Anda di halaman 1dari 17

UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS

(Universidad del Perú, DECANA DE AMÉRICA)

ESCUELA DE POST GRADO

FACULTAD DE DERECHO
Unidad de Post Grado

“LA VALORACIÓN DE LA PRUEBA TESTIMONIAL EN EL


PROCESO PENAL”

TRABAJO DE INVESTIGACIÓN DEL


CURSO DE DERECHO PROCESAL PENAL

Presentada por:

SANDRA EDITH CLAVO BARREDA

Lima - Perú

2018
2
LA VALORACIÓN DE LA PRUEBA TESTIMONIAL EN EL PROCESO
PENAL

1. PRESENTACIÓN o INTRODUCCIÓN o PRELIMINAR o CUESTIÓN PREVIA

En esta parte se realiza una presentación del tema a abordar teniendo en cuenta
referencias doctrinales, antecedentes legislativos y jurisprudenciales.

Valoración de la prueba se debe analizar algunas ideas claves en materia


de prueba penal, lo primero que uno debe enfrentarse para hablar de valoración
de la prueba es como se entiende la prueba, cuáles son sus principios, sus
limitaciones y sobre esa base ir ya al segundo punto que es el tema central de
exposición.

Es así que la prueba es la actividad de las partes procesales dirigida a


ocasionar la evidencia necesaria –ósea estamos ante un primer nivel ante una
actividad de demostración- para obtener la convicción del juez decisor sobre los
hechos que éstas partes procesales afirman; ello requiere entonces incorporar
una segunda actividad, a la actividad de demostración sigue la actividad de
verificación, la prueba sirve para demostrar y luego para verificar los datos de
hecho que se afirman en el proceso, pero no solo es eso, porque tiene
particularidades porque decimos que cualquier información no es prueba y
decimos siempre de un modo que puede ser tautológico, prueba es lo que la ley
dice que es prueba, pero acá decimos ya siguiente este concepto complejo, que
esta actividad ha de estar intervenida por el órgano jurisdiccional, bajo la vigencia
fundamentalmente de los principios procesales de contradicción y de igualdad, y
los principios procedimentales – que son diferentes- de oralidad, inmediación y, el
político estructural, que es el de publicidad. TARUFFO señala “que lo que se

3
prueba o se demuestra en un proceso jurisdiccional – cualquiera que fuera éste-
es la verdad o falsedad de enunciados facticos en un litigio”.

Se puede definir a la valoración de la prueba como la operación intelectual,


que realiza el juzgador para determinar si se considera probado el dato –
generalmente, el hecho que se intentó probar; sin embargo, de la actividad de
valoración de la prueba hay que distinguir una operación intelectual que es previa
a la valoración, la interpretación del resultado de la práctica del medio de prueba,
con la antelación lógica a juzgar sobre el valor legal o la credibilidad de los
resultados del medio de prueba, el juzgados ha de formarse un juicio sobre el
contenido del aporte informativo de cada medio de prueba, antes de valorar, tengo
que saber que valoro y tengo que interpretar adecuadamente el ámbito de
información que me proporciona un determinado medio de prueba, darle un
sentido propio, no desnaturalizarlo, etc., porque si se desnaturaliza se incurre en
un factor que implica una sentencia arbitraria, susceptible, de ir en casación y
anularla, eso ya está dicho por la casación nacional sobre el particular, entonces,
hay que estar al tanto de este entendido.

