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JURISDICCIÓN Y LEY EN LA

CONTRATACIÓN B2B
Introduction
Derecho internacional privado y contratos B2B
Existencia de acuerdo entre las partes
Falta de acuerdo entre las partes

Introducción
El primer paso para averiguar la jurisdicción competente y ley aplicable sobre un
determinado contrato entre empresas (B2B) es dilucidar cual es la normativa de
derecho internacional privado que regirá dicha labor de discernimiento.
A este paso seguirá el análisis diferenciado de dos posibles situaciones: la que se
presenta mediando acuerdo entre las partes y la que se presenta a falta de dicho
acuerdo.
Ambos pasos se encuentran paralelamente bifurcados, pues tanto la normativa de
derecho internacional privado como las situaciones que puedan presentarse en
relación a un acuerdo entre las partes afectarán separadamente a los dos objetivos
básicos del presente análisis: la jurisdicción competente y la ley aplicable.
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Derecho internacional privado y contratos B2B


JURISDICCIÓN COMPETENTE
A los litigios presentados ante los tribunales de cualquiera de los Estados
miembros de la UE que han ratificado el Tratado de Amsterdam (todos excepto
Dinamarca) entre dos partes domiciliadas en los citados Estados miembros, será
de aplicación el Reglamento de Bruselas de 2000. En las relaciones de los
Estados miembros con Dinamarca será de aplicación el pre-existente Convenio
de Bruselas de 1968. Por último, se aplicará el Convenio de Lugano de 1988
(en sí una extensión del Convenio de Bruselas) a las relaciones con los estados
miembros de la AELC/EFTA (Islandia, Lichtenstein, Noruega y Suiza). De no
existir convenio entre los países cuyas jurisdicciones estén en disputa será de
aplicación la normativa de derecho internacional privado establecida por la
legislación aplicable en el país del propio tribunal conocedor de la disputa (por
ejemplo, la Ley Orgánica del Poder Judicial -LOPJ- en el caso de España).
LEY APLICABLE
El Convenio de Roma de 1980 decidirá la ley aplicable a las relaciones
contractuales en litigio cuando éste se presente ante los tribunales de cualquiera
de los Estados miembros de la UE, con independencia del domicilio o
nacionalidad de las partes. Se destaca, en este sentido, la eficacia universal de la
norma, que pasa a sustituir a las normas de conflicto previamente existentes en
cada uno de los Estados miembros (y Lex Fori, en consecuencia). El Convenio es
además obligatorio, no pudiendo evitarse mediante acuerdo (el acuerdo sí pueda
existir sobre la ley aplicable en cuestión, pero no sobre la norma de conflicto).
Adicionalmente, el artículo 1(1)(a) del Convenio de Viena de 1980 para la
Compraventa Internacional de Mercaderías establece su directa aplicación, a falta
de exclusión expresa, a los litigios emanados de contratos de compraventa de
mercaderías entre empresas españolas y empresas radicadas en otros países que
fueran igualmente parte del Convenio o cuando, aún no siéndolo, la ley española
presentara vínculos más estrechos con el contrato. Este artículo se ha considerado,
en este sentido (y en la medida en que se aplica de modo directo y sin necesidad
de pasar por las reglas de determinación establecidas en el Convenio de Roma),
como una norma unilateral de conflicto (Einseitige Kollisionsnorm en la doctrina
alemana) y, en consecuencia, de derecho internacional privado [1].
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Existencia de acuerdo entre las partes


En caso de acuerdo entre las partes sobre jurisdicción competente, ley aplicable o
ambas, tanto los convenios sobre jurisdicción competente (Reglamento de
Bruselas, Convenio de Bruselas, Convenio de Lugano) como los reguladores de la
ley aplicable con carácter universal (Convenio de Roma) dan preferencia a dicho
acuerdo en aquellos casos en que ninguna de las partes sea un consumidor (siendo
el caso que ahora nos ocupa, B2B).
Dos cuestiones deberán ser dirimidas:

 1. Decidir si el acuerdo entre las partes (acerca de jurisdicción o ley) se


basa en un contrato marco anterior a la transacción individual (por
ejemplo, los acuerdos EDI basados en el Modelo Europeo de Acuerdo de
1994) y comprobar que la propia transacción individual no viene
acompañada de cláusulas específicas que se apliquen de modo preferente a
las establecidas en dicho contrato marco.

