de un hombre
queda inmunda por siete días
Según Levítico 11, una persona que tocaba el
cadáver de un animal quedaba inmunda hasta
el anochecer (vs. 24-25, 27b-28a, 31b, 39-40).
“Hasta el anochecer” significa hasta el final de
nuestra vida diaria. Esto indica que se
requiere un tiempo antes de que podamos ser
lavados de la contaminación traída por la
muerte. Nuestra experiencia confirma este
hecho. Si cometemos una transgresión y la
confesamos al Señor, seremos perdonados
inmediatamente, y el problema quedará
resuelto. Pero si somos contaminados por la
muerte, no podremos ser limpios sino “hasta
el anochecer ”. Esto significa que debe pasar
algún tiempo antes de que podamos ser
lavados de la contaminación traída por la
muerte.
646
Estudio Vida de Levítico

Aunque el tiempo no es un factor


determinante con respecto a ser perdonados
de nuestros pecados, sí lo es con respecto a ser
lavados de la contaminación traída por la
muerte. Nosotros, los cristianos, resolvemos
el problema de los pecados sencillamente
confesándolos y aplicando a nuestro caso la
sangre preciosa del Señor. Tan pronto como
hacemos esto, somos perdonados y lavados.
Sin embargo, si llegamos a tener contacto con
un “cadáver” y a causa de ello somos
contaminados por la muerte, dicha
contaminación permanecerá con nosotros por
un buen tiempo. Aunque no se requiere
tiempo alguno para ser lavados del pecado, sí
se requiere tiempo para ser lavados de la
contaminación traída por la muerte. Esto
comprueba que la muerte nos contamina más
que el pecado, y por más tiempo.
La persona que tocaba el cadáver de un
animal quedaba inmunda hasta el anochecer,
mientras que la persona que tocaba el cadáver
de un hombre quedaba inmunda por siete días
(Nm. 19:11, 13). Esto no sólo indica que la
muerte es más grave que el pecado, sino
647
Estudio Vida de Levítico

también que el cadáver de un hombre


contamina más que el cadáver de un animal.
A los ojos de Dios, los seres humanos son el
elemento más contaminante.
II. LA PERSONA CONTAMINADA POR
EL CADÁVER
DE UN ANIMAL LAVARÁ SUS
VESTIDOS
La persona contaminada por el cadáver de un
animal tenía que lavar sus vestidos (Lv. 11:25,
28a, 40). Esto significa que la contaminación
de la muerte debe ser eliminada de nuestra
conducta en nuestra vida diaria. El vestido
representa nuestro andar diario, nuestra vida
diaria. Nuestra vida diaria debe ser lavada de
la contaminación de la muerte.
III. TODO AQUELLO SOBRE LO CUAL
CAIGA
EL CADÁVER DE UN ANIMAL ES
INMUNDO,
Y TODO LO QUE SEA CONTAMINADO
POR ELLO
SERÁ LAVADO CON AGUA

648
Estudio Vida de Levítico

Todo aquello sobre lo cual caiga el cadáver de


un animal es inmundo, y todo lo que sea
contaminado por ello será lavado con agua (v.
32). Esto significa que la contaminación de la
muerte deberá ser lavada por el lavamiento
del Espíritu de vida. El agua mencionada en
11:32 representa el Espíritu de vida. Cuando
somos contaminados por haber tenido
contacto con la muerte, debemos confesar
nuestros pecados y orar de modo que
entremos en el Espíritu. Es en el Espíritu que
nuestra vida diaria —nuestro andar diario—,
la cual ha sido contaminada por la muerte,
será lavada.
IV. CUANDO EL CADÁVER DE
CUALQUIER ANIMAL
CAE SOBRE UN VASO DE BARRO O
SOBRE UN HORNO
O UN FOGÓN, ÉSTOS SON HECHOS
INMUNDOS,
DE MODO QUE SERÁN DESTRUIDOS
Cuando el cadáver de cualquier animal caía
sobre un vaso de barro o sobre un horno o un
fogón, éstos eran hechos inmundos, de modo
que tal vaso, horno o fogón debía ser
649
Estudio Vida de Levítico

destruido (vs. 33, 35). Esto significa que


nuestro hombre natural, al igual que el vaso,
debe ser quebrantado por haberse
contaminado con la muerte en nuestra vida
diaria. El vaso del versículo 33 representa
nuestro hombre natural, nuestro ser, nuestro
yo. Nuestro hombre natural es un vaso. Una
vez que el vaso de nuestro hombre natural es
contaminado por la muerte en nuestra vida
diaria, dicho vaso tiene que ser quebrado.
Nuestro hombre natural, nuestro propio ser,
nuestro yo, que ha sido contaminado por la
muerte, tiene que ser quebrantado por la cruz
de Cristo.
V. TODO ALIMENTO SOBRE
EL CUAL SE HA VERTIDO
AGUA PROCEDENTE DE UN VASO
DE BARRO CONTAMINADO POR UN
CADÁVER,
ASÍ COMO TODA BEBIDA
CONTENIDA EN DICHO VASO,
SERÁ INMUNDO
Todo alimento sobre el cual se hubiera vertido
agua procedente de un vaso de barro
contaminado por un cadáver, así como toda
650
Estudio Vida de Levítico

bebida contenida en dicho vaso, quedaba


inmundo (v. 34). Esto significa que una
persona que es afectada por la corriente
terrenal o se ha mezclado con ella en su vida
diaria, es fácilmente contaminada por la
muerte. Si somos mundanos, nos
contaminaremos muy fácilmente con
cualquier asunto relacionado con la muerte.
VI. EL MANANTIAL O LA CISTERNA
QUE RECOGE AGUA QUEDA LIMPIO
El manantial o la cisterna que recogía agua
quedaba limpio (v. 36a). Esto significa que
todo cuanto tiene la corriente del agua viva,
corriente que lava en todo momento la
contaminación de la muerte, se mantiene
limpio. El manantial de agua viva representa
al Espíritu, y la cisterna de agua viva
representa a Cristo, quien es portador del
agua viva. Con tal que tengamos el manantial
y la cisterna, al Espíritu y a Cristo, en nuestra
vida diaria, nos mantendremos limpios.
VII. SI PARTE DEL CADÁVER DE UN
ANIMAL
CAE SOBRE CUALQUIER SEMILLA
651
Estudio Vida de Levítico

QUE HA DE SEMBRARSE,
LA SEMILLA QUEDA LIMPIA
Si parte del cadáver de un animal cae sobre
cualquier semilla que había de sembrarse, la
semilla quedaría limpia (v. 37). Esto significa
que todo cuanto sea viviente y posea la vida
que tiene fuerza para resistir la
contaminación, permanecerá limpio. La
semilla, la cual posee la vida que tiene fuerza
para resistir la contaminación, tipifica a
Cristo.
VIII. CONCLUSIÓN
Ahora quisiera añadir unas palabras de
conclusión a lo que hemos abarcado en estos
dos mensajes sobre el capítulo 11 de Levítico.
A. Cristo es la realidad de la limpieza
Comer guarda relación con la limpieza. Esta
limpieza tipifica al propio Cristo que es
nuestro contenido, suministro de vida y
alimento espiritual. Cristo es la verdadera
limpieza. Él es la realidad de la limpieza.

