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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUTEMALA

CENTRO UNIVERSITARIO DE OCCIDENTE


DIVISION CIENCIAS ECONOMICAS
AREA PROFESIONAL SECCION “C”
CURSO: SEMINARIO
LIC. BRIAN ARMANDO HUERTAS

TRABAJO:
CORIENTE FILOSOFICA DE ARQUIMIDES

ESTUDIANTES:
MIGUEL ITZEP MACARIO 201130489
JUAN ISMAEL PEREZ ACABAL 201131999

FECHA:
Quetzaltenango 13 de febrero de 2015
INTRODUCCIÓN
La información que se presenta en el documento trata de la vida de Arquímedes,
un gran filosofo, matemático, ingeniero, inventor de la antigua Roma. Este
personaje de la historia ha tenido un papel importante en la sociedad no solo por
invenciones; si además por sus pensamientos sobre la vida.

En La antigüedad, el ser humano se fue encontrando con una serie de


problemáticas e impedimentos que evitaban que este desarrollase su vida de
buena manera. Gracias a la evolución y al razonamiento, el hombre primitivo sin
darse cuenta, fue “desarrollando” nuevos utensilios que le facilitarían un
determinado trabajo y reduciendo el esfuerzo implicado en este; cada vez que
surgía una nueva necesidad tenía que ir a la par de un nuevo utensilio, con el
paso del tiempo surgirían más y más necesidades, y por ende nuevos utensilios,
que después los conoceríamos por herramientas. Pero obviamente hubo personas
o mentes que se destacarían por crear una herramienta compleja o simplemente
con un diseño muy avanzado, entre ellos destaco Arquímedes que fue un griego
matemático, físico, ingeniero, inventor y astrónomo. A continuación se planea dar
una breve explicación de sus aportes más importantes para la mecánica: El tornillo
de Arquímedes y las palancas.

ARQUIMEDES
Quizá uno de los científicos más importantes de la edad Clásica. Se estima que
nació en el año 287 al 212 a.C. Destacado pensador de su época, y muy
aficionado a la ciencia, se las ingenió para inventar y hacer populares dos
herramientas que en la actualidad son muy usadas en la vida cotidiana. Se dice
que era tan apasionado por el estudio que murió estudiando, de hecho, existen
varias teorías acerca de su muerte, pero la más popular relata que murió por
quedarse en su morada al momento de una invasión, solo por quedarse a resolver
un diagrama matemático, se dice que días después se le encontró muerto sobre
su pupitre.

Hay pocos datos fiables sobre la vida de Arquímedes. Sin embargo, todas las
fuentes coinciden en que era natural de Siracusa y que murió durante el desenlace
del sitio de Siracusa. Arquímedes nació c. 287 a. C. en el puerto marítimo
de Siracusa (Sicilia, Italia), ciudad que en aquel tiempo era una colonia de
la Magna Grecia. Conociendo la fecha de su muerte, la aproximada fecha de
nacimiento está basada en una afirmación del historiador bizantino Juan Tzetzes,
que afirmó que Arquímedes vivió hasta la edad de 75 años. Según una hipótesis
de lectura basada en un pasaje corrupto de El contador de arena -cuyo título en
griego es ψαμμίτης (Psammites)-, Arquímedes menciona el nombre de su padre,
Fidias, un astrónomo.
Plutarco escribió en su obra Vidas paralelas (Vida de Marcelo, 14, 7) que
Arquímedes estaba emparentado con el tirano Hierón II de Siracusa. Se sabe que
un amigo de Arquímedes, Heráclides, escribió una biografía sobre él pero este
libro no se conserva, perdiéndose así los detalles de su vida. Se desconoce, por
ejemplo, si alguna vez se casó o tuvo hijos.

Entre los pocos datos cierto sobre su vida, Diodoro Sículo nos aporta uno según el
cual es posible que Arquímedes, durante su juventud, estudiase en Alejandría,
en Egipto. El hecho de que Arquímedes se refiera en sus obras a científicos cuya
actividad se desarrollaba en esa ciudad, abona la hipótesis: de hecho, Arquímedes
se refiere a Conon de Samos como su amigo en Sobre la esfera y el cilindro, y dos
de sus trabajos (El Método de los Teoremas Mecánicos y el Problema del
Ganado) están dedicados a Eratóstenes de Cirene.

