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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

EN SU NOMBRE
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA
208° y 159°

SALA CONSTITUCIONAL

Ponente. Magistrada Elenis del Valle Rodríguez Martínez

Expediente SC-2018-0010

ASUNTO: Solicitud de Revisión de Sentencia

SOLICITANTE: ROMEL EDGARDO GUZAMANA, venezolano, mayor de edad, titular de la


cédula de identidad número V-13.325.572, diputado indígena principal ante la Asamblea Nacional
de la República Bolivariana de Venezuela para el período 2016-2021, domiciliado en la ciudad de
Puerto Ayacucho, estado Amazonas, civilmente hábil, actuando en ejercicio de sus propios derechos y
prerrogativa, como ciudadano venezolano, miembro del pueblo indígena BANIVA, asistido por el
abogado, ciudadano MOISÉS TROCONIS VILLARREAL, venezolano, mayor de edad, casado,
titular de la cédula de identidad número V-3.909.438, abogado en ejercicio, inscrito en el Instituto de
Previsión Social del Abogado bajo el Nº 14.053, domiciliado en la ciudad de Mérida, Municipio
Libertador del Estado Mérida.

INTEGRACION DEL TRIBUNAL: Los Magistrados electos y juramentados por la Asamblea


Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo a lo expresamente preceptuado en la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, según consta en Acta Ordinaria N°. 34-2017 y
Acta Especial N°. 5-2017, hecho público y notorio ocurrido en sesiones celebradas en fecha 21 de
julio de 2017, acordaron el 20 de septiembre de 2017, integrar el Tribunal Supremo de Justicia, a pesar
de las especiales circunstancias en que se encuentran, conocidas por el pueblo venezolano por tratarse
de un hecho público comunicacional, y que su funcionamiento se verificará a través de sus diferentes
Salas, conforme a lo establecido en el artículo 262 de la Constitución; cumpliendo así con el deber de
restitución del estado de derecho y de justicia, así como de garantizar la plena vigencia del mandato
Constitucional, conforme expresamente lo disponen los artículos 262 y 333 del supra referido texto
fundamental.

Es así como, la Sala Constitucional del TSJ quedó conformada por los Magistrados: MIGUEL
ANGEL MARTIN TORTABU (designado por el pleno como presidente); ELENIS DEL VALLE
RODRÍGUEZ MARTÍNEZ (designada por el pleno como vicepresidenta); CIOLY JANETTE
COROMOTO ZAMBRANO ÁLVAREZ, LUIS MANUEL DEL VALLE MARCANO,
ZULEIMA DEL VALLE GONZÁLEZ, GABRIEL ERNESTO CALLEJA ANGULO y
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GUSTAVO JOSE SOSA IZAGUIRRE. Asimismo, se designó como Secretario Accidental de la Sala
al abogado REYNALDO PAREDES MENA.

En fecha 24 de mayo de 2018, se dio cuenta en Sala y se designó ponente a la Magistrada: ELENIS
DEL VALLE RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, quien con tal carácter, suscribe el presente fallo.

I
DE LA SOLICITUD DE REVISIÓN
El solicitante plantea la revisión alegando en su escrito lo siguiente:

1. Que en fecha 6 de diciembre del año 2015 se celebró el acto de votación destinado a elegir a los
diputados de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela para el período
constitucional 2016-2021. Que constituye un hecho público que por el Estado Amazonas resultaron
electos, en la fecha citada, los siguientes cuatro (4) diputados principales y suplentes:

Postulados o apoyados por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD):


1. Principal (Diputado Lista):
JULIO HARON IGARZA, con un total de 33.069 votos válidos, equivalente al 49,81% del total
de votos válidos emitidos.
2. Principal (Diputado Nominal):
NIRMA GUARULLA, con un total de 32.676 votos válidos, equivalente al 49,76% del total de
votos válidos emitidos.
3. Principal (Diputado Indígena):
Representante Indígena por la Región Sur (Estados Amazonas y Apure), postulado por TAWALA,
COIBA, PARLINVE, MIAVEN y ASOPPIA: ROMEL GUZAMANA, con un total de 32.396
votos válidos, equivalente al 54,07% del total de votos válidos emitidos.
Postulado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV):
4. Principal (Diputado Lista):
MIGUEL LEONARDO TADEO RODRÍGUEZ, titular de la cédula de identidad V7454894, con
un total de 28.267 votos válidos, equivalente al 42,58% del total de votos válidos emitidos.
Primer Suplente:
NICIA MARINA MALDONADO MALDONADO, titular de la cédula de identidad V10606581.
Afirma, que todos los datos que anteceden fueron publicados en la página web oficial del Consejo
Nacional Electoral: https//www.cne.gob.ve y pueden ser localizados a partir de la siguiente
dirección electrónica: www.cne.gob.ve/resultado_asamblea2015/r/0/reg_220000.html
5. Que los ciudadanos JULIO HARON IGARZA, NIRMA GUARULLA y ROMEL
GUZAMANA, además de ser diputados principales electos por el Estado Amazonas, forman parte
del pueblo indígena BANIVA, por lo que poseen la doble condición de indígenas y representantes
de los pueblos indígenas, y que ROMEL GUZAMANA, diputado indígena electo por la Región
Sur, representa al pueblo y al Estado Amazonas, junto con los diputados Lista (JULIO HARON
IGARZA y MIGUEL TADEO RODRÍGUEZ) y la diputada Nominal (NIRMA GUARULLA),
representantes de los pueblos indígenas del Estado Apure.
6. Que en el caso de la ciudadana NICIA M. MALDONADO M., electa como primera suplente del
diputado principal MIGUEL TADEO RODRÍGUEZ, fue postulada como candidata segunda a
Diputado Lista a la Asamblea Nacional por el Estado Amazonas. En consecuencia, no fue postulada
como candidata nominal ni como candidata de los pueblos indígenas de los Estados Amazonas y
Apure a la Asamblea Nacional. Lo cual consta en la publicación hecha por el CNE:
www.cne.gob.ve/divulgacion_asamblea_2015/index.php

