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PSICOLOGÍA HUMANISTA

ANTECEDENTES HISTORICOS E IDEOLGICOS

DE LA PSICOLOGA HUMANISTA

El Zeitgeist de una época:

La Psicología Humanista es fundamentalmente un movimiento programático, surgido en


Norteamérica en la década de 10s sesenta, orientado a promover una psicología más interesada
por 10s problemas humanos, que sea "una ciencia del hombre y para el hombre" la define como:

"un acercamiento al hombre y a la experiencia humana en su globalidad. Un movimiento científico


y filosófico que comprende la psicología en sus dimensiones dinámica y social, basada en una
visión holística del hombre, redescubriendo así formas tradicionales occidentales y orientales de
conocimiento. Un conjunto de técnicas de cambio individual y social, un conjunto de valores que
conciernen las relaciones del individuo y de la sociedad con una moral implícita o explicita. Un
movimiento contracultural, que se ha extendido bajo la forma de 10 que se ha venido en llamar
Movimiento del Potencial Humano".

Como programa de amplio espectro filosófico-científico y socio-cultural, la Psicología Humanista


no pretende constituirse propiamente hablando en ningún nuevo paradigma. A diferencia de
éstos, la tercera fuerza no nace de la cabeza minerva de ningún Freud. El mismo Maslow (1970),
considerado generalmente su inspirador, nos recuerda que el movimiento de la Psicología
Humanista "no es obra de un solo líder o de un gran nombre que 10 caracterice, sino de muchas
personas", como Erich Fromm, Kurt Goldstein, Karen Horney, Gordon Allport y Henry Murray
entre sus antecesores y Car1 Rogers, Rol1o May, Gardner Murphy o Erik Erikson entre sus
coetáneos.

Esta "tercera psicología" en palabras de Maslow (1962) es considerada "una Weltanschauung


global, una nueva filosofía de la vida, una nueva concepción del hombre, el inicio de otros cien
años de trabajo, siempre que podamos, naturalmente. evitar antes un holocausto".
Como cualquier movimiento científic0 o social, la Psicología Humanista no surge de forma
repentina, desconectada de su entorno histórico y contextual. Su aparición pública se produce en
un momento particularmente receptivo, después de un largo periodo de incubación ideológica.

La década de 10 sesenta es especialmente sensible a este respecto y presenta una apertura


inusitada hacia el optimismo y la esperanza. Responde a un cambio de las actitudes políticas y
sociales y debe ser interpretada de acuerdo con 10 que Juan XXIII llamó "el signo de 10s tiempos".

FUENTES AMERICANAS DE LA PSICOLOGIA HUMANISTA

El movimiento de la Psicología Humanista con sus grandezas y sus miserias es, en consecuencia, un
fenómeno genuinamente americano. Lo es por sus promotores y por las fuentes en que éstos se
inspiraron.

Matson (1981) encuentra la matriz cultural del movimiento humanista en la dialéctica especifica
realismo e idealismo, que en América nacía, curiosamente, del mismo tronco común: el
pragmatismo, con su correlato psicológico el funcionalismo. Aunque pudiera parecer que el
pragmatismo había de favorecer la tendencia conductista, a causa del énfasis que se ponía en la
acción, la mentalidad americana acentuaba más bien la acción humana sobro el medio, que no la
del medio sobre la acción. La escuela funcionalista personificaba la convicción del hombre como
actor y sus procesos mentales como agentes instrumentales que le ayudan a enfrentarse con el
mundo. Esta alternativa, que demostró el carácter social, activo y volitivo de la conducta humana,
se enraizó posteriormente en las psicologías sociales de Charles H. Cooley y Georges H. Mead. En
el campo de la psicología individual William MC. Dougall sostuvo un conductismo "intencional".
Para MC. Dougall (1923) existían dos alternativas a la ciencia, la mecánica y la intencional.

John Dewey (1896), en particular, insistía en el carácter volitivo e intencional de la acción ya desde
su crítica inicial al concepto mecanicista del arco reflejo. Esta visión pragmática entroncaba con la
Weltanschauung. americana, 10s mitos de la igualdad de oportunidades, el individualismo y la
libertad: en una tierra prometida, en una época de empresas y descubrimientos

la psicología tenía que orientarse principalmente al esfuerzo, la acción y la creatividad. No había


lugar para el fatalismo o el determinismo, sino sólo para la potencialidad y la adaptabilidad.
La aportación de 10s funcionalistas a la psicología se refería a la psicología del self, considerado
como centro activo de la experiencia personal. William James dedicaba su Principies of Psychology
(1890) a la descripción de los estados de conciencia a través de la introspección. Para James la
importancia y significación personales (idiosincrasia) era el criterio primordial, así como la libre
voluntad, la capacidad de compromiso y decisión.

