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Gabriel Reis Puyesky; 4599093-3; Primer Parcial de Filosofía Latinoamericana y Uruguaya 2017

Función Actual de la Filosofía en Latinoamérica (1975) de Arturo Ardao.

Voy a reconstruir formalmente, lo que dice sobre las funciones y la filosofía, al inicio
del artículo de ésta manera:

∀x∀y (xF1y → ◊((xFy) estar delimitada en el espacio y en el tiempo)))

Si se instancia “y” por filosofía se puede ver que la función de la filosofía como
subsunción de la filosofía bajo el concepto de función puede delimitarse, por
transitividad de las propiedades de los predicados, en el espacio y el tiempo. A esto
escribe : “Semejante supuesto no es aceptado por determinadas concepciones de la
universalidad inherentes al saber filosófico.”2 Ardao no da cuenta de cómo podría
argüirse esto. Cualquier razón a mi alcance de porque operó así es especulación. Una
posible y muy típica vía para argumentar en contra del supuesto es que si la filosofía es
universal y objetiva, ¿qué rol vendría a jugar la circunstancialidad del sujeto filosofante
en la constitución de tal saber? Dado el carácter universal de la filosofía sólo debería
ser pertinente en lo concerniente a su verdad las proposiciones objetivas independientes
de su contexto de enunciación. Porque si las circunstancias particulares y concretas de la
producción del saber filosófico contaran o influyeran en éste saber en lo concerniente a
su verdad, parecería, en principio, estar negándosele a éste su carácter universal propio
axiológicamente y por definición. 3

Pero para Ardao “en el caso de la filosofía, la relación entre lo particular y lo universal
que todo concepto implica, no es ya análoga, sino, en el fondo, la misma que la del
concepto de humanidad. Se aplique éste a los individuos o a las comunidades, resultará
siempre mera abstracción, despojado que sea de su encarnación histórica. No ocurre
cosa distinta con el de filosofía, dese luego producto, pero sobre todo asunción de la

1
F connota algo así como “es alguna noción de función de”
2
Pg. 105 “Función Actual de la Filosofía en Latinoamérica” (págs. 105-112) en La Inteligencia
Latinoamericana (1996: UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA) de Arturo Ardao. Como el propio Ardao más
adelante en el artículo argumentará que es propio del saber filosófico cierto reconocimiento de la
particularidad y de las circunstancias históricas de su producción como los constituyentes de sí mismo,
podría mejor estar escrito “determinadas concepciones de la universalidad, supuestamente o según
estas concepciones, inherentes al saber filosófico.
3
Uno puede escuchar ejemplificación de ésta posición que la favorezcan, en primera instancia, más que
mi desfavorable y poco amistosa exposición, tales como: “Qué Platón haya sido esclavista me importa
muy poco. Lo que me importa es si sus tesis y/o teorías son verdaderas, valiosas o interesantes.”
Probablemente no importa que sea esclavista o no aisladamente pero la totalidad de su contexto para
explicar el sentido de su filosofía. O más escuetamente “Lo que importa a la filosofía de la ciencia es el
contexto de justificación y no el de descubrimiento”, ciertos argumentos contra el psicologismo, y
análogos, etc. etc. etc.

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Gabriel Reis Puyesky; 4599093-3; Primer Parcial de Filosofía Latinoamericana y Uruguaya 2017

historicidad humana.”4 Darse cuenta que es contingente y que no es un paso a la


universalidad, y lo que en un momento en que no tenemos ciertos punto de la realidad
historiado se plantea a sí mismo como natural o universal puede resultar no serlo por
una experiencia contingente de la conciencia particular (en cierto punto de la
universalización) acerca de su propia contingencia. La circunstancia particular,
entender que es el producto que estamos haciendo, desde un punto de vista histórico es
bien importante y esencial a la filosofía porque podríamos tomar como universal y dado
algo que en realidad no lo es.

Para analizar, pues, la función actual de la filosofía en Latinoamérica, Ardao propone


“la distinción entre filosofía como realidad ya fijada en el espíritu objetivo, y la filosofía
como ejercicio todavía viviente en el espíritu subjetivo.”5 A la primera le corresponde la
transmisión de un corpus ya existente de saber filosófico y a la pedagogía de disciplinas
con ella relacionada; a la segunda le corresponde la creación de un pensar filosófico
propio reflexivo y especulativo que lleve o busque llevar a cabo la misión del filósofo.
Sin ignorar “sus dialécticas internas” la indagación del artículo corre por el segundo
sentido. En este análisis su ser y su deber ser son indisociables.