652
Estudio Vida de Levítico

B. Sólo Cristo y lo que procede de Él


es limpio y, como tal, puede servirnos
de suministro alimenticio
Sólo Cristo y lo que procede de Él es limpio y,
como tal, puede servirnos de suministro
alimenticio. Debemos tener contacto
únicamente con esto, y solamente esto
debemos comer y recibir.
C. En términos de tipología:
1. Cristo tiene pezuña dividida y rumia
Cristo tiene pezuña dividida y rumia (v. 3).
Cuando Cristo anduvo en la tierra, Sus
“pezuñas” estaban claramente divididas, y Él
también “rumiaba”. Él estaba lleno de
discernimiento y recibía la palabra de Dios
reflexionando mucho sobre ella.
2. Cristo tiene aletas y escamas
Cristo tiene aletas (v. 9). Cuando estuvo en la
tierra, Él podía moverse libremente sin ser
atrapado por las cosas mundanas. Cristo
también tiene escamas (v. 9). Debido a estas
escamas, Él pudo resistir la influencia del
mundo corrupto.

653
Estudio Vida de Levítico

3. Cristo tiene piernas largas además de


patas
para saltar sobre la tierra
Cristo tiene piernas largas además de patas
para saltar sobre la tierra (v. 21). Por ello,
cuando estuvo en la tierra, Él pudo vivir y
accionar llevando una vida que estaba por
encima del mundo, y Él pudo guardarse del
mundo.
4. Cristo es el manantial o la cisterna
que recoge agua viva
Cristo es el manantial y la cisterna que recoge
agua viva (v. 36). Él es el manantial del
viviente Espíritu de Dios, y también es el
portador de este Espíritu viviente.
5. Cristo es la semilla que ha de sembrarse
Cristo es la semilla que ha de sembrarse (v.
37). Esto se revela claramente en el Nuevo
Testamento.
D. Cristo es el suministro
en cada aspecto de nuestra vida diaria
Incluso un capítulo como Levítico 11 está lleno
de Cristo. Él es nuestro suministro en cada
654
Estudio Vida de Levítico

aspecto de nuestra vida diaria. Como realidad


de todas las cosas positivas del universo (Col.
2:17), Él es todos los seres vivos limpios.
Todos los seres vivos limpios que andan sobre
la tierra, viven en el agua y vuelan en el aire
son tipos de Cristo. Cristo es Aquel que puede
remontar vuelo en el aire y vivir en el agua
salada. Además, todas las ofrendas
mencionadas en los capítulos del 1 al 7
también tipifican a Cristo. Ante Dios, Cristo es
todas las ofrendas. Mientras tengamos a
Cristo, tenemos aquello apropiado que
podemos contactar, comer y digerir. En todo
sentido, Él es nuestro suministro de vida; Él
incluso es nuestra limpieza.
E. Sólo Cristo puede mantenernos
santos,
así como Dios es santo
“Yo soy Jehová vuestro Dios. Santificaos, por
tanto, y sed santos, porque Yo soy santo [...]
Porque Yo soy Jehová, que os hice subir de la
tierra de Egipto para ser vuestro Dios; seréis,
pues, santos, porque Yo soy santo” (vs. 44-
45). Sólo Cristo puede mantenernos santos,
así como Dios es santo.
655
Estudio Vida de Levítico

ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y OCHO
LA INMUNDICIA PRESENTE
EN EL NACIMIENTO HUMANO
Lectura bíblica: Lv. 12; Col. 2:11-12; He.
10:5-7
En este mensaje sobre el capítulo 12 llegamos
al tema de la inmundicia presente en el
nacimiento humano. Levítico 12 revela que la
fuente misma de nuestro ser es inmundo. El
capítulo 11 nos insta a ser cuidadosos al tener
contacto con ciertas clases de personas para
no ser contaminados, pero el capítulo 12 nos
muestra que somos totalmente inmundos por
nacimiento. La inmundicia es la fuente de la
cual hemos nacido.
I. LA RELACIÓN ENTRE LA MUJER
Y EL NACIMIENTO HUMANO
Lo primero que debemos examinar en
Levítico es la relación que existe entre la
mujer y el nacimiento humano.
A. En figura, la mujer representa
a la humanidad entera
656
Estudio Vida de Levítico

1. En la economía de Dios,
la humanidad entera es una mujer
En figura, la mujer representa a la humanidad
entera. En la economía de Dios, en Su
impartición divina y en Su administración
divina, la humanidad entera es una mujer.
Mientras que la mujer en la Biblia representa
a la humanidad, el hombre representa a Dios
y a Cristo. Cristo es el único varón, y todos los
que están casados con Él son mujeres.
2. La inmundicia en la mujer representa
la inmundicia presente en la humanidad
entera
La inmundicia en la mujer representa la
inmundicia presente en la humanidad entera.
Todos nosotros, varones y mujeres por igual,
somos inmundos.
B. El nacimiento humano
que se origina en la mujer es inmundo,
lo cual significa que:
1. La fuente de la humanidad entera es
inmunda

657
Estudio Vida de Levítico

El hecho de que el nacimiento humano que se


origina en la mujer sea inmundo, significa que
la fuente de la humanidad entera es inmunda.
Puesto que la fuente es inmunda, todo lo
nacido de ella será, necesariamente,
inmundo.
Nosotros somos inmundos por nacimiento, y
ahora, en nuestro vivir, seguimos siendo
inmundos. No somos inmundos simplemente
por haber tocado algo inmundo; somos
inmundos por nacimiento. Éramos inmundos
aun cuando estábamos en el vientre de
nuestra madre. Por consiguiente, nacimos en
inmundicia y, por ello, vivimos en
inmundicia. No importa cuán cuidadosos
seamos, seguimos siendo inmundos por el
simple hecho de ser parte de la humanidad.
No solamente somos inmundos, sino que
somos la inmundicia misma. Los seres
humanos son totalmente inmundos. Si
estamos bajo la iluminación del Señor, bajo la
luz divina, nos daremos cuenta de que de pies
a cabeza somos la inmundicia en su totalidad.

658
Estudio Vida de Levítico

La segunda sección de Levítico no sólo nos


muestra quiénes somos, sino también qué
somos. Somos la inmundicia misma. Sin
embargo, Levítico nos exige llevar una vida
santa. ¿Cómo puede la inmundicia llevar una
vida santa? Lógicamente, esto es imposible; es
absolutamente imposible que la inmundicia
pueda llevar una vida santa. No obstante,
como veremos después, en la salvación de
Dios encontramos la provisión que nos
permite llevar una vida santa.
2. La inmundicia de la humanidad
procede desde adentro
En contraste con la inmundicia en la dieta
presentada en el capítulo 11, la cual proviene
de afuera, la inmundicia de la humanidad
procede desde adentro. El capítulo 11 abarca
la inmundicia externa, pero el capítulo 12
abarca la inmundicia que hay en nuestro
interior, la inmundicia de todo nuestro ser
desde que nacimos. Levítico 12, por tanto, va
al origen mismo de la inmundicia y toca la raíz
de la inmundicia. El capítulo 11 simplemente
nos exhorta a llevar una vida limpia, teniendo
contacto sólo con lo que es limpio y evitando
659
Estudio Vida de Levítico

lo que es inmundo. Esta clase de limpieza es


externa; sólo guarda relación con nuestra
conducta externa. Sin embargo, el capítulo 12
toca nuestro nacimiento, no solamente
nuestra conducta externa que viene después
de nuestro nacimiento. Por consiguiente,
Levítico 12 aborda el origen del cual
provenimos.
II. LA INMUNDICIA CAUSADA POR
EL NACIMIENTO
DE UN HIJO VARÓN DURA SIETE
DÍAS,
PERO LA CAUSADA POR EL
NACIMIENTO DE UNA NIÑA
SE EXTIENDE POR CATORCE DÍAS
La inmundicia causada por el nacimiento de
un hijo varón duraba siete días, pero la
causada por el nacimiento de una niña se
extendía por catorce días (vs. 2, 5a). Esto
significa que el varón (que representa a los
más fuertes) es completamente (como lo
denotan los siete días) inmundo pese a su
fortaleza, y que la mujer (que representa a los
más débiles) es doblemente (como lo denotan
los catorce días) inmunda en su debilidad.
660
Estudio Vida de Levítico

