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Los Dos Testigos

En el libro de Apocalipsis, capítulo 11.3 es donde el Señor Jesús, menciona


el envío de los dos testigos, como parte de las revelaciones de los
acontecimientos de los últimos tiempos.
Desde el inicio podemos discernir el tiempo de este seceso, el cual es después
de abierto el séptimo sello donde se alistan las sietes trompetas para desatar
los juicio, la Ira de Dios sobre pecadores e impíos de la tierra, se tocan las
primeras seis trompetas. (Ap. C8 y C9)
Luego antes de que se toque la séptima trompeta, donde el misterio de Dios
se consumará, hay un intermedio donde el Apóstol Juan, ve bajar u Ángel
del cielo y toma un librito de su mano y lo comió y le fue dulce en la boca
como la miel, pero amargo en el vientre, y escuchó una voz que le dijo: Es
necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y
reyes. (Ap.C10)

Entonces, antes que se toque la séptima trompeta, el Señor Jesús, envía los
dos testigos por mil doscientos sesenta días.

Usted se da cuenta que el momento está marcado y es fácil de conocer y


enseñar cuando les toca venir.

Escudriñaremos el contexto del capítulo 11 de Apocalipsis para entender el


propósito del Señor Jesús, con los dos testigos y lo que acontece en su
tiempo.

Apocalipsis 11 - Los dos Testigos

11:1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se
me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que
adoran en él.

Este versículo nos revela una protección implícita con el pueblo de Israel,
los que adoran en el templo.

11:2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas,
porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa
cuarenta y dos meses.

El Señor Jesús permite a pecadores e impíos hollar la ciudad de Jerusalén,


por cuarenta y dos meses, antes de la consumación de su misterio. (Ap. 10.7)
11:3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta
días, vestidos de cilicio.
11:4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie
delante del Dios de la tierra.

Gloria a Dios, he aquí su promesa de los dos testigos y estarán vestidos de


cilicio, esto nos indica momentos de amargura y retribución para los
moradores de la tierra según sus obras.

Una de las cosas que debemos conocer para identificar a los dos testigos, es
escudriñar a quiénes, el Señor Jesús, a través de su Palabra, llama olivos,
candeleros, que están en pie delante de Dios, esto lo encontramos en Zac.
4.1-14 que escudriñaremos más a delante.
11:5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a
sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la
misma manera.

Esta es la protección del Santo de Israel en las vidas de sus dos profetas.

11:6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los
días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en
sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.

Estas son parte de las características que tienen los dos testigos, pero no nos
dice quiénes son, si escudriñamos a quiénes les dio Dios el poder de cerrar
los cielos para que no lloviese, nos encontraremos al profeta Elías en 1 de
Reyes 17.1 y el Señor Jesús, confirmó este hecho en Lucas 4.25. El otro
profeta con poder para convertir las aguas en sangre y herir con plagas a
la tierra, fue Moisés relatado en Éxodo 7.20, y capítulos del 8 al 11.

Debido a esto es que muchos teólogos identifican a Moisés y Elías como los
dos testigos. El problema de esto es errar como cuando erraron con Juan el
Bautista, él era el Elías que había de venir y los escribas y doctores de la ley
interpretaron mal, más el Señor Jesús, le aclaro a sus Apóstoles, cuando le
preguntaron: ¿Porqué dicen los escribas que es necesario que Elías venga
primero? Jesús les dijo:

Marcos 9.12-13
12 Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará
todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca
mucho y sea tenido en nada?
13 Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como
está escrito de él.