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El aborto clandestino en el Perú

Una aproximación desde los derechos humanos

Inés Romero Bidegaray

flora ~~
tristán (¡f
centro de la mujer peru,ma
© Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán
Parque Hernán Velarde # 42, Lima 1
TIf. 4331457 ~ Fax'4339500
E-mail: postmast@flora.org.pe
http: www.flora.org.pe

ISBN: 9972-610-43-8
Depósito legal N° 1501052002-4372

Edición: Gaby Cevasco


Carátula y diseño de diagramación: Marisa Godínez
Diagramación: Aída Candiotti
Impresión: Equilibrios
Setiembre, 2002
Lima-Perú

Esta publicación ha sido posible gracias al apoyo de Fundación Ford


/lEs cierto que los leyes eiercen uno función
pedagógico en lo sociedad: son indicadores de
lo que uno determinado sociedad considero
bueno o molo, provechoso o pernicioso; son
señales de alarmo o correctivos que permiten un
saneamiento social. Pero, poco más. Hoy leyes
Inlustas, de muerte, leyes en los que
cristalizan sórdidos intereses e injustos relaciones
sociales y que establecen un orden iniusto, seo
nocional o seo mundial"

J C. Rey Gordo Paredes


y Castigo Misión Abierto, 1992)
Presentación

Hablar aborto clandestino siempre seró pues estó mediado


por las concepciones, creencias, culturas, conocimientos, pero también
por las valoraciones, afectividades y ambivalenCias. La realidad nos
demuestra que son muchas las razones por las cuales las mujeres
enfrentan un embarazo no deseado y luego un aborto, no importa si
para los ojos ajenos son justificadas o no.

Negar el aborto o tratar de ignorarlo como un hecho en la vida las


mujeres es un absurdo, sería tanto como que en el Perú no existe
discriminación o pobreza, cuando éstas nos golpean día a día. Juzgarlo
socialmente y penalizarlo tampoco ha sido un disuasivo para que las
mujeres no recurran al aborto, pues ha sido una práctica muy antigua
y probablemente lo seguirá siendo aún por mucho tiempo, querramos
o no, y esto sobre todo en contextos de polít:cas de Estado que impiden
o limitan las decisiones reproductivas de mujeres.

Sin embargo, hay dos elementos que a nuestro juicio podrían facilitar
y hasta humanizar la compresión del abono; por un lado, no puede
seguir discutiéndose el tema como una enteleqUia y un valor en sí
mismo, si no se traslada a la vida de las mujeres, por ello preferimos
hablar entonces de "las mujeres que abortan". Tampoco, podemos
seguir viendo el aborto solo restringido a 'as mUieres, como si ellas
fueran las únicas que abortan, sin tomar en cuenta a sus parejas y a su
entorno social, principalmente cuando se vive, tomando las palabras
de Ivonne de Gebara, en una sociedad que también aborta; aborta
con sus niños de la calle, aborta con el desempleo y aborta en general
con la injusticia que afecta a las muieres y el su desarrollo pleno.

7
Estamos seguras que no hiJy mUlt;res que planean embarazarse para
luego abortar, y qu:enes piensan cJUe sí las hay, consideramos que lo
hacen desde una perspectivo mL \' prejuiciosa, simple y lineal, pues
estas decisiones, mClS que otras ef\ la vida, están intermediadas por el
bienestar de los/a~; hijos/as y lo familia quien aborta, lo que
transforma estas decisione') en cCdT1promisos éticos defensa de la
vida.

En este sentido, está publicación presenta una recopilación ordenada


de argumentos a fovor de la despenalización del aborto, algunos
extraídos los debates el Interior del movimiento feminista, otros
productos de la reflexión de la propia autora, lo cual permitirá a quien
lee este libro tomar su propia posición. Esperamos de esta manera
promover el rrollo ejercicio necesario abrirnos a nuevos
entendimientos, acercamientos y, sobre todo, al establecimiento
nuevos diálogos que enriquezcan y que aporten a la construcción del
conocimiento en torno a este temo

También esperamos que el documento sirva para promover el debate


público del aborto, el mismo que venimos planteando como acto de
ciudadanía y también, por qué no, como un acto de soberanía, puesto
que estamos hablando de nuestros cuerpos, pero asimismo de conflictos
de derechos. Es necesario precisar-, tal como lo señala la autora, que
diversas instancias en el ámbito internacional se han pronunciado a
favor de un trato más humano a las mujeres que abortan, al margen si
el aborto es legal o no, pues son vidas de miles de mujeres cada
año, 350 mil, basándonos en las cifras que señala Ferrando (Flora
Tristán y Pathfinder), que exigen abordar el tema, lo que indica que
también estamos hablando democracia y derechos humanos.

Ponemos a disposiCión de la ciudadanía esta publicación como un


aporte que hacemos como Punto Focal Perú de la Coordinación de la
Campaña 28 de Setiembre, por la Despenalización del Aborto en
América Latina y el Caribe, que agrupa a organizaciones feministas de
1 7 países, que se han impuesto como tarea defender la vida y el ejercicio
pleno de nuestros derechos sexua y reproductivos.

lima, setiembre de 2002

Susana Chóvez
Responsable del Programa de Derechos Sexuales y
Ciudadanía en Salud
CMP Flora Tristón
,
Indice

Introducción 13

¿Por qué abortan las mujeres? 17

La proscripción del aborto: ¿un asunto de fe')


o de ciencia? 19

La sociedad y el Estado irresponsables:


¿quién se hace cargo de las consecuencias de
la reproducción?

El aborto: un enfoque desde los derechos


humanos 37

Algunas reflexiones finales 57

Bibliografía 61
Introducción

Hablar del aborto en el Perú, como en todos países que lo prohíben,


implica referirse a una realidad esquiva, dolorosa y clandestina que
afecta a decenas de miles de mujeres, que mata y deja secuelas crónicas
y permanentes en la salud y la capacidad reproductiva de un número
importante de ellas.

Un estudio sobre el aborto clandestino en el Perú,l recientemente


publicado por Flora Tristón y Pathfinder International, consigna cifras
que ponen en tela de juicio la eficacia de la prohibición. De acuerdo
con este estudio, el aborto es practicado anualmente por mós de
350,000 mujeres de toda condición socioeconómica, etnia, lugar de
residencia y edad, que en su empeño por interrumpir un embarazo que
no desean se animan a desafiar la prohibiCión legal, sometiéndose a
procedimientos inseguros que ponen en riesgo su vida y su salud.

Reconocido en el país como un probiema de salud pública, el aborto


no ha recibido sin embargo un tratamiento equivalente en la legislación
interna. Proponer disminuir -o eliminar- la incidencia del aborto como
causa de muerte entre las mujeres, mientras que en la legislación
continúe ganando terreno una corriente represiva que se afinca en la
idea que la sanción penal es el adecuado para afrontarlo,
encierra una contradicción que el Estado no ha sido capaz resolver.

1 Ferrando, Delicia .... El Aborto ClandestinO en Perú Hechos y Cfras, Centro de la Mujer
Peruana Flora Tristón y Pathfinder International, Lima, marzo 2002 Contiene también data
actualizada sobre prevalencia anticonceptivo, estad,stlcas fecund:dad y estimaciones sobre
la magnitud del embarazo no deseado, ademós de los resultados de una encuesta hecha a
profesionales y no profesionales, claves en el temo sobre las :ircunstancias y condiciones en las
oue ocurre el aborto.

f?
En lo que va del año 200:~, el CClilgreso de la República ha aprobado
dos medidas significativas la instuuración del día del "no nacido" -de
importante efecto s!ITlbólico- y la ircorporación, mediante Ley N° 27716,
de un artículo en e: Código Penal que sanciona con pena privativa de
la libertad de 1 a 3 años u quien "cause un daño en el cuerpo o en la
salud del concebido". La úl~ima de estas medidas está orientada a
sancionar la tentativa de oborto, pero en la práctica también podría
inhibir la realización de un tipo de procedimiento médico que permite
determinar la estructura genética del feto. 2 Queda pendiente todavía
el debate y la aprobación je un proyecto de ley en el que se desarrolla
el derecho a la objeción de conciencia, pero en una fórmula tan abierta
que su ejercicio por el personal de salud, si al mismo 'I'iempo no se
obliga al Estado a garantizor la existencia de personal no objetor, podría
devenir en una barrera d(~ acceso a determinados servicios de salud
reprod uctiva.

Medidas como las señaladas no hacen sino acrecentar las brechas


que existen entre lo que aparece como voluntad expresa en el discurso
oficial y lo que finalmente se traduce en la legislación y en la política
pública. Dicho de otro modo, mientras que el Estado plantea en los
foros internacionales en los que participa una posición favorable a los
derechos humanos de la mujer y su compromiso con respecto a su
protección y garantía, er el plano interno parece inclinarse por lo
contrario. Nada diferenc-a este tipo de medidas de la política de
población tan criticada en el pasado -de la planificación familiar
compulsiva o de las esterilizaciones forzadas-, pues todas éstas, al igual
que la que penaliza el aborto, están en última instancia dirigidas a
impedir que las mUieres accedan a los medios que les permitan ejercer
control sobre las decisiones que afectan su reproducción.

7 El procedimiento implica cierto riesgo paro e! embarazo, como Infección o desprendimiento de


la placenta -entre los efectos más frecuentes pero permite establecer oportunamente si el que
está por nacer adolecerá de alguna enfermedad, malformación o discapacidad física o mental.

14
que aquí planteamos no debe ser visto ni interpretado como un
alegato o favor del aborto. No queremos que los mujeres aborten, lo
que pretendemos es evitar que tontos muieres se vean involucrados en
situaciones enorme riesgo poro su vida y su salud por el hecho de
tener que recurrir o lo práctico clandestino del aborto. Nos proponemos
llamar lo atención sobre lo que ica e implico lo realidad del aborto
clandestino y demostrar que lo solución no en lo adopción de
medidos punitivos sino en lo comprensión y el abordaje serio de sus
causas; queremos aportar en ia construcCión de uno visión diferente
del problema, así como en lo búsqueda uno solución iusta que
integre y armonice, desde lo perspectivo de los derechos humanos, los
intereses en conflicto.

17
¿r," ~é. A-¡'~n tA-S ftl-uje.re.sf

Uno de mitos relativamente más en el imaginario social


es aquél que que aborta como una persona poco
sensible, que recurre a su por razones meramente egoístas.
Quienes creen eso desconocen ql.,;e el aoorto no es un asunto de
que las m no abortan por rozones triviales. Las
que retleren ha ber por esa la seña la n, por el contrario,
que la decisión fue costosa y difícil, a Jdo confrontadora.

