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Introducción a las Tragedias de Gredos (Lasso de la Vega)

La importancia del teatro como el ámbito literario que refleja más de cerca el
carácter de un pueblo.

Pg 23-24: “En la tragedia sofoclea se da un juego de cercanía y distancia en


todos los planos: desde la lengua cordial y fría, pasando por la configuración
de la acción dramática a través de episodios y escenas, hasta llegar a aspectos
más profundos en la visión de la mudanza de la vida humana, tal y como la
contemplan los personajes, particularmente cuando van a perderla y se
despiden en los típicos adioses, al separarse de aquello que tenían y en lo que
estaban y eran”.

En lo que atiene al teatro “ensancha los moldes y patrones antiguos, si


romperlos (…) las innovaciones (…) fueron bien acogidas” (pg25). Acabó con la
tradición de que los autores representaran como autores sus propias obras, ya
que los que interpretaban sus dramas fueron actores de oficio. También subió
a tres el número de actores. Subió a quince el número de coristas o coreutas
que eran docena hasta entonces. Pg 27: Sófocles no olvida que “este género es
un teatro para la vista y para el oído, un espectáculo de color, sonido y
movimiento”. Abandona la forma de trilogía, insiste sobre la presentación de
cada obra como un todo independiente; “lo suyo es el individuo que obra su
acción, conlleva su destino y sufre su dolor” (pg28). 29: “el Coro es actor en
Sófocles, lo admitimos porque el poeta dramático y el poeta lírico no son
entidades distintas y los trozos líricos no están nunca artificiosamente
superpuestos a la acción sino que son participantes naturales en su desarrollo,
ya en un papel consiliario, ya reflexivo, ya prospectivo”.

En las tragedias sofocleanas los coros separan episodios, al quedar vacía la


escena ello permitía que el actor que desempeñaba más de un papel pudiera
cambiar su vestimenta. Generalmente el primer episodio es bipartito (repartido
en dos escenas): la primera coro-actor, la segunda con la intervención de un
segundo actor. La primera escena funciona como retardación y como
recapitulación de los motivos de la introducción; la entrada que abre la escena
segunda se presenta como sorpresa.

En el héroe sofocleo se da una suerte de desarraigo con la divinidad, y ello


implica una soledad dolorosa: ese es su terrible drama íntimo. Pg 46-48: “el
teatro de Sófocles está concordado íntima y espiritualmente con la crisis del
espíritu griego irrumpiente en los días que el poeta corría (…) la separación
entre hombre y dios concentra el drama sobre el hombre, sobre su soledad,
que ocupa el espacio escénico y constituye la situación trágica”.

Episodio I
La primera escena se divide en dos partes, primero el discurso de Creón a los
ancianos, segundo, el diálogo entre Creón y Corifeo. Como sabemos el episodio
I viene después del Párodos, que había terminado señalando que Creón se
acerca y que había convocado una asamblea de ancianos.
Creón toma la palabra entonces, su discurso tratará el tema del edicto, y se
presentará por primera vez ante los ancianos de la polis en su carácter de rey,
después de un período muy agitado. Como gobernante en su discurso inicial
buscará dar cierta impresión y exponer lineamientos. El público ya escuchó los
argumentos de Antígona, ahora escuchará los de Creón.
El discurso comienza dirigiéndose a los sabios ancianos de la polis, que fueron
primero fieles a Layo, después a Edipo, y luego a los hijos. Elogia a los ancianos
esperando tener de ellos la misma fidelidad que sus familiares, sintiendo
quizás que no la tendrá, ya que su edicto atenta precisamente contra la familia.
Señala luego que es ante la ley o al envejecer que se manifiesta el espíritu real
de las personas. La presentación que hará antes de mencionar el edicto plantea
varios puntos muy compartibles, señala que cualquier gobernante debe tomar
las mejores decisiones, debe actuar sin temor, y debe poner a la patria por
encima de todo.
“la situación de la ciudad los dioses la han vuelto a enderezar sólidamente,
después de haberla estremecido con un mar de conmociones” (pg40); “mi
tierra (…) sé que es esta quien nos salva y que cuando sobre ella navegamos
con rumbo seguro, hacemos los amigos” (pg41).
Creón presenta a la polis como una nave y al rey como capitán. Esa asociación
de la polis con una nave nace con Arquíloco, es de larga tradición. Las
imágenes marítimas serán mencionadas varias veces por Creón, son metáforas
que le llegarán al público griego, un pueblo con una relación muy estrecha con
el mar.
Luego de la presentación hablará del edicto, el espectador ya está al tanto de la
situación porque conoce el mito y porque Antígona ya lo mencionó, pero vale
repetirlo aquí pues es ahora que veremos qué justificación le da el rey.
Podemos comparar estas palabras con las de Antígona en el prólogo. Ambos
comienzan mencionando que el cadáver de Etéocles fue enterrado con justicia,
sin embargo Creón hace énfasis en que murió como héroe, defendiendo la
ciudad; se destaca lo político, mientras que Antígona habla desde lo familiar,
Creón habla desde lo social.
La contradicción ronda en torno a Polínices. Mientras que Antígona habla de
injusticia, y desgracia, Creón hace hincapié en la traición y la violencia en su
retorno a Tebas. El discurso termina en un tono positivo, los amigos de la
ciudad serán honrados por Creón. Entendemos entonces la justificación previa,
el gobernante debe poner antes a la patria que a los amigos, por eso castigará
la traición de Polínices, a pesar de que es su sobrino. El acto se presenta como
un gesto de patriotismo y sacrificio, cuando en realidad se está olvidando
la hybris del personaje, su soberbia le hace emitir un edicto que va en contra
de las leyes de los dioses. No cumplir los deberes del culto a los dioses era un
delito, pues ello pone el peligro los favores de los dioses a la polis. La polis es
una comunidad, el monarca actúa en nombre de todos. Este edicto que
proclama Creón, supuestamente por amor a la polis, en verdad es un acto de
tiranía y megalomanía que va a perjudicar a Tebas, pero su ceguera
trágica, até, no se lo deja ver, y se muestra muy convencido de lo buen líder
que es.
La respuesta del coro es fría y breve, señala simplemente el poder que tiene el
rey, no adhiere a sus palabras, tampoco las contradice, se mantiene mesurado.
Además señala los límites de su poder, los muertos no pertenecen a la órbita
del poder del rey, y la hybris de Creón se manifiesta también al negar eso. El
monarca busca comprometer al coro de vigilar que se cumpla su orden, pero
Corifeo escapa de la responsabilidad y enuncia una ironía trágica "nadie es tan
loco que desee morir" es una ironía trágica porque el espectador sabe que hay
alguien que sí se atreverá a violar el edicto, no por deseo de morir, sino por
deber. Otro equívoco se da en las palabras de Creón "La esperanza de lucro
pierde a menudo a los hombres", el rey no concibe que alguien podría
contradecirlo por otra causa que no sea el dinero, en su até es incapaz de ver
que pueden haber otros puntos de vista, y personas que se puedan mover por
otros ideales.