Arquímedes fue asesinado al final del asedio por un soldado romano,


contraviniendo las órdenes del general romano, Marcelo, de respetar la vida del
gran matemático griego. Existen diversas versiones de la muerte de
Arquímedes: Plutarco, en su relato, nos da hasta tres versiones diferentes. De
acuerdo con su relato más popular, Arquímedes estaba contemplando
un diagrama matemático cuando la ciudad fue tomada. Un soldado romano le
ordenó ir a encontrarse con el General, pero Arquímedes hizo caso omiso a esto,
diciendo que tenía que resolver antes el problema. El soldado, enfurecido ante la
respuesta, mató a Arquímedes con su espada. Sin embargo, Plutarco también
brinda otros dos relatos menos conocidos de la muerte de Arquímedes, el primero
de los cuales sugiere que podría haber sido asesinado mientras intentaba rendirse
ante un soldado romano, y mientras le pedía más tiempo para poder resolver un
problema en el que estaba trabajando. De acuerdo con la tercera historia,
Arquímedes portaba instrumentos matemáticos, y fue asesinado porque el soldado
pensó que eran objetos valiosos. Tito Livio, por su parte, se limita a decir que
Arquímedes estaba inclinado sobre unos dibujos que había trazado en el suelo
cuando un soldado que desconocía quién era, le mató. En cualquier caso, según
todos los relatos, el general Marcelo se mostró furioso ante la muerte de
Arquímedes, debido a que lo consideraba un valioso activo científico, y había
ordenado previamente que no fuera herido.

Directamente se presenta a Arquímedes como el inventor de la polea y entre otras


cosas se muestra como “EL RENOVADOR”. Ya que por sus invenciones fue
capaz de cambiar su pueblo.
CUERPO
Bibliografía de ARQUIMIDES

Arquímedes pensativo.

Óleo sobre tela del pintor Doménico (1620). Gemäldegalerie Alte


Meister,Dresde.

Nacimiento 287 a. C.
Siracusa, Sicilia (Magna Grecia)

Fallecimiento ca. 212 a. C. (75 años)


Siracusa

Residencia Siracusa

Campo Matemáticas, física, ingeniería, astronomía, invención

Conocido por Arquímedes, Tornillo, hidrostática, palanca, El método de


los teoremas mecánicos
Arquímedes, que sin destruir la obra de arte, antes conservándola en su integridad
y en su forma, averiguase las proporciones en que los metales habían entrado a
formarla. Cuéntese que Arquímedes no hallaba manera de resolver tan difícil
problema, y que interesado su amor propio de hombre y su orgullo de matemático
en llegar a una solución, estaba constantemente preocupado con la cuestión
propuesta. Así las cosas, parece que en cierta ocasión, al sumergirse en el baño,
advirtió lo que mil otras veces había advertido, bien que sin fijarse nunca en ello,
como seguramente lo advierte todo el que se sumerge en agua: es a saber, que a
causa de la resistencia que el agua misma opone, el cuerpo parece pesar menos,
hasta el punto de que en alguna ocasión es sostenido a flote por las aguas
mismas. Lo que en muchas, en infinitas ocasiones no le había hecho pensar, fijó
entonces su atención; púsose en el baño mismo a pensar en el hecho: pensó
mucho y de pronto se hizo la luz en su inteligencia. Era evidente para él que su
cuerpo, al entrar en el agua, ocupaba un sitio que dejaba de ser ocupado por el
líquido; adivinó con la intuición rápida de su gran talento que lo menos que él
pesaba dentro del agua equivalía a lo que pesaba el agua desalojada por él; y
llegado a este punto, fue tal la satisfacción que experimentó al considerar el
problema resuelto, que sin pensar en lo que hacía, frenético, loco, se salió del
baño y, tal cual estaba, completamente desnudo, se lanzó por las calles de
Siracusa, gritando: ¡Eureka! ¡Eureka! (¡Lo Principio de Arquímedes: todo cuerpo
sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso
de fluido desalojado.!).

