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El déficit de memoria en los TEA.

Karina Solcoff
Fragmento del capítulo
Memoria episódica en personas con trastornos del espectro autista.
En VALDEZ, D. y RUGGIERI, V. (Comp.) (2011) AUTISMO. DEL
DIAGNÓSTICO AL TRATAMIENTO. BUENOS AIRES, PAIDÓS

Aproximaciones teóricas.

Como puede observarse, existe una progresiva producción de estudios sobre la


memoria en los TEA que permiten establecer algunas características definidas de su
funcionamiento. Sin embargo, los resultados experimentales en su conjunto están lejos
de presentar resultados monolíticos, como hemos señalado. En parte esto es debido a
que el propio carácter del concepto de TEA no es en absoluto monolítico.
La creciente evidencia experimental disponible, sin embargo, convoca a la
discusión de modelos teóricos capaces de enmarcar la problemática de la memoria en el
contexto más amplio de la comprensión de la cognición en el espectro autista. Podemos
presentar, a modo de síntesis, los modelos explicativos que proponen una aproximación
al problema. Algunos de estos modelos presentan planteos en distintos niveles, unos se
solapan o complementan con otros o simplemente focalizan aspectos diferentes en el
abordaje del fenómeno, no necesariamente excluyentes.

Hipótesis de la Ayuda en la Tarea (Task Support Hypotesis)

Autores como Bowler y col (Bowler, Matthews y Gardiner, 1997; Bowler,


Gardiner y Berthollier, 2004, Boucher y Bowler, 2008) plantean que el patrón de
rendimiento de las personas con autismo tiene analogias con el de los ancianos con
desarrollo normal. En el caso de los TEA, como hemos visto, el patrón se caracteriza
por déficits en recuerdo libre y buen rendimiento comparativo en recuerdo con indicios,
apoyado en fuentes externas de soporte al recuerdo. La hipótesis de la ayuda en la tarea
(Task support hypothesis), propuesta similar a la de Craik (Craik y Anderson, 1999),
sostiene que los cambios observados en la memoria de ancianos normales se
caracterizan por una incrementada dependencia de fuentes externas que ayudan al
recuerdo. Tal dependencia correlaciona con los déficit frontales relativos a la edad
(Craik et al, 1990). El rendimiento en tareas de función ejecutiva que están mediadas
por los lóbulos frontales disminuye en ancianos normales, y ese decline frontal está
acompañado por disminución en el rendimiento en tareas de recuerdo sin ayudas
(Fuster, 1997; Craik et al, 1990). Los autores plantean que podría haber una relación
entre las causas de los déficits en memoria observados en ancianos normales y en
personas con autismo.(Bowler, Gardiner y Berthollier, 2004) La hipótesis postula que la
memoria de la gente con TEA será mejor en cualquier tarea donde se provean soportes
para el recuerdo en la prueba. Algunas investigaciones confirman estas ideas y otras
revelan circunstancias particulares bajo las cuales la provisión de ayudas mejora el
rendimiento y otras donde esto no ocurre (Bowler, Gaigg y Gardiner, 2008; Gaigg,
Gardiner y Bowler, 2008 y Hunt y Seta, 1984) Esta analogía con el proceso de
envejecimiento normal provee una sugerente línea de investigación para la comprensión
de la memoria en personas con TEA.

