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La medicina de la segunda mitad del siglo XX y el siglo XXI es el resultado de

un descubrimiento asombroso del que casi nunca se habla en ningún lado.


Muchas enfermedades que se consideraban incurables en los siglos anteriores
comenzaron a ser curadas en todo el mundo cuando un sistema de nuestro
organismo fue finalmente descrito y entendido a cabalidad: el sistema endocrino.
El sistema endocrino se compone de glándulas que secretan sustancias hacia
el torrente sanguíneo. La función secretora también se encuentra en otras
glándulas que liberan su contenido hacia el exterior del cuerpo, por ejemplo, las
glándulas salivales secretan saliva, que es degradada por el sistema digestivo y
cuya función es iniciar una pre-digestión de la comida, o las glándulas
sudoríparas, que refrescan el organismo. o hacia la luz de algunos órganos,
como las que se liberan en el estómago.
La historia de la medicina ofrece los episodios más debatibles de la historia de
la ciencia, pues obliga a las personas a contemplarse de manera objetiva
mientras se vive en una sociedad plagada de preconcepciones, prejuicios y
estereotipos. La búsqueda por curar las enfermedades generó episodios que
nos escandalizan en la actualidad, por lo que demuestran lo mucho que nuestra
sociedad moderna difiere positivamente de las sociedades del pasado.
El descubrimiento de las hormonas revolucionó la medicina con la misma
intensidad que el descubrimiento de los microorganismos en el siglo XIX. Y
aunque la percepción del público tiende a tener una mala relación con las
palabras «hormona» (en Estados Unidos, varios sondeos han demostrado que
alrededor del 45% de la población prefiere evitar cualquier alimento que diga que
ha sido procesado con hormonas aún si eso implica pagar más), para la ciencia
abrió una nueva puerta para entendernos mejor.
Curamos la diabetes con insulina, se utilizan el estrógeno y la progesterona
como anticonceptivos y para lidiar con la menopausia, utilizamos la tiroxina para
tratar hipotiroidismo, y esteroides para lidiar contra enfermedades autoinmunes
o respiratorias. Somos capaces de tratar los problemas de identidad sexual de
adolescentes que ven que su desarrollo sexual no coincide con la sexualidad
que quieren ejercer.
Más allá de esto, el funcionamiento de las hormonas aún parece ser algo
esotérico que puede usarse para engrandecerse el potencial milagroso de un
producto o para maldecir el uso de otro ¿Qué son las hormonas?
El médico francés Claude Bernard y sus estudiantes, por Léon-Augustin Lhermitte. Bernard fue
el primer médico experimental y es considerado el fundador de la fisiología moderna. Sus
métodos experimentales y su concepción del proceso de homeostasis (la búsqueda de los
sistemas vivos de permanecer en equilibrio) sentaron las bases de la investigación fisiológica
de la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX | Wellcome Images
Comunicación a distancia
Las hormonas son compuestos químicos que las células sintetizan para
comunicarse entre ellas dentro de un organismo multicelular. La definición de las
hormonas es de tipo funcional, por lo que la estructura química de los
compuestos es muy diversa; todos los vertebrados, por ejemplo, tienen cuatro
clases de hormonas: 1) las hormonas que se sintetizan a partir de aminoácidos,
2) las que son proteínas, siendo estas largas cadenas de aminoácidos, que
pueden actuar solas o combinadas con azúcares, 3) las hormonas eicosanoides,
que derivan de cadenas de lípidos, y 4) las hormonas esteroideas, que derivan
de lípidos cuya estructura contiene cuatro anillos de carbono.
La producción de hormonas se concentra en un sitio específico del organismo,
ya que no es algo que todas las células del organismo realicen. Estos sitios son
las glándulas, que utilizan sus recursos para percibir las variaciones químicas
del organismo y responder a ellas mediante la producción de hormonas. En
general, la comunicación hormonal puede describirse como un proceso que
requiere de seis pasos.
La glándula produce la hormona específica de acuerdo a las condiciones del
organismo (biosíntesis); el compuesto es después aislado dentro de la célula y
excretado hacia el medio (almacén y secreción); la hormona viaja a través del
torrente sanguíneo hacia todo el organismo (transporte); si bien la hormona