LA FORMACIÓN DEL MOVIMIENTO DE LA PSICOLOGIA HUMANISTA

El primer esbozo general de 10 que debería ser la Psicología Humanista fue descrit0 por Maslow
en 1954 en el encabezamiento de la lista de 10s destinatarios de su correspondencia: "gente
interesada en el estudio científico de la creatividad, el amor, 10s valores mis elevados, la
autonomía, el crecimiento, la autorrealización y la gratificación de las necesidades básicas".

A mitad de la década de 10s cincuenta, según refiere Matson (1973) Abraham Maslow y Anthony
Stich, junto con otros colegas establecieron una red de intercambios ideológicos a través de
canales epistolares, por 10s que circulaban artículos que dieron más tarde origen al Journal of
Humanistic Psychology.

Los primeros encuentros formales donde se propuso el lanzamiento de la Psicología Humanista se


desarrollaron en Detroit bajo el patrocini0 del Merril Palmer Institute en 1957 y posteriormente en
1958. Abraham Maslow y Clark Moustakas, que actuaba de anfitrión, invitaron a un grupo de
colaboradores del libro editado por este Último en 1956, titulado The Self, entre 10s que se
encontraban Dorothy Lee, Ros Mooney, Marie Rasey, Car1 Rogers, David Smille y Frances Wilson.
En 1960 con la aprobación y bajo el patrocinio de la Universidad de Brandéis, se organizó un
comité para el establecimiento de la Asociación para la Psicología Humanista y de su revista.

Los acontecimientos se desarrollaron posteriormente de acuerdo con las fcachas que ya hemos
establecido. En la primavera de 1961, aparición del primer número del Journal of Humanistic
Psychology, que debía servir de portavoz oficial de la American Association o f Humanistic
Psychology, constituida oficialmente en Gosto de 1961. Los principios programáticos de ti
Asociación, elaborados por Charlotte Bühler y James Bugental, a modo de las Cuatro Nobles
Verdades de Buda, se sintetizan en 10s siguientes puntos:

1. Centrar la atención en la persona que experimenta Y, por 10 tanto, en la vivencia como


fenómeno primario del estudio del hombre. Tanto las explicaciones teóricas, como la conducta
manifiesta se concibieran subordinadas a la experiencia misma y a su significado para la persona.
2. Acentuar las cualidades específicamente humanas, tales como la elección, la creatividad, la
valoración y la autorrealización, como opuestas a la concepción de 10s seres humanos en términos
neoclasicistas y reduccionistas.

3. Mantenerse fiel al criteri0 de significación en la selección de problemas y procedimientos de


investigaciones, n oposición al énfasis primari0 en la objetividad.

4. Comprometerse con 10s valores Y la dignidad humana e interesarse por el desarrollo del
potencial irreverente a cada persona. El punto central de esta visión es la persona tal como se
descubre a si misma Y se relaciona con otras Personas o grupos sociales.

EVOLUCIÓN POSTERIOR DEL MOVIMIENTO DE LA PSICOLOGIA HUMANISTA

La amplitud e imprecisión programáticas de la Psicología Humanista permitieron en un momento


histórico determinado, la década de 10s sesenta, agrupar bajo la etiqueta común de "humanista" a
un conjunt0 de autores, que hasta entonces habían actuado de forma autónoma e independiente
en 10s diversos campos de la psicología, preferentemente en psicoterapia y psicología de la
personalidad. Maddi y Costa (1972), citan como mis notables a Allport, Maslow y Murray. De entre
10s asistentes a la Old Saybrook Conference (1964), B. Smith (1982) destaca la presencia de 10s
principales psicólogos de la personalidad: Allport, Murray, Murphy y Kelly, que estaban dispuestos
a unirse a Rogers, Maslow y May en una tercera fuerza, que todavía no había levado anclas de sus
aspiraciones científicas. Prevalecía en todos ellos una insatisfacción por la marcha de la psicología
académica en general, pero creían también en una compatibilidad entre humanismo y método
científico. Lo que sucedió después fue algo imprevist0 por la mayoría de ellos, que abandonaron
consternados el movimiento ante la dirección irracional y trascendentalita que tomaba.

