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República Bolivariana de Venezuela

Universidad Fermín Toro

Vicerrectorado Académico

Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas

Escuela de Derecho

Barquisimeto-Estado-Lara

Derecho Agrario y Ambiental.

Participante:

Madjier Luna

C.I: 20.044.925

Barquisimeto, 10 de Junio del 2018


Los problemas ambientales de un país no sólo pueden resolverse a fuerza de
sanciones penales como ir a la cárcel o pagar una multa, pero éstas son sin duda
necesarias; mal podría esperarse que los jueces y fiscales sustituyan a la
Administración, y menos aún suponerse que en manos de otros está la solución. Cada
uno de nosotros estamos llamados a actuar a favor de nuestra supervivencia, del uso y
aprovechamiento racional de los recursos que nos brinda la Naturaleza para
garantizarnos su conservación y su permanencia en el tiempo.

Las acciones que atentan contra esa necesidad de conservar los recursos son a veces
tan comunes que no siempre es sencillo distinguir y comprender cuando se está
obrando a favor o en contra. Seguramente a Ud. le habrá sucedido que le alertan sobre
una infracción, sin saber que está cometiéndola. Y es que muchas conductas
tradicionales hoy son consideradas dañinas y la gravedad está en que la mayor parte
de las veces desconocemos que han sido tipificadas como delitos, y estamos
expuestos a ser sancionados por las autoridades, quienes a su vez están expuestas a
ser sancionadas si no cumplen con las obligaciones que les impone la ley en estos
casos.

Las acciones que realizan las personas y las industrias que afectan gravemente los
elementos que componen los recursos naturales como el aire, el agua, el suelo, la
fauna, la flora, los minerales y los hidrocarburos están tipificadas en nuestra
legislación. Eso significa que están descritas en las leyes como prohibidas y su
violación trae como consecuencia sanciones civiles y penales.

Las sanciones civiles están descritas en las leyes que establecen las acciones relativas
a la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente prohibiendo aquellas que
puedan causar un daño. Las sanciones penales están descritas en la Ley Penal del
Ambiente, que tiene por objeto tipificar como delitos lo hechos que violen las
disposiciones establecidas como prohibidas en las leyes.

Las leyes que debemos conocer para distinguir y comprender cuando se está obrando
en contra del ambiente son, entre otras, la Ley Orgánica del Ambiente, la Ley
Forestal de Suelos y Aguas, Ley de Protección a la Fauna Silvestre, Ley de Minas,
Ley de Pesca, Ley de Diversidad Biológica, Ley de Conservación y Saneamiento de
Playas y, para conocer sobre los delitos, la Ley Penal del Ambiente.

En materia ambiental todas las infracciones son de orden público, lo que significa que
las autoridades pueden actuar de oficio, es decir, sin que medie una denuncia, pero
esto no nos excusa del deber de acudir ante ellas si conocemos sobre la comisión de
un hecho que atenta contra el ambiente, contra nosotros mismos.

Al talar los árboles, destruir la capa de ozono, los bosques, contaminar las aguas,
modificar genéticamente las plantas y los animales, cambiamos desfavorablemente
las condiciones climáticas, atentamos contra la diversidad de especies, nos hacemos
responsables de los desequilibrios ambientales.

Ley Orgánica del Ambiente: Objetivos y Alcance

La ley Orgánica del Ambiente es una ley que da énfasis a la educacional ambiental en
todo programa educativo y de manera especial, la participación de los
pueblos indígenas y de las comunidades locales, ademas de las formas asociativas en
la gestión ambiental y monitoreo del derecho al ambiente sano. los paradigmas como
el desarrollo sustentable, la diversidad biológica y su aprovechamiento sustentable,
los cambios climáticos, los estudios de impacto ambiental y otros temas mas
modernos se incorporan a esta ley, para la puesta la día de una normativa que cada
vez cobra mayor importancia.

En su Articulo 1 establece: Esta Ley tiene por objeto establecer las disposiciones y
los principios rectores para la gestión del ambiente, en el marco del desarrollo
sustentable como derecho y deber fundamental del Estado y de la sociedad, para
contribuir a la seguridad y al logro del máximo bienestar de la población y
al sostenimiento del planeta, en interés de la humanidad.

De igual forma, establece las normas que desarrollan las garantías y derechos
constitucionales a un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado.
En cuanto al alcance de la ley ambiental, esta ley extiende su función ambiental
hasta el sostenimiento del planeta en interés del genero humano.

