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Capítulo I

El trauma psíquico
Rompimiento de la coraza protectora: El trauma es una vivencia de indefensión
por parte del yo ante la acumulación de excitaciones internas, aunque la organización
defensiva del yo asume la característica de coraza protectora contra un riesgo
traumático, ante algunas situaciones estas barreras no son suficientes en especial cuando
el hecho es inesperado y no lugar a maniobras y por lo tanto tiene un efecto visible e
inmediato del rompimiento del equilibrio yóico.

Niveles de tolerancia: Existen diferencias individuales ante al grado de


estimulación interna y externa capaz de tolerar sin riesgo del equilibrio yóico, además
delas variaciones constitucionales el individuo pudo atravesar experiencias que le
causaron angustia que le sensibilizaron y ante una siguiente situación presente una
mayor vulnerabilidad. La tolerancia a estímulos externos también se relaciona con la
edad, pues los mecanismos y funciones yóicas maduran y perfeccionan, entendiendo
que el individuo es más vulnerable en el periodo comprendido entre el nacimiento y la
temprana infancia.

Adaptación a los estímulos: La adaptación de un individuo a circunstancias


ambientales incluye, por supuesto, adaptación a las tensiones y peligros inherentes a las
mismas, por lo que una situación como la guerra puede ser enfrentada sin sufrir un
trauma.

Provocación del trauma: la función de protección contra el trauma que cumple el


sistema defensivo del yo pone de manifiesto toda vez que un individuo se ve impedido
de emplear una defensa habitual ante una situación que representa un riesgo específico
para él.

Consideraciones cualitativas: ningún trauma previo, aunque en apariencia haya


sido totalmente superado, dejará de reactivarse cuando ocurra un hecho de la misma
calidad psíquica. Los traumas externos (accidentes, enfermedades, privaciones,
frustraciones), se convierten en internos cuando coinciden o simbolizan la concreción de
ansiedades profundamente arraigadas (que son vivenciadas como aniquilación,
abandono o castración) o deseos fantaseados (son vivenciadas de manera agresivas
como deseo de muerte, o sexuales), los cuales pueden ser adecuados o inadecuados a la
etapa madurativa (resultando en una interrupción de la secuencia normal del desarrollo).

Discusión
El trauma de la ceguera: es necesario que varias funciones del yo maduren lo
suficiente para que el niño tome conciencia de que carece del sentido de la vista, lo que
suele darse en la etapa fálica y es experimentado como un shock de castración, el
esfuerzo debe ser preparar al niño para que asimile la realidad antes del periodo fálico.

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El concepto del trauma y consecuencias del hecho traumático: el lapso necesario
para el restablecimiento de la actividad yóica varía y es proporcional al daño sufrido por
el yo. El organismo recurre a mecanismos preyoicos puesto que el o esta
transitoriamente incapacitado para cumplir sus funciones.

Causas internas y externas del trauma: ¿existen hechos internos que puedan
causar consecuencias patológicas sin la intervención de hechos internos?, o a la inversa,
¿existen hechos internos que lo hagan sin una provocación externa?, no existen
respuestas certeras a estar interrogantes.

Niños carencias: los niños que no fueron estimulados afectivamente presentan un


cuadro similar al trauma. Pues presentan actitudes yóicas regresivas al poseer daño
primitivo a la libido, sin embargo, la similitud es solo superficial y no basta para
considerar el hecho en sí como trauma.

Maneras de superar los hechos traumáticos:

La esencia del trauma: la esencia del trauma. Reside en el hecho de que el yo


queda fuera de acción. Un niño puede superar experiencias nocivas importantes sin
resultar traumatizado, cuando cuenta con el apoyo de uno u otro de los mecanismos
yóicos.

Capitulo II
La cualidad desconcertante de la sintomatología
La sintomatología son meros símbolos del torbellino desatado en los estratos
inferiores de la mente, si los síntomas se extirpan sin atacar la raíz, pueden ser
reemplazados por otras formaciones patológicas y pueden agravar de igual manera la
condición del individuo.

Además se debe tener en cuenta que no siempre se da una correlación unilateral


entre la construcción inconsciente subyacente y el síntoma manifiesto., es decir los
síntomas manifiestos pueden ser idénticos en lo que atañe al momento de su aparición
pero diferir ampliamente con respecto a su significado latente y su significación
patológica. La solución para el especialista clínico en el análisis de niños, es realizar una
clasificación de síntomas que , por un lado entraña una consideración de los distintos
aspectos metapsicológicos, y mantiene nexos e indicadores de las categorías
diagnosticas descriptas en uso común, sin embargo para una provechosa clasificación de
la sintomatología, en la fase diagnostica se debe realizar una investigación de la
personalidad infantil, que permita identificar la importancia de cada síntoma en relación
con el nivel de desarrollo, estructura significado dinámico.