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7. Que en fecha 30 de diciembre de 2015, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia
interrumpió las vacaciones colectivas de sus magistrados, correspondientes al año 2015,
interrupción ocurrida por primera vez en su historia, para dictar, entre otras providencias, la
Decisión Nº 260 (Expediente Nº AA70 – E- 2015 - 000146) sobre el “recurso contencioso electoral
conjuntamente con amparo cautelar y medida de suspensión de efectos”, interpuesto un día antes es
decir el 29 de diciembre de 2015, por la ciudadana NICIA M. MALDONADO M., titular de la
cédula de identidad Nº 10.606.581, quien fuera electa Diputada Lista (suplente) por el Estado
Amazonas, postulada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y otras organizaciones
políticas, contra el acto de votación de las Elecciones Parlamentarias celebradas el pasado 6 de
diciembre de 2015, en el circuito electoral del Estado Amazonas, para el período constitucional
2016-2021, efectuadas por el Consejo Nacional Electoral.

8. Que en la misma fecha del 30 de diciembre, el Juzgado de Sustanciación de la Sala Electoral acordó
notificar al Consejo Nacional Electoral para la remisión de los antecedentes administrativos y el
informe sobre los aspectos de hecho y de derecho relacionados con el recurso, y designó como
ponente a la magistrada Indira M. Alfonzo Izaguirre, a los fines de resolver sobre la solicitud
planteada.

9. Que la decisión en referencia, de fecha 30 de diciembre de 2015, fue publicada el 4 de enero de


2016 en la página web del Tribunal Supremo de Justicia, es decir, un día antes de la sesión de
instalación de la Asamblea Nacional integrada por los diputados electos el 6 de diciembre de 2015.

10. En la parte dispositiva, la Decisión Nº 260 declara:


“1. COMPETENTE para conocer y decidir el recurso contencioso electoral conjuntamente
con solicitud de amparo cautelar y, subsidiariamente solicitud cautelar de suspensión de efectos,
interpuesto por la ciudadana NICIA MARINA MALDONADO MALDONADO… (Omissis)…”.
“2. ADMITE el recurso contencioso electoral interpuesto”.
“3. PROCEDENTE la solicitud de amparo cautelar, en consecuencia, ORDENA de forma
provisional e inmediata la suspensión de efectos de los actos de totalización, adjudicación y
proclamación emanados de los órganos subordinados del Consejo Nacional Electoral respecto de los
candidatos electos por voto uninominal, voto lista y representación indígena en el proceso electoral
realizado el 6 de diciembre de 2015 en el estado Amazonas para elección de diputados y diputadas a
la Asamblea Nacional”.
“4. INOFICIOSO el pronunciamiento respecto de la solicitud cautelar de suspensión de
efectos”
“Publíquese, regístrese y notifíquese. Cúmplase lo ordenado”.

II
DE LA SENTENCIA CUYA REVISIÓN SE SOLICITA
La sentencia objeto de revisión es la dictada por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia,
con ponencia de la Magistrada INDIRA M. ALFONZO IZAGUIRRE, indexada con el número 260,
nomenclatura de la Sala referida, de fecha 30 de diciembre de 2015, expediente AA70-E-2015-000146,
que fue publicada el 4 de enero de 2016, cuya motiva es textualmente del siguiente tenor:

Corresponde a esta Sala Electoral pronunciarse sobre su competencia para conocer y


decidir el recurso contencioso electoral interpuesto contra “(…) el acto de votación de
las Elecciones Parlamentarias celebradas el pasado 6 de diciembre de 2015, en el
circuito electoral del Estado Amazonas, para el período constitucional 2016-2021,
efectuadas por el Consejo Nacional Electoral (…)”.
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El artículo 27 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia señala lo siguiente:

Son competencias de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia:


1. Conocer las demandas contencioso electorales que se interpongan contra los actos,
actuaciones y omisiones de los órganos del Poder Electoral, tanto los que estén
directamente vinculados con los procesos comiciales, como aquellos que estén
relacionados con su organización, administración y funcionamiento.
Conforme a la norma citada se observa que el recurso contencioso electoral ha sido
interpuesto contra el proceso electoral realizado el 6 de diciembre de 2015 en el estado
Amazonas para elegir los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, siendo que los
actos impugnados provienen del órgano rector del Poder Electoral con motivo del
proceso para la elección de los diputados y diputadas a la Asamblea Nacional. En
consecuencia, esta Sala Electoral se declara competente para conocer del recurso
contencioso electoral interpuesto conjuntamente con solicitud cautelar de suspensión de
efectos. Así se decide.
De la admisibilidad
Declarada la competencia para conocer del presente asunto, pasa esta Sala a
pronunciarse acerca de la admisibilidad del recurso interpuesto, de conformidad con
el aparte único del artículo 185 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, en
virtud que fue ejercido conjuntamente con solicitud de amparo cautelar, en concordancia
con el artículo 5, parágrafo único de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales que establece lo siguiente:
Cuando se ejerza la acción de amparo contra actos administrativos conjuntamente con el
recurso contencioso administrativo que se fundamente en la violación de un derecho
constitucional, el ejercicio del recurso procederá en cualquier tiempo, aún después de
transcurridos los lapsos de caducidad previstos en la Ley y no será necesario el
agotamiento previo de la vía administrativa (destacado de la Sala).
En ese sentido, se observa de forma preliminar que no se configura alguna de las
causales de inadmisibilidad previstas en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia y la Ley Orgánica de Procesos Electorales, con excepción de la caducidad, por lo
cual se admite el recurso. Así se decide.
De la solicitud de amparo cautelar
Corresponde a la Sala pronunciarse sobre la solicitud de amparo cautelar, y al respecto
se observa:
Es criterio reiterado de esta Sala Electoral que las medidas cautelares se encuentran
dirigidas a garantizar la protección temporal de los derechos de la parte interesada hasta
que se dicte fallo que resuelva el recurso principal. De allí que tales medidas constituyen
un instrumento indispensable para la materialización de la justicia y la tutela judicial
efectiva, evitando que el pronunciamiento del órgano jurisdiccional en la definitiva
resulte ineficaz.
Así, son requisitos fundamentales para el decreto de medidas cautelares por parte del
juez i) la presunción del derecho reclamado (fumus boni iuris); ii) que la medida sea
necesaria a fin de evitar perjuicios irreparables o de difícil reparación por la sentencia
definitiva (periculum in mora) y; iii) elementos probatorios que acrediten la existencia de
presunción los requisitos anteriores.
Con relación al examen de las solicitudes de amparo cautelar, esta Sala Electoral en
sentencia número 40, del 30 de marzo de 2009, ratificada en sentencia número 187 del 5
de noviembre de 2014, declaró:

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(…) el órgano jurisdiccional debe verificar, en primer término, la prueba de buen derecho
constitucional “fumus boni iuris”, con el objeto de concretar la presunción grave de
violación o amenazas de violación de derechos constitucionales, al menos
presuntivamente y, en segundo término, el peligro en la demora “periculum in mora”, el
cual se traduce en un elemento determinable por la sola verificación del requisito
anterior, pues la circunstancia de que exista presunción grave de violación de un derecho
constitucional conduce a la convicción que debe preservarse de inmediato la actualidad
de ese derecho, ante el riesgo inminente de causar un perjuicio irreparable en la
definitiva a la parte que alega la lesión al orden constitucional en su particular situación
jurídica.
Conforme al criterio jurisprudencial citado, el amparo cautelar es de naturaleza
preventiva, dirigido al restablecimiento temporal en el goce o ejercicio de derechos
constitucionales mientras se dicte sentencia definitiva en el recurso principal, por lo cual,
la existencia del fumus boni iuris dependerá de la constatación de presunción grave de
violación de un derecho o garantía constitucional; lo que implica a su vez la verificación
de presunción del riesgo de daño irreparable o de difícil reparación por la sentencia
definitiva. En consecuencia, la verificación del primer requisito será suficiente para
considerar satisfecho el periculum in mora, y con fundamento en dichas premisas
analizará la Sala la procedencia de la medida cautelar solicitada.
La Sala aprecia que el recurrente solicita “(…) el amparo temporal de los derechos
constitucionales previstos en los artículos 62 y 63 de la Constitución (…) ya que se está
vulnerando de manera flagrante, grosera, directa e inmediata los derechos
constitucionales de los electores y electoras del Estado Amazonas, siendo que de esta
forma se mantengan en la misma situación fáctica que tenían antes de la violación, hasta
tanto sea decidido el presente recurso”.
En cuanto a los requisitos de procedencia de la solicitud, alegó la recurrente “(…) la
vulneración del derecho al sufragio y a la participación política de los electores del
Estado Amazonas, previstos en los artículos 62 y 63 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, por cuanto fue soslayado la libertad del elector en la expresión
de sus preferencias políticas y la veracidad o fidelidad del escrutinio, ello a cambio de
beneficios económicos por un voto a favor de los candidatos de oposición” (sic).
Asimismo que “(…) los diputados electos en el circuito electoral del Estado
Amazonas carecen de legitimidad, siendo que además no representan la voluntad del
pueblo del Estado Amazonas, por lo tanto al asumir los cargos el próximo 05 de enero de
2016 los candidatos elegidos por dicho Estado en la Asamblea Nacional, podría existir el
riesgo que los mismos tomen decisiones sin tener la representatividad del pueblo
amazonense. La Asamblea Nacional es un cuerpo colegiado (…) las opiniones y los votos
que allí emite con posible quórum circunstanciales –que se encuentran en este momento
en duda por este proceso de impugnación-, tienen consecuencias que pueden dejar
ilusorias las actuaciones que mi persona pueda llevar adelante, así como la de los
electores y electoras de la circunscripción electoral ya expresada, al causar daños
irreparables a la sociedad”.
Finalmente, en relación con las pruebas que acreditan la existencia de los requisitos
de fumus boni iuris y periculum in mora señaló que “(…) al tratarse de un hecho notorio
comunicacional no constituye una prueba, sino precisamente un hecho que en razón de su
notoriedad, la parte que lo alega está exenta de cumplir con la carga de su
demostración”.
Para decidir la Sala observa del escrito recursivo que la actora hace referencia que en
fecha 16 de diciembre de 2015 se difundió en medios de comunicación social
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“(…) grabación a través de la cual se puede escuchar a la secretaria de la Gobernación
del Estado Amazonas, Victoria Franchi, discutir con otra persona anónima, cómo pagaba
diversas cantidades de dinero a los electores para votar por candidatos opositores (…) y
queda absolutamente claro cómo dirige acciones destinadas a manipular el voto asistido
de los ciudadanos adultos mayores o aquéllos que por alguna condición física o cualquier
otro impedimento le dificultaba ejercer su derecho al sufragio”.
Concluyó la actora que “(…) durante el desarrollo de las Elecciones Legislativas
particularmente en el Estado Amazonas, se materializó una incuestionable vulneración
del derecho al sufragio de los ciudadanos, pues no se respetó por las toldas opositoras,
una de las condiciones esenciales para al (sic) existencia de este derecho que es la
‘libertad del sufragio’, ya que el mismo se condicionó a la entrega de beneficios
económicos a cambio de un voto favorable para los candidatos opositores, lo cual
además fue público y notorio (…)”.
En relación al hecho notorio comunicacional, la Sala Constitucional en sentencia Nº 98
del 15 de marzo del 2000, ratificada de forma pacífica y reiterada (vid. sentencia número
280 del 28 de febrero de 2008 y número 210 del 16 de marzo de 2009) estableció que:
(…) el mundo actual, con el auge de la comunicación escrita mediante periódicos, o
por vías audiovisuales, ha generado la presencia de otro hecho, cual es el hecho
publicitado, el cual en principio no se puede afirmar si es cierto o no, pero que
adquiere difusión pública uniforme por los medios de comunicación social, por lo que
muy bien podría llamársele el hecho comunicacional y puede tenerse como una
categoría entre los hechos notorios, ya que forma parte de la cultura de un grupo o
círculo social en una época o momento determinado, después del cual pierde
trascendencia y su recuerdo solo se guarda en bibliotecas o instituciones parecidas,
pero que para la fecha del fallo formaba parte del saber mayoritario de un círculo o
grupo social, o a el (sic) podía accederse.
Así, los medios de comunicación social escritos, radiales o audiovisuales, publicitan
un hecho como cierto, como sucedido, y esa situación de certeza se consolida cuando
el hecho no es desmentido a pesar que ocupa un espacio reiterado en los medios de
comunicación social.
(…)
El hecho publicitado o comunicacional no es un hecho notorio en el sentido clásico,
ya que puede no incorporarse como permanente a la cultura del grupo social, sin
embargo su publicidad lo hace conocido como cierto en un momento dado por un
gran sector del conglomerado, incluyendo al juez; y desde este ángulo se puede
afirmar que forma parte durante épocas, de la cultura, así luego desaparezca, ya que
su importancia o transcendencia era relativa, tenía importancia solo en un espacio y
tiempo limitado y a veces breve.
(…)
El hecho comunicacional, fuente de este tipo particular de hecho notorio que se ha
delineado, es tan utilizable por el juez como el hecho cuyo saber adquiere por su
oficio en el ejercicio de sus funciones, y no privadamente como particular, lo que
constituye la notoriedad judicial y que está referido a lo que sucede en el tribunal a su
cargo, como existencia y manejo de la tablilla que anuncia el despacho; o lo relativo
al calendario judicial, a los cuales se refiere el juzgador sin que consten en autos
copias de los mismos; notoriedad judicial que incluye el conocimiento por el juez de
la existencia de otros juicios que cursan en su tribunal, así como el de los fallos
dictados en ellos.

