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Luego de la derrota de José Manuel Balmaceda en la Guerra Civil de 1891, se impuso en el país un régimen político parlamentario,

sistema que perduró hasta 1925.


El establecimiento del parlamentarismo no significó reformar la Constitución de 1833 para instaurar un gobierno del tipo inglés, sino
que, por el contrario, sólo bastó interpretarla de manera parlamentaria, limitando y disminuyendo el poder del Primer Mandatario a
niveles figurativos y otorgando facultades ejecutivas a los partidos políticos representados en el Congreso.
Si bien el Presidente de la República podía designar a sus ministros libremente, estos debían rendir cuenta de sus actos ante el
Senado y la Cámara de Diputados, en las llamadas interpelaciones. Sin embargo, como las mayorías políticas en
el Congreso cambiaban con cierta frecuencia, se producía una rápida rotativa ministerial. Así, los sietes gobiernos de la época
tuvieron, en promedio, 15 gabinetes que no duraron más de cuatro meses cada uno, debido a las prácticas parlamentarias.
El sistema político se caracterizaba por una participación reducida, ya que sólo podían sufragar los varones mayores de edad que
supieran leer y escribir; cifra que no superaba el 5% total de la población chilena.
A su vez, el sistema electoral impuesto desde 1891 por la ley de comuna autónoma, permitía métodos cuestionables. Los alcaldes y
regidores, al dejar de ser controlados por el ejecutivo y pasar a depender de los partidos políticos que ganaban las elecciones,
tenían la facultad de intervenir en los padrones electorales, lo que fomentó el cohecho y el fraude. Fácilmente un sillón parlamentario
podía costar varios millones de pesos a los candidatos, quienes siempre estaban dispuestos a gastar sus fortunas en adquirir los
honores y privilegios del cargo. Por lo mismo, los miembros del Congreso Nacional constituían una oligarquía homogénea, de
mentalidad burguesa y aristocrática y, más que tomar decisiones en el Parlamento o La Moneda, lo hacían en los centros sociales
de la época como El Club Hípico, el Club de la Unión, logias masónicas o círculos ligados a la Iglesia Católica. En este escenario, no
era de extrañar que abundaran las relaciones de parentesco en el mundo político. Los presidentes Federico Errázuriz
Echaurren (1896-1901) y Pedro Montt (1906-1910) eran hijos de dos presidentes del siglo XIX; Germán Riesco (1901-1906) era
cuñado de Errázuriz. En ministerios, parlamento y altos cargos eclesiásticos, también abundaban los vínculos familiares.
A partir de la celebración del Centenario en 1910, surgió con fuerza dentro de la opinión pública, la crítica al sistema político
parlamentario, por su inmovilismo y falta de acción ante la denominada "cuestión social". La sociedad chilena estaba cambiando y se
mostraba disconforme. Este malestar se materializó el 4 de septiembre de 1924, cuando un movimiento militar tomó el poder y obligó
al Congreso a aprobar, sin mayor debate, las leyes de reformas sociales que estaban pendientes desde hacía años en el
parlamento. Unos meses después, en marzo de 1925, el Presidente Arturo Alessandri Palma reasumió el poder y dio término al
régimen parlamentario a través de la promulgación de una nueva Constitución en la que se restablecía el sistema de gobierno
presidencial.
Pese a sus deficiencias, el período parlamentario destacó por su estabilidad, paz interior y regularidad. Los poderes políticos se
renovaban formalmente a través de mecanismos constitucionales y, progresivamente nuevos grupos sociales comenzaron a
participar en la política, lo que a la larga determinó la configuración de la democracia definitiva en 1925.
El régimen Parlamentario (1891-1925)
Presidentes del periodo:
Jorge Montt Álvarez (1891-1896)
Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901)
Germán Riesco Errázuriz (1901-1906)
Pedro Montt Montt (1906-1910)
Ramón Barros Luco (1910-1915)
Juan Luis Sanfuentes Andonáegui (1915-1920)
Arturo Alessandri Palma (1920-1925)
El Régimen y sus Principios
Con la revolución de 1891 no sólo se derrocó a un Presidente, cayó también la autoridad presidencial y el principal responsable fue el Partido
Conservador, que entre sus más gloriosas tradiciones ostentaba la Constitución de 1833. Ese conjunto de leyes hizo del Presidente de la
República una autoridad incuestionable, concentrándose todos los poderes del Estado. Sin embargo, fue la mayoría conservadora del Congreso
que se opuso al Presidente Balmaceda y determinó el destino de Chile.

