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Elecciones y

representación
Bernard Manin,
Adam Przeworski
y Susan C. Stokes

La tesis que relaciona la democracia con la representación sos-


tiene que en democracia los gobiernos son representativos por-
que son elegidos: si se compite libremente en las elecciones, si la
participación es alta y si los ciudadanos gozan de libertad políti-
ca, entonces los gobiernos actuarán en función del mejor interés
del pueblo. En un primer enfoque -el de “mandato”-, las
elecciones sirven para seleccionar buenas políticas o a políticos
que están asociados a ciertas políticas. Los partidos o candidatos
anuncian en campaña sus propuestas y explican cómo éstas afec-
tarán al bienestar de los ciudadanos; los ciudadanos deciden qué
propuestas desean poner en práctica y a qué políticos quieren
encargar su ejecución, y lo gobiernos finalmente las implemen-
tan. De este modo, las elec ones emulan a una asamblea directa
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Bernard Manin es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Nueva York


y director del Centro Nacional de InvestigacionesCientíficas, París.
Adam Przeworski es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Nueva
York.
Susan C. Stokes es profesora de Ciencia Política en la Universidad de Chicago.
“Elections and Representation”, en Adam Przeworski, Susan C. Stokes y
Bernard Manin (eds.) (1999), Democracy, Accountability, and Representation,
Nueva York: Cambridge University Press. Traduccidn de Dulce Manzano.
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7 el programa electoral ganador se convierte en el “mandato” políticos son iguales, pueden tratar de garantizar la representa-
que sigue el gobierno. De acuerdo con un segundo enfoque -el zión empleando sus votos a fin de elegir las mejores políticas o a
je “control” (accountability)--, las elecciones sirven para hacer políticos vinculados a ciertas políticas. Las cuestiones que nece-
responsables a los gobiernos de los resultados de sus acciones sitamos examinar son en qué medida (1) las campañas electora-
Dasadas. Como prevén la evaluación de los votantes, los gobier- les son informativas, esto es, si los votantes pueden esperar, de
nos son inducidos a escoger las políticas que, a su juicio, los ciu- manera justificada, que los políticos pondrán en marcha sus pro-
dadanos evaluarán positivamente en el momento de las siguien- puestas, y hasta qué punto (2) obrar de acuerdo con el programa
tes elecciones. Electoral, el “mandato”, es siempre lo mejor para los intereses
Sin embargo, ambos enfoques son cuestionables. La repre- de los ciudadanos. Diremos que “la representación de mandato”
sentación es problemática porque los políticos tienen sus pro- Dcurre si las respuestas a ambas preguntas son positivas, es decir,
pios objetivos, intereses y valores, y porque poseen información si los partidos revelan sus verdaderas intenciones y la realización
y emprenden acciones que los ciudadanos no pueden vigilar o de estas intenciones es lo mejor para los votantes bajo las cir-
que pueden controlar s610 asumiendo un determinado coste. cunstancias dadas.
Aun cuando los políticos en el gobierno pretendan nada más La concepción de la representación como mandato está muy
que servir al público, para ser elegidos es posible que previa- extendida: es aceptada por intelectuales, periodistas y ciudada-
mente tengan que satisfacer intereses particulares. Y una vez nos de a pie como si fuera axiomática. Por poner un ejemplo,
Zlegidos, quizá prefieran seguir sus metas privadas o algunos Keeler (1993) explica las principales reformas politicas introdu-
Fines públicos distintos de los del electorado. Si éstas son sus cidas por Reagan, Thatcher y Mitterrand de la siguiente manera:
motivaciones, intentaen hacer otras cosas en vez de representar sus respectivos países estaban en crisis económica, los votantes
al público. Y los votantes no saben todo lo que necesitan saber querían un cambio y expresaron este deseo en las urnas y los
ni para decidir de forma prospectiva lo que han de hacer los po- respectivos gobiernos llevaron a cabo sus mandatos. Este mode-
líticos ni para juzgar retrospectivamente si éstos actuaron como lo parece ilustrar bien la formación de las políticas en las socie-
debieron. Y si los electores son conscientes de su propia igno- dades industriales avanzadas (Klingeman, Hofferbert y Budge
rancia, no querrán obligar a los políticos a realizar sus deseos. 1994). Así lo expresó un político francés: “Desde los romanos, es
A su vez, si los ciudadanos no disponen de información precisa una vieja ley de la política que no debemos nunca perder de
para evaluat a los gobernantes, la amenaza de no ser reelegidos nuestro horizonte: los gobiernos sólo pueden mantenerse a tra-
es insuficiente para inducir a éstos a obrar según el mejor inte- vés del principio por el cual nacieron” (Séguin 1997).
rés del público. Un sencillo marco conceptual nos puede ayudar a entender lo
En este capítulo se analiza en qué medida los votantes pue- que está implícito. En las elecciones, los partidos o candidatos se
den hacer valer la representación utilizando sus votos para selec- presentan ante los votantes exponiéndoles sus intenciones políti-
cionar políticas y a políticos, o para sancionar al gobierno, o bien cas l . Concretamente, les informan sobre qué políticas pretenden
usando sus votos de ambas formas simultáneamente. Más tarde, perseguir, para qué propósitos y con qué consecuencias. Una vez
se examinan distintos rasgos institucionales que pueden ser elegidos, los candidatos ganadore an por ciertas medidas, no
apropiados para inducir la representación. necesariamente las mismas que a ron. Después de observar
los resultados de tales políticas, lo’s electores votan de nuevo.
A modo de ilustración, vamos a suponer que sólo existen dos
LA CONCEPCI6N DE LA REPRESENTACIdN COMO MANDATO programas electorales posibles: las politicas S (a favor de la “se-

Durante las campañas electorales, los partidos proponen políti- * Los candidatos intentan también ensalzar sus virtudes políticas, un tema
:as y ofrecen candidatos. Si los electores creen que no todos los que más tarde trataremos.
