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UNIVERSIDAD NACIONAL SAN CRISTÓBAL DE

HUAMANGA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

ESCUELA DE FORMACIÓN PROFESIONAL DE DERECHO

CURSO : TEORÍA GENERAL DEL ESTADO (DE- 345)


BALOTA : N° O5 “BASES TEÓRICAS DEL ESTADO: ELEMENTOS DEL
ESTADO” ÍTEMS 1,2 Y 3
GRUPO : I, SUBGRUPO I-05
INTEGRANTES :

 AYALA CHAVEZ, ROGER PAULINO


 BARRIENTOS RAYMUNDO, BLANCA MILAGROS
 FLORES BARRIOS, DEYANIRA
 GARCÍA GARCÍA, MÜLLER MICHELSON
 LLACTAHUAMAN BARBOZA, PAULINO

Docente : REGIS T. HUAMÁN GARCÍA

SEMESTRE 2015-I

AYACUCHO - 2015

0
ÍNDICE

BASES TEÓRICAS DEL ESTADO: ELEMENTOS DEL ESTADO ...... 3


1. Determinación y clasificación de los elementos del Estado .......................... 3

2. El pueblo: Elemento sociológico del Estado................................................ 10

2.1. Concepto. ........................................................................................... 10

2.2. Definiciones. ....................................................................................... 11

2.3. Concepción jurídica del pueblo. ......................................................... 15

2.4. El denominado “Espíritu del Pueblo” Hegeliano. ................................ 17

2.5. Conformación y determinar el pueblo................................................. 22

2.5.1 El vínculo personal ............................................................................. 23

2.5.2. El vínculo principal ............................................................................ 23

2.5.3. El vínculo permanente....................................................................... 23

2.5.4. El vínculo de correspondencia social ................................................ 24

2.6. Población, nacionalidad y ciudadanía. ............................................... 24

2.7. Población. .......................................................................................... 29

2.7.1. Concepto. .......................................................................................... 29

2.8. Nacionalidad. ..................................................................................... 30

2.8.1. Concepto. .......................................................................................... 31

2.8.2. Principio de la Nacionalidad. ............................................................. 33

2.8.3. Principio de Adquisición de la Nacionalidad. ..................................... 36

2.9. Derecho de Autodeterminación. ......................................................... 37

2.10. Ciudadanía como vínculo del individuo con el Estado. ...................... 37

3. El territorio: Elemento geográfico del Estado. ............................................. 38

1
3.1. Concepto. ........................................................................................... 38

3.2. Definiciones. ....................................................................................... 40

3.2.1. Naturaleza ......................................................................................... 41

3.3. Teorías sobre su carácter. ................................................................. 44

3.4. Partes. ................................................................................................ 50

3.4.1. El suelo. ............................................................................................ 50

3.4.2. Subsuelo. .......................................................................................... 51

3.4.3. El dominio marítimo ..................................................................... 51

3.4.4. El espacio aéreo. .............................................................................. 56

3.5. Componentes o elementos. ............................................................... 57

3.6. Clases. ............................................................................................... 63

3.6.1. Territorio estatal continuo .................................................................. 63

3.6.2. Territorio estatal discontinuo ............................................................. 64

3.6.3. Territorio estatal enclave ................................................................... 64

3.7. Funciones. .......................................................................................... 64

3.8. Características. .................................................................................. 67

3.9. La Geopolítica. ................................................................................... 69

BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................. 73

2
BASES TEÓRICAS DEL ESTADO: ELEMENTOS DEL
ESTADO
1. Determinación y clasificación de los elementos del Estado

Para determinar la naturaleza de los elementos del Estado ha habido entre


los tratadistas, clásicos y contemporáneos, diversidad de criterios. Para la
mayor parte de los autores se trata de elementos constitutivos: sin
embargo, para algunos, como Dabin, son elementos determinantes, en
tanto que para otros, como Hauriou, son elementos sociales; Fischbach los
denomina elementos particulares; para Kelsen son esferas de validez,
mientras que para Heller son condiciones naturales y culturales de la unidad
estatal; Burdeau los denomina condiciones de existencia del Estado;
muchos otros autores, en fin, los consideran elementos previos o
presupuestos sociológicos del Estado.

Todas estas calificaciones pueden considerarse como valederas, de


acuerdo con el enfoque que se haga de la naturaleza de ellas. Desde luego,
es importante tomar en cuenta los criterios de diferenciación,
particularmente en lo que respecta a elementos previos y elementos
determinantes; sin embargo, todas esas expresiones tienden a un mismo
objetivo: señalar los elementos que conforman el Estado, o sea aquellos sin
los cuales este o no llega a configurarse o dejaría de existir como tal.
Preferimos, entonces, examinarlos con la denominación genérica de
elementos del Estado, abarcando así ampliamente este campo de
investigación.1

1NARANJO MEZA, Vladimiro. “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”. Edit. Temis, Octava
Edición, Santa Fé de Bogotá-Colombia. 2000. Pág. 88-89.

3
DETERMINACION DE LOS ELEMENTOS DEL ESTADO

La teoría tradicional ha considerado que los elementos del Estado son tres:
la población, el territorio y el poder público o autoridad. Se debe anotar que
a este respecto ha habido también discrepancia entre los autores, según el
modo de considerarlos. En cuanto a los dos primeros –población y territorio-
puede decirse que hay unanimidad en señalarlos como elementos básicos,
aunque hay diferenciación en la term1|*9-3+
inología empleada: algunos, por ejemplo, hablan de “pueblo” y otros de
“Nación”, en lugar de “población”. En ambos casos, como más adelante se
explicara, esos términos son inapropiados ya que tanto la palabra “pueblo”
como la palabra “Nación” tienen significados muy precisos en el derecho
constitucional, que no corresponden al de población como elemento del
Estado.

En cuanto al tercero, la diferenciación va un poco más lejos: para algunos


tratadistas, como Carré De Malberg, ese elemento es la potestad publica;
para Burdeau es el consentimiento al poder; Xifra lo denomina poder
autónomo; Duguit, distinción entre gobernantes y gobernados; otros
muchos lo denominan gobierno. A nuestro juicio el término poder encierra la
esencia de lo que se quiere considerar como tercer elemento del Estado,
por lo cual creemos adecuado adoptarlo.

Además, es necesario tener en consideración otra diferenciación de


conceptos, en cuanto a que para muchos autores hay que agregar un
cuarto elemento a los tres de la teoría tradicional. Así, para A. Hauriou, ese
cuarto elemento sería el orden económico, social, político y jurídico a cuya

4
realización se dedica el poder.2 Para algunos tratadistas italianos, como
Groppali, seguidos por Porrúa Pérez, ese elemento seria el fin que persigue
el Estado.

Ambos conceptos coinciden, pues, en señalar el fin del Estado, como


elemento del mismo, lo cual consideramos un tanto impreciso, ya que, a
nuestro juicio, no deben confundirse los elementos, que componen un ser
con el fin que persigue. Por nuestra parte, estimamos que, en efecto, es
necesario incluir un cuarto elemento del Estado, sin el cual este ente no
llega a configurarse con la plenitud de sus atributos: el reconocimiento de
su soberanía por otros Estados.3

CLASIFICACIÓN DE LOS ELEMENTOS DEL ESTADO

Los estadistas Giorgio del Vecchio y Alessandro Groppali, asi como también
el autor Georg Jellinek, consideran que los elementos del Estado se
clasifican en:

 Elemento humano
 Territorio
 Soberanía o poder

2 HAURIOU, André. “Derecho Constitucional e Instituciones Políticas”. Edit. Ariel, Madrid-España


1971. Pág. 17.
3 NARANJO. Ob. Cit. Pág. 89

5
El profesor austriaco Hans Kelsen sostuvo que el Estado es una orden
normativa de la conducta humana y considera que los tres elementos de su
composición son:

 Población
 Territorio
 Poder

Kelsen afirma que si la esencia del Estado es ocupar cierto territorio, no es


ocupar una porción de tierra, sino que es sencillamente; la esfera espacial
de validez del orden jurídico mientras considera que los elementos del
Estado son una realidad natural y coincide que el Estado no es más que
una cuestión acerca de la forma y contenido esencial de ese orden.

En las investigaciones del profesor mejicano Andrés Serra Rojas ha


concluido que los elementos han aparecido sucesivamente en la historia de
nuestro planeta y en la vida social humana. De lo antes mencionado,
podemos concluir en que el Estado se compone de 3 elementos: Población,
Territorio y Poder. A continuación realizaremos una breve definición de
estos elementos.

 La población

La palabra “población”, en primer término y en su sentido más amplio,


equivale a “sociedad” –“Sociedad global” y es comprensiva del conjunto y
de la totalidad de los seres humanos que conviven entre ellos sin que
importen sus diferencias sociales o jurídicas. Con este alcance, importa lo

6
mismo decir “población argentina” que “sociedad argentina”. Sin embargo,
no siempre puede hacerse esa asimilación conceptual. Así, por ejemplo, se
puede hablar de la población “provincial” y hasta “municipal”, pero resulta
chocante hablar de la “sociedad provincial” y más aun de la “sociedad
municipal”. Es que la palabra “sociedad”, con el alcance que se la emplea
aquí, significa” sociedad global”, y no es susceptible de divisiones como las
indicadas a título de ejemplo. De cualquier modo, la población se configura
socialmente por el conjunto de los que conviven dentro de un determinado
marco (generalmente el territorio).4

El Estado, definido en su sentido amplio, es un conglomerado social,


política y jurídicamente constituido. Ese conglomerado humano es lo que
constituye, en términos genéricos, la población del Estado. La existencia de
un Estado supone necesariamente, como elemento previo, una población.
Este elemento está en la base misma de la organización estatal; constituye
su sustrato. La población está compuesta por un conjunto de personas, de
seres racionales que cumplen un siclo vital determinado, durante el cual
persiguen a la vez fines individuales y colectivos. Así, la población puede
ser considerada a la vez, como elemento humano y como elemento
sociológico; este resulta de la voluntad de ese conglomerado de convivir en
busca de la realización de sus fines colectivos y aun individuales.

Esta solidaridad del grupo se manifiesta desde las primeras organizaciones


sociales, la familia, la horda, el clan, la tribu; luego se traspasa al marco de
la ciudad y, en un estado más evolucionado, al de la provincia o país bajo la
autoridad de un príncipe o señor. Ya en la época moderna, ese sentimiento
se cristaliza alrededor de la idea de nación, suscitándose en torno a ella un

4 PACHECO, Máximo. “Teoría del Derecho”. Editorial Jurídica de Chile. Tercera Edición. P. 616.

7
sentimiento nacional, en el cual se resumen hoy las afinidades que
aproximan a los miembros de toda comunidad política. La población, como
elemento del Estado moderno, se concibe entonces en la forma de una
nación.

 El territorio

Decimos en nuestra definición del Estado en sentido amplio, que el


conglomerado social, política y jurídicamente constituido, que es la
población, está “asentado sobre un determinado territorio”. Aparece así el
segundo elemento del Estado, que muchos autores, con un criterio que
compartimos, califican de elemento previo. El estudio de territorio, como
espacio físico o material, incumbe a ciencias como la geografía, la geología
o la geopolítica; a nosotros corresponde estudiarlo en cuanto sirve de
asiento a la población del Estado y en cuanto ámbito espacial dentro del
cual se ejerce el poder del Estado; también cabe considerarlo como campo
de aplicación de la política.

