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Estos apuntes fueron realizados entre los meses de febrero y abril de 2011 sobre el libro “Cultura Europea en

España” Edición 2010, de ALVARADO PLANAS y Cia.

El negociete que tienen los profesores de la UNED, con la venta de libros, es algo que ya no sorprende a
nadie a estas alturas.

Sin embargo, la desfachatez y cinismo, con que ésta cátedra se ha tomado la reestructuración motivada por
el Plan Bolonia, es digna de mención: para ellos, el "proceso de convergencia que tiene como objetivos
facilitar el intercambio de titulados y adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas
sociales mejorando su calidad y competitividad a través de una mayor transparencia,..." consiste en partir en
dos la antigua asignatura de historia del derecho, con lo que el negocio es doble: ahora venden dos libros en
vez de uno.

Libros que por supuesto no han tenido necesidad de reescribir, basta con coger la función cortar/pegar de un
programa de tratamiento de textos, cambiar de nombre (que no de contenido) un par de epígrafes y ala, ya
está: a soplar otros 30 euritos a los pardillos que estudiamos en la UNED.

El libro es malo de solemnidad, está lleno de erratas de todo tipo, frases inconexas, epígrafes donde la
cronología va y viene hasta conseguir que el lector acabe totalmente desorientado, referencias en el propio
libro a lecciones que no existen,.... un verdadero despropósito.

Estudiando esta asignatura se aprende que, la historia de España está llena de reformas que nacieron viejas
o que nunca llegaron a completarse. Yo diría que esta gente no quiere traicionar a la historia. En fin... ellos
sabrán.

El asunto es que a mi me han estafado y como de mi dependa, van a vender pocos libros. Desde mi punto de
vista, estos apuntes hacen totalmente innecesaria la compra del libro, espero que Internet haga el resto.

Y nada más, a darle al codo, la asignatura me ha gustado, nuestra historia más inmediata ayuda a entender
muchos aspectos de la España actual.

Estupendo.

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LECCIÓN 1ª. LA MONARQUÍA UNIVERSAL ESPAÑOLA.
I. Panorama general del Antiguo Régimen: de la Monarquía Hispánica al “Despotismo ilustrado” de los
Borbones.
II. El proceso de integración territorial:
A) España.
B) La incorporación de las Indias:
1.- La concesión pontificia: las bulas de Alejandro VI y el conflicto con Portugal.
2.- La integración de las Indias en la Corona de Castilla.
C) El problema de los justos títulos y los orígenes del Derecho internacional.
1.- La polémica Sepúlveda-Las Casas.
2.- Los títulos legítimos según el Padre Vitoria.
3.- La solución final.
III. La unificación jurídica: De la monarquía plural de los Austrias al centralismo francés.
IV. La unificación religiosa:
A) Expulsión de los judíos y moriscos.
B) La Inquisición.

LECCIÓN 2ª. LA LLEGADA DE LAS NUEVAS DOCTRINAS ECONÓMICAS EUROPEAS; MERCANTILISTAS


E ILUSTRADOS
I. La recepción del mercantilismo europeo en los siglos XVI y XVII.
II. Los arbitristas.
III. Las fuentes de riqueza:
IV. La Economía de la Ilustración:
A) El nuevo espíritu y sus instrumentos: las Sociedades Económicas de Amigos del País.
B) Las fuentes de riqueza. Reforma Agraria. Industria y comercio.
V. Las Ordenanzas de los Consulados.

LECCIÓN 3ª. ESTRUCTURA SOCIAL EN LA EDAD MODERNA.


I. Evolución demográfica e inmigración europea
II. Las clases sociales.
A) Las clases privilegiadas.
B) Las clases medias.
C) Las clases inferiores:
D) Los grupos sociales marginados.

LECCIÓN 4ª. LA ÉPOCA DE LAS RECOPILACIONES.


I. Recopilaciones castellanas: Del Ordenamiento de Montalvo a la Novísima Recopilación.
II. Las Recopilaciones en los restantes territorios: Vascongadas, Aragón, Navarra, Cataluña, Mallorca y
Valencia.
III. Las Recopilaciones en Indias.
A) Derecho castellano, derecho indiano y derecho indígena.
B) De los primeros trabajos recopiladores a la Recopilación de 1680.

LECCIÓN 5ª. TEORÍA Y PRÁCTICA DE GOBIERNO: MONARQUÍA Y CORTES EN LA EDAD MODERNA.


I. Monarca y Estado:
A) El Estado Moderno en las monarquías europeas.
B) El poder real y el acceso al trono:
1.- Doctrinas europeas sobre la Soberanía y el absolutismo.
2.- La sucesión a la Corona; la Ley Sálica y la Pragmática Sanción.
II. El poder y su ejercicio:

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A) Las limitaciones teóricas: tiranía y derecho de resistencia.
B) La oposición en la práctica: movimientos políticos y sociales.
C) Los grupos políticos y sus intereses.
D) Poder real y poder señorial.
E) La delegación del poder regio: Privados y Validos.
III. Las Cortes
A) El declive de las asambleas representativas en Europa:
B) Las Cortes bajo los Austrias; Castilla, Aragón y Navarra. Congresos de ciudades en Indias.
C) Las Cortes en el siglo XVIII.
D) La Diputación de Cortes: las nuevas Diputaciones.

LECCIÓN 6ª. CONSEJEROS DEL REY Y PRÁCTICA CONSULTIVA.


I. Caracteres generales: el oficio público:
A) Oficio público y burocracia.
B) El control de la gestión: pesquisas, visitas y juicio de residencia.
II. La Administración Central:
A) Siglos XVI y XVII: el régimen de Consejos:
1.- Consejos con competencia sobre toda la Monarquía.
2.- Consejos de gobierno de los diversos territorios.
3.- Otros Consejos; el Consejo Real de Navarra, los Consejos de Cámara y los Consejos de
administración preferentemente castellana.
B) Los Secretarios del Rey:
1.- Los Secretarios de Estado.
2.- Los Secretarios privados y el Secretario del Despacho Universal.
C) La influencia de la Francia Borbónica en el régimen ministerial:
1.- Las Secretarías de Estado y del Despacho.
2.- Los orígenes del Consejo de Ministros: la Junta Suprema de Estado
3.- Persistencia y ocaso del régimen de Consejos.

LECCIÓN 7ª. SISTEMAS DE VERTEBRACIÓN TERRITORIAL Y LOCAL


I. La Administración Territorial:
A) El sistema bajo los Austrias: virreinatos y provincias.
B) La influencia de la Francia borbónica: capitanías generales e intendencias.
C) La administración territorial de Indias.
II. La Administración Local:
A) El municipio en los siglos XVI y XVII: Regimientos, Jurados y Corregidores.
B) El municipio borbónico: Generalización del municipio castellano (corregidores e intendentes) y
reformas de Carlos III.
C) El municipio indiano.

LECCIÓN 8ª. CONTROL SOCIAL Y RELACIONES CON LA IGLESIA


I. La Administración de Justicia:
A) La jurisdicción ordinaria: los jueces inferiores.
B) La jurisdicción ordinaria: Chancillerías y Audiencias:
1.- Los tribunales con los Austrias.
2.- Las Audiencias borbónicas.
3. - La Audiencia en Indias.
C) Las jurisdicciones especiales: Jurisdicción palatina, eclesiástica, inquisitorial y mercantil.
II. La Iglesia y el Estado: el regalismo.
A) Las guerras de religión en Europa: Reforma y Contrarreforma.

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B) Relaciones entre Iglesia y Estado; el regalismo de Austrias y Borbones. Concordatos con la Santa
Sede.

LECCIÓN 9ª. RECURSOS DEL ESTADO Y PRESTACIONES PERSONALES DE LOS SUBDITOS


I. La Hacienda:
A) Caracteres generales de la administración financiera en Europa y su especificidad en España
B) Los impuestos:
1.- Impuestos directos
2.- Impuestos indirectos
C) Regalías, Contribuciones eclesiásticas, servicios, asientos y juros.
D) Las reformas del siglo XVIII y la única contribución.
II. La guerra en la Europa Moderna:
A) La Administración militar.
B) Las milicias y su reclutamiento.
C) La Armada.

LA RECEPCIÓN DEL LIBERALISMO EN ESPAÑA

LECCIÓN 10ª. LA IMPLANTACION DEL LIBERALISMO EN LA ESPAÑA DEL XIX


I. Triunfo del Liberalismo político:
A) El derrumbamiento del Antiguo Régimen.
B) Las convulsiones liberales y absolutistas.
II. De la consolidación liberal a la Revolución.
III. La Restauración y la convivencia canovista.

LECCIÓN 11ª. LAS REFORMAS ECONÓMICAS Y SOCIALES DE LA IDEOLOGÍA LIBERAL


I. Estructura económica:
A) La agricultura: revolución agraria y proteccionismo
B) La propiedad agraria y sus reformas
C) El fracaso de la Revolución Industrial en España.
D) El comercio: Política arancelaria. Banco de España y Bolsa.
II. Estructura social:
A) Clases sociales y corrientes migratorias europeas y americanas.
B) Movimientos obreros y sindicales.

LECCIÓN 12ª. PENSAMIENTO LIBERAL Y REFORMAS POLÍTICAS


I. Introducción: La Revolución francesa y los orígenes del constitucionalismo continental.
II. El Estatuto de Bayona.
III. La Constitución de Cádiz.
IV. El Estatuto Real.
V. La Constitución de 1837.
VI. La Constitución de 1845.
VII. La Constitución de 1869.
VIII. La Constitución de 1876.

LECCIÓN 13ª. TEORIA Y PRÁCTICA DE GOBIERNO EN EL SISTEMA LIBERAL


I. El rey.
II. Del unicameralismo francés al bicameralismo:
A) El Congreso de los Diputados.
B) El Senado.

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C) Convocatoria, reunión y atribuciones de las Cortes liberales.
D) La Diputación de Cortes en el siglo XIX.
III. Los Partidos Políticos:
A) El afianzamiento del sistema liberal:
1.- Doceañistas y radicales.
2.- El Partido Moderado.
3.- El Partido Progresista.
4.- El Partido Demócrata Republicano.
B) El bipartidismo de la Restauración:
1.- El Partido Conservador.
2.- El Partido Liberal.
3.- La aparición de los partidos políticos obreros.

LECCIÓN 14ª. CIENCIA Y POSITIVISMO


I. Introducción:
A) Idea de Código y Codificación en Europa.
B) La motivación ideológica.
C) Inicios del proceso codificador en Europa.
II. La Codificación del Derecho Penal:
A) Introducción: Fundamentos ideológicos de la codificación penal en Europa.
B) Los Códigos Penales de 1822, 1848 y 1870.
III. La codificación del Derecho Mercantil:
A) Introducción: la influencia francesa en el Derecho mercantil español.
B) El Código de Comercio de 1829 y de 1885.
IV. La codificación del Derecho Procesal:
A) La Codificación procesal civil.
B) La Codificación procesal penal.
V. El retraso de la codificación del Derecho Civil en España
A) Proyectos previos y leyes especiales.
B) El Código Civil de 1889.

LECCIÓN 15ª. IDEOLOGÍA LIBERAL Y CENTRALISMO


I. La organización ministerial durante el siglo XIX:
A) Evolución y reformas:
1.- El Estatuto de Bayona y la Administración de José Bonaparte. Historia del Derecho
Español
2.- El régimen ministerial de la Constitución de Cádiz.
3.- El periodo de reformas (1830-1863)
4.- Reajustes de la Restauración alfonsina.
II. El Consejo de Ministros:
A) Creación y antecedentes.
B) La Presidencia del Consejo.
III. El derrumbe definitivo de los viejos Consejos.

LECCIÓN 16ª. VERTEBRACIÓN Y GESTIÓN DEL TERRITORIO


I. La Administración territorial:
A) La división provincial:
1.- El plan prefectural de José Bonaparte y sus consecuencias
2.- La división de Javier de Burgos.
B) Los órganos: Gobiernos civiles y Diputaciones.

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II. La Administración Local:
A) De las reformas de José Bonaparte al sistema municipal de Cádiz.
B) La consolidación del municipio constitucional.

LECCIÓN 17ª. CONTROL SOCIAL Y RELACIONES CON LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA.


I. La Administración de Justicia:
A) Caracteres generales.
B) El planteamiento reformista de Cádiz.
C) Organización de los tribunales.
D) La Ley Orgánica del Poder Judicial de 1870.
F) La Ley del Jurado.
II. La Iglesia y el Estado:
A) La Iglesia ante la quiebra del Antiguo Régimen: El liberalismo y la supresión de la Inquisición.
B) Iglesia y Estado liberal (1833-1900)

LECCIÓN 18ª. LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS Y LA PRESTACIONES PERSONALES DE LOS


CIUDADANOS
I. La Hacienda:
A) Crisis financiera tras la guerra con Francia e Inglaterra, e intentos reformistas.
B) La reforma tributaria de 1845.
C) Los reajustes posteriores: de Mon a Villaverde.
D) La reforma de Fernández Villaverde.
II. El Ejército:
A) Del ejército popular al ejército permanente.
B) Organización.
C) La Armada.

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LECCIÓN 1.

LA MONARQUÍA UNIVERSAL ESPAÑOLA

I. PANORAMA GENERAL DEL ANTIGUO RÉGIMEN: DE LA MONARQUÍA


HISPANICA AL DESPOTISMO ILUSTRADO DE LOS BORBONES.
Los reyes centralizaron el poder político en la Edad Moderna. Los Reyes Católicos abocaron a la
corona los maestrazgos de las Órdenes y con ellos su potencial militar; crearon y apoyaron la
Inquisición en pro de la unidad religiosa y política; desarrollaron un programa de revocación de
privilegios de la nobleza y alto clero que habían consistido en la patrimonialización de recursos y
funciones públicas, reforzaron las Hermandades, etc... Carlos I siguió esa política de centralización
del poder político, en perjuicio de la alta y baja nobleza.
La centralización vino apoyada por el crecimiento de la administración, con la profesionalización y
especialización de los técnicos y funcionarios a través de numerosos organismos: Juntas, Consejos,
Secretarías, Reales Audiencias, etc... en las que se integraban cada vez más letrados o juristas de
oficio.
La base jurídica de la monarquía absoluta arrancaba de la Baja Edad Media: los juristas del derecho
común la usaron para justificar las pretensiones hegemónicas del Emperador sobre el Papa y los
demás monarcas, y posteriormente usada también por los consejeros de los monarcas para justificar
la desvinculación de los reyes respecto al emperador.
El absolutismo, frente al feudalismo –que interpuso poderes intermedios entre Rey y súbditos-
implicó el predominio del poder público por encima de jurisdicciones privadas o estamentales.
Mientras el régimen señorial interponía instancias o poderes intermedios entre el rey y sus súbditos,
que acaparaban recursos y funciones públicas, el absolutismo tendió a suprimirlos.
En España, la teoría política, siguió los derroteros marcados por la segunda escolástica y la
contrareforma. Se afianza la idea de que Dios deposita inicialmente el poder en la comunidad, quien
a su vez lo encomienda o delega en el Soberano, no como mandatario sino en función de un pacto
de sujeción. El cumplimiento del pacto de obediencia por parte de la comunidad se condiciona a
que el soberanos atienda el bien público, pues en caso contrario el monarca se convierte en tirano y
cesa la obligación de obediencia de los súbditos.

II. PROCESO DE INTEGRACIÓN TERRITORIAL:

A) ESPAÑA
El desarrollo del Estado Moderno, llevó aparejado un proceso de delimitación de fronteras. Al
mismo tiempo, estaban abocados a la expansión territorial mediante un proceso de conquista. A
mayor territorio mayor grandeza y garantía de una posición económica predominante.
Carlos I heredó los territorios de las coronas de Castilla, Aragón y Navarra (anexionado en 1512 por
Fernando el Católico), así como los Países Bajos, las posesiones de América, Cerdeña, Sicilia,
Nápoles, e incorpora por el derecho de conquista el Milanesado... y Felipe II prosigue la expansión
en América y asume la Corona de Portugal por herencia. Aunque el monarca tenía el supremo poder
político, esos reinos conservaban su personalidad jurídica e instituciones. (Cortes, Administración
de justicia, hacienda, etc...)

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B) INCORPORACIÓN DE LAS INDIAS

1. CONCESIÓN PONTIFICIA: BULAS DE ALEJANDRO VI Y EL CONFLICTO CON PORTUGAL.


(EXAMEN)
Por las Capitulaciones de Santa Fe (1492), Colón recibía el título de Almirante, Virrey y
Gobernador de las tierras que descubriera, recibiendo el diezmo de las riquezas de esos territorios.
Las capitulaciones actuaban como una concesión administrativa de los RRCC en favor de Colón,
otorgándoles determinados derechos y deberes.
Hasta este momento Portugal había sido la gran potencia marítima del Atlántico, ante la creciente
competencia castellana y teniendo en cuenta el poder temporal sobre los dominios de infieles que en
esa época se atribuía al Papa, los portugueses habían solicitado de Roma unas bulas que les
garantizasen el monopolio de navegación y el control de las costas africanas. En ellas se había
establecido un paralelo imaginario en las islas canarias según el cual hacia el norte solo navegarían
los castellanos y hacia el sur los portugueses.
Cuando Colón regresa de América, visita al rey de Portugal y éste le reclama las nuevas tierras por
haber traspasado hacia el sur el paralelo de las Islas Canarias.
Ante esta situación, los Reyes Católicos reaccionan y consiguen del Papa Alejandro VI (de
ascendencia española,) varias Bulas (Bulas Alejandrinas de 1493) que reconocían a la corona
castellana las nuevas tierras descubiertas:
Inter Cetera I: es un documento de donación geográfica que concede a los RRCC todo lo hallado y
por hallar navegando desde Canarias hacia el Oeste, con la obligación de predicar el evangelio.
Eximie devotionis: es una bula de donación eclesiástica, que decreta que los RRCC cobrasen los
diezmos del nuevo mundo a cambio de predicar el evangelio y formar iglesias.
Bula inter cetera II supuso un cambio muy favorable para los RRCC, era un bula de demarcación,
pues establecía una raya de norte a sur y situada a 100 leguas al oeste de las Islas Azores y Cabo
Verde (que no están a la misma latitud,) adjudicando a Portugal las tierras al este y a Castilla “todo
lo hallado y por hallar” al Oeste, con la obligación de evangelizarlas.
Dudum siquidem: concede a los RRCC el dominio de las tierras orientales que se descubrieran
navegando hacia el oeste y que no estuvieran ocupadas por príncipe cristiano. Revocaba cualquier
posible donación hecha con anterioridad si no se había mantenido la posesión de la tierra.
Portugal impugnó la línea de demarcación de la Bula inter coetera II, alegando que estaba muy
próxima a las costas de sus islas y en caso de tormenta podrían entrar en aguas españolas y ser
considerados piratas. Las protestas portuguesas llevaron finalmente al Tratado de Tordesillas
(1494), en virtud del cual la línea divisoria fue desplazada en 300 leguas al oeste de las Islas de
Cabo Verde, a media distancia de las nuevas tierras descubiertas, en perjuicio de España. La nueva
línea dejaba en manos portuguesas el Este de Brasil.

2. INTEGRACIÓN DE LAS INDIAS EN LA CORONA DE CASTILLA (EXAMEN)


Manteniendo la monarquía de los Reyes Católicos la estructura dual, de dos coronas, las Indias
quedaron incorporadas a la de Castilla (según consta en el testamento de la reina.) El rey Fernando
permitió la incorporación del Nuevo Mundo a Castilla porque allí la monarquía no estaba tan
controlada por la nobleza y podría administrar tierras sin las limitaciones existentes del reino de
Aragón donde el régimen pactista mantenía una nobleza fuerte y privilegiada.
Además, la entrada de Aragón en un conflicto entre Castilla y Portugal que se remontaba al tratado
de Alcaçovas y existir la mediación –proclive a los intereses castellanos- de Alejandro VI, en nada

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ayudaría. Las reclamaciones del rey portugués iban dirigidas a Castilla: por el Tratado de Alcaçovas
se habían puesto fin a las pretensiones portuguesas sobre el reino de Castilla en beneficio de Isabel
y se establecía un reparto del océano atlántico: Madeira, Azores, Cabo Verde y Guinea para
Portugal y Canarias para Castilla.
Sin embargo, el problema fundamental fue la justificación de la conquista, la búsqueda de unos
“justos” títulos que ampararan los derechos de Castilla a colonizar las Indias y exigir obediencia a
sus habitantes.

C) EL PROBLEMA DE LOS JUSTOS TÍTULOS Y ORÍGENES DEL DERECHO


INTERNACIONAL.
Los Justos Títulos que amparan el dominio de la Monarquía Española sobre el Nuevo Mundo son
un concepto ideológico expresado jurídica y teológicamente a través de sucesivas reuniones de
teólogos y juristas, las principales son:
• La junta de Burgos de 1412 a raíz de las denuncias de Montesinos.
• La junta de Valladolid de 1550-1551 que da lugar a la polémica Sepúlveda - Las Casas.
Surgen a partir de las denuncias del dominico Antonio de Montesinos sobre el mal trato de los
colonos o encomenderos a los indios, ante las que el gobernador Diego Colon, de la Española se
dirigió al Rey, apoyado por los encomenderos, acusando a Montesinos no solo de criticar el modo
de ocupación, sino también de dudar del justo título de los reyes castellanos sobre esas tierras.
Los principales títulos aducidos para legitimar la presencia española en indias fueron:
a) Las Indias eran res nullius: (cosa de nadie) ese fue el argumento usado por Colón: él las
habría adquirido no “per bellum”, sino “per adquisitionem.” Según el derecho romano-
renacentista sólo cabía con tierra que habiendo sido antes poblada, estuviera abandonada,
con tierra que no tuviera poseedor ni propietario, o con habitantes no cristianos, en cuyo
caso el Papa tenía jurisdicción sobre las tierras de los infieles. Aunque este caso se refería a
las guerras contra los musulmanes, se hizo extensivo a los indios.
b) La donación pontificia: Fue el título de adquisición preferido por la monarquía y sus
juristas. El Papa era la máxima autoridad espiritual y temporal de la Tierra y podía delegar
ese poder en el Emperador, mediante la concesión de Bulas. La Bula Inter Coetera de
Alejandro VI (pedida por los Reyes Católicos para evitar que Portugal reclamara los
territorios en función del Tratado de Alcaçovas) cedía a los reyes españoles la plena, libre y
total potestad, autoridad y jurisdicción sobre el Nuevo Mundo a condición de evangelizar a
sus habitantes.
c) El salvajismo de los indios: Pedro Mártir de Angleria los presentó como salvajes,
demonizándolos. S. Agustin y S. Isidoro habían defendido la idea de que si el hombre había
sido creado a imagen y semejanza de Dios, todo atributo de bestialidad demostraba lejanía
del mundo divino y la intervención del demonio.
La acusación de canibalismo fue la más eficaz para presentar a los indios como bestias, su
práctica, además de implicar homicidio, impedía el derecho a ser enterrado: una Real Cédula
de 1503 permitió hacer la guerra a los caníbales y esclavizarlos. Quedó consagrada en las
Leyes de Indias, el abuso de esta excepción legal permitió que continuaran las fórmulas
esclavistas.
d) El derecho y el deber de evangelizar: El derecho medieval requería cuatro requisitos para
calificar como justa a una guerra: declaración por autoridad legítima, cusa justa, recta
intención y llevanza a cabo prudente. El hecho de que los indios no quisieran recibir la fe

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cristiana era motivo de causa justa de guerra hacia ellos.
Hacia los Indios, la Corona fue errática: Isabel I instaba a que fueran bien tratados, pero eran
considerados esclavos si se les capturaba en guerra; Carlos I admitió las capturas en 1523 y
las prohibió en 1530, volviendo a ser permitidas en 1534. La acuciante escasez de mano de
obra en las colonias era un poderoso incentivo para la captura indios como esclavos.
Se señaló que los indios no eran infieles, sino paganos, lo que ponía en duda (Cardenal
Cayetano) la legitimidad de la guerra y de la conquista. Las réplicas a menudo fueron
ridículas (presunta colonización previa por los godos, esgrimida por Fernández de Oviedo,
con lo que la conquista no sería sino la recuperación de una propiedad antigua). Como
resultado de la disputa, las Leyes Nuevas de 1542 prohibieron la esclavitud del indio
excepto los rebeldes o de segunda guerra. Este criterio fue el recogido en la Recopilación de
las leyes de Indias.
e) La providencia divina y el derecho de tutela de España en Indias: El Nuevo Mundo
correspondía a los españoles por concesión papal y por voluntad divina como premio a su
lucha por la fe, (se veía en el título que Carlos I se daba: Rey de las Indias... “por la gracia
de Dios”.) El primero que defendió la donación divina fue Juan de Ovando, Presidente del
Consejo de Indias. Con todo, las leyes de Indias de 1680 prescindieron de este argumento y
se apoyaron en la donación papal.
Estas nuevas argumentaciones cobran vigencia al debatirse las tesis de la inferioridad del
indio, se empieza a reconocer su capacidad política y empieza a ponerse en duda el alcance
de la donación pontificia.
Parecía que la donación sólo había encomendado a los reyes castellanos la tutela y gestión
de los intereses de los indios hasta que se convirtieran al cristianismo. Esta tesis fue
mantenida por Francisco de Vitoria: tras demostrar que los indios no podían ser tratados
como esclavos por naturaleza, entendía que su educación era el problema y proponía
tratarles como desvalidos o personas en estado infantil: la Corona Española sería su tutora.
f) La renuncia política de los indios a favor de la corona española: Otro título fue la libre
renuncia y cesión de soberanía de los señores naturales de la tierra en favor de Carlos V.
Según Hernández del Pulgar, Moctezuma habría donado a Carlos I (representado por Hernán
Cortés) Nueva España, y Manco II habría aceptado el Requerimiento a él leído por Pizarro
después de que éste asesinara a Atahualpa.
g) La tiranía de los caciques indios: Para evitar tener que salir de América cuando se
completara la evangelización, se pretendió demostrar que los indios habían estado
esclavizados hasta ser liberados por la intervención española: los incas habían sido tiranos e
idólatras que habían sometido a la población andina y no tenían justo título para gobernar.
h) La inferioridad natural del indio: Como sólo se permitía al vencedor esclavizar al vencido
si éste no era cristiano, se reforzó el carácter pagano de los pueblos indios, a los que se vio
como salvajes necesitados de corrección. Pero ¿cómo podía un esclavo, alguien no libre,
optar voluntariamente por el catolicismo? ¿Como reprochar a los indios su no conversión a
una religión que nunca habían tenido ocasión de conocer?
Se salió de este callejón argumentando que el indio era esclavo no por causa de guerra, sino
por imperativo de la naturaleza. Los precedentes eran aristotélicos: Aristóteles distinguía
entre esclavitud civil (debida a causas no naturales: deudas, delitos, guerra) y natural. Los
hombres sin control sobre sus pasiones – los que no tienen leyes, jueces, escritura...deberían
ser esclavos. El argumento fue asumido por Vespuccio y Pedro Mártir de Anglería.
Cisneros envió entonces tres sacerdotes para estudiar la situación, pero fue una ingenuidad,

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porque los encomenderos opinaron invariablemente que los indios no tenían capacidad para
gobernarse.
Las tesis fueron usadas hasta el abuso, hasta el punto de que algunos dominicos (Betanzos,
Montesinos ) pusieron de relieve la trama de interese creados existente.
El enfrentamiento de ambas tesis se decantó a favor de la capacidad del indio gracias a la
intervención de Vitoria y Las Casas, que tras aplicar el discurso aristotélico a las sociedades
indias, llegaron a la conclusión que los indios cumplían los requisitos señalados como
indispensables de toda sociedad civilizada.

1.- LA POLÉMICA SEPÚLVEDA-LAS CASAS (EXAMEN)


Antecedentes: A raíz de las denuncias de Montesinos, el Rey Fernando había convocado en Burgos
una Junta de Teólogos (1512) que entendía que las Indias no eran res nullius y en la que se
enfrentaron dos posturas:
• Los que invocando a Aristóteles, defendían que los indios debían ser sometidos a alguna
forma de servidumbre debido a su naturaleza inferior.
• Los que entendían que no eran siervos en sentido aristotélico, ni infieles como los
musulmanes ya que los indios no habían injuriado a los españoles, ni habían tenido ocasión
de rechazar el cristianismo por no conocerlo.
Las leyes de Burgos (Ordenanzas para el tratamiento de los indios.) fueron sancionadas en 1512 y
1513, son las primeras leyes dictadas para organizar la conquista y asentaron jurídicamente los
derechos de los reyes a hacer la guerra a los indígenas que se resistieran a la evangelización (para lo
cual había que leer el famoso Requerimiento) al tiempo que se reconocía la libertad del indio
mediatizada por la obligación de trabajar para los encomenderos, a quienes se daba amplias
facultades.
El requerimiento: era un pregón estandarizado por el que el conquistador anunciaba, a los habitantes
de las nuevas tierras descubiertas, que el papa había conferido posesión de los indios y sus tierras al
rey de Castilla, con orden de reconocer su autoridad. Su no reconocimiento entrañaba una
declaración de guerra justa.
Nota: Los antecedentes no vienen en este epígrafe del libro. Los incluyo aquí para que se entienda de
donde viene la polémica. El Libro se refiere confusamente a las leyes de burgos en el apartado b) La
donación pontificia. Además el “requerimiento” y las leyes de Burgos pueden ser objeto de comentario de
texto.
Desencadenante: Las noticias de las matanzas de Cortés y Pizarro habían avivado la desconfianza
papal a la conquista: Pablo III, a instancias de dominicos españoles, promulga la Bula Sublimis
Deus, que partiendo de la racionalidad de los indios en cuanto que son hombres, declaraba su
derecho a la libertad y la propiedad, así como el derecho a abrazar el cristianismo, que debe serles
predicado pacíficamente.
La bula censuraba a aquellos que tomaban para su servicio a los indios, con el pretexto de ser
inferiores e incapaces de recibir la fe católica y cuestionaba las bulas anteriores como justo título
para regir a los indios.
Carlos I reacciona convocando (1542) una Junta en Barcelona cuyo resultado fueron las Leyes
Nuevas, que prohibieron la esclavitud y la creación de nuevas encomiendas, revirtiendo a la corona
los que ya estuvieran adscritos cuando murieran sus titulares. Asimismo eludieron hablar de
“conquista”, haciendo referencia a “descubrimiento”, y prohibieron cualquier guerra contra los
indios salvo la defensiva. Pero los encomenderos se sublevaron, alegando que ello producía
contrafuero, con lo que Carlos I restituyó las encomiendas en 1545.

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La controversia continuó en 1550, en una junta de juristas convocada por Carlos I en Valladolid, a
la que acudieron los máximos representantes de ambas tesis:
• Sepúlveda, que defendía la licitud de la conquista para combatir la idolatría, la antropofagia.
Consideraba los indios seres inferiores por naturaleza, según la tradición aristotélica.
• Las Casas, que defendía la libertad y capacidad jurídica y política de los indios. Según Las
Casas, la Bula pontificia sólo daba a España, el derecho que sus reyes fueran reconocidos
como soberanos por los indios, siempre que éstos lo decidieran voluntariamente. Toda vez
que –apunta García Gallo- tal derecho lo poseen todos los pueblos por derecho natural y de
gentes, el título concedido por la bula quedaba vacío.
La Corona optó lentamente por las tesis de Las Casas, lo que se reflejó en las ordenanzas de 1573:
los indios tenían capacidad moral e intelectiva, y su libertad personal debía respetarse.
Las Casas puso de relieve los peligros secesionistas de la política de concesión de encomiendas, el
riesgo de tales concesiones radicaba en la progresiva feudalización de las tierras de realengo, que
acabara desembocando en la independencia de las colonias. De de hecho en 1562 los encomenderos
peruanos ofrecieron a Felipe II, 4 millones de ducados a cambio de la renuncia y cesión perpetua
de sus facultades jurisdiccionales, los consejeros de Felipe II le alertaron en este sentido.
Al final, la encomienda fue el resultado medio entre las aspiraciones señoriales de los
encomenderos y la política centralista del Estado.
En 1561 Las Casas se radicalizó influido por Vitoria, insistiendo en que la bula había concedido el
principado supremo o dignidad imperial, pero no el dominio o posesión, los reyes indios debían
conservar sus Estados mientras los pueblos no consintieran y entregaran sus posesiones al Rey
español.
Las guerras contra los Indios habrían sido injustas y por tanto nulas de pleno derecho. Los
nombramientos de virreyes, gobernadores y audiencias eran nulos, y los reyes españoles habían
usurpado funciones. Sus tesis se extendieron entre los dominicos.
Por su parte, Vitoria entendió que la Bula no era justo título porque en ella el Papa no podía otorgar
más que un derecho exclusivo a predicar y, en compensación, comercio con sus habitantes. En
última instancia, aunque negaba validez a los viejos títulos, promovía otros nuevos que subsanaban
los defectos de los anteriores.

2.- LOS JUSTOS TÍTULOS SEGÚN VITORIA: (EXAMEN)


El dominico Francisco Vitoria, expone sus tesis sobre la legitimidad de la conquista en un
disertación universitaria pronunciada en Salamanca: la “Relectio Indis.” En ella declara que los
indios son libres y legítimos soberanos de sus tierras y rechaza la supremacía universal del
emperador o del papa. Así, el poder civil está sujeto a la autoridad espiritual del papado, pero no a
su poder temporal. No se podía pues, alegar su negativa a reconocer la soberanía del papa o del
emperador para hacerles la guerra.
Negaba los derechos admitidos a los RRCC, rechaza los viejos títulos, como la idolatría, su
inferioridad natural y el derecho de descubrimiento.
Las tesis de Vitoria se basan en el derecho natural y de gentes (ius gentium,) aplicable a todos los
pueblos, por ello se le considera el fundador del moderno Derecho Internacional.
Los títulos de Vitoria son los siguientes:
1) Derecho de libre tránsito y circulación por el mundo, que faculta a los españoles a
desplazarse libremente y comerciar con los indígenas. Será inválida cualquier ley que
impida el ejercicio de esa libertad.

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2) Obligación de predicar el evangelio. Nadie puede impedir “enseñar la verdad a los que
quieran oirla.”
3) Defender a los ya convertidos de la agresión de otros indios que pudieran forzarles a volver
a la idolatría.
4) Si una buena parte de los súbditos de un príncipe indígena, se hubiera convertido, esto
facultaría al papa a darles un príncipe cristiano y quitarles los señores infieles.
5) Admite una legítima intervención de los españoles en el caso de existir un gobierno tiránico
o para evitar prácticas como la antropofagia.
6) Si fueran llamados a gobernar por los indios. Considera legítima la elección voluntaria que
la mayoría de indigenas pudieran hacer del rey de España como su propio rey, una vez
conocida su prudente administración.
7) Si los españoles se vieran obligados a combatir contra unos indios por ayudar a otros con los
que hubiera previa alianza o amistad.
8) El octavo título se formulaba de modo hipotético: En caso de que los indígenas no tuvieran,
de hecho, capacidad para gobernarse, sería lícito, en función de la caridad y sólo en bien de
ellos, deponer a sus príncipes y que los españoles gobiernen.
Finalmente Vitoria concluye afirmando que no consideraba prudente abandonar las Indias por los
daños que sufriría la evangelización y los indios que ya se habían convertido.

3.- LA SOLUCIÓN DE LAS ORDENANZAS DE 1573:


Cuando Sepúlveda y Las Casas enfrentaron sus argumentos (1550, Valladolid) no se llegó a ninguna
conclusión: ya había demasiados intereses creados a nivel político, económico y familiar en el
sistema colonial. De modo que las Instrucciones de 1556 siguieron las tesis de Vitoria, limitando la
guerra contra los indios a los casos en los que éstos impidieran la evangelización.
En el último cuarto del siglo XVI, hay una mayor receptividad legislativa a las tesis lascasianas,
quizás porque la administración colonial española estaba ya extendida por la mayoría del continente
americano. El presidente del Consejo de Indias solicitó los manuscritos de Las Casas para redactar
las nuevas ordenanzas de 1573.
Los consejeros de Felipe II tratan así de conciliar la libertad y soberanía del indio con los derechos
expresados en la donación papal.
En las Ordenanzas de 1573 la conquista ya no era considerada un justo título, sino que se
interpretaba que las bulas papales otorgaban a los españoles el dominio sobre las tierras, pero no el
de sus gentes. El pleno dominio sólo se contempla convenciendo a los indios a reconocer libre y
pacíficamente la soberanía real española.
Con todo, las ordenanzas no estaban exentas de elementos contradictorios: aunque se mencionan los
derechos derivados de la bula pontificia, se ordena al descubridor que tome formal y solemnemente
posesión del territorio. Además se admitían actos como tomar como rehenes a los hijos de los
caciques con el pretexto de educarlos o construir fuertes cerca de sus poblados para coaccionar su
voluntad.
Los preceptos de las Ordenanzas fueron recogidos en la Recopilación de Leyes de Indias (1680),
donde nada se añade sobre el justo título de la conquista: remite a la donación papal, la donación
divina, el descubrimiento y la evangelización.

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III.- UNIFICACIÓN JURÍDICA: DE LA MONARQUÍA PLURAL DE LOS
AUSTRIAS AL CENTRALISMO FRANCES.(LOS DECRETOS DE
NUEVA PLANTA) (EXAMEN)
La lógica del centralismo y absolutismo político pedía la unificación jurídica e institucional de
todos los reinos: así, los monarcas extendieron donde pudieron las instituciones castellanas por
considerarlas más cómodas y permeables al poder real al ser menor el control del monarca por las
cortes y tener menor incidencia el pactismo.
Los otros reinos obstaculizaban la recaudación de tributos destinados a satisfacer las necesidades
militares y financieras de las guerras de Flandes e Italia alegando sus fueros y tradiciones.
Al morir sin descendencia Carlos II (el último Austria) se abrió la crisis sucesoria, con dos
pretendientes: Felipe de Borbón –nieto de Luis XIV- y Carlos de Austria. Cualquiera de ellos
suponía la unión de España a Francia o Alemania, alianza vista con recelo por el resto de países
europeos. El propio Carlos II había dejado como herederos a ambos en sucesivos testamentos.
Castilla y Navarra aceptaron a Felipe V de Borbón (designado en el último testamento de Carlos II)
con apoyo de Francia y Cataluña y Aragón apoyaron al archiduque Carlos, con el apoyo de
Inglaterra, Alemania y Holanda. (Rivales de Francia.)
La victoria (Almansa, 1707) de Felipe V y la entronización del archiduque Carlos en Alemania (que
apartó a Inglaterra y Holanda de la guerra para evitar la unión de España con Alemania) llevó a
Felipe al trono dejandole manos libres para proceder a una serie de reformas: los Decretos de Nueva
Planta, invocando el justo derecho de conquista.
Los Decretos de Nueva Planta, suponían:
• Dotar de unas únicas leyes, usos, costumbres y tribunales a todos los reinos, rigiéndose por
las leyes castellanas.
• Abolir y derogar todos los fueros, privilegios y costumbres de Aragón, Cataluña y Valencia.
Sin embargo, en una serie de decretos posteriores Felipe V restableció parte del antiguo derecho
(derecho civil, mercantil, procesal aragonés, catalán...).

IV.- UNIFICACIÓN RELIGIOSA

A) EXPULSIÓN DE JUDÍOS Y MORISCOS


Las tendencias unificadoras del Estado encontraron un aliado en la religión: la unidad de fe se
convirtió en un imperativo del Estado que de esta forma seguía el principio medieval de “el pueblo
sigue la religión del rey.”
Así, la animadversión contra los judíos, que monopolizaban la actividad de prestar dinero (los
cristianos tenían prohibido practicar la usura,) y de los moriscos se pretendió resolver con
expulsiones sucesivas de los que no se convirtieran al cristianismo.
En 1492 los Reyes Católicos firmaron el edicto de expulsión de los judíos, ante lo que muchos se
convirtieron al cristianismo (real o fingidamente). Ello agudizó la crisis, porque los judíos
monopolizaban las actividades financieras y mercantiles.
A partir de 1608 se expulsó a los moriscos. Se constataron planes de invasión del sur de la península
por Marruecos, auxiliado por turcos y argelinos previo levantamiento de los moriscos de Murcia,
Valencia y Granada. Francia actuaba como aliada de estos países con el objetivo de restar recursos
bélicos a España en sus zonas fronterizas, todo ello indispuso los ánimos contra la población

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musulmana.

B) LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA (EXAMEN)


En la Edad Media, la aparición de sectas en Francia (cátaros, albigenenses...) movió a Gregorio IX a
crear el tribunal de la Inquisición, encargado de averiguar, juzgar y sentenciar las causas de herejía,
debiendo las penas ser ejecutadas por el poder civil. El tribunal se extendió pronto por Francia,
Navarra y Aragón.
En Castilla no se estableció hasta 1478 en que los Reyes Católicos llegaron a un acuerdo con el
papa asumiendo el derecho a organizar directamente el Santo Oficio y a nombrar Inquisidores.
Frente a la Inquisición medieval vinculada al Papa, la Inquisición española de la Edad Moderna
quedaba sometida al Estado y convertida en instrumento político.
En un principio el objetivo fue descubrir y castigar las falsas conversiones de judíos (“marranos”) al
catolicismo, pero después su esfera de actuación se extendió a falsos conversos moriscos y
protestantes.
Aunque no le competía perseguir otras religiones (judía o musulmana,) sino velar por la ortodoxia
religiosa y perseguir las desviaciones del dogma (herejía.) Sin embargo sirvió como instrumento
para controlar la discrepancia religiosa y mantener la unidad espiritual y política, además de
mantener el orden social tradicional, al extender sus competencias a otros actos ilícitos que se
consideraba contravenían el dogma de la iglesia (blasfemia, bigamia, sodomía...)
El Santo Oficio suponía una jurisdicción estatal en materia religiosa: el Rey nombraba y deponía a
los inquisidores, recibiendo del Papa la aprobación. Esta doble dependencia dio lugar a conflictos
de competencias con las jurisdicciones civil y eclesiástica ordinaria, normalmente saldados a favor
de la Inquisición debido a la ayuda policial y de información que suministraban a los monarcas en
el mantenimiento del orden público.
La máxima autoridad era el Inquisidor General, Presidente del Consejo de la Inquisición, por debajo
actuaban tribunales provinciales formados por inquisidores, procuradores fiscales, oficiales,
familiares del santo oficio (una especie de policía secreta.)
La presentación voluntaria del hereje o sospechoso daba lugar a una penitencia suave, pero la
denuncia o actuación de oficio daba lugar a un procedimiento complejo, con incomunicación del
acusado, escasas posibilidades de defensa y posible aplicación de prácticas de tortura. Las condenas
podían ser destierro, confiscación, uso del sambenito, cárcel... La Inquisición no fue suprimida
hasta 1834.

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LECCIÓN 2.

LA LLEGADA DE LAS NUEVAS DOCTRINAS ECONÓMICAS


EUROPEAS; MERCANTILISTAS E ILUSTRADOS.

INTRODUCCIÓN:
La situación económica de España en la Edad Moderna fue bastante compleja dada la disparidad
existente entre los distintos reinos.
Características generales:
1. Potencial económico considerable propiciado por la llegada de los metales preciosos de América,
pero frenado por una organización de corte corporativo, gremial y señorial sobre la que el Estado
desplegó un excesivo número de medidas legales proteccionistas.
2. El crecimiento económico se centró fundamentalmente en las ciudades y se orientó hacia el
impulso de actividades mercantiles en detrimentos de otros sectores.
3. La llegada de grandes cantidades en metales preciosos procedentes de América produjo una caída
de los precios generalizada que se tradujo en la reducción drástica del poder adquisitivo de las
gentes y el aumento de los precios.
4. Frecuentes reformas monetarias y despliegue de una política fiscal cuajada de servicios y
empréstitos como intento de ajustar los ingresos al ritmo de gastos que imponía el mantenimiento
de la política imperial.
5. Resurgimiento económico propiciado por el reformismo ilustrado en el S. XVIII, que impulsó la
agricultura y liberalizó el comercio.

I. LA RECEPCIÓN DEL MERCANTILISMO EUROPEO EN LOS SIGLOS


XVI Y XVII.
La formación de los Estados occidentales coincidió con el triunfo de una concepción económica de
carácter autárquico: el mercantilismo. Es una tendencia sustentada entre el siglo XV-XVIII que
consideraba el dinero y los metales preciosos como el factor principal de producción de riqueza y
que propugnaba la regulación estatal del comercio exterior para acrecentar la entrada de dinero
mediante el incremento de las exportaciones y restricción de las las importaciones.
El mercantilismo castellano se vio propiciado por:
• Una prolongada caída de los precios desde finales del siglo XV que exigió medidas de
control de la situación monetaria
• El descubrimiento del oro de las Antillas
• La preponderancia del comercio de la lana frente a la escasez de manufacturas.
Las medidas tomadas con objeto de mantener e incrementar el “stock” monetario son:
• Estímulo para descubrir y explotar las minas de oro en América.
• Atesoramiento del metal en España mediante la prohibición de exportarlo al extranjero.

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• Restricción a la salida de materias primas mediante la imposición de fuertes tasas aduaneras.
• Consolidación de instrumentos mercantiles como la Casa de Contratación de Sevilla que
ejercía un monopolio estatal de todo el comercio con América.
La influencia de esta corriente contribuyó a la decadencia económica de España en el siglo XVII. A
la que contribuyó el creciente volumen de la propiedad en manos muertas (no explotada con
criterios de rentabilidad) o la existencia de aduanas interiores que frenaron la unificación de los
mercados hasta el siglo XVIII en que fueron suprimidas.

II. LOS ARBITRISTAS.


La conciencia de crisis económica se extendió por España desde finales del siglo XVI, y en general
en el XVII. Prolifera la literatura de los arbitristas que pretendían hacer un diagnóstico de los
males del país y proponer los remedios pertinentes. El arbitrismo fue un movimiento que alcanzó su
máximo esplendor en el siglo XVII y prepara el campo para las reformas económicas de la
Ilustración. Los arbitristas (o proyectistas) proponían remedios (a veces impopulares) para la
economía del país, criticaban y molestaban a los gobiernos con sus discursos y memoriales
llamados “avisos”.
El arbitrismo no constituye un pensamiento homogéneo, dentro del que se diferencian varias
corrientes:
• Los que estaban de acuerdo con la política económica observada. Defensores del espíritu de
las “Comunidades” y defensores del interés nacional frente a las interferencias de Castilla en
asuntos europeos.
La restauración del país exigía pasar de guerras ofensivas a defensivas, es decir, pasar de
una política de expansión a una política de conservación del imperio, con ello se conseguía
concentrar y retener en la metrópoli las enormes remesas de metales procedentes de
América.
◦ Luis Ortiz proponía prohibir la salida de materias primas para que fueran
manufacturadas en el país.
◦ Por su parte Sancho de Moncada y Martínez de la Mata proponían el establecimiento de
un fuerte sistema aduanero.
◦ López de Deza que veía una solución en el fomento de la agricultura.
◦ Martín de Azpilicueta que propuso políticas monetaristas de control de los precios.
• Los que estaban en contra de la política económica seguida por la monarquía:
◦ Consideraban que la afluencia masiva de oro y plata americanos habían producido el
efecto nocivo de la elevación de precios, impedido la competitividad exterior, el gasto
suntuario y el ocio, fomentando el menosprecio al trabajo.
◦ La importación de manufacturas redundaba en el empobrecimiento de la agricultura, la
industria y el comercio.
◦ El desmesurado gasto público había ocasionado la ruina del estado.
◦ Entre ellos: Caxa de Leruela, Fernández de Navarrete y Martínez de la Mata.

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III. LAS FUENTES DE RIQUEZA.

1. ECONOMÍA AGROPECUARIA.
Existió una importante propiedad señorial, tanto en Castilla como en Aragón y Cataluña, junto con
las pequeñas propiedades libres. Los regímenes de de tenencia para el cultivo de tierras, derivados
de los tipos medievales, principalmente fueron el foro y la enfiteusis.
• El foro era un contrato de arrendamiento a largo plazo en virtud del cual el arrendatario
recibía el dominio útil de la tierra, reservándose el arrendador el dominio directo, adecuado
a la tenencia de fincas de pequeña extensión.
• La enfiteusis, era un arrendamiento a largo plazo, transferible y hereditario, que se utilizó
para la tenencia de fincas de gran extensión.
La producción de cereales panificables, aceite y vino tenían una creciente demanda por el aumento
demográfico y la apertura del mercado americano. Los productos agrícolas básicos eran objeto de
alta cotización lo que se traducía e un notable interés por roturar nuevas tierras hasta entonces
baldías o comunes. A pesar de algunas medidas en este sentido, fueron insuficientes y la demanda
siguió superando la oferta siendo frecuente tener que importar trigo.
La agricultura castellana se caracteriza por su desprotección legal respecto de la ganadería
trashumante, representada en el Honrado Concejo de la Mesta al que las ideas mercantilistas
reservaban todo tipo de privilegios para favorecer el comercio exportador de lana.
La agricultura fue poco favorecida pro los reyes, continúan los baldíos, las cosechas siguieron
siendo insuficientes para el consumo por lo que normalmente tenían que importar trigo. La mayor
dificultad para la agricultura era la ganadería trashumante representada por el Concejo de la Mesta,
que para disponer de pastos se oponían sistemáticamente a la enajenación de terrenos baldíos como
a la roturación de las dehesas y tierras comunes.
Aunque el origen es anterior, el auge de la Mestas se produjo en el siglo XVI, y estuvo relacionado
con el comercio de la lana a gran escala, y con su exportación como materia prima para los telares
de Flandes y Manchester, donde era elaborada como tejido.
La organización interior de la Mesta en esta etapa se articula principalmente en torno a la primera
recopilación de las Ordenanzas de la Mesta, posteriormente sucesivas leyes fueron dirigidas a
proteger la actividad ganadera frente a la agricultura: como la ampliación de caminos para el
ganado en detrimento de tierras de agricultura, leyes de arrendamiento que permitían permanecer
por tiempo indefinido en las dehesas o prohibiciones para roturar nuevas tierras.
La Corona ejercía un control directo sobre la organización, mediante la fijación del cargo de
Presidente en la persona del Rey. El impuesto directo más importante de los que gravaba el paso del
ganado en el “servicio y montazgo” que constituyó uno de sus ingresos más saneados de la hacienda
real.
En el siglo XVII la Mesta alcanzaría su mayor poder, pero en el XVIII se renovaron sus leyes y se
dio paso al predominio de la agricultura. En 1758 se suprimió el pago del servicio y montazgo,
perdiendo la institución el entronque financiero que había sido esencial para su auge. En 1779 el
Consejo de Castilla autorizó a los labradores a acercar las fincas de cultivo, lo que entorpecía
notablemente el paso libre del ganado por los campos. La consecuencia fue la decadencia de la
ganadería.

2. INDUSTRIA Y COMERCIO
La industria experimentó en la primera mitad del siglo XVI un verdadero impulso debido a la rápida

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y extensa colonización de las Indias, abastecidas desde la metrópoli por el monopolio comercial.
Así la industria de paños tiene su época de esplendor en las regiones interiores de Castilla (Segovia,
Palencia, Béjar,) pero entra en crisis al no poder competir con los precios de las manufacturas
extranjeras.
También alcanza cierto auge la industria sedera (Almeria, Granada, Málaga) que llegó a ser
protegida legalmente y las ferrerias de vascongadas debido a la demanda de armamento por las
frecuentes campañas bélicas.
El comercio interior tuvo su manifestación mas importante en las grandes ferias castellanas de
Medina del campo, Segovia, Valladolid, Palencia, etc...
La Corona desplegó su actividad proteccionista al comercio interior y exterior de lanas y la “carrera
de Indias”. El comercio de la lana fue controlado mediante la cobertura legal de tipo proteccionista
dirigida a la exportación y los privilegios que se otorgaron a la Mesta. La protección a esta actividad
fue en detrimento del interés general de la economía.
Desde 1503 la Corona intentó ejercer un monopolio absoluto del comercio entre Castilla y América
así surge la Casa de Contratación de Sevilla y la Casa de la Especiería en La Coruña como
institución destinada a dirigir tal monopolio cuando comenzaron a llegar metales preciosos y
especias y se necesita controlar su circulación. Su organización estaba planteada como un consulado
especial (y en calidad de tal jurisdicción sobre los temas de su competencia) a través del cual el
Estado percibía los impuestos correspondientes al comercio con las Indias.
El monopolio de Sevilla (1591-1626) fue desapareciendo lentamente, aunque permaneció la idea de
un monopolio andaluz, se abrieron otros puertos a este comercio (A Coruña, Bayona, Bilbao, San
Sebastián, etc.).
Los beneficios del comercio americano atrajeron la participación creciente de la industria extranjera
en este tráfico, el mercado americano acabó cediendo ante la presión de la competencia exterior a
pesar de los intentos monopolísticos castellanos. Esto se debió a que los países extranjeros se vieron
afectados en menor medida por el alzamiento de los precios pudiendo producir a un coste más
reducido que los castellanos.
Durante el siglo XVIII Inglaterra fue la gran rival de España en el comercio americano, lo que
acabó provocando la liberalización del comercio con América en 1778.

IV. LA ECONOMÍA DE LA ILUSTRACIÓN

A) EL NUEVO ESPÍRITU Y SUS INSTRUMENTOS: LAS SOCIEDADES ECONÓMICAS


DE AMIGOS DEL PAÍS.
Con el establecimiento de los Borbones se abre un período de influencia francesa, con reformas que
pretendían llevar a España al nivel de Europa. La voluntad de reforma iba dirigida a eliminar los
males que aquejaban a España, como ignorancia, superstición, falta de conocimiento científico o
estancamiento económico.
Las reformadores ilustrados creían en un Estado al servicio del pensamiento reformador que debía
imponer las medidas necesarias para lograr el proceso. Las principales medidas que se tomaron
fueron la uniformidad política y administrativa, fomento de la agricultura, el comercio y la
industria, mediante la habilitación de una serie de instrumentos como las Sociedades Económicas de
Amigos del País o la instrucción popular.
La fisiocracia. Doctrina económica del siglo XVIII surgida en Francia e Inglaterra. Sus principales
representantes fueron Quesnay y Mirabeau. Sus teorías se basaban en dos principios: existencia de

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leyes naturales que rigen los fenómenos económicos y la preeminencia de la agricultura,
considerada como la única actividad productiva. Tuvo muchos adeptos en España y se crearon
Sociedades Económicas de Amigos del País, algunos de los cuales se definieron como Sociedades
Agrarias.
El influjo de las Sociedades Agrarias se hizo patente en varias direcciones:
Captando la simpatía de los poderosos, dando ejemplo de nuevas prácticas agrarias, etc.
Pero sobre todo se centró en controlar los resortes del poder, así desde 1760, el Estado se
encontraba sometido a la presión de diferentes grupos intelectuales que pedían su intervención en la
economía y exigía una política agraria, según la cual el Estado tendría que atender a la mejora de
cultivos, las obras públicas, prohibición de crear nuevos mayorazgos, mejoras de las
comunicaciones, la libertad de comercio de granos y la competencia entre agricultores, a la reforma
agraria y a la desamortización.
Pero el ideal se plasmó en consecución de la libertad de comercio de cereales reflejado en el decreto
de 1765 sobre la libertad de comercio interior y exterior de trigo. Desechando así el nefasto
intervencionismo cuajado de tasas y monopolios que no lograban vencer la carestía.
Las Sociedades Económicas de Amigos del País. Fueron centros culturales por influjo de las ideas
de la Ilustración, que contribuyeron a la difusión de las ideas ilustradas.
Su finalidad era introducir los más recientes progresos teóricos y prácticos del las ciencias y artes en
el país, interesándose también por el fomento de la vida económica de cada región o ciudad a la que
pertenecía.
Algunas sociedades recibieron el apoyo del Estado, aunque otros fueron simples fundaciones
particulares que se desarrollaron según la vitalidad del medio social en que crecieron. Eran tertulias
regulares que aglutinaban a gente preocupada por el desarrollo del país, se solía comentar en ellas
alguna publicación extranjera para promover temas de estudio.
La primera de esas sociedades fue fundada en 1748 en Azcoitia (Guipúzcoa) donde se reunían curas
e hidalgos en tertulias nocturnas, y dieron un reglamento donde se determinaban los temas que
habían de discutirse en las reuniones.
Un aspecto interesante fue que lograron incorporar a la vida activa a un sector importante de la
nobleza regional. Su labor fue bien vista por el Estado. Fueron una especie de escuelas públicas de
teoría y práctica de la economía política en todas las provincias de España. Su objetivo: “instruirse
las provincias en el estado de su agricultura, artes y comercio, reduciendo los hechos a memorias y
cálculos”.

B) LAS FUENTES DE RIQUEZA. REFORMA AGRARIA. INDUSTRIA Y COMERCIO.


En el siglo XVIII, la influencia de las teorías fisiocraticas hizo que el Estado asumiera la protección
de la agricultura promoviendo regadíos y canales para el transporte, como el Canal de Castilla. La
producción siguió basándose en los cereales panificables, el vino y el aceite.
Por influencia de los fisiócratas, desde mediados del siglo XVIII el Estado introdujo reformas
dirigidas a la protección de la agricultura frente a la ganadería: mejora de cultivos, realización de
grandes obras públicas, y liberalización del comercio de granos (ley de 1765). La Mesta vio
mermados sus privilegios.
En el reinado de Carlos III el Consejo de Castilla se pronunció a favor de que los municipios
dispusiesen de sus tierras comunales para hacer nuevas roturaciones de tierra para el cultivo. En
1777 Campomanes, como fiscal de Consejo de Castilla, solicitó a la Sociedad Económica de
Amigos del País un informe sobre la situación del campo conocido como “Expediente de la ley

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agraria” realizado por Jovellanos que lo presentó el Consejo de 1795. el “Informe sobre la ley
agraria” propugnaba una política agraria no intervencionista y liberal en la que se potenciaba la
propiedad privada de los particulares y su acceso a las tierras vinculadas, baldías y comunales,
principales causas de las escasez de tierras para el cultivo, y del consiguiente estancamiento
económico.
A finales del XVIII se acometen las primeras desamortizaciones, dirigidas a liberar la tierra de los
obstáculos que impedían su explotación, aunque sin resultados eficaces.
El comercio, experimentó cierta reactivación, por dos causas:
• La supresión de las aduanas internas.
• La mejora de la red viaria.
El comercio exterior continuó anclado en planteamientos proteccionistas y monopolísticos propios
del mercantilismo aunque fue abriendo paso a la influencia de las corrientes librecambistas, que se
tradujo en una creciente participación extranjera en nuestro comercio.

V. LAS ORDENANZAS DE LOS CONSULADOS


La jurisdicción especial en asuntos mercantiles había correspondido en la baja edad media a los
Consulados, el auge del mercantilismo propició el potenciamiento de los Consulados en la Edad
Moderna.
Se constituyeron varios Consulados de Comercio que actuaron como tribunales mercantiles, en
1494 surgió el Consulado de Burgos, en 1511 el de Bilbao, 1538 Sevilla, y 1632 Madrid.
La separación de la jurisdicción mercantil de la ordinaria fue hecha por los Reyes Católicos en 1494
y provocó la necesidad de que cada consulado elaborase sus propias Ordenanzas, en las que además
de regular su organización, se trataban aspectos diversos: el seguro marítimo, el comercio con
América y otras normas de aplicación al comercio terrestre y marítimo.
El Consulado de Burgos recopiló sus ordenanzas en 1538, en 1556 el de Sevilla, y para el de Bilbao
(el más importante) se dieron sucesivas ordenanzas entre 1518 y la más importante de 1737, para
cuya elaboración se sintetizaron disposiciones españolas tradicionales, así como otras de carácter
internacional: aspectos de las compañías de comercio, letras de cambio, quiebras, fletes, naufragios,
etc... Se trata de una normativa de derecho marítimo que alcanzó vigencia en toda España (se
incluyó gran parte del contenido en la novísima recopilación) hasta la promulgación del primer
código de comercio en 1.829.

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LECCIÓN 3.

ESTRUCTURA SOCIAL DE LA EDAD MODERNA

I. EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA E INMIGRACIÓN EUROPEA.


En la Edad Moderna se hicieron censos y catastros para tener una base sobre la que plantear
reformas tributarias y levas militares (Relaciones Topográficas de Carlos I y Felipe II, Catastro de
Ensenada de 1754, Censo del Conde de Aranda de 1768, Censo de Floridablanca de 1787).
Gracias a estas fuentes, se sabe que la población en el reinado de Carlos I fue escasa, sobre todo en
la Meseta y la tendencia se agudiza a finales del XVI ante la emigración a América, las guerras
imperiales, el aumento de población dedicada a la vida religiosa y la decadencia económica.
En el S. XVII continuó la tendencia con las guerras, las epidemias y la expulsión de los moriscos.
En el XVIII cambió la tendencia debido a las mejoras agrarias, reducción de la mortalidad y una
importante colonización interior.
Durante la Edad Moderna se acometieron diversos planes de repoblación de carácter estatal:
• Uno para paliar los efectos de la expulsión de los moriscos, que había dejado vacías tierras
de Levante, Granada y las Alpujarras y dejaban un flanco abierto a incursiones de turcos y
piratas. Se ofrecieron tierras en régimen enfitéutico a pobladores de Galicia, Asturias y
Castilla.
• El acometido en Sierra Morena (Sevilla y Jaén) impulsado por el ilustrado Pablo Olavide,
básicamente con población extranjera.

II. LAS CLASES SOCIALES


La sociedad siguió dividida en tres estamentos, pero en cada estamento se diferenciaron diversos
grados (óptimos, mediocres, ínfimos), con los plebeyos en lo más bajo.
En efecto, de una parte la sociedad de la edad moderna permaneció anclada en unos valores
tradicionales, necesitada de cohesión formal, en la que primaron un sentido del honor materializado
en la ostentación, un afán desmesurado de ennoblecimiento y unos estatutos de limpieza de sangre.
Tras la expulsión de los judíos, los conversos se mezclaron con los cristianos viejos, y los moriscos
–musulmanes conversos que quedaron en España- a menudo no fueron conversos reales, lo que
provocó desórdenes y que Felipe III determinara su expulsión.
Y de otra parte la diversificación de subgrupos en cada estamento trajo consigo un mayor número
de eslabones en la cadena social, y mayor proximidad entre ellos.

A) LAS CLASES PRIVILEGIADAS


La nobleza, estamento cerrado y dotado de privilegios, siguió ocupando el primer lugar de la escala
social a pesar de haber desaparecido su función como defensora de la sociedad.
Con los Reyes Católicos la Corona prevaleció –incorporó los maestrazgos de las órdenes, revisó
concesiones-, pero la nobleza no perdió poder: continuaron los señoríos jurisdiccionales, los
mayorazgos y las alianzas entre las grandes familias nobles.

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Tras la revuelta de las Comunidades, los nobles quedaron paulatinamente relegados por los letrados,
pero siguieron teniendo influencias desempeñando cargos militares y diplomáticos. Se distinguen
tres grados:
• Los Grandes de España: 20 familias reconocidas por Carlos I oficialmente como la más alta
primacía social, ocupaban el primer lugar en actos de corte, pudiendo permanecer cubiertos
ante el rey.
• Los Títulos: concedidos por los reyes: marqueses, condes, duques... aumentaron
considerablemente durante la edad moderna, títulos obtenidos como premio a los servicios
prestados. Sus privilegios no se derivaban del linaje, si no del servicio. Sus recursos
económicos procedían de rentas territoriales o señoriales, alcabalas, censos y mayorazgos.
• Nobleza de linaje: hidalgos, caballeros: nobles de segunda, sin recursos por no haber
accedido a cargos de relevancia. Era un grupo numeroso. Lo eran por nacimiento, por
descender de la caballería villana o por compra de ejecutoria. Los caballeros ejercieron gran
poder en el ámbito municipal.
En Aragón la nobleza conservó algunos privilegios medievales, y el gobierno de villas y ciudades
de realengo y las honores, de las que no podían ser desposeidos sino por sentencia del tribunal de
Justicia Mayor.
Los nobles mantuvieron su estatuto privilegiado en lo tributario, en el orden civil, penal, procesal
(exenciones del servicio militar, exclusión de ciertas penas, jurisdicción especial en manos de las
Chancillerías).
Hubo gran afán por atribuirse ascendencia noble, por vanidad genealógica todo el mundo aspiaraba
a ser reconocido como hidalgo y caballero y ser considerado como tal por el rey. El estilo de vida
comportaba la ostentación de poder económico –lo que dio lugar a reiterada legislación suntuaria.
Los nobles y los Grandes sufrieron una crisis con el cambio de dinastía, pues perdieron privilegios:
la nobleza titulada fue impulsada porque los Borbones premiaron con títulos de marqués, conde o
vizconde muchos servicios.
La condición nobiliaria se vio como incompatible con el ejercicio de ciertos oficios artesanales y de
comercio hasta que Carlos III declaró la honestidad y honorabilidad de todos los oficios.
El clero fue numeroso y heterogéneo, dotado de privilegios civiles, penales, procesales y
tributarios, y con alta consideración social. Su estrato superior lo ocupaban prelados y miembros de
los cabildos catedralicios y las colegiatas. Obispos y Arzobispos procedían del clero secular, no del
regular. La mayoría descendían de nobles. El clero bajo acogía a los curas párrocos y capellanes.

B) LAS CLASES MEDIAS


Los no privilegiados o pecheros (estado llano) también presentaban diversidad:
- La burguesía urbana, oligarquía municipal formada por comerciantes (llamados ciudadanos
honrados), profesionales liberales, funcionarios, letrados: intentaban emular a la nobleza
adquiriendo títulos, señoríos y formando mayorazgos.
- Las clases medias rurales, labradores, campesinos propietarios, arrendadores de parte de sus
tierras, a menudo empobrecidos por los censos e hipotecas.
- Clero bajo, soldados, escuderos, lacayos...
Todos estos, miembros del estado llano, al igual que las clases inferiores, eran libres pero obligados
a pagar las contribuciones. Su situación empeoró con el tiempo.

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La importancia social de las clases medias aumentó considerablemente en el S. XVIII, la burguesía
ilustrada fue escalando puestos políticos, distinciones sociales y excepciones económicas.

C) LAS CLASES INFERIORES

1.La población rural y urbana en la península:


o La clase rural inferior: Eran trabajadores rurales sin propiedad, que trabajaban la tierra
que arrendaban a otro o como jornaleros. Eran hombres libres, de hecho sin embargo
vinculados a señores de grandes dominios por contratos de arrendamiento (foro, enfiteusis).
o Los pequeños comerciantes y artesanos o menestrales: agrupados en gremios
profesionales cerrados, su condición fue más tolerable que la de los jornaleros.

2. La población rural en Indias: las encomiendas.


La ordenación de la explotación de la tierra en Indias y la recompensa a los particulares llegados
desde la metrópoli fueron resueltos con fórmulas ya utilizadas durante la reconquista:
Los repartimientos y encomiendas: los repartimientos en principio suponían la fijación de una
porción de territorio a un colono para que lo explotara, posteriormente y ante la falta de mano de
obra, se incluyó a los indígenas que lo poblaban dando lugar a la encomienda.
El régimen de encomiendas fue llevado a América para cubrir las necesidades de explotación
económica, ordenar el trabajo de los indios y asegurar su instrucción en la fe católica.
Cada operación de repartimiento se hacía en base a unas instrucciones, en las que se presuponía que
la asignación de indios se haría sobre la base de una relación jurídica de encomendación o
patrocinio, se partía de la base de que los indios eran sujetos de derecho.
Los indios jurídicamente no eran esclavos, el colono quedaba implicado en su instrucción religiosa
y protección. A cambio, el colono se beneficiaba del trabajo de los indios y/o del tributo que éstos
habían de satisfacer en su condición de súbditos del Rey. Dando lugar a encomiendas de servicio
personal o de tributo.)
En la práctica el sistema se deformó desde los primeros momentos y dio lugar a numerosos abusos
por parte de los encomenderos, llevando en la práctica a los indios a la esclavitud y dando lugar a
las denuncias de Las Casas y del Padre Montesinos.
Las críticas tuvieron su efecto en la primera regulación de la situación de los indios y en el
eestablecimiento de limitaciones a las encomiendas reflejadas en las Leyes de Burgos (1.512) y
Leyes Nuevas (1.542) que establecen la eliminación de las encomiendas. Sin embargo la legislación
no resultó efectiva y no fue hasta el S. XVII cuando se suprimen los trabajos forzosos de los indios.
Las encomiendas no fueron definitivamente suprimidas hasta finales del S. XVIII.
Clases sociales en América:
• Aristocracia: formada por españoles europeso, nobleza de toga y espada y la hidalguía.
• Nobleza criolla: constituida por los más ricos descendientes de los colonizadores.
• Nobleza indígena: caciques e indios principales que mantenían su poder.
• Proletariado: españoles pobres, negros libres, mestizos, mulatos e indios. Los esclavos
negros fueron escasos hasta la segunda mitad del S. XVI.

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D) LOS GRUPOS SOCIALES MARGINADOS:
Cabe mencionar:
• Los semilibres, -collazos o colonos en Castilla, siervos en Aragón, forans en Mallorca-
• Los no libes –prisioneros, indios, turcos, negros-. En el S. XVIII empiezan los primeros
movimientos para abolir la esclavitud.
• Otro elemento nuevo y marginado fueron los gitanos, procedentes probablemente de Egipto,
contra los que se dictaron disposiciones para erradicar su vida errante.
• Los mendigos, maleantes, delincuentes, vagabundos... los ilustrados pretendieron, en sus
reformas filantrópicas, educarlos y formarlos.

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LECCIÓN 4.

LA ÉPOCA DE LAS RECOPILACIONES.

I. LAS RECOPILACIONES CASTELLANAS: DEL ORDENAMIENTO DE


MONTALVO A LA NOVÍSIMA RECOPILACIÓN.
El gran número de textos en vigor complicaba el conocimiento de la norma aplicable a cada
supuesto. Las Cortes reclamaban sistemáticamente que se realizaran recopilaciones con las normas
vigentes que facilitara su conocimiento y manejo. Las recopilaciones obedecían a la necesidad de
contar con un conjunto normativo que contara con todas las leyes y pragmáticas de una misma
procedencia. Sus características fueron:
1. Sus materiales fueron fundamentalmente legislativos: disposiciones regias, de cortes,
pragmáticas.
2. No pretendieron innovar, sino conservar el derecho antiguo de cada reino.
3. El método utilizado no fue uniforme: a veces cronológico, a veces sistemático.
4. En todas se trata de incluir todo el derecho de forma unitaria.
5. Algunas obtuvieron carácter oficial por sanción regia, otras tuvieron carácter privado.
Las castellanas más importantes son:

ORDENAMIENTO DE MONTALVO Y LIBRO DE BULAS Y PRAGMÁTICAS DE JUAN RAMÍREZ


(EXAMEN)
Los reyes no incluían en sus pragmáticas cláusulas derogatorias de disposiciones anteriores. De
modo que ya Juan II y Enrique IV intentaron un trabajo recopilatorio, sin resultado. Posteriormente,
en 1480 los Reyes Católicos encargaron a Alonso Díaz de Montalvo una recopilación del derecho
castellano, impreso en 1484 y conocido primero como “Libro de leyes” o “Compilación de leyes” y
luego como “Libro de las leyes y ordenanzas reales de Castilla” u “Ordenamiento de Montalvo”.
Contenido: pragmáticas, leyes de cortes, reales cédulas dadas después del Ordenamiento de Alcalá y
alguna disposición del Fuero Real.
Estructura: Está estructurado en ocho libros, contemplando el derecho público, el privado, el
eclesiástico, el municipal, la hacienda, el régimen señorial y el derecho penal. Cada libro se divide
en títulos y éstos en leyes.
Es un trabajo incompleto que tuvo errores: no recogió todas las leyes vigentes, mutiló algunas, tomó
algunas no vigentes, incurriendo en confusiones y contradicciones. Quizá por ello, pese a su gran
difusión (32 ediciones,) los reyes le denegaron el reconocimiento oficial. Con todo, su contenido
pasó a la Nueva y la Novísima Recopilación, por lo que a pesar de la falta de respaldo oficial, tuvo
mucha trascendencia.
También del reinado de los Reyes Católicos data el Libro de Bulas y Pragmáticas de Juan Ramírez
(secretario del Consejo de Castilla)
Estructura:, no recoge un orden cronológico, si no que presenta una sistemática similar al
Ordenamiento de Montalvo, pero sin división en títulos o libros. Su contenido es aleatorio.
Contenido: sólo incluye disposiciones procedentes de la jurisdicción real. Leyes del Fuero real, Las

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partidas, disposiciones de Cortes, disposiciones Reales, acuerdos del consejo.
Con el título de Libro de Bulas y Pragmáticas fue sancionada por los Reyes Católicos en 1503.
Tuvo gran vigencia y se usó en tribunales como texto legal.

LA NUEVA RECOPILACIÓN
Las recopilaciones de Montalvo y Ramirez no resolvieron satisfactoriamente el problema de la
dispersión del Derecho castellano. Era tanta la confusión que en distintas cortes se reiteró la
necesidad de una nueva recopilación y la propia reina Isabel expresó en un codicilio (complemento)
de su testamento el deseo de que se hiciera una nueva recopilación.
Carlos V encargó hacer una Nueva Recopilación a Pedro López Alcocer, que falleció sin terminar la
terea, siendo sucedido por el Doctor Guevara y Escudero y, ya bajo Felipe II, por López de Arrieta y
Bartolomé de Atienza, la obra tardó más de 50 años en terminarse porque a las dificultades
intrínsecas del proyecto, se unió el hecho de que cada uno de estos autores revisó la labor del
anterior, prolongando con ello el trabajo. Examinada por el Consejo de Castilla, fue promulgada por
Felipe II en 1562.
Fuentes: Las Partidas, Leyes de Toro, leyes del Fuero Juzgo, Fuero Real y Ordenamiento de Alcalá.
Estructura: La obra consta de nueve libros con más de 4.000 leyes. Dado que los trabajos partieron
del texto de Montalvo, heredó sus defectos. Abarca temas de la Iglesia, familia, sucesiones, D.
público, penal y procesal, régimen municipal, hacienda, etc... Donde se pueden observar lo estilos
normativos de los distintos monarcas.
De la Nueva Recopilación se hicieron diez ediciones oficiales, en las que se incluyeron pragmáticas
publicadas de 1640-1722 y se añadió un volumen de autos acordados.(Disposiciones de gobierno, o
de carácter administrativo, que dictaba el Consejo Real a sus oficiales públicos.)
En 1786, bajo el reinado de Carlos III, el Consejo de Castilla encargó a Lardizábal un suplemento
con cédulas, decretos y autos posteriores a 1745, pero nunca fue aprobado. El mismo encargo, por
Carlos IV a Juan de la Reguera Valdelomar, no obtuvo sanción real, pues el propio Valdelomar
había propuesto una Novísima Recopilación.

LA NOVÍSIMA RECOPILACIÓN (EXAMEN)


Juan de la Reguera, relator de la Chancillería de Granada, presentó a Carlos IV, junto con el
suplemento recopilatorio que le había encargado, un nuevo proyecto de recopilación, que fue
aprobado de inmediato en 1805: La Novísima Recopilación de las Leyes de España.
Estructura: se componía de 12 libros y más de 4.000 leyes.
Temas: eclesiásticos, derecho de corte, del Consejo de Castilla, D. público, gobierno civil,
municipal, Hacienda, familia, arendamientos, contratos, penal, procesal, etc...
No dejó sin vigencia la Nueva Recopilación (no contenía cláusulas derogatorias), de modo que la
Nueva fue aplicada en casos no contemplados por la Novísima.
La Novísima repitió los defectos de la nueva, no estuvo a la altura de su tiempo, reiterando el
tradicional sistema recopilador cuando ya se apuntaban las nuevas ideas codificadoras, además
abundó en insuficiencias y contradicciones, omitió algunas leyes, repitió otras, citó a los autores sin
la debida exactitud. Sin embargo, al ser el trabajo más próximo al proceso codificador, tuvo gran
vigencia en España y América aún después de la independencia, pues fue base de los distintos
códigos.
Fue objeto de críticas por numerosos juristas, entre ellos Martínez Marina (“Juicio crítico de la
Novísima Recopilación”) que puso de manifiesto los defectos que se seguían arrastrando de la

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anterior recopilación.

II. RECOPILACIONES EN LOS DEMÁS TERRITORIOS

VASCONGADAS
Las provincias del Pais Vasco conservaron sus peculiaridades legislativas, reconocidas en la edad
media, hasta el S. XIX.
Vizcaya revisó en 1528 el Fuero de Vizcaya de 1452 que contenía omisiones importantes, revisión
sancionada por Carlos I con el nombre de Fuero, Privilegios, Franquezas y Libertades del Señorío
de Vizcaya. Estableció como supletorias las leyes generales castellanas.
Álava no realizó recopilaciones sistemáticas, las leyes del reino fueron reunidas en colecciones
durante los siglos XVII y XVIII: “Cuaderno de Leyes y Ordenanzas con que se gobierna la
provincia de Alava.” incluyendo las Ordenanzas de hermandad de 1463, el Privilegio del Contrato
de 1333 y varios privilegios y cédulas promulgadas hasta 1825.
Guipúzcoa Los RRCC intentaron hacer una primera recopilación de los fueros. Después se
recopilaron los Cuadernos de la Hermandad desde 1467-1583 (no se llegó a imprimir). En 1696 se
publicó una Nueva Recopilación de los fueros, privilegios, buenos usos y costumbres, leyes y
ordenanzas de la provincia de Guipúzcoa, a la que se agregaron en el XVIII los Fueros, privilegios
y ordenanzas, con intervención del Consejo de Castilla.

ARAGÓN
Las recopilaciones, a diferencia de Castilla, son fieles al texto recopilado, sin mutilaciones ni
omisiones. Hubo dos tipos:
Cronológicas: “Fueros y observancias del reino de Aragón”, que recoge el Código de Huesca y las
Observancias de Díez de Aux, publicadas hacia 1476.
Sistemáticas: en las cortes de 1533 y 1547 se encargó una nueva recopilación, finalmente llamada
Fueros, observancias y actos de Corte, compuesta por nueve libros, divididos en títulos y fueros. En
otro cuerpo se incluyen las observancias y en otro, los fueros considerados en desuso. Se realizaron
reediciones con fueros de cortes posteriores.

NAVARRA
Se incorporó a Castilla en plano de igualdad: mantuvo sus fueros desde 1512 hasta la Ley
Paccionada de 1841, conservando aun así su derecho privado y privilegios administrativos y
fiscales. Son realizadas por iniciativa de las Cortes o el Rey las siguientes recopilaciones:
- Fuero reducido (1528): se encargó a tres juristas que redujeran el fuero. Lo presentaron en
Sangüesa (1530), y el Virrey no lo aprobó aduciendo que el Fuero General nunca había sido
confirmado por los reyes.
- Recopilación de síndicos: Contenía legislación de cortes de 1512-1612, ordenando la legislación
por materias en 5 libros. No fue aprobada por el Consejo Real.
- Recopilación de Armendáriz: publicada por este jurista en 1614, abarcaba legislación del mismo
periodo que los síndicos, fue rechazada por las Cortes (1617) por no haber sido solicitada.
- Recopilación de Chavier: fue publicada en 1686 con licencia real. Recogió Los Fueros del Reino
de Navarra hasta su unión con Castilla y las leyes posteriores, adicionándose posteriormente el
Fuero General y el Amejoramiento de 1330.

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- Novísima recopilación de las leyes del Reino de Navarra: (Elizondo, por encargo de las Cortes de
Pamplona en 1701, publicada en 1735: recogió legislación de Cortes hasta 1716).

CATALUÑA
Su legislación fue una continuación de la de la Edad Media pues pertenecía a la Corona de Aragón.
Con la llegada de Felipe V, se produce un proceso unificador, vía extensión de derechos locales a
distintos lugares y convirtiéndose el derecho emanado de Las Cortes en supletorio. Por otro lado, el
derecho se romanizó, alegándose el ius commune en los tribunales.
Las principales recopilaciones fueron:
- La encargada por las Cortes (1413) para verter a lengua romance los Usatges, las constituciones de
Cataluña y los Capítulos de corte. Encargada a Callís, Pere, Basset y San Dionís, que constaba de
diez libros, siguiendo el código Justineano, sobre la Iglesia, el Príncipe y su Corte, procuradores,
abogados, derecho procesal, de familia, sucesorio, penal... no fue promulgada.
- Constitucions y altres drets de Catalunya: solicitada por las Cortes de Monzón, (1553 y 1585),
hecha por Cordelles, Frenquesa y Puig en 1587 y publicada en 1588 y 1589. Fue una continuación
de la anterior, con puestas al día.
- Constitucions y altres drets de Catalunya: (1704): puesta al día de las anteriores.

MALLORCA
La legislación de la Edad Moderna continúa la de la Edad Media. La primera recopilación desde el
XVII es la de Canet y Mesquida, realizada por una comisión formada por Salvá, Moll, Zaforteza y
Mezquida, finalizada en 1622, que no obtuvo sanción real. Estaba organizada por materias. Una
segunda fue la de Moll (1663), más completa, llamada Ordinacions y sumari dels privilegis,
consuetuts y bons usos del regne de Mallorca. Su sistemática fue similar a la anterior.

VALENCIA
Perdió sus Furs con Felipe V. Hubo una recopilación de 1482 (de Riucech): Furs y Ordinacions de
Valencia (contiene fueros de Cortes de 1240 a 1446 y el Código de Jaime I) y otra de 1547 (de
Pastor): Fori regni Valentia: nueve libros que recogen todas las materias, algunas comentadas en
relación al Hábeas Iuris Civilis y Canonici.

III) LAS RECOPILACIONES EN INDIAS


En las Capitulaciones de Santa Fe (1492) se acordó que las tierras que se descubrieran recibirían el
esquema organizativo castellano. El derecho indiano estuvo compuesto del común romanocanónico,
el castellano, el real dictado para las Indias, el consuetudinario indígena y el criollo.

