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Centros toxicológicos

¿Qué es un centro toxicológico?


Un centro toxicológico es una unidad especializada que brinda asesoría y asistencia
sobre la prevención, el diagnóstico y la gestión de las intoxicaciones. La estructura y
función de los centros toxicológicos varía de un lugar a otro del mundo; sin embargo,
como mínimo, un centro de intoxicación es un servicio de información. Algunos de
estos centros también pueden contar con un laboratorio de toxicología o una unidad de
tratamiento clínico.

Utilidad de los centro toxologicos?

La utilidad de un Centro toxicológico es la de aportar ayuda médica de información en los


temas: informativo (información de las sustancia y composición, y determinar su toxicidad)
terapéutico (tratamiento), biológico (análisis toxicológicos), social (detectar e intervenir
sobre las causas que afecten a la población), y científico (realización de estudios
epidemiológicos)

Para que sirven ?

Los centros toxicológicos son depósitos centralizados de datos sobre la exposición


humana a los productos químicos, que incluyen información sobre los agentes
involucrados, las circunstancias que dieron lugar a la exposición y los efectos en la
salud.

Estos datos pueden utilizarse para ayudar a reducir la incidencia de la intoxicación


identificando nuevos peligros toxicológicos (un proceso conocido como vigilancia
toxicológica), lo que fomenta la aplicación de medidas preventivas por parte de los
fabricantes y los entes de regulación, y la evaluación de dichas medidas.

Los datos de los centros toxicológicos también contribuyen a mejorar los conocimientos
sobre los efectos de los químicos en la salud humana.

El modelo centralizado de los centros toxicológicos implica que pueden ser centinelas
ante la liberación de productos químicos y pueden ofrecer alertas tempranas de brotes
de enfermedades causadas por estas sustancias. Los centros toxicológicos contribuyen
a varias de las actividades básicas que necesitan los países para la aplicación del
Reglamento Sanitario Internacional (RSI, 2005), especialmente las capacidades para la
vigilancia, la preparación y la respuesta ante eventos de salud pública que podrían
incluir agentes químicos.
Por qué fueron creados?
Los centros de información toxicológica (centros " antiveneno" ) surgieron en 1953 en los
Estados Unidos, con la apertura del primero en Chicago, como resultado de la iniciativa de
un grupo de médicos pediatras. Ellos existen en todos los países europeos, en Australia y
Nueva Zelandia, en la mayoría de los países de América Latina, pero en pocos de Asia y
África. Aproximadamente 100 países de un total de 191 estados miembros de la
Organización de Naciones Unidas (58%) carecen de una estructura para enfrentar las
intoxicaciones u otros problemas toxicológicos, por lo cual fue importante la creación de
estos. Sus principales funciones son: facilitar información y asesoramiento toxicológico,
tratar los casos de intoxicaciones, proporcionar servicios de laboratorio de análisis, ejercer
la vigilancia de eventos toxicológicos, así como realizar investigaciones e impartir
educación y formación profesional en materia de prevención y tratamiento de las
intoxicaciones. En el marco de sus funciones los centros asesoran y participan activamente
en el desarrollo, ejecución y evaluación de medidas preventivas de las intoxicaciones.
Asociados a otros organismos responsables, desempeñan también una importante función
en el establecimiento de planes de contingencia en relación y en respuesta a catástrofes
de origen químico, en la vigilancia de los efectos adversos de los medicamentos y en la
solución de problemas de abuso de sustancias. En el desempeño de su misión y sus
funciones cada centro tendrá que cooperar no sólo con las organizaciones análogas, sino
también con otras instituciones interesadas en la prevención de las intoxicaciones y en la
respuesta a esos accidentes.

Cuáles son sus limitantes?


Uno de los mayores desafíos es la obtención de recursos económicos capaces de mantener
a los centros de toxicología dinámicos e independientes, provistos de personal capacitado
y con bases de datos actualizadas, esto constituye un importante reto, frente a la aparición
de nuevas moléculas, el descubrimiento de nuevas toxinas y el hallazgo de nuevos
conocimientos y tecnologías.

Cuantos hay en el país ?


1. Centro de Información, Gestión e Investigación en Toxicología ( CIGITOX) de la Facultad
de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia – CISPROQUIM del Consejo
Colombiano de Seguridad.- Ministerio de la Protección Social de la República de Colombia
2. Unidad de Toxicología Hospital Universitario Hernando Moncaleano de Neiva.
3. Unidad de Toxicología Hospital Santa Clara ESE
4. Centro de Información, Asistencia y Asesoría Toxicológica. Hospital Universitario del
Valle (CIAAT-HUV) 5. Servicio de Toxicología Clínica Clínica Universitaria Bolivariana 6.
Consultorio Toxicológico Servicio de información y asistencia sobre riesgo toxicológico para
la salud humana y ambiente.
Taller manejo del paciente intoxicado
Exposición cutánea
Se debe retirar la ropa que esté contaminada con el tóxico para evitar que se continúe
absorbiendo a través de la piel. Posteriormente, se realiza un baño corporal exhaustivo con
agua y jabón (preferiblemente con pH neutro), teniendo énfasis, especialmente, en las
zonas más afectadas y en los pliegues cutáneos. Gran cantidad de sustancias tóxicas
pueden absorberse por la piel; primordialmente, las sustancias liposolubles. Durante la
realización del lavado se debe tener cuidado de no exponerse al tóxico, utilizando guantes
y gafas de protección. Es necesario recordar que la creencia de “neutralizar” una sustancia
ácida con una alcalina o viceversa, es errada ya que esto genera una reacción exotérmica
que puede producir lesiones en la superficie expuesta.
Exposición ocular