Organización temporal de las memorias


Dos de los componentes fundamentales del recuerdo episódico son, como hemos
visto: (1) el sentido de implicación del self en la experiencia (auto-involvement) y (2) la
comprensión de una corriente temporal de eventos a través de los cuales el self puede
desplazarse y re-experimentar mentalmente un evento pasado.
Un recuerdo disminuido puede resultar de las dificultades provenientes de
cualquiera de estos dos procesos. Esta línea de trabajos focaliza el segundo: el papel de
la organización temporal de los eventos y se orienta a comprender por qué la memoria
para episodios temporalmente distintivos puede provocar dificultades en los TEA.
Existe evidencia de que individuos con autismo muestran una disminuida
memoria para el orden temporal de los eventos (Bennetto, Pennington y Rogers, 1996;
Martin et al, 2006). Este problema se observa asimismo en las dificultades
características en la organización de relatos narrativos de los eventos (Losh y Capps,
2003) tanto como en el recuerdo disminuido de historias (Williams, Goldstein y
Minshew, 2006). Boucher y Bowler (2008) plantean que separar los eventos en el
tiempo supone la capacidad de agrupar atributos episódicamente definidos. Por ejemplo:
recordar que fue tu amiga María quien te presentó a su marido en la sala de espera del
médico el día que llovía. La organización episódica del material, por tanto, estaría en la
base de estas dificultades en el recuerdo de eventos. Mientras que los individuos con
desarrollo normal tienden a organizar el material conceptualmente, es posible que las
personas con TEA puedan, además, organizar el material de acuerdo a otros parámetros
(estímulos como la letra inicial, el número de sílabas, etc). Es documentada la tendencia
de las personas con TEA a no limitar la organización del material verbal a sus atributos
conceptuales y a focalizarse en atributos preceptúales (Renner, Klinger y Klinger, 2000)
1
. También es conocida la dificultad relativa a la coherencia central (Happé, 1999) en
los TEA, su atención a aspectos parciales, detalles irrelevantes en detrimento de la idea
u objeto general. En síntesis, una codificación relacional disminuida, una pobre
articulación de estímulos complejos episódicamente definidos y una codificación
reducida de contextos estaría en la base de las dificultades en el recuerdo episódico de
las personas con TEA.

Funcionamiento ejecutivo

Otros investigadores (Jarrold y Russell, 1996) plantean el problema en términos


de fallos en habilidades de funcionamiento ejecutivo característicos de los TEA. Los
autores consideran que las dificultades en tareas de recuerdo libre y la comparativa
preservación en las tareas de recuerdo con indicios pueden deberse a las dificultades en
la recuperación estratégica de información. En tal sentido, el recuerdo libre requiere (a
diferencia del recuerdo con indicios) que las estrategias de recuperación sean generadas
por el propio sujeto. Esto confiere al proceso de evocación una exigencia de elaboración
y planificación en las cuales las competencias ejecutivas cumplen un rol fundamental.
En relación a los fallos en la utilización semántica de la información encontrados en
algunos de los trabajos con TEA (Hermelin y O’Connor, 1967) son explicados por estos
autores como consecuencia de este déficit ejecutivo para aplicar estrategias
1
Mottron et al (2006) sostienen una hipótesis de elevado funcionamiento perceptual, argumentando que
los individuos con TEA tienen un sistema perceptual over functioning que compite más efectivamente
con el procesamiento conceptual que en individuos con desarrollo normal. Esto significa que en cualquier
situación donde los individuos con desarrollo normal procesan “el todo más que las partes”, o
características conceptuales versus perceptuales, una persona con TEA tiene más tendencia al análisis
orientado perceptualmente. El Modelo Enhanced Perceptual Functioning de Mottron et al (2006) provee,
además, una consistente explicación acerca de las habilidades superiores de memoria encontradas en
personas con autismo (savant).
organizativas en la recuperación de información. En esa misma línea argumentativa los
autores encuentran una estrecha relación entre los déficits en memoria de fuentes y la
disfunción ejecutiva. Es decir, en la medida que la recuperación de información
témporo-espacial involucrada en el juicio de fuentes requiere planificación deliberada,
monitoreo e inhibición de otros métodos de recuperación los fallos en memoria de
fuentes de los TEA pueden entenderse, según esta perspectiva, como fallos de ejecución
(Ver también Poirier y Martin, 2008).