El territorio es, como dice DUGUIT “el límite material de la acción efectiva
de los gobernantes”.5 La importancia del territorio como elemento del
Estado proviene, pues, sin duda, de que él sirve actualmente de medida y
límite a la autoridad del gobierno. Pero también se debe, probablemente,
como afirma A. HAURIOU, a que “en la historia de la humanidad la fijación
de los pueblos sobre los territorios ha sido un acontecimiento inmenso, que

5 DUGUIT, León. “Manual de Derecho Constitucional”. Edit. Comares, primera edición,

8
ha permitido indirectamente la formación de las naciones y
consiguientemente de los Estados”.6

Al igual que la población, el territorio puede ser considerado desde el punto


de vista sociológico y jurídico. Entre los aspectos sociológicos del territorio
tenemos: al factor socio gráfico, ello explica la influencia que ejerce sobre la
vida de los hombres: el clima, la naturaleza del suelo, la extensión de la
superficie terrestre, etc. De la misma manera, enmarcamos al factor
geopolítico que nos explica la ubicación del territorio en relación con los
otros Estados. La cuestión relativa a los aspectos jurídicos del territorio
varía en el plano teórico, según el concepto que se tenga del Estado.7

 El Poder

El tercer elemento del Estado es el Poder, que constituye su carácter


formal. El Estado no puede subsistir, ni alcanzar sus fines sin la existencia
de un poder, es decir, de una autoridad. El concepto “Poder del Estado”
guarda menor relación con la palabra “Fuerza” o “Violencia” que con los
términos de “ordenar” y “administrar”. Lo esencial para el Estado no es la
fuerza, sino la organización de la colectividad. La coerción política es solo el
último medio para el mantenimiento de este orden, o sea, que no es objeto
principal sino medio para un fin.8

6A. HAURIOU, André. “Derecho Constitucional e Instituciones Políticas”. Edit. Ariel, Madrid-España
1971. Pág. 32.
7PACHECO. Ob. cit. Pág. 619.
8PACHECO. Ob. cit. Pág. 621.

9
Siguiendo el desarrollo de nuestra definición del Estado, decimos que ese
conglomerado social - la población - política y jurídicamente constituido,
asentado sobre un determinado territorio, “está sometido a una autoridad
que se ejerce a través de sus propio órganos”. Aparece así el tercer
elemento del Estado, el que puede considerarse como elemento formal: el
poder público o autoridad. La sociedad organizada no podría constituirse
política y jurídicamente para convertirse en Estado, sin la existencia de un
poder público, de una autoridad soberana, acatada y respetada por el
conglomerado.

Finalmente, tenemos el aporte de Raúl Rebagliati quien señala: “El Estado


tiene un territorio, pero no es el territorio; tiene un pueblo, pero no es un
pueblo; es más bien, poder relegado por el Derecho, una persona moral
titular de derechos y obligaciones”.9

2. El pueblo: Elemento sociológico del Estado.


2.1. Concepto.

Etimológicamente, la palabra pueblo proviene del latín populus. Para


una mejor comprensión del pueblo como elemento sociológico del
Estado presentaremos dos definiciones:

 Según la primera definición, el pueblo es el conjunto de los


habitantes de una región, nación o país. Estas personas
constituyen una comunidad gracias a que comparten una cultura

9 FERRERO REBAGLIATI, Raúl. “Teoría del Estado y Derecho Constitucional”. Editorial Grivley,
Lima, 2003.pág. 32.

10
similar. “Grupos sociales que ha desarrollado unos vínculos de
agregación colectiva entre sus miembros como resultado de su
conciencia de identidad política común y de la actuación orientada
a traducirla en una entidad estatal propia o independiente”.

 En cuanto a su segunda acepción, el pueblo también puede


entenderse como parte de un país, el de una región o el de una
localidad, o incluso asimilarse al mismo concepto de país o de
localidad, especialmente para una población rural; una entidad
poblacional que se dedica principalmente a las tareas agrícolas y
que vive en zonas rurales. En la actualidad, se considera que un
pueblo tiene una población promedio que representa al 0.5% del
total del país. A su vez, un pueblo se distingue de otras entidades
de menor tamaño ya que cuenta con jurisdicción propia.

De acuerdo al momento histórico, el término pueblo se usó de


diferentes modos; sin embargo, algo que es común perennemente es
que se llama así a un conjunto de personas que se mueven con un
mismo objetivo de vida o que comparten los límites de un territorio.
De este modo, en la actualidad, pueblo se denomina al conjunto de
personas que integran el Estado y donde no existen privilegios de
raza, sexualidad, religión o estatus económico o social. El pueblo
está formado por todos los individuos que a los ojos de la ley están
en igualdad de condiciones.

2.2. Definiciones.

11
 Raúl Ferrero Rebagliati

El pueblo es el elemento humano del Estado. Está compuesto por


la totalidad de cuantos forman parte de una colectividad jurídica
independiente. La noción del pueblo es relativamente reciente
para la ciencia política. Apareció con la creencia de un yo común,
es decir, de una conciencia colectiva, bajo la inspiración de
Rousseau.10

 Friedrich Karl Von Savigny

El pueblo es el sujeto activo y personal del Derecho. Cada pueblo


es el creador y el sujeto de Derecho Positivo; es decir, que éste no
es el “espíritu humano” en general, sino creación debida al hecho
de vivir en común una determinada colectividad de hombres. El
pueblo supone un fondo espiritual común, que infunde unidad a la
vida social.11

 Giorgio del Vecchio

La palabra pueblo (que tiene en verdad distintos significados)


designa propiamente una multitud de individuos en un orden
estable de vida, por virtud de un sistema jurídico uniforme y
autónomo. El vínculo jurídico no es el único lazo por el que se

10 FERRERO REBLAGLIATI, Raúl. “Teoría del Estado y Derecho Constitucional”. Edit.l Grijley.
Lima. 2003. Pág. 32.
11 FERRERO REBLAGLIATI, Raúl. “Ciencia Política, Teoría del Estado y Derecho Constitucional”.

Edit. jurídica Grijley. E.I.R.L, novena edición 2008. Pág. 89.

12
explica la sociabilidad, tal como se ha mencionado en la
naturaleza humana. El vínculo jurídico no se presenta de manera
aislada, sino unidos a otros tipos de vínculos que surgen y se
resuelven juntamente con aquél, experimentando más o menos
directamente sus efectos.

La natural sucesión de las generaciones y otras múltiples causas


(como, por ejemplo, emigraciones o inmigraciones) hacen que la
composición numérica y humana de un pueblo esté variando
constantemente, pero ese pueblo conserva su forma y unidad en
el Estado, gracias a la estabilidad (aun cuando sea meramente
relativo) del sistema jurídico. Solo si éste se disolviese, decaería la
posibilidad de aquella referencia real a un centro común de
irradiación por cuya virtud el orden jurídico resulta, en cierto
sentido subjetivado, o lo que es lo mismo, que adquiera el carácter
de persona individual y soberana.12

 Alberto Borea Odría

El pueblo es una comunidad humana agrupada en familias,


municipios, provincias, regiones, partidos, sindicatos,
cooperativas, etc. distribuidos en un territorio determinado, que ha
alcanzado cierto grado de unificación mediante una constante
acción de intereses y propósitos.13

12DEL VECHIO, Giorgio. “Teoría del Estado”. Casa editorial bosh, España-Barcelona, 1956. Pág.
97-100.
13 BOREA ODRIA, Alberto. “Los elementos del Estado Moderno, Tratado de Derecho

Constitucional”. Editora Hochman International S.A. Lima-Perú, 1994. Pág. 136.

13
 Vladimiro Naranjo Meza

El Estado, definido en su sentido amplio, es un conglomerado


social, política y jurídicamente constituido. Ese conglomerado
humano es lo que constituye, en términos genéricos, la población
del Estado. La existencia de un Estado supone necesariamente,
como elemento previo, una población. Este elemento está en la
base misma de la organización estatal; constituye su sustrato.
Este elemento está en la base misma de la organización estatal;
constituye su sustrato. La población está compuesta por un
conjunto de personas, de seres racionales que cumplen un siclo
vital determinado, durante el cual persiguen a la vez fines
individuales y colectivos. Así, la población puede ser considerada
a la vez, como elemento humano y como elemento sociológico;
este resulta de la voluntad de ese conglomerado de convivir en
busca de la realización de sus fines colectivos y aun individuales.14

 Leibholz

“El pueblo es, en realidad, algo que existe por naturaleza. Los
pueblos, en oposición a las naciones, han existido tanto en la
antigüedad, como en la Edad Media y en la llamada Edad
Moderna”.15

 Jacques Maritain

14
NARANJO. Ob. cit. Pág. 88-89.
DE BLAS GUERRERO, Andrés. “Teoría del Estado I. El estado y sus Instituciones”. Edit. UNED,
15

Madrid-España, 2013. P. 227.

14
El concepto de “pueblo” tiene una larga historia y se deriva de una
singular diversidad de significados que se han fundido entre sí.
Pero considerando únicamente la significación política de la
palabra, basta decir, que el pueblo es la multitud de personas que,
unidas bajo leyes justas, por la mutua amistad, y para el bien
común.16

2.3. Concepción jurídica del pueblo.

Jurídicamente, se define a la población como el elemento personal


del Estado, y de conformidad con Rafael de Pina, la población de un
Estado vale sobre todo como pueblo, constituyendo étnica y
políticamente el núcleo de energías convergentes, mantenedor de
aquél en el espacio y en el tiempo. Los hombres que pertenecen a un
Estado componen la población de éste.

La población desempeña, desde el punto de vista jurídico, un papel


doble. Puede, en efecto, ser considerada como objeto o como sujeto
de la actividad estatal. El pensamiento que ahora exponemos tiene
su antecedente en la distinción, esbozada por Rousseau, entre
súbdito y ciudadanos. En cuanto súbditos, los hombres que integran
la población hállense sometidos a la autoridad política y, por tanto,
forman el objeto del ejercicio del poder; en cuanto ciudadanos,
participan en la formación de la voluntad general y son, por ende,
sujetos de la actividad del Estado. Es, pues, completamente falsa la
tesis que concibe a éste dividido en dos personas distintas, no
16MARITAIN, Jacques, “El Hombre y el Estado”. Edit. Guillermo Kraft, Buenos Aires-Argentina,
1952. P. 40. Citado por Gonzales Schmal, Raúl. “Programa de Derecho Constitucional”. Edit.
LIMUSA: Universidad Iberoamericana, segunda edición, México, 2007. P. 185-186.

15
ligadas por vínculo jurídico alguno: el soberano, por una parte, y el
pueblo, por la otra.

En cuanto objeto del imperium, la población revelase como un


conjunto de elementos subordinados a la actividad del Estado; en
cuantos sujetos, los individuos que la forman aparecen como
miembros de la comunidad política, en un plano de coordinación. La
calidad de miembros de la comunidad jurídicamente organizada
supone necesariamente, en quienes la poseen, el carácter de
personas y, por ende, la existencia, en favor de los mismos, de una
esfera de derechos subjetivos públicos.

El conjunto de derechos que el individuo puede hacer valer frente al


Estado constituye lo que en la terminología jurídica recibe la
denominación de status personal. Las facultades que lo integran son
de tres clases, a saber: derechos de libertad, derechos que se
traducen en la facultad de pedir la intervención del Estado en favor
de intereses individuales y derechos políticos.

El pueblo es el elemento humano el Estado. Está compuesto por la


totalidad de cuantos forman parte de una colectividad jurídica
independiente. La noción de pueblo es relativamente reciente para la
ciencia política. Apareció con la creencia de un yo común, es decir,
de una conciencia colectiva, bajo la inspiración de ROUSSAEU y del
movimiento romántico. La declaración de independencia
norteamericana se proclama dictada por el “pueblo de los Estados

16
Unidos”, lo cual explica la redacción similar en la Carta de las
Naciones Unidas.

De los tres elementos del Estado, que son pueblo, territorio y poder,
el único característico es el poder, pues el territorio no es, en sí
mismo, sino naturaleza y el pueblo no es, en sí mismo, sino
sociedad. Solo el poder corresponde al ámbito de lo jurídico y es a
través de él que pueden ser analizados los otros dos elementos del
Estado. El poder implica la existencia de un pueblo sobre el cual se
ejerce y de un territorio ocupado por ese pueblo, lo que quiere decir
que tiene una base física y una base humana. Aunque el supuesto
jurídico puro prescinde de considerar los elementos pueblo y
territorio, ellos constituyen hechos primarios transformados en
Derecho. Son realidades subyacentes, que influyen en la formación
del Derecho y en la vida del Estado.

