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LA ESCUELA CLÁSICA

En esta escuela la obra intelectual de autores como Giandoménico Romagnosi


( 1761-1835) y Giovanni Carmignani (1768-1847 ) quien publicó su “Elementos
de Derecho Criminal” en 1808. Pero es el maestro de Pisa, Francesco Carrara
(1805- 1888) quien publica su “Programa de Derecho Criminal” en 1860, quien
le da forma esquemática a esta escuela. Para Carrara el delito es un ente
jurídico, porque su esencia debe consistir necesariamente en la violación de un
derecho, y siendo el derecho, según Carrara, congénito al hombre, dado por
Dios, su violación debe tener una sanción. No se encuentra, desde luego, en
esta escuela uniformidad doctrinaria ni coherencia en los principios, razón por la
cual Jiménez de Asúa, inclusive, niega la existencia de ella, afirmando que este
nombre fue adjudicado por Enrique Ferri con un sentido peyorativo, significando
con este título lo viejo y caduco . Su último exponente es Enrique Pessina (1828-
1916) quien consideraba al derecho Penal como el conjunto de principios
relativos al castigo del delito. No olvidemos que Romgnosi dijo que el verdadero
delincuente es la sociedad, demostrando matemáticamente, con infinitud de
hechos, el conocido aforismo de Adolfo Quetelet: la sociedad prepara los
delitos, el delincuente los ejecuta.

Pero podemos afirmar que se distingue esta tendencia “por su orientación


filosófica y por el sentido liberal y humanitario de sus principios” . En el fondo del
asunto, para la escuela clásica, al decir de Labatut, constituye un asunto de
reacción en contra de los excesos del derecho penal del período de la venganza
pública.

Los caracteres más importantes de la Escuela Clásica, pueden resumirse en los


siguientes:

a) Método esencialmente racionalista, es decir, elaboración de las concepciones


doctrinarias, aplicando el método lógico-abstracto.

b) Responsabilidad basada en el libre albedrío y en la culpabilidad moral; la


responsabilidad se funda en la libertad de elección del acto ilícito.

c) El delito, como dice Carrara, es un ente jurídico y es concebido,


esencialmente, desde el punto de vista jurídico y no como un acontecimiento
natural. El delito es una contradicción con el derecho.
d) La pena es considerada como un mal, y es un medio necesario para el
restablecimiento del orden externo de la sociedad. La pena es proporcional al
delito.

e) La Escuela Clásica tiene sus bases filosóficas en el Derecho Natural.

Labatut escribió que las fórmulas jurídicas de la escuela clásica, saturadas de


filosofía metafísica, resultaron ineficaces en la práctica para contener los
desbordes de la criminalidad. Las causas de este fracaso las atribuye Ferri a los
dos hechos siguientes: a) extremó los derechos del individuo frente a los
derechos de la sociedad, que necesita defenderse de los malhechores, adoptó
una posición individualista y se puso al servicio del delincuente, proclamando el
principio “pro-reo”; b) utilizó el método deductivo, lo que fue una causa de que
se agotara en el análisis del delito. No dispuso de las herramientas que
proporciona la investigación científica y que empleó después el positivismo.

Zaffaroni en su obra capital “Derecho Penal Parte General “manifiesta que no


existió la escuela clásica y cuestiona la caracterización de la escuela positiva
por las diferencias de pensamiento de sus principales exponente, como veremos
a continuación.

LA ESCUELA POSITIVA.- Como relata José Cerezo Mir los positivistas partían
de una concepción determinista del hombre. Rechazaban el libre albedrío y la
fundamentación de la responsabilidad penal en la responsabilidad moral. El
hombre es responsable por el mero hecho de vivir en sociedad (responsabilidad
social o legal). El fundamento de la pena no se haya en la culpabilidad sino en
la temibilidad o peligrosidad. El delito no interesa por sí mismo, sino como
síntoma de la peligrosidad del delincuente (concepción sintomática). La pena no
tiene otro fin que la defensa social, es decir, fines preventivos, de prevención
general y de prevención especial, pero los positivistas ponían el acento en esta
última, pues al admitir la existencia del delincuente nato, no creían en la eficacia
intimidante de la pena. Mediante la pena se trata de conseguir la readaptación
social del delincuente, por medio de su segregación por tiempo indeterminado.
Es indiscutible que esta escuela nace al albur de los pensadores
revolucionarios de la época, que en aporte significativo a las ciencias y a la
filosofía se encumbraron en la cima del conocimiento existente en aquella época,
es decir, durante el siglo XIX. Allí encontramos a Charles Darwin, Herbert
Spencer y August Comte. Con este filósofo el término positivismo pasó a
designar al movimiento dirigido a exaltar los hechos en contra de las ideas, a
resaltar las ciencias experimentales frente a las teóricas, y las leyes físicas y
biológicas contra las construcciones filosóficas. Para este filósofo, es tarea de la
filosofía determinar el desarrollo de cada ciencia y captar, desde dentro de ella,
su línea directriz .