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pridad” económica) y E (a favor de la “eficiencia”) z. Los parti- las políticas sobre los resultados (“creencias técnicas” en el len-
jos o candidatos en competición prometen realizar S ó E, y una guaje de Austen-Smith 1990) 4, entonces los candidatos resulta-
vez elegidos persiguen S ó E. rAn elegidos por el programa electoral que prefieren los votantes
Los políticos pueden estar interesados tanto en las políticas y, como gobierno, implementarán dicho programa en su propio
como en la elección o reelección. Tienen preferencias por las beneficio.
políticas si los beneficios de participar en el gobierno o la pro- A partir de las Consideraciones del gobierno representativo
babilidad de reelección dependen de las medidas que adoptan. de J. S . Mill (1991 [1861]), casi todas las discusiones sobre la re-
Es posible considerar de tres maneras distintas los beneficios presentación presuponen que ésta se logra con la elección de po-
de estar en el gobierno: puede que los gobernantes prefieran líticos que de alguna manera reproduzcan o reflejen la composi-
determinadas políticas y obtengan utilidad de su puesta en ción del electorado. La asamblea es representativa, según esta
marcha, que deseen promover sus intereses privados o que dis- visión, en la medida en que sea una miniatura del electorado,
fruten del prestigio vinculado al gobierno. Los políticos tienen, una muestra del mismo. La hipótesis implícita en esta convicción
además, ciertas creencias acerca de las promesas que con ma- es que si la asamblea es representativa en un sentido descriptivo,
yor probabilidad les harán ganar las elecciones y de las políti- entonces actuará con objeto de representar los intereses de los
cas que los votantes realmente apreciarán una vez vistos sus representados. Como consecuencia, los sistemas electorales
resultados. constituyen el eje en torno al cual se centran casi en exclusiva los
Por lo tanto, las cuestiones que surgen en tomo a la repre- debates acerca de las instituciones representativas (para un
sentación de mandato son (1) si la política del gobierno será ejemplo, véase Rogowski 1981). La contribución innovadora de
la misma que la de su programa electoral y (2) si proceder de Pitkin (1967), todavía indebidamente ignorada, fue cuestionar
acuerdo con este programa será lo mejor para los votantes. precisamente esta conexión: ¿Es cierto que la proporcionalidad
Tres son las condiciones bajo las cuales se produce la repre- garantiza de la mejor manera posible la representación? Si cada
sentación de mandato: cuando coinciden los intereses de elec- representante da a conocer las opiniones de sus electorados y
tores y políticos, cuando los políticos están motivados por el protege sus intereses, ¿estará preservado así el mejor interés de
deseo de ser reelegidos y creen que, si ponen en práctica las ’.
\a colectividad? ¿Y si los representantes se diferencian de sus
políticas con las que hicieron campaña, los votantes volverán a electorados por el mero hecho de ser representantes? ¿Ysi, una
elegirlos, y cuando los políticos se preocupan por la credibili- vez elegidos, adquieren información que los ciudadanos no co-
dad de sus promesas futuras. Discutimos estas situaciones por nocen y, quizá aún, intereses particulares?
separado.
En su forma pura, la teoría espacial del voto es incompleta desde un punto
de vista lógico: los votantes tan sólo se preocupan por los resultados, pero deci-
1. Los intereses de los políticos coinciden con los de los vo- den sobre la base de las políticas. Lo que falta, obviamente, son las “creencias
:antes 3. Ciudadanos y gobiernos comparten los mismos intere- técnicas”, como antes se han definido. N6tese que si los candidatos y los votan-
ses, siempre y cuando estos últimos pretendan generar por su tes defienden idénticos intereses pero mantienen diferentes creencias técnicas,
propio interés las condiciones más deseadas por los ciudadanos. tendrán distintas preferencias por las
Uno de los inconvenientes de e ya evidente en Mill, es que mien-
Si, además, sostienen creencias similares acerca de los efectos de ras los intereses se podrían reflejar pro almente en la asamblea, numero-
~ - ~ ~
;as decisiones gubernamentales no pe asignaciones proporcionales. Es
*La terminología empleada procede de Elster (1994). m b ,muchas son dicot6micas,y en ellas la mayoría prevalece mientras que la mi-
Con tal formulaci611, es obvio que se plantee la cuesti6n: ¿Qué votantes? noria pierde. Por consiguiente, aunque con la proporcionalidad todas las voces
3n este capítulo, suponemos que, sea cual sea la dimensión del espacio político, medan ser oídas, ello no garantiza que todos los intereses sean acomodados pro-
:xiste un equilibrio de la regla de la mayoría y, por tanto, un “votante decisivo”. mrcionalmente. Así, como señala Pitkin, la actividad representativa que implica
’ara un analisis de las dificultades adicionales que surgen cuando no se satisface a representaci6n descriptiva consiste, a lo sumo, en articular opiniones, no en
:ste supuesto, véase Ferejohn (1986,1993). omar decisiones.
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ganador es el candidato que piensa que los votantes están equivo-
;os antes de alcanzar el poder, constituyen también razones para
cados, cambiará de política una vez elegido. En estas circunstan-
alterar el curso de acción en interés de los ciudadanos; el giro
cias, deberíamos observar a los candidatos prometiendo distintas
político que el gobierno socialista francés realizó en 1983 es un
medidas y llevando a cabo después las mismas, independiente-
buen ejemplo de ello.
mente de quién resulte ganador.
2. Un candidato debe ofrecer el programa preferido del vo-
Téngase en cuenta que, tanto en una como en otra situación,
tante decisivo para poder ser elegido. Imaginemos un candidato
los candidatos tal vez incumplan sus promesas, pero lo hacen
que piensa que el votante decisivo sostiene creencias incorrectas
creyendo que actúan en interés del electorado.
acerca del efecto de las políticas sobre los resultados. Este candi-
3. Supongamos que todo lo descrito anteriormente se man-
dato se ve entonces ante la disyuntiva de presentar un programa
tiene igual excepto que ahora el gobierno no cree que podrá per-
que, a su modo de ver, mejora las condiciones de los votantes y
suadir a los votantes de la eficacia de la mejor política en función
sufrir una derrota electoral (quizá con la esperanza de vencer en
de sus consecuencias, bien porque éstos están completamente se-
las próximas elecciones en tanto en cuanto su adversario político
guros de cuál es la política que más les beneficia o bien porque
ponga en marcha las políticas menos efectivas) o proponer lo
dicha política apenas influye en los resultados. Según muestra
que desean los votantes y tener por lo menos una probabilidad
Harrington (1993a), si los electores, desde un principio, estiman
de ganar del 50% (siempre y cuando su contrincante ofrezca el
que una política es mejor que otra, es más difícil convencerlos a
mismo programa). Si el gobernante cree que la política menos
posteriori de la superioridad de esta otra lo. Como el gobierno
popular es mucho más efectiva que la que prefieren los electo-
teme que si propone determinadas políticas y pone en práctica
res, confiará en que éstos, observando sus resultados, lleguen a
otras no logrará la reelección, promete e implementa el progra-
la conclusión de que la política escogida fue la correcta y voten a
ma inferior, que prefieren los ciudadanos, en contra del mejor in-
su favor, de manera que el gobernante podrá continuar con tal
terés del electorado. De este modo, se llevará a cabo el mandato
política, quees, de hecho, la mejor para los ciudadanos.