Descartando de esta anécdota lo que en ella pueden haber exagerado la tradición


y la leyenda, compréndase perfectamente por cuantos con más o menos
asiduidad se hayan dedicado a las investigaciones matemáticas, cuán de veras
apasiona y cuán profundamente interesa al espíritu un problema, cuya solución se
presenta dificultosa y que una vez hallada lo explica todo
sencillamente. Arquímedes, al vislumbrar, porque en el primer momento no haría
más que vislumbrarla, la teoría de los pesos específicos, comprendió que estaba
vencida la dificultad de la tarea que por el rey Hierón le había sido encomendada.
Imagínese efectivamente, y sólo para precisar ideas, que la corona en cuestión
pesase en el aire una libra: trabase de averiguar si esa libra era de oro o era de
plata, o era de oro y de plata, y en este caso en qué proporciones contenía cada
uno de estos metales. Si la corona hubiera sido solamente de oro, redujese todo a
pesarla en el aire, donde ya se ha dicho que pesaba una libra (en hipótesis); y a
pesarla después de sumergida en agua, segunda pesada que habría de dar un
peso menor. La diferencia entre el peso obtenido en la primera operación y el peso
obtenido en la segunda representaría lo que pesaba una cantidad de agua igual
en volumen a la corona. Dicho se está, no obstante, que siendo diferentes los
pesos respectivos de la plata y del oro, para que la corona, siendo de plata,
pesase también una libra, sería necesario que su volumen fuese distinto y, por lo
tanto, distinta habría de ser asimismo la cantidad de agua desalojada y diferente
también el peso de esta agua: sin entrar en más pormenores ajenos a
publicaciones de esta índole, compréndase perfectamente que existían ya datos
muy bastantes para la solución del problema propuesto. Esto fue lo
que Arquímedes vio al entrar en el baño y al fijarse en un fenómeno tan sencillo,
que tantas otras veces pudo haber observado y que, sin embargo desde ese
entonces no le llamo mucho la atención por lo que él había resultado.

Además de estos descubrimientos que bastan y sobran para la inmortalidad del


geómetra, Arquímedes inventó la balanza que lleva su nombre y fue el primero
que determinó las leyes de equilibrio en la palanca, determinación que le llevó,
después de profundos estudios sobre esta máquina, a proferir aquella célebre
frase que sus biógrafos le atribuyen: Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra;
frase que es indudablemente un pensamiento grande, pero que es, al propio
tiempo, una gran inexactitud.

Las obras de Arquímedes que aun hoy, después de los siglos transcurridos, son
admiración de los sabios, fueron muchas. Sus biógrafos mencionan con
especialidad La medida del círculo, en que, como ya queda dicho, se aproxima en
la determinación de π a la dada por los matemáticos modernos; De la esfera y el
cilindro; De la cuadratura; De la parábola; De los esferoides y conoides;
Determinación de los centros de gravedad en las líneas y en los planos; Del
equilibrio de los cuerpos en los fluidos. La edición más completa de las obras
de Arquímedes es la de Oxford, hecha por el editor Torelli en el año 1793. No es
necesario decir que estas obras han sido traducidas a todos los idiomas que se
hablan en el mundo civilizado y que hay puntos científicos en los cuales nada
nuevo se ha dicho desde Arquímedes acá, lo cual parece prueba de que el
eminente geómetra, el defensor inmortal de Siracusa, acertó a decir la última
palabra.

Este sistema avanzado lleva por nombre el de su creador, consta de una maquina
gravimétrica que por dentro hace girar un gran cilindro que permite

Arquímedes matemático y geómetra griego considerado el más notable científico y


matemático de la antigüedad, es recordado por el Principio de Arquímedes y por
sus aportes a la cuadratura del círculo, el estudio de la palanca, el tornillo de
Arquímedes, la espiral de Arquímedes y otros aportes a la matemática,
la ingeniería y la geometría.
El volumen de la esfera es 2/3 del volumen del cilindro que lo contiene.