Por eso, es Cesare Lombroso (1835-1909) , quien siendo médico, es el


fundador de la escuela positiva italiana del Derecho Penal, toda vez que cambia
el enfoque del delito como ente jurídico, como sostenían los clásicos, para
dirigirlo hacia el delincuente como hecho observable. En su magna obra “El
hombre Delincuente” según dice Carlos Alberto Elbert lanzó afirmaciones tan
erradas como espectaculares. Son famosos los tipos básicos de delincuentes de
su clasificación: nato, loco moral, epiléptico, loco, ocasional y pasional. El
delincuente nato era una sub-especie humana, distinta, por sus características,
de la morfología del hombre honrado. Sus teorías sobre estos grupos están
colmadas de descripciones y apreciaciones subjetivas, en las que se mezclan,
biología con moral, fealdad con perversión, ignorancia con brutalidad, etc. , pasó
a la posteridad como fundador de la Antropología criminal, y como muy bien lo
dice Jiménez de Asúa la escuela positiva fue una verdadera revolución porque
el delincuente y el delito no habían sido estudiados, hasta que Lombroso
iluminara el aspecto causal explicativo, más que como entidades jurídicas.

Aparece después Enrique Ferri (1856-1929) . Fundó la escuela positiva en


1892. Para este autor el hombre era una verdadera máquina condicionada por
distintos factores, y no podía elegir sus comportamientos. En 1881 escribe
“Estudios sobre la criminalidad en Francia. El propio Ferri, definió lo que era la
Escuela Positiva y sus características en su obra “Los nuevos horizontes del
Derecho y del Procedimiento Penal” que publica en 1887; allí expone: “La
escuela positiva consiste en lo siguiente: es, primero en su génesis natural, y
después en sus efectos jurídicos, para adaptar jurídicamente a las varias causas
que lo producen los diversos remedios, que por consiguiente serán más eficaces
(...)”. En 1907 publica: “Sociología Criminal” y dice en su Introducción: “La
Escuela criminal positiva no consiste únicamente, como todavía parecía cómodo
creer a muchos críticos, en el estudio antropológico del criminal, pues constituye
una renovación completa, un cambio radical de método científico en el estudio
de la patología social criminal, y de lo que hay de más eficaz entre los remedios
sociales y jurídicos que nos ofrece. La ciencia de los delitos y de las penas era
una exposición doctrinal de silogismos, dados a luz por la fuerza exclusiva de la
fantasía lógica; nuestra escuela ha hecho de ello una ciencia de observación
positiva, que, fundándose en la Antropología, la Psicología y la Estadística
Criminal, así como en el Derecho Penal y los estudios penitenciarios, llega a ser
la ciencia sintética que yo mismo la llamo Sociología Criminal, y así esta ciencia,
aplicando el método positivo al estudio del delito, del delincuente y el medio, no
hace otra cosa que llevar a la ciencia criminal clásica, el soplo vivificador de las
últimas e irrefragables conquistas hechas por la ciencia del hombre y de la
sociedad, renovada por las doctrinas evolucionistas” .