3ero los políticos no actuarán de manera representativa.
Es preciso distinguir dos situaciones. En una (Harrington
1993a: sec. 4), los dos candidatos poseen idénticas creencias so-
bre las preferencias del votante decisivo pero diferentes creen- En resumen, bajo ciertas condiciones, los gobernantes pue-
den perseguir políticas que fomenten el bienestar de los votantes
cias sobre la efectividad de las políticas, de forma que uno de los
desviándose del mandato o pueden adherirse a éste aun cuando
candidatos considera que el votante decisivo está equivocado.
consideren que su implementación no es lo mejor para los vo-
Ambos candidatos presentan entonces el mismo programa du-
rante la campaña electoral pero, una vez elegidos, pueden adop- tantes. Y si implementar el mandato no es lo mejor que puede
hacer el gobierno, entonces la amenaza de castigar a los gober-
tar distintas políticas. Si el ganador es el candidato que conside-
nantes que se desvían del mismo no es creíble. Puede que a los
ra que la política favorita del votante decisivo es claramente
votantes no les agraden los gobiernos que traicionan sus prome-
inferior, el gobierno opta por su propia preferencia, convencido
de que los votantes aprobarán su superioridad cuando los resul- sas, pero no castigarán a aquel1 líticos que les hacen mejo-
rar lo suficiente desviándose del
tados se materialicen. En estas situaciones, deberíamos pues ob-
servar a los candidatos ofreciendo primero las mismas propues- ____ - _ _ _ _ ~ - ~ - - ~ _ _ _

La intuici6n es la siguiente. Supongamosque inicialmente los votantes creen


_

tas electorales y luego desviándose a veces del mandato. 'O

En la segunda situación los dos candidatos sostienen creen- que la política S es mejor que E por una cierta cantidad e. Si observan un resul-
tado de implementar E que es mejor que S por la cantidad e, su creencia poste-
cias similares sobre la eficacia de las políticas pero discrepan en io; sera que E genera un nivel de resultados comprendido entre sus expecta-
cuanto a la preferencia del votante decisivo. En el gobierno, am- ivas iniciales y lo que observan, lo cual estar6 todavía por debajo de S. Para
bos llevan a cabo las mismas políticas; sin embargo, presentan nonvencer a los votantes de que E es mejor que S, el resultado de E tendría que
distintos programas electorales a fin de ganar las elecciones. Si el ;er mejor que la creencia inicial de S por una cantidad mayor a e.
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Esta impunidad es mitigada por cuestiones de reputación les suelen ser largos -de media, 3,7 años para las legislaturas
(Downs 1957; Ferejohn 1993). Los políticos pueden preocuparse y 3,9 años para los presidentes (Cheibub y Przeworski 1999).
por el cumplimiento de las promesas como una inversión en cre- Aunque son frecuentes las disposiciones legales para la acusa-
dibilidad. En efecto, se ha comentado que el gobierno polaco ción por responsabilidades oficiales (impeachment) y los proce-
“se vio obligado a recordarse a sí mismo las promesas de 1993 y dimientos de moci6n de censura, jamás se dirigen al incumpli-
a hacer algunas concesiones a los votantes, so pena de perder su miento de promesas ll. Referendos vinculantes a escala nacional
credibilidad” (Krauze 1994). Si los gobernantes prevén que los basados en la iniciativa ciudadana se encuentran sólo en Suiza y,
electores no sólo se fijarán en sus políticas pasadas sino que tam- en formas más restrictivas, en Italia y Argentina. Por consiguien-
bi6n prestarán atención a sus nuevas promesas, es decir, si su ac- te, una vez que los ciudadanos eligen a sus representantes, no
tuaci6n pasada en el gobierno no es del todo informativa, deben disponen de medios institucionales para forzarles a respetar sus
preocuparse por ser creíbles, lo cual, a su vez, frena sus tentacio- promesas. Los votantes pueden sancionar las desviaciones de los
nes de apartarse de sus viejos compromisos. Un político que rea- mandatos sólo después de que se han experimentado sus efectos.
lizó una pirueta tendrá que confiar únicamente en los resultados ¿Por qué no existen entonces mecanismos institucionales
de sus acciones pasadas cuando trate de lograr la reelección, para obligar a los gobernantes a ser fieles a sus propuestas de
mientras que a un político que se mantuvo fiel a sus promesas campaña? Históricamente, el principal argumento era que a las
será más probable que le crean en las próximas elecciones. Por asambleas legislativas se les debía permitir deliberar. El pueblo
su parte, quizá los votantes quieran castigar a los gobiernos que quiere que sus representantes aprendan unos de otros. Además,
reniegan de sus compromisos como una inversión en informa- cuando no está seguro de sus opiniones, puede querer que sus
ción. Después de todo, los ciudadanos desean que sus elecciones representantes consulten a los expertos.
tengan consecuencias; de ahí que quieran ser capaces de prede- Otro argumento histórico era que los votantes quizá no se
cir el comportamiento de los políticos a partir de sus programas fíen de sus propios juicios. El pueblo no sólo puede temer a sus
de campaña, su retórica o identidad. Los políticos pueden alegar propias pasiones sino también, si es ignorante de manera racio-
determinadas circunstancias imprevistas para justificar sus des- nal, debe saber que no sabe. Supuestamente, las elecciones esta-
viaciones del mandato. Pero tienen que dar algunas explicacio- blecen el calendario para la rendición de cuentas. De ahí que los
nes, lo cual constituye una evidencia a primera vista de que son ciudadanos tal vez quieran concederle al gobierno cierta libertad
conscientes de que lo que se espera de ellos es que cumplan sus para gobernar y evaluar sus acciones en el momento de las elec-
mandatos. ciones. O’Flaherty (1990) sostiene que ésta es una razón para
Pese a que tales mecanismos reputacionales puedan alentar a elegir a los políticos por mandatos fijos; de esa manera, los
los gobernantes a respetar sus promesas electorales, un aspecto ciudadanos pueden protegerse a sí mismos de la inconsistencia
chocante de las instituciones democráticas, sobre el que hace temporal de las preferencias y ejercer todavía un control a pos-
hincapié Manin (1997), es que los políticos no están legalmente teriori.
obligados a obrar de acuerdo con sus programas en ningún siste- Por último, las instituciones deben adaptarse a condiciones
ma democrático. En ninguna democracia existente los represen- cambiantes. Ningún programa ele puede especificar a prio-
tantes están sujetos a instrucciones vinculantes. Los pleitos de ri lo que el gobierno tiene que ha cada estado contingente
ciudadanos contra gobiernos que traicionan algunas promesas de la naturaleza; los gobiernos han de tener cierta flexibilidad
concretas de campaña han sido rechazados por los tribunales en
varios países, de los que Polonia es el caso más reciente. Ningu- ’’ En algunas ocasiones, una desviaci6n del mandato impulsa en parte la
na constitución democrática de ámbito nacional tiene en cuenta apertura de un proceso de acusación, aun cuando la desviaci6n no es la justifica-
ci6n formal. Recientemente, dos presidentes que abandonaron sus compromisos
la destitución de representantes mediante voto popular, y, salvo tlectorales, en Venezuela y Ecuador, respectivamente, fueron acusados, y, en
la CBmara de Representantes americana, los mandatos electora- uno de los casos, antes de que se materializaran los resultados.