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¿Puede el juez fijar al hecho comunicacional, como un hecho probado, sin que conste
en autos elementos que lo verifiquen? Si se interpreta estrictamente el artículo 12 del
Código de Procedimiento Civil, el cual es un principio general, el juez sólo puede
sentenciar en base a lo probado en autos, con excepción del hecho notorio.
(…)
Esta realidad lleva a esta Sala a considerar que el hecho comunicacional, como un
tipo de notoriedad, puede ser fijado como cierto por el juez sin necesidad que conste
en autos, ya que la publicidad que él ha recibido permite, tanto al juez como a los
miembros de la sociedad, conocer su existencia, lo que significa que el sentenciador
realmente no está haciendo uso de su saber privado; y pudiendo los miembros del
colectivo, tener en un momento determinado, igual conocimiento de la existencia del
hecho, por qué negar su uso procesal.
El hecho comunicacional puede ser acreditado por el juez o por las partes con los
instrumentos contentivos de lo publicado, o por grabaciones o videos, por ejemplo, de
las emisiones radiofónicas o de las audiovisuales, que demuestren la difusión del
hecho, su uniformidad en los distintos medios y su consolidación; es decir, lo que
constituye la noticia.
(…)
Asimismo, esta Sala Electoral, asumiendo el criterio expuesto
en sentencia número 145 del 27 de octubre de 2010, ratificada en la
decisión número 58 del 9 de julio de 2013, expresó lo siguiente:
(…) esta Sala Electoral estima pertinente realizar algunas consideraciones en
torno a la figura del hecho notorio comunicacional (…) tal como lo ha hecho en
anteriores oportunidades (Véanse entre otras, sentencias 69 del 6 de junio de
2001, 123 del 13 de agosto de 2004, 2 del 5 marzo de 2005, 86 del 14 de junio de
2005, 129 del 2 de agosto de 2007 y 10 del 28 de enero de 2009).
En ese orden de ideas, de conformidad con los criterios contenidos en la
sentencia de la Sala Constitucional número 98 del 15 de marzo de 2000, algunos
de los rasgos fundamentales del hecho notorio comunicacional permiten
entender que “se trata de un efecto de la comunicación masiva, que en forma
transitoria y puntual hace del conocimiento general un hecho que durante cierto
espacio de tiempo, a veces breve, permite a los componentes de la sociedad
referirse a él y comentar el suceso, o tomar conciencia de un mensaje, como
sucede con la propaganda o publicidad masiva”.
Asimismo, conforme a la referida decisión, debe tratarse de hechos y no de
opiniones o testimonios, de eventos reseñados por los medios como noticia (…)
(destacado del original).
De acuerdo a la anterior doctrina jurisprudencial en relación con la apreciación por el
juez de un hecho notorio comunicacional alegado por alguna de las partes, observa la
Sala la uniformidad en diversos medios impresos y digitales de comunicación social del
día 16 de diciembre de 2015, de un hecho noticioso consistente en la difusión de
grabación del audio de una conversación entre la ciudadana Victoria Franchi Caballero,
Secretaria de la Gobernación del estado Amazonas, y persona no identificada (anónima)
en la cual se refiere la práctica de compra de votos y pago de prebendas a electores para
votar por la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) o ayudar a desviar la
voluntad de las personas que requerían asistencia para el acto de votación, por lo cual el
ciudadano Jorge Rodríguez, en su condición de integrante de la Dirección Nacional de la
organización política Partido Socialista Unido de Venezuela solicitó al Ministerio Público
el inicio de la investigación correspondiente.
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De igual modo, esta Sala aprecia como hecho notorio comunicacional la aprehensión de
la referida funcionaria estadal en virtud de los hechos denunciados, tal como reseñó la
página web de la Asamblea Nacional el 16 de diciembre de 2015 (vid.
www.asambleanacional.gob.ve).
Conforme a lo expuesto, considera la Sala que la difusión pública y uniforme del
señalado hecho notorio comunicacional evidencia preliminarmente la presunción grave
de buen derecho o fumus boni iuris de presunta violación de los derechos constitucionales
al sufragio y la participación política de los electores del estado Amazonas en el proceso
electoral realizado el 6 de diciembre de 2015 en dicha entidad territorial para elección de
diputados y diputadas a la Asamblea Nacional, razón por la cual, de acuerdo al principio
de instrumentación del proceso para la realización de la justicia previsto en el artículo 257 de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aunado a que el Estado venezolano
es de derecho y de justicia, como lo expresa el artículo 2 ejusdem, esta Sala declara procedente
la solicitud de amparo cautelar. Así se decide.
En consecuencia, se ordena de forma provisional e inmediata la suspensión de efectos de los
actos de totalización, adjudicación y proclamación emanados de los órganos
subordinados del Consejo Nacional Electoral respecto de los candidatos electos por voto
uninominal, voto lista y representación indígena en el proceso electoral realizado el 6 de
diciembre de 2015 en el estado Amazonas para elección de diputados y diputadas a la
Asamblea Nacional, hasta que se dicte sentencia definitiva en la presente causa. Así se
decide.
Finalmente, visto el decreto del amparo cautelar solicitado resulta inoficioso realizar
pronunciamiento respecto de la medida cautelar de suspensión de efectos. Así se decide.

