Anda di halaman 1dari 9

Santo Domingo, Distrito Nacional 27/10/2017.

El Barroco

El primer acápite de este capítulo, busca explicar las primeras nociones del
movimiento Barroco. Se explica como en el Barroco se exterioriza una
mentalidad más homogénea, en comparación con los demás movimientos,
aunque fue adoptado (el barroco) de manera diferente en los países cultos de
Europa.
El Manierismo y el Gótico fueron fenómenos que se dieron a nivel general en
Europa, el Barroco contiene muchos esfuerzos artísticos diversificados y cada
uno de estos esfuerzos se ve de manera diferente en los diversos países de
Europa en los que se vio manifestado este movimiento, por tanto, el autor
explica que la posibilidad de sacar un común denominador del Barroco es casi
imposible, es decir, no podemos señalar elementos o características que se
encuentren presentes en todo lo que se pueda considerar Barroco y así
mismo, dentro de las corrientes barrocas se marcan muchas diferencias
tajantes.
El Barroco de los ambientes cortesanos y católicos es completamente diverso
del de las comunidades culturales burguesas y protestantes, siendo la más
importante la primera, esta tenía un sentido más sensual, monumental y
decorativo y un estilo clasicista más rígido en su forma.
Desde el Gótico se fue haciendo cada vez más complicada la estructura de
cada estilo, antes de que llegara el Barroco se podía identificar la intención
artística de una época, ya sea si era naturalista o antinaturalista, integradora o
diferenciadora, clásica o anticlásica, pero ya luego el arte pierde este carácter
unitario, y puede ser a la vez, naturalista y clásico, analítico y sintético.
Todo el arte de este periodo fue denominado como moderno, antes de esto
solo se le tildaba de esta manera a las corrientes confusas y extravagantes.
Las personas rechazaban este estilo debido a su falta de reglas, por el hecho
de que no podían regirse bajo ciertos tipos de cánones y parámetros para
desarrollarlo.
Artistas como Croce catalogan el Barroco como falta de lógica y de tectónica,
pero el autor explica que esto es porque son artistas incapaces de liberarse
del racionalismo e incapaces de entender el barroco con sus elementos y solo
ven columnas que no sostienen nada, muros que se retuercen, etc.
Wolfflin desarrolla unos conceptos que nos ayudan a entender más el Barroco,
como, por ejemplo:
Pictórico: Se inclina a lo pictórico, es decir, quería deshacerse de la forma lineal
y convertirlo en algo más movido, palpitante e inaprensible, también quería
borrar los límites y contornos y dar una sensación de lo infinito e interminable.
Profundo: Con la tendencia de la superficie a lo profundo hace una referencia
a la vida, a lo dinámico de la vida y en contra de todo lo fijo y delimitado, así el
espacio es considerado como una función. Para lograr esto usaban grandes
primeros planos, muy grandes y de la brusca disminución en perspectiva de
los objetos del fondo.
Forma Abierta: Se sustituía lo absoluto por lo relativo, lo más estricto por lo
más libre, manifestando estas intenciones en la forma abierta y composiciones
atectónicas buscando un efecto de continuidad.
Sin embargo, al arte clásico de la época barroca no pueden aplicársele la
mayoría de estas categorías, y es entonces donde autor pregunta ¿Pero se
puede hablar todavía de una unidad estilística del Barroco? Y el mismo nos
responde “De un estilo de la época que sea unitario, que domine en toda ella,
propiamente no se podría hablar nunca, pues en cada momento hay tantos
estilos diversos, cuanto los son los grupos sociales que los producen”

