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Racionalidad o irracionalidad de las sentencias del tsj para el mantenimiento y perpetuación en el

poder del régimen

Antes que nada, debemos esclarecer que entendemos por guerra limitada y guerra
revolucionaria, la primera consistiendo en la instrumentación de la guerra como resolución de
conflictos, sin llegar al extremo de consumar la misma en una guerra total o de aniquilación mutua. La
segunda conformada en el interés de llevar a cabo un cambio radical en cuanto al aspecto social,
económico y, político se refiere, dependiendo fundamentalmente en el apoyo de la población con ello.
Y en resonancia con ambas posturas podemos delimitar a la guerra limitada como la estrategia
racional, y a la guerra revolucionaria, concebida como guerra total, en una estrategia irracional.
Ahora debemos reinterpretar lo ya mencionado en el contexto que nos atañe, donde podemos
cambiar, a nuestra consideración para el análisis, el termino de guerra con el de conflicto; ya después
de esto se logra abstraer la idea de estas posturas en panorama actual venezolano, y con ello, poder
comprender dicho fenómeno.
Las sentencias hechas en el tiempo presente por el tsj vienen siendo una respuesta dentro
del conflicto vigente entre esta y la Asamblea Nacional, con un objetivo claro de bloquear cualquier
medida o avance de la AN como actor de contrapeso del régimen imperante en el país. Realizando un
análisis de cómo se desenvuelve esta relación de conflicto bajo los planteamientos de racionalidad e
irracionalidad, se aprecia que, se puede hablar de dos periodos estratégicos distintos, conformados
por dos realidades análogas; una primera realidad previa a la toma de la oposición de la mayoría, y
por tanto del poder de la AN, contexto en donde se puede hablar de una estrategia de conflicto limitado
o racional, pues no había una urgencia o necesidad palpable de una escalada del conflicto régimen-
oposición. En el segundo punto temporal, luego de la toma de la oposición de uno de los cinco poderes
nacionales, se hace inevitable una radicalización o escalada del conflicto por parte del régimen, aquello
por el acorralamiento y evidente perdida del terreno político (Tanto perdida de la AN, como el hecho
intrínseco del apoyo popular) llevando como consecuencia a la ejecución de las sentencias del TSJ,
como medida ultima para contrarrestar cualquier acción tomada por otro poder en oposición. Es por
ello que resulta visible cómo se anula sistemáticamente cualquier medida emanada de la AN, hasta el
punto máximo de las sentencias 155 y 156 en donde se le arrebatan las funciones a la misma para
atribuírselas a la sala constitucional del TSJ con la alegación de un supuesto desacato continuado.
Sin embargo dicha escalada consiguió su contrapeso al encontrarse con la negativa de otro de los
poderes nacionales, siendo el poder ciudadano en la figura de la fiscalía general, señalando la
violación del hilo constitucional con tal sentencia; llevado luego en consecuencia una rectificación que
dejaba sin efecto las partes referidas al arrebato de las atribuciones de la AN.
En síntesis de todo lo ya mencionado, podemos referirnos a una transición de dos periodos
de estrategia racional e irracional respectivamente, originados por una insuficiencia instrumental del
primero, que dio como resultado un desbordamiento de la situación, llevando a la necesidad de un
replanteamiento de la estrategia que, da como resultado a la irracional como medida para frenar el
avance del otro polo en pugna; y por la vía de un bloqueo funcional de aquel se pretende mantener en
vigencia el régimen presente.
Evalúe el papel atenuador como árbitro de la OEA y de la carta democrática. Razone su respuesta.

La OEA ha tomado en el tiempo presente una postura frontal en cuanto a la situación actual
de Venezuela, asumiendo por parte de su Secretario General Luis Almagro una posición adversa al
régimen imperante en el país. Es por medio de la activación de la Carta Democratica que, se pretende
ejercer la presión internacional al régimen venezolano actual, con la finalidad de reinstituir en este el
Estado de Derecho propiamente comprendido; es en cuanto a que se considera por la mayoría de la
OEA que, se está violentando constantemente la integridad constitucional y, por tanto, democrática
del presente país.
En cuanto a cómo influye la posición y decisión de este organismo internacional para con
nuestra nación, hay que tener en cuenta que el organismo no resulta en ningún caso un ente
interventor de los asuntos internos de un Estado soberano, más si ejerce un rol de presión en materia
de las relaciones internacionales diplomáticas entre los Estados, y un desempeño notable en la
observancia de la integridad democrática de los países miembros del mismo. Es en cuanto a esto que
se debe considerar a la OEA como un ente legitimador y velador del constitucionalismo, pues su
máximo alcance sancionatorio viene siendo la suspensión del Estado en dicho organismo, cosa que
en términos directos puede no tener una repercusión visible, sin embargo, dicha sanción representa
un aislamiento a nivel internacional y trae consigo una serie de posibles medidas diplomáticas
correctivas.
A la luz de un organismo de carácter legitimador podría no repercutir fuertemente en la materia
interna a corto plazo del Estado venezolano, pero sin lugar a duda puede tener un alcance mayor en
el término mediano y largo, por el hecho de fragmentar la estabilidad de las relaciones entre este y los
demás Estados vecinos. Y en un mundo que se sustenta de las constantes relaciones entre Estados
resulta un daño que alberga un impacto significativo en el área político, económico y social.