Rafael Garófalo (1851-1934) pertenece a la generación de Ferri y Lombroso,


aunque separado del último por una diferencia de 16 años; el primero fue apenas
5 años menor . Para Rodríguez Manzanera Garófalo representa la tendencia
jurídica frente al biologismo antropológico lombrosiano y al Sociologismo
ferriano, logrando con esto el equilibrio de la escuela positiva. No olvidemos que
Garófalo fue juez y profesor, ya que desde 1887 fue profesor de la cátedra de
Derecho Penal en la Universidad de Nápoles, y como juez llegó a ser Presidente
del Tribunal de Casación. En su obra “Criminología” expone gran parte de su
pensamiento criminológico. Público, además “Un criterio positivo de la
criminalidad”, “Lo que debe ser un juicio penal”, “El individuo y el organismo
social”, “Los reincidentes y la reincidencia”. Garófalo definió la temibilidad como
“la perversión constante y activa del delincuente y la cantidad de mal previsto
que hay que temer por parte del mismo delincuente”. Para él “delito social o
naturales una lesión de aquella parte de la moral que consiste en los
sentimientos altruistas fundamentales de piedad y probidad según la medida en
que se encuentran en las razas humanas superiores, cuya medida es necesaria
para la adaptación del individuo a la sociedad. “Era partidario de la pena de
muerte a los criminales más peligrosos e incorregibles. No oculta su
autoritarismo, como dice Zaffaroni, ni su índole esencialmente antidemocrática
ni a la extrema frialdad genocida de su pensamiento. “Con Garófalo queda clara
la tesis de la guerra al delincuente y el positivismo italiano alcanza su más ínfimo
nivel de contenido pensante” .

Los postulados básicos de esta escuela fueron:

1.- El delito es un hecho de la naturaleza y como tal debe estudiarse. No hacerlo


como un ente abstracto, jurídico, sino como un ente real, actual, existente.

2.- Es determinista porque sostiene que el libre albedrío no existe. Explica esta
escuela que una serie de circunstancias físicas o sociales llevarán al hombre a
delinquir. Si estas circunstancias no se dan, el hombre no delinquirá.

3.- La responsabilidad moral es substituida por la responsabilidad social.


El hombre es responsable socialmente por el sólo hecho de vivir en sociedad, y
lo será mientras viva en ella. Si no hay libre albedrío no puede haber
responsabilidad moral, y si el sujeto está “determinado” a delinquir, la sociedad
debe defenderse.

4.- La sociedad tiene derecho de defenderse del sujeto peligroso, toda vez que
si no hay responsabilidad penal, nadie queda excluido del Derecho .
5.- La pena deja de ser un castigo que se impone al delincuente en retribución o
compensación del mal del delito, y se convierte en una terapéutica social,
encaminada a obtener la readaptación social del sujeto –siempre que ello sea
posible- o su eliminación o segregación en caso contrario. Garófalo estima que
la eliminación de los delincuentes incorregibles debe realizarse mediante la pena
de muerte, para lo cual, por cierto, sería preciso realizar verdaderas hecatombes
de criminales.

6.- El método es experimental

7.- Existe un estado peligroso que origina temibilidad, según expresión de


Garófalo

8.- Biológicamente la escuela criminológica italiana halló sustentación en las


teorías evolucionistas de Darwin

Escuela Positiva

ESCUELA POSITIVA DE LA CIENCIA CRIMINAL O POSITIVISMO

CRIMINOLÓGICO.

El origen de la Escuela Positiva de la ciencia criminal o Escuela Positiva arranca


en el siglo XIX en la obra El Hombre Delincuente

Ezequiel Cesar Lombroso, como reacción hacia la Escuela Clásica (la


denominación de "clásica" lo puso Enrico Ferri en forma peyorativa para referirse
a "lo viejo", a "lo caduco", "lo antiguo").

En esta obra Lombroso formula la tesis del delincuente nato, naciendo así la
Antropología criminal. El IUS PUNIENDI pertenece al Estado a título de defensa
social. Los positivistas parten de la concepción determinista del hombre.
Rechazaban el libre albedrío y la responsabilidad moral. El hombre es
responsable por el solo hecho de vivir en sociedad (responsabilidad social o
legal). El fundamento de la pena no se halla en la culpabilidad, sino en la

temibilidad o peligrosidad. El delito no interesa por sí mismo, sino como síntoma


de la peligrosidad del delincuente (Concepción sintomática). El medio social
determina la comisión de delito, por lo tanto, el delincuente no es responsable de
sus actos, el responsable para que un hombre cometa de lito es el medio social.
Por eso tampoco acepta los tipos de delincuentes.

Utiliza el MÉTODO. Inductivo-experimental, que lo caracteriza. La Escuela


Positiva, aplica el método inductivo-experimental al estudio del delito y del
delincuente. Uno de sus representantes como Enrico Ferri hace uso de este
método inductivo—experimental en el estudio del delito y del delincuente y dio
un impulso a la Sociología criminal. Otro de sus representantes como Rafael
Garofalo dedujo las consecuencias de las nuevas ideas para el Derecho penal.