Aunque se debe al propio Maslow la expresión "tercera fuerza" aplicada a la Psicología Humanista
(Bugental, 1964), esta no es concebida por 61 como antagónica a las otras dos supuestas fuerzas.
"Soy freudiano, soy conductista, soy humanista", decía Maslow (1969), intentando significar su
concepción de la Psicología Humanista como la de una superestructura más amplia, en cuyo seno
podían albergarse todas las demás:

"Aun entre 10s psicólogos humanistas. hay algunos que se oponen al conductismo Y al
psicoanálisis en lugar de incluir estas dos psicologías en una estructura de rango superior y más
amplia. Creo que algunos de ellos rondan 10s límites de la anticadencia y hasta de las Posiciones
antirregionales en su nuevo entusiasmo por la experiencia". (Maslow. 1971).
De modo semejante se expresaba George Kelly (1969), quien no creía que la Psicología Humanista
se fuera a permitir el lujo "de prescindir del estudio de la conducta". Y James Bugental (1967)
afirmaba que la Psicología Humanista se distinguía "más por 10 que es, que por aquell0 a 10 que
se

opone".

BASES DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA

La Psicología Humanista es un movimiento que aparece en los años 60 del siglo XX en respuesta a
los modelos terapéuticos de entonces: el conductista por su rigidez y el psicoanálisis por su énfasis
en la patología de tipo más bien pesimista. Esta “tercera fuerza” reúne las aportaciones valiosas de
las otras dos e introduce en la práctica terapéutica conceptos como el crecimiento, la creatividad,
el amor, la afectividad o la autorrealización.

Es un movimiento bastante heterogéneo y abierto, por lo que hay varias escuelas terapéuticas
englobadas en la corriente humanista, pero que sin embargo comparten algunos principios básicos
comunes, procedentes de las ideas filosóficas y psicológicas de figuras como Abraham Maslow,
Carl Rogers, Erich Fromm, Eric Berne y muchos otros. Estos principios serían:

• El valor de la experiencia percibida, en sus diferentes planos: cognitivo, emocional,


somático y conductual. Es decir, lo que pensamos, lo que sentimos, lo que percibimos y lo que
hacemos. Todos están interrelacionados, tienen la misma importancia y se influyen mutuamente,
por lo que no tiene sentido aislarlos.

• El hombre es un todo global, más allá de la simple suma de sus partes, en que mente y
cuerpo interactúan de manera conjunta y relacionada.

• Dejar de pensar en términos de paciente-enfermo. Los problemas psicológicos son


dificultades para actualizar o realizar nuestro potencial de crecimiento.

• Centrarse en el estudio de la persona sana, más que en mecanismos clásicos como


neurosis o psicosis. El hombre tiende a buscar un estado mental sano de equilibrio, plenitud y
realización personal. Así pues “la psicología humanista es aquella psicología centrada en la
persona, sujeto de la misma, que atiende a sus necesidades y que tiene en consideración, para la
explicación psicológica y para la mejora personal, el ambiente y la cultura de cada una, así como
las relaciones establecidas entre la persona, su ambiente y su cultura”. (Antoni Ramis Caldentey,
1992).

NECESIDADES BÁSICAS HUMANAS Y AUTORREALIZACIÓN PERSONAL (MASLOW)

Maslow denuncia la actitud, común en la psicología clínica, consistente en centrarse en el estudio


de lo anormal y en el estudio de las patologías, fijándose en los aspectos negativos y
desintegradores de la personalidad, aunque sea con la intención de “curar” o corregir la patología
o el desorden. Maslow cree que la psicología (ciencia de la persona) debe centrarse en el estudio
de personas sanas y emocionalmente sin problemas ya que, para él, la persona es naturalmente
buena y tiende a su autorrealización personal (“El hombre autorrealizado “).

La persona para llegar a su autorrealización personal debe superar una escala de necesidades
básicas propias:

Evidentemente las primeras necesidades que debe cubrir la persona son las de supervivencia vital
o fisiológicas, básicamente alimentación y bebida, sin las cuales no podría vivir. Una vez cubiertas
estas primeras, precisa tener una seguridad, seguridad que le puede proporcionar un techo: el
hogar, la familia, y la normativa social de protección. En tercer lugar, toda persona tiene la
necesidad de sentirse miembro de un grupo, aceptado y apreciado por los componentes del
mismo. Cubiertas las tres primeras necesidades, la persona tiene la necesidad de ser valorada
positivamente como persona y como profesional en su trabajo.