A) DERECHO CASTELLANO, INDIANO, INDÍGENA:


Se consideró a los indígenas súbditos libres de Castilla: se trasladaron a las Indias las instituciones
castellanas: adelantados, audiencias, corregidores, capitanías generales...
• En una primera etapa las disposiciones castellanas tuvieron vigencia automática en Indias.
• En una segunda etapa dominaron disposiciones castellanas dictadas expresamente para las
Indias. Desde 1614 se estableció que para tener vigencia en las Indias, las disposiciones
dictadas para Castilla debían pasar por el Consejo de Indias. Castilla elaboró derecho
adaptado a cada territorio, bien mediante pragmáticas, mediante leyes de cortes o mediante

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disposiciones de gobernantes (virreyes, corregidores, capitanes generales).
• En una tercera etapa se fue teniendo en cuenta el derecho consuetudinario indígena, sobre
todo para encomiendas, tributos o condiciones de trabajo de los indios. No podía ir en contra
del D. natural, las leyes cristianas ni la legislación regia.
Características: Fue un derecho muy casuístico, hecho con perspectiva particularista que resuelve
supuesto a supuesto. Se produce una gran dispersión normativa.
Desde España había gran desconocimiento de la realidad en Indias, se provocaban gran número de
desajustes por falta de operatividad de un derecho que debía ser aplicado lejos del foco emisor,
llevó a la generalización de la cláusula “obedézcase, pero no se cumpla” que al tiempo que
reconocía la potestad normativa de la corona, reconocía la inaplicabilidad de ciertas normas.

B) DE LOS PRIMEROS TRABAJOS RECOPILADORES A LA RECOPILACIÓN DE 1680


Era acuciante la recopilación del D. de las Indias debido a su dispersión, casuística y
sobreabundancia de disposiciones, muchas sin orden y sin aplicación o dadas para un solo supuesto
y que habían quedado obsoletas con el tiempo.
El primer intento fue encargado por el Virrey de México al oidor de la Audiencia Vasco de Puga
(1563), que recogió cronológicamente las disposiciones del virreinato de Nueva España desde 1525.
Posteriormente se encargó una nueva recopilación a Juan López de Velasco (oficial del Consejo de
Indias), quien incluyó extractos de las disposiciones dictadas para las indias que habían sido
asentadas en los registros del Consejo desde 1492 a 1567. Se trata de una colección de extractos que
nunca fue impresa.

JUAN DE OVANDO Y SU PROYECTO DE CÓDIGO. (EXAMEN)


Felipe II encargó, mediante Real Cédula, al Consejo de Indias recopilar las Leyes de Indias. El
Consejo encomendó la tarea el cacereño Juan de Ovando. No obstante, se pretendía, no una
recopilación, si no un verdadero Código que refundiese y reelaborase y ordenase las normas
dictadas para las Indias.
Parece que López de Velasco y Juan de Ovando realizaron (1568) la Copulata de leyes de Indias, en
la línea de la obra de López de Velasco. Está articulada en siete libros, subdivididos en títulos y
éstos en artículos que contienen un sumario de cada disposición. Se cree que se trata de una obra
concebida por Ovando y realizada por Velasco.
Ovando, inspirándose en la estructura de Las Partidas, proyectó un Código, del que completó el
primer libro en 1570 y otros posteriormente que no recibieron sanción papal ni regia, su muerte
ocupando la presidencia del Consejo de indias, dejo la obra inconclusa.

CEDULARIO DE ENCINAS.
Después de la muerte de Ovando, se intentó hacer una recopilación por territorios. Alonso Zurita lo
intentó en 1574, con las mismas técnicas de las recopilaciones Castellanas, el Ordenamiento de
Montalvo y Nueva Recopilación, pero no fue del agrado del Rey y no se promulgó.
En 1582 se encargó un nuevo código a un oficial mayor de la Secretaría de cámara del Consejo de
Indias (Diego de Encinas). Se publicó en 1596 sin aprobación regia. Fue una tarea muy profesional,
se le encomendó copiar las Provisiones, Cédulas, Ordenanzas y lo hizo con fidelidad al texto,
trancribiendolas por orden cronológico y ordenadas por materias, además omitió las disposiciones
en desuso y las derogadas.
Aunque no fue una compilación exahustiva, fue obra imprescindible al contener los textos íntegros

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de muchas diposiciones legales.

LA RECOPILACIÓN DE 1680:
A lo largo del siglo XVII se desarrollan las tres etapas de la recopilación definitiva del Derecho
Indiano que culminaría en 1680 con Carlos II sancionando la Recopilación de las leyes de los
reinos de Indias de 1680.
• Primera etapa, tras varios intentos fallidos, el Consejo de Indias encargó a Diego de Zorrilla
(abogado con experiencia indiana por haber vivido en Quito) la revisión los libros obrantes
en su secretaría, para hacer una recopilación. Se limitó a recomponer el Cedulario de
Encinas, por lo que su trabajo no fue aprobado por el Consejo.
• Segunda etapa: Tras este fracaso, se inician trabajos recopilatorios por tres frentes distintos:
◦ En el Consejo, Rodrigo de Aguiar, prepara un nuevo proyecto.
◦ Al mismo tiempo Solórzano Pereira, elabora en Perú un nuevo plan. Redacta un primer
libro sobre materias eclesiásticas, pero es rechazado en corte alegando que Aguiar ya
estaba en ello.
◦ Simultáneamente, en Lima, Antonio de León Pinelo, profesor de la Universidad, trabaja
por su cuenta en un tercer proyecto. Cuando lo presenta en Corte, se ofrece a colaborar
con Aguiar, que lo acoge como ayudante. Sin embargo Aguiar, fallece antes de que
ambos acaben el trabajo. León Pinelo continúa en solitario el trabajo, que será revisado y
perfecionado por Solórzano Pereira, ahora consejero. Se presenta la obra que no llega a
ser publicada por no llegar la sanción regia ni el dinero para la impresión. Pinelo muere
sin ver publicada su obra.
• Tercera etapa: se formó una nueva junta codificadora en la que Jiménez Paniagua, que
asume el protagonismo de los trabajos y a quien se trasladó todo el material anterior y que
imprimió (1661-1680) su obra. Investigaciones recientes han dado a conocer que Paniagua
reproduce literalmente la obra de Pinelo, con escasísimas aportaciones.
La denominada Recopilacion de 1680 fue sancionada por Carlos II (1680). Se componía de nueve
libros, más de 5000 leyes, en las que se hace referencia a la Iglesia, las universidades, Consejo de
Indias, Jurisdicción real, autoridades, organización municipal, minas, industria, situación jurídica de
los indios, Casa de contratación y flota de Indias...
La técnica era la de la Nueva Recopilación castellana: resumen en un nuevo texto de las
disposiciones reales que se consideran vigentes, indicando detrás de cada ley las fuentes de
procedencia, lo que no evitó diversas contradicciones y erratas.
Recoge un orden de prelación de fuentes de gran importancia dado el caos legislativo existente en el
derecho indiano, con las siguientes prioridades:
• 1º La Recopilación.
• 2º Legislación dada a las Audiencias (cédulas, ordenanzas y provisiones) dictadas con
anterioridad a la Recopilación para Indias y no derogadas.
• 3º Leyes del Reino de Castilla como supletorias, en caso de laguna en los bloques anteriores
y guardando el orden de prelación de fuentes de las leyes de Toro (que reproducían las del
ordenamiento de Alcalá) incorporado a la Nueva Recopilación.
La Recopilación de 1680, al igual que las anteriores, nació vieja: se seguían promulgando leyes. Era
necesario actualizarla, lo que se hizo de varias maneras:

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– Unos autores propusieron la elaboración de comentarios y notas que recogieran la adiciones
y concordaran y glosaran los textos. Ejemplos son los trabajos de Antonio Palacios, como
jurista dedicado a la práctica del derecho.
– Otros intentaron una recopilación de las disposiciones posteriores a 1.680. Como el
panameño José de Ayala y su Cedulario Indico.
– Ante el fracaso de estos métodos, algunos juristas acometieron la elaboración de colecciones
privadas. Ejemplos de compilaciones de D. Criollo son las Ordenanzas peruanas impresas
por Ballesteros, o la reedición de los Sumarios de Aguiar en Méjico por Ventura Beleña.
En época de Carlos III, se encargó un nuevo Código de Leyes de Indias a Serrador y Ansótegui. Su
obra no llegó a buen fin, ni tampoco el Nuevo Código presentado a Carlos IV en 1792.
En los convulsos años siguientes se interrumpe la labor. Finalizada la guerra de independencia,
Fernando VII reinicia los trabajos, pero la posterior supresión del consejo de Indias hicieron
fracasar definitivamente el proyecto.

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LECCIÓN 5.

MONARQUÍA Y CORTES EN LA EDAD MODERNA

I. MONARCA Y ESTADO.

A) EL ESTADO MODERNO EN LAS MONARQUÍAS EUROPEAS.


En la Edad Moderna el Estado, con personalidad jurídica propia distinta del monarca (hasta el S.
XVIII en que se confunden,) es un ente que orienta sus actuaciones al bien común. El poder deriva
de Dios y es depositado en los súbditos, pero la sociedad delega en un soberano: el príncipe está
sujeto al derecho positivo y al bien común. El Estado tiene por fin precisamente lograr el bien
común, mantener el orden interno, defender la nación, administrar justicia y defender la fe. Queda
reconocida la facultad de deponer al soberano que se convierta en tirano.
Pero de otra parte el Rey personifica al Estado y se protege mediante símbolos, ritos y mitos: no
puede ser criticado: de ahí que a menudo gobierne a través de persona interpuesta (el valido).
Tras la publicación de El príncipe de Maquiavelo, se consolidan en Europa las monarquías
absolutas y nacionales: El príncipe debe hacer lo posible para mantenerse en el poder, aunque opte
por el mal: la conveniencia política difiere de la moral: el fin justifica los medios.
En España, junto al maquiavelismo, las posturas contrarias alcanzaron una difusión paralela: el
maquialvelismo desemboca en la tiranía, el príncipe debe tener una conciencia moral que limite su
poder como única garantía para el súbdito.
En España se detectan tendencias que aceptan a Maquiavelo pero intentándolo adaptar a la moral
cristiana:
- El tacitismo aglutina a los discípulos de Maquiavelo (Álamos) que intentan construir una ciencia
política al margen de la ética, pero para no mentar a Maquiavelo invocan a Tácito, filósofo
precristiano.
- El causismo (Saavedra.) El príncipe debe ser educado sobre todo en Historia y las Sagradas
Escrituras.

B) PODER REAL Y ACCESO AL TRONO:

1. DOCTRINAS EUROPEAS SOBRE SOBERANÍA Y ABSOLUTISMO (EXAMEN)


En la España Moderna la forma de gobierno fue la Monarquía, con concentración progresiva del
poder hasta llegar a la monarquía absoluta de los Borbones.
Desde el matrimonio de los RRCC, la península se encuentra dividida en dos Coronas: Castilla y
Aragón que mantiendrán diferenciadas sus instituciones y derecho. Con Carlos V se alcanza la
unidad dinástica, pero no territorial, el soberano lo es de cada territorio por independiente, los
terriotrios conservan su personaliad jurídico-política. Jurídicamente los monarcas no son reyes de
España, si no de cada uno de sus territorios y reinos.
La tendencia a unificar los territorios, mediante la extensión de las instituciones de Castilla,

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potenció la voluntad independentista de otros territorios. De modo que los naturales de los distintos
reinos se consideraban extranjeros entre sí, aunque fueran súbditos de un mismo Rey.
La concepción bajo-medieval del poder real entendía que los reyes lo son por la gracia divina,
aunque se considera que reciben el poder del pueblo o del Papa. En la Edad Moderna, en
consecuencia no existía una limitación jurídica reconocida a dicho poder.
Fue Bodino, en Los seis libros de la República (1576) quien sostuvo que el príncipe no estaba
obligado a cumplir el derecho positivo, sino que estaba por encima de las leyes al ser el titular de la
soberanía. En el S. XVII se consolidará la tesis del poder absoluto del príncipe frente al poder
limitado.
Entonces los juristas, para distinguir al príncipe del tirano, establecerán que el primero cumple la
ley divina, el derecho natural y de gentes, y está limitado por la Constitución política o leyes
fundamentales del reino, que fundamentan el Estado y el propio poder real.
La concentración política en torno al Rey se consumó con los Borbones siguiendo el modelo
absolutista francés,(identificación Rey-Estado, Decretos de Nueva Planta que acabaron con las
instituciones de los reinos de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca), aunque la influencia de la
Ilustración modificó los fines del Estado, la monarquía había de procurar el desarrollo cultural y
económico del país y con ello el beneficio del pueblo.

2.- SUCESIÓN A LA CORONA: LEY SÁLICA Y PRAGMÁTICA SANCIÓN (EXAMEN)


Según las normas de sucesión de Las Partidas, la monarquía era hereditaria. La corona correspondía
al primogénito o a sus hijos. A falta de hijos heredaban las hijas, y a falta de descendientes, el
pariente más próximo. La línea recta desplazaba a la colateral, el sexo masculino al femenino y la
mayor edad a la menor en igualdad de línea y sexo.
Las cortes recibían el juramento del Rey y le juraban fidelidad. Desde 1338 el heredero ostentó el
título de Príncipe de Asturias.
En 1713, el rey Felipe V de España promulgó la Ley Sálica, por la que las mujeres sólo podrían
heredar el trono de no haber herederos varones en la línea principal (hijos) o lateral (hermanos y
sobrinos). De esta forma, pretendía evitar que los Habsburgo recuperaran el trono a través de líneas
dinásticas femeninas.
Carlos IV (1789) quiso abolirla y volver a las normas de sucesión de Las Partidas mediante una
pragmática sanción, pero la ley no llegó a publicarse.
En marzo de 1830, Fernando VII de España tuvo un problema: no tuvo hijos varones, sólo dos hijas,
Isabel (posteriormente conocida como Isabel II de España) y Luisa Fernanda de Borbón. Fernando
decidió publicar la Pragmática Sanción de su padre Carlos IV, para que su hija mayor pudiera
heredar el trono y ser proclamada reina tras su muerte, siguiendo la tradición española.
Esto perjudicó a su hermano, Carlos María Isidro de Borbón (heredero legítimo de la corona según
la ley sálica), de modo que sus partidarios presionaron a Fernando VII para que, en 1832, cambiara
de criterio y derogara la Pragmática. Sin embargo, Fernando, tras sufrir un grave ataque de gota,
mantuvo su postura y cuando murió el 29 de septiembre de 1833, Isabel fue proclamada reina; pero
debido a su minoría de edad, el reino quedó bajo la regencia de su madre, María Cristina de
Borbón-Dos Sicilias. El conflicto dinástico generaría las conocidas como guerras civiles carlistas a
lo largo des siglo XIX.

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II - PODER REAL Y SU EJERCICIO:

A) LIMITACIONES TEÓRICAS: TIRANÍA Y DERECHO DE RESISTENCIA. (EXAMEN)


En los siglos XVI-XVIII se intenta limitar el poder real, en base a la existencia de unas
Leyes Fundamentales, normas básicas que se encuentran en la estructura del reino. La difusión de
las ideas de algunos pensadores Europeos fue fundamental:
• Bodino entendía que, pese al poder absoluto del príncipe, éste estaba obligado a respetar
cierto orden preestablecido (la propiedad privada y ciertas leyes estatales).
• En España, El Padre Mariana, formula una teoría pactista: entendía que el poder político
residía en la república –reunión de estamentos-, quien había cedido parte del poder al Rey,
limitándole al existir leyes fundamentales (sucesión a la Corona, percepción de impuestos y
respeto a la religión) que debía respetar. Justificaba la rebelión y el tiranicidio en caso
contrario.
Estas ideas fueron utilizadas por las instituciones y las clases superiores para conservar el derecho
de cada reino:
• En Castilla, la cláusula “obedézcase, pero no se cumpla” intentaba que las disposiciones
reales contrarias al derecho, aún reconociéndose, no se aplicasen. De hecho tuvo poca
eficacia por el poco peso legislativo de las Cortes.
• En Navarra, además de la mencionada cláusula, aparecieron la sobrecarta y el reparo de
agravios. Conforme a la primera, todas las disposiciones reales debían revisarse por el
Consejo Real de Navarra para comprobar si lesionaban el derecho del reino. En caso de
contrafuero, las Cortes solicitaban el reparo de agravios al rey.
• En Vascongadas, mediante el Pase Foral se admitían o rechazaban las disposiciones reales
según fuesen o no contrarias a los privilegios, además de contar con la cláusula “obedézcase,
pero no se cumpla”.
• En Aragón, Navarra y Cataluña se recurrió a la limitación por el pacto rey/reino. En
Cataluña las disposiciones contrarias al derecho foral eran nulas de forma automática, y la
reparación de agravios se hacía en las Cortes como medida previa a la concesión de
cualquier impuesto. En Aragón el justicia mayor era juez de contrafueros, estando facultado
para juzgar los agravios tanto en cortes como fuera de ellas, pero se debilitó a raíz del caso
de Antonio Pérez.

B) OPOSICIÓN: MOVIMIENTOS POLÍTICOS Y SOCIALES (EXAMEN)


En la época de Carlos I, se produjeron una serie de revueltas que se resolvieron mediante la
implantación definitiva del absolutismo monárquico aliado con la nobleza territorial. Por otra parte,
Carlos I entendió el serio aviso y a partir de entonces “españolizo” su política:
• La Revuelta de las Comunidades Castellanas (1520): movimiento de repulsa ante la
injerencia de ministros flamencos que ocuparon los principales cargos en la Corte de Carlos
I. Para éstos, el territorio español no era más que una fuente de ingresos destinados a
satisfacer la empresa imperial.
La desatención de las peticiones castellanas propiciaron las protestas de las ciudades, que
pedían que el Rey no saliera del reino, que no se sacase dinero del territorio y que los cargos

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no fueran ocupados por extrangeros. Pero Carlos I dejó España en manos del regente
Adriano de Utrecht.
En 1520 se reunieron una especie de cortes “la Junta Santa” que declaró nula la autoridad de
Adriano. Sin embargo, como los levantados eran burgueses, los nobles y el alto clero se
pusieron de parte del Rey, recibiendo compensaciones políticas por ello.
El emperador atendió algunas peticiones e incluyó a castellanos en el gobierno, pero algunos
levantados siguieron en el movimiento y fueron sometidos.
El motor del movimiento fue la protesta del clero, los caballeros, los hidalgos y los
labradores, contra los consejeros extrangeros, pero acabó siendo un choque entre la
ideología castellana, centrada en la política interior, y la real, basada en el imperio. El
resultado fue la consolidación en Castilla del absolutismo monárquico.
• Las Germanías Valencianas: Las Germanías nacieron en Valencia hacia 1519 por la
oposición que existía entre la burguesía urbana y la nobleza rural. Armada la primera para
defenderse de las incursiones berberiscas y estructurada en gremios, muy pronto fue
adoptando una organización militar.
La guerra se extendió por todo el país con gran ferocidad. Los menestrales (gremios) se
batieron con energía y proclamaron una “guerra santa” contra la nobleza, que era apoyada
por las masas moriscas. El odio secular entre la burguesía cristiana y los campesinos
moriscos impidió su unión contra la nobleza territorial y planteó la guerra como un típico
conflicto de clases.
Vencidos los rebeldes en Oropesa y capturado su Caudillo, Vicente Peris, en Valencia, y
tomadas Játiva y Alzira el reino fue pacificado definitivamente.
En Mallorca la revuelta popular alcanzó una gran intensidad, y a diferencia de lo ocurrido en
Valencia, el campesinado se unió a los menestrales. Los “agermanats” mallorquines llegaron
a controlar toda la isla y establecieron un régimen igualitario, tras diezmar la nobleza. A
finales de 1522 una flota imperial procedió restablecer el orden anterior, y dio paso a una
severísima represión.
• La Rebelión de las Alpujarras tuvo lugar a raíz de la conversión forzosa de los moros: los
moriscos se bautizaron, pero continuaron realizando sus costumbres y se levantaron por las
malas situaciones económicas que padecían, motivadas entre otras por malas cosechas,
epidemias y desigualdad en el pago de impuestos. Se trata de una revuelta social y religiosa
con un transfondo de crisis económica. Al finalizar las hostilidades fueron redistribuidos por
España, con lo que hubo que repoblar Granada y la Serranía con asturianos, gallegos y
castellanos.
El Reinado de Felipe II supuso un reforzamiento del poder real, con base en el alzamiento de
Aragón: la negativa del Justicia Mayor de Aragón a entregar al Secretario Real Antonio Pérez (que
parece ser que había urdido una trama para asesinar a Escobedo –secretario de Juan de Austria- o
bien que era amante de la princesa de Éboli, como el Rey) hizo que Felipe II acusara de hereje a
Pérez ante la Inquisición, único tribunal capaz de intervenir en Aragón. El pueblo aragonés se puso
de parte de Pérez, y Felipe II respondió decapitando al Justicia Juan de Lanuza y convocando
(1592) Cortes en Tarazona donde logró mayores prerrogativas, como la tribución al rey del
nombramiento y deposición del Justicia.
Con Felipe IV, la capacidad de Castilla para defender los intereses de la monarquía en Europa y el
resto del mundo había llegado al colapso. El conde-duque de Olivares trata de incorporar las ideas
de reparto y uniformidad fiscal en su idea de gobierno, lo cual supondría un recorte de los derechos
forales del resto de reinos y provincias. Como contrapunto ofrecía repartir los dudosos beneficios

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del Imperio, junto con sus cargas, hasta entonces reservados principalmente a la Corona de Castilla.
En este estado de las cosas, Olivares en el marco de la Guerra de los 30 años, elige deliberadamente
a Cataluña como frente para atacar a Francia. Un ejército de unos 9.000 soldados pasó el invierno
en el frente catalán, la falta de manutención se tradujo en excesos hacia la población que el virrey,
conde de Santa Coloma, se mostró incapaz de prevenir.
Finalmente, la situación derivó en revuelta. El odio al virrey, a Olivares y a la administración
virreinal crecieron en el Principado azuzados premeditadamente por las instituciones catalanas y un
importante sector del clero. Los campesinos toman Barcelona y a ellos se unieron los segadores.
Fueron asesinados funcionarios y jueces reales. La sublevación derivó en una revuelta de
empobrecidos campesinos contra la nobleza y ricos catalanes de las ciudades que también fueron
atacados. La oligarquía catalana se encontró en medio de una auténtica revolución social entre la
autoridad del rey y el radicalismo de sus súbditos más pobres.
Conscientes de su incapacidad de reducir la revuelta y sus limitaciones para dirigir un estado
independiente, los gobernantes catalanes se aliaron con Francia. Cataluña se encontró así siendo el
campo de batalla de la guerra entre Francia y España e, irónicamente, los catalanes padecieron la
situación que durante tantas décadas habían intentado evitar: Sufragar el pago de un ejército y ceder
parcialmente su administración a un poder extranjero, en este caso el francés.
Conocedor del descontento de la población catalana por la ocupación francesa, Felipe IV considera
que es el momento de atacar, el ejército franco-catalán acaba rindiéndose y se reconoce a Felipe IV
como soberano y a Juan de Austria como virrey en Cataluña, si bien Francia conserva el control del
Rosellón. Felipe IV por su parte firmó obediencia a las leyes catalanas.
Con Carlos III , ya en el S XVIII se produjo el motín de Esquilache, motivado por la prohibición de
usar capa larga –decisión de Esquilache para evitar impunidad en los crímenes- o, más bien, por la
política reformista de ministros extranjeros y por la carestía del pan. Se quemaron las pertenencias
del ministro, se acudió a Palacio y se exigió al Rey desterrarlo, suprimir su bando y fijar el precio
de los bienes de primera necesidad. Para algunos (Ferrer del Río) el motín fue dirigido por
privilegiados (jesuitas o clases elevadas), para otros fue un alboroto espontáneo (Villar, Anes), y
para otros (Navarro, Rodríguez) hubo una mezcla de factores: carestía, xenofobia, participación de
jesuitas o incluso intrigas políticas.

C) GRUPOS POLÍTICOS Y SUS INTERESES


Desde Carlos V existieron grupos de presión política, de carácter a veces nacional, a veces
estamental, a veces orientadores de una forma de actuación, a veces en pro de alguna potencia
extranjera...
Con Carlos V, destaca el grupo flamenco frente al castellano.
Con Felipe II hubo un posicionamiento en torno a dos partidos: el del Príncipe de Éboli, Duque de
Pastrana (Ruy Gómez da Silva) , y el del Duque de Alba (Fernando Álvarez de Toledo), más
partidario de la diplomacia el primero frente a la postura belicista del segundo.
Con Carlos II su hermano bastardo –Juan José de Austria- lideró la oposición al gobierno del padre
Nithard, valido de la regente Dña. Mariana. El valido intentó alejar al hermanastro de la Corte, pero
éste se refugió en Cataluña y desde allí acabó consiguiendo que el religioso fuera expulsado de la
corte y acabara marchando a Roma. Se considera el primer golpe de estado de la España moderna,
producido desde la periferia.
Con Fernando VI las luchas partidistas tuvieron lugar entre Zenón de Soldevilla – Marqués de la
Ensenada, presuntuoso y amigo del lujo- y José de Carvajal y Lancaster – austero y desaliñado-.
Ambos eran competentes trabajadores, pero surgieron entre ellos diferencias políticas y

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profesionales.
Con Carlos III luchan por el poder el partido aragonés –organizado en torno al Conde de Aranda,
que pretendía el restablecimiento de la monarquía pactada- y el golilla – encabezado por el marques
de Grimaldi, Floridablanca y Campomanes, contrarios a la descentralización-.

D) PODER REAL Y PODER SEÑORIAL:


El poder señorial no desapareció con los Reyes Católicos. Tan solo en el S: XVIII se hicieron
intentos serios de reduccir los señoríos existentes.
En el XVI y XVII incluso se incrementó, consolidándose. En Cataluña y Valencia se consolidan las
prácticas enfitéuticas que extienden la propiedad señorial y contribuyen a que los nobles
conservaron facultades como la jurisdicción penal, recibir parte de la cosecha y la percepción de
ciertas prestaciones.
En Aragón, los señores podían incluso sentenciar a muerte a sus vasallos, y en el Bierzo los foros
adquirieron una mayor duración. En Castilla los señoríos quedaron en manos de grandes familias, y
en Andalucía se concentró la propiedad, salvo en los repartimientos de tierras de Granada a raíz de
la expulsión de los moriscos.
Los nobles detentaron facultades jurisdiccionales y administrativas en sus señorios, hasta que la
justicia real se fue afianzando. Su relación con el poder real ha sido vista de distintas formas:
- Para Clavero, la existencia del poder señorial implica la inexistencia del Estado.
- Para Valdeón, el régimen feudal persistió, y en él se apoyó la monarquía. (Feudalismo
centralizado)
- Para Maravall coexistieron un estado absoluto con señoríos (estado señorial absolutista).
- Para González Alonso coexisten la soberanía real y las facultades jurisdiccionales señoriales, con
el Rey como última instancia. Las facultades señoriales, si constituyen grupos de presión a la
corona.
De modo que en la Edad Media el poder real se consolida frente a las luchas señoriales como ente
pacificador, y en la Moderna la nobleza no tiene más remedio que relegar el uso de la fuerza y
acudir a pactos para debilitar a la monarquía, y en otras ocasiones tecnificarse para lograr los
puestos institucionales. Las clases altas controlan el poder, pero el Estado será personificado por el
soberano.
La modernización y supervivencia se logra sobre todo gracias a la incorporación de nuevos
elementos –los hidalgos- y el acceso al control municipal. Ocuparán grandes puestos de la
administración, Universidades, presidencias de los consejos, embajadas, etc...

E) DELEGACIÓN DE PODER: PRIVADOS Y VALIDOS: (EXAMEN)


El Monarca, en ocasiones se vio obligado a delegar el poder en el Virrey y a menudo se rodeará de
personas de confianza para que le ayuden y orienten. Especialmente en el caso de monarcas débiles
de carácter e inexpertos. Surge la persona del valido o privado, precedente del primer ministro,
existente desde la Baja Edad Media y esencial en la historia institucional de los S XV-XVIII al no
ser figura funcionarial pero absorber competencias de algunos funcionarios. Se trata de una
institucion irregular, no legal, que contradice la inalienabilidad de la monarquía.
Fue durante el reinado de los Austrias Menores (Felipe III y IV y Carlos II) cuando más
proliferaron, llegando a tener un control total del gobierno. Aprovechaban la amistad con el
monarca para intervenir en los asuntos del gobierno. Bien por la ineptitud real, bien por la

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complejidad administrativa del extenso territorio que era necesario administrar.
El primer valido fue el Duque de Lerma que recibió de forma arbitraria la orden verbal de Felipe III
de firmar los papeles en su nombre; luego, una Real Cédula confirmó sus poderes. Destaca
posteriormente la labor del Conde Duque de Olivares con Felipe IV. Por su parte, dada la minoría
de edad de Carlos II, durante la regencia de su madre será valido el padre Nithard, cuya caída se
producirá por Juan Jose de Austria, hermano bastardo del rey.
La teoría política de la época, se preocupó establecer unas limitaciones de actuación de estos
personajes. Las críticas al valido servían en cierto sentido para salvaguardar a la propia monarquía.

III) LAS CORTES:

A) EL DECLIVE DE LAS ASAMBLEAS REPRESENTATIVAS EN EUROPA.


Desde la Edad media las asambleas representativas habían sufrido un fuerte declive en Europa.
En Francia no se convocaban Estados Generales desde 1484, y volvieron a ser convocados en 1560
ante la grave crisis económica y religiosa y ello a pesar de los partidarios del absolutismo que veían
en la medida una limitación al poder real. Los estados que acudieron anteponían la colaboración
económica necesitada por el monarca a que éste atendiera sus propias decisiones, por lo que la
convocatoria fue un fracaso. Hasta 1576 no volvieron a ser convocados.
En los Paises Bajos, tanto los Estados Generales, como los provinciales pronto asumieron la
condición de defensores de los agravios realizados, anteponiéndolos a la concesión de subsidios por
lo que solo se acudía a los mismos en casos extremos.
En Inglaterra la situación era distinta, pues la soberanía se encontraba dividida entre el Parlamento y
el Rey. Hubo tensiones, en reinados como los de la reina Isabel debido a las difíciles circunstancias
políticas. En cualquier caso, al no estar tan necesitada la monarquía de recaudar fondos era mas
factible un cierto consenso entre el Parlamento y la Monarquía.
Manuel Filiberto, Duque de Saboya prescindió de las solicitudes de subsidios en el Piamonte y
acudió directamente al establecimiento de impuestos.
Los monarcas no estaban obligados a convocar las asambleas y hubieran prescindido de ellas de no
ser por la propaganda y legitimidad moral que suponían para la monarquía al implicar a los súbditos
en los problemas del Estado. En ocasiones, se convirtieron en tribunas de opinión de los disidentes
religiosos, siendo también fuente de conflictos.

B) LAS CORTES CON LOS AUSTRIAS:

CASTILLA
Perdieron su fuerza tras las Comunidades. Fueron abandonadas desde 1538 por prelados y nobles
(éstos se negaron a conceder la sisa en impuestos sobre el consumo); sólo asistieron los
representantes de las ciudades, lo que interesaba el Rey pues eran los que pagaban el servicio.
Nobles y alto clero no asistieron a las cortes, y el número de ciudades convocadas disminuyó hasta
18, por la voluntad real de limitar la representación del reino y porque para las ciudades era gravoso
y además suponía a menudo enfrentamientos entre ellas. Algunas ciudades intentaron acceder a
cortes para evitar que otras ostentaran su representación, lo que fue aprovechado por el rey para
vender el derecho de voto de unas u otras ciudades, mediante la práctica de comprar votos a
Hacienda, sin que las Cortes pudieran evitarlo.
El Rey determinaba cuándo se celebraban las Cortes: se fueron distanciando cada vez más, dejó de

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presidirlas: su lugar lo ocupó el Presidente del Consejo de Castilla.

ARAGÓN:
Nobleza y clero en Cataluña y Valencia sólo representaron los intereses de sus respectivos brazos.
El número de ciudades asistentes aumentó con el tiempo. Hubo convocatorias de los reinos por
separado y de todos los reinos juntos (Cortes Generales) También aquí las reuniones se fueron
distanciando: en el XVI tuvieron lugar cada siete u ocho años. La regla de la unanimidad, tras los
sucesos de Antonio Pérez y Felipe II (1592) fue sustituida por la de la mayoría.

NAVARRA:
Anexionada a Castilla en 1512 conservando sus Cortes, éstas eran convocadas por el Virrey como
representante del monarca, y el número de ciudades representadas aumentó mucho. Clero y nobleza
estuvieron presentes.
Llevaron a cabo una actividad legislativa importante, destacando las denuncias y reparos de
agravios y contrafueros, subordinando la concesión de servicios a la reparación de aquellos.
Constituyeron un potente instrumento a favor de las libertades del territorio en contra de las
discrecionalidades del rey.
La periodicidad de sus convocatorias fue muy variable, con tendencia a distanciarse (2-
3 años en el XVI, 3 en el XVII, 10 en el XVIII)

CONGRESOS DE CIUDADES EN INDIAS


No hubo cortes en Indias, ni hubo representación de las mismas en las Cortes de la corona
castellana. Algunas ciudades constituyeron juntas para resolver sus problemas y necesidades, tomar
acuerdos y centralizar sus peticiones al Rey... fueron reglamentadas en 1530, 1550 y 1593.
En algunas ocasiones, las reuniones de varias poblaciones, lograron evitar la aplicación de
disposiciones inadecuadas emanadas de la metrópoli.
Para obtener representatividad, México envío (1528) a España un regidor para solicitar voto en las
Cortes Castellanas: recibió evasivas y, al mismo tiempo, admisión de que se constituyeran
Congresos en Nueva España, con México como primera ciudad, previa autorización del monarca.
Tal autorización también se concedió a Nueva Castilla y Cuzco. Sin embargo la práctica no se
generalizó y no hay datos del alcance en Indias de estas medidas.

C) LAS CORTES EN EL XVIII: (EXAMEN)


Por los Decretos de Nueva Planta se suprimieron las Cortes de Aragón y se formaron las Cortes
Nacionales en Madrid, que solo se reunieron en cinco ocasiones bajo presidencia del Presidente del
Consejo de Castilla (Navarra conservó sus Cortes).
Sólo intervenían algunos procuradores, y más que cortes mixtas, fueron cortes castellanas a las que
se permitió asistir a ciertos procuradores del resto de territorios. Además, se redujeron sus
competencias, limitándose a intervenir en la designación y juramento del monarca y heredero, en la
modificación del orden de sucesión y en la votación de servicios y peticiones, dejando de plantearse
agravios.
Los procedimientos fueron los castellanos, las Cortes se limitaban a ratificar las decisiones reales, a
la vez que lo acordado en ellas debía recibir sanción real.

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D) LA DIPUTACIÓN DE CORTES: NUEVAS DIPUTACIONES:
En Cataluña tuvo su origen en la Diputació del General o de la Generalitat, órgano permanente que
actuaba entre unas cortes y las siguientes. Convertida desde el XV en órgano político que actuaba
frete al Rey, velaba por el cumplimiento de las leyes, convocaba a los brazos y movilizaba en armas
al reino.
El intervencionismo real fue creciente, con el objetivo de reducir el poder de las oligarquías
catalanas: se acabó imponiendo un grupo de nombres para que los diputados fueran elegidos entre
ellos por insaculación. Con todo, conservó cierto poder político al ser la institución representante
del reino ante el monarca.
En Aragón y Valencia se crearon diputaciones del reino similares (1412, 1419). La valenciana llegó
a tener jurisdicción para las cuestiones de que se ocupaba, pero también fue controlada por el Rey
(insaculación establecida en las Cortes de Monzón, 1510). La aragonesa, que poseía un fuerte
contingente armado destinado a mantener el orden y que podía proceder contra los representantes
del rey que atentasen contra las libertades del reino, perdió mucha personalidad política a raíz de los
sucesos de Antonio Perez y las Cortes de Tarazona subsiguientes de 1592.
En Navarra apareció en el XV pero no se organizó permanentemente hasta 1576, formada por pocos
diputados (5-7: un eclesiástico, dos nobles, cuatro del brazo popular). Comprobó el cumplimiento
de las leyes, denunció contrafueros y dio el pase foral a las disposiciones reales.
En Castilla apareció en las Cortes de Toledo (1525), con menor peso que en el resto de territorios
por ser la Comisión o Cámara de Millones, se encargaba de la recaudación del servicio de millones
concedido por las Cortes, siendo una figura eminentemente financiera.
Se creó después de las comunidades, cuando las cortes pierden el poco poder que tenían, no supuso
peligro alguno para la autoridad regia, al carecer de poder político. Estuvo siempre controlada por
el Consejo Real y entro en multiples conflictos con Hacienda de los que solía salir perdiendo por la
ineficacia con que controlaba las rentas encomendadas.

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LECCIÓN 6.

CONSEJEROS DEL REY Y PRÁCTICA CONSULTIVA.

I. CARACTERES GENERALES: EL OFICIO PÚBLICO:

A) OFICIO PÚBLICO Y BUROCRACIA:


En la Edad Moderna se consolidan los oficiales como expertos formados específicamente para su
labor, y también la práctica de la venta de oficios.
Los tipos de oficios, pueden clasificarse en función de esta posible venta:
• Los de poder: aunque no eran los mejor remunerados, eran los más apetecibles por implicar
poder: regidor, alguacil, alférez... se generalizó la práctica de que los oficiales renunciaran
para así transmitir el oficio a herederos o terceros. A finales del XVI la propia Monarquía
vendía los oficios.
• Los de pluma: normalmente secretarios y escribanos.
• Los de dinero: contadores, depositarios, receptores... dependientes de Hacienda: apetecibles
por llevar consigo la percepción de tasas y porcentajes de rentas.
Clero y nobleza acapararon oficios para luego venderlos (los municipales permitían el acceso a la
baja nobleza y al patriciado urbano). La Corona convirtió el oficio de una merced en una renta
importante para la hacienda real. Asistimos a una privatización de los oficios públicos no regulada
en leyes, en ocasiones los pagos se hacían como “donaciones” a las arcas reales. La monarquía sin
embargo se opuso a la venta de oficios que implicaran la jurisdicción real, por lo que los más
importantes no llegaron a venderse (corregidor, oidor, consejero).
A finales del XVII, la corona inició una política de recuperación oficios devolviendo al último
propietario el precio inicial pagado a Hacienda, sin embargo en ocasiones volvieron a revenderse.

B) CONTROL: PESQUISAS, VISITAS, JUICIO DE RESIDENCIA:


Los mecanismos de control del oficio público eran:
• Pesquisas y visitas: se producen durante el ejercicio del cargo.
◦ Pesquisa: un juez o una comisión investigan sobre un asunto concreto.
◦ La visita, la forma más utilizada, servía para fiscalizar a oficiales o a organismos
enteros, con plenos poderes para el juez visitador. Hubo visitas ordinarias o periódicas y
extraordinarias (éstas, ante irregularidades o denuncias). Cabían para abusos de
autoridad, malversaciones de caudales, abandono, desobediencia... Las penas iban del
despido a la muerte.
• Juicio de residencia: el control se realiza una vez finalizado el desempeño del cargo.

La pesquisa no se distinguió claramente de la visita. Hay diferencias según los autores:


• Los que consideran que la visita era un procedimiento más amplio que la pesquisa, que

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estaba limitada a la denuncia de particulares.
• La pesquisa afectaba a cuestiones criminales mientras la visita afectaría a cuestiones civiles
y administrativas.
• La visita se realizaba a organismos, la pesquisa a oficiales.
• González Alonso, estudió la pesquisa en el XVIII: va dirigida a inquirir sobre actos
delictivos, realizados por oficiales y denunciados por particulares. Su tramitación supone la
suspensión del desempeño del oficio.
Todos estos mecanismos fueron trasladados al derecho indiano, donde la autoridad se veía
disminuida por la lejanía.
La pesquisa que podía ser realizada por un juez nombrado por el virrey o el gobernador, o bien
dirigida desde la metrópoli, como la dirigida por Juan de Ovando, por encargo de Felipe II, para de
averiguar las causas del fracaso del Consejo de Indias.
El juicio de residencia también se extrapoló al derecho indiano, figura utilizada con asiduidad. Su
particularidad era que los jueces eran nombrados por el Consejo de Indias, ante el que cabía
revisión de sentencias, y cuyo proceso varió con el tiempo y el cargo en cuanto al número de días
que el oficial controlado debía estar residenciado, mientras que para un virrey el periodo era de 6
meses, para oficiales menores se reducía a 60 dias.

II) LA ADMINISTRACIÓN CENTRAL:

A) SIGLOS XVI Y XVII: RÉGIMEN DE CONSEJOS:


En el Estado Moderno sólo el Príncipe es soberano, de ahí que los órganos de gobierno no están
dotados de normas de actuación preestablecidas, si no que pueden ser transformadas por el príncipe
a voluntad según sus necesidades y fluctuaciones de gobierno. Se configuran como un ente auxiliar
del monarca en la vida política y jurídica.
Pero partiendo de los Consejos de Castilla, Aragón y Navarra, se irán desgajando otros consejos
según se va complicando la administración.
El punto de partida son las Cortes de Toledo de 1480, que deslindó la política exterior (vinculada al
Consejo de Estado), la justicia (Consejo de Castilla), las cuestiones aragonesas (Consejo de Aragón)
y la Hacienda (Consejo de Hacienda). Asumieron competencias judiciales, legislativas y
administrativas.
Su organización fue similar:
• Sede en la corte, aunque tuvieran poder sobre otros territorios.
• Dependencia directa del Rey,
• Dirección por un gobernador o presidente (salvo los de Estado y Guerra dirigidos por el
Rey)
• Consejeros togados (letrados) y de capa y espada (nobles) -con progresivo desplazamiento
de los segundos por los primeros.
• Número de consejeros variable, con fiscales, escribanos, relatores, tesoreros, porteros,
aguaciles, etc...
El sistema de administración por consejos se llamó régimen polisinodial.