2.4. El denominado “Espíritu del Pueblo” Hegeliano.

El nacionalismo prusiano y la fórmula del Estado Nacional, triunfante


en Alemania con el nazismo y en Italia con el fascismo, proceden del
nacionalismo Hegeliano. En la interpretación de la historia de
HEGEL, el pueblo y no el individuo es lo que constituye la unidad
importante. HEGEL afirma que el “Espíritu del Pueblo” existe como
algo en sí, fuera de nosotros. Esta unidad objetiva obra por medio de
los individuos, los cuales son en gran parte inconscientes de esta
influencia. El verdadero creador del Derecho, del arte y de la moral
es el “espíritu del pueblo”.

17
Como quiera que la nación o comunidad alcance conciencia de sí
misma en el Estado, este es director y meta del desarrollo nacional.
La concepción marxista sobre extinción gradual del Estado, que
resultó contradicha por el reforzamiento del Estado en los países
comunistas, deriva también del pensamiento hegeliano pero en teoría
lleva a una conclusión opuesta al absolutismo estatal. El
hegelianismo de izquierda no cree en la libertad subjetiva del
individuo sino en la conciencia clasista.

La idea de que existe un “espíritu” nacional es germana, si bien tiene


antecedentes en la obra de VOLTAIRE Ensayo sobre las costumbres
y el “espíritu de las naciones”, en la que aparecen los pueblos como
unidades históricas. Se nutre del romanticismo y sobre todo del
pensamiento de FICHTE, expresado en sus célebres Discursos a la
nación alemana, que alentaron poderosamente el surgimiento de la
conciencia nacional alemana como reacción contra la invasión
napoleónica. La idea del Estado-Dios- culmina con HEGEL, para
quien el Estado es el valor supremo. El universo es una revelación
progresiva del “espíritu”.

Para HEGEL el hombre vale en cuanto es parte del Estado y se


expande en la moralidad colectiva. El “Espíritu de Pueblo”
(VOLKSGEIST) es el creador del arte, del derecho, de la moral y de
la religión.- obra por medio de los individuos, pero en gran parte con
independencia de la voluntad e intención consiente de ellos. El
impulso creador congénito de un pueblo alcanza en el Estado
nacional conciencia de sí y expresión racional. El Estado lo incluye
todo, pues se sobrepone a todo lo que la nación produce de

18
espiritualmente significativo para la civilización. Así idealizados, la
nación y el Estado cobraron cada vez mayor importancia
“doctrinaria”, hasta nuestros días en que la organización política se
agiganta por doquier.

En su primera obra, Fenomenología del Espíritu, HEGEL expone las


etapas sucesivas del espíritu hasta llegar al absoluto. Todo lo que
existe es un momento de absoluto, un estadio o fase de la evolución
dialéctica que culmina con la filosofía, donde el espíritu absoluto se
posee a sí mismo en el saber. La dialéctica hegeliana tiene una
estructura ternaria: tesis, antítesis, síntesis. A la tesis se opone la
antítesis y las dos encuentran su unidad en la síntesis.

Espíritu subjetivo, espíritu objetivo y espíritu absoluto son los


momentos en la evolución de lo absoluto y se articulan
dialécticamente. El espíritu subjetivo es un sujeto que se sabe a sí
mismo, que tiene conciencia de su individualidad y de su contorno. El
espíritu objetivo no tiene sujeto; es un espíritu que está ahí pero que
no es para sí. Se realiza en instituciones históricas, de las cuales el
Estado tiene rango supremo. El espíritu objetivo comprende tres
formas, cada vez más altas: el derecho, la moralidad y la eticidad. En
Filosofía del Derecho HEGEL concibe el Estado como la forma
suprema en que se desarrolla la idea de la moralidad. “El Estado es
lo racional en sí y para sí; tiene el más alto derecho frente a los
individuos, cuyo deber supremo es ser miembro del Estado”.

19
Ningún Estado concreto realiza plenamente la idea del Estado. Esta
se realiza en el desarrollo total de la historia universal. El espíritu
absoluto es una síntesis del espíritu subjetivo y el espíritu objetivo;
también lo es de la naturaleza y el espíritu. La concepción hegeliana
afirma que la significación del individuo proviene del Estado. Las
personas no son fuente de la voluntad del Estado, porque el pueblo
fuera del Estado es solo multitud desorganizada. El Estado no recibe
la soberanía del pueblo, sino de sí mismo, de su propia substancia.
Solo en el Estado el hombre tiene existencia racional; la persona
resulta instrumento del destino histórico que el Estado realiza.

Curiosamente, nacionalismo e internacionalismo parten de Hegel,


contradiciéndose el uno al otro. El marxismo, cuyo punto de arranque
filosófico es la dialéctica hegeliana, siguió una dirección opuesta al
nacionalismo, pues afirmó el universalismo sin patrias.
Históricamente, resultaron separados los dos elementos de la
concepción hegeliana, la dialéctica y el nacionalismo, esto es, el
método y el dogma. Aunque inseparables en dicha concepción, se
desligaron hacia la derecha y hacia la izquierda, engendrando el
idealismo nacionalista, que desembocó en el nazismo y el
materialismo dialectico, que sirvió de fundamento al comunismo. El
nazismo endiosó al Estado y agregó el mito nietzscheano del
superhombre; el marxismo invirtió la filosofía de Hegel y proclamó
por fundamento el materialismo dialéctico, considerando el idealismo
hegeliano como una mistificación.

La teoría de la voluntad nacional, inspirada en Rousseau y en el


romanticismo, supuso un alma popular como sustancia, como ser

20
real que es la fuente de la vida histórica y de las manifestaciones de
cultura. Al respecto, Raúl Ferrero R., objeta que no es fundado
concebir la llamada “alma nacional” como una realidad metafísica
sino como una comunidad de sentimientos individuales, como una
entidad metafórica a la que referimos las manifestaciones
sociológicas, es decir el lenguaje, el derecho, el arte y las
costumbres.17

El pueblo o sociedad existe conjuntamente con el hombre, pero bien


mirado no es sino la vida comunitaria de los hombres. No es un ser
viviente; es una acción recíproca de individuos socialmente unidos.
La llamada “alma del pueblo” no es sino un conjunto de rasgos
nacionales que se observan como características armoniosas de los
miembros de una sociedad, tal como anotó Stammler.

La concepción organicista, así como los movimientos nacionalistas y


el comunismo, tienen de común con el idealismo hegeliano la
absorción de individuo por la sociedad, mirando en esta a una unidad
cerrada. Gumplowicz llegó al extremo de impugnar la Psicología
individualista por haber afirmado que el hombre piensa, pues a su
juicio el hombre juega el papel de papel de un simple prisma que
recibe los rayos del exterior luego los fracciona en una cierta
dirección y con determinados colores. Igualmente Oppenheimer
afirmó que el grupo social es el punto de partida que el individuo es
un concepto relativo. Tan extremas concepciones de sociólogos se

17FERRERO REBAGLIATI, Raúl. “Ciencia Política, Teoría del estado y Derecho Constitucional”.
Edit. Grijley, novena edición, Lima- Perú 2003. P. 92.

21
explican como reacción contra el exagerado individualismo, que el
liberalismo hizo imperar.

Ciertamente, el pueblo no es un ente vivo o con realidad propia,


como pretenden los organicistas y los que sostienen la concepción
de un alma popular. Tampoco es una manifestación del espíritu
objetivo y supra personal como quiso Hegel. No existe una voluntad
nacional. No hay más voluntad que la de los seres humanos, que son
los únicos con atributos anímicos. El conjunto de personas compone
un Estado porque están ligadas con un vínculo político y porque
piensas en un ente colectivo o representativo. La vida social influye
sobre el hombre y este, a su vez influye sobre el proceso
comunitario. Es innegable que hay una cierta entrega de “lo propio” a
la sociedad, en el encuentro con los otros hombres. Precisamente la
imperatividad del derecho refleja el poder de la sociedad sobre los
individuos y la aceptación de este hecho.

2.5. Conformación y determinar el pueblo.

Víctor García Toma, en su libro “Teoría del Estado y Derecho


Constitucional” hace mención a cuatro condiciones, con relación al
pueblo: “vínculo personal, vínculo principal, vínculo permanente y
vínculo de correspondencia social”.18 Al respecto, veamos lo
siguientes:

18GARCIA TOMA, Víctor. “Teoría del Estado y Derecho Constitucional”. Editorial Palestra.
Segunda Edición. Lima. 2008. Pág. 76 - 77

22
2.5.1 El Vínculo personal

El enlace de la persona con el cuerpo político debe corresponder


específica y propiamente a éste en sí misma, más en modo alguno
debe fundarse en el mero lugar de ubicación de sus bienes e
inversiones, etc. La calificación de este vínculo se refiere única y
estrictamente a la persona. En ese contexto, una persona puede
pertenecer al pueblo de un Estado y simultáneamente poseer bienes
e invertir sus capitales en otro distinto.

Así, un propietario de bienes muebles o inmuebles no se convierte ni


deja de ser miembro del pueblo de un Estado por el mero hecho de
efectuar determinadas inversiones de capital o hacer negocios en
otro Estado; ni por ejercer actos de uso, disfrute, disposición o
reivindicación respecto de un bien cuando fuera del territorio de la
organización política a la cual pertenece.

2.5.2. El Vínculo principal

El enlace personal con el cuerpo político debe caracterizarse por su


accionar preferente, prevaleciente, preeminente, efectivo e
importante en grado superior, en relación con el que pudiere tener
establecido con otros Estados.

2.5.3. El Vínculo permanente

23
El enlace personal con el cuerpo político debe ser estable, constante,
persistente, firme y duradero. Por ende, no puede tratarse de una
relación incidental y meramente eventual.

2.5.4. Vínculo de correspondencia social

El enlace personal con el cuerpo político implica una recíproca


interacción con los demás integrantes del pueblo de un Estado.
Ahora bien, la calidad de miembro del pueblo de un Estado no
implica necesariamente el ejercicio de los denominados derechos
políticos que se encuentran reservados aquéllas que han adquirido
el status de ciudadanos. A lo sumo, dicha calidad meramente hace
constar la existencia de un vínculo con el cuerpo estatal de
naturaleza político-jurídico, cuyos alcances quedan a merced del
criterio de discrecionalidad estatal.

2.6. Población, nacionalidad y ciudadanía.

Población

La población se constituye como uno de los elementos


fundamentales; ya que sin él no existe un Estado. Representa el
número de hombres y mujeres, nacionales y extranjeros que habitan
en un determinado territorio y son registrados por los censos
nacionales de población. También es un concepto estadístico,
cuantitativo, aritmético que expresa el total de seres humanos que
viven en un territorio.

24
Es un conjunto de individuos que se encuentran bajo la dirección de
un gobierno de poder estatal. Son seres humanos que viven dentro
del territorio del Estado y están ligados por costumbres y un régimen
político.19

Nacionalidad

Proviene de lo nacional, que deriva del término latín: “natío-onis”:


raza- nación, de “nacsi”: nacer. Es el atributo jurídico que señala el
individuo como miembro del pueblo constitutivo del Estado. Es el
vínculo legal que relaciona a un individuo con el Estado. También es
el atributo jurídico que señala el individuo como miembro del pueblo
constituyente del Estado. Es el vínculo legal que relaciona a un
individuo con el Estado.