Ambientación, en el Museo Histórico y Militar de Chile, que


muestra a los bandos enfrentados en la Revolución de 1891. A
la izquierda un soldado del Ejército Congresista con su
uniforme de color blanco y brazalete rojo. A la derecha, un
soldado del Ejército de línea del Gobierno con su uniforme azul
y rojo.
Inmediatamente destituido Balmaceda, a fines del mismo año se promulgó la nueva ley de municipalidades, la cual dividió el país en una multitud
de comunas, que serían administradas por su respectiva municipalidad, cuyos miembros o "regidores", elegidos popularmente, duraban tres años.
Los poderes otorgados a estas corporaciones fueron inmensos, destacando la salubridad, el aseo y el ornato de las poblaciones, el fomento de la
educación pública y de todas las industrias y el mantenimiento de la policía de seguridad.
Pero ninguna facultad más importante que la constitución del poder electoral. Las inscripciones de los ciudadanos y las votaciones populares para
elegir a sus propios regidores, a los diputados, a los senadores y al Presidente de la República, estuvieron a cargo de las municipalidades. La
comuna autónoma terminó con la intervención oficial en las elecciones.
A lo anterior se agrega la ley de incompatibilidades parlamentarias, dictada en tiempo de Balmaceda. Por esta ley, los cargos legislativos se
oponían a cualquier empleo que pagara el Estado, con lo cual ningún funcionario pudo desde entonces entrar en el Congreso y seguir a la vez
desempeñando su empleo. El fin de tal resolución fue impedir que algún empleado público fuese elegido para defender en las cámaras la política
del Presidente.
De tal forma se estableció el régimen parlamentario, que consistía en que el Presidente gobernaba de acuerdo con el Congreso, representado por
su mayoría. La elección libre del Congreso y del Presidente contribuiría a mantener el equilibrio y a afianzar la armonía entre ambos poderes. Sin
embargo, en la práctica sucedió lo contrario..
Obra de Samuel Román Rojas,
fundida en bronce e inaugurada
el 12/10/1949
Al poder del Presidente la sustituyó la omnipotencia del Congreso. Dentro del régimen parlamentario, el Congreso, elegido popularmente con
independencia del Poder Ejecutivo, constituía sus mayorías con igual independencia, y como el Presidente no podía gobernar sin el acuerdo de
estas mayorías resultaba que á ellas tenía que someterse en todos sus actos.
Las mayorías eran esporádicas, las cuales ocupaban los ministerios con sus delegados respectivos, los que trataban pronto de sobreponer los
intereses de su agrupación a los de las agrupaciones aliadas; si el Presidente cedía a sus pretensiones, se rompía la solidaridad ministerial y la
agrupación que se creía agraviada retiraba sus ministros.
El conflicto así presentado, entre la mayoría parlamentaria y el Presidente, se resolvía entonces en una crisis ministerial, las que fueron
frecuentes durante los treinta y tres años de parlamentarismo (1892-1924). Fue lo que se llamó la "rotativa ministerial".
Ver: PSU: Historia y Ciencias Sociales; Pregunta 41
La Presidencia de la República fue un cargo decorativo, a lo más un elemento de conciliación. El Gobierno perdió su unidad. Los presupuestos de
cada año se recargaron con gastos inútiles, en sumas cuantiosas, a fin de pagar con empleos administrativos servicios electorales.
Hubo desperdicio financiero y desorganización administrativa. Los parlamentarios intervenían en las oficinas públicas, intimidaban a los
funcionarios, los abrumaban con sus exigencias, y hasta los partidos llegaron a pactar sus alianzas con base en reparto de altos empleos entre
sus militantes.
Los partidos políticos
Desde la revolución de 1891 hasta 1924 se declararon siete partidos políticos. A conservadores, liberales, nacionales y radicales se agregaron el
Partido Liberal Democrático, formado por el núcleo político que apoyó al Presidente Balmaceda durante la revolución; el Partido Demócrata
(1887) y el grupo Liberal Independiente.
Ninguna de las colectividades políticas tuvo fuerzas suficientes para gobernar por sí sola. Todas necesitaron unirse a colectividades afines o
antagónicas para componer una mayoría parlamentaria. Las dos agrupaciones extremas, la radical y la conservadora, se atacaron siempre y
después, en más de una ocasión, fueron unidas al gobierno.