Entre quienes se someten a un aborto y promueven que sus parejas


aborten hay un buen número icas y de conservadoras
y conservadores, que dicen estar el desa·=uerdo con la
voluntaria del embarazo, pero que en lo concreto se descubren como
infractores a los en los q L e mentor: su oosición a
de su proh

factores que llevan a una ej optar pOt' un oborto son múltiples.


de caso y encuestas en otros de América Latina
-como México y bia- seña que los mUieres que recurren al
aborto lo hacen fundamentalmente por siguientes razones: 3

• Riesgo para la salud o la


• Embarazo producto de Violación o IIlcesto.
• Malformación o discapacidad o mental feto.
• Situación socio-económica precaria¡ s n ingt'osos o con ingresos
que no soportan la crianza de Jn nlrlO o niña
• Relación inestable con la parel'! o am'~naza ,Je ndono como
embarazo.
• ueseo oe no tener más o de nacimiento.
• Miedo al social, la filmillo o la r:'¡are¡a, en el caso de
adolescentes y mujeres solteras
• Situación personal incompatible :::on un embanno, particularmente
en el coso de mUieres ióvenes q no rlJn cul sus estudios.

3 Alan Guttmacher Institute, citado por j )r o Free Cómo Hablar del Abono
inducido. Guío poro uno ComJllIccción EXitoso, .. liClón el' ¡:;spar'iol. D.F., 2000, p. 10.

17
En el Perú, las mujeres se someten un aborto por las mismas razones.
En una encuesta realizada a mujeres que se practicaron un aborto, se
descubre que el interrumpió su embarazo porque ya tenía muchos
hijos, porque no era el momento apropiado para tener un hi¡o o una
hija o porque no tenia pareia estable. Las causas económicas aparecen
mencionadas por un significativo 28% y el miedo a los padres por un
mientras que el 5% mencionCl la violación y el incesto como la
razón del aborto practicad(). ~

la base de las distintas encuestas y entrevistas que se han hecho en


América Latina -yen países fuera de la región- a mujeres que han
pasado por la experiencia de un aborto, encontraremos una misma
matriz de respuesta, yen el:a podremos fácilmente percibir que tras lo
interrupción voluntaria del embarazo siempre estará presente un estado
de necesidad, uno situación límite que lo mujer no está en lo posibilidad
de controlar y que lo impulso o tomar la decisión, aunque ello resulte
en lo violación preceptos religiosos y prohibiciones legales, o
implique, por los condiciones en las que 10 realizo, grave riesgo para
su vida o su salud.

En este orden de ideas, si se tiene er, cuenta que el estado de necesidad


configura y define lo que razonablemente puede o no exigirse como
conducto o uno persono, y que 10 penalización de uno conducto
presupone uno situación en lo que quien procede de eso manera
dispone de otra alternativo real de actuar, cabría preguntarse entonces:
¿de qué libertad real puede hablarse en el caso de una mujer sometida
o grave presión físico, morolo psicológico por el hecho de estor
embarazada contra su voluntad?

La penalización aborto en este contexto no hoce sino imponer a lo


mujer un sufrimiento adicional e inlustificado, pues 01 hecho de tener
que culminar un embarazo que no desea, se agrega el que tengo que
asumir uno maternidad que deviene lo mayoría de veces en forzado

4 Ferrando, Delicia, op.cit., p 29

15'
.u J't'USc.t'ÍJ'c.Wn e{et ,.,'J,urttr. ¿Un Munú e{efe­
(1 e{e &ienc:iA-(S
El debate sobre el aborto estar centrado en el tema de la yel
de la proscripción del aborto en defensa de la vida del no nacido. Para
la jerarquía de la católica y grupüs conservadores vinculados
a ella, el debate empieza por y se Cierra en la la vida del
concebido, al que la calidad de ser humano y estatus de
persona, asumiendo su a !r] vida como uno tan absoluto que
no ser objeto ni por otro ,..J,.... ... ,....,...h'"
que entre en conflicto con él

El debate queda así constreñido !emótico, difícil


inclusive en el de ICI : ¿a partir de qué
momento empieza la vida humana 2 o en ot,.os términos, ¿desde
cuóndo puede hablarse de la existencia
que, mós alió de su pertenencia o C1 la especie
posee o comparte los mismos rasgos que d ucn a un ser humano?

Para quienes no han tenido acceso Cl Clcerca de la evolución


del pensamiento católico, sería ilustrativo hacer una breve revisión de
las dos corrientes teológicas sobre la que han gravitado
en el debate sobre aborto, en ta'lto ello permitlró entender mejor la
razón por la que el respeto por la \ Ida, expresado en el mandamiento
"no matarós", no siempre se ha troducidc al interior de la iglesia en
una clara menos unívocJ- a fuvor o en contra de
éste.

Católicos por el o DeCid" organ. los Estados Unidos de


Norteomérica que olcol'ce Intemoclonul, Ir' e importante reflexión
sobre el y ha aportado IdE-"s ai que n? omendamos revisor.
o liurst, Jane, Lo HistOriO f Aborto ('l lo '91,,, (J Católico (lo que fue
contado). Ca!ólicas por el [di, I F, 1998, pp. 8 y 9

1r
La doctrina católica enseñJ que alma es el prinCipio unidad
dinámica y organizatíva en el horrbre, la aunque no separada
del cuerpo tiene algunas idades espirituales especia (... ). El alma
no es producto del cuerpo' más bien es una nueva creación de
infundida sobre el /" lo que que hay alma humana
-y por lo tanto no hay ser humano- CJ menos que haya cuerpo humano" 8

Lo posición eclesial con respecto a este punto es muy clara, se opone


01 concepto dualista del ser humano, que supone que cuerpo y almo
están separados, y plantea -siguiendo lo concepción hilomórfica
ser humano desarrol por Santo de Aquino- que el olmo, en
tonto principio organizador y sustancial del ser humano requiere un
cuerpo capaz de reCibirlo, de un CJerpo que, otros palabras, seo
9
completamente o plenamente humano.

En este morco de ideos, lo hominización, asumido como el momento


en que el producto de lo concepción se convierte en ser humano (instante
en el que se produce la animación o infusión olmo al cuerpo),
cobra enorme importancia para la definición del aborto como homicidio
en lo ley canónica. Hasta 1869 año en el que Pío IX publica lo
I

Aposto/ica Sedis, lo mayoría de los teólogos, entre los que se


encontraban San Agustín y Santo Tomás de Aquino, aceptaba lo teoría
de lo hominización tardía y reconocía que la animación o infusión del
01 cuerpo no se produciría sino hasta 40 días después de la
concepción, para los fetos de sexo rnascul y hasta los días poro
los de sexo femenino, de manera que un aborto practicado antes
dichos plazos -en tanto entendía que no existía todavía un ser humano-
no asumía el carácter homicidio

7 Ibidem, p. 9 El sacerdote Luis Agulrre se pronuncio en términos similares y agrega


que en tonto esto doctrino porte del magisterio eclesióstico la cuestión del aborto estaró
siempre unida o la de la anpTlación del embrión o del feto.
s Ibidem, p. 9
9 Ibídem, pp. 18-20.
La teoría de la hominización inmediata, según ID cuaf la infusión del
alma al cuerpo se produce en el momento mismo de la concepción,
empieza implícitamente a ganar terreno a partir apoyo teológico y
papal a la doctrina de la Inmacuada Concepción en el siglo XVIII
(María recibió el alma en el momento de su concepción y nació sin
pecado original), pero es la Apostolica Sedis de Pío IX la que en rigor
constituye la primera expresión apoyo implícito de la iglesia
institucional hacia esta teoría. 10 en 1917, la hominización
inmediata recibiría un nuevo apoyo implícito con la publicación del
nuevo Código de la Ley Canónica

Sin rebatir directamente la teoría de la hominización retardada, y sin


estar exenta de contradicciones, la opinión mayoritaria de la
institucionalidad eclesial empieza a inclinarse hacia la idea de que la
protección de la vida del concebido se fundamenta en que dicha vida
corresponde a la de un ser humano pleno, completo. Esta idea aparece
claramente expresada por primera vez en 1965 en el marco del Concilio
Vaticano 11. Sin embargo, la Declaración el Aborto que expidió
la Sagrada Congregación de la Fe en 1974; parece asumir una posición
menos enfática al plantear que SI hay vida humana desde la
concepción, la vida que empieza es la de un ser que "nunca se
convertiría en ser humano si ya no lo fuera", entendiendo con ello que
"el feto es vida humana desde el momento de la concepción, aunque
no necesariamente un ser humano completo"l' lo que quiere decir
J

que el fruto la concepción es un ser humano en potencia que


devendrá en un ser humano real, pleno o completo cuando culmine su
desarrollo.

La prohibición del aborto forma parte de lo ley canónica, pero ello no


es base suficiente para sostener que se trata de una enseñanza ex
cothedra. Son notables los esfuerzos desplegados por los sectores

Ibldem, pp, 23 Y 27
11 Ibldem p, 29
",,;~.~,,~~

<--. _,.;' /~4/


C
F" ,/
... ~-"...,..
conservadores de la ,erarquío i y grupos laicos vinculados a
ellos, para revestir cualqui'~r pror'Jnciamiento papal sobre el aborto
de un aire de i libilld no nte que la doctrina de la
hominización inmed!C1ta nur:co ha el carácter de verdad revelada
por Dios, ni ha constituido Jrtículc fe o enseñanza autorizada la
iglesia católica porque nun::a ha ampar-ada por el principio de
infalibilidad papal.

Llama la atención, en esta la rotundidad de las afirmaciones


con la que estos sectores se ti con respecto al inicio de existencia
humana, entendido Ill0me rlto a partir del cual puede hablarse
de la presencia de un ser humar,o o de una persona con intereses
moralmente ni a propia ciencia ha sido capaz de
nce que ésta empieza con la
concepción.

Se ha tratado de a of'-os criterios para sostener que el


es una persona, cuva ser objeto de protección a
como el que plantea que el em es un individuo separado y
diferenciado desde la r",n~',,..,n.rlr,r, puesto que los cromosomas que
determinan la identidad las personas ya están
en el huevo ferti I

Desde el lado se arguIT 1cnla que el progreso del


hacia el incremento la cJmplej:dad y de la diferenciación ,..."""",r,,...
también -y de manera muy importante- del patrón de células y
presentes en la división ular precedente, y para ejemplifica
que en el no existe la información genética necesaria
para como el dedo o el oio. 1 '2 Por lo demás, hasta las
dos semanas a la fertilización -etapa en la que el huevo
fecundado se anida en el útero paro devenir en un embrión- no existirán

17 Villa nueva Flores, Rocío, Aborto: l n Conflíctc de Derechos Humanos. Derechos Humanos
de las Mujeres. AproximaCiones cone eptuales, Serie MUler y Derechos Humanos, Movimiento
Manuela Ramos, Lima, 1996, pp. 20'3-204
indicios de diferenciación celular, pues "solamente a los 15 días se
forma la hendidura neural y las células comienzan a especializarse
po ra forma r los diferentes órga nos". 13

En esta misma Ifnea, también plantean argumentos como los de la


viabilidad o la sensibilidad del feto. 14 El criterio de la viabilidad se
pregunta por la posibilidad de vida independiente de la madre, vale
decir, por el momento a partir del cual el feto puede ser viable fuera del
cuerpo de ésta; el segundo de estos criterios atiende al momento a
partir del cual el feto es capaz de sentir, asunto que está vinculado a la
etapa en la que el cerebro del feto empieza a manifestar actividad
eléctrica. I S En cua Iqu iera de estos su puestos nos encontraríamos frente
a un feto de no menos de tres meses de gestación, aclarando sin
embargo que hasta ahora la ciencia no ha podido lograr hacer sobrevivir
un feto de menos de 22 semanas de gestación fuera del cuerpo de su
madre.