Henrri Battifol, manifiesta: “La pertenencia jurídica de una persona a


la población constitutiva del Estado, es una institución jurídica, en
virtud de la cual, se relaciona al individuo con el Estado, debido a su
adecuación con los criterios legales, desde el momento de su
nacimiento de la posterioridad del mismo”.20

19VIRGILIO BERROCAL, Falconi. “Teoría del Estado”. Edit. OFSTIPENS S.A. Lima 1992, Pág. 30.
20CONTRERAS VACA, Francisco José. “Derecho Internacional Privado”. Editorial Harla. México
1994. Pág. 33

25
Alberto Borea Odria considera que: “La nacionalidad es el vínculo
jurídico-político que une a una persona con un Estado. A un Estado
pueden pertenecer personas de distintos grupos nacionales. Tienen
vinculación que pueden pertenecer a grupos nacionales
contrapuestas. Esto sucede, por ejemplo, en Israel, donde árabes y
judíos pertenecen al Estado como ciudadanos; lo mismo puede
decirse de algunos países africanos como Somalia. Nación y
nacionalidad no son conceptos semejantes en su acepción técnica, ni
tampoco engloba uno al otro.21

Ciudadanía

La ciudadanía es una relación política entre un individuo y una


comunidad política, en virtud de ser miembro de pleno derecho de
esa comunidad y le debe lealtad mientras disfruta de ella. En la
actualidad, la ciudadanía supone un estatuto jurídico que atribuye un
conjunto de derechos políticos, civiles y sociales
a los sujetos que la disfrutan, ya sea por nacimiento o por la
adquisición posterior de esta ciudadanía. Así, la ciudadanía permite
ejecutar, al menos teóricamente el conjunto de roles sociales que
permiten a los ciudadanos intervenir en los asuntos públicos (votar o
ser elegidos, participar en organizaciones política y sociales, ejercer
plenamente las libertades y los derechos reconocidos por la ley).22

21 ALBERTO BOREA, Odría. “Los elementos del Estado moderno, Tratado de derecho
Constitucional”. Editora HOCHMAN INTERNATIONAL S.A. Lima-Perú 1994. Pág. 158.
22 AUCASIME HINOSTROZA, José. “Ciencia Política”. Ediciones Raimondi. Edición 2009. Pág. 101

26
La ciudadanía se basa, por un lado, en un atributo que reconoce o
concede el Estado. Por otro lado, los ciudadanos comparten valores
y pautas de comportamiento que permiten la convivencia entre ellos
y les dota de una identidad colectiva específica.

La ciudadanía es el conjunto de derechos que tienen las personas


como sujetos y los deberes que de ellos se derivan. Ese “conjunto de
derechos” ha ido transformándose y evolucionando paralelamente al
desarrollo de la sociedad, fundamentalmente, a lo largo de los
últimos tres siglos. En este sentido, Marshall distingue tres etapas:
una “ciudadanía civil” en el siglo XVIII, vinculada a la libertad y los
derechos de propiedad; una “ciudadanía política” propia del siglo XIX,
ligada al derecho, al voto y a la organización social y política; por
último, en esta última mitad del siglo, una “ciudadanía social”,
relacionada con los sistemas educativos y el Estado del bienestar.

En la actualidad, la ciudadanía supone un estado jurídico que


atribuye un conjunto de derechos políticos, civiles y sociales a los
sujetos que la disfrutan, ya sea por nacimiento o por la adquisición
posterior de este ciudadanía .Así, la ciudadanía permite ejecutar, al
menos teóricamente, el conjunto de roles sociales que permiten a los
ciudadanos intervenir en los asuntos públicos (votar o ser elegido,
participar en organizaciones políticos y sociales, ejercer plenamente
las libertades y los derechos reconocidos por la ley).

La ciudadanía se basa, por un lado, en un atributo que reconoce o


concede el Estado. Por otro, parte del supuesto que los ciudadanos

27
comparten unos valores y unas pautas de comportamiento que
permiten la convivencia entre ellos y les dota de una entidad
colectiva específica. Este concepto de ciudadanía se ha forjado entre
el siglo XVIII y XX mediante un proceso acumulativo. En una primera
etapa, los ciudadanos son aquellos a los que se le reconoce un
conjunto de derecho y libertades individuales, de naturaleza civil
(especialmente de carácter económico).

En el siglo XIX la ciudadanía adquirió un carácter


predominantemente político. Los ciudadanos eran aquellos que
gozaban de la plenitud de derecho político.

El concepto ciudadanía debe necesariamente definirse o redefinirse


de acuerdo al contexto histórico y funcional desde donde es
tensionado. Es decir, cada grupo cultural o país va a través de su
historia, definiendo y redefiniendo, con el trasfondo teórico y filosófico
disponible, lo que entiende por ciudadanía.

El concepto de ciudadanía alude a derechos universales y


consagrados como tales y afecta a quienes optan o son afectados
por el, diferenciando a quienes no lo son, es decir, existen derechos
básicos, sociales políticos respecto de quienes tiene la categoría de
ciudadano y de quienes son.

28
Alberto Borea Odría, sostiene que: “La ciudadanía define la forma de
la vinculación política entre el Estado y el ciudadano. Constituye un
derecho de éste último frente al centro de poder”.23

2.7. Población.
2.7.1. Concepto.

Población es un concepto político que se refiere a una forma


de organización social soberana y coercitiva, formada por un
conjunto de instituciones involuntarias, que tiene el poder de
regular la vida nacional en un territorio determinado.

Para Cañizares (citado por Berrocal Falconi) “la población es


el elemento humano del Estado; esencial. Sin él no sería
posible la organización estatal”.24 “…es el conjunto de
individuos que se encuentran bajo la dirección de un gobierno
o poder estatal… seres humanos que viven dentro del territorio
del Estado y están ligados por costumbres y un régimen
jurídico”.25

Los individuos, en cuanto objeto del poder del Estado son


sujetos de deberes; en cuanto miembro del Estado, por el
contrario, sujetos de Derecho.26

23 BOREA, Alberto. “Los elementos del Estado moderno, tratado de Derecho Constitucional”.
EDITORA HOCHMAN INTERNATIONAL S.A. Lima-Perú, 1994. Pág. 202.
24 BERROCAL FALCONI, Virgilio. Ob. Cit. Pág. 80.
25 Ídem.
26 Ídem.

29
La población es estudiada por la Demografía que considera
además de su número, la composición de la edad, sexo, raza,
su mortalidad o morbilidad, su idioma, religión, etc.27

“El Estado no puede vivir sin población en qué basarse, y que


si lo es el Estado miembro, no podrá faltarle el elemento
población; sin hombres no hay posibilidad de Estado”.28

2.8. Nacionalidad.

Dentro de la ciencia del Derecho Privado se incluye el estudio de la


nacionalidad, ya sea de personas físicas, personas jurídicas, etc.
Carlos Arellano García (Derecho Internacional Privado. México,
1992), expresa que la nacionalidad se pone dentro del Derecho
Privado, como punto de conexión que determina la norma jurídica
aplicable al estado civil y capacidad de las personas.

Raúl Ferrero Rebagliati, define la nacionalidad como “el vínculo


jurídico y político que liga a una persona con un Estado determinado,
convirtiéndola en miembro de dicho Estado”.29 El artículo 15º de la
declaración universal de los Derechos Humanos proclama para toda

27 Ídem.
28 FERRERO COSTA, Raúl. Ob. cit. Pág. 257.
29 FERRERO REBAGLIATI, Raúl. “Ciencia política. Teoría del Estado y Derecho Constitucional.

Editorial GRIJLEY.9ºedición. Lima-Perú. 2003. pág. 94.”

30
persona el derecho a una nacionalidad, así como también, cambiar
de nacionalidad si otro país está dispuesto a concedérsela.

Toda persona tiene una nacionalidad y nadie debe poseer más de


una, excepcionalmente. La existencia de personas de varias
nacionalidades o sin nacionalidad alguna es anormal y representa
una fuente de conflictos. A pesar de los congresos internacionales
que han tratado de dar una nacionalidad a todo ser humano, subsiste
un gran número de apátridas.30

2.8.1. Concepto.

Nacionalidad es un concepto polisémico de gran importancia


en las ciencias sociales, el derecho privado, el derecho
constitucional y las relaciones internacionales.

En el concepto de nacionalidad pueden distinguirse varios


elementos: el Estado, a quien corresponde establecer el
vínculo que es el Estado soberano y el sujeto que la recibe.
Los sujetos en esta relación jurídica son particulares.

30FERRERO REBAGLIATI, Raúl. “Ciencia política. Teoría del Estado y derecho constitucional.
Editorial GRIJLEY.9ºedición. lima-peru. 2003.pág. 94.”

31
Pereznieto expresa, que la nacionalidad es “calidad de un
individuo en razón del vínculo o nexo de carácter político y
jurídico que lo une a un estado”.31

Según el diccionario jurídico: “nacionalidad es el atributo


jurídico que señala el individuo como miembro del pueblo
constituido de un Estado. Es el vínculo legal que relaciona a
un individuo con un Estado”.32

Estos conceptos de nacionalidad se subdividen en en tipos de


nacionalidades:

Nacionalidad jurídica, administrativa o de pasaporte: la


pertenencia de una persona a un ordenamiento jurídico
concreto. Este vínculo de un individuo con un Estado genera
derechos y deberes recíprocos; y para el constitucionalismo
contemporáneo implica el concepto de soberanía nacional. Por
ejemplo: argentino, boliviano, brasileño, chileno, peruano, etc.

Nacionalidad social, identitaria o de sentimiento: la pertenencia


a un grupo social de fuerte personalidad identitaria (el carácter
nacional de un pueblo), que se identifica con el concepto
(también polisémico) de nación, especialmente en el contexto
del nacionalismo que se impone como ideología constitutiva
31 Pereznieto Castro, Leonel. “Derecho Internacional Privado-Parte General”. Editorial OXFORD.
7ma edición. México. 2001. Pág. 740.
32 Diccionario Jurídico Mexicano. Editorial Porrúa. México. 1998. Pág. 2173.

32
del estado-nación a partir del siglo XIX. La identificación de
este concepto con el anterior depende de la aplicación del
denominado principio de nacionalidad (identidad entre nación
y Estado), que históricamente se pretendió generalizar en
Europa tras la Primera Guerra Mundial (como consecuencia
de los denominados 14 puntos de Wilson) y en la mayor parte
del mundo tras la Segunda Guerra Mundial (procesos de
descolonización). Tal pretensión ha sido considerada por
variados autores imposible de realizar en la práctica dada la
multiplicidad de identidades y confusión entre diferentes
comunidades, culturas, lenguas, religiones, territorios y
fronteras (por ejemplo, entre vasco, catalán, serrano, costeño,
norteño, etc.), pero es de facto lo que ocurre en los estados ya
asentados (la mayoría de los estados actuales son
plurinacionales en el sentido de albergar más nacionalidades
que la nacionalidad singular que normalmente lo origina).

Nacionalidad histórica: la denominación que la Constitución


española de 1978 reserva para ciertas comunidades
autónomas (las llamadas nacionalidades históricas), en lugar
de la denominación común de regiones. Por ejemplo:
Andalucía, Galicia, Aragón, País Vasco, Cataluña, etc.

2.8.2. Principio de la Nacionalidad.

El principio de nacionalidad se refiere al criterio de delimitación


de las fronteras del estado tanto en relación a la ciudadanía
como en relación a otros estados o territorios geográficos. En

33
este último aspecto no es otra cosa que la materialización del
nacionalismo: la extensión de la población considerada
nacional en el espacio geográfico o los límites considerados
históricos en el relato nacionalista determinarían los límites
territoriales del estado nacional.

Respecto a las personas, el principio de nacionalidad


permitiría a un estado restringir la aplicación del principio de
ciudadanía a determinados residentes o transeuntes en el
territorio que administra al considerarlas «no nacionales» o
igualmente negarles o restringirles la posibilidad de convertirse
por ello en ciudadanos.

En estos momentos ante la emergencia de lo transnacional


estamos viviendo un reforzamiento y redefinición del principio
de nacionalidad originado en los problemas crecientes, ligados
a la descomposición, del estado nacional para enfrentar los
fenómenos transnacionales y mantener su propia gestión
interna exclusivamente con herramientas y sujetos nacionales
e internacionales.