Método de aproximación del número π de Arquímedes


Hijo del astrónomo Fidias, quien probablemente le introdujo en las matemáticas,
Arquímedes estudió en Alejandría, donde tuvo como maestro a Conón de Samos y
entró en contacto con Eratóstenes; a este último dedicó Arquímedes su Método,
regresó luego a Siracusa, donde se dedicó de lleno al trabajo científico.

Durante el asedio de Siracusa por el general romano Marcelo, Arquímedes, a


pesar de no ostentar cargo oficial alguno se puso a disposición de Hierón, llevando
a cabo prodigios en defensa de su ciudad natal, pudiéndose afirmar que él sólo
sostuvo la plaza contra el ejército romano. Entre la maquinaria de guerra cuya
invención se le atribuye está la catapulta y un sistema de espejos y lentes que
incendiaba los barcos enemigos al concentrar los rayos del Sol; según algunos
historiadores, era suficiente ver asomar tras las murallas algún soldado con
cualquier objeto que despidiera reflejos brillantes para que cundiera la alarma
entre el ejército sitiador. Sin embargo, los confiados habitantes de Siracusa,
teniéndose a buen recaudo bajo la protección de Arquímedes, descuidaron sus
defensas, circunstancia que fue aprovechada por los romanos para entrar al asalto
en la ciudad.
A pesar de las órdenes del cónsul Marco Claudio Marcelo de respetar la vida del
sabio, durante el asalto un soldado que lo encontró abstraído en la resolución de
algún problema, quizá creyendo que los brillantes instrumentos que portaba eran
de oro o irritado porque no contestaba a sus preguntas, le atravesó con su espada
causándole la muerte. Otros datos dicen que, haciendo operaciones en la playa,
unos soldados romanos pisaron sus cálculos, cosa que acabó en discusión y la
muerte por espadazo por parte de los romanos. Se dice que sus últimas palabras
fueron "no molestes a mis círculos"

La obra Sobre la esfera y el cilindro, fue su teorema favorito, que por expreso
deseo suyo se grabó sobre su tumba; aunque probablemente su contribución
científica más conocida sea el principio de la hidrostática que lleva su nombre, el
Principio de Arquímedes, no fueron menos notables sus disquisiciones acerca de
la cuadratura del círculo, el descubrimiento de la relación aproximada entre la
circunferencia y su diámetro, relación que se designa hoy día con la letra griega π
(pi).
Arquímedes demostró que el lado del hexágono regular inscrito en un círculo es
igual al radio de dicho círculo; así como que el lado del cuadrado circunscrito a un
círculo es igual al diámetro de dicho círculo. De la primera proposición dedujo que
el perímetro del hexágono inscrito era 3 veces el diámetro de la circunferencia,
mientras que de la segunda dedujo que el perímetro del cuadrado circunscrito era
4 veces el diámetro de la circunferencia.
Afirmó además que toda línea cerrada envuelta por otra es de menor longitud que
ésta, por lo que la circunferencia debía ser mayor que tres diámetros pero menor
que cuatro. Por medio de sucesivas inscripciones y circunscripciones
de polígonos regulares llegó a determinar el valor aproximado de π como:

Con los rudimentarios medios de los que disponía el sabio griego, el error absoluto
que cometió en el cálculo de π resultó ser inferior a una milésima (0,0040 %).
Sin embargo, Arquímedes es más conocido por enunciar el principio que lleva su
nombre:
Principio de Arquímedes: todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un
empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado.

Cuenta la historia que Hierón, el antes citado monarca de Siracusa, hizo entrega a
un platero de la ciudad de ciertas cantidades de oro y plata para el labrado de una
corona. Finalizado el trabajo, Hierón, desconfiado de la honradez del artífice y aun
reconociendo la calidad artística de la obra, solicitó a Arquímedes que,
conservando la corona en su integridad, determinase la ley de los metales con el
propósito de comprobar si el artífice la había rebajado, guardándose para sí parte
de lo entregado impulsado por la avaricia, la misma, con seguridad, que al propio
Popin impelía a realizar semejante comprobación.