El DELITO

Es un hecho de la naturaleza y debe estudiarse como un ente real, actual y


existente.

El DELINCUENTE

Es aquella persona que comete delitos por influencias del medio en que vive.
Busca su readaptación. A través de los Sustitutivos Penales. Los Sustitutivos
Penales para Ferri son las medidas de orden económico, político, administrativo,
educativo, familiar, etc., distintas de la pena que debe adoptar el Estado,
actuando sobre las causas de delincuencia para hacerlas disminuir.

Actualmente se define a los sustitutivos penales como medios de prevención


social, se basan sobre el mismo fundamento que la Política criminal y constituyen
uno de sus medios de acción. Sustituye el concepto de PENA por el de sanción.

La sanción es indeterminada y proporcional al delito (no se debe castigar


conforme a lo que dicen los Códigos, sino que tiene que haber Sustitutivos
Penales), el delincuente debe estar en la cárcel hasta su rehabilitación. La
legislación penal debe estar basada en los estudios antropológicos y
sociológicos. La ley penal no restablece el orden jurídico, sino que tiene por
misión la de combatir la criminalidad considerada como fenómeno social.

La pena no tiene otro fin que la defensa social, es decir, fines preventivos, de
prevención general y de prevención especial. Pero los positivistas ponían el
acento en esta última, pues al admitir la existencia del delincuente nato no creían
en la eficacia intimidante de la pena. Mediante la pena se trata de conseguir la
readaptación social del delincuente, por medio de su segregación
por tiempo indeterminado. Así el aforismo de Enrico Ferri decía: “un enfermo
está en el hospital hasta sanarse". La sanción no se impone porque se delinque
sino para que no se delinca.

Los postulados de esta escuela son:

- La Escuela Positiva se caracteriza por su método científico.

- El delito es un hecho de la naturaleza y debe estudiarse como un ente real,


actual y existente.

- Su determinismo, es totalmente determinista esta escuela.

- Sustituye la responsabilidad moral por la responsabilidad social, puesto que el


hombre vive en sociedad y será responsablemente social mientras viva en
sociedad.

- El hecho de que si no hay responsabilidad moral, no quiere decir que se pueden


quedar excluido del derecho.

- El concepto de Pena se sustituye por el de sanción.

- La sanción va de acuerdo a la peligrosidad del criminal.

- Estas deben durar mientras dure la peligrosidad del delincuente, y por eso son
de duración indeterminada.

- La ley penal no restablece el orden jurídico, sino que tiene por misión la de
combatir la criminalidad considerada como fenómeno social.

- El derecho a imponer sanciones pertenece al Estado a titulo de defensa social.

- Más importante que las penas son los substitutivos penales.

- Se acepta "tipos" criminales.

- La legislación penal debe estar basada en los estudios antropológicos y


sociológicos.

- El método es inductivo - experimental.


Diferencias con la Escuela clásica.

Para la Escuela Positiva la pena debe ser útil. La Escuela Clásica no habla de
utilidad.

La Escuela Positiva busca la readaptación del criminal. La escuela clásica solo


ve el delito, y sanciona, no ven al delincuente.

La Escuela Positiva busca e investiga las causas del delito. La escuela clásica
no busca las causas del delito, ya que el delincuente actúa en base a su libre
albedrío.

La Escuela Positiva algunas veces no sanciona al delincuente, solo le aplica


medidas de seguridad; la escuela clásica siempre sanciona al delincuente ya que
no ve las causas que llevaron al delincuente a cometer actos delictivos.

Representantes

Cesare Ezequiel Lombroso Es el principal expositor de la Escuela Positiva


italiana juntamente con Enrico Ferri (Sociólogo) y Rafael Garófalo (jurista).

Escuelas Intermedias o Eclécticas

Escuelas Eclécticas

Las críticas contra las escuelas clásicas y positivista han dado nacimiento a
escuelas eclécticas que mantienen principios de la clásica y toman otros de la
positivista, situándose en un término medio, sin incurrir en las exageraciones de
esta última y apartándose de muchos postulados arcaicos del dogmatismo.

Estas escuelas se caracterizan por el dualismo de sus concepciones. Diferencian


el Derecho Penal, al que asignan un método lógico – abstracto, de la
Criminología, Penología y Política Criminal, que siguen una sistematización
experimental. El crimen es un fenómeno complejo, producto de factores
individuales y de factores exógenos.