En su Artículo 26 se establece el alcance de los planes ambientales como: "La


planificación del ambiente está circunscrita a un sistema integrado y jerarquizado de
planes, cuyo instrumento fundamental es el Plan Nacional de Ordenación del
Territorio. El Plan Nacional del Ambiente se desarrollará con carácter vinculante por
todos los órganos y entes del Poder Público Nacional, Estadal y Municipal, así como
por los consejos comunales. Los planes ambientales, nacionales, regionales,
estadales, municipales y locales, conforman el sistema nacional para la planificación
del ambiente y son instrumentos fundamentales de la gestión pública en materia
ambiental"

En su Artículo 66 establece el alcance del Registro de Información Ambiental,


como: "La Autoridad Nacional Ambiental establecerá y mantendrá un Registro de
Información Ambiental, el cual deberá contener los datos biofísicos, económicos y
sociales, así como la información legal, relacionados con el ambiente. Los datos del
registro son de libre consulta y se deberán difundir periódicamente por medios
eficaces cuando fueren de interés general".

En su Artículo 109 establece el alcance de las sanciones a particulares, como:"Los


permisos, autorizaciones, aprobaciones o cualquier otro tipo de acto administrativo,
contrario a los principios establecidos en esta Ley o sus reglamentos, se considerarán
nulos, no pudiendo generar derechos a favor de sus destinatarios; y los funcionarios
públicos que los otorguen incurrirán en responsabilidades disciplinarias,
administrativas, penales o civiles, según sea el caso"

Medidas y Sanciones Ambientales:

Durante mucho tiempo, la más destacada doctrina del derecho agrario ha sostenido
que el latifundismo consiste en el acaparamiento de las tierras en pocas manos,
colocando a la población campesina al margen de la actividad agropecuaria, por lo
tanto, tal forma de tenencia de la tierra produce graves impactos sociales, económicos
y ambientales.

El derecho agrario, principalmente el venezolano y latinoamericano en general, tiene


como un principio orientador fundamental el anti-latifundismo, y así observamos que
el artículo 307 dela Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece:
“El régimen latifundista es contrario al interés social. La ley dispondrá lo conducente
en materia tributaria para gravar las tierras ociosas y establecerá las medidas
necesarias para su transformación en unidades económicas productivas, rescatando
igualmente las tierras de vocación agrícola.”

La nueva Ley de Tierras desarrolla el principio constitucional regulando todo lo


referente a esta materia. El nuevo instrumento agrario fija un criterio cuantitativo y de
uso para definir el latifundio.

El artículo 7 dela Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, señala taxativamente: “A los


efectos del presente Decreto Ley, se entiende por latifundio, toda porción de terreno
rural, ociosa o inculta, que exceda de cinco mil hectáreas (5.000 ha) en tierras de
sexta y séptima clase o sus equivalencias, según que al efecto se desarrolle en el
Reglamento de este Decreto Ley”.

Como se puede observar para que un fundo pueda ser considerado como latifundio,
debe tener una superficie mayor a las cinco mil hectáreas, a su vez, tiene que ser de
sexta y séptima clase y que el propietario lo mantenga ocioso o inculto.

El artículo 72 del Decreto Ley declara de utilidad pública o interés social la


eliminación del latifundio, conforme a lo previsto en el artículo 307 dela Constitución
Bolivariana de Venezuela. En tal sentido, el INTI procederá a la expropiación de las
tierras privadas que fueran necesarias para la ordenación sustentable de las tierras de
vocación agrícola. Para asegurar su potencial agroalimentario, queda subrogado en
todos los derechos y obligaciones que de conformidad con el Decreto Ley puedan
corresponder a la República.
También podemos encontrar en nuestra Ley Orgánica del Ambiente, el cual establece
una serie de artículos para exponer las sanciones en materia ambiental, el cual a
continuación desarrollare:

Las sanciones pecuniarias serán hasta de diez mil unidades tributarias (10.000 U. T.);
y hasta de diez años de prisión si consisten en penas privativas de libertad de acuerdo
a la gravedad del hecho punible, a las condiciones y a las circunstancias de su
comisión. Los actos administrativos emitidos contrario a los principios establecidos
por la ley serán nulos, no generando derechos a sus destinatarios; y los funcionarios
que lo otorguen incurrirán en responsabilidades disciplinarias, administrativas,
penales o civiles, según sea el caso.