Preocupado Arquímedes por el problema, al que no encontraba solución, un buen


día al sumergirse en el baño advirtió, como tantas veces con anterioridad, que a
causa de la resistencia que el agua opone, el cuerpo parece pesar menos, hasta
el punto que en alguna ocasión incluso es sostenido a flote sin sumergirse.
Pensando en ello llegó a la conclusión que al entrar su cuerpo en la bañera,
ocupaba un lugar que forzosamente dejaba de ser ocupado por el agua, y adivinó
que lo que él pesaba de menos era precisamente lo que pesaba el agua que había
desalojado.
Dando por resuelto el problema que tanto le había preocupado fue tal su
excitación que, desnudo como estaba, saltó de la bañera y se lanzó por las calles
de Siracusa al grito de ¡Eureka! ¡Eureka! (¡Lo encontré! ¡Lo encontré!). Procedió
entonces Arquímedes a pesar la corona en el aire y en el agua comprobando que
en efecto, su densidad no correspondía a la que hubiera resultado de emplear el
artífice todo el oro y la plata entregados y determinando, en consecuencia, que
éste había estafado al Rey.

No se agota con esta anécdota el talento de Arquímedes que, además, se anticipó


al descubrimiento del cálculo integral con sus estudios acerca de las áreas y
volúmenes de figuras sólidas curvadas y de áreas de figuras planas; realizó un
exhaustivo estudio de la espiral uniforme, conocida como espiral de Arquímedes;
determinó el resultado de la serie geométrica de razón 1/4, el más antiguo del que
se tiene noticia; creó un sistema numérico posicional para escribir números muy
grandes; inventó una máquina para la elevación de agua, el tornillo de
Arquímedes, así como la balanza que lleva su nombre; enunció la ley de la
palanca lo que le llevó a proferir la célebre frase Dadme un punto de apoyo y
moveré el mundo; inventó la polea compuesta, basada en el principio de la
palanca, empleándola para mover un gran barco para sorpresa del escéptico
Hierón.

Para él, su mayor descubrimiento fue demostrar que el volumen de una esfera es
dos tercios del volumen del cilindro que la circunscribe, descubrimiento que pidió
que fuera grabado en su tumba, según cuenta Plutarco. Cuarenta años después,
el historiador romano Cicerón encontró la tumba gracias al grabado. Actualmente
la tumba esta otra vez perdida.
Arquímedes fue autor de numerosas obras de variada temática en las que destaca
el rigor de sus demostraciones geométricas, razón por la que es considerado el
más notable científico y matemático de la Antigüedad. Aunque muchos de sus
escritos se perdieron en la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, han llegado
hasta la actualidad a través de las traducciones latinas y árabes. Aquí se indican
algunas de ellas:

 El arenario.
 La medida del círculo.
 De la esfera y el cilindro.
 De la cuadratura.
 De la Parábola.
 De los esferoides y conoides.
 De las espirales.
 Determinación de los centros de gravedad en las líneas y en los planos.
 Del equilibrio de los cuerpos en los fluidos.
 El método.
 De los métodos mecánicos en la geometría (Palimpsesto de Arquímedes).
La corona dorada

Artículo principal: Principio de Arquímedes

Es posible que Arquímedes empleara su principio de flotabilidad para determinar si


la corona dorada era menos densa que el oro puro.

Una de las anécdotas más conocidas sobre Arquímedes cuenta cómo inventó un
método para determinar el volumen de un objeto con una forma irregular. De
acuerdo con Vitruvio, Hierón II ordenó la fabricación de una nueva corona con
forma de corona triunfal, y le pidió a Arquímedes determinar si la corona estaba
hecha sólo de oro o si, por el contrario, un orfebre deshonesto le había
agregado plata en su realización. Arquímedes tenía que resolver el problema sin
dañar la corona, así que no podía fundirla y convertirla en un cuerpo regular para
calcular su masa y volumen, a partir de ahí, su densidad. Mientras tomaba un
baño, notó que el nivel de agua subía en la bañera cuando entraba, y así se dio
cuenta de que ese efecto podría ser usado para determinar el volumen de la
corona. Debido a que el agua no se puede comprimir, la corona, al ser sumergida,
desplazaría una cantidad de agua igual a su propio volumen. Al dividir el peso de
la corona por el volumen de agua desplazada se podría obtener la densidad de la
corona. La densidad de la corona sería menor que la densidad del oro si otros
metales menos densos le hubieran sido añadidos. Cuando Arquímedes, durante el
baño, se dio cuenta del descubrimiento, se dice que salió corriendo desnudo por
las calles, y que estaba tan emocionado por su hallazgo que olvidó vestirse.
Según el relato, en la calle gritaba "¡Eureka!" (En griego antiguo: "εὕρηκα" que
significa "¡Lo he encontrado!")
Sin embargo, la historia de la corona dorada no aparece en los trabajos conocidos
de Arquímedes. Además, se ha dudado que el método que describe la historia
fuera factible, debido a que habría requerido un nivel de exactitud extremo para
medir el volumen de agua desplazada.