En uno y otro caso, se intenta recurrir a argumentos científicos que


tampoco son concluyentes. En el comunicado producido ante la Corte
Suprema de los Estados Unidos de Norteamérica en el caso Webster
vs. Reproductive Hea l-rh Services (1 989L por 167 científicos y médicos
amici curiae, reconocidos por la comunidad internacional, entre los
que se encuentran once premios Nóbel, sostienen que la ciencia no
puede decirnos cuándo comienza lo vida humana, o más

13 Faúndes, Aníbal, Aspectos Médicos del Abone Inducldc fu. Mernorias Encuentro de Parla­

mentarios de América Latina y el Caribe sobre-'\borto !nd' Icido, Un'versidad Externado de Co­
lombia, Santa Fe de Bogotá, 2000, p 23
14 Villanueva Flores, Rocío, op. cit., pp 205·206

ló Para que pueda hablarse de potencialidad p::Jra perclb r el dolor se necesita que el sistema

nervioso haya alcanzado un nivel de desarrollo determinaCJo, pero es solamente alrededor de la


décima semana de gestación que se empiezan a formar las sinopsis .Ios medios que viabilizan la
comunicación entre las células cerebrales-, sin las cuales e! cerebro no puede transmitir ninguna
IIlformación Se requiere entonces que exista un mínimo de células cerebrales en la corteza, que
estas células hayan logrado un cierto desarrollo y que un cierto número de sinopsis se hayan
formado. Sin embargo, el cerebro recién será rapaz de producir ondas regulares a partir del
sexto mes de embarazo.

L?

concretamente, desde CUáldo hablarse la existencia un


ser humano, un r] persc na: J'P:jede que el único consenso
entre los científicos sobre preg 'mta acerca de cuándo com ienza la
vida humana es qu t ; la cielCla ne puede resolverla por sí misma (. )
La ciencia no definir atr esencia de la vida humanal
así como no puede tales como el amor, la fe o la
/
confianza '.16 Citanjo el h3stlmOrl o dado por el Leon berg
del rtame ItO de Humana la Facultad
Medicina de la Universidad Yale í en 1 1, los amici curiae agregan:
l/yo insisto en que certos tales como lo humano están más
allá ámbito pr)rque ideas que tenemos ellos no
el pu'~to vista experimental".

16 Catholics for a Free Choice. Hcblar Aborto Inducido. para una ComunicaCión
Exitosa, edición españc í JF 200n 18
LA- s",iet{A-I{ '1 et J:.stA-l{" irresJ'l1ns A-J,tes:
¿lJ1'iin se Mu 'A-r,,, I{e tA-S umsec.uenc.iM I{e
tp., re,rt1(u"Wn?
El derecho a la vida del concebido que ca sustento a las leyes que
pena liza n el a borto deviene en la pt octica f n un mero recu rso retórico,
vaciado de contenido, cuando revisamos os ind cadores que suelen
usarse para medir y evaluar los niveles de vida alcanzados por la
población. En el Perú, como en otras partes del planeta donde las
brechas que existen entre el discurso y la pr-áctica suelen ser enormes,
las estadísticas sobre condiciones de vida nos ofrecen evidencias
suficientes para sostener que hay U í conlu1lto de temas, entre los que
se encuentra el del aborto, que se monejan e partir de un doble discurso,
de una doble moral. De otra mane,'o, cómo explicar que, por un lado,
se plantee que es lícito -y hasta impcrativo- intervenir en el cuerpo y la
vida de las mujeres para garantizar desde la concepción la vida prenatal
y asegurar el nacimiento de nuevo~; individuos, I'llentras que, por el
otro, se argumente la falta de medios pOlo garantizar a las mujeres
condiciones para el ejercicio de ul~a mat(~rnidad gratificante y a los
que nacen las que requieren para Jesarroilarse como seres humanos
plenos.

De acuerdo con las cifras de las ú:~imas medicio'les realizadas en el


Perú, la población pobre l7 represer'taba el el año 2000 el 54,1%.18
De este total, a la categoría de pob',~s extr'emos cc'rresponde el 14,8%

1; Población por debajo de lo "línea de pobreza", 'ntend (jo ~n 'érrnl'" IS absolutos, como pobreza
total Comprende o aquellos personas y famil:lIs que ce n su Inrjleso no pueden cubrir sus
necesidades básicos de alimentación, vestido, V:'/Ienda eClucación I salud. Relaciono el gasto
total per cópita con el costo total per copita de l! o canasto básico ce consumo.
18 Fernández Boca, Gracielo y VVebb, Richard, An.Jr/ú Es'ad stico Peru en Números 2001, Instituto

Cuánto, LIIIla 2001, p. 555

¡:f
de la población yOla de pobres no extremos el 19 Si se mira el

problema en función al áreo las brechas son significativas:


en el área urbana se conce'1tra el de la pobre y en la
rural el 70%, mientras que la pobreza extrema al 1 7,6% de la
población urbana y 01 82,4rYa la rural. 20 Las muestran también
que 1985, oportunidad en que la pobreza alcanzaba al 41
de la población, los pobreza total se han mantenido en un
rango al 50%.

Tras esto realidad podemos encontrar otra que nos habla de la manera
diferencial como los fenómenos de la pobreza y la exclusión social
impactan sobre la población, pero que también nos da una idea más
clara la magnitud de las brechas por cubrir y del esfuerzo que
habría que desplegar paro revert¡r la situación. indicadores
más y precisos que ndan información valiosa acerca de
condiciones bajo las cua la mayoría de mu asume el mandato
social la reproducción y sobre las que definen posibilidades de
sobrevivencia y las desarrollo para su prole.

que dan cuenta los niveles de deben verse, en


esta medida, conjuntamente con otras que son el resultado I
seguimiento de la evolución de indicadores como: población menor
de 17 años bajo la pobreza, mortalidad infantil, desnutrición
crónica en menores de años, población infantil ocupada en
actividades generadoras ingresos, embarazo adolescente, mortalidad
materna, acceso a servicios salud, analfabetismo, acceso a servicios
de educación y nivei educativo, entre otros.

Para estos indicadores¡ que constituyen solamente una pequeña muestra


del universo que puede encontrarse al revisar los anuarios estadísticos,

19 Ibidem, p. 555. Lo pobreza extrefT'Cl comprende a los personos cuyo gasto totol per

es menor 01 costo per cópifo de lo canasta bóslca alimentario, entendido como oquella que
cubre los requerimientos nutncíonales mínimos deos miembros de un hogar.
:t'!..::t:!..~~~~~~~?.L.!.J.1..Y..!.Llll.!.:..;~, Distnbución de lo Pobloción en Situoción de Pobre­
za y Pobreza Extremo, según Areo, 2000
la información disponible para el año 2000 proyecta las siguientes
cifras:

• El 63% de la población menor de 1 7 años vive bajo la línea de


pobreza, correspondiendo el a extremos y el 67.6%
a pobres no extremos.

• En el quinquenio anterior, niños/as nacidos/as


vivos/as murieron antes su primer año de vida, mientras
que 47 de cada 1 lo antes cumplir los cinco años. 22
La tasa de mortalidad, de con el área de residencia es de
28 fallecidos/as por cada nacidos/as vivos/as en zona
urbana, contra en el área rural.

• Una de las cifras más pavorosas y que muestra la precariedad de


las condiciones en las que vive la gran rnayoría de la población, es
la relativa a la desnutrición infa crónica, que tiene su explicación
en razones de orden estructural atribuibles a la situación socio­
económica de los hogares y las personas. La desnutrición crónica
es un indicador los acumulativos del retardo en el
crecimiento en los niños y las niñas, que se obtiene al comparar la
talla del niño o niña observado/a con la talla esperada para su
edad y sexo. La Encuesta v Salud Familiar 2000
señala que una cuarta parte
cinco años presenta cuadros crónica, y que su
incidencia es mayor en el área rural que en la urbana: 40.2% y
13.4%, respectivamente. 24

?l Fernández Baca, Graciela y Webb, Richard, op CIt.,


n Instituto Nacional de Estadística e Informática, Perú )",rrlr·l"1lcr.hi~1"1 y de Salud Familiar
2000 (ENDES 2000), Lima 2001, pp. 110 y 11
23 Ibidem, p 1 1 7

7" Instituto Nacional de Estadística e Informálica, (lp.C!t., y 116.


• El 1 de entre] 5 y 19 años se embarazo alguno
vez. 25 embarazo adcllescente en zona rural es del 21 .
y del 9.2% en área urr'ana, pf'ro si se observo el nivel educativo,
adolescentes que n) tenían educación representaron el 36
y que solamente tenían primario el 26 mientras que los
adolescentes con educación ::ecundaria y superior representaron,
respectivamente, el 9.t % y el .1 % del total. 26

• Lo mortalidad riJaternc estimoda para el periodo 1994-2000 es


185 por codo 100,000 nacidos/os y se estimo
que un porcentole importante del total de muertes maternos es el
resultado de abortos realizados en condiciones inseguros.

• Lo cobertura institucion']1 del llegó 0157.9% del total ocurrido


en el país en el 200C mientras que lo atención de partos por
personal de salud fue del orden del 59. Lo atención del
embarazo y del postparto presento los cifras siguientes: el 71 % de
mujeres recibió atención prenatal por médico u obstetriz y el
15.5% no recibió ninguno atención, el de los mujeres tuvo
control postparto y solamente el 47.2% de los que tuvieron
problemas derivados del porto recibió atención médico; en el área
rural lo atención postparto alcanzó 01 46% de los mujeres.

• En el Perú, lo poblaciór entre 6 y 17 años que trabajo representaba


para el año 2000 el de lo población total correspondiente
01 grupo etáreo Junto o esto habría que destocar el hecho de que
el 83% realizo labores como "familiar no remunerado", es decir,
como trabajador que carece de todo tipo protección legal, y

Ibídem, p 53
26 Ibídem, p. 54.
27 Ibídem, pp. 122 Y 123
Fernóndez Boca, Groclelo y Webl" Richard op. cít, p, 262
29 Instituto Nocional de Estadístico e Informótlco, Op.CIt., pp 139 Y 141
que el 69% de los que trabajan son pobres y pobres extremos. 30 El
trabajo infantil en los sectores pobres responde a necesidades de
subsistencia familiar y supone para los niños una sobrecarga de
trabajo, en caso que continúen asistierdo a la escuela; para una
mayoría, en cambio, la inserción er el mundo loboral viene
acompañada con el abandono de los estudios.