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1. CONSEJOS CON COMPETENCIA EN TODA LA MONARQUÍA (EXAMEN)
• El Consejo de Estado asesoró al Rey en grandes cuestiones de Estado: no tuvo
competencias regladas ya que dependia de lo que el rey considerara oportuno someterle.
Sus orígenes están en un memorial elevado en 1521 a Carlos V recomendándole la creación
de un Consejo que estuviera sobre los demás y que en un principio fue constituido por
funcionarios flamencos. Perdió peso con los Borbones, siendo sustituido por la Junta
Suprema de Estado y luego restablecido en 1792.
Estaba presidido por el Rey y compuesto por un número indeterminado de consejeros.
Trataba temas como la guerra y la paz, conquistas, casamientos, correspondencias con
embajadores, asuntos graves...
De carácter consultivo, se diferenciaba de otros consejos, sus consultas eran conocidas solo
por el rey, sin traslado al resto de consejos.
• El Consejo de Guerra se creó a partir del anterior en 1586; cuando en las reuniones
empiezan a participar expertos militares. Fue competente sobre aspectos de guerra,
construcción de armas, fronteras, presidios, etc... También tuvo competencias
jurisdiccionales: juicios a los aforados militares, contrabando, presas marítimas en tiempos
de guerra....estuvo formado por seis consejeros expertos en defensa, con dos secretarías: de
mar y de tierra.
• El Consejo de Inquisición, tribunal de última instancia de las sentencias de los tribunales
inquisitoriales, fue la máxima autoridad en materia de fe, si bien sometido al inquisidor
general que era su presidente y además encargado de proveer las plazas de los tribunales
provinciales. Estaba formado por cinco consejeros preferentemente juristas, un fiscal y dos
asesores.

2. CONSEJOS DE GOBIERNO DE LOS TERRITORIOS


• El Consejo Real de Castilla, reordenado en las Cortes de Toledo de 1480, su presidente era
la primera figura de la monarquía después del Rey, que también presidía los Consejos de
Cámara y Órdenes y las Cortes de Castilla cuando eran convocadas. Sus consejeros
formaban parte de otros consejos, por lo que tenía gran importancia. Tuvo competencias
consultivas, gubernativas, judiciales, legislativas... su competencia territorial se extendía a
Castilla, supervisando y controlando a las demás autoridades.
Su reglamentación básica fueron las Ordenanzas de 1598 (Felipe II), y estructuralmente se
dividió en salas: una de gobierno y tres de justicia (Sala de Mil y Quinientas –pleitos en
segunda suplicación previo depósito de 1.500 doblas-; Sala de Justicia –bulas, pesquisas,
visitas, procedimientos penales-; Sala de Provincias –apelaciones de alcaldes, tenientes,
corregidores en procedimientos civiles-). El número de consejeros varió con el tiempo.
Las competencias de la Sala de Gobierno eran muy amplias, gobernaba el territorio
castellano (Iglesias, Universidades, economía, política interior, competencias, ejecución de
políticas acordadas...) El Consejo también actuó de forma plenaria (la llamada Consulta de
los viernes) donde se trataban las cuestiones más importantes con el rey.
Por su parte, la Sala de Alcaldes de Casa y Corte, formó la llamada sala quinta del consejo,
con competencia en la corte y cinco leguas a la redonda en jurisdicción penal superior.
• El Consejo de Indias surgió del Consejo de Castilla en 1523 cuando los asuntos americanos
empiezan a alcanzar tal volumen que se hace imposible tratarlos junto con otros. Estuvo
formado por juristas mayoritariamente procedentes de otros consejos. Tuvo cuatro

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consejeros, dos secretarios, un fiscal, un relator, un oficial de cuentas y un portero (el
número de consejeros se incrementó con el tiempo). Su primera regulación data de 1571
(Juan de Ovando).
Se dividía en tres salas o cámaras, dos de gobierno y una de justicia, y tenían las
competencias del Consejo de Castilla pero para las Indias y además, el comercio, la
navegación y el tránsito hacia las Indias. A finales del XVI se forman la Junta de Hacienda y
Junta de Guerra de Indias, encargadas de las actividades correspondientes.
• El Consejo de Aragón se institucionalizó con Fernando el Católico (1494), sobre la
tradición del Consejo Real Aragonés. Equivalente al Consejo de Castilla, aunque con menos
importancias, conoció de todos los asuntos de la Corona de Aragón (gobierno, hacienda,
oficios, gracia) y actuó como tribunal supremo de Valencia, Mallorca y Cerdeña.
Estuvo formado por un presidente –vicecanciller de la Corona, jurista prestigioso aragonés
hasta 1622, sustituido luego por castellanos- y cinco regentes, además de dos miembros por
cada territorio de la Corona (Aragón, Cataluña, Valencia), un tesorero, un protonotario, un
fiscal, cuatro secretarios... El Consejo se consolidó (1543) con las Ordenanzas de Palamós.
• El Consejo de Italia (1555) recibió una planta en 1559 idéntica a la del de Aragón, siendo
competente en Sicilia, Nápoles, Milán (salvo en cuestiones de Estado, guerra y alta justicia).
Estuvo compuesto por seis regentes (dos de cada territorio) y un (luego tres) secretario.
• El Consejo de Flandes fue creado en 1558 por Felipe II, pero a su muerte se trasladó a
Flandes, constando de dos consejeros (Países Bajos y Franco Condado). Fue reorganizado
por Felipe IV (1628) y se perdió el territorio en 1720.
• El Consejo de Portugal se creó en las Cortes de Tomar de 1582, y se compuso de un
presidente, cuatro consejeros y dos secretarios que supieron de aspectos políticos,
administrativos y judiciales, siendo competente en la ejecución de los asuntos de guerra.
Felipe III (1611) lo sustituyó por una Junta de Gobierno. Felipe IV (1658) lo restableció en
un intento de recuperar el territorio. Fue suprimido en 1665.

3. OTROS CONSEJOS: (EXAMEN)


• El Consejo Real de Navarra conoció asuntos de Navarra, de los que fue tribunal supremo,
no estando subordinado al Rey. Asesoró al Virrey y tenía facultad legislativa a dar autos
acordados de acuerdo con este último. Estuvo formado por un presidente y seis consejeros.
• El Consejo de Cámara de Castilla se encargó de asuntos atendidos directamente por el
Rey (mercedes, indultos, nombramiento de oficiales...) Por “asuntos de cámara” se
entendían ciertas cuestiones, que se resolvían sin dar audiencia al interesado, normalmente
asuntos de gracia y merced que el rey trataba en su cámara con un reducido número de
consejeros de su confianza.
Fue reorganizado por Felipe II en 1588. Estuvo formado por el presidente del Consejo de
Castilla y tres o cuatro consejeros, y tres secretarías, la de gracia, la de plazas de justicia
(para provisión de oficios jurisdiccionales) y la de patronato real (provisión de oficios
eclesiásticos).
• El Consejo de Cámara de Indias (1600) se desgajó del de Indias, se suprimió en 1608 y se
restableció en 1644, y tuvo los mismos fines que el de Castilla.
• Consejos de Administración preferentemente castellana:
◦ El Consejo de Órdenes fue creado por los Reyes Católicos para administrar los

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maestrazgos de las órdenes militares, e intervino en asuntos de gracia y patronato y en
las concesiones de hábitos. Estuvo formado por un presidente y cuatro consejeros,
estando integrado por dos salas: la de gobierno y la de justicia.
◦ El Consejo de Cruzada se creó (1534) para administrar y recaudar las llamadas “tres
gracias”: Bula de cruzada (gracias espirituales concedidas por el Papa a los que
colaboraban personal o monetariamente con las cruzadas,) Subsidio (contribución
permanente de las diócesis,) y el Excusado (impuesto pagado por la Iglesia a la
Hacienda igual al mayor diezmo de cada parroquia). Tuvo jurisdicción especial y
exclusiva en todos los temas relacionados con la bula.
◦ El Consejo de Hacienda (1523, Corona de Castilla) sustituyó a las Contadurías de
Hacienda y de Cuentas. Objeto de varias reformas, Las Ordenanzas de Felipe III (1602)
lo modificaron, y en 1658 Felipe IV integró en el Consejo la Comisión de Millones.
También tuvo funciones jurisdiccionales: entendió judicialmente de litigios de
operaciones de la tesorería general y de los litigios del consejo. Tuvo tres tribunales: el
de oidores (pleitos sobre rentas), la contaduría mayor de cuentas, y el tribunal de
millones.

B) SECRETARIOS DEL REY:

1.- SECRETARIOS DE ESTADO:


Con Carlos V, el proceso de especialización de los Secreterios, iniciado con los RRCC, se detiene:
la dirección efectiva de la Secretaría queda en manos del Gran Canciller de los Países Bajos que
extiende su competencia a todos los dominios del rey (Juan de Sauvage, luego Mercurio Gattinara,
a cuya muerte en 1530 se suprime la Gran Chancillería).
Cada consejo tendrá su secretario, pero pronto empieza a destacar el del Consejo de Estado dado
que este consejo no tenia presidente al serlo el Rey. Cuando Carlos V dejó de asistir al Consejo de
Estado actuó de puente entre Rey y Consejo. Fue la persona más importante del entorno real,
transmitía al Consejo los temas que el rey quería debatir e informaba a éste de las deliberaciones de
Consejo. Su influencia fue muy importante hasta que, con Felipe III y el Duque de Lerma, apareció
la figura del valido.
La actividad del secretario tenía tres facetas:
• La consulta verbal o despacho a boca con el rey.
• Despacho verbal pero haciendo una relación del acuerdo por escrito.
• Despacho escrito, el secretario envía las consultas y las recibe resueltas por el monarca. Era
el procedimiento más habitual. Adquirían forma de epístola cuando el rey se ausentaba.
Felipe II en 1567 separó competencias entre las Secretarías de Estado para los asuntos del Norte
(Gabriel Zayas) y los asuntos de Italia (Antonio Pérez), a raiz de la prisión de Antonio Perez, se
reunen en Juan de Idiáquez y escindidas de nuevo en 1586. El Secretario de Estado despachaba con
el Rey y estaba al frente de la dirección del Consejo de Estado. Al aparecer los validos, acaparan el
despacho directo con el rey por lo que acaban dirigiendo en realidad el Consejo de Estado.

2.- SECRETARIOS PRIVADOS y SECRETARIO DE DESPACHO UNIVERSAL: (EXAMEN)


Junto a las Secretarias de estado, se encontraban las secretarías privadas reales, se encargaban de su
correspondencia, y su influencia dependió de la preponderancia del Secretario de Estado: cuando

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esta figura retrocede, resurge el secretario privado actuando cerca del rey.
Y es que hubo muchos tipos de secretarios del Rey ya que el título daba cabida a cualquier función.
Su número aumentó con el tiempo por la mayor complejidad del aparato administrativo. Los oficios
se transmitieron dentro de las mismas familias, existiendo linajes de secretarios.
Los secretarios privados eran entidades interpuestas entre el rey y los Consejos, actuando en
muchas ocasiones como su portavoz, llegando incluso a emitir órdenes a los Secretarios de los
Consejos o asistir a las reuniones de algunos de ellos (ejemplo de secretario privado importante fue
Vázquez de Leza, con Felipe II).
En el S. XVII, el despacho directo con el rey queda reservado al Valido y el Secretario de Estado
pasa a ser secretario del Consejo de Estado pasando los validos a controlar el Consejo de Estado y
desapareciendo el secretario privado. Es cuando el despacho de papeles se dejó a un tercero: el
Secretario del Despacho Universal, figura creada para quitar trabajo administrativo al valido que
por ser de linaje noble, se consideraba que no debía dedicarse a estas tareas.
Centralizaron la documentación procedente de los consejos: despectivamente fueron llamados
plumillas y covachuelistas. Fueron figuras que pasaron despercibidas políticamente, pero cargaron
con el peso de la Administración.

C) LA INFLUENCIA DE LA FRANCIA BORBÓNICA EN EL RÉGIMEN MINISTERIAL.

1.- SECRETARÍAS DE ESTADO Y DEL DESPACHO:


Fue el nombre que adquirieron con los Borbones los Secretarios del Despacho Universal. Al caer el
sistema de validos vieron revalorizadas sus funciones. Felipe V pretende dotar de una nueva planta
a la administración y estos personajes se configuran como los que mejor conocen el funcionamiento
de la administracion, por lo que se acude a ellos.
En 1705, Felipe V estructura la Secretaría del Despacho en dos departamentos: guerra y hacienda y
otro encargado de “todo lo demás.” Los secretarios que pierden la calificación de Universal, pasan a
tratar directamente con el rey ante el debilitamiento del Consejo de Estado.
Un Decreto de 1714 estableció cuatro secretarías: Estado, Asuntos Eclesiásticos y Justicia, Guerra y
Marina e Indias, pasando los secretarios a integrar un consejo de gabinete. Hacienda quedaba en
manos de un superintendente o veedor que en el futuro compondría la quinta secretaría.
Los consejos quedaban bajo la autoridad de los secretarios. Con posterioridad las Secretarias de
Despacho pasan a llamarse Secretarias de Estado y del Despacho, llamándose a la de Estado,
Primera Secretaría. Los Secretarios de Estado y del Despacho eran hombres muy preparados que
fueron absorbiendo funciones de los consejos, llegando a ser denominados como ministros (que en
principio se aplicaba a cualquiera que perteneciese al Consejo)
Se produjeron múltiples reestructuraciones entre 1717 y 1790, algunas motivadas por los problemas
que creaban la cantidad enorme de asuntos de Indias.
Los secretarios sustrajeron competencias a los Consejos aumentando los asuntos que pasaban por la
llamada “vía reservada,” que suponía la existencia de asuntos de los que solo podía entender el
monarca y que en la práctica eran gestionados por los Secretarios sustrayéndose al cauce ordinario
de los Consejos.

2.- ORIGENES DEL CONSEJO DE MINISTROS: JUNTA SUPREMA DE ESTADO (EXAMEN)


Ya con Felipe V se puso de manifiesto la necesidad de coordinar el despacho de los secretarios.
En el reinado de Carlos III son frecuentes las Juntas o reuniones de los secretarios de Estado y del

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Despacho que finalmente se materializan con Floridablanca, en la creación de la Junta Suprema de
Estado, que reunía a los secretarios de Despacho y presidida por el primer Secretario de Estado.
Supuso la suspensión de las actividades del Consejo de Estado y fue el precedente del Consejo de
Ministros: con carácter de ordinario y perpetuo, se reunía semanalmente para deliberar y tomar
decisiones. Se resolvían cuestiones de competencias surgidas entre los distintos órganos de la
monarquía.
La caída de Floridablanca,supuso la supresión de la Junta Suprema y se restableció el Consejo de
Estado.

3.- PERSISTENCIA Y OCASO DEL RÉGIMEN DE CONSEJOS: (EXAMEN)


En el XVIII se perdieron los territorios italianos y flamencos, lo que repercute en un mayor control
del monarca en los restantes territorios. Se vertebra la administración en torno a las Secretarías de
Estado y del Despacho.
Felipe V sustituyó al Consejo de Estado por el Consejo de Gabinete en el que se reunían personas
de su confianza informalmente, siendo a su vez relegado por las Secretarías de Estado y del
Despacho. Tras la caída de Floridablanca, se suprime la Junta suprema de Estado y Carlos IV
revaloriza el Consejo de Estado, que se convierte de nuevo en el órgano más importante de la
monarquía, perdurando hasta la muerte de Fernando VII en que desaparece.
Los Consejos de Flandes e Italia desaparecieron antes de la pérdida total de los territorios; el de
Aragón se disolvió en 1707 con los decretos de nueva planta, pasando algunas de sus facultades a
las secretarías y otras a las audiencias; el de la Inquisición no fue suprimido hasta 1812 en las
Cortes de Cadiz tras arduas polémicas pues al ser un órgano político se había convertido en una
herramienta eficaz en la lucha contra las ideas revolucionarias.
El Consejo de Castilla fue suprimido por la Constitución de 1812 en que sus funciones judiciales
pasaron al Tribunal Supremo, las consultivas al nuevo Consejo de Estado y las administrativas al
Ministerio de la Gobernación. Aunque reapareció en los periodos absolutistas, fue definitivamente
suprimido en 1834.
El Consejo de Indias fue perdiendo poderes en el XVIII, y pese a la rebelión de los territorios
americanos en 1810, fue mantenido por Fernando VII como forma de no reconocer la
emancipación, perviviendo hasta el reinado de Isabel II con otro nombre. El de Hacienda pervivió
hasta 1834, y el de Cruzada se suprimió en 1750.

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LECCIÓN 7.

SISTEMAS DE VERTEBRACIÓN TERRITORIAL Y LOCAL.

1.- LA ADMINISTRACIÓN TERRITORIAL


Castilla, antes de los Reyes Católicos, estaba dividida en adelantamientos gobernados por un
adelantado mayor, a los que se sometió a mayor rigidez. En la Corona de Aragón se conservó el
sistema virreinal, que se extenderá a otros territorios y el sistema territorial se centralizó con los
Borbones, salvo en Navarra y el País Vasco.

A) EL SISTEMA DE LOS AUSTRIAS: VIRREINATOS Y PROVINCIAS (examen)


El Rey fue sustituido en ciertos territorios delegados que actuaran en su nombre denominados
virreyes, también regentes, lugartenientes o gobernadores. En Aragón se fijaron los virreinatos de
Cataluña, Aragón, Valencia y Nápoles. Carlos V generalizará los virreinatos a todos los territorios,
incluido Indias y Portugal, salvo en Castilla donde reduce el número de adelantados.
El Rey elegía virreyes por tres años para representarle (aunque el periodo del cargo variará con el
tiempo.) Solían ser nobles o miembros de la familia real. Al acceder al cargo, recibían las
instrucciones, donde se les indicaba el modo de proceder y facultades que tenían prohibidas, debían
respetar las instituciones, y estaban sometidos a juicio de residencia. Al ser meros representantes,
sus funciones cesaban cuando el Rey entraba en su territorio.
En general, controlaban a las autoridades inferiores, la hacienda y en ocasiones tenían funciones
militares como Capitanes Generales. Cada reino tenía unas instrucciones distintas, las facultades
variaban en cada reino. Podían dictar edictos o pragmáticas en interpretación o dispensa de leyes y
conceder privilegios y perdones. No tenían competencias en justicia que quedaba en manos de
Audiencias y Consejos.
Hubo virreyes en Aragón, Navarra, Cataluña, Valencia, Portugal, Sicilia, Nápoles y Cerdeña, y
gobernadores-capitanes generales en Galicia, Mallorca, Canarias, Milán y Flandes.
Desde los Austrias el primogénito del Rey estuvo representado por otro delegado, el gerens en
Cataluña, Mallorca y Valencia, y el Regente de la General Gobernación en Aragón. Aunque estaba
bajo el virrey, tenía su propio tribunal para temas civiles y criminales.
En Castilla las circunscripciones se dividieron en corregimientos, sin desaparecer los
adelantamientos, que a veces se asimilaron a los primeros. También aparecieron provincias,
representando las ciudades con voto en cortes, instituciones que no llegaron a prosperar.
Los territorios vascos conservaron sus órganos antiguos. Las Juntas Generales delegaron sus
poderes en organismos específicos: el diputado general de Alava, la diputación general de
Guipúzcoa y el regimiento general de Vizcaya. También existieron corregidores que gobernaban
asesorados y con jurisdicción civil y criminal. Permanecieron de etapas anteriores, las Juntas
(Aragón), los justiciazgos (Valencia) y las veguerías (Cataluña).

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B) LA INFLUENCIA DE LA FRANCIA BORBÓNICA: CAPITANÍAS GENERALES E
INTENDENCIAS
Tras los Decretos de Nueva Planta se concentró el poder real: desaparecieron los virreinatos
(excepto el de Navarra,) y el territorio se dividió a efectos fiscales en provincias (Floridablanca
estableció una división con cuarenta, aunque no está claro actualmente el carácter de la reforma,
también había intendencias que podían coincidir con las provincias.
Se crearon las Capitanías Generales en sustitución de los virreinatos. A su frente estuvo el Capitán
General, máximo jefe militar y gobernador con facultades políticas, económicas y gubernativas que
trabajó junto con la Audiencia y compartió sus poderes (salvo la justicia, reservada a ésta). La
Audiencia fue un órgano consultivo presidido por el capitán general en los asuntos de gobierno. Por
debajo de la audiencia se encontraron los corregidores, con funciones políticas y judiciales, (éstas
pasaron a los alcaldes mayores).
En Cataluña el Capitán General era el representante directo del Rey, dotado de gran poder y en
Valencia, gobernador militar y político.
También aparecieron los intendentes, figura de origen francés, con competencias fiscales –al
principio de la economía del ejército- y de abastos. Acabaron dividiéndose en Intendentes del
ejército (funciones militares) e Intendentes de provincia (funciones fiscales.) Tenían la confianza de
los gobernadores y fueron auténticos promotores de las reformas ilustradas del S.XVIII, al orientar
sus funciones a una política de fomento.
Fueron especialmente relevantes en Aragón, donde se introdujo un sistema fiscal distinto (1718) que
luego se extendió a otros territorios estableciendose Intendentes en cada provincia, aunque fueron
sustituidos en 1721 por el superintendente de rentas y restablecidos en 1749 por Fernando VI,
momento en que unieron sus funciones a las del corregidor) –ello planteó conflictos de competencia
hasta que en 1766 Carlos II separó los cargos, quedando justicia y policía en manos de los
corregidores y hacienda y guerra en manos de los intendentes.
Los intendentes del ejército fueron nombrados por el Rey con acuerdo del Consejo de Hacienda y
de Guerra, y los de provincia sólo con el acuerdo del de Hacienda. Supervisaron administrativa y
económicamente el territorio, informando al juez de residencia de las actuaciones de otros oficiales.
Tuvieron funciones fiscales y financieras, encargándose de las rentas reales en la provincia.
Respecto al ejército, se encargaron de los gastos, abastecimiento, provisiones y alojamiento.

C) ADMINISTRACIÓN TERRITORIAL EN INDIAS:


En las Capitulaciones de Santa Fe, los Reyes Católicos dieron a Colón Gobierno y Jurisdicción de
lo que descubriese, nombrándolo Almirante de la Mar, Virrey y Gobernador General.
Colon paso a ser representante de los reyes en Indias, pero en 1500 le quitan los títulos de virrey y
gobernador nombrando un gobernador para la isla de la Española. Ante las reclamaciones de Diego
Colon se le devolvieron pero sin atribuciones, pues la justicia se le había atribuido ya a la Audiencia
de Santo Domingo.
Debido a la gran extensión del territorio pronto hubieron de organizarse dos virreinatos: Nueva
España (con cuatro Audiencias –la Española, Méjico, Nueva Galicia y Guatemala- y 18 gobiernos),
y el Perú (con cinco audiencias -Panamá, Nueva Granada, Quito, Lima y Charcas- y 10 gobiernos).
El Virrey –noble- era también Gobernador, presidente de las Audiencias, Capitán General con
soberanía y facultades legislativas y ejecutivas, debido a la existencia del patronato regio designaba
también los oficios eclesiásticos y se encargaba del personal de Indias, se encargaba de las visitas a

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los oficios jurisdiccionales... A su vez, era fiscalizado por los visitadores o pesquisidores reales y
estaba sometido al juicio de residencia.
Pronto se introdujo el régimen de provincias al frente de las cuales hubo un Gobernador (tambien
llamadas gobernaciones,) y aquéllas se dividieron en municipios que podían ser corregimientos o
alcaldías mayores. También surgen los Adelantamientos, los adelantados eran gobernadores del
territorio bajo su jurisdicción, siendo nombrados por el Capitán General.
En el XVIII los Borbones hicieron varias reformas, los virreinatos pasaron a cuatro: Nueva España,
Nueva Granada, Perú y Río de la Plata. Existiendo 5 Capitanías Generales: Puerto Rico, Cuba y
Florida, Guatemala, Caracas y Chile, pero en lineas generales supusieron una continuidad del
sistema anterior en esta etapa.
A finales del XVIII el Intendente –implantado en 1782- eclipsó las competencias de las Audiencias,
y los corregidores fueron una especie de subdelegados. Los virreinatos se dividieron en distritos o
provincias, y también se creó un superintendente general en cada virreinato, encargado de la
hacienda pública, pero pronto fue suprimido por el choque de funciones con el mismo virrey.

II. LA ADMINISTRACIÓN LOCAL:

A) EL MUNICIPIO EN EL XVI, XVII: REGIMIENTOS, JURADOS, CORREGIDORES.


Con los Austrias se hace patente la decadencia del municipio castellano. El Concejo abierto quedó
desplazado por cabildos de aristócratas: el pueblo no intervenía en la elección de cargos, lo hacía el
Rey, o bien los cargos eran vendidos por el concejo: el gobierno municipal se convirtió en
aristocrático.
En el municipio castellano supone la confluencia de tres instituciones: el Regimiento, Ayuntamiento
o Cabildo y el Corregimiento. El municipio tiene competencias para administrar los bienes propios,
impuso arbitrios, reguló el mercado, las obras públicas, la policía urbana... sometido al Consejo de
Castilla, que aprueba sus ordenanzas, entiende las apelaciones de sus acuerdos y que fiscalizó su
Hacienda.
Ya en la Baja Edad Media el Ayuntamiento o Cabildo asumió las funciones del Concejo Abierto.
Estuvo formado por alcaldes mayores, alcaldes ordinarios y varios regidores (éstos eran designados
por el Rey, elegidos o sorteados, pero desde Carlos V quedaron en manos de oligarquías particulares
poco interesados en temas municipales, que traficaron con los cargos, de modo que se intentó hacer
anuales los cargos o bien recomprarlos, sin mucho éxito).
El regimiento fue controlado por el corregimiento, a instancias del rey, compartían con los
regidores la actuación y el poder municipal, pues presidían las sesiones del ayuntamiento: al
principio tuvieron poderes administrativos, mantenimiento del orden, judiciales (fueron jueces de
primera instancia civiles y criminales aunque no atendían los casos de corte,) fiscales y militares
(jefe de las milicias de la ciudad.) Ejercían doble función: ser presidente del ayuntamiento de la
ciudad cabecera de la jurisdicción (colaborando con el mismo y ejecutando sus acuerdos) y teniendo
autoridad sobre todo el corregimiento.
Las funciones de los Corregidores fueron reguladas en Instrucciones de 1523 (Carlos V) y
Ordenanzas de 1648, a partir de las cuales el Consejo de Castilla fue su superior. Los corregidores
eran elegidos por el Rey para uno, tres o cinco años y estaban sometidos al juicio de residencia. Si
alguno no era letrado, se nombraban dos alcaldes mayores togados (para lo civil y lo criminal).
Finalmente, los jurados o síndicos, elegidos por el pueblo, controlaban la actividad de los

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regidores. Podían protestar ante el corregidor o el Consejo de Castilla si creían que los acuerdos de
los regidores podían perjudicar a la Comunidad. Su peso fue escaso. Existieron otros oficiales
menores: alférez mayor, procurador síndico, mayordomo, escribanos, pregoneros, etc...
En los municipios señoriales el señor era Corregidor de todos los municipios del señorío. El
ayuntamiento proponía al señor los alcaldes ordinarios y oficios del Concejo para que los nombrara.
En los municipios navarros y aragoneses se acrecienta la dependencia del poder real, aunque
conservan su estructura político-administrativa.
Conservaron un gobierno más abierto que en Castilla por la renovación anual de cargos, pero los
mismos se aristocratizaron. En Barcelona Fernando el Católico cambió la elección por el sorteo
entre hombres designados por el Rey. También varió la composición del Consejo del Ciento,
estableciéndose que de los cinco magistrados supremos, tres debían ser del patriciado urbano, uno
mercader y otro artesano.

B) EL MUNICIPIO BORBÓNICO: GENERALIZACIÓN DEL CASTELLANO Y


REFORMAS DE CARLOS III. (examen)
Tras los Decretos de nueva Planta, la organización municipal castellana se trasplanta a la Corona de
Aragón. Cada ciudad principal pasó a ser gobernada por un corregidor nombrado por el Rey (los
hubo letrados y de capa y espada). Detentaron el mando militar, la administración, la justicia
ordinaria y la administración fiscal. Los corregimientos podían dividirse en alcaldías mayores o
tenientes de corregidor que eran nombrados por los corregidores hasta 1749, después los serán por
el Consejo de Castilla.
Reglamentada en 1783, puede hablarse de carrera de corregidor (hasta ese momento eran cargos
trienales) tuvo tres grados: de entrada, de ascenso y de término. Aumentaron el número de letrados
en sus filas.
En Cataluña sustituyó a la veguería, aunque subsistieron los battles, nombrados por la audiencia. En
Valencia sustituyó al justiciazgo. En Mallorca no alteró apenas la organización administrativa, y en
Navarra y el País Vasco se les respeta la organización original.
Felipe V creó el Intendente de Provincia para la administración local, pero pronto atrajo funciones
económicos y comerciales. Fernando VI manda una reorganización que hace que en ocasiones
asumen funciones de los corregidores, lo que llevó a la unión y confusión de cargos, lo que provoca
protestas de las audiencias, hasta que en 1766 Carlos III separó las funciones, dando a los
corregidores las de justicia y policía y a los intendentes las de hacienda y guerra.
Este rey intenta reformar el carácter patrimonial de los oficios con una serie de reformas. Introdujo
los Diputados del Común -para fiscalizar los servicios de abasto- y los Síndicos Personeros –para
defender los intereses de la comunidad en el ayuntamiento- con el fin de permitir el acceso de los
plebeyos a los cargos municipales.
Las grandes ciudades se dividieron en cuarteles vigilados por los magistrados y en barrios vigilados
por los alcaldes de barrio.
La reforma borbónica supuso un mayor control de la Hacienda local: Fernando VI ordenó que los
municipios enviasen sus cuentas anuales a la Cámara de Castilla y Carlos III ordenó que el Consejo
de Castilla inspeccionase las Haciendas Locales.

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C) EL MUNICIPIO INDIANO (examen)
Se trasplantó el modelo castellano, adaptado a las peculiaridades de las nuevas tierras.
Se fundaron ciudades, distinguiéndose entre los pueblos de españoles (ciudades metropolitanas o
diocesanas, ciudades sufragáneas o villas y lugares), y pueblos de indios o reducciones.
Estructura: Cada ciudad constituye un municipio en el que existió un cabildo local o regimiento
bajo el gobernador del territorio, junto con un corregidor (Perú) o un alcalde mayor (Méjico.)
Los cabildos estuvieron formados por varios regidores encargados del gobierno, elegidos al
principio por el fundador de la ciudad y luego por los vecinos o los regidores anteriores. Pero, al
igual que en Castilla, el cargo se convirtió en perpetuo por venta o por nombramiento real. En
algunos territorios se reunían los vecinos más notables del lugar para tomar decisiones. Existen
también alcaldes ordinarios, elegidos por sorteo y con jurisdicción ordinaria en primera instancia y
dos jurados por parroquia.
Funciones: El cabildo intervino en la redacción de sus ordenanzas municipales, en la elección de los
cargos, el reparto de tierras... sus atribuciones fueron similares a las de un ayuntamiento castellano,
esencial era el mantenimiento de la paz y el orden, añadiendo a las mismas la propagación del
Evangelio.
Corregidores y Alcaldes Mayores: Existen pocos estudios a cerca del carácter y funciones de
ambos, variando según los territorios. Fueron magistrados jurisdiccionales, y hubo confusión de
funciones entre ellos y los alcaldes ordinarios. Según García Gallo, fueron las mismas, pero los
ámbitos fueron distintos (territorial el del corregidor, local el del alcalde).
Los pueblos de indios o reducciones: Las primeras fueron formadas por jesuitas, mediante la
agrupación de indios y su reducción a un tipo de vida sedentaria y sujeta a las normas de la orden
religiosa que las había formado y dirigía. Quedaban fuera del sistema de encomiendas y en ellas no
podían vivir españoles ni mestizos.
Presentan peculiaridades, a veces se dividían en cercados o barrios; en ellos el cabildo estaba
formado por dos alcaldes de indios y varios regidores (junto a ellos, en algunos había un corregidor
español). Como figuras peculiares cabe mencionar los caciques –jefes indígenas hereditarios-, el
tucuirico –indio controlador de la actividad del cacique-, y el cura doctrinero –sacerdote español
que adoctrinaba a los indios-.
Se intentó desde la segunda mitad del XVI reorganizar los pueblos de indios, imponiendo
municipios o ayuntamientos de indios, reflejo de los españoles, lo que fue nefasto al no tenerse en
cuenta sus peculiaridades, ni diferencias étnicas entre ellos. De modo que en el XVIII el municipio
indiano apenas si había cambiado: seguían existiendo pueblos de españoles y de indios, siendo
reglamentados para evitar abusos de los corregidores, nace así la figura de los intendentes.

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LECCIÓN 8.

CONTROL SOCIAL Y RELACIONES CON LA IGLESIA.

I. LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA:

A) LA JURISDICCIÓN ORDINARIA: JUECES INFERIORES.


No hubo actuaciones judiciales privadas: se consideró que la justicia era una facultad propia del
Estado: de ahí que predominara el procedimiento inquisitivo que sustituyó al acusatorio. Para ello
los Reyes Católicos –1480- crearon los procuradores fiscales cuyo cometido era realizar las
acusaciones en las Chancillerías y Audiencias.
En los cargos de la Administración hubo expertos en derecho, jueces togados que desplazaron a los
nobles y a los no letrados de capa y espada. Se generalizó en los juicios la figura del abogado, como
persona de confianza de las partes que defiende sus intereses y el procurador, antiguo personero que
representan a las partes en juicio.
Influyó el carácter central de la administración: los reyes ejercen la suprema administración de
justicia, que se jerarquiza en distintas jurisdicciones, órganos e instancias cuyas competencias se
van delimitando.
En primera instancia estaban los jueces locales, el más importante era el corregidor que vino a
sustituir con los RRCC las funciones de los alcades de fuero. El corregidor, era juez ordinario, civil
(hasta cierta cuantía) y criminal (excepto casos de corte) de primera instancia. En caso de no ejercer
el corregidor como juez, designaba dos alcaldes mayores togados, uno civil y otro criminal.
Además, nombraba un Teniente de Corregidor en las poblaciones donde no existían alcaldes de
fuero, ahora llamados ordinarios).
En Aragón la justicia la impartían vegueres, battles y justicias locales. Felipe V introdujo la figura
del corregidor con la reforma que supuso los Decretos de Nueva Planta.
Posteriormente la aparición de los intendentes de provincia acaparan las funciones de los
corregidores.

B) LA JURISDICCIÓN ORDINARIA: CHANCILLERÍAS, AUDIENCIAS:

1.- TRIBUNALES CON LOS AUSTRIAS.


Chancillerías y Audiencias fueron tribunales intermedios supeditados al Consejo Real. Ambas eran
iguales jurisdiccionalmente aunque las Chancillerías de Valladolid y Granada tenían más
competencias que las Audiencias.
Estructura: Tenían un presidente, oidores para las causas civiles y alcaldes del crimen para las
penales.
• Las Chancillerías se dividían en cuatro salas de lo civil, una de alcaldes del crimen, una de
hijosdalgos (pleitos de la nobleza) y, en Valladolid había además una sala de Vizcaya para
las apelaciones de las causas del País Vasco. Conocían en primera instancia asuntos
reservados y en apelación las causas procedentes de las audiencias.
• Las Audiencias tenían una o dos salas de lo civil y una de alcaldes del crimen. Entendían en
primera instancia de casos de corte, herejía y asuntos en cinco leguas alrededor de la Corte,

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en apelación de asuntos civiles y criminales fallados en primera instancia por jueces
inferiores. Sus sentencias criminales con sentencia de muerte eran apelables a la
Chancillería, y las civiles revisables por la propia audiencia, pero pasaban a la Chancillería
cuando excedían determinada cuantía.
Las sentencias de unas y otras eran apelables al Consejo de Castilla.
Los reyes crearon nuevas chancillerías y audiencias, todas ellas configuradas como instancias
territoriales, mientras que la justicia suprema quedó reservada para el Rey y su Consejo. Cada vez
más, el rey fue dejando de participar directamente en la administración de justicia, siendo el
Consejo el encargado de realizarla, tanto el Consejo Real de Castilla, como después el de Indias en
su territorio de actuación.
En el XVII el Consejo de Castilla se dividió en salas (tres de ellas de justicia), entendiendo en
primera instancia solo asuntos de mayorazgos y conflictos de competencias entre tribunales, en
segunda suplicación (cuantías mayores de 3.000 o 4.000 doblones) y en primera suplicación, sólo
ciertos asuntos y previo depósito de 1.500 doblas por el demandante. (Sala de mil y quinientas.)
También entendió apelaciones de asuntos producidos en 20 leguas a la redonda de su ubicación.
La Audiencia de Aragón sólo entendió de apelaciones, y junto a ella estuvo la jurisdicción del
Justicia Mayor que con apoyo de las Cortes evitaba que sus fallos fueran apelados a la Audiencia,
pero que quedó bajo el justiciazgo desde Felipe II, siendo destituible por el Rey.
La Audiencia de Cataluña, reorganizada por los Reyes Católicos, estuvo compuesta de doctors para
asuntos civiles y jutges de cort para los criminales. Se organizó en dos salas de lo civil y una de lo
criminal. Cada sala entendía en suplicación de las sentencias de la otra y las revisiones pasaban al
pleno. En 1585 se creó una tercera sala y se suprimió el Consell.

2.- AUDIENCIAS BORBÓNICAS: (EXAMEN)


Los Decretos de Nueva Planta impusieron el modelo castellano: al frente de las Audiencias de
Aragón quedaron los Capitanes Generales nombrados por Felipe V, quien creó numerosas
audiencias (la de Valencia, Zaragoza, Barcelona, Mallorca, Asturias, Extremadura, Caracas, Buenos
Aires) que disminuyeron la actividad de la Audiencia de Granada.
Felipe V reorganizó también los alcaldes de Casa y Corte, creados para los asuntos criminales en
las ciudades donde se encontrase la corte y que formaban parte de la Sala de Casa y Corte del
Consejo de Castilla, siendo competentes en primera instancia de delitos cometidos a cinco leguas a
la redonda y en los asuntos civiles de que entendía el corregidor, y en apelación de asuntos
criminales fallados por jueces inferiores y de los civiles de menor cuantía. De hecho fue una
Audiencia para Madrid.
Carlos III dividió las circunscripciones de las Audiencias en quarteles o distritos, y éstos en barrios
surgiendo los alcaldes de quartel y los alcaldes de barrio.
En 1800 todas las Audiencias y Chancillerías de la Corona de Castilla fueron puestas bajo la
presidencia del capitán general correspondiente, reforzándose así el poder militar sobre la
administración, lo que provocó numerosos conflictos entre autoridades.

3.- AUDIENCIAS EN INDIAS: (EXAMEN)


La Casa de Contratación de Sevilla fue competente en primera instancia civilmente para casos de
protección del comercio y Real Hacienda de Indias, y criminalmente en los delitos cometidos
durante la navegación o por infringir las Ordenanzas de la Casa. Cabía apelación ante la Audiencia
de Sevilla y el Consejo de Indias. A partir del siglo XVI pasó a ser una Audiencia más.

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El Consejo de Indias, al igual que el Consejo de Castilla, fue tribunal superior para los asuntos de
Indias. Desde 1524 entendió en primera instancia de pleitos sobre repartimientos de indios, y en
apelación de las causas civiles cuantiosas y criminales falladas por la Casa de Contratación, siendo
en estos casos la última instancia o segunda suplicación.
La primera audiencia creada en Indias fue la de Santo Domingo, con competencias civiles y
criminales en apelación de sentencias. Se fueron desarrolando audiencias pudiendose hablar de
distritos audienciales del norte (Sto Domingo, Mejico, Guatemala y Panamá, Sta Fe, Caracas) y del
sur (Lima, Quito, Cuzco, Chile, Buenos Aires) separados por el ecuador.
Las audiencias fueron reguladas por unas ordenanzas (1511, 1528, 1563), y por las Leyes Nuevas,
que las erigieron en tribunales de segunda instancia de justicias ordinarias y mayores. Entendían
ademas de casos de corte y eran competentes en las causas civiles y criminales que aparecieran en
la Sede del Tribunal y cinco leguas a la redonda.
Estuvieron presididas por el Virrey o Capitán General, al que también asesoraban, pero también
controlaban su actuación: de hecho, en vacancia del Rey el gobierno lo detentaba el Presidente de la
Audiencia.
La jurisdicción inferior en Indias correspondía a los cabildos municipales, a los gobernadores,
corregidores y alcaldes mayores ordinarios.

C) LAS JURISDICCIONES ESPECIALES: (EXAMEN)

1.- JURISDICCIÓN PALATINA:


La llegada de Carlos V introdujo el ceremonial de la Corte de Borgoña. Los criados y servidores
habían gozado desde el S. XIII de los privilegios del Fuero de la Casa Real, siendo juzgados por el
Tribunal de la Corte. La implantación de la Casa de Borgoña modifica el organigrama de
administración de justicia en la Corte al crearse un tribunal superior: la Real Junta del Bureo, que
funcionará toda la Edad Moderna y en la etapa constitucional será sustituido por la Junta Suprema
de Apelaciones de la Real Casa y Patrimonio.
La Junta Real de Bureo, además de funciones de gobierno y administración dentro de palacio, se
erigió en tribunal encargado del enjuiciamiento civil y penal de pleitos surgidos en torno a criados
del Rey, proveedores de la Casa Real, soldados de las guardias, así como de los delitos cometidos
en palacio por personas no pertenecientes al servicio.
Estuvo formado por el mayordomo mayor, los mayordomos con voto, el grefier como escribano de
la junta, el ugier o un aguacil y el asesor como esperto jurídico.
En la Casa Real existieron además diversos juzgados, por dependencias: el de caballerizas, el de
capilla, los de guardias, etc... Conformándose el Bureo como Tribunal Superior de todos ellos,
encargándose de las apelaciones de los mismos.

