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Motivaciones de la cultura del piquete

27 de abril de 2014 • Opinión LA VOZ


Revertir la cultura del piquete llevará tiempo, pero es posible si nos damos cuenta de que el problema está
en el funcionamiento del Estado.
Es un hecho insoslayable que en los últimos años se ha establecido una suerte de “cultura del piquete” en
la Argentina. La cantidad de bloqueos ha ido en aumento, al tiempo que es cada vez más variada la gama
de actores sociales que cortan vías públicas en el marco de un reclamo.
En ese sentido, pueden distinguirse al menos cuatro tipos de motivaciones para cortar una vía pública.
Coyuntura económica y social. Los bloqueos derivados de la coyuntura económica y social son los más
numerosos. Abarcan aproximadamente el 65 por ciento de la totalidad de los piquetes a lo largo de un año
dado.
Tres grandes grupos de actores los realizan: las organizaciones sociales, pioneras en la masificación de esta
metodología de protesta tras la crisis de 2001; los sindicatos estatales y privados, que aumentaron su
influencia y visibilidad a partir de la recuperación económica iniciada en 2002, y los grupos de
desocupados, protagonistas de piquetes emblemáticos a fines de la década de 1990.
Reclamos vecinales. Los vecinos son el gran actor emergente de la protesta social en el país. Su incidencia
en términos de piquetes creció de modo exponencial en los últimos dos años, pese a que son una fuerza no
organizada. El motivo principal del piquete vecinal tiene que ver con la falta o deficiente prestación de
servicios públicos, como ser seguridad, energía eléctrica, agua corriente o cloacas. Los vecinos
protagonizan alrededor del 20 por ciento de los piquetes anuales.
Cuestiones político-ideológicas. Los piquetes de tipo político-ideológico tienen estrecha relación con
decisiones gubernamentales, judiciales o hechos políticos puntuales. Los protagonizan fuerzas partidarias
de izquierda, movimientos estudiantiles, grupos ambientalistas u otras organizaciones de la sociedad civil.
En algunos casos, también participan grupos de vecinos autoconvocados. Cerca de un 10 por ciento de los
piquetes se explican por motivaciones político-ideológicas.
Razones insólitas. Por último, cabe destacar un cuarto grupo, que son los piquetes producto de razones
insólitas. Si bien representan menos del dos por ciento, son una clara muestra de que hoy cualquier motivo
parece válido para protestar bloqueando una vía pública. Dueños de prostíbulos clausurados o
contrabandistas que interrumpen el paso en un puente internacional por restricciones al comercio ilegal
son algunos ejemplos recientes en este sentido.
Revertir la cultura del piquete llevará tiempo, pero es totalmente posible si nos damos cuenta de que el
problema está en el funcionamiento del Estado y no en la disyuntiva de reprimir o no a los piqueteros, o en
el hecho de sancionar nuevas leyes para encuadrar situaciones que ya están ampliamente reguladas.
*Director del portal Diagnóstico Político. Patricio Giusto