Para ordenar el material clínico se debe separar los síntomas, distinguir en el sentido
estricto del término, de otros signos de perturbación y demás razones que inducen a la
remisión del niño a otro especialista para su diagnóstico y tratamiento, en este campo
restringido aumentan las posibilidades de examinar toda la gama significativa de
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procesos patológicos y correlaciones con las diversas formas de enfermedad mental que
a ellos corresponde.

1. Síntomas resultantes de la falta inicial de diferenciación entre los procesos


somáticos y psicológicos: al comienzo de la existencia los procesos somáticos y
psicológicos no se separan entre sí, las excitaciones corporales provocadas por el
hambre, etc. Son descargadas con total facilidad por medio de vías mentales (ansiedad,
cólera, displacer).

2. Síntomas resultantes de formaciones de compromiso entre el ellos y el yo: las


estructuras sintomáticas resultantes pueden ser inconciliables con el yo y seguir
produciendo dolores y sufrimientos mentales, o pueden ser aceptadas como compatibles
con el yo y convertirse en parte del carácter del individuo. Esto depende de si la
estructura de la personalidad corporicen la sintomatología y la disposición del yo a ser
distorsionado. Los Síntomas neuróticos se producen al recibir el yo las presiones del
ambiente e interpretarlas como amenazas provocando sentimientos de culpa que surgen
del superyó.

3. Síntomas resultantes de la irrupción de derivados del ello en el yo: la sintomatología


neurótica hace su aparición solo cuando los límites entre el ello y el yo se mantienen
intactos. Dichos limites pueden haber desaparecido, por una porque el yo es débil, el
ello aumenta su intensidad en impulsos, O Un hecho traumático anterior ha debilitado el
yo.

4. Síntomas resultantes de cambios den la economía de la libido o la dirección de la


catexia: puede ser alterada en tres sentidos con su sintomatología, la libido narcisista
puede desviarse de la mente de la persona a su cuerpo (hipocondriacos), puede apartarse
del mundo externo (narcisista), o concentrarse en un objeto de amor externo y
entregarse totalmente a él.

5. Síntomas restantes de cambios en la cualidad o dirección de la agresión: algunas


manifestaciones sintomáticas resultantes son inhibición y fallas en el campo del juego,
el aprendizaje y el trabajo, conducta de autoinflición de daños (agresividad a uno
mismo), y estallidos agresivos-destructivo contra objetos inanimados del ambiente.

6. Síntomas resultantes de agresiones no definidas: los niños pasan fases de posibles


formaciones neuróticas en la etapa fálica (Edipo, castración), y en la etapa oral y anal
(fijación), la formación de síntomas es rechazado por le yo, sin embargo existen casos
en que el yo las acepta (infantilismo y pseudo debilidad).

7. Síntomas resultantes de causas orgánicas: perturbaciones de la función psíquica que


son de origen orgánico, lo que puede producir errores de diagnóstico si no son
analizadas.

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Otros signos de perturbación y diferentes razones que motivan la consulta
al médico
1. Temores y ansiedades: la ansiedad es un elemento intrínseco del desarrollo infantil,
ocasionado por el desamparo en que se halla sumido el ser inmaduro y la tensión
interna, la ausencia de ansiedad es lo que constituye un signo de peligro. La ansiedad se
clasifica desde el punto de vista cronológico teniendo en cuenta las ansiedades y miedos
más comunes en el desarrollo, y desde el punto de vista de las vicisitudes dinámicas a
causa de las defensas empleadas para mantener el control y factores económicos. La
ansiedad es responsable además por las oscilaciones entre la salud mental y la
enfermedad.

a. La cronología de los temores y ansiedades: las fases iniciales del desarrollo del yo se
correlaciona con las denominadas miedos arcaicos del bebé, ya que mientras carezca de
recursos para enfrentar a los estímulos masivos procedentes del ambiente o las tensiones
del mundo interno, igualmente perturbadoras, puede suceder que los miedos arcaicos se
prolonguen indicando retardo o interrupción del funcionamiento del yo.

b. El contenido latente y manifiesto de temores y ansiedades como los temores arcaicos


(a la oscuridad, el ruido, los extraños, la soledad, etc.) la ansiedad de separación
(aniquilación, muerte por inanición, soledad, desamparo, etc.), miedo a la pérdida del
amor (al castigo, el rechazo, la deserción, los temblores, las tormentas, la muerte),
angustia de castración (por uno operación, mutilación, el médico, el dentista, la
enfermedad, la pobreza, los ladrones, las brujas, los fantasmas).

c. Defensa contra la ansiedad ausencia de defensa de defensa, y su rol dentro de la


estructura: puede suceder que las defensas erigidas contra la ansiedad sea totalmente
infructuosa, en cuyo caso el citado afecto reinará supremo en forma de estado de pánico
y tremendo ataques de ansiedad, el que ello ocurra es indicativo de que el yo infantil no
logro adquirir el poder de reducir la ansiedad pánico dañina, la clasificación de la
ansiedad proporciona indicios para predecir la dirección que habrá de seguir el ulterior
desarrollo del niño.