El rol del significado en la recuperación

Los tempranos estudios clínicos y los hallazgos experimentales que llevaron a


Hermelin y O’Connor (1970) a caracterizar al autismo como una falla para codificar
estímulos significativos son consistentes con investigaciones posteriores. Estas
muestran que las personas con autismo tienen dificultades en el procesamiento
semántico del material. (Aurnhammer-Frith, 1969; Fyffe y Prior, 1978; Wolf y Barlow,
1979; Boucher 1978). Los estudios evidencian dificultades en el uso de relaciones
semánticas que ayudan el recuerdo libre en los estudios de listas de ítems. Estos
hallazgos también fueron encontrados en adultos y adolescentes con SA (Bowler,
Matthews y Gardiner, 1997; Smith, Gardiner y Bowler, 2007; pero ver López y
Leekam, 2003), que también parecen menos proclives a usar similitudes fonológicas
que ayudan el recuerdo en el estudio de ítems (Smith, Gardiner y Bowler, 2007). Sin
embargo, como veremos, otras investigaciones cuestionan estas conclusiones.
Los estudios de recuerdo con claves semánticas sugieren que el problema no
reside en la codificación de estímulos significativos, como concluían Hermelin y
o’Connor (1970). La relativa dificultad de las personas con autismo residiría en el uso
de información semántica como ayuda al recuerdo. La dificultad entonces parece residir
en la recuperación (no en la codificación) apropiada de información significativa o en su
aplicación en la tarea requerida. (Boucher y Lewis, 1989; Boucher y Warrington, 1976,
Tager.Flusberg, 1991). Más evidencia a favor de la idea de una discapacidad en la
recuperación proviene de los estudios de memorias ilusorias (Bowler et al, 2000; Kamio
y Toichi, 2007). Estos planteamientos encuentran sustento empírico y teórico en los
trabajos sobre complejidad relacional de Halford (1993) y los trabajos de Minshew y
colegas (Minshew, Goldstein y Siegel, 1997; Minshew y Goldstein, 1998; Williams,
Goldstein y Minshew, 2006).

Analogías con la amnesia

La hipótesis del autismo como un trastorno amnésico constituye una


aproximación basada en la similaridad observada en adultos con lesiones límbicas. En
esa población se observa un déficit global en la memoria de largo plazo con relativa
preservación de otras capacidades cognitivas (Boucher y Warrington, 1976; Williams,
Minshew y Goldstein, 2008). Otro corpus de trabajos en esa dirección estudia el patrón
de memoria en autismo en analogía con otros cuadros, como el de la amnesia evolutiva
(developmental amnesia, DA) y niños prematuros (PT) (Salmond, Adlam, Gadian y
Vargha-Khadem, 2008). Esa línea de investigación se basa en la similaridad que
presentan estos tres grupos (autismo, amnesia evolutiva y prematuridad) respecto a la
disociación entre memoria episódica, selectivamente alterada y la memoria semántica,
relativamente preservada. La neuropatología subyacente a la disociación en
competencias mnemónicas en la amnesia evolutiva muestra una severa atrofia bilateral
hipocampal en presencia de cortices parahipocampales preservados (Mishkin et al.
1997; Vargha-.Khadem et al, 1997; Isaacs et al, 2003). En la amnesia evolutiva, estas
anomalías explicarían el patrón de alteraciones en memoria episódica con preservación
de memoria semántica, presentando similitudes con cuadros de prematuridad. Estos
trabajos exploratorios estudian la neuroanatomía de la memoria en autismo, sugiriendo
que el perfil de memoria de las personas con autismo puede estar relacionado con
anomalías neurales presumiblemente conectadas a las formaciones del hipocampo,
como en los grupos mencionados. Sus hallazgos no son concluyentes y no han sido
consistentemente replicados aún (Bowler, Matthews,y Gardiner, 1997)
.

La comprensión de la mente

Desde una perspectiva evolutiva, Joseph postula el origen metarrepresentacional


de la memoria episódica (Perner, 1990,1991, 2000, 2001; Perner y Ruffman, 1995;
Perner, Kloo y Gornik, 2007) Este autor vincula el surgimiento del recuerdo autonoético
con la emergencia de determinadas habilidades representacionales de teoría de la mente
(Solcoff, 2002). En otras palabras, el desarrollo de habilidades de teoría de la mente
sería prerrequisito para el surgimiento de la memoria episódica. De ello se desprende
que las personas con déficits en teoría de la mente habrán de tener déficits en memoria
episódica. Tal sería el caso de las personas con TEA. La tesis de Perner es que el
desarrollo de una teoría representacional de la mente es condición necesaria para la
formación de huellas episódicas, porque sólo entonces es posible atribuir el origen del
conocimiento actual a la correspondiente experiencia pasada. Es decir que sin esa
condición, la experiencia biográfica no es codificada episódicamente en tanto una
experiencia que “me ha sucedido a mí” personalmente. Sin esa conciencia experiencial
se carece de la información de huella episódica esencial para la recuperación de eventos
experimentados como experimentados, necesaria para recordar el propio pasado
autonoéticamente. Por tanto, los fallos en la comprensión representacional de la mente
derivan en dificultades para la codificación de huellas episódicas. El hecho de que los
TEA muestren deficiencias en sus habilidades de recuerdo libre de eventos estaría
relacionado, así, con el hecho de que el recuerdo libre descansa más fuertemente en las
huellas de memoria episódica, ausentes o pobres en las personas con TEA, mientras
que el recuerdo con indicios descansa en información de clave semántica (Tulving,
1985). En sintesis, sin haber codificado los eventos como experimentados difícilmente
sea posible tener la experiencia recolectiva fenoménica de haber experimentado esos
eventos. Notemos una vez más que esto no contraría el hecho de que las personas sean
efectivamente capaces de saber o conocer algo sobre esos eventos, sin conciencia
experiencial, como ya hemos comentado.

