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Glosario para Deleuze

Agenciamiento.
Es una multiplicidad que comporta muchos géneros heterogéneos y que establece uniones, relaciones
entre ellos, a través de edades, de sexos y de reinos de diferentes naturalezas. Lo importante no son
las filiaciones sino las alianzas y las aleaciones; ni tampoco las herencias ni las descendencias sino los
contagios, las epidemias, el viento. En un agenciamiento hay dos caras o dos cabezas. Estados de
cosas, estados de cuerpo; pero también enunciados, regímenes de enunciados. Los enunciados no
son ideología, son piezas de agenciamiento. En un agenciamiento no hay ni infraestructura ni
superestructura. Los enunciados son como dos estructuras paralelas, de tal forma que nunca se hace
lo que se dice, y nunca se dice lo que se hace, sin que por ello se mienta. Lo único que uno hace es
agenciar signos y cuerpos como piezas heterogéneas de una misma máquina. En la producción de
enunciados no hay sujetos, siempre hay agentes colectivos (Fernando Reberendo).

Deseo.
Para Deleuze y Guattari, la teoría del complejo de Edipo de Freud sirve para confirmar el predominio
del pensamiento jerárquico “en árbol”. El principio de Edipo, afirman, conduce inevitablemente a la idea
de un hecho original o trauma, que los autores juzgan poco imaginativo y reductivo. A diferencia de
Lacan, Deleuze y Guattari rechazan la teoría del deseo basada en la carencia y, de hecho, rechazan
también el concepto freudiano de represión. Para Freud, la posibilidad de distinción entre sujeto y
objeto depende del concepto de represión. La represión se produce en el proceso de separación de la
madre y el niño, y el acceso de éste (en palabras de Lacan) al orden simbólico, el orden de la ley y el
“nombre del padre”. Nuestros autores rechazan enérgicamente este “principio paterno”, el principio del
origen como identidad. Para ellos no existe distinción entre lo individual –definido por el deseo- y la
colectividad, definida por la ley; sólo existe el deseo social. Como consecuencia, el deseo está siempre
en movimiento, siempre compuesto por elementos diferentes dependiendo de la situación; es una
especie de máquina, más que un teatro de representación edípica. Las expresiones “máquinas de
deseo” y “cuerpo sin órganos”, refuerzan la horizontalidad de la teoría. Hemos visto que el deseo no
está basado en la carencia –que es negativa-, sino que siempre está en movimiento y en trance de
reformarse: es un proceso afirmativo de flujos y líneas de vuelo. El cuerpo sin órganos (el término está
tomado de Antonin Artaud) es, quizá previsiblemente, no un cuerpo orgánico (un cuerpo con órganos,
“el cuerpo de la reducción edípica”), sino un cuerpo como el político, siempre en proceso de formación
y deformación. El cuerpo sin órganos se produce en una síntesis conjuntiva, y no es ni una imagen del
cuerpo ni una proyección. En otras palabras, el cuerpo sin órganos es “rizomático” y no es engendrado
ni en árbol (Lechte).

Horizontal, pensamiento.
El eje horizontal no implica unos límites firmes entre identidades, como ocurre con el pensamiento
figurativo basado en el Mismo, sino que produce la permeabilidad de todos los límites y fronteras. Esa
es la razón de que el pensamiento horizontal evite (sin oponerse a él) el pensamiento vertical cotidiano,
la jerarquía burocrática, el pensamiento que incluye la consolidación de identidades (Lechte).
Libro.
Agenciamiento colectivo de enunciación, que funciona directamente en relación con otros
agenciamientos maquínicos y en el cual no se puede establecer un corte radical entre los regímenes de
signos y sus objetos. En un libro no hay nada que comprender, tan sólo hay que preguntarse con qué
funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y
metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo (Deleuze y Guattari).

Líneas de fuga.
Líneas abstractas, de desterritorialización, según las cuales las multiplicidades cambian de naturaleza
al conectarse con otras multiplicidades. La línea de fuga señala la realidad de un número de
dimensiones finitas que la multiplicidad ocupa efectivamente en el plano de consistencia (Deleuze y
Guattari).