Se debe actuar rápidamente ya que la córnea es muy sensible. El ojo afectado se tiene que lavar
durante 15 a 20 minutos con abundante Solución Salina Normal o Suero Fisiológico, irrigando sin
ejercer presión y utilizando de 2000-5000cc en cada ojo, inspeccionando los fondos del saco.
Siempre es necesaria la valoración del especialista oftalmólogo.

Vía respiratoria

Ante un tóxico inhalado lo primero que el rescatista debe evitar exponerse al tóxico sin la
protección adecuada. Se debe retirar a la víctima del sitio y suministrar oxígeno suplementario.
Estos pacientes requieren una valoración y observación cuidadosa por el riesgo de desarrollar
edema pulmonar o broncoespasmo.

Descontaminación Gastrointestinal

Emesis: En general, no es recomendable la provocación de emesis en el paciente agudamente


intoxicado por vía oral, cuando se tenga disponibilidad de practicar un lavado gástrico.
Actualmente no se recomienda el uso de Jarabe de Ipecacuana por el riesgo de broncoaspiración.

La provocación de emesis está contraindicada en las siguientes situaciones:

• Paciente con alteración del estado de conciencia, por el riesgo elevado de producir
broncoaspiración.

• Ingesta de cáusticos o corrosivos, por el riesgo de incremento de lesiones de la mucosa esofágica.

• Ingesta de hidrocarburos, por el riesgo de broncoaspiración y favorecimiento de neumonitis


química.
• Pacientes “mulas”. Solo en pacientes que han ingerido fósforo blanco “Totes” o “Martinicas” está
indicada la provocación de emesis lo más rápido posible con el emetizante permanganato de
potasio, por los efectos tóxicos severos de esta sustancia.

Lavado Gástrico

Es la principal medida de descontaminación en intoxicaciones agudas por vía oral. Es más efectivo
si se realiza durante la primera hora postingesta. Está indicado en ingesta masivas de sustancias
particularmente peligrosas. En los casos de tóxicos que pueden tener absorción lenta, se
recomienda practicar el lavado gástrico aún si ha pasado más de 6 horas como en el caso de
antidepresivos tricíclicos, salicilatos o fenotiazinas, e incluso en el caso de fósforo blanco (“totes” o
“martinicas”) se recomienda lavado gástrico varias horas después de la ingesta.

El lavado gástrico se encuentra contraindicado en intoxicación por cáusticos y corrosivos, por el


riesgo de producir perforación de mucosa esofágica o gástrica, con sus complicaciones de
mediastinitis o peritonitis.

En caso que el paciente se encuentre con alteración del estado de conciencia se debe proteger
primero la vía aérea con intubación. Se debe introducir una sonda de Levin por la nariz o la boca
Nos. 14 o 16 en adultos. Una vez verificada la posición, se instila solución salina normal o agua
destilada 100 - 150 ml y se remueven nuevamente por gravedad o succión activa. Este proceso se
debe repetir hasta completar 4 – 5 litros o hasta que no se observen restos de medicamentos o de
material tóxico en el contenido gástrico. En niños se utilizan 10 cc/kg para el lavado.

Carbón activado: Se utiliza como elemento para limitar la absorción del tóxico y debe ser utilizado
en cualquier ingesta tóxica, siempre y cuando esa sustancia tenga afinidad y sea adsorbida por el
carbón activado.

Se debe administrar en dosis de 1 gr/kg vía oral o por la sonda orogástrica después de realizar el
último lavado gástrico con solución salina normal en solución al 25% (4 cc de agua por cada gramo
de carbón activado). Se puede dar otra dosis adicional en caso de ingesta masiva del tóxico. En
algunos es útil la administración repetida (cada 6 – 8 horas) dada la circulación enterohepática o
liberación lenta de algunos compuestos como salicilatos, carbamazepina, antidepresivos tricíclicos,
digitálicos, fenitoina y teofilina, entre otros. No usar en intoxicación por sustancias pobremente
adsorbidas.

Catárticos: El objetivo de esta medida es disminuir la cantidad del tóxico existente en la luz
intestinal, facilitando el tránsito intestinal del tóxico o del complejo carbón activado-tóxico.
Aunque existe controversia acerca de su uso, se utilizan preferiblemente, laxantes salinos y no
oleosos, por existir la posibilidad de facilitarse la absorción en presencia de tóxicos liposolubles.

Se puede administrar citrato o hidróxido de magnesio de limitada absorción intestinal. Tener


precaución y recordar que el sulfato de magnesio no se debe utilizar en pacientes con riesgo o
que presenten depresión del sistema nervioso central o cardiovascular, pues puede absorberse y
potenciar depresión.

