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Olvera Chávez Jesús Hilario

Ensayo sobre Las Bacantes de Eurípides


“Si no hay vino no hay amor ni
placer alguno que deleite a los
mortales” Bacantes 770 ss.
Dionisio al llegar a Tebas para que se le reconozca como nueva divinidad -ya que él mismo
se reconoce como hijo de Zeus y Semele-, encuentra un obstáculo, el cual aunque en un
principio pareciera que es fuerte poco a poco se va debilitando debido a que el dios logró
revivir en la población esa necesidad de no ofender a los dioses, cosa que entre el pueblo
griego era vista como una especie de “herejía” sí llegaba a caerse en ella, ya que, los dioses
son muy celosos y vengativos1. Lo anterior se ve en el funesto final de Penteo rey de Tebas.
Penteo considera que debe ser reprendido aquel hombre que propició a las mujeres a caer
en dichas “mañas”. Sin caer en cuenta que dicho hombre era el mismo Dionisio
personificado. Un punto importante que cabe destacar es que el rey de Tebas considera que
es incorrecto que las mujeres se deleiten del vino paradójicamente cuando las mujeres salen
de la ciudad y están rebosantes en espera del dios éste como buen dios de la naturaleza
húmeda hace brotar agua, leche y miel con la cual se deleitan las mujeres antes del encuentro
con el nuevo dios2. El mensajero al informar sobre esto a Penteo le hace ver que de haber
visto dicha escena, el alabaría al dios en vez de lanzar acusaciones en su contra pues,
parágrafos más adelante, Eurípides dice que el vino es un deleite tanto para el rico como para
el pobre3, esto es, podría entenderse al vino como un símbolo de lo sagrado de ahí que sea
para todos y no exclusivo de unos cuantos.
Pareciera que el mensajero también fue hipnotizado por dicho espectáculo, podría decirse
que logró hasta cierto punto unirse con el dios o mejor dicho obtuvo una experiencia mística
al involucrarse –aunque a escondidas- en el grupo de féminas que estaban “enajenadas”.
Dicho éxtasis se logra por una parte por el vino y por otra por la predisposición para recibir
al dios, el cual aunque Penteo lo desconoce y no quiere reconocerlo como el dios debido a
que ha propiciado a la población desde su llegada al frenesí y a la locura, particularmente a
las mujeres, no cae en cuenta que Dionisio no sólo es locura sino que también es principio
de fertilidad, de ahí que las mujeres corran en busca de él al campo y se desinhiban, lo cual
reprimían antes de su llegada. La mujer es parte de ese principio de fertilidad, lo que el
hombre tal cual no pues, éste no puede engendrar en su vientre un nuevo ser.
Quizá por ello más tarden en la época del teatro griego adquirieron una gran fama las
dionisiacas a parte del ideal educativo que se esperaba con el drama teatral ya que al
mostrarse el interior del ser humano, lo que no mostraría a nadie o al menos hasta que logra

1
Por ejemplo Acteón, que al presumir que es mejor cazador que Artemisa, ésta, indignada, lo convierte en
siervo e irónicamente es asesinado por sus propios perros. Cf. Ovidio, Metamorfosis, III, 131 ss.
2
Bacantes 700 ss.
3
Bacantes 430 ss.
desinhibirse, permite se abra una brecha por la cual el dios podría entrar uniéndose lo humano
con lo divino que, como resultado lleva a un tipo de locura. Y en el texto se entiende,
partiendo de lo que dice Eurípides al respecto de dicho éxtasis que éste no es permanente,
termina y es gracias al mismo sueño que el dios hace caer sobre sus fieles4.
Dionisio a pesar de que Penteo no lo acepta, busca convencerlo de que él es el dios y prueba
de ello es que hasta su abuelo intenta demostrar que es el dios pues, como buen viejo es
prudente y sabe que es mejor seguir los preceptos divinos que ir contra ellos pues el ofender
e injuriar a un dios trae con ello desdicha5 y un fin trágico. Lo anterior anuncia el final de
Penteo.
Por muchos medios se busca que Penteo reconozca al dios pero, pareciera que él no lo quiere
por la cantidad de locura que se desato a su llegada, mas no cae en cuenta de la presencia
del dios ya sea por lo que dice su abuelo o el mensajero. Si no lo fuera, las mujeres en sus
sacrificios y ritos llevados a cabo en el campo, no hubiesen llegado a dicho éxtasis.
Lo anterior muestra que el poder de Dionisio no es inferior al de cualquier otro dios, por el
contrario lo iguala al de cualquiera6, esto nos hace pensar en ser cuidadosos de no caer en
ofensa contra el dios pues podría avivarse su ira sobre el que lo injurie. De ello que Dionisio
prediga el final terrible que le espera a Penteo, por sus ofensas, en manos de su propia madre
que lo asesina y ofrece al dios ya que está extasiada de éste.
De lo anterior no es gratuito que Eurípides antes del final trágico de Penteo, quizá como
moraleja, nos diga que “es mejor tener cierta cordura y veneración para con los dioses”, ésto
se le advirtió a Penteo, ya que al final el dios no se indignaría y sería más provechoso pues
éste favorecería al que lo venere. Penteo no cayó en cuenta que a diferencia de los dioses
los hombres están indefensos y son vulnerables a la ira de los olímpicos. Y requieren de éstos
para su protección.

4
Bacantes 680 ss.
5
Por ejemplo podría pensarse en Odiseo que al herir al cíclope, hijo de Poseidón, éste le trae desdichas
cuando aquel navega de vuelta a Ítaca.
6
Cf. Bacantes 770 ss.

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