La noción de función –escribe Ardao–, ligada a la de estructura, vino desde el lenguaje


cotidiano a través de las ciencias hasta la filosofía. No puede decirse que pertenezca a
alguna escuela filosófica en particular sino que las atraviesa todas. El ascenso de ésta
díada de nociones vino a costa del de sustancia. La función, sería pues el ejercicio de
una actividad en una estructura que es un conjunto de elementos en relaciones de
interdependencia dinámica. Aplicada primero a otras ciencias desde el mero
pensamiento o filosofía, llega a fin de cuentas que ésta, la filosofía como parte de ése
mundo que se explica bajo esas nociones tenga que abandonar la explicación sustancial
o esencial de sí que se concentraba más bien en su objeto, y se torne a considerar lo que
ella es por su función. Entonces: “La filosofía no puede menos que operar como
fenómeno social, condicionado al mismo tiempo que condicionante”6 En el caso de las
ciencias humanas bajo la cual se la estudia, es condicionada por éstas, pero a su vez, lo
que resulte de ésta investigación situada en lo filosófico es aplicado retroactivamente a
las ciencias humanas que se utilizaron para entender filosóficamente la filosofía que es

4
Ibíd.
5
Ibíd.
6
Ibíd. Pg. 108

2
Gabriel Reis Puyesky; 4599093-3; Primer Parcial de Filosofía Latinoamericana y Uruguaya 2017

la ordenación del resto del conjunto de saber, y así continúa, y vuelve nuevamente a
realizarse la progresión del saber. A su vez como fenómeno social es condicionada y
condiciona, en especial, “en los campos de la educación y la política.” Hay
condicionamiento vertical: de estratos y clases sociales; y otro horizontal: de naciones y
regiones. “En uno y otro caso, en tanto condicionada, la filosofía recepciona y asume
procesos que se remontan desde la infraestructura material bio-económica; y en tanto
condicionante, transmite y rige procesos que descienden desde la superestructura
intelectual, científico-ideológica.”7 De este modo las tendencias del desarrollo de la
filosofía latinoamericana en tanto pensar desde circunstancias latinoamericanas puede
ser tanto emancipador como perpetuar las estructuras de dominación. No es una lógica
binaria: hay grados. Pero la emancipación va de la mano de la emancipación mental en
filosofía, las cual consta de una actitud espiritual. El colonialismo mental de un
filosofar, aún latinoamericano, que opera según las concepciones de universalidad de
Europa y Norteamérica y no propias, como dependencia mental, perpetúa la
dependencia infraestructural que a su vez se perpetúa hacia dentro de la sociedad
verticalmente. La emancipación, es claro, es una vía hacia la universalidad. La actitud
que lleva a ésta consiste en “la estimación positiva de lo propio”. “Latinoamérica se
asume, más reflexivamente cada vez, en la peripecia de su historia, su cultura y su gente
marginadas.”8 Si no se permite llegar a la universalidad de lo propio al menospreciar
ciertas partes de uno no se puede llegar a ser un partícipe igualitario, no pudiendo
afirmarse por la falta de auto-valoración como totalidad dentro de la universalidad
global. Al creer por ejemplo, que el grado de universalidad europeo es el más alto, y por
ejemplo nuestros indios y nuestros pobres son formas anteriores, particulares, más
anticuadas de universalidad a ser subsumidas bajo la europea, uno tendería a proyectos
filosóficos y civilizatorios que emulen a Europa. Estos europeizados europeizantes
pierden de vista la universalidad proveniente su propia experiencia cultural y la de sus
coetáneos, incluyendo el factor no sucedido por la universalidad europea bajo la cual
ésta se podría ampliar en una universalidad más general de haber pasado por la situación
de ser negado por una pretendida universalidad europea siendo fermento de
universalidad americano(cosa que claramente a las potencias centrales de Europa no les
sucedió, por lo menos del modo que se puede aprender algo en el caso latinoamericano).

7
Ibíd.
8
Ibíd. Pg. 111

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Gabriel Reis Puyesky; 4599093-3; Primer Parcial de Filosofía Latinoamericana y Uruguaya 2017

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Gabriel Reis Puyesky; 4599093-3; Primer Parcial de Filosofía Latinoamericana y Uruguaya 2017