entrará en contacto con todos los tejidos del cuerpo, solamente ciertas células
serán capaz de reconocer el compuesto, pues tendrán receptores en la
membrana celular que se unirán químicamente con la hormona
(reconocimiento); esta asociación química inicia una cascada de señales dentro
de la célula que producen una amplificación de la señal, lo que activará una
respuesta química, como la producción de un compuesto o la degradación de
otro (relé); finalmente, una vez que la hormona ha saturado los receptores
químicos, se desintegra y reduce sus niveles en la sangre (degradación).
Esta ruta (biosíntesis, almacén y secreción, transporte, reconocimiento, relé y
degradación) es muy variable y dependiendo de la célula que reconozca la
hormona será la respuesta que se obtenga. Dado que las hormonas inducen
respuestas fisiológicas en las células, la comunicación entre todas las glándulas
y los órganos diana integran lo que se conoce como sistema endocrino. El
nombre proviene de dos vocablos griegos: *endo-, que significa «interior», y
*krínein, que significa «separar o segregar», y hace alusión a la separación y
secreción de los compuestos por parte de la célula hacia el torrente sanguíneo,
o el interior. Lo contrario, las glándulas exocrinas, son aquellas que producen
sustancias que son secretadas hacia afuera del cuerpo y que no desencadenan
una respuesta en cascada dentro del organismo.
Diagrama que muestra cinco fases de la comunicación hormonal entre células | Arturo
González Laguna
Historia en tres actos
En retrospectiva, la endocrinología tuvo tres periodos. El primer periodo
comprende toda la investigación descriptiva sobre las glándulas y concluyó con
el reconocimiento de que todas las células del cuerpo secretaban sustancias. En
primera instancia se les conoDiagrama que explica la función de la glándula
pineal publicado en el libro El Tratado del Hombre, de René Descartesció como
endocrinos a todos los órganos que tenían como función específica la de
secretar sustancias hacia el interior del cuerpo. La lista de endocrinos era muy
extensa e incluía a órganos como el hígado, la médula espinal, el estómago,
entre otros; se tenía la idea de que los endocrinos se encontraban en el cuerpo
en diversas formas: como células aisladas y distribuidas por todo el cuerpo,
como las glándulas del intestino, hasta integradas a otros órganos donde
cumplían funciones específicas, como el hígado, hasta llegar al máximo grado
de organización, las glándulas endocrinas, dedicadas solamente a secretar.
Diagrama con la ubicación de las glándulas del sistema endocrino junto con la fecha y autor de
su descubrimiento y descripción de su función © Omar R. Regalado Fernández
Las glándulas endocrinas se discuten en la literatura desde antes de que se
descubriera la naturaleza del sistema endocrino. Por ejemplo, René Descartes
dedicó un buen tiempo a estudiar la naturaleza de la glándula pineal,
mencionada en dos obras: El Tratado del Hombre (de 1637, publicado
póstumamente en 1662) y Las Pasiones del Alma (de 1649), donde describe que
es la glándula pineal donde el alma reside y desde donde se forman los
pensamientos, siendo la glándula pineal lo que unía tanto al cuerpo físico como
al alma. Esta suposición fue principalmente justificada por el hecho de ser la
única estructura impar en el cerebro, un argumento erróneo incluso para la
medicina del siglo XV.
El páncreas fue estudiado desde la Grecia Antigua, descrito por primera vez por
Herófilo (335-280 a.C.), y detallado y nombrado por Rufo de Éfeso. El nombre
alude a su consistencia carnosa, *pan- que significa «todo», y *kréas, que
significa «carne», nombre que también recibían las lechecillas. A pesar de lo
temprano de su descubrimiento, su función como regulador de la sangre no se
descubriría sino hasta 1889. La hipófisis o pituitaria es conocida desde los
tiempos de Galeno, quien la nombró *adén, palabra que significa «glándula», y
quien la describió como una de las tantas glándulas que contribuían a las
secreciones nasales. Posteriormente, Andrés Vesalio tradujo la palabra *adén
por el latín *glans: in quam pituita destillat, en la que el moco (pituita) se destila,
acuñando así el término de glándula pituitaria; y razón por la que los médicos
modernos prefieren el término de hipófisis (¿existe realmente un pero que
valga?).