La comprensión del self

La propuesta de Powell and Jordan (1993), siguiendo a Dritschel, Williams,


Baddeley, y Nimmo-Smith (1992) acentúa la deficiente comprensión del “self” de las
personas con TEA. Estos autores argumentan que el desarrollo de recuerdos episódicos
personales depende de la existencia de un “experiencing self” el cual codifica eventos
como parte de una dimensión personal. Esto sugeriría, según los autores, que hay algún
mecanismo que capacita a un individuo a codificar hechos que le suceden a él en el
mundo de tal manera que los vuelve más memorables. Powell y Jordan han propuesto
en tal sentido que, en los TEA los eventos pueden ser experimentados perceptivamente
pero esto ocurre de un modo no subjetivo, impersonal, esto es, “los individuos con
autismo serían concientes de qué cosa estaba pasando pero no concientes de que eso les
estaba pasando a ellos” (Powell y Jordan, 1993, p.1). Esto explicaría la alteración en la
recuperación autonoética de memorias personales en las personas con TEA.
Este enfoque se contradicen con los planteos de Perner respecto a la codificación
de la experiencia como experiencia personalmente vivida. Por el contrario, aún teniendo
en cuenta los argumentos de Powell y Jordan, el problema sigue residiendo en la
dificultad para reconocer representacionalmente una experiencia experimentada en
tanto experimentada por uno mismo.

Conciencia autonoética

Bowler, Gardiner, Grice (2000) sugieren que las dificultades de los TEA en
memoria episódica pueden deberse a problemas de codificación de material para su
recuperación a largo plazo. Estos autores examinan específicamente las capacidades
autonéticas de las personas con TEA. Los autores sugieren que la afectación de la
conciencia autonóetica afecta al recuerdo episódico de las personas con TEA (Bowler,
Gardiner, y Gaigg, 2007; Lind y Bowler, 2009). En este sentido, cabe apuntar que los
tres pilares de la conciencia autonoética son: La capacidad de reflejar el propio
pasado, hacer introspección sobre los pensamientos presentes y anticipar activamente el
futuro. Investigaciones en relación a las capacidades de anticipación e imaginación han
mostrado que las personas con TEA tienen dificultades para situarse prospectivamente
en el futuro (Rivière, 1996; 1997; Valdez, 2005). Es posible que las dificultades para
desplazarse autonoéticamente al pasado unidas a las ampliamente documentadas
dificultades personas con TEA para desplazarse al futuro respondan a un mismo origen:
viajar mentalmente en el tiempo, hacia el pasado o hacia el futuro, es una competencia
que requiere habilidades autonoéticas (Tulving, 2005) que se presentan alteradas en
personas con TEA (Bowler, Gardiner y Gaigg, 2007; Bowler, Gardiner y Grice, 2000;
Gardiner, 2001) En síntesis, autores como Lind y Bowler plantean que las razones del
déficit en recuerdo episódico reside en que la conciencia autonoética está atenuada en
personas con TEA. En personas con desarrollo normal hay tres prerrequisitos para el
desarrollo de la memoria episódica. El desarrollo del self, el desarrollo de habilidades
representacionales y el desarrollo de la cognición temporal. Los autores puntualizan que
los déficits en cognición temporal (las competencias para pensar y razonar sobre el
tiempo) son consistentes con su empobrecido concepto de la extensión del self en el
tiempo. Respecto de las habilidades metarrepresentacionales disminuidas (postuladas
por Perner), los autores consideran que puede ser un factor más de impacto en la
alteración de la memoria episódica, pero no suficiente, para explicar el patrón de
memoria en autismo.