La condición del delincuente no debe exagerarse hasta hacer de él un tipo


especial, el tipo criminal que señala la escuela positivista pero si debe admitirse
una clasificación, la de ocasionales, habituales y anormales.
La pena debe ser afianzada con medidas de seguridad. Y respecto a la
responsabilidad se conserva el viejo concepto de libre arbitrio, de
responsabilidad moral, pero admitiéndose la peligrosidad, temibilidad o estado
dañoso para algunos delincuentes.

Esta tendencia dualista de los penalistas críticos o neoclásicos ha influido en la


confección de todos los códigos penales promulgados en lo que va
transcurriendo del siglo XX.

Recogen en una labor de compromiso, lo mejor de las dos escuelas positiva y


clásica y asi fundar sistemas prácticamente útiles, capaces de influir de un modo
efectivo en la formación del nuevo derecho penal codificado.

Escuela Sociológica

Se le conoce también como “Joven Escuela de Política Criminal” o “Escuela de


Marburgo” o “Causalismo Naturalista”, nace en Alemania y se configura como
una dirección de política criminal que aspira a provocar una tregua en la lucha
de escuelas. Se ha entendido la política criminal como ciencia más que como
escuela.

En Alemania su principal expositor fue Franz Von Liszt, Adolfo Prins y Gerardo
Von Hamel; Liszt sostiene que el delito no es resultante de la libertad humana,
sino de factores individuales, físicos y sociales, así como de causas económicas.

La política criminal es en realidad un conjunto de principios fundados en la


investigación científica del delito y de la eficacia de la pena, por medio de los
cuales se lucha contra el crimen, valiéndose no solo de los medios penales, sino
también de los de carácter asegurativo.

La Política Criminal viene a ser el contenido sistemático de principios


garantizados por la investigación científica de las causas del delito y de la
eficacia de la pena, según las cuales el estado dirige la lucha contra el delito por
medio de la pena y de sus formas de ejecución.

El delito para esta escuela encuentra su justificación en las orientaciones político-


criminales que combatan el fenómeno delictivo desde su perspectiva
naturalistica-causalista, en su inserción en el análisis lógico y sistemático de la
ley.
De esta manera Franz Von Liszt, recoge elementos de las teorías clásica y
positiva y los resume en una teoría ecléctica que va a dar lugar al esquema o
sistema de la teoría del delito, denominada Causalismo naturalista o esquema
Liszt-Beling.

Las dos funciones principales de la política criminal son: 1.- Critica la legislación
penal vigente a la luz de los fines del derecho y de la pena y observación de sus
resultados. 2.- Realiza proposiciones para la reforma del derecho penal actual.
La política criminal tiene dos fines: uno crítico y otro constructivo.

El dualismo caracteriza a la política criminal, ya que tiene métodos jurídicos de


un lado y experimentales de otro; conceptúan al delito como una entidad jurídica
y como fenómeno natural; en cuanto a la responsabilidad la manejan además
del estado peligroso y como consecuencia de ambas existen penas y medidas
de seguridad.

Como directrices conceptuales básicas o postulados se establecen:

1.- El método especulativo deductivo (jurídico) que proclamó la escuela clásica


para investigar el fenómeno penal en el ámbito del derecho, y los positivistas
defendían los métodos experimentales (inductivo). La dirección de la escuela
política criminal proclama la necesidad de emplear un método jurídico para
indagar el contenido del derecho positivo y el método experimental como único,
útil para el trabajo criminológico.

2.- La responsabilidad se basa en el libre albedrío por los clásicos y fue negada
por los positivistas. La política criminal proclama la necesidad de considerar un
vínculo subjetivo en la responsabilidad, si bien independizándolo de la libertad
moral. Los políticos criminalistas reconocen la responsabilidad de los
delincuentes normales y, en cambio, proclaman el estado de peligro como base
de la medida que ha de tomarse sobre los delincuentes que se desvirtúan de la
norma.

3.- La política criminal reconoce que el delito es un concepto jurídico pero como
fenómeno natural, surge en la vida por el impulso de factores endógenos y
exógenos.
4.- Los políticos criminalistas proclaman que la pena debe tener un fin, pero ésta
solo es aplicable a los delincuentes responsables, en tanto que a los peligrosos
serán corregidos por medidas de seguridad.

5.- Sustitución de los planteamientos filosóficos de la Escuela Clásica por un


claro “pragmatismo”, que presupone el análisis y conocimiento de la realidad
social.

