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POESÍA DEL BARROCO ESPAÑOL

Culteranismo y conceptismo

El Barroco es una época de contrastes y por esa razón ofrece dos tendencias literarias que se
oponen; pero que persiguen el mismo fin: romper el equilibrio clásico.

El culteranismo es una corriente literaria que se basa principalmente en la forma de las


palabras; mientras que el conceptismo se basa en el significado o concepto de la palabra.

CULTERANISMO CONCEPTISMO
Corriente literaria que cultiva la forma de las Corriente literaria que profundiza en el
palabras dejando en un segundo plano su sentido o concepto de las palabras; se puede
contenido y pretende crear un mundo de definir como una agudeza mental que da
belleza, impresionando para ello los sentidos preferencia a las ideas con el fin de
con los más variados estímulos de luz, color, impresionar la inteligencia o el deseo de decir
sonido y con un lenguaje ampuloso y culto. mucho con pocas palabras.
Recursos Recursos
- Frecuentes metáforas, no con el fin de
- Abuso de la metáfora con el fin de crear un
embellecer, como el culteranismo, sino para
mundo de belleza absoluta: Puertas de rubíes
impresionar la inteligencia: Lumbre por
en lugar de labios.
pecado.
- Uso frecuente de cultismos: palabras tomadas
- Juegos de palabras: utilización de una
del latín o del griego: Argentar en lugar de
misma palabra con significados diferentes:
platear; tórrido, umbroso, áureo...
"Salió de la cárcel con tanta honra, que le
- Abuso del hipérbaton. Consiste en alterar el
acompañaron doscientos cardenales, sino que
orden de una oración, con lo que se llega a
a ninguno llamaban eminencia". (Quevedo.)
hacer difícil su comprensión: Un torrente es su
- Estilo breve y conciso, que se logra
barba impetuoso, en lugar de: su barba es un
mediante la elipsis o eliminación de palabras.
torrente impetuoso.
Aplican el refrán: "Lo bueno, si breve, dos
- Uso de palabras parónimas. Es decir, palabras
veces bueno".
de un sonido parecido y diferente significado;
- Antítesis de palabras, frases o ideas, con el
con lo que logran impresionar y llamar la
fin de impresionar y agudizar la mente: "Mi
atención sobre nuestros sentidos: Nubes-naves.
negra capa, ya blanca por los pecados".
Máximo representante Máximo representante
Luis de Góngora y Argote Francisco de Quevedo y Villegas

LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE

 Vida

Nació en Córdoba en 1561. Su padre era juez de dicha ciudad y poseía una biblioteca bien
dotada. Su madre pertenecía al igual que su padre a una ilustre familia cordobesa. Góngora era
el apellido materno, que el poeta utilizaba en primer lugar tal vez porque le sonaba mejor. A los
quince años fue a estudiar a Salamanca. Para beneficiarse de ciertas rentas eclesiásticas de un
tío suyo llegó a ordenarse sacerdote cuando tenía cincuenta años. Residió algún tiempo en
Madrid como capellán de Felipe III. Cuando murió el rey tuvo problemas económicos, se
agravaron sus enfermedades y regresó a Córdoba, donde tuvo fuertes enfrentamientos con
Quevedo, defendiendo sus ideas literarias. Murió en mayo de 1627
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 Obra

Su creación culterana más importante es la Fábula de Polifemo y Galatea, de tema mitológico,


en la que narra el amor apasionado del gigante Polifemo hacia la ninfa Galatea. Otra obra en
este sentido es Las soledades, poema en el que exalta la naturaleza y que quedó incompleto.

También escribió numerosos sonetos en los que predominan las sátiras a sus enemigos, entre
ellos Lope y Quevedo. Escribió numerosas letrillas y romances a la manera tradicional,
hermosos y fáciles de entender.

En el siglo XX se estudia a fondo su obra, y varios poetas como Alberti y Lorca reciben el
influjo de la poesía de Góngora.

 Estilo

Góngora utiliza un lenguaje poético muy elaborado, muy culto, muy selecto, lleno de metáforas
originales. De todos modos, este carácter culto y difícil de su lengua poética no presenta la
misma intensidad en toda su obra. Hay poemas como "Las Soledades", donde la dificultad es
tal, que se necesitaría una verdadera traducción para entenderlos. Pero hay otros cuya lectura es
mucho más asequible.

FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS

 Vida

Nació en Madrid en septiembre de 1580 y murió en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) el
8 de septiembre de 1645. Estudió en Alcalá y Valladolid. Participó en la política de su tiempo,
siendo consejero del duque de Osuna en Italia. Enemistado con el Conde Duque de Olivares,
sufrió cuatro años de prisión en la cárcel de San Marcos de León. Tuvo dos grandes pasiones en
su vida: la política y la literatura. Las dos le ocasionaron bastantes disgustos.

 Obra

En prosa escribió: una novela picaresca, Vida del Buscón llamado Pablos; obras ascéticas,
filosóficas y políticas, como La cuna y la sepultura, Política de Dios; obras satírico-morales,
como Los sueños.