CONCEPTO DE LA PRUEBA TESTIMONIAL

Para comenzar, es fundamental analizar las diferentes concepciones que


plantean tratadistas reconocidos con respecto al testimonio, por cuanto sería
pertinente nombrar la percepción que desarrolla el ilustre autor colombiano Jairo
Parra Quijano, en su obra “Tratado de la prueba judicial. El testimonio”, quien se
refiere al testimonio como: “…un medio de prueba, que consiste en el relato de un
tercero al juez sobre el conocimiento que tenga de hechos en general.”1 , de forma
que el autor plantea que la citada definición lleva consigo ciertos elementos que
la complementan: en primer lugar, la persona, es decir el tercero, debe ser una
persona natural, puesto que es aquella que tiene la capacidad de percibir hechos,
sucesos y situaciones de carácter general relevantes para una investigación en
especial, por ende, sería absurdo aseverar que una persona jurídica pueda rendir
una prueba judicial de ésta calidad; en segundo lugar, resulta claro, que la
declaración que realice una persona que se constituya como parte dentro de un
proceso determinado, no podrá ser considerada como una prueba testimonial, en
el entendido en que el testigo debe ser una persona ajena al juicio, distinta de las

4
partes y sin ningún interés de por medio, sin embargo, es posible la declaración
de una de las partes del proceso, siempre cuando, la misma no sea adversa a la
persona que la rinde y favorable a la contraparte, pues de ser así, habría lugar a
una confesión; en tercer lugar, el autor afirma que, para que un testimonio exista
debe referirse a hechos de carácter general, de modo que el juez a lo largo del
proceso debe analizar la conducencia y pertinencia de mismo para garantizar su
eficacia y valides dentro de la situación jurídica concreta; en cuarto lugar, el hecho
de que un testigo sea llamado como tal a un juicio, no genera automáticamente la
existencia de una prueba testimonial, por lo que es necesario que la persona
realice un relato detallado de las circunstancias de tiempo, modo y lugar que
conoció directa o indirectamente; en quinto y último lugar, el testimonio puede ser
rendido por un sujeto que haya presenciado u oído los hechos, teniendo en cuenta
que en ambos casos dichas declaraciones podrán ser controvertidas .

De igual manera, hay quienes pretenden analizar éste medio de prueba con
base en algunos parámetros, en el contexto en que el autor Hernando Devis
Echandía, en su célebre obra “Compendio de pruebas judiciales”, asevera que el
testimonio, partiendo de un parámetro jurídico, es un acto procesal mediante el
cual una determinada persona le comunica al juzgador el conocimiento que tiene
sobre ciertos sucesos ocurridos, por consiguiente puede entenderse como una
declaración, diferenciándose de las demás, en el entendido en que ésta se realiza
específicamente ante un juez, y está destinada a hacer parte de un proceso o de
ciertas diligencias procesales. En el mismo tenor, es claro que el tratadista
desprende dos sentidos de la parte conceptual del testimonio, uno estricto y uno
amplio, teniendo por el primero la afirmación de que este medio de prueba
responde a un parámetro de carácter declarativo, en el cual la persona narra ante
un juez, hechos que son de su conocimiento, con el fin de generar algún efecto
en determinado proceso, y, por el segundo, se afirma que este mecanismo
probatorio corresponde a aquella declaración que lleva consigo el hecho de que
quien la realiza no se encuentre perjudicado por ésta misma3 . Así las cosas, el
autor define el testimonio desde una perspectiva asociada al concepto de
declaración, dejando evidente que para que éste tenga lugar debe versar sobre
hechos declarados ante un juez, así estos sean o no percibidos por la persona

5
que los relata, puesto que en lo que concierne a la validez y eficacia de éste,
deben tenerse en cuenta otros factores determinantes.

Asimismo, el autor Jorge Arenas Salazar en su libro “Pruebas penales”, plantea


respecto del testimonio, lo siguiente: “…la esencia del testimonio consiste en que
una persona que ha conocido un hecho le transmite ese conocimiento al
funcionario judicial. La condición del testigo se adquiere fácticamente desde
cuándo se ha tenido conocimiento de un hecho, y procesalmente, cuando
mediante providencia judicial se ordene a esa persona deponer en el proceso.”4 ,
por lo anterior, el tratadista pretende enunciar dos momentos específicos en los
cuales una persona adquiere la calidad de testigo, sin embargo se entiende con
meridiana claridad que el único momento relevante para el derecho penal es en
el que esa persona acude ante una autoridad judicial con el fin de que ésta le
recepcione su declaración, puesto que de nada vale la simple percepción de unos
hechos importantes dentro de una investigación, si la persona que los conoce no
los exterioriza ante el juzgador.