Esto muestra que las mujeres son dos veces


más inmundas que los varones. Los números
siete y catorce indican esto. Siete es el número
de plenitud, y catorce es dos veces siete. Los
“siete días” mencionados en el versículo 2
significan completamente inmundo, inmundo
en su totalidad, y las “dos semanas” (catorce
días) mencionadas en el versículo 5a
significan dos veces esa inmundicia.
III. DESPUÉS DEL NACIMIENTO DE
UN NIÑO,
LA MUJER PERMANECE EN LA
INMUNDICIA
DE SU SANGRE TREINTA Y TRES
DÍAS,
Y DESPUÉS DEL NACIMIENTO DE
UNA NIÑA,
SESENTA Y SEIS DÍAS
Después del nacimiento de un niño, la mujer
debía permanecer en la inmundicia de su
sangre treinta y tres días, y después del
nacimiento de una niña, sesenta y seis días
(vs. 4a, 5b). Esto significa que la inmundicia
del nacimiento de un varón exigía un periodo
de prueba (representado por los cuarenta
661
Estudio Vida de Levítico

días: siete días más treinta y tres días) para


purificación, y que la inmundicia del
nacimiento de una mujer exigía un período de
prueba dos veces más extenso (representado
por los ochenta días: catorce días más sesenta
y seis días) para purificación. En la Biblia, el
número cuarenta denota un período de
prueba. Los hijos de Israel vagaron por el
desierto durante cuarenta años, y el Señor
Jesús fue tentado, es decir, probado, por
cuarenta días. Debido a que el nacimiento de
un ser humano es por completo inmundo, es
necesario someterlo a prueba para
purificación. El nacimiento de un varón era
sometido a prueba por cuarenta días, y el
nacimiento de una mujer era sometido a doble
prueba por ochenta días.
IV. DURANTE LA PRUEBA DE
INMUNDICIA,
NO SE LE PERMITE A LA MUJER
TOCAR NINGUNA
COSA SANTIFICADA NI ENTRAR EN
EL SANTUARIO
Durante la prueba de inmundicia no se le
permitía a la mujer tocar ninguna cosa
662
Estudio Vida de Levítico

santificada ni entrar en el santuario (v. 4).


Esto significa que al hombre no le está
permitido tocar las cosas referentes a Dios ni
entrar en Su presencia hasta que se hayan
tomado medidas con respecto a su
inmundicia.
¿Cómo tomamos medidas con respecto a
nuestra inmundicia? Los siguientes dos
puntos, que son de crucial importancia,
contestarán esta pregunta.
V. AL OCTAVO DÍA DESPUÉS DE
NACER,
EL VARÓN ES CIRCUNCIDADO
Al octavo día después de nacer, el varón debía
ser circuncidado (v. 3). Esto significa que la
carne de una persona inmunda debe ser
desechada por medio de la muerte de Cristo a
fin de que tal persona pueda ser introducida
en la resurrección de Cristo, no sólo para ser
lavada, sino también para experimentar un
nuevo comienzo en la vida divina (Col. 2:11-
12).

663
Estudio Vida de Levítico

Después de una semana de siete días, viene el


octavo día. El octavo día marca un nuevo
comienzo, el comienzo de una nueva semana.
En la Biblia, el octavo día se refiere a la
resurrección de Cristo. La resurrección, por
supuesto, marca un nuevo comienzo. La
muerte pone fin a un viejo ciclo, mientras que
la resurrección da inicio a un nuevo ciclo y,
por ende, constituye un nuevo comienzo.
Como cristianos, hemos tenido dos
comienzos. Tuvimos el primer comienzo
cuando nacimos en inmundicia y fuimos
introducidos en la inmundicia. Al nacer,
éramos la inmundicia misma. En cuanto a
nacionalidad, tal vez seamos diferentes; pero
en cuanto a nuestro verdadero ser, todos
somos iguales. Todo ser humano,
independientemente de su linaje, nace en
inmundicia. Éste fue nuestro primer
comienzo.
Según el plan de Dios, la economía de Dios, Él
ha hecho posible que tengamos un segundo
comienzo, un nuevo comienzo. Dios cuenta el
tiempo por semanas. El fin de una semana es

664
Estudio Vida de Levítico

el fin de un ciclo, el cual es seguido por un


nuevo ciclo. Nuestro nuevo ciclo no se halla en
la creación original, sino en la resurrección.
Nacimos en la vieja creación, pero volvimos a
nacer para ser una nueva creación. Según el
primer comienzo, pertenecíamos a la
categoría de la vieja creación, la cual está
representada por siete días. En la economía de
Dios, el ciclo de la vida humana dura siete
días. Después de nacer en la vieja creación,
permanecimos ahí únicamente siete días.
Luego, al octavo día, el día de la resurrección
de Cristo, tuvimos un nuevo comienzo.
Debemos estar llenos de gozo cada vez que, en
nuestra lectura de la Biblia, encontremos las
palabras el octavo día o el primer día de la
semana (Jn. 20:1, 19, 26). Hoy en día, como
creyentes en Cristo, no estamos en los
primeros siete días, sino que estamos en el
octavo día. Estamos en el segundo ciclo. Este
período es eterno, ya que en Cristo viviremos
para siempre. El Señor Jesús dijo: “Todo
aquel que vive y cree en Mí, no morirá
eternamente” (11:26). Mientras que nuestro
segundo ciclo es eterno, nuestro primer ciclo
665
Estudio Vida de Levítico

es muy corto, pues dura sólo siete días. Ya sea


que seamos salvos a comienzos de nuestra
vida o en una edad avanzada, a los ojos de
Dios nuestro primer ciclo tiene únicamente
una semana de duración. Dios, en Su
economía, ha acortado nuestro primer ciclo,
pero Él ha prolongado nuestro segundo ciclo,
e incluso lo ha hecho eterno, así como Él es
eterno.
Levítico 12:3 dice: “Al octavo día la carne del
prepucio del niño será circuncidada”.
Circuncidar equivale a cortar algo; significa el
cercenamiento de esa parte de nuestro ser que
ha sido condenada por Dios. De hecho, todo
nuestro ser debe ser circuncidado, eliminado.
Circuncidar todo nuestro ser equivale a darle
muerte.
Desde el momento en que nacimos éramos la
inmundicia misma, la cual sirve únicamente
para que se le dé muerte. Conforme a nuestro
primer ciclo, éramos buenos únicamente para
que se nos diera muerte. Ésta es la razón por
la cual Juan el Bautista mandaba que las
personas se arrepintieran (Mt. 3:1-2). Luego,

666
Estudio Vida de Levítico

a aquellos que se arrepentían, Juan los


bautizaba, los introducía en la muerte (vs. 5-
6). Ser bautizado significa ser sepultado.
Cuando nos arrepentimos, todo nuestro ser
fue cortado, puesto a muerte, y después fue
sepultado. Según Colosenses 2:11-12, nuestro
bautismo fue nuestra circuncisión. Por
consiguiente, ser circuncidado sencillamente
significa ser puesto a muerte y sepultado.
A nuestro ser, por encontrarse en el primer
ciclo, había que llevarlo a su fin dándole
muerte y sepultándolo. Esto sucedió en el
octavo día, el día de la resurrección. En ese
día, la muerte puso fin al viejo hombre, el
hombre del primer ciclo. En tipología, en
figura, esa muerte está representada por la
circuncisión. Es por ello que, en el Antiguo
Testamento, conforme a la dispensación o
economía de Dios, todo varón tenía que ser
circuncidado en el octavo día. Esto es un tipo
que significa que todos debemos ser
aniquilados, cortados, y que este
aniquilamiento ocurre en la resurrección de
Cristo. Esto es conforme a la economía de
Dios.
667
Estudio Vida de Levítico