Es por eso que gracias a las resoluciones dads mediante la


Corte Internacional de Justicia y Tribunales Arbitrales a los
que se someten los Estados en cuestiones relativas a la
nacionalidad, es como se ha logrado establecer algunos de los
principios. Podría decirse que son generales pues existen casi
en todas las legislaciones del mundo.

34
El Instituto de Derecho Internacional, el 24 de agosto de 1988
en su cesión de Cambridge, adoptó ciertos principios que, en
materia de nacionalidad de las personas físicas, han sido de
aceptación universal y, por tanto, constituyen verdaderas
reglas sobre la nacionalidad. Y son:

 Primer principio: Nadie debe carecer de nacionalidad.


 Segundo principio: nadie puede tener
simultáneamente dos nacionalidades a menos que los
Estados a los que solicita convengan en otorgárselo.
 Tercer principio: cada uno debe tener el derecho de
cambiar de nacionalidad.
 Cuarto principio: la renuncia pura y simple no basta
para perderla.
 Quinto principio: la nacionalidad de origen no debe
transmitirse indefinidamente de generación en
generación establecida en el extranjero.33

Para Raúl Ferrero Rebagliati: “en materia de nacionalidad


existen solo dos principios fundamentales: 1º toda persona
tiene derecho a una nacionalidad, y 2º toda persona puede
cambiar de nacionalidad si el Estado elegido lo concede”.34

33 ARELLANO GARCÍA, Carlos. “Derecho Internacional Privado”. Editorial Porrúa. 1º0ma edición.
México. 1992. Pág. 188.
34 FERRERO REBAGLIATI, Raúl.Ob. cit. Pág. 96.

35
2.8.3. Principio de Adquisición de la Nacionalidad.

Diferente según la legislación de cada país, las variantes


pueden resumirse en cuatro principios jurídicos expresados en
latín:

Ius sanguinis: derecho de sangre. La nacionalidad se


adquiere como consecuencia de haber nacido de unos
determinados progenitores (poniendo como requisito la
nacionalidad de la madre, del padre o de ambos). Toma como
base los nexos familiares de raza y tradición. La nacionalidad
es la de los padres, aunque el hijo haya nacido en el
extranjero.

Ius soli: derecho de suelo. La nacionalidad se adquiere por el


lugar de nacimiento, independientemente de la nacionalidad
de los padres.

Ius domicili: derecho de domicilio. La nacionalidad se


adquiere por el lugar del domicilio, vecindad o residencia legal,
poniendo como requisitos determinados plazos o criterios de
arraigo (propiedad, trabajo, etc.).

Ius optandi: Derecho de optar, es el poder de optar a una


nacionalidad distinta de la que se ostenta; tiene lugar cuando

36
la persona puede escoger entre dos o más nacionalidades
originarias, o, lo que es lo mismo, cuando no concuerden el
derecho de suelo y el derecho de sangre (ius soli - ius
sanguinis) y se puede escoger de entre las nacionalidades a
las que se tiene derecho.

2.9. Derecho de Autodeterminación.

El derecho de libre determinación de los pueblos o derecho de


autodeterminación es el derecho de un pueblo a decidir sus propias
formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y
cultural, y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de
acuerdo con el principio de igualdad. La libre determinación está
recogida en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos,
aunque no en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
También numerosas resoluciones de la Asamblea General de la
ONU hacen referencia a este principio y lo desarrollan: por ejemplo,
las resoluciones 1514 (XV), 1541 (XV) ó 2625 (XXV), relativas al
derecho de autodeterminación de los pueblos coloniales. Es un
principio fundamental del Derecho internacional público y un derecho
de los pueblos, que tiene carácter inalienable y genera obligaciones
erga omnes para los Estados. Incluso, de acuerdo con muchos
autores, la libre determinación ha devenido norma de ius cogens.

2.10. Ciudadanía Como Vínculo del Individuo con el Estado.

Pablo Ramella (nacionalidad y ciudadanía. Pág.20), citado por


Alberto Borea, señala que ciudadanía es “el derecho que tienen los

37
nacionales para intervenir en los negocios públicos, y el de ser
electos y elegidos”.35

A su vez Nicolás Pérez Serrano, señala, ciudadano “son aquellos


naturales del país que tienen la capacidad política legalmente
reconocida para intervenir en la cosa pública”.36

De estas definiciones, generalmente aceptadas, fluye que la


ciudadanía es una categoría dentro de la nacionalidad. Es una forma
de la misma.

La ciudadanía define la forma de la vinculación política entre el


Estado y el ciudadano. Constituye un derecho de este último frente al
centro del poder.37

3. El territorio: Elemento geográfico del Estado.


3.1. Concepto.

Proviene de la voz latina terra, qué significa “tierra”. Dicha noción


alude aquel espacio físico o porción geográfica sobre la cual el
estado establece la sede del pueblo y en donde ejerce su soberanía
través de la organización de su gobierno. Alegórica mente representa
su manifestación corpórea.

35 BOREA ODRiA, Alberto. Ob. Cit. Pág. 174.


36 PÉREZ, Nicolás. Tratado de Derecho Político. Pág. 115.
37 BOREA ODRiA, Alberto. Ob. Cit. Pág. 174.

38
Es un lugar cerrado o área delimitada bajo la propiedad de una
persona o un grupo, una organización o una institución. El término
también puede ser utilizado en la política, la biología y la psicología.
En el concepto tradicional de la geografía, el territorio se utiliza para
estudiar la relación entre el espacio y el poder desarrollada por los
Estados, especialmente los Estados nacionales. En el contexto
político, se refiere a la superficie terrestre de un Estado, ya sea
soberano o no, y también el espacio físico sobre el cual el Estado
ejerce su poder soberano. Para las teorías generales del Estado, la
diplomacia, las relaciones internacionales y la nacionalidad, el
territorio es una de las condiciones para la existencia y el
reconocimiento de un país.

El territorio es el aporte material del estado, ya que la organización


político jurídica sólo se configura sobre su superficie que une y
caracteriza el pueblo, la misma que conviene que con el grupo de los
factores orográficos, viales, etc., ayuda a forjar el carácter de lo
nacional al mezclar la voluntad humana con el factor físico, en otras
palabras es la vinculación de un espacio geográfico con un
específico grupo humano, y que la organización según el centro de
poder , es lo que constituye el poder.

La simple acción humana, organizada no constituye un estado, en


tanto no se posee un territorio sobre el cuál se ejerce una acción de
poder. El estado, para que sea tal, debe ocupar una parte de la
circunscripción geográfica del globo terráqueo, sobre la cual ejercer

39
su poder con exclusividad frente a sus homólogos. El territorio es la
base geográfica de un cuerpo político soberano comprendido dentro
de sus fronteras y en el cual el poder estatal manifestación su
presencia de manera incontrastable. Es decir, un área sobre la cual
se asienta el pueblo y en donde el cuerpo político proyecta su
soberanía en pro de la consecución de fines al servicio de este. Por
ende, expone su dominio y jurisdicción.

3.2. Definiciones.

Georg Jellinek señala que: “la tierra sobre la que se levanta la


comunidad estado significa el espacio en que el poder del estado
puede desarrollar su actividad específica, que es el poder político”. El
territorio tercer elemento constitutivo del estado, esta materialmente
compuesto por la tierra firme y las aguas (rio largo mar es interiores)
que caen dentro de los confines estatales, así como por el espacio
aéreo que lo cubre y el subsuelo (hasta dónde puede utilizarse
concretamente). Pero el territorio no es sólo un espacio, de ordinario
concebido geográficamente con tres dimensiones, de forma cónica,
con el vértice en el centro de la tierra y la base ha notado altura del
espacio atmosférico (ya que las zonas de la atmósfera, cómodo el
alta mar parecen inapropiables)38

Decimos en nuestra definición de Estado en sentido amplio, que el


conglomerado social, política y jurídicamente constituido, que es la

38FERRERO COSTA, RAÚL, “Teoria del estado”. Ed, Fondos de desarrollo, Primera edición. Lima
– Perú, 2003. Pág. 272. Citando a Mónaco, Sovranita statale superatmosferico, RDI. 1958,
585;Quadri, prolegomeni al dir. Intemaz. DI, 1958, 1959, 260, y como “Quaderno” del I, S, P, I,
Milán, 1960..

40
población, está “asentado sobre un determinado territorio”. Apareció
si el segundo elemento del Estado, que muchos autores, con un
criterio que compartimos, califican de elemento previo. El estudio del
territorio, como espacio físico material, incumbe a ciencias como la
geografía, la geología o la geopolítica; a nosotros corresponde
estudiarlo en cuanto sirve de asiento a la población del Estado y en
cuanto ámbito espacial dentro del cual se ejerce el poder del Estado;
también cabe considerarlo como campo de aplicación de la política.
El territorio es así, como dice Duguit, “el límite material de la acción
efectiva de los gobernantes”.

Para el exceso, todo o nada más que eso. La importancia del


territorio como elemento del Estado proviene, pues, sin duda, de
quien recibe actualmente de medida y límite a la autoridad del
gobierno. Pero también se debe, probablemente, como afirma,
Hauriou, a que “en la historia de la humanidad la fijación de los
pueblos sobre los territorios ha sido un acontecimiento inmenso, que
ha permitido indirectamente la formación de las naciones y
consiguientemente de los Estados”.39

3.2.1. Naturaleza

El territorio es la porción de la superficie del globo terráqueo


sobre la cual el Estado ejerce habitualmente su soberanía.
Constituye la base física de Estado, así como el pueblo es su
base personal. Es un elemento necesario para la subsistencia
del Estado, el cual se individualiza geográficamente, por virtud

39 NARANJO. Ob. cit. Pág.106.

41
de la permanencia de un pueblo en un suelo. Además,
constituye a determinación del imperium, ya que la valides del
orden jurídico debe ser referida a límites del espacio. El
Estado se distingue de otras entidades por virtud del poder y
por su carácter territorial. En tanto que las demás asociaciones
son aterritoriales, pues coexisten en un mismo ámbito
espacial, en un determinado territorio sólo puede existir un
Estado; tal es la característica de impenetrabilidad.

Puede ser más o menos extenso o bien sufrir alteraciones,


pero ha de permanecer como condición indispensable para la
subsistencia de un Estado. Debido a las tendencias
nacionalistas que inclinan a la aglutinación política en base a
la afinidad histórica, el territorio es mirado como el confín
natural de la patria. La adhesión al territorio acentúa la
solidaridad del grupo y engendra el patriotismo, sentimiento
que se nutre del suelo como una planta.

El territorio ha de ser mirado, también, como el espacio dentro


del cual el Estado ejerce su potestad de imperio, es decir el
marco de su competencia legal. Pero es, sobre todo, una base
de acción, el medio indispensable para que el Estado realice
su misión. El derecho de residencia, así como el de propiedad,
representan vínculos de sujeción del individuo al Estado por el
temor de perderlos. El derecho concebido antiguamente
como noción personal, se ha territorializado, pues en el
territorio del Estado todos los individuos se hallan sujetos a su
ley, por ser el área de coacción y soberanía.

42
Debemos concluir que el territorio es tanto la base física del
Estado como su marco de competencia legal. Comprende la
superficie del suelo, el sub suelo, el fondo marino, las aguas y
el espacio aéreo. Puede ser continuo o discontinuo, según sea
una superficie compacta o bien se trata de una unidad política
con sus partes separadas. El Reino Unido de Gran Bretaña e
Irlanda de Norte, así como Estados Unidos, cuya masa
principal está separada de Alaska y Hawái, son casos de
territorio discontinuo.

