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Curso de Freud

Profesor Javier Delgado

Universidad Industrial de Santander

El autor se propone a lo largo de la quinta conferencia “Dificultades y primeras


aproximaciones” (Freud, 1991) mostrar el sentido de los sueños como preparación para el
estudio de la neurosis. Para ello, nos remite a los rasgos en común que comparten los sueños
y las diferencias que se pueden hallar en los mismos. Así, Freud ubica al sueño como objeto
de la investigación psicoanalítica. Sin embargo, el sueño ha sido desdeñado en la
investigación dado el carácter poco científico que se le atribuye. A pesar de ello, Freud
continúa enfrentando los obstáculos para su investigación (la del sueño) y busca preguntarse
por la procedencia del desprecio que los círculos científicos muestran por el sueño.

Primero, el autor trae a colación los pueblos que antiguamente reconocían en el sueño un
sentido interpretativo del porvenir. Para los etruscos, los romanos, griegos y otros pueblos
eran importantes en la búsqueda de presagios, aunque para estos dos últimos los sueños
ocuparan un papel importante, incluso en las campañas militares. Freud nos recuerda un
sueño del emperador Alejandro Magno:

“Cuando Alejandro Magno emprendió su campaña de conquista, en su séquito se contaban


los más famosos intérpretes de sueños. La ciudad de Tiro, por ese tiempo emplazada todavía
sobre una isla, ofreció tan encarnizada resistencia que el rey consideró la posibilidad de
levantar el sitio; soñó entonces una noche con un sátiro que danzaba como en triunfo, y
cuando expuso este sueño a sus intérpretes le respondieron que le había sido anunciada la
victoria sobre la ciudad. Ordenó el ataque y capturó Tiro.” (Freud, 1991: 77).

Lo anterior deja entrever al sueño como un elemento que correspondía a la cultura de las
sociedades donde se ubicaba. El descrédito del sueño no halla su origen en dichas sociedades,
como la griega, sino que se ubica más allá. Freud queda desconcertado y no asegura las
razones por las cuales entró en juicio el arte de la interpretación de sueños. Precisamente, el
autor nos remite a la interpretación como forma de “(…) hallar un sentido oculto” (Freud,
1991: 78), aclarando el marco que desea recorrer para su investigación, en contra posición
con el de la ciencia exacta, de la cual solo rescata la influencia que ejercen estímulos, tanto
internos como externos, en el contenido del sueño mientras se duerme.

Así, el primer rasgo en común de los sueños es que se duerme mientras se experimenta ese
fenómeno. El sueño, entonces, aparece como un estado ubicado en medio del estado de vigilia
y el dormir. Freud, en este punto, resalta que el dormir es alejarse del mundo exterior, asilarse
de los estímulos que en él residen. El dormir toma la forma de un regreso al vientre materno,
el regreso a un estado premundano. Esto para asegurar, que el dormir sin soñar es preferible,
lo mejor, dada la condición inoportuna que el sueño presenta en nosotros al dormir. En este
primer rasgo, el sueño no necesita tener sentido y en ocasiones solo parte de algunos restos
de actividad anímica.

En ese sentido, el segundo rasgo es la vivencia y la creencia a experimentar algo en el sueño.


Las características visuales, además, hacen parte de las consecuencias que el sueño trae y son
representadas en imágenes. Aquí, Freud en su búsqueda se detiene a examinar las diferencias,
al ser los rasgos comunes incapaces de explicar el sentido de los sueños. También en las
diferencias hay puntos difusos y borrosos. Empero, los sueños con sentido racional se
presentan para Freud como evidencia del papel que el sueño ejerce en la interpretación de los
estímulos. Además, pone en referencia la relación que tienen los sueños con los estímulos
internos provocados por los órganos activos, como el estómago, en medio de la actividad
onírica.

Por último, la veracidad con la cual podamos admitir que los estímulos internos o externos
determinan el sentido del sueño, es puesta por Freud en un nivel muy bajo. Los estímulos
solo son interpretados en el sueño y pueden llegar a representar anudamientos {Anknüpfung}
en el contenido, pero no el sentido en sí mismo. Aquí, se presenta al sueño diurno como el
elemento que permite dar luces a la investigación sobre la interpretación de sueños. Y para
Freud, el lenguaje como “(…) sedimentación de una vieja sabiduría” (Freud, 1991: 89),
permite conocer a los sueños diurnos {Taglraum} desde su uso lingüístico. Estos sueños
tienen estrecha relación con el pensamiento y nada tienen que ver con los rasgos comunes ya
dichos. Los sueños diurnos son fantasías donde los individuos “(…) encuentran satisfacción
a los afanes de ambición o de poder, o los deseos eróticos de la persona.” (Freud, 1991: 89).
Los sueños diurnos mantienen una relación con la cultura de una sociedad, manifiestan sus
deseos, su organización y su imaginario. La importancia que tienen en el estudio de los
sueños es vital al reconocer, Freud, en ellos que “(…) el héroe del sueño diurno es siempre
la persona propia, ya directamente o por trasparente identificación con otra” (Freud, 1991:
89).

Bibliografía

Freud, S. (1991). Obras Completas: Volumen 15. Conferencias de introducción al


psicoanálisis (Partes I y II). Buenos Aires: Amorrortu.