• La deserción escolar también tiere que ver con otros factores, entre
los que puede mencionarse la falta de medios para ir a la escuela
(libros, útiles, etc.), la imposibilidad de seguir estudios debido a
problemas de desarrollo básicamente relacionados con su estado
nutricional y de salud y el embarazo para lo población escolar
femenina. Al momento de realizar e! trabajo de campo de la
Encuesta Demográfica y de Salud Familiar 2000, el 93% de la
población entre 6 y 15 años estaba asistiendo a la escuela,31 lo
que significa que la tasa de motrícula escolar se sitúa en niveles
bastantes altos. Para el periodo 1999-2000, el Ministerio de
Educación señalaba, sin emborgo, qLe el 3% de la población
matriculada en primaria había dejado la escuela y que el 8.8%
había repetido de grado, mientros que !as taso de deserción en la
secundaria era del 4.02% y la de repet ción del 7.19%.32

El nivel educativo alcanzado por la ooblac!ón también es un


indicador importante, que tiene d recta relación con las perspectivas
de empleo y define las condiCiones de inserción en el mercado
laboral. De acuerdo con los resu1rados de la encuesta demográfica,
la mediana de años de estudio para la DoblaClón masculina es de
6.6 años y para las mujeres es de 5 6 años, mientras que las
diferencias en función al área de residercia sor significativas. En el
área urbana, los varones estudi(lI'l proct comerte el doble de años

30 Fernóndez Boca, Grociela y Webb, Richard. 0r' cit., p 622


31 Instituto Nocional de Estadístico e Inforrnóllca, \ 'p-cit IJ 16
37 Fernóndez Boca, Graciela y vVebb, Ric hard Of Clt r ') JO

?tt
que los que residen en la zono rural, yen el caso de las mujeres la
diferencia es de casi cuatro veces más.

Los niveles de analfabetismo todavía son nificativos. Los últimos


registros dan cuenta de 1 '2l 1 8 personas analfabetas, de las
cuales la mayoría son m pues representan el 77.52% del
total. A nivel nacional la tasa de analfabetismo llega al 7 2%,
mientras que entre la población na ano alcanza
una tasa de 10 8%.

un hecho que en las últ mas décadas la tasa de fecundidad


ha descendido de manera Importante
en materia de pla n ificacion fam
realmente y en qué medida progresos pueden atribu irse
a la acción directa del Estndo?

Información publicada reoentemente indica que el d entre la 1

tasa global de fecundidad observada -la real- y la es de 1 .1


hijos por mujer, siendo la primera superior a esta última en casi 38%.35
También señala que el uso de anticonceptivos, a pesar estar bastante
extendido, alcanza solamente al 44% del total en edad
y que los métodos modernos (píldoras, dispositivos intrauterinos,
inyectables, métodos de barrera, esterilización quirú son
utilizados por el 32% de ellas. 37 Siguiendo una lógica de
comportam iento simila r CJ la observada en otras varia socio­
económicas, las coberturas más bajas corresponden al área
las ubicadas geográficamente en la sierra y la selva país.
generales, las mujeres a las que se considera a

Instituto Nacional de Estadística e nlormáticCl, op.cit., pp. 17 Y 18 Se troto de 9.3 contro


años poro los varones y de 8 1 verSl s 2.9 años poro los mujeres.
Fernández Boca, Grocielo y Webb Richard, op. cit., p 289
Ferrando, Delicia, op.cit , p. 11
Es la poblaCión aue reCJlmente i!'teresa er la medida aue potencialmente es sexualmente
activo
Ibídem, p. 13,

?O

reproductivo por estar insuficientemente proteg idas 38 representa n el


25.5% del universo de sexualmente actlvas,39 observándose
que la fa método tiene una incidencia importante en los embarazos
no deseados: 42.5% de usuarias del método del ritmo, 31 .6% de las
del método de retiro y 4% de las que usaban métodos folclóricos
quedó embarazada dentro de los Cinco años de uso.

Si la efectividad de la política estata: se mide por estos datos,


pensarse entonces que lo hasta ahora por el Estado resulta muy
insuficiente para asegurar a las muieres que sus embarazos sean el
fruto una decisión e informada y que, más bien, la maternidad
que impone como resultado de la del aborto es en gran
medida el resultado de la omisión a sus deberes constitucionales
proteger y promover.

De acuerdo con las regulaciones de "famil que establece el Estado,


es primordial los padres criar ¡) los hijos y sostener sus
necesidades de vivienda, alimentación, vestido, educación y salud hasta
su mayoría de edad. Son ellos los obligados a dar a los hijos seguridad
material y emocional, el Estado intervendrá en con medidas de
asistencia social y solo en casos especiales, como el de los niños y
niñas en estado de abandono material o moral, a los que la Constitución
nVT,nrlr-ln un reglmen I de protección 1\ pesar de ello, la cobertura
de atención alcanza solamente a ur'a mínl'11a parte la población
infantil que califica para ello.

Una revisión las cláusulas legales y las judiciales en materia


de filiación y alimentos nos brindan elementos de iuicio suficientes

Incluye o qUienes no usan métodos onticoncep·, JOS, estón emborozodos por folla de método y
usan lo abstinencia periódico pero no conocen Su período 'értil. PO'"O mayor información ver el
estudio de Delicia Ferrrondo yo citado.
39 Encuesto Demográfico y Salud Familiar NDES) 2000, citorlo en el de Delicia
Ferrondo, indico que el 50.4% de lo población f(drneníno el edad fe/til es sexuolmente activa.
Ibldem, pp. 15 o 1 7

?1
para afirmar que el slstemc. Il~) berefiCla o las mUieres y que como una
consecuencia derivoda de ello le carga de la reproducción termina
descansando exclusivamertc en ( as

Las demandas pOt fi I iacl! Hl ya! mentas, pero po rticu la rmente las
referidas a estos últlrllos, c()tlstituyc'n una parte Importante de la carga
de trabajo que soportan lo~ tt<bun(]!es de rusticla en el país. Este hecho,
en sí mismo, es un IndlcaJor de la conducta masculina que, como
tendencia, se expreso en un) actituCJ que busca eludir la responsabilidad
que le cabe en el acto rep¡ oducti'¡!J y desprenderse de los deberes de
asistencia familiar que se e etlVan de la paternidad.

Hasta antes de la incorpora=lón de a prueba de la paternidad biológica


a través del ADN, la declarcclon jU1Jicial de paternidad extramatrimonial
seguía una lógica más bien cermda, basada en supuestos de difíCil
probanza y que parecía tesponder a la necesidad de defender al
probable padre de !a posibilidad de que se le impute una paternidad
"inventada", antes que a le de deender el derecho a la identidad y al
nombre que cabe tambit;n al IlOcldo o nacida de una relación
extramatrimonial. Hoy día, sin embargo, la mayoría de la población
está excluida de la posibiliclad de recurrir a la prueba del ADN debido
a su alto costo, situación que opeta en la práctica como una barrera
de acceso a la justicia que 'ermino por favorecer al varón que niega su
paternidad. 41

Las demandas por allmentus casi iempre se ganan, especialmente en


los casos en los que no se requiere probar previamente la filiación o la
condición de hijo o hija Clliment sta del demandado. Son, en todo
caso, procesos difíciles y desgastCliltes para las mujeres, que a pesar
de finalizar en sentencias hvorabcs, no representan para ellas ni sus

41 El costo -que actualmerlte es de U: $ 600- (["be ser asumido por el demandado en caso que
la demanda de filiaCión Sf' declare 'ulldada 'e considera parte de las costas del iuicio que
deben ser asumidas por quien pierdi) el1 el pr::::.ceso ludlclal El punto es que la muier, cuando
ofrece la prueba del ADN, d8be cubrir su costo,'o que luego le sería reembolsado si el demandado
pierde en el proceso.
hijos/as una solución justa o real frente a la situación de desprotección
en la que fundan su demanda. En :íneas las dificu y
limitaciones que suelen enfrentar las y demandantes en estos
procesos pueden sintetizarse de la siguiente manera:

• A pesar de ser sumariOS, lOS procesos durar en promedio


alrededor de ocho meses (incluyendo ia es casi
veces más de lo que se
este tipo.

• LU prueba de la existencia de in~:vesos y ia detelTninación del monto


a ser embargado es uno de los mayores problemas. En principio,
el que demanda por alimento') (en este caso la mujer) es quien
proporcionar al los elementes IUicio necesarios para
demostrar que el demandado percl y determinar su
cuantía, asunto muy complicado aún er caso que el demandado
en la planilla alguna organ empresa o
pero que es extremadamente di~ícil cualldo éste percibe honorarios
por el ejercicio una actividad Independiente o labora en el sector
informal. Existe además suficiente empírica que demuestra
que los empleadores, las instihciones y la
propia ad m i n istración tributario r una poco
favorable, o por !o menos disp! cente, frente () las solicitudes que
se les cursa para que brinden irlformacrón acerca de los
rentas o oatrimonlo de los derrondadcs por C1llmentos.

• La ejecución de lO sentencia es uno cu.~llos de la más


difíciles de sortear. Una vez por el tribunal el monto
de la pensión, o la alicuota de los Ingresos ae planilla que debe
ser retenida por el empleador, os dores ·je a
recurrir al uso estrategias ollentadas a impedir el embargo de
sus sueldos o a esconder y Dienes sobre los cuales se
podría actuar inestabilidad (:n el erlpleo y la informalidad son
factores que además a lvor esta estrategia.

??
• El artículo 481 que ordeno 01 juez o
determinar 10 ponderando los necesidodes
quien los y que debe darlos, tomando
también en cuerta o las que se encuerür-e
sujeto el sue e ser por demandados por
alimentos poro sustentClr uno la dirigida a limitar al mínimo
el monto lo nor"lC'I/'",n Lo existencia de otros deudos
o padres¡ cónyuge¡ otros hijos e
son ,e.nTOrY"lO,!,to usadas como argumento paro ello.