2.- JURISDICCIÓN ECLESIÁSTICA:


La iglesia ejercía dos tipos de jurisdicción:
• Jurisdicción Común: En cada Diocesis el obispo era competente para juzgar los asuntos que
afectaban a los clérigos.
• Jurisdicción Especial: desempeñada por tribunales eclesiásticos especiales, que atendían
causas puntuales que afectaban a todos los súbditos y no solo a clérigos, además de atender
en apelación los asuntos fallados en la jurisdicción común. Destacaban el Tribunal de la

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Nunciatura pontificia, el de Rota y el de la Inquisición.
Fueron muy combatidos porque con frecuencia extendían su jurisdicción a asuntos que el Rey
consideraba propios de los tribunales ordinarios. Por eso desde 1525, se admitió en Castilla que las
partes apelaran al Consejo de Castilla, la Cámara de Castilla o las Audiencias, interponiendo un
recurso de fuerza. El tribunal civil podía revocar o confirmar la sentencia en virtud de si había
habido vicios.
El Tribunal de la Santa Inquisición, formado en Castilla (1478) en un principio para descubrir y
castigar las herejías, se organizó pronto como una institución distinta, dependiente de la autoridad
real. Estuvo encabezado por el Inquisidor General, y como organismo encargado del control
general, se creó en 1484 el Consejo Supremo de la Inquisición, que entendió de apelaciones a las
sentencias de los tribunales inquisitoriales menores.

3.- JURISDICCIÓN MERCANTIL:


Los consulados de comercio, a cuyo frente había un prior y cónsules elegidos por los comerciantes,
juzgaban en primera instancia asuntos mercantiles y de fraudes entre comerciantes, siendo sus
sentencias apelables ante el corregidor y luego ante el Intendente Provincial.
Junto al Consulado del Mar de Barcelona que tuvo carácter de primera instancia, desde el XVIII
apareció un Juzgado de Marina para asuntos civiles y criminales en el comercio marítimo de los que
no entendía el Consulado del Mar.

4.- JURISDICCIÓN SEÑORIAL:


La jurisdicción civil y criminal de los seores se fue restringiendo más y más. No la ejercieron
directamente, sino a través de alcaldes ordinarios que nombraban y cuyas sentencias eran apelables
ante el señor, cabiendo apelación final al Consejo Real.
En Aragón desde el XVI ampliaron las competencias reales, y más aún con los Decretos de Nueva
Planta.

II. LA IGLESIA Y EL ESTADO: EL REGALISMO

A) GUERRAS DE RELIGIÓN EN EUROPA: REFORMA Y CONTRARREFORMA.


Para comprender el fenómeno de la reforma y contra-reforma, es necesario conocer las medidas
previas tomadas por los RRCC conocidas como pre-reforma.
La llamada pre-rreforma empieza con Cisneros, que intentó reformar la vida licenciosa del clero,
por considerar que la relajación moral debilitaba el dogma católico. La inició tras la bula de
Alejandro VI (1494), que autorizaba a los RRCC a reformar las órdenes religiosas. Comenzando en
la catedral de Toledo y afectando tanto al alto como al bajo clero. Como éstos se opusieron,
acudieron a Roma, y Cisneros tuvo que suavizar sus actuaciones. Cisneros reformó su orden –la
franciscana- abriendo el camino al resto. Además, contribuyó a fundar la Universidad de Alcalá de
Henares (1508), foco de difusión del humanismo cristiano, fundamentalmente del erasmismo en
España.
La orden de S. Francisco se dividía en observantes (con regla de pobreza) y conventuales (grandes
propietarios, contra los que iba la reforma de Cisneros). En los dominicos pasó algo similar
(Torquemada fue el instigador de las reformas). La reforma acabó afectando a benedictinos,
jerónimos y comunidades de monjas.

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La Reforma tuvo su inicio en Alemania con Lutero, agustino profesor de teología en Wittenberg,
que en 1517 expuso sus tesis contra las indulgencias que le llevaron a la excomunión tras duros
debates con enviados papales que intentaban que se retractara.
Los partidarios de Lutero y su movimiento reformador aumentaron de forma alarmante, en los que
además de humanistas, se incorporaban nacionalistas partidarios de separar Alemania del control
romano. El Papa pidió a Carlos V intervenir: lo hizo en la Dieta de Worms (1521), exigiendo a
Lutero la retractación. Como no se retractó, lo desterró, pero el destierro no se cumplió, con lo que
la reforma se consolidó doctrinalmente.
En 1530 el Emperador decretó la aplicación del Edicto de Worms, que suponía una declaración de
guerra, pero muchos príncipes protestantes se unieron contra él en una Liga, con lo que tuvo que
aplazar el problema con la Paz de Nuremberg (1532), que permitía el luteranismo hasta que se
convocase un Concilio.
En 1545 se abre el concilio de Trento pero los protestantes se negaron a acudir, por lo que Carlos V
recurrió a la fuerza. La Dieta de Augsburgo de 1548, tras las primeras victorias imperiales, no
satisfizo a nadie. Francia intervino con los protestantes, lo que llevó a una segunda dieta de
Augsburgo (1555) donde se firmó la paz, donde se reconocía la libertad religiosa de los estados.
Con ello, se reconocía a los luteranos la libertad de culto y se rompía la unidad del Imperio.
Felipe II continuó la defensa del catolicismo iniciada por su padre, tratando de restaurarlo en
Inglaterra y reprimiendo los brotes de protestantismo en su territorio. Logró que Trento reanudase
sus sesiones (1562), donde la Iglesia definió sus dogmas más importantes, consolidó la jerarquía
eclesiastica y estableció una dura disciplina a los clérigos.
Los Decretos de Trento fueron publicados en España, Indias y Países Bajos, como si fueran una ley
civil más. Pero la propagación del luteranismo provocó la censura de muchos libros, así como una
intensa actividad de los tribunales inquisitoriales persiguiendo a los que se apartaban de la
religiosidad tradicional.

B) RELACIONES IGLESIA-ESTADO: REGALISMO DE AUSTRIAS Y BORBONES.


CONCORDATOS.
La Iglesia se configuró como un Estado: el Vaticano, envió un nuncio a cada Estado, conservando
inmunidades y privilegios. La nunciatura en España se organizó en varias secciones, la de justicia
funcionaba como tribunal de primera instancia en ciertas causas y de apelaciones para el resto,
facultades que posteriormente fueron trasladadas a los obispos.
Pero el hecho de que los monarcas se erigieran en defensores de la fe no significó que renunciaran a
prerrogativas o regalías:
• El derecho de presentación o facultad de designar y presentar a las autoridades eclesiásticas
y que terminó designándose Patronato Regio. El derecho de patronato se extendió al Nuevo
Mundo, considerándose allí al monarca vicario de aquellos territorios.
• El Pase Regio o retención de bulas, consistía en que todas las disposiciones apostólicas
debían pasar por el Consejo Real antes de ser publicadas, por si atentaban a los intereses de
la corona.
• La regalía de los expolios y sedes vacantes, consistente en adjudicar a la corona los bienes y
rentas eclesiásticas que los obispos dejaban al morir y que anteriormente pasaban a Roma.

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Con los Borbones el regalismo se acentuó, ante el apoyo del papado al pretendiente austriaco.
Felipe V expulsó al Nuncio, cerrara el tribunal y rompió relaciones con Roma. Su política
absolutista y centralizadora extendió el patronato, disminuyó la presencia de la curia romana en los
asuntos eclesiásticos españoles, reducción de privilegios y riqueza acumulados por el clero.
Con Carlos III, floreció un movimiento de canonistas adversos al Roma, el jansenismo regalista,
que potenció el regalismo y que preparó el camino de la desamortización y culminó con la
expulsión de la compañía de Jesús.
Las frecuentes discordias se suavizaron con la bula Apostoloci Ministeri (1723) de Inocencio XIII,
que potenció a los obispos, la Concordia entre representantes de Clemente XII y Felipe V –que dejó
problemas pendientes- y el Concordato de 1753 entre Fernando VI e Inocencio XIII, que aseguró el
Patronato Universal en América. Aumentó el derecho de presentación de obispos, quedando a favor
de la Hacienda los expolios y rentas de las sedes vacantes.
Los órganos de gobierno de las diócesis fueron:
- El Cabildo catedral (eclesiásticos con cargos en la catedral), órgano asesor del Obispo, intervenía
en su ausencia o cuando la sede quedaba vacante.
- El Obispo, verdadera autoridad de la diócesis.
Las diócesis se potenciaron al dárseles facultad de intervenir en asuntos antes mediatizados por el
Cabildo: se crearon nuevas diócesis. El Papa nombraba a los obispos (aunque mediado por el
derecho de presentación del monarca,) y las diócesis se dividían en parroquias, a veces agrupadas
en arciprestazgos o arcedianazgos.
Junto a las diócesis existieron territorios exentos y jurisdicciones privilegiadas. Los primeros fueron
controlados por otras dignidades eclesiásticas (abades, presbíteros, etc); entre las segundas
destacaron las órdenes militares.
La Iglesia contó con su propio patrimonio y con donaciones de particulares y rentas (primicias,
diezmos, los cuales no desaparecieron hasta el XVIII).

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LECCIÓN 9

RECURSOS DEL ESTADO Y PRESTACIONES PERSONALES


DE LOS SÚBDITOS.

I.- LA HACIENDA:

A) CARACTERES DE LA ADMINISTRACIÓN FINANCIERA EN EUROPA Y SU


ESPECIFICIDAD EN ESPAÑA.
La Hacienda de los Austrias se caracterizó por los continuos déficit, por la disminución de los
ingresos y el elevado gasto en guerras. Castilla hizo frente a los gastos imperiales y bélicos, y
América también aportó beneficios. Los ingresos tuvieron que aumentarse vendiendo títulos de
hidalguía y señoríos. Los Borbones tuvieron que imponer un nuevo sistema fiscal, común a todos
los territorios.
Los ingresos venían de:
- Impuestos directos: debidos a la pertenencia a cierta clase o a la obtención de ciertos beneficios.
- Impuestos indirectos: peaje, portazgo, pontazgo, servicio y montazgo, rentas provinciales
(alcabala: impuesto sobre ventas).
- Regalías: fueron recursos extraordinarios: confiscaciones, ventas de bienes y derechos,
empréstitos, juros.
El órgano principal fue el Consejo de Hacienda, bajo el que quedaron las Contadurías Menores de
Hacienda y de Cuentas. Asumió desde 1602 las funciones de la Contaduría Mayor de Hacienda,
llegando a englobar a la Comisión de Millones.
En 1709 se creó el Veedor General y Superintendente de todos los negocios de la nación, que tenía a
su cargo la administración de la hacienda y que en 1726 devino Secretario de Estado y
Superintendente de Hacienda, quedando bajo él un Tesorero General e intendentes de provincia.
Desde 1867 un Superintendente General de Hacienda dirigía la administración de hacienda,
existiendo superintendentes de provincia. Los corregidores administraron las haciendas locales.

B) LOS IMPUESTOS

1.- IMPUESTOS DIRECTOS: LANZAS Y MEDIAS ANNATAS


- Derecho de lanzas: desde 1631, pagado por los nobles, toda vez que ya no cumplían funciones de
auxilio militar.
- Medias Annatas: desde 1631 se pagaba por haber obtenido dignidad, oficio, privilegios o
dispensas.
- Impuesto de Hermandad: para mantenimiento de una Santa Hermandad.
- Renta de población: pagado por repobladores de tierras abandonadas por moriscos.

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2.- IMPUESTOS INDIRECTOS: ALCABALAS:
La alcabala suponía un gravamen de las compraventas en un 10%. Afectó a toda la población, y fue
el ingreso principal de la Hacienda, que lo elevó al 14%.
La recaudación inicialmente se arrendó, pero dado los abusos que se producían, el sistema fue
sustituido por el encabezamiento: desde 1526 se configura como un pacto entre las ciudades y el
Rey por el que las primeras se comprometían a pagar una cuantía anual como alcabala, cantidad que
se distribuía entre los distintos distritos fiscales. Benefició a los comerciantes, que eran los
verdaderos obligados a pagarla, y perjudicó a los campesinos.
En el XVI y XVII se vendieron alcabalas a particulares, que Felipe IV intentó recuperar.

3.- IMPUESTOS INDIRECTOS: SERVICIO DE MILLONES:


Los servicios eran peticiones extraordinarias del Rey a las Cortes, que de hecho devinieron
ordinarias. El más importante fue el servicio de millones (se pagaron millones de maravedíes
primero y ducados después) que gravaba el vino, el aceite, el jabón, el azúcar y las velas, y que se
recaudaba mediante la sisa (pagando en especie un octavo de su valor). Su recaudación planteó
problemas, y en 1632 se ampliaron los productos gravados (ensanche de millones), lo que hizo
aumentar la despoblación rural.

C) REGALÍAS, CONTRIBUCIONES ECLESIÁSTICAS, SERVICIOS, ASIENTOS Y


JUROS.
A las tradicionales regalías de montes, prados, aguas, acuñación de moneda, salinas... se
incorporaron otras, como la regalía de aposentamiento, las siete rentillas, el estanco – monopolio de
tabaco- y la lotería. Muy productivas fueron las minas. La explotación de la sal aportó a la Corona
la renta de la sal. También la renta de la seda de Granada gravó el 10% de la seda producida en
Granada.
La moneda forera, pagada por los pecheros, se cobró, pero acabó sustituida por una cantidad en
metálico y suprimida en 1724.
Como aranceles aduaneros destacaron los puertos secos (aduanas reguladas desde el XV que
establecían fronteras de Castilla con Vizcaya, Navarra, Aragón y Valencia, siendo el arancel el 10%
del valor de la mercancía) y los almojarifazgos, que gravaban la entrada o salida de mercancías de
una población (el de Sevilla se extendió a la costa andaluza y murciana; el de Indias gravó el
comercio con América en un 5%).
Los diezmos de la mar gravaron la importación y exportación en los puertos del norte, y hubo
algunas tasas importantes, como la del papel sellado para documentos públicos.

CONTRIBUCIONES ECLESIÁSTICAS
Impuestos directos:
- Tercias reales: 2/9 de diezmos eclesiásticos: se cobraron junto con las alcabalas.
- Renta del excusado: concedida por Pío IV a Felipe II (1571), el diezmo de la primera casa de cada
parroquia se pagaba al Estado en vez de a la Iglesia. La iglesia intentó dar una cantidad anual fija.
- Renta del subsidio (subsidio de galeras): pagado por los clérigos para armar escuadras contra el
infiel, fue concedido por Pío IV a Felipe II (1561) (420.000 ducados anuales). La suma pronto
devino insuficiente.
Recursos extraordinarios: expolios, sedes vacantes: la Hacienda recibía la mitad de los bienes

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muebles de los obispos que morían (expolios) y las rentas de los obispados que vacaban hasta que
los ocupaba un nuevo sucesor (sedes vacantes).

LOS SERVICIOS
Fueron contribuciones extraordinarias solicitadas a las Cortes, que devinieron ordinarias desde el
XVI. Su recaudación se hizo por repartimiento. Contribuían los pecheros (labriegos, vecinos de
ciudades...)

ASIENTOS Y JUROS:
El Rey firmaba con los banqueros contratos o asientos mediante los que los segundos le adelantaban
dinero al primero en un momento y lugar y éste se comprometía a pagarles una cantidad. Se
instrumentó con letras de cambio, coincidiendo con grandes ferias.
Los juros fueron censos que el monarca estableció sobre rentas de su patrimonio, para compensar a
los propietarios del oro y la plata llegados de América de los que se había apropiado el soberano.
Supusieron la creación de una gravosa deuda pública. Su primera emisión tuvo lugar en 1557,
cuando fueron aceptados por los banqueros con un tipo de interés del 7% para evitar la suspensión
de pagos. Sufrieron un gran descréditos porque los reyes no amortizaron sus deudas. Los hubo
perpetuos, vitalicios y hereditarios. El Rey no disponía libremente de las emisiones.
La proliferación de juros, a menudo sobre la misma renta, llegando en ocasiones a superar el valor
de la misma, provocó problemas: se buscaron nuevas rentas a gravar, se establecieron órdenes
preferenciales en el cobro que suponían la infravaloración del juro, dando lugar a movimientos de
especulación.
La imposibilidad de pagos condujo a quiebras y bancarrotas en los S. XVI, XVII.
Los Borbones crearon (1780) los Vales Reales, erigiendo para su cotización el Banco Nacional de
San Carlos.

D) REFORMAS DEL XVIII; LA ÚNICA CONTRIBUCIÓN:


Intentando establecer una única contribución surgen las Rentas Provinciales (sustitutas de alcabalas,
cientos, millones, tercias reales, servicios, moneda forera...): se intentó equiparar fiscalmente
Aragón y Castilla. Se suprimen las barreras aduaneras interiores, los puertos secos.
En Aragón y Valencia se introdujo un nuevo sistema fiscal: en Valencia se implantó el Real
Equivalente (1715), que gravó la riqueza y luego el consumo, y en Aragón la Contribución única.
En Cataluña (1716) se implantó el Catastro, de recaudación anual, que gravaba las fincas, el trabajo
personal y los beneficios obtenidos por el comercio. No llegó a ser proporcional a las rentas, y
presentó imperfecciones. Un impuesto similar fue la talla en Mallorca.
En Castilla se intentó (Marqués de la Ensenada) un sistema similar al catalán: el catastro gravó
sobre todo la propiedad.

II.- LA GUERRA EN LA EUROPA MODERNA.


El reclutamiento y la composición de tropas fueron muy variables y deficientes. En Europa se
institucionalizaba la guerra y se racionalizaban los medios, con nuevas estrategias en las batallas. La
organización vino de mano de las Ordenanzas de Felipe V y Carlos III.

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A) LA ADMINISTRACIÓN MILITAR:
El encargado de la administración militar era el Consejo de Guerra, a veces supeditado al de Estado
-el cual proponía declaraciones de guerra y paz-, al de Hacienda –que realizaba los pagos-.
Aparecieron funcionarios militares de carácter fiscal, como el veedor –encargado de las pagas y los
gastos-, el contador –encargado de la gestión de los recursos-.
En el XVIII la Secretaría del Despacho de Guerra asumió las competencias que poseía el Consejo.
En algunos momentos apareció unida a los asuntos de Indias o Ultramar. Ese mismo siglo apareció
una especie de Estado Mayor que daba cabida a los generales, y desde 1801, un jefe de Espado
Mayor de cada uno de los tres ejércitos.

B) MILICIAS Y SU RECLUTAMIENTO:
Desde los Reyes Católicos el ejército estuvo formado por voluntarios o mercenarios que buscaban
aventuras o huir de la justicia. Devino profesional, y como complemento, se acudía a una leva
forzosa, al principio mediante sorteo y con los Austrias obligatoria para toda persona que tuviera
entre 15 y 60 años. Carlos III volvió al sorteo (sistema de quintas: uno de cada cinco hombres, por
ocho años).
Los Reyes Católicos jerarquizaron los mandos. Crearon una unidad superior (coronelías o
escuadrones, divididas en doce compañías o capitanías, formadas por tropas de infantería, caballería
y posteriormente artillería.
Carlos I sustituyó las coronelías por tercios (formados por piqueros, arcabuceros y mosqueteros). Al
mando del tercio estaba un Maestre de Campo, y bajo él, un Sargento Mayor. El tercio tenía de 12 a
15 compañías.
En el XVII cobraron peso las armas de fuego, y los tercios se sustituyeron por regimientos
mandados por maestres de campo o coroneles, bajo los cuales había un teniente coronel (bajo éste,
un sargento mayor). La jerarquía aumentó.
En el XVIII apareció una jurisdicción militar especial o fuero de guerra, sistematizado en las
Ordenanzas de 1758 (Carlos III)

C) LA ARMADA:
Al principio los barcos se arrendaban a particulares cuando eran necesarios. En los siglos XVI,
XVII aumentaron los barcos de guerra, tripulados por mercenarios y levas forzosas de vagabundos.
Marineros y pescadores quedaron afectos a cualquier movilización forzosa que pudiera realizarse
durante el S. XVII, siglo en el que se introdujeron mejoras en los arsenales, y se redactaron
Ordenanzas Generales de la Armada Naval para la Marina y se dividió territorialmente la
administración marina.

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LECCIÓN 10.

LA IMPLANTACIÓN DEL LIBERALISMO EN ESPAÑA.

I. TRIUNFO DEL LIBERALISMO POLÍTICO.

A) DERRUMBAMIENTO DEL ANTIGUO RÉGIMEN (examen)


El Antiguo Régimen es el periodo de tiempo vertebrado políticamente en torno a la monarquía
absoluta, y se extendió desde el S. XV al XVIII (XIX en España), siendo sustituido de forma
progresiva por el Estado liberal.
Las nuevas corrientes ideológicas provenientes de la Ilustración y la Revolución Francesa,
defendían la libertad de comercio y apoyaban una incipiente industria lo que resultaba incompatible
con la estructura de propiedad de la tierra en nuestro país.
El incremento poblacional de finales del XVIII, acrecentó la necesidad de productos agrícolas lo
que empujó a la desvinculación de las tierras, con la oposición frontal de nobleza e Iglesia: el
programa liberal defendía la abolición del régimen señorial, los mayorazgos y la desamortización.
La revolución liberal o burguesa propugnaba un nuevo orden social, la separación de poderes, la
igualdad ante la ley, liberalización del régimen jurídico de propiedad, la extensión del comercio y la
soberanía nacional. En la práctica se querían suprimir los privilegios de nobleza y clero y el paso
del control social por la pujante clase burguesa.
Los principios liberales radicales de primera época, evolucionaron hacia un liberalismo doctrinario
que en Francia pretendió apoyar a Luis Felipe de Orleáns, en un intento de aglutinar a la vez a los
liberales radicales y a los absolutistas.
El liberalismo doctrinario restringió los postulados del liberalismo originario para que pudiera ser
asumido por los nostálgicos del absolutismo:
• Introdujo una interpretación restrictiva del principio de soberanía nacional: la soberanía no
es popular (como suma de individuos), si no nacional, entendiendo como tal un ente de
razón supraindividual.
• Elaboró un concepto de Constitución histórica o interna que defendía las instituciones
históricamente consolidadas en el pais. En España, las Cortes y la Corona.
• Aparece así la Monarquía como poder moderador, cuarto poder, junto al Legislativo,
Ejecutivo y Judicial.
• El poder legislativo se articula en un parlamento bicameral, siepre existirá una Cámara alta,
de carácter hereditario que sirve de reflejo y apoyo a la monarquía como freno a los excesos
de la Cámara baja.
La Cámara baja podía ser electiva, se defendía así el sufragio capacitario: reservado el
derecho de voto en cualquier caso a grandes comerciantes y propietarios así como gente con
prestigio social. (Universidades, ejercito, Iglesia...)

El liberalismo doctrinario francés fue aceptado e integrado en el S. XIX español, conocido con el

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nombre de moderantismo: las aspiraciones transformadoras del liberalismo originario o radical
quedaron muy mitigadas. Las transformaciones habidas en otros países, en España no llegaron a
producirse por no practicarse una política auténticamente liberal.

LA JUNTA CENTRAL SUPREMA


Carlos IV ascendió al trono en 1788, sucediendo a su padre Carlos III que le recomendó mantener a
varios de sus ministros: mantuvo a Floridablanca, que luego fue sustituido por el Conde de Aranda
y posteriormente por Godoy. Un año después la Revolución Francesa acabó con Luís XVI.
La gran crisis política de marzo de 1808, con un motín popular contra el favorito Godoy, originó
que Carlos IV abdicara a favor de su hijo Fernando y que éste fuera proclamado rey. Sin embargo,
la intervención de Napoleón convirtió en problemática la legitimidad de uno y otro, debiendo acudir
ambos a Bayona para dirimir el conflicto ante el emperador francés; mientras, en España queda una
Junta Suprema de gobierno que actúan en nombre de Fernando.
Fernando VII antes de partir para Bayona, había constituido una Junta Suprema de Gobierno,
habilitada solo para la toma de decisiones gubernativas de carácter urgente, el resto debían ser
consultadas con el monarca. Murat, lugarteniente de Napoleón pretendía controlar la Junta
Suprema.
Con Fernando VII prisionero en Francia, se produce un movimiento revolucionario en su nombre,
consolidándose gobiernos autónomos en distintos puntos, se organizaron Juntas Provinciales, que
culminaron con la constitución de la Junta Central (Aranjuez, 1808) y que organizaron la resistencia
al ejército francés. De 1808 a 1814 tuvo lugar la Guerra de la Independencia y marca el final del
Antiguo Régimen y el tránsito al régimen constitucional.
En los comienzos de la guerra de independencia, las Juntas contribuyeron a una ruptura político
administrativa de carácter revolucionario, aunque socialmente fomentaron en evidente
contradicción posturas contra-revolucionarias. Paralelamente a ellas, un sector políticamente
influyente mantuvo una opción colaboracionista con el ejército francés: fueron los afrancesados.

EL CONSEJO DE REGENCIA:
El avance de las tropas francesas en 1810 obligó a la Junta Central a trasladarse desde Sevilla hasta
Cádiz. Allí se disuelve debido al desgaste por enfrentamientos internos y los fracasos militares.
Nombra un Consejo de Regencia al que traslada sus poderes.
El Consejo de Regencia, en nombre de Fernando VII exiliado en Francia, promulgó la constitución
de 1.812. Las Cortes de Cadiz realizaron una importante labor legislativa, siendo su principal
legado la Constitución de 1812 que sirvió de bandera al liberalismo de la época e inició la andadura
constitucional en España.
Mientras, José I reinó de forma efectiva desde 1809 hasta la derrota de Arapiles (1812). Intentó
organizar un estado bonapartista. El Tratado de Valencay (1813) puso fin a la guerra y Napoleón
reconoció como Rey a Fernando VII. Las Cortes no quisieron reconocer validez al tratado hasta que
Fernando VII jurara la Constitución de 1812.
La Constitución sólo estuvo vigente hasta la vuelta de Fernando VII en 1814.

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B)CONVULSIONES LIBERALES Y ABSOLUTISTAS (1814-1833)

RESTAURACIÓN ABSOLUTISTA (1814-1820):


Fernando VII entró en España en marzo de 1814 con la intención de restablecer el absolutismo. Fue
secundado por un grupo de diputados de las Cortes de Cádiz que se oponían al régimen liberal.
Elevan su opinión mediante el denominado Manifiesto de los Persas proponiendo la vuelta a la
monarquía absoluta, las Cortes Estamentales y la vuelta al Antiguo Régimen.
Fernando VII derogó la Constitución y las leyes por Real Decreto (4/5/14). Los liberales son
eliminados de las instituciones y tienen que pasar a la clandestinidad y el exilio.
Hubo sucesivos intentos de restablecer el régimen liberal, hasta el triunfo de Riego en 1820.
El enfrentamiento entre absolutistas y liberales era creciente y el rey que necesitaba el apoyo de la
burguesía tuvo que mantener algunas libertades como la de comercio y detener las persecuciones
políticas.

EL TRIENIO LIBERAL (1820-1823):


La imposibilidad de recuperar la vía constitucional lleva a los liberales a reclamar el apoyo del
ejército que actúa mediante pronunciamientos.
El Teniente Coronel Riego (Cabezas de S Juan, 1820) proclamó la Constitución de 1812, el
movimiento triunfó y Fernando VII, adaptándose a las circunstancias tuvo que jurar la constitución.
Se restauró la obra legislativa de las cortes, se profundizaron las medidas liberalizadoras de la
economía y se restituyó la libertad de imprenta. Se formaron Sociedades Patrióticas y tertulias con
un nuevo espíritu.

LA DÉCADA OMINOSA (1823-1833)


El Trienio liberal acabará con la ocupación del país por un ejército enviado por una coalición de
fuerzas conservadoras europeas creado con el objetivo de liberar las monarquías del acoso
revolucionario.
Los cien mil hijos de S. Luís ocuparon España, y Fernando VII, que declara nula la constitución y
restaura el absolutismo.
Pero la vuelta al abosultismo era muy dificil, necesitaba ganarse al poder económico y financiero,
no restableció la Inquisición y fue cediendo la represión política.
Sin embargo la actitud mediadora de Fernando VII, llevó a los más conservadores a oponerse al Rey
y a proponer como monarca a su hermano el Infante D. Carlos. A la muerte de éste se abrió el
problema sucesorio pues D. Carlos no reconoció los derechos de Isabel II, hija de Fernando VII.
El Infante D. Carlos defendía la vigencia en España de la ley sálica que impedía reinar a las
mujeres. Por otro lado el protagonismo del ejército seguía vigente en la vida política
constituyéndose arbitro de la situación en los periodos siguientes.
Fernando VII sólo tuvo descendencia de su cuarto matrimonio con Mª Cristina de Borbón, del que
nacieron dos hijas, Isabel y Luisa Fernanda. Los derechos de Isabel de acceder al trono eran
indiscutibles según la constitución de 1.812, pero esta había sido abolida por el propio Fernando
VII, así pues sus derechos se amparaban en una Pragmática Sanción que anulaba la ley sálica y
permitía reinar a las mujeres en defecto de varón. La Pragmática Sanción aunque había sido
aprobada por Carlos IV, nunca fue promulgada, llevándose a efecto tal promulgación por Fernando
VII, encontrándose su mujer embarazada.

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El nacimiento de Isabel II da lugar a las reivindicaciones sucesorias de D. Carlos negando la
pragmática sanción y plantean la cuestión sucesoria que dió lugar en España a tres guerras civiles,
las conocidas como guerras carlistas.

LA GUERRA CARLISTA Y EL PROBLEMA SUCESORIO:


Fernando VII muere el 29 de septiembre de 1833 cuando su hija Isabel tiene 3 años, por lo que su
madre María Cristina se convierte en Reina Regente. El 1 de octubre, don Carlos publica el
Manifiesto de Abrantes en defensa de sus derechos.
Surgen los primeros levantamientos de voluntarios realistas, cuya alianza con los defensores del
absolutismo tradicional tuvo, como contrapartida, la coalición de María Cristina con los liberales.
La guerra, pues, enfrenta dos concepciones políticas, y es además una pugna entre el mundo urbano,
predominantemente liberal, y el del campo, dónde los principios carlistas logran arraigo.
En el ideario carlista, cuyo primer ingrediente fue el absolutismo monárquico contrarrevolucionario,
concurren otros dos factores de suma importancia. De una parte la cuestión religiosa, sobre todo, a
raíz de la política desamortizadora. De otra, por la preferente localización del movimiento en
Vascongadas y Navarra, el problema foral. Frente a la amenaza laicista, el carlismo defiende una
concepción religiosa tradicional.
La Reina estuvo asistida por un Consejo de Regencia (formado por aristócratas y militares
moderados pero reformistas) y un Consejo de Gobierno, inicialmente presidido por Cea Bermúdez
y con Javier de Burgos encargado de racionalizar la administración y de dividir el territorio en
provincias con el objetivo de organizar un mercado nacional. El Consejo estaba formado por
aristócratas y militares moderados pero partidarios de realizar reformas hacia los parámetros
liberales.
Las elecciones de 1836 fueron favorables al gobierno conservador de Istúriz, sin embargo el
gobierno estaba cercado por movimientos liberales de carácter insurrecional brotados en distintas
partes del país hasta que se produce el motín de la Granja obligó a la reina a la firma de un Decreto
restableciendo la vigencia de la Constitución de Cádiz.

II. DE LA CONSOLIDACIÓN LIBERAL A LA REVOLUCIÓN:


Se celebraron entonces elecciones y se convocaron Cortes Constituyentes. Los progresistas
triunfaron, y se elaboró la Constitución de 1837, jurada por María Cristina en nombre de Isabel II.

LA REGENCIA DE ESPARTERO (1841-1843):


Las victorias militares en la guerra carlista llevaron a Espartero al protagonismo político. De ideas
progresistas presionó desde 1840 a la regente, que acaba nombrándole Presidente del Gobierno con
el apoyo de las Juntas y de la Milicia nacional que se habían sublevado en varias partes del
territorio.
Espartero pretendió convertir la regencia unipersonal en colegiada, lo que provocó la renuncia y el
exilio de la regente, quedando Espartero como regente interino y árbitro de la política nacional.
Si María Cristina había conducido al país en alianza con los moderados. Espartero intentó hacerlo
apoyándose en los progresistas. Tuvo así enfrente a un gran sector del ejército, a los propios
moderados y a la burguesía catalana. Cuando el general perdió el respaldo de su propio partido, la
conjunción de todos le hizo caer. Las Cortes tomaron entonces la decisión de adelantar en un año la
mayoría de edad de Isabel II.

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LA DÉCADA MODERADA (1844-1854):
La rotunda victoria electoral de los moderados encabezados por Narváez, hizo que elaboraran su
propia Constitución (1845), con cierta modernización económica y administrativa pero sin llegar a
reformas en profundidad. La reforma tributaria de Mon, en la que se aumentaba la contribución
territorial, fue causa de fuertes discrepancias con la oposición.
Durante este periodo se produjeron escisiones en los partidos moderado y progresista.
Del moderado se escinde una fracción, la más conservadora, que crea el partido monárquico, de
corte absolutista y la facción puritana que pretendía la unión de todos los liberales.
Del progresista se fracciona un sector, de inclinación republicana a los que se llama demócratas.
En general, en esta época los progresistas, de uno y otro sector, fueron marginados y reprimidos por
lo que se sintieron estimulados a buscar el acceso al poder mediante pronunciamientos militares.

LA REVOLUCIÓN Y EL BIENIO PROGRESISTA:


Hubo numerosas conspiraciones progresistas, y en 1854 triunfó una que convirtió en hombres
fuertes a Espartero y O’Donnell. Se convocaron Cortes Constituyentes en base a la ley electoral de
1837, más progresista que la de 1846 pues consagraba el sufragio universal masculino.
En este bienio se dieron algunas significadas reformas. Entre ellas cabe destacar la ley de
desamortización de Madoz y la ley de ferrocarriles. A la ya habitual conflictividad política se sumó
entonces la específica del movimiento obrero. En 1855 tuvo lugar en Barcelona una huelga general
de alarmantes proporciones. Tras la caída de Espartero se adoptaron medidas contra el
revolucionarismo obrero que culminarían luego en la prohibición general de todo tipo de
asociaciones.

LA UNIÓN LIBERAL (1856-1863):


La sustitución de Espartero por O’Donnell finalizó el bienio progresista, e inició el gobierno de la
Unión Liberal, partido que aglutinaba a liberales y moderados con un sentido pragmático de la
política.
Restablecieron la Constitución de 1845. De 1858 a 1863 O’Donnell se mantuvo en el poder,
después de su caída se sucedieron varios gobiernos com los de Mon y Narváez.
En cualquier caso la Monarquía Isabelina estaba seriamente dañada y moría poco tiempo después.
Desde 1866 el régimen estaba condenado, el país vivia en contínuo estado de excepción. A la
monarquía isabelina se oponían los carlistas y el partido demócrata, el levantamiento militar se
hacía palpable.

LA CRISIS PRERREVOLUCIONARIA (1863-1868):


Durante este periodo los progresistas boicotearon la vida política ante la negativa de Isabel II a
formar un gobierno de ese signo (pese a que O’Donnell intentó en 1865 incluirlos, la Reina entendía
que tenían un carácter cuasirevolucionario desde el bienio progresista y no lo permitió).
La reina retiró en 1866 la confianza a O’Donnell, y éste murió en 1868, con lo que la Unión Liberal
se unió a la conspiración revolucionaria. Esta formación representará la evolución del
moderantismo de los años cuarenta a un moderantismo más acorde con la sociedad capitalista del
último tercio del S. XIX.
El Partido Demócrata también era proclive a derrocar a la dinastía, acercándose a los grupos
republicanos aunque no todas las figuras conservaban el mismo grado de redicalismo: Castelar

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defendía un republicanismo individualista y Pi y Margall propugnaba un socialismo federal. Ambos
compartían la lucha antidinástica.
Tuvo lugar un desviacionismo de las fuerzas políticas hacia posiciones extremas, acercando sus
planteamientos conspiradores revolucionarios. Una amplia oposición política compartía la
necesidad de acabar, no tanto con la monarquía (aunque parte de las fuerzas la rechazaban) sino
sobre todo con el reinado de Isabel II.
En los cinco años y medio que transcurren desde la caída de O´Donnell hasta que Isabel II pierde el
trono, se suceden siete gobiernos. Finalmente La Revolución Gloriosa de septiembre de 1868 acabo
siendo ejecutada por militares, lo que provocó la salida de Isabel II de España.

EL SEXENIO REVOLUCIONARIO (1868-1874):


Prim encabezó el levantamiento en Cádiz desde donde se extende por Andalucía, Levante y
Cataluña, ante lo que dimitió el Presidente del Gobierno –González Bravo- e Isabel II nombró al
Marqués de la Habana.
El exilio real llevó a la constitución de un gobierno provisional presidido por Serrano en el que
Prim fue ministro de guerra. Se regularon las libertades de enseñanza, reunión y asociación, se
estableció el sufragio universal masculino y se convocaron en enero de 1869 cortes constituyentes.
Unionistas y progresistas con mayoría en dichas cortes resolvieron a favor de instaurar una nueva
monarquía. Pero la cuestión era complicada: descartada Isabel II, era preciso buscar otra persona.
Hubo de transcurrir más de un año desde que la monarquía reconocida en la Constitución de 1869
contara con el monarca. Amadeo de Saboya aceptó el trono.
Las guerras carlista y cubana, la oposición de los republicanos (antimonárquicos) y los alfonsinos
(que habían empezado a defender los derechos de Alfonso XII), la desaparición de Prim
(asesinado), la falta de reconocimiento popular de Amadeo de Saboya, impidieron la estabilización
del país.
De modo que Amadeo abdicó dos años después de su llegada. El mismo día de la abdicación, las
Cámaras conjuntamente, en una sesión de dudosa constitucionalidad, se declararon asamblea
nacional soberana y proclaman la república. Se celebraron elecciones, ganadas por los republicanos
federalistas. Se constituyó la Asamblea en junio de 1873.
Se declaró la República Federal. En sí misma, como sistema político, la República carecía de
arraigo y apoyo. En el exterior fue vista con recelo, siendo sólo reconocida por Estados Unidos y
Suiza. Dentro del país sus únicos soportes fueron el sector político de la burguesía de izquierdas,
algunos obreros y un núcleo de intelectuales, por lo que todo aquello era minoritario y carecía de
base popular.
La nueva guerra carlista aprovechó el descontento existente y añadió nuevas dificultades. Surgieron
revueltas cantonales de Andalucía y Levante, cuya represión forzó a la República a adoptar un aire
más conservador e incluso a que Castelar suspendiera las garantías constitucionales y gobernara por
decreto.
Las duras críticas de Salmerón y Pi y Margall lo llevaron a dimitir. En esa misma sesión Salmerón
comunicó que Madrid estaba tomado militarmente por Pavía. Este último entró en la Cámara y
manifestó su deseo de apoyar un gobierno encabezado por Serrano (que volvía así al protagonismo
político,) formado por todos los partidos salvo carlistas y federales. Casteñal y Pi Margall no
colaboraron.
E pronunciamiento de Pavía dio al poder a Serrano, que declaró vigente la Constitución de 1869 y
suspendió al mismo tiempo su vigencia alegando que había que restablecer el orden público.

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III. LA RESTAURACIÓN Y LA CONVIVENCIA CANOVISTA:
Los avatares republicanos convencieron a Canovas de comenzar una labor en pro de la restauración
borbónica en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II, que finalmente tuvo que ceder abdicando
en favor de su hijo.
Canovas se centró en la formación de Alfonso XII (política, civil, militar). Pretendía presentar al
país un Rey instruido en los principios constitucionales, pero también un rey soldado que sirviera de
referente al ejercito.
Para Cánovas, la única posibilidad de estabilidad radicaba en la articulación de un sistema
parlamentario y régimen constitucional bipartidista (semejante al inglés) en el que dos partidos
accedieran al poder mediante el turno pacífico, que no hiciera necesario el recurso a los
pronunciamientos militares.
El turno de partidos no se apoyó ni en la opinión pública ni en el resultado electoral, siendo
sistemáticamente manipulado por el Ministerio de la Gobernación. Con todo, durante el reinado de
Alfonso XII el sistema se mantuvo apoyado en el consenso de los dos partidos, con predominio del
conservador. Con la regencia de María Cristina, tras la muerte de Alfonso XII, el régimen giró hacia
el Partido Liberal que ocupa el poder más frecuentemente.
Durante este periodo, la legislación participa del carácter progresista y se consigue un nivel
semejante al de otros países de Europa. Sin embargo, el posterior reinado de Alfonso XIII desgastó
el régimen: mientras Europa se encamina hacia la democratización, en España el Rey asumió
amplias esferas de decisión.
A partir de 1917 el régimen entró en crisis. Maura –conservador- intentó a finales de la primera
década del S.XX renovar las estructuras políticas, reformando la administración en un intento de
acabar con el caciquismo electoral. También lo intentó el liberal Canalejas entre 1910 y 1912. La
semana trágica de Barcelona o el desastre de Annual, junto con los asesinatos de Canalejas y Dato,
hicieron que en 1923 el Capitán General de Cataluña (Primo de Rivera), diera un golpe de Estado,
bien visto por varios sectores sociales y el ejército. El Rey aceptó que Primo tomara el mando de la
nación, más allá de lo que establecía la Constitución.
Primo suspendió las Cortes y estableció un directorio militar con competencia para dictar decretos
con fuerza de ley. Creó la Unión Patriótica como partido único, encabezado por él mismo, logrando
mejoras en Marruecos y en el Orden Público.
Pero a partir de 1925 el directorio militar fue sustituido por un gobierno de civiles, creándose una
Asamblea Nacional Consultiva, integrada por representantes de los municipios, provincias y
organizaciones provinciales de la Unión Patriótica.
Primo acabó exiliado en Francia, y la normalidad constitucional parecía volver al país, pero la
monarquía estaba herida: se iniciaba la II República.