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para hacer frente a las nuevas circunstancias. Si los ciudadanos Pero pueden también desear algo distinto y costoso para los ciu-
ssperan que las condiciones varíen y que los gobernantes sean dadanos, bien determinados fines que los ciudadanos no com-
representativos, no querrán atarlos a sus instrucciones **. parten, como la reelección, bien beneficios privados. Puede que
Así pues, existen buenas razones de por qué las instituciones los políticos prefieran continuar con sus propias ideas aun cuan-
democráticas no contienen mecanismos que hagan valer la ob- do difieran de las de los ciudadanos13. Quizá a algunos lo que
servancia de los mandatos. Nosotros elegimos políticas que re- más les interese sea su ascenso profesional en detrimento de sus
presentan nuestros intereses o a candidatos que nos representan compañeros políticos, dentro del gobierno o del mismo partido.
mmo personas, pero queremos que los gobiernos sean capaces Algunos tal vez busquen beneficios adicionales (Niskanen 1971).
de gobernar. En consecuencia, aunque preferiríamos que éstos Algunos pueden intentar enriquecerse a expensas de los ciuda-
;e ciñeran a sus promesas, la democracia no dispone de mecanis- danos, mientras estén en el gobierno o después de abandonarlo.
nos institucionales que garanticen que nuestras decisiones sean Algunos pueden preocuparse sobre todo por el reconocimiento
respetadas. internacional. En todos estos casos, los políticos van a querer
algo cuyo logro es perjudicial para los ciudadanos. A falta de un
término más adecuado y para atenerse a la terminologia están-
LA CONCEPcI6N DE LA REPRESENTACI6N COMO CONTROL dar, nos vamos a referir a este algo como “rentas”.
‘ACCOUNTABILITY) Para introducir otro término estándar de esta literatura, hay
diferentes maneras en que los políticos pueden “eludir sus obli-
Incluso si los ciudadanos son incapaces de controlar a los gobier- gaciones” (shirk), es decir, hacer cosas que los ciudadanos no
nos obligándoles a seguir sus mandatos, podrían hacerlo si pu- querrían que hiciesen. Los políticos eluden sus obligaciones si
dieran inducirles a anticipar que tendrán que rendir cuentas de malgastan su tiempo conspirando contra sus rivales políticos, si
sus acciones pasadas. Los gobiernos son “controlables” (uccoun- tratan de incrementar su propia riqueza o si extienden favores
fuble)en la medida en que los votantes sean capaces de discernir clientelares a sus familiares y amigos. Sin embargo, la manera
si éstos actúan conforme a sus intereses y puedan sancionarlos más importante en que pueden actuar contra los mejores intere-
apropiadamente, de manera que aquellos gobiernos que actúan ses de sus electorados es eligiendo políticas que promuevan sus
en funciónjdel mejor interés de los ciudadanos logran la reelec- propios intereses o los de grupos privados con los que estan en
EiÓn y aqÚellos que no, la pierden. La representacih de control deuda.
acontece cuando (1) los votantes deciden renovar la confianza al El problema que entonces se plantea a los ciudadanos es
gobierno sólo si éste obra de acuerdo con sus mejores intereses, cómo crear un dilema para los políticos - e n t r e extraer rentas y
y cuando (2) el gobierno adopta las políticas necesarias para su perder el gobierno o no extraer rentas y permanecer en el go-
reelección. bierno- que les incite a limitar sus rentas, lo cual significa hacer
A fin de entender por qué se plantea el problema del control justo lo que los votantes quieren. La visión estándar de cómo
político, debemos considerar de nuevo los objetivos de los políti- opera el mecanismo de contro sa en el voto “retrospecti-
cos. Éstos pueden no querer hacer lo que ciudadanos bien infor- vo”. En este enfoque, los ciuda establecen alguna regla de
mados no quieren que hagan; quizá los políticos tengan un espí- resultados para evaluar a los g s, como “mi ingreso debe
ritu cívico y se dediquen de lleno a promover el interés público. aumentar al menos en un cuatro pÓr ciento durante la actual le-
gislatura”, “la inseguridad ciudadana ha de reducirse”, o incluso

Minford (1995: 105) observa en el contexto de la política monetaria que


‘si los votantes poseen escasa informaci6n, pueden preferir que los gobiernos l3 Supongamos que en un pais pobre los ciudadanos quieren consumir de in-
engan completa discrecibn, pese a la falta de credibilidad, antes que atar sus mediato. mientras que los polfticos bedvolos prefieren incrementar la inversi6n
nanos”. para el desarrollo del país.
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.‘la selección nacional debe clasificarse para el Mundial”. Los de 3 es lo máximo que puede conseguir si implementa E y no es
electores votan en contra del gobierno a menos que se cumplan reelegido. Por su parte, un gobierno que afronta condiciones ad-
%tos criterios. Por su parte, el gobierno, como desea su reelec- versas sabe que eligiendo E ganará r* + V > 3, siendo 3 lo que
ción y prevé la regla de decisión de los ciudadanos, hace todo lo recibiría si adoptara S. Por tanto, el gobierno actúa de manera
posible por satisfacer estos criterios. representativa y los ciudadanos logran lo máximo posible bajo
Imaginese que las condiciones bajo las cuales el ,gobierno cualquiera de las dos condiciones. El control induce a la repre-
toma sus decisiones pueden ser “buenas” o “malas”. Este tiene sentación (Key 1966). Como dijo Fiorina (1981:ll): “Cuando los
que decidir si implementa la política S, que es la mejor para los actores políticos desean, fervientemente, conservar sus posicio-
ciudadanos cuando las condiciones son buenas, o la política E, nes y para ello anticipan con cuidado la reacción pública a sus
que es la mejor cuando las condiciones son malas. Supongamos resultados, un electorado que vota retrospectivamente ejercerá el
que los gobernantes valoran la reelección y que las rentas que control electoral, si bien en un sentido a posteriori y no a priori”.