Bombardeo de Iquique (abril


1891)
El núcleo liberal denominado "doctrinario" al pretender mantener las tradiciones del partido histórico, permaneció unido al radical; a su vez, los
conservadores tuvieron de su parte a los nacionales.
Entre todas esas agrupaciones, los liberales democráticos sirvieron de partido de centro: al lado que ellos se inclinaban estuvo la mayoría durante
varios años.
Radicales, liberales doctrinarios y liberales democráticos constituyeron y deshicieron varias veces la llamada Alianza Liberal. Por su parte,
conservadores nacionales y liberales democráticos organizaron varias veces también la llamada Coalición Liberal-Conservadora. Demócratas e
independientes se incorporaban en ésta o en aquella combinación, según el momento, es decir, según sus conveniencias electorales, políticas y
administrativas.
El Gobierno de Jorge Montt Álvarez (1891-1896)
Promulgó la ley de amnistía, el mismo día en que asumía el cargo, el 26 de diciembre de 1891, donde se beneficiaba a quienes pudieran haber
cometido "delitos políticos". Se le consideraba por su recia personalidad. No tuvo contendor en la elección presidencial.
Su primer Gabinete reflejó el carácter universal que tuvo su candidatura, pero no alcanzó a durar tres meses. Aprobó la ley que obligaba al Estado
a canjear los billetes por moneda, con lo que después de diecisiete años los oreros (defensores del oro) triunfaban sobre los papeleros.
El Gobierno de Federico Errázuriz Echaurren (1896-1901)

Lago artificial de Peñuelas,


La coalición formada por liberales, conservadores y nacionales llevó a la Presidencia a Federico Errázuriz Echaurren, a quien le correspondió
protagonizar el acto de amistad chileno-argentino llamado “ el abrazo del Estrecho ”, junto al Presidente general Julio Roca, de Argentina, por la
delimitación de la Puna de Atacama. El conflicto, provocado una vez más por Argentina, lo resolvió el árbitro norteamericano William G. Buchanan
quien ratificó para Chile 20.000 kilómetros cuadrados y lo despojó de 60.000 kilómetros cuadrados que fueron entregados a la Argentina.
Obras Públicas
Durante esta administración se iniciaron varias obras públicas: alcantarillado de Santiago, servicio de tranvías para Santiago y Valparaíso, el
estanque de Peñuelas para dotar de agua potable a Valparaíso y Viña del Mar.
El Gobierno de Germán Riesco (1901-1906)
El Presidente Germán Riesco nació en Rancagua el 28 de mayo de 1854. De profesión abogado, su candidatura fue propiciada por la Alianza
Liberal. Durante su administración estallaron una cantidad de huelgas de mineros, estibadores de Valparaíso y en el Ferrocarril de Antofagasta a
Bolivia.
El hecho de mayor gravedad ocurrió en la plaza de Antofagasta, donde se concentraron tres mil obreros para respaldar las peticiones a la
Compañía del ferrocarril. El Gobierno repelió la protesta, reconociendo nueve muertos. Sin embargo, la Cámara de Diputados denunció que los
muertos eran 58. Estos hechos ocurrieron el 6 de febrero de 1906.
Entre los principales líderes sindicales de la época sobresale Luis Emilio Recabarren, miembro del Partido Demócrata y fundador del Partido
Socialista Obrero (1912). Se le considera el fundador del Partido Comunista en Chile.
En relación con el problema de límites con Argentina se firman dos convenios, llamados los pactos de mayo de 1902.
El Gobierno de Pedro Montt Montt (1906-1910)
La Unión Nacional, compuesta de radicales, nacionales, liberales, liberales doctrinarios y un grupo separado del Partido Conservador, hizo nacer
la candidatura de Pedro Montt Montt, hijo del ex presidente Manuel Montt Torres (1851 a 1861).
Obras Públicas