Igualmente, el autor Colombiano Orlando Alfonso Rodríguez CH., en su obra


“el testimonio penal y sus errores, su práctica en el juicio oral y público” plantea
que el testimonio es: “desde los tiempos inmemorables, el testimonio es el medio
de prueba utilizado por la administración de justicia-tribal o institucionalizada-para
dirimir los conflictos que surgen en el grupo social. Es esencial para reconstruir
hechos no documentados, mediante la versión de quienes los conocieron por la
percepción de los sentidos, fijados y grabados en la memoria, susceptible de ser
evocada ante el juez.”

Más adelante, en la misma obra, el tratadista se refiere específicamente al


testimonio en materia penal, manifestando que el testimonio se debe diferenciar
dependiendo del sistema procesal vigente, dado que no resulta igual la definición
del testimonio en un sistema mixto y el concepto del mismo en un sistema
acusatorio, respecto a las características del testimonio en el sistema mixto el
autor señala: “en el sistema inquisitivo se caracteriza el testimonio porque: a)
existe concentración estatal en la función de investigar y juzgar; b) es decretado,
bien de oficio o a petición de parte; c) el interrogatorio es vertical, es realizado
principalmente por el juez de instrucción criminal, sin ser necesaria, incluso, la

6
presencia de la defensa del procesado; d) se practica básicamente en el sumario,
el juicio ocupa un lugar subalterno y es trascedente para fundar la sentencia; e)
es una declaración de una persona natural, sin interés en la litis, ajena a la
discordia, por lo que se depreca imparcialidad; f) quedan excluidos la víctima y el
procesado como testigos, y este es sometido a indagatoria, ante la expectativa de
lograr una confesión, considerada la prueba reina.”

Por otro lado, el tratadista en la mencionada obra, señala las características


que diferencian el testimonio en el sistema acusatorio así: “… a) existe separación
en las funciones de investigación y juzgamiento; b) la declaración es echa por
persona natural, c) se decreta por solicitud de parte, acusadora o defensora,
excepcionalmente por el ministerio público, en la audiencia preparatoria, excepto
el testigo de refutación, d) se practica ante el juez de conocimiento, únicamente
dentro del juicio oral y público, excepto el testimonio anticipado, c) el testigo es
sometido a interrogatorio y contrainterrogatorio horizontal, donde
excepcionalmente intervienen el agente del ministerio público y el juez, f) la víctima
y el acusado pueden ser testigos, en cuyo caso siempre declaran bajo juramento.
Desaparecen entonces, categorías que antes eran indispensables: el de ser un
tercero a la litis y exigirse imparcialidad.”

En la misma línea de argumentación, los autores José I. Cafferata Nores y


Maximiliano Hairabedián, sostienen respecto del testimonio penal lo siguiente: “…
es la declaración de una persona física, no sospechada por el mismo delito,
recibida en el curso del proceso penal, acerca de lo que pueda conocer, por
percepción de los sentidos, sobre los hechos investigados, con el propósito de la
reconstrucción conceptual de de éstos.”

En ese sentido, el autor plantea que dicha definición requiere una serie de
exactitudes, en primer lugar, el testimonio debe ser rendido por una persona
natural y física, dado que es el único ser que puede percibir y emitir sus
conocimientos, en el caso particular de las personas jurídicas, resulta evidente
que no pueden por si solas rendir testimonio, por lo que se pronuncian a través de
su representante legal; en segundo lugar, el testigo puede acudir a estrado
judiciales de diferentes maneras, usualmente cuando se requiere por parte de una
autoridad judicial un testimonio se envía una citación a la persona, sin embargo el