En lugar de esto, Arquímedes podría haber buscado una solución en la que


aplicaba el principio de la hidrostática conocido como el principio de Arquímedes,
descrito en su tratado Sobre los cuerpos flotantes. Este principio plantea que todo
cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje de abajo hacia arriba igual
al peso del fluido desalojado. Usando este principio, habría sido posible comparar
la densidad de la corona dorada con la de oro puro al usar una balanza. Situando
en un lado de la balanza la corona objeto de la investigación y en el otro una
muestra de oro puro del mismo peso, se procedería a sumergir la balanza en el
agua; si la corona tuviese menos densidad que el oro, desplazaría más agua
debido a su mayor volumen y experimentaría un mayor empuje que la muestra de
oro. Esta diferencia de flotabilidad inclinaría la balanza como
corresponde. Galileo creía que este método era "probablemente el mismo que usó
Arquímedes, debido a que, además de ser muy exacto, se basa en
demostraciones descubiertas por el propio Arquímedes." Alrededor del año 1586,
Galileo Galilei inventó una balanza hidrostática para pesar metales en aire y agua
que aparentemente estaría inspirada en la obra de Arquímedes.

El Siracusia y el tornillo de Arquímedes

El tornillo de Arquímedes puede elevar agua eficientemente.

Artículo principal: Tornillo de Arquímedes

Una gran parte del trabajo de Arquímedes en el campo de la ingeniería surgió para
satisfacer las necesidades de su ciudad natal, Siracusa. El escritor
griego Ateneo de Náucratis cuenta que Hierón II le encargó a Arquímedes el
diseño de un enorme barco, el Siracusia, que construyó Arquias de Corinto bajo su
supervisión. El barco podía ser usado para viajes lujosos, cargar suministros y
como barco de guerra. Finalmente su nombre fue cambiado por el de Alejandría,
cuando fue enviado como regalo, junto a un cargamento de grano, al reyPtolomeo
III de Egipto.

Se dice que el Siracusia fue el barco más grande de la antigüedad clásica. Según
Ateneo, era capaz de cargar 600 personas e incluía entre sus instalaciones
jardines decorativos, un gimnasio y un templo dedicado a la diosa Afrodita. Debido
a que un barco de esta envergadura dejaría pasar grandes cantidades de agua a
través del casco, el tornillo de Arquímedes supuestamente fue inventado a fin de
extraer el agua de la sentina. La máquina de Arquímedes era un mecanismo con
una hoja con forma de tornillo dentro de un cilindro. Se hacía girar a mano, y
también podía utilizarse para transferir agua desde masas de aguas bajas a
canales de irrigación. De hecho, el tornillo de Arquímedes sigue usándose hoy en
día para bombear líquidos y sólidos semifluidos, como carbón, hielo y cereales. El
tornillo de Arquímedes, tal como lo describió Marco Vitruvio en los tiempos de
Roma, puede haber sido una mejora del tornillo de bombeo que fue usado para
irrigar los jardines colgantes de Babilonia.