Ferrocarril Trasandino.
Destaca el ferrocarril longitudinal que uniría al país desde Tacna hasta Puerto Montt; el ferrocarril entre Ancud y Castro, las obras del Puerto de
Valparaíso.
A comienzos de 1910 se efectuó la inauguración de las secciones chilena y argentina del ferrocarril trasandino. Se construyen la Escuela y
Museo de Bellas Artes, la Escuela de Farmacia, el Instituto Comercial, el Instituto de Educación Física y la Escuela Normal de Preceptores de La
Serena.
No obstante aquello, el conflicto más importante que debió enfrentar fue a fines del mes de diciembre de 1907, en Iquique, donde se produjo uno
de los hechos más sangrientos del historial de las luchas sociales.
Los cargadores y lancheros de las compañías salitreras en Iquique declararon la huelga y se reunieron en la plaza y en la Escuela Santa María.
Entre hombres, mujeres y niños se estima que se congregaron entre ocho mil y diez mil personas.
Después de declararse el estado de sitio, el coronel Roberto Silva Renard dio orden de evacuar la plaza con la orden de disparar. Las cifras
oficiales señalan entre 130 y 140 el número de muertos y heridos. Fuentes extraoficiales señalan en 195 el número de muertos.
En materia económica, el Congreso obligo a Pedro Montt hacer una emisión de treinta millones de pesos papel. Sin embargo, en 1909, el
Congreso dictó una ley, postergando esa operación financiera para 1915. El Presidente vetó esta última ley, pero fue vencido por el Congreso.
Lamentablemente, Montt no terminó con su período y el Vicepresidente Elías Fernández Albano le sucede en el cargo, falleciendo también a
principios del mes de septiembre. La jefatura del Ejecutivo lo ejerce Emiliano Figueroa, con el título de Vicepresidente, quien entrega el poder al
estadista Ramón Barros Luco.
El Gobierno de Ramón Barros Luco (1910-1915)
Obras Públicas

Puerto de San Antonio.


Construyó la Escuela de Ingeniería, el puerto de San Antonio y el edificio de la Biblioteca Nacional, el Museo Histórico y el Archivo Nacional.
La primera guerra mundial de 1914 afecto al salitre con la creación del nitrato sintético, lo que generó cesantía. Chile mantuvo la neutralidad en
esa guerra.
Desde un punto de vista político, estimuló el civismo del elemento trabajador y fortificó sus aspiraciones hacia una influencia política más
resaltada, con el propósito de conseguir un mayor bienestar económico y social, lo que se traducía en justicia en la repartición de la riqueza
nacional.
El Gobierno de Juan Luis Sanfuentes Andonaegui (1915-1920)
La Ley de Educación Primaria Obligatoria y las Leyes Sociales
Se aprobó la ley de instrucción primaria obligatoria, una vez que en 1917 el educador Darío Salas publicó su obra "El problema nacional", que
sirvió de base para la presentación del proyecto de ley.
Sanfuentes, además, logró la aprobación de varias leyes sociales en beneficio para la clase trabajadora. Se destaca la de accidentes del trabajo
(1916), sobre descanso dominical (1917) y sobre retiro y previsión social del personal de ferrocarriles.
El Gobierno de Arturo Alessandri Palma (1920-1925)
La oposición al Senado
Desde un principio su administración fue agitada. Ascendió al poder con el apoyo de la Alianza Liberal, que estaba en mayoría en la Cámara de
Diputados, pero no así en el Senado, situación que se mantuvo en las elecciones de marzo de 1921.
La Unión Nacional se transformó en oposición a la candidatura de Alessandri teniendo una situación muy difícil. En la Cámara de Diputados
contaba con la adhesión incondicional, en cambio, en el Senado tenía una mayoría dispuesta a impedir su acción gubernativa.
Esta situación se refleja en que el régimen parlamentario obligaba a que los ministerios tuviesen la confianza de ambas cámaras, expresada por
sus mayorías. Sin embargo, los ministerios duraban unas pocas semanas ya que recibían la censura del Senado y a veces hasta la censura de
sus propios amigos en la otra cámara.
Las prácticas Parlamentarias