7
testigo se puede presentar de manera voluntaria y espontánea con el fin de dar a
conocer ciertos hechos relevantes a una investigación; en tercer lugar, es común
que la persona que va a realizar el testimonio lo haga de forma oral, con el
correspondiente interrogatorio, aunque en ciertos casos se presentan
excepciones como que el testigo tiene algún impedimento físico; en cuarto lugar,
las declaraciones deben ser rendida dentro de un proceso judicial, dado que
cualquier manifestación extrajuicio no constituye testimonio a no ser que
posteriormente sea ratificada por la persona; en quinto lugar, la persona que va a
testificar solo lo puede hacer respecto de los hechos que conoce, es decir, de lo
que ha percibido por los sentidos; en sexto y último lugar, el conocimiento con el
que cuenta el testigo debe versar sobre los hechos materia de investigación,
específicamente haciendo énfasis en lo que respecta al hecho punible, al daño
que se causó con el hecho y lo más importante identificar o referirse a los autores,
cómplices y demás figuras que hayan estado relacionadas con el hecho delictivo
y manifestar las motivaciones que los llevaron a quebrantar el orden jurídico.
Asimismo el testigo podrá expresar otros hechos que sean de interés para la
investigación, por ejemplo cuando por medio de un testigo se desacredita el dicho
de otra persona que rindió testimonio.

El TESTIGO EN EL NUEVO CODIGO PROCESAL PENAL

En principio, el testigo es aquella persona que ha percibido por sus sentidos el


hecho punible, sus circunstancias o cualquier otro hecho sobre el cual las partes
hubieran hecho alguna afirmación y sea objeto de prueba. Por excepción y
subsidiariamente, se admiten las declaraciones de testigos de referencia y
testigos técnicos. En cuanto a su capacidad para prestar testimonio, toda persona
es, en principio, hábil para prestar testimonio, excepto el inhábil por razones
naturales o el impedido por la Ley (art. 162º.1). Dicho de otro modo, no son de
aplicación supletoria las causales de tacha de testigos del Código Procesal Civil.
Los casos de los testigos impedidos por la ley están previstos en el artículo 165°.
El nuevo Código Procesal Penal impone al testigo un conjunto de obligaciones
tales como: 1) el deber de concurrir al juzgado cuando es citado, salvo excepción
expresa de ley, incluso tratándose de los testigos que pueden abstenerse de

8
rendir testimonio; 2) el deber de prestar declaración; es decir que no puede
negarse a rendir testimonio, salvo que se trate de uno de los testigos exceptuados
(art. 165°) ; y 3) el de responder con verdad a las preguntas que se le hagan (art.
163º.1).1

El testigo no puede ser obligado a declarar sobre hechos de los cuales podría
desprenderse su responsabilidad penal. El testigo tendrá el mismo derecho
cuando, por su declaración, pudiere incriminar a alguna de las personas
mencionadas en el numeral 1) del artículo 165 .

Tampoco el testigo policía, militar o miembro de los sistemas de inteligencia del


Estado puede ser obligado a revelar los nombres de sus informantes. Si los
informantes no son interrogados como testigos, las informaciones proporcionadas
por ellos no podrán ser recibidas ni utilizadas (art. 163°.3).

Según el artículo 166º del nuevo Código Procesal Penal, la declaración del
testigo versa sobre lo percibido en relación con los hechos objeto de prueba. No
se permite al testigo expresar los conceptos u opiniones que personalmente tenga
sobre los hechos y responsabilidades, salvo cuando se trate de un testigo técnico.
Cuando el conocimiento del testigo es indirecto o se trata de un testigo de
referencia, debe señalar el momento, lugar, las personas y medios por los cuales
lo obtuvo. Se insistirá, aun de oficio, en lograr la declaración de las personas
indicadas por el testigo de referencia como fuente de conocimiento. Si dicho
testigo se niega a proporcionar la identidad de esa persona, su testimonio no
podrá ser utilizado (art. 166°.2). Si el testigo se halla en el extranjero, se procederá
conforme a lo dispuesto por las normas sobre cooperación judicial internacional.
En estos casos, de ser posible se utilizará el método de videoconferencia o el de
filmación de la declaración, con intervención —si corresponde— del cónsul o de
otro funcionario especialmente habilitado para tal efecto (art. 169°.2).

