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Oración simple, compleja y compuesta

Teniendo en cuenta el número de predicados que contiene, se pueden establecer tres tipos de
oraciones:

simples (con un solo núcleo verbal),


complejas (con un núcleo verbal principal y, al menos, otro
subordinado) y
compuestas (con más de un núcleo verbal principal).

La relación entre oraciones dentro de un enunciado se puede marcar


mediante nexo o transpositor (coordinación y subordinación) o sin él
(yuxtaposición).

La oración compleja no es más que una oración simple en la que uno,


al menos, de sus elementos es una proposición. La oración
compuesta se forma por la reunión de varias oraciones mediante
nexos coordinadores o la simple pausa de la yuxtaposición.

La oración compuesta: coordinación y yuxtaposición


I.- Yuxtaposición

El término se aplica no sólo a oraciones, sino a cualesquiera


unidades que aparecen reunidas cumpliendo la misma función que
desempeñaría cada una de ellas aisladamente. La yuxtaposición es,
pues, una unión sin nexo, un vínculo que se establece entre
elementos contiguos equifuncionales:

José Carlos organiza carreras, torneos, excursiones.

La relación entre estos tres sustantivos es de yuxtaposición:


aparecen contiguos y desempeñando en conjunto la función de CD, la
misma que desempeñaría cada uno de ellos si no aparecieran los
otros dos. Del mismo modo, las tres oraciones de los dos ejemplos
siguientes quedan enlazadas por yuxtaposición en un solo enunciado:

Llegué, vi, vencí.


Sacó el móvil, se lo vieron los profesores, se lo confiscaron.

Los rasgos fónicos que distinguen a las unidades yuxtapuestas se


reducen al carácter descendente de la entonación en cada una de
ellas.

Rasgos distintivos

Es difícil determinar en qué se distingue un grupo de oraciones


yuxtapuestas de una serie de oraciones sucesivas independientes. En
la mayor parte de los casos, únicamente el contexto o la situación

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pueden determinar si la intención del hablante es yuxtaponer las
oraciones, es decir, relacionarlas entre sí de forma equivalente a
como lo haría mediante coordinación o subordinación, o bien
enunciar una serie de oraciones independientes.

Aparte de los rasgos melódicos, siempre inseguros y difíciles de


determinar, no deben aceptarse como indicio de yuxtaposición otras
particularidades fortuitas. En el ejemplo de arriba (Llegué, vi, vencí),
podría creerse que la primera persona común a los tres verbos es
señal de yuxtaposición. Pero esto no es así. Si la comparamos con
Llegaste, te vi, nos comprendimos, nos damos cuenta de que el
cambio de persona no rompe la yuxtaposición. De igual forma en:
Diego fue el culpable, lo reconoce, el átono lo, que representa el
contenido de la primera oración, no es tampoco índice de relación
entre ambas yuxtapuestas, si bien es innegable su enlace semántico:
'Diego reconoce que fue culpable'.

Yuxtaposición y aposición

La yuxtaposición se distingue de la aposición porque mientras los


elementos de la primera son coordinables, los elementos
relacionados por aposición no lo son. Además, los elementos de la
aposición son siempre correferentes y los de la yuxtaposición no
tienen por qué serlo:

Felipe, Cristina, Elena deberían tener los mismos derechos


(yuxtaposición).
Felipe, Príncipe de Asturias, se ha casado recientemente (aposición).

Las oraciones parentéticas

Un tipo particular de yuxtaposición lo ofrecen los casos de inserción


de incisos oracionales dentro de una oración. Las pausas y el
especial contorno melódico aíslan esas oraciones dentro del
enunciado global:

Compréndeme, no puedo aprobarte por el morro.


Él ya sospechaba, me imagino, que lo suspenderían.
Laura estaba perdida –pensaba vagamente–.

Aunque la ligazón semántica entre ellas es indudable, no hay ligazón


sintáctica alguna. Son oraciones yuxtapuestas en un solo enunciado.

Las oraciones distributivas

ALARCOS (1994, §378) afirma que, por idénticas razones, hay que
incluir entre los grupos oracionales yuxtapuestos los enunciados
constituidos por las llamadas oraciones distributivas. Carecen de
índices explícitos de coordinación. Son oraciones yuxtapuestas
enlazadas semánticamente por unidades correlativas que de ningún

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modo señalan especial relación sintáctica y que pertenecen a
categorías de palabras diversas (adjetivos, adverbios, sustantivos, e
incluso verbos). Además, el esquema oracional distributivo puede
coexistir con la coordinación. Ejemplos:

Unos la querían mucho, otros, bien poco.


Este la insulta... aquel la pone verde.
Ya se entretenía con la pelota, ya corría por el campo.
Aquí, tiene calor; allí, frío; más allá calor de nuevo.
No suelo escribir correos electrónicos, en parte porque me escriben
pocos, en parte porque no contesto a nadie.

II.- Coordinación

Con este procedimiento, los segmentos de un grupo (de oraciones o


unidades inferiores) se enlazan mediante una conjunción que
desempeña la función de nexo. Cada uno de los segmentos podría
desempeñar la misma función que el conjunto unificado. Por ejemplo,
en: Participaron Ana y Marina, el grupo Ana y Marina funciona como
sujeto, igual que lo haría cada uno de sus elementos
independientemente: Participó Ana, Participó Marina.

Lo mismo ocurre en los siguientes ejemplos:

Es pobre pero honrado (Atr).


Tarde o temprano te convencerás (CC).

De igual forma, la coordinación puede producirse entre oraciones:

Ángela sonríe y se calla.