Arica
Las prácticas de los parlamentarios se caracterizaban por continuar gestionando empleos para sus camaradas utilizando con ello dineros del
fisco.
No obstante, el gobierno del presidente Alessandri consiguió la aprobación de varias leyes de carácter financiero (préstamos y reformas
tributarias) para la ejecución de las obras públicas; leyes destinadas a la protección de la industria, del trabajo y de las clases trabajadoras, y la
firma del protocolo con el Perú, para entregar al fallo arbitral del presidente de los Estados Unidos la solución definitiva de la cuestión de Tacna y
Arica (1922).
Sin embargo, las relaciones Senado y gobierno se polarizaron, produciéndose un movimiento de opinión tendiente a cambiar el régimen
constitucional reinante. Se privaría al Senado de sus atribuciones políticas, sobre todo de la de censurar los ministerios, y se implantaría un
sistema de mayor estabilidad gubernamental. Todo esto bajo la dirección del Presidente de la República.
La Dieta Parlamentaria
Tras las elecciones parlamentarias de 1924, el nuevo Congreso inició en junio sus sesiones, tratando la ley de presupuestos del mismo año que
aún no se despachaba. Pero, su labor fue casi improductiva: La indisciplina de los partidos de mayoría llegó a límites insospechados. A principios
de septiembre, el Congreso se desprestigió, producto de su incapacidad para resolver y despachar los proyectos de ley. El jefe del gabinete,
Pedro Aguirre Cerda, no logró conseguir que el Congreso se pronunciara sobre los mensajes sometidos a su consideración.
La aprobación de la ley sobre la dieta parlamentaria, remuneración de los integrantes del congreso por su trabajo legislativo, determinó que la
oficialidad del ejército intervino en forma decisiva para evitar que fuera promulgada la ley de la dieta.
El general Luis Altamirano, inspector en jefe del ejército, pidió al Presidente de la República que interpusiera su veto a dicha ley, como también, la
cooperación del Ejecutivo para el inmediato despacho de varios proyectos que el Congreso mantenía pendientes, entre los cuales figuraba el
relativo a la situación económica del personal de las fuerzas armadas. Así se inició el movimiento militar del 5 de septiembre de 1924.
Renuncia de Alessandri, y la Junta Militar de Gobierno
El Presidente, producto de ello, renunció a su cargo. El general Altamirano asumió el Ejecutivo en calidad de vicepresidente, y dos días después
constituía una Junta Militar de Gobierno. Su primera medida fue la disolución del Congreso.
Esta Junta de Gobierno se mantuvo en el poder hasta el 23 de enero de 1925, cuando una nueva Junta Militar, compuesta de un general y un
almirante, y presidida por un civil, que fue Emilio Bello Codesido. La razón: se le atribuían a la Junta concomitancias con la candidatura de
Ladislao Errázuriz, y se le hacían cargos, además, por no haber realizado el programa de reformas sociales y económicas.
Esta Junta sustentaba la idea de una nueva Constitución, y la vuelta inmediata al poder del Presidente Alessandri, sin antes lograr la protección
de las masas obreras y la implantación de mejores condiciones de salubridad pública. José Santos Salas, médico de los servicios militares, fue él
alma de ese movimiento, como Ministro de Higiene, Asistencia, Previsión Social y Trabajo.
Triunfal Regreso de Alessandri
La Reforma Constitucional de 1925
El Presidente Alessandri llegaba a Santiago el 20 de marzo de 1925 y reasumía el poder. Inmediatamente dedicó sus esfuerzos a preparar la
reforma de la Constitución, por medio de una comisión Consultiva, la cual creó un proyecto de reforma constitucional que un plebiscito sancionó.
La nueva Constitución creó un Poder Ejecutivo fuerte, con amplias atribuciones administrativas, sin perjuicio de las libertades públicas y las
garantías individuales; terminó con la facultad de derribar los ministerios mediante la censura, y facultó a la Cámara de Diputados para entablar
ante el Senado la acusación de los ministros y aun del Presidente de la República, por diversos abusos de poder; aumentó a seis años la