III
COMPETENCIA
Corresponde a esta Sala previamente determinar su competencia para conocer de la presente solicitud
de revisión y, al respecto observa que, de conformidad con lo previsto en el numeral 10 del artículo
336 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se le atribuye a este órgano
jurisdiccional la potestad de “revisar las sentencias definitivamente firmes de amparo constitucional
y de control de constitucionalidad de leyes o normas jurídicas dictadas por los Tribunales de la
República, en los términos establecidos por la Ley Orgánica respectiva”.

Tal potestad de revisión de sentencias definitivamente firmes, abarca tanto fallos que hayan sido
dictados por las otras Salas del Tribunal Supremo de Justicia, de acuerdo a lo expresamente señalado
en el numeral 11 del artículo 25, de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, asimismo es
competente para revisar las sentencias que dicten los demás Tribunales de la República, a tenor de lo
dispuesto en el numeral 10 del artículo 25, eiusdem, facultad que le fue conferida a la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, con la finalidad de ejercer su atribución de máximo
intérprete de la Constitución, según lo que establece el artículo 335 del Texto Fundamental.

Ahora bien, visto que en el caso de autos se solicitó la revisión de la sentencia dictada por la Sala
Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, esta Sala se considera competente para conocerla. Así se
declara.

IV
CONSIDERACIONES PARA DECIDIR
Una vez declarada la competencia para conocer de la presente solicitud, se observa que la revisión de
sentencias es una facultad otorgada a esta Sala conforme al contenido del numeral 10 del artículo 336
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de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual permite -en forma restringida,
extraordinaria y fundada- quebrantar discrecionalmente la garantía de la cosa juzgada y el principio de
independencia que reviste la función judicial, razón por la cual, esa potestad revisora extraordinaria
debe interpretarse de forma responsable e irrestrictamente limitada.

De modo que, la solicitud de revisión puede ser declarada con lugar únicamente en casos donde a
discreción de esta Sala, la decisión objetada haya errado grotescamente en la aplicación de los
principios rectores que expresamente señala el orden constitucional o se aparta, de manera maliciosa
del espíritu propósito y razón de la ley.

Del análisis detallado de la motiva de la sentencia en examen, se aprecia que fue dictada en ocasión de
una demanda de nulidad de las elecciones parlamentarias, efectuadas en el estado Amazonas el día 6
de diciembre del año 2015, cuya motiva discurre en una serie de argumentos, donde se señalan
contenidos jurisprudenciales descontextualizados, con la intención de dar validez a unos hechos no
corroborados aduciendo para ello la doctrina jurisprudencial que da plena eficacia probatoria al hecho
público y notorio.

Se evidencia así, que la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia dio entrada en fecha 29 de
diciembre de 2015, al recurso judicial que derivo en la sentencia número 260, encontrándose
efectivamente en receso por vacaciones judiciales. De tal modo, que del examen exhaustivo del
contenido de la motiva de la sentencia revisada, el recurso de nulidad decidido por la Sala Electoral,
estuvo basado en el supuesto hecho de que una alta funcionaria de la Gobernación del Estado
Amazonas, la Secretaria de la Gobernación, habría pagado “diversas cantidades de dinero a los
electores para votar por candidatos opositores,” quien además, había condicionado “la entrega de
beneficios económicos a cambio de un voto favorable para los candidatos opositores,” agregándose
que dicha funcionaria dirigía “acciones destinadas a manipular el voto asistido de los ciudadanos
adultos mayores o aquellos que por alguna condición física o cualquier otro impedimento le
dificultaba ejercer su derecho al sufragio (…).” En síntesis, la sentencia examinada señala que la
accionante afirmó que:

“la secretaria de la Gobernación del mencionado Estado, Victoria Franchi Caballero”


ofrecía entre Dos Mil Bolívares (Bs. 2.000,00) y Cinco Mil Bolívares (Bs. 5.000,00), a los
habitantes de Amazonas para que votaran por la mesa de la Unidad Democrática (MUD) o
ayudaran a desviar el voto de las personas que por razones físicas u otro impedimento
realizaran su votación de forma asistida” (sic).