Literatura menor.
Es la literatura que una minoría escribe en una lengua mayor. El primer carácter es que la lengua se ve
alterada por un alto grado de desterritorialización [con el fin de parte de la minoría de imponer su
diferencia] (Deleuze y Guattari).

Plan de consistencia.
Plano en sentido geométrico, cuadrícula. Es el afuera de las multiplicidades, es la distribución de todas
las multiplicidades en un mismo plano, cualesquiera que sean sus dimensiones, siempre crecientes
(Deleuze y Guattari).

Principio 1, de conexión.
Cualquier punto del rizoma puede ser conectado con cualquier otro y debe serlo (Deleuze y Guattari).

Principio 2, de heterogeneidad.
En el rizoma, cada rasgo no remite necesariamente a un rasgo lingüístico: eslabones semióticos o de
cualquier naturaleza se conectan en él con formas de codificación muy diversas, eslabones biológicos,
políticos, económicos, etc., poniendo en juego no sólo regímenes de signos distintos, sino también
estatutos de estados de cosas (Deleuze y –Guattari).

Principio 3, de multiplicidad.
Las multiplicidades son rizomáticas y denuncian las pseudomultiplicidades arborescentes. No hay
unidad que sirva de pivote en el objeto o que se divida en el sujeto. Una multiplicidad no tiene ni sujeto
ni objeto, sino únicamente determinaciones, tamaños, dimensiones, que no pueden aumentar sin que
ella cambie de naturaleza. Un agenciamiento es precisamente ese aumento de dimensiones en una
multiplicidad que cambia necesariamente de naturaleza a medida que aumenta sus conexiones. En un
rizoma no hay puntos o posiciones, sólo hay líneas (Deleuze y Guattari).

Principio 4, de ruptura asignificante.


Un rizoma puede ser roto, interrumpido en cualquier parte, pero siempre recomienza según ésta o
aquella de sus líneas y según otras. Hay ruptura cada vez que de las líneas segmentarias surge
bruscamente una línea de fuga, que también forma parte del rizoma. (Deleuze y Guattari).

Principio 5, de cartografía.
Un rizoma no responde a ningún modelo estructural o generativo. Hacer el mapa y no el calco. El mapa
se opone al calco porque está totalmente orientado hacia la experimentación que actúa sobre lo real. El
mapa no reproduce un inconsciente cerrado sobre sí mismo, lo construye. Contribuye a la conexión de
los campos, al desbloqueo de los cuerpos sin órganos, a su máxima apertura en un plan de
consistencia. Forma parte del rizoma. El mapa es abierto, conectable en todas sus dimensiones,
desmontable, alterable, susceptible de recibir constantemente modificaciones (Deleuze y Guattari).

Principio 6, de calcomanía.
Una estructura profunda es un principio susceptible de calcos reproductibles hasta el infinito. El árbol
articula y jerarquiza calcos, los calcos son como las hojas del árbol. El rizoma es mapa, no calco. El
mapa se opone al calco (Deleuze y Guattari).

Rizoma.
Término tomado de la botánica que designa las raicillas de ciertas plantas, que son imprevisibles, cuya
forma no puede determinarse, que van para cualquier lado, que se cruzan, que se mezclan, que no
tienen una forma visible; o sea, pensemos en formas abiertas, o pensemos en no formas para huir de
la tiranía de la estructura, o pensemos en máquinas que funcionan, pensemos en el funcionamiento y
no en lo que sería la imagen. Porque toda contemplación define un objeto, toda contemplación o toda
mirada, podríamos decir, es esencialista: para pensar un objeto hay que detenerlo en el tiempo. En
cambio, si pensamos un objeto en su funcionamiento, en su desarrollo, a lo mejor el funcionamiento
hace que cambie de formas permanentemente y, por lo tanto, no podemos fijar una forma, por lo tanto,
huimos de las estructuras (Ludmer).

Textos de Kafka.
Los textos de Kafka se expanden ilimitadamente como un rizoma, en donde no se privilegia ninguna
entrada, en un proceso de metamorfosis permanente en el que se despliegan imágenes e impresiones
que configuran un “hiperrealismo” que anula toda lectura alegórica (Quintana).