El polietilenglicol (Nulytely) se utiliza para irrigación y lavado intestinal cuando se requiere limpieza
del intestino antes de exámenes diagnósticos (colon por enema, urografía excretora, colonoscopia)
procedimientos quirúrgicos (cierre de colostomía, cirugía laparoscópica) y es muy útil para acelerar
la evacuación de tóxicos especialmente de aquellos que tienen lenta absorción por el tracto
gastrointestinal o poca o no absorción como el caso del mercurio metálico cuando es ingerido. Se
presenta en sobres con polvo para reconstituir, un sobre en un litro de agua. Se puede administrar
por la sonda nasogástrica en goteo continuo 15 a 25 cc/kg/hora o 1 vaso vía oral cada 15 minutos
hasta terminarla. Se usa en caso de tabletas de cubierta entérica y liberación sostenida.

. Remoción quirúrgica: En situaciones en las cuales el tóxico se encuentre contenido en el tracto


gastrointestinal y no se logre su evacuación como en el caso de las “mulas” transportadoras de
cápsulas con “drogas ilícitas”, potencialmente, tóxicas como cocaína o heroína, puede llegar a
requerirse esta alternativa.

Otros: Algunos compuestos tienen afinidad específica con algunos tóxicos y son muy efectivos para
limitar la absorción del tóxico. En nuestro medio son de importancia:

• Tierra Fuller: en intoxicación por el herbicida Paraquat

• Kayaxalate: en intoxicación por Litio y Potasio

• Permanganato de potasio: en Fósforo Blanco • Colestiramina: en organoclorados, hidrocarburos


clorinados y digitálicos. • Almidón: en yodo o soluciones yodadas.

Métodos de disminución del tóxico circulante

Una vez el tóxico ha entrado en el organismo se busca disminuir su nivel circulante, de modo que
limite su efecto; sin embargo, estos métodos deben ser utilizados de manera correcta y solamente
cuando estén indicados. Dentro de los principales métodos para disminuir la concentración de
tóxico circulante, encontramos los siguientes:

Provocación de diuresis: Su objetivo es aumentar la diuresis normal en el paciente, favoreciendo


así la excreción rápida de los tóxicos eliminables por vía renal al forzar la filtración glomerular. Se
recomienda la utilización de dos tipos de diuréticos:

• Diuréticos de Asa: Furosemida

• Diuréticos Osmóticos: Manitol No se deben utilizar diuréticos cuando exista lesión renal previa o
cuando el tóxico haya producido un daño renal severo en el caso de sustancias neurotóxicas. Se
debe tener cuidado de generar gastos urinarios altos sin la adecuada administración de líquidos
adicionales, así como evitar administrar volúmenes altos de líquidos en pacientes con alteración de
la función cardiaca, ancianos o con trastornos electrolíticos.

Alcalinizar / Acidificar la orina: En el caso de sustancias tóxicas eliminables por vía renal que tengan
pH ácido como ASA, metanol y barbitúricos, se deberá alcalinizar la orina con bicarbonato de sodio
facilitando que haya un mayor porcentaje de fracción ionizada, la cual se elimina más fácilmente.
Cuando se presenten tóxicos con pH alcalino como la escopolamina se facilitará la eliminación
acidificada la orina con vitamina C.
Hemodiálisis:

La diálisis es un procedimiento efectivo para remover sustancias tóxicas de la circulación. Consiste


en hacer circular la sangre arterial a través de una membrana semipermeable artificial, impulsada
por una bomba de perfusión, para luego devolverla al organismo por una vena. Este procedimiento
aumenta, aproximadamente, diez (10) veces, la eliminación del tóxico circulante, en relación al uso
de diuresis forzada; además permite corregir las anormalidades de líquidos y electrolitos. Se
requiere que el tóxico tenga un peso molecular menor de 500 Dalton, sea soluble en agua y tenga
baja unión a proteínas plasmáticas y su volumen de distribución (Vd) sea menor de 1 L/kg.

Existen algunos parámetros generales para recomendar diálisis:

• Poliintoxicaciones severas

• Tóxico sin antídoto

• Niveles sanguíneos muy altos de tóxico

• Insuficiencia renal

Indicaciones específicas de diálisis:

A. Estados de acidosis en etilenglicol, metanol. B. Teofilina: en convulsiones.

C. Anfetaminas: responden bien a la diuresis ácida, pero si no hay respuesta se recomienda


diálisis.

D. Barbitúricos: principalmente los de acción prolongada, el soporte de diálisis se requiere cuando


se presenta desequilibrio hidroelectrolítico, falla renal o hipertermia severa.

E. También son susceptibles de diálisis las siguientes drogas: antibióticos, isoniacida, quinina,
salicilatos, meprobamato, hidrato de cloral, quinidina, estricnina, paraldehído.

Hemoperfusión: Similar al procedimiento de hemodiálisis, sin embargo, la sangre pasa


directamente por una columna que contiene un material adsorbente como carbón activado, este
método tiene mejores resultados para la mayoría de tóxicos.