La garra de Arquímedes

Artículo principal: Garra de Arquímedes

Policivo narra que la intervención de Arquímedes en el ataque romano a Siracusa


fue decisiva, hasta el punto de que desbarató la esperanza romana de tomar la
ciudad por asalto, teniendo que modificar su estrategia y pasar al asedio de larga
duración, situación que duró ocho meses, hasta la caída definitiva de la ciudad.
Entre los ingenios de que se valió para tal hazaña (catapultas, escorpiones y
grúas) se encuentra una que es de su invención: la llamada manus ferrea. Los
romanos acercaban todo lo que podían los barcos al muro para enganchar sus
escaleras a las fortificaciones y poder acceder con sus tropas a las almenas.
Entonces entraba en acción la garra, que consistía en un brazo semejante a una
grúa del cual pendía un enorme gancho de metal. Cuando se dejaba caer la garra
sobre un barco enemigo el brazo se balancearía en sentido ascendente,
levantando la proa del barco fuera del agua y provocando un ingreso del agua por
la popa. Esto inutilizaba los ingenios enemigos y causaba confusión, pero no era
lo único que hacia: mediante un sistema de polea y cadenas, dejaba caer
súbitamente el barco provocando una escoriación que podía llevarlo al vuelco y al
hundimiento. Ha habido experimentos modernos con la finalidad de probar la
viabilidad de la garra, y en un documental del año 2005 titulado Superarmas del
mundo antiguo(Superweapons of the Ancient World) se construyó una versión de
la garra y se concluyó que era un dispositivo factible.
El rayo de calor de Arquímedes, ¿mito o realidad?

Estampa que reproduce el uso de espejos ustorios en la defensa de la ciudad de


Siracusa durante el asedio romano.

Según la tradición, dentro de sus trabajos en la defensa de Siracusa, Arquímedes


podría haber creado un sistema de espejos ustorios que reflejaban la luz solar
concentrándola en los barcos enemigos y con la finalidad de incendiarlos. Sin
embargo, las fuentes que recogen estos hechos son tardías, siendo la primera de
ellas Galeno, ya en el siglo II. Luciano de Samosata, historiador también del siglo
II, escribió que, durante el sitio de Siracusa (213-211 a. C.), Arquímedes repelió un
ataque llevado a cabo por soldados romanos con fuego. Siglos más
tarde, Antemio de Tralles menciona los espejos ustorios como arma utilizada por
Arquímedes. El artefacto, que en ocasiones es denominado como el "rayo de
calor de Arquímedes", habría servido para enfocar la luz solar en los barcos que
se acercaban, haciendo que estos ardieran.

Trabajos conservados
Se cuenta que Arquímedes dijo sobre la palanca: "Denme un punto de apoyo y
moveré el mundo".

Sobre el equilibrio de los planos (dos volúmenes)

El primer libro consta de quince proposiciones con siete axiomas, mientras que el
segundo consta de diez proposiciones. En esta obra, Arquímedes explica la ley de
la palanca, afirmando lo siguiente:

Las magnitudes están en equilibrio a distancias recíprocamente proporcionales a


sus pesos.

Sobre la medida de un círculo

Se trata de una obra corta, consistente en tres proposiciones. Está escrito en


forma de una carta a Dositeo de Pelusio, un alumno de Conón de Samos. En la
proposición II, Arquímedes muestra que el valor del número π (Pi) es mayor
que 223/71 y menor que 22/7. Esta cifra fue utilizada como aproximación de π a lo
largo de la Edad Media e incluso aún hoy se utiliza cuando se requiere de una
cifra aproximada.

Sobre las espirales

Esta obra, compuesta de 28 proposiciones, también está dirigida a Dositeo. El


tratado define lo que hoy se conoce como la espiral de Arquímedes. Esta espiral
representa el lugar geométrico en el que se ubican los puntos correspondientes a
las posiciones de un punto que es desplazado hacia afuera desde un punto fijo
con una velocidad constante y a lo largo de una línea que rota con una velocidad
angular constante. En coordenadas polares, (r, θ) la elipse puede definirse a
través de la ecuación

Siendo a y b números reales. Este es uno de los primeros ejemplos en los que un
matemático griego define una curva mecánica (una curva trazada por un punto en
movimiento).