2. Demoras o fallas del desarrollo: la edad de desarrollo del niño no tiene por qué
coincidir con su edad cronológica. Sin embargo los síntomas de remisión se pueden
deber a la interrupción completa de todo movimiento que indique un progreso. La
incapacidad de alcanzar el nivel de crecimiento se puede deber a un estado de retroceso
confinado a las fases pre fálicas libidinales agresivas o a la incapacidad absoluta de
alcanzar el nivel fálico edípico. El retraso se puede observar por la cualidad de las
relaciones objetales o en el retardo del control de la motricidad, la verificación de la
realidad, el recuerdo y la capacidad de aprendizaje, que se mantiene por debajo del nivel
normal.

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3. Los fracasos escolares: las dificultades de aprendizaje pueden entrar dentro de una de
las categorías siguientes; el desarrollo detenido, que afecta la persona del niño como un
todo o al función intelectual del, sea global o limitado, específicamente al área
intelectual, una sexualización o simbolización agresiva.

4. Fallas de adaptación social: las fallas de adaptación pueden interpretarse como una
consecuencia de las circunstancias ambientales adversas, del defecto del funcionamiento
o alteraciones económicas en el equilibrio, defectos del superyó o falsos ideales del yo.

Capítulo III
Crecimiento del yo y del superyó
El desarrollo racional, social y moral del niño, el diagnosticador verificara la integridad
o las deficiencias del aparato que sirve a la percepción, la memoria, la movilidad,
determinara si las funciones yoicas más importantes se encuentran en u nivel adecuado
a su edad, si es capaz de hacer uso de la experiencia, de integrar lo que ocurre dentro de
él y de distinguir entre sensaciones y percepciones que grado de evaluación ha
alcanzado en el lenguaje y el pensamiento lógico, si ha adquirido pautas morales y si
estas rigen su conducta, si logra controlar los impulsos y si utiliza algún mecanismo de
defensa.

Otros aspectos de la personalidad del niño


1. Se investigan la conducta, la actividad de fantasear y los síntomas, con el fin de
individualizar aquellos elementos cuya naturaleza genética se evidencia en la relación
entre su expresión manifiesta en la personalidad y el contenido reprimido, relación bien
conocida por el analista.

2. Los conflictos alrededor del cual gira la vida del niño, como conflicto de autoridad
externa, conflicto entre los deseos del niño.

3. Finalmente generales cuya presencia o ausencia, o cuyo poder o debilidad influyen


de manera decisiva en el ulterior mantenimiento de la salud del niño y de sus
posibilidades de responder o no al tratamiento, como por de soportar las decepciones, el
dolor, la frustración y la ansiedad.

4. Existen diferencias en cuanto al estado y la fuerza de las tendencias progresivas del


desarrollo en comparación con las regresivas, siempre habrá mejores posibilidades de
preservar la salud mental cuando las tendencias progresivas superen a las regresivas.

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Capítulo IV
La neurosis infantil, sus problemas
Los estadios libidinales (supuesto por Greenacre) coexisten desde el nacimiento y
alcanzan sus picos de maduración a diferentes ritmos de velocidad. Solíamos pensar
que todas las expresiones de erotismo infantil carecían de la calidad orgásmica de la
sexualidad adulta, que no conducían a un clímax. Greenacre descarta este supuesto y lo
reemplaza por la descripción detallada de ritmos contrastante, sedante y adormecedor y
otro conducente a un aumento gradual de la excitación y la tensión. Cuanto más cerca se
halla el infante del estado embrional parasitario, mayor es la preponderancia del tipo
adormecedor regular de placeres rítmicos.

En lo concierne a la seducción casi inevitables que tienen lugar entre los niños
pequeños siempre que no se los observa, que estos acontecimientos entre compañeros
que se hallan en la misma etapa de desarrollo libidinal, son inofensivos, sin embargo
cuando el seductor se encuentra en una etapa superior solo este descarga su apetencia
libidinal. Las perturbaciones tempranas graves, aunque crean dificultades difusas en
todos los periodos, pueden no manifestarse con toda su fuerza patológica hasta la
pubertad.

El balanceo, según las indagaciones de Greenacre es un placer sedante, auto erótico


que tiene su inicio en el periodo intrauterino, por lo tanto su manifestación se debería a
una regresión. En relación con los movimientos de balanceo y de golpes con la cabeza,
hemos notado también la incidencia del canturreo o canto monótono de una canción,
observado este último con frecuencia en los caso de los defectivos mentales.

Los niños que se balancean y se golpean la cabeza, son por lo general del tipo de los
que se concentran más en sí mismos que el en mundo de los objetos, esta actitud
narcisista tiene sus consecuencias en el desarrollo del lenguaje ya que estos niños se
detienen más que otros en su primer estadio.