obtienen cuando hacen todo cuanto pueden por el público con- Supongamos, sin embargo, que el electorado no sabe cuáles
sisten únicamente en sus salarios y en otros beneficios legales son las condiciones. Los políticos sí las conocen, pero los votan-
del gobierno. Para concretar este análisis, examinemos un ejem- tes no pueden observarlas en absoluto o pueden observarlas sólo
plo numérico en ei cual las rentas legalmente permitidas son asumiendo un determinado coste. Tales condiciones pueden in-
iguales a r* = 1 + e, donde e es una cantidad pequeña, y el valor cluir la postura negociadora de los gobiernos de otros países o
de la reelección es V = 2. de instituciones financieras internacionales (algo que los ciuda-
Vamos a suponer que la estructura de pagos es la siguiente danos no pueden observar), o el nivel de demanda en los princi-
(el primer número de cada celda representa las rentas del go- pales receptores de las exportaciones nacionales (algo que los
bierno; sin embargo, los ciudadanos sólo observan su bienestar, votantes pueden conocer sólo si se hacen economistas). Los vo-
que corresponde al segundo término): tantes se encuentran pues en un dilema. Si exigen al gobierno
que les procure un bienestar equivalente a 5 y las condiciones
resultan ser malas, éste no va a ser reelegido, haga lo que haga,
Gobierno e intentará maximizar sus rentas. A su vez, si los electores de-
mandan un nivel de bienestar igual a 3, el gobierno podrá extraer
lmplementa S lmpleinenta E un exceso de rentas cuando las condiciones sean buenas y conse-
‘buenas” 1 +e,5 3,3 guir la reelección sin proporcionar a los votantes todo lo que po-
2ondiciones dría haber logrado para ellos. Independientemente de lo que de-
“malas” 3, 1 1 +e,3 cida hacer el electorado, los políticos a veces escaparán a su
control.
Un aspecto de la información incompleta merece especial
Supongamos que los electores saben todo lo que necesitan atención. Nótese que los vota studiados hasta ahora son
saber. Para inducir a los políticos a actuar de la mejor manera miopes: se interesan exclusiva or el cambio de su bienes-
posible dadas las circunstancias, los votantes fijan la siguiente re- tar durante el mandato elect si los votantes son com-
gla de reelección: “Cuando las condiciones son buenas, se vota pletamente racionales, también deben preocuparse, al final del
al gobierno si el resultado es por lo menos 5. Cuando las condi- periodo legislativo, por el valor presente de su bienestar futuro:
ciones son malas, se vota al gobierno si el resultado es como mí- el legado que deja el gobierno para el futuro. Si la economía se
nimo 3; de lo contrario, se echa a estos granujas”. Un gobierno expande porque el gobierno decide cortar todos los árboles del
que opera bajo condiciones favorables sabe que eligiendo S con- país, el votante vivirá de champán durante el actual mandato,
seguirá r* = 1 + e y la reelección, obteniendo así r* + V > 3, don- pero no quedarán más árboles que cortar. A su vez, si la econo-
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nía atravesó por un periodo de contracción a causa de determi- al gobierno: “Si nos proporcionas al menos esto, te votaremos; si
iadas reformas estructurales, los votantes habrán sufrido priva- no, no te votaremos”. Sin embargo, los electores no ofrecen se-
iones económicas pero sus perspectivas futuras de vida pueden mejantes contratos. Nótese que podríamos emitir no sólo votos,
haber mejorado. Sin embargo, todo cuanto observan los votan- sino también una lista de nuestras condiciones para la reelección
tes es el cambio presente de bienestar, y sobre esta base tendrán del gobernante. Pero no lo hacemos, y no lo hacemos porque
que hacer inferencias con respecto al futuro. Digamos que el queremos que los gobiernos hagan cuanto puedan por nosotros
bienestar actual de los votantes disminuye: ¿Deben éstos inferir, antes que satisfacer Únicamente nuestras demandas. En efecto,
de aquí, que el gobierno está invirtiendo en su futuro o persi- Manin (1997) señala que los votantes pueden decidir si reelegir
guiendo algunas quimeras (neoliberales) en su propio beneficio o no al gobernante siguiendo cualquier criterio que deseen, in-
J robándoles sin m k ? Según Stokes (1996a), los votantes pue- cluso la clasificación en el Mundial, y cambiar de opinión entre
len adoptar una de las siguientes posturas: el principio y el final de un mandato. Al menos de esta forma,
los electores son soberanos.
Pueden extrapolar la experiencia del presente al futuro. Por consiguiente, la pregunta que a continuación surge es
Ésta es la actitud “normal”, en la medida en que se suele cómo actuará el gobernante cuando la información sea asimétri-
presuponer en los modelos del voto retrospectivo. ca por ambas partes: cuando los votantes no estén seguros de las
2. Pueden adoptar una postura “intertemporal” (Przewors- condiciones bajo las cuales se adoptan las políticas y los gober-
ki 1996), creyendo que cuanto peor les va, mejor futuro nantes tengan incertidumbre de lo que satisface a los ciudada-
les espera. nos. Se puede demostrar (Cheibub y Przeworski 1999) que cuan-
3. Pueden asumir una postura “exculpatoria”, atribuyendo do los gobernantes se preocupan intensamente por la reelección,
:1 declive de su bienestar a condiciones adversas en lugar tratan de activar siempre políticas apropiadas a las condiciones
de a determinadas acciones del gobierno. que observan, de manera que a los votantes les conviene guar-
dar sus expectativas en secreto. Sin embargo, cuando los gober-
Es difícil saber qué es lo racional en tales circunstancias. Al- nantes no se interesan tanto por la reelección y, por su parte, los
gunos trabajos empíricos sobre las reformas neoPberales en las votantes esperan que probablemente las condiciones sean bue-
nuevas depocracias (Przeworski 1996; Stokes 1996b) dejan nas, Qtos harán mejor formulando demandas rigurosas y hacién-
constancia de que los ciudadanos tienden a exculpar a los go- doselas saber a los políticos. Por último, cuando los gobernantes
biernos por la inflación y a tratar, de forma intertemporal, los in- no valoran mucho la reelección y los votantes esperan condicio-
crementos de salarios anticipando sus consecuencias sobre la in- nes adversas, no hay nada que puedan hacer los ciudadanos para
flación, pero que son reacios al riesgo en cuanto al desempleo evitar que aquéllos extraigan un exceso de rentas si el entorno
oponiéndose a los gobiernos que lo generan. Sin embargo, otros resulta ser favorable. Por tanto, los electores parten de una posi-
estudios llegan a la conclusión de que los ciudadanos reaccionan ción más favorable en tanto en cuanto puedan expresar de for-
a las variaciones de la inflación y se muestran relativamente in- ma estratégica sus demandas. a eso, han de saber aún
diferentes con respecto al desempleo (Rose 1997; Weyland en qué medida el gobierno se
19%). En cualquier caso, hay pocas bases sobre las cuales los es la probabilidad de que las
ciudadanos puedan fundamentar estos juicios. En resumen, el control no basta para inducir la representa-
Los modelos de control electoral suelen suponer que mien- :ión cuando los votantes tienen información incompleta.