El Barroco de las Cortes Católicas


Como ya sabemos el Manierismo fue lo que nos dio paso al Barroco, el frio y
complicado Manierismo deja que nos llegue el sensual, sentimental y
compresible para todos Barroco, que fue una concepción artística 100%
popular, estaba dirigidos a las clases cultas, pero a la vez tomaba en cuenta a
las grandes masas populares, no había exclusivismo aristocrático como el
periodo anterior.
En este periodo se da una importante división, una división fundamental entre
las obras de arte que eran de carácter eclesiásticos y las de carácter profano.
El arte sagrado católico se fija en la Anunciación, el Nacimiento de Cristo, el
Bautismo, la Ascensión, la Cruz a cuestas, el Encuentro con la Samaritana y
escenas bíblicas de este tipo que aún podemos ver hoy en día como las
imágenes de devoción.
Este arte eclesiástico adquirió un carácter oficial y dejo de ser espontaneo y
subjetivo, se basó más en el culto y menos en la fe inmediata, la Iglesia de
aquel tiempo buscaba que estas imágenes fueran interpretadas de una manera
sin riesgo a que pueda haber rasgos de subjetividad en las interpretaciones,
no obstante, querían que el arte fuera popular, para todos, pero un popular
limitado a la sencillez de las ideas.
Ya entendido que el Manierismo era y debía ser estricto y negador del mundo,
al acabar, el Barroco puede ser más libre y es más libre y esto más el hecho
de que la Iglesia Católica decide concentrarse en los países que le quedan,
hace que se desarrolle una fastuosa producción artística.
Se producen muchas iglesias y capillas, los Papas construyen palacios, villas
y jardines, se crean pinturas de bóvedas e imágenes de altar, estatuas de
santos y monumentos sepulcrales, relicarios, más que en ninguna otra época.
Todo esto hizo que Roma se convirtiera en la ciudad barroca que todos
conocemos, el arte barroco romano se hace internacional y por los 1620 se ha
impuesto en roma el Barroco en su totalidad.
El Barroco significo la disolución definitiva de la tradición cultural medieval, y
con esto termina efectivamente la Edad Media, luego de que el Manierismo
tratara de hacerlo, pero no lo lograra. Por tanto, el arte supera el objetivismo
medieval y se vuelve una expresión de vivencias subjetivas. Desaparece el
rasgo antinatural, forzado y agarrotado del moderno clasicismo del
Renacimiento.
En Francia el gobierno desea romper todas las relaciones que haya y pueda
haber de los artistas con el estado y que los artistas sirvan solo al estado y que
las academias los educan para que sea así. El rey se vuelve el único cliente
de arte del país y las altas finanzas del mercado artístico caen, haciendo que
la actividad del rey en Versalles, en el Louvre, en los Inválidos absorban todas
las fuerzas disponibles.
Se establece la Academia como lugar de concentración del arte, unieron para
el trabajo común a arquitectos, pintores, escultores, tapiceros, ceramistas y
etc.
Las obras de arte destinadas a exportación, las del rey, las que se dedicaban
a otras cortes y las de las altas personalidades se realizaban en un solo sitio.
Todo lo que surgía de aquí era tachado como perfecto, creación de una cultura
artesana sin precedentes.
La unión del arte de la Baja Edad Media y el arte italiano dio paso a la
realización de artes menores que nunca han sido superadas en su género con
un nivel de calidad bastante alto a pesar de no mostrar creaciones individuales
únicas.
Las obras de pintura y escultura también adquirieron un carácter industrial, los
pintores y escultores realizaba decoraciones y hacían variaciones sobre tipos
fijos y se le dio al marco el mismo cuidado que a la misma obra de arte, a pesar
de que quizás no sentían un límite entre la obra de arte y el marco, lo veían
como una sola entidad. Las técnicas de la nueva producción hacen posible el
descubrimiento de valores de belleza en la masa, y subestimar el valor de la
unicidad.
En 1664 en la academia de introdujeron las conferencias donde se analizaba
un cuadro o escultura, se elaboraba una tesis y luego se hacía una discusión
para formar una regla de valor general, y así se fueron formando los cañones
de valores artísticos en Francia. En Italia por el contrario la academia conservo
una doctrina liberal

La tirantez entre la concepción artísticas de los círculos oficiales, tanto de la


iglesia como de la corte, y el gusto de los artistas y aficionados que no se
preocupaban de aquella es un fenómeno que distingue a todo el Barroco.
Antes de la época del Barroco no podía hacerse una distinción de principios
de un arte oficial y un arte para el público, ahora sucede por primera vez que
las tendencias progresistas tienen que luchar no solo con la lentitud del
proceso de evolución sino también contra los convencionalismos protegidos
por el aparato de fuerzas del Estado y de la Iglesia.
La oposición de los años sesenta contra el academicismo, preparó esta nueva
evolución artística en más de un aspecto y así se forma un círculo de amigos
del arte que no solo constaba de especialistas, sino también de profanos. La
composición del publico artístico no cambio de un día a otro.

El grupo artista crecía día a día en extensión y abarcaba elementos cada vez
más diversos y formaban a final de siglo un grupo que no estaba tan
unitariamente compuesto. Esto no significa que el público del arte clasicista
fuera homogéneo y se limitara a los círculos cortesanos. La corte paso de poco
a poco del Barroco sensualista al Barroco clasicista, lo mismo que la
aristocracia

El Barroco Protestante y el Burgués


En España hubo unas condiciones similares a las de la Francia
contemporánea, la aristocracia dependía del estado y la Iglesia adquirió una
posición sin competencias. Quizás todas estas condiciones fue lo que llevo a
que el arte tuviera un “sello en conjunto oficial” como lo indica nuestro autor,
pero lo único es que a diferencia del barroco en Francia, donde todo giraba
más en torno a la corona y al rey, en España el arte estuvo más influenciada
por la religión, algo común en España debido a su fuerte creencia católica que
continua hasta hoy en día.
Flandes no tenía como Francia una producción industrializada u organizada
por el Estado y absorbida por la corte, para esto hubo varios motivos:

1- el archiducado no estaba en condiciones de financiar el arte de esta


manera.
2- 2- Este modo de la vida artística no podía ser cohonestado con el modo de
vida de los Habsburgo (los cuales querían gobernar en Flandes, quizás
haría bien recordad que el dominio de España sobre Flandes tuvo mucho
que ver con el desarrollo de la monarquía y el arte sobre dicho país).