Diagrama que explica la función de la glándula pineal publicado en el libro El Tratado del
Hombre, de René Descartes
Las funciones de todas las glándulas eran totalmente desconocidas y
pertenecían al terreno de la especulación. Tal vez la única glándula que fue
reconocida empíricamente como asociada a una enfermedad fueron las tiroides:
la enfermedad de la gota fue bastante común durante la Edad Media, colándose
incluso a formar parte del canon anatómico de la representación de los humanos
en el arte bizantino. En el 990 d. C., Ali ibn Abbas al-Magusi fue el primer médico
en realizar una tiroidiectomía para tratar la gota; y si bien en 1500 y 1543 fue
dibujada, reconocida y descrita por Leonardo da Vinci y Andreas Vesallius, su
función no fue totalmente entendida sino hasta 1956.
Era imposible saber que estos órganos secretaban una sustancia que para la
medicina de aquel entonces era invisible. Hacia el siglo XIX, la medicina tenía
un nuevo paradigma sobre las enfermedades: eran causadas ya fuera por
microorganismos que se establecían en los cuerpos sanos cuando se exponían
a condiciones insalubres, o eran producto de una alimentación deficiente. Pero
existían ciertas enfermedades que no parecían tener una cura, como el
mixedema, una enfermedad de la piel. Estas enfermedades sin cura ni causa
aparente dieron pauta a la creación de enfermedades, como la histeria, asociada
a los repentinos cambios de humor en las mujeres. Si bien la histeria encajó bien
dentro de las ideologías misóginas de las sociedades del siglo XIX, la ausencia
de una causa y la enumeración sin fin de síntomas se convirtió en un problema
de salud pública: a una gran cantidad de mujeres se les removía el útero para
liberarlas de su mal, solución que a la larga creaba males reales.
La historia se desarrolla en dos actos más: el segundo periodo, o de la
endocrinología analítica, que constituye el descubrimiento de las hormonas y el
papel del sistema endocrino; y el tercer periodo, o de la endocrinología sintética,
que se refiere al establecimiento de la conexión entre sistema endocrino y
sistema nervioso.
SEGUNDO PERIODO DE LA ENDOCRINOLOGÍA: PERIODO ANALÍTICO

Año Autor Descubrimiento

Compilación de un libro de fisiología humana donde incluye la


idea de que las glándulas tienen una función de secreción interna,
1766 Albrecht Haller
construida por médicos neerlandeses, entre ellos Frederick
Ruysch.

Thomas Wilkins King Estudio detallado de la secreción de sustancias desde la glándula


1836
y Astley Cooper tiroides y el timo hacia los vasos sanguíneos y linfáticos.

Confirma la comunicación que hay entre el timo y las glándulas


1840 George Gulliver
renales con el sistema circulatorio.

Arnold Adolph
1849 Comunicación a distancia de los testículos de capones.
Berthold

Charles-Édouard Anuncia en París el elixir Brown-Séquard, un extracto testicular


1889
Brown-Séquard que contenía testosterona.
1881- Victor Alexander Identificó la función de las tiroides, utilizando trasplantes tiroideos
1890 Horsley para tratar mixedema y cretinismo.

1895 Eugen Baumann Describe la iodotironina como el compuesto activo de la tiroides.

George Redmayne Desarrolla extractos tiroideos para tratar las enfermedades


1891
Murray descritas por Horsley.

Describen que las glándulas secretan sustancias en respuestas


William Bayliss y
1904 a estímulos, tras haber realizado trabajos relacionados con el
Ernst Starling
páncreas y la insulina (a la que llaman secretina).