tras que los votantes no saben todo lo que necesitan saber para
evaluar a los gobiernos, los gobernantes saben lo que necesitan
hacer a fin de lograr la reelección. El artificio implícito en el que
se apoyan estos modelos es que los votantes ofrecen un contrato
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%te como el electorado observan las condiciones objetivas, los


UTILIZAR EL VOTO CON DOS FINES votantes establecen su regla de voto, el gobernante decide qué
nivel de rentas extraer y los electores votan de nuevo. Una vez
En un modelo puro de control los votantes utilizan el voto con que han observado lo que ha sucedido durante la legislatura, és-
un único propósito, a saber, sancionar al gobierno, y toda la in- tos votan por el candidato en la oposición con una probabilidad
formación de que disponen procede de los resultados de la ac- igual a la probabilidad de que éste sea mejor que el gobernante
ción gubernamental. En un modelo puro de mandato los votan- (en el sentido de que habría generado un bienestar mayor en
tes comparan las promesas que hacen los candidatos referentes iguales circunstancias). Al anticipar que los votantes votarán a la
al futuro, y no utilizan el voto más que para seleccionar al mejor oposición con cierta probabilidad, el gobierno exigirá entonces
candidato. En el modelo de Downs (1957; también en Fiorina un nivel de rentas más alto. De este modo, cuando el electorado
1981), los electores tienen en cuenta la información acerca de la usa el voto como instrumento de selección, el margen de rentas
actuación pasada del gobierno y, a ser posible, la de la oposición; necesario para inducir al gobierno a querer la reelección es su-
sin embargo, es un modelo de mandato en el sentido de que los perior que en el caso en que los votantes no se preocupan más
votantes aprovechan esta información a fin de elegir un mejor que de los incentivos del gobernante. Usar el voto para seleccio-
gobierno para el futuro. En efecto, Sniderman, Glaser y Griffin nar un mejor candidato es costoso para el electorado en cuanto
(1990) afirman que un voto puramente retrospectivo sena irra- a su capacidad de controlar al ejecutivo (véase Fearon 1999).
cional: los individuos racionales miran hacia delante. Sin embar- Adviértase que puede surgir inmediatamente la siguiente pe-
go, esto no es cierto: si el electorado puede, de modo creíble, sadilla (Ferejohn 1986; Banks y Sundaram 1993): si los votantes
emplear su voto únicamente para sancionar a los gobiernos, la creen siempre que la oposición es mejor, entonces el gobernante
amenaza de utilizarlo así constituye una forma plenamente ra- no podrá jamás lograr la reelección, y decidirá siempre extraer
cional de inducirlos a actuar bien en el futuro. rentas elevadas. A su vez, si los gobernantes extraen un exceso
Al menos que sepamos, los votantes no reflexionan sobre de rentas, los electores nunca les votarán. Aquéllos saben que el
cómo utilizar el único instrumento que poseen, el voto, si para electorado se dejará llevar por las promesas de la oposición y sa-
elegir un mejor gobierno o para estructurar,los incentivos de los carán siempre el máximo posible de rentas, lo cual significa que
gobernantes. Fearon (1999) presenta varios ejemplos convincen- los votantes tienen la certeza de que les conviene más el candi-
tes que revelan que los votantes desean seleccionar políticas o a dato en la oposición cuando creen que no todos los políticos son
políticos buenos. Sin embargo, el hecho de votar para que “los iguales. En esta situación, el control de los votantes fracasa por
políticos sigan siendo honestos” parece estar también arraigado completo 14.
en la cultura democrática. Ciertamente, los votantes disponen de Sin embargo, aunque los ciudadanos quizá sean crédulos, no
un único instrumento para alcanzar dos metas: seleccionar mejo- pueden ser tan ingenuos. Los resultados de la acción de gobier-
res políticas o a políticos e inducirlos a gobernar como es debi- no son informativos. Como descubrió Bartels (1988), al menos
do. La cuestión que se plantea entonces es qué ocurre cuando en Estados Unidos, la actuación pasada de un presidente es un
los ciudadanos intentan votar con ambos propósitos. buen indicador de su actuación $tira (y no de la del adversario
Supongamos que los votantes, creyendo que no todos los po- político). Así pues, los electores q@ usan su voto de modo pros-
líticos son iguales, se dejan llevar por la idea de poder elegir ~

buenos gobiernos. Pueden creer que el candidato en la oposición l4 Esto puede parecer poco probable. Sin embargo, distintos paises, en es-
es más competente, al entender mejor la relación entre políticas 3ecial Ecuador y Polonia, han atravesado por una serie de elecciones en las cua-
y resultados, o es más honesto, pues está dispuesto a aceptar es la oposición prometía llevar a cabo una política de expansión, los votantes
rentas más bajas a cambio de ocupar un cargo público. Se cele- o creían y, despues de las elecciones, cambiaba a una política restrictiva, para
uego perder frente a un nuevo rival que prometía una política de expansi6n,
bran elecciones, un gobernante toma posesión de su cargo, tanto :tc6tera.