1
PABLO TALAVERA

9
EL TESTIMONIO UNICO

Cuando es llamado a declarar quien ha sido víctima del delito, sobre tal testigo
pesa la sospecha de que su testimonio no sea tan aséptico e imparcial como
pueda ser la declaración de cualquier otro testigo presencial del delito, que no
haya sufrido ningún perjuicio por razón del mismo. Sin embargo, las declaraciones
de las víctimas de los delitos pueden llegar a ser considerados verdaderas
pruebas testificales, con aptitud para destruir la presunción de inocencia, siempre
que se cumpla con determinados criterios o pautas de valoración. Se supera de
esa manera el aforismo (un testigo, no es testigo).

La víctima tiene la condición formal de testigo a todos los efectos. Con todo, su
declaración no puede ser plena y absolutamente equiparada con la declaración
de un testigo que es un tercero ajeno al hecho delictivo y que, por lo tanto, se halla
en una posición de imparcialidad objetiva con respecto a tal hecho. A diferencia
de éste, la víctima ha tenido una inevitable intervención pasiva en el hecho
delictivo sobre el que declara, y tal hecho le ha ocasionado un perjuicio mayor o
menor, por lo que las manifestaciones que realice sobre el mismo están
condicionadas en cierto grado por su mayor o menor animosidad hacia el acusado.

En definitiva, se puede considerar como un principio básico en materia de


valoración de la prueba testifical el hecho de que no basta con el testimonio de la
víctima para destruir la presunción de inocencia, sino que el mismo ha de ir
acompañado de otras pruebas que corroboren su credibilidad y disipen la inicial
sospecha objetiva de parcialidad que soporta la víctima por su condición de tal.
Los criterios valorativos ayudan a ponderar la credibilidad que merece el del
testimonio, o sea la persona de la víctima ( , así como la credibilidad que merece
el del testimonio, o sea la declaración de la víctima ( ).

Los criterios valorativos no son requisitos, sino simples directrices o pautas


para realizar una adecuada crítica del testimonio de la víctima y determinar si es
apta o no para ser considerada como prueba de cargo. En la jurisprudencia penal
peruana se han desarrollado los criterios o pautas a ser tenidas en cuenta por los

10
jueces en el momento de la valoración del testimonio único, a efectos de poder
enervar la presunción de inocencia.

A continuación reproducimos la parte pertinente del Acuerdo Plenario N° 2-


2005/CJ-116 testis unus testis nullus Los requisitos expuestos, como se ha
anotado, deben apreciarse con el rigor que corresponde. Se trata, sin duda, de
una cuestión valorativa que incumbe al órgano jurisdiccional. Corresponde al juez
o a la Sala Penal analizarlos ponderadamente, sin que se trate de reglas rígidas
incapaces de matizar o adaptarse al caso concreto. A lo expuesto por el Acuerdo
Plenario N° 2-2005/CJ-116 sobre la ausencia de incredibilidad subjetiva, se debe
agregar que el juez debe apreciar las condiciones personales del testigo o víctima;
esto es, si se trata de una persona con dificultades para percibir, retener y evocar
hechos de manera idónea y adecuada, si se trata de un sujeto manipulador o
fabulador, o que hubiera sido objeto de una condena anterior por falso testimonio
o falsedad genérica.

La denuncia tardía es algo que también puede restar credibilidad. Sobre la


exigencia de verosimilitud, al igual que en el caso de la declaración del coimputado,
el artículo 158°.2 requiere que el testimonio único incriminatorio venga
corroborado por otras pruebas que lo doten de credibilidad. La persistencia en la
incriminación por parte del testigo único o víctima consiste en la propalación de
una versión sin modificaciones, uniforme a lo largo del proceso. Se requiere,
además, su concreción; es decir que debe carecer de ambigüedades,
generalidades o vaguedades. Así como se exige que el testimonio sea coherente,
es decir sin contradicciones, debiendo darse una conexión lógica entre las
diversas partes o aspectos del mismo.