En lo que concierne a la observación de Hartmann de que el desarrollo precoz puede


ser tan sospechoso o nefasto como la persistencia de fenómenos más tempranos. La
precocidad se cura a menudo en forma espontánea cuando la progresión del desarrollo
llega a ponerse a la altura del rasgo precoz, los fenómenos regresivos se benefician
menos con los progresos espontáneos regresivos se benefician menos con los progresos
espontáneos del niño.

La relación objetal básica se mantiene y forma durante el primer año de vida, los
acontecimientos de este periodo determinan como se desarrollara en un ser humano la
capacidad de relación objetal.

El periodo de relación del niño con su madre coincida con la actitud descripta por
Melanie Klein como la del objeto parcial, niño hay duda de que el objeto de a necesidad
se transforma en el primer objeto amoroso.

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No se debe confundir entre objeto y necesidad, no les otorgamos la importancia que
tienen a las diferencias existentes entre el objeto de una necesidad, o de una pulsión y
un objeto amoroso. Solo se debería referir que la catexia libidinal haya pasado de la
experiencia de satisfacción del deseo objetal por medio del cual se produce la
satisfacción.

El objeto es un instrumento que satisface la necesidad, en el nivel inferior de


relaciones entre lo individual y lo ambiental volverá a surgir en tales estados y dejara
fuera de acción al más maduro y complejo.

Capítulo V
La neurosis infantil, consideraciones genéticas y dinámicas.
Al emprender el examen de las manifestaciones patológicas en la infancia, no
debemos de perder de vista, en nuestra evaluación, una suma importancia entre pasado y
presente. En este periodo el psicoanálisis no encaraba la psicopatología infantil como
tal. El interés y enfoque de los especialistas se centraba en las neurosis de la vida adulta,
su génesis, su dinámica, la relación que guardaban con la formación del carácter normal,
la diferencia existente entre ellas y la psicosis.

La neurosis infantil despertó su interés sólo que lo que reviste importancia para
la aparición del trastorno adulto son las experiencias subyacentes en la infancia; es
decir, que no existe neurosis adulta, sea histeria de conversión, fobia o neurosis
obsesiva, que no se halle precedida por una neurosis infantil. Por lo tanto los casos
clínicos mencionados anteriormente se demostraron tanto el trastorno adulto como el
infantil tenían su causa en un conflicto, eran elaborados de la misma manera y
empleaban mecanismos idénticos, y que sus síntomas, así mismo y representaban
intentos idénticos de lograr una resolución del conflicto, por inadecuada que ésta le
parezca si se la considera desde el punto de vista de la adaptación a la realidad.

Se suponía aunque por ese entonces no sepudo probarse, ya que no existían


estudios longitudinales que el descubrimiento de que toda neurosis adulta es precedida
por una neurosis infantil no autorizaba a concluir que todas las neurosis infantil seria
seguida de una perturbación neurótica en la existencia posterior de la persona. Se
entendía que ello entrañaba una serie de implicaciones como las siguientes:

- Que la neurosis infantil es más frecuente o sea más normal en su acaecer que su
contraparte adulta.
- Que muchas neurosis infantiles son susceptibles de cura espontanea, la cual
tiene lugar en el momento en que los cataclismos emocionales de la niñez
comienzan, a ceder, al entrarse en el periodo de la latencia.
- Que depende de las experiencias de la vida adulta el que los conflictos infantiles
se reactiven, es decir, el que den lugar a una nueva neurosis.

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Es bien sabido que como hechos que precipitan la neurosis adulta se
consideraban los conflictos entre los afanes sexuales activos y pasivos; entre la
heterosexualidad y la homosexualidad; entre el amor objetal y los deseos de muerte
experimentados en relación con las mismas personas; entre tendencias instintivas
groseras de todo tipo y exigencias opuestas al superyó. Las correspondientes
constelaciones para la neurosis infantil se hallarían en los incidentes tormentosos del
periodo fálico edípico, durante el cual también se producen conflictos, como los
desencadenantes entre las actitudes edípicas positivas y negativas; las identificaciones
masculinas y femeninas; las ambivalencia en la actitud hacia los padres; los deseos y
temores de castración del niño varón; los conflictos entre las diferentes estructuras de la
personalidad (ello, yo, superyó).

Resultaba natural asignar la neurosis infantil, en especial su culminación, al


periodo fálico edípico, ya que suponía que la estructuración cabal de la personalidad, la
fuerza y la independencia absoluta del superyó y de modo concomitante la plena
capacidad de desarrollar conflictos similares a los de la existencia posterior de la
persona no podía lograrse antes de ese periodo.

Sobre la base de nuestro conocimiento de las fases del desarrollo, generado a


partir del análisis de adultos, por medio del análisis de niños y la observación directa de
bebés y niños pequeños, procuramos trazardicho mapa desde el nacimiento en adelante,
estando situada la fase falicoedípica, no en el extremo inferior, sino en el extremo
superior de nuestra investigación.