El derecho internacional proclama el respeto a la integridad


territorial como a más importante manifestación del derecho
de conservación. Negar dicho principio equivaldría a entender
a entregar cada Estado a la arbitrariedad o a la agresión de los
Estados más fuertes. Tal derecho de conservación supone la
facultad de protegerse con la fuerza armada, atributo de la
soberanía que puede revestir forma activa o pasiva. En casos
excepcionales, un Estado pude ceder sin coacción una parte
de su territorio, o hacer sobre él concesiones en favor de otro
Estado, en atención a intereses comunes. En 1914, por
ejemplo, Francia permitió que el gobierno belga tuviera como
sede la ciudad de Le Havre, cedida para efecto por haber
invadido los alemanes la totalidad del territorio belga. La
ocupación de una parte del territorio de un Estado para
asegurar el cumplimiento de una obligación internacional
sobreviniente a una guerra, es un caso de coacción que no
priva de su carácter al territorio.

43
El Estado extranjero que posee inmuebles, es propietario, solo
a título de dominio privado. Se encuentra en la misma
condición jurídica que los individuos, y como éstos,
enteramente sometidos a la jurisdicción del Estado soberano
en lo que respecta a sus derechos inmobiliarios, salvo las
excepciones que se derivan de las inmunidades
diplomáticas.40

3.3. Teorías sobre su carácter.

Entre los principales rasgos que presente el territorio, conforme a la


teoría, aparecen la inalienabilidad, la inviolabilidad y el dominio
eminente.
Al respecto, veamos lo siguiente:

 La inalienabilidad:

Es la condición de aquello que no puede enajenarse ni transferirse,


que está fuera del tráfico comercial y que por eso no puede ser
dispuesto por el Estado. Dicha condición rompe con la tradición
medieval que permitía a uno a un monarca ceder una parte del
territorio por testamento u otorgar en dote41.

40FERRERO REBAGLIATI, RAÚL. “Ciencia Política, Teoría del Estado y Derecho Constitucional”.
Ed, Grijley, novena edición. Lima – Perú 2003. Pag 106.

41GARCÍA TOMA, Víctor. “Teoría del Estado y Derecho Constitucional”. Ed. Adrus Editores, cuarta
edición. Lima – Perú 2014. Pag 134.

44
Como afirma José Pareja Paz Soldán “el territorio no sólo pertenece
a las actuales generaciones, las que son meras usufructuarias. Las
propiedades corresponden a la nación integralmente considerada; es
decir, a las generaciones que nos antecedieron y a las que no
sucederán y que forman de consumo una unidad indisoluble: la
patria. En resumidas cuentas, es un depósito sagrado que se
transmite de generación en generación”. Ahora bien, en la práctica
se han presentado situaciones aisladas pero significativas de tráfico
territorial, como la venta francesa de Louisiana a Estados Unidos en
1803 y la venta danesa de las Indias Occidentales a los Estados
Unidos en 1916.

 La inviolabilidad:

Es la condición de aquello sujeto a la soberanía exclusiva de un


Estado. Es por eso que dentro del territorio de un Estado solo se
ejercen las competencias jurídico – políticas del cuerpo político
integrado a dicha área geográfica, debiendo los Estados extranjeros
abstenerse de promover en esa área cualquier acción de similar
naturaleza42.

 Dominio eminente:

Es la condición de aquello que debe utilizarse de conformidad con los


intereses de la nación. Así, el Estado tiene la competencia de

42 Ibíd., pág. 134.

45
disposición del territorio y los bienes en el contenido. Al respecto,
Jacobo Pérez escobar [derecho constitucional colombiano. Bogotá:
Dennis, 2004] señala que a través del dominio eminente, “se confiere
el Estado ciertas facultades dentro de las relaciones internas con los
particulares. Como la misión es procurar el bien de la comunidad,
cuando la necesidad exija destinar parte del territorio nacional a vías
públicas, a construcciones o fábricas, que la defensa, la higiene y la
cultura pública reclaman, entonces es legítimo expropiar, etc.”.43

Sobre el carácter del territorio sepeden dar otras definiciones; una del
territorio sujeto, la del territorio objeto y la del territorio como marco
de competencia. Hay parcialidad en una visión exclusiva desde
cualquiera de estos ángulos, pues, según sea la posición que se
adopte, el territorio parece únicamente como parte integrante de la
personalidad del Estado, o como instrumento y propiedad de este, o
como siempre frontera de su actividad. Lo acertado es no escindir
tales consideraciones, pues el territorio participa, al menos en cuanta
construcción técnica, de los tres caracteres. Por eso se le ha
comparado con el organismo humano, el cual es, a la vez
componente del sujeto personal, materia dominada. Éste y contornos
de la personalidad. A continuación, analizamos los tres enfoques
relativos al papel del territorio en el Estado: territorio - sujeto, territorio
- objeto y territorio - límite.

 Del territorio mirado como elemento integrador de la personalidad


del Estado.

43Ibíd., pág. 134.

46
Fundándose en el carácter indispensable que tiene el territorio para
la vida del Estado, algunos tratadistas deducen que es un elemento
del ser y de la personería del Estado. Pero, en puridad, el territorio es
una condición de existencia y no un elemento constitutivo. Es un
medio al servicio del Estado, el cual es esencialmente, poder ejercido
sobre un pueblo. El territorio es la base física que sustenta a la
colectividad políticamente organizada. Pueblo y poder es la dualidad
esencial del fenómeno Estado; el tercer elemento, el territorio, no es
propiamente constitutivo y vale como base de acción en cuanto factor
de continuidad histórica44.

 El territorio como objeto del dominio.

El Estado tiene la facultad de disponer del territorio y de las cosas


contenidas en él. La inmunidad de la cual gozan las representaciones
diplomáticas ha establecido reservas de la soberanía respecto a los
inmuebles ocupados por ella. Pero se trata simplemente de
limitaciones que el propio Estado impone a su soberanía, pues
dichos inmuebles continúan perteneciendo al territorio nacional. La
ficción de extraterritorialidad, abandonada hace décadas, no es sino
homenaje a los principios que rigen la inmunidad diplomática y no
supone la avulsión del territorio nacional.

Dado que la soberanía, propiamente hablando, no puede ejercer sino


sobre las personas, el derecho del Estado sobre el territorio no es de

44FERRERO REBAGLIATI, RAÚL. “Ciencia Política, Teoría del Estado y Derecho Constitucional”.
Ed, Grijley, novena edición. Lima – Perú 2003. Pág. 109

47
imperium sino de dominium, es decir, de propiedad. Pero el dominio
del Estado sobre su territorio no es inmediato, puesto que para
ejercerlo precisa de la mediación de un pueblo determinado, por lo
que es igualmente válido sostener que el derecho del Estado sobre
un territorio no es de dominium sino de imperium. Lo cierto es que
tiene el derecho de expropiar por utilidad pública o de devastar para
fines de defensa nacional. El derecho que el Estado ejerce sobre el
territorio es un derecho real eminente, de superpropiedad, que no
debe ser confundido con el que ejercen sobre sus bienes
patrimoniales o de dominio directo. El derecho del Estado sobre el
territorio se contrae a ciertas facultades de utilización, pero sin
desconocer los derechos de propiedad45.

Cuando el Estado ordena a los propietarios determinados actos de


abstención, lo hace porque los terrenos forman parte del territorio y
sobre este le corresponde ejercer un derecho real de uso que, por
fundamentarse en el interés público, está por encima del interés
privado. El derecho que el Estado ejerce sobre el territorio
participado del carácter funcional del Estado y tiene su explicación el
interés público. Es, por tanto, un derecho real institucional, como
señala Dabin.

Como persona jurídica, puede el Estado poseer bienes que no sean


de uso público y que sean bienes sometidos a las normas de
derecho privado. Pertenecen al Estado los bienes de uso público, las
playas, las tierras públicas, es decir, aquellas que no han tenido
dueño o que han sido abandonadas, el mar adyacente, su fondo y su

45 Ibíd., pág. 109.

48
subsuelo, las minas, los bosques, las fuentes naturales de riqueza
antes de su concesión, los ríos y demás aguas corrientes, así como
los lagos y los respectivos cauces y álveos. El Estado puede
desvincular del uso público un terreno que ya no presta utilidad y
transferido a su dominio privado, como en el caso de un camino
antiguo. Una vez desafectado, el bien es enajenable y sigue las
normas del derecho privado.

 Del territorio con marco de competencia legal.

El territorio es el límite material de la soberanía; es el área de


compulsión, como define Duguit: “bajo el imperio de las necesidades
prácticas, el derecho internacional público ha formulado reglas sobre
la separación de territorios en los cuales se ejercita la acción de
gobiernos diversos. El territorio es, por tanto, la parte del globo sobre
la cual un gobierno determinado puede ejercer su poder de
compulsión, organizar y hacer funcionar los diversos servicios
públicos”.46

Para Kelsen, el territorio no es sino el ámbito espacial de validez del


orden estatal, al modo como el pueblo es el ámbito personal. “la
validez del sistema normativo que construyeron al ordenamiento
jurídico estatal se circunscribe, en principio, a un determinado
territorio. Los hechos regulados por esa norma tiene la nota espacial
de que han de ocurrir precisamente un territorio determinado. Sólo en
virtud de esta limitación del ámbito espacial de la valides de las
normas es posible la vigencia simultánea de varios órdenes

46 Ibíd., pág. 110.

49
estatales, sin incurrir en conflictos unos con otros, dada la variedad
de sus contenidos”. Determinar los restantes ámbitos de validez de
cada ordenamiento jurídico, subrayado Kelsen, es una de las
funciones específicas del derecho internacional. Anota también que
el territorio no es superficie sino espacio tridimensional; los territorios
son cuerpos cónicos cuyos vértices se encuentra en el punto central
de la tierra, ya que ésta es esférica.47

3.4. Partes.

El territorio comprende las cuatro partes siguientes: suelo, subsuelo,


dominio marítimo y espacio aéreo.

3.4.1. El suelo.

Comprende la superficie terrestre o capa de labrantía de la


corteza terrestre, es decir, la parte exterior y sólida de la
tierra. Este puede ser observado de la manera siguiente:

 El suelo continente hace referencia a una extensa


superficie terrestre rodeada de mar (Perú).

 El suelo insular hace referencia a una pequeña superficie


terrestre rodeada de mar (Grecia).

47H. KELSEN, “Teoría General del Derecho y del Estado”. Ed. Editora Nacional, México, 1950.
Pág 228.

50
 El suelo mediterráneo hace referencia a una pequeña o
extensa superficie terrestre sin límite alguno como el mar
(Paraguay).

3.4.2. Subsuelo.

“Comprende aquella parte situada debajo de la superficie


terrestre o capa de labrantía de la corteza terrestre, es decir,
alude aquella parte profunda e inferior de la superficie terrestre
no apta para el cultivo o laboreo ce la tierra".48

3.4.3. El dominio marítimo

“Comprende la extensión de masa liquida adjunta al suelo


terrestre al respecto debe advertirse que planetariamente el
mar constituye el setenta por ciento de la superficie de la
Tierra. El dominio marítimo aparece como parte del territorio
de un Estado a partir de la tesis planteada durante el
predominio del imperio romano {279 a. C- 479 d. C), en donde
se aludía al Mare Nostrum o Mar de los Romanos”.49

3.4.3.1. Partes del dominio marítimo.

En la actualidad. Esta noción del dominio marítimo según el


Derecho Internacional Público requiere que previamente se

48 GARCIA TOMA, Victor. ob. Cit. Pág. 139.


49 Ibídem

51
establezcan las diversas zonas marítimas que comprenden.
Estas zonas marítimas son las seis siguientes:50

 Mar territorial

Es aquella área de doce millas marinas adyacentes a la


costa o litoral. La línea de base para medir esta área es
la línea de bajamar, fin del reflejo o descenso del mare
del mar, a lo largo del litoral.

El mar territorial comprende el techo (el cauce per el


que discurren las aguas). El subsuelo de su área
marítima. En esta zona el Estado ejerce soberanamente
las dos atribuciones siguientes:

 Ejercicio pleno y absoluta soberanía; por ende,


existen facultades de jurisdicción estatal excluyente,
sobre todas Ias personas y recursos que se
encuentren ubicados dentro de dicha aérea.

 Competencia plena y libertad de decisión para la


implementación de políticas gubernamentales,
acciones coactivas y ejercicio del poder político sin
limitaciones 'foráneas.