• Habría que agregar tarnbién que tampoco existe un incentivo que


funcione para que el obligado o dar alimentos cumplo con
su deber de asistenCia ia El o rl"ícu lo 149 0 del Código Penal
y

lo libertad no mayor de tres años o


quien omite alime'ltos que establece uno resolución
judicial¡ pero la -pOt" tratarse de un delito sancionable
con pena privat:va la I no mayor de cuatro años 43 - no
conllevo prisión

Tampoco hay que perder visto el hecho que, lo que inicialmente


aparece en la práctico judicial corno una tendencia favorable al niño/
niña¡ queda finalmente desdibujada cuando se hace una apreciación
de conjunto sobre la actuoción I en el proceso. Los jueces y
juezas cumplen en esencia un pasivo¡ poco proclive -más bien
reticente- a desarroilar i independiente¡ adicional
o complementaria a lo que las como pruebas durante el
proceso¡ dejando los y las abogadas
I/estrategasl/ la definición de

Ante esta realidad, cuál sería entonces la postura correcta frente a la


prohibición del a E ita Pérez Aguirre¡ al

,17En la pO' los tribunales peruanos¡ el monto de la pensión a pagar


por cada hijo o hija se en un equvalente que el demandado.
43 Ver el artículo 57° del Código Pen JI

?+
preguntarse si el Estado puede razonablemente penalizarlo sin proponer
una alternativa concreta para a las que obliga a asumir
una maternidad que no desean o para que no están preparadas,
responde citando a un compañero sacerdote que escribía este
mismo tema: fila función preventiva de la ley tiene que estar
acompañada por un apoyo real aqLel que desea cumpl
embargo, en el caso de las solteras, ¿cuál es el apoyo que les
la sociedad para evitar que recurren al aborto? Además de la
intimidatoria de la leyes subrayar su papel propositivo.
¿Cuál es la alternativa que la sociedad para aquellas pareias
o m que tienen problemas e( onómi,:os serios? El a la
vida el derecho a la a , a la edLvación, a la vivienda,
etc. II
,44

la teóloga y religiosa brasileña Getlara se expresa tamDlen en


inos similares, subrayando que hur'a SOCiedad que no tiene
objetivas para dar empleo, salud, vIvienda y es
<-'n,"lorlr"" abortiva. Una que obliga a tos mu a escoger
permanecer en el trabajo o nterrumpir un em es una
abortiva; una sociedad que cont,nLa perrr,tiendo que se hagan
embarazo antes de la mUII~r a un cm es abortiva.
Una sociedad que silencia la dad varones y solo
culpabiliza a las muieres, que no respeta: us cuc'pos y su historia, es
una sociedad excluyente, sexista y.h~.4,,,r 1/ JS

resalta así lo contradictoria que resulta a postLra de desde


la sociedad y el Estado defienden (;1 dere,:ho irrcstricto a la vida del
que sido concebido. Plantean q.Je el aoorto es el resultado de un

"" Mifsud, T, S,J., Penallzaciór del Aborto! lor Lu s P·:rez Agu S,I , su texto. Aspectos
Religiosos del Aborto Inducido. ¡, cuentro ( e Parlaml>ntaríos América Latina y
sobre Aborto InduLldo, Universidad [xterncdo de Co;,> l~bla, Santa Fe de Bogotó,
p 59
Legalización del Aborto Vesta ]OSCOI>C SOCial. 19 3, El Aborto en
Campaña 28 de "",or('\",'O 1 Poz, Bovio, 19,>! P

?f
acto de puro egoísrno y que es u crimen que debe ser sancionado,
pero se desentienden implícita o expresamente de las necesidades de
los que finalmente nacen y de quienes no pueden sustraerse a la
obligación de darles apoye matenal y emocional.

?b
~t ""Ptnttr. un t-nfrqj't- t{e.st{e. tus t{e.recJws
h,U If1,p.,nt1S
Uno de los logros de mayor alcance obtenidos por las mujeres en la
lucha por su visibilización como sujetos y el reconocimiento de sus
derechos en el siglo '/:X, ha sido el haber instalado en el discurso sobre
la democratización de la sociedad, y junto con ello, en el de la
ciudadanía democrática, las dimensiones de la sexualidad y la
reproducción.

Aun cuando el déficit que se les pwede señalar ahora, desde una mirada
retrospectiva, es que el camino que se trazó discurrió a padir de la
denuncia, de la afirmación de lo que las mujeres no querían y no de la
afirmación o proposición de lo que querían, creemos que fue un
itinerario necesario porque resultaba imprescindible evidenciar, tornar
visibles los fenómenos de la subordinación y la discriminación, así como
la violencia que generan como una de sus manifestaciones y
consecuencias más execrables.

La violencia sexual es un buen ejemplo de este recorrido. Fue su


denuncia constante la que habilitó la ruta que nos permitió comenzar
a desmontar la estructura de supuestos potriarcales sobre los que se
articulaba el discurso que legitimaba su práctica al interior de la
sociedad. Las diferentes investigaciones, estudios y entrevistas realizadas
sirvieron para poner al descubiedo y documentar la existencia de una
dolorosa y masiva realidad: la persistencia de un patrón de violencia
sistemática que opera sobre el cuerpo de !as mujeres como parte del
ejercicio legitimado del poder de los varones, poder que asume la
forma del abuso de autoridad, cuando se trota de los padres, familiares,
maestros o patrones, pero que también es usado como método selectivo
de todura o como estrategia de hum,llación en el marco de una guerra.

En la lucha por el reconocimiento del aborto como un asunto que


afecta los derechos humanos de las mujeres, una estrategia importante
para colocar el tema en la agenda de los Estados y en el campo de

?7
interés de los organ smos Illternac)nales vincu!odos con la n ... r",TDrrl'~n
derechos humanos,. fue h que vinculó aborto y mortal
materna. Estrategio que e partir Je la lación y el aná de
y la reo lizacon estudos epidem icos, así como
encuestas y estudios cas:), se p:opuso como objetivo demostrar que
las altas tasas de que presentaban los países en donde el
aborto estaba proh se debíar; a complicaciones producidas por
abortos clandestinos realizqdos er' condiciones inseguras. allí, se
de manera cosi natural! un ~egundo paso que consistió en
que los países reconociemn al aborto como un problema de
pública que requero la atenCión prioritaria Estado dentro
política de salud.

El enfoque del aborto como una cuestión de salud pública ha mostrado,


sin embargo, tener límites no solo porque confina el fenómeno al
campo de la atencié'n sanit¡Jria e i'''nprime en su tratamiento una visión
medicalizada, sino porque no perrrl,te ver en su criminalización el punto
focal y explicativo de las a tasos de mortalidad. Coexisten así dos
discursos que se superpone dos Clctitudes que el Estado operan
en sentidos opuestos, porque mientras se plantea que es necesario
actuar desde la política salud para disminUir -hasta erradicar- el
aborto como causa de muerte entre las mujeres, por el otro, se obstina
en mantenerlo penal Izado, generundo así las condiciones que hacen
de su práctica un e¡ercicio ciandestino e inseguro para su vida y su
salud.

El que aporta en la conceptualización del aborto como un


asunto que concierne a derechos humanos de las mujeres es
relativamente reciente, y su ncorporación en el discurso los derechos
humanos a nivel internacior,al corresponde al esfuerzo las feministas
y al trabajo de análisis e interpretación desarrollado por los órganos
encargados de hacer el seguimiento del cumplimiento de los tratados
por los países signatarios.

Cabe recordar, sin embargo; que en el plano internacional el tratamiento


del aborto ha seguido una evolUCión parecida. En poco más de dos

?F
décadas, de una visión que lo percibía como un asunto circunscrito al
campo de la salud, se transita otra que comienza a
como un fenómeno que los derechos humanos de las mujeres.
Al colocar al sujeto femenino en c;I centro de Interés y vincular la
penalización del aborto con la sus derechos, se produce
un giro en el enfoque ya partir de ello se sindicará a la
criminalización del aborto como el elemento desencadenante de una
sucesión de violaciones a hur'lanos de las mujeres.

La producción argumental rea por órganos de protección del


sistema universal de derechos humanos en la materia es relativamente
abundante y está contenida en tres tipos de documentos: en las
generales, que expr'esan la opinión de los comités de
tratados con relación al conter! y nlcance de los derechos
consagrados en el tratado y a un desarrollo de tipo
doctrinario/ 6 en las observaciones y recomendaCiones que los comités
tratados emiten con relación a periodicos en los que los
dan cuenta de la situación humanos regulados
tratado, la aplicación y de las obligaciones
en el mismo y las medidas adoptadas para dar curso a las
recomendaciones formuladas en informes clIlteriores; y, finalmente, en
que elaboran los/las las especiales a quienes se
les encarga realizar investigaciones y fClrmular recomendaciones
a situaciones que afectan t) n los derechos humanos
regulados por el tratado.

Son tres comités que han elaborado recomendaciones generales


en las que se referido expresamente al tema y a aspectos vinculados
con éste: el Comité de Derechos Hum(lnos, / el Comité para la

4'Los observaciones generales constituyen tornblt·" una te de 1L'""prudencio por la que los
comités se guían paro resolver casos indivlduole, ,en coso competencia asignado
poro ello" así como efectuar observaciones fina a los presentan los Estados.
4/Vlgilo el cumplimiento del Pocto Internoc:o!Oo Políticos.

?f
Eliminación las Fxmas -Je contra la y
el Comité Derechos Ecoróm y Culturales. Hasta la
repoties per iódicos presentados por el
peruano que observaciones y recomendaciones
comités en la mlertras que lo Relatora EspeCia I sobre ViolenCia
contra la sus Causas y ha emitido varios informes
en los que se ocupa este tema y <ormula recomendaciones basóndose
en los resu de las 1m estlgac 'ones realizadas.

Lo primero que resalta en t~sta argumental es la conexión


entre abotio y motialldad rTaterna. sido objeto de
de todos los com ites¡ así e amo 1(1 ca usa I que existe entre la
abotio I io afectación de un conjunto de
mu ¡er¡ específica los derechos a la vida ¡ a la
físico¡ mora. y psicológica¡ a la privacidad¡ a la
y a la reproductiva. segundo
que aparece son las entre penalización del abotio
y maternidad no deseada (forzada') ,4 8 y entre penalización del abotio y
violencia contra la mujer.

El Derechos Hurr·anos¡ (1' evaluar el cumplimiento


que ampara c;1 derec a la vida¡ señala que
r1 ...... 'n ...... '" n informar'
r1

las medidas que adoptado para ayudar


a prevenir embar"azos no deseados y para que
no n que recurrir a clandestinos que pongan
en peligro su vida (.. 49 r'

48 La maternidad forzada describe, el' palabras Susana Chiaroth (ver más nota al pie
79), una maternidad no grotlficante, que es el resultado de un embarazo que siendo no deseado
deviene en forzoso corr·o consecuencia de la prohibición del aborto o la existencia
que impiden u lo muje acceder :J un aborto legal en condiciones El
concepto de embarazo forzoso se eX'lende osi embarazos que no son solamente de
una violación.
49 Observación General N' 28 "!guiJldad entre hombres y mujeres" -del 29/03/
2000), que sustituye la observación general N° correspondiente al 13° periodo de sesiones de
1981, 10

40
Al referirse a los artículos 7° y 24° del Pacto, en que se prevé la
protección especial del niño/a, señala que requiere que los Estados le
proporcionen información que le permita saber:

"( ... ) si el Estado Parte da a la mu!er que ha quedado


embarazada como consecuencia deJna violación acceso
al aborto en condiciones de segurldcld (... )/1 :)0

Señala finalmente, en relación a los leyes V prácticos que impidan el


goce y ejercicio por lo mujer, en p'e de IglJoldod con el hombre, del
derecho a lo vida privada y otros derechos regulados en el artículo 17°
del Pacto, que:

1/( ... ) Otro ámbi1'0 en el que puede oc urrir que los Estados
no respeten lo vida privado ,je lo m Jjer guardo relación
con sus funciones reproductivos, come ocurre, por ejemplo,
(... ) cuando los Estados imponen o los médiCOS y a otros
funcionarios de salud la obligaCión de notificar los casos
de mujeres que se someten a oborto ( ... )I/.~"

En el Perú, la Ley General de Salud (N° 26842) cortiene -en su artículo


30°-, una disposición que viola el derecho el la privacidad de la mujer

y que está en abierta contradicción con la r'~comendación del Comité,


en la medida que establece para los estohlecimlentos de salud y los
médicos tratantes la obligación de inforn' ar aCl autoridad policial
sobre los casos en los que exista sospecha de aborto provocado.