 2. Comprobar si dicho acuerdo ha sido impuesto por medio de


condiciones generales, que en función del país concreto tendrán
repercusiones diferentes (la protección frente a la contratación con
condiciones generales sólo está armonizada en lo que afecta al
consumidor. España, Dinamarca, Holanda y Portugal también protegen,
aunque en menor medida, al empresario [2]).
En los supuestos concretos más frecuentes hoy en día, jurisdicción y ley son
normalmente impuestas por el mercado o lonja virtual (b2b marketplace) en los
casos en que dicho marketplace pueda considerarse neutral y son negociadas en
los casos de joint venture o integración de la cadena de suministros (Supply Chain
Management). También son impuestas en los casos de aprovisionamiento
electrónico (E-Procurement), herederos de las relaciones anteriormente
establecidas sobre EDI (y con frecuencia impuestas por una multinacional a sus
proveedores más inmediatos).
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Falta de acuerdo entre las partes

A falta de acuerdo entre las partes sobre jurisdicción competente, ley aplicable o
ambas, entrarán en juego las disposiciones específicas de la normativa o
convenios aplicables.
JURISDICCIÓN COMPETENTE
Tanto el Reglamento de Bruselas (art. 5.1) como los Convenios de Bruselas y
Lugano atribuyen competencia a los tribunales del lugar en que hubiera sido o
debiera ser cumplida la obligación que sirviera de base a la demanda,
considerando como tal a falta de acuerdo en contrario al lugar en que hubiera de
entregarse las mercaderías o prestarse los servicios.
Aplicando este principio a los servicios prestados "en línea" o los "bienes"
digitales entregados por medios telemáticos (que, con excepción de algunos
sistemas fiscales, son raramente considerados como mercaderías), éstos se
entenderían entregados en los sistemas del receptor (figura que en los casos de
aprovisionamiento electrónico coincidirá con la del prestador, en el sentido de la
Directiva del Comercio Electrónico -prestador de Servicios de la Sociedad de la
Información- y en los de compraventa con el prestatario).
Por último, de no haber lugar a la aplicación de ninguno de los convenios
mencionados, entrará en juego la LOPJ otorgando a los tribunales españoles una
competencia mucho más amplia (lugar donde nazca o haya de cumplirse la
obligación).
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LEY APLICABLE
El Convenio de Roma establece que, a falta de acuerdo, se aplicará la ley del país
con el que el contrato presentara los vínculos más estrechos. A tenor del artículo
4 (2), se presumen dichos vínculos en el país de residencia habitual o
administración central de la parte que esté a cargo de realizar la prestación
característica.
El concepto de prestación característica ha dado pie a largas discusiones. Una
primera aclaración partió de Delan Guilliano en los trabajos preparatorios para el
Convenio de Roma, quien afirmó que, en los contratos bilaterales, el pago no
constituye la prestación característica, sino que ésta consiste en la prestación por
la cual el pago resulta debido. Dependerá, por tanto, del tipo de contrato y la
función socioeconómica de la transacción contractual la identificación de dicha
prestación [3].
En adición, en los casos de compraventa internacional de mercaderías [4], el
Convenio de Viena de 1980 será de aplicación a los aspectos relacionados con la
formación (y no validez o prueba) del contrato en los supuestos determinados por
el artículo 1(1)(a) del propio Convenio.
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En consecuencia, es perfectamente posible que se aplique la jurisdicción del lugar
en que está establecida la empresa prestataria (de nuevo, en el sentido de la
Directiva del Comercio Electrónico) pero la ley del lugar en que está establecida
la empresa prestadora.
Como ejemplo podemos citar el caso Surzur Overseas Limited v Ocean Reliance
Shipping Company Limited and Others (1997, Queen's Bench Division,
Commercial Court, Reino Unido) en el que el tribunal justificó la no aplicación
del Unfair Contract Terms Act en base a que Inglaterra no era el país que
guardaba los vínculos más estrechos con el contrato, estando (entre otras cosas) la
institución bancaria domiciliada en el extranjero.
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Notas
[1] Carolina Saf ha venido a utilizar en su lugar el término
Anwendungsbestimmende Kollisionsnorm ("regla de conflicto destinada a
determinar su aplicabilidad"), como concepto opuesto al de las normas de
conflicto de eficacia universal (Convenio de Roma).
[2] A tenor del Informe de la Comisión Europea de 27 de Abril de 2000 sobre la
aplicación de la Directiva 93/13/CEE de 5 de Abril de 1993 sobre las cláusulas
abusivas en los contratos celebrados con los consumidores.
[3] En base a experiencias reales de aplicación de dicha norma, la Corte de
Casación francesa y el Abogado General, D. Ruiz-Jarabo Colomer, con el apoyo
de la Comisión Europea y los Gobiernos Alemán y Británico, llegaron a sugerir
ante el Tribunal Europeo de Justicia la aplicación de un criterio autónomo para la
determinación de la prestación característica que no obligara al juez nacional a
analizar previamente el tipo de contrato en cuestión a la luz de su propio derecho
nacional.
[4] En su mayor parte bienes tangibles, pero también, por ejemplo, el software
estandarizado y los suministros de agua y gas.
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Bibliografía
Maldonado, Sergio. EU Private International Law. Artículo actualizado
regularmente entre 1997 y 2001
Saf, Carolina. A Study of the Interplay between the Conventions Governing
International Contracts of Sale. Analysis of the 1955 Hague Convention on the
Law Applicable to Contracts of International Sales of Movable Goods; the 1980
Rome Convention on the Law Applicable to Contractual Obligations; and the
1980 United Nations Convention on Contracts for the International Sale of
Goods. Queen Mary and Westfield College. Septiembre 1999
Previos esquemas del propio autor en torno a las materias tratadas y la
jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
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