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LECCIÓN 11.

LAS REFORMAS ECONÓMICAS Y SOCIALES DE LA


IDEOLOGÍA LIBERAL.

I. ESTRUCTURA ECONÓMICA:

A) LA AGRICULTURA: REVOLUCIÓN AGRARIA Y PROTECCIONISMO.


En el Antiguo Régimen la tierra era la fuente principal de producción: su dominio y propiedad eran
la base de la sociedad. Al iniciarse el siglo XIX dos terceras partes de la población trabajan en ella y
más de la mitad de la renta nacional procede del campo. La mayoría del suelo cultivado se dedicaba
al cereal.
La Guerra de la Independencia agudizó la crisis: el estado estaba colapsado por falta de recursos, la
emancipación de los pueblos americanos y la suspensión de las remesas de materiales preciosos, el
hundimiento del aparato administrativo, además de la propia destrucción de infraestructuras a
consecuencia de la guerra.
El esquema de propiedad de la tierra determinaron la crisis económica de la España del S.XIX. Las
tierras vinculadas en régimen de mayorazgo y las tierras amortizadas en manos de la iglesia estaban
fuera del comercio y no podían comprarse ni venderse con libertad.
A finales del XVIII pervivía el régimen señorial, con tierras en manos de la Iglesia y entidades
paraeclesiásticas: de la Inquisición, las Órdenes, los Hospitales... y por tanto no enajenables. Los
municipios también tenían tierras no enajenables. Además, la nobleza acumulaba propiedades en
mayorazgo, sólo transmisibles mortis causa con arreglo a un orden sucesorio especial, necesitando
autorización de la Corona usarlas como garantía para la obtención de prestamos o para tomar
cualquier decisión sobre las mismas.
Con carácter añadido, el poder de la Mesta impedía cercar heredades para que el ganado pudiese
entrar después de la cosecha, roturar tierras baldías... Sólo el declive del régimen señorial y de la
Mesta, después de la guerra de independencia, permitió que se dictaran medidas proteccionistas en
materia de cereales, procurando que la producción nacional fuera suficiente y prohibiendo las
importaciones.
Ello permitió aumentar la productividad, aunque en el reinado de Alfonso XII aumentaron las
importaciones procedentes de América y Rusia. También aumentó la producción de vino ayudada
por los ataques de la filoxera en Francia.
España continuó siendo uno de los mayores productores de aceite de oliva.

B) PROPIEDAD AGRARIA; REFORMAS: (examen)


En toda Europa, el esquema de propiedad de la tierra en el antiguo régimen, próximo al feudalismo,
entra en crisis: es la etapa de las revoluciones burguesas liberales que luchan por un cambio en el
plano político y económico.
En 1808 la propiedad en España estaba vinculada a manos muertas (aristocracia, Iglesia,
municipios). El sistema gremial encorsetaba las relaciones de trabajo en el ámbito artesanal y
manufacturero, etc...

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Se necesitaba una reforma a fondo que modificara el medio de producción básico: la tierra.

1. LA DISOLUCIÓN DEL RÉGIMEN SEÑORIAL


Ya en las Cortes de Cadiz, siguiendo las ideas de la Revolución francesa que abogaba una reforma
de la propiedad de la tierra, se planteó la abolición de los señoríos: un Decreto de agosto de 1811
abolió la jurisdicción señorial y los derechos señoriales, pero la medida no se extendía a los
señoríos territoriales o meramente solariegos que se convertían en propiedades privadas. Esto dio
lugar a numerosos pleitos a cerca de la interpretación jurisdiccional o no de diversas rentas que
percibían los señores, normalmente resueltos en contra de los campesinos, por lo que la cuestión
señorial se convirtió en cuestión agraria.
Con la vuelta de Fernando VII la reforma quedó aplazada, y se puso en marcha de nuevo en el
trienio liberal, pero tanto mayorazgos como vinculaciones fueron restablecidos en 1823.
Las medidas decisivas llegaron tras la muerte del monarca 1833: un decreto de 26/8/37 acabó con el
régimen señorial, pero favorecía abiertamente a los grandes propietarios, pasando los colonos a ser
arrendatarios o simples jornaleros. Formalmente la tierra permanecía en las mismas manos.

2. LA DESVINCULACIÓN DE LOS MAYORAZGOS


La Revolución Francesa planteó una reforma agraria disolviendo el régimen señorial, mediante
desvinculación de los mayorazgos y llevando a cabo la desamortización.
El mayorazgo era una forma especial de propiedad de la tierra típica del régimen señorial. Por ella,
los bienes del mayorazgo no podían ser enajenados, quedaban “vinculados” y por tanto fuera del
libre comercio. El titular de la herencia, normalmente el primogénito como heredero preferente,
podía disponer de las rentas, pero no de los bienes y además podía ampliar el patrimonio, lo que
implicó un crecimiento de la propiedad agraria de tipo nobiliario tanto secular como eclesiástica. La
propiedad de la tierra quedaba reducida a unas pocas familias.
En los últimos años del siglo XVIII y en los primeros del siguiente, se dictan diversas medidas de
carácter corrector, desde entonces el reformismo acabará por abolir los mayorazgos, si bien la
reforma siguió los cambios de corriente de los vaivenes políticos de la época.
Finalmente, una ley de 1841 (Regencia de Espartero) declara en vigor todas las medidas
desvinculadoras anteriores, convirtiendo la desvinculación en irreversible y quedando consagrada
en el Código Civil una concepción amplia y sin trabas del derecho de propiedad, así como la
nulidad de cualquier norma que pudiera prohibir la alineación perpetua de bienes, e incluso la
temporal fuera del límite aceptado para las sustituciones fideicomisarias.
Esa se considera una transición histórica entre la nobleza, propietaria de tierras, y la burguesía, que
hasta entonces por la vinculación no podía comprarlas.

3. LA DESAMORTIZACIÓN: (examen)
Fue un fenómeno jurídico, político y económico consistente en sustraer la propiedad de la tierra en
manos muertas: personas jurídicas como la Iglesia y los municipios.
No fue una desvinculación, pues al propietario se le arrebató la tierra previa compensación, que
luego se sacaba a subasta pública y se privatizaba.
Respondió tanto a la preocupación por reordenar el régimen de propiedad, como el afán de obtener
unos nuevos y cuantiosos ingresos para el Estado. La desamortización eclesiástica fue fruto también
de tendencias de signo secularizador o anticlerical.
Tuvo varias etapas:

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• Primera etapa: del XVIII a principios del XIX: Godoy y Soler (1798) fueron los impulsores
del primer intento. Los bienes desamortizados pertenecían a la disuelta Compañía de Jesús,
a hospitales y casas de misericordia... su finalidad era sanear las arcas del Estado. La idea
desamortizadora fue recogida por un Decreto en este mismo sentido de 1813 en las Cortes
de Cádiz, pero fracasó por el restablecimiento del absolutismo.
• Segunda etapa: hubo algunas medidas en el trienio liberal, y en 1836, muerto Fernando VII,
Mendizábal pone en marcha lo que se conoce como desamortización de los bienes del clero
regular, expropiando los bienes de las Órdenes Religiosas: el objetivo era saldar la deuda
pública y crear una nueva masa de propietarios que apoyaran la causa liberal frente al
conservadurismo del carlismo. La desamortización fue continuada por Espartero, se llegaron
a vender 3/5 partes de los bienes totales de la Iglesia en España.
• Tercera etapa: en 1855 Madoz amplió la desamortización a los bienes pertenecientes al
Estado y a los municipios y supuso el proceso de desamortización más importante.
Consecuencias de la desamortización: La desamortización no repartió la propiedad de la tierra a los
menos favorecidos: los latifundios en manos de la Iglesia y el Estado pasaron a manos de los
burgueses más ricos.
Con todo, se logró que se iniciara una reforma agraria encaminada a invertir en las tierras, hasta
ahora abandonadas y a obtener mejores cosechas.
La situación de los campesinos fue a peor, porque cultivadores de la propiedad eclesiástica o
comunal, con grandes márgenes de tolerancia, pasaron a depender de señores latifundistas que
querían obtener un máximo aprovechamiento de las tierras.

C) EL FRACASO DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN ESPAÑA.


La Revolución Industrial, iniciada en Inglaterra y extendida luego a la Europa continental y a los
Estados Unidos. Consistió en una serie de innovaciones en la técnica y modos de producción, cuyas
bases fueron la invención de la máquina de vapor alimentada por carbón, el descubrimiento y
utilización de nuevos métodos de transformación de materias básicas, la organización racionalizada
del trabajo en el proceso productivo, y el aprovechamiento de los avances tecnológicos en la
agricultura y el transporte.
En España faltaron los factores necesarios para que se produjera una revolución industrial: no hubo
un importante aumento demográfico ni una burguesía con visión de futuro que realizara una
revolución agrícola como soporte a la expansión de la industria.(Como había pasado en Inglaterra.)
A partir de 1830 arrancó la nueva industria, la lenta salida del estancamiento se hace en base a los
sectores hullero, siderúrgico y algodonero. La creciente demanda de hierro se destinó a la
agricultura, la industria textil y los modernos sistemas de transporte.
Después de unos primeros intentos en Marbella, los Altos Hornos se instalaron en Santander,
Oviedo y Vizcaya en los años cuarenta. Pese al aumento de producción, la cuenca asturiana y
Vizcaya tardaron en ser rentables: pese a la protección arancelaria, se importaba carbón inglés con
costes de transporte más bajos y mayor poder calorífico.
Por lo que hace al textil catalán, recibió un fuerte empuje en los cuarenta y los cincuenta. El
proteccionismo estatal permitió la introducción de maquinaria inglesa y la inversión de capitales
procedentes del comercio colonial.
La política económica osciló entre el librecambismo y el proteccionismo, siguiendo los frecuentes
vaivenes de los gobiernos liberales y conservadores.

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D) COMERCIO; POLÍTICA ARANCELARIA. BANCO DE ESPAÑA Y BOLSA:
Tras las guerras napoleónicas el comercio se contrajo, recuperándose a partir de los años 30. Los
liberales establecieron en 1820 las bases aduaneras del proteccionismo español, en lo que suponía
una alianza de propietarios cerealistas castellanos y andaluces, con grupos mercantiles burgueses de
la periferia industrial. Los primeros abastecían de trigo a las zonas industriales, que encontraban a
su vez un mercado para sus manufacturas. Sería la base de la futura legislación arancelaria y
proteccionista del siglo XIX.
La política arancelaria proteccionista se manifestó en las leyes de 1841 y 1849 que establecía
diversos aranceles a las importaciones de maquinarias, manufacturas y materias primas.
Desde los cincuenta aumentaron las exportaciones de trigo, harina, vino, aceite y fruta; se implantó
el sistema métrico decimal unificador del sistema de pesas y medidas. Se produce cierto avance en
la red de carreteras aunque en menor medida que otros países de Europa y comenzó la época del
ferrocarril, con participación de capital extranjero, si bien lastrado por la decisión de dotar de un
menor ancho de vía la red nacional respecto de la europea.
Hasta 1847 la banca funcionó como lo había hecho hasta el XVIII, amortizando vales de deuda
pública. Los grandes grupos mercantiles e industriales presionaban para la organización de un
mercado financiero. En el reinado de Fernando VII (1829) se liquidó el Banco de San Carlos para
crear el de San Fernando. Se creó junto al Código de Comercio y la Bolsa de Madrid.
En 1847 se fundieron los bancos de San Fernando y de Isabel II (denominados desde 1856 Banco
de España). Además, en 1856 se autorizaron los bancos privados y la constitución de sociedades
anónimas y de crédito, surgiendo la banca privada y las bolsas de Bilbao y Barcelona.
En 1874, una ley de transcendental importancia concedió el monopolio de emisión de billetes al
Banco de España, con lo que la mayor parte de la pléyade de bancos emisores surgidos hasta
entonces fueron anexionados por él o se convirtieron sus sucursales provinciales. Los pocos que
resistieron como los de Barcelona, Bilbao y Santander, representarán el bastión de la futura banca
privada.

II. ESTRUCTURA SOCIAL:

A) LAS CLASES SOCIALES:


El espíritu revolucionario y el impulso de la burguesía rompieron el esquema estamental
configurándose la nueva sociedad de clases, donde se agrupan por un lado las clases favorecidas
económicamente (antigua nobleza y burguesía) y por otro las clases bajas desprotegidas, antiguos
siervos que ahora se convierten en jornaleros de los nuevos propietarios favorecidos por la
desamortización.
En este periodo se da el paso de la condición jurídica de súbdito a ciudadano con igualdad de
derechos ante la ley.
La población fue creciendo aunque con más lentitud que en otros países europeos, por las
deficiencias sanitarias, la mala red de transportes y las epidemias.
- La nobleza: propietaria de las tierras productivas, se concentraban en los Grandes de España,
sobre todo en Cataluña, Valencia, Andalucía, Extremadura y Castilla la Nueva. Fue muy pasiva en
la Guerra de la Independencia, lo que la desprestigió. Con la abolición del régimen señorial y el
devenir político acabó integrando en el estado liberal.
- La burguesía: comerciantes, industriales y banqueros con un potencial de desarrollo escaso, sobre
todo por la pérdida del mercado americano y concentrados en Cataluña, País Vasco, Asturias y

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Madrid.
- El clero: ejerció gran poder sobre los feligreses, especialmente en zonas rurales y analfabetas
fáciles de adoctrinar. Había que distinguir a los eclesiásticos adscritos a las iglesias catedrales de los
curas parroquiales. Los liberales pretendieron romper con el poder social y económico de la Iglesia:
no lo lograron, y España fue confesionalmente católica hasta 1931. La iglesia perdió propiedades
pero no poder.
- El campesinado: forman la mayor parte de la población, una parte pequeña fueron antiguos
propietarios; la mayoría trabajó para nobles y eclesiásticos y una vez abolidos los señoríos, como
jornaleros o braceros.

B) MOVIMIENTOS OBREROS Y SINDICALES:


En el XIX desaparecieron las tradicionales asociaciones como Mesta y los gremios, surgiendo
nuevas sociedades o agrupaciones proletarias agrícolas, mineras y obreras.
En 1868 surgió la Asociación Internacional de Trabajadores en España (sección de la fundada por
Marx en Londres en 1864). La sección española de la primera Internacional tuvo como principal
protagonista a Bakunin, lo que culminó en la creación de la Federación Regional de trabajadores
españoles, de signo claramente anarquista y rechazando el capitalismo y el catolicismo. Ello
condujo a la creación de la CNT en 1911, que cobró peso en las huelgas de 1917 al tener una
nutrida representación en el proletariado industrial, especialmente en Cataluña.
Por su parte en 1888, surge la UGT al principio controlada por los tipógrafos socialistas, con Pablo
Iglesias a la cabeza e implantada en principio sólo en Madrid, Vizcaya y Asturias, pero las infames
condiciones de vida de los obreros supusieron un caldo de cultivo para su rápida expansión en las
primeras décadas del S.XX.
Se reivindicó la celebración del primero de mayo y la jornada de ocho horas (II Internacional: París,
1889).
En la época de Cánovas sólo se autorizaron mítines y reuniones en locales en el primero de mayo, y
no manifestaciones al aire libre.
CNT y UGT pusieron de manifiesto su capacidad de sindicación para la defensa del proletariado a
raíz de la Semana Trágica de Barcelona (1909). A partir de entonces se intentaron cauces de
concordia y negociación, pero su fracaso establecería un sistema de violencia, que alentado por el
referente de la Unión Soviética, llevaron a una situación sin salida no aceptada por burgueses y
conservadores y que desembocaría en la dictadura de Primo de Rivera y más tarde a la guerra civil.

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LECCIÓN 12.

EL PENSAMIENTO LIBERAL Y REFORMAS POLÍTICAS.

I. INTRODUCCIÓN: LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y LOS ORIGENES DEL


CONSTITUCIONALISMO CONTINENTAL.
Las ideas ilustradas de Montesquieu y Rousseau junto a la Independencia de EEUU influyeron en la
burguesía francesa dando paso a la Revolución Francesa de 1789.
La revolución en francia supuso el derrocamiento de LuisXVIII y su sistema de monarquía
absoluta. Se proclamó la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, la igualdad ante la
ley y la afirmación de la soberanía nacional junto a la separación de los poderes legislativo,
ejecutivo y judicial. Todo ello plasmado en la primera constitución francesa de 1789, origen del
resto de constituciones en un proceso revolucionario que empieza en el S. XIX durante y después de
las invasiones napoleónicas por todo el continente europeo y que da lugar a la independencia de
Grecia y Bélgica y posteriormente la unificación de Alemania e Italia.
El marco constitucional que se implanta en Europa a lo largo del XIX es un modelo de estado donde
se limita el poder del mismo, se regula su actividad y se garantiza la libertad de los ciudadanos. Sus
principios están recogidos en la división de poderes de Montesquieu:
• Poder legislativo unicameral o bicameral.
• Poder ejecutivo, reservado al jefe del Estado (rey o presidente) ejercido junto con sus
ministros.
• Poder judicial independiente encargado de administrar justicia.
Como dice Rousseau, para que exista equilibrio entre poderes la constitución tiene que emanar del
pueblo por sufragio universal y elección de los representantes del mismo.
La constitución supone un conjunto de normas escritas, dotadas de rango superior que regulan la
organización de poderes y define los derechos y deberes de los ciudadanos. Dichos derechos deben
basarse en la declaración de derechos del hombre y del ciudadano considerándose como
fundamentales la libertad, de conciencia y de expresión.
Las constituciones pueden clasificarse en breves o extensas atendiendo al mayor o menor grado de
desarrollo de los principios fundamentales contenidos en ellas. También en rígidas o flexibles
atendiendo al carácter de los requisitos necesarios para su modificación.
A continuación se desarrollan los textos constitucionales del S.XIX español.

II. EL ESTATUTO DE BAYONA. (Examen)


Consumada la invasión de 1808, fue convocada la Asamblea de Constituyentes bajo la supervisión
de Napoleón en Bayona que pretendía con ello legitimar su poder en España. Se elabora un código
político que aunque se considera una constitución pactada, más bien debe considerarse carta
otorgada mediante la cual le rey se desprende de varias prerrogativas.
En 1808, Napoleón, al mismo tiempo que anunciaba al pueblo español las abdicaciones de la

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monarquía en Bayona, convoca por decreto una Asamblea de Notables para fijar las bases de la
nueva Constitución y poco tiempo después proclama a su hermano José rey de España.
Dicha constitución elaborada por 91 de los 120 diputados convocados en Bayona, abordó la
confesionalidad del estado reconociendo la religión católica, la sucesión en la corona, los ministros,
etc., sin hacer referencia a la separación de poderes ni a la soberanía.
Cuando José I entró en Madrid, la guerra esta iniciada y habían sido los franceses derrotados en
Bailén, con lo que necesitó del ejercito de Napoleón para su confirmación. Tras la rendición de
Madrid dicta una serie de decretos en Chamartin sobre obligación desarme de los ciudadanos,
confiscación de bienes de aquellos que habían traicionado su causa, supresión del Consejo de
Castilla y prisión de sus miembros, abolición de la Inquisición, reducción del número de conventos,
supresión de las aduanas interiores y abolición de los derechos señoriales.
Tales medidas que suponían progreso y modernidad, encontraron adeptos en los llamados
afrancesados, que entendían que la nueva dinastía francesa encarnaba el espíritu liberal y
progresista de la revolución francesa y pasaban por alto el modo deshonroso como Napoleón se
había hecho con España.
El Estatuto no llegó a regir pero por su carácter relativamente liberal, sirvió de guía para quienes se
enfrentaban a la invasión napoleónica y sus principios se recogieron en la constitución de 1812.

III. LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ: (Examen)


La existencia de varias Juntas Superiores provinciales suponía un serio obstáculo para su acción
coordinada contra los franceses. Por ello se plantea una unificación en único Consejo que en
nombre de Fernando VII, dote las disposiciones necesarias para hacer frente al enemigo común.
Tras la victoria de Bailén en 1808 las Juntas de Valencia y Murcia propusieron crear una Junta
Central Suprema, la cual se constituyó en Aranjuez, con representación de todos los reinos y
presidida por Floridablanca.
La Junta Central Suprema se convierte en órgano supremo al que reconocen las distintas juntas
provinciales, incluidas la mayor parte de las americanas. Se dividió en cinco secciones para tramitar
asuntos de gobierno, y cuando las tropas de Napoleón llegan a Madrid tiene que retirarse a Sevilla.
Estando la Junta en Sevilla el vocal de la Junta de Aragón propuso la convocatoria a Cortes. Se creó
una Diputación para deliberar, y en enero de 1810 se dictaron instrucciones para que a las Cortes
acudieran representantes de los tres estamentos tradicionales.
Jovellanos propuso que se crearan dos cámaras según el modelo inglés: una compuesta por nobleza
y clero y otra con los representantes de las ciudades, lo que fue aceptado.
La Junta se refugió en Cádiz, y antes de disolverse nombró un Consejo de Regencia que convocó a
Cortes.
Hubo muchas dificultades para elegir los diputados provinciales y en muchos casos hubo de
recurrirse a los que en ese momento residían en Cádiz. Convocar al clero y la nobleza también fue
difícil por causa de la guerra.
Finalmente se constituyen Cortes con retraso en la isla de León, iniciando el Presidente de la
Regencia las sesiones. El número de diputados nunca llegó a alcanzar el previsto en las distintas
sesiones, por las dificultades de la guerra.
El primer decreto promulga:
1. La soberanía reside en la Nación, de la que los diputados que componen el congreso son sus

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representantes.
2. Las Cortes reconocen, proclaman y juran como único rey legítimo a Fernando VII.,
declarando nula la cesión de la corona a Napoleón.
3. Declaración del principio de división de poderes. Las cortes se reservan el ejercicio del
poder legislativo.
4. Las cortes habilitan a los miembros que componen el Consejo de regencia para el ejercicio
del poder ejecutivo, que deberá reconocer la soberanía nacional de las Cortes y jurar
obediencia a las leyes que de ella de demanen.
5. Confirmación de todos los tribunales y justicias del Reino, así como de autoridades civiles y
militares.
6. La persona de los diputados es inviolable.

La idea de redactar una constitución era mantenida por la mayoría desde los inicios, en diciembre
Mejía Lequerica propuso en sesión no disolverse las cortes sin redactar una constitución. Las Cortes
se trasladaron a la Iglesia de San Felipe Neri y dictaron el decreto de abolición de los señoríos.
En la comisión encargada de redactar la Constitución participaron Muñoz Torrero, Argüelles,
Espiga y Gadea. Fue proclamada el 19/3/1812, se trata de una constitución extensa inspirada en los
pricipios de la Revolución Francesa. Sigue una estructura semejante a los textos constitucionales
franceses destacando la desigualdad de trato de las materias: un tercio del total se dedica al poder
legislativo.
Establece un sistema unicameral, se declara la religión católica como oficial, y el poder ejecutivo lo
compartían el Rey y las Cortes, con mayor peso del primero. Los poderes reales eran muy amplios
pudiendo nombrar y cesar a los secretarios de despacho que serían los futuros ministros. El
sufragio, en principio se declaró universal pero en una segunda fase se declaró censitario, se decretó
el servicio militar obligatorio y el establecimiento de escuelas primarias en todos los pueblos.
Fue abolida por Fernando VII en 1814 y volvió a en el trienio liberal entre 1820 y 1823 después del
golpe del coronel Riego en Cabezas de S. Juan en que se obligó a Fernando VII a jurarla de nuevo
además de la restauración de la libertad de imprenta, la expulsión de los jesuitas y el
restablecimiento de los decretos de Cádiz. Pierde vigencia de nuevo con la restauración del
absolutismo por la Santa Alianza durante la década ominosa. A la muerte del rey recupera su
vigencia teórica durante la regencia de María Cristina que necesitaba el apoyo de los liberales frente
a los partidarios carlistas.

IV- EL ESTATUTO REAL:


Fernando VII muere en 1833, su hija Isabel la heredera tenía tres años. Mientras alcanzaba la
mayoría de edad, la reina madre María Cristina ejercía de reina gobernadora.
Los carlistas se sublevan por todo el país, por lo que la reína tubo que transigir con los liberales
poniendo en el gobierno a los más moderados, al gobierno de Cea Bermúdez y Martínez sucedió el
de Martínez de la Rosa, que promovió junto con Javier de Burgos el Estatuto Real, se trata de una
Carta Otorgada (concesión monárquica a la Asamblea) de 50 artículos, era un texto incompleto que
se limitaba a regular las cortes y sus relaciones con el Rey. No reguló la monarquía cuyos poderes
muy amplios, estaban dispersos por los distintos artículos. Tampoco eran tratados los ministros ni
incluía una declaración de derechos.

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El rey estaba facultado para convocar las Cortes, suspenderlas e incluso disolverlas. La novedad
más llamativa fue la introducción del sistema bicameral, con un estamento de próceres, y otro
estamento de procuradores elegidos. Las leyes requieren la aprobación del monarca y ambas
cámaras.

Promulgado por la regente en 1834, las reformas eran tan moderadas que resultaron insuficientes y
decepcionaron a las fuerzas más progresistas, que en el amotinamiento de La Granja de 1836 obligó
a restaurar la Constitución de 1812, con el gobierno de Calatrava, Mendizábal y Espartero.

V. LA CONSTITUCIÓN DE 1837:
A finales de agosto el gobierno convocó Cortes Constituyentes. Lo más importante de ellas no es el
texto constitucional, sino un serie de medidas de hondo calado social y político: supresión los
diezmos eclesiásticos, abolición del régimen señorial y continuación la labor desamortizadora de
Mendizábal.
Argüelles y Olózaga elaboraron las bases de una nueva constitución, inspirados en la belga y en las
cartas francesas, con influencia de Bentham. Breve (de sólo 88 artículos) y de reforma flexible, no
declaraba expresamente la división de poderes y daba gran protagonismo al rey en el poder
legislativo, era ambigua en el ámbito de la confesionalidad religiosa.
Las cortes quedaban divididas en congreso y senado (este último formado por individuos
nombrados por el Rey a propuesta de los electores de cada provincia, renovado por terceras partes
cada vez que hubiera elecciones a diputados (en las que el sufragio era directo y censitario: sólo un
4% de los españoles votaban).
El Rey estaba facultado para abrir y cerrar las sesiones, convocar, suspender y disolver las cortes,
disponiendo de veto absoluto. Por lo demás, las funciones de las cortes eran legislativas (iniciativa
legislativa), financieras (el gobierno tenía obligación de presentar a cortes un presupuesto para el
año siguiente, lo que fue sistemáticamente incumplido,) políticas (elección de regente, toma de
juramento al sucesor,...) y de control (responsabilidad de ministros que serían acusados por el
Congreso y juzgados en el senado.) Reconocía como reina legítima a Isabel II.
Estuvo vigente hasta la constitución de 1.845.

VI. LA CONSTITUCIÓN DE 1845:


Al final de la regencia de la reina, el general Espartero había gobernado dictatorialmente, con las
cortes disueltas. Un pronunciamiento lo derrocó y se inicia la década moderada, primero con
González Bravo y luego con Narváez, quien convocó elecciones en julio de 1844 y propició la
reforma de la Constitución de 1837, elaborada por una comisión presidida por Donoso Cortés. Se
inicia así la costumbre de convertir la ley fundamental en instrumento cambiante del partido de
turno.
El resultado fue la constitución de 1845, de 79 artículos, más uno dedicado a las provincias de
ultramar. Se caracteriza:
• La soberanía compartida cortes-reina.
• Compatibilidad de la libertad y el orden: La nueva ley cierra los periódicos en que se ataque
la monarquía, la constitución y las leyes fundamentales.

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• Se mantiene la confesionalidad de la constitución de 1812.
• Se mantiene en el bicameralismo (con el senado dependiendo prácticamente de la corona, ya
que para permanecer en él había que pagar una renta muy alta)
• El rey mantiene importantes poderes incluyendo la disolución de las cámaras.
• El derecho al sufragio queda restringido al 1% de la población con las rentas más altas.
En 1854 otro pronunciamiento esta vez de signo progresista pone al frente del gobierno al general O
´Donell que llega a un acuerdo con Espartero, la reina tuvo que llamar a los levantados a formar
gobierno: fue el bienio progresista que abolió la constitución de 1845, con la nonata constitución de
1856.
En este periodo tuvo lugar el segundo gran proceso desamortizador siendo ministro de Hacienda
Madoz: frente a la de Mendizábal afectó también a los bienes propios de los ayuntamientos, y los
destinos de los fondos no fueron aplicados enteramente a la deuda pública, un 20% se dedicaron a la
beneficencia y la instrucción pública.
Una nueva crisis política trajo de nuevo a los moderados al poder. Narvaez y Gonzalez Bravo
instauran una dictadura gobernando a base de decretos con las cortes cerradas. El ala progresista, en
vista del viraje autoritario de la reina se agrupa a la sombra de los generales Prim y Serrano, que
acaba con la revolución de 1868 y el destronamiento de Isabel II.

VII. LA CONSTITUCIÓN DE 1869: (examen)


La revolución de 1868 se inicia en Cádiz dirigida por Prim y apollada por Serrano y Topete se
forman juntas revolucionarias en las principales provincias andaluzas que se encargaron de
movilizar a la población mediante promesas de sufragio universal, de eliminación de impuestos, del
fin del reclutamiento forzoso y de una nueva constitución. Las tropas de Serrano derrotan a las
leales a la reina en la batalla del puente de Alcolea. Isabel II de vacaciones en San Sebastian
marchó al exilio en París.
El gobierno provisional de Serrano (su ministro Lorenzana) disolvió las órdenes religiosas
establecidas tras 1837, clausuró la mayoría de monasterios, rompiendo el vaticano relaciones
diplomáticas. Se reconocen las libertades individuales y se convocan (diciembre de 1868) cortes
constituyentes con sufragio universal masculino para todos los mayores de 25 años.
La constitución fue elaborada por una comisión donde estaban entre otros Olózaga, Manuel
Becerra, Silvela y Ríos Rosas. Se promulgó el 20/6/70, basada en los principios liberal
democráticos y de soberanía nacional.
Por primera vez se recogieron todos los derechos individuales: libertad de domicilio, privada, de
expresión, reunión, asociación, reconociéndose la libertad de culto, se contemplan las asociaciones
de clase: por primera vez los sindicatos gozan de protección constitucional. La ordenación de
poderes se tomó de la constitución de 1837, y la del senado de la de 1845. La soberanía residía en la
nación. Se mantuvo el bicameralismo, pero el senado debía ser elegido por sufragio universal. Los
diputados del congreso se elegían en propoción de uno cada 40.000 habitantes.
Los generales que habían apoyado el derrocamiento de Isabel II tubieron que reprimir los
movimientos federales de corte republicano que se habían iniciado en el vacío de poder de la
revolución. Preferían una monarquia constitucional que pudieran controlar.
Prim logró que Amadeo de Saboya aceptara el trono en el difícil equilibrio entre las monarquías
europeas. El mismo dia de su llegada a España, Prim, su principal valedor, fue asesinado. Intentó

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formar un gobierno de coalición que fracasó y tubo que abdicar en febrero de 1973. Congreso y
senado reasumieron el poder supremo y proclamaron la República, dejando la Constitución de 1869
de estar vigente.

VIII. LA CONSTITUCIÓN DE 1876: (examen)


La I República Federal de 1873 de Pi y Margall fue una ficción que duro medio año, dejó el país al
borde de la guerra civil, fragmentado en cantones y agravado por las guerras de carlistas e
independentistas cubanos. Los militares se plantearon entonces la restauración borbónica
especialmente desde que la reina Isabel en parís había abdicado en su hijo Alfonso XII. Antonio
Cánovas del Castillo dirigió la operación financiado por la burguesía agraria e industrial.
Los cantones fueron ocupados militarmente y el general Martinez Campos da un golpe de Estado y
proclama a Alfonso XII nuevo rey de España.
La Constitución de 1876, la más longeva en la historia de España, reponde a la concepción
conservadora de su promotor. Para Cánovas la monarquía era parte sustancial de la constitución
histórica de España y estaba por encima de la vida cotidiana. No había más soberanía que la
ejercida por la Corona y las Cortes.
Es una constitución breve de 89 artículos más uno transitorio, de carácter flexible:
• La nueva constitución no dice nada del derecho a sufragio remitiendo la materia a lo que
determine la ley. Primeramente se implanta el censitario para posteriormente establecerse el
universal masculino.
• Se establece la libertad de cultos pero prohibiendo aquellos que no respeten la moral
cristiana.
• Los derechos individuales tienen formulacion semejante a la Constitución de 1869, pero
están limitados por continuas remisiones a leyes futuras y susceptibles de ser suprimidos en
circuntancias especiales.
• Recoge el principio de soberanía entre el rey y las cortes que son bicamerales y la justicia
corresponde a los tribunales, quienes la aplican en nombre del rey. El congreso está
compuesto por diputados elegidos por 5 años y en proporción de 1 cada 50.000 habitantes.
• El consejo de ministros no tiene entidad constitucional aunque se le reconoce competencia
para presentar a las cortes el presupuesto anual.
• El rey sale reforzado: pude nombrar y destituir libremente ministros y puede disolver las
cortes aunque con obligación de convocarlas en el plazo de un año.
El rey designaba el gobierno, el gobierno designaba los gobernadores de provincias, los
gobernadores designaban los alcaldes y los alcaldes supervisaban las elecciones de manera que el
resultado confirmase el gobierno designado por el rey. El sistema funcionó durante las ultimas
décadas del S. XIX con alternacia de conservadores y liberales.
En el reinado de Alfonso XIII, el sistema de partidos alternantes se desploma, el caciquismo
perduraba en la España rural pero en las ciudades industriales, la creciente masa profesional y
obrera apoyaba a los partidos de izquierda.
En medio de una fuerte crisis política y social por las protestas obreras, agitación social y desastre
de Annual en la guerra de Marruecos, en 1923 el general Miguel Primo de Rivera, se subleva en
Barcelona y da un golpe de estado al que se adhiere la burguesía, la iglesia, el ejercito y el propio
rey.

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El final de la dictadura acaba desembocando en la marcha al exilio de Alfonso XIII y la
proclamación de la segunda república.
La cosntitución de 1876 supone el texto que más tiempo ha estado vigente hasta ahora en la historia
del derecho español.

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LECCIÓN 13.

TEORÍA Y PRÁCTICA DE GOBIERNO EN EL SISTEMA


LIBERAL.

I. EL REY
La monarquía constitucional, frente a la absoluta, suponía la sujeción del Rey a las normas
constitucionales, las cuales regulan o limitan la potestad del príncipe y otorgan la soberanía
esencialmente a la nación o a la nación junto al Rey, en cuyo nombre la ejercen asambleas
representativas.
Nació como reacción contra la absoluta, la base del sistema político descansa en la existencia de un
conjunto de normas fundamentales a las que se somete todo el ordenamiento legal del Estado: la
constitución. Su origen está en las revoluciones inglesas de 1642 y 1688 y en los principios de la
Constitución francesa de 1791.
En las distintas constituciones españolas del S.XIX el poder real fue muy amplio
• Desde la de 1812 todas las constituciones recogen el carácter inviolable de la persona del
Rey, que lo es por la gracia de Dios y de la Constitución hasta la de 1.869. En la de 1876
vuelve a serlo por la gracia de Dios.
• Encarnaba el poder ejecutivo –el cual ejerce por medio de sus ministros a los que nombra y
cesa.-
• Compartía el legislativo con las cortes –sancionaba y promulgaba leyes, hacía ejecutar las
leyes, proponía reformas-,
• Ostentaba la representación de la nación,
• Salvaguardaba el orden público,
• Se imparte justicia en su nombre.
• Tenía poder para disolver las cámaras.
• Concedía grados militares y empleos civiles
La sucesión se reguló en la Constitución de 1812, poniendo de nuevo en vigor lo establecido en las
Partidas (admitía como monarcas a reyes o reinas). Además cuando la corona recayera en una
mujer, el marido de la reina no intervendría en asuntos de gobierno. Aunque Fernando VII derogó la
constitución, restableció el orden tradicional de sucesión que permitía el acceso a las mujeres a la
Corona y que en lo esencial coincidía con la constitución de 1.812.
En todas las constituciones del XIX el monarca tenía que pedir permiso a las Cortes para casarse.
Todas las constituciones regularon la regencia, para los casos en que haya de subir al trono un
príncipe sin contar con la mayoría de edad, si bien de distinta forma:
• El Estatuto Real aplicó lo establecido en las Partidas.
• Las constituciones de 1837 y 1869 establecian una regencia de una o más personas
designadas en Cortes.
• Las constituciones de 1845 y 1876 dsiponían que el regente seria el padre o la madre del rey

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y en su defecto el pariente más próximo a suceder la corona.
A su advenimiento al trono, el nuevo Rey juraba ante las Cortes, respetar la constitución. El mismo
juramento se exige al inmediato sucesor y en su caso a la regencia.

II) DEL UNICAMERALISMO FRANCÉS AL BICAMERALISMO.


El modelo unicameral francés fue adoptado en la constitución de 1.812, pero en las siguientes se
optó por el inglés bicameral.
Se denominan cortes a la asamblea encargada del poder legislativo, que en principio constituían la
representación de la nación y el poder legislativo, en ocasiones compartido con el monarca. Las
atribuciones y su capacidad legislativa varía de unas constituciones a otras.
• Constitución de Bayona: dispone que hubiera Cortes o Juntas divididas en tres estamentos,
clero, nobleza y estado llano.
• Constitución de 1812: declara que las cortes eran la reunión de todos los diputados que
representan la nación, establecida en una sola cámara, un diputado cada 70.000 almas y
elegida por sufragio indirecto.
• Estatuto real: Dispuso la división de las cortes en dos camaras que funcinan separadamente,
la de próceres del reino y la de procuradores, estos últimos elegidos por sistema indirecto.
• A partir del Estaturo real todas las constituciones establecen el sistema bicameral en
igualdad de facultades: congreso de diputados y senado.

A) EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS:


Las Cortes de Cádiz implantaron el sufragio directo para la composición del congreso de 150
diputados. La denominación “Congreso de los diputados” data de la constitución de 1837 (entonces
elegidos cada tres años por designación, en 1869 por sufragio universal, y en 1876 uno por cada
50.000 votantes, por cinco años).
Las constituciones de 1812, 1837, 1845, 1869 y 1876 establecieron que las Cortes se reunieran
anualmente. El Estatuto real estableció que sólo al Rey correspondía convocar, suspender y disolver
las Cortes.
La Constitución de 1812 estableció una diputación permanente nombrada por el Congreso para
velar por la observancia de la constitución y las leyes en el espacio de tiempo entre unas cortes y
otras y para que convocara cortes extraordinarias en los casos previstos por la Constitución.

B) EL SENADO:
En Bayona era un organismo de 24 miembros nombrados por el Rey encargado de velar por las
libertades individuales y de imprenta, facultado para suspender la constitución en circunstancias
extraordinarias.
El primer Senado o Cámara Alta fue el estamento de próceres del Estatuto Real, cuyos miembros
hereditarios y vitalicios eran elegidos por el rey.
Desde la Constitución de 1837, todas las Constituciones del XIX instauran una cámar alta llamada
senado, pero el sistema de elección y la permanencia de los senadores varió según la Constitución:
- En la de 1837 eran temporales y elegidos directamente
- En la de 1845 eran vitalicios, elegidos por el Rey

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- En la de 1869 eran elegidos por sufragio indirecto
- En la de 1876 quedan divididos en tres categorías: senadores por derecho propio, vitalicios por
designación real, y elegidos por la corporación del Estado entre los mayores contribuyentes.