El Comité para la Eliminación de todas 'o~ formos de Discriminación


contra la Mujer entiende que la'violercia contra la mujer, que
menoscaba o anula el goce por la mujer de sus derechos humanos y
libertades fundamentales (... ) cons! tuve dscrimiroción, tal como se

- - ~
/--;: f; - O c'"
~/'\~:_~~..o
\.' / ' , ''{I
50 IbidelTl¡ párrafo 11 f,;, .t'.
)1 IbidelTl, párrafo 20. :- \ 12,
.; \ ;'" i
'.1 /'J ~f
"';",.'i'"'.... "'1
/ .1;...
. 'y.
--'-<=-'/
~: ~\ f-A. ,""~
~ .._~ .. _-,,~~,~
entiende en ortíc,lo I lo ( ¡'. esto es¡ como
distinción¡ usiór' o res'ncc1ór en el sexo que tenga por
o por resultCJclo me'loscab,n o onu el reconocimiento¡ goce
o por la rnujer ( !)s derechos humanos y libertades
fundamentales en esferos social¡ cultural y civil
o en cualquier otra , Señala además que derechos y libertades
fundamentales comprender ¡ entre el derecho a la vida¡ el derecho
a no ser sometido a torturas o CJ trot,)S inhumanos o degradantes
y el derecho al nive mós o pOS Die ud física y mental.

Al comentar el incso eL 1 dei artículo 16°¡ referido a la


autonomía reproductiva¡ este COrT',té advierte también¡ en alusión
a las barreras que im en a .) mujer ejercer su derecho a la
autodeterminaCión reprod 'lue,

/¡( ... ) las decis,onesJe tenel o no tener hijos¡ si bien de


preferencia adoptarse en consu Ita con el
o el compañero¡ no deben¡ a ello¡ estar limitadas por
el cónyuge¡ e' el cor' pañero o el (... r.
A de lo expresado p(lr el CO:llité podría señalarse entonces que
la izaClon aborto ser leída como una barrera legal
impuesta por el Estado qU ; I
1 a la mujer adoptar libremente sus
decisiones sobre tener o no terer hijos¡ cuántos tener y el
espaciamiento entre el Refiriéndose también a las barreras que
obligan a las mujeres a rec Jmr a k: práctica del aborto en condiciones
inseguras¡ indica además que btados deben procurar la aplicación
de medidas para:

'l ..) impedir


lo coa( ctón CJn respecto a la fecund y
la reproducclón¡ y para asegurar que las mujeres no se

57 Recomendación Genercl ~o 19 Lo o CO'ltro la mUler" - 11


0
oeriodo de sesiones,
1992, 7.
Recomendación General N° 21 "Lo 'gualdacl el matrimonio y en las relaciones familia­
res" - 13° periodo de sesiones, 199t, pórrofe 22
vean obligadas a buscar' procedimíenfcs médicos riesgosos,
ta como los a es, pc r fa de servicios
apropiados en materia de control de la natolldad".54

En sus comentarios 01 12 0 de la Convención, al derecho


de acceso a servicios atención médica, el ité paro la Eliminación
de todas las formas de Discriminación contra la Mujer se pronuncia
sobre varios entre éstos, el del a la ODleClon
de conciencia por parte del persona! de salud, la confidencialidad de
la Información relacionada con la atención la solud la mujer (en
claro alusión a la protección del o a io privacidadL y la
penalización del a como barrero que in pide o la mujer a
a la atención de su salud y alcanzar el bien.;star on relación a estos
temas señala:

1/( .. ,) La negativa de un Estado ~)arte a prever la prestación


determinados servicios de solud a la mujer en
condiciones legales resulta d:;crimiwJtoria Por ejemplo,
si los encargados de SE"vicic's de sal se niegan a
prestar esa clase de servicios Dar roz )nes conciencia,
deberán adoptarse medidas pdro qU(' remiten a la mu
a otros entidades que prestan ;S05

"La falta de respeto del cc,ácter :onfídencíal de la


información (. .. ) puede disucdir CJ 111 mu obtener
asesoramiento y tratamiento afectar
negativamente su salud y ," esa la mujer

Recomendación General N' 19 "La Vloiel'cio ontro 'e1 nu¡er 1 10 de seSiones,


1992, recomendaciones IncIso rn)
Recomendación General N; 24 "La 'llU¡e' y : sr]I,:' :wo pe"odo de sesiones, 1999,
oórrafo 11

4?
estará menos a btener atención médica para
(... ) o atender ab"rtos ( .. )".56

"La de espetc~ eXige que los


Estados se abstengar 1 poner trabas a las medidas
adoptadas por la n'Uler pura conseguir sus en
materia de sOlud ( ... ) acceso de la mujer a una adecuada
atención médica trc pieza lombién con otros obstácu
como las que ciertas intervenciones médicas
que afectan a la mujer y castigan a las
mujeres que I ntervencionesl/.

Finalmente, en las que a gobiernos para


que pten medidas I=as para r cumplimiento a la
Convención, enfatizo la ne ~esidac de que los Estados partes garanticen
"10 eliminación todas las barreras al acceso de la mujer a los
58
serviciosl/ y enmienden en lo "10 legislación que castigue el
aborto a fin abolir las a mujeres que
se sometido a

El Comité de Económ y Culturales aborda el


tema desde la minacón y er el marco del derecho a la salud. En
sus comentarios al articule l2° Pacto, señala que "10 salud es un
derecho fundamental e indispensable para el de los demás
derechos humanos/! I pero que tarrbién 11 entraño libertades y derechos",
entre los que habría que considerar de manera especial el derecho de

12, inmo d) Lo los cosos de de aborto inducido por


parte de salud, o lo obligo la iey peruano, constituye en esta medido una
evidente de acces( o lo ater"ción de sClud para los muieres.
Ibidem, párrafo 14. comentnrlO enfre',ro directamente e! tema de la del
aborto como una barrero y sugiere claramente la relaCión entre y discri­
minación contra lo muier, c\Jondo se refiere a que críminalizan un tipo demtervención al
que solo puede someterse los mUlerBs
58 Ibídem, 31, inciso b).
59 Ibídem, 31, inciso cl

44
las personas a r su ud y su cuerpo, con inclusión de la
ll
libertad sexual y genésica, y el derecho a no padecer injerencias . 60

Puede decirse que el Comité -porque lo de manera genenca­


también identifica la criminalizaciór aborto como parte de ese
conjunto de barreras que a ¡as mUieres acceder a la atención
de su salud. Empieza puntualizando que en virtud de lo dispuesto en
los artículos 2 0 y del Pacto, debe e,ltenderse que éste "prohíbe toda
discriminación en lo referente a la otenClón la salud y los factores
determinantes básicos de la salud, Clsí com,) o medios y derechos
para conseguirlo, por motivos de roza, coor, sexo, idioma, religión
(... ) o de otra índole que tengar por objeto por resultado la
invalidación o el menoscabo de lo i~lua de goce o el ejercicio del
derecho a la so (... r, 1 y agrega

ejercicio del derecho de lo mUler a la salud requiere


que se supriman todas las barreras que se oponen al acceso
de I a m ujer a los servicios de sol ud, ucaclon e
información, en lar en le: esfero de la salud sexual y
reproductiva (... )".

"( ... ) los Estados tienen la obligación de respetar el derecho


a la salud, en particular absterléndose de denegar o limitar
el acceso igual a todas las personas i ... ); y abstenerse de
imponer prácticas discriminator;as en con el estado
salud y las necesidades de ji) mu (..). I\simismo,
Estados deben abstenerse d limihr el Clcceso a los
anticonceptivos u otros tliarteller lo salud sexual
y (... )".

Observación General N° 14 " El derecho al de ;1. lS nito posible de salud" 22 0


penodo de sesiones, 2000, pó¡-rafos 1
Ibidem, párrafo 18.
Ibldem, pórrafo 21
Ibldem, párrafo 34

+f
Los bOl p Jr 'a contra
la Mujer, sus Causas y sus son mente relevantes
por las numeroso~ re+e~er'clas q ontienen con relación o la
pena del otJorto, ,l.J vine con la afectación de
los derechos humallos os mUieres y su como fuente y
resultado de la discrimlncClon género y de lo violencia contra la
mujer, destocando :0
de que los normas que penalizan el aborto
y con mayor I!ltensidad a mujeres pobres o de
escasos recursos. En eshs Info! Ines! la Relatora Especial señala lo
uiente:

liLa cuestión er¡1 raz r como consecuencia de una


violación tan 1 blén ¡= la ntea po rticu la res en los
países en q\ e el a f'stá Las que
proscriben el obortc o amr' ían las res'rricciones a aborto
a los casos viol, lC!Ón Slln discriminatorias contra
en general y víctl'nas de en particu
y Estado el causado a la víctima de
violación

"( ... ) El
Estado tiene I respC!lsa Idad de proteger la salud
reproductiva y los reproductivos de la mujer, y
toda manipulación control por la mujer de sus propio
cuerpo y lo reproducción mediante leyes que penalizan
el aborto va t~1l contra de eso obi "65

"Los Estados partes que hon restringido los derechos de


reproducción de la '1lUler iunitando su acceso al aborto
debería n levantar eSJS restrcciones en casos
y adoptar medidas a ampliar el acceso
mujer a abor+os seg ;ros y I :'gales" 66

MComisión de Derechos I umanos, /CI\J.4/"' :47, 53° de sesiones, 9 a) del


programa provisional, pópofo 41
(5 Ibídem, párrafo 41

66 Ibidem párrafo 167

4b
11( ... ) La Convención sobre ;0 eliminación de todas las
formas de discriminación contra lo rrujer reconoce que la
capacidad de la mujer para controlar su propia fecundidad
es fundamental para su pleno disfrute de toda la gama de
derechos humanos a los que tiene derecho .. (.67

11( ... ) Es posible que el aborto de un¡J mujer- embarazada


por una violación sea denegodo legclmente, obstruido en
la práctica o inaceptable pare¡ la pror1ia mUl8r por motivos
religiosos o culturales, lo que complica así el trauma físico
y emocional de la mujer con lln recU':~rdo CClnstante de su
violación. "68

11( ... ) acciones directas del EstCldo qUt; Violan los derechos
reproductivos de la mujer pLJeden s(~r la reglamentación
del volumen de población por el Gobierno, que puede
violar la libertad y la seguridad de la :Jersono si da lugar a
la esterilización obligatoria o C1 los abortos por coerción o
a sanciones penales de la anh~oncep:::iónl lo esterilización
y el aborto voluntarios (... )".6

/lEn el contexto de la políticc de solud reproductiva los


informes indican que las pol,t:cas del Estado contribuyen
a la violencia contra la mUler que se rlanifiesta en abortos
forzosos, esterilización y anticcrlcepoóil forzosas, embarazo
mediante coerción y abortos en condijones poco seguras.
Si bien no siempre resultan c'n la rr uerte de la víctima l
todas esas prácticas pueden .,ausot-Irl y violull el derecho