No puede ser ara sorprenderse que la Iglesia era cliente artístico más activo e
importante del país y pues como eran los más importante el arte estaba dirigida
en una línea religiosa, ya que este tipo de obras era lo que se pedía, pero
tenían algo positivo, que no le imponía ninguna coerción especial que afectase
al tono general o los temas particulares de las obras.
La restauración del catolicismo llevo al artista a descubrirse en una libertad
diferente de la que había en otras partes, el autor atribuye que por esto el arte
barroco flamenco tuviera un carácter más libre y cortesano que en Francia.
En Flandes estuvo libre de prejuicios, lleno de espíritu y más gozador del
mundo del arte eclesiástico que en Roma. Quizás podríamos decir que la
instauración del catolicismo fue un movimiento exitoso, la idea católica se unió
muy naturalmente con la monarquía.
En los Países Bajos con todo el asunto de la bifurcación de la cultura y el
progreso económico de Ámsterdam como la capital económica de Europa, el
arte burgués siguió siendo en el arte, a pesar del continuo coquetear de las
clases adineradas con las corrientes de gusto aristocrático, prestó a la pintura
holandesa un sello esencialmente burgués a diferencia de toda una cultura
cortesana en toda Europa. Al momento en que Holanda vino a alcanzar este
“gran” florecimiento cultural, ya había pasado en los demás países en punto
culminante de la cultura burguesa.
Debido al carácter Burgués que tenía Holanda desaparece las trabas
eclesiásticas. Las obras de los pintores se veían en todos lados (menos en
iglesia, las imágenes devotas no se daban en ningún lado en el ambiente
protestante). Los temas bíblicos adquieren un lugar modesto. Preferían
representar lo cotidiano de la vida y lo real, el bodegón, el retrato, el paisaje, la
arquitectura.

Los temas como el paisaje y la naturaleza muerta ya no forman un simple


complemento de las composiciones bíblicas, históricas y mitológicas y
adquieren un valor propio, los artistas se veían libres para poder elegir estos
temas a la hora de crear.
Mientras más cotidiano e inmediato es un tema, mayor es su valor en arte, la
realidad se presenta como algo dominado y familiar, como si dicha realidad se
hubiese descubierto en ese instante y se hubiera adquirido posesión sobre ella
y el artista se hubiese instalado en ella.
La realidad que es propia del individuo, de la familia, de la comunidad y de la
nación, se vuelven objeto del arte, la habitación, la casa, el patio, la ciudad y
sus alrededores, el paisaje del país y la tierra libertada y reconquistada. En el
arte holandés se distingue por un naturalismo muy peculiar, que era mucho
más importante que la elección de los temas. Dicho naturalismo lo separa del
Barroco general europeo y su postura heroica, su solemnidad estricta y su
sensualismo impetuoso, además de distinguirlo de cualquier otro estilo con
tendencia naturalista que haya existido en el pasado.
El nuevo naturalismo burgués es un modo de representación que procura no
tanto hacer visible todo lo anímico cuanto animar todo lo visible. Los cuadros
íntimos donde toma cuerpo esta concepción, han pasado a ser la forma
característica de todo el arte burgués moderno, ningún otro se adecuo tanto al
alma burgués como este, con un impulso a lo profundo y sus limitaciones.
Este arte es el resultado de la limitación al pequeño formato y a la vez del más
alto realce del contenido psicológico.
La burguesía no da empleo a las grandes decoraciones, las proporciones de
la Corte no entran en los cálculos de usos privados, los fines solemnes y
protocolarios son relativamente poco frecuentes e insignificante al lado de las
exigencias de las grandes cortes. En Holanda la pintura fue la más modesta
de las artes figurativas.
Ni la Iglesia, ni un príncipe, ni una sociedad cortesana desidia el destino del
arte holandés, sino una burguesía, con muchos miembros acomodados, nunca
antes el gusto burgués había estado tan libre de toda influencia política y
económica como en Holanda.
Sin embargo, no todo puede ser tan fluido, la demanda no era homogénea en
un todo, los clientes incluían también los municipios, corporaciones,
asociaciones ciudadanas hospicios, hospitales, asilos, las obras dedicadas a
estos tiene una mayor importancia, y era diferente a la pintura burguesa. La
pintura holandesa a diferencia de Italia y Francia, no se empleaba el
humanismo y el gusto clásico.
Sn embargo el gusto artístico burgués privado se mantuvo homogéneo, la
burguesía pertenece a distintas esferas en cuanto a la educación y le pone al
arte exigencias diferentes.
Los ilustrados que se han formado en la literatura clásica y continúan la
tradición del humanismo, favorecían las corrientes italianizantes, muchas
veces vinculadas al Manierismo, a diferencia del gusto popular, estos
ilustrados preferían representaciones de la historia clásica y de la mitología,
alegorías y pastorales, ilustraciones bíblicas agradables e interiores elegantes.
Pero una vez más, el gusto de la burguesía no intelectual, tampoco era
homogéneo. El gusto naturalista-burgués y el clásico-humanista se hallan
durante todo el periodo de florecimiento de la pintura holandesa en estado de
tensión. La orientación naturalista es incomparablemente más importante,
tanto por lo que hace a la calidad, como a la ciudad de su producción.
Pero la orientación clasicista es favorecida por los círculos ricos es ilustrados
y ello asegura a sus representantes más prestigio y mejor venta.
En el siglo XVII muchas gentes hicieron dinero, el cual, dado por el exceso de
capital no siempre podía ser colocado provechosamente, y muchas veces no
bastaba para hacer adquisiciones importantes, la compra de objetos de menaje
y decoración como cuadros, se convirtió en la forma preferida de gastar dinero.
Muchas veces se compraban cuadros porque no había nada más que comprar,
las personas elevadas los compraban porque lucían bien en las casas y daban
efecto de respetabilidad y al fin y al cabo se podían vender otra vez.