En Adán, nosotros nacimos en el primer ciclo,


pero en Cristo, nacimos de nuevo en el
segundo ciclo. Nuestro primer ciclo empezó
cuando nacimos, y nuestro segundo ciclo
empezó cuando Cristo resucitó. Cuando
Cristo resucitó, nosotros resucitamos
juntamente con Cristo y en Cristo (Ef. 2:5; 1 P.
1:3). Esto significa que con respecto a
nosotros, el segundo ciclo empezó antes del
primer ciclo, ya que fuimos resucitados en
Cristo antes de nacer en Adán. Es un hecho
maravilloso el que aun antes de nacer, ya
hubiéramos sido resucitados.
Nuestra salvación es el milagro más grande
del universo. Antes de la fundación del
mundo, fuimos escogidos y predestinados en
Cristo (Ef. 1:4-5). En la eternidad, fuimos
destinados a estar en Cristo. Luego, en el
tiempo, nacimos, y a la postre llegamos a ser
creyentes. Ahora estamos en Cristo.
Dios, en Su economía, determinó que
tendríamos un nuevo comienzo mediante la
muerte de Cristo y por Su resurrección. La
muerte de Cristo fue un cuchillo que nos

668
Estudio Vida de Levítico

cortó, cercenando todo nuestro ser. Después


de que se nos dio muerte mediante la muerte
de Cristo, fuimos regenerados en Su
resurrección. De este modo experimentamos
el octavo día, el cual marcó un nuevo
comienzo para nosotros, y ahora nos
encontramos en la segunda semana.
Como ya hemos dicho, la circuncisión
significa que la carne de una persona inmunda
es desechada mediante la muerte de Cristo a
fin de que dicha persona sea introducida en la
resurrección de Cristo, no sólo para ser
lavada, sino también para experimentar un
nuevo comienzo en la vida divina. La carne es
todo nuestro ser. Según la Biblia, los seres
humanos caídos son carne (Ro. 3:20). Nuestra
carne fue desechada mediante la muerte de
Cristo, es decir, mediante la cruz. Como
resultado, fuimos introducidos en la
resurrección de Cristo, no sólo para ser
lavados, sino también para experimentar un
nuevo comienzo en la vida divina.
Cuando en el pasado ustedes leyeron Levítico
12, ¿llegaron a darse cuenta de que este

669
Estudio Vida de Levítico

capítulo indica que se nos dio muerte y que


después se nos introdujo en la resurrección de
Cristo? El hecho de que se nos diera muerte lo
indica la palabra circuncisión, y el hecho de
que se nos introdujera en la resurrección de
Cristo lo indican las palabras al octavo día. La
circuncisión representa la cruz de Cristo, y el
octavo día representa la resurrección de
Cristo. Conforme a nuestro primer ciclo,
nacimos en inmundicia y fuimos introducidos
en la inmundicia; incluso al nacer éramos la
inmundicia misma. Pero en la salvación
provista por Dios experimentamos el octavo
día, el cual nos introdujo en un nuevo ciclo.
Éste es el nuevo comienzo que
experimentamos en Cristo.
Necesitamos iluminación y también ojos
espirituales para ver a Cristo en el capítulo 12
de Levítico. Si tenemos luz y la capacidad de
ver, podremos recibir una clara visión de
Cristo en este capítulo. La palabra Cristo no
se encuentra en Levítico 12, pero vemos
indicios de que Cristo está allí. Cristo murió
por nosotros para poner fin a nuestro primer

670
Estudio Vida de Levítico

ciclo y, en el octavo día, dar inicio a nuestro


nuevo ciclo en Su resurrección.
VI. DESPUÉS DE COMPLETAR LA
PRUEBA
DE INMUNDICIA, SE OFRECE UN
HOLOCAUSTO
Y UNA OFRENDA POR EL PECADO
Después de completar la prueba de
inmundicia, se debía ofrecer un holocausto y
una ofrenda por el pecado (vs. 6-8). Esto
significa que después que Cristo —mediante
Su muerte y resurrección— puso fin
plenamente a nuestra inmundicia por
nacimiento, aún necesitamos que Cristo sea
nuestro holocausto debido a que nuestra
entrega a Dios no es absoluta y necesitamos
que Él sea nuestra ofrenda por el pecado
debido a nuestro pecado (He. 10:5-7).
En este capítulo Cristo no sólo es revelado a
través del octavo día y la circuncisión, sino
también mediante dos clases de ofrendas: el
holocausto y la ofrenda por el pecado. Tanto
el holocausto como la ofrenda por el pecado
son Cristo mismo. Cristo satisface cada una de
671
Estudio Vida de Levítico

nuestras necesidades. Su muerte es nuestra


circuncisión, y Su resurrección es nuestro
octavo día. Luego, una vez que hemos pasado
por Su muerte y Su resurrección, aún
necesitamos que Él sea nuestro holocausto y
nuestra ofrenda por el pecado.
Nosotros necesitamos a Cristo como
holocausto debido a que no llevamos una vida
de absoluta entrega a Dios. Cristo, en cambio,
sí llevó tal vida. Por tanto, como holocausto,
Cristo toma nuestro lugar; Él nos reemplaza.
Ahora nosotros lo tomamos a Él como nuestro
holocausto. En Él, somos uno con Él como
holocausto que es ofrecido a Dios. Por tanto,
Él es nuestro holocausto, y en Él nosotros
somos un holocausto para Dios.
Además de no llevar una vida de absoluta
entrega a Dios, somos pecaminosos a los ojos
de Dios. Por consiguiente, necesitamos que
Cristo sea no sólo nuestro holocausto, sino
también nuestra ofrenda por el pecado.
En Levítico 12, cuatro asuntos aluden a Cristo:
el octavo día, la circuncisión, el holocausto y
la ofrenda por el pecado. Cada uno de ellos
672
Estudio Vida de Levítico

indica que Cristo satisface nuestra necesidad.


Su muerte hizo que concluyera nuestro viejo
ciclo, y Su resurrección dio inicio a nuestro
nuevo ciclo. Ahora necesitamos a Cristo para
llevar una vida de absoluta entrega a Dios y
una vida exenta de pecado. A fin de satisfacer
esta necesidad, Él es nuestro holocausto y
nuestra ofrenda por el pecado.
El capítulo 12 revela que al nacer éramos la
inmundicia misma y que nuestro ser debe ser
totalmente eliminado al ser cortado mediante
la muerte de Cristo. Cuando Cristo fue
crucificado, nosotros también fuimos
crucificados; de este modo, se nos puso fin,
fuimos cortados, fuimos circuncidados.
Luego, en Él, fuimos introducidos en Su
resurrección, la cual marcó un nuevo
comienzo para nosotros, el comienzo de un
nuevo ciclo. Ahora, en este nuevo ciclo, Él es
nuestra vida y nuestro vivir, por cuanto Él es
nuestro holocausto, esto es, un vivir de
absoluta entrega a Dios. Él es también la
ofrenda por el pecado que se encarga del
pecado aún presente en nuestra carne