61 Comisión de Derechos Humanos "Políticas 't )ráctlc~lS :ue repe r uten sobre los derechos
reproductivos de la mujer y contribuyen a le: vi,- enCla ':0 1 tra la mu,er, la causan o la constitu'
yen", 55° periodo de sesiones, Tema' '2 o) de 1rogre'1le' provisic' 1 pórrafo 6.
1
,

ód Ibidem, párrafo 21
Ibidem, párrafo 44

47
la mu estima que solamente las
hemorragias excesivas o 105 I""'1"c"r 1"".::", ca usadas por
abortos en CI:)nes poca seguridad causan la
muerte de ,000 rru I año. abortos forzosos, la
anticoncepclon forzoso, el mediante coacción y
abortos en IClones poco seguras constituyen
violaciones de la t sica de la mu[er y la seguridad
de la persono (... ; ". ;1

1/( ... ) Los actc,s que I rnlten ne!iberadamente la libertad


la muier para utilizar {mticonceptivos o para hacerse
un aborto vlolen·:ia contra la Mujer por cuanto
la someten o un número ex'.:esivo de embarazos y partos
contra su \oluntod, lo que aumenta riesgos de
morbimortalidad moter'na que podrían evitar (.. )".7i

"En los países donde el aborto es ilegal o donde no se


puede disponer de C1bortos en condiciones de seguridad,
las m sufren gr"aves consecuencias para la e
incluso la muerte. Lo que está embarazada contra
su voluntad ve cbl a recurrir a procedimientos
que pueden poner en ro ia vida cuando un aborto
efectuado er¡ las iciones apropiadas no ofrecería
ll
peligro •

'l .. ) mUieres que disponen medios financieros


pueden conseguir a en condiciones seguridad
mientras que las pob res deben recu rri r a los abortos
clandestinos en cOlldlcionps extremadamente d les.
Incluso cuando los abortc5 son lega la escasez de

Ibídem, párrafo 45
71 Ibídem, párrafo 57
17 Ibídem, párrafo 59

45"
instalaciones y el costo potencialmente prohibitivo de los
abortos legales pueden obligar a las muieres a tratar de
conseguir abortos clandestinos efectuados por personas
que utilizan métodos muy primitivos" 73

(... ) El hecho de que el gobierno no adopte medidas


posihvas para garantizar el acceso a los servicios
apropiados de cuidados sanitarios que permiten a la muier
tener partos en condiciones seguridad, así como un
aborto en condiciones de seguridad cuando están
embarazadas contra su voluntad, puede constituir una
violación del derecho a la Vida la muier, además de
una violación sus derechos reproductivos (... )".74

Tanto el Estado peruano, como otros Estados que mantienen leyes que
penalizan el aborto, han recibido del Comité de Derechos Humanos y
del Comité para la Eliminación de todas las formas Discriminación
contra la Mujer, recomendaciones para que se descriminalice. El Comité
de Derechos Humanos ha sostenido hasta en dos oportunidades 75 que
le preocupa que en el Perú el aborto continúe suieto a sanciones penales,
inclusive en el caso que la muier resu embarazada como producto
de una violación, y que como consecuencio de esto se verifiquen altas
tasas de mortalidad materna. Tamb'en ha señalado, en clara alusión a
situaciones que configuran formas de tortura o de trato cruel, inhumano
o degradante, que la existencia de disposiciones que penalizan el aborto
"traen como resultado someter a mujeres a lJn trato inhumano y
pudieran ser incompatibles con los artículos 3 0 , y 70 del Pacto".76

Ibídem, párrafo 61
Ibídem, 66.
La opinión del Comité estó contenida en los r 1: y 20 de observaciones finales al
tercer y cuarto informe periódico del Perú El prirv:;ro de éSIClS fue v!s'o por el Comité durante su
58° periodo de sesiones, reallzodo en 1996, y f'! segundo su 70 :)eriodo llevado a en
el año 2000.
Extractado de las observaciones finales hecr c's por ce Derechos Humanos con
reic)CIór> al tercer informe del pórrafo 1

4r

El Comité poro lo EliminaCión de todos Discriminación


contra lo Mujer tam se referido 01 temo en oportunidades
distintas 77 y ha 01 Peru revisor su sobre aborto,
así como velar para que "10 mujer tengo acceso o servicios de salud
generales y com que incluyan ei aborto sin . Como
fundamento de su recomer,dación retomo dos ideos, en lugar,
que existe un vínculo estrecho entre aborto y alto toso mortalidad
materno, y, en segundo lugar, qL:C "lo tipificación del o como
delito no hoce desistir aLJorto Sino que lo hoce ro y
para los mujeres". El Comité expreso así su convicción
ineficacia de los idos que penalizan el aborto y cuestiono su
razonabilidad 01 no encontra justificación frente 01 propósito
disuasorio que implíCitamente se plantean ni o lo magnitud y naturaleza
del daño que dichos provocan en los mujeres.

Quisiéramos ahora en dos de los argumentos que nos


parecen centrales en el más reciente sobre el aborto en el morco
de los derechos humanos y desde uno visión democrático de lo
ciudadanía: el cuestionamiento de lo maternidad como
estructu rador de lo identidad femenino y de su
titular de derechos, y lo laicidad/neutralidad del Estado como
centro I del proyecto

En lo invisibilización como sujetos de derechos y lo


político estatal, como lo maternidad ha jugado un rol
central. Su entronización como el elemento fundante lo identidad
femenino viene de y es el resultado de varios ideos que confluyen
o lo mismo: afirmar que lo mujer tiene uno natural inclinación lo
maternidad y que ésto es el resultado de su particular o I
condición biológico Por e lo, y culturalmente lo maternidad

Observaciones finales al segundo y al informes periódicos del Perú, analizados


el Comité en 1995 y 1998, respectivamente
Texto contenido en las observaciones finales 01 tercer y cuarto informes del Perú hechas por el
Comité para la Eliminación de todas formas Dlscnminación contra la Mujer

fO
delinea y da sentido a la misión¡ a lo vida de las mUleres¡ y es entendida,
además, como la única y VIO para su . Tan arraigada
está la de que la maternidad es uno funCión instintiva que nos
cuesta mucho reconocer que se trota de U'la construcción cultural.í'9

Una mirada atenta nuestra Islación más reciente -derogada y


vigente- o de los documentos que rr,)llan lo ítica en
materia salud, nos descu -repetidos hasta la saciedad-
expresiones como salud materna, madre so materno-
infantil o mortalidad materna, por c'tar algunas. Esta lar manera
nombrar al femen cuando se tratn de definirlo como
de la político salud, no es sin
em casual, es siglos subord y
discriminación que naron 0 0 mu a un rol reproductivo y
demuestra que todavía hoy las mU'3res permanecemos invisibilizadas
como sujetos en el concepto mndres

En la penalización del aborto este hecho tie'le uno enorme importancia


porque al no ver a la como su titulC1r de la protección
absoluta la vida prenatal no se como la conculcación
derecho de mujeres a la autonolllía rer,roduct va o a decidir sobre
su propio cuerpo, ni siqUiera se ac1/ierte Que la continuación forzada
del embarazo constituye un atentad") contr'J el derecho de las mujeres
a la integridad psicológica y more 1, mucho menos contra el
derecho a la libre maternidad. blén la tiene 'l la política pública,
particu en la política de sal ,ya que la prioridad en el
financiamiento y en la cm de os servicios salud será
finalmente C'lentos af,:ctan la salud de la
m o en el e¡ere CIO de su fu Ión materna. No en
vano, para nuestros gobiernos, o del como problema

:\10t¡;r"idCld "'XChiorotti, el 01
ell De'echos Humanos, Foro
"; 8 1rqro vida y lo salud lo
cu"",t;rn,ln (¡etucl" Buenos --l, "8S

71
de salud pública importa y se a por la incidencia que tiene como
causa de m uerte materna.

El rol que juegan las instituciones religiosas en la elaboración de las


leyes y en la formación de políticas públicas pone al descubierto uno
de los problemas centrales que enfrenta la consolidación de cualquier
proyecto democrático. La libertad de creencia y el pluralismo religioso
se encuentran a la base de la definición democrática del Estado, como
lo está también el principio que plantea la separación entre iglesia y
Estado, que es justamente el que provee las condiciones que se requieren
para garantizar la neutralidad del Estado y el pluralismo. En otras
palabras, la libertad religiosa habilita a todas las iglesias a exponer
públicamente sus y puntos de vista sobre los asuntos en los que
considere importante pronunciarse, así como a emprender acciones
orientadas a captar pero no las faculta a intervenir en asuntos
del Estado.

La separación entre iglesia y Estado fue oficialmente aceptada por la


iglesia católica apenas 30 años, con la "Declaración sobre la
I¡bertad religiosa" del Concilio Vaticano Segundo, pero la larga tradición
inaugurada hace 17 siglos con la conversión del emperador
Constantino, según la cual la ley civil debía adecuarse a las enseñanzas
morales de la Iglesia, no ha sido en modo alguno superada. 80 El
problema mayor estriba, sin embargo, en el hecho de que en los
espacios públicos se trate a sus representantes como interlocutores
privilegiados, inclusive por encima de las demás confesiones, y que el
Estado sea tan proclive a transformar dogmas y principios igiosos en
leyes y políticas públicas.

80 Kissling, Frances, El Vaticano y las Políticas de Salud Reproductiva, Catholics for a Free Choice,
Washington D.C., primera edición en español, 1999, p. 13.
En el Perú como en otros países en los que existe una fuerte tradición
católica y donde la separación entre Iglesia y Estado es más virtual que
real, el activismo político determinados sectores de la jerarquía
eclesiástica y de los grupos laicos ligados a ella, aparece siempre que
se trate de debatir o aprobar leyes y políticas públicas que abordan
temas o asuntos relacionados con la familia, la sexualidad y la
reproducción, y, en nombre de una moral particular a la que pretenden
revestir de universalidad y extender el carácter de verdad única, terminan
imponiendo sus creencias, valores y principios a quienes no participan
de ellos, limitando sus derechos y opciones legítimas.

En el aborto como en otros temas en donde se enfrentan visiones distintas


y se juegan valores que están en permanente tensión, el sistema jurídico
tiene la obligación de responder equilibrando los intereses en conflicto.
Los derechos fundamentales, dice el Tribunal Constitucional de España
(1985),81 son los componentes estructurales básicos del orden jurídico
objetivo porque constituyen la expresión jurídica de un sistema de valores
que, por decisión del constituyente, informa al conjunto de la
organización jurídica y política.

La protección que la Constitución dispensa a la vida humana no puede


ser leída, en todo caso, como si corriera sola, en un solo y excluyente
registro, haciendo abstracción de los demás derechos que también
son objeto de protección constitucional. Esto significa que aunque el
derecho a la vida constituya la proyección de un valor que el
ordenamiento jurídico considera esencial para el ejercicio de los demás
derechos, no debe perderse de vista que ningún derecho -por más
esencial que sea- puede ser considerado como uno tan absoluto que
no pueda ser limitado, ni eventualmente desplazado, cuando entra en
conflicto con otros derechos fundamentales, igualmente valiosos para
el ordenamiento jurídico.