Las reacciones psicosomáticas de la infancia


Las dificultades, en la medida en que no poseen una causa orgánica discernible,
son de carácter físico que en su manifestación y emocional en su origen. Derivan por un
lado, de la interacción producida entre modalidades innatas del funcionamiento y la
manera en que la madre maneja esas potencialidades y por otro de una suerte de
infección emocional que emana de ella, es decir, de la respuesta del bebé a sus estados
de ánimo, su ansiedad, preferencias y rechazos.

Los efectos generados en el bebé se descargan a través del cuerpo; sus


experiencias físicas pueden hallar expresión en sus estados afectivos. Este fácil acceso
de la mente al cuerpo y viceversa se estima normal durante el primer año de vida y se
torna patológico sólo si persiste más allá de ese periodo, después que ya se han abierto
nuevas vías de descarga por medio del pensamiento, el lenguaje y la acción (Freud Ana,
1992).

Es importante para nosotros es que estos hechos psicosomáticos iniciales


contribuyen de manera básica a la conformación de la personalidad de in individuo,
especialmente por medio de sus experiencias de placer-displacer, satisfacción-
frustración. Se ha descubierto ya hace mucho que la satisfacción de las necesidades
corporales tempranas abre camino al establecimiento de una vinculación objetal y de ahí
en adelante, a la capacidad general del individuo para forjar relaciones objetales.

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En épocas más recientes, observaciones y reconstrucciones concernientes al
primer año de vida han establecido que la falta de equilibrio entre el placer y displacer y
en especial predominio del dolor y frustración en ese periodo puede impedir la
elaboración del yo al llevar o llevar una distorsión del yo de carácter perdurable y a su
desviación de la norma y que la incapacidad de la madre para reconfortar el bebé de
modo adecuado puede ejercer efectos duraderos en la relación con la posterior
capacidad o incapacidad general del individuo para enfrentar niveles incluso normales
de displacer, dolor o ansiedad.

Lo que primordialmente constituye un atributo personal contribuirá entonces de


manera secundaria a conformar la psicopatología del niño. El que la forma y fuerza de
las vinculaciones objetales desempeñan un papel decisivo en la elección de una neurosis
es algo ya sabido. Las distorsiones del yo pueden hacer que este se vea totalmente
incapacitado para desempeñar su rol en la neurosis infantil y conducir a estados
limítrofes muchos más anormales. Ejemplo: una mayor intolerancia por le displacer
conduce, de modo casi inevitable al empleo exagerado de mecanismos de defensa del yo
y en consecuencia, aumenta la gravedad especifica de las inhibiciones y otras
manifestaciones neuróticas.

La relación inicial entre madre y bebé


Lo que surge sobre la base de ambivalencia (amor-odio; satisfacción-frustración,
etc.) esta combinación tan compleja es la actitud general de cada niño hacia sí mismo y
hacia el mundo que lo rodea. Un supuesto psicoanalítico de antigua data afirma que la
experiencia de ser amado, recibida en la infancia, crea para toda la existencia posterior
del individuo, un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismo. En la literatura
actual volvemos hallar el mismo concepto, propuesto en términos de confianza básica,
consideración por sí mismo y autoestima.

Los instintos componentes (prefálicos)


Las contribuciones realizadas por los instintos componentes prefálicos, tanto
hacia el desarrollo de la personalidad como hacia la neurosis infantil, difieren de las
descriptas. En lo que respecta a los atributos personales y la formación del carácter son
por supuesto bien conocidas intervienen en ellas sea como remanentes de su aparición
originaria o trasformados en sus opuestos. Pero por sobre todo revisten de suma
importancia en relación con la generación de la neurosis infantil en dos sentidos: 1)
preparando camino para las regresiones, y 2) sentando bases para las formaciones de
compromisos neuróticos que pueden considerarse verdaderas predecesoras en la
neurosis infantil propiamente dicha.

1. En lo que atañe a la regresión: si consideramos característicopara el


desencadenamiento de un proceso neurótico el que el yo del individuo se
retraiga de un conflicto en curso, o peligro o frustración, de una forma de
satisfacción anterior y más segura, entonces los instintos componentes asumen el

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significado especifico de ser los agentes que facilitan el camino de tales
retrocesos.
2. En lo que atañe a la formación de síntomas que precede a la neurosis infantil:
viene aún más al caso el hecho de que es el área de los instintos componentes
(tendencias sexuales orales y anales; y su frustración)la que produce síntomas
neuróticos tempranos en inconfundibles. Estos pueden ser de naturaleza
histérica, fóbica u obsesiva, tales como las afecciones de las extremidades;
reacciones fóbicas hacia la ingestión de alimentos y la eliminación, el sueño o el
baño, la soledad; inhibiciones del tacto o la motricidad; una insistencia rígida en
la regularidad y la ausencia de cambio; una intolerancia obsesiva de la suciedad,
la crueldad, etc.

Los conflictos en que se basa esa sintomatología inicial no se dan entre instancias
internas, sino representan, fundamentalmente, choques entre el deseo instintivo interno
del niño y la influencia prohibitiva o inhibidora en el mundo externo.