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pectivo tienen buenas razones para atender a información re- Hamilton argumentaba en Federalist no 70 que la responsabi-
trospectiva. Harrington (1993a) demuestra que cuanta más in- lidad se diluye en un ejecutivo formado por varios miembros, es
certidumbre tengan los votantes acerca del efecto de las políticas decir, en un gabinete de gobierno: “Sin embargo, una de las ob-
sobre los resultados, más han de tener en cuenta la información jeciones más concluyentes contra la pluralidad del Ejecutivo [...]
de los resultados pasados. Pueden observar la actuación del go- estriba en que tiende a disimular las faltas y a destruir la respon-
bierno y calcular entonces cuál es la probabilidad de que la opo- sabilidad E.] Las circunstancias que pueden haber culminado
sición sea mejor. Con todo, en la medida en que el electorado en un fracaso o en un desastre nacionales son tan complicadas
utilice su voto con objeto de seleccionar un mejor candidato, no muchas veces que, donde existe cierto número de actores que
le quedará más remedio que menoscabar el poder de los incenti- pueden haber intervenido en grados y formas diferentes, aunque
vos del gobierno. en conjunto percibamos claramente que ha habido desgobierno,
Madison (Federal& no 57) sostenía que “El fin de toda cons- sin embargo, puede ser imposible decidir a quién es realmente
titución política es, o debería ser, primeramente, conseguir como imputable el mal en que se ha incurrido”. No obstante, se puede
gobernantes a los hombres que posean mayor sabiduría para dis- encontrar una ambigüedad similar en los sistemas presidencialis-
cernir y más virtud para procurar el bien público; y en segundo tas. Bagehot (1992 67) expresó esta visión con suficiente con-
lugar, tomar las precauciones más eficaces para mantener esa tundencia: “DOS hombres sensatos no coinciden nunca en todos
virtud mientras dure su misión oficial”. Servirse del voto para los aspectos de un presupuesto [...]. Lo más seguro es que discu-
ambos propósitos -para escoger a los mejores gobernantes y tan y que ninguno quede satisfecho con el resultado. Y cuando
para que continúen siendo virtuosos- no es irracional: si bien el dinero de nuestros impuestos no se administre como era de
los votantes pierden cierto control sobre el gobierno, a cambio esperar, ¿quién es el responsable? Probablemente, el secretario
eligen uno mejor. No obstante, el sistema que Madison y sus co- de hacienda no pueda convencer al presidente; probablemente,
legas diseñaron permite luchar por un fin pero a expensas del el presidente no pueda convencer a su comité; probablemente,
otro. el comité no pueda convencer a la asamblea. LAquién podemos
pues castigar - a quién podemos destituir-cuando es malgasta-
do el dinero de nuestros impuestos?”.
INSTITUCIONES, ELECCIONES Y REPRESENTACIdN La evidencia empírica que hay sobre el grado de transparen-
cia en la atribución de responsabilidades, gran parte de la misma
Todas las democracias no son idénticas, y es posible que algunos gracias a Powell y sus colaboradores, es confusa. Los sistemas
sistemas democráticos favorezcan la representación más que mayoritarios amplían la distancia existente entre la posición ideal
otros. Aunque existe un escaso conocimiento sistemático de los del votante mediano y la del gobierno (Huber y Powell 1996),
efectos de determinados arreglos institucionales sobre el control pero favorecen lo que Powell (1990) denomina “transparencia
de los políticos por parte de los votantes, hay ciertos factores de responsabilidad”, lo cual, a su vez, hace que el voto al gobier-
institucionales que merecen especial atención. no dependa en mayor medida de 9 s logros económicos (Powell
y Whitten 1993). Por lo tanto, pa ce ser que los sistemas ma-
1. Los votantes han de poder atribuir, con claridad, la res- yoritarios facilitan la formación dexobiernos que están más ale-
ponsabilidad a los gobernantes por su actuación. Su capacidad jados de los votantes en el espacio político pero que son más
para ello se reduce cuando un gobierno se constituye por coali- controlables. Así, la relación entre las preferencias de los ciuda-
ción. Disminuye también cuando diferentes partidos controlan danos y las políticas propiamente dichas - q u e Powell no estu-
la presidencia y el congreso. En tales circunstancias, haría falta dia- queda indeterminada.
una teoría detallada del gobierno para identificar quién es el res- 2. Los votantes han de poder expulsar del gobierno a los
ponsable de qué (no obstante, véase Anderson 1995). partidos responsables de la mala gestión, y los partidos que selec-
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cionan deben incorporarse al gobierno. En principio, puede pa- mayor parte de sus esfuerzos a luchas internas antes que a vigi-
recer que éstas son características universales de la democracia; lar la acción del gobierno. Pueden creer que no tienen ninguna
sin embargo, es casi imposible identificarlas en algunos sistemas posibilidad de ganar las elecciones y ocuparse en otras cosas en
electorales: piensen en el ejercicio ininterrumpido del poder por lugar de supervisar a los dirigentes (véase Pasquino 1994, con
parte de los Demócratas Cristianos en Italia o del PLD en Ja- respecto al PCI en Italia). Puede que no dispongan de recursos
pón, o piensen en la conexión tan débil que existe entre los votos suficientes para hacerlo; de los veinte países del estudio de Po-
emitidos y los resultados electorales en Bolivia. Como indica well (1990), sólo nueve proporcionaban determinados medios a
Pasquino (1994: 25) respecto a Italia: “Los partidos en el gobier- la oposición en los comités legislativos. Pero, a la inversa, una
no parecían privar a los votantes de cualquier influencia política, oposición que constantemente desafía al gobierno no resulta
formando y deshaciendo gobiernos a todos los niveles sin apenas más creíble que éste. Si cada vez que el gobernante dice algo, la
consideración a los resultados electorales”. oposición alega que es falso, los votantes no estarán mejor infor-
3. Los políticos deben estar motivados para alcanzar la ree- mados. Por lo tanto, ésta desempeña un papel en el proceso de
lección. Este requisito resulta problemático cuando existen res- adquisición de información por parte de los ciudadanos cuando
tricciones a ser reelegible, omnipresentes en los sistemas presi- ni está en connivencia con el gobierno ni lo contradice siempre.
dencialistas (Cheibub y Przeworski 1999), y también cuando los Los medios de comunicación, cuya función enfatiza Arnold
partidos políticos no son organizaciones burocráticas estables (1993), tienen así un especial papel que cumplir en este proceso.
que ofrezcan a sus militantes ciertas perspectivas profesionales A menos que apoyen abiertamente intereses partidistas, son más
(Zielinski 1997). Paldam (1991) observó que los coeficientes de creíbles que el gobierno o la oposición.