673
Estudio Vida de Levítico

mientras vivamos en la tierra. ¡Él ciertamente


satisface nuestra necesidad!
Mediante este estudio de Levítico 12,
podemos ver una vez más cuán maravillosa es
la Biblia. En los ocho versículos de este
capítulo vemos mucho en cuanto a lo que
nosotros mismos somos y a nuestro origen, y
también con respecto a Cristo mismo, la
muerte que Él sufrió por nosotros y Su
resurrección.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE TREINTA Y NUEVE
LA INMUNDICIA PROCEDENTE DEL
INTERIOR
DEL HOMBRE
(1)
Lectura bíblica: Lv. 13:2-28
En Levítico 11 vimos que necesitamos ejercer
discernimiento en cuanto a la dieta,
discernimiento en el comer; esto es, debemos
tener cuidado con respecto a lo que
contactamos y recibimos. En el capítulo 12
vimos que el nacimiento humano conlleva
674
Estudio Vida de Levítico

inmundicia, ya que al nacer éramos la


inmundicia misma. Ahora, en el capítulo 13
llegamos al asunto de la lepra.
El discernimiento en cuanto a la dieta guarda
relación con lo que debemos contactar
externamente y con lo que debemos recibir de
nuestro entorno. En contraste, nuestro
nacimiento en inmundicia no guarda relación
con lo que contactamos externamente, sino
con lo que somos interiormente. Nosotros
somos la inmundicia misma por nacimiento.
Esta inmundicia está dentro de nosotros.
Nacimos pecadores. No llegamos a ser
pecadores porque hubiéramos hecho algo
pecaminoso o porque hubiéramos recibido
algo de nuestro entorno que produjo un
cambio en nuestra manera de ser o en nuestra
constitución intrínseca. No, somos pecadores
por nacimiento. Ya sea que tengamos contacto
con algo que es limpio o inmundo, seguimos
siendo pecadores. Ser pecador no tiene nada
que ver con lo que contactamos
externamente; más bien, ser pecador está
relacionado con nuestro nacimiento.

675
Estudio Vida de Levítico

Es difícil analizar la lepra. Podríamos decir


que la lepra se origina fuera de la persona, es
decir, que es causada cuando los gérmenes de
la lepra entran en la persona. No obstante,
también podríamos decir que la lepra se
origina en el interior de la persona, ya que ella
no desarrolla lepra sino hasta que el elemento
de la lepra ha entrado en su ser para dar lugar
a dicha enfermedad. La lepra, por tanto,
involucra una causa externa y un efecto
interno. La causa proviene del entorno, pero
el efecto se da en el interior de la persona.
Debemos tener en cuenta tres asuntos: el
discernimiento en cuanto a la dieta, el
nacimiento humano con su inmundicia y la
lepra. Estos tres asuntos abarcan todos
nuestros problemas, y el hecho de llevar una
vida santa está muy relacionado con todos
ellos. Debemos reflexionar acerca de las cosas
con las cuales tenemos contacto, sobre
nuestro nacimiento y sobre la causa externa y
el efecto interno de la lepra. Si no podemos
resolver los problemas que tenemos en
relación con estos asuntos, nos resultará
imposible llevar una vida santa. ¿Cómo
676
Estudio Vida de Levítico

podríamos llevar una vida santa si tenemos


contacto con las cosas equivocadas, si somos
personas inmundas conforme al nacimiento y
si somos afectados por la causa externa y el
efecto interno que nos hacen leprosos? ¡Sería
imposible! ¿Puede acaso un leproso llevar una
vida santa? ¡Por supuesto que no! Si hemos de
llevar una vida santa, tenemos que tomar
medidas con respecto a lo que contactamos,
con respecto a nuestro nacimiento y con
respecto a nuestra condición leprosa.
I. LA LEPRA REPRESENTA TODO
PECADO GRAVE
PROCEDENTE DEL INTERIOR DEL
HOMBRE
La lepra (v. 2b) representa todo pecado grave
procedente del interior del hombre, tales
como el pecado premeditado, el pecado de
presunción o el de oponerse a Dios
resueltamente (cfr. Miriam, Nm. 12:1-10;
Giezi, 2 R. 5:20-27; y Uzías, 2 Cr. 26:16-21).
La lepra en realidad no se origina en el interior
de una persona, sino que empieza por fuera,
cuando ciertos gérmenes o bacterias entran en
677
Estudio Vida de Levítico

el ser de la persona. Entonces la lepra brota


del interior de la persona, tal como lo
muestran tres casos del Antiguo Testamento:
el caso de Miriam, el de Giezi y el de Uzías.
La lepra siempre es causada por la rebelión.
Miriam se rebeló contra Moisés, quien era la
autoridad delegada por Dios. Su rebelión
tenía una causa, la cual era que Moisés había
contraído matrimonio con una mujer cusita
(Nm. 12:1). Como consecuencia de su
rebelión, Miriam se volvió leprosa (v. 10). Su
lepra se debió a su rebelión.
En 2 Reyes 5:20-27 Giezi, siervo de Eliseo, se
rebeló contra la manera de proceder de Eliseo.
Eliseo no había querido recibir ninguna
recompensa de parte de Naamán, un gentil
que fue sano de lepra. Después de que Giezi
recibiera regalos de parte del leproso que
había sido purificado, la lepra de éste se le
pasó a Giezi. Giezi también contrajo lepra a
causa de la rebelión.
En 2 Crónicas 26:16-21, el rey Uzías se rebeló
contra lo que Dios había ordenado con
respecto al sacerdocio. Según esta norma, el
678
Estudio Vida de Levítico

rey no podía participar en el sacerdocio. Pero


Uzías se rebeló contra esta norma y, como
resultado de ello, se volvió leproso. En cada
uno de esos tres casos, la lepra primero entró
en la persona que se rebeló y luego brotó de su
interior.
Según el Antiguo Testamento, la lepra tiene
una causa, y esta causa es rebelarse contra la
autoridad de Dios, contra la autoridad
delegada de Dios, contra las normas
dispuestas por Dios y contra la economía de
Dios. Todos debemos reconocer que nos
hemos rebelado contra la autoridad de Dios y
contra Su autoridad delegada. Además, a
menudo nos hemos rebelado contra las
normas dispuestas por Dios. Por último,
también nos hemos rebelado en contra de
toda la economía de Dios. Por consiguiente, a
los ojos de Dios, todos nos volvimos leprosos.
La lepra entró en nosotros y luego brotó de
nuestro interior.
La lepra es pecado. En la Biblia, el primer caso
de pecado fue la rebelión de Satanás. Satanás
se rebeló contra Dios, y esa rebelión se

679
Estudio Vida de Levítico

convirtió en el pecado que ahora está presente


en el universo. Antes de la rebelión de Satanás
no existía tal cosa como el pecado. El pecado
fue algo inventado, no creado, por el arcángel
rebelde Lucifer.
El pecado, de hecho, es lepra. En el sentido
bíblico, el pecado denota rebelión. Así que, el
pecado es rebelión contra Dios, contra la
autoridad representativa de Dios o delegada
por Dios, y contra el plan, arreglo, gobierno y
administración de Dios. En un sentido
general, el pecado es rebelión contra la
economía de Dios. Esta rebelión fue
inventada, iniciada, por Satanás mismo. Con
el tiempo, el pecado entró en la humanidad.
“El pecado entró en el mundo por medio de un
hombre” (Ro. 5:12a). Este pecado, esta lepra,
habiendo entrado en el hombre, produce
muchas clases de pecados. Como
consecuencia de ello, somos leprosos.
Siempre que hacemos algo en contra de Dios,
aquello es leproso. Así pues, vemos que el
pecado guarda relación con la lepra. La lepra
representa el pecado.