Sus poesías aparecieron publicadas después de su muerte en un libro titulado Parnaso español.
La temática de sus poemas es muy variada: poesía satírica y burlesca, ataques a Góngora, poesía
filosófica de dolor por la decadencia de España. Son muy conocidas: A una nariz, A una mujer
gorda, A una dama coja, hermosa y remendada.

 Estilo

La personalidad literaria de Quevedo resulta muy compleja: se unen en él el moralista riguroso,


el satírico de afilado ingenio, el lírico de pureza exquisita y el escritor político de ideas claras.
En toda su extensa y lograda obra demuestra su increíble dominio de la lengua.

TEXTOS
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GÓNGORA
A la mujer joven

Mientras por competir con tu cabello Oro bruñido


al sol relumbra en vano; Mientras con
menosprecio en medio el llano Mira tu blanca
frente el lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello, Siguen


más ojos que al clavel temprano, Y mientras
triunfa con desdén lozano Del luciente cristal
tu gentil cuello,

Goza cuello, cabello, labio y frente, Antes


que lo que fue en tu edad dorada Oro, lilio,
clavel, cristal luciente,

No sólo en plata o viola troncada


Se vuelva, mas tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Canto a Córdoba

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas


de honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
de arenas nobles, ya que no doradas!

¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,


que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre glorïosa patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas!

¡Si entre aquellas ruïnas y despojos


que enriquece Genil y Dauro baña
tu memoria no fue alimento mío,

nunca merezcan mis ausentes ojos


ver tu muro, tus torres y tu río,
tu llano y sierra, oh patria, oh flor de España!

Fábula de Polifemo y Galatea


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Guarnición tosca de este escollo duro


Troncos robustos son(*)*, a cuya greña
Menos luz debe, menos aire puro,
La caverna profunda, que a la peña;
Caliginoso lecho, el seno oscuro
Ser de la negra noche nos lo enseña
Infame turba de nocturnas aves,
Gimiendo tristes y volando graves.

De este, pues, formidable de la tierra


Bostezo el melancólico vacío,
A Polifemo, horror de aquella sierra,
Bárbara choza es, albergue umbrío
Y redil espacioso donde encierra
Cuanto las cumbres ásperas cabrío De
los montes esconde: copia bella
Que un silbo junta y un peñasco sella.

* El paisaje es el contrario del Renacimiento: nos encontramos ante una cueva oscura,
rodeada de gran frondosidad, el reino del absoluto desorden. Lugar áspero, de malos
augurios, de quiebras abismales. Y todo ello, descrito con unas increíbles hipérboles y un
violento hipérbaton, que realzan la función expresiva.

Ande yo caliente... (letrillas)

Ande yo caliente,
y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañana de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados
como píldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
de plata y nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.

QUEVEDO
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Miré los muros de la patria mía,


Si un tiempo fuertes, ya desmoronados, De
la carrera de la edad cansados,
Por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía


Los arroyos del yelo desatados,
Y del monte quejosos los ganados, Que
con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada, De


anciana habitación era despojos; Mi
báculo, más corvo y menos fuerte;

Vencida de la edad sentí mi espada. Y no


hallé cosa en que poner los ojos Que no
fuese recuerdo de la muerte.

Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos, escrita a don
Gaspar de Guzmán, Conde de Olivares, en su valimiento

No he de callar, por más que con el dedo, Ya


tocando la boca, o ya la frente,
Silencio avises, o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?


¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,


Puede hablar el ingenio, asegurado
De que mayor poder le atemorice.

En otros siglos pudo ser pecado Severo


estudio y la verdad desnuda, Y romper
el silencio el bien hablado.

Señor Excelentísimo, mi llanto


Ya no consiente márgenes ni orillas:
Inundación será la de mi canto.

Ya sumergirse miro mis mejillas, La


vista por dos urnas derramada Sobre
las aras de las dos Castillas.

Yace aquella virtud desaliñada,


Que fue, si rica menos, más temida, En
vanidad y en sueño sepultada.

Y aquella libertad esclarecida,


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Que en donde supo hallar honrada muerte, Nunca


quiso tener más larga vida.

Y pródiga de l´alma, nación fuerte,


Contaba, por afrentas de los años,
Envejecer en brazos de la suerte.

* Para muchos, se trata del escritor (1580-1645) que mejor ha manejado nuestra
lengua, y uno de los artífices del Siglo de Oro. La riqueza de su poesía y prosa
“conceptistas” abarca todos los registros: tema de España, amoroso, burlesco, etc.

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera Sombra


que me llevare el blanco día, Y podrá
desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,


Dejará la memoria, en donde ardía: Nadar
sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a la ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,


Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;


Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

A un hombre de gran nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,


Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado,


Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,


Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito, Frisón


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archinariz, caratulera, Sabañón


garrafal, morado y frito.

Letrilla satírica(*)

Poderoso caballero
Es don Dinero.
Madre, yo al oro me humillo;
Él es mi amante y mi amado,
Pues, de puro enamorado,
De contino anda amarillo; Que
pues, doblón o sencillo, Hace
todo cuanto quiero, Poderoso
caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,


Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado. Y
pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
Es galán y es como un oro,
Tiene quebrado el color,
Persona de gran valor,
Tan cristiano como moro. Pues
que da y quita el decoro Y
quebranta cualquier fuero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

* Véase el texto de Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita

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