Más allá de la neurosis infantil


No toda psicopatología infantil asume la forma de una neurosis infantil. La
aparición de esta última presupone la negociación exitosa de varios pasos importantes
para el desarrollo, lo cual como sabemos, no siempre se da en la práctica. Cuando tales
fallas del desarrollo dominan el panorama, el niño presentará cuadros clínicos situados
al borde mismo de una patología mucho más severa, como una psicosis o deficiencia
mental; o permanecerá detenido en el nivel inferior descripto o formación de síntomas
neuróticos trastocada que corresponde a una organización preedípica de la personalidad.

Por un lado consideramos una visión múltiple de la neurosis infantil. Ya que


pensamos que por un lado le pertenece al ámbito de la psicopatología y nos damos
cuenta de que sus formas pueden ser muy severa y frustrante. Por otro, sabemos también
que ocupa un lugar natural en la infancia de muchos individuos cuya adaptación futura a
la vida es exitosa, y que los conflictos subyacentes en ellos son normales.

Capítulo VI
Algunos tipos y etapas de la inadaptación.
Según Aichhorn los factores internos y externos que impiden el desarrollo
emocional de las diversas funciones yoicas actúan como un obstáculo de la adaptación
primaria de la realidad que él lo considera como base indispensable y antecedente
necesario para el desarrollo en cuanto concierne a lo social.

En cambio, los factores internos y externos que interfieren con el desarrollo


emocional del niño y le impiden vincular con sus sentimientos a objetos amorosos
permanentes impiden el segundo paso del desarrollo social esto es la adaptación a las

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normas culturales de la comunidad a la que se espera que el niño se incorpore en calidad
de miembro.

Cuando faltan los vínculos emocionales normales, ni existen incentivos


suficientes ni le es tampoco posible al niño modelarse a sí mismo sobre el patrón del
mundo adulto que lo rodea. No logra construir el núcleo del superyó fuerte y eficiente,
actuar como barrera contra las fuerzas instintivas y orientar su conducta de acuerdo con
las normas sociales.

La separación de los niños con respecto a sus progenitores, la ausencia


prolongada o muerte de éstos, la falta de afecto por los progenitores o la falta de
confianza en ellos, el cambio reiterado hogares sustitutos, la vida en instituciones sin
previsiones para el desarrollo de vínculos personales, todos estos factores han sido
destacados, de acuerdo a los hallazgos de Aichhorn.

Entre los diferentes hallazgos se ha presentado especial reconocimiento a los


factores que refieren a la relación del infante con la madre. El primer año de vida es
crucial durante la cual debe tener lugar el paso, de máxima importancia, que lleva del
narcicismo primario al amor objetal, transición que se produce a través de etapas
reducidas. Mediante la experiencia repetida de la satisfacción de las primeras
necesidades corporales, el interés libidinal del niño va desplazándose a las personas del
mundo exterior la madre o la sustituta madre que son los responsables de proporcionarle
esa satisfacción.

En casos en que la madre se encuentra ausente o descuida al niño o es


emocionalmente inestable o ambivalente, y por consiguiente no se constituye en una
fuente constante de satisfacción, en los casos de cuidados del infante es insuficiente o
impersonal, proporcionado por figuras que cambian, la trasformación del libido
narcisista en el libido de objeto se efectúa de manera inadecuada. Entonces subsiste una
tendencia más fuerte, durante toda la vida futura, a apartar la libido de los objetos de
amor y dirigirla hacia así mismo en todas las ocasiones en que el mundo objetal provoca
desilusión.

El entorpecimiento del desarrollo libidinal que resultan estas privaciones


tempranas conduce además a una unión inadecuada de los impulsos destructivos del
niño. Cuando la vida amorosa del niño es deficiente, los impulsos destructivos
permanecen más aislados y se manifiestan de forma más independiente de diversos
modos, que van desde la agresividad meramente sobre acentuada hasta una
destructividad desenfrenada, mediante actitudes que son en sí mismas las fuentes más
frecuentes de la delincuencia y la criminalidad.

Mientras el infante pasa por las etapas en cuyo trascurso identifica elementos del
mundo externo con su propia persona o su propio cuerpo, en que proyecta hacia el
mundo externo impulsos internos que no desea aceptar, percibe y piensa de acuerdo con
sus propios deseos, y no de acuerdo a realidades subjetivas. Mientras la identificación y
la proyección, el pensamiento gobernado por el deseo, la omnipotencia mágica dominan

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el funcionamiento de su mente, solo puede ver su ambiente de forma subjetiva y no
objetiva.

De este modo el niño reacciona a lo que cree que existe en el mundo exterior
más bien ante una realidad propiamente dicha. Su consiguiente renuncia a aceptar
restricciones, a renunciar a posponer la satisfacción de sus deseos o la subestimación de
sus propias fuerzas, todo esto constituye la inadaptación social inherente al niño
pequeño, la que después va cediendo terreno de forma gradual, a medida que el sentido
de realidad se desarrolla, a una adaptación social cada vez mayor . Cuando estos modos
infantiles de funcionamiento mental persisten más allá de su tiempo normal, la conducta
que sobre ellos se basa se clasifica entonces como antisocial.