Puede ocurrir con alguna frecuencia que la víctima o testigo no haya sido
persistente en su versión incriminatoria por diversas razones: temor o influencias,
e incluso por haber sido comprado. Sin embargo, tales situaciones no le restan de
manera automática credibilidad, y en estos casos deberán evaluarse las
circunstancias o factores externos que han concurrido y las justificaciones o
explicaciones que brinde el testigo o la víctima para justificar la modificación de su
versión. : Tratándose de las declaraciones de un agraviado, aun cuando sea el
único testigo de los hechos, al no regir el antiguo principio jurídico, tiene entidad

11
para ser considerada prueba válida de cargo y, por ende, virtualidad procesal para
enervar la presunción de inocencia del imputado, siempre y cuando no se
adviertan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones.

Las garantías de certeza serían las siguientes: a) Ausencia de incredibilidad


subjetiva. Es decir, que no existan relaciones entre agraviado e imputado basadas
en el odio, resentimientos, enemistad u otras que puedan incidir en la parcialidad
de la deposición, que por ende le nieguen aptitud para generar certeza. b)
Verosimilitud, que no solo incide en la coherencia y solidez de la propia
declaración, sino que debe estar rodeada de ciertas corroboraciones periféricas,
de carácter objetivo, que la doten de aptitud probatoria. c) Persistencia en la
incriminación, con las matizaciones que se señalan en el literal c) del párrafo
anterior.

LOS TESTIMONIOS DOTADOS DE VOLUNTAD AUTÓNOMA

La prueba que proviene directamente de las personas a través de sus dichos,


por hallarse éstas dotadas de voluntad autónoma, admiten mayores posibilidades
de atenuación de la regla (caso). Por último, el grado de libertad de quien declara
no es irrelevante para evaluar la libertad con que hizo sus manifestaciones, de
modo que la exclusión requiere, en estos supuestos, un vínculo más inmediato
entre la ilegalidad y el testimonio que el exigido para descalificar la prueba material.
La Corte argentina se inspiró en el caso (1978), en el cual se hizo exactamente
esa diferenciación. Allí, un oficial de policía había llevado a cabo el registro de un
comercio sin orden judicial previa, secuestrando ciertos sobres que halló en un
mostrador. En uno de los sobres había evidencias de la realización de pruebas
ilegales. El policía preguntó al empleado del comercio a quién pertenecía el sobre
en cuestión. El empleado suministró el nombre del acusado, quien era un cliente
del referido comercio. Durante el proceso el acusado buscó la supresión, como
prueba, tanto del sobre conteniendo la documentación incriminatoria como del
testimonio del empleado del comercio. La Corte estadounidense, en votación
dividida, consideró al testimonio del empleado como una prueba válida para
justificar por qué se aceptaba la exclusión del sobre, pero no la de la declaración
del empleado.

12
2. CUESTIÓN DEL PROBLEMA o PROBLEMA DEL TRABAJO

Es la parte donde el investigador señala la problemática del tema a investigar,


señalando y precisando cuál o cuáles son los problemas legislativos, operativos o
de interpretación que se presenta en la praxis del sistema de justicia penal.

El testimonio en el proceso penal enfrenta ciertos problemas entre los que se


destacan: 1. El criterio y la actuación de los jueces en cuanto la declaración de
exclusión de prueba en la audiencia preparatoria a juicio o en el juicio por razones
de ilegalidad, impertinencia, inutilidad o repetitividad. 2. La comprobación racional
de lo difundido en el testimonio de los hechos en el proceso, en establecer la
verdad y fijar los hechos a la hora de juzgar.