Acuña la palabra hormona para referirse a las sustancias


1905 Ernst Starling
secretadas por glándulas

Capones y cabos sueltos


En el año 162 d. C., el Imperio Romano se enfrentaba a diversas crisis en dos
de sus fronteras más lejanas: el emperador Lucius Verus comenzaba una guerra
contra los partianos que invadían Siria y Armenia, a la vez que las tropas del
Muro de Antonino, en Escocia, se replegaban hacia el Muro de Adriano en el
sur. La escasez de alimentos era una amenaza más tangible y para evitarla se
promulgó la Lex Faunia, o ley animal, que prohibía a los granjeros alimentar
forzadamente a las gallinas para incrementar su tamaño, a fin de reducir el gasto
excesivo de granos. Los granjeros y cocineros, sin embargo, pronto explotaron
el hecho de que la remoción de los testículos de los gallos los hacía crecer dos
veces más grandes: los capones. Esto sucedía también con los eunucos
romanos, por lo que no es difícil suponer cómo se habían hecho las conexiones
para evitar las pérdidas en las ganancias de los granjeros y cocineros.
Capones en una granja en Hainan | Anna Frodesiak
Los capones se consumían en toda Europa, y para el siglo XIX eran
considerados un manjar debido a lo suave de su carne. A diferencia de los otros
gallos, los capones eran dóciles y no tenían desarrolladas las protuberancias
carunculares en la cabeza. El fisiólogo y zoólogo alemán Arnold Adolph Berthold
(1803-1861) realizó en 1849 experimentos con los capones para entender por
qué tenían características similares a las de las hembras; al inferir que la única
diferencia entre los gallos y los capones era la presencia de testículos, Berthold
extirpó testículos de otras aves y los trasplantó en el abdomen de los capones.
Con el tiempo, en varios casos, los capones desarrollaban características
masculinas: las protuberancias carunculares se desarrollaban, se volvían
agresivos y eran capaces de reproducirse. Al realizar autopsias de los capones
masculinizados, Berthold observó que los testículos se habían vascularizado, es
decir, se habían comunicado con el resto del cuerpo. Si bien lo que Berthold
había descubierto era el potencial del sistema endocrino, su investigación en
gallos no trascendió.
En 1889, el médico mauriciano Charles-Édouard Brown-Séquard (1817-1894),
a sus 72 años de edad y con una gran carrera de prestigio detrás y establecido
en París, reportó a la Academia de Ciencias que tras haberse inyectado en la
sangre un jugo obtenido de los testículos de cuyos y perros su vigor y salud
habían incrementado considerablemente. No hubo réplicas del experimento,
pero la noticia causó furor en Europa con lo que se llegó a conocer como el Elixir
Brown-Séquard. Lo que Brown-Séquard había descubierto por accidente era la
testosterona, y el efecto que describía era el efecto de una hormona que había
dejado de producir en las cantidades en que las producía durante su juventud.

Sir Victor Horsley en el quirófano, en el Hospital Nacional, Queen Square, Londres | Wellcome
Images
La idea de inyectar y trasplantar tejidos sanos en personas enfermas empezaba
a popularizarse entre los médicos. Y la historia ahora se mueve a University
College London (UCL), donde Sir Victor Alexander Horsley (1857-1916)
comenzaba a trabajar como cirujano y administrador en el Hospital de University
College, en 1881. Horsley se enfocó en el estudio de la glándula tiroides y
realizaba experimentos con monos, a los que extirpaba la glándula y registraba
los cambios asociados con su pérdida para entender su función. Horsley pronto
descubrió que los monos desarrollaban mixedema, que es una acumulación de
mucopolisacáridos en la dermis, lo que causa hinchazón de la piel y razón por
la que recibe su nombre: del griego *myxa, «moco», y *óoidema, «hinchazón».
Horsley sugirió como tratamiento el trasplante de glándulas tiroideas de ovejas
a pacientes con mixedema. George Redmayne Murray (1865-1939), médico
inglés, fue uno de los estudiantes de Horsley y desarrolló la idea de su mentor
de modo menos invasivo: cortó en pedazos la glándula de un cordero y las puso
en ácido carbólico, dejo la preparación taponada durante toda la noche y luego
la filtró con un paño. Murray le llamó jugo tiroideo rosa y lo inyectó a una paciente
de mixedema con 46 años de edad: a los 3 meses de continuar con el
tratamiento, la condición había mejorado, así como su actividad.