81 Ver la Sentencia N° 53/1985 en Los Derechm de la MUler en la Jurisprudencia Constitucional


Comparada, Volumen 1, Defensoría del Pueblo Lima, 2000.

l?
De este modo, el l!térprOe con)tituclonal tendrá lo obligación de
ponderar los bienes y der'ec hos en ,:onfllc10, tratcmdo de armonizarlos,
y, si ello no fuera rioslble, deberrJ resolver lo tensión precisando los
condiciones y requl'iltos er que ¡:odría admitirse lo preeminencia de
alguno de ellos. Apilcado (JI abono, se tendrá que ponderar entonces
lo vida prenoto 1, en t·'] nto bien u ríd I'~O constituciona Imente proteg ido, 87
I

con los derechos que lo ConstinJClón reconoce y garantizo o los


personas, en este coso o lo mu t:r. Tendrá que buscarse, en o-rras
palabras, adecuadc~ térm nos poro resolver de manero armónico el
conflicto.

En los países en Il,':) que se ha flecho este esfuerzo, el Intérprete


constitucional o ha l)ptado por' despenalizar el aborto, o lo ha hecho
por su legalización Lo de';pcnalización implico el levantamiento de
todos aquellos restnccione~ legale::o -de tipO penal- que impiden o los
mujeres ejercer SLI derecro o dCljdir sobre lo continuación de su
embarazo dentro de ciertos :::ondic ones, pero no conllevo lo obligación
estatal de brindar servicios subsidiados para los mujeres que deseen
interrumpir su embarazo; lo egalizoción, en cambio, supone en principio
eso obligación, y si no se contemplo explícitamente puede ser objeto
de uno demando de protec clón jlJisdiccional.

Poro Rebeco coo~ y otr)s,83 11) legalidad del aborto no supone


necesariamente servicIos efectivos y seguros para los mujeres que desean
interrumpir su embarazo, y Citan el coso de Sudáfrica, que o pesar de
tener uno legislacion liberal no ha logrado erradicar los abortos
inseguros. Señalan, refiriéndose (] un informe sobre lo situación en
hospitales sudafricanos, que "lo legalidad del aborto por sí mismo es

87 Poro el Tribunal Constitu (inal eje [sporla ,tw, s con lo que adenlós COinCide lo mayoría de los
trrbunales europeos- lo vide es un cor=:epto Ind'cTermlnado, un devenir, un proceso que comienzo
con lo fecundación, "uno. 'ealldad b,ológlc, que va tomando corpóreo y sensitivo mente
configuración humano", un ~roceso, ':n sumo, ·"'1 el que lo Vida prenatal va adquiriendo un valor
moral creciente, pero que PI" ningún coso puec:e equipararse con el que puede atribuirse o lo
vida del que ha nacido.
83 Cook, R.J. et al., Camb,,)s en lo Leglslaciór de Aborto O Nlve! Mundial, de 1988 o 1998,

American Journal of Public Health, 1999 Los nutores toman lo Información del Reproductlve
Rights Alliance, Reportes hospitalario" Baromerer, 1997

;4

insuficiente para reducir las tasas de morbilidad y mortalidad maternas


asociadas con el aborto inseguro (... ). La Insuficiencia de equipo,
instalaciones y personal calificado se combina con la resistencia
médicos y de otros proveedores, lo que da por resultado que a muchas
mujeres aprobadas para recibir servicios de aborto legal se despida
de las insta designadas, o se les fuerce a esperar hasta dos
semanas por el

En general, existen dos sistemas: el de plazos y el de indicaciones. El


primero de éstos, que la mujer interrumpa el embarazo sin
expresión de causa dentro de un plazo que por lo general no puede
exceder de las semanas de gestación; mientras que el segundo,
de algunos supuestos que operan como
excepclon de punlclon. Las indicaCiones más frecuentes son: peligro
para la vida o la salud de la mujer, malformación fetal (graves taras
físicas o psíquicas), violación (aborto ético) y precariedad económico-
familiar de la m (causa económica o social). Los supuestos
excepción deben ser objeto de verificación mediante determinados
procedimientos, entre que se contemplon peritajes especializados.
El problema es que este sistema restringe la libertad de decisión de la
mujer a un número limitado de indicaciones que pueden dejar fuera
-como de hecho ocurre-, situaciones en las que la mujer debía tener
expedito su derecho a la interrupción del embarazo, y coloca
en terceros y otros profeslonales-, el poder de determinar la
procedencia o im del aborto en virtud de la indicación
invocada. En Alemania, por la consulta obligatoria que debe
realizarse antes de con lo interrupción de un embarazo no
deseado, oculta en realidad un propósito proembarazo y configura un
sistema que concede o los de ,os consultorios un margen
de discrecionalidad muy amplio, 01 punto que la autorización de aborto
basada en una indicación es bastanie difícil de conseguir. 84

84Anne, Huffschmid, ¿De Quién es el Fet02 AilOriO y Su ~elaCtór, (on los Nuevos Tecnologías
reproductivos en lo República Unificado de ¡.\:nrnanio ! n Debate Feminista, México D.F.,
septiembre, 1993

JJ
Hoy legislaciones que combinan ambos sistemas: hasta los doce
semanas sin expreslon causo -poro el aborto eugenésico se
contemplan hasta semanas- y a partir del segundo trimestre
gestación solamente cuando se trota de un aborto sustentado en una
indicación terapéutica. justamente este sistema el que mejor cumple
con el objetivo la armonización para resolver el conflicto que opone
vida prenatal a derechos dE:' la mU1er, y el que protege mejor el derecho
o la autonomía de !a mu

Las medidas no deben, sin embargo, limitarse a despenalizar el aborto.


requiere garantizar el acceso -por igual- a todas las mujeres, si
queremos evitar que la despenalización tenga efectos discriminatorios
para las que son pobres o las que tienen escasos recursos. El
levantamiento de las barreros legales deberá estar acompañado, en
este sentido, por medidas político que aseguren a las muieres acceso
a servicios de aborto I en condiciones seguras.

lb
'+t,unl{,s rette-xwnesjinl{,tes

Por las altas tasas de morbilidad y mortalidad asociadas a su práctica


y por las implicancias sociales, económicas y éticas que tiene, el aborto
constituye en realidad un complejo problema de justicia social,
determinado por factores diversos, como la inequidad de género, la
poca accesibilidad o deficiencia de los servicios educación sexual y
reproductiva y la imposibilidad acceder a servicios básicos de salud
y de planificación familiar, entre que por lo general son además
resu Itantes de la om isión del Estado a sus deberes legales. 85

Está demostrado que la represión penal del aborto no cumple con el


objetivo para el cual fue instituida. La penalización no produce los
efectos deseados porque no disuade, no inhibe su práctica, allí están
los,350,OOO abortos que anualmente se reo n en el Perú para
confirmarlo. en cambio un circuito clandestino, una suerte de
mercado oculto que trafica con la angustia de las mujeres, que favorece
una forma peculiar de corrupción y las en una situación de
particular vulnerabilidad, perjudicando a las que tienen menos recursos
porque no pueden cubrir el costo de un aborto en condiciones seguras.
El embarazo no deseado, que no logra transformarse en una maternidad
gratificante, marca psicológicamente a la mujer y deja secuelas en los
h "Gestar y parir son sucesos que transforman totalmente la vida
de la mujer, especia desde el punto vista psicológico",86 de
allí la importancia de que el embarazo y la maternidad consecuente,
sean el fruto un acto voluntario, libremente decidido y no producto
de una imposición, mucho menos aún el resultado la intolerable
intromisión del Estado en la vida de las mujeres. La penalización del
aborto implica la concu Icación de ese derecho y convierte el acto de la

Pimentel, Silvia y Pandjiarjian, Valeria Abodo. Descnmmnr poro neo Discriminar, slf, p. 3. En:

Londoño E M. L., Derechos Sexuales y Reproductivos lus más Humanos de todos los Dere­
chos, citado por Chiarotti, Susano et al, op. cit ,J. 26.

YT

procreación en une carga oneros'J y en una obligación virtualmente


impuesta por la ley

Como señala Roxana Vásquez,81 en el ámbito jurídico el enfoque


derechos desplazado al viejo debate, al tradicional
debate sobre el aborto, que estuvo casi exclusivamente centrado en el
iniCIO la vida yen la cuestión la personalidad moral del feto. Este
enfoque parte por reconocer que I'ingún derecho es absoluto, que
derechos humanos son ind interdependientes e integrales, que
no están jerarquizados ni ~ay un orden prevalencia prefijado para
ellos, y entiende que en el aborto la tensión que corresponderá resolver
es la que resulta de la contraposiCión de por lo menos dos derechos: el
derecho a la vida no nacido ye derecho de la mujer a la autonomía.

la armonización de la gradualidad que supone el proceso


de desarrollo del ser humano desde la concepción, operaría, a medida
que la gestación avanza, como justificación para la asignación de un
valor relativo y creciente a la vida prenatal YI como correlato de ello,
para la atribución de un valor progresivamente decreciente a los
derechos de la mu embarazada 38 Por el en los en los que
el aborto ha sido despenal o legal la solución aplicada por
el legislador combina el sistema de plazos con el de indicaciones,
asumiendo además que el plazo extendido a la mujer es suficiente y
razonable para que tome deciSión sobre la continuación de su
embarazo.

No es cierto que la despenalización o la legalización del aborto


provoquen un aumento en el número de abortos. los países en los

Aspectos del Aborto Inducido. En: Memorias Encuentro de Parlamentarios de América


Latino y el Caribe sobre Aborto Indclcldo, Universidad Externado de Colombia, Santo Fe de
Bogotó, 2000, p. 76.
88 Ibóñez, José Luis, La Despenalización del Aborto Voluntario en Ocaso del siglo XX, citado
por Rocío Villanueva op. cit., O. 2 1 1
que aborto ha sido legalizado, eXiste un amplio y etectlvo acceso a
información y métodos de iar, así como un
marco adecuado de protección social pora y el número de
abortos ha disminuido significativamente, y Canadá,89
por eíemplo, la tasa de aborto está en el 5 abortos por cada
1,000 muieres, en el primer caso, yen 12 a por cada 1,000, en
el segundo, y comparadas con las que existen en aquellos países en
los que el aborto está penalizado son insignificantes.

El al igual que otros países de la , en los que el aborto


continúa sancionado, ha suscrito instrumentos internacionales que
convienen en señalar la necesidad que revisen -para
reformar o abolil'- la legislación que lo penaliza Sea entonces en
virtud de instrumentos con fuerza jurídica, o documentos que tienen
un valor político y moral (las declaracionesL las regulaciones que en el
Perú prevén medidas punitivas para las mUieres que abortan están en
abierta contradicción con las obligaciones y los compromisos
políticos asumidos por el Estado en el ámbito internacional.

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