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9-3-2018 Tecnológico Nacional de México

Economía Ambiental

Unidad III “Economía de los recursos


naturales y el medio ambiente”.

Docente: Ing. Imelda Tenorio Prieto.

Alumno: Sabino Luna Velázquez


Unidad 3 Economía de los recursos naturales y el
medio ambiente.

3.1 Desarrollo, crecimiento económico y el medio ambiente.

DESARROLLO.

El término desarrollo tiene varias acepciones. En primer lugar, el término


puede ser entendido como el proceso de evolución, crecimiento y cambio
de un objeto, persona o situación específica en determinadas condiciones.
El desarrollo es la condición de evolución que siempre tiene una connotación
positiva ya que implica un crecimiento o paso hacia etapas o estadios
superiores. La noción de desarrollo entonces puede servir para hacer
referencia tanto a cosas, personas, situaciones o fenómenos de muy variado
tipo.

Cuando se habla de desarrollo humano, se busca establecer la idea de


evolución desde las etapas y fases más primarias de la vida de una persona,
hacia las posteriores que siempre implican mayores niveles madurativos y
cognitivos. El desarrollo humano entonces es el crecimiento que una
persona muestra desde que es niño hasta que se vuelve un adolescente y,
posteriormente, un adulto.
Se supone que en el paso de las etapas primarias hacia las posteriores el
ser humano va adquiriendo un importante número de conductas, valores y
formas de pensar que tienen que ver con la vida en sociedad y con el
compartir con el resto de los individuos diferentes tipos de situaciones.

DESARROLLO SUSTENTABLE

Como desarrollo sustentable denominamos al concepto que involucra una


serie de medidas encaminadas a la administración eficiente y
responsable de los recursos naturales por parte del ser humano para la
preservación del equilibrio ecológico.
Como tal, el concepto de desarrollo sustentable más citado es aquel
elaborado en el Informe Brundtland (1987) por la Comisión Mundial sobre
Medio Ambiente y Desarrollo para la Organización de las Naciones Unidas
(ONU).

Allí se explica que el desarrollo sustentable implica “satisfacer las


necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las
posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”.

En este sentido, el desarrollo sustentable es una evolución del antiguo


concepto de desarrollo, pues no solo contempla el progreso económico y
material, sino que lo plantea en equilibrio con el bienestar social y
el aprovechamiento responsable de los recursos naturales. De este
modo, concilia los tres ejes fundamentales de la sustentabilidad: lo
económico, lo ecológico y lo social.
CRECIMIENTO ECONÓMICO

El crecimiento económico es el ritmo al que se incrementa la producción de


bienes y servicios de una economía, y por tanto su renta, durante un período
determinado. Este período puede ser muy corto (un trimestre o un año); pero
la teoría del crecimiento económico se ocupa principalmente de analizar los
factores que influyen en el ritmo al que crece una economía por término
medio durante períodos más largos.

De esta forma, el énfasis se pone más en la expansión de la capacidad


productiva de un país que en sus fluctuaciones a corto plazo, de las que se
ocupa la teoría del ciclo económico.
LA IMPORTANCIA DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Cuando se analizan los problemas a los que se puede enfrentar la política


económica de un país se distingue con frecuencia entre su tendencia a largo
plazo (es decir, la tasa de crecimiento que es capaz de mantener por término
medio durante un determinado periodo) y las fluctuaciones cíclicas en torno
a esa tendencia (las desviaciones a corto plazo respecto a la tasa de
crecimiento a largo plazo).
No cabe duda de que los dos problemas son importantes. La trayectoria de
una economía no sería muy satisfactoria si lograse ampliar su capacidad
productiva a una tasa elevada, pero quedasen recursos sin utilizar
frecuentemente por falta de una demanda agregada suficiente.
Ahora bien, desde una perspectiva de medio plazo las políticas para elevar
el crecimiento económico tienen una importancia capital por varias razones:

 - Es la vía principal por la que puede aumentarse el nivel de vida de la


mayoría de la población, especialmente en aquellos países en los que se
parte de un nivel de desarrollo muy bajo.

 - Un elevado crecimiento económico atempera los conflictos por la


distribución de la renta, ya que permite un crecimiento sostenido de todos
los tipos de renta sin necesidad de modificar sustancialmente el reparto
inicial.

 - El crecimiento económico tiene efectos acumulativos sobre el PIB, de


forma que pequeñas subidas en esta tasa se multiplican si se mantienen a
lo largo el paso del tiempo, dando lugar a incrementos importantes en el
nivel de producción.
¿COMO SE RELACIONA CON EL MEDIO AMBIENTE?