la funci6n que relaciona la probabilidad de reelección con los re- 5. Por último, pero quizá lo más importante, los votantes de-
sultados económicos son más altos y sus estimaciones más ajus- ben contar con varios instrumentos institucionales para recom-
tadas cuando el sistema de partidos es estable. pensar o castigar a los gobiernos por los resultados que generan
4. La oposición debe controlar la actuación del gobierno e en distintos ámbitos. Sin embargo, las elecciones son esencial-
informar a los ciudadanos. En efecto, cualquier concepción razo- mente un burdo instrumento de control: el electorado tiene una
nable de la representación debe tener en cuenta a la oposición. únjca decisión que tomar con respecto a todo el paquete de polí-
Los ciudadanos no tienen un único agente, sino dos: los gober- ticas gubernamentales. Supongamos que un gobierno tiene que
nantes que mandan y los aspirantes al poder que quieren gober- tomar diez decisiones durante un mandato, el gobernante toma
nar. La oposición es un agente de los ciudadanos, pues aspira al todas las decisiones en contra del interés de la mayoría, y su ad-
poder y, para alcanzarlo, debe anticipar igualmente las evalua- versario político se compromete a adoptar una decisión confor-
ciones retrospectivas que los votantes harán sobre los gobernan- me al interés de ésta. Así pues, si los ciudadanos deciden votar a
tes en el momento de las elecciones. Al anticipar estas evalua- la oposición, elegirán un gobierno que tomará nueve decisiones
ciones, la oposición tiene incentivos para controlar al gobierno y desfavorables. Obviamente, se plantea la pregunta de por quC
para informar (de manera objetiva o parcial) a los ciudadanos ningún otro adversario se compro ti6 a adoptar dos decisiones
sobre la actuación de éste. Zorrectas, o tres, o cuatro, y hasta diez. Una de las respuestas
Sin embargo, no se debería dar por sentada la existencia de :stá en las barreras a la entrada: 1 lítica partidista es la indus-
partidos opositotes que quieran y puedan controlar la actuación tria m& protegida en Estados Unidos. Pero si no hubiera barre-
del gobierno. Éstos pueden estar en connivencia con los gober-
nantes l5 o pueden encontrarse tan divididos, que dediquen la \en compartir, por tanto, un interks en elevar las barreras para la entrada de po-
sibles competidores de cualquier partido. Dasgupta (1993) propuso un modelo
I5 Crain (1977) argumentó que en un sistema electoral de distrito único y
alternativo de colusión y un argumento que justifica la financiación pública a los
minominal es muy difícil que los representantes se enfrenten y sostuvo que sue- nuevos partidos.
ras a la entrada, entonces los partidos tendrían la posibilidad de deres especiales de investigación; (2) un departamento estatal
xganizarse, prometer que tomarán las diez decisiones de acuer- independiente de auditoría, con un auditor general (World Bank
do con el interés de la mayoría, traicionar sus promesas y salir. 1994: 32), al estilo de la confruloria chilena; (3) un instituto inde-
Si el acceso al sistema electoral conlleva determinados costes pendiente de información estadística sobre la situación económi-
fijos, se limitará la competición; si es gratuito, los partidos no ca; y (4) un lugar privilegiado para la oposición en la supervisión
;ienen nada que perder cuando fracasan. De este modo, tene- de los medios públicos de comunicación.
mos sistemas de partidos altamente conniventes, como el de Es- Sin embargo, aunque las responsabilidades se puedan atri-
tados Unidos, o completamente efímeros, como en Ecuador, buir con claridad, los malos gobiernos puedan ser castigados y
donde aparece un nuevo sistema de partidos en cada votación 16. los buenos elegidos, aunque los votantes estén muy informados
En cualquier caso, el control es limitado. sobre las relaciones entre políticos y determinados grupos de in-
tereses privados, y se vigile con atención el comportamiento co-
rrupto de los políticos, las elecciones sin m6s no son un instru-
30NCLUS16N: LAS ELECCIONES COMO MECANISMO DE REPRESENTACIdN mento suficiente de control político. Los gobiernos toman miles
de decisiones que afectan al bienestar individual; los ciudadanos
Si bien la democracia no puede garantizar la representación, aún cuentan sólo con un mecanismo para controlar estas decisiones:
:s posible que la favorezca más que otros regímenes alternativos. el voto. No se pueden alcanzar mil objetivos con un único instru-
Con todo, la conclusión de este análisis debe ser que el control mento. Así, por ejemplo, el aislamiento de la política monetaria
de los políticos por parte de los ciudadanos es extremadamente de otras decisiones y la elección por separado del director del
imperfecto en la mayoría de las democracias. Las elecciones no banco central en intervalos regulares concederían a los votantes
son un mecanismo suficiente para asegurar que los gobiernos un instrumento adicional de control, surtiendo mejores resulta-
harán cuanto puedan a fin de maximizar el bienestar de los ciu- dos que cuando se otorga al gobierno un poder discrecional so-
;ladanos. bre la política monetaria o cuando se delegan estas decisiones a
Éste no es un argumento en contra de la democracia, sino a un banco central independiente del control de los votantes
favor de la reforma e innovación institucional. Se necesitan insti- (Minford 1995).
tuciones electorales que mejoren la transparencia en la atribu- Lo cierto es que durante los últimos doscientos años se ha re-
ción de responsabilidades y que faciliten la asignación de recom- flexionado bien poco sobre el diseño de la democracia. Desde la
pensas y castigos a los responsables. Se necesitan condiciones gran explosión del pensamiento institucional, cuando se inventa-
morales y económicas en las cuales el servicio público pueda go- ron las actuales instituciones democráticas - y fueron inventa-
zar de respeto además de recompensas materiales apropiadas. das-, la creatividad institucional ha sido escasa. Si no fuera por
Se requieren también instituciones que suministren a los ciuda- las provisiones nunca implementadas para la cogestión de los
danm información independiente sobre el gobierno: “agencias trabajadores de la Constitución de Weimar, el descubrimiento
de control”, tal y como las denomina una comisión australiana de la representación proporcional en la década de 1860 consti-
para la reforma del gobierno (Dunn y Uhr 1993). Tales institu- tuiría la última innovación instit
ciones pueden incluir (1) un consejo independiente para garanti- las democracias que han surgido de el siglo XWII, incluyendo
zar la transparencia en las contribuciones de campaña con po- *’, las más recientes, sólo combinan de diferentes maneras, a menu-
do gradualmente, las instituciones preexistentes. De ahí que
l6 Para una discusión sobre la relevancia de los sistemas electorales en la ex- pede aún mucho espacio para la,creatividad institucional.
:racci6n de rentas por parte de los partidos, véase Meyerson (1993).
l7 Ugicamente, surge la cuesti6n de por qu6 no se prohiben del todo las con-

tribuciones privadas. Laffont y Tirole (1994) argumentan que algunos políticos iabrfa un proceso de selección adversa en el cual sena m8s probable que fueran
Audinan tal prohibici6n. Si esto es cierto y si el dinero compra votos, entonces :legidos políticos deshonestos.