El autor plantea la posibilidad de que dichos cuadros, que muchas veces


quizás eran sencillos, para la segunda o tercera generación pasaran a ser un
gran gabinete artístico. Todo este crecimiento económico hizo que en hasta
las casas más humildes hubiera cuadros. Se podía ver que los compradores
eran pequeños burgueses y aldeanos.
Al comienzo la pintura debe de haber asegurado buena ganancia, pues solo
así se explicaría la inundación de profesionales. La producción en masa de
cuadros no hizo un ítem, lo que si ocurre por primera vez en la historia del arte
del mundo occidental es que un número excesivo de maestros pueda ser
comprobado y la existencia de un proletariado artístico.
La disolución de los gremios y el desuso de la reglamentación de la producción
artística por una Corte o por el estado permiten que la coyuntura en el mercado
artístico degenere una competencia violentísima a la que sucumben los
talentos más peculiares y originales.
Los pintores holandeses vivieron en su mayor parte en una situación tan
angustiosa, que muchos de los más grandes entre ellos estuvieron obligados
a practicar cualquier otro oficio al lado de su arte.
Los comienzos del comercio del arte en los países bajos se remontan al siglo
XV y están en relación con exportación de miniaturas flamencas, tapices y
cuadros religiosos. EL mercado de arte en los siglos xv y xvi aún está en manos
de los artistas, que trafican no solo con obras propias, sino también con otras
de origen ajeno.
Las limitaciones que los gremios de pintores ponen en el siglo xv y el xvi al
comercio artístico demuestran que el mercado de arte tiene que luchar con
un exceso de género y que hay demasiados traficantes en él.
Las ciudades para defenderse contra la importación y un desordenado tráfico
callejero, permiten la venta de cuadros solo a personas que pertenecen a los
gremios de pintores. Tal medida no establece una diferencia entre un pintor
un traficante u no pretende algo así como limitar el comercio de arte a los
artistas, sino proteger el comercio local.
Un pintor pasa muchos años de aprendizaje y durante este tiempo no puede
ganar dinero con sus propios trabajos, pues el dinero de lo que pinta va a su
maestro.
La formación e independización del comercio de arte ha tenido inmensas
consecuencias en la vida artística moderna. Conduce, en primer lugar a la
especialización de los pintores en distintos géneros, dado que los
vendedores reclaman de ellos aquella especie de labores que son las más
divulgadas de su mano.
Así se llega a una división del trabajo casi mecánica, en la que un pintor se
limita a los animales, otro a los fondos de los paisajes. El comercio del arte
estandariza y estabiliza el mercado, so solo establece esa producción sobre
tipos fijados, sino que regula el tráfico de las mercancías, en otro caso
anárquico
Por una parte, creo una demanda regular, pues muchas veces surge
precisamente donde el cliente privado falta y por otra informa el artista sobre
los deseos del publico de un modo mucho más amplio y rápido que el que
tendría a su alcance para informarse el mismo. De todos modos, la
mediación del comercio de arte entre la producción y el consumo conduce al
extrañamiento entre el artista y el público.