duración del periodo presidencial y estableció que se elegiría en votación directa; incompatibilizó los cargos parlamentarios con los de ministro;
proveyó al mejoramiento de la administración pública; separó la Iglesia del Estado y garantizó la más amplia libertad de conciencia y del ejercicio
de cultos religiosos.
Según el texto, "La Constitución asegura a todos los habitantes de la República... 2° La manifestación de todas las creencias, la libertad de
conciencia y el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público, pudiendo, por tanto,
las respectivas confesiones religiosas erigir y conservar templos y sus dependencias con las condiciones de seguridad e higiene fijadas por las
leyes y ordenanzas. Las iglesias las confesiones e instituciones religiosas de cualquier culto tendrán los derechos que otorgan y reconocen, con
respecto a los bienes, las leyes actualmente en vigor; pero quedarán sometidas, dentro de las garantías de esta Constitución, al derecho común
para el ejercicio del dominio de sus bienes futuros. Los templos y sus dependencias, destinados al servicio de un culto, estarán exentos de
contribuciones".
Sobre las libertades públicas y los derechos individuales, reconoció la propiedad de cualquier especie como inviolable; pero agregó que "El
ejercicio del derecho de propiedad está sometido a las limitaciones o reglas que exijan el mantenimiento y el progreso del orden social; y, en tal
sentido, podrá la ley imponerle obligaciones o servidumbres de utilidad pública en favor de los intereses generales del Estado, de la salud de los
ciudadanos y la salubridad pública".
Además, aseguró a la vez: "La protección al trabajo, a la industria y a las obras de previsión social, especialmente en cuanto se refieren a la
habitación sana y a las condiciones económicas de la vida, en forma de proporcionar a cada habitante un mínimo de bienestar, adecuado a la
satisfacción de sus necesidades personales y a las de su familia. La ley regulará esta organización. El Estado propenderá a la conveniente
división de la propiedad y a la constitución de la propiedad familiar".
Esta nueva Constitución suprimió la Comisión Conservadora y el Consejo de Estado; creó un Tribunal Calificador permanente, renovable cada
cuatro años y compuesto de cinco miembros, elegidos por sorteo, de entre los ex presidentes o vicepresidentes de ambas cámaras y de entre los
ministros de las Cortes Superiores de Justicia, para discutir la legalidad de las actas electorales.
A su vez se hizo más fácil la reforma del texto constitucional. La propuesta de reforma se tramitará como un proyecto de ley, pero deberá ser
aprobado en primer trámite por la Cámara de Diputados y el Senado, con la mayoría de los miembros de cada corporación en actual ejercicio;
sesenta días después se reunirán ambas cámaras en Congreso Pleno, con el mismo quórum indicado.
En caso de falta de quórum el Congreso Pleno se reunirá al día siguiente y procederá a la votación con los miembros que asistan. El Presidente
de la República no puede "vetar" el proyecto de reforma aprobado, pero si puede proponer correcciones o modificaciones. Si se mantiene la
discrepancia entre el Presidente y el Congreso, se resolverá por medio de un plebiscito. Sin embargo, si el Congreso Pleno rechazara el proyecto
en su totalidad, no habrá instancia a consulta plebiscitaria ni reforma.
La Constitución de 1925 se promulgó y juró el 18 de septiembre. Con ella, el parlamentarismo terminaba, y la Constitución de 1833 fue cambiada
por un código fundamental nuevo que, aparte las disposiciones de que se ha dado cuenta, restablecía en otra forma el régimen llamado
"presidencial".
Nuevo Exilio de Alessandri
Una vez que la Constitución de 1925 se promulgó, se eligió un nuevo Congreso. Sin embargo, la agitación electoral de aquella época determinó
la renuncia del Presidente Alessandri el 1° de octubre de aquel año, a falta de tres meses para el termino de su mandato. Luis Barros Borgoño,
asumió el poder el día mencionado en calidad de vicepresidente y Alessandri volvió otra vez al exilio.