Ciertos tipos de inadaptación social deben entenderse no como consecuencia de


una perturbación temprana y el debilitamiento resultante de amor objetal, sino como
acontecimientos que caen dentro del dominio de las adhesiones emocionales normales
de los niños. La primera fase de inadaptación social es la provocada por el uso de
mecanismos tan primitivos como la proyección, la introyección y el pensamiento
mágico, en relación con el mundo objetivo.

Una segunda fase regular de la inadaptación social puede remontarse a la


tendencia del niño a desplazar sus relaciones objetales. Finalmente, una perturbación
grave de inadaptación social puede hallar su motivo en la completa supresión de la
masturbación fálica y la consiguiente inundación de las actividades yoicas con
contenidos sexuales. Esta sexualización de las actividades yoicas produce ciertas formas
familiares de conducta psicopática.

Capitulo VII
Evaluación de la patología en la infancia. Directivas para la investigación.
Nuestra finalidad a largo plazo es lograr un nuevo enfoque de evaluación de la
patología en la infancia, especialmente en relación con las variaciones de la normalidad
y el desequilibrio de las líneas madurativas. Como medio apropiado para la
determinación, proponemos el establecimiento de perfiles madurativos que sirvan para
la caracterización detallada de cada niño enfermo o sano:

1. En la etapa de determinación inicial, utilizando los hallazgos de todo el personal


que interviene en el proceso de diagnóstico.
2. En el caso de niños que requieran terapia, al finalizar el tratamiento
psicoanalítico, utilizando los hallazgos del analista o terapeuta de niños que
estuvo a cargo del análisis.
3. Dos o tres años después de la terminación del tratamiento, utilizando los
resultados del seguimiento.

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El método utilizado para producir el material necesario para las determinaciones
es la observación psicoanalítica y en el tratamiento la técnica psicoanalítica. La
evaluación del material en lo que concierne a la significación desde el punto de vista
madurativo surgirá de la discusión entre los diversos participantes en el plan
multidisciplinario (psicología, educación, psiquiatría) sobre la base de su entrenamiento
y experiencias vinculadas al desarrollo del niño anormal y normal.

Una investigación teórico- clínico minucioso de la psicopatología de la infancia


según Anna Freud, puede ser importante y beneficiosa por diversos motivos:

1. El perfeccionamiento de los diagnósticos diferenciales entre los distintos grupos


de desórdenes permitirá que los clínicos obtengan un mayor aprovechamiento de
sus recursos terapéuticos.
2. Las comparaciones detalladas entre las perturbaciones infantiles y adultas
comprendidas en todas las categorías diagnosticas brindará una mayor seguridad
a los pronósticos que los psiquiatras y analistas de niños deben formular en la
etapa diagnostica.
3. Las diferenciaciones precoces, sobre todo el desarrollo delictivo y el neurótico,
facilitarán la elección acertada del método terapéutico.
4. El estudio detallado de numerosos cuadros clínicos permitirá conocer la
participación que tienen en cada uno el proceso de maduración y desarrollo
normal, los factores ambientales, poniendo en manifiesto los aspectos a ser
modificados.
5. Los resultados de los estudios propuestos no sólo estarán a disposición de los
profesionales que trabajan con niños sino también todos aquellos que integran
los diversos servicios sociales tales como, escuelas, internados, etc.

Capitulo VIII
Evaluación de casos fronterizos.
La evaluación de los casos fronterizos en la infancia es una subdivisión de la
evaluación de los tempranos trastornos infantiles. Anna Freud define neurosis infantil
como en la época de los conflictos edípicos; al no poder resolver el complejo de
castración, o la combinación de ambos, el niño regresa a puntos de fijación más
tempranos y su yo se ve enfrentado con primitivas modalidades de satisfacción que le
resultan intolerables; surge entonces un conflicto interno y las soluciones
transaccionales resultantes se manifiestan en la formación de síntomas.

Entre las numerosas definiciones que existen de caso fronterizo, lo más común
lo describe como un cuadro clínico ubicado en el límite de la neurosis y la psicosis. Este
abordaje del concepto de casos fronterizos hace que queden incluidos en él no
solamente los neuróticos y psicóticos, sino también están ubicados en el límite la
deficiencia mental, la delincuencia, las perversiones, etc. La línea demarcatoria entre los

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desórdenes no siempre es clara. A cierta edad todos los niños presentan rasgos
delictivos, hay edades en la que cabe esperar conductas antisociales o sociales; lo
mismo pueden decirse de las perversiones.

Mapa conceptual

El trauma psiquico

Sintomatología de la
infancia.