Sobre la esfera y el cilindro (dos volúmenes)

En este tratado, dirigido también a Dositeo, Arquímedes llega a la conclusión


matemática de la que estaría más orgulloso, esto es, la relación entre una esfera y
un cilindro circunscrito con la misma altura y diámetro. El volumen es para la
esfera, y para el cilindro. El área de la superficie es para la esfera,
y para el cilindro (incluyendo sus dos bases), donde es el radio de la
esfera y del cilindro. La esfera tiene un área y un volumen equivalentes a dos
tercios de los del cilindro. A pedido del propio Arquímedes, se colocaron sobre su
tumba las esculturas de estos dos cuerpos geométricos.

Sobre los conoides y esferoides

Este es un trabajo en 32 proposiciones y también dirigido a Dositeo en el que


Arquímedes calcula las áreas y los volúmenes de
las secciones de conos, esferas y paraboloides.

Sobre los cuerpos flotantes (dos volúmenes)

En la primera parte de este tratado, Arquímedes explica la ley del equilibrio de los
líquidos, y prueba que el agua adopta una forma esférica alrededor de un centro
de gravedad. Esto puede haber sido un intento de explicar las teorías de
astrónomos griegos contemporáneos, como Eratóstenes, que afirmaban que la
tierra es esférica. Los líquidos descritos por Arquímedes no son auto-gravitatorios,
debido a que él asume la existencia de un punto hacia el cual caen todas las
cosas, del cual deriva la forma esférica.

En la segunda parte, Arquímedes calcula las posiciones de equilibrio de las


secciones de los paraboloides. Esto fue, probablemente, una idealización de las
formas de los cascos de los barcos. Algunas de sus secciones flotan con la base
bajo el agua y la parte superior sobre el agua, de una manera similar a como flotan
los icebergs. Arquímedes define en su obra el principio de flotabilidad de la
siguiente manera:

Todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta un empuje vertical y hacia


arriba igual al peso de líquido desalojado.

La cuadratura de la parábola

En este trabajo de 24 proposiciones, dirigido a Dositeo, Arquímedes prueba a


través de dos métodos distintos que el área cercada por una parábola y una línea
recta es 4/3 multiplicado por el área de un triángulo de igual base y altura. Obtiene
este resultado calculando el valor de una serie geométrica que suma al infinito con
el radio 1/4.
Conclusiones

 Se pudo desarrollar un concepto más claro, avanzado y específico del


que se tenía con base en los fundamentos teóricos, partiendo de la
práctica realizada.

 Se asimiló y comprendió el uso correcto de los diferentes implementos


dados para la práctica, aplicando este conocimiento para futuras
ocasiones

 Se analizaron los diferentes resultados obtenidos en la práctica


efectuada, partiendo así, hacia una adecuada comprensión del principio
de Arquímedes.

 Se enlazaron los conceptos teóricos aprendidos con anterioridad, a los


conceptos que se necesitaron en la práctica, teniendo así, una mayor
precisión en la recopilación de datos, y una adecuada comprensión de
los mismos.

 Se estimuló un interés apropiado hacia el campo de la física, a partir de


la práctica hecha, teniendo en cuenta, que dicha actividad nos servirá
para un futuro cercano, aplicándola a nuestra vida o con un determinado
fin.
QUE NOS DEJO LA CORRIENTE FOLOSOFICA DE ARQUIMIDES

Este filósofo directamente se presentó de una manera, objetiva, materialista y


consiste con respecto a la vida. Su Principio: “todo cuerpo sumergido en un fluido
experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado”.

Su impulso para crear nuevos inventos que marcaran mucho a la sociedad, se


atribuyó a un nuevo enfoque donde “cuerpo no puede estar en un mismo lugar”
“dos cuerpos no pueden estar en el mismo lado”.

Dicho pensamiento que un cuerpo tiene un impulso sobre otro en la cual ejerce
una fuerza contraria al mismo cuerpo.

Arquímedes mostro que todo depende de todo, y todo está en un mismo lugar y no
puede estar en dos lados, cada principios marca la independencia de un cuerpo a
otro.

Este filósofo dominaba los diferentes campos como matemáticas, física,


ingeniería, astronomía, invención; por general en sus experimentos se trataba que
un cuerpo ocupa el espacio menos reducido y no puede estar en el mismo lugar y
los inventos que el realizo fue de gran impacto a la sociedad creyendo que él es
una persona de grandes riquezas pero no es así.