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Juan Carlos Torre

Interpretando (una vez más) los orígenes del peronismo

A la hora de considerar la relación Perón-movimiento obrero, Torre plantea que, si bien es cierto que la
adhesión a Perón se debió en parte a que la clase obrera encuentra en aquel al personal estatal indicado
para satisfacer sus necesidades materiales, esto no es suficiente para explicar tal relación. Las teorías de
la racionalidad que levantan Murmis y Portantiero no alcanzan para explicar el surgimiento del
peronismo. Torre manifiesta que es necesario tener en cuenta principalmente el hecho de que el
peronismo permite a los trabajadores volverse miembros de pleno derecho de la comunidad política
nacional. Entonces, la clave para entender la inserción de los trabajadores en el peronismo debe buscarse
fundamentalmente en el estado de marginalidad política de aquellos antes de la llegada de Perón y en la
forma en que estos acceden a la ciudadanía con la llegada del general al poder.

Los años 30, la Década Infame, se caracterizaron por un lado, por el fraude electoral y la corrupción y
por otro, por la expansión económica. Durante estos años, el sistema político deja de ser el vehículo de
presión de los sectores medios y populares y se conviertes cada vez más en el canal directo de las
influencias del bloque económicamente dominante. En resumen, los años treinta se presentan como un
orden políticamente excluyente, en el marco de un proceso de modernización y crecimiento económico
importante Por un lado, las transformaciones estructurales fortalecen y ponen en movimiento el mundo
del trabajo, por otro, las instituciones políticas no se corresponden con estos cambios: el proceso de
movilización social no se traduce en cambios en la legislación, se incrementa el activismo obrero en las
fábricas pero no se fortalecen las organizaciones sindicales, los salarios no se adecuan a la expansión del
empleo. Estamos entonces ante una crisis de participación. Desde el punto de vista estructural la
sociedad se halla madura como para que se desaten los conflictos típicos de una sociedad industrial en
pleno desarrollo, pero las características exclusivas que presenta el régimen impiden la emergencia de
movimientos sociales, pues éstos no pueden formarse sin la existencia de mínimas garantías y libertades.

Ahora bien, con la llegada de Perón al poder se abre un proceso de cambio que incorpora al sistema
político a las fuerzas populares consolidadas durante los años precedentes. A partir del 43, el Estado
desbloquea el sistema político y abre las puertas de participación a los sectores populares. En este
sentido, la constitución del movimiento popular no preexiste sino que es posterior a la transformación
del agente estatal, lo cual implica la subordinación de ese movimiento, por su inexperiencia previa, a las
políticas de la elite dirigente. Esta nueva elite dirigente busca dos cosas: resolver la crisis de
participación del antiguo orden a partir del reconocimiento de los sectores populares y consolidar un
estado nacional en el lugar ocupado por el Estado parcial y representativo de los años 30.

Los derechos adquiridos por los trabajadores en el 43 no son el resultado de la lucha de los obreros
contra el poder de clase enraizado en el Estado, sino que es el cambio político el que motoriza la
movilización: no son las luchas sociales las que generan las reformas sino que es la iniciativa desde
arriba la que provoca la movilización. La protección estatal del 44 y 45 contribuyó a constituir un
sindicalismo de masas nacional, pero este sindicalismo, una vez estructurado movilizó a una masa obrera
cuyo poderío estaba en su fuerte articulación como clase, y cumplía así un papel decisivo en la
consolidación del régimen peronista. El 17 de octubre demuestra que la nueva fuerza social constituida
da sus primeros pasos por Perón, en su defensa.

Por último, entre Perón y los viejos líderes sindicales existió una competencia por la representatividad de
los trabajadores, por esa nueva voluntad popular que se desprende de la descomposición del viejo orden.
Perón convoca a las viejas organizaciones sindicales a colaborar con el Estado, llamado al cual los
dirigentes socialistas y sindicalistas responden dubitativamente. De todas formas, la vieja guardia
entabla con Perón una alianza de compromiso de la cual procura obtener algunos beneficios aunque
preservando su independencia: crea entonces el Partido Laborista; Perón, a su vez, busca con esa alianza
iniciar su penetración entre los trabajadores. Ahora bien, finalmente el peronismo se impone al
laborismo, lo que refleja el papel decisivo que jugó el agente de movilización estatal por sobre los
agentes directos de la clase en el proceso de unificación de las masas obreras como sujeto político.
Finalmente, el Estado, investido de la legitimidad popular, se impone a la vieja guardia que debe
subordinarse a las necesidades del régimen.

En conclusión, la crisis de representación de los años 30 obstaculizó la constitución de un movimiento


obrero organizado y es recién con la llegada de Perón al poder, momento en que se abre el juego
político, cuando comienza a consolidarse el movimiento. Es la nueva elite dirigente la que permite la
constitución del movimiento. Si bien existió una disputa entre los viejos líderes y Perón por ganar la
representatividad de los trabajadores, éste último logra hegemonizar el movimiento mientras que la vieja
guardia debe subordinarse al régimen. Entonces, las teorías de la racionalidad no alcanzan para explicar
el surgimiento del peronismo, es necesario considerar otros factores, principalmente la constitución de
una comunidad nacional de pleno derecho que Perón contribuye a constituir.

Preguntas posibles

1- Analice las principales hipótesis que plantean Murmis y Portantiero respecto de la racionalidad
y homogeneidad de la adhesión obrera al peronismo en sus orígenes. Explique de qué modo
constatan esas hipótesis y qué aportes al debate sobre el análisis original de Gino Germani
introduce Juan Carlos Torre.

2- Respecto a los orígenes del peronismo existen varias interpretaciones y posiciones. Algunas
ponen el acento en los elementos de una ruptura con lo preexistente, otras destacan sus
elementos de continuidad. Organice el debate teniendo en cuenta: la realidad argentina de los
años 30 y las características de la clase obrera; el rol del movimiento obrero en el peronismo; la
relación del peronismo con las clases dominantes.

3- Señale las distintas propuestas historiográficas de Germani y M y Portantiero sobre los origenes
del peronismo. Tome como eje en relación al movimiento obrero los debates sobre las
siguientes problemáticas: vieja/nueva clase obrera; autonomía/heteronomía obrera; ruptura /
continuidad.

4- Compare la relación entre movimiento obrero y el estado bajo el regimen oligarquico y los
gobierno liberales (Utilice en la medida que la consigna lo considere necesario los textos de
Suriano, Ansaldi, Rock, Botana, Bilsky)

5- Alianza de clases durante la década del ’30 e industrialización por sustitución de importaciones
¿Por qué se trató de una industrialización limitada?

6- Diferencias ideologico-politicas entre Alberdi y Sarmiento

7- Relaciòn con el movimiento obrero en el periodo de Yirigoyen. Por qué el exito del
anarquismo hasta 1910.

8- Explicar los motivos de la Ley Saenz Peña (1912)