Conclusiones

Recordar es un verbo de referencia mental con características particulares. El


despliegue de su campo semántico refleja una de las cuestiones claves de la memoria
humana: su estrecha relación con los aspectos cálidos de la cognición. Nos referimos a
los procesos propios de la modalidad narrativa de ordenar y construir significados en el
mundo humano: los procesos afectivos y emocionales, la lectura mental, la
intersubjetividad (Bruner, 1990).
La etimología del verbo “recordar” proviene del latín re-cordis, donde “re”
tiene una connotación temporal: algo que vuelve a ser en el tiempo y “cordis” significa
“corazón”. Así, “recordar” es, conforme a su sentido original, volver a pasar por el
corazón. Los antiguos creían que la memoria estaba alojada en el corazón. Diferentes
lenguas reflejan este sentido a través de expresiones como en francés, cuando algo se
sabe “de memoria” se sabe “par coeur”; en inglés “by heart”, o en portugués “de cor”.
La semántica del verbo recordar en francés también recoge la dimensión afectiva de las
acciones de la memoria. Así, se souvener (recordar) significa: “revenir sur le coeur”,
esto es: “algo viene nuevamente al corazón”. En italiano, el verbo “ricordare” guarda
esa misma raíz, que no es otra que la clave de la memoria episódica. El corazón, sede
culturalmente privilegiada de los afectos, asoma en la raíz –lingüística- del recuerdo en
estas expresiones.
Pero también existen casos en que la mente – y no el corazón- monopoliza la
acción del recuerdo en el dominio léxico . Por ejemplo, los verbos ingleses reminder,
remember, en los que la referencia semántica recae sobre la mente (mind), portadora
excluyente de la función evocadora. O el caso de “know by mind” (conocido por la
mente) que convive con “know by heart” (conocido por el corazón) de forma tal que en
lengua inglesa mente y corazón se sustituyen sin dificultad a la hora de expresar la
reproducción fiel de los contenidos de la memoria

Esta referencia lingüística nos sirve a modo de reflexión para destacar que el
estudio de la memoria episódica supone precisamente ese abordaje: el de los procesos
cognitivos llamados “cálidos” (Riviere, 1991, Riviere y Núñez, 1996; Valdez, 2007,
2010; ver cap x de este volumen), centrales en la comprensión del mundo subjetivo de
las personas con TEA. Sin embargo, este aspecto esencial de la memoria no siempre ha
sido justamente ponderado por los abordajes psicológicos. El recuerdo autobiográfico,
las competencias autonoéticas, la capacidad para viajar mentalmente en el tiempo
suponen un tipo de subjetividad cuyo funcionamiento presenta particularidades en los
TEA (Solcoff, 2001ª, 2001b). En este capítulo hemos tratado estas cuestiones, poco
abordadas en la literatura clásica en autismo, atendiendo a las aproximaciones actuales
en el área.
A modo de conclusión, podemos describir el recuerdo en los TEA como una
competencia bajo el dominio del aquí y ahora más que como una capacidad de
desplazarse mentalmente al pasado. Los eventos personalmente experimentados son
recordados con dificultad. Esta dificultad se observa especialmente en referencia al
orden narrativo de los eventos, la organización temporal de su ocurrencia y el
establecimiento o uso de vínculos semánticos entre ellos. Por su parte, comparados con
personas con desarrollo normal, las personas con TEA recuerdan menos eventos y
parecen estar más sujetos a aspectos perceptuales de la experiencia. Las razones que
subyacen al patrón de funcionamiento de la memoria en los TEA es objeto de diversos
planteamientos teóricos. Unos enfoques se centran en las bases neuroanatómicas de la
memoria. Otros enfoques se orientan a perspectivas evolutivas en la constitución del
self temporal, las habilidades representacionales y la autoconciencia en los TEA. Y,
finalmente, planteos que se focalizan en aspectos específicos de procesamiento
cognitivo como las funciones ejecutivas, la coherencia central, el rol del significado y el
uso de claves en los procesos de codificación y recuperación de las memorias. Estos
desarrollos se ven abonados por una creciente producción empírica orientada a brindar
herramientas cada vez más ajustadas para la comprensión de la mente de las personas
con espectro autista.