De ello, concluyó la demandante, según la reseña de la demanda que se hace en la sentencia en


examen, que “los ciudadanos y ciudadanas que ejercieron su derecho al sufragio durante este
proceso electoral en el Estado Amazonas, no lo hicieron de manera libre y voluntaria, sino bajo la
presión y coaccionados por acciones de la tolda opositora que la Ley especial denomina como
‘fraude, cohecho, soborno o violencia’ lo cual afectó los resultados del proceso electoral
parlamentario”. (sic)

Ahora bien, según la reseña expresa de la sentencia en examen, la demanda se intentó bajo el
presupuesto siguiente:
“contra el acto de votación de las elecciones Parlamentarias celebradas el pasado 6 de
diciembre de 2015, por estar viciado de NULIDAD ABSOLUTA, al ser producto de la
manipulación de la votación libre y secreta de los electores del Estado Amazonas y que en su

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conjunto constituyen un fraude estructural y masivo que afecta al sistema electoral
venezolano (…)” (sic) (resaltado del original y subrayado nuestro).

En tal sentido, pareciera que la demanda se basó en el supuesto contenido en el segundo ordinal del
artículo 215 de la Ley Orgánica sobre Procesos Electorales, aun cuando dicho artículo no se cita de
forma alguna a lo largo de la sentencia o de su solicitud, el cual es lo suficientemente claro y preciso
al establecer que las causas de nulidad de una elección serán las siguientes:

1. Cuando se realice sin previa convocatoria del Consejo Nacional Electoral.


2. Cuando hubiere mediado fraude, cohecho, soborno o violencia, en la formación del
Registro Electoral, en las votaciones o en los escrutinios y dichos vicios afecten el resultado
de la elección de que se trate.
3. Cuando el Consejo Nacional Electoral o el órgano judicial electoral correspondiente
determine que en la elección realizada no se ha preservado o se hace imposible determinar la
voluntad general de los electores y las electoras.

Se puede evidenciar del examen de la sentencia revisada, que la única prueba que la recurrente
presentó para sostener las afirmaciones del supuesto fraude estructural y masivo, habría sido el
contenido transcrito de una grabación privada entre dos personas, que en fecha 16 de diciembre de
2015, fue difundida por los medios de comunicación social del estado, cuyo origen o procedencia no se
documenta a lo largo de la sentencia o su solicitud, razón por lo cual no pudo ser determinada. De
acuerdo al texto transcrito, en la grabación se puede escuchar una conversación que habría sostenido,
presuntamente la mencionada secretaria de la Gobernación del Estado Amazonas, con otra persona
desconocida y por tanto, anónima, en la cual se hacían las afirmaciones ya antes destacadas.

Se puede evidenciar, que la sentencia, se limitó a considerar y decidir solo con los aspectos señalados y
presentados por su solicitante, sin realizar alguna observación, análisis, contraste o mención, de alguno
de los supuestos antecedentes, contenidos en el expediente administrativo y el informe sobre los
aspectos de hecho y de derecho relacionados con el recurso, que la Sala Electoral solicitó
expresamente al Consejo Nacional Electoral, lo cual consta en la solicitud formulada por la recurrente,
como petición a la Sala Electoral en su momento. Tampoco consta, que para validar la solicitud hecha
por la recurrente sobre la imposición de una medida cautelar, la Sala Electoral analizara en la
sentencia bajo examen, de alguna forma el expediente administrativo presuntamente entregado por el
Consejo Nacional Electoral para validar los alegatos. Por lo tanto, no se evidencia en la sentencia bajo
examen, que efectivamente el Consejo Nacional Electoral hubiese instrumentado, ante la solicitud
formulada en la Sala Electoral, un proceso administrativo a consecuencia de alguna denuncia de fraude
al respecto y que en su debida oportunidad, se hubiese tramitado o emitido algún pronunciamiento. Es
decir, la sentencia en examen dio por sentado los alegatos de la recurrente al validar en su motiva el
fraude electoral estructural y masivo, tomando como válida la única prueba presentada, alegando
para ello citas parciales de jurisprudencia de la Sala Constitucional, que convalida el hecho público y
notorio, dándole la validez de prueba suficiente.

Por tanto, en la sentencia bajo examen, no consta la existencia de un proceso en extenso que convalide
con una carga probatoria mínima y suficiente, la precisión de cómo ocurrieron los hechos, tanto en la
forma como en el modo y de qué manera específica, consistió la conducta del engaño o
aprovechamiento del error del elector para alcanzar efectiva y materialmente, el beneficio del autor del
fraude, para obtener un provecho propio o de un tercero, capaz de haber afectado materialmente y de
forma masiva el resultado de la elección. Ello evidencia, que semejante pronunciamiento debió haber
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contado con un proceso investigativo cuyo resultado arrojase evidencias suficientes y contundentes,
que conduzcan a pruebas: licitas, sólidas y fehacientes de los hechos denunciados, que sustenten la
comisión del fraude cometido, así como la determinación de sus autores y partícipes, mas allá de
convalidar ampliamente un solo elemento, como fue la transcripción de la grabación supra señalada.

Llama especialmente la atención, que la sentencia bajo revisión, encuentra sustento en argumentos
insustanciales de hecho y de derecho que no subsumen en norma alguna prevista en el ordenamiento
positivo venezolano, para finalmente declarar con lugar, la pretensión del accionante. Tal falta de
motivación, crea circunstancias de indefensión y violación al debido proceso, toda vez que de manera
súbita e inadvertida, da por sentado argumentos generales sin previamente acatar el procedimiento
contemplado en la ley para la remoción de los diputados electos y mucho menos, motiva
suficientemente las razones para valorar las pruebas y determinar suficientemente su naturaleza,
legalidad e inteligencia jurídica que se desprende de ella. Precisamente, al analizar en concreto la ley,
con la finalidad de encontrar el sustento legal que en ningún momento la sentencia en examen señaló,
que permitiera sustentar la calidad de los argumentos contenidos en su motiva, encontramos que la
solicitud de impugnación de la recurrente, tuvo que haberse legalmente declarado inadmisible, por
cuanto no alcanzó en ningún momento llenar los extremos de admisibilidad que establece la ley para
impugnar la nulidad de una elección.