Sir William Blyss realizando su experimento del “perro café”, c. 1900 | Wellcome Images
Fue también en UCL donde se realizaron los estudios que llevarían al
descubrimiento del sistema endocrino. William Bayliss (1860-1924) y su gran
colega, amigo y posterior cuñado, Ernest Starling (1866-1927), trabajaban juntos
cuando Starling fue nombrado profesor en UCL en 1899 junto con Bayliss, quien
ya trabajaba ahí desde antes. Ambos estudiaron el páncreas, órgano que se
pensaba estaba gobernado enteramente por el sistema nervioso (como se
pensaba también de los ovarios); descubrieron que cuando se colocaba ácido o
comida en el duodeno, el páncreas comenzaba a secretar líquidos en el
duodeno. Nombraron a esta sustancia como secretina y Starling propuso que en
el cuerpo debían existir muchas sustancias similares.
Ernst Henry Starling, fotografía de un óleo realizado en 1926 | Wellcome Images
En 1904, Starling y Bayliss asistieron a presentar su trabajo en las Cátedras
Croonianas, un simposio organizado por el Colegio Real de Médicos y la
Sociedad Real organizadas desde 1749; la cátedra se tituló La regulación
química de los procesos de secreción. Al año siguiente, Starling presentó en el
mismo simposio una cátedra titulada Sobre la regulación química de las
funciones del cuerpo, donde utilizó por primera vez la palabra hormona,
proveniente del verbo griego para excitar. Starling definió a las hormonas como
mensajeros químicos que al salir de la célula y viajar por el torrente sanguíneo
podían coordinar las actividades y el crecimiento de diferentes partes del cuerpo.
Starling definió esta palabra sin entender del todo la naturaleza de la sustancia
que había encontrado: era clara la necesidad de tomar un enfoque químico para
entender la naturaleza de estos compuestos. Toda la primera mitad del siglo XX
fue dedicada a identificar la fuente y las propiedades químicas de las hormonas
del cuerpo. Al principio se pensó que cada glándula se especializaba en secretar
un tipo de hormona, por lo que las hormonas recibían el nombre de la glándula:
la hormona tiroidea o la hormona adrenal. Sin embargo, pronto se descubrió que
una glándula podía producir diferentes hormonas; a esto siguió una
nomenclatura funcional, donde las hormonas eran nombradas de acuerdo a la
función que realizaban, como la prolactina que inducía la lactancia en la mujer,
o la hormona del crecimiento. Pronto, este sistema también fue ineficiente
cuando se descubrió que una hormona podía tener diversas funciones
dependiendo del órgano sobre el que actuaban.
Al acuñar la palabra «hormona», Starling dio paso a diversas áreas nuevas de
investigación. El químico estadunidense Edward Calvin Kendall (1886-1972)
aisló la pre-hormona tiroxina (T4) de la tiroides, y trabajando en la Clínica Mayo
con el médico Philip Showalter Hench aisló el compuesto E de las glándulas
adrenales, que se empezó a emplear como tratamiento de la artritis reumatoide:
este compuesto se llamó después cortisona.
Tras nombrar estos compuestos que permitían la comunicación entre células, la
segunda mitad del siglo XX revelaría que las hormonas interactúan con las
membranas de las células, que las membranas mantenían una comunicación
con el núcleo de la célula, y que las hormonas permitían la transcripción de
proteínas para desencadenar respuestas metabólicas, y que el sistema nervioso
tenía control de la secreción de hormonas al existir una comunicación entre la
hipófisis y el hipotálamo, en el cerebro.

TERCER PERIODO DE LA ENDOCRINOLOGÍA: PERIODO SINTÉTICO

Año Autor Descubrimiento

Descubre que los extractos de tejido tiroideo equino inducen


1912 Friedrich Gudernatsch una metamorfosis completa en los renacuajos, indicando el
papel conservado de las hormonas en los vertebrados.