680
Estudio Vida de Levítico

Cuando el Señor Jesús descendió del monte


donde decretó la constitución del reino de los
cielos, lo primero que hizo fue limpiar a un
leproso (Mt. 8:1-4). Este leproso representa a
los descendientes caídos de Adán, todos los
cuales son leprosos. El pecado que fue
inventado por Satanás entró en la humanidad
a través de Adán y nos constituyó a todos
leprosos. Ahora la lepra produce muchas
clases de pecados, es decir, diversas
expresiones o manifestaciones propias de la
rebelión.
II. HINCHAZÓN (EDEMA), ERUPCIÓN
O MANCHA LUSTROSA EN LA PIEL
DE UNA PERSONA
Hinchazón (edema), erupción o mancha
lustrosa en la piel de una persona (Lv. 13:2a)
representan las manifestaciones externas en
el hombre que consisten en indomabilidad,
fricciones con otros, soberbia y exaltación
propia. Las hinchazones, las erupciones y las
manchas lustrosas en la piel del cuerpo son
señales de lepra. En un sentido espiritual,
éstas indican indomabilidad,
ingobernabilidad. La indomabilidad es una
681
Estudio Vida de Levítico

especie de erupción. Una persona indomable


es alguien que no está dispuesto a someterse a
ninguna autoridad.
Fricciones con otros también son señal de
lepra. No debemos pensar que las fricciones
que se dan entre los hermanos son
insignificantes. Las fricciones son una
erupción que indica que la lepra está brotando
del interior de una persona. Lo mismo es
cierto con respecto a la soberbia y la
exaltación propia. Todos éstos son síntomas,
señales, de que uno está leproso.
III. LA PERSONA ES TRAÍDA AL
SACERDOTE,
ES EXAMINADA POR ÉSTE
Y ES ENCERRADA (RECLUIDA) POR
SIETE DÍAS
El hecho de ser traído al sacerdote, ser
examinado por éste y ser encerrado (recluido)
por siete días (vs. 2c-28) significa ser traído,
por un lado, al Señor y, por otro, a aquel que
sirve a Dios, ser examinado por ellos y ser
impedido de tener contacto con otros por un
período completo de tiempo. El Señor Jesús y
682
Estudio Vida de Levítico

los que sirven a Dios, los sacerdotes que


sirven, están capacitados para examinar a una
persona y determinar si tiene lepra.
IV. EL ASPECTO DE LA LEPRA
Consideremos ahora el aspecto de la lepra. El
aspecto de la lepra es la prueba de que hay
lepra. Lo que encontramos en este capítulo
con respecto al aspecto de la lepra es el
diagnóstico divino, la medicina divina.
A. El pelo en la infección se ha vuelto
blanco
Que el pelo en la infección se tornase blanco
(v. 3a) representa el deterioro de la fortaleza
necesaria para llevar un comportamiento, una
vida, normal. Los israelitas tenían cabello
oscuro. El hecho de que el cabello oscuro de
un israelita se tornara blanco era señal de que
aquella persona se había debilitado. Esto
indicaba la presencia de una enfermedad.
B. La infección es más profunda
que la piel del cuerpo
El versículo 3b dice que en algunos casos la
infección era más profunda que la piel.
683
Estudio Vida de Levítico

Primero, aparecía una erupción, y luego la


infección se hundía más profundamente que
la piel del cuerpo. Esto significa que uno
encubrió el mal comportamiento y no lo
confesó.
C. La mancha lustrosa
es blanca en la piel del cuerpo
y no es más profunda que la piel,
y el pelo en ella no se ha vuelto blanco
El versículo 4a habla del caso en que la
mancha lustrosa en la piel del cuerpo es
blanca y no es más profunda que la piel, y el
pelo en ella no se ha vuelto blanco. Éstas son
buenas señales, buenos síntomas, no señales
de lepra, pues significan que uno no encubrió
el mal comportamiento, sino que lo confesó, y
que la fortaleza para llevar un
comportamiento apropiado no se ha
deteriorado.
D. La infección se ha oscurecido
y no se ha extendido en la piel
Levítico 13:6 dice: “Al séptimo día el sacerdote
lo examinará otra vez; si la infección se ha
oscurecido y no se ha extendido en la piel, el
684
Estudio Vida de Levítico

sacerdote lo declarará limpio; es sólo una


costra”. Que la infección se hubiera
oscurecido y no se hubiera extendido en la piel
significa que la debilidad de la persona fue
absorbida por la vida divina mediante la obra
de recobro que, con Su gracia, Cristo realizó
en ella. Tal persona ha sido sanada,
recobrada.
E. Si aparece una hinchazón blanca
(edema)
en la piel, la cual ha hecho que el pelo
se vuelva blanco, y hay carne viva
en la hinchazón, es lepra crónica
en la piel del cuerpo
“El sacerdote lo examinará, y si aparece una
hinchazón blanca en la piel, la cual ha hecho
que el pelo se vuelva blanco, y hay carne viva
en la hinchazón, es lepra crónica en la piel de
su cuerpo; y el sacerdote lo declarará
inmundo. No lo aislará, porque es inmundo”
(vs. 10-11). Esto significa que el viejo pecado
ha vuelto a aparecer al debilitarse la fortaleza
de la persona para llevar un comportamiento
apropiado.

685
Estudio Vida de Levítico

F. Si la lepra brota y se extiende en la


piel,
de modo que cubre toda la piel
desde la cabeza hasta los pies,
y toda la piel se ha vuelto blanca,
la persona es limpia
“Si la lepra brota y se extiende en la piel, de
modo que cubre toda la piel del que tiene la
infección, desde la cabeza hasta los pies, hasta
donde pueda ver el sacerdote, entonces éste lo
examinará; si la lepra ha cubierto todo su
cuerpo, declarará limpio al que tiene la
infección. Toda ella se ha vuelto blanca; él es
limpio” (vs. 12-13). Esto significa que una
persona que está llena de pecado y que está
dispuesta a confesar todos sus pecados
delante de Dios, es lavada. Esto va en contra
de nuestra opinión. Según este tipo, si uno
está lleno de pecado, si es completamente
pecaminoso, pero no encubre su pecado, sino
que hace una confesión exhaustiva delante de
Dios, será perdonado y lavado. Sin embargo,
una persona que no esté dispuesta a que sea
revelada su condición, una persona que
esconde lo que es, permanecerá leprosa.
686
Estudio Vida de Levítico

Esconder lo que somos y encubrir nuestro


pecado son señales de lepra.
G. Cuando aparece en la piel carne
viva,
es lepra
“Pero cuando aparezca en él carne viva,
quedará inmundo. El sacerdote examinará la
carne viva y lo declarará inmundo. La carne
viva es inmunda; es lepra” (vs. 14-15). Aquí
vemos que cuando aparece la carne viva en la
piel, es lepra. Esto representa la reaparición
del viejo pecado.
H. Si la carne viva cambia y se vuelve
blanca,
él que tenía la infección es limpio
“Pero si la carne viva cambia y se vuelve
blanca, él ira al sacerdote. El sacerdote lo
examinará, y si la infección se ha vuelto
blanca, el sacerdote declarará limpio al que
tuvo la infección; es limpio” (vs. 16-17). Esto
significa que si este pecado reiterado es
confesado, será lavado.