De forma tal que, la administración de justicia debe llevar a cabo una valoración
probatoria, específicamente encaminada al estándar probatorio que se le debe
atribuir al testimonio, teniendo en cuenta los factores externos e internos que
afecten la declaración, y por los cuales se vea influenciada la misma; todo esto,
con el fin de evitar los errores judiciales que se han generado a lo largo de nuestra
historia, los cuales han conllevado a innumerables injusticias, creando gran
polémica y un desasosiego por parte de la sociedad civil.

Ahora bien, en materia penal se han establecido unas normas rectoras, las
cuales son ineludibles al momento de emitir una sentencia, es por esta razón que
la justicia no se consigue actuando bajo presión de los medios, de las víctimas o
incluso del mismo procesado, sino de la valoración correcta y justa del acervo
probatorio

EL TESTIMONIO, refiriéndose específicamente a la valoración del mismo


dentro del proceso penal colombiano, puesto que a través del correr de los años
se ha demostrado que a su vez, esta declaración, es una de las fuentes que ha

13
contribuido a que se cometan grandes errores judiciales que se han convertido en
imborrables injusticias; es por esto, que resulta relevante la realización de una
exhaustiva indagación acerca del ¿cómo? se debe valorar de forma efectiva y
adecuada el relato de una persona dentro de un proceso judicial encaminado al
esclarecimiento de unos hechos materia de investigación, con el propósito
ecuánime de llegar a la verdad.

3. ANÁLISIS DEL PROBLEMA o ANÁLISIS DE LA CUESTIÓN

Es la parte central del trabajo de investigación donde luego de plantear el


problema, se procederá a desarrollar las alternativas de solución, recurriendo a la
dogmática, política criminal, derecho comparado u otro estudio que fundamente
su propuesta de cambio.

En este orden de ideas, es importante estudiar la definición de la declaración


que rinde el testigo, quien es considerado un sujeto imparcial y cognoscente, el
cual percibió ciertos hechos, ya sea de forma directa o indirecta, de manera tal
que cumpla su deber de transmitir el conocimiento al funcionario judicial; asimismo,
ilustrar el tratamiento que se le da a la prueba testimonial dentro de los sistemas
vigentes en la legislación procesal penal colombiana, señalando los cambios que
se presentan en la transición de un régimen penal mixto a un régimen penal oral
acusatorio. En cuanto a lo que tiene relación con la valoración del medio probatorio

14
objeto de estudio, es adecuado señalar los requisitos intrínsecos de existencia,
validez y eficacia del mismo, e igualmente dentro de éste libelo, aquellos aspectos
que tienen incidencia a la hora de apreciar y hacer la respectiva crítica a la
deposición, refiriéndonos finalmente a ciertas situaciones particulares que dan
cabida a un análisis pormenorizado, tanto del testigo como de su declaración.

15
4. CONCLUSIONES

Luego de analizar en conjunto el tema desarrollado se procederá a establecer las


conclusiones a las que ha llegado, enumerando una por una.

16
5. RECOMENDACIONES/PROPUESTAS

Finalmente, usted deberá formular las recomendaciones o propuestas con la


finalidad de que el trabajo desarrollado sirva en la solución de la problemática.

 El trabajo debe contener como mínimo veinte (20) páginas, pero no debe
pasar de cien (100) páginas.
 Se tendrá en cuenta la capacidad de resumen, la claridad del tema a
desarrollar, las citas y la bibliografía utilizada, así como coherencia y
relevancia que guarden los argumentos.
 La presentación del tema debe ser en letra arial, a espacio y medio y puede
ser espiralado, anillado o empastado.
 La exposición del trabajo es individual y el tiempo utilizado no debe superar
más de veinte (20) minutos, el mismo que será a iniciativa del alumno o por
sorteo.
 La entrega del trabajo será al momento de la exposición o hasta un mes
antes de culminar el curso. Quien la haga en la fecha de exposición tendrán
una plus en la calificación.

Marzo de 2018

Mg. Jorge Rosas Yataco


Profesor del Curso

17