Una demanda o recurso con ese sólo fundamento genérico, basado en una supuesta conversación
sostenida por un funcionario público con una persona desconocida, “anónima”, que constaría en la
transcripción de una grabación cuya legalidad estaría cuestionada, no resiste el menor análisis ni
consideración jurídica, razón por lo cual, la Sala Electoral debió, al recibir la petición del accionante,
resguardar el debido proceso previsto en el artículo 49.1 de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, en especial el derecho a la defensa, establecido en el artículo 49 y la tutela judicial
efectiva en el artículo 26 del mismo texto fundamental. Asimismo, debió respetar los lapsos procesales
o haber declarado las razones que motivaban la necesidad imperiosa de urgencia, para anticipar a solo
horas de la petición formulada, el pronunciamiento de la sentencia. Por otra parte, debió en resguardo
del derecho a la defensa, haber realizado un análisis exhaustivo de los elementos de convicción
presentados, ya que del contenido de la sentencia en examen, no se evidencia que la recurrente haya
acompañado otro elemento de convicción, más allá de las muchas veces señalada transcripción de una
conversación entre dos personas, que la Sala Electoral validó como hecho público y notorio, sin haber
llenado los extremos establecidos en la misma jurisprudencia de la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia, que permitiera probar la certeza en modo y tiempo de la supuesta conversación,
ni de que la misma realmente hubiera tenido lugar, o que se demostrara suficientemente la identidad de
quienes la realizaron, tampoco acompañó prueba alguna de que un número de votantes significativos,
hubieran efectivamente recibido algún dinero para votar el 6 de diciembre de 2015 a favor de algún
candidato, de manera que el fraude estructural y masivo, validado por la sentencia en revisión
proferida por la Sala Electoral, se hubiese producido en el Estado Amazonas.

De los argumentos sostenidos en la motiva de la sentencia examinada resulta por tanto, evidente
afirmar que en el expediente no hay prueba alguna de que en las elecciones parlamentarias del Estado
Amazonas hubiese ocurrido algún fraude estructural y masivo, dando por cierto y valedero el alegato
que sostiene la existencia de una conversación privada entre dos personas, en la que no se determina su
fuente, origen y legalidad, dentro de la cual se habló de pagos a electores para que fueran a votar, pero
sin identificarse suficientemente a sus actores o tan siquiera a algunas de las personas que
efectivamente recibieron las sumas de dinero o la prebenda para acudir a votar y mucho menos, que tal
acción condujese efectivamente a alterar materialmente todo el universo de electores del Estado
Amazonas, o que la solicitante presentara algún otro elemento de prueba válido y serio que permitiera
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sostener eficazmente los argumentos de la sentencia en examen. En este sentido es necesario señalar
que el numeral 1 del artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, señala
expresamente que “serán nulas las pruebas obtenidas mediante violación del debido proceso,” lo que
significa que ningún proceso en la República Bolivariana de Venezuela puede fundarse sobre pruebas
ilícitas, que son aquellas obtenidas en violación al debido proceso o los derechos consagrados en el
texto fundamental, asimismo, tutela el derecho de las personas a la “confidencialidad” en el artículo
60, y garantiza en el artículo 48 “el secreto e inviolabilidad de las comunicaciones privadas en
todas sus formas” prohibiendo que puedan ser “interferidas” sino por orden de un tribunal
competente, que dé cumplimiento de las disposiciones legales y preservándose el secreto de lo privado
que no guarde relación con el correspondiente proceso.

Todo ello, además, está regulado con detalle en la Ley sobre protección a la privacidad de las
comunicaciones, que la sentencia bajo examen también ignoró, la cual fue dictada en 1991,
precisamente con el objeto de “proteger la privacidad, confidencialidad, inviolabilidad y secreto de
las comunicaciones que se produzcan entre dos o más personas,” en la cual se tipifica como delito
castigado con prisión de 3 a 5 años en su artículo 2, a quien “arbitraria, clandestina o
fraudulentamente grabe o se imponga de una comunicación entre otras personas”. La Ley,
además, dispone que en dicha pena también incurre, “quien revele, en todo o en parte, mediante
cualquier medio de información, el contenido de las comunicaciones”, e incluso, en el artículo 5 de
la referida ley, castiga con prisión de seis a treinta meses, a quien “perturbe la tranquilidad de otra
persona mediante el uso de información obtenida por procedimientos condenados por esta Ley y
creare estados de angustia, incertidumbre, temor o terror”.

En el caso de la única prueba aportada, para poder considerar la medida cautelar solicitada, la Sala
Electoral, ineludiblemente no solo tuvo la obligación de apreciar la presunción del derecho reclamado
(fumus boni iuris), y que la medida fuese necesaria a fin de evitar perjuicios irreparables o de difícil
reparación por la sentencia definitiva (periculum in mora), sino que tuvo el deber de valorar los
elementos probatorios que acreditaban la existencia de la presunción de los requisitos anteriores. Lo
que implica, que la Sala Electoral tuvo que haber valorado la viciada prueba aportada, es decir, la
grabación de una supuesta conversación privada entre dos personas, y en consecuencia desarrollar en
su motiva los elementos en extenso que le permitían considerar su validez, más allá de asumir la tesis
de hecho público y notorio comunicacional apreciado a través de una desgravación de una
conversación privada, ya que tal evidencia solo demostraba a toda luz, que se trataba de una violación
de derechos de otra naturaleza distinta a la violación de derechos de naturaleza electoral, que si bien es
cierto, es un elemento que pudiera dar inicio a una investigación seria por parte del Ministerio Público.

Pero lejos de considerar esa circunstancia de ilegalidad, al contrario, la Sala Electoral valoró en
extenso, e incluso, como el único fundamento serio de lo alegado por la recurrente,
irresponsablemente, que:

“(…) los diputados electos en el circuito electoral del Estado Amazonas carecen de
legitimidad, siendo que además no representan la voluntad del pueblo del Estado
Amazonas, por lo tanto al asumir los cargos el próximo 05 de enero de 2016 los
candidatos elegidos por dicho Estado en la Asamblea Nacional, podría existir el riesgo
que los mismos tomen decisiones sin tener la representatividad del pueblo amazonense.”
(Resaltado Nuestro)

Es así como al analizar minuciosamente la motiva de la sentencia, cuya solicitud de revisión se pide, se
evidencia que ha incurrido en grave violación de garantías constitucionales de diferente naturaleza,
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afectando así intereses particulares y colectivos, de igual modo la honorabilidad y seriedad del sistema
de justicia y en especial la de este máximo tribunal.

