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Brillar

Nelson Mandela, después de 27 años en la cárcel y de ser elegido en 1994 presidente de


Sudáfrica, compartió con el mundo uno de sus poemas favoritos, escrito por Marianne
Williamson:
“Nuestro temor más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro temor más
profundo es que somos excesivamente poderosos. Es nuestra luz, y no nuestra
oscuridad, la que nos atemoriza. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante,
magnífico, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres para no
serlo? Infravalorándote no ayudas al mundo. No hay nada de instructivo en encogerse
para que otras personas no se sientan inseguras cerca de ti. Esta grandeza de espíritu
no se encuentra solo en algunos de nosotros; está en todos. Y al permitir que brille
nuestra propia luz, de forma tácita estamos dando a los demás permiso para hacer lo
mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, automáticamente nuestra presencia
libera a otros”.
¿No te parece estimulante? Jamás nos dijeron ¡Decídete a Brillar!
¿Qué es y cómo podemos Brillar?
Hay varios aspectos clave para poder brillar:
 El talento. Brillamos cuando conectamos y ponemos en marcha nuestro talento, cuando
hacemos lo que amamos, cuando vivenciamos lo que mejor se nos da, cuando damos luz
a nuestra faceta más brillante, la que nos permite fluir.
 La autenticidad. Pero también brillamos cuando, sencillamente, somos, con la mayor
libertad posible, en el sentido de tener el menor número de condicionamientos posible, la
menor cantidad de trabas y lastres. Ocurre cuando nos liberamos de esquemas mentales
(educativos, culturales, religiosos, etc.) que nos esclavizan y limitan restándonos luz y
oportunidades. Brillamos cuando somos fieles a nosotros mismos y optimizamos nuestro
ser escuchando nuestra naturaleza en su sentido más holístico o global, más sistémico,
para llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos, la única y más plena.
Cuando brillamos estamos llenos de vitalidad, plenos de entusiasmo, repletos de ganas.
Pero también estamos llenos de calma, sólidos, en conexión con nosotros mismos.
¿No deberías tratar de brillar con toda tu individualidad y con todas tus fuerzas
desde ya mismo?
Aprendiendo a Brillar
Hay algunas pautas que puedo recomendarte para que lo consigas:
 Conócete. Condición indispensable es que te conozcas, que te observes, que sepas con
qué actividades disfrutas, te revitalizas, te sientes plenamente vivo/a.
 Cree en ti. El factor clave para que desarrolles esta pauta es
la autoeficacia. Bandura defiende que, “creer en uno mismo no necesariamente
asegura el éxito, pero no creer en uno mismo sin duda lleva al fracaso”. Cuando crees
en ti sientes afecto positivo, aumenta tu motivación y tu capacidad de acción.
 Sé determinado/a. La capacidad de sacrificar el placer a corto plazo por el beneficio a
largo plazo te llevará al éxito. La determinación, es una combinación
de persistencia y pasión muy elevadas por alcanzar un objetivo. Debemos esforzarnos y
trabajar para que nuestro talento pueda desarrollarse en el día a día.
 Sé auténtico/a. La autenticidad implica la sencillez de conocerse, de quitarse capas, para
ser tu yo esencial.
 Florece. Vive tu mejor versión. Crea tus pensamientos más elevados, tus sentimientos y
comportamientos más acordes a quien eres y a quien quieres ser, en el sentido de superar
tus propias autolimitaciones, siendo fiel a tus valores y principios.
 Conecta con el presente. Sentirte integrado en el presente, mente y cuerpo, sin dejar que
tu mente vague hacia el pasado ni hacia el futuro, te aportará bienestar, reforzará
tu individualidad y aumentará tu presencia.
 Actúa. Pasa a la acción. La comprensión intelectual de lo que te gustaría hacer no es
suficiente. Debes hacerlo, actuar hacia tu meta todo el tiempo, desde que te levantas hasta
que te acuestas, sin obsesionarte pero sin perder una perspectiva más amplia desde la que
visualizar hacia dónde te diriges.