687
Estudio Vida de Levítico

I. Una hinchazón blanca (edema)


o una mancha lustrosa, blanca rojiza,
en la piel donde estaba el furúnculo,
es lepra
“Cuando el cuerpo haya tenido un furúnculo
en la piel, y éste se haya sanado, y en el lugar
del furúnculo haya una hinchazón blanca o
una mancha lustrosa, blanca rojiza, entonces
será mostrada al sacerdote. El sacerdote la
examinará; y si parece haber penetrado por
debajo de la superficie de la piel, y el pelo en
ella se ha vuelto blanco, entonces el sacerdote
lo declarará inmundo. Es una infección de
lepra; ha brotado en el furúnculo” (vs. 18-20).
Esto representa a la persona cuyo vivir
externo se debilitó después que ella fue salva
y, ahora, manifiesta nuevas flaquezas en su
conducta.
J. Cuando haya en la piel
de la carne una quemadura de fuego,
y la carne viva de la quemadura se
convierta
en una mancha lustrosa, blanca rojiza
o blanca,
es una infección de lepra
688
Estudio Vida de Levítico

“Cuando haya en la piel de la carne una


quemadura de fuego, y la carne viva de la
quemadura se convierta en una mancha
lustrosa, blanca rojiza o blanca, entonces el
sacerdote la examinará; y si el pelo en la
mancha lustrosa se ha vuelto blanco, y ésta
parece ser más profunda que la piel, es lepra.
Ha brotado en la quemadura, y el sacerdote lo
declarará inmundo; es una infección de lepra”
(vs. 24-25). Esto representa el
comportamiento en la carne de una persona
salva, a saber: se enoja, se justifica a sí misma
y no está dispuesta a perdonar a otros, todo lo
cual es síntoma de enfermedad. Enojarse es
pecado y, por tanto, es señal de lepra
espiritual. Lo mismo se aplica al hecho de
justificarse uno mismo. Justificarnos a
nosotros mismos, es decir, defendernos y no
confesar nuestros fracasos, errores y malas
acciones, es síntoma de lepra espiritual.
Asimismo, no estar dispuestos a perdonar a
otros es también síntoma de lepra espiritual.
A nosotros los seres humanos caídos nos
resulta difícil perdonar a los demás, pero nos
es fácil recordar a los que nos han ofendido. A
veces parece que perdonamos a nuestros
689
Estudio Vida de Levítico

hermanos y hermanas en el Señor, pero los


perdonamos sin olvidar la ofensa.
Recordamos la ofensa y quizás hasta
hablemos de ella a los demás, diciéndoles que
hemos perdonado al que nos ofendió. Esto es
perdonar sin olvidar, y es una señal de
enfermedad espiritual.
En la vida de iglesia, todos somos probados en
cuanto a cuán puros somos con respecto a
nuestras motivaciones, propósito y acciones.
La vida de iglesia mostrará dónde nos
encontramos, qué somos y quiénes somos.
Nuestra persona, nuestro corazón, nuestra
mente, nuestra parte emotiva, nuestras
intenciones, nuestras motivaciones y nuestros
propósitos, todo ello será puesto a prueba por
la vida de iglesia. Tal vez nuestros motivos
sean puros hasta cierto grado, pero no son
absolutamente puros. ¿Quién de entre
nosotros puede decir que es completamente
puro en cuanto a sus motivaciones,
intenciones, voluntad y propósito? Ninguno
de nosotros podría afirmar esto. Recuerden
que somos la inmundicia misma por
nacimiento, el conjunto total de la
690
Estudio Vida de Levítico

inmundicia. Es imposible que alguien que es


el conjunto total de la inmundicia tenga
absoluta pureza de motivos.
Si vemos que somos el conjunto total de la
inmundicia y que es imposible ser
completamente puros en cuanto a nuestros
motivos, intenciones y propósitos, nos
daremos cuenta de cuánto necesitamos la
plena salvación de Dios. Necesitamos a Cristo
junto con Su muerte y Su resurrección.
Necesitamos que Cristo sea nuestro
holocausto y nuestra ofrenda por el pecado.
Como nuestro holocausto, Cristo es nuestro
vivir. Como nuestra ofrenda por el pecado,
Cristo se encarga de nuestro pecado, no del
pecado que teníamos antes de ser salvos, sino
del pecado que cometemos después de
nuestra salvación. Tenemos a Cristo junto con
Su muerte y Su resurrección, y tenemos a
Cristo como nuestro holocausto y ofrenda por
el pecado. Ésta es la plena salvación de Dios.
Antes de dormirnos en la noche, deberíamos
dedicar algún tiempo para confesar nuestras
faltas delante del Señor, pidiéndole que

691
Estudio Vida de Levítico

perdone nuestros pecados e impurezas. En


particular, debemos pedirle al Señor que nos
perdone cualquier impureza en nuestros
motivos. Debemos tomarle una vez más como
nuestra ofrenda por el pecado y como nuestra
ofrenda por las transgresiones, y aplicar Su
sangre preciosa y purificadora a nuestra
situación. Entonces, con una conciencia
purificada, esto es, con una conciencia que ha
sido limpiada por la sangre y por el Espíritu,
podremos dormir en paz.
La segunda sección de Levítico, una sección
que habla de un vivir santo, comienza con
estos tres asuntos: el discernimiento en
cuanto a la dieta, la inmundicia de nuestro
nacimiento y nuestra condición leprosa. La
lepra es el pecado que Satanás inventó. El
pecado entró en nosotros por medio de la
caída de nuestro padre Adán. Cuando Adán
cayó, la misma lepra inventada por Satanás
entró en nosotros. Esta lepra todavía
permanece en nosotros. Fue por ello que
Pablo declaró: “Si hago lo que no quiero, ya no
lo hago yo, sino el pecado que mora en mí”
(Ro. 7:20). Pablo se dio cuenta de que el
692
Estudio Vida de Levítico

germen de la lepra está dentro de nosotros.


Habiendo entrado en nosotros, la lepra ahora
brota de nuestro interior en forma de pecados,
ofensas y transgresiones. Al respecto,
necesitamos que Cristo sea nuestra ofrenda
por el pecado y nuestra ofrenda por las
transgresiones.
ESTUDIO-VIDA DE LEVÍTICO
MENSAJE CUARENTA
LA INMUNDICIA PROCEDENTE DEL
INTERIOR
DEL HOMBRE
(2)
Lectura bíblica: Lv. 13:29-31, 33, 34b, 37-
41, 45-46; 1 Co. 5:13
En el mensaje anterior hablamos sobre la
lepra de modo general. En este mensaje
hablaremos sobre la lepra de una manera más
detallada.
V. UNA INFECCIÓN EN LA CABEZA O
EN LA BARBA
Levítico 13:29 habla acerca de una infección
que sale en la cabeza o en la barba. En la Biblia
693
Estudio Vida de Levítico

la cabeza, en especial su cabello, representa la


gloria del hombre. En 1 Corintios 11 se nos
indica que el cabello guarda relación con la
gloria.
La barba, por su parte, no está relacionada
con la gloria sino con la dignidad. No es fácil
explicar lo que es la dignidad. No sería
acertado decir que la dignidad es una especie
de honra. La dignidad es, de hecho, el honor
que una persona busca para sí. Una persona
de alto nivel social podría ser honrada por los
demás; sin embargo, si ella se considera a sí
misma digna de honor, eso sería una cuestión
de dignidad. En términos espirituales, la
barba está relacionada con la dignidad, o sea,
con el honor que una persona busca para sí.
Llevar barba es exhibir uno su propia
dignidad.
El hecho de que pudiera producirse una
infección en la cabeza, la cual representa la
gloria, y en la barba, la cual representa la
dignidad, indica que la lepra fácilmente puede
esconderse detrás de la gloria y dignidad
humanas. Ser honrado por los demás no lo