Educación Ambiental

Teóricamente, la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, como columna vertebral del


Derecho Agrario Nacional, persigue el cumplimiento de las líneas gruesas trazadas
por el constituyente en 1999, como es el establecimiento de estrategias y planes para
el desarrollo rural integral y sustentable, con la finalidad mediata de dar
cumplimiento a la garantía de la seguridad alimentaria de la población, lo que se
define a su vez como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito
nacional, aunado a la capacidad de la población para adquirir los bienes requeridos
para su dieta diaria. Para cumplir con este objetivo macro de la ley, deben combinarse
factores de diversa índole como financieros, comerciales, tecnológicos, crediticios,
tenencia, previsiones de importación de insumos, etc., lo que implica el trazado y
ejecución de armoniosas políticas de Estado.

Todas las otras orientaciones de la norma bajo especial en materia agraria en


Venezuela, como desarrollo rural integral y sustentable, justa distribución de la
riqueza, planificación estratégica y participativa, aseguramiento de la biodiversidad,
protección del medio ambiente, etc., son en efecto, conceptos incorporados a la tutela
del Derecho Agrario moderno, que ya no tiene exclusivamente una orientación a la
protección subjetiva, pero para el cabal cumplimiento de su fines requiere, ante todo,
conciliación entre los agentes de esta rama, entre los productores, el Estado y los
sujetos potenciales de la adjudicación como mecanismo necesario para la paz social.

En diversos países del mundo se ha propuesto la inclusión del tema ambiental en los
sistemas educativos, denominándolo “educación ambiental”, la cual tiene como
objetivo principal crear una conciencia crítica y participativa sobre la imperante
necesidad de proteger y preservar nuestro ambiente, así como para intentar de frenar
y reparar el detrimento que éste ha sufrido a lo largo de los años por la intervención
desmedida de la raza humana sobre la naturaleza, por eso hoy 26 de enero es el Día
Mundial de la Educación Ambiental.

El tema de la educación ambiental, surge a nivel internacional en el año 1972 con la


Declaración de Estocolmo, la cual expresa en su principio 19 lo siguiente: “Es
indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las
generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de
población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien
informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las
colectividades inspiradas en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protección
y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana”

En el caso de Venezuela, la historia de la educación ambiental se ha venido dando de


una manera lenta tratando de enfocar cada vez más la importancia de preservar y
mantener una ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado como parte de un
derecho humano; en este sentido legalmente tiene sus inicios en 1976, donde la Ley
Orgánica del Ambiente vigente para la fecha refiere en su artículo 3 numeral 6 que
para lograr la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente debe existir una
orientación en los procesos educativos y culturales a fin de fomentar una conciencia
ambiental, posteriormente en el año 1977 se crea la Fundación de Educación
Ambiental adscrita al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables
(MARNR), hoy día Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, concretándose
aún más en el año 1980 con la incorporación del tema en los programas escolares y
en 1999 adquiere rango constitucional mediante el artículo 107 de nuestra carta
magna que ha implicado su obligatoriedad en todo el sistema educativo nacional, al
igual que lo expresa el numeral 1 del artículo 35 de la Ley Orgánica del Ambiente
vigente.

Sin embargo, cabe destacar que durante muchos años, ha prevalecido una disposición
del ser humano a desligarse de la naturaleza ignorando por completo las leyes de ésta,
coexistiendo en su entorno con el grave error de suponer que los avances científicos y
tecnológicos demuestran el vínculo existente entre hombre-naturaleza, lo que ha
repercutido en la vulneración de derechos humanos que agravan y disminuyen la
calidad de vida comprometiendo así el futuro de la humanidad.

El derecho a disfrutar de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado, nos


atribuye el compromiso de demandar las mejores condiciones para el desarrollo de la
vida no sólo humana, sino para toda la biodiversidad del planeta; por lo tanto, es
preciso vincular la educación ambiental a los aconteceres cotidianos, así como
proponer y promover diversas acciones que conlleven a una interpretación ambiental
que permita sensibilizar, visualizar y valorar desde una perspectiva de derechos
humanos, nuestra relación con el ambiente.

A tal fin, la educación ambiental en sus dimensiones formal, no formal e informal


debe contribuir a una toma de conciencia más realista de nuestra condición en el
planeta, es necesario que desde todos los ámbitos se aborden opciones para generar
diferentes soluciones a la problemática ambiental; planteando un nuevo concepto de
las relaciones del ser humano con el ambiente y donde se visualice a la naturaleza no
como fuente inagotable de recursos a nuestro servicio, sino como un ecosistema frágil
que tiene sus propias exigencias y del cual somos parte, creando modelos de
desarrollo sustentable para que todas aquellas acciones que ejecute cada ciudadano o
ciudadana repercutan de manera positiva., generando así una interpretación de un
mundo menos individualista y dando más importancia a los derechos ambientales
colectivos y difusos, a los efectos de contribuir a la transformación de aquellas
políticas desacertadas, basadas solo en intereses económicos y políticos de unos
pocos.