Evaluación de casos
Neurosis infantil. Etapas de la inadaptación fronterizos.
Consideraciones y Evaluación de la Observaciones desde el
genéticas y dinámicas patología en la infancia punto de vista del
desarrollo

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Discusión
El libro analizado presenta una sistematización de parte de la autora Anna Freud
de la teoría psicoanalítica aplicada al niño, Los conceptos de trauma, sintomatología y
las características de la neurosis han sido bien delimitadas para brindar al profesional las
nociones para el diagnóstico acertado aun teniendo en cuenta el aspecto orgánico que no
se deja de lado en ningún momento.

Los procesos de la psicoterapia y las consideraciones del trabajo en equipo


reafirman la importancia de tener en cuenta las particularidades de cada caso, lo que
nunca permite aplicar un mismo modelo estructurado a todos los pacientes.

Anna Freud desarrolla en el libro una muestra de su compromiso con la ciencia


al buscar la sistematización y presentar una innovación en su momento para el avance
del psicoanálisis teniendo en cuenta una población como la infantil.

La autora se propuso a delimitar algunos conceptos dentro del psicoanálisis


teniendo en cuenta el trabajo con los niños, a fin de lograr un diagnóstico acertado a
partir de la identificación de signos y síntomas neuróticos.

No toda psicopatología infantil asume la forma de una neurosis infantil. La


aparición de esta última presupone la negociación exitosa de varios pasos importantes
del desarrollo, que no siempre se da en la práctica. Como analistas tenemos una visión
múltiple de la neurosis infantil; por un lado consideramos que pertenece al ámbito de la
psicopatología y nos damos cuenta de que, en sus formas excesivas, puede ser muy
severa y frustrante; por otro lado, sabemos también que ocupa un lugar natural en la
infancia de muchos individuos cuya adaptación futura a la vida exitosa, y que los
conflictos subyacentes en ellos son normales. Por lo tanto la neurosis en un signo
positivo del desarrollo de la evaluación de la personalidad; una progresión de pautas
primitivas a complejas.

A partir del estudio de este libro, observamos que la autora organizó las etapas
de intervención teniendo en cuenta el diagnóstico del niño, el comité de médicos
aprobaba el tipo de tratamiento a llevar a cabo para su posterior publicación.

La inadaptación social debe entenderse no como consecuencia de una


perturbación temprana y el delimitamiento resultante de amor objetal, sino como
acontecimientos que caen dentro del dominio de las adhesiones emocionales normales
del niño; una primera fase del inadaptación social es provocada por el uso de
mecanismos tan primitivos como la proyección y el pensamiento mágico en relación al
mundo objetal.

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Glosario
Anuencia somática: sistemas orgánicos, funciones físicas y partes del cuerpo
involucradas que siguen siendo más vulnerables que el resto de la psiquis infantil.

Catexia libidinal: experiencia de la satisfacción del deseo al objeto (material o


humano) por medio de la cual se produce la satisfacción.

Catexia objetal: el objeto de la necesidad o pulsión se trasforma en el primer objeto


amoroso.

Factores metapsicológicos: se conforma por lo genético, dinámicos, económicos,


estructurales y adaptativos que subyacen en sí mismos.

Formación de síntomas que precede a la neurosis infantil: viene aún más al caso el
hecho de que es el área de los instintos componentes (tendencias sexuales orales y
anales; y su frustración) la que produce síntomas neuróticos tempranos en
inconfundibles.

Esencia de una situación traumática: es una vivencia de indefensión por parte del yo
ante la acumulación de excitaciones externas o internas.
Instintos componentes:es la diferenciación de los componentes prefálicos en el
desarrollo de la personalidad y la neurosis infantil.

Indefensión yoica: estado de desorientación e impotencia en que se encuentra el


organismo cuando es privado de la mediación de yo.
Madre rechazante: no cumple el papel que le corresponde como objeto de los deseos
libidinales del hijo.

Neurosis infantil: la época de los conflictos edípicos; al no poder resolver el complejo


de castración, o la combinación de ambos, el niño regresa a puntos de fijación más
tempranos y su yo se ve enfrentado con primitivas modalidades de satisfacción que le
resultan intolerables; surge entonces un conflicto interno y las soluciones
transaccionales resultantes se manifiestan en la formación de síntomas.

Neurosis traumática: consecuencia directa del hecho traumático y corresponde a los


intentos hechos por el paciente para asimilarlo.
Regresión: si consideramos característico para el desencadenamiento de un proceso
neurótico el que el yo del individuo se retraiga de un conflicto en curso.

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Bibliografía
Freud Anna(1992). Neurosis y sintomatologia en la infancia.Psicologia profunda.

Espana Barcelona. Ediciones Paidós Iberica, S.A.

R. Vallejos, O. (2002). Anna Freud, una vida dedicada al conocimiento y a la ayuda

psicológica del niño.

Obtenido de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0211-

57352002000100006

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Anexo
Mini documental. Anna Freud. https://www.youtube.com/watch?v=LpIs416_7co

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