694
Estudio Vida de Levítico

hace a uno leproso, pero reclamar honra para


sí mismo lo hace a uno leproso.
Levítico 13, un capítulo que nos revela la
sabiduría de Dios, nos proporciona un
diagnóstico divino de nuestro pecado. La
lepra es sinónimo de pecado, y el pecado es
sinónimo de rebelión. El pecado es rebelión.
En el universo existe en realidad un solo
pecado, y este pecado es la rebelión.
Conforme a los principios que Dios estableció
en Su creación, todo está en orden y está
relacionado con cierta clase de autoridad. La
autoridad está presente por todas partes en el
universo. La autoridad se encuentra en la
familia y en las escuelas. Si no hubiera
autoridad en este país, no habría paz ni orden.
La rebelión es contraria a la autoridad. Los
que se rebelan se oponen a la autoridad.
Según la perspectiva divina, la autoridad es
sinónimo de Dios mismo. Dios es la autoridad
en el universo. Satanás trató de derrocar esta
autoridad divina, pero fracasó y fue juzgado
por su rebelión. Hoy en día nosotros, por ser
aquellos que Dios creó, escogió, redimió y
695
Estudio Vida de Levítico

salvó, y especialmente, por ser los hijos que Él


regeneró, debemos ser las personas más
sumisas y obedientes.
Romanos 5 indica que pecar equivale a ser
desobedientes. Fue por la desobediencia de
Adán que el pecado entró en el linaje humano
(v. 19). ¿Sabe usted qué es la desobediencia?
La desobediencia es rebelión. La
desobediencia es sinónimo de rebelión. La
desobediencia es rebelión, y la rebelión es
sinónimo de Satanás. Así como la rebelión es
sinónimo de Satanás, la autoridad es
sinónimo de Dios.
Todo lo que tenga que ver con la rebelión
proviene de Satanás. La expresión de rebelión
que hoy está en nosotros tiene diversos
aspectos. Cada aspecto constituye un pecado,
una infracción, una transgresión, un exceso o
una ofensa. Estas cosas tal vez sean
aparentemente insignificantes, pero todas
ellas son expresiones del pecado único: la
rebelión.
Debemos recordar que el origen del pecado es
la rebelión y que la rebelión es una invención
696
Estudio Vida de Levítico

de Satanás. El pecado, por tanto, proviene de


Satanás. Además, todo tipo de pecado posee la
naturaleza de la rebelión y tiene la apariencia
de la rebelión. Hasta el pecado más pequeño
contiene el elemento de rebelión. Por
consiguiente, pecar es estar en rebelión contra
Dios. Cada vez que pecamos, nos rebelamos
contra Dios.
A. Una infección en la cabeza
Una infección en la cabeza (Lv. 13:29a)
significa que hay algo que no marcha bien en
lo referido a la sujeción a la autoridad y a la
manera de pensar de uno. Toda irregularidad
en nuestro modo de pensar por lo general está
relacionada con una actitud inapropiada hacia
la autoridad. El origen de toda manera de
pensar equívoca es rebelión. Si la actitud de
uno hacia la autoridad no es apropiada, su
manera de pensar tampoco será apropiada.
Pero si la actitud de uno hacia la autoridad es
correcta, no habrá nada equívoco en su modo
de pensar.
B. Una infección en la barba

697
Estudio Vida de Levítico

Una infección en la barba (v. 29b) significa


creerse importante, reclamar honra para uno
mismo, procurando ser exaltado por los
demás. En lugar de creer que somos alguien,
debemos considerar que somos nada.
Reclamar honra para uno mismo o procurar
ser exaltado por los demás es señal de lepra.
El deseo de ser exaltados se puede observar en
la conducta de los niños. Por ejemplo, delante
de los invitados, visitantes y parientes, el niño
a menudo se exhibe para ser admirado por
ellos. El niño se comporta de esa manera
porque procura ser exaltado por los demás.
Incluso al dar mensajes es posible que
procuremos ser exaltados por las personas. El
que habla puede arrogarse dignidad al
mostrar cuán educado, culto y elocuente es.
Es muy fácil que alguien que habla en público
se vuelva leproso de esta manera.
C. Pelo amarillento y delgado
Levítico 13:30 dice: “El sacerdote examinará
la infección; si parece ser más profunda que la
piel, y hay en ella pelo amarillento y delgado,

698
Estudio Vida de Levítico

entonces el sacerdote lo declarará inmundo.


Es tiña; es lepra de la cabeza o de la barba”. El
pelo amarillento y delgado representa el
deterioro de la fortaleza necesaria para llevar
una vida cristiana normal. En términos
espirituales, si somos fuertes en nuestro
espíritu de modo que llevamos una vida
cristiana apropiada y normal, tenemos pelo
negro. Pero si nuestro pelo se vuelve
amarillento y delgado, eso es señal de que
nuestra fuerza espiritual se está deteriorando.
El pelo amarillento y delgado constituye una
señal de enfermedad, y dicha enfermedad
proviene de la rebelión. Este pelo es señal de
rebelión contra Dios; indica que, por lo menos
en ciertos asuntos, uno no es sumiso ni
obediente a la palabra de Dios. Incluso la
menor desobediencia a lo que Dios dice en la
Biblia hará que nuestro pelo se vuelva
amarillento y delgado.
A veces, una hermana notará que su marido se
ha debilitado espiritualmente, que es débil en
las cosas de Dios y también para tomar la
palabra de Dios. Este hermano tiene pelo

699
Estudio Vida de Levítico

amarillento y delgado, lo cual es señal de


lepra, señal de rebelión.
D. La infección no es más profunda
que la piel
y no hay en ella pelo negro
El versículo 31 añade: “Si el sacerdote
examina la infección de la tiña, y no parece ser
más profunda que la piel y no hay en ella pelo
negro, el sacerdote aislará siete días al que
tiene la infección de la tiña”. Este versículo
dice que la infección no es más profunda que
la piel y que no hay en ella pelo negro. Esto
significa que la persona no encubre su pecado
y que carece de la fuerza necesaria para
resistirlo. El hecho de que la infección no sea
más profunda que la piel es una señal positiva;
esto indica que el pecado de la persona no está
encubierto, que ella no tiene la tendencia de
encubrir su pecado. Pero el hecho de que no
haya pelo negro es una señal negativa; esto
indica que la fuerza para resistir al pecado es
deficiente. De hecho, la situación descrita en
este versículo es neutral, y por esa razón el
sacerdote tenía que aislar a la persona
enferma por siete días.
700
Estudio Vida de Levítico

E. Afeitarse la barba mas no el cabello


Afeitarse la barba mas no el cabello (v. 33)
significa que uno renuncia a creerse
importante, deja de reclamar honra para sí
mismo, etc., y en vez de ello, se mantiene
sujeto a la autoridad. Como lo indica 1
Corintios 11, no cortarse el cabello equivale a
mantenerse sujeto a la autoridad. Raparse la
cabeza es señal de rebelión. En términos
espirituales, debemos conservar nuestro
cabello pero afeitarnos la barba. No obstante,
algunos se cortan el cabello y conservan la
barba. Esto indica que son rebeldes, que
reclaman honra para sí mismos y que
procuran ser exaltados por los demás.
F. Lava sus vestidos
El versículo 34b habla acerca de lavar los
vestidos. La vestimenta representa nuestra
conducta, nuestro andar diario. Lavar nuestra
vestimenta significa lavar las manchas
propias de las flaquezas en nuestra conducta,
ofensas, defectos, palabra rebeldes y
actividades impropias. Puesto que todos
padecemos estos males, necesitamos ser

701
Estudio Vida de Levítico

lavados completamente, primero por la


sangre y después por el Espíritu.
G. Crece en la tiña pelo negro
“Pero si a los ojos del sacerdote la tiña ha
permanecido, y ha crecido en ella pelo negro,
la tiña está sanada; él es limpio. El sacerdote
lo declarar