C) CONVOCATORIA, REUNIÓN Y ATRIBUCIONES DE LAS CORTES LIBERALES:


Las cortes representan a la nación y son el órgano mediante el cual esta interviene en el gobierno
del Reino.
Orígenes: Los legisladores de Cádiz intentaron mostrar el enlace de las nuevas cortes con las
antiguas Cortes medievales, para entroncar con la tradición. Veían en las nuevas cortes una
adaptación y perfeccionamiento de las antiguas.
Estructura: Se inspiraron en las doctrinas de Francia e Inglaterra, adoptando las cortes forma
unicameral o bicameral. Su composición y función variaba según el mayor o menor grado de
liberalismo de la Constitución que las reglamentaba.
Atribuciones: Misión privativa de cortes fue siempre la aprobación de nuevos impuestos, el grado
de poder legislativo variaba en cada caso, por lo que es mejor verlo separadamente:

El Estatuto de Bayona: dividió las cortes o juntas en tres estamentos: nobleza, clero, pueblo (los
dos primeros de designación real, los terceros divididos en diputados de las ciudades, de las
provincias, comerciantes, de las universidades). Las sesiones eran secretas y las funciones no
estaban muy bien definidas, pero su poder era escaso, con un poder más decorativo que real. Por
primera vez se nombran diputados por América encargados de promover los intereses de las
colonias.
La Constitución de Cádiz: Sistema unicameral de todos los diputados que representan la nación.
• Elección de diputados: los diputados eran elegidos por todos los ciudadanos por sufragio
indirecto uno por cada 70.000 habitantes. Debían tener una renta proporcionada procedente
de bienes propios.
• Funcionamiento: Las Cortes se reunían anualmente y se renovaban cada dos años,
ejerciendo el poder legislativo junto con el Rey, quien tenía derecho de veto suspensivo –un
proyecto aprobado en tres legislaturas se convertía en ley a pesar de la oposición regia.
• Diputación Permanente: velaba por los derechos de las cortes y la integridad del régimen,
incluso cuando aquellas no estaban reunidas.
La constitución de Cádiz, al conceder a las cortes una función preponderante y substraerlas de la
voluntad regia, instauran por vez primera un régimen constitucional en España.
El Estatuto Real: Intentaba dar a las Cortes un carácter tradicional. Se convocan unas cortes
generales con arreglo a lo dispuesto en a las Partidas y la Nueva recopilación, pero en realidad les
dio una organización nueva, dividiéndola en los estamentos de próceres (reservada a los grandes de
España, hereditarios, vitalicios y elegidos por el rey) y procuradores (elegidos con arreglo a una ley
especial).
Las atribuciones estaban muy limitadas. Solo podían deliberar sobre aquello que el rey les
sometiera a examen y hacer peticiones al rey conforme determinara el Reglamento, además del
tradicional de aprobar impuestos. Las cortes quedaban reducidas a un organismo asesor.
La Constitución de 1837: influida por el sistema inglés, su sistema parlamentario fue bicameral
(Congreso y Senado). El Senado se configura como Cámara Alta. Sus miembros eran elegidos por

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el Rey sobre una lista triple de personas pudientes mayores de 40 años presentada por los electores
de cada provincia, y era renovado por terceras partes cada vez que había elecciones al Congreso.
Los hijos del Rey eran senadores natos desde los 25 años. Sus características garantizaban la
función de equilibrio y freno que tradicionalmente se asigna a la cámara alta en el régimen
constitucional.
El Congreso se elegía por elección directa (un diputado por cada 50.000 habitantes), renovándose
cada tres años. Ejercía la potestad legislativa con el Rey, quien tenía veto suspensivo por una
legislatura.
Reforma de 1845: se plasmó el espíritu liberal y democrático de la de 1812. El senado fue
modificado, el número de senadores se declara ilimitado, vitalicios y de elección real, la edad de
entrada bajó a 30 años. Para ser diputado se requería tener renta o bienes determinados.
La Constitución de 1869: Aceptó de nuevo el sistema bicameral. El senado se eligió por provincias
a través de una junta formada por la diputación provincial y por compromisarios elegidos por
sufragio universal, debiendo los senadores ser pudientes mayores de 40 años. Se renovaba por
cuartas partes. Por su parte, el congreso se renovaba en su totalidad cada tres años. El Rey podía
disolver las cámaras convocando elecciones en tres meses, y suspender las sesiones una vez cada
legislatura. No se admitía el veto regio. Concede a las cortes gran poder como órgano supremo de
representación de la nación, llegando incluso a poder excluir a algún heredero de la sucesión al
trono.
La Constitución de 1876: bicameral, estableció tres clases de senadores:
• Senadores por derecho propio: hijos y sucesores del Rey, grandes de España, altas
personalidades eclesiásticas, militares y civiles.
• Senadores Vitalicios nombrados por la corona.
• Senadores por elección de las Corporaciones del Estado y los mayores contribuyentes.
Los senadores por derecho propio más los vitalicios no podían exceder de 180, igual al de electivos.
El senado se renovaba por mitades cada cinco años.
El Congreso debía ser elegido por votación popular indefinidamente, siendo los diputados españoles
seglares mayores de edad que gozaran de todos los derecho civiles.
Las Cortes ejercían el poder legislativo juntamente con el Rey: el veto de cualquiera de ellos a un
proyecto de ley hacía que no pudiera considerarse hasta la legislatura siguiente. Las cortes se
reunían todos los años, convocadas, suspendidas y disueltas por el Rey.

D) DIPUTACIÓN DE CORTES EN EL XIX:


La Constitución de Cádiz estableció una Diputación permanente que había de durar de unas Cortes
ordinarias a otras. Funciones suyas fueron:
• Velar por la observancia de la Constitución y de las leyes
• Convocar a Cortes extraordinarias si procediere.
• Recibir a los nuevos diputados y actuar como junta preparatoria de las Cortes siguientes.
• Pasar aviso a los diputados suplentes que hubieren de concurrir en lugar de los propietarios.
La Diputación de las Cortes se trata de una Comisión de las mismas que actúan en el periodo de
vacancia. Es un órgano delegado. Constituye un instrumento que salvaguarda el principio de
división de poderes, al evitar que el ejecutivo, no existiendo las Cortes, asuma funciones propias del
legislativo.

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La Diputación permanente de Cortes fue suprimida con las Constitución de 1837 y restablecida con
la de 1931.

III. LOS PARTIDOS POLÍTICOS:

A) EL AFIANZAMIENTO DEL SISTEMA LIBERAL:


El sistema constitucional empezó desconociendo las distintas formas de asociación para la acción
social y política que acabaron articulándose como partidos políticos. Las primeras constituciones
sólo reconocían como miembros del estado a los individuos, pero los partidos políticos, pese a no
ser nombrados como tales hasta el siglo XX ya fueron elementos esenciales en el régimen político
del S. XIX.
Los partidos políticos se definen como grupos de personas organizadas para ejercer o influir en el
poder del Estado, de acuerdo con los fines señalados previamente en un programa. Se distinguen
además otros grupos con actividad política sin ser partidos como sindicatos, grupos separatistas,
grupos de presión y sociedades secretas.
Los partidos más importantes fueron los absolutistas (que nutrirán el carlismo tras la muerte de
Fernando VII) y los constitucionales o liberales, divididos desde 1820 en exaltados –de los que
saldrán el Partido Progresista y el Partido Democrático- y moderados –de los que saldrán los
puritanos y la Unión Liberal de O’Donnell-.
En la Restauración destacaron el partido conservador de Canovas y el fusionista o liberal de
Sagasta, habiendo también masas obreras anarquistas y socialistas, así como representaciones
regionalistas y tradicionalismos carlistas.

1.- DOCEAÑISTAS Y RADICALES


La crisis del antiguo régimen que desata la invasión napoleónica hace que surjan dos grupos:
Los absolutistas: conservadores partidarios del antiguo régimen, la monarquía absoluta y opuestos a
cualquier cambio.
Los liberales o constitucionalistas: influenciados por los cambios que operan en Europa y EEUU,
son partidarios del modelo constitucional y padres de la de 1812. Se inspiran en un liberalismo más
doctrinario que democrático.
La vuelta de Fernando VII trajo la derogación de la constitución de Cadiz y una fuerte represión de
los liberales que acabó radicalizando sus posturas. A partir del trienio liberal se escinden en:
Doceañistas: partidarios de la restauración de la constitución de 1812.
Radicales o exaltados: más identificados con las ideas democráticas del liberalismo europeo.
Sin embargo todavía no se pueden calificar de partidos políticos estos movimientos, sería a raíz de
la muerte de Fernando VII cuando comienzan a consolidarse los partidos.

2.- EL PARTIDO MODERADO:


Con la Reina Maria Cristina como regente durante la minoría de edad de Isabel II comienzan a
configurarse los partidos políticos.
Los líderes conservadores –llamados moderados- enlazaban con las ideas de los doceañistas y los

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monárquicos constitucionales, en torno a Martínez de la Rosa, mentor del Estatuto Real y desde
1848 jefe del Partido Moderado.
Junto con los progresistas, eran defensores de continuar la dinastía monárquica de Isabel II,
enfrentándose al partido carlista o anti-dinástico.
Se declaran contrarios a cualquier cambio revolucionario y defensores de la Iglesia.
En las filas del partido destacan figuras como Narváez, Martinez de la Rosa, Arguelles, Alcalá
Galiano y Bravo Murillo.
El partido moderado buscó el equilibrio entre el absolutismo carlista y el ala progresista liberal.
Coincidían con los progresistas en la ruptura de la monarquía absoluta y la sociedad estamental,
pero difería en la forma de desarrollar el Estado liberal.
Los moderados resurgen como partido después del sexenio revolucionario al mando de Cánovas,
que fue artífice de la Restauración.

3.- EL PARTIDO PROGREISTA:


La tendencia más proxima al liberalismo democrático fue el partido progresista. Se articuló en torno
a Mendizábal, la mayor parte de sus diputados procedían de las provincias mediterráneas, frente al
norte conservador.
Sus seguidores defendían la soberanía nacional, la primacía del legislativo sobre el ejecutivo,
autonomía de los poderes provinciales y locales, y separación total de Iglesia y Estado. Otros
representantes suyos fueron Joaquín María López, Salustiano Olózaga, Madoz y los generales
Espartero y Prim.
En 1856 se aglutinaron los sectores más avanzados del partido progresista y algunos líderes del
moderado en la Unión Liberal de Serrano, Joaquín María López, Río Rosas y O’Donnell. Fueron
los artífices de la constitución no promulgada de 1856.
El partido, tras el sexenio revolucionario, después del asesinato de Prim y la abdicación de Amadeo
de Saboya, se escindió en el liberal de Ruiz Zorrilla y el Liberal de Sagasta.

4.- EL PARTIDO DEMÓCRATA REPUBLICANO:


Las primeras tendencias republicanas aparecen en 1837 de la mano de intelectuales influenciados
por la ola revolucionaria que se desarrolla en Europa y apoyados por algunos sectores artesanos.
Se constituyó en 1849 como Partido Demócrata, formado por Juan Martínez Villegas, Lorenzo
Calvo, Patricio Olavaria y José Espronceda. Tuvo dos tendencias –monárquica y republicana-,
triunfando la republicana como una escisión de los sectores mas avanzados del progresismo.
Propugnó la supresión de la monarquía, la educación primaria universal, la distribución de las
tierras desamortizadas entre los campesinos, el menor peso del ejército y la separación Iglesia-
Estado.
Modificó sus estatuos, reconociendo la monarquía de Isabel II para no ser ilegalizado. Triunfó con
la proclamación de la I República y el proyecto de Constitución federalista de Pi Margall.

B) EL BIPARTIDISMO DE LA RESTAURACIÓN
Los partidos surgidos de la restauración borbónica, el conservador y el liberal, rigieron la vida
política de España en el último cuarto del S. XIX en un sistema de alternancia pactada de turnos de
gobierno.

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1.- EL PARTIDO CONSERVADOR
El partido “liberal conservador”, conocido como conservador, se construyó sobre el viejo partido
moderado, con algunos miembros de la efímera Unión Liberal, en torno a Cánovas.
Fue un partido con poca estructura y mínima organización que se presentó y ganó las elecciones de
1876 con el objetivo de restarurar la legalidad monárquica y poner al día el juego de las
instituciones y partidos políticos.
Se nutrió de burgueses, aristócratas, altos funcionarios y profesionales. Durante la Regencia de
María Cristina, al final del siglo, tuvo que afrontar una crisis generalizada con el nacimiento de los
movimientos obreros, la aprobación del sufragio universal masculino, el anarquismo, la caída de las
últimas colonias... Cánovas murió asesinado por un anarquista y fue sucedido por Silvela.

2.- EL PARTIDO LIBERAL:


Sus orígenes son el partido constitucional, surgido durante el reinado de Amadeo I en torno al
general Serrano y el logroñes Sagasta.
Fue una confluencia de progresistas moderados y unionistas de izquierda, en el marco de la
Constitución democrática 1869.
De ellos se escindió el Partido Centralista de Alonso Martínez que pactó con Cánovas la
restauración y la Constitución de 1876.
Sagasta acabó aceptando la constitución de 1876 , renunciando a la del 69 y fue llamado a gobernar
en 1881, constituyendo tras varias escisiones el Partido Liberal. proclaman que la soberanía debía
recaer en la Cortes y el Rey (de acuerdo con las exigencias de Cánovas), pretenden garantizar una
serie de principios como el sufragio universal, los derechos individuales, la responsabilidad de los
funcionarios o el juicio por jurados.

3.- LA APARICIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS OBREROS: (examen)


El PSOE se funda en una fonda de la calle Tetuán de Madrid en 1879, entre sus constituyentes hay
mayoría de tipógrafos entre los que destaca Pablo Iglesias antiguo miembro de la Asociación
Internacional de Trabajadores. Se convierte en el primer lider del PSOE al ser elegido en 1881
Secretario del Comité Central y alcanzar popularidad tras la huelga de impresores.
El Periódico El Socialista (1886) fue el difusor de las ideas socialistas.
Junto con el PSOE, se desarrolla el movimiento sindical, la UGT (cuyos primeros congresos
tuvieron lugar en 1888) fue eje del movimiento obrero en Madrid, Vizcaya y Asturias alcanzando
más de 26.000 afiliados a finales de siglo.
El ideario del PSOE se centra en la emancipación de la clase trabajadora, la abolición de las clases
sociales y su conversión en un sola de trabajadores dueños del fruto de su trabajo.
Sus líderes fueron Fernando de los Ríos, Melquíades Álvarez y Julián Besteiro e Indalecio Prieto.
Una escisión en 1920 da origen al partido comunista que no llegaría a las cortes hasta la II
República. Entre sus líderes destacan Largo Caballero, Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo,
fundador de las Juventudes Socialistas Unificadas.
La mayoría de los líderes izquierdistas, acabaron sufriendo exilio, prisión o ejecuciones tras la
guerra civil.

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LECCIÓN 14.

CIENCIA Y POSITIVISMO JURÍDICO.

I. INTRODUCCIÓN:

A) IDEA DE CÓDIGO Y DE CODIFICACIÓN EN EUROPA. (examen)


Los iusnaturalistas pretendían deducír de la razón un derecho universal que pudiera ser aplicado a
todos los países, como instrumento para perfeccionar sus respectivos ordenamientos y que
resolvería el caos del derecho vigente existente en los países europeos.
El viejo derecho acumulaba normas de épocas distintas, dictadas para resolver supuestos
coyunturales y el paso del tiempo había generado una maraña de legislación, confusa, dispersa y
contradictoria totalmente inmanejable. Ya Htoman y Leibniz, en el S. XVII, habían criticado en su
obra, las incongruencias del procedimiento legislativo del Antiguo Régimen, y también lo hicieron
Tomasio y Muratori en el XVIII.
En España, tenemos los trabajos precursores de Nebrija y Vives en el S. XV que criticaron el
método de trabajo de glosadores y comentaristas, y a finales del XVIII destacaron Mora y Jaraba, de
Castro y Martínez Marina: quedaba claro que había que establecer una teoría general de creación y
fijación de leyes que acabase con el anárquico e inseguro sistema anterior.
Aunque empezó llamándose “ciencia de la legislación” fue Bentham quien acuñó el término
“codificación”. Para él las leyes debían ser pocas, claras, completas, sistemáticas y redactadas en el
lenguaje vernáculo (nativo.) Sus obras influyeron en la generación de codificadores.
Adicionalmente, la burguesía reclamaba un derecho completo y conocido para que su aplicación no
quedara en manos de la discrecionalidad de jueces y juristas. Frente al anticuado sistema de
recopilar leyes, a menudo contradictorias, ordenadas aleatoriamente y redactadas en un lenguaje
barroco, se pretendía un solo texto por materia, ordenado sistemáticamente de acuerdo a un plan
previsto, que regulase todos los supuestos posibles con un lenguaje claro, breve y conciso.

B) MOTIVACIÓN IDEOLÓGICA
Los postulados liberales iniciaron un proceso de transformación de la cultura occidental que se
extendió al campo del derecho.
Respecto del derecho Penal: Los primeros códigos penales sustituyeron las penas arbitrarias por
otras preestablecidas para cada delito, estableciendo proporcionalidad entre delito y pena tomando
como medida el daño hecho a la sociedad, prohibiendo el tormento y las acusaciones secretas. Se
entendía que la libertad generaba seguridad jurídica frente a la arbitrariedad de jueces y leyes.
Además, la igualdad implicaba la supresión de privilegios estamentales, la fraternidad supuso la
humanización de las penas.
El derecho mercantil, tradicionalmente vinculado a los comerciantes o sea un derecho estamental,
se pasó a vincular a los actos de comercio, con independencia de quién los practicara.
El derecho laboral se liberalizó por la desaparición del régimen señorial y sus formas de
dependencia laboral y de los gremios. Las condiciones de los nuevos contratos de trabajo podían ser
fijados por libre acuerdo, la mayor fuerza negociadora de los empresarios originó nuevos abusos y

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formas de explotación laboral. El Estado pretendió entonces regular horarios, seguros, condiciones
de trabajo, etc...
En la segunda mitad del XIX aparecieron movimientos de denuncia de la injusticia social (Lasalle,
Menger, Marx, Engels). Los movimientos sindicales y las huelgas fueron medidas de autodefensa
de los trabajadores, que consiguieron convenios colectivos.
En el derecho procesal los liberales luchaban por un sistema que ofreciera mínimas garantías
procesales: evitar detenciones arbitrarias, estableció un plazo máximo de detención preventiva,
reguló el habeas corpus. Los intereses políticos dificultaban el camino del consenso en esta materia.
Derecho Administrativo: Pese a la supresión de jurisdicciones especiales, la separación de poderes
fe usada por el ejecutivo para fortalecer la jurisdicción administrativa a partir de la noción de “acto
administrativo” (los tribunales se inhibían de actos en que era parte el estado). La idea vino de
Francia debido al recelo de los revolucionarios hacia la clase judicial, reducto de la nobleza.
Aunque la división de poderes solo pretendía garantizar la independencia del poder judicial, allí se
fue más lejos al decretarse la autonomía de la Administración respecto del control de los jueces, el
objetivo era suprimir toda posible traba al proceso revolucionario. La influencia del código francés
en otros países hizo que todavía hoy en algunos países se discuta si la revisión de los actos
administrativos debería substanciarse ante la jurisdicción ordinaria o una especial.
Derecho Civil: La repercusión del liberalismo en el derecho civil fue relevante. La libertad e
igualdad ante la ley modificaron la regulación de la capacidad jurídica y la capacidad de obrar con
supresión de limitaciones debidas al sexo, condición social, filiación etc... flexibilizando también
los requisitos de capacidad procesal para ejercer acciones, heredar o acceder a los registros
inmobiliarios. Pero la equiparación total no se produjo hasta el S. XX.
En el derecho de familia, el ideario igualitario provocó la superación de la concepción patriarcal
asumiéndose la equiparación jurídica, la libertad de contratar influyó flexibilizándose los supuestos
de divorcio frente a la indisolubilidad del matrimonio canónico.
El derecho sucesorio también evolucionó, aparece la libre divisibilidad de la herencia, la libertad de
testar aunque moderada por el postulado de igualdad.
El individualismo y el liberalismo reformaron el derecho de propiedad inmobiliaria mediante las
medidas liberalizadoras de la propiedad del suelo en la desaparición del régimen feudal, abolición
del señorío, del mayorazgo, desamortizaciones, abolición de servidumbres, las formas de
adscripción forzosa a tierra y oficios. La tierra fue objeto de comercio, libre de ser explotada o no.
Surgieron también nuevos fenómenos sociales (ideológicos: anarquismo, socialismo), jurídicos
(positivismo, y las subsiguientes reacciones antiformalistas e iusnaturalistas).

C) INICIOS DEL PROCESO CODIFICADOR EN EUROPA


El iusnaturalismo racionalista proponía reelaborar el derecho sistematizando sus normas conforme a
un método lógico, el Corpus Iuris Civilis continuaba sirviendo de referencia.
Previamente a la codificación liberal, hubo una codificación ilustrada, el despotismo ilustrado
promovió los primeros códigos (Prusia y Austria) que buscaban la uniformidad jurídica si bien no
abandonaron el viejo sistema recopilatorio, consuetudinario y estamental, supusieron un avance en
la búsqueda de la uniformidad y seguridad jurídica. El código prusiano de finales del XVIII
confirmaba la desigualdad de los ciudadanos ante la Ley y las diferencias de estatuto jurídico en
función de la adscripción a uno u otro estamento.
La codificación moderna arrancó de la Francia revolucionaria. La fe en la razón y en el poder
omnímodo del legislador, alumbró el primer Código europeo moderno (Código Civil francés de

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1804), después de que el proyecto fuera mejorado por órganos judiciales y administrativos que lo
revisaron. A continuación se promulgaron el código de procedimiento civil (1807) y el Código
Penal (1810) de gran influencia en el resto de países europeos y americanos.
El código civil francés influyó de forma directa en varios paises de la América española al menos
hasta la promulgación de los códigos civiles de Chile y Perú que actuaron desde ese momento como
modelos de derecho patrio autóctono e indirectamente a través del proyecto de Código Civil español
(1851) de García Goyena. Así, la codificación del derecho civil nunca perdió la referencia del
Código francés.
El proyecto de Código Civil francés había admitido el valor supletorio de la costumbre, la
jurisprudencia y el derecho natural, sin embargo la redacción final del Código sancionó justo lo
contrario: a falta de norma escrita, el juez no podía acudir a los usos, la equidad ni el derecho
natural, tampoco podía abstenerse: debía encontrar forzosamente en la ley escrita la norma aplicable
al caso: latía aquí la concepción iusnaturalista de que el ordenamiento era completo y sin lagunas.
Paradójicamente, ello ensalzó el positivismo defendido por la escuela de la exégesis, pues no cabía
hablar de otro derecho ni de otros principios jurídicos que los emanados del legislador: la
interpretación del derecho se reducía a indagar en el sentido del texto.
Pronto surgieron voces que intentaron compatibilizar la contradicción entre el principio de que el
estado fuera el creador del derecho y a la vez hubiera derechos naturales preexistentes al Estado,
convicción que también era fruto de la Revolución Francesa.

II. LA CODIFICACIÓN DEL DERECHO PENAL.

A) INTRODUCCIÓN: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS DE LA CODIFICACIÓN PENAL


EN EUROPA (examen)
El derecho penal del Antiguo Régimen se caracterizaba:
• Falta de imparcialidad del juez que instruía y a la vez sentenciaba en la misma causa.
• No había un sistema de penas fijo y objetivo que dejaba a los jueces un excesivo margen de
libertad, llegaban a participar en el reparto de las penas económicas negociando con el reo
una rebaja para que no recurriera y así cobrar antes.
• No existe presunción de inocencia: el sistema probatorio estaba orientado a condenar al
acusado, las declaraciones auto-acusatorias bajo tortura se consideraban probatorias, en
cambio las declaraciones de inocencia no eran vinculantes.
• Inferioridad procesal del acusado: el acusado desconocía las actuaciones judiciales que eran
secretas.
• Desigualdad ante la Ley: muchas penas se evitaban mediante un pago al estado, lo que
favorecía la impunidad de las clases pudientes.
• No había un sistema de penas fijo y objetivo que dejaba a los jueces un excesivo margen de
libertad para aplicar la ley.
• Las penas eran crueles y desproporcionadas: se cortaba la lengua al blasfemo, se mantenía la
trascendencia penal en algunos delitos como los de infamia para los hijos del reo de crimen
de lesa majestad, las formas de aplicar la pena capital eran diversas: vivicombustión, horca,
despeñamiento, decapitación....

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De modo que desde mediados del XVIII hubo propuestas de reformas legislativas en toda Europa
de la mano de autores como el italiano Beccaria, franceses como Varbille, alemanes como
Feuerbach y españoles como Lardizábal.
La obra de Beccaria “De los delitos y las penas” fue difundida por la autoridad civil pese a la
prohibición inquisitorial y supuso un revulsivo para la mentalidad represora de las monarquías
absolutistas del S. XVIII que ayudó a suprimir el derecho penal del antiguo régimen. Entre sus ideas
destacan:
• La necesidad de proporcionalidad entre delito y pena, según el daño producido a la sociedad.
• La prohibición de acusaciones secretas, que solo estimulaban delaciones falsas.
• La proscripción del tormento, que solo sirve para condenar al inocente débil y absolver al
culpable fuerte.
• El derecho a una justicia rápida.
• La supresión de la trascendencia penal: la confiscaciones de bienes al delincuente dejaba en
la ruina a su familia.
• La aplicación selectiva de la pena de muerte
• La sustitución de las penas arbitrarias por otras previamente establecidas para cada delito en
función del daño causado.
• La igualdad ante la ley penal y humanización de las penas.
La Revolución Francesa materializó estas ideas en el Código Penal francés de 1810 que acabó
influyendo en toda Europa, donde quedaban plasmados los principios de:
• Libertad: implicó la limitación de la arbitrariedad de los jueces en la determinación de las
penas, fortaleciendo la seguridad jurídica. No hay delito si no hay ley anterior que lo
tipifique.
• Igualdad se materializó en la supresión de privilegios penales a la nobleza.
• Fraternidad: la humanización y dignificación de las penas.
En España las reformas comenzaron con la Constitución de 1812: se suprimieron la pena de horca,
la trascendencia penal, la pena de azotes, la tortura... Con todo, los Códigos Penales del XIX aún
mantenían disposiciones atrasadas (talión al falso testigo, al juez prevaricador, trascendencia
económico-penal a los herederos...)

B) CÓDIGOS PENALES DE 1822, 1848 Y 1870:


El código penal de 1822: tiene su origen en el trienio liberal, en una comisión formada por
Martínez Marina, Flórez Estrada y Calatrava, que fue remitido a universidades, tribunales y
colegios de abogados para que emitieran informes, tras lo cual fue finalmente promulgado.
Sus 816 artículos aunque recogieron legislación tradicional castellana (fuero juzgo, Partidas y
Novísima Recopilación,) asume la influencia del Código francés de 1810. Fue criticado por falta de
sistemática, farragosa redacción y excesiva dureza de sus penas. Estuvo vigente apenas unos meses
dado que fue derogado por la irrupción de las tropas de la Sta. Alianza y la vuelta al absolutismo de
Fernando VII.

El código Penal de 1848: En 1843 se crea la Comisión General de Codificación para elaborar los
proyectos de códigos. Este hecho supuso que a partir de entonces la redacción de proyectos

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legislativos correría a cargo de técnicos en derecho en vez de políticos o diputados. La primera
comisión estuvo influenciada por el liberalismo iusnaturalista basada en los principios expiatorios y
retributivos de las penas.
Su sección penal elaboró un proyecto discutido en las cortes y promulgado en 1848. En su
redacción intervinieron García Goyena, Bravo Murillo, Clarós, Pacheco... La elaboración del
código careció de orden en la exposición y discusión, y en el mismo influyeron el Código francés de
1810, el de Nápoles (1819) y el de Brasil (1830).
Estuvo formado por 494 y tres libros: parte general, delitos y penas, y faltas. Técnicamente fue
superior al de 1822, dividiendo la pena en grados y fijándola en función de las circunstancias
atenuantes o agravantes que concurrieran. Sin embargo, fiel a la ideología de los conservadores en
el poder, se caracterizó por el excesivo rigor de sus penas y en la forma de su ejecución, que se
trasslucía en la regulación de delitos políticos, contra la religión del Estado, la regulación de huelga,
etc...
A raíz de la crisis de 1848 el gobierno de Narváez reformó artículos, aumentando la pena sobre todo
en los delitos políticos. Fue demasiado severo en las penas, y consideraba delictivos algunos
derechos como la libertad de imprenta, de reunión, el derecho de huelga, la libertad de culto... Su
principal aportación fue acabar con el arbitrio judicial al fijar para cada tipo penal una pena dividida
a su vez en grados en lo que se denominó aritmética penal.
El código penal de 1870: Con la llegada del sexenio revolucionario y promulgada la constitución
de 1869 el gobierno encarga a la comisión armonizar el Código de 1848-50 a los nuevos principios,
especialmente en materia de derechos y libertades políticas (de culto, asociación, huelga, imprenta,
etc...)
Se discutió y aprobó rápidamente, y sus 623 artículos siguieron la sistemática del de 1848. Suprimió
delitos contra la religión y el orden público, redujo los casos de pena de muerte y suprimió la de
argolla. Se ha destacado su lenguaje claro y conciso. Frente a la escuela retributiva del código
anterior, el nuevo código estaba influido por la escuela correccionalista que consideraba como
objetivo de la pena, la enmienda del reo.
Con todo, fue criticado por los krausistas (por no incorporar suficientemente las doctrinas
correccionalistas) ya que mantenía la publicidad de las ejecuciones además de disponer que el
cadaver estuviera expuesto en el patíbulo hasta una hora antes del anochecer. También la antigua
pena de encadenamiento... La vieja ley del talión inspiró los castigos al falso testimonio, a la
connivencia de los funcionarios públicos en la evasión de presos, al juez prevaricador, a las
amenazas...
El código penal de 1870 fuer revisado en 1928 bajo la Dictadura de Primo de Rivera, que introdujo
mayor rigor en las penas, aumento de la lista de agravantes y la incorporación de nuevos delitos
políticos.
Fue derogado durante la II República con la promulgación del código penal de 1932 que suponía
una adaptación del código del 70 a la nueva constitución. Se incorporan nuevos delitos: usura,
daños a cosas de utilidad social y se suprimen otros: duelo, adulterio, amancebamiento, se suprime
la pena capital, penas perpétuas, degradación....
Posteriormente el código penal franquista de 1944 (revisado en 1963 y 1973) se basan en los
principios del Movimiento Nacional: protección del Estado y orden público, represión de los delitos
políticos, reintroducción de la pena de muerte, etc... fue derogado por el actual de 1996.

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III. CODIFICACIÓN DEL DERECHO MERCANTIL

A) INTRODUCCIÓN: LA INFLUENCIA FRANCESA EN EL DERECHO MERCANTIL


ESPAÑOL (examen)
Tradicionalmente el derecho mercantil había sido un derecho de los comerciantes, o sea un derecho
corporativo o estamental.
Sin embargo se fue extendiendo la idea de que el derecho mercantil se basa en la naturaleza del acto
más que la de los sujetos, y así se concibió el Código de Comercio napoleónico (1807), que reguló
no el derecho de los comerciantes, sino los actos de comercio.
En España las Cortes de Cádiz nombraron una comisión para que redactasen un proyecto de Código
Mercantil, aunque Fernando VII derogó su labor, lo cierto es que tanto absolutistas, conservadores
como liberales estaban conformes con la necesidad de redactar un Código de comercio que
unificase el tráfico mercantil. Se formó una nueva comisión en el trienio liberal, cuyos trabajos
tampoco concluyeron, pero recopilaron mucho derecho mercantil español trabajando bajo influencia
de las Ordenanzas del Consulado de Bilbao, Ordenanzas mercantiles francesas y el Código de
Comercio francés. Los intentos de codificación es vieron sujetos a los vaivenes de la política
nacional.

B) EL CÓDIGO DE COMERCIO DE 1829 Y DE 1885 (examen)


Código de comercio de 1829: En 1828 Fernando VII nombró una comisión de especialistas cuyo
secretario era Sainz de Andino para que propusiera un proyecto, pero el finalmente sancionado fue
uno elaborado por el propio Sainz, pues era más homogéneo, ordenado y de técnica más depurada.
Sus principios esenciales son:
1. Sigue una concepción objetiva de los actos de comercio: se aplicará con independencia de
quien los realicen.
2. Se concibe como una especialidad del derecho civil, que será un derecho supletorio o
general a falta de norma mercantil específica.
3. Se mantiene la jurisdicción mercantil como especial o privilegiada en primera instancia,
pero en segunda y tercera actuará la ordinaria. Donde no haya tribunales de comercio o
consulados actuará directamente la ordinaria.
Sus 1219 artículos y cinco libros abordaron los comerciantes y agentes de comercio, los contratos
de comercio, el comercio marítimo, las quiebras y la administración de justicia mercantil.
En la elaboración del Código se usaron Ordenanzas del Consulado de Bilbao, el libro del Consulado
del Mar, el Código francés, los comentarios de Pardessus... Fue técnicamente muy perfecto –Sainz
de Andino elaboró otros textos, como la ley de bolsas, el reglamento del banco de San Fernando...-
Con todo, el rápido desarrollo del tráfico mercantil demandaba la solución de nuevas situaciones, la
promulgación de leyes posteriores –sobre todo la de sociedades anónimas de 1869 hizo envejecer al
código, se derogó la jurisdicción especial... de modo que en marzo de 1881 fue nombrada una
comisión formada por Colmeiro, Gutiérrez y Figuerola entre otros para revisar el Código.
El nuevo Código se promulgó en 1885: tras recabar informes de tribunales, colegios de abogados
y otras instituciones. Mantiene la concepción del acto de comercio, se mantiene como especialidad
del derecho civil y se mantiene la supresión de la jurisdicción mercantil en virtud del decreto de
unificación de fueros de 1868.
Estuvo formado por cuatro libros: de los comerciantes y comercio en general, contratos mercantiles,

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comercio marítimo, suspensión de pagos y quiebras.
Incorporó nuevas instituciones mercantiles como: las bolsas de comercio, compañías de crédito,
seguros de vida, cheques, etc... Pero no alcanzó el rigor sistemático y de coherencia del primero:
dejaba sin solucionar determinados vacios normativos respecto de sociedades anónimas. Además
dejaba excluidas las normas procesales por lo que para las quiebras había de acudirse al código de
comercio de 1.829.

IV. LA CODIFICACIÓN DEL DERECHO PROCESAL

A) LA CODIFICACIÓN DEL DERECHO PROCESAL CIVIL


El derecho procesal histórico se basó en el derecho procesal romano-canónico, caracterizado por la
primacía de la tramitación escrita, y su complejo sistema de fases que dilatan el tiempo de
tramitación.
La codificación del derecho procesal apenas consiguió resolver estos problemas, debido a la gran
carga política de todo ordenamiento procesal. No se trataba solo de un bloque de normas
reguladoras de cuestiones formales si no que es un código dirigido a proteger los derechos civiles y
políticos, mediante un sistema de garantías. Era muy complicado que los grupos y partidos políticos
políticos se pusieran de acuerdo en cuestiones que afectaban a su concepción del derecho, la
libertad, los poderes del estado, etc...
Por este motivo el ministro decidió regular la materia mediante el “Reglamento Provisional para la
Administración de Justicia de 1835” contenía disposiciones de procedimiento tendentes a abreviar
los asuntos litigiosos, tales como la regulación de un juicio rápido oral, que se consolidó en 1838
con el nombre de juicio de menor cuantía.
En 1854 el Gobierno encarga a la Comisión General de Codificación la elaboración de un código de
“Instrucción Civil.” Se promulga así la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1855, que sin embargo no
soluciona los problemas esenciales: abreviar y simplificar los trámites procesales.
La inestabilidad política del periodo seguía dificultando el desarrollo legislativo en esta materia. A
partir de la Ley de Bases de 1880, se promulga una nueva ley de Enjuiciamiento Civil de 1881 que
fue el texto legal más extenso de Europa, indicativo de su incapacidad sistemática y de síntesis. Se
mantenían así buena parte de los defectos de la anterior.

B) LA CODIFICACIÓN DEL DERECHO PROCESAL PENAL


Aunque ya la Constitución de 1812 contemplaba la redacción de un texto procesal penal, que
erradicara la falta de garantías procesales del antiguo régimen, no es hasta la etapa del Sexenio
Revolucionario cuando se promulga la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1872 con importantes
novedades de corte liberal como el jurado popular.
Hasta ese momento estuvo vigente en España el derecho procesal absolutista con ligeras mejoras
introducidas por los liberales, los proyectos y trabajos realizados durante la etapa isabelina no
llegaron a materializarse en un Código con respaldo oficial.
Posteriormente el Gobierno de la Restauración encomendó a la Comisión General de Codificación
una nueva ley acorde a la mentalidad conservadora: en 1879 quedaba aprobada la “Compilación
General sobre Procedimiento criminal” que también fue mal recibida por la doctrina. Se promovió
así una ley de bases que dio lugar a la LECr de 1880, más clara, coherente y con cierto liberalismo
en lo referente a la prisión provisional, la libertad provisional, las fianzas y otras garantías
procesales.

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V. EL RETRASO DE LA CODIFICACIÓN DEL DERECHO CIVIL EN
ESPAÑA.

A) PROYECTOS PREVIOS Y LEYES ESPECIALES.


Mientras el Código civil francés fue aprobado en 1804, en España no sería aprobado hasta 1.889.
Durante la mayor parte del S. XIX el derecho civil aplicable fue el contenido en las Partidas, el
Ordenamiento de Alcalá, las Leyes de Toro y la Novísima Recopilación.
Las Cortes de Cádiz, a pesar de la gran reforma legislativa que supusieron, no tuvieron tiempo de
elaborar ningún proyecto de código civil.
En el trienio liberal se designó una comisión de diputados para que elaborase un proyecto: sólo
completó algunos artículos, sintetizando códigos civiles de otros países y derecho histórico español,
la vuelta al absolutismo impidió que se continuara la labor.
El proyecto de Código Civil de García Goyena de 1851: La creación de la Comisión General de
Codificación supuso un impulso para la codificación civil. La sección civil (Bravo Murillo, García
Goyena) concluyó un proyecto que fue enviado a diversos organismos e instituciones. Fue criticado
por la Iglesia y las provincias forales que consiguieron detener el proyecto.
• El rechazo de la iglesia se debía a que la nueva legislación le prohibía heredar bienes
muebles o inmuebles sin permiso del gobierno y que aunque solo se admitía el matrimonio
canónico, las causas de divorcio quedaban en manos exclusivas de la jurisdicción civil.
• El rechazo de los foralistas se debía a que la nueva legislación derogaba las leyes, usos y
costumbres anteriores a su promulgación.
En estas circunstancias se hubo de recurrir a la promulgación de “Leyes especiales” para materias
específicas de notoria necesidad, sobre temas concretos que no tuvieran rechazo social ni político.
Así se promulgaron:
– La Ley Hipotecaria de 1861: con el objetivo de proteger a los compradores de bienes
desamortizados, regulaba efectos, derechos y obligaciones de los contratos hipotecarios.
– La Ley del Notariado de 1862: con el objetivo de unificar la fe pública extra-judicial,
creando el cuerpo de notarios, dando lugar a la creación de Colegios de Notarios.
– Ley de Aguas de 1866: muy buena desde el punto de vista técnico, en principió abarcó la
ordenación de aguas marítimas, aunque posteriormente se suprimió todo lo marítimo que
quedó incluido en la Ley de Puertos de 1880.
– Ley de Registro Civil de 1870 y su reglamento, creó y reguló los registros civiles para
inscribir los actos relativos al estado civil de las personas, que hasta ese momento se
registraban en los libros parroquiales.
– Ley de Matrimonio Civil de 1870, de los progresistas del sexenio revolucionario, solo
reconocía efectos civiles al matrimonio civil. El fuerte rechado de la iglesia motivó su
derogación 5 años después por el Gobierno de Cánovas.
La codificación “por partes” que suponía el sistema de “leyes especiales” fue una maniobra tactica
que preparaba el lento camino a la unificación jurídica al mismo tiempo que satisfacía a los
foralistas por retrasar la codificación de las cuestiones contrarias a sus intereses.

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B) CÓDIGO CIVIL (1889) (examen)
A partir de 1876, el Gobierno de la Restauración y las burguesías vasca y catalana encuentran
objetivos comunes en la necesidad de un proyecto de estabilidad política. Se intenta así articular un
pacto foral que mostrara que Madrid respetaría los derechos forales en el Código Civil. Se plantea
así incorporar a éste “Memorias” que recopilaran las peculiaridades de derecho civil de los
territorios históricos.
Se dio entrada en la sección civil de la Comisión General de Codificación a un representante de
Cataluña, Aragón, Navarra, País Vasco, Baleares y Galicia.
Los conservadores de Cánovas legislan un código Civil partiendo del proyecto de 1851 pero
teniendo en cuenta que los derechos forales se recogerían en Apendices al Código Civil.
Fue el código promulgado en 1888 con muchos errores, de modo que por ley (1889) se autorizó al
gobierno a publicar una segunda edición con correcciones. Así se hizo. El código consta de un título
preliminar y cuatro libros:
- Primero: personas, personas naturales y jurídicas, domicilio, matrimonio, tutela
- Segundo: bienes, propiedad, posesión, servidumbre, comunidad de bienes
- Tercero: modos de adquirir la propiedad
- Cuarto: obligaciones y contratos
Recogió el derecho castellano, con fuerte influencia francesa ya que trancribía literalmente más de
250 artículos del Código Civil francés. Era conservador, individualista en lo ideológico –
determinaba que el matrimonio civil entre católicos era indisoluble-, patriarcal en el modelo
familiar.
El compromiso respecto a los derechos forales se estableció en el artículo 12: los derechos forales
se recopilarían en apéndices al código. Aunque el aragonés fue aprobado en 1925. En el resto de
provincias, no llegaron a aprobarse textos oficiales debido a la disparidad de criterios de sus
redactores.
En 1946, en plena etapa franquista, se rechaza el sistema de Apéndices por considerarse
minusvalorativo del derecho foral y se recomienda su sustitución por compilaciones o códigos de
derecho foral propio de cada territorio. Se aprueban así compilaciones para los distintos territorios
históricos como paso previo a la elaboración de un código civil general para toda España.