En el laboratorio de John McLeod, en la Universidad de


Frederick Grant Banting y
1921 Toronto, los investigadores lograron inducir la producción de
Charles Best
insulina al ligar los ductos pancreáticos de perros que
producían tripsina, que degradaba la insulina producida por
los islotes de Langerhans en el páncreas. Inicia la
producción de insulina, que se movería hacia la extracción
de insulina a partir de bovinos y cerdos.

1922 Frederick Grant Banting Establece la primera clínica, privada, en tratar la diabetes.

En la Clínica Mayo, en Rochester, Nueva York, Estados


1925 Edward Calvin Kendall Unidos, purificó y determinó las estructuras de la cortisona
(un esteroide) y tiroxina (un iodoaminoácido).

El profesor de University College London realizó la primera


1926 Sir Charles R. Harington
síntesis química de la hormona tiroxina.

Tras el análisis de mil litros de orina femenina combinados


1929- con sus estudios con extractos de ovarios femeninos,
Adolf Butenandt
1931 Butenandt descubre la estrona y otras hormonas femeninas
en la Universidad de Göttingen.

Evelyn M. Anderson,
Describen la estructura y función de la hormona
James Bertram Collip y
1933 adrenocorticótropa, producida en la hipófisis y que regula la
David Landsborough
secreción de cortisol por la corteza de la glándula adrenal.
Thomson

Descubre en el Instituto de Química de Gdánsk la


1934 Adolf Butenandt
progesterona.

1935 Adolf Butenandt Descubre la testosterona.

Propone que la insulina controla el metabolismo del azúcar


al regular su transporte al interior de la célula, contribuyendo
1940 Rachmiel Levine
al establecimiento de que las hormonas interactúan con la
membrana celular.

Anuncia en una conferencia en Basilea, Suiza, la


caracterización química y fisiológica de cerca de 30
hormonas extraídas de la glándula adrenal, los
corticosteroides, y su papel en el tratamiento de la
1954 Tadeus Richstein
enfermedad de Addison. El resultado de esta investigación
fue logrado gracias a un equipo de estudiantes e
investigadores coordinados por Richstein desde 1938; en
este trabajo estuvo involucrado E. C. Kendall.

Descubre el AMP cíclico (cAMP) como un mensajero


secundario para la adrenalina y el glucagón, seguido por el
hallazgo de que la adenilil ciclasa, enzima que sintetiza el
cAMP, se localiza en la membrana celular.
1956 Earl Sutherland Posteriormente, otros mensajeros secundarios se
encontraron en las membranas celulares, como el inositol
trifosfato, las proteínas G y los oncogenes.
Demuestra que los glucocorticoides regulan el metabolismo
1956 Eugene Knox hepático al potenciar selectivamente la síntesis de la enzima
tirosina aminotransferasa.

Marcan radioactivamente estradiol-17β en tejidos femeninos


Elwood Jensen y
1961 sexuales y encuentran que forma un complejo en el núcleo
colaboradores
celular con una proteína que funcionaba como receptor.

Ambos investigadores reclamaron ser los primeros en


sintetizar en sus laboratorios a la hormona liberadora de
tirotropina (TRH) a partir de su secuencia genética,
Roger Guillemin y Andrew
1969 producida en el hipotálamo. La TRH estimula la producción
V. Schally
de tirotropina en la hipófisis, que a su vez estimula a la
tiroides. De estos trabajos surge la identificación de la
hormona liberadora de gonadotropina, en el hipotálamo.

Una investigación de diez años demuestra que la activación


Ashburner y transcripcional intensa de cromosomas politénicos en las
1974
colaboradores glándulas salivares de larvas de insectos es regulada por la
hormona promotora de la muda: ecdisona.

Demuestran, mediante la clonación de varios receptores de


estrógeno, glucocorticoides y hormona tiroidea, que todos
Laboratorios de
los receptores nucleares son homólogos celulares del
1980 Chambon, Ronald Evans
oncogen v-erbA y que funcionan como factores de
y Björn Vennström
transcripción. Actualmente se conocen más de 30
receptores nucleares.