 Zona contigua.

50 Ibídem. Pág. 141 – 144.

52
Es aquella que comprende una área de doce millas
computables a partir de la finalización del mar (dicha
corre a partir de la milla marina trece). En esta zona el
Estado ejerce le atribución siguiente:

 Ejercicio del derecho de policía, esto es, uso de las


facultades de fiscalización y control para preservar y,
de ser el caso, sancionar las infracciones de los
reglamentos por el dictado en materia aduanera,
fiscal, sanitara y migratoria.

 Zona económica exclusiva.

Es aquella que cubre un total de ciento setenta y seis


millas marítimas. Se encuentran adyacentes a la zona
contigua. Es decir, comprende la superficie acuática
situada a partir de la milla marina veinticuatro hasta la
doscientos.

En esta zona el Estado ejerce de conformidad con las


reglas del Derecho Internacional Público las dos
atribuciones siguientes:

 Derecho privado a la explotación, exploración


conservación y administración de los recursos
naturales que allí se encuentran.

53
 Derecho privativo a la producción de energía
derivada del agua, de las corrientes y de los vientos.

 Plataforma o zócalo continental.

Alude a la parte sumergida del litoral, que se va


inclinando paulatinamente o bruscamente hasta que se
produce el descenso inmediato hacia las profundidades
del mar. Desee una perspectiva gráfica comprende en
línea recta y descendente al fondo del mar y el subsuelo
de las zonas submarinas adyacentes a las costas, que
se encuentran situadas fuera de las zona del mar
territorial (doce millas) y se extienden hasta las
doscientas millas.

En puridad, designa el lecho del mar (parte del fondo


por donde discurren las aguas) y el subsuelo de las
zonas submarinas adyacentes a las costas pero
situadas fuera del mar territorial, hasta una
profundidad de 200 metros o. más allá de limite, hasta
donde Ias aguas subyacentes permitan la explotación
de los recursos naturales.

En esta el Estado de conformidad con Ias reglas del


Derecho Internacional Público ejerce la atribución
siguiente:

54
 Derecho a explorar, explotar y determinar el destino
de los recursos naturales que allí se encuentra. Tal
facultad tiene el privilegio de la exclusividad, en
atención, a que aun cuando el Estado no ejerciere
el derecho anteriormente descrito, ningún otro podría
hacerlo sin su consentimiento.

 Alta mar.

Es aquella superficie acuática adyacente a Ia zona


económica, fuera de las doscientos millas marinas,
sobre la cual ningún Estado ejerce ningún tipo de
soberanía. En ese sentido, el mar queda abierto a
todos los Estados in genere, es decir, sean ribereños o
sin litoral. Ello implica el derecho de cualquier cuerpo
político a ejercitar Ia libertad de navegación, el tendido
de cables y tuberías submarinas, la pesca, la
investigación científica con sujeción a las normas
internacionales (convención del Mar).

 Fondo marino.

Es aquella área ubicada debajo y en profundidad de la


alta mar Es decir, comprende la subyacente a Ia
superficie acuática situada a partir de Ias doscientos
millas marinas.

55
Esta zona no puede ser reivindicada, ni puede ejercerse
en ella soberanía de ninguna especie. Los recursos
allí ubicados se consideran res communis humanitatis
(patrimonio común ce la humanidad).

3.4.4. El espacio aéreo. 51

Comprende la extensión de aire que cubre la demarcación


territorial (suelo terrestre y dominio marítimo). Tiene como
límite lateral el plano vertical que pasa por las fronteras de un
Estado, y con limite horizontal el lugar conde comienza el
espacio exterior o ultraterrestre. Es evidente que sin ésta
masa de aire no se concibe la vida la vida del hombre sobre la
tierra. En efecto, la importancia del espacio aéreo radica en la
posibilidad de uso pacífico como bélico.

Como se ha revendo el tema del espacio aéreo adquiere


relevancia jurídica y política a comienzos del siglo XX, a raíz
de la invención del avión.

3.4.4.1. Partes del espacio aéreo52

 La troposfera

51 GARCÍA TOMA, Victor. Ob. Cit. Pág. 146 y 147.


52 Ibídem. Pág. 148 y 149.

56
Es Ia zona interior de Ia atmósfera o masa de
aire, que tiene un espesor aproximado de once
kilómetros.

 La estratósfera

Es la zona atmosférica que se extiende por


encima de la troposfera y que ocupa unos
treinta kilómetros en que la temperatura o grado
de calor es constante.

 La mesósfera

Es la zona interior de la atmósfera o masa de


aire, que se extiende por encima de la
estratosfera, es decir, por encima de los
cuarenta y un kilómetros hasta alcanzar el
espacio exterior y ultraterrestre.

El territorio comprende las cuatro partes siguientes: suelo, subsuelo, dominio


marítimo y espacio aéreo.

3.5. Componentes o elementos.

 Suelo:

57
Es, sin duda, el componente esencial del territorio del Estado.
Como dice Carré de Malberg, “una comunidad nacional no es
apta para formar un Estado sino mientras posea un suelo, una
superficie de tierra sobre la cual pueda afirmarse como dueña de
sí misma e independiente, es decir, sobre la cual pueda, al
mismo tiempo, imponer su propia majestad y rechazar la
intervención de toda potencia ajena”. En sólo puede definirse
como la protección de la superficie terrestre sobre la cual se
asienta la población y se ejerce la soberanía del pueblo.

A medida que fue evolucionando el concepto de Estado


moderno, y que ha ido progresando las relaciones
internacionales, se ha hecho más necesario determinar de
manera formal las fronteras estatales entre los países del mundo.
Para determinar estas fronteras se han aplicado dos principios,
cuyo estudio corresponde fundamentalmente al derecho
internacional público: el uti possidetis de facto (posesión por el
uso de hecho) y en uti possidetis juris (posición por el uso
jurídico).

 El primer sistema consiste en reconocer el derecho sobre un


territorio a la nación que lo ha ocupado de hecho, es decir
que la apropiación de la tierra se hace en virtud al ocupación
material de los pueblos, puesto que a lo largo de ella los
territorios han sido ocupados por las fuerzas de las armas o
por conquista o anexión.

58
 La teoría de uti possidetis juris data de 1810 y tuvo su origen
en América, a raíz de la alinderación de los nuevos Estados
separados de España, la cual se hizo siguiendo las líneas de
demarcación que la corona había fijado para dividir sus
dominios de ultramar, en virreinatos y capitanías generales.
Las naciones hispanoamericanas no adoptaron, pues, como
preceptos del derecho para delimitar sus fronteras terrestres y
se determinós la fecha de 1810, por haberse iniciado en ese
año el proceso de emancipación de la mayoría de las colonias
españolas. De acuerdo con el uti possidetis juris, los
conflictos de fronteras debe solucionarse por medio de
tratados públicos, de suerte que la ocupación de territorios
esta jurídicamente titulada.

 El subsuelo:

Está constituido por el espacio físico que se encuentra debajo del


suelo y que se proponga verticalmente en un cono cuyo vértice
se encuentren el centro de la tierra. Todos los Estados modernos
se reservan el dominio y la jurisdicción sobre el subsuelo, ante
todo por razones económicas. Con ello se busca regular la
explotación de todos aquellos elementos, sobre todo de
naturaleza mineral, que se consideran indispensables para
atender a las necesidades públicas; tal es el caso del petróleo, el
carbón, de la plata o del oro. No significa ello que el Estado se
reserva siempre la explotación directa de sus recursos; en la
mayoría de los Estados, al menos en los de sistema económico
capitalista, esta actividad se entrega a manos de los particulares,
mediante el sistema de concesión.

59
 El espacio aéreo:

Está constituido por la atmosfera que cubre el territorio del


Estado; su delimitación no se ha establecido aún con exactitud,
los Estados se han reservado su dominio sobre todo por razones
de estrategia y de seguridad, pero con los adelantos tecnológicos
en el campo de las telecomunicaciones, también lo hacen por
razones de explotación económica. En los comienzos de la
navegación aérea, la mayor parte de los Estados prohibieron que
su territorio nacional fuese sobrevolado por aviones civiles los
extranjeros.

Estos vuelos han quedado admitidos, con muchas reservas,


después de la conclusión de la convención de parís de 1919, en
su artículo Iº declaró: “las altas partes contratantes reconocen
que toda potencia tiene la soberanía completa y exclusiva sobre
el espacio atmosférico por encima de su territorio”. Más tarde
esta convención fue sustituida por la de Chicago de 1944 que, a
su turno. Estableció: “los Estados contratantes reconocen que
cada Estado tiene la soberanía completa y exclusiva sobre el
espacio aéreo correspondiente a su territorio”. En lo que se
refiere al vuelo de aviones militares sobre territorio extranjero, se
mantiene por razones de seguridad y estrategias la prohibición
salvo expresa autorización en cada caso.

60
Comprende la extensión del aire que cubre la atmósfera territorial
(suelo terrestre y dominio marino). Tiene como límite lateral el
plano vertical que pasa por las fronteras de un Estado, y como
límite de horizontal el lugar donde comienza el espacio exterior o
ultraterrestre. Es evidente que sin esta masa de aire no se
concibe la vida del hombre sobre la tierra.

Como bien afirma José Pastor Ridrejo “el problema de


determinar si los Estados poseen soberanía sobre el espacio
aéreo que se levanta por encima del territorio comienza a
plantearse a inicios del siglo xx. Es de verse, que como
consecuencia del desarrollo de la aviación, los Estados empiezan
a considerar amenazada su territorio desde el aire”. En efecto, la
importancia del espacio aéreo radica en la posibilidad tanto de su
uso pacífico como bélico.

 Dominio marítimo:

Comprende la extensión de masa líquida adjuntar al suelo


terrestre. Al respecto, debe advertirse que plantearía mente el
mar constituye el 60% de la superficie de la tierra. Jiménez de
Arechaga, señalar que principalmente los Estados tuvieron en
relación al mar una “visión de superficie”, al estimársele
reducción esta mente sólo como medio de comunicación. De allí
surgió la vocación de los Estados ribereños, por razones de
seguridad, de asegurar el dominio sobre el la franja adyacente a
su costa.

61
El dominio marítimo parece como parte del territorio de un
Estado, a partir de las tesis planteadas durante el predominio del
imperio romano (229 a. C. -479 d. C), en donde se aludía al Mare
Nostrum de los Romanos. En ese contexto, la autoridad romana
ejercida su soberanía con jurisdicción, a efectos de garantizar la
defensa, la navegación y el comercio imperial. Así, el mar fue
dividido en mar territorial sujeto a la soberanía estatal y la alta
mar es regida por los principios de libertad.

En la época moderna todos los Estados del mundo reconocen al


mar territorial adyacente a sus costas, sujeto de su soberanía. La
convención de Ginebra de 1958 (art.1°) lo definió como “la zona
del mar adyacente a las costas del Estado, fuera de su territorio y
de sus aguas interiores, del cual se ejerce la soberanía del
mismo”. La razón que ha llevado a los Estados modernos a
incorporar el mar territorial como componentes del territorio, ya
no son solamente de tipo estratégico, sino adicionalmente, la
índole económica; se trata de asegurarse la apropiación y
explotación de los recursos naturales renovables y no renovables
del mar.

Sobre lo que se ha logrado una definición informe es sobre la


extensión exacta del mar territorial, y sobre el criterio que debe
tenerse para determinarla; hasta ahora el derecho internacional
ha sido impotente para señalar el límite máximo de este
componente, por lo cual corresponde a la legislación
internacional de cada país su fijación, lo cual se suele hacer

62
dentro del marco de tratados bilaterales o multilaterales con otros
Estados ribereños. Durante los siglos XVIII Y XIX muchos
Estados europeos y americanos fijaron sus límites de 3 millas,
con base a la teoría de Grocio. Pero con los progresos que ha
registrado la humanidad en los campos científicos, tecnológicos y
de las comunicaciones, es el límite se ha considerado estrecho.
Los países escandinavos lo han ampliado a cuatro millas, otros
países europeos a seis; algunos otros, incluyendo a varios de
Sudamérica con lo han fijado el doce; otros, en fin, como Chile,
Ecuador y Perú no tienen fijados en 200 millas.