El siguiente escalón es el de la autorrealización personal: Todos decidimos nuestro proyecto de


vida: conseguir una carrera determinada, que nos permita un trabajo, que nos de satisfacción en
su desempeño y remuneración suficiente para alcanzar la autonomía económica personal;
igualmente decidimos si formar una familia con o sin hijos/as, La consecución de este proyecto
personal constituye nuestra autorrealización personal.

Sin embargo, esta no es la última necesidad básica: quien ha conseguido el conjunto de todas las
necesidades previas, autorrealización incluida, tiene la necesidad de conocer, de saber y
finalmente tiene las necesidades estéticas: no basta su autorrealización y su saber, precisa ser
reconocido y saber actuar de una forma estimada, hermosa, bien vista. El cuidado del conjunto de
sus necesidades básicas, de todas, debe ser atendido permanentemente, a lo largo de toda la vida.
Solo en caso de que sus circunstancias ambientales externas (la sociedad forma parte de su
entorno personal y presiona en muchos casos en dirección contraria) o su propia voluntad impidan
la satisfacción de alguna de estas necesidades básicas la persona no podrá autorrealizarse y se
producirán la frustración correspondiente y la reacciones autoagresivas o hetero agresivas , que
supondrán la situación de desequilibrio, o falta de “bondad” y satisfacción personal, la falta de su
estado de felicidad y equilibrio. De esto, consciente o subconscientemente, se culpabilizará a sí
mismo o a parte de su entorno.

Maslow se posiciona en contra de la psicología pasiva, estática de adaptación al medio, que no


permite ningún cambio positivo en uno mismo por una psicología activa de creación y auto
creación que hace que la persona crezca, mejore y autor realiza. Maslow asocia a este tipo de
persona activa, en función de su propia autorrealización y crecimiento cognitivo y estético con la
realidad de la “persona sana”.

La persona que autorrealiza no tiende a su autodestrucción (a su enfermedad), sino que tiende a


su crecimiento personal y capacitación creativa.

Según Maslow, las tendencias antisociales son adquiridas y nunca inherentes a la propia persona.
La conducta humana agresiva surge, además de por la imitación de modelos (Bandura), cuando se
le impide la satisfacción de las tendencias o necesidades básicas humanas, cuando se frustra.

La tendencia central, aunque, como hemos visto, no la superior, que tiende a la persona, y por la
consecución de la cual se esfuerza es su autorrealización personal, que le permitirá su
expresividad creadora.

Esta expresividad creadora se pone de manifiesto en lo que Maslow denomina “experiencias


cumbre “, que son momentos muy especiales que cada uno de nosotros, gracias a su crecimiento
personal, experimenta sensaciones muy positivas a través de vías de cualquiera de los escalones
de su escala: estéticas, de conocimiento, eróticas, de amistad, o simplemente de las actividades
propias de nuestra vida cotidiana.

¿EN QUÉ CONSISTE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA?

Como ya se ha dicho anteriormente esta psicología surge de la reacción contra los modelos
tradicionales de la psicología.
Se revelan en contra de estas dos corrientes que tratan de deshumanizar a la persona
convirtiéndola en un conjunto de características, y que en el caso del psicoanálisis además solo fija
en los aspectos negativos del ser. Sin embargo, la psicología humanista parte de la visión Holística
del ser humano, esto es, el ser humano visto como un todo indivisible.

El nuevo enfoque partiría de la subjetividad y la experiencia interna. Se consideraría a la persona


como un todo y se estudiaría en base a este principio. A partir de este principio se trabajará en
pulir las capacidades bondadosas del ser humano: la libertad, la autenticidad, el respeto y la
responsabilidad, entre muchas otras.

Se trata de seguir el camino recto y sano para que la persona se convierta en auténtica y
equilibrada a partir de la aceptación de lo existente y la propia persona.

PRINCIPIOS DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA

En origen la psicología humanista seguía un único principio: el ser humano es un ser completo que
posee todas las habilidades necesarias para desarrollarse, realizarse y trascender en el camino
sano.

Basándose en este principio y con la evolución de esta corriente se fundamentaron los demás
principios básicos de esta.

1. El ser humano es único, como es único debe desarrollarse en su propia autenticidad de


forma competa, siendo necesario utilizar el potencial creativo para ello.

2. El ser humano es bueno por naturaleza, este principio contradice muchas teorías y
corrientes psicológicas en las que se da por hecho que el ser humano es malvado por naturaleza.
Como la bondad que nace del interior del ser humano, todos los actos serán buenos, por lo que no
hay que reprimirse o controlar los actos sino dejarlo salir libremente.