¿Estudias o trabajas?
Miguel es torpe, pero estudia mucho.

Cada una de esas oraciones podría aparecer con independencia, pero


así conectadas en enunciado unitario constituyen oraciones
compuestas. La unificación se cumple gracias a la conjunción
conectora.

Según el significado de la conjunción, las oraciones coordinadas se


clasifican en tres tipos: copulativas, disyuntivas y adversativas.
Muchos autores incluyen las oraciones distributivas dentro del grupo

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de las coordinadas. Nosotros seguimos la clasificación de Alarcos
que las considera yuxtapuestas. Copulativas y disyuntivas admiten la
reunión en un solo grupo de más de dos oraciones; la coordinación
adversativa en cambio, une exclusivamente dos oraciones; esto
mismo ocurre con las coordinadas consecutivas de las que hablamos
en la sección dedicada a las subordinadas consecutivas.

Coordinadas copulativas

Son las que aparecen unidas por conjunciones copulativas. Estas


conjunciones cumplen simplemente el papel de unificarlas; fuera de
su valor aditivo, de suma, la conjunción copulativa no aporta nada
más al sentido del grupo oracional. Otras relaciones semánticas que
pueden percibirse entre las oraciones copulativas proceden en
exclusiva de las nociones léxicas o referenciales de cada una de ellas.
No existe diferencia sintáctica, por ejemplo, entre: Leyó el libro y no
le gustó y Piensa mal y acertarás, aunque a la primera se le pueda
apreciar un valor adversativo y a la segunda, condicional.

Si el grupo oracional copulativo contiene más de dos oraciones, el


enlace conjuntivo entre ellas suele aparecer sólo entre las dos
últimas:

La reiteración del nexo y ante cada oración (recuérdese que el


exceso de nexos recibe el nombre de polisíndeton) puede aparecer
en el habla rústica o infantil, aunque también se utiliza como recurso
literario intensificador:

Tras mucho haber anhelado, y buscado, y tropezado, halla por último


[...] la seguridad de un amor entero.

Cuando las oraciones copulativas comportan negación, la conjunción


utilizada es ni. Encabeza cada una de las oraciones si éstas no llevan
unidad negativa (no, nunca, jamás, etc.) y sólo precede a la última si
en las anteriores aparecen signos negativos:

Ayer no me escribiste, ni me mandaste mensajes, ni me llamaste por


teléfono.

También en este ejemplo podría hablarse de polisíndeton: aunque,


con el esquema elegido, la repetición de ni es obligatoria, el emisor
podría haber elegido otra construcción que evitara la reiteración de
la conjunción.

Ayer no me escribiste, no me mandaste mensajes, ni me llamaste por


teléfono.

Coordinadas disyuntivas

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El grupo oracional disyuntivo puede, como el copulativo, estar
formado por más de dos oraciones. La conjunción que las conecta (o
o su variante culta u) suele aparecer delante de la última del grupo,
si bien a veces se repite ante cada una de ellas. En un comentario
lingüístico podría observarse el valor enfático de esta reiteración.
Como recurso estilístico, la repetición parece propia de textos
literarios o publicitarios. Puede servir también para aportar claridad
a la idea disyuntiva, por lo que no sería inusual en un texto científico.

La conjunción disyuntiva presenta las oraciones coordinadas por ella


como contenidos que se excluyen simultáneamente (véanse los dos
primeros ejemplos) o bien como posibilidades alternativas para una
misma realidad (último ejemplo):

Los alumnos de segundo estudian, se divierten o colaboran con José


Carlos.
O paga usted su deuda o se la reclamo judicialmente.
Aquel charlatán hablaba, o graznaba, sin cesar.

Coordinadas adversativas

El grupo oracional adversativo unifica, mediante la conjunción pero u


otras equivalentes dos oraciones que quedan así contrapuestas
explícitamente. El sentido del grupo oracional adversativo con pero
consiste en que la segunda oración encabezada con el nexo introduce
una restricción en la referencia efectuada por la primera oración
(adversativas restrictivas):

Aprobaréis la Lengua de segundo, pero os costará sudor y lágrimas.

No hay que confundir, según apunta ALARCOS (1994, §383), estas


oraciones con los grupos oracionales copulativos que por el
contenido de cada una de sus oraciones se oponen semánticamente.
Así por ejemplo no es una relación adversativa: Estudiaba y no
aprobaba, aunque sin duda hay oposición de contenido entre las dos
oraciones que lo integran. Sí que sería un grupo oracional
adversativo: Estudiaba pero no aprobaba, donde aparece
explícitamente la marca adversativa pero.

Con el nexo sino que la oración precedente ha de ser negativa. El


contenido de la segunda oración excluye al de la primera
(adversativas excluyentes), es decir, ambos son incompatibles.

No me despediré con un adiós, sino que te enviaré un beso.

Coordinadas consecutivas

Utilizan los nexos átonos: luego, conque, así [es] que, de modo que,
de manera que, de forma que, de suerte que. Estos nexos se
caracterizan porque unen como máximo dos miembros, que deben

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ser unidades oracionales, nunca de nivel inferior (proposiciones o
sintagmas).

Estos grupos oracionales no se disgregan (no pierden su identidad de


enunciado único) cuando se suprime el conector:

Hace frío, ponte el abrigo (segmentos yuxtapuestos integrados en


una oración compuesta)

Las significaciones de los dos miembros pueden aparecer en una


relación de causa–efecto o de explicación–deducción, dependiendo
exclusivamente de la concatenación de las referencias de los dos
miembros y no del conector:

Hace frío, conque ponte el abrigo.


Se ha puesto el abrigo, conque hace frío.