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LECCIÓN 15.

IDEOLOGÍA LIBERAL Y CENTRALISMO.

I. LA ORGANIZACIÓN MINISTERIAL DURANTE EL XIX.

A) EVOLUCIÓN Y REFORMAS
La organización ministerial:
• Concepto: a partir del S. XIX, se denominan ministerios los grandes departamentos de la
Administración Central.
• Orígenes: Provienen de las Secretarías de Despacho.
• Función: Conjugan una función de especialización (diversifican la actividad administrativa
central) e integradora (constituyen un cauce para unificar la gran variedad de órganos que se
derivan de la división del trabajo.)
• Número: varía constantemente al igual que las funciones encomendadas a cada uno. A
medida que se intensifica el intervencionismo administrativo, aumentan los departamentos
ministeriales.
El Estatuto de Bayona estableció nueve ministros y un secretario de estado. La constitución de
1812, siete secretarías de despacho, facultando a las Cortes para que efectuaran variaciones.
Fernando VII las redujo suprimiendo la de gobernación y en el trienio se volvió a la estructura de
1812.
De 1823 a 1834 Fernando VII redujo las secretarías a cinco, creándose en 1832 el Ministerio de
Fomento para fortalecer la administración (luego llamado de interior y de gobernación en 1834).
En 1847 se creó el ministerio de comercio, instrucción y obras públicas.
Al terminar el XIX había siete ministerios: Estado, Gracia y Justicia, Guerra, Marina, Hacienda,
Gobernación y Fomento.
En la dictadura de Primo de Rivera se crea el Ministerio de Trabajo y Previsión Social como
respuesta a la preocupación por las relaciones laborales.
Los ministros se situaban justo bajo la autoridad del jefe de estado, obrando como delegados
directos del mismo. En épocas absolutistas su posición fue análoga a la de los antiguos secretarios
de despacho. En épocas constitucionales, fueron los auténticos rectores de la vida nacional. Su
nombramiento corresponde al Rey, pero en la práctica dependían del parlamento: si éste les retiraba
la confianza, debían dimitir.
La denominación de Ministros aparece en la Cosntitución de Bayona; la de Cádiz vuelve a la de
Secretarios de Despacho (usados indiferentemente); en la de 1837 y siguientes se impone la
definición de ministros: jefes de departamento, ejercían la iniciativa y dirección de los servicios a
ellos adscritos, y refrendaban con su firma las disposiciones regias.

1.- EL ESTATUTO DE BAYONA Y LA ADMINISTRACIÓN DE JOSÉ BONAPARTE:


En 1809 José se dispuso a reglamentar la competencia de los ministerios que el Estatuto de Bayona

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preveía.
De acuerdo con el estatuto, el poder ejecutivo, que residía en el monarca, era ejercido por medio
nueve ministerios, junto a los que había una Secretaría de Estado, con carácter de ministerio, que
debía refrendar los decretos y leyes dados por el Rey y así como los actos del gobierno. También
debia convocar los Consejos de Ministros y los Consejos de Administración en nombre del Rey.
De carácter moderno, esta administración estuvo influenciada por el modelo francés que sin
embargo la guerra impidió su desarrollo y aplicación.

2.- RÉGIMEN MINISTERIAL DE LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ: (examen)


El nuevo régimen político implantado por la Constitución de Cádiz vuelve a la denominación de
“Secretarías de Despacho” y supone una reorganización de las mismas: eleva a siete las cinco
secretarías existentes ( a las de Estado, Gracia y Justicia, Hacienda, Guerra y Marina, se suman las
de Gobernación de la península e islas adyacentes y Gobernación del Reino para Ultramar.)
En realidad, las secretarías de Gobernación de la Península y la de Ultramar constituyen una réplica
al ministerio del Interior de la época Bonapartista.
Su duración y vigencia siguieron los avatares de la Cosntitución, aunque se repusieron en el trienio
liberal, habría que esperar a la muerte de Fernando VII para consolidar una nueva organización.

3.- EL PERIODO DE REFORMAS (1830 - 1863)


Muerto Fernando VII, bajo la regencia de María Cristina y con Cea Bermúdez al frente del
gabinete, se nombra ministro de Fomento a Javier de Burgos, que establece la división territorial de
España en 49 provincias.
La división provincial de Burgos no es solo administrativa, además afectará al orden militar, la
hacienda y al judicial. Era una forma de cumplir el mandato constitucional de 1812 de se
propugnaba una división en provincias. El decreto se completa con diversas “Instrucciones” que
desarrrollan modificaciones que afectan a subdelegados del gobierno central, la labor policial, al
orden público y demarcaciones locales y judiciales etc...
La inestabilidad política provoca la dimisión de Burgos cuando es nombrado Martinez de la Rosa
ministro de Estado y se inicia la redacción del Estatuto Real.
La llegada de los moderados al poder determina la reorganización de los Ministerios, que quedan
divididos en Subsecretarías para decargar a los ministros de asuntos menores o de trámite y estas a
su vez en Direcciones Generales. Se crea la Secretaría de Estado y del Despacho de Comercio,
Instrucción y Obras Públicas.
El gobierno de Bravo Murillo en 1851 dispuso que la recién creada Secretaría de Despacho de
Comercio, Instrucción y Obras Públicas pasara a denominarse Ministerio de Fomento pasando los
asuntos referentes a instrucción pública al Ministerio de Gracia y Justicia. El Ministerio de Fomento
incluía muchas competencias en estadística, pesos y medidas, obras públicas, agricultura y
ganadería, comercio, industria, minas, etc...
Al mismo tiempo, los asuntos de las colonias de Ultramar se despacharían por la Presidencia del
Consejo de Ministros (excepto temas de hacienda y marina y guerra.)
En 1863 se crea un Ministerio de Ultramar, que en cuatro secciones atendía la totalidad de asuntos
de las colonias. Hubo modificaciones posteriores por las necesidades de los territorios pero el
desastre del 1898 y la pérdida de las últimas colonias hizo que desapareciera por decreto en 1989.

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4.- REAJUSTES DE LA RESTAURACIÓN ALFONSINA:
Sagasta, después de ganar las elecciones, hizo desaparecer el Ministerio de Fomento, creando el de
Ministerio de Obras Públicas. La falta de presupuesto hizo que la reforma no se pusiera en marcha
hasta 1900 quedando el gobierno conformado por los Ministerios de Gracia y Justicia, Hacienda,
Guerra, Marina, Gobernación, Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas.
Con Primo de Rivera, se crea el de Abastecimientos y el de Trabajo.

II. EL CONSEJO DE MINISTROS:

A) CREACIÓN Y ANTECEDENTES:(examen)
El Consejo de Ministros es el órgano colegiado más importante de la administración activa. Sus
orígenes son de finales del S. XVIII en Europa en un proceso de despersonalización del poder, que
abre las puertas al llamado “Estado Moderno.” El rey deja de decidir por sí solo, si no que
necesitará de la colaboración y asesoría de un consejo que desplaza la multiforme variedad
polisinodal del Absolutismo.
En España, su origen data del Consejo de Gabinete instituido por Felipe V con sus Secretarios de
Despacho y la Junta Suprema de Estado creada por Carlos III en 1787. Empezaron siendo reuniones
de personas de confianza del rey para evitar la dispersión de los asuntos.
El Decreto de Regencia de 1813, ya aludía a la Junta de Ministros, pero su origen propiamente
dicho fue la Junta de Ministros constituida en 1823 por Fernando VII, formada por los cinco
secretarios de estado y del despacho (estado, gracia y justicia, guerra, marina y hacienda), como
órgano asesor. El triunfo del régimen constitucional motivó un ejercicio del poder más
despersonalizado.
Sus competencias fueron menores que las de su homónimo francés: reunidos, los ministros
resolvían las cuestiones de interés general y de coordinación entre departamentos ministeriales. El
Consejo fue originariamente presidido por el Primer Secretario de Estado y de Despacho. Los
consejos de ministros no estan regulados por las constituciones políticas del XIX: su primera
regulación como órgano político data de una ley de 1838. También se denominaban Consejo de
Gabinete.

B) LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO:


En los textos constitucionales decimonónicos no se instituye la presidencia como tal. En la de Cádiz
el presidente sería el Secretario de Despacho de Estado posteriormente sería el de Justicia el que
utilizara el título de Presidente del Consejo.
La presidencia comienza a regularse en el Estatuto Real nombrándose de nuevo al Secretario de
Despacho del Estado que empieza a separar sus funciones de las del rey.
A partir de 1873 la Presidencia es ya el órgano rector de la acción administrativa y así continúa tras
la restauración borbónica.

III. DERRUMBE DEFINITIVO DE LOS ANTIGUOS CONSEJOS: (examen)


Históricamente, en el antiguo régimien polisinodal, los diversos consejos descansaban en una
jurisdicción territorial o por razón de materia. Entre ellos destacaba el Consejo de Estado para
estudiar y tratar los asuntos de política internacional y carácter suprarregional. La característica era
su flexibilidad de organización y procedimiento no estando sujeto a reglamentación detallada.

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Con los Borbones había perdido buena parte de su influencia por la instauración del sistema de
secretarías aunque Carlos IV había recuperado su forma originaria funcionando regularmente
durante este reinado.
Los antiguos consejos fueron suprimidos en 1809. La Constitución de Bayona establecía un único
Consejo de Estado para la función de administración central consultiva, encargado de preparar las
leyes y colaborar en la actividad legislativa. Alto cuerpo consultivo de la nación, su dictamen era
indispensable para muchos asuntos.
Las Cortes de Cádiz crean en 1812 un Consejo de Estado que constaba de 40 individuos (4
eclesiásticos, 4 grandes de España, 32 elegidos por el Rey), cuyo dictamen había de ser oído por el
Rey en asuntos graves: declaraciones de guerra, firma de tratados... Con la vuelta del absolutismo,
quedó sin efecto.
En cuanto a su composición, cambió con el tiempo: presidido por el Rey, acabó asistiendo el
príncipe heredero; se consideraron miembros natos los ministros y el presidente del consejo real,
contó con consultores, asistentes y abogados...
En 1834 se promulgaron seis decretos dejando en suspenso el Consejo de Estado durante la minoría
de edad de Isabel II, siendo sus competencias asumidas por el Consejo de Gobierno. Se extinguen
así los Consejos de Castila e Indias y crean el Tribunal Supremo de España e Indias. Además, se
funda un organismo nuevo, el Consejo Real de España e Indias en 1834. Todo ello condujo a una
radical mudanza en la estructura de la Administración central.
En la Constitución de 1837 no se previó ningún cuerpo consultivo, pero en 1839 y 1840 hubo
iniciativas legales para reformarlo.
Una ley de 1845 organizó un nuevo Consejo Real presidido por el Presidente del Consejo de
Ministros, formado por éstos y por consejeros, y con competencias no sólo consultivas, sino
también judiciales.
En 1854 se suprimió el Consejo Real, y se restableció en 1856. Las sucesivas constituciones lo
establecieron como Consejo de Estado, único para todas las cuestiones de los consejos anteriores.
Su apogeo vino tras 1857, con intervenciones decisivas en la preparación de los proyectos de ley y
tratados internacionales, definición de las potestades...
Una ley de 1860 lo definió como órgano consultivo del Gobierno y la Administración, con
facultades para asuntos de gobernación, contenciosas y administrativas. En 1888 se le suprimieron
las facultades contencioso administrativas.
En 1904, tras una profunda reorganización, se constituyó el Consejo de Estado como órgano técnico
e independiente, con un número permanente de consejeros.

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LECCIÓN 16.

VERTEBRACIÓN Y GESTIÓN DEL TERRITORIO.

I. LA ADMINISTRACIÓN TERRITORIAL

A) LA DIVISIÓN PROVINCIAL
La uniformidad administrativa era uno de los ideales de la etapa constitucional. La Constitución de
1812 acometió una nueva regulación del régimen provincial y local, adaptando instituciones
antiguas a los principios del constitucionalismo francés, resultando un sistema centralizado y
jerarquizado, en el que la provincia fue concebida como una creación local basada en dos
elementos:
• Territorial: compuesto por una comarca más o menos extensa de ámbito delimitado por la
ley.
• Orgánico: encarnado en el gobierno civil presidido por un jefe político o gobernador civil y
la diputación provincial.
La nueva regulación del régimen Provincial y local hubo de pasar por las vicisitudes políticas del S.
XIX.

1.- EL PLAN PREFECTUAL DE JOSÉ BONAPARTE Y SUS CONSECUENCIAS.


Desde el S. XVIII se venía haciendo sentir la necesidad de una nueva división administrativa del
territorio español. El gobierno de José I intentó una distribución territorial de España más o menos
uniforme, según el modelo francés, dividiendo el territorio nacional en 38 prefecturas. No pudo
implantarse por la situación de guerra.
En 1813 y 1820 se realizaron sendos proyectos de división provincial. Se contemplaban 52
provincias y se pretendía ordenar el territorio a efectos fiscales y judiciales, jerarquizando las
provincias en base a su importancia y teniendo en cuenta las connotaciones históricas de las
mismas. Ninguno llegó a tener aplicación al restaurarse el absolutismo en 1814 y 1823 y retornar a
la división de finales del S. XVIII.

2.- LA DIVISIÓN DE JAVIER DE BURGOS:


Cuando en 1832 se crea el Ministerio de Fomento, su primer titular, Javier de Burgos, acometió la
reforma provincial más importante del XIX, dividiendo España en 49 provincias, concebidas como
una división artificial que no se acomodaba a criterios históricos ni a una división homogénea y
racional.
La división provincial de J. Burgos se caracteriza:
• Se fijaban nuevas provincias (Baleares y Canarias,) apareciendo algunas capitales
(Pontevedra por Vigo) y desapareciendo otras (Calatayud, Játiva.)
• Se pretendió que cada provincia tuviera en torno a 400.000 habitantes para que estuvieran
todas representadas en Cortes por 8 diputados.

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• Algunas provincias no mantenían la denominación de su capital: Alava-Vitoria, Vizcaya-
Bilbao, Navarra-Pamplona,...
Las Vascongadas y Navarra siguieron rigiéndose por fueros especiales que se mantendrían en sus
aspectos económicos, pero desde la ley paccionada de 1841 en Navarra dejó de haber Virrey,
cámara de los comptos, consejo real y diputación del reino, siendo estos dos últimos sustituidos por
la audiencia de Pamplona y la diputación foral.
El régimen provincial experimento una profunda crisis en 1845 solo superada con el sistema de
ordenación adoptado con la revolución de 1868 de orientación descentralizadora.
En 1882 se promulga finalmente la Ley Provincial que rigió durante el resto del XIX hasta el
Estatuto Provincial de 1925, punto legal de enlace con la organización provincial vigente.

B) LOS ÓRGANOS: GOBIERNOS CIVILES Y DIPUTACIONES:


La Constitución de Cádiz, establecía un Jefe político superior en cada provincia llamado
posteriormente Gobernador civil, nombrado por el rey cuya función principal era la de ser un eficaz
agente de la centralización.
Los Jefes políticos fueron derogados en 1814 y restablecidos de nuevo en el trienio liberal.
Presidían el ayuntamiento de las capitales, mantenían el orden público y eran los jefes inmediatos
de los ayuntamientos de los pueblos. Una ley de 1834 le cambió el nombre (a Gobernador Civil) y
la Ley Provincial de 1845 le dio funciones interventoras en distintas áreas, estableciendo Consejos
Provinciales que presidian.
Obtuvo su máximo desarrollo tras suprimirse en 1849 el Intendente y asumir sus funciones,
quedando como única autoridad de la provincia también en lo económico y asumiendo funciones de
jurisdicción administrativa. Su peso decayó en el último cuarto del XIX, quedando como mero
representante del gobierno limitándose su actuación a presidir los actos públicos de la provincia.
Las Diputaciones Provinciales se crearon en 1812 como órganos colegiados consultivos de los jefes
políticos, presididas por el jefe superior y con un intendente como vicepresidente. Formadas por
siete miembros de distintos partidos judiciales, pretendían promover la prosperidad y la correcta
inversión de fondos públicos.
En el proyecto de ley de 1838 se componían de un Jefe político, un intendente y un diputado por
cada partido judicial, que permanecían en el cargo cuatro años, renovables por mitades cada dos. Se
reunían con carácter ordinario dos veces al año, y siempre que el jefe lo estimara. Repartían
contribuciones generales y gastos provinciales entre los ayuntamientos, organizaban los reemplazos
del ejército, promovían la educación, fomento de la agricultura, industria y el comercio

II. LA ADMINISTRACIÓN LOCAL

A) DE LAS REFORMAS DE JOSE BONAPARTE AL SISTEMA MUNICIPAL DE CÁDIZ.


(examen)
El sistema constitucional parte del reconocimiento del pueblo como unidad de habitabilidad natural,
que dependerá de la provincia en que se integra.
En aplicación del principio de división de poderes, se establece que todos los pueblos tendrían su
ayuntamiento, presidido por el alcalde (ya sin funciones judiciales) y compuesto por regidores y
procuradores, elegidos por los vecinos mayores de edad. Se suprimen los oficios perpetuos o de
nombramiento real. En todos los Ayuntamientos hubo además un secretario.

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El Ayuntamiento pasaba a ser la representación del antiguo concejo abierto, subordinado al poder
central bajo la presidencia del jefe político provincial. Cada corporación municipal quedaba bajo la
inspección de la Diputación Provincial respectiva.

B) CONSOLIDACIÓN DEL MUNICIPIO CONSTITUCIONAL


Restablecida la monarquía absoluta en 1814 se disolvieron los ayuntamientos, siendo restaurados
en 1820. La ley del régimen local de 1823 concibió al ayuntamiento como órgano corporativo,
deliberante y representativo, y al alcalde como órgano político-administrativo y ejecutivo: todos los
alcaldes tenían la misma autoridad.
En 1840 una nueva ley de ayuntamientos atribuyó al Rey el nombramiento de los alcaldes y
tenientes de alcalde de las capitales de provincias, y al jefe político el de los alcaldes de poblaciones
de más de 500 vecinos. La ley de ayuntamientos de 1845 fue aún más centralizadora.
Como consecuencia de la revolución de 1868, la Ley Municipal de 1870 dio más autonomía a los
municipios, estableciendo tres categorías de concejales: alcaldes, tenientes de alcalde y regidores.
El alcalde presidía el ayuntamiento y gobernaba políticamente el distrito municipal.
La restauración borbónica trae la reforma de la Ley Municipal en 1876 que rigirá hasta el Estatuto
Municipal de 1924, que es punto de enlace con el régimen municipal vigente.

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LECCIÓN 17.

CONTROL SOCIAL Y RELACIONES CON LA IGLESIA


CONTEMPORÁNEA.

I. LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

A) CARACTERES GENERALES
Desde el Estatuto de Bayona se distinguió que el orden judicial era independiente del legislativo y
del ejecutivo. Las constituciones posteriores aunque no hacen declaración expresa de esa
independencia, la dejan por sentado. En las del 37 y 69 se destaca que el Rey y las Cortes tienen
expresamente prohibido ejercer funciones judiciales, que corresponderán a los tribunales.
Además, se fue reduciendo el número de jurisdicciones especiales (Inquisición en 1834, mercantil
en 1868)... La Constitución de 1812 estableció la unidad de legislación al declarar que las Españas y
las Indias se regirán por un único código así como unidad de fueros para causas civiles y criminales,
aboliéndose la jurisdicción señorial en agosto de 1811. Se mantiene la jurisdicción eclesiástica y de
guerra.

B) EL PLANTEAMIENTO REFORMISTA DE CÁDIZ


Ya el Estatuto de Bayona declara la independencia del poder judicial , aunque la justicia se
administraba en nombre del Rey. La justicia aunque emanada del rey, no es un órgano del mismo,
los ciudadanos la reciben a través de los jueces que éste nombra.
Las reformas de Cádiz, proponen la unidad de fueros, lo que supone abolir los privilegios del
antiguo régimen, lo que implica una reforma de los tribunales.
Se regula la organización judicial en lo civil y lo criminal: se establecieron los juzgados de primera
instancia en lo civil y lo penal, las audiencias (Madrid, Valladolid, Pamplona, Granada y Ultramar:
conocían en apelación en segunda y primera instancia de las sentencias dictadas por los jueces de
partido) y en la cúspide se situó un Tribunal Supremo que exigía responsabilidad a jueces y altos
cargos. Esta organización demostró su eficacia a partir de la división provincial de de Burgos,
después de que desapareciera el régimen absolutista de Fernando VII.

C) LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRIBUNALES:


La organización provincial de 1833 no era suficiente para llevar a cabo la reorganización judicial.
El gobierno de Martínez de la Rosa (1834) establece que todos los tribunales superiores de las
provincias se llamarían Reales Audiencias, (salvo el Consejo Real de Navarra y las Audiencias de
Canarias y Mallorca,) al tiempo que las provincias quedan subdivididas en partidos judiciales. Se
suprimen los consejos.
La reforma de la Administración de justicia se plasma en diversas disposiciones que incluyen un
reglamento donde se reconocen una serie de garantías procesales junto con normas de derecho
procesal penal y una serie de disposiciones sobre los jueces. La más importante es el Real Decreto
de 1835 que establece que la Justicia se impartirá a través de:

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• Juzgados municipales y de primera instancia: en los pueblos, los alcaldes o tenientes
alcaldes tendrán competencias en causas civiles por injuria, y negocios inferiores a 200
reales, así como cuestiones penales livianas. En 1855 se traspasan las mismas competencias
a los recién creados jueces de paz.
• Audiencias territoriales: Son los tribunales superiores de cada territorio para cuestiones de la
jurisdicción común ordinaria y abarcarán también la jurisdicción especial. Las de las
provincias más importantes se dividieron en dos salas de lo civil y una de lo penal. El resto,
en una sala de lo civil y otra de lo penal.
• Audiencias: Revisaron en segunda y tercera instancia las sentencias dictadas por jueces
inferiores. Conocieron los recursos de nulidad y las causas de suspensión y separación de
cargos de los jueces inferiores, así como los conflictos entre jueces inferiores. Velarán por la
buena Administración de la Justicia.
• Tribunal Supremo de España e Indias: Suprimido (1834) el Consejo de Castilla, el Tribunal
Supremo asumió sus competencias judiciales, formado por un presidente, quince ministros
y tres fiscales, distribuidos en dos salas para la península y las islas y una tercera para las
provincias de ultramar.

D) LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL DE 1870 (examen)


En 1868, un jurista de prestigio, Joaquín de Roncali es nombrado ministro de Gracia y Justicia, y se
le encarga un proyecto de Ley Orgánica de Tribunales. Tal proyecto fue sancionado como ley en
1868, de acuerdo a las bases contenidas en la propia ley, se comisionaba al gobierno para formar
una ley, completa y definitiva de la organización judicial y las competencias de los tribunales.
El proyecto fue elaborado por la Comisión de Codificación. Los retrasos debidos a la Revolución de
1868 hicieron que fuera Montero Ríos quien en 1870 presentara un proyecto finalmente aprobado
como Ley Orgánica del Poder Judicial.
La ley dividía el territorio nacional en distritos y éstos a su vez en partidos judiciales que se
subdividen en circunscripciones fraccionadas en términos municipales. En cada término municipal
habría uno o varios jueces municipales y en cada circunscripción un juez de instrucción. En cada
partido, un tribunal de partido (formados por tres jueces, uno de los cuales era presidente), y en cada
distrito una Audiencia (formadas por salas de lo civil o lo penal).
Sobre ellos se situaba el Tribunal Supremo, compuesto por cuatro salas de justicia para lo civil y lo
penal y una sala de Gobierno que velará por la recta administración de justicia, proponer al
gobierno las reformas que estime oportunas y resolver los conflictos que surjan en las salas del
tribunal.

E) LA LEY DEL JURADO (examen)


El Estatuto de Bayona establecía que el procedimiento penal sería público y que en las primeras
Cortes que se reunieran se debatiría si se establecía o no el juicio por jurado.
En el trienio liberal se estableció por primera vez el jurado, limitado a los delitos contra la ley de
imprenta. Se discute la posibilidad de establecerlo en determinados delitos penales pero sin llegar a
concretarse.
La Constitución liberal de 1869 lo consagra el juicio por Jurado para los delitos políticos y comunes
que determinara la ley, comenzando a funcionar en 1873. El Jurado estaba compuestos por 12
miembros y tres magistrados que se encargarán de la calificación jurídica de los hechos juzgados:
dictarán sentencia e imponer la pena apreciando los agravantes y los atenuantes así como los grados

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de delito.
Formar parte del Jurado era obligatorio y gratuito, pero era una institución cara para la que no había
voluntad política ni respaldo de una población analfabeta. La indigencia económica al uso, causa de
irregularidades en el pago de dietas y gastos, pudo propiciar la aceptación de cantidades a cambio
de un voto que declarara la inocencia, además estos jurados acabaron politizándose.
El conservadurismo de la Resturación lo suprimió por decreto en 1875. Con todo, se restableció en
la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882 para ser suprimido de nuevo en 1923 en la dictadura de
Primo de Rivera, no siendo recuperado hasta la Constitución de 1978.

II. LA IGLESIA Y EL ESTADO

A) LA IGLESIA ANTE LA QUIEBRA DEL ANTIGUO RÉGIMEN: LIBERALISMO Y


SUPRESIÓN DE LA INQUISICIÓN.
La Iglesia intentó conservar el poder que ostentaba con el Antigu Régimen. Incluso en el Estatuto
de Bayona, con la llegada de Napoleón se establece que la religión católica era la del Rey y de la
nación, no se permite ninguna otra. También lo reconoció así la constitución de 1812, obispos y
arzobispos formarían parte de las Cortes, pero la Iglesia se convirtió en un enemigo de los liberales
por defender el absolutismo.
Así, durante el trienio se suprimieron la Compañía de Jesús y se disolvieron las órdenes monacales,
reformándose las mendicantes. En 1820 se declararon incorporados al Estado los bienes de las
Comunidades religiosas no suprimidas que excedieran de las rentas precisas para la subsistencia.
Igualmente se suprimen todos los conventos situados en poblaciones de menos de 450 habitantes
(dos tercios del total) A ello se añadió la suspensión del diezmo y la desamortización.
Ante ello reaccionó la Iglesia apoyando el Manifiesto de los Persas de 1814 y solicitando a
Fernando VII la supresión de los efectos de la Constitución de 1812.
José Bonaparte hace el primer intento formal de suprimir la Inquisición, pero la inestabilidad del
periodo lo impide. El tema se plantea también en las Cortes de Cádiz , pues entendían que era
contraria a la constitución, que no era esencial a la vida de la Iglesia, y que las materias de fe y
moral debían ser juzgadas por los obispos. Se aprobó un Decreto en 1813 aboliéndola.
Fue restaurada por Fernando VII, nuevamente suprimida en el trienio, nuevamente restaurada, y
suprimida definitivamente en la Regencia de Mª Cristina en 1834. Su supresión, en época tan tardía
no provocó graves enfrentamientos pues en aquellas fechas ya parecía a la mayoría una institución
anacrónica y obsoleta.
B) IGLESIA Y ESTADO LIBERAL (1833-1900)
A la muerte de Fernando VII la reina regente busca el apoyo de los liberales para conservar el trono
de su hija Isabel; los conservadores y partidarios del Antiguo Régimen defendían la opción dinástica
de Don Carlos.
Los liberales culminaron su enfrentamiento con la Iglesia con la Desamortización de Mendizabal,
que llevó a la ruptura de relaciones por parte de Gregorio XVI con el gobierno español.
La llegada de los conservadores de Narváez supuso una política de acercamiento a la Santa Sede
que se pone de manifiesto en la Constitución de 1845 que reconoce la religión católica como la
única de la Nación y llama a los obispos a formar parte del senado.
Todo ello se plasma en el Concordato de 1851 firmado por Bravo Murillo y el nuncio en España de
Pio IX, los puntos más importantes son:

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• Se reconocía la religión católica como la única, excluyéndose cualquier otra.
• Se admitía que los miembros de la Iglesia sólo se someterían al derecho canónico
• La enseñanza se haría de acuerdo con los principios de la religión católica.
• El Estado asume el mantenimiento del culto y sus ministros.
• Se podrían crear nuevas casa religiosas en España.
• Los bienes desamortizados y no vendidos se restituirían a la Iglesia.
En el sexenio revolucionario, en medio de un ambiente anticlerical, Serrano dictó una serie de
medidas que violaban el Concordato vigente, suprimiendo monasterios, casas religiosas, enseñanza
religiosa..., y se reconoció por la Constitución de 1869 la libertad de culto, aprobándose en 1870
una ley de matrimonio civil.
Con la llegada de la restauración, las ideas conservadoras de Cánovas quedan plasmadas en la
constitución de 1876. De nuevo se consagra la religión católica como oficial, recuperando vigencia
el Concordato de 1851.
A la muerte de Alfonso XII, iniciados los movimientos obreros y sindicales, se resucita el
anticlericalismo alentado por intelectuales como Galdós o Larra, anticlericalismo que perduró hasta
culminar en la Constitución de 1931 que estableció la no-confesionalidad del Estado.
En el régimen de Franco se firmará un nuevo concordato en 1953 con Pío XII que será vigente hasta
la constitución de 1978.

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LECCIÓN 18.

LA GESTIÓN DE LOS RECURSOS Y LAS PRESTACIONES


PERSONALES DE LOS CIUDADANOS.

I. LA HACIENDA.

A) CRISIS FINANCIERA TRAS LA GUERRA CON FRANCIA E INGLATERRA, E


INTENTOS REFORMISTAS
La crisis financiera del XIX se venía arrastrando del Antiguo Régimen y se vió acentuada por la
Guerra de la Independencia, las de emancipación de los países americanos y las carlistas.
Ya desde la época de Carlos IV, se intentó paliar el déficit con un programa de desamortizaciones
(la primera fue la de Godoy) que sería continuado por Mendizábal y Madoz.
Ya José I intentó reformar el sistema financiero, la Constitución de Bayona establecía que las
contribuciones fueran las mismas para toda la nación, aboliendo privilegios tributarios.

LA CONTRIBUCIÓN DIRECTA DE LAS CORTES DE CÁDIZ


Las Cortes de Cádiz adoptaron las siguientes medidas:
• Establecieron una contribución directa general para repartir las cargas del Estado entre todos
los españoles, en proporción a sus medios, sin excepción ni privilegio.
• Igualmente establecieron que las Cortes aprobarían anualmente una ordenación de ingresos
y gastos del Estado en forma de Presupuesto General.
• Limitaron la existencia de aduanas a los puertos de mar y las fronteras.
• Se fijó la diferenciación entre el patrimonio del Estado (Patrimonio Nacional) y el
patrimonio real o de la corona, quedando reducido a una dotación anual al rey asignada por
las cortes.
• Se crea la Superintendencia de Rentas que pasaría posteriormente a la Dirección general de
Hacienda.

LA CONTRIBUCIÓN GENERAL DE MARTÍN DE GARAY:


La restauración del absolutismo alfonsino, impidió la efectiva instauración de las reformas liberales,
aunque en 1817 Martín Garay intentó reorganizar la Hacienda con una orientación similar a la de
las Cortes de Cádiz. Por decreto, abolió las rentas provinciales y sus equivalentes de la Corona de
Aragón, sustituyéndolas por una contribución general proporcional a la renta del contribuyente. Se
mantenían las regalías del rey en relación a los ingresos que proporcionaban el papel timbrado, la
sal, el tabaco, etc... Su reforma fracasó por la inexistencia de un aparato que estableciera las bases
reales de la riqueza de los contribuyentes.
Durante el trienio liberal se proyectó una nueva reforma fiscal, condenada al fracaso por su
impopularidad ya que aumentaba la presión fiscal de los sectores rurales al tener que pagar con
dinero en metálico lo que hasta la fecha se venía tributando en especias. La oposición que generó
atrajo a las clases rurales de Navarra y Vascongadas al absolutismo por encarnar la vuelta al antiguo
sistema tributario.

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LA REORGANIZACIÓN DE LÓPEZ BALLESTEROS:
La reacción absolutista de 1823 mantuvo el viejo sistema tributario, restauró el Consejo de
Hacienda y creó el Tribunal Mayor de Cuentas para suceder a la Contaduría Mayor (incorporada al
Consejo de Hacienda). Con López Ballesteros se elaboraron (1828) los primeros presupuestos
equilibrados del Estado.
Pese a la tendencia a la unificación fiscal, Vascongadas y Navarra conservaron los conciertos
económicos que determinaban que Vascongadas contribuyera a la Hacienda Estatal mediante un
“donativo” y Navarra mediante el “servicio voluntario.”

LAS REFORMAS DE MENDIZÁBAL


La guerra civil que siguió a la muerte de Fernando VII, conocida como primera guerra carlista,
agravó la situación de la Hacienda y el crédito público. Mendizábal Intentó amortiguar el fuerte
déficit del estado desamortizando bienes y emitiendo empréstitos. Como estas medidas fueron
insuficientes, tuvo que recargar algunos impuestos y crear otros nuevos, como el del servicio militar
que obligaba a los no combatientes a contribuir con un caballo y una cierta cantidad.

B) LA REFORMA TRIBUTARIA DE 1845:


El gobierno de Narváez (1844) alumbró la reforma de Mon, que pretendía solucionar los acuciantes
problemas de la deuda, poniendo fin al arcaico sistema de la hacienda española y sentando las bases
de los actuales sistemas tributarios.
Convirtió parte de los créditos del Estado en títulos de Deuda Pública y estableciendo una serie de
contribuciones directas:
• Contribución de inmuebles, cultivo y ganadería: posteriormente denominada “territorial”
que vanía a sustituir a las antiguas contribuciones de paja y utensilios. Su reparto entre las
provincias, se hacía por un sistema de cupo.
• El subsidio industrial y de comercio: como única contribución industrial. Fracasó por no
estar basada en datos realistas.
• Los impuestos sobre el inquilinato: aunque efímeros, constituyeron un precedente de la
contribución sobre la renta.
Las contribuciones indirectas de esta reforma fueron:
• Contribución sobre el consumo de especies.
• Derechos de hipoteca.
• Derechos de aduanas y puertas.
• Rentas y monopolios.
Mon además jerarquizó la Administración de la Hacienda, mediante cuatro niveles: uno superior, el
Ministro de hacienda. Una central formada por la Secretaría, las direcciones y la contaduría, otra
provincial: intendentes, administradores, tesorería y servicios de contabilidad y la última de partido
(judicial): subdelegados, administradores subalternos y depositarios.
La reforma de Mon, aunque muy criticada en su tiempo, suponía un avance modernizador del
sistema impositivo, siendo contemplada en sucesivas reformas.

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C) LOS REAJUSTES POSTERIORES: DE MON A VILLAVERDE:
En 1851, Bravo Murillo creó un nuevo impuesto personal mezcla del inquilinato y la capacitación,
además y el impuesto de lanzas y media annata fue sustituido por el de títulos y grandezas que
fracasó porque se basaba en la declaración voluntaria por el contribuyente de sus ingresos.
A pesar de las reformas destinadas a incrementar los ingresos del estado, la deuda pública era
excesiva debido a la guerra colonial.
A finales de siglo, Fernández Villaverde convirtió la deuda, mejoró la moneda, equilibró los
presupuestos e introdujo la contribución de utilidades, con tres tarifas: una para servicios o trabajos
personales, otra para intereses, dividendos y beneficios del capital invertido y otra para utilidades
obtenidas del trabajo del hombre junto con el capital en el ejercicio de industrias no gravadas de
otro modo
Ello permitió un superávit a favor de hacienda y la estabilización del índice de precios, así como la
revalorización de la peseta

II. EL EJÉRCITO

A) DEL EJERCITO POPULAR AL EJERCITO PERMANENTE


Los militares desempeñaron un importante papel en la política del S. XIX. Fueron frecuentes los
pronunciamientos militares, tanto de signo liberal como absolutista, entre 1814 y 1874.
La palabra “pronunciamiento” junto con las de “siesta” y “guerrilla” son algunas de las palabras que
el español ha legado al vocabulario internacional.
Dentro de las tipología de los pronunciamientos pueden diferenciarse:
• Motines: desobediencia de una unidad armada que se manifiesta violentamente ante sus
mandos inmediatos a la espera de que sus actos puedan verse justificados como legítimos en
respuesta a ciertos abusos de autoridad. Ejem: Riego (1820), La Granja (1832)
• Pronunciamientos militares propugnados por grupos políticos civiles: con el objetivo
que el gesto de los oficiales cuente con la adhesión del público que conduzca a la paz social.
Comporta un régimen de militares. Ejem: Diego de León (1841), Zurbano (1844),
Vicalvarada (1854).
• Golpes de Estado: o asalto por mandos militares contra el ejecutivo, para enderezar el
rumbo político del país. Ejem: Prim (1868), Pavía (1874), Martínez Campos (1874).
• Alzamientos nacionales: hostilidad contra las autoridades de grupos numerosos de
ciudadanos y campesinos que toman las armas en defensa de derechos conculcados. Si no
colabora la fuerza armada se trata de un levantamiento popular.
• Insurrecciones: Declaraciones de ruptura pública con la legalidad vigente, pretendiendo el
dominio de la calle mediante la amenaza del uso de las armas, contra los que se proponen el
desenlace pacífico del conflicto. Normalmente el origen desencadenante es una huelga
general revolucionaria.
La clase militar lideró los partidos políticos (Narváez en los moderados, Espartero y Prim en los
progresistas, O’Donnell en los liberales).
Como explicación de la politización del ejército en el S. XIX se han esgrimido las siguientes
causas:
El protagonismo adquirido por la Guerra de la Independencia y en las guerras carlistas, animó a

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muchos a participar en política.
La concepción pretoriana del ejército como espina dorsal del Estado, defensor de los intereses
nacionales no solo en tiempos de guerra, sino también con la intervención política en tiempos de
paz.
La necesidad de promoción del ejército dada la abundancia de oficialidad y la falta de recursos
económicos. La falta de medios para atender sus reclamaciones económicas propiciaban la
intervención directa de éstos en la vida política.
La consideración de que el tránsito de la guerra a la paz y la estabilidad era mejor si estaban al
frente los generales apoyando con su fuerza al gobierno. La debilidad del régimen liberal carecía de
instituciones sólidas y partidos políticos bien organizados.

B) ORGANIZACIÓN:
Tradicionalmente se basa en el principio de reservar los puestos de mando militar a las clases
nobiliarias, también los mandos intermedios eran difícilmente asequibles a los no nobles. En la
Guerra de la Independencia, sin embargo, fueron frecuentes los ascensos por méritos de guerra.
La constitución de 1812 estableció que las fuerzas militares eran nacionales –no reales-, si bien el
Rey tenía el mando supremo y nombraba a los generales. Estaba integradas por:
• Fuerzas de servicio continuo para conservar el orden exterior e interior del estado.
• Milicias nacionales: fuerzas suplementarias de carácter permanente para casos necesarios.
Se organizaban por provincias y sus miembros podian compatibilizarla con la vida civil.
• Fuerzas ocasionales: reglamentadas por la Junta Suprema después del éxito de la guerra de
guerrillas en la guerra de independencia. Consisten en la ordenación de cuadrillas y partidas
pequeñas de hombres asistidos por un mando militar.
• Escuelas militares par la enseñanza e instrucción de las diferentes ramas del ejercito y la
armada.
Esta misma organización fue también recogida en la Ley constitutiva del ejército (1821). Desde la
constitución de 1837 se estableció que las Cortes, a propuesta del Rey, fijarían la fuerza militar
permanente de mar y tierra, repartiéndose el reclutamiento entre todas las poblaciones por sorteo:
para eximirse del servicio militar había que pagar una cantidad y presentar a otra persona que lo
prestara. Esta organización, que se había establecido ante las necesidades de la guerra carlista, se
mantiene hasta 1885 en que se establece el servicio militar obligatorio, que siguió siendo redimible
por dinero.
También se crearon la Guardia Civil (1844) y el cuerpo de Carabineros para velar por el orden
público, y en 1878 se promulgó otra ley constitutiva del ejército. El ejército quedó estructurado en
armas generales (infantería y caballería), cuerpos especiales (artillería, ingenieros, Estado Mayor) y
cuerpos auxiliares (administrativo, sanitario, castrense, jurídico-militar). Sus organismos centrales
fueron el Ministerio del Ejército y el Consejo Supremo de Justicia Militar, sustituido en 1931 por
una Sala del Tribunal Supremo.
Territorialmente se mantuvieron las capitanías generales impuestas desde los decretos de Nueva
Planta, mandadas por un Teniente General; en cada provincia y plaza importante se estableció un
Gobernador militar, y donde radicaban fuerzas del ejército, un comandante militar.

C) LA ARMADA:
La armada arrastraba un lamentable estado desde el fracaso de Trafalgar en el Antiguo Régimen.

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Durante el S. XIX se hicieron notables esfuerzos para sanear su situación:
• Se crea en 1869 el almirantazgo, imitando el modelo inglés.
• Estructuración de la marina en tres departamentos (Cádiz, Cartagena y Ferrol) subdivididos
ahora en 32 comandancias de marina y 53 capitanías de puerto.
• Organizaron dentro de la marina de cuerpos específicos de artillería, infantería, ingenieros,
administrativos, pilotos, etc., de forma similar a la división hecha en el ejército de tierra.

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