6.- Contemplación del delito como fenómeno natural y jurídico al mismo tiempo,
compaginando el estudio empírico de sus causas y la elaboración dogmática del
mismo.

7.- Dualismo penal, esto es, reconocimiento de dos clases de consecuencias


distintas, dirigidas a objetivos diferenciados, pero complementarios: la pena y la
medida de seguridad.

8.- la “defensa social” se configura como fin prioritario de la administración penal

9.- Eclecticismo filosófico en cuanto al problema del “libre albedrío”: se ignora


éste, admitiéndose, sin embargo, la existencia de todos los hombres de una
impresión de libertad interna. El concepto de “estado peligroso” sustituye al de
“responsabilidad moral”.

La Escuela Dogmática

La dogmática es un método de estudio e investigación jurídica y su objeto de


investigación es la norma. La característica de este método jurídico (sistema) es
la interpretación de la ley. La sede de la dogmática es la norma y el valor, pero
no es absoluto en la medida que aceptará realidad y valor. La ciencia penal se
expresa a través de la dogmática como sistema, aspira a establecer las bases
para una administración de justicia igualitaria y justa, ya que sólo la comprensión
de las conexiones internas del Derecho libera a su aplicación del acaso y la
arbitrariedad.

Es una expresión del Derecho Penal en sentido científico, alude a la Dogmática


penal como disciplina y se ocupa del Derecho Positivo.

Literalmente significa ciencia de los dogmas, o sea, de la normas jurídicas dadas


como verdades ciertas e indiscutibles, su objetivo es fijar principios generales o
dogmas que señalen las líneas generales del conjunto. Se constituye la
dogmatica jurídica en la actualidad en una herramienta que permite a los Estados
de Derechos democráticos, brindar seguridad, en su propuesta hacia un sistema
procesal de tendencia acusatoria, en especial en la lucha contra las formas de
criminalidad mas grave, como es el terrorismo en todas sus …ver más…

METODO

La labor dogmática consiste en tomar un conjunto de preceptos vigentes y


construir un sistema con ese material. Utiliza un método “Lógico Abstracto”. Este
razonamiento jurídico presupone siempre la existencia de normas de las cuales
se parte, para inferir consecuencias y construir un sistema, permitiéndole al
derecho penal el cumplimiento ordenado de sus fines.

CONCEPCION DEL DELITO

El análisis dogmatico del delito lo define como toda aquella conducta típica,
antijurídica y culpable, que tiene como consecuencia una sanción penal,
entendiendo el delito en su aspecto normativo –positivo y no en su contenido
sustancial, de esta forma es delito todo conducta que presenta, estos 3
elementos: tipicidad, antijurícidad y culpabilidad, los cuales presentan siempre
una necesaria sujeción al ordenamiento penal vigente.

El Finalismo

Como criterio o corriente procesal para ubicar la culpabilidad del sujeto y la


consecuente imposición de la pena, parte de la Teoría del jurista alemán Hans
Welzel quien en el año de 1930 realiza una crítica del sistema causalista diciendo
que el ubicar la acción en forma causal es una forma ciega de observar el delito
aduciendo que es una forma ciega por que el causalismo se reduce a causa-
efecto sin tener en cuenta la finalidad de la acción. En el año de 1931 Hans
Welzel estableció que el delito parte de una acción pero tiene una finalidad o un
fin, es decir el delito basa su creación en una relación ético-social en donde en
primer plano se encuentra la culpabilidad como elemento del delito, debiéndose
medir y tomar en cuenta la peligrosidad del individuo en relación a su culpabilidad
de ahí que la teoría finalista hace un análisis de la culpabilidad del delincuente
tomando en cuenta el fin o fines de la acción del delincuente; ésta ideología
recibe el nombre de finalista por que atiende principalmente al estudio
técnicojurídico sobre la finalidad del delincuente para cometer el delito. Esta
teoría, en cuya ideología intervinieron juristas como Hellmuth Von Weber,
Alexander Graf Zu Dohna Hellmut Mayer, revolucionó el pensamiento penal de
la época siguiendo la idea varios juristas como Nicolai Hartmann y Richard
Konnigsberg. Hans Welzel en base a ésta teoría saca de la culpabilidad el
elemento de la forma (2° elemento) que representa al dolo y la culpa,
trasladándolo a la acción como consecuencia natural y, toda vez que en ésta
teoría la acción pertenece al tipo, tanto el dolo y la culpa se deberán tomar en
cuenta al estudiar la conducta y el tipo, no obstante que el causalismo
consideraba al dolo como elemento de la culpabilidad. Esta escuela basó su
ideología principalmente en la psicología y la fenomenología como elementos
preponderantes en el actuar humano. Esta escuela, que para los doctrinarios y
estudiosos de la Teoría del Delito se ha dividido en finalismo ortodoxo, finalismo
radical, finalismo formal, finalismo material y finalismo valorativo, tuvo su total
desarrollo en Alemania desde el año 1930 hasta el año 1970, habiendo sido
interrumpido su camino entre los años 1933 y 1945 aproximadamente por haber
imperado en esos años en Alemania otra escuela llamada del “Irracionalismo
Jurídico” o de la “Escuela de Kiel” sustentada por juristas como Georg Dahm,
Friedrich Schaffstein y Edmundo Mezger. La teoría finalista expone dos
diferentes fases en su estudio aduciendo que para que un individuo pueda ser
castigado en base a su demostrada culpabilidad deben de tomarse en cuenta
diversos aspectos tanto internos como externos de la conducta del individuo.
Para la teoría finalista es esencial el estudio minucioso de cada uno de los
elementos integrantes del tipo como lo son:

a) Los elementos Objetivos.

b) Los elementos Subjetivos.

c) Los elementos normativos.

Basando lo anterior en la teoría alemana de la Tipicidad iniciada en el año de


1906 por el jurista alemán Ernst Von Beling, la teoría finalista señaló que sobre
todo estudio de la culpabilidad deberán analizarse dos fases en la conducta del
hombre que son: la fase externa y la fase interna.

Conducta.

Fase Interna Fase Externa

- Objetivos y propósitos -Ejecución de los medios

- Medios Empleados -Resultado previsto

- Posibles consecuencias -Nexo causal.

Por otro lado la escuela Finalista funda su razón de ser en la subjetividad del
acto y que corresponde a la fase interna (el pensamiento del individuo),
analizando los motivos y finalidades del delincuente para poder deducir de ahí la
culpabilidad del sujeto en base a la realización de un hecho. Por tal motivo ésta
escuela se basa totalmente en la teoría del Tipo y sus elementos como condición
para que pueda establecerse la culpabilidad; esto es, que ésta teoría exige el
estudio dogmático-jurídico de cada uno de los elementos del tipo analizados en
la relación del hecho delictivo en particular para poder establecer la culpabilidad
sobre una persona. Haciendo una comparación entre la escuela Causalista y
Finalista

Para el Finalismo es necesario además de tenerse por comprobado el elemento


objetivo el tipo, que se tengan comprobados también los elementos normativos
y subjetivos como por ejemplo todos aquellos hechos que se encuentran
vinculados a la antijuridicidad. Que deberán ser valorados en base a las
características del hecho delictivo, así como de aquellos supuestos que hacen
determinar la voluntad del sujeto activo para actuar con intención, dolo o culpa.
Lo que da como consecuencia que ésta escuela finalista funda su razón de ser
en la subjetividad del acto analizando los motivos y finalidad en el actuar del
delincuente para poder deducir de ahí la culpabilidad sobre la persona. En
consecuencia, y por los motivos antes expuestos, ésta escuela se basa
totalmente en la teoría del Tipo y sus elementos como condición para que pueda
establecerse la Culpabilidad, ésta teoría exige el estudio dogmático jurídico de
cada uno de los elementos del Tipo analizados en relación al hecho delictivo en
particular para poder establecer Culpabilidad. En México en la década de los
años ochenta, derivado de la teoría del tipo y la corriente finalista se elabora una
doctrina nueva acerca del tipo penal por investigadores y juristas de la UNAM
con auxilio de la lógica-matemática. Esta teoría fue realizada por la Dra. Olga
Islas y el maestro Elpidio Ramírez con la ayuda de un jurista argentino de nombre
Ernesto Raúl Zaffaroni y la valiosa ayuda de un matemático de nombre Lian
Karp. Ésta teoría inclusive fue expuesta en Alemania y en su momento aceptada,
y se basó en una fórmula matemática, específicamente de álgebra en donde
cada uno de los factores representaba diferentes aspectos sobre los elementos
del tipo los que sumados todos dan un resultado de culpabilidad. Con ésta
doctrina se intentó apoyar al finalismo siendo conocida como el “modelo lógico
matemático”.