 Visualízate. Imagina cómo te sentirás cuando lo logres, cómo pensarás y actuarás,
y llénate de ganas.
 Sé consciente. Si te das cuenta del proceso podrás avanzar en tu desarrollo personal,
ganarás confianza y cada vez brillarás con más frecuencia, más tiempo e intensidad.
 Acepta. Acepta tu naturaleza, acepta cómo te sientes y parte de la realidad para crecer,
para ser, con todo tu esplendor.
 Escúchate. Deja un tiempo cada día para escucharte, para estar a solas, en contacto
contigo.
 Quiérete. Trátate bien, háblate con amabilidad, sé tu mayor aliado/a, con virtudes y
defectos.
 Cuídate. Conoce tu propia naturaleza, respétala y poténciala, en cada una de las acciones
que realizas en el día.
 Ilusiónate. Llénate de ilusión: que tus sueños sean más grandes que tus miedos. Las
emociones positivas te movilizarán.
 Automotívate. Tira de motivación, de convicción mejor que de voluntad.
Venciendo el Miedo
Un proverbio chino dice “Quien teme sufrir ya sufre el temor”. El miedo nos roba
oportunidades y está detrás de la mayor parte de problemas psicológicos. Poner en agenda
el miedo para afrontarlo y superarlo es una excelente estrategia para acabar con él.
Además, te recomiendo:
 Deja de quejarte. La queja te paraliza, aplaza tus sueños, te llena de excusas. Aparenta
utilidad pero te mantiene lejos de lo que quieres conseguir. No pierdas tiempo quejándote.
Al menos no caigas en su trampa indefinidamente. Quéjate un tiempo y, cuando te sacies,
busca soluciones.
 Deja de pedir opinión. Si te sientes débil o con dudas debes dejar de encuestar a tu
entorno, tus amigos y gente de confianza, porque seguirás sintiéndote débil y dependiente.
Arriésgate. Tú decides. Pase lo que pase desarrolla la entereza de aceptar las
consecuencias de tus decisiones: positivas o negativas. Es la única vía para que ganes
seguridad y autoconfianza: apóyate en ti mismo/a, cueste lo que cueste.
 Deja de evitar lo que te asusta. Cada vez que evitas lo que temes experimentas un alivio
enorme a corto plazo que supone aumentar el temor mucho más la próxima vez que
aparezca porque lo has evitado. Es un efecto paradójico y erróneo en tu camino hacia ser
tú mismo/a.
 Ten coraje. El coraje no es la ausencia de miedo sino el triunfo sobre él. Sigue avanzando
a pesar del miedo.
 Aprende a relajarte. Unos minutos cada día para practicar una técnica de relajación
servirán para reeducar tu mente y tu cuerpo aumentando la capacidad de sentir bienestar
ayudándote a liberarte del miedo.
 Haz meditación. Practicar meditación es una excelente vía para aumentar tu bienestar,
conectar con el presente, prestar atención plena cada vez a una cosa y disciplinar tu mente
haciéndola menos vulnerable, menos reactiva a todo cuanto temes. Y si la relajación y la
meditación no te funcionan…
 Inúndate de tus miedos. Busca un sitio cómodo y asegúrate de que nada te
moleste. Inicia el día realizando una inmersión negativa en tus miedos, en todo aquello
que temes, te preocupa y/o te hace sufrir. Imagínalo con todo lujo de detalles: la situación
en la que ocurre, cómo te sientes, qué piensas, cómo actúas, dónde estás, etc. Hazlo
durante un mínimo de 30 minutos y siempre a la misma hora. El miedo es paradójico y
cuando buscas sentirlo pierde su poder sobre ti, si eres constante en experimentarlo.
Puedes saber más en “Adicción al Pensamiento”, libro-joya para el crecimiento
personal, escrito por el psicólogo, psicoterapeuta y profesor de la Facultad de Psicología
en la Universidad de Murcia, Pedro Jara, maestro, colega y amigo, que te recomiendo.
Te dejo un video inspirador para que venzas tus miedos y te decidas a brillar, con toda
tu luz.
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