TEJIDO EPITELIAL
 Glándulas endocrinas: son aquellas que producen mensajeros químicos llamados hormonas
que ayudan a controlar como a regular partes, sistemas, aparatos y hasta órganos
individuales del cuerpo. Los órganos endocrinos también se denominan glándulas sin
conducto o glándulas endocrinas, debido a que sus secreciones se liberan directamente en el
torrente sanguíneo.
 Glándulas exocrinas: Se refiere a las que no poseen mensajeros químicos sino que estos
envían sus secreciones por conductos o tubos -que son receptores específicos- como por
ejemplo los lagrimales, axilas o tejidos cutáneos. además las glándulas exocrinas son un
conjunto de glándulas que se distribuyen por todo el organismo, formando parte de distintos
órganos y aparatos y que producen diferentes sustancias no hormonales que realizan una
función específica. Las glándulas exocrinas secretan productos químicos a través de
conductos o tubos a un lugar determinado para realizar una función concreta, a diferencia de
las glándulas endocrinas. En algunas glándulas exocrinas se puede distinguir una parte
productora o secretora de la sustancia y otra parte excretora o que vehiculiza la sustancia a
un lugar determinado.
Clasificación de las glándulas exocrinas:
Según en número de células:
• Glándulas unicelulares: Están formadas por una sola célula secretora como las células
caliciformes o mucosas que se encuentran distribuidas entre las células cilíndricas del epitelio
de muchas mucosas como la del estómago.
• Glándulas pluricelulares: Están formadas por múltiples células, formando estructuras más o
menos complejas, adoptando morfologías características como:
o Túbulos o glándulas tubulares: La parte secretora tiene forma de tubo.
o Alveolos o glándulas alveolares: La parte secretora tiene forma de bolsa o alvéolo.
o Acinos o glándulas acinosas: La parte secretora es un conjunto de bolsas que drenan un
uno o varios túbulos.
o Mixtas: Es la combinación de las anteriores: Tubuloalveolar, tubuloacinar, etc.
Según la estructura que tengan los conductos excretores:
• Glándula simple: Si el conducto excretor es único.
• Glándula compuesta: Si el conducto excretor está ramificado.
Según el producto de secreción:
• Glándulas mucosas: El producto de secreción es moco o sustancia rica en proteínas, con
alta viscosidad.
• Glándulas serosas: El producto de secreción es suero o sustancia rica en agua y pobre en
proteínas, con baja viscosidad.
• Glándulas seromucosas: Producen secreciones mixtas, con viscosidad intermedia.
TOMADO DE: http://www.ciencia.net/enciclo_imprimir.jsp?id=dsfjugaruf87qa9cev5cqf

Clasificación de las glándulas endocrinas


POR LA FORMA DE LA PORCIÓN SECRETORA.

Las células endocrinas se disponen en forma de cordones, acúmulos y


Folículos en íntima relación con los capilares sanguíneos o linfáticos hacia
Donde vierten el producto de su secreción. En una misma glándula pueden
Presentarse zonas de células con diferente disposición.
En la hipófisis se observan acúmulos celulares, en los tiroides folículos y en las
Glándulas suprarrenales, cordones y acúmulos, por citar algunos ejemplos.
Fig. 51. Organización histológica de las glándulas endocrinas en acúmulos, folículos y
Cordones.
POR LA NATURALEZA DE LA SECRECIÓN.

Las diferentes hormonas segregadas por las glándulas endocrinas pueden ser,
Por su naturaleza química, de diversos tipos: aminoacídicas, peptídicas,
Proteínicas, glucoproteínicas y esteroideas. Esta diferente composición química
Explica que para la síntesis de cada hormona existe un tipo especializado de
Célula endocrina, de ahí la relación que se observa entre el número de células y
Hormonas en las diferentes glándulas endocrinas.
POR EL MODO DE SEGREGAR.

En algunas glándulas endocrinas se produce la secreción inmediata de la


Hormona, casi con la misma velocidad que se sintetiza, tal como ocurre en la
Corteza suprarrenal.
En otras las células acumulan la secreción en gránulos, que se liberan cuando
Es necesaria.
Y en otros casos el acumulo extracelular de la secreción da lugar a la
Formación de los folículos, cuya secreción se almacena en la cavidad de esta
Estructura y se libera cuando es necesario, un ejemplo típico es la glándula
Tiroides.