Hemos hablado del crecimiento como forma de vida, es decir, del cómo
vivimos. Ahora toca pensar en algo que muchas veces se nos olvida: dónde
vivimos. El cómo y el dónde están estrechamente relacionados, dependen
el uno del otro, y afectan el uno al otro.

El cómo hace referencia a las actividades o formas de actuar y el dónde


señala el espacio físico donde tienen lugar esas actividades. En el caso que
nos ocupa, este espacio es la superficie terrestre, y el medio ambiente como
representación del escenario donde tienen lugar las actividades humanas.
Como hemos dicho, desde hace varias décadas las actividades humanas
tienen que ver con fomentar el desarrollo económico, y eso tiene un efecto
concreto en el medio ambiente: lo transforma.

Aunque no se debe generalizar, lo cierto es que el paso del tiempo ha


demostrado que el modelo económico vigente se caracteriza por una
explotación excesiva de los recursos naturales y por generar altos niveles
de contaminación al medio ambiente, por lo tanto el hombre transforma el
medio de una manera negativa.
Se destruyen montañas para extraer minerales, se talan bosques para
conseguir madera, se sobreexplotan los acuíferos, se extinguen especies
animales, se llena el aire de gases tóxicos…
Paradójicamente, estamos contaminando y dañando nuestro propio hogar.
El medio ambiente es el lugar donde vivimos. Si el medio ambiente está
contaminado, nuestras vidas también.
Por ello conviene divulgar un mensaje que alimente la conciencia crítica de
las personas, no ya solo por preservar el medio desde una posición
ecologista, sino para salvaguardar nuestro propio bienestar.
Quizás transmitiendo esta idea, que parte de una base egoísta, cada vez
más gente se apunte a la idea de preservar el medio ambiente. Detener el
modelo de crecimiento para salvar un puñado de árboles o a unos animales
no parece estar teniendo mucho éxito entre la gente. Ha llegado la hora de
aumentar el nivel de la amenaza: lo que está en juego es nuestra propia
existencia.
Cuando una fábrica vierte residuos tóxicos a un río no está contaminando
únicamente el agua del río, sino también a los peces, a las plantas y a los
seres humanos que entran en contacto con él.
Como aún no hemos aprendido a fabricar agua, deberíamos tener cuidado
a la hora de contaminar nuestras fuentes de este recurso. Y de la misma
manera ocurre con la madera, el aire, los minerales, las cosechas… etc. Nos
servimos del medio para sobrevivir.
Contaminar el medio es una grave irresponsabilidad, y debido a que el
sistema de producción y de consumo actual es propicio a contaminar la
naturaleza, es necesaria una reflexión sobre cómo funciona el mundo hoy
en día. Puede parecer una cavilación que no lleva a ninguna parte, pero
únicamente cuestionándonos el sistema establecido podemos llegar a
cambiar las cosas.

Aunque el término ‘decrecimiento’ puede sonar negativo, lo cierto es que el


crecimiento no siempre es bueno. Como hemos dicho, vivimos en un planeta
de recursos finitos, y no podemos mantener el crecimiento indefinidamente.
En realidad, es una obviedad que necesitamos cambiar de modelo.
3.2 Calidad Ambiental y Capital Natural

DEFINICION DE CALIDAD AMBIENTAL

En el Reglamento General de Procedimientos de Evaluación de Impacto


Ambiental (Decreto Ejecutivo No. 31849, del 28 de junio del 2004), se define
calidad ambiental de la siguiente manera:

“condición de equilibrio natural que describe el conjunto de procesos


geoquímicos, biológicos y físicos, y sus diversas y complejas interacciones,
que tienen lugar a través del tiempo, en un sistema ambiental general dentro
de un espacio geográfico dado, sin o con la mínima intervención del ser
humano. Entendiéndose ésta última, como las consecuencias de los efectos
globales de las acciones humanas”.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de calidad ambiental?

Para evitar una visión reduccionista, en extremo biologicista o técnica de la


calidad ambiental, esta definición hay que situarla en el marco del desarrollo
humano sostenible. Esta perspectiva nos habla de un modelo de desarrollo
que contempla tres dimensiones esenciales: la social, la ambiental y la
económica, cada una considerada como un pilar sobre el cual debe
constituirse la vida de una comunidad, una región y un país.

En ese proceso de construcción que es el desarrollo, las personas en su


interacción con el ambiente, intervienen y/o manipulan complejos sistemas
naturales (biodiversidad, agua, aire, suelo) que resultan alterados en sus
condiciones, estructura y esencia. Es decir, se modifica o cambia el
equilibrio natural.

Esta alteración provoca perturbaciones y/o transformaciones de la calidad


ambiental, que es esa esencia o condición natural que poseen los diversos
recursos de la naturaleza; los cuales están en un estado de equilibrio e
interrelación.
En otras palabras, dicha calidad se ve impactada positiva o negativamente
por la acción humana. Desde una visión del desarrollo humano sostenible
tal afectación debe darse en un contexto de respeto y armonía con la
naturaleza y, también, atendiendo las necesidades y requerimientos de las
poblaciones.