3. El ser humano tiende a desarrollarse plenamente en todos los niveles de conciencia que
existen, además naturalmente tiene la capacidad de evolucionar y satisfacer todas sus
necesidades. Estos niveles nos hacen ser cada vez más conscientes de nosotros mismo, de nuestra
propia existencia y de lo que nos rodea.
4. La mente y el cuerpo forman parte de un todo, este todo es indivisible, únicamente se
hace distinción de los dos para que sea más fácil la comprensión de los conceptos. La mente y el
cuerpo son el reflejo de lo que somos, que se expresa mediante los actos, movimientos y gestos
que exteriorizamos.

5. Existen varios niveles de consciencia, como se ha dicho en varias ocasiones, la consciencia


se va adquiriendo por niveles. Mediante la superación de estos niveles el ser humano percibe con
más claridad su propio ser y la existencia de lo ajeno.

6. Reequilibrio y revalorización de lo emocional, que se ha desequilibrado a causa de las


leyes que la cultura occidental va imponiendo en el ser humano, donde se predispone el
comportamiento pasado por la razón ante lo emocional e intuitivo, a causa de esto se poder el
equilibrio interno.

7. Percepción de lo exterior como un ente igual, trabajar la comunicación y la percepción de


lo exterior para tratarlos con respeto, dejando a un lado el entendimiento de lo exterior como un
elemento que nos posibilita obtener beneficio propio.

La psicología humanista apuesta por la comunicación plena entre los seres que son individuos
únicos, esta unicidad debe ser entendida como tal y por ello no debemos ver a los otros seres por
una cualidad específica sino como un todo.

Esta corriente a pesar de tener pocos años de existencia sí que ha tenido la capacidad de tornarse
una de las más importantes durante este periodo, de hecho, tiene bastantes profesionales a favor
y en contra.

El humanismo en la psicología ha sido criticado desde su aparición por muchos filósofos,


estudiosos y psicólogos a causa de la falta de una base teórica en la que apoyarse. Se trata de una
corriente que nació en respuesta a otra y por esto también ha sido duramente criticada.

Muchas personas están tratando aún hoy en día de buscar una base y desarrollar una teoría en la
que sustentar esta corriente.
LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA

La enorme cantidad de técnicas desarrolladas durante estos últimos años, orientadas a la


autoexpresión, la autorrealización y la auto gratificación han producido una imagen popular en la
que se identifican o se confunden Psicología Humanista y el Movimiento del Potencial Humano.
Esta situación plantea un verdadero dilema, relativo a la delimitación actual de la Psicología
Humanista: ¿Sigue siendo un problema psicológico o se ha disuelto en la práctica en un
movimiento sociocultural? No es tan sencillo responder a esta pregunta…

Dentro de la Psicología Humanista, sin embargo, hay actualmente multitud de técnicas,


particularmente de psicoterapia o de “crecimiento personal” de las más diversas procedencias, el
denominador común de las cuales es difícil de identificar. Por ello resulta menos que inútil
cualquier intento de trazar una panorámica de su estatus actual.

Moustakas (1985) que “humanista” no significa ya el mismo entonces que en la actualidad, sino
que continúa más bien entendiéndose de acuerdo a las concepciones y valores propios de cada
uno, relativos a la libertad, la ciencia, la fe, la naturaleza y la experiencia humanas.

Muchos son los caminos que se han construido en torno al estudio psicológico del hombre y cada
uno de ellos ha surgido en un contexto específico, respondiendo a sus problemáticas y
necesidades. Pero esto no ha sido un desarrollo lineal ni acumulativo; por el contrario, está
constituido por contraposiciones, similitudes, retornos, refutaciones y respaldos, todo respecto a
métodos, teorías, planteamientos, técnicas y demás aspectos de la disciplina psicológica.

Los movimientos humanistas dentro de la psicología representan este tipo de ideología


humanizadora, cuyo eje principal radicaba en la exaltación y revalorización del hombre,
rescatándolo de las concepciones reduccionistas, deterministas, mecanicistas y patológicas. Si bien
la psicología humanista cobija un grupo de pensadores con sus respectivos planteamientos y
prácticas que comparten una concepción ontológica y epistemológica, esta corriente no constituye
ni se unifica en una teoría psicológica, es debido a esto que antes que realizar un análisis de
carácter generalizador.