3.6. Clases.

De acuerdo al criterio del autor Víctor García Toma veremos que: “El
territorio de un Estado puede ser clasificado como territorio estatal
continuo, territorio estatal discontinuo y territorio estatal en
enclave.”53

3.6.1. Territorio estatal continuo


En este caso el espacio físico o porción geográfica del cuerpo
político constituye una unidad natural e íntegra; es decir,
implica una base topográfica compacta y sin solución de
continuidad. Es el caso de la mayoría de los Estados (Perú,
Paraguay, Bolivia, etc.).

53 GARCÍA TOMA, Víctor. Ob. Cit. Pág. 137.

63
3.6.2. Territorio estatal discontinuo

En este caso el espacio físico o porción geográfica del cuerpo


político se presenta disgregado, segmentado o desgajado en
alguna de sus partes; es decir, implica una base topográfica
no integrada y con solución de continuidad. Es el caso de los
Estados Unidos en relación con la isla de Hawai, la península
de Alaska, las Islas Vírgenes Estadounidenses o Samoa
Americana; de Inglaterra en relación con las islas Malvinas o
Falkjland, Santa Elena, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas
y Gibraltar; de Francia en relación con San Bartolomé; o de los
Países Bajos en relación con Aruba.

3.6.3. Territorio estatal enclave

En este caso, si bien el espacio físico o porción geográfica del


cuerpo político se presenta compacto e integrado, empero
está comprendido dentro del área geográfica de otro Estado.
Tal el caso del Estado Ciudad del Vaticano, ubicado al oeste
de la ciudad de Roma (Italia), en la orilla derecha del río Tíber.

3.7. Funciones.

Según Naranjo Mesa, las funciones que cumple el territorio como


elemento del Estado, se reducen a tres:

64
En primer lugar, como anota Burdeau, por la determinación de un
espacio territorial, el poder inscribe a la Nación dentro del plano de
las realidades concretas; él permite realizar esta síntesis de un suelo
y una idea que es la esencia misma de la Nación.54

Como símbolo de la idea nacional, el territorio es, por excelencia, el


factor de la unidad del grupo que le permite a este tomar conciencia
de sí mismo, diferenciándolo de los grupos vecinos. En estas
condiciones se entiende mejor el papel de unificadores de territorios
que se asignaron los reyes en la Europa medieval. De su éxito
dependía el logro de toda su empresa gubernamental.55

En segundo lugar, el territorio es también para el Estado una


condición para su independencia. Para poder ejercer dominio y
autoridad, es necesario que se haga sobre cosa propia y el mejor
medio de lograrlo es trazar los límites de ese dominio. Esta idea se
traduce jurídicamente diciendo que el territorio es un espacio de
competencia. Todos aquellos que viven dentro del territorio están
subordinados a la reglamentación establecida por las autoridades del
Estado. El territorio es, pues, el marco natural dentro del cual los
gobernantes ejercen sus funciones.56

En tercer lugar, el territorio es también un medio de acción del


Estado: por una parte, la autoridad puede imprimir más fácilmente

54 BURDEAU, George. “Método de la Ciencia Política”. Edit. Depalma. 2da edición. Buenos aires-
Argentina. 1976. Pág. 17.
55 NARANJO. Ob. Cit. Pág. 107.
56 Ibíd. Pág. 108

65
una orientación definida a la actividad de la comunidad nacional, al
asentarse sobre un espacio físico determinado; por otra parte, su
función ordenadora puede cumplirse más fácilmente sobre los
habitantes que se encuentran en el interior de sus propios límites.57

De acuerdo al criterio de Víctor García Toma, quien citando a Alberto


Borea Odría, señala como funciones del territorio las siguientes:58

 Brinda asiento al pueblo

En dicha área geográfica del globo terráqueo es donde el


hombre existe y coexiste socialmente; es decir, en donde
actúa y se desenvuelve.

 Brinda la base para la aplicación de las órdenes y normas


emanadas del centro del poder político

El territorio delimita el ámbito donde debe cumplirse el


ordenamiento jurídico establecido por el Estado. Es el espacio
dentro del cual la sociedad política ejerce su potestad de
imperio, es decir, el marco físico de su competencia legal. En
este contexto se presenta como un área delimitada de
coacción y soberanía sobre el pueblo que alberga y hasta para
los individuos en tránsito por él. El territorio sirve como medida
y límite de la autoridad estatal, pues es la base para el
ejercicio del poder político.

57 Ídem.
58 GARCÍA TOMA, Víctor. Ob. Cit. Pág. 135.

66
 Brinda las condiciones para la cohesión y continuidad del
pueblo que conforma el Estado

El territorio es un elemento indispensable para la subsistencia


del cuerpo político, debido a la afinidad histórica que
promueve. De allí que sea observado como el confín material
de la patria. A lo expuesto debe agregarse que la disposición
de sus bienes y riquezas permiten la manutención y bienestar
del pueblo.

 Brinda la base para la determinación de su estructuración


política

El territorio condiciona el tipo de listado (unitario o complejo) y


el mecanismo de representación ciudadana (nacional,
regional, local, etc.).

La fijación jurídico-política del pueblo dentro del territorio de un


determinado cuerpo político es un acontecimiento ocurrido en
el siglo XVI. En este proceso coadyuvaron en gran medida los
avances producidos en materias como la geografía, la
matemática y la cartografía.

3.8. Características.

67
Entre los principales rasgos que presenta el territorio, conforme a la
teoría, aparecen: la inalienabilidad, la inviolabilidad y el dominio
eminente.59

 La inalienabilidad

Es la condición de aquello que no puede enajenarse ni


transferirse, que está fuera del tráfico comercial y que por eso no
puede ser dispuesto por el Estado.

Dicha condición rompe con la tradición medieval que permitía a un


monarca ceder una parte del territorio por testamento u otorgar en
dote.

Ahora bien, en la práctica se han presentado situaciones aisladas


pero significativas de tráfico territorial, como la venta francesa de
Louisiana a los Estados Unidos en 1803 y la venta danesa de las
Indias Occidentales a los Estados Unidos en 1916.

 La inviolabilidad

Es la condición de aquello sujeto a la soberanía exclusiva de un


Estado. Es por eso que dentro del territorio de un Estado solo se
ejercen las competencias jurídico-políticas del cuerpo político
integrado a dicha área geográfica, debiendo los Estados

59 GARCÍA TOMA, Víctor. Ob. cit. Pág. 136

68
extranjeros abstenerse de promover en esa área cualquier acción
de similar naturaleza.

 Dominio eminente

Es la condición de aquello que debe utilizarse de conformidad con


los intereses de la nación. Así, el Estado tiene la competencia de
disposición del territorio y los bienes en él contenidos.

Al respecto, Pérez Escobar señala que a través del dominio


eminente, "se confiere al Estado ciertas facultades dentro de las
relaciones internas con los particulares. Como la misión es
procurar el bien de la comunidad, cuando la necesidad exija
destinar parte del territorio nacional a vías públicas, a
construcciones o fábricas, que la defensa, la higiene y la cultura
pública reclaman, entonces es legítimo expropiar, etc."60

3.9. La Geopolítica.

La Geopolítica es una de las ciencias que más ha evolucionado


desde su nacimiento a principios de siglo, la cual se ha ido
consolidando a través del tiempo como un conocimiento científico,
teórico y pragmático que se inspira en la íntima relación entre el
Estado y el espacio donde aquel tiene un interés político que
satisfacer.

60 PEREZ ESCOBAR, Jacobo. “Derecho Constitucional Colombiano”. Edit. Temis. Bogotá-


Colombia. 2004. Pág. 276.

69
Su objeto es lograr una interpretación política del espacio mediante
ciertas coherencias de las recíprocas relaciones de la política con el
espacio, las aspiraciones en pugna y las posibilidades de realización,
con la finalidad de aportar conocimientos a su desarrollo progresivo.

En referencia al tema, FERRERO REBAGLIATI afirma que “la


geopolítica expone la dependencia de los hechos políticos con
relación al suelo. Ciertamente, en el dinamismo de la historia el
medio físico aparece como importante factor de los sucesos. De ahí
que se haya afirmado que el territorio no es un concepto político
neutro. Desde Aristóteles y Estrabón, se ha querido establecer una
relación directa entre la posición y característica de un territorio y el
dominio de los espacios circundantes. La importancia del territorio
como determinante de la trayectoria de un pueblo ha sido exaltada
sobre todo por autores de proclividad imperialista, así como en los
medios académicos militares.”61

En gran parte por efecto de los estudios del genial geógrafo Ratzel,
de fines del siglo XIX, y por las especulaciones del profesor
Mackinder, surgió en el primer tercio de este siglo la Geopolítica, la
cual estudia el dominio de los espacios y alcanzó rango
independiente con Rudolf Kjellen, profesor de Teoría del Estado en la
Universidad de Upsala. Después de veinte años de estudios, de
viajes por el mundo y de meditaciones, Kjellen abandonó la
perspectiva puramente jurídico-constitucional y construyó un sistema

61 FERRERO REBAGLIATI, Raúl. Ob. Cit.. Pág. 115.

70
de Ciencia Política, con énfasis en la concepción del Estado como un
ente geográfico.62

En verdad, la geografía política de Ratzel y de Brunhes, al haber


proporcionado conocimiento científico nuevo acerca de la relación del
hombre con su medio, había puesto de relieve los valores espaciales
que son connotación del Estado. Exagerándolos, sostuvo Rudolf
Kjellen que el Estado es un organismo vivo, el cual nace, se
desarrolla y muere de conformidad con las leyes biológicas. Afirmó
que el Estado se nos presenta "como un fenómeno profundamente
enraizado en la realidades históricas y tácticas, engendrando por un
proceso orgánico, del mismo tipo fundamental que el hombre
individual, en una palabra, como una manifestación biológica a un ser
viviente”.63

Los Estados son seres sensibles y racionales, al igual que los


hombres. Invocando el dicho de Platón de que la ciudad es un
hombre en grande, lo que debe entenderse sólo como analogía,
Kjellen atribuyó al Estado un comportamiento humano, sometido en
toda a las leyes de la vida.64

Kjellen acepta la validez del derecho internacional, pero considera


que ella se torna precaria cuando se desata la lucha armada.
“Ninguna experiencia en la historia es más obvia que el hecho de que
el Derecho en la tierra y en el mar significa relativamente poco
62 Ídem.
63 FERRERO REBAGLIATI, Raúl. Ob. Cit.. Pág. 116.
64 Ídem.

71
cuando las potencias saben que sus intereses vitales peligran”. En su
obra el Estado forma de vida, sostiene que el territorio es un
integrante del Estado y no meramente su asiento espacial. La forma
de vida del Estado es la del árbol, que permanece y muere en su
sitio. Reconoce que el Estado trasciende la esfera de los organismos
vegetales y animales por su capacidad de establecer vínculos
espirituales, pero afirma que comparte con ello la relación suelo-
nutrición; por eso, su expansión es crecimiento y no movilidad.65

Por sus exageraciones “doctrinarias”, que estimularon las guerras y


los imperialismos, la geopolítica entró en declinación en los medios
académicos y universitarios después de la Segunda Guerra Mundial.
Pero contiene sugestiones aplicables a la promoción de los pueblos.
En todo estudio que aspire a ser totalizador, los conceptos
geopolíticos mantienen importancia, si bien carecen de validez
absoluta que se les pretenden dar. Sigue siendo innegable que el
asiento territorial de un Estado es resultado de la acción histórica del
poder y que la inviolabilidad del territorio es un factor esencial de
seguridad.66

65 Ídem.
66 FERRERO REBAGLIATI, Raúl. Ob. cit. Pág. 121

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