¿Cómo medimos la calidad ambiental?

La calidad ambiental se puede evaluar mediante indicadores que sirvan


para determinar de un modo objetivo la situación en los aspectos que
contempla dicho concepto. Generalmente se trata de vectores físicos,
químicos y biológicos que se consideran relevantes de acuerdo con el
sistema o recurso que se investiga.

Estos son algunos ejemplos de indicadores que pueden caracterizar la


calidad ambiental:

En agua:

■ Volumen de agua potable consumida por sector industrial (miles de


m3/año).
■ Volumen de aguas residuales domésticas generadas (miles m3/año).
■ Volumen de aguas residuales industriales generadas (miles m3/año).
■ Relación entre el volumen de aguas residuales tratadas y aquellas no
tratadas.

En aire:

■ Emisiones de dióxido de carbono (CO2) (ug/m³).


■ Emisiones de gases de efecto invernadero.
■ Sustitución de CFC (kilogramos).
■ Emisiones de dióxido de azufre (ug/m³).
En suelo:

■ Consumo total de plaguicidas.


■ Volumen de desechos sólidos recolectados (toneladas/año).
■ Reciclaje de desechos sólidos recolectados (miles toneladas/año).
■ Población con acceso a la recolección de desechos (habitantes).

¿Qué podemos hacer para tener una mejor calidad ambiental?

En primer lugar, debemos ser conscientes de que todos/as, en nuestra


respectiva medida, tenemos incidencia en cuanto a la buena o mala calidad
ambiental. Por ello, es imprescindible que asumamos acciones en beneficio
del ambiente y de todos los seres vivos.

En todas las acciones que realicemos, en todo proceso productivo, en todo


consumo, debemos tener conciencia del impacto que causamos en el medio
ambiente; ya sea de manera positiva o negativa. Lo fundamental es pensar,
paralelamente a la ejecución de nuestras actividades y acciones y de
manera integral, en las soluciones y en cómo minimizar ese impacto.

CAPITAL NATURAL

Historia del concepto

El concepto de Capital Natural se formaliza a principios de los años 90's.


Uno de los primeros trabajos que se conocen estuvo a cargo de Robert
Constanza y Herman Daly (1992), en el que se define Capital Natural como
todos los stocks de la naturaleza que producen un flujo sostenible de
valiosos bienes y servicios útiles o renta natural a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, una reserva o población de árboles o peces proveen un flujo


o una producción anual de nuevos árboles o peces. La reserva que produce
el flujo sostenible es el Capital Natural.
Estos servicios de los que hablan Constanza y Daly, fueron definidos por
Gretchen Daily en 1997 como Servicios Eco sistémicos, que son todas
aquellas condiciones y procesos mediante los cuales los ecosistemas
naturales y las especies que los conforman, sostienen y satisfacen las
necesidades y el bienestar humano.

Con estas definiciones, y durante este mismo año, Constanza junto con
otros autores publicaron "The value of world's ecosystem services and
natural capital", uno de los trabajos pioneros en el tema de valorización de
los servicios ecosistémicos.

Para esto, los autores realizaron la estimación del valor económico de 17


servicios ecosistémicos en 13 biomas a nivel global. Los resultados
sugieren que, en general, los ecosistemas generan cerca de 33 trillones de
dólares/año. Esta estimación se basó en múltiples fuentes de información,
como costos de producción, oferta-demanda y la cuantificación de un
servicio en un área determinada con su representatividad a nivel global.

Mapa Global del valor de los servicios ecosistémicos. Constanza et


al. 1997. Nature (387) 253-260.

Hacia el 2003, Ekins et al. Establecieron cuatro funciones principales del


Capital Natural:
1. Provisión de recursos para la producción: las materias primas que se
convierten en alimentos, combustibles, metales, etc.

2. Absorción de los residuos de la producción: procesos de la producción y


disposición de los bienes de consumo.

3. Soporte de las funciones para la vida: regular y producir el clima,


variabilidad ecosistémica, protección contra rayos UV, etc.

4. Servicios de esparcimiento: contribuir al bienestar humano (belleza


escénica de áreas naturales).

Estás funciones están directamente relacionadas con el bienestar humano,


por lo que el mantenimiento de la integridad de los ecosistemas se hace
esencial para el desarrollo del hombre.

En este sentido, el trabajo de Gómez-Baggethun y de Groot (2007)


establece que el Capital Natural no debe ser definido solamente como un
stock o agregación de elementos, que componen la estructura de los
ecosistemas, sino también desde el entendimiento de los procesos e
interacciones entre los mismos (funcionamiento del ecosistema), que
determinan su integridad y resiliencia ecológica.