Por ello, aplicar la tesis del “hecho notorio comunicacional” para eximir a la recurrente de la carga de
probar un hecho tan grave como es un “fraude estructural y masivo” en una elección popular,
constituye una aberración jurídica inexcusable. En consecuencia, se declara que la sentencia N° 260,
de fecha 30 de diciembre de 2015, dictada por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, está
viciada de inconstitucionalidad e ilegalidad, y en consecuencia se declara su nulidad absoluta. Así se
decide.

Se evidencia así, que la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, le dio entrada en fecha 29 de
diciembre de 2015 al recurso judicial que derivo en la sentencia número 260, momento en el cual se
encontraba efectivamente el poder judicial en receso por vacaciones judiciales, de tal modo que del
examen exhaustivo del contenido de la motiva de la sentencia revisada, no advierte o argumenta
suficientemente la necesidad o urgencia que habilito el tiempo necesario para que se dictara tal
decisión el día siguiente de haber recibido la solicitud del recurrente, eso es el 30 de diciembre de
2015. No existe, tampoco en la sentencia, motivación alguna que permita conocer suficientemente los
argumentos que validen la razón por la cual el contenido íntegro de la misma no fue publicado sino
hasta el día 4 de enero de 2016. De igual forma, la motiva de tan irrita sentencia, resulta escasa y
extravagante, no exhibe de forma clara precisa y circunstanciada los motivos por los cuales la sala
acogiera la pretensión del accionante, ciudadana NICIA MARINA MALDONADO MALDONADO,
contra un acto de votación y proclamación ya materializado, derivado de las elecciones de diputados
efectuadas en el Estado Amazonas el día 6 de diciembre de 2015. Ocasionando con tan imprudente
decisión, un vacío en los cargos electos que hasta la fecha de la presente sentencia revisora, no han
sido cubiertos, materializando hasta ahora condiciones de indefensión, tanto para los diputados electos
como para el pueblo que los eligió; configurando así circunstancias que advierten temeridad e
irresponsabilidad de quienes suscriben tal decisión, materializando el evidente error inexcusable, para
su ponente y los demás magistrados que la suscriben, los ciudadanos: INDIRA M. ALFONZO
IZAGUIRRE, MALAQUÍAS GIL RODRÍGUEZ, JHANNETT MARÍA MADRIZ
SOTILLO, FANNY MÁRQUEZ CORDERO, CHRISTIAN TYRONE ZERPA, quienes son
directamente responsables de las consecuencias de tan grotesca decisión. Así se decide.

V
DECISIÓN
Por las razones expuestas, esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, administrando
justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela, por autoridad de la Ley, declara CON
LUGAR la solicitud de revisión Constitucional de la sentencia dictada por la Sala Electoral del
Tribunal Supremo de Justicia N°. 260, de fecha 30 de diciembre de 2015 y en consecuencia:

1. Se declara NULA la sentencia dictada por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia No.
260, de fecha 30 de diciembre de 2015, expediente AA70-E-2015-000146.
2. Se ordena la restitución de todos los derechos a los diputados del Estado Amazonas afectados por
la decisión y su incorporación inmediata a su curul en la Asamblea Nacional.
3. Se insta a la Asamblea Nacional, proceda de inmediato a la incorporación de los diputados del
Estado Amazonas: Diputado principal (Lista) JULIO HARON IGARZA, Diputado principal
(Nominal) NIRMA GUARULLA y Diputado principal (Indígena) ROMEL GUZAMANA
4. Se ordena la remisión de la presente decisión a los Organismos internacionales y multilaterales a
fin de que determinen en contra de los ciudadanos: INDIRA M. ALFONZO IZAGUIRRE,
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MALAQUÍAS GIL RODRÍGUEZ, JHANNETT MARÍA MADRIZ SOTILLO, FANNY
MÁRQUEZ CORDERO, CHRISTIAN TYRONE ZERPA ponente y magistrados que
suscribieron la írrita sentencia, con la finalidad de que examinen la procedencia de medidas
sancionatorias, por considerar que con su intención materializada en la sentencia anulada, se
manifestó un error inexcusable que causo afectación grave a derechos individuales y colectivos
tutelados por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la ley.

Publíquese y regístrese. Cúmplase lo ordenado y archívese el expediente.

Remítase copia de la presente decisión: A la Organización de las Naciones Unidas (ONU),


a la Organización de Estados Americanos (OEA); al Parlamento Europeo; al grupo de Cancilleres
que firman la Declaración de Lima; a Tibisay Lucena, quien funge como Presidente del Consejo
Nacional Electoral (CNE); a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en la
persona de su presidente Dr. Omar Barboza, a la Fiscal General de la República Bolivariana de
Venezuela, Dra. Luisa Ortega Díaz; y a la Fuerza Armada Nacional, en sus cuatros componentes, a
los fines legales pertinentes. Cúmplase lo ordenado.

Dada, firmada y sellada, por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en
Washington, D.C. a los nueve (09) días del mes de julio de dos mil dieciocho (2018). Años 208 de
la Independencia y 159 de la Federación.

Miguel Ángel Martin Tortabu Elenis del Valle Rodríguez Martínez


Presidente de la Sala Vicepresidenta
Magistrada Ponente

LOS MAGISTRADOS

Cioly Janette Coromoto Zambrano Álvarez Zuleima del Valle González

Gustavo José Sosa Izaguirre Luis Manuel Marcano Salazar

Gabriel Ernesto Calleja Angulo

Reinaldo Paredes Mena


Secretario Accidental

Exp. No. SC-2018-0010

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