Es muy importante que el ser humano conozca, respete, cumpla y haga cumplir las
normas o leyes ambientales por el bien de todos. La educación ambiental es de gran
importancia para poder establecer una buena relación entre el hombre y la naturaleza.

Participación Ciudadana

El Ejecutivo Nacional velará porque todas las actividades y disposiciones que regulan
el proceso de Gestión de la Ordenación del Territorio se realicen bajo principios
de soberanía nacional, interés público, seguridad y defensa, descentralización
desconcentrada, participación ciudadana, corresponsabilidad y desarrollo sustentable.

La participación ciudadana en asuntos ambientales es un principio de innegable valor.


En ocasiones sale a relucir en los casos de proyectos de desarrollo, especialmente al
reprocharse la ausencia de consultas y otros mecanismos de participación de la
sociedad en la toma de decisiones.

A través de la participación ciudadana y por medio de ella, las comunidades pueden


ejercer acciones de control, vigilancia y evaluación para lograr el cumplimiento de los
objetivos de los programas sociales, siendo además un mecanismo que permite a los
ciudadanos y comunidades organizadas intervenir en las decisiones públicas para la
defensa y promoción de sus intereses.

En Venezuela la Carta Magna establece las normas para el resguardo y conservación


del ambiente y la Participación Ciudadana como parte del proceso de concientización
en materia ambiental. Además, la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela establece la Participación Ciudadana como un derecho humano.

La integración de las comunidades en la conservación del medio ambiente, en


parques zoológicos, acuarios e instituciones afines del país, debe hacerse con la
finalidad de ser entes protectores de la naturaleza y promotores de la conciencia
ecológica e incentivar la participación ciudadana y el sentido de identificación con la
fauna autóctona mediante el desarrollo de programas de educación y Participación
Comunitaria.

Es vital que en la gestión ambiental participativa los ciudadanos asuman el


compromiso de trabajar por la solución de problemas públicos y privados, utilizando
los mecanismos de Participación Ciudadana existentes y ejerciendo los derechos
reconocidos en las leyes que contribuyen al desarrollo humano y ambiental
sostenible, ya que este proceso se puede hacer en coordinación con diferentes
entidades públicas, el sector productivo, organizaciones no gubernamentales,
comunidades o el sector académico.

No basta que el país cuente con un marco jurídico ambiental y de participación


ciudadana, avanzado, actualizado y enmarcado en los paradigmas de sustentabilidad
de los recursos naturales y de corresponsabilidad en la gestión ambiental entre Estado
y ciudadanos. Además de cumplir y hacer cumplir las leyes, se requiere primeramente
de voluntad política, fortalecer la conciencia y educación ambiental en todos los
ámbitos de acción para así poder obtener resultados sostenibles en el tiempo en
función de una política y gestión ambiental participativa efectiva.

Principios rectores para la gestión del ambiente

La Ley Orgánica del Ambiente establece en su Artículo 4 una serie de principios


para la gestión del ambiente.

Artículo 4

La gestión del ambiente comprende:

1. Corresponsabilidad: Deber del Estado; la sociedad y las personas de conservar un


ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado.

2. Prevención: Medida que prevalecerá sobre cualquier otro criterio en la gestión del
ambiente.
3. Precaución: La falta de certeza científica no podrá alegarse como razón suficiente
para no adoptar medidas preventivas y eficaces en las actividades que pudiesen
impactar negativamente el ambiente.

4. Participación ciudadana: Es un deber y un derecho de todos los ciudadanos la


participación activa y protagónica en la gestión del ambiente.

5. Tutela efectiva: Toda persona tiene derecho a exigir acciones rápidas y efectivas
ante la administración y los tribunales de justicia, en defensa de los derechos
ambientales.

6. Educación ambiental: La conservación de un ambiente sano, seguro y


ecológicamente equilibrado debe ser un valor ciudadano, incorporado en la educación
formal y no formal.

7. Limitación a los derechos individuales: los derechos ambientales prevalecen


sobre los derechos económicos y sociales, imitándolos en los términos establecidos
en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y las leyes especiales.

8. Responsabilidad en los daños ambientales: La responsabilidad del daño


ambiental es objetiva y su reparación será por cuenta del responsable de la actividad o
del infractor.

9. Evaluación de impacto ambiental: Todas las actividades capaces de degradar el


ambiente deben ser evaluadas previamente a través de un estudio de impacto
ambiental y socio cultural.

10. Daños ambientales: Los daños ocasionados al ambiente se consideran daños al


patrimonio público.