Actualmente, con el estudio de la Economía de los Ecosistemas y la


Biodiversidad (TEEB-The Economy of Ecosystem and Biodiversity) que se
viene desarrollando desde 2007, se ha establecido que el concepto de
Capital Natural no puede ser visto solamente visto desde el punto de vista
de la ecología y la economía, sino que también debe ser comprendido en
términos sociales y culturales.
Concepto de Capital Natural

Para la estrategia CN Colombia, Capital Natural son" los componentes del


ecosistema (estructura del ecosistema) y los procesos e interacciones entre
los mismos (funcionamiento de los ecosistemas) que determina su
integridad y resiliencia ecológica, generando un flujo constante en el tiempo
de bienes y servicios útiles para la humanidad, que pueden ser valorados
en términos económicos, sociales y ambientales, buscando la
sustentabilidad de los recursos naturales". Este concepto ha sido tomado y
modificado de Constanza y Daily (1992) y Gómez-Baggethun & de Groot
(2007).

Capital natural

El término capital natural hace referencia a los recursos naturales como


plantas, minerales, animales, aire o petróleo de la biosfera vistos como
medios de producción de bienes y servicios ecosistémicos: producción de
oxígeno, depuración natural del agua, prevención de la erosión, polinización
y servicios recreativos en sí.

El capital natural constituye una forma de estimación del valor de un


ecosistema, una alternativa a la visión más tradicional según la cual la
naturaleza y la vida no humana constituyen
recursos naturales pasivos sin producción
propia. Se equipara así el capital natural al
capital productivo.

Es una expresión utilizada fundamentalmente


en análisis económicos destinados a tener en
consideración los objetivos de un desarrollo
sostenible. Es un concepto ligado al de huella
ecológica y ecoeficiencia. Los estudios
muestran que ciertos componentes del capital
natural mundial decrecen desde hace varias décadas, algunos de manera
alarmante.
3.3. – 3.4. Economía de recursos renovables y no renovables.

En las sociedades modernas suelen subestimarse, el hecho de que la


actividad económica haga uso de gran variedad de insumos provenientes
de los recursos naturales. Durante los últimos años, los acontecimientos nos
han hecho recordar la importancia de los recursos energéticos,
especialmente de aquellos materiales fósiles como el carbón, el petróleo o
el gas natural.
La gran industria de petroquímicos también se desarrolla a partir de estos
recursos. La gran cantidad de materiales utilizados en la sociedades
industriales, incluso en la así denominada “sociedad de la información”,
provienen de diversos minerales y recursos forestales.
El agua es un insumo esencial en muchos procesos de producción, del
mismo modo que lo es directamente para el consumo doméstico. La
producción del alimento depende de la base de recursos naturales, bien sea
mediante la cosecha directa, como la que se realiza en las zonas pesqueras,
o para suministrar los insumos esenciales para el cultivo de plantas y la cría
de animales. El aire es un insumo vital en casi todos los procesos de
producción económica.
Recursos renovables:

Los recursos vivos, como la pesca y los


bosques, son renovables; éstos se
desarrollan con el paso del tiempo de
acuerdo con los procesos biológicos.
Algunos recursos no vivos también son
renovables; el ejemplo clásico lo constituye
la energía solar que llega a la Tierra.

Recursos no renovables:
Los recursos no renovables son aquellos para los cuáles no existen
procesos de reabastecimiento; una vez utilizados aparecen para siempre.
Los ejemplos clásicos son las reservas de petróleo y los depósitos de
minerales no energéticos. Ciertos recursos, como muchos pozos de aguas
subterráneas, tienen tasas de reabastecimiento tan bajas que en efecto no
son renovables.
El aprovechamiento y mantenimiento de los recursos renovables depende
de factores tecnológicos, económicos, políticos y culturales. Con respecto a
la tecnología, el desarrollo tecnológico hace posible que recursos naturales
que en períodos pasados no eran aprovechables, comiencen a serlo, o bien
que la eficiencia con la que se aprovechan aumente. Por ejemplo en el caso
de la energía solar, antes no era aprovechable, y a medida que la tecnología
evoluciona la eficiencia con la que se aprovecha es cada vez mayor.
En relación a la economía y los recursos naturales, muchos aspectos
económicos influyen en la utilización y conservación de los recursos
renovables. Los precios relativos de la energía distribuyen recursos
económicos hacia las diversas fuentes de energía; así, el aumento del precio
de los combustibles fósiles elevó la inversión en fuentes de energía
renovables, como los biocombustibles. Este fenómeno se traslada a otros
mercados, como el mercado mundial de alimentos, vía un aumento de los
precios de alimentos.